II encuentro de cantadores "Ciudad de Guía"


Continuamos con el carácter solidario esta vez a favor de Caritas de La Atalaya.
El importe de la entrada será el equivalente a 1Kg de comida no perecedera (Especialmente alimentos infantiles, leche, cacao, potitos, galletas, etc.)
Este año nos acompañan como solistas:
Ayoze Santana
José Ángel Vega
Carla Vega
Gema Vega
Y Javier Rodríguez
Presentarán el acto Nati Gi y Abraham Ramos.
Además, este año haremos algo muy novedoso para aquell@s que por una circunstancia u otra no puedan acercarse al evento. Si quieres participar con alguna compra, o con tu kilo de alimentos, pondremos la "Fila 0", puedes solicitarla o bien a través del facebook.com/Noroeste-Guiense-1605694142995079/ por mensaje privado e iremos a buscar lo que quieras aportar, o bien puedes acercarte a nuestro local la semana del Encuentro, de Lunes a Jueves de 21:00 a 22:00, que con mucho gusto estaremos para recibirle.
Recuerda que el próximo día 7 de Noviembre a las 21:00 Hs tienes una cita en el Teatro Hespérides Ciudad de Guía con el II Encuentro de Solistas “Ciudad de Guía”.
Te esperamos
Entrevista a Elisandra Perez Melián
soprano canaria recorre distintas salas por el continente europeo.
Nacida en 1984, Elisandra Melián ha tenido la ocasión de realizar
diversos recitales líricos por el ámbito nacional e internacional en
salas como el Liceo de Barcelona, la Ópera de Versalles o el Teatro del
Capitolio de Toulouse. Esta guiense estará presente en la próxima
Temporada de Ópera de Las Palmas de Gran Canaria donde interpretará uno
de los roles en Le Portrait de Manon, de Massenet, el próximo mes de
marzo.
¿Cuándo fue el momento en el que pensó en que realmente quería dedicarse a ser cantante?
Nunca llegué a pensar que viviría de esto. Siempre me ha gustado la música. De pequeña la escuchaba de todo tipo, sobre todo la salsa, la bachata, los boleros y la música folclórica. Todo aquello que nos rodea en Canarias. Fui una niña muy hiperactiva. Mi madre me apuntó en danza clásica y luego estudié en el Conservatorio. Puede ser en ese instante cuando mi vida se fue bifurcando hacia lo que es ahora. Fue poco a poco hasta el punto de convertir mi hobby en una profesión.
¿Cómo descubrió la ópera?
A medida que empezaba con la danza, la música clásica comenzó a estar presente en mi vida. Me fui interesando, sobre todo, por las bandas sonoras de las películas, donde suele haber mucha ópera. Recuerdo que el momento exacto en el que me entró ese gusanillo. Fue cuando descubrí Las Cuatro Estaciones de Vivaldi, mientras preparaba un baile en clase.
¿Qué es lo que más le gusta del mundo de la ópera?
El poder subirme a un escenario. Es una profesión muy difícil, pero desde el momento en que estás en él y escuchas los primeros compases, te sumerges en la obra y eso reconforta. Ese frenesí te hace olvidar todas aquellas adversidades por las que se ha tenido que pasar para llegar hasta ese momento y hace amar mucho más esta profesión.
Ahora mismo se encuentra en Alemania.
En 2013 vine a Alemania, en concreto a la ciudad de Friburgo, para estudiar un Máster de Ópera en la Escuela de Música y seguir creciendo como artista y profesional. He tenido el privilegio de trabajar en varias producciones de aquí. Una de las complicaciones ha sido la lengua. Llegué sin conocer el alemán, pero me he ido adaptando y comenzando a dominar un idioma, que aunque pueda parecer en un principio feo, una vez que te sumerges en él, empiezas a ver los matices que se le pueden dar. Además, es junto con el italiano, inglés y francés, uno de los idiomas más importantes en el mundo de la ópera.
Usted es una persona joven, pero con un amplio bagaje: ha cantado en grandes lugares, ¿de ellos, cuál supuso una emoción especial?
