Los papagüevos
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Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 17/01/2021.
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Los sellos luminosos

Música de Papagüevos
Por Santiago Gil
El buzón de correos era parte del paisaje de nuestra infancia.Nos encantaba echar las cartas en aquellas moles cilíndricas y metálicas que
nosotros soñábamos casi mágicas. Cuando veías caer la carta no pensabas nunca
que se quedaría dentro hasta que llegara el cartero con la llave a retirarla.
En aquellos años crédulos y fantasiosos de nuestra infancia las postales tenían un brillo especial que las volvía un poco kitsch, casi siempre retocadas por alguien a quien se le iba la mano con los brillos y los colores. Las de Guía me acuerdo que aparecían siempre con unas plataneras de un verde tan intenso que casi parecía una ciénaga o parte del Amazonas más profundo. Aquellas postales que recibíamos junto a los sellos entonces también más luminosos y brillantes eran como invitaciones a los sueños y a los viajes más soñados. Siempre que llegaba una postal de la Península, de otras islas, y no digamos del extranjero, nos poníamos a volar sobre la marcha imaginando lo que habría detrás de cada una de aquellas fotos. Era parte de un juego necesario para ensanchar el mundo en una generación que sólo tenía un canal televisivo y que aún no disponía del Google Earth para recorrer el planeta.
Yo fui coleccionador de sellos de correo, usados o recién salidos en colecciones que nos guardaban en las oficinas y que llegaban a nuestras manos cargadas de historia y referencias conmemorativas. Cada sello era un billete con el que poder recorrer el mundo. Nos guardaban los sobres y nosotros los poníamos en remojo para desprender los sellos matasellados en Caracas, en Río de Janeiro o en Sevilla. Tocando y mirando los sellos tocábamos y mirábamos las ciudades de donde procedían y también todo el camino que habían recorrido hasta caer en nuestras manos. La lupa servía entonces para engrandecer nuestra capacidad soñadora. Cada sello era una aventura.
Hoy andamos con comunicaciones más asépticas e inmediatas. En un segundo hacemos llegar un mensaje al otro lado del planeta a través del correo electrónico. Pero no es lo mismo, nunca tendrán el encanto ni la luminosidad del sello que anticipa las emociones. Las cartas de amor sin sellos están como huérfanas, y no digamos las declaraciones virtuales o a través de unas webcams que nos robotizan y nos convierten en una especie de autómatas o de hermanos clónicos de Blade Runner. No creo que los niños de ahora estén enviando sus cartas a los Reyes Magos a través del correo electrónico, pero no me extrañaría, y si no lo hacen ya lo harán en el futuro. Vale que se ahorra papel y que gana el medio ambiente, pero no creo que haya papeles mejor gastados que los de las cartas y los sobres de toda la vida. Si acabamos con ellos acabaremos también con nuestra propia historia. Y luego está cartero, esa figura referencial y emblemática que iba por todo el pueblo llevando una saca cargada de cartas que más de una hacían cambiar la vida o el ánimo de quien las recibía. A lo mejor me estoy poniendo pesado y poco amigo de los avances tecnológicos. No reniego del correo electrónico, y de hecho me parece uno de los grandes milagros en la evolución de la raza humana, pero los avances no tienen por qué arramblar nuestras pequeñas referencias cotidianas. Las cartas, los buzones o los carteros deben seguir formando parte de nuestra vida. Si suprimiéramos los sellos estaríamos suprimiendo también nuestros instintos más aventureros e imaginativos, la huella que queda de nuestro paso por el mundo, el matasellos que certifica nuestras querencias y nuestras amistades más lejanas. Cuando alguna vez abro mi colección de sellos de la infancia regreso inmediatamente a casa.

