El Albercón de la Virgen

24 de marzo de 2007 Documentación

DOCUMENTOS
DE INTERÉS PARA 

GUÍA DE GRAN CANARIA

Datos para
una historia de Guía

 EL
“ALBERCON DE LA VIRGEN”

 ·      

Se edificó
a mediados de 1700 para recoger una cuarta de agua donada  a la
Parroquia por el Heredamiento del Palmital.

·       

En virtud
de una real orden hubo de venderse el agua y la alberca en 1805, pasando
su producto a la llamada "Caja de Consolidación
".


Por Pedro González-Sosa


(Cronista Oficial)

 


UNA LEYENDA
DESMITIFICADA

       Todavía hay
gente en Guía que cuenta como cierta la tradición o leyenda de que el
llamado “Albercón de la Virgen” debe su nombre al hecho
considerado siglos atrás como “milagroso” porque en este lugar se
“plantó” la imagen de la Virgen de Guía cuando, “aparecida” en las
costas vecinas, intentaron llevarla hacia la Ciudad. Tradición o
leyenda  que, como se verá, queda desmitificada con los datos que aquí
se aportan.

      La tradición
fue pasando de generación en generación, e, incluso, el beneficiado
Baltasar José Rodríguez Dénis y Quintana lo recogió en un informe que
envió al Obispado durante su largo mandato al frente de la Parroquia,
desde 1731 hasta 1786.

       El relato
legendario respecto a la imagen de la patrona de Guía es idéntico, y no
deja de ser curioso, al que los vecinos de Telde mantienen en tradición
referido al Santo Cristo del altar mayor de la Parroquia de San Juan. En
cuanto a la de Guía se generó en la localidad desde tiempo inmemorial la
leyenda de que la imagen apareció flotando dentro de un cajón en la
costa y que cuando se intentó llevarla a la Ciudad, al llegar la carreta
a este lugar se hizo tan pesada la carga que ni aumentando con más
yuntas de bueyes lograron que se moviera. Vuelto el carro  hacia el
pueblo la carga se hizo tan liviana que los vecinos creyeron como
milagroso el hecho de que la imagen quería quedar en la localidad,
tomándola por Patrona.

     Nada mas lejos
de la realidad histórica. La actual imagen de la Virgen de Guía se
veneraba en la entonces pequeña iglesia de Guía  desde principios del
siglo XVI bajo la advocación de Candelaria propiedad de la familia de
los Riberoles que la habían traído desde Génova para su devoción
particular. A principios del siglo XVII decidieron donarla a la
Parroquia  para sustituir la primitiva y pequeña talla colocada por el
fundador Sancho de Vargas, a partir de cuyo momento fue intitulada como
Virgen de Guía, hasta nuestros días. El “Albercón de la Virgen”, debe
su  toponimia a unos hechos contrastados históricamente y no a la
tradición que fue pasando de generación en generación

 EL HEREDAMIENTO
DEL PALMITAL

La referencia
documental mas antigua que este cronista tiene del ya famoso
Heredamiento del Palmital, de Guía, esta fechada “en ocho dias de
setiembre de mil y quinientos setenta y tres". Sin embargo, Vicente
González Miranda, otro inquieto buceador de la historia guiense encontró
una fecha más anterior: mil quinientos treinta y pico, recogida en una
Capellanía de la época. Partiendo de esa primera referencia que consta
en poder del cronista, es preciso destacar la importancia que el
Heredamiento y las aguas del Palmital ("Palmitar", en otros documentos)
tuvo en la pujanza y desarrollo económico y social de la Villa de Guía,
aún antes y en los arbores de su fundación por Sancho de Vargas. El muy
abundante caudal de aguas que propiciaba aquella fuente del Palmital
constituyó el elemento de riqueza principal para un desarrollo agrícola
e incluso industrial azucarero de la zona, pues luego veremos la
importancia de sus aguas de este en los ingenios de azúcar que se
instalaron por aquellas tierras.

