Tony, en su hábitat natural. Por Antonio Aguiar

Tony, en su hábitat natural

Antonio Aguiar

Tony
Caballero fue él mismo. Se dirigió a los asistentes como si se tratara
de una más de las reuniones espontáneas que tuvo en la Plaza Grande a lo
largo de toda su vida.
Por eso, eligió
un banco de la Plaza Grande
("es de los antiguos, no?"), para contarnos
algunas de las muchas vivencias que protagonizó en este lugar emblemático del
municipio.
Tony, en su hábitat natural

Antonio Aguiar

Tony Caballero fue él mismo. Se dirigió a los asistentes como si se tratara de una más de las reuniones espontáneas que tuvo en la Plaza Grande a lo largo de toda su vida.

Por eso, eligió un banco de la Plaza Grande ("es de los antiguos, no?"), para contarnos algunas de las muchas vivencias que protagonizó en este lugar emblemático del municipio.

Yo, personalmente, fui testigo de algunas de esas "reunencias" en la Plaza. Recuerdo perfectamente aquella (que contó ayer el pregonero) en la que escenificamos todo un entierro. Los llantos por el difunto (figurado) se escuchaban hasta en San Roque. Nos reímos lo que quisimos y más, aquella noche y muchas otras en las que Tony, sin proponérselo, copaba todo el protagonismo, pero no porque nos lo impusiera, sino porque todos nos rendíamos ante su portentosa creatividad y su gracia natural.

Creo que Tony ofreció un pregón genuino. Junto a datos históricos, nos contó cómo vivió las Fiestas de la Virgen de esa manera tan vitalista que le caracteriza, como si se dirigiera a un grupo pequeño de amigos. Tanto, que se atrevió a reprendernos en varias ocasiones, porque no recordábamos algunos de los episodios que contó. Era de broma, pero pocos como él saben hacerlas, consiguiendo que los amonestados, después de cierta sonroja, acaben agradeciendo los recuerdos.

Guía tenía una deuda con Tony Caballero y podemos decir que ha empezado a pagarla.

Enhorabuena al alcalde Pedro Rodríguez, y a la concejal Mari Carmen Mendoza, ambos excelentes en la presentación del pregonero, por haber dado este paso.


Tony Caballero brilló con un pregón lleno de ocurrencias y vivencias

Tony Caballero brilló con un pregón lleno de ocurrencias y vivencias


La Plaza Grande de Guía acogió este viernes, la Lectura del Pregón anunciador de las Fiestas de La Virgen, que estuvo a cargo de Tony Caballero. El pregonero dedicó el pregón a la Virgen, a su familia y a todo el pueblo de Guía, y anunció que iba  a ser un ejercicio autobiográfico con algo de nostalgia.

Tony Caballero brilló con un pregón lleno de ocurrencias y vivencias



La Plaza Grande de Guía acogió este viernes, la Lectura del Pregón anunciador de las Fiestas de La Virgen, que estuvo a cargo de Tony Caballero.

El pregonero dedicó el pregón a la Virgen, a su familia y a todo el pueblo de Guía, y anunció que iba  a ser un ejercicio autobiográfico con algo de nostalgia.

Así, recordó su infancia en la calle El Clavel, “una calle llena de olores y música, una calle, que era una casa grande, pues todos tenían siempre las puertas abiertas”.

También recordó las antiguas fiestas de Carnaval, destacando que “el toque de atención de que ya venían las fiestas de carnavales, lo daban Augusto Álamo el de los quesos y Pepito el de la imprenta, que colgaban en las puertas de sus negocios las máscaras y antifaces para su venta”.

Tony Caballero realizó una mención especial a las fiestas mayores del municipio recordando que “todos vivíamos en Guía con enorme ilusión la llegada de las fiestas de agosto, porque, ante todo significaba que ya empezaba a estar la Virgen de Guía, más cerca de nosotros, y acudíamos a la iglesia a verla bajar del camarín, y a oír historias de su vida y de sus milagros, que nos contaban los mayores”.

También señaló que” la fiesta sin los papahuevos no era fiesta, los niños horas antes de la salida ya hacíamos cola en el Teatro Viejo, y en fila india aguardábamos la llegada de Ferreira, para desgañitarnos pidiéndole que nos dejara llevar uno de los cerditos. Para luego comenzar el desfile de gigantes y cabezudos por las calles de la ciudad, al son de las charangas”.

El pregonero habló sobre la cabalgata de carrozas, recordando que la “ noche de las carrozas era una noche mágica en Guía, se vivía con muchísima expectación, y sin duda era el número de animación más esperado, porque se convertía en una noche de fantasía y de glamur, de música y espectáculo, y por supuesto de crítica buena y crítica mala”…

Tony Caballero compartió con el público asistente sus vivencias en La Plaza Grande señalando que  “fue zona de tertulias y conversación, cuantas veces llegabas aquí, y estaban todos los bancos ocupados. Además fue zona de refugio y esparcimiento para los estudiantes del instituto que venían caminando hasta aquí, para quitarse el sofoco de tanto libro y tanta clase”.

El pregonero terminó su intervención invitando a los vecinos a participar y disfrutar de los actos de la fiesta.

TEXTO y FOTO: www.infonortedigital.com

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Un Pregón para la Virgen de Guía

Un Pregón para la Virgen de Guía

El Vicario General de la Diócesis de Canarias, Hipólito Cabrera
González, pregonó este viernes, las Fiestas patronales de Santa María de
Guía en Honor a la Virgen. En el inicio del pregón, Hipólito Cabrera indicó que Sólo pretendía, con
mucha humildad y respeto, dejarles en sus corazones algunos
pensamientos, que en su  vida le  han servido para conocer, valorar y
disfrutar de una experiencia de vida cargada de profundidad.

Un Pregón para la Virgen de Guía

El Vicario General de la Diócesis de Canarias, Hipólito Cabrera González, pregonó este viernes, las Fiestas patronales de Santa María de Guía en Honor a la Virgen.

En el inicio del pregón, Hipólito Cabrera indicó que Sólo pretendía, con mucha humildad y respeto, dejarles en sus corazones algunos pensamientos, que en su  vida le  han servido para conocer, valorar y disfrutar de una experiencia de vida cargada de profundidad.

También señaló que sólo pretendía,” ayudado de la mano de María, la Gran pregonera de la Historia, compartir con ustedes lo que supone y exige de cada uno de nosotros, el que nuestra Madre la Virgen de Guía haya sido coronada”

El pregonero pidió por la Iglesia, para que no desfallezca en la Nueva Evangelización. Le pedimos por la ciudad de Guía, por las familias que la conforman, por los niños, para que hagan realidad la corona que presentaban a la Señora, le pedimos por los preadolescentes, para que en sus dudas de búsqueda, encuentren en ella la estrella y la guía en su caminos, le pedimos por los jóvenes para que en su rumbo desnortado encuentren en María el camino a seguir.

Hipólito Cabrera finalizó el pregón solicitando a la Virgen que no desoiga las súplicas que “te dirigimos en nuestras necesidades”.


FUENTE: INFONORTEDIGITAL.COM



Manuel Mederos leyó el pregón 2008

EL 31 DE JULIO LEYÓ EL PREGÓN 2008
Manuel Mederos: "el agua ya no baja de la cumbre, sino que sube desde el mar"

Manuel Mederos dejó anoche unas cuantas reflexiones en una Plaza Grande llena que escuchó atentamente un pregón riguroso y lleno de sentimientos evocadores de olores y lugares comunes. Antonio Aguiar.

EL 31 DE JULIO LEYÓ EL PREGÓN 2008
Manuel Mederos: "el agua ya no baja de la cumbre, sino que sube desde el mar"
Manuel Mederos dejó anoche unas cuantas reflexiones en una Plaza Grande llena que escuchó atentamente un pregón riguroso y lleno de sentimientos evocadores de olores y lugares comunes. Antonio Aguiar.

Algunos pasajes del pregón:

"Cuando recibí la llamada que me otorgaba el honor de estar aquí esta noche como pregonero de las fiestas de la Virgen de Guía, sobre la marcha desandé ese camino olvidado en estos últimos años. Es lo primero que a uno se le viene a la cabeza en ese momento, lo que nos tiene más anclados al lugar del que venimos y al que, inevitablemente, estamos unidos para siempre.

Tuve la suerte, como otros muchos guienses, de vivir en un entorno rural, rodeado de las tradiciones de la gente más sencilla de los altos de Guía y Gáldar. Pero también tuvimos muchos la suerte de pasar al fragor urbano de la Plaza Grande, al patio del colegio o del instituto, a los grupos de amigos en las Dominicas y a los compañeros del Instituto.

Vuelven los olores y los sabores de la infancia. Te detienes un segundo y te parece mentira que haya podido pasar tanto tiempo desde aquel día en que alguien te enseñaba el abecedario y las tablas de multiplicar con un rosario de cuentas de colores en el sótano del viejo Cine Hespérides y bajo la rígida mirada de mi querida Catalina Ruiz. La memoria te hace recorrer los viejos caminos polvorientos en verano y llenos de barro en inverno, desde La Cañada a Guía o desde Anzo al puente del barranco. Allí donde quedaban las viejas alpargatas en una bolsa y escondidas en un agujero de la pared, sin disimulo alguno, sabiendo que serían respetadas como otras que ya ocupaban su lugar en esa consigna improvisada.

Hoy, esas plataneras las reconozco como el símbolo de la prosperidad agrícola de Guía, cuando el agua venía desde la cumbre a regar la Vega y convirtió esta ciudad en un lugar importante en el mapa de Gran Canaria. Hoy el agua viene desde el mar, y ese paisaje de mi infancia y mi juventud es desolador. El abandono de la agricultura no es sólo el abandono de una de las formas tradicionales de la economía, es también el abandono de una de las muestras más espontáneas de la cultura guiense, de su paisaje y de su medio ambiente, de la idiosincracia de su gente y de sus diferencias sociales. Hoy resurgen nuevos modelos agrícolas de consumo local que merecen la pena ser explorados y apoyados.

Santa María de Guía es una ciudad con vida propia, con idiosincracia peculiar, con un profundo y arraigado sentido de la cultura y la educación. Es una ciudad que honra a sus hijos, pero que los curte en el sufrimiento, como si quisiera probar sus capacidades en una especie de selección natural. Tengo que decir que esta ciudad pudo ser cruel con nosostros, asfixiante para los que buscábamos aires nuevos en las recién constituidas organizaciones políticas, en las asociaciones y en las sacristías. Pero de la misma manera, esta ciudad nos ofrecía las herramientas necesarias para la superación.
En 1930 un paisano nuestro, un hombre universal que también nació en Anzo, dijo con acierto que la cultura y la educación eran las únicas formas de igualar a la sociedad. “La riqueza siempre es efímera y la cultura el principio de la autoestima y la superación”. Cuanta razón tenía mi querido Miguel Santiago, porque, como él, yo también he sentido que la cultura todo lo puede y Guía propició siempre la libertad.

