La noche. Relatos e.reales. Por Javier Estévez

RELATOS E-REALES

La noche

por Javier Estévez

La jornada se acercaba a su fin. Miró a través de la ventana y vio un rectángulo de cielo azul salpicado de algunas nubes peregrinas. Volvió su mirada al interior del despacho, ojeó el listado que estaba ante él y comprobó que tan solo quedaban dos pacientes por pasar.

RELATOS E-REALES

La noche

por Javier Estévez

La jornada se acercaba a su fin. Miró a través de la ventana y vio un rectángulo de cielo azul salpicado de algunas nubes peregrinas. Volvió su mirada al interior del despacho, ojeó el listado que estaba ante él y comprobó que tan solo quedaban dos pacientes por pasar. Se sentía satisfecho no solo por cómo había transcurrido el día, sino por haber tomado la decisión de cubrir la vacante de geriatría que anunciaba el portal de la consejería de sanidad. Además aquel lugar tenía un indudable valor añadido para él: era su pueblo natal y el lugar donde residió hasta los catorce años, cuando sus padres le anunciaron con lágrimas en los ojos que debían dejar el pueblo inevitablemente y mudarse a la ciuda.

El paciente que acaba de abandonar la consulta había dejado la puerta abierta y una mujer apareció en el umbral sin atreverse a entrar. Con un gesto de la mano la invitó a pasar y le sugirió que tomara asiento en la única silla disponible que había en la habitación. Buenos días, dijo la mujer nada más tomar asiento. Buenos días, contestó él sin mirarle mientras subrayaba el nombre y los apellidos que aparecían en la lista trabada en el portafolio y que le permitían no solo confirmar la asistencia de sus pacientes a la consulta sino también algo que era muy importante para él: poder llamarlos por su nombre sin tener que preguntárselo antes.

Cuando alzó la mirada y descubrió aquellos ojos verdes y rasgados que estaban frente a él, no se atrevió a sugerirle que le contara lo que le sucedía porque sintió tal emoción y rubor que no consiguió hablar. Aquella mirada le había traído a su memoria el recuerdo de una mujer que no veía desde su adolescencia, del último verano que pasó en el pueblo antes de emigrar.

Trató de disimular su conmoción corrigiendo su postura en la silla. Sin atreverse a mirarla, sacó el bolígrafo del bolsillo superior de su bata, hojeó sin interés varios folios que tenía sobre su mesa y trazó varios círculos en torno al nombre de la mujer que figuraba en la lista. Cuando finalmente se decidió, alzó con lentitud sus ojos y al reencontrarse de nuevo con su mirada confirmó, sin duda, que la mujer que acababa de recordar era la misma que ahora estaba sentada frente a él.

A ella le debía no solo la primera emoción que sintió ante la revelación de la belleza sino el descubrimiento íntimo y precoz del vigor y la profunda excitación que desprende siempre el deseo.

Ocurrió durante el último verano que pasó en el pueblo. Él ayudaba en una terraza limpiando las mesas y atendiendo a los clientes. Lo recordaba ahora con asombrosa nitidez. Era la semana de las fiestas y en la noche de los fuegos él la vio aparecer sola entre la muchedumbre. Ella se acercó hasta la terraza y permaneció unos segundos de pie mirando qué mesa ocupar. Tenía el pelo color caoba, liso, recogido en un moño alto con la raya a un lado. Llevaba puesto un vestido rojo muy ceñido que acentuaba su piel blanca y la atractiva sinuosidad de su cuerpo. Sus piernas no tenían medias y sus tobillos desnudos descansaban sobre unos tacones altos de color negro. Desde la puerta del local él la seguía con su mirada, embelesado, cuando la voz del encargado interrumpió aquella visión sublime para ordenarle atender la mesa tres. Justo la que ella acaba de ocupar. Al llegar a la mesa la saludó con su timidez de adolescente y comenzó a retirar los cascos vacíos de refrescos y cervezas. Mientras limpiaba el mantel, ella encendió un cigarro y él aprovechó ese momento para mirar de reojo la hondura de su escote y la forma puntiaguda de sus senos. Cuando se irguió para preguntarle qué deseaba tomar vio que sus ojos eran de un color verde inimaginable. Antes de contestar, expiró la calada, apartó el cigarro de su rostro, humedeció su labio superior con la punta de la lengua y le respondió, sin pestañear, que por lo pronto prefería no tomar nada. Esperaba compañía.

Esa noche se acostó con la madrugada avanzada. Entró sigiloso en su casa, se encerró en su cuarto y se tumbó en la cama desnudo. Durante varios minutos permaneció inmóvil sobre las sábanas obsesionado con la imagen de ella. Al principio solo veía sus ojos, pero luego recordó su postura en la silla, el hueco del escote, sus piernas sugerentes y empezó a imaginar su nuca, sus pies frescos y desnudos, sus pechos, la aureola rosada de sus pezones, su boca entreabierta y la lengua humedeciendo los labios. Cada imagen de ella le provocaba una agitación interior, un deseo inédito e incontrolable que empujó a su mano a buscar y encontrar en la oscuridad su miembro húmedo y erecto. Entonces experimentó la delicia del contacto, de la agitación frenética e incontrolable que aceleró su palpitación y agitó su respiración hasta extremos que nunca antes había alcanzado. Tumbado en la cama, sobre las sábanas húmedas por el sudor, tan solo deseó prolongar esa agradable excitación, pero un espasmo eléctrico, una contracción placentera e involuntaria de todo su cuerpo provocó el breve final de la eyaculación.