He tenido la suerte de poder cantar en muchos lugares. De todos guardo buenos recuerdos, pero, si tuviera que elegir, me quedaría con la Ópera Real de Versalles y el Teatro del Capitolio de Toulouse. El primero de ellos se encuentra en el mismo castillo. Cantar ahí fue realmente mágico, porque está lleno de historia. Te inundas en la época de María Antonieta o Luis XIV, entre otros. Todo ese lujo sigue intacto ahí, como si no hubieran pasado los años. Mientras que el segundo es una de las principales salas de
Francia, donde llevé a cabo mi primer papel protagonista en una zarzuela, en el papel de doña Francisquita, en la obra homónima. Además, ahí también debutó una de mis ídolos, la soprano francesa Natalie Dessay. Y por supuesto, nuestro teatro, el Pérez Galdós. Tras ver el teatro durante bastantes años cerrado y sin que nadie se hiciese cargo de su restauración, pisarlo era todo un sueño que se cumplió en el 2009. Hice un pequeño papel como la Barbarina en Las Bodas de Fígaro. Todo ello gracias al director de entonces, Juan Cambreleng, que se acordó de mí y me dio la oportunidad, como canaria, de actuar en una producción cuyo equipo eran todos de fuera. Esa fue la primera vez que canté ante un gran público. Lo recuerdo con mucho cariño. Además del hecho de que cantar en tu tierra te añade más presión porque quieres demostrar más.
¿Cómo andamos de voces líricas en las islas?
En Canarias tenemos grandes artistas. Tenemos un material espléndido y casi único. Como me han dicho, la voz canaria se caracteriza como cálida y aterciopelada, pero profesional a su vez. Lo llevamos en la sangre, esa alegría, esa sencillez de la tierra en la que nos hemos educado y crecido. La mayoría de cantantes que conozco, entre los que me incluyo, han crecido con música a su alrededor, especialmente del folclore. Sus padres solían tocar instrumentos y eran capaces de hacer un tenderete en cualquier momento. Eso nos hace tener un mayor potencial que quizás no lo haya en otros lugares.
¿Cómo ve el trato que se le está dando a la cultura en España, especialmente al mundo de la ópera?
La ópera, como otros sectores como el teatro o el cine, está sufriendo mucho. Está encontrándose con muchos muros como es el IVA cultural. Se ha infravalorado. No está recibiendo el trato que se merece. Hay salas que están pasando serias dificultades para subsistir pero, por amor al arte y también a su público, hacen grandes sacrificios para poder seguir ofreciendo al espectador distintas representaciones, aunque sean menos que antes. El mundo de la cultura, en general, necesita una ayuda y que se bajen los impuestos que tiene hoy en día para poder abaratar las entradas y conseguir así atraer más público. Además, la ópera tiene que bajarse de las nubes. Ahora mismo está orientada hacia las clases altas y eso no es justo. Tiene que acercarse a un público normal y abandonar todo ese elitismo que le rodea.
¿Cuáles son sus próximos proyectos? ¿La veremos pronto cantando en Canarias?
Ahora mismo estoy inmersa en un pequeño rol en una obra llamada El Trovador, con la que cantaré en Suiza y en otro teatro de Alemania. En noviembre estaré en Oviedo, donde interpretaré la Barbarina en Las Bodas de Fígaro. Será mi estreno en el Teatro Campoamor, lugar donde se entregan los Premios Príncipe de Asturias. Además, estaré presente en la próxima Temporada de Ópera de Las Palmas de Gran Canaria, donde trabajaré en Le Portrait de Manon, de Massenet, a las órdenes del director Juan Luis Martínez los próximos 15, 17 y 19 de marzo de 2015 en el Teatro Pérez Galdós.
FUENTE: La Provincia 26/10/2015
AUTOR: Diego R. Moreno
Melchor Alonso, el primer atalaya
Melchor Alonso, el primer atalaya
por Javier Estévez
Melchor Alonso, el primer atalaya
por Javier Estévez
el sino, el azar, la suerte, la fatalidad, el designio o como quieran
llamarlo, pero quizás si el corsario Morato Arráez no hubiese atacado
nunca Lanzarote, a estas alturas de la historia nadie hubiese conocido
al volcán más alto de la isla con el nombre del pico de La Atalaya.
El pirata argelino se convirtió en 1586 en el azote de Lanzarote al protagonizar en el verano de ese año uno de los ataques más agresivos de cuantos ha padecido la isla. Fue tal el pánico que desató la presencia del pirata en todo el archipiélago -alcanzó Teguise, entonces la capital conejera- que una mañana de invierno, de apariencia tranquila y rutinaria, un emisario que provenía de la capital entraba apresurado en la villa con una carta urgente para Melchor de Aguilar, capitán del Tercio de Milicias de Guía. La carta era un aviso firmado por el capitán de la isla, Alvaro de Acosta, advirtiendo a la población
guiense de la posibilidad que existía de la llegada de corsarios enemigos y en especial de Morato Arráez. La misiva invitaba al capitán guiense a que buscara a una persona de confianza para que subiera a la Montaña de Gáldar, por la inmejorable posición que ocupaba el viejo volcán de basalto como oteadero de toda la costa norte de Gran Canaria, y permaneciera día y noche atento en su cima. Desde allí debía avisar al atalaya de las Isletas, con su farol si fuera de noche y humos si ocurrieran de día, de los peligros advertidos y anunciados.«¿Quién querrá aceptar un trabajo tan solitario?» se preguntó el capitán tocándose la barbilla repetidamente mientras observaba la montaña desde la ventana de su despacho.

