Reencuentros. Santiago Gil

PSICOGRAFÍAS
“Para qué volver si sólo encontrarás cenizas”


Reencuentros

Santiago Gil


Para qué volver si sólo encontrarás cenizas. Lo mejor es seguir siempre
el viaje. Y si regresas tienes que saber que ya nada será igual. Tú ya
no eres el mismo. Pero tampoco ellos se parecen a los que dejaste. Si
acaso te agarras al recuerdo. Ahí sí queda a salvo el pasado, pero no
insistas en buscar más allá ni más adentro.
PSICOGRAFÍAS
“Para qué volver si sólo encontrarás cenizas”




Reencuentros

Santiago Gil

Para qué volver si sólo encontrarás cenizas. Lo mejor es seguir siempre el viaje. Y si regresas tienes que saber que ya nada será igual. Tú ya no eres el mismo. Pero tampoco ellos se parecen a los que dejaste. Si acaso te agarras al recuerdo. Ahí sí queda a salvo el pasado, pero no insistas en buscar más allá ni más adentro. Si te empeñas en regresar te pasará como con aquellos juguetes que rompíamos cuando éramos niños para ver lo que había dentro. Sólo encontrábamos decepción y desconsuelo. Y además nunca podías recuperar lo perdido. Quizá en ese momento asumimos la verdad de las apariencias. No lo sabíamos, pero estábamos descubriendo una especie de arjé de la fisis personal que luego nos ha servido para sobrellevar otras decepciones.

Hace tiempo que trato de escapar de los reencuentros. No voy nunca a esas fiestas de ex alumnos, ex amigos o ex jugadores del equipo alevín del colegio. Todo son excusas para volver a verse las caras. Menos mal que hace años sólo había orlas cuando acababas la carrera. Ahora se ponen un birrete o una toga desde párvulos y se fotografían para la posteridad con quienes luego se verán condenados a encontrarse cada dos por tres. En el futuro, todas esas fotos se vuelven contra el retratado. Siempre hay un nostálgico recalcitrante que se empeña en reunir a los de entonces; pero los de entonces, como bien cantaba el poeta, nunca son los mismos. Es lo que te pasa cuando te tropiezas por la calle con aquel inseparable compañero de pupitre. No tiene nada que ver con el que tú conociste. A veces el presente mejora el pasado, pero casi siempre es al revés. Físicamente sólo hallas deterioros, y en muchos casos te ves delante de un lenguaraz o de un fantoche al que te gustaría decirle lo que piensas antes de salir corriendo para no tener que verle nunca más. La mayoría cumple las previsiones que uno se había imaginado.
 
Otras veces no sabes qué decir cuando te los encuentras. Ellos te cuentan pasajes de tu vida de los que ni siquiera te acordabas mientras tú sonríes y haces como que te emocionas. Pero yo tampoco soy el que era. Supongo que también habré perdido, y que por eso precisamente me niego a verme reflejado en esos otros que casi eran como hermanos. Escribo mucho del pasado, pero sólo vuelvo a él metafóricamente. No me gusta el regodeo en un recuerdo que siempre se empeña en hacernos mejores de lo que éramos. Hay que apostar siempre por el viaje con todas las consecuencias. Nos queda la memoria recreada de la que hablaba hace un momento, o la que mantiene a salvo a todos los que transitaron con nosotros una época determinante de nuestras vidas. Pero si realmente volvemos al lugar en donde habitaban esos sueños, sólo hallaremos los mismos remiendos que cuando rompíamos los juguetes para ver lo que había dentro.   

CICLOTIMIAS

Al escribir, sólo estamos transcribiendo sombras.



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Las rachas. Santiago Gil

PSICOGRAFÍAS
“Más tarde o más temprano todo cambia”


Las rachas

Santiago Gil


Los buenos tiempos nos sorprenden cuando menos los esperamos. No
siempre depende de nosotros la felicidad, pero si no salimos a la calle
con una actitud positiva no hay nada que hacer. La mayoría de las veces
tenemos un cielo azul sobre nuestras cabezas y ni siquiera lo miramos.
Incluso los malos tiempos se sobrellevan de otra manera cuando uno
apuesta todo lo que tiene a la alegría.
PSICOGRAFÍAS
“Más tarde o más temprano todo cambia”