Pero no podemos seguir anclados en el pasado glorioso de nuestra cultura. El agua, amigos, ya no viene de la cumbre, viene del mar. El conocimiento es universal y llega a través de la Red, y los modelos educativos deben responder a nuevos retos.

Guía fue también para mí y para muchos de nosotros una escuela de solidaridad. La solidaridad es, posiblemente, uno de los valores que más profundamente caló en mi generación...Hablo de Gloria Betancort Brito y de la gran influencia que tuvo en muchos de nosotros a la hora de asumir una conciencia social y un compromiso de la ayuda a los más desfavorecidos. 

La nueva carretera, no divide, nos une a toda una comarca, a la capital y a Tenerife. Guía debe formar parte de ese proyecto común que vertebra la isla y que vertebra Canarias. Ya no estamos solos y rodeados de plataneras y ya no estamos en condiciones de permitirnos elegir. En mi generación descubrimos que Gáldar no sólo era el refugio de la juventud, el sitio donde nos sentíamos libres para cortejar, para tomar nuestros primeros cubatas, para vivir nuestros primeros amores o para fumar nuestros primeros cigarrillos. Descubrimos que sin Gáldar no había futuro.

Hay olores, sabores, sentimientos y pensamientos que nunca se borrarán de la memoria. Nunca podré olvidar el olor y el sabor de los dulces de Pepe Juan, recién sacados del horno y esmeradamente colocados en las roñosas latas de galletas ‘María’. Nunca olvidaré el olor de las alforjas del queso de Montaña Alta a lomos del caballo de 'maestro José' ni el sabor intenso del 'tabefe'.Nunca olvidaré el olor a tinta de las multicopistas en la que imprimíamos los periódicos que elaborábamos en Odres Nuevos para este pueblo, páginas en las que nació mi vocación por el periodismo, que años más tarde me ayudó a encausar otro inolvidable hombre de Guía: mi maestro, Santiago Betancort Brito". 



TEXTO COMPLETO DEL PREGÓN


GALERÍA DE FOTOS (PEDRO NARANJO)



ARCHIVO

EL JUEVES 31 DE JULIO
Manuel Mederos, pregonero de las Fiestas 2008

Manuel Mederos será el pregonero de las Fiestas de La Virgen 2008. Mederos es en la actualidad director adjunto de Canarias7.

Mederos nació en Guía en 1961. Toda su infancia y juventud la vivió en su ciudad natal. Estudió en el colegio María Auxiliadora, en el Colegio Público Nicolás Aguiar y finalizó sus estudios de bachillerato en el Instituto de Guía, desde donde se trasladó a Las Palmas de Gran Canaria para estudiar Magisterio, Teología y Geografía e Historia. Un master le permitiría desarrollar su verdadera vocación, el periodismo, en la que ya venía trabajando como corresponsal de Canarias7 en la ciudad de Arucas. Después de un breve periodo de docencia desarrollo su trabajo primero en Diario de Las Palmas, en la desaparecida revista Dinero, en Telecinco y en Canarias7 como redactor. Durante cinco años fue responsable de prensa de Unelco y durante ocho años Jefe de Gabinete de la Delegación del Gobierno en Canarias, desde donde volvió al periodismo activo, ahora como responsable de la Edición Domingo de  Canarias7, siendo nombrado posteriormente subdirector y director adjunto.

El pregón será leído el día 31 de julio, a las 21:30, en la Plaza Grande.

Mederos escribe sobre su blog "La Zaranda":

La reflexión sobre la realidad, especialmente la realidad canaria, es uno de los afanes que he tenido siempre como periodista. Esta profesión permite reunir elementos de análisis en los distintos focos informativos en los que todos los días nos colocamos. El periodismo es una especie de 'privilegiado monte' desde el que podemos contemplar todo lo que pasa a nuestro alrededor, para una vez analizado compartirlo con nuestros lectores. En ese mar de noticias, que día a día nos inunda y nos describe la realidad, muchas veces de forma fragmentaria, es necesario dar un paso más y buscar los ejes, las motivaciones, los criterios de fondo que las generan y las mueven. Creo que el poder real de los periodistas está en la reflexión, en la posibilidad de conocer cómo se mueve esta Canarias que nos ha tocado vivir, y en el privilegio de compartir lo que sabemos. La Zaranda es el instrumento que utilizaban nuestros abuelos para separar de las harinas los restos de la molienda. Ese es el objetivo de este blog, 'zarandear' la realidad y buscar, en la medida de lo posible y con la colaboración de quien quiera aportar algo a esta continua reflexión, el fondo de lo que vivimos para mejorar en comunidad.

En estos años he procurado profundizar en el periodismo de análisis. Lo he hecho desde la preocupación permanente de hacer partícipe a nuestros lectores de los acontecimientos que están más allá de la información diaria. Buscamos lo que llamo 'noticias de estructura', aquellas que tienen alcance global, que afecta a todo nuestro armazón geopolítico y a nuestro futuro. Qué Canarias sufre cambios espectaculares desde su posición en el mundo que le rodea es un acontecimiento que escapa a nuestro quehacer y conocimiento periodístico cotidiano, más volcado en las noticias locales y en el debate nacional. Esas noticias globales necesitan ser observadas y reflejarlas en nuestros periódicos, y no sólo, de forma puntual, en los grandes tratados o conferencias internacionales que finalmente llegan al lector en forma de teletipo extraído de una rueda de prensa. Por ello también considero que nuestros lectores se merecen, como servicio periodístico, que les ofrezcamos el 'puzzle' completo de la realidad, y no sólo sus recortes. Y por último, estimo que hay que ofrecer el análisis de esas informaciones estructurales y de los acontecimientos globales de forma didáctica, para que la información más compleja, por sus múltiples implicaciones y sus efectos a largo plazo, esté al alcance de todos.

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Pregón de 2001. Suárez-Galbán Guerra

PREGÓN DE LAS FIESTAS DE LA
VIRGEN DE 2001

Por D. Eugenio Suárez-Galbán
Guerra

Acaso le extrañe a más de uno
que yo tenga la osadía de autonombrarme vuestro compueblano habiendo nacido y
habiéndome criado fuera. Y no es sólo que nunca me he sentido extranjero aquí,
sino que Guía siempre ha sido una constante en mi vida, una presencia, si no
siempre física, sí siempre real por cuanto sabemos que no sólo del pan vive el
hombre, que el ser humano es algo más que materia. Yo nunca llegué a Guía:
siempre he vuelto, como se vuelve al mundo perdido de la infancia que todo
regreso intenta en vano recobrar, pero que, no obstante, se vuelve a soñar. Tan
así que recuerdo que en una ocasión me propuse poner a prueba esa misteriosa
sensación de regreso apareciendo en Guía sin anunciárselo a  nadie.

PREGÓN DE LAS FIESTAS DE LA VIRGEN DE 2001
Por D. Eugenio Suárez-Galbán Guerra

Iltmo. Sr. Alcalde D. Fernando Bañolas Bolaños, Escama. Corporación de Santa María de Guía, Sr. Concejal de Cultura D. Erasmo Quintana, queridos amigos, compueblanos y familia:

            Acaso le extrañe a más de uno que yo tenga la osadía de autonombrarme vuestro compueblano habiendo nacido y habiéndome criado fuera. Y no es sólo que nunca me he sentido extranjero aquí, sino que Guía siempre ha sido una constante en mi vida, una presencia, si no siempre física, sí siempre real por cuanto sabemos que no sólo del pan vive el hombre, que el ser humano es algo más que materia. Yo nunca llegué a Guía: siempre he vuelto, como se vuelve al mundo perdido de la infancia que todo regreso intenta en vano recobrar, pero que, no obstante, se vuelve a soñar. Tan así que recuerdo que en una ocasión me propuse poner a prueba esa misteriosa sensación de regreso apareciendo en Guía sin anunciárselo a  nadie. Tanto tiempo había transcurrido desde mi última visita a Canarias, que al preguntar en Gando por un pirata que me trajera a Guía, el hombre me miró sorprendido y simplemente me dijo: “mi niño, ¡ya los piratas no existen”!

             Supongo –curiosamente, no lo recuerdo ahora- que me trajo una guaguita pequeña o furgoneta. Y quizá no lo recuerde porque la memoria es selectiva, y hoy me devuelve sólo mi empeño de  entonces de ir constatando los lugares que yo escasamente conocía, y que sin embargo reconocía, y hasta anticipaba durante el trayecto de Las Palmas a Guía: una curva cualquiera, la casa de verano de mi tío Juan Aguilar en San Andrés, la Cuesta de Silva (donde mi tío Geño perdió los frenos una vez y salvó la situación arrimando el coche al lateral rocoso de la carretera, iluminado en ese momento sin duda alguna por las oraciones de su esposa y mi queridísima tía Ana María), el drago al borde de la vía, el lugar exacto donde aparecería, ya sin bruma y siempre imponente, el Pico de la Atalaya. Misteriosamente, en efecto, yo volvía, pero no con la sensación de regresar simplemente a mis raíces, sino de sumergirme de nuevo en un sueño que en el pasado había sido realidad.

             Pero no vengo a hablar de mí hoy, sino más bien de los guienses que me han marcado, y a quienes debo principalmente mi amor por este pueblo, y el orgullo que siento por mi sangra canaria.

             Permítaseme, no obstante, alguna anécdota personal reciente que resulta ilustrativa de esa constante presencia en mi vida de Guía y de Canarias, presencia que no vacilaría en calificar de obsesión si este término no resultara ser indicio de algún mal. Y aunque parezca que estoy contradiciendo y recurriendo descaradamente a la antigua artimaña retórica de anunciar lo que voy a hacer para continuar a hacerlo, téngase en cuenta que Guía me ha llegado, y tan hondamente, a través más que nadie y que nada de esos dos guienses, uno de los cuales, de hecho, nunca conocí, y así que a ellos está subyugada cualquier anécdota que voy a contar. Por lo mismo, mi amor por esta ciudad y este pueblo siempre, de alguna manera u otra, se remonta a estas dos personas por el momento permanecerán en el anonimato para asegurarme de que, al menos por el momento también, nadie se me duerma. Antes de continuar con la anunciada anécdota, me apresuro a añadir, sin embargo, que si la mayor fuente de mi amor y admiración por Guía brota de esas dos personas, ese manantial ha sido constantemente aumentado a través de los años, y no obstante las ausencias, por tantos familiares y amigos cuyo cariño ha aumentado a su vez esa misma sensación de regresar siempre a un sueño que fue real.

