Camilo Saint-Saëns

 Famoso
compositor francés de finales del S.XIX y principios del XX. Si hay un
hueco en la historia del municipio norteño para un nombre extranjero,
éste está sin duda reservado al músico francés. El compositor de tan
célebres obras como Les marins de Kermox, Sansón y Dalila o Brunehilda
pasó varios periodos de sus largas temporadas en Gran Canaria en una
fina del Municipio norteño. Dichas estancias se deben en gran parte a
otro francés, Juan Ledeveze y Redonnet, un comerciante afincado en la
Isla, que tenía allí una finca, villa Melpómene, en la que ofreció
hospitalidad a su ilustre compatriota.
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Personajes populares 33

 

PERSONAJES POPULARES DE GUÍA (33)


Don Luis Cortí Vilás

Por Juan Dávila-García



Hoy quiero recordar a una persona que no siendo natural de Guía, se
afinco en la misma aproximadamente en el primer quinquenio de los años 40,
constituyéndose durante toda su vida como un ciudadano más de nuestro
pueblo, por la importancia que le dio al mismo y por el gran cariño y
afecto que siempre sintió por él. Arribó a Guía juntamente con su esposa
Encarnación Reverter, sus padres y sus hermanos Pilar y Eduardo. Pronto
entró a formar parte del claustro de profesores del Colegio Santa María,
juntamente con su mujer y su hermana. Me refiero a don Luís Cortí Vilás,
insigne profesor y abogado, que llego a ser Secretario en funciones del
Ayuntamiento de nuestro pueblo, cuando era alcalde del mismo Juan García
Mateos, su cuñado. Tuvo dos hijos, Jordi y Luis Carlos, el primero
Ingeniero Superior, reside actualmente en Barcelona, y el segundo murió en
un accidente de moto siendo muy joven.


Don Luís Cortí destacó rápidamente, como lo que era un eminente
profesor, Licenciado en Filosofía y Letras, pero su eficiencia era tal
que lo mismo impartía las asignaturas comunes a su especialidad,
-normalmente, historia, latín, filosofía, griego, francés, literatura,
etc.-, así como matemáticas, física, u otras cuando las necesidades
del centro así lo requerían. Cuando esta familia llego a Guía se
comentó, -y parece ser que los comentarios tenían un cierto grado de
veracidad-, que venían en calidad de desterrados, pues parece ser que
don Luís había sido teniente o capitán del ejercito republicano.


Pero éste su pasado no fue óbice para que su integración y la de su
familia en la sociedad guiense fuera aceptada con total normalidad y
sin ningún



Don Luis Cortí Vilás en 1973

 

tipo de resquemor, todo lo
contrario, se les recibió con los brazos abiertos, la sabia diplomacia de
don Luís se impuso a todos, y la nobleza de Guía se acreditó una vez más,
recibiendo a una familia sedienta -posiblemente- de amor y cariño, y
dispuesta a devolvérselos con creces, como así fue.

En las fiestas de la Virgen del año 1950, don Luís Cortí y su esposa
tuvieron una participación esplendorosa, ya que fueron los dirigentes
desde le megafonía instalada frente al banco de Bilbao, detrás de plaza,
de cuantos eventos y actos tuvieron lugar en las mismas. La capacidad
extraordinaria de ambos personajes quedó palpablemente acreditada por la
magnifica forma de dar a tales festejos una brillantez nunca vista en
Guía. Desde el habitáculo construido para albergar a todos los equipos que
en circulo cerrado constituían toda la megafonía que abarcaban toda la
parte baja del pueblo -la plaza, las calles Médico Estévez, Marqués del
Muni, los alrededores de la iglesia, la bajada al barranco, etc.-, este
adelantado personaje dirigió con verdadera maestría la cabalgata -el más
abundante desfile de carrozas que haya habido en Guía-,, la procesión, la
carrera de cintas, la batalla de flores, la entrega de premios y cuantos
actos generaron aquellas inigualables fiestas. Precisamente, de esas
Fiestas de 1950 existe una película filmada por el propio Luis Cortí, que
se ha conservado gracias al malogrado Paco Rivero, que se proyectó en
público en las Fiestas de 2001, en el antiguo Cine Hespérides, hoy Teatro
Municipal (en obras). Este testimonio gráfico corrobora cuanto hemos
expuesto.