Las rachas

Santiago Gil

Los buenos tiempos nos sorprenden cuando menos los esperamos. No siempre depende de nosotros la felicidad, pero si no salimos a la calle con una actitud positiva no hay nada que hacer. La mayoría de las veces tenemos un cielo azul sobre nuestras cabezas y ni siquiera lo miramos. Incluso los malos tiempos se sobrellevan de otra manera cuando uno apuesta todo lo que tiene a la alegría. Si llega se disfrutará plenamente y con todas sus benditas consecuencias. Y si nos vuelve a dejar con la miel en los labios tenemos que saber que el próximo minuto puede cambiar por completo nuestro destino. La cosa es no claudicar y mantenerse a flote. Sólo navegando podremos llegar alguna vez a buen puerto.

En el arte hace tiempo que se sabe que prácticamente todo depende del esfuerzo del que crea. Sólo hay un pequeño componente de inspiración, y cuando llega lo mejor es que nos coja trabajando. Por mucho que a uno se le ocurra el argumento del Quijote, si no se sienta luego durante años, o si no estaba sentado cuando llegó el fogonazo, lo más probable es que se quede en el olvido. La vida es parecida. Hay que luchar por vivirla a diario, aunque a veces parezca que nos colocan un desierto detrás de otro al final de cada horizonte. Si andamos pendientes de nimiedades que no tienen nada que ver con lo esencial, dejaremos pasar de largo todo lo bueno que tenemos delante.

Las rachas existen como existen los días nublados y los días despejados, o las grandes marejadas y esas mañanas en que el mar parece el azogue de un espejo destinado sólo a reflejar nuestra mirada más oceánica y volandera. No dependen de nosotros esos cambios, pero sí la decisión de aprovechar cada una de esas buenas rachas que nos regala la vida de vez en cuando. Quien ha jugado a baloncesto sabe, desde el primer lanzamiento a canasta, cómo se le va a dar el partido. Había días en que entraban todos los tiros y otros en los que por más cerca que tiráramos no había manera de encestar. Diariamente nos pasa un poco lo mismo. A veces salimos a la calle y sólo recibimos buenas noticias y gratas sorpresas, y otros días no hacen más que complicarse desde que estamos tomando el desayuno. Pero al igual que sucedía en el baloncesto, esas rachas también tienen mucho que ver con nuestro esfuerzo de los días previos y con la actitud con la que afrontemos los retos que tenemos por delante. Ya vivir es un verbo que significa milagro. Podíamos habernos quedado entre los otros millones de espermatozoides que no llegaron a nada. Si estamos aquí se entiende que tenemos un destino que cumplir. No están los tiempos como para ir tocando campanas a rebato por las calles, pero de cada uno de nosotros depende que las rachas, como los vientos, alteren los rumbos previstos. Más tarde o más temprano todo cambia. Ahora más que nunca hay que estar atento para que no se escape ni una sola oportunidad de ser felices.

CICLOTIMIAS

Los pies en el suelo nos van alejando cada vez más de los sueños.



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Nispereros. Santiago Gil

PSICOGRAFÍAS
“Los nispereros ya no son saqueados por los niños”


Nispereros

Santiago Gil


Hace unos días escribía sobre el protagonismo de las palmeras en
cualquier fotograma que recuerde nuestro paisaje más cercano y
reconocible. Pero no sólo es la palmera la que se cuela en los
horizontes que se vienen con nosotros cuando estamos lejos, o cuando
hace mucho tiempo que no regresamos a casa. También están los dragos,
los pinos, las araucarias o las higueras.
PSICOGRAFÍAS
“Los nispereros ya no son saqueados por los niños”


Nispereros

Santiago Gil

Hace unos días escribía sobre el protagonismo de las palmeras en cualquier fotograma que recuerde nuestro paisaje más cercano y reconocible. Pero no sólo es la palmera la que se cuela en los horizontes que se vienen con nosotros cuando estamos lejos, o cuando hace mucho tiempo que no regresamos a casa. También están los dragos, los pinos, las araucarias o las higueras. Y aquellos laureles de indias de todas las plazas en las que aprendimos a volar sobre una bicicleta o a dar patadas a las chapas, a las pelotas o a cualquier piedra que se tropezara con unos zapatos que sólo sabían correr en busca de aventuras. Pero creo que el árbol que mejor conserva el sabor de la infancia es el nisperero. Cada cual puede optar por el suyo. Todos tenemos un nisperero por el que trepábamos en busca de la rama más alta y del níspero más alejado de nuestros dedos liliputienses. Compartíamos con los pájaros la inmensidad del cielo azul que quedaba lejos, más allá de la fruta y de los deseos. Durante varias semanas al año sólo concebíamos la vida en las alturas. No sé cuándo decidimos quedarnos para siempre en el suelo. Ahora que podríamos subir más alto, ni siquiera estiramos la mano para ver si es verdad que los sueños se cogen siempre al vuelo.