Nada más terminar notó sus dedos mojados y cómo una sensación de frío y humedad se desplazaba lentamente de su vientre hacia las ingles. Le desconcertó no solo el rápido desvanecimiento de su cuerpo sino la inesperada irrupción de un sentimiento de vergüenza, de arrepentimiento e incluso de miedo. En el colegio salesiano en el que estudiaba les advertían casi a diario de las consecuencias que provoca el ejercicio continuado de aquel vicio solitario. Daba igual que ésta hubiese sido su primera vez. Se había masturbado de forma premeditada y ese acto, que unos minutos antes le había parecido el colmo del placer, se le presentaba ahora como más propio de un animal irracional y de personas salvajes y enfermas capaces de vivir sin moral. Había pecado contra la pureza de su alma.

No pudo conciliar el sueño. Envuelto en las sábanas y en el silencio mortal de la casa se pasó toda la noche encogido, inmóvil como un animal asustado que espera agazapado en el interior de su madriguera. 

El carraspeo de ella lo sacó de sus recuerdos y lo devolvió a la consulta. Volvió a ver sus ojos frente a él y tuvo ganas de sonreír pero su profesionalidad se lo impidió. Cuénteme, dijo al fin, qué le ocurre. Entonces fue ella quien bajó su mirada y de forma indecisa comenzó a confesar que hacía varios días que no podía dormir. Mientras él la escuchaba observó la piel ajada y llena de manchas de sus manos, delgadas, huesudas, y se fijó también en la abundancia de líneas rectas y curvas que arrugaban su cara. Qué injusta e infame es la vejez, pensó. No puedo dormir, repetía una y otra vez ella con la cabeza gacha. Hasta que en un gesto de inesperada dignidad, levantó sus ojos, los fijó en él y casi sin pestañear reveló que pasaba las noches sola y desnuda en la cama, que sentía tanta inquietud y zozobra que no encontraba postura ni para dormir ni para estar despierta. Tengo un miedo atroz, continuó, a cerrar los ojos en la oscuridad de la noche… por si no los vuelvo a abrir nunca más.


San Roque, agosto 2011


La canción de Emilio Gómez a "Las Marías"

La canción de Emilio Gómez a "Las
Marías"


En 2004 el veterano
folclorista Emilio Gómez compuso una canción dedicada a La Virgen de Las Marías.
Se grabó en Guía con medios rudimentarios por parte  de una agrupación formada
ad hoc por musicos de diversas localidades de la Isla de Gran
Canaria.
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La canción de Pepe Olivares a "Las Marías

La canción de Pepe Olivares a
La Virgen de Las Marías 

 

A mis Amigos::Pepe OlivaresEn 1999,
el folclorista Pepe Olivares compuso una canción dedicada a La
Virgen de Las Marías que ha sido adoptada como oficial por los Mayordomos de La
Fiesta.
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La advocación de la Virgen de Guía en España. Pedro González-Sosa

La advocación de la Virgen de Guía en España


Pedro González-Sosa


No ha sido posible conocer -ni tan siquiera presumir- la razón por la que Sancho de Vargas, el fundador de Guía, al construir la primitiva ermita la pusiera bajo la advocación de Santa María de Guía en torno a la cual se fue configurando entre finales del XV y principios del XVI la villa de la que tomó su nombre y cuya fiesta principal se celebra cada año el 15 de agosto, esto es, el próximo lunes.

La advocación de la Virgen de Guía en España

Es posible que la razón de esta advocación mariana de Vargas hayamos de buscarla en el sur de la Península

Pedro González-Sosa

No ha sido posible conocer -ni tan siquiera presumir- la razón por la que Sancho de Vargas, el fundador de Guía, al construir la primitiva ermita la pusiera bajo la advocación de Santa María de Guía en torno a la cual se fue configurando entre finales del XV y principios del XVI la villa de la que tomó su nombre y cuya fiesta principal se celebra cada año el 15 de agosto, esto es, el próximo lunes.

La razón habría de encontrarse en el conocimiento o devoción que el conquistador tendría de alguna advocación mariana igual o parecida alimentada en su juventud en la zona del norte de la Península donde nació o en los pueblos del sur a donde se trasladó jovenzuelo, como se explica más ampliamente en un retazo biográfico que tenemos preparado para su publicación si aquel ayuntamiento algún día se decide a hacerlo y donde se recoge el origen de su apellido, el pueblo donde nació incluyendo la casa en la que vino al mundo, de la que se conserva solo un portal, la iglesia en la que fue bautizado y sus andanzas en las Islas, a donde llegó como conquistador y desarrolló actividad política y administrativa de la época, entre otras curiosidades históricas.

