Presencia y vivencias de los Cairasco en Guía. Pedro González-Sosa

Presencia y vivencias de los Cairasco en Guía

Pedro González-Sosa

Aprovechando la interesante muestra documental que sobre el canónigo y poeta Bartolomé Cairasco de Figueroa permanece abierta en el Museo Diocesano de la ciudad no nos resistimos a pergeñar unos datos referidos a esta familia y su evidente y constatada vinculación con la zona del noroeste de la isla desde principios del siglo XVI, pero de forma principal con la entonces villa de Guía en la que tenía una de sus residencias.

Presencia y vivencias de los Cairasco en Guía

Mateo Cairasco y Constanza de Figueroa se establecieron por su vinculación con la industria azucarera con algunos de sus hijos, que casaron y bautizaron allí parte de su descendencia



Pedro González-Sosa

Aprovechando la interesante muestra documental que sobre el canónigo y poeta Bartolomé Cairasco de Figueroa permanece abierta en el Museo Diocesano de la ciudad no nos resistimos a pergeñar unos datos referidos a esta familia y su evidente y constatada vinculación con la zona del noroeste de la isla desde principios del siglo XVI, pero de forma principal con la entonces villa de Guía en la que tenía una de sus residencias. Mateo de Cairasco, el padre de la pléyade de los Cairasco, fue heredero de su tío Constantín, y aunque Leopoldo de la Rosa señala que "debió fallecer sobre 1522", Guillermo Camacho sitúa uno de los ingenios funcionando en 1523 entre Guía y Gáldar como de "Juan de Herrera en compañía de Constantín Cairasco y que luego fue sucesora del mismo María de Herrera". Cabría interpretar que la expresión "en compañía" debe referirse bien a una sociedad o como apoderado o administrador del mismo.

No consta que el primer Serafín, el tío de Mateo, arribado a la isla a finales del XV, fuera casado ni tuviera hijos legítimos, pero si se le conocen dos naturales: Catalina y Juan. La primera casó con Juan de Capúa, que procrearon a María, casada con Jerónimo Cerezo, y a Biolante, que tomó el apellido Cairasco, de la que consta en el libro primero de matrimonio de la iglesia guiense matrimoniando el 23 de mayo de 1569 con quien allí se llama Juan José Francés, que efectivamente era francés, pero de apellido Chovet, y en que aparecen como testigos sus parientes Constantín y Serafín Cairasco.

Mateo de Quintana, el heredero del primer Constantín llegado a la isla, casó con Constanza Núñez de Figueroa, cuyo matrimonio procreó ocho hijos, algunos de los cuales aparecen en testimonios de la época vinculados por residencia y convivencias en Guía en razón de la vinculación de su padre con el mentado ingenio que posiblemente adquirieran más tarde porque Guillermo Camacho revela que Mateo era poseedor en 1531 de un ingenio en la vega de Gáldar, y porque pudieron tener tierras.

Mateo de Cairasco (que fue regidor de la isla hasta su fallecimiento en 1578) y Constanza de Figueroa fueron padres de: el canónigo Bartolomé; Constantín; Serafín, que casó con María Joven y que aparecen en 1586 como padrinos de un hijo de Juan de Ugarte y de Mencía de Figueroa; Constantina, casada con Francisco Palomar (hijo de los donantes del famoso tríptico de las Nieves), que en enero de 1573 aparecen bautizando en Guía un hijo con el nombre de Antonio (acto al que se refiere la primera de las ilustraciones de estas notas); Félix, que casó con Leonor Salvago; Alejandra, que matrimonió igualmente en aquella iglesia con Jácome Cibo de Sopranis y que fue dotada por su madre según un testimonio ante el escribano Cristóbal Suárez de Medina; Luisa y Violante, monjas del convento de La Laguna. Serafín fue alcaide del castillo de La Luz y Constantino alguacil de la Inquisición.