En el centro, don Luis Cortí en una
instantánea tomada en la calle Marqués del Muni, en las famosas
fiestas de principios de los años 50

Como profesor y Secretario del Colegio Santa María, fueron muchas la
generaciones de alumnos que pasaron por sus manos, saliendo de ellas
eminentes profesionales de las más diversas especialidades, que brillando
con una magnitud extraordinaria le dieron a Guía renombre y una categoría
sin parangón en la Historia de Canarias. Don Luis fue un enseñante muy
versátil, que yo sepa -y le conocí bien- jamás hubo una asignatura que se
le resistiera. Cuando ya el colegio empezó a declinar por la implantación
del Instituto, cuya competencia no pudo aguantar, el citado colegio Santa
María se convirtió en una pequeña academia, que llevaban solo él y una
profesora de Agaete llamada Julia Mendoza.

Cuando al fin le fue condonada la pena o sanción que sobre él persistía
-por cuestiones políticas-, y le fue reconocido su valor como eminente
profesor y abogado, fue nombrado Director del Instituto Laboral de una
ciudad andaluza, -creo recordar que era Lebrija-, y ejerciendo allí como
tal hizo el doctorado que le había sido negado sistemáticamente por el
régimen franquista. Al poco tiempo pidió traslado al Instituto de Guía,
donde concluyó su vida como profesional de la enseñanza.

Con verdadero acierto dirigió grupos de teatro, tanto en el colegio
como fuera del mismo, rodeándose de un grupo de jóvenes de Guía que dando
la talla por él exigida, se exhibieron en muchos teatros con gran nivel y
acierto; entre éstos, Andrés Guerra, José Carlos González Ruiz, Ulises
Miranda, Manuel Díaz Cruz, su hermano Eduardo y muchos más, constituían lo
que se llamaba en aquellos tiempos "teatro de escuadra" y obtuvieron
grandes y resonados premios.

Don Luís Cortí fue un entusiasta habitante de nuestro pueblo y, sin ser
natural del mismo, supo comportarse siempre con el orgullo que tanto
dignifica la semblanza que reviste a los guienses, por eso estimo, dado su
comportamiento en pos de la grandeza y el bienestar de Guía, merece ser
reconocido como personaje popular del mismo. Y termino
reproduciendo las palabras con las que Antonio Aguiar se refería a él en
el pregón de las Fiestas de 2003: "Persona avanzada para su tiempo que,
además de sus enseñanzas innovadoras, nos ayudó a varias generaciones a
forjar una personalidad basada en el afán por aprender, la constancia en
el estudio, la tolerancia, el libre albedrío y la necesaria expansión del
espíritu. A mi juicio, Guía sigue estando en deuda con don Luis Cortí
Vilás. Aunque en su día se le dedicó un colegio de EGB en Becerril, don
Luis acumuló meritos más que sobrados para que el Instituto de Guía lleve
su nombre. Aún estamos a tiempo".

---------------


Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

Agosto 2006.

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 29/10/2006.


Luis Cortí Vilás

Image

No siendo natural de Guía, se afincó en esta ciudad aproximadamente en el primer quinquenio de los años 40, constituyéndose durante toda su vida como un ciudadano más de nuestro pueblo, por la importancia que le dio al mismo y por el gran cariño y afecto que siempre sintió por él. Arribó a Guía juntamente con su esposa Encarnación Reverter, sus padres y sus hermanos Pilar y Eduardo. Pronto entró a formar parte del claustro de profesores del Colegio Santa María, juntamente con su mujer y su hermana. Me refiero a don Luís Cortí Vilás, insigne profesor y abogado, que llego a ser Secretario en funciones del Ayuntamiento de nuestro pueblo, cuando era alcalde del mismo Juan García Mateos, su cuñado. Tuvo dos hijos, Jordi y Luis Carlos, el primero Ingeniero Superior, reside actualmente en Barcelona, y el segundo murió en un accidente de moto siendo muy joven.



Santiago Gil

     


SANTIAGO GIL

Santiago Gil nació el 10 de
abril de 1967 en Guía de Gran Canaria.

Es Licenciado en
Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid, donde frecuenta los
ambientes literarios, forma parte de distintos proyectos creativos y colabora en
varios programas radiofónicos.

Desde el año 2000 colabora en
La Provincia y otros medios locales y nacionales, sobre todo con artículos de
opinión, entrevistas y  críticas literarias.

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En 2007 gana el Premio Esperanza Spínola de Poesía 2007,
un certamen anual organizado por el Departamento de Cultura del Ayuntamiento de
Teguise
.


