El humanismo pietista de Luján Pérez. Guillermo García-Alcalde

El humanismo pietista de Luján Pérez
Guillermo García-Alcalde
El humanismo pietista de Luján Pérez
El prestigioso periodista Guillermo García-Alcalde escribe en La Provincia un lúcido trabajo sobre el gran escultor José Luján Pérez.
Los nacionalistas arrasan en Guía al obtener 15 de los 17 concejales
- Pedro Rodríguez renueva como Alcalde con mayoría absoluta
tres grupos nacionalistas, liderados por Pedro Rodríguez, Fernando
Bañolas, y Manuel Melián, ganan abrumadoramente las elecciones en Guía al obtener 15 de los 17
concejales que componen la corporación.
Los nacionalistas arrasan en Guía al obtener 15 de los 17 concejales- Pedro Rodríguez renueva como Alcalde con mayoría absoluta
Los
tres grupos nacionalistas, liderados por Pedro Rodríguez, Fernando
Bañolas, y Manuel Melián, ganan abrumadoramente las elecciones en Guía al obtener 15 de los 17
concejales que componen la corporación.
Juntos por Guía, con 9 concejales, Coalición Canaria, con 5, y Nueva Canarias, con 1, copan más del noventa por ciento de las actas de concejales en el Ayuntamiento de Guía.
Los dos restantes los ocupan el PSOE y el PP con uno cada grupo.
Pedro Rodríguez, como cabeza de la lista más votada (9 concejales), renovará como Alcalde con mayoría absoluta.
Concejales a elegir en 2015: 17
| 2015 | ||
|---|---|---|
| Total votantes | 8.956 | 76,36% |
| Abstención | 2.772 | 23,64% |
| Votos nulos | 151 | 1,69% |
| Votos en blanco | 79 | 0,90% |
| 2015 | ||||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Candidaturas | Votos | Concejales | ||||||
| JPG | 4.044 | 45,93% | 9 | |||||
| CCa - PNC | 2.069 | 23,50% | 5 | |||||
| P.P. | 778 | 8,84% | 1 | |||||
| PSOE | 708 | 8,04% | 1 | |||||
| NC-FA | 458 | 5,20% | 1 | |||||
| UPyD | 302 | 3,43% | ||||||
| GSP | 222 | 2,52% | ||||||
| UxGC | 145 | 1,65% | ||||||
Emotivo concierto de Braulio en el cierre de campaña de Fernando Bañolas

Emotivo concierto de Braulio en el cierre de campaña de Fernando Bañolas
- "Creo firmemente en su persona y en su figura política"

Emotivo concierto de Braulio en el cierre de campaña de Fernando Bañolas
- "Creo firmemente en su persona y en su figura política"
Braulio estuvo acompañado de un renovado grupo de músicos de primer nivel, comandados por el excelente pianista Rayco León.
El concierto arrancó con Sobran las palabras, la canción con la que acudió a Eurovisión en 1976, seguida de Lolita Pluma, La Cerillera, Mi viejo en Cuba, En la cárcel de tu piel, entre otras de sus dos repertorios, el canario y el americano, y sorprendió con un bolero de los de siempre, pero con unos arreglos de Rayco León que conseguían despertar de nuevo el interés por el tema a pesar de las miles de veces que lo hemos escuchado (La Barca).
Terminó el concierto cantando Patria Canaria, tema que siempre hemos pensado debió haber sido escogido como Himno de Canarias.
Braulio resaltó nuevamente las cualidades personales del candidato de Coalición Canaria a la Alcaldía, afirmando que Bañolas es "una persona de fácil acceso y que cumple siempre su palabra".
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Luján Pérez ante la encrucijada de la restauración de la iglesia de Teror
Luján
Pérez ante la encrucijada de la restauración de la iglesia
de Teror
Julio
Sánchez Rodríguez
Sacerdote
y escritor
Luján
Pérez es conocido, sobre todo, por su obra escultórica. Pero
también ejerció la arquitectura. A la muerte de Diego Nicolás
Eduardo en 1898, el obispo Verdugo y el cabildo catedralicio
encargaron a Luján la dirección de las obras de la finalización de
la catedral de Santa Ana.
