Apelativos guienses (y V)
Cuando no teníamos apellidos (y V)
Esta es la últimaentrega de los apelativos existentes en mí pueblo Guía de Gran Canaria,
recordarlos, seleccionarlos y desarrollarlos ha significado para mí un
extraordinario placer, ya que me han traído a la memoria recuerdos de mi
infancia y de mi juventud. Por Juan Dávila.
Durante cuatro días he convivido metafóricamente y
de una manera distendida con un montón de gente de mi pueblo a los hacía tiempo
no recordaba, hoy gracias a este esfuerzo los tengo de una manera nítida en mi
memoria y para conocimiento de estas familias y personajes que he ido citando
decirles que a partir de ahora jamás los olvidare y que mi afecto y cariño
hacía ellos tendrá siempre un huequito en mi corazón. Y así tenemos:
A los “moles”,
apelativo este que le daban a Juan Rivero y sus hijos, Juan, Felix, Alfonso,
Salomé, María Teresa y Amadita; los “churros”, constituidos por la familia de
José Bolaños y sus hijos, Fefa, Enrique, Fernando, Amada, Hilda y Norberto conocido
por Betín; los “latoneros”, familia formada por Manuel Jiménez Ossorio y
Genovevita Suárez, sus hijos Paco, Manolo, Mercedes, Genoveva, Lia y Pedro,
también eran conocidos por este apelativo Luís el de Cristina y Manolo García
Jiménez hijo de Miguelito en peninsular que fue durante muchos años cartero
rural de Becerril y que estaba casado con María de Guía Jiménez Ossorio; los
“nolascos” como se llamaban a los hijos de Nolasco Suárez, Pedro conocido por
churchill, Juan que era herrero y Carmela la mujer de Fabio Álamo; los
“clacas”, familia de la
Atalaya apellidado Quintana, citar entre ellos a Santiago,
Juan, del que se ha dicho ha sido un gran cantador cuestión esta muy dubitable
y la mujer de Antoñito el enfermero cuyo hijo Carmelo Suárez Quintana residente
hoy en Maspalomas, que fue nominado en su momento como el mejor cantador de
aires canarios de la isla; Manolo León conocido por el “gago”; los “maría
luisa”, apellidados Estévez Abreu, Antonia, Boro, Nano, Pino, Pila, Chona y
Juan; los “girioles”, cuyo apellido era Álamo, figurando entre ellos, José,
Antonio, Candido, Teodoro y otras; los de “Juan el grande”, familia formada por
Juan Díaz y Pinito Calcines y sus hijos, Pepe conocido por el kilo, Reyes,
Blanca, Ofelia, Juana, Nena, Juan, Kiko y Tano entre otros; los “chonas”,
familia de Chonita Ossorio Ortega cuyo único hijo Pepe era conocido por el
chona, y sus nietos Pepe, Tere y otros por los “chochas”; los “reinas”, familia
formada por Antoñito Estévez y Lolita Pérez, y sus hijos, Manuel, Geño
dentista, Antonio, Pepe, Juan, Martín psiquiatra, Leonor, Frascorra, María
Milagrosa y una que era monja que no recuerdo su nombre; los “malacaras”,
familia formada por Juan Martínez guardia municipal y sus hijos, Chico,
Gabriel, Momo, María, etc; los “ricardos” que eran Juan Ricardo Moreno y sus
hijos, destacando entre estos a Antonio que fue profesor de la Universidad de La Laguna; los “serranos”,
padre e hijos destacar entre estos a Juan extraordinario tallista, que
acrecentó su fama como tal en las obras del camerino de la Virgen de Guía, además era
funcionario de Correos; los “morrocoyos”, familia compuesta por Paquito
González y sus hijas; los “poetas”, familia liderada por Andrés el poeta y sus
hijos Enrique, Herminia y otros; los “birranos”, Batistas de apellido descendientes
de maestro Vicente Batista experto cuchillero y sus hijos Vicente y Juanito uno
de los mejores trompetistas que ha habido en Canarias.
