Camilo Saint-Saëns

Camilo Saint-Saëns

 Famoso compositor francés de finales del S.XIX y principios del XX. Si hay un hueco en la historia del municipio norteño para un nombre extranjero, éste está sin duda reservado al músico francés. El compositor de tan célebres obras como Les marins de Kermox, Sansón y Dalila o Brunehilda pasó varios periodos de sus largas temporadas en Gran Canaria en una fina del Municipio norteño. Dichas estancias se deben en gran parte a otro francés, Juan Ledeveze y Redonnet, un comerciante afincado en la Isla, que tenía allí una finca, villa Melpómene, en la que ofreció hospitalidad a su ilustre compatriota.

Camilo Saint-Saëns

 Famoso
compositor francés de finales del S.XIX y principios del XX. Si hay un
hueco en la historia del municipio norteño para un nombre extranjero,
éste está sin duda reservado al músico francés. El compositor de tan
célebres obras como Les marins de Kermox, Sansón y Dalila o Brunehilda
pasó varios periodos de sus largas temporadas en Gran Canaria en una
fina del Municipio norteño. Dichas estancias se deben en gran parte a
otro francés, Juan Ledeveze y Redonnet, un comerciante afincado en la
Isla, que tenía allí una finca, villa Melpómene, en la que ofreció
hospitalidad a su ilustre compatriota.
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Luis Cortí Vilás

Luis Cortí
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No siendo natural de Guía, se afincó en esta ciudad aproximadamente en el primer quinquenio de los años 40, constituyéndose durante toda su vida como un ciudadano más de nuestro pueblo, por la importancia que le dio al mismo y por el gran cariño y afecto que siempre sintió por él. Arribó a Guía juntamente con su esposa Encarnación Reverter, sus padres y sus hermanos Pilar y Eduardo. Pronto entró a formar parte del claustro de profesores del Colegio Santa María, juntamente con su mujer y su hermana. Me refiero a don Luís Cortí Vilás, insigne profesor y abogado, que llego a ser Secretario en funciones del Ayuntamiento de nuestro pueblo, cuando era alcalde del mismo Juan García Mateos, su cuñado. Tuvo dos hijos, Jordi y Luis Carlos, el primero Ingeniero Superior, reside actualmente en Barcelona, y el segundo murió en un accidente de moto siendo muy joven.



Santiago Gil

Santiago Gil

Escritor y periodista

Santiago Gil nació el 10 de abril de 1967 en Guía de Gran Canaria.
Estudió en el Colegio Nicolás Aguiar y seguidamente en el Instituto de Guía.
Reconoce que buena parte de su formación literaria se la debe a los profesores
que tuvo en ambos centros guienses.

Santiago Gil

Escritor y periodista

Santiago Gil nació el 10 de abril de 1967 en Guía de Gran Canaria.
Estudió en el Colegio Nicolás Aguiar y seguidamente en el Instituto de Guía.
Reconoce que buena parte de su formación literaria se la debe a los profesores
que tuvo en ambos centros guienses. Entre otros, destaca a Nicolás Aguiar,
Chano Gordillo, Eduardo Perdomo, y sobre todo a la catedrática de Literatura
María Teresa Ojeda, a quien Santiago considera como una de sus grandes
influencias a la hora de adentrarse y amar el mundo de la literatura.
Seguidamente comienza estudios de Derecho. Llega hasta tercer curso, pero se da
cuenta de que la ley no es lo suyo y pone mar de por medio marchándose a Londres,
y posteriormente a Dublín. Seguidamente viaja a Madrid, en donde cursa los
cinco años de la Licenciatura de Periodismo en la Universidad Complutense. En
Madrid frecuenta los ambientes literarios y forma parte de distintos proyectos
creativos. En 1995 regresa a Gran Canaria para trabajar en Diario de Las Palmas.
Desde el año 2000 colabora en varios medios locales, regionales y nacionales,
sobre todo con artículos de opinión, entrevistas y críticas literarias.
Igualmente ha trabajado en distintos gabinetes de Comunicación.