Luján
Pérez ante la encrucijada de la restauración de la iglesia
de Teror
Julio
Sánchez Rodríguez
Sacerdote
y escritor
Luján
Pérez es conocido, sobre todo, por su obra escultórica. Pero
también ejerció la arquitectura. A la muerte de Diego Nicolás
Eduardo en 1898, el obispo Verdugo y el cabildo catedralicio
encargaron a Luján la dirección de las obras de la finalización de
la catedral de Santa Ana. También contó con él para que hiciese un
informe sobre el estado ruinoso de la iglesia de Nuestra Señora del
Pino de Teror. El obispo Antonio Tavira, en su visita a Teror en
agosto de 1793, ya había alertado de aquella situación. Escribió
el prelado: “Nos ha causado la mayor pena que una iglesia acabada
de fabricar a tanta costa y que su disposición, regularidad y
decencia es tan recomendable, se halle expuesta a una ruina sin que
pasen muchos años...” Verdugo se propuso encontrar una solución
definitiva, acudiendo a maestros, arquitectos e ingenieros para que
informasen de su estado y remedio. Para esta tarea fueron llamados
Luján Pérez, en calidad de arquitecto en ejercicio, el maestro de
carpintería Antonio Juan Cabral y el maestro albañil Agustín
Martín.
Estos
tres presentaron sus informes en 1801. Luego, el obispo acudió al
ingeniero tinerfeño Gonzalo Lorenzo Cáceres que presentó su
estudio en agosto de 1803 y un proyecto de reconstrucción de elevado
coste. Todos coincidieron en que el estado del templo era ruinoso y
aconsejaron cerrar temporalmente el recinto hasta que se restaurase
totalmente o se demoliese. Incluso, el ingeniero Cáceres aconsejó
como solución más económica y duradera, derribar el edificio y
construirlo en otro solar donde la tierra fuese firme y sólida, sin
infiltraciones de agua ni humedades. Se propuso trasladar la iglesia
a San Matías, iniciativa apoyada por el mayordomo principal don
Antonio María de Lugo, prebendado de la catedral, y por el mayordomo
segundo el terorense Carlos María de Quintana.
Luján
Pérez no llegó tan lejos, pero sí fue muy claro al afirmar que el
edificio “no alcanza ningún remedio”. Transcribo algunos de los
párrafos más interesantes del informe de Luján: “Reconocidos los
basamentos de todas sus columnas así asentadas como arrimadas se
notó que todas aquellas arrimadas al testero que miran al barranco
empiezan a bajar de nivel en la capilla colateral del crucero la
cantidad de dos pulgadas, y corriendo por este testero hasta la
puerta del baptisterio se va aumentando la caída en cada una de las
bases hasta llegar a cuatro pulgadas en la puerta referida... En
algunas de las juntas se ven las claves algo flojas y desencajadas de
su sitio sostenidas al presente a fuerza de cuña y pellas de cal
como se ve en la puerta mayor en que no sólo la clave sino otros
muchos cantos que están junto a ella, padecieron este detrimento y
han sido vueltos a su lugar asegurados de esta suerte para evitar la
ruina de este cerrado, cuyo remedio a mi juicio es muy pasajero y de
poca duración... Se ha visto lo mismo en la puerta que está junto a
la torre que a pesar de las diligencias que de este modo se
practicaron para asegurar su adintelado que amenazaba ruina, se
vieron a tierra dos cantos de su capialzado siendo como prodigio no
haberse venido todo el cerrado...Todos los arcos de este edificio se
ven al presente bien asegurados sin manifestar aun la menor flaqueza,
a excepción de los dos que cruzan la nave mayor y sostienen parte de
la media naranja, aunque estos solos bastan para amenazar la ruina
del templo. El que mira a la puerta mayor de donde está pendiente la
lámpara se ve sostenido como por milagro...Las maderas de los techos
que al parecer cubren una nueva y segura faz se hallan en su lugar
mantenidas como por milagro...”
Concluye
Luján con este pesimista juicio: “Todos estos daños que advierto
no quiere decir que carezcan enteramente de remedio, pero el único
que yo contemplo, después de ser muy costoso, no puedo decir que
durara más de lo que ha durado la obra, porque no alcanzo ningún
remedio contra la insubsistencia del piso que es el origen de la
ruina principalmente siendo
más fuertes sus impulsos de tres años a esta parte”.
Ante
el peligro de ruina y derrumbamiento de parte del templo, para evitar
desgracias personales, en agosto de 1801 se decide acondicionar
la sala de la Cilla de la Casa de la Diputación para dedicarla al
culto temporalmente.
Esta
obra se encargó a Luján Pérez. Faltaba solo un mes para la
celebración, el 8 de septiembre, de la festividad de Nuestra Señora
del Pino. Luján escribió al arcediano don Luis de la Encina
exponiéndole lo siguiente: “Teror, agosto 2 de 1801. Muy sr. mío:
Si del todo debe estar concluida la sala destinada para parroquia el
día 8 de septiembre me parece indispensable echar mano de las
losetas de la iglesia para acabar el piso, pues dudo que los canteros
de Arucas a quienes están encargados 200 y más varas de ellas,
puedan dar cumplimiento con tan poco tiempo, pero si para hacer este
día la función con más comodidad quisieren que sea en la iglesia,
para que estén libres de todo recelo convendría poner en el arco
mayor una cimbre en conformidad, que su armazón no incomodara; y
puesto que ello se ha de poner para la composición, ya estaba eso
andando...” Por esta última frase deducimos que, a pesar de todo,
Luján no descartaba la reconstrucción de la iglesia.