Juan Bautista de Sobranis, descendiente de comerciantes genoveses, vecino y antiguo alcalde de Guía y amigo íntimo del capitán, era por su carácter afable y dialogante quien mejor conocía a todo el vecindario; y no solo por sus nombres y apellidos, cuestión que asombraba a todos, sino también por sus inquietudes y cualidades. Por eso, cuando el capitán lo mandó a llamar y le informó del contenido de la carta y del cometido, supo desde el primer momento quién podría llevar a cabo la tarea de forma efectiva y satisfactoria.«Yo me encargo», dijo antes de salir en busca de su candidato.
Melchor Alonso aceptó el trabajo con una breve e insípida confirmación. «Sí», dijo sin dirigir su mirada a ambos porque contemplaba con cierto asombro la montaña que se alzaba sobre los tejados. Nunca antes se había posado su mirada sobre el volcán de forma tan detallada. Le bastaron unos pocos segundos para adivinar el sendero que rayaba sus laderas pardas y encalichadas y localizar, cerca de la cima, la cueva que se convertiría en su nueva morada. Oyó, sin cierto interés, cómo el capitán le explicaba que ganaría un salario de seis ducados al mes y que un soldado del Tercio le alcanzaría a la cima, una vez por semana, una provisión de leña, tea, agua, vino, frutas y viandas en salazón. Pero fue la voz de Juan Bautista la que consiguió traerlo de nuevo a la conversación. «La tranquilidad de las villas de Guía y de Gáldar depende de usted, Melchor. El turco amenaza la isla. Ponemos el futuro de nuestras vidas no en sus manos, sino en sus ojos», sentenció Bautista con solemnidad.
Melchor Alonso vivía en las afueras de la villa en una pequeña casa que se alzaba junto al camino real. Era un jornalero que destacaba por su obediencia, por lo aplicado que se mostraba siempre en sus tareas y sobre todo por su extraña querencia de llevar una vida solitaria y retirada. Cuando a la mañana siguiente comenzó a subir por el estrecho y pedregoso camino que le conducía a la cima, no podía imaginar que ascendía a una montaña que varios días después, y gracias a su presencia constante y solitaria, sería bautizada por sus vecinos como el pico de La Atalaya.

NOTA DEL AUTOR: Esto es literatura, no historia. Sergio Aguiar y el profesor Lobo Cabrera han historiado este momento con magnífica solvencia y claridad. De ellos beben estas letras. Puede gustar más o menos, ser útil o inocuo pero sobre la finalidad de este texto, pienso como el periodista Juan Tallón, quien cree que
noimporta demasiado que sea inventado. Si algo está muy bien
contado, o muy bien escrito, siempre será verdadero. Esa es mi intención.
Las villas de las palomas muertas
Las villas de las palomas muertas
Juan Luis Monzón Verona
Arquitecto
Las villas de las palomas muertas
por Juan Luis Monzón Verona
Arquitecto
bajas del vehículo que te ha llevado temprano a Guía, percibes
inmediatamente el soplo matinal de la brisa pura que viene del campo.
Aunque te persigue una sombra de preocupación, por si algo hubiere
pasado, la sensación en tu cara de esa brisa fresca te hace olvidar,
pues transmite y esparce las voces y sonidos de la Ciudad más
madrugadores. Los saludos amigables de los vecinos que ya andan
trasteando en las terrazas de las casas que miran al barranco, me
provocan la primera sonrisa. También percibes el canto de los pájaros
salvajes, los ladridos lejanos con eco que retumban en la montaña rocosa
y el crujir de las ramas de árboles con falta de poda. Son días en los
que has empezado a escuchar los sonidos de la obra del primer edificio
de la Universidad, lo que te suena a música celestial y que, por su
reflejo, parece que partieran de las propias casas del Casco, como si
fuera Guía entera la que se estuviera reconstruyendo. Es un ruido que
anuncia un cambio casi premonitorio. Crees que será inimaginable todo lo
que ello significará…
Pero te conmueve especialmente, en todo este trasiego matutino, el tañido de las campanas de la torre de la iglesia, pues el reloj de Lujan avisa incesantemente, día tras día, del paso del tiempo a los vecinos, no como una invocación al rezo sino de un vigilante activo para la mejor organización y convivencia de sus vidas. Mirando al cielo, queriendo ver las torres, a veces alcanzas a ver un grupo de garzas que en ordenada formación vuelan y cruzan el pueblo a una considerable altura en su movimiento migratorio anual, posiblemente extenuadas por su deber instintivo, en el tiempo marcado por las estaciones, en busca de un lugar mejor.