Se ha precisado, para justificar la razón de estas notas, la vinculación de algunos Cairasco con la villa guiense y aportamos aquí un resumen de los muchos testimonios de la época en los que se aparecen algunos de los hermanos del poeta allí residenciados, al menos entre 1569 y 1586. Aparte la boda de Constantina con Palomares ya referida, localizamos igualmente el matrimonio de Alejandra Cairasco con Jácome Cibo de Sopranis registrada en el libro primero de aquella entonces ermita con fecha de 30 de septiembre de 1566 (acto religioso al que se refiere la segunda de las ilustraciones). Alejandra, Serafín y Constantín constan con harta frecuencia asistiendo a bodas y bautizos posiblemente de gente amiga bien como padrinos o testigos de cuya amplia relación ofrecemos este resumen: en octubre de 1569 Jácome y Alejandra apadrinan en el bautismo a una hija de Leonor de Soberanis y María Mayor, en agosto de 1572, a una hija de Melchor Próceles y Francisca Hidalga, en noviembre del mismo año a un hijo de Francisco Castrillo y de Jerónima Pérez y por última vez en marzo de 1580 apadrinan a un hijo de Enrique Díaz y María Báez, y el mismo matrimonio asiste en agosto de 1573 como padrinos en la boda de Juan Martín y Beatriz de Cuba; en junio de 1575 los hermanos Serafín y Alejandra son padrinos de un hijo de Gil Afonso y Catalina Sánchez de Ventidagua y en marzo de 1586 "Serafín Cairasco, regidor de esta isla, y María Joben, su mujer", apadrinan un hijo de Juan de Ugarte y de doña Mencía de Figueroa.

Finalmente, en un testimonio localizado en uno de los legajos que fueron llamados Protocolos viejos de Guía hasta su ordenación cronológica al crearse el AHPLP, por lo que no se ha podido concretar la fecha, Mateo de Cairasco hace escritura de dote ante el escribano Suárez de Medina a favor de un Juan Álvarez cuando casa con Juana de Niebla, desconociendo la razón de dicha voluntad, matrimonio que bautiza, siempre en Guía, a Juan, en abril de 1569, y a Catalina, en agosto de 1574.



La bajada. Santiago Gil

La bajada


Santiago Gil

Cuando la gente del norte de Gran Canaria viene a la capital siempre habla de bajar a Las Palmas. No hay pendientes ni las carreteras se trazan con esa sensación que luego llevamos al lenguaje. Sin embargo, una y otra vez nos empeñamos en bajar a la capital y en subir de nuevo a casa. Por eso, cuando veníamos al Insular siendo niños siempre decíamos que bajábamos al partido.

La bajada


Santiago Gil

Cuando la gente del norte de Gran Canaria viene a la capital siempre habla de bajar a Las Palmas. No hay pendientes ni las carreteras se trazan con esa sensación que luego llevamos al lenguaje. Sin embargo, una y otra vez nos empeñamos en bajar a la capital y en subir de nuevo a casa. Por eso, cuando veníamos al Insular siendo niños siempre decíamos que bajábamos al partido. Esa bajada equivalía a una fiesta y a alguna noche previa sin dormir si quien venía a jugar era el Barça, el Real Madrid o alguna figura como Kempes, Enzo Ferrero o Lobo Diarte cuando estaba en el Zaragoza. No se bajaba nunca solo. En Guía se formaban grupos que utilizaban los viejos Peugeot para venir al partido. Los niños veníamos en la última fila de asientos, y nuestros padres ocupaban apretados todos los restantes. No se llegaba al partido con el tiempo justo. Había que buscar aparcamiento y que tomarse las cosas con calma. Solíamos llegar una o dos horas antes. Nuestros padres se dirigían a echarse los guanijais en los bares de la zona y nosotros aprovechábamos para agenciarnos de golosinas y de estampas en los estancos antes de ponernos morados con los Nik, las Fantas y los Clipper.

Ya en el estadio todo era mágico y luminoso. Veías a menos de un metro a todos tus ídolos, y en la época que no había vayas podías saltar al césped a conseguir un autógrafo de Quini, de Santillana o de Paul Breitner. Generalmente ganábamos los partidos y cantábamos goles prodigiosos. El viaje, la bajada, casi nunca era en balde. Te podías comer un corneto que pregonaban al grito inolvidable del Kalise p’a los nervios y si había suerte te llevabas una bandera o un banderín del equipo que jugaba contra Las Palmas comprada antes o después del encuentro en función de las alegrías de los mayores. A lo mejor no nos enterábamos de casi nada de lo que sucedía en el campo. Seguíamos el balón como hipnotizados y todo se centraba en la emoción de aquellos minutos siempre inolvidables. Luego, una vez terminaba el partido, subías en el coche escuchando a los mayores como ahora escuchas una emisora de radio analizando el encuentro. Lo que pasaba es que nuestros padres y nuestros abuelos sabían un rato de fútbol, posiblemente mucho más que nosotros, y no los engañaban así como así. Eran muy exigentes con quienes vestían la camiseta amarilla, pero si veían que algún jugador heredaba la genialidad de sus antecesores lo defendían a carta cabal. Los jugadores eran casi como sus hijos, y la Unión Deportiva no sé si tendría parangón con alguna otra afición en su vida. No eran fanáticos, pero no hubieran entendido la existencia sin aquellos sábados a las ocho y media en el Insular. Cuando ahora voy al estadio y veo aparecer coches procedentes de los pueblos de la isla llenos de niños y de mayores dispuestos a vivir intensamente noventa minutos, recreo aquellos momentos inolvidables que tanto contribuyeron a que mi afición por este equipo esté por encima de categorías, contingencias económicas o resultados. La afición se asienta en los recuerdos más cómplices y cercanos, aquellos que compartiste durante años con quienes más admirabas. Un padre y un hijo, cuando ven un partido juntos, olvidan las edades y las jerarquías. Da lo mismo que tú entonces fueras un niño y que tu padre tuviera treinta y tantos años; también importa poco que ahora el adulto seas tú y que él ya tenga setenta años. En el momento en que los once jugadores amarillos empiezan a correr detrás de la pelota se detienen los tiempos y las edades. Hasta que termina el partido, todo juega a favor de esas emociones que nos igualan y nos reencuentran.



