La desaparición del cementerio de San Roque

BICENTENARIO DE LA MUERTE DE LUJÁN
La desaparición en 1992 del primer cementerio de Guía construido en 1815
La incuria política municipal destruyó elementos evocadores de su memoria histórica
(Cronista Oficial de Guía)

BICENTENARIO DE LA MUERTE DE LUJÁN
La desaparición en 1992 del primer cementerio de Guía construido en 1815
La incuria política municipal destruyó elementos evocadores de su memoria histórica
esta breve introducción porque es fiel testimonio de lo que se debe
hacer para conservar a generaciones futuras testimonios tangibles de la
memoria históricas de un pueblo. En el inicio de la calle Aramburo de La
Habana las autoridades municipales de 1870 conservaron en un muro los
restos de lo que había sido, en aquella misma zona, la primera
necrópolis construida en la capital cubana por el obispo Juan José
Espada y que popularmente se conoció hasta su desaparición como "el
cementerio Espada".
En el inicio de la calle se conserva una pared con los restos de una de las zonas de nichos que tenía aquel viejo primer camposanto que dejaron expresamente como recuerdo de su pasado, según una de las ilustraciones que acompaña estas notas. Al construirse en 1870 el actual y monumental cementerio conocido como de Colón, se urbanizó la zona del antiguo de Espada pero conservaron una de las paredes con los restos de algunos nichos, sin lápidas, claro. A la calle Aramburo se accede a través de un pequeño callejón llamado popularmente "del poeta" porque allí se encuentra también conservada la lápida y sepultura en tierra del poeta alemán Georg Weeph fallecido en La Habana el 30 de julio de 1856 . El santanderino Juan José Espada Landa fue obispo de La Habana desde febrero de 1802 hasta su fallecimiento en agosto de 1832 y la construcción del cementerio que se popularizo con su nombre se produjo coincidiendo, al principio de aquel siglo, con la orden promulgada para todo el territorio español y las colonias de ultramar de prohibir los enterramientos en las iglesias.
Pero volvamos a Guía. Desgraciadamente, la desaparición de aquel viejo y primer cementerio nacido igualmente a principios del s. XIX no contó, en enero de 1992 como en la vieja Habana, con la cultura histórica de quienes regían aquel pueblo como máximos responsables municipales de la época, que pudieron conservar de este camposanto algunos testimonios "físicos" del pasado guiense. En aquellos años de principio de los noventa el ayuntamiento proyectó la utilización de aquel espacio para la construcción sobre la amplia superficie del viejo camposanto de una plaza olvidando conservar, para el recuerdo y la memoria histórica sobre uno de sus rincones, algunos vestigios de lo que había sido el espacio en el pasado. Como el pórtico de entrada enmarcado de cantería piconera de Gáldar, cuyo diseño está atribuido a Luján Pérez --en cuyo sagrado recinto también señala la tradición que fue sepultado en 1815-- con la desafortunada y descontrolada demolición de que fue objeto ejecutada por la piqueta o el tractor. Alertado el cronista, todavía a tiempo, por dos amigos de los trabajos que derruían los muros que circundaban el recinto y la puerta de su acceso, advirtió al máximo responsable municipal la conveniencia de respetar el protocolo seguido en estos casos, que no es otra cosa que numerar las piezas de que se compone su estructura de cantería, desmontarla cuidadosamente para su conservación y colocación, si procediese, en lugar adecuado que bien pudo haber sido la propia plaza. Incluso advertimos la idea de denunciar el hecho ante los organismos insulares y autonómicos que cuidan de la conservación del pasado histórico de las islas. La respuesta recibida fue desafortunadamente airada, ¿rayando autoritarismo?. No queremos interpretarlo así, pero que no repetimos por respeto al lector. ¿Y qué fue de aquellos cantos que formaban el pórtico de entrada?. La desidia de entonces los llevó descontroladamente quien sabe a dónde, aunque cierto tiempo después supimos que se encontraban desperdigados en las inmediaciones de lo que había sido el antiguo matadero municipal en el barranco de donde la propia desidia los hizo desaparecer. ¿O están localizados...?.Nos dicen que no.
Evoquemos con nostalgia que sobre aquella plaza, en uno de sus rincones, bien pudo reconstruirse aquel pórtico de tradicional paternidad lujaniana construido en 1815, y en el hueco resultante donde había estado la puerta de entrada, parte del frontispicio donde estaban los nichos, sin lápidas, que todavía quedaba en pie con un texto alusivo y recordatorio de lo que había sido anteriormente el espacio sobre el que se levantó la plaza, emulando a los habaneros de 1870, aquella misma inquietud cultural de un pueblo.