Te quedas, sin más remedio, con la dispersión y movilidad de las aves locales. Su brujuleo inquieto, parece obedecer a secretas e indescifrables consignas. Son las palomas que salpican los tejados y los balcones de las que surgen, como de la chistera de un mago, no solo una, sino cientos de ellas. Veo que abandonan estos lugares mágicos con determinación rauda y vuelan en remolino de motas bl
ancas a las cornisas vetustas de muchos edificios. Sientes una sensación de estar en una ciudad derrotada tras una guerra y que ha sido invadida por un ejército de antaño de gris uniforme. Te acrecienta la impresión de soledad de la Ciudad Antigua por la que corre el fluido del oro fundido de su historia, pero que ahora, piensas, no deja de estar al borde de parecer solo una escenografía envuelta en la incertidumbre. Y ese magnánimo calificativo de “histórica” no la salvará, ni mucho menos, de todo lo que ahora le ocurre, peligrosa monotonía, todo reconocible de una forma simple, algún barecito, alguna tienda, aceras desiertas, muchas casas desvencijadas en mi caminar y otras aparentemente vivas y en buen estado pero igualmente abandonadas y vaciadas de su sustancia, que es envolver y proteger al ser humano.

Mientras, te has acabado de apercibir que ese ser vivo con alas ha comenzado a habitar esas suntuosas casas, convertidos en habitantes minúsculos, ni siquiera empadronados, sin anillas en sus patas que los identifique y les dé derecho o el deber del regreso a casa. Pero no te has de llevar a engaño: no utilizan las puertas o ventanas abiertas para entrar y salir tal como hacían sus antiguos habitantes, pues sus dueños actuales las tienen bien cerradas. Son los agujeros entre las tejas centenarias, hendiduras y grietas que el abandono ha ido conformando su forma de acceso. Nos cuesta apercibirnos de su existencia, casi ya por costumbre o por no querer asumir la realidad, porque a pesar de todo… ¡todo está aún tan bonito!
Pero tu debilidad en el transito por Guía son aquellas grandes casas al pie de la calle Marques del Muni, esa inmejorable promenade que dibuja transversalmente la suave loma donde se implanta la Ciudad y que la hace constituir la calle más aprehensible, por ser limitadora de la masa edificada del borde noroeste de la Ciudad, al tiempo que orientadora del resto del tejido urbano. A cualquier visitante foráneo curtido, de ahora o de antes, toda esta visión le sugeriría aquellas imágenes enciclopédicas de las sencillas pero elegantes villas tradicionales del renacimiento italiano. El conjunto de ejemplares que allí permanece aún te interesa especialmente, pues quedó a la vanguardia de la antigua Vega, ya desaparecida, a la defensiva de la “Ciudad Vieja” en su afán de sobrevivir, todavía visible, como pequeños bastiones semiderruidos, tras una batalla perdida.
La maltrecha, mutilada, pero aún imponente Casa Condal de la que todos los días vas dibujando en tu mente una de sus ventanas, que como el resto, presenta, con los pocos vidrios que quedan en pie, un aspecto de mosaico por el triste contraste de su brillo apagado con el fondo oscuro de sus contraventanas, que presentan sospechosas y oscuras hendiduras. La casa del número 7 que todavía quieres llamar Espacio Guía, mantiene aún su dignidad, o la Fonda de los Artiles, a la vanguardia de la Plaza Grande.