Los trenes

Música de Papagüevos
Por Santiago Gil
No sé si condiciona o no crecer sin tener cerca una estación de trenes por la que escaparse. Las aventuras son más aventuras cuando se mueven en tren, lo mismo que la marcha en busca de la gloria, o el mismísimo regreso cuando volver es un sinónimo de fracaso.
Las Canastas

Música de Papagüevos
Por Santiago Gil
Uno siempre recuerda las estructuras de las que colgaban las canastas de baloncesto como unos estorbos que teníamos que estar todo el santo día moviendo de un lado para otro cuando queríamos jugar al fútbol. Nosotros no éramos como los niños de ahora que tienen tropecientas mil ofertas deportivas.No sé cuando se viraron las tornas, aunque el fútbol nunca dejó de ser lo más importante. Me imagino que los primeros acercamientos al baloncesto coincidieron con el Madrid de nuestro paisano Carmelo Cabrera, y que luego se fueron concretando con la llegada de aquella generación de grandes jugadores que tuvo su corolario con la medalla de plata de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles. A los doce o trece años nos entró el gusanillo de la canasta. De repente descubrimos que nos divertíamos más con la intensidad, la participación y la velocidad de basket que con las patadas y el alejamiento cada vez mayor del romanticismo futbolero. Yo hubiera querido ser un gran jugador de fútbol, pero pronto descubrí que era un poco patán con las piernas. En el baloncesto, sin embargo, me defendía mucho mejor y además podías progresar una barbaridad practicando por mi cuenta los tiros a canasta, el dominio del balón en carrera o las fintas o movimientos más o menos espectaculares. Por entonces empezamos a ver los primeros partidos de la NBA en televisión, los famosos Lakers contra los Celtics. Como pasaba como el Real Madrid y el Barcelona en los terrenos futbolísticos y baloncestísticos, nuestra generación se fue decantando por la seguridad y la efectividad de Larry Bird o por los arabescos de Magic Johnson. Yo opté sobre la marcha por los Lakers y por intentar jugar con el espíritu de Magic. Pero junto a esas referencias que entonces nos parecían poco menos que de ciencia ficción estaban aquellos partidos de infarto de la selección española con los Corbalán, Epi, Fernando Martín y compañía. De repente las estructuras que servían para sostener y elevar los aros de baloncesto le fueron ganando la partida a las porterías futboleras. Cada canasta era un camino a la gloria, y las tardes se nos iban improvisando partidos de tres contra tres en un solo aro o formando equipos que nos permitían organizar pequeñas liguillas. Habíamos dejado de ser aquellos gárrulos que nos reíamos de Feluco, Ferrer, Sosa, Paco y tantos otros pioneros que cuando nadie sabía siquiera lo que eran tres segundos en la zona se tiraban la tarde botando el balón y tirando a canasta, casi siempre solos, y generalmente siendo víctimas de las malévolas bromas de los que sólo imitábamos a los que salían en las estampas o en el Don Balón. Poco a poco se fueron mejorando las canchas, los materiales los aros, los equipajes y por supuesto las playeras. Entonces, cuando nos empezó a entrar el gusanillo del baloncesto a finales de los setenta, no había ni redes en las canastas, y lo normal era que jugáramos durante meses tratando de encestar en un aro medio desconchado y desclavado del tablero. Al igual que en el futbito y en el resto de los deportes que practicábamos con una espontánea determinación jamás había árbitro. Nos entendíamos entre nosotros, y quizá en esa práctica deportiva fue donde empezamos a descubrir que, al igual que en la vida, los hay nobles e innobles, tramposos y honrados, creativos e imitadores, y también compañeros o egoístas: toda la vida se estaba recreando en la cancha, aunque nosotros entonces no éramos conscientes de ello. También descubrimos el valor del esfuerzo y la constancia, y por supuesto la importancia de la suerte. Ahora hace años que no tiro a canasta y que no pruebo a lanzar un penalti o a practicar una contrapardelera, pero sí reconozco que aprendí mucho en las canchas de deporte de mi infancia. Con los años todos aquellos jugadores han ido creciendo y comportándose más o menos como lo hacían en el deporte. No sé qué ha sido de muchos de ellos pero seguro que el tramposo sigue dedicado a las trampas y que el voluntarioso sigue luchando a brazo partido por ganar los partidos de la vida diaria. Creo que casi todos éramos nobles y buenos deportistas, por eso podíamos jugar casi siempre sin árbitro. Pero siempre había alguno que venía a enturbiarlo todo con sus malas formas y sus abusos. Eran pocos, pero como descubrimos cuando crecemos y nos movemos en otros ámbitos de la realidad, también entonces se hacían notar y nos terminaban jodiendo los partidos.