          No vamos a
profundizar en la historia de las aguas del Palmital, o de su
Heredamiento, pero vale la pena destacar que fue rico y que pasado el
tiempo la disminución paulatina fue disminuyendo su caudal y me dicen
que en la actualidad las disponibilidades son de carencia total. No  se
hará tampoco aquí historia de la evolución cronológica ni del caudal de
su agua ni cuales han sido los avatares hasta nuestros dias. Si bien,
dígase que como tal heredamiento, el del Palmital sigue superviviendo en
nuestros días.

        Hacíamos
alusión a una referencia documental en nuestro poder sobre el citado
Heredamiento de aguas del Palmital y que data de 1573: es un
reconocimiento que hace en dicho año, Manuel Phelipe de unas tierras que
le fueron vendidas por los Valerones en las que parece encontrarse la
fuente del Palmital.

       
Efectivamente, en esta escritura, "Manuel Fhelipe, vezino de la villa de
Guía, digo que por quanto Juan Valerón, e Andrés Castro, e Pedro
Perdomo, e Gonzalo de la Fuente, herederos de Catalina Pérez mujer de
Martín Valerón, difunto, me vendieron unas tierras, que se dice el
Varranco de Valerón, con una fuente de Agua del Heredamiento del
Palmitar"… De la lectura de este párrafo se deduce que la toponimia
del barranco de Valerón nace de la propiedad de las tierras sitas en él
que habían sido del llamado Martín Valerón, pues en 1573 el tal Martín
aparece ya difunto y el heredamiento debe ser muy anterior, incluso de
principios del siglo XVI. Y en segundo lugar puede concluirse de esta
lectura que la fuente que dio origen al Heredamiento del Palmital es
este que se recoge en la mentada escritura. que obligaba a los herederos
de los Valerones al comprador al compromiso del pago de un tributo anual
"a la Iglesia de Nuestra Señora, de esta Villa de Guía, de dose reales
de Censo y tributo cada año”.

 EL HEREDAMIENTO
EN EL DESARROLLO AGRÍCOLA E INDUSTRIAL DE LA ZONA.

        Del
Heredamiento del Palmital tuvieron aguas desde su comienzo las familias
mas destacadas de la vida social y económica de Gáldar, primero y desde
su segregación  de aquélla en 1526 la villa de Guía.

       En las
escrituras de la época es fácil advertir la existencia de este
heredamiento Y la referencia continúa en instrumentos referidos a la 
propiedad de estas aguas. Así, por ejemplo, algo mas tarde aparece en
los testamentos de los dos homónimos Roque Merino, tío y sobrino, que en
distintas épocas fueron beneficiados de la Iglesia Parroquial de Guía.
El primero, Roque Merino  Riberol y Travieso, (nieto del primer alcalde
de la entonces villa), que fundó una Capellanía en el año 1626 nombrando
heredero de sus bienes, "por el mucho cariño que le tengo a mi sobrino
Roque Merino Riberol y Zapata”, que había sido primero alcalde de Arucas
y que una vez viudo de Juana Ramos se hizo cura y llegó a ser
beneficiado de dicha iglesia guiense, aunque Fray Juan Suárez de
Aguilar, en su "Geneagologia" dice que fue servidor (coadjutor) y no
beneficiado. Entre los legados que le deja Roque Merino a su sobrino
figura "las aguas del Heredamiento del Palmital”. Y, a su vez, el
segundo Roque Merino, con fecha 1677, al hacer su testamento repite la
existencia de esta propiedad: "Item, declaro que yo traje a matrimonio
dos suertes de Agua del Heredamiento del Palmital que me dejó a tributo
Roque Merino,  mi tío".