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...



 BIOGRAFÍA
 



PREMIO ESPERANZA SPÍNOLA 2007

 


 DICEN DE ÉL ...
 

Luis León Barreto

 

Federico J. Silva

 

 PRESENTACIONES
 

Homenaje a Santiago B. Brito (2006)

 

475º
Aniversario de Guía (2001)

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
     
 



Segunda parte
del libro publicado en 2007



Acceder a los textos

 

 SE PRESENTÓ EL LIBRO "MÚSICA DE PAPAGÜEVOS" (11.08.07)

Arriba, el autor con Antonio
Aguiar


Todo
Guía" arropó a Santiago Gil en la presentación del libro MUSICA DE
PAPAGUEVOS. En los prolegómenos los papagüevos con su banda
desfilaron por delante de un Teatro Viejo, elegantemente vestido
para la ocasión, anunciando a los guienses que eran ellos los
protagonistas de una fiesta que iba a comenzar.

"Las calles
olían siempre a potaje y a sotal. Cada casa proponía un viaje
gastronómico diferente, y cada vecina limpiaba su trozo de acera
como si fuera una parte más del pasillo o del corredor de su
propia vivienda. Siempre había alguien baldeando o mandándonos a
la otra acera para que no pisáramos lo mojado".
Así
comienza uno de los últimos capítulos del nuevo libro del guiense
Santiago Gil.
La presentación

tuvo
lugar el 11 de agosto de 2007, a las 20:00, en el Teatro Viejo de Guía.

[
VER CRÓNICA COMPLETA]

 

Mp

 


MÚSICA DE PAPAGÜEVOS

 

 


TEXTO ÍNTEGRO DEL
LIBRO




El libro MÚSICA DE PAPAGÜEVOS llega a La
Escuela

A iniciativa de la concejalía de cultura del Ayuntamiento de
Guía, la Dirección General del Libro del Gobierno de Canarias
presentó hoy (25.10.07) el libro MÚSICA DE PAPAGÜEVOS a un grupo
de escolares de 5º de PRIMARIA del Colegio Iberia, con objeto de
introducirlo como material escolar para la promoción de la
lectura
.
El acto tuvo lugar en


la Biblioteca Pública de Las Palmas, con asistencia del autor,
Santiago Gil, y de la titular de la Dirección General, Blanca
Quintero.

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El paraíso perdido
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Tomasín, personaje popular donde los haya






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El rayo verde

(2006)






El poeta que paseaba por la playa (recordando a Manolo Padorno)


+



Dedo de Dios
(2005)

 
 LIBROS PUBLICADOS
 



Música de Papagüevos

(2007)

Un hombre solo y sin sombra
(2007), novela


Los años baldíos
(2004), novela



Tierra de nadie (2004), microrelatos y aforismos


El parque
(2005), relatos



Por si amanece y no me encuentras

(2005), novela



Equipaje de mano (2006), miscelánea en prosa



Tiempos de Caleila (2006), poesía


(Descargar libro en PDF)



Compra de libros on line

 
 CRÍTICA Y RESEÑAS DE PERIÓDICOS
 

Un hombre solo y sin sombra
1 - 2 -
3 -

4 -

Los años baldíos
1 -
2 -
3 -
4 -

Tierra de nadie
1 -
2 -

El parque
1 -
2 -
3 - 4 -
5

Por si amanece y no me encuentras
1 -
2 -
3 -
4 -
5 -
6 -
7 -
8 -

Equipaje de mano

1 -
2 -
3 -

 

Reportaje en NOSOLOMILLO

Feria del Libro 2006


Entrevista en ISLA21

Feria del Libro de Madrid

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 06/06/2008.


Santiago Gil


Escritor y periodista

Santiago Gil nació el 10 de abril de 1967 en Guía de Gran Canaria.
Estudió en el Colegio Nicolás Aguiar y seguidamente en el Instituto de Guía.
Reconoce que buena parte de su formación literaria se la debe a los profesores
que tuvo en ambos centros guienses. Entre otros, destaca a Nicolás Aguiar,
Chano Gordillo, Eduardo Perdomo, y sobre todo a la catedrática de Literatura
María Teresa Ojeda, a quien Santiago considera como una de sus grandes
influencias a la hora de adentrarse y amar el mundo de la literatura.
Seguidamente comienza estudios de Derecho. Llega hasta tercer curso, pero se da
cuenta de que la ley no es lo suyo y pone mar de por medio marchándose a Londres,
y posteriormente a Dublín. Seguidamente viaja a Madrid, en donde cursa los
cinco años de la Licenciatura de Periodismo en la Universidad Complutense. En
Madrid frecuenta los ambientes literarios y forma parte de distintos proyectos
creativos. En 1995 regresa a Gran Canaria para trabajar en Diario de Las Palmas.
Desde el año 2000 colabora en varios medios locales, regionales y nacionales,
sobre todo con artículos de opinión, entrevistas y críticas literarias.
Igualmente ha trabajado en distintos gabinetes de Comunicación.