Desde el punto de vista literario, Santiago Gil ha
publicado un total de 10 libros hasta el momento. Su obra está compuesta por
las novelas Los Años Baldíos, Por si amanece y no me encuentras, Cómo
ganarse la vida con la literatura
y Un
Hombre solo y sin sombra
; por el libro de relatos El Parque, por los libros de aforismos y microrelatos, Tierra de nadie y Equipaje de mano, por los libros de poemas Tiempos de Caleila, premiado con el accésit del XIII Premio Internacional de Poesía Ciudad de
Las Palmas de Gran Canaria, 2005, y El
color del tiempo
ganador del XVIII Premio Esperanza Spínola, y por el libro
de memorias infantiles guienses, Música
de papagüevos
. Igualmente, su obra también se encuentra en distintas
antologías literarias y suplementos culturales.
+

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Tomasín

Tomasín, personaje popular donde los haya

Si le hacemos caso al cantante grancanario Braulio, el
pasado día 5 de enero de 2000 murió el personaje más importante de Guía, y lo
hacía en el mismo momento en que la Cabalgata de los Reyes Magos pasaba debajo
de la habitación 334 que ocupaba en la clínica Santa Catalina. Corrosivo,
tierno, "permanentemente enamorado" y catador de una cara de la vida sólo
reservada para inocentes, de Tomasín nos queda cuerda para rato en anécdotas y
recuerdos que jalonan una biografía casi tan mitificada como la de la mayor
parte de los prohombres de todas las historias.
Por Santiago Gil

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INFORMACIÓN


La labor de dos párrocos

Evocando la labor de
dos párrocos: José Martín Morales y Bruno Quintana Quintana

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Pedro González-Sosa

Para el domingo 22 de octubre próximo se anuncia la celebración de un entrañable acto cultural-religioso en Guía de Gran Canaria, consistente en el depósito definitivo en el templo guiense de los restos mortales de dos de los más destacados párrocos que ha tenido aquella iglesia y cuyas labores pastorales totalizaron en el pasado siglo XX nada menos que 62 años de los cien que forman la centuria: José Martín Morales, que estuvo a cargo de la parroquia 23 años y Bruno Quintana Quintana que fue rector de dicho templo nada menos que 39, convirtiéndose en el tercero en toda la historia parroquial en el tiempo de permanencia, después de Baltasar José Rodríguez Déniz y Quintana que lo fue durante 55 años y Constantino Acedo Peloz que estuvo 47.

Evocando la labor de
dos párrocos: José Martín Morales y Bruno Quintana Quintana

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Pedro González-Sosa

Para
el domingo 22 de octubre próximo se anuncia la celebración de un
entrañable acto cultural-religioso en Guía de Gran Canaria, consistente
en el depósito definitivo en el templo guiense de los restos mortales
de dos de los más destacados párrocos que ha tenido aquella iglesia y
cuyas labores pastorales totalizaron en el pasado siglo XX nada menos
que 62 años de los cien que forman la centuria: José Martín Morales,
que estuvo a cargo de la parroquia 23 años y Bruno Quintana Quintana
que fue rector de dicho templo nada menos que 39, convirtiéndose en el
tercero en toda la historia parroquial en el tiempo de permanencia,
después de Baltasar José Rodríguez Déniz y Quintana que lo fue durante
55 años y Constantino Acedo Peloz que estuvo 47.

El acto consistirá en el traslado, desde el cementerio guiense de La Atalaya hasta una sepultura abierta expresamente en el altar mayor de dicho templo, de los restos mortales de tan celosos párrocos el segundo de los cuales dejó escritas sus memorias en las que deseaba expresamente ser enterrado delante de la imagen de la Patrona la Virgen de Guía por el gran amor que sentía por dicha advocación mariana y a la que sirvió durante casi cincuenta años. El acto ha sido organizado la Asociación Cultural y Patrimonio Histórico "Párroco Bruno Quintana Quintana",

Don José Martín Morales nacido en la localidad majorera de La Antigua en 1877 estudio de niño y joven en los claretianos de Las Palmas de donde pasó al Seminario para seguir la carrera eclesiástica. Fue ordenado en 1901 y al año siguiente nombrado capellán del Asilo de Ancianos en la calle Pérez Galdós donde estuvo once años. Por Real Orden de Alfonso XII fue nombrado su predicador y al año siguiente recibió el título de doctor en Teología.