        Que las
aguas del Palmital también tuvieron que ver con y en el desarrollo de la
industria azucarera de la zona,  en la que uno de los famosos Riberoles
se afincó, no hay duda. y lo vamos a ver, incluyendo aquí que también
Sancho de Vargas, el fundador de la Villa de Guía  que tenia cañaverales
en aquel mismo lugar donde Batista de Riberol instaló su ingenio y
plantó las cañas en un lugar  por donde pasaba el caudal de estas aguas
que fueron aprovechadas para mover las rudimentarias máquinas

         De les
muchos genoveses que vinieron a Canarias, el apellido Riberol está entre
los más destacados. Uno de estos, el mentado Batista de Riberol  (según
recoge  Leopoldo de la Rosa en un trabajo sobre este tema), se
estableció en el Noroeste de la Gran Canaria en 28 de Agosto de 1487,
comprando "dos suertes de tierra de huerta en Gcáldar”. En realidad las
compraría en. una zona de la entonces Gáldar que a partir de 1526 sería 
la jurisdicción de Guía, pues dice el propio  de la Rosa que "la
principal hacienda de Batista se hallaba situada en el valle de las
Garzas y alcanzaba el nuevo poblado de Guía, con alcalde propio (1526)
que quedó enclavada en la nueva jurisdicción" .

 .      La
identificación en nuestros días de estos parajes donde se sitúa las
tierras de Batista de Riberol es fácil para el guiense, porque se trata
de las que están detrás de la montaña de "Carne de Agua" –curiosamente
ya en 1600 pico se recoge en otro instrumento este topónimo– de donde
parte, precisamente, el  “barranco de las Garzas"  que no es otro que
aquel que pasa por debajo del puente que cercano a la ermita de San
Sebastián. En el paso de este barrando por el hoy conocido barrio de San
Juan existe el todavía conocido como "Ingenio Blanco", toponimia
resultante de aquel "ingenio blanco" que se vincula a las actividades
azucareras. de Batista de Riberol, entre finales del siglo XV y comienzo
del XVI. Este Batista de Riberol fue el que dio origen al
establecimiento de la familia  del mismo apellido que se incrustó en la
sociedad y en la vida Guía.  Incluso una de sus hijas, la mas pequeña en
edad llamada Francisca, había nacido en Gáldar y allí fue bautizada,
casándose igualmente en la iglesia de Santiago en 20 de Agosto de 1507
con Fernando Alonso de la Guarda, primer alcalde de Guía, a partir del
tantas veces citado año de 1526.

         Debe
entenderse la razón por la que Batista de Riberol levantó su "ingenio
blanco" en aquella zona,  barranco "de las garzas" arriba, en el
aprovechamiento del enorme caudal que propiciaba las aguas del
heredamiento, pues para la elaboración del azúcar en aquellos tiempos
era imprescindible contar con la abundancia del agua, así como para el 
regadío de las plantaciones de la caña. Para mayor abundamiento, también
debió aprovechar este caudal de las aguas del Palmital el fundador de
Guía que tenia entre sus propiedades  en Gran Canaria, unos terrenos
donde llaman "Támara-Gáldar’., topónimo todavía hoy conocido por este
nombre y que se sitúa  un poco más arria de la ermita de San Juan. 
Cuando Sancho de Vargas,  a casarse por segunda vez a mediados de1506,
unos meses antes, (el 21 de marzo del mismo año), reparte la mitad de la
herencia que les corresponde entre los hijos habidos con su primer
mujer, ya difunta, Catalina de Ávila, para lo que hace inventario de sus
bienes y realiza el reparto, (Archivo Histórico Provincial de Tenerife),
el fundador de Guía  señala que “se queda con la hacienda que tiene en
Taoro,  y todas las demás propiedades que él y su mujer tenían en
Tenerife, y, además,  con las tierras de Tamara-Gáldar y con el cuarto
de las aguas que le corresponde, mas la mitad  de los cañaverales,
además de la soca de las cañas que están en la ladera de Batista de
Riberol".

       Las aguas del
Palmital regaron las vegas de Guía y  de Gáldar y de eso no hay duda, 
transportadas en rudimentarias acequia,  pero cumplieron ya desde
entonces su importante cometido. Así fue c6mo la Fabrica Parroquial de
Guía, a finales del siglo XVIII, se vio con la propiedad de una cuarta
de estas aguas, según se explicará..