Desde el punto de vista literario, Santiago Gil ha
publicado un total de 10 libros hasta el momento. Su obra está compuesta por
las novelas Los Años Baldíos, Por si amanece y no me encuentras, Cómo
ganarse la vida con la literatura
y Un
Hombre solo y sin sombra
; por el libro de relatos El Parque, por los libros de aforismos y microrelatos, Tierra de nadie y Equipaje de mano, por los libros de poemas Tiempos de Caleila, premiado con el accésit del XIII Premio Internacional de Poesía Ciudad de
Las Palmas de Gran Canaria, 2005, y El
color del tiempo
ganador del XVIII Premio Esperanza Spínola, y por el libro
de memorias infantiles guienses, Música
de papagüevos
. Igualmente, su obra también se encuentra en distintas
antologías literarias y suplementos culturales.
+

IR A LA WEB DE SANTIAGO GIL



Mas Información

 








Personaje popular donde los




haya +





Con su hermano, el "Charlot"



de Las Palmas +

 




Tomás El Guardia
 




Con Guedes y Tonono


Con Mila, "su novia"



Galería de fotos
+




Galería de fotos
ampliada +










Canción de Braulio +

 






Reportaje publicado





en LA PROVINCIA







con motivo de su





fallecimiento en 2000

 





Su hermano Santiago +

 

Tomasín, personaje popular donde los haya

El 5 de enero de 2000 falleció el
personaje más popular de Guía, y lo hacía en el mismo momento en que la Cabalgata de
los Reyes Magos pasaba debajo de la habitación 334 que ocupaba en la
clínica Santa Catalina.

Un reportaje de Antonio Aguiar (5
de enero de 2007).



El niño que volaba





Santiago Gil



 





Yo de niño volaba. Con los años he ido perdiendo las
alas, poco a poco, casi sin que me diera cuenta. Realmente no sé cuándo
dejé de volar. Ya algo mayor podía hacerlo de vez en cuando al lado de la
persona que me enseñó a creer que todo lo que uno imagina se puede llegar
a conseguir. Él fue fiel a los sueños hasta el último de sus días. Si
quería ser cura decía que era cura y no había nadie que le llevara la
contraria. Yo vi como cambiaba de oficio cada semana y a veces varias
veces al día. Lo mismo podía ser médico, futbolista, camarero, cantante de
folías, guardia urbano que hombre serio y circunspecto, casi
imperturbable. Yo de niño lo envidiaba porque no tenía que ir al colegio
ni a trabajar. Para él nunca existió la tortura de los domingos por la
tarde. Vivió por tanto una vida libre, defendiendo siempre su particular
anarquía y manteniendo una defensa a ultranza de la amistad y de la
lealtad hacia sus amigos y su amor platónico. Un buen día dijo que se
había enamorado y ya fue fiel para siempre a su amada aunque ésta
estuviera a muchos kilómetros de distancia. En eso, y en casi todo, era
muy Quijote.