Marzo de 2007.
LIBRO COMPLETO
Música de papagüevos I (LIBRO COMPLETO)

Santiago Gil En Música
de Papagüevos, Santiago Gil relata vivencias de la infancia, haciéndonos revivir emociones,
colores y aromas de aquella maravillosa etapa, que también fue la nuestra. Santiago
Gil nació el 10 de abril de 1967 en Guía de Gran Canaria. Es
Licenciado en Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid, donde
frecuenta los ambientes literarios, forma parte de distintos proyectos creativos
y colabora en varios programas radiofónicos.
Edición 5 enero 2007
5 de enero de 2007

Luján Pérez
En 2006 se cumplen 250 años del nacimiento del escultor guiense José Luján Pérez; sin duda, el artista guiense de mayor proyección.

Párroco José Martín Morales
La habanera "La Perla" no es de Néstor Álamo
De forma machacona, a pesar de que me dicen él mismo aclaró en algún sitio que no es el autor de la música ni de la letra, se sigue atribuyendo a Néstor Álamo la autoría de la bonita habanera la Perla. La reiterada atribución puede llegar a confundir a la gente y es justo que se aclare de una vez la cuestión.

Néstor Álamo
2006, centenario Con motivo del centenario de su nacimiento se han organizado diversos actos de homenaje

Juan J.
Caballero: Una vida dedicada a la artesanía

El Queso de
Flor
Tomasín, personaje
popular donde los haya El 5 de enero de 2000 falleció el personaje más popular de Guía, y lo hacía en el mismo momento en que la Cabalgata de los Reyes Magos pasaba debajo de la habitación 334 que ocupaba en la clínica Santa Catalina. + Ver reportaje
Agenda 21
El Ayuntamiento de Guía trabaja actualmente en la denominada Agenda Local 21 cuyo objetivo es desarrollar un Plan de Acción Municipal basado en un desarrollo sostenible y que integra las políticas ambientales, económicas y sociales del municipio con la participación de todos los agentes sociales del mismo. + Participa en la encuesta
Audio MP3
Pedro Forteza contando una anécdota del Alcalde Juan García Mateos, cuando en los años cincuenta invitó a un "comistraje" a lo mejor de cada casa

Juan Dávila , incansable estudioso de nuestra historia chica, y gran memorialista, recrea en entregas sucesivas la vida de algunos personajes populares de nuestro Pueblo. +
Personajes populares Por Juan Dávila
Alejandro C. Moreno y Marrero
coordina la sección sobre los oficios tradicionales de Guía, en la que Juan Dávila hace una aportación importante .

Pepe
Mejías, "la hiedra" La Hiedra, un espacio radiofónico dedicado al bolero, dirigido y presentado por José Mejías Ruiz.
Crónicas del ayer
Sección interactiva en la que se insertan crónicas y noticias del pasado guiense .