Y esto ha sido
todo, espero que este trabajo en cinco episodios les haya resultado ameno y
además ilustrativo. Fue difícil recopilar tanto nombre y darle una forma
literaria acorde con los personajes mencionados, todos grandes y eminentes
hijos de mi pueblo Guía de Gran Canaria, la mayoría de los mismos hace muchos
años que descansan en la paz del Señor, pero sus descendientes viven aún para
ellos mi emocionado recuerdo.
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Apelativos guienses (IV)
Cuando no teníamos apellidos (IV)
Siguiendo con la intención de dar a conocer todos losapelativos con que a muchas familias de mi pueblo se les conocía y se les
conoce, y guardando siempre como premisa fundamental mí respeto y consideración
hacía ellas y lo que significan por los meritos contraidos con nuestro querido terruño,
inicio ahora la IV parte de este trabajo, el cual
implica que algunas veces, menos de las que yo quisiera, me embargue la emoción
al recordar con tanta nitidez a muchas familias entrañablemente queridas por
mí. Por Juan Dávila.
Hoy quiero comenzar trayendo a colación un apelativo que directamente les
aplicaban a mi padre y a sus hermanos.
Los “petreques”, a los hijos de Petra González Álamo, mi
abuela paterna, casada con Antonio Dávila Suárez, Juan, Lorenza, Antonio,
Juana, Amparo, María y Bartola; los “pan de a perra”, familia formada por
Fernandito León y Luciita Quintana y sus hijos Carmelina, Juana, Luis y los
nietos Arencibia León y León Matos; los “adela”, con la madre de igual nombre y
sus hijos Cuco, Perico y Milagros; los “gallitos”, con Rosa y Benedicta,
casadas con Boro el roble (de la familia de los Robles junto con su hermano
Antonio) y Juan Delgado respectivamente; José el “rata”, de Anzo padre de
Chachón el del Club de la Bohemia; Juan el “Zepelin” de la familia
de los Vegas conocidos por los canutos; Juan el “sabanilla” albañil que trabajo
con Manuel Marina (padre) y en la fabrica de cementos de Arguineguín en sus
comienzos siendo gerente de la empresa Beamonte del Río, Antonio Marina; los
“mailo”, familia encabezada por Perico Montesdeoca y sus hijas Soledad,
Matilde, etc; el “lumumba”, que tuvo hasta hace poco la tienda de Teofilito en
San Roque; los “cuervos”, los hermanos Pepe Eugenio y Joaquín Guerra Molina,
también le llaman así a Roque el hijo de Marcos Rodríguez González conocido por
Marcos marina; el “peopica” apelativo que fue de Luís Fernando Estévez Guerra; los
“humildes”, familia apellidada Suárez procedente de Hoya Pineda y que tuvieron una tienda-bar al lado de la de
Paco el canuto en San Roque, también eran conocidos por los “cabozos”; los
“gitanos”, descendientes de Miguel González de etnia gitana, limpiabotas que
arribo a Guía hacer el servicio militar y sus descendientes, Carmen la muda,
Antonio y Manolo; los “lecheros”, Pepe zapatero, Nina y Santiago; los
“caganidos”, de la familia de Lolita Jiménez, siendo los más representativos
Perico y Martín. De este ultimo tengo una anécdota que contar, siendo chofer de
las guaguas en Las Palmas, al pasar por la parada de los piratas de Guía, los
choferes de los citados piratas, Antonio el barrabas y Perera, le gritaban
–Martín caganido- y el muy ufano contestaba –chirpirin culido-; los
“empenados”, familia de Manuel Padrón taxista y sus hijos, Santiago, Manolo,
Blas, etc; Pepe “flores” de San Mateo casado con Nievitas la panadera y que
tuvo una tienda en San Roque; Paco Vega Dávila al cual le pusieron Paco
plegaria por su interés en estar siempre cantando este bolero muy de moda en
los cincuenta y algo; los “estiércol”, familia de Pancho conocido por este
apelativo, y sus hijos mas conocidos, Felix, Teodoro y Pepe; Blas el “galleta”
de la Atalaya y su hijo Pascual hoy sepulturero, que fueron
excelentes jugadores de fútbol; Manuel el “mula” conocido en la zona por ser un
buen albardero; los “moscos”, a cuya familia pertenecían Raimundo Bolaños León
y Paco que trabajo siempre con Mr. Leacock; Juan Rodríguez conocido por Juan
“chico” que fue músico de la banda de Guía; los “mameas”, familia de Francisco
mamea, barbero, y sus hijos Paco, Andrea, Carmela y Librada; Antonio el
“mamera” y sus hijos Antonio y Andrés; los “pineas”, Andrés y Pepe jugadores de
las mesas de cartones; los “pichus”, hijos de Facundo el largo y Josefa Díaz;
las “lionas”, de la familia de Juana liona y sus descedientes; las “patuas” de
Anzo, llamadas así por tener las piernas gordas, una de ella creo que llamada
Carmela se caso con Gaspar familia de los mirlones de Gáldar; los “negros”,
como le llamaban a Pedro Santana casado con una hija de Pablo el del capellán y
sus hijos, Juani, Fidel y Carmelo; los “socas”, así le llamaban a los Benítez
de San Juan, donde sobresalía Manuel Benítez el practicante y su sobrino Geño.