             Paseando yo por las calles de La Habana un día del pasado mes de marzo tras una intensa jornada de trabajo, al levantar la vista me hallo, sin habérmelo propuesto, frente a la sede de la Asociación Canaria de Cuba “Leonor Pérez Cabrera”. Un freudiano diría que mi subconsciente me guió allí, pero más atractiva, y hasta poética, se me antoja la explicación que sin duda daría mi madre (q.e.p.d.): la Virgen de Guía fue la que ahí te guió. El caso es que al entrar y comunicarle a la recepcionista que yo venía de Madrid, de cuyo Hogar Canario soy miembro, asumiendo ya la buena mujer que yo, precisamente criado en un barrio de La Habana, era canario cabal, me interrumpe para excusarse porque el presidente –Carmelo González Acosta- estaba reunido, pero que me recibiría el vicepresidente (Lázaro Rivero Galbán, con la misma be que también sustituyó la uve de mi apellido en Cuba, por cierto). En efecto, apareció momentos después el vicepresidente, no sin antes haber movilizado al camarero del bar para que me sirviera lo que me apetecía. Le expliqué mi complicado caso de canario-cubano-neoyorquino, el cual caso resumió unos minutos después al presentarme al presidente de la siguiente manera tan original: ¡”Este es un señor tan canario que nació en Nueva York, se crió en Cuba, lo llevaron a Canarias de niño, volvió a Nueva York y lleva veintiséis años en Madrid”!

             Dos casualidades canarias más me acontecieron durante este viaje: acompañaba yo a un grupo de un museo de arte, y sabido es que el Cementerio de La Habana es una visita obligada por la enorme y valiosa cantidad de escultura que ahí se encuentran. Años antes, había participado en un congreso literario que incluía una peregrinación literaria para visitar la tumba del escritor Lezama Lima. Largo tiempo busqué infructuosamente la tumba de mi abuelo, Luis Suárez-Galván. En esta ocasión, falto de tiempo, había desistido de reanudar la búsqueda, cuando un señor del grupo me pregunta por mi apellido, y acto seguido me guía –nunca mejor pronunciado el verbo- a la tumba de mi abuelo. De nuevo, no puedo evitar pensar que la Virgen de Guía y la poesía  me rondaban en ese momento.

             Finalmente, y para terminar con este reciente viaje, celebrando una cena en un antiguo palacio de la bella ciudad de Cienfuegos, se nos invita a subir a la azotea para contemplar la vista. Entablé conversación con un empleado, quien al enterarse de mi origen doblemente isleño, me comunica que una amiga suya estaba a punto de partir para Canarias en unos días. ¿”A cual isla”?, pregunto. “Gran Canaria”, me contesta. ¿”Las Palmas”?, conjeturo, más que preguntar ahora. “No”, viene la respuesta, “a un pueblo que se llama Santa María de Guía. ¿Lo conoce”? Estoy seguro que hasta ahora el cronista Pedro González Sosa le hubiera perdonado, como yo, el haber revertido a Guía a la condición de pueblo, tanta fue la emoción que sentí en ese momento al ver mis dos patrias tan hermanadas y presentes por otra bella casualidad.

             El buen señor quedó en intentar comunicarse con su amiga para que fuera a desayunar en el hotel, pues yo tenía que regresar a La Habana temprano la próxima mañana. No apareció. Pero no pierdo la esperanza de duplicar en Guía la casualidad de Cuba. Así que si alguien conoce a una cubana llegada de Cienfuegos, díganle por favor de mi parte que tenemos un desayuno pendiente

             Podría continuar relatando anécdotas relacionadas con Guía que me han ocurrido, y que se me antojan muchas veces, si no milagrosas, entonces ciertamente maravillosas, como cuando en pleno Nueva York, desempeñando la enseñanza en la universidad, un alumno me trae un recado del director del departamento de filología hispánica para que acuda a su oficina después de clase. No era la primera vez que se me solicitaba para ayudar a algún hispano parlante a rellenar algún formulario, o simplemente para indicarle alguna oficina del gobierno donde podrían atender sus necesidades, aunque sí me extrañó que no hubiera nadie en el departamento en ese momento que pudiera llevar a cabo esta tarea. Resultó ser un marinero mercante español que había decidido quedarse en tierra, un muchacho nada menos que del barrio de San Roque, que al ver mis apellidos en la puerta de mi oficina, insistió mediante señas y gestos que se me llamara. Pero más que quedarnos en anécdotas, insisto en que mejor me parece encausar mis palabras y esas anécdotas a destacar la importancia que sobre mi persona han dejado esos dos guienses, pero no por lo que a mi persona respecta, sino como ejemplo del valor humano y cultural que puede trasmitir la personalidad y la vida de nuestros antepasados.

             Alguno ya habrá adivinado que los dos guienses a los que me he referido son mi madre y mi abuelo paterno. Cuando afirmo que yo me crié en Guía a seis mil kilómetros de distancia simplemente estoy diciendo que mi madre nunca olvidó su pueblo. Mi prima, María Mercedes, recordará sin duda alguna el retrato de la Virgen de Guía que siempre adornó el armario de mi madre. Para mí la Virgen ha sido siempre esa imagen guiense. A la edad de cualquier niño criado en Guía, ya yo conocía el célebre milagro de la estatua que los bueyes no pudieron arrastrar más allá del lugar guiense señalado. Antes de que me trajera por primera vez a Guía - ¡hace ya cincuenta y un años!- ya yo conocía a don Bruno, ya yo sabía cómo era el campanario de la iglesia, que mi tía Nati hablaba inglés, y que a mi tía Manola la reconocería enseguida por su cabellera roja, que Gáldar (de donde, por cierto, procedía mi bisabuelo paterno, Matías Suárez Rodríguez) no era Guía, ni muchísimo menos, ¡no te confundas, muchacho! sabía, además, los nombres de las fincas de mi abuelo Fernando y que en una se cultivaba plátano, y en otra frutales que no acababan de dar fruta. Y hasta sabía que el caballo de mi abuelo materno, que llegaría a montar de niño, era de color grisáceo. Luego, lo que mi madre no me contaba, me lo contaba mi tía Toñy, aquella bella mujer que, con el permiso de mi tío Marino, enloqueció a tantos cubanos que –cariñosamente, y con el respeto que sólo es concebible dentro de cierto relajo cubano –la apodaron “el pichoncito canario”.

             Por otro lado, también es verdad que la historia ha bendecido a dos pueblos uniendo de manera hasta hoy indisoluble a Canarias y Cuba. “Cuba y Canarias: dos pueblos, un solo corazón” reza acertadamente el lema del escudo de la Asociación Canaria de Cuba. Luego, ¿no es cierto también  que existen afinidades entre dos pueblos que son justamente quizá las que explican esos lazos tan entrelazados?, si me perdonan la redundancia. Pero supuesto que el hombre es historia, y de alguna manera la historia canaria encajó con la cubana y viceversa, acaso más que lo que ocurrió en otras tierras. ¿Me ciega mi parte y patriotismo cubano? Recuérdese que fueron la actual República Dominicana y Haití, la antigua Hispaniola, el original centro de la Conquista. Desde ahí partían las naves hacia otras tierras y nuevas colonizaciones, y fue ahí donde se establecieron las dos primeras universidades americanas. Incluso, podría argüirse  -y se ha argüido – que hasta fines del XVII y comienzos del XVIII no empieza a ceder La Hispaniola esa su posición privilegiada a la mayor de las Antillas. Es más, también el mismo Puerto Rico, al hallarse a la entrada del Caribe, con todo y ser relegado fundamentalmente a una estrategia militar – o acaso precisamente por ello -  parece revestir mayor importancia que Cuba en un momento dado. Fue desde allí, y no desde la más próxima Cuba, desde donde partió la expedición de Ponce de León que terminaría en la conquista de la Florida, cuando los indios de Boriquen, para librarse del conquistador – al menos, eso afirman ciertos historiadores -, le convencieron que allá, en la Florida, se encontraba la fuente de la juventud. A las tres islas antillanas llegaron canarios, y muy tempranamente. En Puerto Rico, tierra de mi esposa, he probado un maravilloso gofio – canarión, de millo, naturalmente – que me brindaron los descendientes de canarios arribados a principios del siglo XIX. Sin embargo, creo que pocos discutirían que ha sido Cuba donde lo canario ha calado más hondamente. Y si Venezuela llegaría a rivalizar con Cuba en este sentido, esa honra le tocaría después. Ya que la literatura ha sido para mí, más que un modus vivendi, un modo de vivir embellecido, me vais a permitir recordar ahora que cuando la literatura canaria en castellano estaba aún en lo que quizá podría llamarse el último esplendor – y sin duda el más brillante – de su lento alba que había despuntado siglo y medio antes don las Endechas a Guillén Peraza, ya en Cuba un canario iniciaba la literatura de esa isla a comienzos del siglo XVI. Recientemente, un crítico cubano ha puesto en duda dicha primacía del Espejo de paciencia de Silvestre de Balboa, alegando que más que cubanizar el canario Balboa su mundo literario, los cubanos lo cubanizaron a él en un momento (siglo XIX) en que la isla forjaba su identidad nacional-literaria, para lo cual, innecesario es decir, una épica venía al pelo. Luego, que un canario se cubanice con tanta facilidad, y que su obra permanezca como característica en tantos sentidos de la literatura que se seguirá desarrollando en Cuba, ya de por sí pone en entredicho la última validez de cuestionar la nacionalidad literaria de esa obra. Como si una obra, y más si escrita en la misma lengua, no pudiera pertenecer simultáneamente a dos literaturas.

             Sin menospreciar, ni muchísimo menos, la importante contribución también de nuestros hermanos gallegos, hay que reconocer, no obstante, que fue no sólo posterior a la canaria, sino asimismo procedente de una región de España que no admite comparación con la canaria por sus afinidades con el entorno geográfico, social e histórico de Cuba, como recuerda, de hecho, el crítico literario Lázaro Santana para explicar precisamente porqué fue un canario el iniciador de la literatura cubana. Sin duda esta mayor afinidad entre cubanos y canarios explica también porqué el término gallego se convierte en Cuba en metonimia de español para todos los españoles, menos para los canarios, que aún reciben el fraternal calificativo de isleños.

             Precisamente un gallego (de verdad, de la propia Galicia), Cándido del Río, y un isleño, Luis Suárez Galván, ambos hombres, se encuentran un buen día en Cuba y realizan una de esas raras epopeyas que vienen a reforzar mitos y leyendas de la emigración. Porque si es verdad que la historia la escriben los vencedores, también lo es que de la emigración suelen recordarse demasiadas veces sólo los triunfos, salvo en estudios especializados cuyas estadísticas desmienten las fábulas y ficciones de calles pavimentadas de oro. De niño escuché también historias fantásticas de hombres que se lanzaban sin más a la aventura (de aquel lejano pariente, por ejemplo, cuyo nombre ahora no puedo recordar, que bajó un día a Las Palmas, y ahí mismo decidió de golpe vender su caballo por el precio de un pasaje a Cuba, a donde fue a parar sin  más también, aunque enviando un recado a su esposa que se iba de viaje). Que los isleños en general, y el canario en particular, tengan un carácter aventurero, bien puede ser, aunque quizá el refrán de a la fuerza ahorcan es lo que mejor explica la fiebre emigratoria que asoló a Canarias durante la segunda mitad del XIX, y que en lo que a Guía respecta, quedan tan exactamente documentada en la obra de Pedro González Sosa. Y su hermano, Manolo, una vez me contó que otro antepasado mío, Salvador Guerra –personaje estrafalario y pintoresco que ha regalado leyendas por Canarias y Cuba- de niño jugaba a lanzarse al mar en una barquilla con otros amigos rumbo a Cuba, y en una ocasión al menos tuvieron que ser rescatados por las autoridades marinas. Aun así, ¿qué duda cabe que casos como el descrito por Andrés Navarro Torrent en su Diario representan a la postre una clara minoría? ¿Cuántos, como Navarro, pudieron darse el lujo de abandonar profesión y vida acomodada en búsqueda de una fortuna aún mayor de la que gozaba? Si algo típico hay en ese diario es el resultado final de la aventura emigratoria, pues si su caso es excepcional por haberse lanzado a la aventura sin necesidad aparente, a la postre, sin embargo, esa su aventura se hace pareja a la de tantos que como Navarro encontraron desilusión y engaño al final del camino.