Para un niño es un lujo poder jugar con alguien de
treinta y tantos años y hacerlo como lo haría con un compañero de
Primaria. Tomasín marcaba las pautas del juego y los sobrinos seguíamos a
rajatabla sus consignas. También nos convertía en camareros auxiliares,
futbolistas suplentes, o guardias urbanos vigilantes de sus surrealistas
pertenencias. Nos gustaba molestarle y hacerle rabiar, sobre todo
empujándole la puerta de la habitación en la que se encerraba durante
horas a trazar los planes de sus futuros sueños. Tenía Síndrome de Down.
No era como el resto de los mayores, nunca se hizo mayor. Encaneció, se
avejentó, pero nunca dejó de comportarse como un niño grande. Llegó un día
en que los mayores éramos nosotros. Cuando estabas un rato a su lado te
dabas cuenta de cómo te había cambiado la vida. Cada vez iba quedando
menos del niño soñador e imaginativo que fuimos, pero bastaba estar con
Tomás un par de horas para recuperar parte de las esencias perdidas. Él
seguía siendo el mismo, incluso se sentía más importante desde que le
levantaron un busto en la Plaza de San Roque. Antes ya se había sentido
como dios cuando su amigo Braulio le compuso esa canción que tan bien lo
describe. Era un tipo feliz, y de tonto, la verdad, no tenía un pelo. Como
te diera por burlarte de él lo más probable es que salieras trasquilado o
con un par insultos subidos de tono que generalmente daban en la diana de
los burleteros que querían hacerlo pasar por un caricato. Hoy me he
encontrado una foto de uno de mis cumpleaños. En ella Tomasín me está
enseñando a volar. A los pocos meses les juro que ya me soltaba y era
capaz de quedarme flotando en el aire de los juegos y las risas del que
posiblemente me estaba hablando en el momento en que Paco Rivero encendió
el flash.

Yo jamás hubiera sido el mismo de no haberme criado tan
cerca de Tomasín. No hubiera desarrollado algunas de mis aficiones
favoritas, sobre todo la de creer que todo puede ser posible si uno se
propone que lo sea. Gracias a eso escribo y puedo hacer creíbles las
historias. Él hacía lo mismo cuando nos contaba trolas increíbles durante
horas. Nos las creíamos todas. El día que lo enterramos, hace ahora siete
años, sabía que una parte de mí se perdería para siempre. Posiblemente por
eso desde entonces es cuando más he escrito y más he leído. Me falta su
bendita inocencia y su capacidad para hacerme revivir al niño que se fue
quedando cada vez más lejos a medida que asumía responsabilidades y se
comprometía con hipotecas y otras zarandajas por el estilo de las que
Tomasín jamás tuvo noticia. Cuando perdí a mi hermana pequeña Tomás fue
uno de los que más se preocupó para que no cayera en una tristeza que
inevitablemente siempre ha estado aposentada por ahí adentro. Era de los
pocos que no me decía que mi hermana Mónica estaba en las estrellas o que
era un ángel de los que aparecían en los cuadros de los santos. Él hablaba
de ella como si estuviera viva, o como si nos la fuéramos a encontrar otra
vez en cualquier fiesta de cumpleaños. Gracias a eso siempre pude endulzar
su ausencia y evitar las negruras con que la iglesia y los más necrófilos
suelen vestir a la muerte. Me enseñó que a los muertos se les mantiene
vivos cuando los recordamos tal como eran, o cuando los escribimos o los
tenemos presentes con toda su felicidad y su ternura. Es lo que estoy
haciendo yo ahora cuando me he acordado de él, escribirle un rato sin
tener que contarle que el mundo sigue siendo el mismo lodazal del que
siempre supo mantenerse a salvo. Nació sabiendo volar.

5 de enero de 2007




Personaje popular donde los





haya +

 

 

 

 






Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 04/03/2007.


Personaje popular donde los



Tomasín, personaje popular donde los haya

Por Santiago Gil

Si le hacemos caso
al cantante grancanario
Braulio
, el pasado día 5 de enero de 2000 murió el personaje más
importante de Guía, y lo hacía en el mismo momento en que la Cabalgata
de los Reyes Magos pasaba debajo de la habitación 334 que ocupaba en
la clínica Santa Catalina. Corrosivo, tierno, "permanentemente
enamorado" y catador de una cara de la vida sólo reservada para
inocentes, de Tomasín nos queda cuerda para rato en anécdotas y
recuerdos que jalonan una biografía casi tan mitificada como la de la
mayor parte de los prohombres de todas las historias.



El fallecimiento de Tomasín ha
producido en la isla de Gran Canaria una especie de conato o brote extraño
de una enfermedad que nada tiene que ver con la muerte. La noticia de su
desaparición llegó a todas partes como un reguero de pólvora en cuestión
de horas, pero las reacciones a la misma llegaron a mosquear a los
mismísimos dioses. De las lágrimas y los dolores iniciales se pasaba, casi
de inmediato, a la risa y al recorrido de un anecdotario que para sí lo
quisieran los más grandes cómicos de la historia.