La infancia tenía sus ciclos y sus leyes no escritas en ninguna parte. Sólo el colegio era capaz de separarnos de la bendita anarquía de los barrancos y de aquellas aventuras improvisadas que nos llevaban de los carros de cojinetes a las hogueras antes de que nos perdiéramos siguiendo el rastro de una cometa de papel cebolla que improvisábamos al final de la tarde. Era otra infancia y otra calle. Casi no había coches que pararan los partidos de fútbol de quince contra quince en los que cada gol nos volvía eternos y grandiosos, y en donde no hacían falta ni árbitros ni jueces para poner orden en el juego. Entonces los niños de pueblo y de ciudad nos diferenciábamos poco. Coincidíamos en un solo canal televisivo, pero jamás cambiábamos la tele por la improvisación festiva de la calle. Por eso los niños de hoy se aburren tanto: han perdido la calle y toda aquella enseñanza diaria de la vida que uno encontraba compartiendo juegos. Apenas conocíamos la virtualidad, y puestos a elegir, preferíamos siempre el sabor de los nísperos al más sofisticado juguete tecnológico.

Pero los nispereros ya no son saqueados por los niños. Van pasando las semanas de marzo y abril y uno ve cómo los nísperos se pudren en los árboles sin que aparezca nadie a darse un festín. El níspero es una fruta para los furtivos y los aventureros, pero presiento que los niños de este siglo veintiuno están confundiendo la aventura con la videoconsola. Y sin saberlo, están dejando de saborear su propia infancia: el almíbar del que luego se alimentan los recuerdos.

CICLOTIMIAS

Provengo del mundo del periodismo; por tanto tengo muy presente que todo es efímero, incluso lo que queda escrito.



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El paisaje vegetal de Santa Cristina. Javier Estévez

El paisaje vegetal de Santa Cristina

Por Javier Estévez

Sin duda alguna, uno de los lugares más pintorescos de nuestro municipio es Santa Cristina, cuyo origen ha relatado tan detalladamente nuestro cronista, D. Pedro González-Sosa. La bucólica imagen del pinar y la casona no ha pasado desapercibida para muchos aficionados a la pintura y la fotografía que los han retratado conjuntamente desde numerosas perspectivas y estilos.
El paisaje vegetal de Santa Cristina

Por Javier Estévez

Sin duda alguna, uno de los lugares más pintorescos de nuestro municipio es Santa Cristina, cuyo origen ha relatado tan detalladamente nuestro cronista, D. Pedro González-Sosa. La bucólica imagen del pinar y la casona no ha pasado desapercibida para muchos aficionados a la pintura y la fotografía que los han retratado conjuntamente desde numerosas perspectivas y estilos. Sin embargo, uno de los elementos más interesantes y desconocidos que existen en este lugar es el magnolio que se alza en el patio interior de la casona y casi tan viejo como las paredes que aún la sostienen.

El magnolio  es el perfecto árbol ornamental: este ejemplar perenne, siempre verde y con hojas alternas elípticas y brillantes, ofrece a quien lo observe una imagen elegante y distinguida, gracias a su voluminosa copa de denso follaje. Mide en torno a los 15 metros de altura (supera en altura a la casona) y es un ejemplar centenario, sin duda, pues se trata de una especie de crecimiento exageradamente lento, aunque desconocemos su edad absoluta. No sólo es el magnolio más desconocido de Gran Canaria. Es el ejemplar más monumental de la isla, a pesar del aparente abandono que desprende su imagen, similar al estado ruinoso y desolado de la casona.