             Este, ciertamente, no fue el caso de Luis Suárez Galván: empezó pobre como casi todos y terminó rico como pocos. De mi abuelo, quien muriera veintidós años antes de nacer su último nieto que hoy les habla, sé lo que he podido leer en una breves memorias que escribió para su nieto mayor, así como por un libro que trata de canarios en Cuba que le dedica un capítulo, y otras memorias breves que compuso uno de sus socios, Heriberto Lobo, para el acto que celebraba su jubilación justo ese mismo año de 1.938 que me vio nacer. Gran parte de ese discurso reproduce las palabras dedicadas a Luis Suárez Galván que en la revista Cuba y Canarias había publicado ya en 1.912 Heriberto Lobo. Completa mi información lo que he podido recoger en conversaciones con personas ya fallecidas que conocieron a mi abuelo. Una curiosa coincidencia lo une a Silvestre de Balboa: también mi abuelo ejerció de escribano, si bien, contrario a Balboa, nunca pudo cumplir su sueño de ser escritor. Su mismo nacimiento estuvo marcado por adversidades, pues el año en que vino al mundo –1.851- azotaba el cólera a Guía. Su madre sufrió la epidemia, a resultas de lo cual mi abuelo tuvo un desarrollo tardío, no logrando caminar hasta los seis años, y no pudiendo asistir al colegio hasta los nueve. Y a tan temprana edad muestra una feroz tenacidad, superando obstáculo mediante el esfuerzo y el trabajo que le permiten pronto alcanzar el mismo nivel escolar que sus coetáneos. La pobreza le acarrea la que sin duda fue la más grande desilusión de su vida: no poder continuar el bachillerato en Las Palmas, como era la costumbre en Guía en aquel entonces para los que disponían de los medios necesarios. En vez, tuvo que ejercer de aprendiz a los doce años en un taller de zapatería, pero poco después, debido a su buen manejo de letras y matemáticas, el Cabildo Municipal lo emplearía como amanuense y ayudante de un agrimensor, ganando una peseta diaria, pasándose la semana entera fuera del hogar y pernoctando en cuevas donde se guardaban los alimentos para el ganado. Una vez más, las letras y los estudios le permiten mejorar de situación, y logra colocarse en una escribanía en Guía. Ya para este entonces, entrando mi abuelo en la adolescencia, un tío materno había escrito desde Cuba ofreciéndole una plaza en su pequeño comercio. Mi abuelo ni quería ir a Cuba, ni quería ser comerciante, pero a la pobreza de su situación vino a unirse otro motivo cuyo carácter macabro no deja de encerrar cierta nota humorística debido a unas circunstancias que sus memorias narran con verdadera maestría: aun vacilante respecto a si aceptar o no la oferta de emigrar a Cuba, la escribanía le pide a mi abuelo que redacte un informe sobre una autopsia en el cementerio de Guía, para lo cual era necesario su presencia durante la actuación del cirujano. Ahí mismo decidió emigrar.

             Corría el año 1.867, contando mi abuelo quince años y medio, cuando embarcó para Cuba. En vez de cama con sábanas de holanda, le esperaba un catre en el almacén del comercio que montaba por la noche y desmontaba a la madrugada. Pero si mi abuelo no pudo seguir el camino de las letras que tanto anhelaba, y que de alguna manera llegó a compensar con una intensa lectura, al punto de ganarse la reputación de un hombre de fina cultura, su vida en cambio se tornó novela. Novela realista, a lo Galdós, si se quiere, en determinados momentos, como cuando, al tocar los veinte años, y al decidir el tío materno regresar a Canarias, se encuentra ya mi abuelo a cargo de la empresa debido a su inteligencia y capacidad de trabajo, tal cual uno de esos personajes en los que don Benito veía el porvenir de España. Esa dicha que le permitía aprender de todo, sacarle provecho a la más desventajosa situación, brindaba ya sus frutos. Pero también novela maravillosa, fabulosa, más próxima ahora al realismo latinoamericano.

             Recién he nombrado a Cándido del Río. Por otra de esas casualidades de la vida, mi familia tropezó en Madrid hace años con la descendiente de del Río, relación que nos une hasta hoy. Intercambiando  anécdotas, he logrado completar lo escrito tanto por  y de mi abuelo. Sin duda lo más llamativo fue el primer encuentro entre el gallego y el canario. Debió ser un domingo, pues mi abuelo cruzaba la Bahía de La Habana hacia el casco de la ciudad como solía hacer cada otro domingo, único tiempo de solaz que le permitían las circunstancias. El negocio de del Río era precisamente el de facilitar el trayecto en su barco a través de la bahía, negocio que floreció hasta permitirle adquirir una pequeña flota. Por lo visto, del Río y mi abuelo entablaron enseguida una sincera amistad, la cual fraguaría algún tiempo después en lo que sólo puede describirse como uno de esos episodios tan maravillosamente novelescos que vuelven a comprobar que la vida, en efecto, puede llegar a superar la ficción. Pues en uno de esos trayectos, Cándido del Río le revela a Luis Suárez Galván que sus años de ardua labor le habían permitido acumular un capital considerable. Él, sin embargo, desconocía el mundo de los negocios que mi abuelo ya para ese entonces sí conocía a trancas y barrancas en el pequeño comercio de su tío materno. Y hay quien cuenta que el gallego, que  como tantos entonces no creía en la blanca, le enseñó a mi abuelo un cofre lleno de dinero. Para mayor maravilla aún, la muerte de su socio gallego años después sumió a mi abuelo en una profunda tristeza, desmintiendo así el tópico de la incompatibilidad entre amistad y negocio, pero también brindando un claro indicio de la gratitud que siempre sintió y profesó mi abuelo hacia su socio y amigo. La misma, dicho sea de paso, que aquel otro socio posterior, Heriberto Lobo, alabaría en su discurso de jubilación.

             Así, con un golpe de suerte de carácter novelesco, digno de un García Márquez, me atrevo a decir, comenzó la fortuna de Luis Suárez Galván. Y si maravillosa es la anécdota, no menos lo es la humildad de mi abuelo. Porque lo que acabo de contar es lo mismo que cuenta don Luis en sus memorias familiares, y lo mismo que después me contaron los nietos de del Río. Es decir, Luis Suárez Galván, indudable genio empresarial y hombre de negocios admirado por todos, no tiene ningún reparo en admitir que una sonrisa de la suerte le abrió el camino de la prosperidad y el reconocimiento. Y esa humildad, naturalmente, no refleja una virtud aislada, sino que es más bien reflejo de una personalidad y un carácter fundamentalmente éticos. Los hechos vuelven a confirmarlo, no las palabras de su nieto que aquí se limitan a recordar esos hechos.

             Que Guía honre la memoria de Luis Suárez Galván con el nombre de una calle y su retrato en el ayuntamiento, habla ya del sentido de la lealtad de mi abuelo. Como también mi madre, mi abuelo jamás olvidó su pueblo, tal que cuando le llegó fortuna, la repartió generosamente aquí. También en mi reciente viaje a Cuba, al entrar en el Hotel Inglaterra (el mismo, por cierto, en el que se alojó García Lorca durante su estancia en La Habana), descubrí una placa dedicada a Nicolás Estévanez, aquel canario, que siendo aún español en aquel entonces antes de consumarse su evolución hacia posturas más radicales, renunció a su carrera militar en protesta por el fusilamiento de unos estudiantes cubanos. Mi abuelo no fue tan dramático. Lo debió pasar mal durante la Guerra de Cuba, aunque sabido es que los canarios fueron mejor considerados en general por la población, y, de hecho, un número de isleños simpatizó con la causa cubana, al igual que otros españoles, entre los que se encontraban, por cierto, los que querían una intervención norteamericana por favorecer sus negocios. Otros, como el propio Estévanez, sienten el desgarro entre la patria y el derecho a la libertad y la justicia. Y aunque es el silencio la nota predominante en las memorias de mi abuelo durante este periodo, una acción posterior da a entender a las claras que su corazón debió estar como el de Estévanez partido en dos.

             Tras la independencia de Cuba, pero durante la primera intervención norteamericana en la isla, debido justamente al ya mencionado reconocimiento del que gozaba mi abuelo como hombre emprendedor y empresario inteligente que ya lo había llevado a la presidencia de la Cámara de Comercio de Cuba (de la que también sería presidente honorífico después), así como a ser miembro de la junta directiva de la institución bancaria de Nueva York que era depositaria del dinero del gobierno cubana, dicha institución le encarga a mi abuelo fundar y organizar el Banco Nacional de Cuba. Acepta, funda y organiza, pero al cabo de un año, en marcha ya el proyecto, renuncia el guiense Luis Suárez Galván al puesto de Presidente del Banco Nacional de Cuba, esgrimiendo justamente su condición de canario, español y extranjero, alegando que no era propio que un extranjero presidiera el banco nacional cubano. En ese momento en que norteamericanos y españoles se reparten el comercio cubano, un comerciante español defiende la justicia y el derecho de los cubanos a regir su destino en materia tan imprescindible como la economía. Lo de menos es que su ejemplo no fue emulado, pues le sucedió otro extranjero al puesto. Lo notable es que don Luis siguió su conciencia una vez más en contra de toda tentación de vanidad y avaricia. Una vez más, porque se trata de la misma rectitud y el mismo sentido de justicia que siempre practicó mi abuelo, cuya generosidad le llevó a repartir fortuna también entre sus empleados, ofreciéndoles la oportunidad de convertirse en socios de Galbán y Co. Así como nunca olvidó su pueblo, jamás tampoco olvidó a los que como él no heredaron, sino que forjaron su propia fortuna.