Tomasín, como dicen por Guía, fue
mucho Tomasín, y a lo largo de su existencia dio sobradas muestras del
porqué de esta coletilla que te espetan según lo nombras por el noroeste
grancanario. Una vez lo llamaron de la Caja de Reclutas y armó una
carajera de la que sólo se libró por padecer el síndrome de Down, pero eso
no quita para que fuera el primer gran insumiso de la isla. Cuando le
preguntabas que qué había sucedido en la calle Reyes Católicos, él, antes
de echarse a reír como un descosido, te decía que había ido "con Ramón
Pérez, Manolo el zapatero y con un bobo del campo", que por supuesto no
era él. Pero no contaba lo otro, lo de cómo le quitó la gorra a un
comandante de los entonces y la que se armó con su presencia de minutos
entre los de caqui.

Murió con 59 años, una edad que
entre quienes padecen su enfermedad equivale casi a los cien años de los
llamados "normales". En vida recibió siempre todo el cariño de su familia
y de sus vecinos, e incluso el municipio guiense, por mediación de la
Asociación de la Fiesta del Queso, le levantó un busto de bronce en la
Plaza de San Roque. ¡Y la que se armaba si allí meaba un niño o cagaba una
paloma! Para Tomás García Díaz el que estaba en la estatua –Tomasín- era
como Dios, y cuando él pasaba delante de sí mismo se detenía, se
santiguaba y si venía al caso le pedía algún milagro o algún favorcillo
más terrenal y posible; si le cagaban las palomas no dudaba en bajar con
un paño y un bote de Pronto que le diera brillo y lustre a su
inmortalizado.

Era, como dice Braulio en su
canción, el primero en todos los entierros, bodas y bautizos, y tanto
ejercía de guardia municipal, como de cantante, de cura o de puntal de
lucha canaria. De último ejerció de médico del seguro, para lo que dicen
los que le conocieron que tenía mano de santo. Cuando era puntal del
equipo de lucha de Guía siempre lo echaban al terrero contra uno de Gáldar
más fuerte que él ante el que perdía todas las agarradas, pero eso en el
terrero, porque fuera de él se las ganaba todas con picardía y listeza.
Mientras el triunfador se quedaba en la arena recibiendo las ovaciones,
Tomás, tan cuico como siempre, se subía a las gradas a pedirles el dinero
a unos sorprendidos espectadores que rompiendo la tradición de nuestro
deporte vernáculo se veían entregándole los duros al derrotado.

Tras la muerte de su madre, Bárbara
Díaz Moreno, Tomasín llevaba cuatro años montando su despacho de médico en
la casa de cada una de las hermanas y hermanos que se hicieron cargo de
él. Por eso no fue de extrañar que junto a la corona del ayuntamiento de
Guía, aparecieran las de Agaete y las de otros puntos de la isla tan
distantes del lugar de sus andanzas más sonadas. Precisamente el alcalde
de su pueblo, Fernando Bañolas Bolaños, fue de los primeros que se
movieron para que su "ciudadano más popular" fuera velado y tratado con
honores de prohombre en su ciudad natal.

Fue enterrado, como no podía ser
menos, el día de Reyes, el más mágico y más inocente de todo el año, y su
muerte, al paso de las tristezas iniciales, sólo ha dejado recuerdos,
sonrisas y un anecdotario de coñas con el que se podrían escribir hasta
tesis doctorales, pero lo bueno de Tomasín es que las anécdotas las dejó
todas escritas en las víctimas de sus sanas maldades y, sobre todo, en los
afortunados receptores de sus ternuras y sus cariños mas sinceros.

Una canción para el recuerdo.

Braulio no faltó al entierro de
Tomasín. Desde primera hora de la mañana hasta el momento del adiós
definitivo en el cementerio, el cantante guiense estuvo junto a su amigo
como en los buenos tiempos, cuando Tomás, espoleado por el gracejo y la
picardía del artista, no dejaba títere con cabeza.

Braulio repetía una y otra vez que
el entierro de Tomasín tenía que haber sido el más multitudinario y
participativo de la historia de su pueblo, y aunque se le justificaba la
falta de algunos por la gran tromba de agua que estaba cayendo, el
cantante, defendiendo siempre la integridad de su amigo, repetía que eran
miles las visitas que le debían en Guía a quien durante décadas abría el
cortejo de todos los entierros sin distingo alguno, que en eso de las
clases sociales y las distinciones más o menos oficiales fue Tomasín muy
suyo, y lo mismo le daba un alcalde que un pobre paria tirado en la calle.