Vídeo: reportaje histórico sobre las Carrozas de Guía

Vídeo: reportaje histórico sobre las Carrozas de Guía
Santa
María de Guía entre en los días grandes de sus fiestas patronales en
honor a la Virgen, y desde infonortedigital nos sumamos a la
celebración, con un viaje al pasado a través de la cámara del fotógrafo
Paco Rivero.

Vídeo: reportaje histórico sobre las Carrozas de Guía
Santa María de Guía entre en los días grandes de sus fiestas patronales en honor a la Virgen, y desde infonortedigital nos sumamos a la celebración, con un viaje al pasado a través de la cámara del fotógrafo Paco Rivero.
Así, nos trasladamos a la década de los años 70 del siglo pasado, para revivir noches festivas guienses entorno a la afamada Cabalgata de Carrozas.
Paco Rivero captó el valiente barco vikingo, los hermosos cisnes blancos, o el espectacular arpa, entre otras carrozas, que en su día causaron gran sensasión y que contribuyeron a que la gran Cabalgata sea uno de los actos principales de las fiestas de La Virgen de Guía.
Las bandas de música en Guía (hasta 1917). Roberto Díaz Ramos

Las bandas de música en Guía (hasta 1917)
Roberto Díaz Ramos
el siglo XIX, las bandas de música fueron uno de los condicionantes en
la conformación del gusto musical en Europa y América. Aparecidas en el
contexto militar con la adición de instrumentos a los grupos de pífanos
y/o cornetas y tambores, destinados tradicionalmente a emitir señales a
la tropa o la población, fue tan grande su importancia tras la
estabilización de conjuntos estables y repertorios definidos, que en
muchas ciudades se imitó el ejemplo con la creación de entidades
similares por aficionados filarmónicos.
Roberto Díaz Ramos
Desde el siglo XIX, las bandas de música fueron uno de los condicionantes en la conformación del gusto musical en Europa y América. Aparecidas en el contexto militar con la adición de instrumentos a los grupos de pífanos y/o cornetas y tambores, destinados tradicionalmente a emitir señales a la tropa o la población, fue tan grande su importancia tras la estabilización de conjuntos estables y repertorios definidos, que en muchas ciudades se imitó el ejemplo con la creación de entidades similares por aficionados filarmónicos. Estas agrupaciones civiles, además, surgían en muchos casos después de que desaparecieran las castrenses para responder a las necesidades sociales ya generadas.
Varios factores motivaban este éxito. Por una parte, la actuación en espacios abiertos permitía el contacto directo con una música de la que participaba la propia población. Sus programas tenían así mayor difusión que los de las orquestas de cuerda y los teatros y, por tanto, sus componentes influían en la maduración del gusto y en el paisaje sonoro.
Además, las bandas tenían una importante función docente, ya que su actividad solía conllevar la aparición de una academia en la que instrumentistas no profesionales aprendían solfeo y los rudimentos de un instrumento. En poblaciones pequeñas, no en vano, eran el único ámbito de actividad de un conjunto de intérpretes casi siempre reconocible, capitaneado por un director que componía, arreglaba, enseñaba y se responsabilizaba de la imagen del grupo ante los ciudadanos.
Todas o algunas de estas características estuvieron presentes en las bandas de música aparecidas desde el siglo XIX en Guía, aunque también es cierto que la consolidación de una tradición perfectamente reconocible no tuvo lugar en Guía mediante la acción de grupos estables, como sí existió en otras poblaciones canarias. Y es que estos se formaban más bien al amparo de la autoridad militar al principio, o de los presupuestos municipales más tarde, y su estabilidad siempre dependió de responsables variables, del gasto, y de un número de músicos siempre cambiante que, sobre todo en el siglo XIX, estaba condicionado por el tiempo de pertenencia a las milicias locales.