Este tema esta a punto de agotarse, por eso quiero pedir
disculpas a las familias que aquí he citado con sus apelativos correspondientes,
y manifestarles que jamás existió por mi parte intención alguna de ofender a
nadie, solo quise resaltar algo que ineludiblemente forma parte de la historia
de Guía.
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Apelativos guienses (II)
Cuando no teníamos apellidos (2ª parte)
Siguiendola trayectoria que inicié hace unos días y a modo de segunda parte, hoy quiero
continuar con este tema tan sugerente como son los Apelativos Guienses,
partiendo siempre de la premisa del respeto y la consideración hacia todas esas
familias que han lucido estos apelativos con orgullo e hidalguía. Por Juan Dávila.
no es mi intención originar en estas familias sentimiento alguno de repulsa
hacia mi persona por expresar la denominación hasta cierto punto graciosa de
sus consabidos apelativos ya que al expresarlos mi respeto es total, y al
mencionarlos lo hago como algo propio de la historia de Guía. Así tenemos:
A los “meicos” y los “chicharos” de Anzo; los “mecos” y
“conejeros”, formados por los matrimonios de Juanito y Pepito Caballero con las
hermanas Rodríguez, Carmen y ¿, y sus hijos, Pepe y Lita, Bella, German, Juan José,
Carmen Rosa y Toni; los “pájaros”, una familia muy extensa mezclada con los
“panaderos” descendientes de Manuel Concepción, Lola, Niña, Rosita, Antoñita, Manolo,
Nieves, Juan, los descendientes de Antonio el pájaro, Lolina y su hermana,
Perico y otros; los “pavos” como se le conocían a los leones que habitaban
frente a la plaza chica, formados por Pablito León padre y sus hijos Santiago,
Pablo, Chano, Pepe, Manolo León y hermanas; los “pianistas” con Paquito
González y sus hijos, Chana, Paco, etcétera; los “cubanos” que estaban formados
por tres familias diferentes, la de Celestina la partera casada con Guillermo
Moreno y sus hijos, Santiago estimado luchador conocido por Cubano I, Ana Rosa,
Mimi, Sarito, Bebita y Felo ex guardia civil; los de María Luisa con sus hijos
Santiago insigne luchador de la lucha canaria conocido como Cubanito II, Felo y
algunos hermanos mas; los de Isidro Galván y sus hijos destacar entre estos a
Salustiano que estaba casado con Pura Alemán Martín cuya hija única esta a la
vez casada con Antonio Moreno Miranda conocido por Nono; los “respingos” que
vivieron en la calle Medico Estévez, familia esta que estaba formada por Juan
Suárez Mendoza casado con Isabel Díaz y sus hijos Lolita, Luís, Milagrosa y
Yaya; los “cascaras” parientes de los anteriores con Pepita cascara en primera
persona y sus hijas e hijos donde destacaban Pepita, Gloria, Pepe, Paco,
etcétera; las “ortegas” hermanas de mi bisabuela formadas Elena, Carlota y
María, que se decían eran muy alegantinas; los “herreros” formados por la
familia de mi abuelo materno Juan García Lorenzo y sus hijos, Juan, Cristóbal,
Pepe y Camilo, -hermanos de mi madre-; los “sordos”, destacaban en esta
familia, Pepe el sordo zapatero, y sus hermanos entre otros Antonio y Mercedes,
casado con Paca Dávila y sus hijos, Carmensa y Paco; los “ferrujes” cuya figura
principal la ostentaba Manuel Armas Santana, y sus hijos Manolo, Efrén y Purita;
los “gatos” una familia bastante numerosa, ya que los componentes de la misma
estaba diseminados especialmente por la Atalaya y Becerril, así teníamos a Julia la gata
y sus hijos e hijas y en Guía casco a Anita madre del que fue insigne alcalde
de nuestro pueblo Juan García Mateos; los “pepiyiyos” formados por los hermanos