Los magnolios proceden de las regiones cálidas y tropicales de América y fueron descubiertos para la ciencia por el botánico francés Pierre Magnol a principios del siglo XVIII. Cómo llegó hasta Santa Cristina y el por qué es toda una incógnita actualmente, pero leyendo el artículo escrito por nuestro cronista, no es desventurado apuntar la posibilidad de que fuese Puerto Rico, Chile o Venezuela su origen o su inspiración. No olvidemos que existen numerosos ejemplos de plantación de especies ornamentales asociadas a casonas que tienen como único origen la relación histórica entre los moradores de la vivienda y el origen biogeográfico del ejemplar. En este caso, debemos recordar el origen americano y tropical de la especie y las numerosas campañas bélicas que realizó por el trópico de este continente el brigadier Ruperto Delgado González,  quien, y como apunta el cronista, mandó a levantar la casona tras obtener las tierras en el año 1833 y donde se alzan aún en la actualidad -entre otros bienes- casa, pinar y magnolio.

Al margen del enigma de su origen, tenemos la certeza de que Santa Cristina presenta un ambiente ideal para el correcto desarrollo del ejemplar: suelos profundos y ricos en macronutrientes -nitrógeno, potasio y magnesio-  y micronutrientes, además de una ubicación, el patio interior, que crea un entorno perfecto  para las exigencias lumínicas del ejemplar: sol y sombra. En estas magníficas condiciones, el magnolio de Santa Cristina exhibe entre los meses de abril, mayo y junio una floración espectacular de flores solitarias de gran tamaño, carnosas y blancas, que desprenden un perfume extraordinariamente intenso.

El origen del pinar que envuelve la casona y que es la piedra angular del paisaje del lugar, es igualmente, una incógnita. Son ejemplares que pertenecen en su totalidad a la especie conocida como pino piñonero (Pinus pinea) muy frecuente en los espacios forestales silvestres y cultivados de la península Ibérica y muy utilizado en jardinería y paisajismo mediterráneo. Los ejemplares de Santa Cristina, de más de veinte metros de altura, poseen un tronco  rectilíneo y vertical que se eleva sin ramificaciones en su primera mitad o más arriba, para después ramificarse espectacularmente, abrirse y proyectarse en el paisaje como una copa redondeada y achatada, en forma de sombrilla, creando esa imagen tan característica del lugar.

Las ortofotos nos permiten apreciar como el volumen unido de las copas en el año 1962 es similar al que presenta en la actualidad, lo que nos permite afirmar que estamos ante un pinar claramente centenario y posiblemente coetáneo al magnolio cultivado en el patio interior. El pino piñonero no es una especie tradicionalmente cultivada en Canarias, que ya cuenta de forma natural con soberbios pinares monopolizados por una especie endémica de las islas, el pino canario. Esta aclaración nos hace pensar que quizás el brigadier buscó reproducir en su feudo insular aquellas pinedas tan cotidianas en el paisaje peninsular bajo las que transcurrieron tantos años de su vida. Independientemente a su origen, la imagen actual de Santa Cristina, con su pinar tan característico, es sin duda alguna, una de las primeras intervenciones paisajísticas en el medio rural gran canario y es, en la actualidad, uno de los paisajes más notables de nuestro municipio.

Ortofoto de Santa Cristina. En blanco y negro el año 1962. En color el año 2009, 47 años después.



Francis Naranjo presenta en París y Buenos Aires el vídeo “Agosto 2007”

Francis Naranjo presenta en Buenos Aires el vídeo “Agosto 2007”


La
renovada Galería AFA participa por tercera vez consecutiva en la Feria
de Arte Contemporáneo de Buenos Aires, ARTEBA 09, expandiendo su
catálogo de artistas y visualidades desde la fotografía al video, la
pintura y el dibujo.
Galería
AFA se complace en presentar por tercer año consecutivo una selección
de artistas en la 18ª versión de la Feria de Arte Contemporáneo de
Buenos Aires, ArteBA09.

Francis Naranjo presenta en Buenos Aires el vídeo “Agosto 2007”

La renovada Galería AFA participa por tercera vez consecutiva en la Feria de Arte Contemporáneo de Buenos Aires, ARTEBA 09, expandiendo su catálogo de artistas y visualidades desde la fotografía al video, la pintura y el dibujo.