Consecuentemente, el largo recorrido de la tradición en torno a las bandas en Guía debe ser explicado a partir de la existencia de grupos esporádicos, que sólo fueron especialmente influyentes en los años cincuenta del siglo XIX y durante algunos periodos del siglo XX. Las épocas de actividad más importantes, por otro lado, se debieron casi exclusivamente a la acción de directores que protagonizaron la vida musical del pueblo y dirigieron bandas dependientes casi exclusivamente de sus esfuerzos. Es el caso del músico y político Eufemiano Jurado, de los Bautista (Juan Bautista Palenzuela, Juan Bautista y Bautista y Antonio Aguiar Bautista) y de la familia Hernández (Virgilio Hernández Bethencourt, Virgilio Hernández Bautista y Honorio Hernández Rodríguez)
Esta realidad es la que se pretende desarrollar en este artículo, acercándonos ahora al periodo que abarca el siglo XIX, y el XX hasta 1917. El fin es contextualizar la aparición de las primeras agrupaciones, exponer los datos importantes de cada momento significativo, y comentar los motivos que desencadenaron cada proceso, y para ello se apoyará el texto en diferentes fuentes primarias: actas del Pleno Municipal y de la Comisión Permanente -sorteando las amplias lagunas existentes-, documentos puntuales del archivo local, prensa del siglo XIX y expedientes conservados en el Archivo Intermedio Militar de Canarias de Santa Cruz de Tenerife. Así mismo, se han tenido en cuenta los textos que hasta el presente han sido usados para conocer la vida de las bandas guienses, cuyos contenidos se basan bien en tradición, o bien en intuición, con un esfuerzo de investigación al que a veces le faltaron herramientas por lo que se hace preciso intentar una revisión y actualización de sus datos. Uno es la transcripción de una conferencia pronunciada por Vicente González Miranda en 1984 con motivo de las fiestas de Santa Lucía. El segundo es un texto corto sin indicación de autor que, para el presente trabajo, fue amablemente facilitado por el responsable del archivo municipal, Sergio Aguiar Castellano. Otros textos han sido publicados más recientemente en esta misma página web, siendo más significativo para este texto el artículo “La banda de música de Guía la fundó Jurado en 1840” del cronista de nuestra ciudad Pedro González Sosa, publicado tanto aquí como en La Provincia-Diario de Las Palmas el 19 de febrero de 2011 , con el fin de justificar la existencia en el municipio de la primera banda civil de música de Canarias interpretando la supradicha conferencia de González Miranda.
Desconocida reseña topográfica de Gran Canaria fechada en 1851. Pedro González-Sosa
* Forma parte de la distribución del Batallón establecido en Guía en 1844
* "Santa Lucía: "tiene un pago de negros, que no se mezclan con los blancos"
Pedro González-Sosa
Cronista Oficial de Guía.
en anterior trabajo sobre la historia de las Milicias Provinciales,
concretamente la de Guía de Gran Canaria, que aquellas dejaron de
existir como tal en 1844 cuando se produce una nueva reorganización
militar en las Islas Canarias con una reducción de las tropas milicianas
para ser sustituidas por las llamadas unidades "regladas" o de sueldo
fijo que se guarnecen en las islas procedentes de la Península.
* Forma parte de la distribución del Batallón establecido en Guía en 1844
* "Santa Lucía: "tiene un pago de negros, que no se mezclan con los blancos"
Pedro González-Sosa
Cronista Oficial de Guía.
Decíamos en anterior trabajo sobre la historia de las Milicias Provinciales, concretamente la de Guía de Gran Canaria, que aquellas dejaron de existir como tal en 1844 cuando se produce una nueva reorganización militar en las Islas Canarias con una reducción de las tropas milicianas para ser sustituidas por las llamadas unidades "regladas" o de sueldo fijo que se guarnecen en las islas procedentes de la Península.
Como consecuencia de lo anterior, los regimientos hasta entonces establecidos en Gran Canaria quedaron reducidos a dos batallones, uno en Las Palmas denominado número cuatro con jurisdicción geográfica militar que alcanzaba la zona de la Capital y Sureste de la isla --Telde, Valsequillo, Agüimes, Santa Brígida, San Mateo-- y el número cinco en Guía, con una jurisdicción que abarcaba las tres cuartas partes del perímetro insular pues se extendía hasta en el amplio perímetro en el Noroeste y Suroeste: Gáldar, Agaete, La Aldea, Tejeda, Mogán, Santa Lucía y San Bartolomé de Tirajana, Moya, Artenara, Valleseco, Teror y Firgas, lugares donde se guarnecían repartidas las siete compañías que se agrupaban en el citado batallón, además de la que se estableció como Estado Mayor en la villa guiense.