El 28 de diciembre de 1912 el obispo Adolfo Pérez Muñoz le nombra cura ecónomo de la Parroquia de Guía cargo del que se posesionó el primero enero del siguiente año de 1913 y ese mismo día ofició las honras fúnebres y el entierro de Ramón de Aguilar de Páez, fallecido el día anterior a la edad de 79 años. Permaneció como ecónomo hasta que, mediante oposición, obtuvo el cargo en propiedad el año 1918.

El carácter afable y bonachón de don José Martín Morales le hizo granjear desde su llegada el respeto y el cariño de sus feligreses, dedicando a su labor pastoral toda la atención y tiempo que precisaba aquella. Dotó a la iglesia de nuevas campanas que se inauguraron en agosto de 1913; hizo colocar las bellas vidrieras de color, destacando las que reproducen las imágenes de la Virgen de las Mercedes y de la Virgen de Guía. Decoró el techo de la nave central con pinturas que realizó el artista italiano Reinaldi y dotó al templo de los bancos que tiene en la actualidad. Durante sus 23 años al frente de la iglesia guiense tuvo dos coadjutores: Enrique Báez, que luego le sustituiría y Bernardo Domínguez que, según nos decía, nunca pudo olvidar a este compañero en el sacerdocio por las grandes virtudes que tenía. A sus gestiones se debió la consagración del templo que ofició el obispo Angel Marquina el 15 de agosto de 1920. Además hizo colocar en 1934 un motor para el alumbrado autónomo del templo, instalación que le costó la muerte pues fue denunciado por un vecino colindante con la casa parroquial, y el disgusto afectó a su padecimiento de azúcar cuyos trastornos no pudo superar.

Cuando acariciaba mayores ilusiones en provecho de su parroquia le sorprendió la muerte en la tarde del Jueves Santo de 1935 siendo sepultado en la tarde del siguiente día, Viernes Santo, suspendiéndose las procesiones y acompañados sus restos hasta la sepultura en La Atalaya por todo el vecindario.

* * *

Don Bruno Quintana Quintana, nacido en Santa Lucía de Tirajana, una vez que concluyó sus estudios en el seminario diocesano fue nombrado en 1940 párroco de Santa Teresita de Las Palmas en la entonces conocida como "zona de los Arenales", y el 12 de marzo de 1943 el obispo Pildain lo designó cura ecónomo de la iglesia de Guía de donde acababa de ser trasladado el anterior párroco don Enrique Báez y hasta su llegada estaba al frente de la iglesia el coadjutor don José Rodríguez y Rodríguez. Debemos recordar asimismo que su hermano también sacerdote don Fernando fue desde 1944 hasta su fallecimiento, creemos que en la década de los 90, capellán del Hospital de San Roque a donde llegó en aquel tiempo para recuperar su fallida salud y también profesor del "Colegio Santa María" y posterior Instituto.

Resulta difícil resumir la intensa y extensa labor que don Bruno realizó durante 39 años regentando la parroquia de Guía, pero se intentará sintetizar las obras más importantes que realizó. Nada mas llegar hizo limpiar los tachones de metal dorados que tienen las puertas centrales del frontis que estaban pintados, así como descubrir los artesonados de las capillas situadas en el inicio de las naves laterales, entonces conocidas como las de Las Mercedes y del Carmen. A él se debe el tallado que hizo el escultor Pepe de Armas del cristo Yacente bendecido en 1946 y que sufragó doña Eusebia de Armas. Durante su mandato la propia doña Eusebia construyó el colegio del que se hicieron cargo los salesianos realizando una gran labor docente, pero que tuvieron que abandonar obligados por la discordia entre el Obispado y la Comunidad.

En 1955 la Virgen de Guía estrenó el suntuoso trono de plata que fue una realidad merced a las gestiones que don Bruno hizo acerca del donante, don José Sansó Henríquez. Pero tal vez la obra más importante de su gestión pastoral fue el adecentamiento y construcción del nuevo camarín de la Virgen y Museo Parroquial, en el que colaboraron no solo maestros y aficionados artesanales sino otras personas que formaron una comisión a tal efecto y que fue inaugurado en mayo de 9172, acto que se vio realzado con la presencia del cardenal-arzobispo de Sevilla Bueno Monreal y al que asistió, igualmente, el obispo Pildain.