En
enero de 1803 ya estaba terminada el adecentamiento de la sala. El
obispo Verdugo ordenó cerrar el templo y trasladar el Santísimo y
la imagen de Nuestra Señora del Pino a dicha sala capilla. Pero
las obras de reconstrucción del templo no se iniciaron. El
descontento del pueblo se acrecentaba por días y pronto los
acontecimientos más lamentables e inesperados se precipitaron.
En
1805 se conoció el proyecto de construir un nuevo templo en San
Matías, lejos del lugar donde había estado el pino sagrado de la
aparición de la Virgen. En julio de 1808 la imagen de la Virgen fue
trasladada a la catedral para impetrar rogativas por el rey Fernando
VII, retenido en Burdeos por los franceses. Pero la estancia en Las
Palmas se prolongó más de lo debido. Llegó el 8 de septiembre,
festividad de la Patrona, y continuaba su imagen en la ciudad.
El
pueblo de Teror fue un clamor exigiendo el regreso de la sagrada
imagen, que por fin se hizo el 27 de septiembre. No se calmaron las
protestas. Todo lo contrario. Se exigía el comienzo inmediato de las
obras de reconstrucción del templo. Las manifestaciones y tumultos
se sucedieron, participando también destacados vecinos de Valleseco.
El
párroco, don Juan Gabriel González, amenazado, tuvo que abandonar
el pueblo. Se produjo luego
la intervención de cinco divisiones de las milicias, la detención
de los principales cabecillas del motín y la restitución del
párroco a su iglesia. Finalmente, se llegó a un acuerdo pacífico,
gracias a la resolución de la Audiencia, que el 13 de julio de 1809
ordenó que se ejecutase la reedificación de la iglesia de Teror.
Verdugo rectificó y ordenó el comienzo de las obras. Estas obras
duraron solo siete meses, entre marzo y octubre de 1810. La
reconciliación del obispo y el pueblo se hizo patente al año
siguiente. La Virgen bajó nuevamente a Las Palmas el 24 de agosto de
1811 en rogativas por la fiebre amarilla y en acción de gracias por
las victorias del ejército español contra los invasores franceses.
El día 28 Verdugo acudió a la villa mariana e hizo el traslado
solemne del Santísimo al templo reconstruido. La imagen regresó a
su altar el 12 de marzo de 1812, una vez desaparecida la fiebre
amarilla y el peligro de contagio.
Comenta
don Antonio Rumeu de Armas que “el santuario de Teror está en pie
por la fe y la sublime tozudez de sus moradores. Y se yergue altivo
sobre el pino sagrado. Ni más acá ni más allá”. A veces, las
decisiones de los gobernantes, de los sabios y de los profesionales
chocan frontalmente con los sentimientos de los pueblos, contra “las
razones” del corazón.
Publicado
en La Provincia,
el martes 19 de mayo de 2015
MARISOL, DESCANSA EN LA PAZ DEL SEÑOR
Marisol, descansa en la paz del Señor
Marisol, descansa en la paz del Señor
estos momentos en los que la muerte de mi hermana ha dejado una huella
profunda de dolor y un gran vacío, aunque difícil se me hace expresar lo
que siento, quiero agradecer junto a los míos, antes que nada, el gran
regalo que ella fue para nosotros, su acogida y generosidad, su fe y
dedicación, su entrega al máximo como madre, maestra, amiga,...
Quiero dar gracias al Señor, en esta realidad en la que su partida nos deja desolados, impotentes, llenos de confusión y, hasta de rabia. Quiero dar gracias por la lección de fortaleza y fe que nos dio en su enfermedad, por sus silencios, por su prudencia; porque supo ponerse confiada en los brazos de Padre Dios y al calor de su Virgen bendita.
Necesario se me hace, dar gracias a Dios por su esposo, por sus hijos y nietos, por ese cuidado, dedicación y ternura que en todo momento tuvieron con ella; porque sus vidas reflejan los valores cristianos que sus padres transmitieron con el ejemplo. Gracias a cada uno y a todos juntos, porque han luchado unidos cuidando de sus padres. Una verdadera lección de ternura y agradecimiento.
Tras la muerte de mi hermana, estos días se acentúa el valor de la amistad, de las personas cercanas, de la comunidad. Al verte arropado y acompañado por tus amigos, compañeros y vecinos surge espontáneamente el encuentro, el cariño y el agradecimiento. Gracias a todos los que han estado con nosotros mitigando este dolor y animándonos a seguir con la esperanza de la mano.