Braulio, junto a parte de su "tropa
barranquera" de la infancia, una tropa en la que Tomasín actuaba de
general o de gran maestro de ceremonias, contaba entre la lágrima y la
sonrisa las andanzas de un amigo que ayer le dejó un poco más huérfano de
cachondeos y bondades. La canción que él le dedicara hace tiempo, y que
presentó en las piscinas municipales de Guía a principios de los setenta
con Tomasín a su lado, queda como el mejor y más sincero testimonio de
alguien que pasó por estos pagos sólo para hacer feliz a la gente:
"Tomasín, personaje popular donde los haya, general que nada sabe de
batallas, orador que a todo el pueblo hace reír…"

Guía, a 9 de enero de
2000



MAS INFORMACIÓN



Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 02/03/2007.


Tomasín

Tomasín, personaje popular donde los haya

Si le hacemos caso al cantante grancanario Braulio, el
pasado día 5 de enero de 2000 murió el personaje más importante de Guía, y lo
hacía en el mismo momento en que la Cabalgata de los Reyes Magos pasaba debajo
de la habitación 334 que ocupaba en la clínica Santa Catalina. Corrosivo,
tierno, "permanentemente enamorado" y catador de una cara de la vida sólo
reservada para inocentes, de Tomasín nos queda cuerda para rato en anécdotas y
recuerdos que jalonan una biografía casi tan mitificada como la de la mayor
parte de los prohombres de todas las historias.
Por Santiago Gil

MAS
INFORMACIÓN


La labor de dos párrocos

Evocando la labor de
dos párrocos: José Martín Morales y Bruno Quintana Quintana

Image


Pedro González-Sosa

Para
el domingo 22 de octubre próximo se anuncia la celebración de un
entrañable acto cultural-religioso en Guía de Gran Canaria, consistente
en el depósito definitivo en el templo guiense de los restos mortales
de dos de los más destacados párrocos que ha tenido aquella iglesia y
cuyas labores pastorales totalizaron en el pasado siglo XX nada menos
que 62 años de los cien que forman la centuria: José Martín Morales,
que estuvo a cargo de la parroquia 23 años y Bruno Quintana Quintana
que fue rector de dicho templo nada menos que 39, convirtiéndose en el
tercero en toda la historia parroquial en el tiempo de permanencia,
después de Baltasar José Rodríguez Déniz y Quintana que lo fue durante
55 años y Constantino Acedo Peloz que estuvo 47.

El acto consistirá en el traslado, desde el cementerio guiense de La Atalaya hasta una sepultura abierta expresamente en el altar mayor de dicho templo, de los restos mortales de tan celosos párrocos el segundo de los cuales dejó escritas sus memorias en las que deseaba expresamente ser enterrado delante de la imagen de la Patrona la Virgen de Guía por el gran amor que sentía por dicha advocación mariana y a la que sirvió durante casi cincuenta años. El acto ha sido organizado la Asociación Cultural y Patrimonio Histórico "Párroco Bruno Quintana Quintana",

Don José Martín Morales nacido en la localidad majorera de La Antigua en 1877 estudio de niño y joven en los claretianos de Las Palmas de donde pasó al Seminario para seguir la carrera eclesiástica. Fue ordenado en 1901 y al año siguiente nombrado capellán del Asilo de Ancianos en la calle Pérez Galdós donde estuvo once años. Por Real Orden de Alfonso XII fue nombrado su predicador y al año siguiente recibió el título de doctor en Teología.

El 28 de diciembre de 1912 el obispo Adolfo Pérez Muñoz le nombra cura ecónomo de la Parroquia de Guía cargo del que se posesionó el primero enero del siguiente año de 1913 y ese mismo día ofició las honras fúnebres y el entierro de Ramón de Aguilar de Páez, fallecido el día anterior a la edad de 79 años. Permaneció como ecónomo hasta que, mediante oposición, obtuvo el cargo en propiedad el año 1918.

El carácter afable y bonachón de don José Martín Morales le hizo granjear desde su llegada el respeto y el cariño de sus feligreses, dedicando a su labor pastoral toda la atención y tiempo que precisaba aquella. Dotó a la iglesia de nuevas campanas que se inauguraron en agosto de 1913; hizo colocar las bellas vidrieras de color, destacando las que reproducen las imágenes de la Virgen de las Mercedes y de la Virgen de Guía. Decoró el techo de la nave central con pinturas que realizó el artista italiano Reinaldi y dotó al templo de los bancos que tiene en la actualidad. Durante sus 23 años al frente de la iglesia guiense tuvo dos coadjutores: Enrique Báez, que luego le sustituiría y Bernardo Domínguez que, según nos decía, nunca pudo olvidar a este compañero en el sacerdocio por las grandes virtudes que tenía. A sus gestiones se debió la consagración del templo que ofició el obispo Angel Marquina el 15 de agosto de 1920. Además hizo colocar en 1934 un motor para el alumbrado autónomo del templo, instalación que le costó la muerte pues fue denunciado por un vecino colindante con la casa parroquial, y el disgusto afectó a su padecimiento de azúcar cuyos trastornos no pudo superar.