Fue ingente la labor de don Bruno como regidor de la parroquia de Guía, y aunque no se puede sintetizar su magnifica obra pastoral y material debemos recordar que a él se le debe, entre otras cosas: la construcción de las ermitas en el Barrio de Anzofé y Las Tres Palmas; el cambio del topónimo del barrio conocido como "El Gallinero" por el de San Blas; el nombramiento de la Virgen-Patrona como Alcaldesa Mayor; su gestión para la adquisición de dalmáticas y un nuevo manto para la Virgen y, como colofón, fue también pregonero de las Fiestas de Guía en 1982, año en que, precisamente, cesó como párroco después de 39 años al frente de la dicha iglesia.

En síntesis: los restos mortales de estos dos grandes párrocos que tuvo Guía en el siglo XX descansaran a partir del 22 de octubre próximo en el altar mayor de dicho templo mariano bajo la mirada maternal de la imagen a la que amaron e hicieron amar a sus fieles y a cuyo templo, durante sus respectivos mandatos, dedicaron todo su saber, entender y entusiasmo para "cuidar de sus ovejas" y dotarlo de bienes materiales que enriquecieron su interior.

Octubre de 2006

* Pedro González-Sosa es Cronista Oficial de Guía


Domingo Rivero

Domingo Rivero

Por Luis Antonio de Villena

BABELIA - 23-09-2006

La portada de este sorpresivo librito nos muestra la foto de un decimonónico joven barbado, no mal parecido. Es el abogado y poeta canario Domingo Rivero (1852-1929), que en ese momento (1872), con levita y aire tardorromántico, está en Londres y tiene 20 años.

Los poemas que leeremos a continuación, de este español insular del que yo ignoraba todo (y que Brines introduce en un prólogo cálido y lírico), nada tienen que ver, en principio, con el joven de la portada, pues Rivero -de modesta vocación tardía- empezó a escribir hacia 1900 y sólo publicó poemas en revistas dispersas, antes de su muerte -con 77 años- en 1929, y nunca un libro en vida. Lo que ahora se nos ofrece como un descubrimiento fuera de Canarias (donde sí estaba editada su obra, como En el dolor humano) es una antología bajo el título de su más célebre soneto Yo, a mi cuerpo. La obra de un hombre que se siente pobre y viejo ("y pobre y solo espero el sueño de la muerte") escrita, sobre todo, en la década de 1910 y comienzos de la siguiente... En los 36 poemas que se nos ofrecen -siempre con rima consonante, muchos sonetos- vemos a un hombre solitario, doliente y muy melancólico, que pareciendo no esperar nada de la vida ("en esta lucha estéril por la vida") posee, sin embargo, el raro vitalismo de los vencidos.

Su tono mezcla un vago fondo de tardío romanticismo (un Bécquer menos alado) con un modernismo atenuado, poco esteticista, y finalmente ese amor a lo sencillo, a las cosas gastadas ("Humildes muebles míos, gastados por el uso"), a la melancolía como compañera que nos recuerda siempre el ideal no alcanzado o perdido, los hijos muertos, las ilusiones derrotadas, la prosa de lo rutinario, que son características básicas de lo que se ha dado en llamar posmodernismo, y que tuvo en la obra del francés Francis Jammes un claro referente. No, Domingo Rivero, aunque solitario, no estuvo literariamente solo. La poesía de Alonso Quesada, en las islas, y la peninsular de Andrés González-Blanco, Fernando Fortún o Ángel María Pascual, entre tantos, como los argentinos Evaristo Carriego o Francisco López Merino, le son muy próximas, lo que no quiere decir que las conociera.

Sí sabemos que leyó a Unamuno (le dedica un sobrio camafeo de idea parnasiana en su destierro en Fuerteventura) y desde luego al mucho más lujoso Tomás Morales, que fue su amigo, y sobre el que escribe tres poemas al menos. Además traduce bien un célebre soneto ('The soldier') del inglés Rupert Brooke, imagen del bello mártir joven en la I Guerra Mundial, un soneto intimista y patriótico. Porque -aunque algo al bies- en la poesía del viejo Rivero también aparece la preocupación española, un claro desdén por la dictadura de Primo de Rivera y por ese tiempo para él (que fue romántico) sin energías.