No te olvidas de la Casa Cuartel, que aún con dignidad intenta esconder las vergüenzas del descuido y la destrucción latente, con su característico patio almenado resultado de un antiguo vocabulario estilístico de origen ancestral pero lejos de una presunta función de fortín. Te gusta imaginar que era un hito defensivo, aunque no fuera así. Otras casas desaparecieron producto de equivocados deseos de renovación en un reciente pasado. Todo esto es fácilmente observable por la actual calle Fernando Alonso de la Guardia, calle que inició hace más de una veintena de años el ensanche de la Ciudad, que con su trazado casi horizontal, desproveyó a la loma de su topografía originaria, pero que ha dejado en primer plano el secreto interior de esas villas visibles, ahora, desde muchos puntos. Pero no te has de preocupar; ya han perdido el pudor y ya no solamente muestran sus fachadas neoclásicas de su frente principal a la plaza, sino su mundo interior sorprendente. Ciertamente, estas curiosas villas, respetan la linealidad de una calle como la de cualquier ciudad tradicional del XVIII o XIX, situándose en privilegiado lugar cercano a la propia Plaza y la majestuosa Iglesia Matriz. Pero en su interior ese respeto se rompe, se hace libre y se abre al paisaje rural, ahora más lejano, respondiendo a su relación de antaño con las desaparecidas huertas, buscando la mayor funcionalidad ligada al mundo de lo agrario. Su particularidad pues, era dominar ambos espacios, lo rural y lo urbano. Estos objetivos a alcanzar por sus moradores, se formalizaban en sus invariantes morfológicos, como su implantación en L o en U abiertas. Igualmente singular es la estratégica situación de sus partes nobles, los jardines de antesala a la huerta que ya no existe, las escaleras, la zona de servicios, los almacenes que las vinculaban a lo agrario, las albercas y especialmente su versatilidad para ser ampliadas hasta el infinito, tanto como la huerta quisiese. Esta imagen que presentan, te permite, pues, la licencia de llamarlas "Villas”. Han tenido tanta potencia en su tipología, que otros edificios posteriores de Guía las emulan de una forma digna, como el edificio de los Salesianos, fantástica representación de la arquitectura de mediados de siglo XX, diseñado por uno de los mejores arquitectos canarios, D. Fermín Suarez Valido. Y te fijas de su aún imponente presencia desde las calles Medico Estévez o Canónigo Gordillo, a pesar de lo demacrado del color de la última mano de pintura dada, casi ya irreconocible y totalmente invadido a través de la cubierta de lo que fue su ermita, por esos múltiples santos espíritus que revolotean alrededor de ella. Un poco más lejos, no te olvidas que se encuentra la sencilla villa de Mr. Leacock, incluso olvidada por las palomas pues ni para ellas, está en condiciones de servirles de cobijo.

Recuerdas al arquitecto romano Vitrubio. Su concepto de la casa suburbana o villa te viene a la mente pues es aplicable a aquellas villas de la huerta. A diferencia de la villa rústica, la concebía como un complejo que debía estar como él decía, “en proporción con la extensión de las tierras o la magnitud de las cosechas que en ella puedan recogerse” y constaban de dos partes fundamentales, la del servicio a la agricultura ( apriscos, almazaras, almacenes) zona que siempre es necesaria e imprescindible, y la de la residencia para cuyos locales recomienda seguir las indicaciones dadas para los edificios de la ciudad, pero de forma que no queden minoradas las comodidades exigibles en las construcciones propias para los servicios de la casa de campo.
Te fijas, especialmente, en la antigua Fonda de los Artiles, ya no solo porque fue de las primeras casas de Guía que visitaste y te reporta entrañables recuerdos, sino porque es la villa de Guía sin duda más vulnerable a pesar incluso de que hayan otras que puedan estar en peor estado. Todavía se cuelan en tu mente, como a través de un tragaluz, las imágenes evocadoras de esa villa en fiestas, de no hace tantos años, engalanada y llena de buena gente acogedora y muy viva. Ahí están, incluso, en la historia escrita,
alusiones especiales sobre la Fonda, desde esos primeros turistas viajeros, ávidos de conocimiento sobre las costumbres de los pueblos como las de la escritora británica Olivia Stone: “una fonda bastante buena” cita en su libro sobre un viaje a las Islas (de titulo innombrable, por desafortunado). No se imaginaba, con su corto comentario lo que, como simple curioso que eres, te hubiera gustado indagar en la vida diaria de la antigua Fonda de aquella época: sus regidores, su uso diario, el servicio a la hora del desayuno y de la cena, qué personas se hospedaban y por qué, incluso cuánto costaba quedarse allí, si es que costaba algo. Concluyes, sin duda que es la incertidumbre actual de su uso más adecuado, el gran problema que posee. A pesar de ello, sabes que su arquitectura aún mantiene algo que siempre guardó: su espíritu de acogida, a conocidos y a extraños.
Antiguamente, el mantenimiento de estas grandes casonas, como residencia unifamiliar a cargo de familias con alto o bajo poder adquisitivo y que mantenían la propiedad indivisible, conservando el sentido de la propia villa, parece ahora tarea difícil. A pesar de ello, afortunadamente, hay dignos ejemplos en Guía de casas que se mantienen con todo el esfuerzo de sus propietarios, pero son cada vez menos.