  EL  “ALBERCON
DE LA  VIRGEN “

          Fue ese
Heredamiento y sus aguas los que obligaron al mayordomo y párroco de la
iglesia de Guía, a mediados del siglo XVIII a la construcción de un
albercón para almacenar el producto de esa cuarta que le fue donada con
el fin de mantener con decoro el culto a Nuestra Señora de Guía.
Añadíase esta propiedad a las muchas que había obtenido la Parroquia,
entre otras aquellas salinas que a comienzos del XVII le rentaban a la
iglesia 67 reales al año.

      Este albercón
dio origen al topónimo por el que se conoce el lugar, situado a la
entrada de Guía, justo desde donde parte la carretera que va hacia Moya.
Este viejo y por dos veces centenario albercón no debiera desaparecer,
sino tratar de incorporarlo a los lugares relacionados con la historia
de la localidad,  por múltiples razones: por haber dado carta de
naturaleza a aquel punto geográfico, como ejemplo de un sistema  de
construcción; como demostración de lo que fue en otros tiempos la
devoción a la Patrona y como reducto viejo de almacenamiento de parte de
las aguas del ya casi legendario Heredamiento del Palmital. Los actuales
propietarios –ignoramos quienes–deben tomar conciencia de todo ello y 
en colaboración con el Ayuntamiento procurar que el pico y la pala o
afanes especulativos urbanísticos de la zona derrumbe este pedazo de
vieja historia.

  SU CONSTRUCCIÓN

               La
primera referencia documental encontrada por el cronista sobre este
.albercón es aquella fechada "en la villa de Guía a 13 del mes de Agosto
de 1772", con el encargo del obispo, Fray Juan  Bautista Cervera en su
visita pastoral, que entre otras cosa dice los: siguiente: "Otrosí,
teniéndose noticia de ciertas diligencias que se hallan colocadas en el
Libro  Primero de esta Cofradía, que los Herederos de las Aguas del
Palmital han destinado para el culto de Ntra. Señora una quarta del agua
que normalmente les va perdida y no se puede aprovechar por no haber
estanque en que recogerla; no teniendo la Cofradía con que costear esta
obra que le fuera de grandes utilidades a lo mucho que necesita, para
ver si se logra: encarga S.I. al presente mayordomo que quando por si
pueda, solicite sugeto de los devotos de este pueblo o fuera, que se
resuelva a costear lo del estanque con el seguro de que se le pagara de
las primeras utilidades que el agua produgere, el costo que las obras
ocasionara. Y así lo proveyó, mandó y firmó S.I. de que doy fe. Fray
Juan. Obispo de Canarias".

           Se conoce
ya, pues, que el encargo del prelado para la construcción de la alberca
es acogido con toda diligencia por el mayordomo de la Fabrica
Parroquial. Lo que aconteció desde esta fecha hasta la terminación de la
obra lo ignoramos porque nada se dice en los libros parroquiales, aunque
es cierto que se tropezaron con muchas dificultades, no solo económicas
sino en la propia obra. Dos años después de este mandato de Cervera  ya
se están realizando los trabajos para su construcción, porque aparece
anotado el pago de "7 reales y medios, un día a dos peones y media a
tres, para abrir el foso del albercón y no se acabó de abrir porque se
descubrió arena".

            Años mas
tarde,  el 29 de diciembre de 1786, en la Visita pastoral que hizo a
Guía el obispo Antonio de la Plaza se hace consta la siguiente, "Nota.
No se hace mención en estas cuentas de las alhajas que en la visita
pasada se mandaron vender para la obra de la alberca  que se esta
haciendo, porque expresa el mayordomo, que aun no están vendidas y que
se está siguiendo la obra de la alberca, de todo lo cual lleva
apuntaciones separadas y luego que se verifique la conclusión de esta
obra, dará cuenta del producto de las alhajas y de [ha]verse invertido
en la referida alberca". Queda claro que todavía en 1786 se está
trabajando en la obra.