Por ello recuerda -en otro camafeo sobrio- haber conocido en París al libertario Fermín Salvochea (tan mentado por Baroja) y evocando su imagen de "apóstol y soldado", la contrapone a "esta España sumisa y soñolienta". Sin fe, con escasa esperanza, modesto, pobre, amante de las cosas usadas y sencillas, la humanísima, cálida y clara poesía de Domingo Rivero nos descubre nada menos que un corazón fraterno, un hombre a la altura del hombre, y desde luego a un notable poeta posmodernista -todos se querían sencillos y menores- al que será ya imprescindible recordar en las antologías. Feliz encuentro.

© El País S.L. Prisacom S.A.



Ajodar Club de Luchas

Por Juan Dávila-García

El vernáculo deporte de la lucha canaria, tuvo en Guía de Gran Canaria una extraordinaria relevancia, aunque arraigado desde siempre, tuvo una elocuente brillantez a partir de los años cuarenta cuando se fundo el Ajodar C.L., de la mano de Don Francisco Padrón León, asistido en la secretaría por Don Esteban Sosa Molina y por Don Vicente Román como entrenador y mandador.

 

Fue un equipo compacto y en sus filas se forjaron insignes atletas que le dieron a nuestro pueblo grandes tardes de gloria con triunfos muy sonados en todo el ámbito regional. El viejo Campo de España fue el testigo más significado de las gestas llevadas a cabo por estos jóvenes atletas guíenses que con maña e inteligencia hicieron que besasen la arena los más grandes luchadores de la época. Lo mismo ocurrió en la plaza de Toros de Santa Cruz de Tenerife y en el campo de la Manzanilla en La Laguna, y en cuantos terreros compitieron repartidos por toda Canarias.

El Ajodar inicio su singladura contando solo en su plantilla con luchadores de Guía y algunos de Gáldar. La flor y nata en tan significado deporte en lo que respecta al equipo guíense se fue agrandando con el paso de tiempo fichándose más tarde a luchadores procedentes de otros pueblos limítrofes especialmente de Arucas. Así recalaron puntales de la talla de Manuel Marrero conocido por el pollo de Buenlugar y Pepe Araña pollo de Arucas, que le dieron al Ajodar C.L., mayor relieve en cuantas competiciones participo. Coetáneos del equipo guíense fueron en Las Palmas el Adargoma, -equipo decano de Canarias en esta especialidad-, el Tumbador, el Rumbo, los clubes de Telde e Ingenio, de Gáldar y otros de renombre por su buen quehacer, en Tenerife destacaban por encima de todos el Real Hesperides de La Laguna y el Santa Cruz de la capital tinerfeña.

En los equipos citados, lucieron su arte y maña luchadores de la categoría de Orlando Sanchez el estudiante, Hermenegildo Ramírez brazo de hierro, Maron, Abel Cardenes, Salvador Sanchez conocido por Borito, Camurrita, Manolin y Lito Suárez, Alfredo Martín el Palmero, Florencio Méndez pollo de la Plaza, Heraclío Niz pollo de Arrecife, Pollo de Maguez, Candido Matoso, Carlos Cabrera pollo de Fuerteventura, Pollo de los Reyes etc., estos verdaderos gladiadores fueron los miembros más encumbrados de los equipos de Las Palmas, por los de Tenerife destacaban, Carampin, Capitanito, Ramallo, Camurria, Pollo de San Andrés, Pepe Rodríguez pollo de las Canteras, Pollo del Estadio, Pollo el Rápido, Gregorio Dorta y otros grandes estilistas que le dieron a nuestro deporte vernáculo una grandeza jamás igualada.

El Ajodar de Guía, contaba también con una pléyade de combatientes, que en cuantas competiciones participaban acreditaban una categoría de tal magnitud que durante muchos años se constituyeron en santo seña de la lucha canaria, siendo campeones en muchas ocasiones a nivel provincial y regional, entre estos destacaban; Víctor Almeida el Artillero, Salvador Díaz Pollo de Anzo, Manuel González conocido por Lito el Guajiro, Juan Cruz, Valentín Cruz, el Meña, Bartolomé Oliva, los hermanos Tacoronte de Gáldar más conocidos por los Caleros, Pancho Castellano, Santiago Moreno cubano I, Cubanito II, José Álamo “Seito”, etc., y los fichajes posteriores de los citados Manuel Marrero y Pepe Araña. Ver en el terrero a estos hombres era todo un placer, su forma de ejecutar las mañas más comunes de este hermoso deporte mezcla de arte y fuerza hacía de los eventos luchisticos todo un verdadero espectáculo. Como aficionado a la lucha canaria jamás podré olvidar la grandiosidad más que elocuente que estos hombres le daban a nuestra fiesta autóctona más significativa, -que a modo y manera de la fiesta nacional,  la de los toros-, le imprimían sin pedir nada a cambio poniendo sobre la arena del terrero un estilismo lleno de nobleza y valor.