Creo y espero la resurrección. Mi madre, como me ponía una amiga estos días en un mensaje, salió al encuentro de Marisol para reunirla con mi padre, mis hermanos y celebrar junto al Señor y a su Madre la gran Pascua de los Bienaventurados. El Señor la llamó el día de su Ascensión a los Cielos, no es esto una casualidad, creemos que ya goza con Él. Señor, tu voluntad está, de nuevo aceptada. Y, aunque el cáliz amargo de la separación nos llene de tristeza, la esperanza y todo lo que fue ella para nosotros, animará nuestro camino hasta que Ti. En el crepúsculo de la memoria volveremos a reunirnos, volveremos a hablar juntos y cantaremos un canto más profundo y si nuestras manos vuelven a encontrarse en otro sueño, construiremos otra torre en el Cielo.
QUE EL SEÑOR TE DÉ EL MERECIDO DESCANSO Y LA VIRGEN DE GUÍA TE SIGA ARROPANDO BAJO SU MANTO.
Tu hermana, Gloria.
14 de mayo de 2015
La ciudad y el municipio
La ciudad y el municipio
La ciudad y el municipio
es lo mismo una ciudad que un municipio. Basta asomarse a un
diccionario (o al sentido común) para saber que la primera es un
conjunto edificado más o menos bien delimitado mientras que el segundo
término apela o evoca exclusivamente al ordenamiento jurídico. Digo esto
porque creo que hay un error o una confusión que debe aclarase sobre la
denominación de la ciudad y del municipio donde vivo.
Todos sabemos que a partir de 1963 el municipio de Guía de Gran Canaria pasó a denominarse (erróneamente, en mi opinión) Santa María de Guía de Gran Canaria. Pero el cambio sólo afectó a la designación municipal. No afectó a la localidad, que continuó con su nombre de Guía de Gran Canaria, o de Guía a secas, que es como llamamos, los que la habitamos y los que la habitaron durante sus cinco siglos de historia, a este pueblo que primero fue villa y luego ciudad. Para salir de dudas, subo y consulto en Secretaría el expediente donde se recoge el cambio de denominación y, efectivamente, leo en las actas cómo se procedió a modificar "...el tradicional nombre del MUNICIPIO, que en lo sucesivo se denominará Santa María de Guía de Gran Canaria". Curiosamente (y escrito como para darme la razón), el acta que recoge el cambio de denominación del municipio comienza así: " En la ciudad de Guía...".
Ya lo dijo Harry Truman, si no les puede convencer, confúndalos. Y nosotros llevamos cincuenta y dos años confundidos. Muchos, ¿no creen? Así que ya saben, los que vivan en el casco y sus extensiones, a la hora de rellenar la casilla del formulario que dice Localidad lo correcto es escribir Guía de Gran Canaria, no Santa María de Guía que se debe reservar exclusivamente al apartado de Municipio.
Informe autógrafo de Luján

BICENTENARIO DE LA MUERTE DEL ESCULTOR
Pedro González-Sosa
cronista Oficial de Guía

Informe autógrafo de Luján sobre un tabernáculo diseñado por él en 1813 para la iglesia de Guía
el auténtico arsenal de noticias referentes principalmente a Guía que
almacena el archivo documental del cronista formado hasta ahora por
cerca de cien carpetas-archivadores se conserva una reliquia lujaniana
llegada a sus manos hace ya bastantes años, --allá en la década de los
cincuenta del pasado siglo--, regalo de un prócer hijo también de
aquella ciudad localizada, nos señaló en su día, en la destartalada
habitación de una vieja casona en la calle de los Herrero que había
pertenecido en el siglo XIX a la familia Suárez Merino; habitación que
aunque formaba parte de aquella casa colindante le habían permitido usar
para el servicio de la clínica construida en la década de los años
cuarenta del pasado siglo en el solar resultante de la huerta aneja.
La reliquia documental contiene estampadas las firmas autógrafas de José Luján Pérez, el obispo Verdugo, el párroco de Guía Juan Suárez Aguilar y el secretario del prelado Santiago Berdugo. Y, por supuesto, una rica y abundante información con fechas que van entre el 18 y el 26 del mes de octubre de 1813, toda ella referida al Tabernáculo diseñado por el imaginero que se pretendía colocar en el presbiterio de la iglesia parroquial sobre cuyo propósito se oponía Blas Sánchez-Ochando, precisamente aquel militar murciano vinculado por matrimonio a la sociedad guiense de la época que fue quien aconsejó a los padres de Luján que lo llevaran a la Ciudad vistas las cualidades y aptitudes artísticas que se despuntaban en el muchacho.