En el Museo Militar establecido en el cuartel "Almeida" de Tenerife se conserva un plano con la "Reseña topográfica de la isla con respecto a la demarcación militar que tienen las ocho compañías del Batallón Ligero Provincial de Guía número 5 de Gran Canaria", que fue elaborado y redactado en noviembre de 1851 por el teniente coronel graduado y Sargento Mayor del Batallón Pedro Laine Sánchez "con las noticias adquiridas y con las que les han proporcionado los naturales de ella", donde figura su firma con la del Visto Bueno del coronel-comandante Francisco María de León. El curioso manuscrito-cartel--que mide un metro por 50 centímetro aproximadamente-- se nos antoja valioso no solo por la descripción pormenorizada de la topografía de la isla (barrios, barrancos, montañas, nacientes de agua, comercios, etc.) sino porque añade noticias curiosas respecto al número de habitantes, casas y cuevas de cada una de las localidades afectadas. La reseña concluye su redacción en noviembre de 1851, pocos meses después de que (en julio del mismo año) se declarase oficialmente la aparición de la epidemia de cólera morbo que azotó la isla y provocó que se diezmara de forma extraordinaria mientras duro la pandemia la población de Gran Canaria.
El cartel ilustra grafica y literariamente la distribución de estas ocho compañías establecidas de la siguiente forma, en su distribución geográfica la isla, todas ellas pertenecientes al ya mentado Batallón número 5 de Gran Canaria, cuyo mando principal y su estado mayor residía en Guía: la denominada de Carabineros se guarnecía en aquella todavía entonces villa; la primera se repartía entre Agaete, La Aldea y Artenara; la segunda en Moya; la tercera en Valleseco y Firgas; la cuarta en Teror; la quinta en Tejeda, Mogán y Santa Lucía de Tirajana; la sexta en San Bartolomé de Tirajana y la de Tiradores en Gáldar.
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“EL TORREÓN-MIRADOR” . Edificio emblemático del Conjunto Histórico de Guía de Gran Canaria. Sergio A
“EL TORREÓN-MIRADOR”
Edificio emblemático del Conjunto Histórico de Guía de Gran Canaria
Por Sergio Aguiar Castellano
Archivero Municipal del Ayuntamiento de Guía
en el casco histórico, entre la Iglesia Matriz y la ermita de San
Roque, este tipo de edificio pertenece a “uno de los elementos de mayor
singularidad arquitectónica de Canarias, el de las torresmiradores,
templetes-miradores o torreonesmiradores”
“EL TORREÓN-MIRADOR”
Edificio emblemático del Conjunto Histórico de Guía de Gran Canaria
Por Sergio Aguiar Castellano
Archivero Municipal del Ayuntamiento de Guía
Situado en el casco histórico, entre la Iglesia Matriz y la ermita de San Roque, este tipo de edificio pertenece a “uno de los elementos de mayor singularidad arquitectónica de Canarias, el de las torresmiradores, templetes-miradores o torreonesmiradores”
A pesar de que el edificio conocido popularmente como “El Mirador” o “El Torreón”, situado en el callejón de León, es un edificio relativamente moderno, fue construido en torno a 1913, presenta unas características arquitectónicas que lo han hecho ser un referente en la arquitectura del Conjunto Histórico de Guía de Gran Canaria.
Para los historiadores José Concepción Rodríguez y Josefina Domínguez Mujica, se trata de un tipo “de estructura aérea con que se coronan y embellecen las construcciones singulares de las haciendas urbanas del siglo XVIII, y que adquieren un renovado protagonismo desde finales del siglo XIX hasta mediados del XX, con el impulso constructivo que genera la planificación urbana asociada a la tradición británica, amante del inmueble independiente rodeado de jardín. En este mismo periodo también cabe destacar la construcción de una serie de torreones-miradores en ciudades canarias, en las que se elevan por encima de la línea de los tejados en inmuebles que pertenecían a las familias de mayor posición económica. Su función era lúdica o recreativa, pues desde ellos se divisaban amplias zonas panorámicas del paisaje circundante”.
Y esto último coincide en el caso de Guía, pues los dueños de la casa donde se construyó el mirador, a principios del siglo XX, pertenecían a una familia con una holgada posición económica y con importantes conexiones sociales y políticas como a continuación exponemos.