Homenaje
a Gloria Betancort Más de un centenar de personas asistieron el viernes 20 de octubre de 2006 al homenaje que el Instituto de Enseñanza Secundaria Guía rindió a la profesora y monja dominica, Gloria Betancort Brito, con motivo de su jubilación como docente tras 40 años dedicada a la enseñanza
En su página personal se recogen otros textos de Alejandro sobre
e tnografía e historia de Guía y de Canarias con especial atención al cuchillo canario
es cierto que una vez avanza el alzamiento militar contra la República se suceden en la comarca norte, y por ende en Guía, diversas detenciones. +
Debate sobre la guerra civil Si bien es verdad que en Guía de Gran Canaria no hubo desaparecidos en la Guerra Civil de uno u otro bando, Ver reportaje
El Pleito Insular,
según Néstor Álamo Del libro "EL GABINETE LITERARIO, CRÓNICA DE UN SIGLO", de Néstor Álamo, hemos entresacado estos párrafos sobre nuestro eterno Pleito Insular
Cruce de cartas
Entre Néstor Álamo y el párroco don Bruno Quintana, tras la retirada de aquél de la dirección del Camarín de la Virgen
El niño que
volaba Homenaje a Tomasín Yo de niño volaba. Con los años he ido perdiendo las alas, poco a poco, casi sin que me diera cuenta. Realmente no sé cuándo dejé de volar. Ya algo mayor podía hacerlo de vez en cuando al lado de la persona que me enseñó a creer que todo lo que uno imagina se puede llegar a conseguir. Él fue fiel a los sueños hasta el último de sus días.

Santiago Gil, e scritor y periodista
El guiense también escribe sobre Tomasín y otros temas de interés.

Sergio Aguiar, filólogo e historiador
En el campo de la investigación histórica, Sergio Aguiar ha desarrollado un amplio trabajo con respecto a la historia de Guía de Gran canaria y de la Comarca Norte de la isla.
Pedro González-Sosa recibió el justo homenaje
El 13 de agosto de 2006 tuvo lugar en el Teatro Viejo el homenaje a nuestro Cronista Oficial. Minutos antes se inauguró la placa de la calle que levará su nombre. CALLE CRONISTA PEDRO GONZÁLEZ-SOSA

En 1811 los vecinos de los Altos, del Barranco del Pinar, de Piedra de Molino, de Junquillo y Verdejo, Palmitales,
Calabozo y Paso, Caideros de San José, Saucillo y Lucena, ofrecieron esta fiesta votiva a la Virgen de Santa María de Guía, en franco agradecimiento al milagro patente por haber salvado sus tierras y cosechas del azote de la cigarra que habría de hundirlos en la miseria y en la más negra desesperación.
Toño,
pregonero 2006 El Pregón de las Fiestas de la Virgen 2006 corrió a cargo del hijo de este municipio Luís Antonio González Mendoza, Medalla de Oro de esta Ciudad
El Alcalde de Guía tomó posesión el día 3 como nuevo presidente de la Mancomunidad del Norte. Afirmó que la comarca "sólo saldrá
adelante" si los alcaldes actúan "como una piña" y valoran "el todo por encima de las partes, desechando las tentaciones localistas"

Restaurante La Parra
Restaurante de comida mediterránea, con un toque de tradición familiar, para disfrutar y comer bien