Sosa Oliva, Pepe, Pedro, Manuel, Vicente, Isabel, Ines, Fefa, Escolastica,
etcétera; los “suárez” como eran conocidos maestro Pedro Suárez zapatero,
casado con Fefita Ossorio Ortega y sus hijos Manolo conocido por Yoyo, Pepe
llamado el culiche y Paca a la cual se la conocía por suarita; los
“sacristanes”, descendientes de un viejo sacristán (abuelo de Manolo Moreno
Miranda) y sus hijos, Guillermo, Dionisia, Manuel, Francisco ex guardia
municipal, y otros; los “papas”, así se denominaban a Bartolomé Sosa, casado
con Manuela Galván y sus hijos, Urbita, Adilia, Wilgis, Zunilda y Fulgencio;
los “meinas”, formados por la familia de Antonio Aguiar, casado
con Conchita Castellanos y su hijo Antonio muy dado a la electricidad y la
radiodifusión, los cuales también era chirgos, vivieron siempre por encina de
la carnicería vieja.
En estos
dos capítulos he intentado plasmar a todas las familias guíenses, que con más o
menos relevancia lucieron estos apelativos llamativos por su contexto, pero que
jamás significaron desde el punto de vista social menosprecio alguno, para el
conjunto de tantos ciudadanos de mi pueblo que siempre supieron estar a la
altura de las circunstancias revelándose siempre con una gran personalidad,
luchando con gran tesón para que Guía de Gran Canaria fuera un pueblo tenido en
cuenta en cuantos estamentos su nombre fuera invocado. Si este trabajo ha
dañado a alguien ruego mis más sentidas disculpas, nunca fue mi interés así
hacerlo teniendo como premisa fundamental mi mayor respeto a todos ellos.
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Apelativos guienses (III)
Cuando no teníamos apellidos (III)
Continuandocon este relato de Apelativos Guienses, hoy quiero hacer la tercera entrega,
donde, con la misma intención en lo que se refiere a consideración y respeto,
paso a enjuiciar a otra serie de familias de mi pueblo que siempre tuvieron a
gala lucir estos apelativos o pseudónimos, sin recibir el más mínimo desprecio
por parte de la gente que así los llamaba. Por Juan Dávila.
Era como un titulo o gentilicio que
los mismos protagonistas se arrogaban sin ruborizarse y en algunos casos lo hacían
hasta con orgullo, autodenominándose así en conferencias, en charlas y hasta en
pregones festeros donde se constituían dadas sus cualidades intelectuales. Así
tenemos;
A los
“luginos”, Manuel que tuvo varios bares y su hermano Vicente Saavedra Santiago
el arriero que así les llamaban; los “pochibios”, formados por Manuel Pérez,
carpintero y músico y sus hijos Chanita, Cirita y Manolo; los “liberatos”,
residentes en la plaza de San Roque apellidados Saavedra, de cuya familia formaban
parte, Anselmo, Antonio ambos maestros y Josefina; los “risas”, apellidados
Rodríguez originarios de San Juan, donde destacaban Juan casado con una hija de
Paquito el Morrocoyo y sus hermanas casada una en San Roque con Antonio Moreno
y la otra en Gáldar con un Orihuela; los “del drago”, familia encabezada por
Faustino Roque Ramos y sus hijos de los cuales destaco a Faustino, Mercedes,
Daria, Ventura, David Roque Díaz y otros; los “del capellan”, encabezados por
Pablo Díaz, conocido también por Pablo el del drago y sus hijos, Pepe, Juan
Dolores, Lile Díaz Moreno y otros más; los “Gabetas” o “Gabetos” naturales de
San Roque, familia formada por varias hermanas, entre las que destacaban
Consuelo, Antonia etcétera; los “mancos”, también naturales de San Roque,
familia en la cual sobresalía, Prudencia con sus hijos, Isidro, Blas, Carmensa