Galería AFA se complace en presentar por tercer año consecutivo una selección de artistas en la 18ª versión de la Feria de Arte Contemporáneo de Buenos Aires, ArteBA09. La presentación incluye una selección de obras fotográficas, entre las que cuentan las de Carolina Saquel (Chile), Cristóbal Palma (Chile), Francis Naranjo (España), Marcelo Brodsky (Argentina) y Martin Parr (Inglaterra), de quien se presentan fotografías de la reciente serie Playas (2006-2008) y algunas imágenes extraídas de la serie Correspondencia, uno de los diálogos visuales sostenido entre el artista Marcelo Brodsky y su invitado, Martin Parr,  exhibido el año 2008 en Galería AFA.

Francis Naranjo presentará una obra inédita (“Agosto 2007”) que se compone de una instalación de video y sonido, siguiendo con la serie de instalaciones que presentó en este mismo evento el año 2008. Este vídeo es el resultado de la colaboración entre tres disciplinas de la creación: imagen Francis Naranjo; música, José Manuel López López; poesía, Dionisio Cañas. A la vez que la pieza fotográfica *El poeta tuerto* (en colaboración con Dionisio Cañas) y *Un ser un dios*.

Además de la selección de obras fotográficas, este año la galería expande su carpeta visual a dibujos y pinturas, entre las que destacan los dibujos y pinturas  del artista Álvaro Oyarzún, y, la curatoria realizada por el teórico Gonzalo Pedraza que reúne trabajos de jóvenes pintores nacionales como Daniel Rodríguez,  Felipe Cooper,  Francisco Uzabeaga y Diego Martínez.

En esta ocasión, la participación de la galería contempla, además de la exhibición, el lanzamiento del libro “DE MEMORIA” del artista español Francis Naranjo, patrocinado por el Gobierno Canario y editado por Metales Pesados, lanzamiento a realizarse el sábado 23 de mayo  a las 17.00 hrs. en el Stand de Galería AFA (D38). 

Galería AFA en ArteBA ’09 está presente en el Stand D38 el 21 al 26 de Mayo del 2009, Espacio Ferial La Rural, Buenos Aires, Argentina.

Para mayor información y material gráfico, comunicarse con Paulina Zubicueta; coordinacion@galeriaafa.com  
 
Calle Phillips 16. Dpto 16- A.  Santiago. Tel:
56-2-6648450
www.galeriaafa.com    
info@galeriaafa.com coordinacion@galeriaafa.com



ARCHIVO
Francis Naranjo presenta en París el vídeo “Agosto 2007”

El video de Francis Naranjo “…Agosto 2007...” será presentado en el mes de abril en el Instituto Cervantes de Paris, en el Museo Reina Sofía y en el Festival Internacional de Vídeo de Casablanca. El trabajo del artista de Gran Canaria será incluido en el programa de proyecciones de The Rencontres Internationales Paris / Madrid / Berlin (http://art-action.org/). El 3 de abril se visionó en el Instituto Cervantes de la capital francesa y el 24 de abril se proyectará en los Rencontres Internationales Paris / Madrid / Berlin  el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia.

La presentación en Madrid de este vídeo de Francis Naranjo se hará en el Auditorium Sabatini el día 24 de abril a las 18:00 horas y en el contexto de la exposición que abarca la totalidad del calendario del festival en el futuro Centro Nacional de Artes Visuales, Tabacalera. La pieza producida por el CAAM con la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha, que le concedió una ayuda a la cinematografía en 2008 “…Agosto 2007...” fue presentado como primicia en el CAAM el pasado 3 de noviembre de 2008 por el artista y por el poeta Dionisio Cañas.

En París y Madrid la presentación correrá cargo de Jean François Retting y Natalie Hénon, directores de estos encuentros.

La presentación del vídeo en París (http://paris.cervantes.es/fr/default.shtm ) se plantea con una mesa de debate posterior al visionado,  en la que participan José Manuel López López, Dionisio Cañas y Francis Naranjo, moderada por Jean François Retting y Natalie Hénon.