       ¿Cuanto
tiempo duró esta obra del albercón?. Desde 1772 en que el obispo ordena
su construcción, pasando por 1774 en que ya se realizan los trabajos, y
1786 en que "todavía se está haciendo", la obra se prolongó por lo menos
16 años, con las vicisitudes lógicas que los contratiempos económicos y
dificultades del terreno propiciaron. En 25 de junio de 1793 se pagaron
"150 reales de la limpia del albercón en los cinco años (debió
concluirse en 1788); 6.097 reales que costó la fabrica que se hizo del
albercón de Nuestra Señora (aquí ya empieza a llamársele 
"Albercón de Nuestra Señora" y mas tarde "de la Virgen" como ha llegado
a nuestros días); 210 reales que ha habido de costo de la limpia del
albercón en  estos años. (debe referirse a otro tipo de gastos sobre el
particular porque ya hay un pago de 150 pesos a los obreros); 397
reales, 32 medios, costo del recurso seguido en la Real Audiencia con
doña María Fuertes, sobre el repartimiento del agua del albercón".

      Así las cosas
es  fácil adivinar que las penurias económicas que en todo tiempo solían
padecer las Fabricas Parroquiales, respecto a la de  Guía estas entradas
por la venta del agua del "Albercón de la Virgen", entre otras,
aminoraron sus penurias. Porque la Fabrica de Guía siguió vendiendo el
agua. y siguió limpiando el albercón, y así se desprende de las cuentas
comprendidas entre los años 1799-1811, cuando dice el mayordomo haber
cobrado, "732 pesos a que asciende la venta del agua diaria de Nuestra
Señora, en los seis años que corrieron desde marzo de 1799 en que se
vendió a virtud de Real Orden para que entrase su producto en la Caja de
Consolidación, al respecto 122 pesos en cada uno de los 6 años. Por 22
reales y 17 medios pagados al escribano don Jacinto Proto Betancourt,
del testimonio de la escritura de venta del agua de la según recibo de
fecha 8 de junio del 895".           Con la venta de este agua y de su
depósito para almacenarla, en el mentado 1805,  concluía una página de
la historia de Guía; mejor, de su Parroquia.

 

LA
VENTA DEL AGUA Y  DEL  ALBERCÓN

          El
expediente de la venta del agua y la alberca que fueron de la Fabrica
Parroquial se encuentra en el Protocolo del escribano  que fue de Las
Palmas, Jacinto Proto Bethencourt y en el mismo se detalla con toda
clase de detalles las vicisitudes que este remate llevó consigo.

        Era párroco
de Guía don Francisco Almeyda y en virtud de una Real Orden de 21 de
octubre de 1800, en el Juzgado del Corregidor   Aguirre, "se formó
expediente sobre la venta y remate de la  cuarta de agua perenne en el
Heredamiento de el Palmital y que se recoge en el albercón que se halla
en esta Jurisdicción y Pago de Tarazona, propio  de la Cofradía de Santa
María de Guia" .Tarazona, en la época de referencia se extendía –a lo
que se ve–desde la entrada del pueblo, Llanos de Parra adelante hasta
la actual ubicacion en las afueras de La Atalaya, camino de El Rio,
Barranquillo Moreno  y Roque de Prieto. El provisor del Obispado, en
virtud de dicha Real Orden, en 13 de marzo de 1804, nombró al mencionado
párroco, “atento a hallarse en la Península el Capitán Dn. Blas Ochando,
actual Mayordomo de dicha Cofradía para que nombre peritos y que
verificado el remate otorgue escritura a favor de las personas a quien
se rematasen el agua y el albercon”.

      El beneficiado
nombró los peritos: labrador, a Antonio Perdomo, vecino de Gáldar y a
Juan Pinto, oficial de albañilería. Por su parte,  Miguel Bolaños,
Síndico Personero que era aquel año, nombró los siguiente: Juan Almeyda,
labrador y a Pedro Domínguez, pedrero. Todos aceptaron el encargo para
la tasación.

        La tasa
inicial de los peritos fue de 9.250 pesos por el agua y 600  por el
estanque, "con cuyo motivo por auto proveído por el señor Corregidor
Aguirre en 12 de mayo de dicho año, mandó pasar edictos convocando
postor, para la campana en las doce del día 15 de junio".