y Pepe conocido por el chino y Angelito el manco y sus hijos, Carmensa, casada
con Manolo el Sucuruco, Cuco y otra hembra de la cual no recuerdo su nombre;
los “tisnaos”, así se le llamaban a los hijos de Isidrito Pérez y Chonita
panaderos y reposteros, Tino y Nando; los “Lindos” eran los que formaban la
familia de José González conocido por el lindo y su esposa Dionisia Moreno, y
sus hijos Pepe el rubio, Isaías, Suso el Campanera, Luís el cartero y su
hermana; los “pelus” así llamaban a Perico y Pepe carpinteros que vivían en el
Callejón del Molino; los “baratos”, descendientes de un cabo caminero que vivía
junto al vivero de obras publicas al final de la cuesta Silva en el barranco de
Moya, un hijo suyo tuvo o tiene un taxis en Guía; los “Paponas”, así eran
conocidos el padre Pepe y sus hijos, uno de los cuales tiene hoy un bar en la
residencia del barranco, también se le daba este apelativo a un hermano de Pepe,
llamado Santiago ausente de nuestro pueblo hace muchos años; los “Sardinas”,
apellidados Candelaria cuya familia estaba formada por el padre conocido por
Juan “Sardina” y sus hijos, sobresaliendo entre éstos Lalo, Luís, Carmelina y
otros; los “Bodegueros”, apellidados Gil y Romero, en un principio se llamo así
al padre Santiago Gil Cabrera, ahora la detentan Chago el del queso y sus
hijos; los “de tita”, así se llamaron siempre a los hijos de Tita Estévez,
casada con Antonio Castellano; recordar entre éstos a Pepe conocido por Penre,
María Teresa, Tita y otras; los “temporales” que eran también “Clavellinas”,
cuyos principales portadores de tal denominación recaía en Juan Pedro, Antonio
el de Norberta –padres de Totoño pregonero que fue de las fiestas de la Virgen el pasado año de
2006-, y Zaragoza la mujer de Juan Montesdeoca; los “Carneros”, denominación
que le daban a los hermanos Pedro, Pancho, Manuel, Lala y a la mujer de Pedro
Porin, que se apellidaban García; los “Cuevas”, descendiente de Vicente Cueva (de
apellido Estévez), una familia muy extensa, en la misma estaban integrados los
hijos de Gabriel el tigre, los descendientes de Perico y Juan, conocidos por
los Albeadores, incluso Quenque era miembro de esta familia muy estimada y
querida en Guía; los “Reinosas”, descendientes de Sebastián Martín Castillo,
originario de Gáldar conocido por Chano el Reinosa pero casado en nuestro
pueblo y sus hijos Chano, Rita, Paco, Milagrosa, Manolo y Tino; los “Baldomeros”,
descendientes de señora Baldomera, cuyos hijos que más recuerdo son a María la
del Cafetín, Tomas, que emigro a Venezuela, Ñoño que fue taxista y la mujer de
Juan Sardina; los de la “Huerta”, Antonio que fue toda su vida marchante, Nicolás
y Marcelinita Jiménez, madre de Mercedes recientemente fallecida, esposa que
fue de Francisco Miranda Santiago (Pancho Serío).
Aparte de
estos apelativos tan lucidos, aplicados a tan diferentes familias guienses,
habían otros los cuales eran sinónimos de un solo personaje; así teníamos a
Blas Moreno conocido por el Suaje, a Chano el Piropo, al 7 Machos, a los Colasa
y los Mausa; a Manuel Martín, conocido por el Málaga, a Manolo Vega –hermano de
Paquito el Canuto-, llamado el “Fatiga”, a José Aguiar, al cual le decíamos
Pepe Pichón, que siempre fue auxiliar en la farmacia de Fernando Guerra, Pancho
Villa, abuelo de Paco el técnico en electrónica y primo de Antonio Aguiar Díaz,
de los “Canutos”, José Viera, al cual le llamaban Romanones, la cojita
barrendera municipal y tantos otros que seguirán surgiendo como complemento de
la historia de nuestro pueblo.