Saltas, por un momento, al Sur de la Isla, justo al lugar donde dicen que estuvo Cristóbal Colón. No tienes dudas, no obstante, que Olivia Stone en el siglo XIX, sí que estuvo allí. En otro pasaje de su libro en el que habla de una excursión a Tirajana, habla del camino hacia la costa y de un lugar con dunas y abundantes pájaros en los que sólo hay construido un pequeño faro. Ciertamente que ahora ha cambiado mucho aquel lugar natural paradisíaco. Las implantaciones de los lujosos hoteles resorts, han constituido la solución para los viajeros en busca de los baños de sol y playa pero excluyen de sus ofertas a los todavía existentes viajeros del “Grand Tour” del siglo XXI. La mayor parte de los primeros, se conforman con lo que les ofrecen y se van contentos. El sol, la comodidad del lugar donde disfrutar durante una semana, a veces incluso en una villa recién construida de donde se sale solo para tomar el Sol y tumbarse casi siempre en la misma hamaca del establecimiento. Leen muchos mensajes, libros o revistas en lenguas diferentes al borde de una gran mareta azulejada en tonos azules y de aguas cristalinas. Te gusta pensar que siempre hay una parte de estos viajeros, los menos, que aún buscan además, la oportunidad de descubrir algo más: territorio y humanidad.
Con casi toda seguridad a Olivia Stone, de vivir en la actualidad y de volver allí, estos alojamientos y su imagen, la hubieran desconcertado y confundido, pues no reconocería la singularidad paisajística observada un día de antaño y se apercibiría de que muchas de esas construcciones constituyen verdaderas emulaciones de pueblos canarios completos, aunque colocados como maquetas junto al mar, sin una historia muy larga que contar, a
veces, incluida la tipología incluso de edificios destinados a la liturgia, con sus torres del campanario y una cúpula desproporcionada a modo de cimborrio neoclásico, que suele cumplir el papel de hall de recepción no consagrada. Pero las verdaderas estrellas de estas implantaciones son sus villas, que surgen alrededor del edificio central y que emulan igualmente, con sus terrazas y jardines la imagen un tanto caricaturesca de las nuestras, las de verdad. Estos complejos, son verdaderas máquinas de acogida de viajeros. Curiosamente a estos, se les proveen de unas anillas que deben de llevar alrededor de la muñeca como una pulsera, para su identificación como clientes del hotel, con derecho a todos los servicios y comidas. Quedan, pues persuadidos, quizás de su salida del recinto por razones obvias, privándolos de hacer lo que la escritora hizo, indagar en la historia y las gentes de lugares cercanos, que no distan más de una hora vehicular.
Mientras tanto, las verdaderas pero desvencijadas villas de Guía, acogen ya solo las palomas desanilladas que allí pernoctan, sin pedir permiso, sin hora de entrada ni de salida, y que tienen todo permitido, incluso allí nacer o morirse, conformando al tiempo que un nido, una fosa común. Nada más lejos del dibujo en el cielo en formación de flecha de aquellas majestuosas garzas que pasan dignamente todos los años sin invasión, queriendo pernoctar en los más bellos parajes que les ofrecen las presas y balsas; saben perfectamente de dónde vienen y a dónde van…..sin nada destrozar.
Ciertamente, piensas que algo ya no encaja con el pensamiento de Vitrubio sobre el modo y la finalidad de implantación de la villa histórica, pues se le niega las posibilidades de seguir teniendo sentido en el territorio en el que ha sido concebida, aunque ya, este, no sea como antes, incluso con los usos que antaño tuvo, como los de acogida, aunque fuere para gentes de paso, que estas antiguas moradas necesitaban para sobrevivir. Pero su destino, inducido por la paradoja del tinglado decorado de cartón piedra cerca de la playa, que la ha imitado, es la desgraciada incertidumbre.