Cuando acariciaba mayores ilusiones en provecho de su parroquia le sorprendió la muerte en la tarde del Jueves Santo de 1935 siendo sepultado en la tarde del siguiente día, Viernes Santo, suspendiéndose las procesiones y acompañados sus restos hasta la sepultura en La Atalaya por todo el vecindario.

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Don Bruno Quintana Quintana, nacido en Santa Lucía de Tirajana, una vez que concluyó sus estudios en el seminario diocesano fue nombrado en 1940 párroco de Santa Teresita de Las Palmas en la entonces conocida como "zona de los Arenales", y el 12 de marzo de 1943 el obispo Pildain lo designó cura ecónomo de la iglesia de Guía de donde acababa de ser trasladado el anterior párroco don Enrique Báez y hasta su llegada estaba al frente de la iglesia el coadjutor don José Rodríguez y Rodríguez. Debemos recordar asimismo que su hermano también sacerdote don Fernando fue desde 1944 hasta su fallecimiento, creemos que en la década de los 90, capellán del Hospital de San Roque a donde llegó en aquel tiempo para recuperar su fallida salud y también profesor del "Colegio Santa María" y posterior Instituto.

Resulta difícil resumir la intensa y extensa labor que don Bruno realizó durante 39 años regentando la parroquia de Guía, pero se intentará sintetizar las obras más importantes que realizó. Nada mas llegar hizo limpiar los tachones de metal dorados que tienen las puertas centrales del frontis que estaban pintados, así como descubrir los artesonados de las capillas situadas en el inicio de las naves laterales, entonces conocidas como las de Las Mercedes y del Carmen. A él se debe el tallado que hizo el escultor Pepe de Armas del cristo Yacente bendecido en 1946 y que sufragó doña Eusebia de Armas. Durante su mandato la propia doña Eusebia construyó el colegio del que se hicieron cargo los salesianos realizando una gran labor docente, pero que tuvieron que abandonar obligados por la discordia entre el Obispado y la Comunidad.

En 1955 la Virgen de Guía estrenó el suntuoso trono de plata que fue una realidad merced a las gestiones que don Bruno hizo acerca del donante, don José Sansó Henríquez. Pero tal vez la obra más importante de su gestión pastoral fue el adecentamiento y construcción del nuevo camarín de la Virgen y Museo Parroquial, en el que colaboraron no solo maestros y aficionados artesanales sino otras personas que formaron una comisión a tal efecto y que fue inaugurado en mayo de 9172, acto que se vio realzado con la presencia del cardenal-arzobispo de Sevilla Bueno Monreal y al que asistió, igualmente, el obispo Pildain.

Fue ingente la labor de don Bruno como regidor de la parroquia de Guía, y aunque no se puede sintetizar su magnifica obra pastoral y material debemos recordar que a él se le debe, entre otras cosas: la construcción de las ermitas en el Barrio de Anzofé y Las Tres Palmas; el cambio del topónimo del barrio conocido como "El Gallinero" por el de San Blas; el nombramiento de la Virgen-Patrona como Alcaldesa Mayor; su gestión para la adquisición de dalmáticas y un nuevo manto para la Virgen y, como colofón, fue también pregonero de las Fiestas de Guía en 1982, año en que, precisamente, cesó como párroco después de 39 años al frente de la dicha iglesia.

En síntesis: los restos mortales de estos dos grandes párrocos que tuvo Guía en el siglo XX descansaran a partir del 22 de octubre próximo en el altar mayor de dicho templo mariano bajo la mirada maternal de la imagen a la que amaron e hicieron amar a sus fieles y a cuyo templo, durante sus respectivos mandatos, dedicaron todo su saber, entender y entusiasmo para "cuidar de sus ovejas" y dotarlo de bienes materiales que enriquecieron su interior.

Octubre de 2006

* Pedro González-Sosa es Cronista Oficial de Guía


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