Ni que
decir tiene que a todos estos personajes que he citado siempre les tuve en gran
estima, y mi reconocimiento hacia ellos esta lleno de afecto y cariño. Recordarlos
ha significado para mí volver a entrar de lleno en los quehaceres de mi añorado
pueblo del cual llevo muchos años ausente pero al que nunca he olvidado.
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Apelativos guienses (I)
Cuando no teníamos apellidos
Hubo una época en Guía donde muchos de sus vecinos eranidentificados más por sus apelativos que por su verdadero nombre y apellidos. Por Juan Dávila.
La acepción que cada uno tenía guardaba relación con algo o con alguien de su
familia que por los motivos que fueran pervivían así en la mente de sus
conciudadanos los cuales utilizaban el correspondiente apelativo sin ningún
sentido peyorativo todo lo contrario lo hacían con cariño y a veces hasta con
respecto. Eran muchos los que habían y por eso quiero dedicarles este trabajo
con todo el afecto que me merecen –sus descendientes-, que los habrán, aunque
muchos se han perdido con el paso del tiempo pues el devenir generacional y la
casi no utilización de tales apelativos hace que nadie los recuerde. Todos
tenían un punto de partida y solían guardar relación con los nombres de sus
antepasados en la mayoría de los casos incluso se derivaban de las zonas donde
habitaban, otros eran meros nombretes sin relación familiar y que obviamente se
le imponían a una persona determinada por su identificación con algo o con
alguien con el que más o menos tuviera un cierto parecido. Pero lo más
simpático del tema era que tales apelativos se hacían hereditarios y
sempiternos. Así y como ejemplo cuyo contenido ampliare, estaban los de
“erasmitas” apellidados del Pino que vivían en las inmediaciones de la ermita
de San Sebastián, de los que recuerdo a Pedro, Ignacio, Tomas, Antonio, Pepe y
a varias hembras, cuyo apodo les venía de su madre que se llamaba Erasma Roque.
Lo mismo pasaba con los “marinas” cuyo apelativo llevaban el marido y los hijos
de Marina González Álamo, hermana de mi abuela Petra, estos eran, Manuel
Rodríguez, Manuel, Antonio, María de Guía y Marcos Rodríguez González. Los
“vítorinos” cuyo renombre cayo en Manuel González Álamo hermano de mi abuela
también, -y padre de Manolo, Darias, María Teresa, Pepe, Laudelina y Pedro
González Sosa cronista oficial de Santa María de Guía- especialmente como
pseudonimo en sus tiempos de luchador, y que tenía su origen en el nombre de su
madre Vitorina Álamo. Los “blancos” de San Roque, abuelos y tíos de Sayo hoy
artista polifacético, de los que recuerdo a Juan, Adolfo, Camilo, Pino y otros.
Los “salustianós” o salustias, hijos de Salustiano Álamo
que tenía siete hijos, Néstor extraordinario intelectual y compositor de
insignes y emblemáticas obras entre ellas Sombras del Nublo, Fabio, Isidoro,
Conrado, Augusto, Leoncio y Alberto. Los “buenos” formados por Juan bueno y sus
hijos. Los “troyas” con Manuel González el troya y sus hijos, Paco, Cayetano,
Juan Manuel, Dalila y Mari Lola. Los “padrones”, una familia muy extensa, de
los que se decían ficticiamente que tenían su propio cementerio en la Montaña del Gallego,
destacar entre estos a Salvador Padrón Álamo, que fue durante muchos años
primer oficial del Registro de la
Propiedad de Guía, a Braulio Padrón que trabajo en Gáldar en
la farmacia de José María Hernández Otero y otros menos conocidos que residen
en la Atalaya
y San Juan. Los artiles, descendientes de Manolito y Anita Artiles fotógrafos
de Guía. Los “barrabas”, hijos de Blas Mendoza, Blas, José –conocido por Pepito
el de maestro Blas-, Antonio taxista, Manolo, Ignacio, Pino y Pilar. Los
“tigres” cuyo apelativo correspondía a dos familias que no tenían ningún