El video de Francis Naranjo, basado en el poema "Algo se pudre en el corazón de la hormiga", de Dionisio Cañas y banda sonora de José Manuel López López, de 18 minutos de duración, fue rodado en el antiguo Hospital de San Martín. Mientras Francis Naranjo grababa las escenas, el compositor José Manuel López López escribía simultáneamente en su estudio la música que compone la banda sonora del vídeo. Tal y como indica Francis Naranjo: "Los tres espacios, el de la imagen, el de la música y el de la poesía se entrelazan creando una tela de araña en la cual la mirada, el oído y el subconsciente, que es "despertado" por la palabra, atrapan al espectador en una trampa mortal: la de verse reflejado en el video como si de él se tratara."

En octubre de 2009 el público grancanario podrá ver "…Agosto 2007…", pieza producida para la exposición individual que el CAAM prepara con un proyecto específico de Francis Naranjo para su sala de San Antonio Abad. Para entonces, el vídeo habrá realizado un importante recorrido internacional, haciendo escala en París, Sevilla, Berlín, Madrid (2008-2009, Rencontres Internationales París / Madrid/ Berlín), Buenos Aires y Nueva York (2009, Dean Projects).

El Instituto Cervantes lo presentará como su aportación al Festival Internacional de Video de Casablanca, y en Pekín (2010, Instituto Cervantes).

Francis Naranjo ha sido uno de los primeros creadores invitados por el CAAM a crear obra específica dentro del antiguo Hospital de San Martín. Diversos creadores nacionales e internacionales serán invitados por el centro de arte para dejarse inspirar por este edificio único y singular, que alberga parte de la historia de las Islas.

Perfil biográfico

Francis Naranjo (1961, Guía de Gran Canaria) es uno de los artistas canarios con mayor proyección internacional. Sus piezas abordan cuestiones centrales de la sociedad de la información, como la globalización y la utilización de las nuevas tecnologías. Entre otros, ha expuesto en Madrid, Valencia, París, Berlín, Nueva York, Santiago de Chile y en Gotemburgo (Suecia). Más en  www.francisnaranjo.blogspot.com



Palmeras. Santiago Gil

PSICOGRAFÍAS
“No podríamos imaginar estas islas sin palmeras”

Palmeras
Santiago Gil


No podríamos imaginar estas islas sin palmeras. Ahora que el picudo
rojo y los malos vientos se empeñan en echarlas abajo es cuando más
necesaria se hace su reivindicación. No tendríamos la misma mirada de
no habernos cruzado con los palmerales que encontrábamos en los
barrancos o en las costas más paradisíacas de las islas.
PSICOGRAFÍAS
“No podríamos imaginar estas islas sin palmeras”


Palmeras

Santiago Gil

No podríamos imaginar estas islas sin palmeras. Ahora que el picudo rojo y los malos vientos se empeñan en echarlas abajo es cuando más necesaria se hace su reivindicación. No tendríamos la misma mirada de no habernos cruzado con los palmerales que encontrábamos en los barrancos o en las costas más paradisíacas de las islas. Le debemos el nombre de nuestra provincia y de la capital que nos identifica cuando viajamos lejos o vamos perdiendo poco a poco nuestros lugares de referencia. El emigrante canario jamás olvida la orilla de la que partió ni los palmerales que fue dejando atrás a medida que se adentraba en el océano. No seríamos los mismos sin la presencia siempre cercana de la Phoenix Canariensis. Cuando vivía en Madrid y acechaba la nostalgia, lo único que  me consolaba era la visita a la palmera canaria que está en el Botánico, muy cerca de la famosa estatua que tantas veces cantara Radio Futura en los años de la Movida. No había mar, pero las palmas lejanas que se mantenían a salvo del frío y de la canícula mesetaria me ayudaban a endulzar la distancia y esa saudade canaria que viene de nuestra herencia portuguesa.

La danza de las palmeras cuando sopla el viento que amenaza con derribarlas demuestra que incluso en los peores momentos hay que apostar por la belleza como arma de defensa. La palmera sólo baila para defenderse del viento, y cada una de sus palmas improvisa una danza armónica y estéticamente sublime. Si se empeñara en comportarse como el viento para luchar contra él caería irremisiblemente al suelo. A veces cae, pero lo hace con la dignidad que siempre conserva quien ha perdido sin traicionarse. Y además nosotros sabemos que no sólo el sauce es llorón: también las palmeras, recién mojadas por la lluvia o la tarosada, destilan lágrimas lentas. Algunas se condensan luminosas en támbaras y dátiles que contribuyen a que no perdamos la necesaria nostalgia atávica de los paraísos.