La acomodación de estos insignes atletas en Guía, le dio a nuestro pueblo una exuberante grandeza a modo de relicto o bien que hacía que su nombre en este aspecto brillara y que dentro de esta faceta deportiva fuera respetado y muy tenido en cuenta. Las grandes competiciones luchitiscas que se llevaban a cabo en Canarias en aquellos tiempos, tenían en Guía una de las más significadas representaciones, no en vano en el ranking regional los luchadores de nuestro municipio citados ocupaban entre otros los primeros puestos dentro de los diferentes pesos que rigen según el reglamento en tales contiendas. Hubieron agarradas que han pasado a la historia como las mejores de todos tiempos, así por ejemplo los enfrentamientos entre, Víctor el artillero y Carampin, Lito el Guajiro y el Palmero o Pancho Camurria, Pollo de Anzo y Abel Cardenes, marcaron un hito en el desarrollo de este tan estimado deporte. A toque de pito se iniciaba a modo de ceremonia la “pelea” que solo tenía como fin tumbar o caer, que hermoso espectáculo, tan descafeinado hoy, quizás algún día podamos volver a ver estas  contiendas donde el “pugilato” noble y arrogante de la lucha canaria vuelva a brillar con luz propia y todos gocemos con ello.

jocdavila@yahoo.es

Noviembre de 2006.

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Miguel Ángel y Los Palmeños

MIGUEL ÁNGEL (y Los Palmeños)

Por Juan Dávila, Emilio González Déniz y Antonio Aguiar Díaz

A Miguel Ángel Hernández Rodríguez le conocí desde siempre, y esa vena de intelectual de la canción posiblemente tuviera unas connotaciones genéticas; su abuelo, su padre -conocidos por Don Virgilio el viejo y el joven-, ambos directores de la Banda Municipal de Guía en diferentes etapas, y sus hermanos Virgilio -que llegó a comandante del cuerpo de Ingenieros-, Pepe, Augusto -teniente también de Ingenieros-, ...

...y
Honorio -hasta hace poco director de la actual banda de nuestro
pueblo-, fueron unos músicos extraordinarios, y así lo demostraron en
varias orquestas en las que intervinieron y posteriormente en la que
ellos crearon llamada Ondas.

Ver reportaje


Edición 25 noviembre 2006

Portada

25 de noviembre de 2006

Pepe Mejías, "la hiedra

?La Hiedra?, un espacio radiofónico dedicado al bolero, dirigido y presentado por José Mejías Ruiz. +

Luján Pérez Mas información

En 2006 se cumplen 250 años del nacimiento del escultor guiense José Luján Pérez; sin duda, el artista guiense de mayor proyección. +

Anecdotario guiense

En esta sección, idea de Alejandro C. Moreno y Marrero, que la coordina, se rememoran anécdotas graciosas de nuestro pueblo y sus personajes. +

Crónicas del ayer

Sección interactiva en la que se insertan crónicas y noticias del pasado guiense

Cruce de cartas

Entre Néstor Álamo y el párroco don Bruno Quintana, tras la retirada de aquel de la dirección del Camarón de la Virgen +

Sergio Aguiar, filólogo e historiador

En el campo de la investigación histórica, Sergio Aguiar ha desarrollado un amplio trabajo con respecto a la historia de Guía de Gran canaria y de la Comarca Norte de la isla. +

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En 1811 los vecinos de los Altos, del Barranco del Pinar, de Piedra de Molino, de Junquillo y Verdejo, Palmitales,

Toño, pregonero 2006

El Pregón de las Fiestas de la Virgen 2006 corri? a cargo del hijo de este municipio Luis Antonio González Mendoza, Medalla de Oro de esta Ciudad

Santiago García

Podría decir que era un hombre polifacético y sorprendente. Fue practicante, cirujano callista y enfermero, estudi? en Madrid, pero desde que

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Restaurante de comida mediterránea, con un toque de tradición familiar, para disfrutar y comer bien +


Santa María de Guía

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