Pedro González-Sosa dona su fondo documental al municipio de Guía

Pedro González-Sosa dona su fondo documental al municipio de Guía


El Cronista Oficial de Guía, Pedro González-Sosa, ha decidido donar a nuestro municipio su fondo documental y bibliográfico. Los guienses, y cuantos tengan interés en la historia y cultura de nuestra ciudad, podrán acceder a sus investigaciones y publicaciones, para lo cual se firmará entre las partes el correspondiente convenio de cesión con el compromiso de que cuando el archivo y biblioteca del cronista pase a manos del Ayuntamiento, se proceda a ubicar su legado en la Casa de la Cultura del municipio, donde se encuentran instalados el Archivo y la Biblioteca Municipal, denominando un espacio o sala en dichas instalaciones con el nombre de “FONDO DOCUMENTAL Y BIBLIOTECA DEL CRONISTA OFICIAL PEDRO GONZALEZ-SOSA”.


Pedro González-Sosa dona su fondo documental al municipio de Guía


El Cronista Oficial de Guía, Pedro González-Sosa, ha decidido donar a nuestro municipio su fondo documental y bibliográfico. Los guienses, y cuantos tengan interés en la historia y cultura de nuestra ciudad, podrán acceder a sus investigaciones y publicaciones, para lo cual se firmará entre las partes el correspondiente convenio de cesión con el compromiso de que cuando el archivo y biblioteca del cronista pase a manos del Ayuntamiento, se proceda a ubicar su legado en la Casa de la Cultura del municipio, donde se encuentran instalados el Archivo y la Biblioteca Municipal, denominando un espacio o sala en dichas instalaciones con el nombre de “FONDO DOCUMENTAL Y BIBLIOTECA DEL CRONISTA OFICIAL PEDRO GONZALEZ-SOSA”, de todo lo cual se procederá, llegado el momento de su óbito, entre sus herederos y el Ayuntamiento, a realizar un meticuloso inventario de carpetas, libros, títulos y otros elementos de interés histórico para el Municipio, como constancia de los fondos entregados.

Como consecuencia de su labor investigadora durante los últimos 55 años, Pedro González Sosa posee en la actualidad una nutrida biblioteca, que cuenta con un rico y destacado fondo bibliográfico, relacionado principalmente con la Historia de Canarias y de Guía de Gran Canaria; así mismo posee un archivo privado muy importante para la historia de nuestro municipio, fruto de sus décadas de investigación y que contiene documentos singulares, especialmente relacionados con el insigne imaginero guiense José Luján Pérez, del que es, sin duda, uno de sus más destacados biógrafos.

La documentación existente en el Archivo de Pedro González Sosa, sobre la historia de Guía, lo hace ser uno de los archivos privados más importantes, por no decir único, para un mejor conocimiento del devenir histórico de Guía de Gran Canaria.

Este archivo se caracteriza por contar con una variada documentación,  y por tanto, a través de la misma se puede indagar en aspectos de la historia económica, social, política, etc. de nuestro municipio. El fondo documental esta formado, hasta el día de hoy, por 66 carpetas-archivadores que contienen importante documentación original y fotocopiada. Y la biblioteca, por numerosos ejemplares, algunos únicos, referidos casi exclusivamente a la geografía y la historia de Canarias y principalmente de Gran Canaria y Guía, destacando la colección completa del Anuario de Canarias y los boletines de la Real Academia de la Historia.