Ahora también con buena cocina
Más en esta edición
- Pedro González-Sosa evoca a los párrocos don José Martín Morales y don Bruno Quintana Quintana +
- Las Memorias de don Bruno
- Los pregones de las Fiestas
- El futuro del casco histórico
- Sobre la denominación del Municipio
- Paco TorresCUCHILLERO Una tradición familiar
- Guía, la ciudad del cuchillo canario
- Guía de Gran Canaria y el Arte de la Cuchillería
- Guía de Gran Canaria y su Artesanía
- Gastronomía +
- Tomar un café +
- Ver galería de fotos +
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- El AlcaldeJuan García organizó un comistraje
- Escuchar otras anécdotas
- PERSONAJE DE HOY:
- P
- ancho Serío
- Poema de Alejandro C. Moreno y Marrero, dedicado a Juan Dávila
- de GuíaOficios tradicionales
- En su sección encontrarán también un compendio sobre el cuchillo canario +
- Reportaje sobre los relojeros +
- O porInternet.
- Descargar 3 boleros interpretados por el propio Pepe Mejías(fichero comprimido .ZIP)
- Anecdotarioguiense
- Alejandro C. Morenoy Marrero
- En esta sección, idea de Alejandro C. Moreno y Marrero, que la coordina, se rememoran anécdotas graciosas de nuestro pueblo y sus personajes. +
- Verdocumento histórico
- Proponemos replantear los linderos de la Mancomunidad del Norte de forma que, manteniendo, como mínimo, el mismo nivel de prestación de los servicios públicos, la toma de decisiones responda al concepto de "comarca natural" +
- .
- Las Marías
- Fotos deJosé Manuel Vega
- Artículo de Sergio Aguiar 2006
- Curiosidades de la Fiesta de Las Marías +
- La digitalización del material gráfico de Paco Rivero
- material gráfico comenzará a digitalizarse en los próximos meses.
- Rafael Bento y Travieso, el poeta olvidado
- La telegrafía en Guía de Gran Canaria
- Una anécdota sobre el trono de la Virgen de Guía
- Rondalla con pedigrí
- Guía de Gran Canaria: Música y Esplendor
- Guía: capital judicial y administrativa del Noroeste de Gran Canaria
- Luís Suárez Galván
- Pequeña historia de los papagüevos de Guía
- Desde Guía
- Reformas del piso de la Iglesia Parroquial de Guía
- Descripciones históricas de Guía
- A Dacio Ferrera
- Sobre el Juzgado de Guía, la historia se repite
- Fernando Bañolas
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- Guía y la Guerra Civil
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- El apellido Fernández del Campo de la marquesa de Arucas procede de Guía
- El Albercón de la Virgen
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Portada reconstruida a partir de la copia del Wayback Machine de 06/03/2007 de la edición original.
Recordando a Tomasín
Por Santiago Gil
Si le hacemos caso al cantante grancanario Braulio, el pasado día 5 de enero de 2000 murió el personaje más importante de Guía, y lo hacía en el mismo momento en que la Cabalgata de los Reyes Magos pasaba debajo de la habitación 334 que ocupaba en la clínica Santa Catalina. Corrosivo, tierno, "permanentemente enamorado" y catador de una cara de la vida sólo reservada para inocentes, de Tomasín nos queda cuerda para rato en anécdotas y recuerdos que jalonan una biografía casi tan mitificada como la de la mayor parte de los prohombres de todas las historias.
El fallecimiento de Tomasín ha producido en la isla de Gran Canaria una especie de conato o brote extraño de una enfermedad que nada tiene que ver con la muerte. La noticia de su desaparición llegó a todas partes como un reguero de pólvora en cuestión de horas, pero las reacciones a la misma llegaron a mosquear a los mismísimos dioses. De las lágrimas y los dolores iniciales se pasaba, casi de inmediato, a la risa y al recorrido de un anecdotario que para sí lo quisieran los más grandes cómicos de la historia.
Tomasín, como dicen por Guía, fue mucho Tomasín, y a lo largo de su existencia dio sobradas muestras del porqué de esta coletilla que te espetan según lo nombras por el noroeste grancanario. Una vez lo llamaron de la Caja de Reclutas y armó una carajera de la que sólo se libró por padecer el síndrome de Down, pero eso no quita para que fuera el primer gran insumiso de la isla. Cuando le preguntabas que qué había sucedido en la calle Reyes Católicos, él, antes de echarse a reír como un descosido, te decía que había ido "con Ramón Pérez, Manolo el zapatero y con un bobo del campo", que por supuesto no era él. Pero no contaba lo otro, lo de cómo le quitó la gorra a un comandante de los entonces y la que se armó con su presencia de minutos entre los de caqui.