             Recientemente se presentó en Londres un bello libro fotográfico sobre La Habana escrito por la nieta de Heriberto Lobo, cuyo apellido pasaría a Galbán y Ca., llamándose en adelante Galbán Lobo y Ca. Esa empresa que fundó como pequeño comerciante un guiense, José Antonio Galván, el tío de mi abuelo, y que otro guiense, Luis Suárez Galván, convertiría en una multinacional azucarera, pasaría a ser tras la muerte de mi abuelo un imperio azucarero que se extendía desde Cuba a Filipinas. Lo cual era del todo previsible al morir mi abuelo, quien ya desde principios de siglo había abierto oficinas en Nueva York, tal era la magnitud de su negocio. En las palabras introductorias de ese libro fotográfico sobre La Habana, sin embargo, no se habla de Luis Suárez Galván, aunque sí de la empresa que él fundó de los restos de aquel pequeño comercio de su tío materno, incluyendo, por cierto, el central azucarero más importante de esa empresa que hasta la fecha lleva el nombre del príncipe guanche Tinguaro que le debió dar mi abuelo, o quizá su socio en honor al canario que le acogió cuando Heriberto Lobo se vio forzado a huir de la dictadura venezolana de Cipriano Castro. Lo digo sin ninguna animosidad, y con total comprensión, pues la autora escribe para honrar la memoria de su padre, el hijo de Heriberto Lobo. Pero además, la ausencia ahí del nombre de Luis Suárez Galván resulta del todo consubstancial con su personalidad.

             Innegable es que todo escrito autobiográfico responde a una dosis de vanidad. Si a alguien se le ocurriera ahora recordar el caso de Teresa de Ávila, cuyas memorias responden al mandato de su confesor, basta recordar también ahora que era una santa, y por tanto, la obligada excepción a la regla. También mi abuelo tuvo su dosis de vanidad, pero a menos que admitamos que la vanidad puede ser virtuosa en algún momento, tendríamos que decir que en su caso se trata más bien de la satisfacción personal que conlleva cumplir con la justicia y con la solidaridad hacia el prójimo. Porque si de algo se precia Luis Suárez Galván en sus memorias es de haber respondido a todo momento a ese sentido de justicia y solidaridad, a los cuales, de hecho, subyugó esa otra vanidad mundana, ausentándose de honores y reconocimientos, conforme hace constar también su socio Heriberto Lobo en su escrito. Es más, el hijo de Heriberto, Julio Lobo, último presidente de la compañía, bajo cuyo mandato, muerto ya mi abuelo, la casa prosperó inmensamente, en cierta ocasión me expresó la misma admiración por mi abuelo en términos extraordinariamente emotivos. Hombre inmensamente rico, como se podrá imaginar, había viajado por todo el mundo, aunque no a Canarias. Pero tan grande fue esa admiración por mi abuelo, que antes de morir en su exilio madrileño, este empresario cubano viajó a Canarias y a Guía para conocer personalmente la tierra donde nació Luis Suárez Galván en una especie de peregrinación al verdadero origen de todo lo que tanto había significado en su vida de empresario. Y lo más curioso para mí es que este otro gran hombre de negocios, tan poderoso que llegó a influir en la política cubana de su tiempo, no hablaba de la misma capacidad empresarial de mi abuelo tanto como de su admiración por el carácter recto y la personalidad que infundía respeto y admiración de Luis Suárez Galván.

             En Cuba y en Canarias, el nombre de Luis Suárez Galván evoca la épica de un emigrante que remando contra viento y marea arribó al puerto de la bienaventuranza. Y aunque sin menospreciar en lo más mínimo esa hazaña, más meritoria aún para él y para todos nosotros es saber que de Guía salió un hombre a quién el éxito con todos sus peligros y tentaciones no pudo privar de disfrutar de esa otra bienaventuranza de los humildes. Hombre sencillo, de Santa María de Guía, que aún muchacho tuvo que emigrar, pero que nunca olvidó la tierra que tuvo que abandonar por tristes circunstancias, porque tampoco olvidó nunca que la tierra propia no se mide por beneficios materiales, sino por el cariño, el calor y la cultura que forman la verdadera fortuna de los hombres sabios.

             Si hoy he hablado de dos guienses a los que me unió el destino y la vida con franco orgullo por la sangre guiense que corre por mis venas, repito que ha sido con la intención de poder compartir con todos ese orgullo de nuestros antepasados que tantos valores y riquezas espirituales nos ha legado. Cabal canario, mi abuelo, clara canaria, mi madre, que me inculcaron con sus memorias y su ejemplo el amor a este pueblo que hoy, celebrando el cuatrocientos setenta y cinco aniversario de su fundación, honra a su nieto e hijo invitándole a pronunciar este pregón que yo hubiera deseado cantar con mejor plectro. Bien sabe la Virgen de Guía que jamás como hoy he envidiado a los poetas, no pecaminosamente –también lo sabe la Virgen-, sino sanamente para poder hacer justicia poética a este pueblo, cuna de mi ser aunque no de mi nacimiento. Para compensar por el vacío de mi verbo, usurpo los versos del poeta guiense, Manuel González Sosa, que con la misteriosa maravilla de todo poema me da en el blanco del corazón, expresa mi sentir hoy el mismo que el de su personaje “El Cruzado” al regresar a su pueblo:
                                                         
Entra en su valle. Absorto detiene el paso.

Canta
Un mirlo entre los álamos.
Yo también regreso hoy con el canto del mirlo a postrarme bajo el manto de la Virgen de Santa María de Guía y de los álamos de su pueblo, que siempre ha sido el mío

Muchas gracias, y ¡que viva Santa María de Guía!



Pregón de Mara Gonzalez.2007

Una Mara espléndida y vibrante


Con la plaza llena hasta la bandera y en un escenario precioso Mara González leyó de forma pausada y con hondo sentimiento un pregón verdaderamente emotivo. Por Antonio Aguiar.

Mara González nos emocionó con su pregón de las Fiestas 2007

Por Antonio Aguiar

Las Fiestas de La Virgen de Guía 2007 dieron comienzo el domingo 29 de julio con la lectura del Pregón a cargo de la conocida periodista y locutora radiofónica Mara González, Hija Predilecta de este su  municipio natal e Hija Adoptiva de Las Palmas de Gran Canaria, ciudad que la acogió y donde desarrolla toda su actividad periodística para todo el Archipiélago.

Mara dió imagen y voz a la descripción que de ella publicó Santiago Gil en esta misma web hace unos días: "siempre
desvivida por las causas altruistas y por el apoyo al más débil y
desprotegido, Mara, ha sabido llenar las ondas de humanidad y de ese
sentido mágico y evocador que lleva en sí misma la radio".

Antes de comenzar el pregón, Mara mostró su preocupación por la dramática situación que se vive en las cumbres grancanarias a causa del incendio que comenzó el pasado viernes. A continuación hizo mención al año tan importante que ha vivido la ciudad de Guía. Así, manifestó que “este año es el 225 aniversario del nacimiento del poeta Rafael Bento Travieso, el 25 aniversario de la declaración del Casco Histórico de Guía como Conjunto Histórico Nacional por parte del Ministerio de Cultura, y el colofón de la celebración de el año de Luján Pérez, mayo 2006 - mayo 2007, con ocasión del 250 aniversario de su nacimiento“

Sin olvidar las notas características de todo pregón, que JUAN IZQUIER se ocupó de recordarnos en 1986 (alegato festivo, alegre y jocoso, a veces con notas de fina ironía, que predispone a los espíritus al regocijo, al bullicio y a la sana alegría), Mara hizo un recorrido por su etapa de residencia en Guía, en sus primeros años, poniendo de manifiesto las paupérrimas condiciones en las que vivía el noroeste grancanario tras la crisis agrícola y desplazamiento del motor económico de la isla al sur. En un tono que sacó las lágrimas a más de uno, en concreto a una señora que estaba sentada a mi lado, Mara remoró los momentos en que, como muchos, tuvo que emigrar a la capital. Aquel día su padre le preguntó: "Hija, tendremos que irnos todos contigo a la capital, verdad?"

Antes, como corresponde, la pregonera hizo público agradecimiento a quienes rebuscando en archivos y publicando sus hallazgos y ejerciendo de fieles notarios de nuestra historia, han permitido mantener viva nuestra memoria colectiva. Citó, entre otros, a Néstor Álamo, Miguel Santiago, Pedro González Sosa (nuestro Cronista Oficial), Sergio Aguiar Castellano (Archivero Municipal), Erasmo Quintana y Francisco Rivero García (Paco Rivero, fotógrafo).

Mara tuvo también palabras de afecto para sus amigas de la infancia, de las que reseñó un momento emotivo que compartió con ellas hace pocos años, tras un desgraciado accidente de tráfico grave sufrido por nuestra pregonera.

En la recta final de su pregón Mara destacó los avances que en todos los órdenes ha tenido el municipio, manifestando que lo ha comprobado de primera mano en un recorrido que realizó personalmente hace pocos días por todos los pagos y nucleos de nuestro término municipal, elogiando en especial la figura del actual Alcalde, Fernando Bañolas, de quien dijo no defraudó las previsiones que don Marino Alduan Azurza hiciera en su pregón de 1999, justo el año en que Bañolas ganó sus primeras elecciones.

icon TEXTO ÍNTEGRO DEL PREGÓN

GALERÍA DE IMÁGENES (PACHI RIVERO)


ARTÍCULO DE SANTIAGO GIL (anterior al pregón)

La Hija predilecta de Guía de Gran Canaria, María del Pino González González, Mara González, es sin duda una de las voces más importantes de la radio canaria de los últimos treinta años. Siempre desvivida por las causas altruistas y por el apoyo al más débil y desprotegido, Mara, ha sabido llenar las ondas de humanidad y de ese sentido mágico y evocador que lleva en sí misma la radio. Su voz ha acompañado las mañanas de varias generaciones a través de radio Las Palmas, y yo creo que nada hubiera sido lo mismo en esta Isla de no haber estado ella para contárnoslo y para hacernos partícipes de ese don de comunicar y emocionar con la palabra, sin duda una de las grandes invenciones del hombre para no volverse loco,  desmemoriado  o insensible.

Su elección como pregonera de las fiestas de la Virgen 2007 es un reconocimiento a su exitosa trayectoria y a su esfuerzo diario por comunicar y conectar con los miles de oyentes que la siguen desde hace años a través de las ondas. Al mismo tiempo nos permitirá conocer todas  las querencias, y las muchas complicidades, que Mara mantiene con su pueblo de la infancia. La cita del próximo 29 de julio está llamada a convertirse en un acontecimiento que, conociendo a la pregonera, llenará de emociones y de momentos inolvidables el entorno de la Plaza Grande guiense. 

Santiago Gil.



Datos biográficos de María del Pino González González 

Fecha y lugar de nacimiento:
16 de marzo de 1.948.
Barriada de San Blas, Santa Maria de Guía
Casada. 3 hijos: José  Mª, Guacimara y Ada, que son la luz de sus ojos .

El  5 de marzo de  1.966 entra, como, locutora de mesa, a formar parte de la plantilla de   E,A,J. – 50 Radio Las Palmas, S.A., empresa asociada a la Sociedad Española de Radiodifusión ( SER).  

A los seis meses después de colaborar con un “micro comentario” de  cinco minutos en el programa  Buenos Días Canarias  la  Productora del mismo, Ideas Eya, Agencia de Publicidad  le encarga la dirección y presentación del mismo.  El programa pasa de emitirse grabado a directo.