El documento se inicia con un escrito fechado el 18 de octubre de aquel 1813 que el párroco Suárez de Aguilar dirige al obispo Verdugo obre la colocación del tabernáculo en el que relata que el anterior beneficiado, Francisco Almeida "con limosnas de algún devoto mandó fabricar un tabernáculo para colocar en medio de la capilla mayor con dictamen de un facultativo, dejando por la trasera espacio suficiente para el coro de que carecemos en esta parroquia". Y lamenta que cuando se intenta colocar, ya construido pintado y dorado, se encuentra, dice, "con el obstáculo de una lápida en medio de la misma capilla concedida a don Marcos Falcón y su mujer por el obispo señor Delgado Venegas solo para sus cadáveres y a que se intenta acoger derecho don Blas Sánchez-Ochando como yerno de aquellas personas". Añade que "es verdad que siendo como es esta iglesia de Patronato Real debió ser concedida esta gracia, pero puesto que los agraciados fallecieron y que en este pueblo hay un cementerio [se refiere al bendecido en la Atalaya en 1811 con motivo de la fiebre amarilla], espero se sirva remover este obstáculo o decirme qué debo hacer". Porque el beneficiado quiere "dejar sentado el tabernáculo antes de mi partida que será para el 19 del próximo noviembre y la necesidad de un Sagrario decente, de que hay mucho tiempo carecemos, me obliga a suplicar a Su Ilustrísima". El beneficiado Francisco Almeida estuvo al frente de la parroquia desde marzo de 1805 hasta diciembre de 1811 que falleció víctima de la fiebre amarilla, siendo sustituido a partir de abril de 1812 por el mentado Juan Suárez Aguilar que permaneció hasta agosto de 1821 por lo que ignoramos a que se refiere cuando manifiesta al obispo aquello de "antes de mi próxima partida" porque estamos en 1813. Tres días después, el 21 del mismo octubre, ordena el obispo a su secretario que "don José Pérez Luxán, con cuya dirección está informado haberse hecho el tabernáculo que se menciona en este oficio, informe a continuación sobre su contenido".
La cercanía entre el obispado y la casa-taller de Luján en la calle Santa Bárbara facilitó que el día 22 siguiente el artista accediera a satisfacer la petición del prelado en los siguientes términos, que copiamos íntegramente por su indudable interés:
"Ilustrísimo Señor. Dn Joséf Pérez Luxán en vista del informe que se le pide por V.I. debe decir es cierto haberse fabricado el Tabernáculo que se expresa en tiempos del beneficiado don Francisco Almeida con limosna que para ello dejó doña Bárbara de Silva, bajo la idea de colocar en medio de la capilla mayor, a fin de dar al coro que queda por atrás la debida extensión y la mejor vista y comodidad al pueblo. Porque es indudable que puesto en semejante sitio no quedará capilla ni ángulo de la Iglesia donde no se descubra la Realidad que es lo principal que debe procurarse en los Templos; y de no hacerlo así se faltaría indispensablemente al plan con que se trazó y por consiguiente a la comodidad del clero que se tuvo presente y a la mejor cabida del pueblo pues mal puede servir de obstáculo a lo más útil y cómodo al pueblo y al clero, el sepulcro de un particular que según se expresa no fue concedido sino solamente para don Marcos Falcón y su consorte que ya fallecieron y por tanto no debe tener más uso, especialmente cuando ya en esta Iglesia no se entierra a nadie de tres años a esta parte, sino en el cementerio que está fuera del pueblo. Que es cuanto puede informar a V.I. como director que ha sido de estas obras. Canarias y octubre, 22, de 1813. Joséf Luján y Pérez".
Conocido el dictamen del artista el obispo manda cuatro días después, el 26, que "habiendo visto la carta y el informe que antecede digo; que se coloque el nuevo Tabernáculo en la iglesia parroquial de Guía conforme al plan con que ha sido trazado. Manuel, obispo de Canarias".