      
Pero ocurrió entonces que el Corregidor, sin duda asesorado por alguien
entendido en estos menesteres, se apresuró a denunciar el equivoco de
los peritos, "por ser quince días y quarta de agua,", por lo que en 9 de
dicho mes de junio se mandó  "que los mismos peritos volvieran a
declarar". Y, en efecto, declararon aquellos, dando un nuevo valor al
agua: 15.250 pesos. No debió rematarse el agua, porque en 31 de Agosto
el Sindico Personero Bolaños, insiste ante el Corregidor que sigue
existiendo equivoco por parte de los peritos, pues "el agua eran diez y
ocho días completos, notificándolo a Francisco Javier Jiménez, persona
encargada en esta Ysla para el percibo de las cantidades de Obras Pías
para que obrara en consecuencia". y ordenó Jiménez que los peritos
declaren nuevamente, regulando el precio del agua en diez y ocho mil
quinientos pesos. Se pusieron edictos al público, convocando postor para
el día 6 de diciembre. Comparecieron a esta convocatoria  José Falcón y
Alarcón, capitán, vecino de la Ciudad, sobrino de Joaquina Falcón y
Naranjo, esposa del que era en aquel momento mayordomo de la Parroquia,
Blas Sánchez Ochando. Depositó el  Falcón  sobre las dos terceras partes
del precio, pero vuelto a poner en pública subasta, el mismo aumentó la
postura en 1.000 pesos, también sobre las dos terceras partes.

        No queda
aquí la cosa, porque prosiguió el expediente y surgieron otras dudas.
Nuevamente se sometió a remate  poniendo edictos ahora no solo en la
parroquia de Guía sino también en la de Galdar. Compareció de nuevo José
Falcón en nombre de los herederos e interesados de la testamentaria de 
Domingo Falcón Niaranjo, presbítero, ofreciendo quinientos pesos sobre
las dos terceras partes de su precio. Tampoco quedó contento el
Corregidor e hizo pública una nueva subasta. Y ahora, junto a Falcón,
concurrió también  José Antonio Almeyda.  Por fin, definitivamente, la
puja la gano el capitán  Falcón Alarcón  que había subido en 1.700 pesos
corrientes sobre las dos terceras partes de su precio, "que uno y lo
otro –dice el expediente– asciende a la suma de catorce mil treinta y
cuatro pesos y cinco reales de  vellón, a pagar de pronto la mitad y el
resto dentro de dos años”.

      Hecha la
escritura correspondiente,  Jose Falcón y Alarcón tomó Posesión “este
día, quieta y pacíficamente, sin contradicción alguna , el l5 de abril
de 1805”.

        Acababa así
la historia de esta cuarta de agua que los propietarios del heredamiento
del Palmital habían regalado a la Fabrica Parroquial en 1772, o tal vez
unos años antes. Y, por supuesto, se extinguía  así la vinculación entre
este antiquísimo Heredamiento y la Iglesia.

        Dos
Mayordomos aparecen como figuras principales en el principio y en el fin
de este hecho: en 1772, el teniente coronel  Agustín del Castillo en
tiempos de cuyo cargo se recibió la dádiva; y  Blas .Sánchez Ochando, 
en tiempos de cuyo mandato se procedió a su venta, producto que pasó
íntegramente a manos de Francisco Javier Jiménez, encargado en esta isla
de percibir las cantidades de las .Obras Pias, en virtud de lo ordenado
en aquel tiempo.

       Pese a haber
transcurridos más de dos siglos desde su construcción, este lugar aún
hoy sigue siendo conocido por los guienses como “Albercón de la Virgen”.

  

 

Pedro González Sosa es
Cronista Oficial de Guía

 

FUENTE: TEXTO REMITIDO POR EL AUTOR

 

IR A LA PÁGINA
PRINCIPAL

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 14/01/2004.


Santa María de Guía

Dedicados a la preservación, estudios y divulgación del rico patrimonio histórico y cultural del municipio de Santa María de Guía de Gran Canaria. El Archivo Vivo de Historia y Tradición


© 2024 Santa María de Guía – Archivo Vivo de Historia y Tradición