IMAGENES LAS MARIAS 2012
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MAS FOTOS DE LAS MARIAS 2012 (INFONORTE)
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GUÍA: NECRÓPOLIS PARA ESCLAVOS Y TOPÓNIMOS AFRICANOS. Por Pedro González-Sosa
Por Pedro González-Sosa
En el último Coloquio de Historia Canario-Americano celebrado en la Casa de Colón se presentó un trabajo -del que se hizo eco hace unos días LA PROVINCIA- sobre el hallazgo de lo que parece ser una necrópolis para esclavos que vivían en Guía de Gran Canaria, enterramiento situado en las inmediaciones de la llamada "casa de Clavijo", localizado por técnicos de un equipo al frente de quien, leemos, se encuentra el arqueólogo Juan Guillén.
Por Pedro González-Sosa
En el último Coloquio de Historia Canario-Americano celebrado en la Casa de Colón se presentó un trabajo -del que se hizo eco hace unos días LA PROVINCIA- sobre el hallazgo de lo que parece ser una necrópolis para esclavos que vivían en Guía de Gran Canaria, enterramiento situado en las inmediaciones de la llamada "casa de Clavijo", localizado por técnicos de un equipo al frente de quien, leemos, se encuentra el arqueólogo Juan Guillén. Según los especialistas, hace sospechar que se trata de una necrópolis del siglo XVI cuyas características peculiares se vinculan con rituales funerarios desconocidos y zonas de sepultura que se apartan de los tradicionales formados por recintos sagrados, lo que les hace suponer que allí fueron enterrados, como población marginada, esclavos procedentes del vecino continente africano que llegaban a la isla para trabajar, principalmente, en los ingenios cuyos especialistas en la elaboración del azúcar eran portugueses, aunque se conoce la existencia de grupos dedicados a otras tareas y al servilismo doméstico, como consta en las partidas de matrimonio y bautismo localizadas en el libro primero de la iglesia de Guía (1565-1636) donde se constata que se casaban, procreaban y cristianaban, los que ya se habían convertido en religión sin dejar de ser considerados esclavos, a sus hijos.
Coincidiendo con Guillén, esta población esclava africana procedía del norte de África y de la zona subsahariana y por lo que respecta a la entonces villa guiense probablemente pudieron pertenecer, entre otros, a trabajadores como mano de obra para el cultivo y el corte de la caña en el "Ingenio Blanco" de los Riberoles sobre el que existe abundante historiografía además, de los que estaban sometidos al señorío de la época en la localidad. La localización de este cementerio marginal respecto al de los enterramientos de la población aborigen castellanizada y de los propios castellanos incorporados a la vida social y económica de la isla que seguían los ritos de la religión cristiana, explica el origen de dos topónimos vecinos o colindantes con esta necrópolis pues existe en el termino municipal de Guía los conocidos como Berbería, Barranco de Berbería y Guinea, situado, precisamente, a la entrada de esta población entre la amplia zona geográfica situada entre El Laurel y Barranco Hondo con dirección hacia la costa por Llano de Parras y El Mármol, según se puede advertir en el mapa que ilustra estas notas y que se han marcado para su localización, relativamente cercanos al enterramiento descubierto. La razón del nacimiento de estos topónimos podría explicarse al entenderse que en Berbería vivían los de piel blanca que procedían probablemente del norte de África y en Guinea los subsaharianos que llegados también probablemente del África central y negroide, en su tiempo generalizada con este nombre, división y asentamiento que propició el nacimiento de estos dos topónimos. En opinión de los arqueólogos que trabajaron en el descubrimiento, la forma del enterramiento "demuestra que esta población marginal cuyos restos han sido localizados tenían costumbres y formas de vida propias de manera desvinculada a la práctica cultural dominante", costumbres que mantuvieron pese a su desplazamiento y esclavitud incluso para el descanso después de la muerte.
Con respecto al lugar donde ha sido localizada la necrópolis, conocida como la "finca y casa de Clavijo", digamos que debe su origen a que la casona fue construida por el brigadier de ingenieros y gobernador militar de Tenerife (donde nació en 1815) y Las Palmas (donde falleció en 1880) Nicolás Clavijo y Po en terrenos que pertenecían a su esposa Virginia Jaques de Mesa y Merino, hija de Juan Gregorio Jaques de Mesa y Estebana Merino Ruiz de Quesada.
Corpus Christi 2010 en Guía. Por Evelia Álamo
Corpus Christi 2010 en Guía. Por Evelia Álamo >>>>>>>>>




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