Es posible que la razón de esta advocación mariana por la que se inclinó Vargas hayamos de buscarla en las que existían análogas en el sur de la Península, aunque también pudo influir las que igualmente se veneraban en el Norte como Virgen de la Guía, que se encuentran, por ejemplo, en Asturias, cuya localidad de Llanes la tiene por patrona y cuya fiesta principal se celebra el 8 de septiembre, o en el puerto de Ribadesella, donde su Cofradía de Pescadores se llama "Virgen de la Guía". También en la localidad vizcaína de Portugalete su patrona está bajo esta misma advocación, cuya fiesta principal se festeja el 1 de julio.

Nos inclinamos por la influencia de las que ya existían en la época a la que corresponde la conquista de Gran Canaria en el espacio geográfico de Andalucía y Extremadura, que es donde discurren según su biografía los años jóvenes del fundador guiense. Veamos algunos datos sobre la existencia de esta advocación -ya sea como Santa María de Guía o como Santa María de la Guía- localizados en el sur de la Península. En Córdoba existe un cuadro en la capilla de Nuestra Señora del Mayor Dolor que representa a una llamada Virgen de Guía que data del siglo XVI, pintura mural que fue arrancada del palacio episcopal y colocada allí en 1842. En la misma capital existe una escultura de esta advocación, obra del escultor Gómez de Sandoval, colocada en la iglesia de Santa Marina. En Sevilla se veneran dos imágenes bajo esta misma advocación: una en la iglesia de San Martín que pertenece a la Cofradía de la Sagrada Lanzada y otra de vestir con un Niño Jesús en sus brazos en una ermita a la entrada de la localidad de Castilleja de la Cuesta. En Plasencia descubrimos una Santa María de la Guía esculpida en piedra en una hornacina situada en la fachada exterior de aquella catedral, y en Huelva se venera en la iglesia parroquial de la localidad de Palma del Condado una imagen moderna sustituta de otra que se quemó en 1936, imagen de esta misma advocación que fue patrona de la localidad hasta principios del siglo XVIII en que con motivo de una epidemia de cólera procesionaron la conocida como Virgen del Valle, que a partir de entonces adquirió el patronazgo.

Vargas colocó inicialmente al fundar la ermita grancanaria una pequeña imagen de talla y que pudo ser a principios del XIX una de las víctimas de la "hazaña" del cura Amaral, que enterró en un osario junto al templo lo que consideró trastos y antiguallas, según su particular entender, lo que hoy pudiéramos considerar reliquias históricas y artísticas. Aquella primera imagen, de poca envergadura, fue sustituida por la actual de vestir donada a principios del XVII por la familia Riverol, que la tenían en altar propio de aquella iglesia como Virgen de Candelaria, de ahí que hasta finales del XIX también se le hicieran cultos el día 3 de febrero.


REMITIDO POR EL AUTOR



Guía brindó un merecido homenaje a los Mayordomos de Las Marías

Guía brindó un merecido homenaje a los Mayordomos de Las Marías


El Teatro Hespérides de Guía acogió este miércoles, el acto institucional de homenaje a Los Mayordomos de Las Marías. Un audiovisual narrado en directo por Sergio Aguiar y Pepa Díaz, hizo un recorrido por la historia de Los Mayordomos, abriendo el acto de homenaje.

Guía brindó un merecido homenaje a los Mayordomos de Las Marías


El Teatro Hespérides de Guía acogió este miércoles, el acto institucional de homenaje a Los Mayordomos de Las Marías.

Un audiovisual narrado en directo por Sergio Aguiar y Pepa Díaz, hizo un recorrido por la historia de Los Mayordomos, abriendo el acto de homenaje.

El alcalde de Guía, Pedro Rodríguez, destacó en su intervención la lealtad y entrega de Los Mayordomos, que lo han hecho todo para mantener el Voto Sagrado de Vergara.

Pedro Rodríguez también aseguró que este reconocimiento más que merecido, era para todas las generaciones de Mayordomos, las que están y las que ya no están.

En nombre de Los Mayordomos de Las Marías habló su presidente, Luis Miguel Arencibia, quien muy emocionado, agradeció este Homenaje Institucional, asegurando que no solo era para ellos sino para todos los que sienten esta fiesta.

Luis Miguel Arencibia manifestó también que los Mayordomos estaban muy orgullosos del  pueblo de Guía, haciendo hincapié en que todos los vecinos son también mayordomos, ya que por las venas de todos los guienses corre la sangre de Las Marías.

El presidente de los Mayordomos aseguró también que durante generaciones han mantenido encendida la antorcha de esta tradición, y que mantienen la ilusión para cumplir con la obligación de seguir trasmitiéndola a  las generaciones venideras.

Para finalizar el acto de homenaje se contó con la actuación de la cantante Isabel Padrón.

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SORTEO YERAY RODRIGUEZ 2011

EL GANADOR DEL SORTEO DE DOS
INVITACIONES PARA EL CONCIERTO DE LUIS MORERA HA SIDO CARMELO B. DIAZ MENDOZA


Santa María de Guía

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