Efectivamente , diseñado y construido, creemos, en el propio taller del escultor se colocó en el presbiterio dotado de un Sagrario y un Manifestador para la custodia en las exposiciones del Santísimo. Había sido pintado y dorado por José Ossavarry y fue regalo de Bárbara de Silva, hija de Hipólito de Silva y de Ana Sarmiento (en otras ocasiones González) familia relevante en la vida social y económica de Guía y hermana de Ignacia de Silva la señora que encargó a Luján el San Sebastián para su ermita pagando al artista con unas cuarterolas del buen vino de los parrales que cultivaba en Llanos de Parra. De acuerdo con la descripción que hacen el cura Aguilar y el propio artista estaría en el centro del presbiterio con la mesa altar en su parte frontal y separado del frontis del retablo principal dejando por detrás un espacio que definen como "para el coro". Aunque de menor envergadura su estructura podría haber sido como el que actualmente se levanta en el presbiterio de la vecina iglesia de Gáldar. Permaneció en su lugar hasta finales del 1900 desmontándose para darle mayor relieve y vistosidad al retablo principal donde se exponía para su veneración la imagen de la patrona la Virgen de Guía. Nada hemos podido averiguar sobre el destino de aquel tabernáculo del que quedo para al recuerdo la defectuosa fotografía que acompaña estas notas tomada sobre 1880. Si fue cierto que al desmontarlo se incrustó en el frontis del retablo de aquel altar mayor dos elementos nuevos que conformaron un Sagrario rematado con un Manifestador que permanecieron hasta la década de los años sesenta en que se desmontó el segundo quedando el primero hasta la actualidad. El aparente parecido del trazado de estas dos piezas pudiera hacer confundir con el diseñado por Lujan pero evidentemente parecen distintos. Añadir finalmente que mientras estuvo en la iglesia --salvo en los actos litúrgicos que exigía la colocación de la Custodia con el Santísimo para las Exposiciones-- el tabernáculo se adornaba permanentemente, como se puede advertir en la ilustración, con un pequeño Crucifijo realizado por el propio Luján que luego se trasladó a la sacristía hasta la inauguración del museo parroquial al que fue incorporado.
P/D.- Finalmente desvelemos nuestro propósito que llegado el día, --espero que todavía pasen muchos años--, el documento aquí historiado, enmarcado entre dos cristales, pase a formar parte de aquel museo parroquial junto al Crucifijo porque ambas piezas tienen una relación común.


La incógnita de la sepultura de Luján

Bicentenario de la muerte del imaginero
(Cronista Oficial de Guía)
Bicentenario de la muerte del imaginero

La incógnita de su sepultura:
¿dónde se enterró a Luján...?
Pedro González-Sosa
Pese a que nos separan 200 años de la fecha de la muerte de José
Luján Pérez, (cuyo bicentenario se celebra en este 2015 con la
inauguración, de momento, de una exposición en el antiguo Hospital de
San Martin) tratándose de una personalidad artística nada común y un
personaje indiscutible de su época, se ignoró siempre el lugar exacto
donde pudo estar su sepultura en el, siempre según la tradición oral,
antiguo primer cementerio de Guía . Y extraña sobre todo en Guía que al
tratarse de una localidad relativamente pequeña de no muchos habitantes
debió quedar en la memoria de las gentes de su época y éstas ir
transmitiendo la localización de su tumba a generaciones sucesivas. Pero
no fue así, ¿por qué...?
Santiago Tejera, da por seguro sin aportar referencia documental alguna que, fallecido en Guía en la tarde del 15 de diciembre de 1815, fue enterrado en el cementerio hoy desaparecido de aquella entonces villa situado detrás de la ermita de San Roque, pero sin precisar la ubicación de su tumba. camposanto del que no quedan vestigios materiales en aquel sitio – quedó en desuso por la construcción de otro nuevo, en 1932, en La Atalaya--, porque en su lugar se construyó hace algunos años una plaza y porque incluso se perdió hasta ese momento todo rastro en la memoria colectiva. Fenómeno que a uno se le antoja como una posible evidencia a favor de nuestra atrevida tesis que sugiere que el escultor ¿pudo haber sido enterrado en otro lugar?. Posiblemente, --insistimos, posiblemente-- en un cementerio que existió en tiempo anterior a 1815 en el barrio de La Atalaya, a las faldas del Pico o montaña del mismo nombre y que se destinó, originariamente en 1811, para sepultar las victimas de la epidemia de fiebre amarilla y que más tarde pasó a ser utilizado con carácter general, como consecuencia de la prohibición de hacer enterramientos en el recinto de la iglesia parroquial, como hasta entonces era muy antigua costumbre. Cuando en la década de los cuarenta del pasado siglo se construyó campo de fútbol aparecieron restos de las antiguas sepulturas.
En el Libro 5, de Defunciones, folio 66 vto. de la parroquia de Guía de Gran Canaria se encuentra el acta de defunción del imaginero que, copiada literalmente, dice: al márgen,”Dn. José Luxán Pérez. A 16 de diciembre de 1815 fue sepultado Dn. José Luxán, adulto, hijo legítimo de Dn. José Luxán y Dña. Ana Pérez, naturales de esta Villa y vecinos de la Ciudad, recibió la Penitencia y la extrema Unción y testó en la Ciudad y firmé Dn. Juan Suárez Aguilar". No precisa el cura el lugar en que recibieron cristiana sepultura los restos del artista. Y no deja de ser curiosa la extrema parquedad de la partida, sobre todo tratándose de una persona de tanto relieve y tan ligada a la parroquia, para la que hizo varias imágenes. Ni siquiera consta en esa época y en el libro correspondiente la preceptiva anotación de la bendición del nuevo camposanto de San Roque si, como señala Santiago Tejera, su portada se construyó con planos de Luján y fueron sus restos, a excepción de una fámula enterrada al día anterior, los primeros en recibir sepultura.