Al poco tiempo la dirección de  La Radio, consideró que el programa de la mañana debía realizarse al completo en Casa. 
Así nació  Tamaragua, Buenos Días.    de  07’30 a 09’30  de lunes a sábado   Un atrevimiento para la  época. Entrevistas rápidas con los protagonistas de la noticia. El cuento para los niños, con incitación a la lectura, con premio, previo concurso. 
Noticias contadas por colaboradores como:  Santiago Betancort Brito,  José Martín Ramos,  Luis Zárate  Molero,  Pascual Calabuig,  Pepi González, etc. etc. y hasta “algo” de música…  22 años en antena.

A partir de ahí y al propio tiempo en otros horarios realizó  un especial para la música canaria, encargo de la empresa  Juan Domínguez Guedes:  Cosas de La Tierra Mía

Puso en marcha producciones como   Telde Día a Día  media hora diaria de información  dirigida exclusivamente  al municipio de Telde.  Creando asociaciones de vecinos como  las de  Las Majadillas,  El Caracol, Cazadores, Las Huesas, Caserones  y otras…
Programa similar para Fuerteventura y Lanzarote, asi como para  Vecindario.

Colaboró en la mayoría de los programas de sus compañeros Fernando Goyena  y José María Ayaso entre los que destacan  La Caravana de la Simpatía  y  El Musical De Canarias.

Desde  la SER, comenzaron a encargarle  crónicas, primero para los distintos programas nacionales.  Luego para los informativos.  Así nació el departamento  de informativos  en  Radio Las Palmas.

Ha  tocado  todas  las  técnicas  de  radio:  producción, realización,  informativos …
Entrevistas, reportajes, presentación de galas y festivales… transmisiones de eventos de todo tipo…  colaboraciones para programas de otros colegas en Radio, Prensa y TV:  con María Mérida en La Actualidad Española, con Manuel Martín  Ferránd  en  “Hora 25”  con  Iñaki Gabilondo  en  “Hoy Por Hoy” con Joaquín Prat en  “Otras Cosas•  etc.

Destaca su vocación  profesional  profundamente social:  reportajes con todos los colectivos posibles.  Con la mujer aparcera, los pescadores, portuarios, los guagüeros, los estudiantes de secundaria, los de formación profesional, los médicos en paro,  en  los distintos núcleos deprimidos de la ciudad y de las islas en general... etc.
Contribuyó, recaudando fondos, en programas especiales, de larga duración,  de  nueve de la noche a seis de la mañana  cada día  y durante un mes  cada año, a la construcción y puesta en marcha de centros de “acogida y tratamiento” tan importantes como  La Ciudad de San Juan de Dios en El Lasso,  el  Hogar Nuestra Señora del Pino  ( Asilo de ancianos de las  Hermanas de Los Ancianos Desamparados en Tafira)  apoyando con reportajes y entrevistas en el resto de  sus programas la labor que se desarrolla en esas instituciones  beneficiándolas de la permanente noticia.

A través de sus programas, los oyentes han comprado una vivienda a una joven de  Vallehermoso en La Gomera.  La joven y su hermana tenían problemas de obesidad, una 250 kilos y la pequeña 137.
 
Construido una casa en Altavista a una abuela  que acogía en una choza con el techo apuntalado y sin servicios higiénicos ni cocina,  a su hija  tuberculosa  y a sus dos nietos pequeños, sin escolarizar. 

Construido una casa en  Telde a una señora que se  quedó sin nada por un incendio.

Comprado infinidad de  sillas de ruedas, cuando no las daba la Seguridad Social.  Sillas eléctricas. Y un coche adaptado para un señor de Gran Tarajal  (Fuerteventura)   Compras  de  leche maternal para bebés.

Envío de compras de comida  para familias con problemas laborales o de salud.  ¡! Aún hoy  hay que seguir haciéndolo!!

Campañas especiales para ayudar a damnificados  de catástrofes naturales:  En el programa de  Alberto  Oliveras  “Ustedes Son Formidables” para el sureste peninsular…  cuando las inundaciones de  Managua canarias quedó por delante de todas las emisoras de la SER, recaudó en día y medio tres millones y pico de pesetas en efectivo y  toneladas de medicamentos, ropa y alimentos.

Programa especial para el huracán Mich en veinte días envió a través de La Cruz Roja  cuarenta y cuatro millones de pesetas en efectivo.

Sus programas actuales siguen la misma tónica de servicio útil a la comunidad.  Información general y de asesoramiento constante de cuánto se pueden beneficiar los mayores, y especialmente los jóvenes y  los niños.  los invitados a sus programas son siempre quienes tienen “algo” que aportar a los demás. Especialmente en valores humanos.

También son de entretenimiento y hasta divertidos

Lectora impenitente, procura contagiar a sus oyente sus mismas inquietudes por el conocimiento humano.  Concibe el medio de comunicación solo como un servicio para TODOS SIN EXCLUSIONES…

… y su trabajo como un servicio a la humanidad, sentimiento, confiesa, heredado de sus padres.

En la actualidad dirige y presenta  “La  Voz de Canarias”  magazine  de la 105.1FM.
Y “Protagonistas de Canarias”  en el 1.008 de la OM.

Es Técnica en Radio y Televisión, inscrita en el Registro Oficial de Técnicos de  Radiodifusión T.V.E. con el Nº 4.911 – R.

Diplomada en Teorías y Prácticas de La Publicidad, por El Instituto Nacional  de Publicidad

Miembro de La Asociación Nacional de Radio y Televisión con el Nº 7.167.

Mominada para el Ondas por  “Aquel 17 de julio de 1.936”

A lo largo de estos años ha recibido distintos honores y distinciones.
Todos muy agradecidos. Especialmente:

La Carta de Hermandad  de Los Hermanos de San Juan de Dios,  firmada en Roma,  por el superior de La Orden,  Fray Pascual Piles, el 8 de abril de 1.998 y recibida  en ceremonia íntima en la capilla de La Ciudad de San Juan de Dios en Las Palmas de Gran Canaria.

El nombramiento de Hija Predilecta  de Santa María de Guía su ciudad natal.
Y el de Hija Adoptiva de Las Palmas de Gran Canaria, Ciudad que la acogió, a la que adora,   y donde desarrolla toda su actividad periodística para las ocho islas habitadas.

VER IMÁGENES DE ARCHIVO DE MARA GONZALEZ

Cedidas por Sergio Aguiar (proceden en su mayoría del material gráfico del extinto fotógrafo guiense Elías Gil)


Mas pregones

Textos íntegros de los pregones de las Fiestas de La Virgen


Pregón de 2006
   

Pregón de 1997

Luís A. González Mendoza
   
Felipe González Miranda


Pregón de 2005
   

Pregón de 1991

Amado Moreno
   
Santiago Betancort Brito


Pregón de 2004
   

Pregón de 1989

Gloria Betancort Brito
   
José Gordillo Moreno


Pregón de 2003
   

Pregón de 1986

Antonio Aguiar Díaz
   
Juan Izquier Hernández


Pregón de 2002
   

Pregón de 1976

Marcelino Carreto Carretero
   
Manuel González Sosa


Pregón de 2001
   

Pregón de 1971

Eugenio Suárez-Galbán Guerra
   
Pedro González Sosa


Pregón de 1999
     

Marino Alduán Azurza
     
       

Pregón de 1973

Texto íntegro del Pregón de las Fiestas de la Virgen de 1973 a cargo de don Ervigio Díaz Bertrana.

PREGÓN DE LAS FIESTAS DE LA VIRGEN DE 1973
Por Ervigio DÍAZ BERTRANA (1973)

Primero lo llamó Guía. Luego Guía de Gran Canaria.
Más tarde, su denominación oficial es: Santa María de Guía de Gran Canaria.

Guía proviene de guiar. Su significado exacto es, la
persona que orienta, dirige conduce y enseña a otras, el camino que debe
seguirse.

El 29 de Abril de 1.483, se verificó en el lugar de
Ansite, ubicado en la Caldera de Las
Tirajanas, la incorporación de la Gran Canaria a la Corona de Castilla.

Fue un pacto, un convenio colectivo histórico, donde
jamás se pronunció la dramática frase de Breno: “Vae Vixtis”; es decir: ¡Ay de
los vencidos!

En Ansite, no hubo ni vencedores ni vencidos.

Hubo integración, de dos pueblos. Incorporación de
dos almas, “castellanos”
y “aborí
genes”, que han permanecido fieles a aquel pacto sagrado; por
encima del tiempo, del espacio, y de las malquerencias de los hombres.

Ansite es un acontecimiento histórico de gran
relieve y singular importancia. De contenido trascendente. Mucho más allá, de
pleitos fronterizos, entre municipios limítrofes. Allí estaban todos los isleños,
de toda nuestra isla, sin distinciones de vecindad. Esta es su auténtica
validez jurídica e histórica; porque, si hubiese faltado, alguna de las partes,
sería nulo, de pleno derecho.

¡Ansite es el origen y
pervivencia histórica de la Gran Canaria! El sitio exacto de
nuestra vinculación a Castilla y a la Cristiandad.
Esto no hay que olvidarlo. Los pactos con sangre son eternos.

Tres años antes del pacto de Ansite, en 4 de febrero
de 1480, los Reyes Católicos en una Real
Cédula, ordenan al Gobernador de Canarias, el repartimiento de sus tierras y
de
sus aguas; “entre caballeros e escuderos e marineros e otras personas que en
dicha isla están”, conforme nos dice el investigador Alfredo Almeida.

Pedro de Vera era el Gobernador en aquellas remotas
calendas.

A Sancho de Vargas y Machuca le
correspondió en aquel repartimiento de “tierras e
aguas” “la loma de la montaña de Caraballo y las ricas tierras
circundantes, entre dos barrancos, por donde
corría el agua plácidamente y alejadas de la corte aborigen.

Esto que acabamos de relatar es la historia "legal", de
vuestros orígenes, cuya docu
mentación histórica, se remonta al "Fuero de Privilegios de la
isla de Gran Canaria",
dictado por los Reyes Católicos y a la Real Cédula promulgada por el
Emperador Carlos
VI en 1494 y 1553 respectivamente.

PROTAGONISTA: EL HOMBRE

Hay que distinguir, entre historia "legal", e historia
"real". El actor, el autor
y el representante de la historia
"real", es ex pueblo
soberano; vuestros gloriosos ante
pasados.

En última instancia; los hombres directamente vinculados a Guía; con
su zozobra y
esperanza,
fueron, en rigor, los forjadores de vuestra actual pujanza.

Insoslayable es citar en primer término a Luján Pérez,
imaginero sobresaliente, de
quien, el eximio posta Cipriano Acosta, nuestro gran cantor de
antepasadas glorias, lí­
ricamente ha
dicho:

Por eso vivirás, mientras palpite

la euritmia de tus manos; mientras perdure, intacta,

como o una impronta de tu sombra inquieta,

la huella que dejaste sobre el tiempo...