Murió con 59 años, una edad que entre quienes padecen su enfermedad equivale casi a los cien años de los llamados "normales". En vida recibió siempre todo el cariño de su familia y de sus vecinos, e incluso el municipio guiense, por mediación de la Asociación de la Fiesta del Queso, le levantó un busto de bronce en la Plaza de San Roque. ¡Y la que se armaba si allí meaba un niño o cagaba una paloma! Para Tomás García Díaz el que estaba en la estatua –Tomasín- era como Dios, y cuando él pasaba delante de sí mismo se detenía, se santiguaba y si venía al caso le pedía algún milagro o algún favorcillo más terrenal y posible; si le cagaban las palomas no dudaba en bajar con un paño y un bote de Pronto que le diera brillo y lustre a su inmortalizado.
Era, como dice Braulio en su canción, el primero en todos los entierros, bodas y bautizos, y tanto ejercía de guardia municipal, como de cantante, de cura o de puntal de lucha canaria. De último ejerció de médico del seguro, para lo que dicen los que le conocieron que tenía mano de santo. Cuando era puntal del equipo de lucha de Guía siempre lo echaban al terrero contra uno de Gáldar más fuerte que él ante el que perdía todas las agarradas, pero eso en el terrero, porque fuera de él se las ganaba todas con picardía y listeza. Mientras el triunfador se quedaba en la arena recibiendo las ovaciones, Tomás, tan cuico como siempre, se subía a las gradas a pedirles el dinero a unos sorprendidos espectadores que rompiendo la tradición de nuestro deporte vernáculo se veían entregándole los duros al derrotado.
Tras la muerte de su madre, Bárbara Díaz Moreno, Tomasín llevaba cuatro años montando su despacho de médico en la casa de cada una de las hermanas y hermanos que se hicieron cargo de él. Por eso no fue de extrañar que junto a la corona del ayuntamiento de Guía, aparecieran las de Agaete y las de otros puntos de la isla tan distantes del lugar de sus andanzas más sonadas. Precisamente el alcalde de su pueblo, Fernando Bañolas Bolaños, fue de los primeros que se movieron para que su "ciudadano más popular" fuera velado y tratado con honores de prohombre en su ciudad natal.
Fue enterrado, como no podía ser menos, el día de Reyes, el más mágico y más inocente de todo el año, y su muerte, al paso de las tristezas iniciales, sólo ha dejado recuerdos, sonrisas y un anecdotario de coñas con el que se podrían escribir hasta tesis doctorales, pero lo bueno de Tomasín es que las anécdotas las dejó todas escritas en las víctimas de sus sanas maldades y, sobre todo, en los afortunados receptores de sus ternuras y sus cariños mas sinceros.
Una canción para el recuerdo.
Braulio no faltó al entierro de Tomasín. Desde primera hora de la mañana hasta el momento del adiós definitivo en el cementerio, el cantante guiense estuvo junto a su amigo como en los buenos tiempos, cuando Tomás, espoleado por el gracejo y la picardía del artista, no dejaba títere con cabeza.
Braulio repetía una y otra vez que el entierro de Tomasín tenía que haber sido el más multitudinario y participativo de la historia de su pueblo, y aunque se le justificaba la falta de algunos por la gran tromba de agua que estaba cayendo, el cantante, defendiendo siempre la integridad de su amigo, repetía que eran miles las visitas que le debían en Guía a quien durante décadas abría el cortejo de todos los entierros sin distingo alguno, que en eso de las clases sociales y las distinciones más o menos oficiales fue Tomasín muy suyo, y lo mismo le daba un alcalde que un pobre paria tirado en la calle.
Braulio, junto a parte de su "tropa barranquera" de la infancia, una tropa en la que Tomasín actuaba de general o de gran maestro de ceremonias, contaba entre la lágrima y la sonrisa las andanzas de un amigo que ayer le dejó un poco más huérfano de cachondeos y bondades. La canción que él le dedicara hace tiempo, y que presentó en las piscinas municipales de Guía a principios de los setenta con Tomasín a su lado, queda como el mejor y más sincero testimonio de alguien que pasó por estos pagos sólo para hacer feliz a la gente: "Tomasín, personaje popular donde los haya, general que nada sabe de batallas, orador que a todo el pueblo hace reír…"
Guía, a 9 de enero de 2000
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Su obra y Guía
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