No conocemos ninguna
fuente documental que
sitúe su enterramiento,
solo una tradición oral
En contraste con la falta de datos en el archivo parroquial de Guía y también en el Archivo Diocesano de Las Palmas sobre la puesta en servicio del cementerio de San Roque, en el libro tercero de Difuntos de la parroquia guiense, en septiembre de 1811, si consta la bendición de un cementerio habilitado en el barrio de La Atalaya, por la mentada epidemia de fiebre amarilla toda vez que se prohibió a partir de entonces los enterramientos en las iglesias. Así, todos los vecinos que fallecían "infestados de la epidemia [de fiebre amarilla], que padece la ciudad o sospechosos de ella", fueron sepultados en este primer camposanto, situado en las faldas de dicha montaña y bendecido en virtud de licencia del obispado. Para su bendición, "había salido de la parroquia el curato en forma de procesión, llevando todo lo necesario para ello y constituido en los llanos de La Atalaya, en las faldas de la montaña frontera al pueblo, se circuló una trozada de terreno que quedó con marcos en circunferencia y una cruz puesta en el centro" precioso dato que debemos a una anotación complementaria del que fuera colector de la parroquia, don Francisco Quintana Amaral. Cementerio que se improvisó ante la prohibición oficial de seguir enterrando en las iglesias.
Pero, ya extinguida la pandemia, el improvisado cementerio siguió siendo utilizado con carácter general de forma que, a partir del 23 de noviembre del mismo 1811, el párroco señala en todas las partidas de defunción que "fue sepultado en La Atalaya", indicación que continúa hasta el 8 de febrero de 1812. A partir de esta fecha, el nuevo párroco de Guía, Juan Suárez Aguilar, en las matrículas de los fallecidos ya no expresa "de La Atalaya", sino que generaliza y deja escrito: "en el cementerio de esta Villa". ¿Se refiere don Juan en sus anotaciones al de La Atalaya, bendecido en 1811 cuando la fiebre amarilla y que luego quedó como camposanto de la villa? Porque si, como señala Tejera, fue Luján el primero en enterrarse en 1815 en el de San Roque, difícilmente podría existir otro en el casco del pueblo. Parece más razonable lo primero porque de haber existido un nuevo camposanto el año del óbito del imaginero seguro constaría su bendición en alguno de los Libros parroquiales de aquella época. Desde abril de 1814, los párrocos de turno se limitan a reseñar en las partidas "fue sepultado en esta villa", --¿en La Atalaya?-- a excepción de la de Luján que dice escuetamente "fue sepultado", sin precisar el lugar. A partir del 7 de enero de 1824, el beneficiado José Valdés, sin ningún motivo aparente, por lo menos no lo hace constar, dice de nuevo "cementerio de esta villa" --¿el de San Roque?--. No se explica, por otra parte, que la bendición de un camposanto no conste en el libro de Defunciones del año en que se realiza, porque salvo el La Atalaya de 1811, en principio provisional y después usado como general durante varios años, no hemos localizado ninguna anotación al respecto.
En 1915, solo cien años
después del óbito, nadie
pudo confirmar donde
estaba la tumba
Según consta en un documento obrante en el archivo parroquial de Guía, Libro de Mandatos, en la visita pastoral realizada a aquella iglesia por el obispo de Canarias, Bernardo Martínez en 1829, es decir, catorce años después de la muerte de Lujan Pérez, se dice textualmente: "se cantaron los responsos a las ánimas del Purgatorio, habiendo sido uno de ellos en el cementerio, que por ser la primera visita de él lo hizo su ilustrísima, aunque con mucho trabajo, por ser mucha la distancia que media...". Si reparamos en que el cementerio en donde se afirma yacían los restos de Lujan Pérez, detrás de la ermita de San Roque, está a escasa distancia de la iglesia parroquial, se convendrá en que muy difícilmente puede referirse a él ese texto, cuyo redactor deja entrever claramente la intención de aludir a una distancia mucho mayor, tal vez la que separa el casco de la ciudad con el barrio de La Atalaya. Algún dato debe hallarse en cualquier parte para poder conocer en que se basó Santiago Tejera al asegurar que Luján fue sepultado en el viejo cementerio de San Roque, cuya portada --dice-- diseñó, pero que su construcción pudo producirse tiempo después de su fallecimiento y por tanto la localización de alguna noticia al respecto se pueda encontrar en años posteriores a 1815.