Al canónigo Gordillo, de audaces y avanzadas ideas acordes con el
tiempo histórico
que le
correspondió vivir»

Los hermanos Suárez Galván, que con la traída de aguas, remediaron en
gran medida,
la sed que
sufríais por entonces. El doctor Blanco, pionero formidable de la medicina y
cirugía rural»
 

Don Salustiano Estévez, médico caritativo, competente y bueno; que no
solo visitaba;
sino que con
los ungüentos del "buen samaritano", también curaba a los enfermos.

A don Fernando Máximo y don José Sansó Henríquez, siempre inquietados,
angustiosos
y angustiados, por mejorar, a todos los niveles, el progreso y sentar
las bases del desa­
rrollo socio-económico de esta singular comarca. Crearon la
Cooperativa y con su fe, se
construyeron
las presas de La Comunidad de Regantes: Los Pérez, Lugarejo, Las Hoyas

El cura, don José Martín Morales, de grata y espiritual recordación.

El "artesano" maestro Vicente Batista, artífice de
"mangos" de cuchillos no
para
que se despedazasen
los hombres, sino para ayudar a las duras faenas del campo endurece
do, por los rudos temperos.

Don Francisco Ayala Jiménez, que quitó muchos adoquines y asfaltó
vuestras principal les calles. A la benefactora doña Eusebia, generosa y
caritativa»
 

El gran poeta Bento, cantor encendido de vuestra amada tierra, que
amasaba en sus
versos con ternura profunda.

Y a Luis Cortí, el último de vuestros muertos, que con su constante
magisterio, pu­
rificó, aquí
en Guía, sus orígenes primeros en campos contrarios.

Dedicó a esta Corporación, una obra, titulada» "Un municipio -
Tipo del Norte de
Gran Canaria" - "Estudio geoeconómico de Guía de Gran
Canaria", que como póstumo homenaje,
sugiero que se publique.

La dedicatoria es bien simple y expresiva» "Al Ilustre Ayuntamiento
de esta Ciudad
con todo cariño".

"30-03-65. Profesor: Luis Cortí Vilás".

En su introducción textualmente se consigna» "Se emplea el nombre
tradicional de
Guía de Gran
Canaria aun cuando por acuerdo del Consejo de Ministros de 23 de Julio de
l963, su denominación oficial
es Santa María de Guía de Gran Canaria"•

EL REPIQUE DE SAN CAYETANO

Estos insignes hombres que he mencionado, a mi modo de ver, y sin
carácter exhaustivo
sino, enunciativo, constituyen la quinta esencia del pasado.

Aquí lucharon. Aquí mordieron el polvo del cotidiano quehacer. Aquí
permanece,
 en el ambiente, la impronta de aquellas recias
personalidades.

Yo os lo he recordado como un anuncio. Igual que si fuese el repique
de San Cayetano
que pone en vilo a las gentes ocho días antes de la festividad de la Virgen de Guía,
ve
nerada grandemente en esta Isla.

Otros anduvieron de paso y al paso. El General Morales —héroe hispanoamericano—, y

Camilo Sent-Saens, músico universal.

Recordaron, uno el prestigio que da la historia; otro, con
"Sansón y Dalila", "El
Canariote" y "Las Campanas de La
Catedral", que repicaban armónicamente a nivel europeo

Esta Ciudad, sus campos fecundos, la bondad de sus vecinos, inspiraron
a estos dos
grandes de la historia.

El General, junto a los copudos y refrescantes pinos dé Santa
Cristina»

Al músico, en el recoleto aposento de la Villa Melpómene.

El rescate de estos dos singulares parajes se impone por sí mismo. Es
tarea vuestra
y a ustedes
en exclusividad compete, el revivir, con verdad, estos maravillosos, casi
legendarios lugares, que forman
parte de vuestra íntima historia, que debe ser comunica
a terceros» La Casa de Lujan
Pérez y La Ermita de San Juan, 3in duda, deben seguir
igual suerte.

La casa del General Morales; Villa Melpómene; La Casa de Luján Pérez;
la Ermita de
San Juan y el
Camarín de la Virgen, deben ser vuestro circuito cultural-turístico; para
ofrecer a propios y a
extraños, la grandeza gloriosa del pasado.

Todo ello, se me ocurre, que como punto final del recorrido, podía
ofrecerse la fan
tástica panorámica que se contempla desde el Pico de La Atalaya.

Os alerto y toco a rebato, con este repique de San Cayetano, para que
os avive el
espíritu, inquiete el alma y agite
el corazón.

EL PUEBLO

Ni la historia "legal". Ni la historia "real". Ni
los singulares hombres citados. Ni los repiques de las campanas; en sí mismo
son nada; sino tienen como destinatario al pueblo. Ese conjunto de valores
humanos que constituyen el municipio, el caserío, la
parroquia, la heredad o la casa de labranza solariega.

Es la tierra, la vinculación a ella, la que nos hace retozar de
regocijo, como un c
orderillo de
Las Medianías»

Dice el poeta: 

¡Que la sangre nos brinque entre
las venas
 

cuando la llame tu sagrado nombre!

Ustedes son cabeza, guía, de los barrios limítrofes. Allí, en ellos,
se viven las
más limpias, puras, esencias de la
tierra.

Trece
pagos constituyen el municipio. Todos distintos» Cada uno con propia, autóno­ma,
especial personalidad.

Barranco
del Pinar, pues los pinos, son su nota dominante, atrapados en el camino de la
Prensa, camino de Hoya Pineda y barranco de la Junta.

Montaña
Alta, que se destaca por su esbeltez de tierras rojizas, lindando con el camino
Cuesta del Hornillo.

Bascamao,
limitado al norte por el camino de Tres Cruces.

Junquillo
y Verdejo, acotado por el camino cuesta de las Burras.

Palmital,
lleno de "laurisilva", ceñido por el camino de Casa de Aguilar.

Tres
Palmas, seguras por los perros bardinos que las custodian, que ladran cuando la
gente pasa por el camino de la Hoya Pedro.

Hoya
del Guanche, de histórica recordación, lindando con la cuesta de Caraballo,
pertenencia originaria de Sancho de Vargas.

Calabozo
y Paso, cercano al camino de las Veguillas.

Ingenio
Blanco, que data de la época esplendorosa de la caña de azúcar, próximo al camino
de San Juan.

San
Juan y Gallego, cerca de las "harimaguadas", asentadas en espera de
siglos, en el Cenobio troglodita de Valerón.

San
Felipe, casi adentrado en el "tenebroso atlántico", lindero con el
barranco de Moya y del Salado. Guía, guarecida por el barranco de Las Garzas.

Atalaya
- Llano de Parras, que los limita el mar y El Pico; con una vista, que des­borda
la más fantástica fantasía.

Todos
estos barrios están habitados por hombres apegados a la madre tierra. Con su
ingente esfuerzo la han hecho fecunda, rica en producciones variadas.

Aunque
en cierta medida se ha producido el "éxodo", hacia zonas
industrializadas; tarde o pronto; volverán a la tierra y extraerán los frutos,
para saciar el hambre de los hombres. ¡Sin el campo no se puede vivir!

La Virgen de Guía, que protegió en la
guerra a los heroicos Alféreces, con especial cuidado, para que aquí volviesen,
sanos y alegres; no dejará en la estacada a los agri­cultores, a los hombres
del campo, que extirparán de nuevo las zarzas estériles. No ha­brá soledad en
tus campos.

José
Antonio dijo: “que a los pueblos solo los mueven los poetas, -pero ¡ay!-, del
que no sepa levantar, frente a la poesía que destruye, la poesía que promete”.

Oigamos
pues, la voz del poeta. De Cipriano Acosta, que es un profeta constructivo y
transido de profundo lirismo, como lo fuera Gabriel y Galán:

-“Madre tierra, fecunda madre: mira

que ya los hijos a alejarse empiezan

y en tu regazo el tiempo va dejando

huellas de soledad y de tristeza.

Pero han de retornar al viejo abrazo

de tu caricia material: espera,

espera, porque el hijo vuelve siempre.

Prepara vino y pan sobre la mesa”-

EPÍLOGO 

Henri Berr, el director de la monumental obra, “La
Evolución de la Humanidad”, en el pórtico de la misma, ha escrito: Conocer la Historia de la Humanidad es, lógica y naturalmente, una de
las aspiraciones legítimas del
hombre. Nada puede haber de más interés para él, nada más apasionante.

Yo he querido ser mucho más sencillo y modesto.
Penetrar con gran afecto en vuestro glorioso pasado; hacer un perfil humano y geográfico de
éste pujante municipio. Pero aquí no debe terminar el pregonero. Entiendo, que
donde yo termino; vosotros empezáis el
futuro, no hay que perderlo de vista.

A las generaciones
nuevas hay que darles tarea, encomendarles jornadas, promover las audaces inquietudes, hacerlas partícipes del estudio del
pasado y sobre todo, de la tenaz proyección, hacia el futuro.

Este entronque de generaciones es fundamental, para
un más armónico y progresivo desarrollo; a todos los niveles, donde los valores
culturales, deben tener principal atendimiento.

Guía y muchos otros pueblos de la isla, requieren
“equipos” de hombres; que ordenen y planteen adecuadamente, los asuntos
públicos, en el seno de
las instituciones y de sus órganos colegiados.

Ese es vuestro campo de lucha, respetando las
humanas diferencias, que nunca deben distanciar a los talentos.

¡Que no seréis capaces de conseguir marchando en
bloque!

Espero confiadamente que los “tesos” de Las
Medianías; con su placidez virgiliana, os hagan reflexionar sobre estas
cuestiones.

A mi juicio, de esta forma) -y no de otra-; daréis
público y cumplido testimonio; e vuestro limpio, claro, origen toponímico.

¡Desde “la loma de la montaña de Caraballo”, Sancho
de Vargas, vuestro fundador, e sentirá complacido!
 

Guía, “es la persona que orienta, dirige, conduce y
enseña
a otras, el camino que debe
seguirse”. 

Ervigio
Díaz Bertrana
 

Pregón de 1975

Texto íntegro del Pregón de las Fiestas de la Virgen de 1975 a cargo de don Federico Díaz Bertrana.

PREGÓN DE LAS FIESTAS DE SANTA MARÍA DE GUÍA
(1975)

FEDERICO
DÍAZ BERTRANA

Hace años que Don Ignacio
Arencibia me viene pidiendo
el que yo
hiciera el Pregón de vuestras Fiestas, mejor dicho, el Pregón de vuestra Gran
Fiesta.

Hoy, al fin, voy a tratar de cumplir
a mi manera, con tan difícil cometido. Gracias pues, a la Corporación Municipal
por este encargo que tanto honra y que con la singu
lar ayuda de nuestra Señora voy, sin mas antesala, a dar comienzo.

¡Canarios
de la Atalaya!

¡Guanches de las Altas Montañas!

¡Habitantes todos de Santa María de Guía!