¿Por qué no persuadir al viajero, despojarlo de sus ataduras y liberarlo para que experimente el placer de habitar una villa tradicional histórica? ¿Por qué estas villas que huelen todavía a tea y a barro, no se convierten en un apéndice funcional de esos grandes establecimientos del Sur para conseguir otra vez relacionar al viajero con el territorio y sus gentes? ¿Por qué no ofrecer un plus de servicio al visitante al darle la posibilidad de recorrer desde primera hora más fresca de la mañana, nuestros caminos, nuestros bosques, nuestra historia y sobre todo hablar con nuestras gentes? ¿Por qué no implicar a los empresarios turísticos en la rehabilitación de la ciudad histórica y no solamente poner el punto de mira en la rehabilitación de la ciudad turística? ¿Por qué no puede ser esta, una opción en los programas medioambientales como contribución a la mejora del medio que estos establecimientos para su clasificación
turística están obligados a ofrecer? ¿Por qué además, las administraciones públicas no se toman el concepto de agroturismo en serio y fomentan el interés del visitante para el conocimiento del medio y nuestra cultura rural, patrimonial y paisajística, concepto al orden del día en todo el Mediterráneo? ¿Es posible cambiar esta tendencia lesiva que es el estatismo del turismo masivo y comprometerlo en un contexto de mayor movilidad territorial? Tú mismo te haces estas preguntas y tú mismo te contestas: Sí, es posible, pero hay que esperar irremediablemente.Alguien ya ha dicho que hay en efecto generaciones infieles a sí mismas, que defraudan
la intención histórica depositada en ellas. En lugar de acometer resueltamente la tarea que les ha sido prefijada, sordas a las urgentes apelaciones de su vocación, prefieren sestear alojadas en ideas, instituciones, placeres creados por las anteriores y que carecen de afinidad con su temperamento. Crees que verdaderamente esta es una de esas generaciones. Y confías que esta necesaria espera por un momento mejor, no sea demasiado tarde. Percibes caminares con miradas hacia atrás, al pasado y muy poco hacia delante, al futuro. No es de extrañar que choquemos más fácilmente contra cualquier obstáculo que nos encontremos en el camino. Y te sonríes por la paradoja que supone mirar hacia el futuro para proteger y preservar el pasado. Es la única manera. El futuro lo construirán aquellos que además de poseer el sentimiento del derecho y el deber de conocer la tradición, y por tanto la conciencia tradicional colectiva, que por sí misma, tiende al inmovilismo, además posean verdaderas conciencias como individuos innovadores y transformadores de una realidad, hoy tristemente abocada a la añoranza y la resignación. Con este nuevo material humano, seguiremos disfrutando no solo de esta nuestra Ciudad, sino de otros muchos lugares por recuperar, de su historia y su legado patrimonial. En ese momento, la ciudad histórica habrá cambiado su actitud ante la resignación y volverá a vivir con un renovado papel que ni ella misma esperaba.

Pero mientras esto ocurre, te gusta imaginar que las vocaciones y posibilidades de uso diferentes y alternativas a la eminentemente de acogida de viajeros que deseen vivir una experiencia rural, son ahora más posibles en Guía que nunca. Por primera vez, el aire fresco de una nueva Universidad se encuentra con la vieja y sorprendida Ciudad. Las posibilidades de su renovación se aceleran. Lugares de acogida de estudiantes y profesores, edificios de representación, economía comercial, actividad social frenética, puede dar el sentido a su patrimonio edificado. No hay más que fijarse en las ciudades que han optado y utilizado la Ciudad Histórica para la implantación de una universidad, en contra de aquellos campus aislados que han producido desarrollos suburbanos igualmente aislados y sin servicios. Es sin duda esta posibilidad la que podría producir hoy mismo, la recuperación de las señas de identidad perdidas de esta Ciudad.
Mientras, las garzas, que de vez en cuando surgen de entre las nubes y ves cruzar desde el puente, mirarán curiosas y de forma disimulada, este lugar, especialmente sus villas y torres, por si algún cambio, al fin, se hubiese producido.
fantasmas de pureza con la mirada fija
en la línea de acero de una ancha tierra santa.
Quedé como imantado
en toda mi estatura a la alta aguja
de su navegación, mientras seguía
con los ojos errantes el vector de su rumbo
De “Las garzas” de Miguel Ángel Velasco
Nueva megafonía para la ermita de San Roque
Nueva megafonía para la ermita de San Roque

Nueva megafonía para la ermita de San Roque
la ermita de San Roque (Santa María de Guía) ha estrenado un nuevo
equipo de megafonía lo que posibilitará que cualquiera de las
actividades que se desarrollen en esta histórica ermita del casco de
Guía puedan escucharse con claridad y calidad.
La compra del nuevo equipo ha sido gracias a la labor desinteresada de Juan Manuel (Magüe) Santiago Estévez, que con motivo de la subida de la Virgen de Guía a San Roque en las pasadas fiestas de la Rama en Las Marías, y para cubrir los gastos de los fuegos entre otros, recaudó fondos con la venta de diversos artículos relacionados con la fiesta votiva de Las Marías (llaveros, abanicos, camisetas, etc.).
