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SOBRE LA DENOMINACIÓN
DEL MUNICIPIO*
Por Pedro González Sosa
La ciudad de Guía de Gran Canaria debe
su título de Ciudad a las gestiones y buenos resultados del preclaro
político, hijo de Gran Canaria, Don Fernando de León y Castillo,
localidad que ha perpetuada su figura en la memoria popular dándole, en
su época, el nombre de una de sus más céntricas calles, que la rotuló
como "Marqués del Muni"; rótulo que debiera completarse con la inclusión
de su nombre completo, seguido del título del marquesado.El feliz acontecimiento que tratamos de
historiar, tuvo lugar en el año 1871, fecha hasta la que Guía ostentó,
con no menos timbre de honor el título de Villa, inmediatamente de que
fuera naciendo y formándose como núcleo urbano independiente de la
también vecina villa de Gáldar, después de que 1509, como fecha más
antigua documentada de su existencia’, aparezca fundada por Sancho de
Vargas la ermita que mandó construir en honor de Nuestra Señora o Santa
María de Guía.Casi inmediatamente después de la
fundación de ermita, situada documentalmente en 1509, y una vez que el
gobernador de la isla Martín Fernández Cerón nombra como primer alcalde
a Fernando Alonso de la Guardia, en 15262 hecho que se considera como el
nacimiento de Guía como núcleo urbano independiente de Gáldar lo que
hoy pudiéramos de-nominar como nacimiento de un municipio aquella
incipiente población ya empieza a denominarse Villa, pues así aparece
titulada en numerosos instrumentos de la época, recogidos en los
Protocolos de la Escribanía de Guía-Gáldar y conservados en el Archivo
Histórico Provincial de Las Palmas. Los escribanos de la época, al
iniciar la redacción de los diferentes documentos los sitúan "en la
villa de Guía", título que se convierte en norma habitual no solo de los
escribanos sino de cuantas autoridades reales, nacionales o de las
islas, al hacer mención a la localidad norteña grancanaria.
Y este título de Villa que en los
documentos oficiales y privados se refieren siempre a la "villa de Guía
de Gran Canaria" y no de Santa María de Guía, como luego veremos es
objeto de orgullo para los habitantes de ella que, incluso cuando a
finales del siglo XIX se le concede el de Ciudad, algún que otro
personaje relevante de la época, evidentemente más por nostalgia que por
visión de futuro, se lamenta de dicha concesión. Tal es el caso del cura
guíense Eladio Suárez Estévez, párroco en 1904 de San Gregorio de Telde
había sido "paje" o secretario del obispo Padre Cueto que se lamenta
en un artículo publicado en el periódico "La Mañana" de que Guía "nominóse
siempre Villa que, a mi modo de ver no debió haberse cambiado por el de
Ciudad que hoy lleva, siquiera sea por amor a lo antiguo"
Respecto al cambio de denominación de
Guía de Gran Canaria por la actual de Santa María de Guía, realizado
durante la alcaldía de Rafael Velázquez García, disentimos plenamente de
la actual designación, y no por razones caprichosas, sino por el rigor
histórico que se deriva desde el nacimiento de la localidad y de su
iglesia parroquial.
Está claro que Guía se instituto desde
sus orígenes como ‘Villa de Guía" que en lo antiguo se le añadía "en la
isla de Gran Canaria", y de ahí el título que se institucionalizó de
"Villa de Guía de Gran Canaria". Porque otra cosa es el título de la
primera ermita y después Beneficio o Parroquia, que siempre fue de Santa
María de Guía, unas veces, y otras de Nuestra Señora de Guía. El propio
fundador de ella, Vargas, señala que "por cuanto yo edifiqué una iglesia
que es en Gáldar, que se llama de Santa María de Guía…". También
Carlos V, en su Real Provisión fechada en Monzón en 1533 para crear la
Parroquia denomina la iglesia como de Santa María de Guía.
Es evidente, pues, el error que llevó
al alcalde Velázquez García a promover y conseguir el cambio de dicha
denominación, cuando contó, además, con la negativa del párroco de
entonces, Bruno Quintana Quintana, quien, según me contó en cierta
ocasión, aconsejó que no se realizara porque, dijo el sacerdote, era
"más solemne y sonoro", según sus propias palabras, el de Guía de Gran
Canaria, además de coincidir entonces con nuestra teoría de ahora que
Santa María de Guía fue siempre la parroquia, y no la localidad.
Nosotros disentimos no por razones sentimentales o de sonoridad
fonética, sino por exigido respeto a la evolución histórica y
documental.Por todo lo expuesto hacemos un
público, formal y solemne llamamiento a la Municipalidad de Guía de Gran
Canana para que subsane el error, con un simple expediente
administrativo en el que estamos dispuestos a colaborar, fundamentando
las razones históricas.—————————-
Pedro González Sosa es
Cronista Oficial de Guía
* TEXTO EXTRAÍDO DEL LIBRO "Guía de Gran Canaria:
primero Villa, después Ciudad". 1997.
NOTA: El título no es del autor.
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Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 01/09/2003.