Escuchad en las alturas del cielo;
oíd en el fondo de
los
Barrancos, el mensaje espiritual de convocatoria y de amor, que llena de
mística aroma vuestros hogares, al penetrar en ellos la equilibrada armonía del
repique de San Cayetano.

El pueblo todo se prepara ya
para conmemorar con toda
dignidad y
alegría, la fiesta de nuestra señora. Todos juntos, en apiñada unión se unen en torno a Ella, que lo es todo; lo es
Cielo y lo es Tierra; lo es Madre y lo es Mujer; lo es belleza y lo es amor; lo
es " guía " y lo es " estrella " de vuestro municipio.

Con esplendor se decoran las
calles y las Plazas y en
todos los
hogares, el día de vuestra Fiesta, se parte el mejor pan.

Desde la época de Sancho de
Vargas y Machuca hasta nues
tros días, e
incluso antes de aquellos todos los años, en estas
mismas fechas, el Pueblo todo, se convertía en Fies
ta. Existe una
especial transfiguración, de tal forma, que todo es bello; todas las luces
iluminan con más ardor; to­das las mujeres lucen más hermosas; todos los
corazones desean ver a Dios.

La Virgen despliega con
dulzura infinita su majestuosa
personalidad
maternal y a todos, sin excepción, bajo los pliegues celestes de su Eterno
manto cubre con la Teológica mirada de su pupila, que es reflejo de la misma
pupila de nuestro mismo Dios.

Así vuestras fiestas, así es la
Gran fiesta de -
nuestra
Señora, la Virgen de Guía.

Un pregón es un canto, una loa; es enaltecer las
esencias naturales de un Pueblo y poner de relieve todo lo bello de dichas
esencias. El pregonero debe invitar a todos a go­zar del regocijo de los demás.

En toda nuestra tierra y en
medio de los pliegues de las arrugas de su geografía, palpita fulminante una
sensa
ción de apacible seguridad.

Las vidas humanas que han puesto
las letras de la his
toria de
nuestra tierra, oyeron también la llamada de las campanas, que ponían música y
vida espiritual a esa misma historia forjada a base de sudor y de trabajo.

Guía es un remanso al Noroeste
de nuestra tierra, con
zonas de
cumbre, de medianía y de costa.

La Cumbre

Todos los isleños sentimos una intima predilección y
un atractivo especial por todo aquello que nos hable de la cumbre. Su aroma, la perfumada aroma de la retama
amarilla,
o el perfume sutil y penetrante del heliotropo, e incluso -la
misma flor del cardo, embriagan al aire con tal embelezo y dulzura, que hace
que los pastos de la zona produzcan el fruto más exquisito de toda nuestra
tierra.

La cumbre es fuerte, es bravía, es dura.

Allá arriba en lo alto de
Galeote, o en el vértice del
Cortijo
Pavón, o en los Moriscos, junto a la suave pendiente del Salvial, se oye
también la llamada, el día de la fiesta.

La cumbre es símbolo de
pureza. Se siente en ella un
más íntimo
contacto con el cielo. Toda vuestra cumbre esta ungida de paz; la cumbre es
fecunda y es brava y en ella la luz brilla con mayor intensidad.

Todos sus escasos habitantes,
el día de la gran fiesta,
no faltan a
la cita con su Virgen.

Es gente extremadamente
humilde y ungidos con la misma
sencillez
natural que el bellísimo paisaje en medio del cual habitan.

Trabajan con la limpia alegría
de las alturas; rezan, -
clavando en
el Cielo la mirada y mueren limpio su corazón de impurezas.

Guía, en lo alto de las cumbres de los municipios vecinos y aprovechando sus barrancos, ha
construido,
con su solo esfuerzo, el
más espectacular complejo hi
dráulico de toda nuestra geografía.

Su Comunidad de Regantes, con
tesón indesmallable
y con la aportación económica de sus comuneros y algu­na escasísima
ayuda administrativa ha hecho posible,
obtener una capacidad de depósitos, superior a los cuatro millones de metros cúbicos.

Los habitantes de Guía han perforado más de veinte kilómetros de pozos; construidos mas de
quinientos kilómetros
de tuberías; mas de ochocientos estanques y doscientos
charcos con una capacidad superior al millón y medio de m3 y todo ello para
poder regar unos cuatrocientos hectáreas de plataneras y doscientas hectáreas
de otros cultivos, cu­yos caudales son insuficientes a pesar de las aportaciones importantes de Juncalillo de Gáldar y
Fontanales de Moya.

He ahí una muestra importante
del esfuerzo, del trabajo,
de la unión
de los hombres que han forjado la historia de este Municipio.

Desde que el Gobernador Don
Martín Fernández Cerón en
el año 1.526
dotó al pueblo de Guía con una alcaldía real, como estaba ordenado en el
"Fuero de Privilegios" de la is­la y otorgándole además vara de
justicia, hasta el día de hoy, sus hombres han hecho honor a aquella autonomía,
otorgada hace ya más de cuatro siglos.

La Medianía

Los habitantes de Guía tienen
al sereno señorío de la
cumbre y
junto a esa cumbre de nubes blancas y pastos ver des, y bajo ese mismo cielo de
nítida belleza, surgen los tesos de la medianía y el singular paisaje del
Barranco del Pinar; Bascamao y Montaña Alta, el Palmital y la sin ­par Santa
Cristina.

Las zonas de nuestras
medianías ubérrimas y fecundas;
fértiles
y sanas; productores de los alimentos que diaria mente, en todo hogar isleño no
deben faltar.

Esa amplia zona de medianía de vuestro término
municipal, es el más hermoso remanso de paz
de todo el municipio.
Es el lugar donde por las noches se escucha el
silencio y jamás se oye el ruido insano de la técnica.

La física atmosférica purifica ex ambiente de tal manera que hasta el cantar dulce y armonioso de
los pá
jaros,
penetra en nuestro espíritu con la pureza de
las más bellas melodías.

La medianía es toda ella una zona rústica y como tal debe siempre ser tratada. Debe cuidarse en
extremo
su paisaje y mimar con celo y con amor la armonía na­tural de su
geográfica condición.

Allí también se escucha la
llamada de las campanas
de la Plaza
del insigne imaginero.

La zona de la medianía es la
productora de los más
ricas y exquisitos extraordinarios productos. Verduras y hortalizas de
todas las clases, con un sabor diferen
te a aquellos que se puedan producir en la costa.

Frutos de todas las
variedades, con un gasto mínimo de agua, ya que de septiembre e Abril,
normalmente no
se riega.

La humedad en esa época está siempre sobre los se­tenta y la temperatura ni sube de los veinte
grados, ni
baja de los siete.

Las técnicas modernas han ido
poco a poco penetran­do en la mentalidad rutinaria de nuestros labradores,
faltando aun mucho que hacer por parte de los
organis­mos de la Administración pública, que por Ley viene obligado a ello.

Es asombroso el pensar que en
nuestra Provincia so­
lo el pasado año, se importó fruta fresca por importe superior a los
mil millones de pesetas y cuando la nues
tra acude al mercado, este está invadido por
otras de procedencia nacional y extranjera, e incluso para mayor desgracia
nuestra, algunas vienen con subvención de ti­
po fiscal.

De hortalizas y verduras
congeladas se han importado
por valor de
más de trescientos millones de pesetas y de frutos secos y en conservas la
cifra ya es macro-económica.

Bien se yo que el marco de un pregón no es el más adecuado para plantear estos problemas, pero
si quiero, porque he oído la llamada de vuestras campanas, cooperar y ayudar al máximo para la extinción de los males
estruc
turales de nuestras medianías.

Promesas hay mil; disposiciones legales que la gente
del campo no entiende, hay aun más, pero
Organismo Oficial que se ocupe seriamente del tema, desde luego no -
hay
ninguno.

Pero a pesar de todo sigue
incólume la belleza rural
de nuestras
medianías, que aunque aun se alumbran en muchos
sectores bajo el pábilo de la vieja palmatoria, sus habitantes disfrutan de la
pureza de la sinceridad; de la honestidad en el trabajo y de la Fe profunda en
-
nuestra Virgen de Guía.

Todos ellos van a venir a la
fiesta; vendrán a pagar
su promesa, con la misma sencillez que el apacible movimiento de los eucaliptos.

Pero también las campanas se
escuchan en la costa, junto a las brisas saladas de nuestro sonoro Atlántico.

Aquí en el Pueblo, a la sombra
del verde manto de las
plataneras,
junto al cultivo de las flores y al lado de las
fresas, todo se convierte ya en Fiesta.

En lo alto de la Montaña, en la
popular barriada hu
milde de la Atalaya, en la misma orilla del mar, se descubre el
esplendor y la belleza de un Pueblo con autono
mía y con vara de
Justicia.

Todos ansían ya la coronación de la Virgen, no
porque a Ella le haga falta esa Corona, que
la tiene desde la
misma Eternidad, sino porque el alma del Pueblo
entera, empujada por una fuerza misteriosa
del espíritu, desea
ver en esta tierra, coronada a su Señora.

Venid todos, Guía os
está esperando; sus hogares es
tán
abiertos de par en par, por todos sitios abunda la alegría, el entusiasmo y el
amor.

La gente de Guía, es cordial,
abierta, sincera. Tiene autonomía y tiene unión y ellos serán capaces, solos o
en forma mancomunada, de construir un Noroeste de
futuro con más sólidos cimientos.

Los cascos de los caballos del
General Morales, volverán a pisar a aquel que se oponga a vuestro progreso.

La espada del Capitán Grimón está alerta y os
ayudará en vuestras justísimas aspiraciones, pero para todo ello hace falta
trabajar todos unidos, pidiendo con insistencia, aquello que por legítimo
derecho os pertenece.

Ayudemos todos a Guía y junto
a ellos disfrutemos de su hospitalidad y de su hidalguía en el día solemne de
su gran fiesta.

Los Pueblos se enaltecen con
el amor y sin el amor l
a vida carece
de sentido. Hay que amar para conocer y no se puede conocer sin antes haber
amado.

Guía "estrella" de todas nuestra Gran
Canaria, Faro vigilante de nuestro
Noroeste, todos vendremos el día de tu fiesta, para purificar nuestros
pensamientos a los
 pies de la Señora, y gozar de la policromía de
vuestra batalla de flores.

Guía, tierra de hidalgos caballeros que han creado un Pueblo que sabe amar, que trabaja y lucha, con
la ele
gancia espiritual de un estilo singular, a todos os con­voca
nuevamente, que no dejen de venir, si quieren recibir amor.

Canarios todos, con el corazón
abierto y las entretelas
del alma
palpitante, vivamos con Guía su misma vida y goce­mos a su lado del esplendor,
de la belleza y del amor, de sus solemnes fiestas patronales.


Santa María de Guía

Dedicados a la preservación, estudios y divulgación del rico patrimonio histórico y cultural del municipio de Santa María de Guía de Gran Canaria. El Archivo Vivo de Historia y Tradición


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