Con el sobrante de lo recaudado, y una vez cubierto los gastos, se ha comprado ahora el nuevo sistema de megafonía de la ermita de San Roque, demostrando así su buen hacer y seriedad, ante todas aquellas personas que colaboraron desinteresadamente en la compra de algunos de los productos destinados a cubrir los gastos de los fuegos que en la noche del sábado 19 de septiembre fueron quemados con gran éxito.
FUENTE: www.infonortedigital.com
Entrevista a Santiago Gil
Entrevista a Santiago Gil
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Actos programados para otoño

Música, teatro, moda, deporte y gastronomía para disfrutar del otoño en Guía

Música, teatro, moda, deporte y gastronomía para disfrutar del otoño en Guía
el lema “Disfruta de Guía en Otoño”, el Ayuntamiento de esta Ciudad
presenta las actividades de carácter lúdico, cultural y deportivo que se
ofertan durante los meses de octubre y noviembre en el municipio, una
propuesta que incluye una amplia variedad de espectáculos de música,
teatro, moda, deporte, senderismo, gastronomía y otros muchos eventos
para disfrutar durante las próximas semanas.
La primera cita será el sábado 17 con la celebración del II Encuentro por la Igualdad, en el que se ofrece la oportunidad de disfrutar de música en directo, ludoteca solidaria para los niños, mercadillo y una interesante Ruta Gastronómica por los distintos establecimientos del casco. A partir de las 19:30 horas se podrá disfrutar de las actuaciones del grupo “Los Lola”, “Kalima & Solfatara” y “Walter (Factor X)”. Previamente, sobre las dos y media de la tarde, subirá al escenario de la Plaza Grande “La Banda del Garaje”.
La próxima semana, el domingo 25, se celebrará en el municipio la I Feria del Deporte y Salud: Guía Sportbody 2015 un evento que se celebrará en el área comercial de la Urbanización Las Huertas donde se ofrecerán exhibiciones de las modalidades deportivas más actuales, competiciones y demostraciones de productos y accesorios de deporte y salud por empresas especializadas en este sector.
De Ruta con la Universidad Popular y una nueva edición del programa Guía Marcha por los Senderos de Gran Canaria figuran también entre las propuestas para aquellos que deseen conocer el patrimonio cultural y natural de nuestra Isla.
Segundo Encuentro por la Igualdad

Guía acoge este sábado el segundo encuentro por la Igualdad

Guía acoge este sábado el segundo encuentro por la Igualdad
sábado, 17 de octubre, tendrá lugar el II Encuentro por la Igualdad con
un programa de actividades para público de todas las edades que dará
comienzo desde las doce del mediodía hasta pasada la medianoche -en la
Plaza Grande y su entorno- y donde destacan las propuestas de carácter
solidario al coincidir esta fecha con la celebración del Día
Internacional para la Erradicación de la Pobreza.
El programa de actividades dará comienzo desde las doce del mediodía y se prolongará hasta pasada la medianoche
Se contará con la actuación de “Los Lola”, “Kalima & Solfatara”, “La Banda del Garaje” y “Walter (Factor X)”
A lo largo de toda la jornada, los más pequeños podrán disfrutar de una ludoteca con castillos hinchables, talleres infantiles, juegos interactivos y photocall con sus personajes favoritos. Para hacerles partícipes del carácter solidario de este día deberán aportar como “entrada” un kilo de alimentos no perecederos.
Además de la ludoteca solidaria, todos los que deseen asistir a este Encuentro tendrán también la oportunidad de pasar un buen rato con una Master Class de Zumba, para adultos, y Zumba Kids, para niños. Mercadillo, Ruta Gatronómica, la actuación de Jóvenes Talentos, de Los Chismosos Murga y del grupo de Baile de Rafael Fuentes Terán son otras de las actuaciones que conforman el programa de actividades que tendrá lugar a lo largo de todo este día.
Sobre las 14.30 horas darán comienzo sobre el escenario de la Plaza Grande las actuaciones musicales previstas para esta ocasión y lo harán al ritmo de la “La Banda del Garaje”. Un poco más tarde, sobre las 19:30 horas, la música volverá a ser la gran protagonista de la mano de los grupos “Los Lola”, “Kalima & Solfatara” y la actuación de “Walter (Factor X)” con la que se cerrará este Segundo Encuentro por la Igualdad organizado por la Concejalía de Juventud, que dirige Ainhoa Martín, con la colaboración de la Sociedad Municipal de Deportes y la Consejería de Juventud del Cabildo de Gran Canaria.