parentesco, los de Dominguito especialmente su sobrino Perico y los de Gabriel
conocidos por los “cuevas”. Los “porin”, formados por maestro Pedro Estévez
conocido por Pedro porin zapatero y sus hijos Pedro conocido por Perico el brisa,
Paco taxista, Nitin, que trabajo siempre en Gáldar para Federiquito Martín y
posteriormente para Pablo Martinón como chofer y jardinero. Los “barranqueras”,
formados por Cayetano Mendoza marcador de plátanos y sus hijos, Cayetano, Bartolo,
-casado con Nena hija de Francisco Miranda Santiago y Mercedes Ossorio Jiménez
de la finca de las Huertas-. Los “burros”, que estaban formados por dos
familias las cuales no tenían ningún vinculo familiar, los de Domingo conocido
por el burro negro casado con María de Guía Reina González y sus hijos Gaspar,
Domingo y Paca, casada esta con Pepito Molina el ciego y los de Gregorio
Miranda y sus hijos, Pancho, Gregorio, Emerita, Luz Marina y Mari Miranda
Santiago. Quizás de las familias existentes en Guía a las que más apelativos se
les conocían eran a los “chirgos”, “cueteros” y “canutos” todos arrogados casi
a una misma familia ya que algunos de sus miembros unieron sus destinos al
contraer matrimonio entre ellos, los Aguiar y los Vegas, que constituyeron unas
familias con una enorme descendencia, las cuales estaban encabezadas las
primeras por Manuel, Antonio, Ignacio Aguiar Suárez, etcétera, con un montón de
hijos, nietos y sobrinos, destacando entre estos Nicolas Aguiar Jiménez y sus
hermanas, Antonio, Juan Fernando y Ursula Aguiar, -esta ultima madre de los
Caleros-, Manolo, Ñico, Mario, Roberto, Juan Aguiar Moreno y sus hermanas hijos
de Manuel, Eduardo Aguiar y sus hijos destacando entre estos Blas conocido por
el macho insigne músico y sus hermanos, Antonio, Zoila, Ignacio Aguiar Vega
hijos de Ignacio y otros, los hijos de Antonio el chirgo, Paca, Mercedes, Pino,
Antonio y Juan Aguiar Ossorio. Los Vegas con Sebastián Vega conocido por
Chanito el canuto, sus hermanos, hijos, nietos y sobrinos entre los que
destacaban Paco y Manolo, este ultimo también conocido por Fatiga, Chano el
barbero y su hermano Antonio, que eran chirgos y canutos, -este ultimo padre de
nuestro director Antonio
Aguiar Díaz-, en Las Palmas especialmente ubicados en la
calle Tomas Millar recuerdo a Chana y a sus hermanos, en Tenerife a Carmen
casada con un tal Castillo de Gáldar. Hasta en la Habana existía un banco,
-conocido por la banca Vega- cuyo propietario era un canuto de Guía, mi padre
me comentaba que el citado banco brillo esplendorosamente en la época de la
danza de los millones siendo presidente de Cuba Gerardo Machado, en la banca
Vega todos los isleños hacían sus transferencias y operaciones financieras y
que la misma tuvo siempre hasta que llego la moratoria una gran importancia en
toda la isla caribeña.
Este trabajo ha sido realizado con todo el respeto que se
merecen los personajes citados, nunca desde la perspectiva de un sentimiento
peyorativo o despreciativo. Estas familias a las aquí cito son dignas de un
gran reconocimiento y mi afecto y cariño hacía ellas no tiene parangón, muchos
de ellos fueron grandes amigos de mi familia y los más jóvenes míos. Por todo
ello quiero aquí ahora, dejar bien claro mi elogio más sublime a toda esta
gente que como ciudadanos de mi pueblo dejaron una impronta de gran relevancia
en el desarrollo del mismo. He omitido algunas familias adornadas con unos
apelativos muy singulares tales como, los carneros, los pochibios, los pinas,
las ortegas, -que me tocan a mí de cerca pues eran hermanas de mi bisabuela-,
los herreros pseudónimo con que eran conocidos mis tíos, y otras con las cuales
intentare darle forma a una segunda parte de apelativos guíenses.
jocdavila@yahoo.es