Se ignora si el cementerio de San Roque era municipal o parroquial, pues no se ha podido localizar dato alguno al respecto. En el ayuntamiento de Guía porque, desgraciadamente, faltan los libros de actas desde 1812 hasta 1843 y en los archivos parroquial guiense y en el Diocesano porque no consta ninguna noticia al respecto, al menos situada en esta época. Tampoco se ha localizado en el Archivo Histórico Provincial de Las Palmas referencia alguna sobre la compra, por la parroquia o el ayuntamiento del solar sobre el que se construyó la pequeña necrópolis a pesar de haber indagado en los legajos correspondientes desde 1813 a 1814, pues falta el del año 1815. La primera noticia sobre el mismo en el archivo municipal se encuentra en 1846 cuando al contestar un oficio del gobernador civil sobre si el cementerio tenía casa mortuoria la corporación contesta que no y que hasta el momento servía como tal la que era entonces pequeña ermita de San Roque, edificio eclesial actual que se levantó entre finales XIX y principios del XX. La casa mortuoria que aún existe y se le conoce como tal pero dedicada a otros menesteres junto a la citada ermita, efectivamente, se construyó algunos años mas tarde. Lo que está claro es que el olvido de las gentes para conocer la situación exacta donde descansaban los restos del imaginero guiense no habla muy bien de las generaciones a las que es imputable y, desde luego, en nada se parece a aquellas frases panegíricas de Viera y Clavijo, dedicadas a Guía: "Es sin duda el pueblo mejor y de más civilización de la isla y el de más lustre después de la Capital".
No deja de extrañar varias circunstancias que se refieren al fallecimiento del escultor. De una parte la demasiada escueta nota del párroco cuando hace constar en el libro de Defunciones el óbito del imaginero sin especificar el lugar de su sepultura. Y, también, que pese haber transcurrido solo cien años desde su muerte en 1815 a la celebración del primer centenario de su desaparición en 1915, ya no se conociera el lugar de su enterramiento de forma que el obispo Marquina hubo de oficiar un responso en la fosa común del camposanto. El desconocimiento ya real en 1915 del lugar donde debía encontrarse su enterramiento pudo ocurrir por la dejadez del propósito de las autoridades municipales y de las fuerzas vivas de la todavía entonces villa de colocar sobre su tumba la correspondiente lápida sepulcral con su nombre si es que en realidad se enterró en San Roque. Y fue pasando el tiempo mientras desaparecían aquellos que sabían de su situación, y apareciendo nuevas generaciones que heredaron involuntariamente el desconocimiento de su sepultura. Y así se llegó a 1915 cuando el obispo hubo de cantar su responso en las inmediaciones de la fosa común del camposanto como nos confirmó hace ya muchos años, recordándolo, don Blas Saavedra, que había asistido al acto por su condición de concejal municipal, y como se recuerda en las hoy amarillentas páginas de Diario de Las Palmas de la época cuando se refiere en la reseña de aquel acto a la "sepultura ignorada" del escultor. Además, no deja de extrañar igualmente que entre los asistentes a los actos del primer centenario de la muerte del Luján en 1915 se encontraba el memorialista y organista de la iglesia de Guía Juan Batista Palenzuela que contaba en aquel momento la edad de 72 años, había nacido en 1833 y falleció en 1933. Don Juan vivió desde niño en la zona de San Roque, incluso en su matrimonio. Es fácil adivinar que desde su juventud, a mediados de 1800, se acercaría al vecino cementerio para visitar las tumbas de sus más próximos familiares y entender que conociera, de existir, la sepultura del artista fallecido hacía escasos treinta o cuarenta años, tratándose de un personaje tan importante, sobre todo por su vinculación a Guía. Asistió al responso de Marquina en el camposanto y tampoco pudo o supo localizar el enterramiento del imaginero, porque las crónicas de la época la dan por ignorada.
Permítasenos un breve paréntesis, porque para misterios, Luján. El protocolo de 1815 del escribano Pedro Tomás Ariñez que fue el que protocolizó el testamento ológrafo del imaginero el día siguiente de su fallecimiento no figura en el Archivo Histórico Provincial de Las Palmas. Los años 1813 y 1816 de este escribano están completos; el correspondiente a 1814 solo presenta escrituras de enero a agosto, pero el año 1815 no existe. ¿Casualidad? ¿Desapareció o fue, casualmente, sustraído en 1915 por contener tan importante documento...? Otra incógnita.
Pero volvamos a lo nuestro. A manera de desagravio, y desaparecido el cementerio donde se dice fue sepultado el imaginero que nos impide conocer definitivamente el hallazgo de su huesa, digamos, parafraseando la inscripción que Tucídides compuso para el cenotafio de Eurípides en Atenas, que "la tumba de Luján es Guía entera..."


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