SOBRE LOS FUNCIONARIOS. Pedro Fernández Vicente

SOBRE LOS FUNCIONARIOS


Pedro Fernández Vicente

Como inicio de mi reflexión, tengo que decir que no soy funcionario. Me dedico al periodismo como profesión y no estoy en situación de excedencia de ningún ministerio, pero me parece indigno lo que 'algunos', y lo digo en tono despectivo, están haciendo en contra de una profesión como la de funcionario, aprovechando la propaganda gubernamental, para crear ese escenario necesario que le permita bajarlos el sueldo sin adhesiones populares, ni solidaridad. Una buena fórmula para no perder votos, que es lo que realmente le interesa.

SOBRE LOS FUNCIONARIOS


Pedro Fernández Vicente

Como inicio de mi reflexión, tengo que decir que no soy funcionario. Me dedico al periodismo como profesión y no estoy en situación de excedencia de ningún ministerio, pero me parece indigno lo que 'algunos', y lo digo en tono despectivo, están haciendo en contra de una profesión como la de funcionario, aprovechando la propaganda gubernamental, para crear ese escenario necesario que le permita bajarlos el sueldo sin adhesiones populares, ni solidaridad. Una buena fórmula para no perder votos, que es lo que realmente le interesa.

Funcionario no se es por casualidad, como trabajador del Corte Inglés, de Philips, de SEAT o de MoviStar. No. Trabajar en estas empresa, puede ser el resultado de una coincidencia o de una oportunidad. El trabajador funcionario, como los jueces, los médicos de la SS, Inspectores de Sanidad, de Hacienda, policías o bomberos, lo elije, espera a que se convoquen las plazas, las prepara en largas jornadas de estudios durante 2, 3, 4……o vaya vd. a saber cuantos años, y finalmente se enfrenta a unos exámenes duros, donde lo haya y en competencia con unos cuantos miles de candidatos. No es, por tanto, un trabajo casual. Es elegido y, por cierto, los españoles que quieran, ahí tienen las oposiciones. No es preciso envidiar a nadie, todos podemos ser funcionarios.

Esos que tanto gritan en contra de quienes mueven la administración, y a quienes debemos agradecer los progresos demostrados en los últimos años y el nivel de engrase en que la mantienen y consiguen que funcione, a pesar de algunos gobiernos, alcaldes, responsables de comunidades autónomas y políticos en general, no chillaban, hace unos años, cuando empresarios; pequeños, medianos y grandes, mantenían ingresos que se incrementaban hasta en un 20% cada año; estudios de arquitectos que no podían atender tantas peticiones como llegaban a sus despachos; vendedores de distintos sectores, que invertían en apartamentos en las playas; autónomos atentos a las bolsas, donde metían esos dineros extras que llegaban a sus cuentas, y todo gracias al momento económico que vivíamos. Un momento de alegrías de las que los funcionarios no han disfrutado, y que este Presidente del Gobierno se ha encargado de situar tan cerca del precipicio que es preciso rebajar el sueldo a unos trabajadores, como son los de la administración. Y todo, porque el responsable de proteger sus intereses, como empresario que es el Estado, se lo ha gastado en subvenciones, más o menos necesarias. Un Presidente que siendo candidato negó las necesidades que se avecinaban y no dudó en regalar aquellos 400 Euros, que le ayudaron a ganar unas elecciones y que, visto lo visto, se los estaba quitando al sagrado sueldo de unos cuantos miles de trabajadores contribuyentes. ¿Qué pasaría si lo hubiese hecho el Corte Inglés y no pudiera pagar a sus trabajadores? o ¿Sony?, o fuesen los empleados del Banco Santander los que tuvieran que aceptar, como trágala, un descenso de los sueldos.

Recordemos que mientras la economía se mantuvo en aquellos niveles que tuvimos y que ahora han dilapidado, para los funcionarios, no hubo incrementos del 10%, ni del 7, ni siquiera de ese 5 de media, que ahora les quitan. Si hubo quien lo ganó, pero no los funcionarios. ¿por qué alguno de esos que tanto jalean la medida no devuelven algo de lo mucho que han ganado?. Se trata de solidaridad ¿no?. Pues eso afecta a todos.

Y lo dicho: si alguien quiere ser funcionario, por los altos sueldos que ganan, no tiene más que apuntarse y estudiar las oposiciones, pero, creo, que muchos de los chillones de ahora, no podrían aprobar jamás esos exámenes. Quizá esa es la cuestión.



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