Las palmeras guardan entre sus sombras el eco de todos los pájaros luminosos que dejaron de arribar a estas costas cuando empezamos a confundir el paraíso con los reclamos satinados de las agencias de viaje. Aquellos pájaros fueron los primeros que llegaron huyendo del frío del norte. Los palmerales conservan los ecos de aquellas tardes de trinos festivos cuando caía el sol entre el jable y la sombra negra de los volcanes. También sabemos que no es el junco la única especie que se adapta a los vientos y a los grandes desajustes meteorológicos. Los canarios siempre hemos sabido que son las palmeras las que se doblan desde mucho más arriba para no caer. Pero ahora nos toca a nosotros evitar que los picudos que hemos traído desde muy lejos acaben echando abajo ese sueño. Ya no les vale sólo con haber aprendido a danzar para ganarle la batalla a los vientos.

CICLOTIMIAS

No olvides nunca que cuando lloras también estás escribiendo.



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Santa Cristina. Por Pedro González-Sosa

  Santa Cristina


Por Pedro González-Sosa

 Santa Cristina 


Por Pedro González-Sosa

CAPITULO 1

Los topónimos San Fernando y Santa Cristina, lugares conocidos en los términos municipales de Moya y Guía, tienen un origen pintoresco, pues nacieron de la adjudicación por el Estado de extensos terrenos, en lo que fue la Montaña de Doramas, por los servicios prestados en campañas bélicas americanas por dos ilustres militares vinculados con Canarias, respectivamente: al general isleño Francisco Tomás Morales, beneficiario de 656 fanegadas desde 1830, y Santa Cristina al que había sido su secretario y luego yerno el brigadier Ruperto Delgado González, que obtuvo las tierras en 1833.

icon TEXTO ÍNTEGRO PARTE 1 (LA PROVINCIA / DLP. 040309)


CAPITULO 2

Como complemento de la anterior croniquilla donde se recordaba el origen del topónimo Santa Cristina, permítasenos redescubrir hoy porque es algo desconocido para algunos quién fue el personaje que puso aquel nombre en honor de la reina María Cristina, esposa de Fernando VII, al paraje popular al que acuden cada domingo y fiestas de guardar los isleños para pasar unas jornadas de asueto y comilonas al aire libre.

icon TEXTO ÍNTEGRO PARTE 2 ( LA PROVINCIA / DLP. 10.04.09)




REPORTAJE SOBRE LA ENSEÑANZA EN GUÍA

EL INSTITUTO DE GUÍA


Estudio de Sergio Aguiar Catellano sobre le evolución histórica de la enseñanza media en Guía, en la que ocupa un papel estelar el Instituto Laboral, luego denominado Instituto de Enseñanza Media de Guía de Gran Canaria.

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El otro. Santiago Gil

PSICOGRAFÍAS
“Nos inmortaliza el recuerdo de los otros”


El otro

Santiago Gil

Nos
inmortaliza el recuerdo de los otros. Y no siempre somos los mismos. Es
mentira que vivamos sólo una vida. Dependiendo de quien nos rememore
vamos cambiando de imagen, de carácter o de mirada. Para unos serás
siempre el bebé deseado que lloró en la asepsia de un paritorio.
Aquella matrona y aquel ginecólogo que te ayudaron a salir al mundo
nunca olvidarán tu gesto de asombro y tu desespero cuando tratabas de
saborear la primera bocanada de oxígeno.
PSICOGRAFÍAS
“Nos inmortaliza el recuerdo de los otros”


El otro

Santiago Gil

Nos inmortaliza el recuerdo de los otros. Y no siempre somos los mismos. Es mentira que vivamos sólo una vida. Dependiendo de quien nos rememore vamos cambiando de imagen, de carácter o de mirada. Para unos serás siempre el bebé deseado que lloró en la asepsia de un paritorio. Aquella matrona y aquel ginecólogo que te ayudaron a salir al mundo nunca olvidarán tu gesto de asombro y tu desespero cuando tratabas de saborear la primera bocanada de oxígeno. Tú pudiste ser el protagonista de su primer parto y no lo sabes. Ellos, sin embargo, guardan para siempre la imagen de otro que no se parece nada a ese hombre  tan serio, tan mayor y tan circunspecto que sale a la calle tratando de buscar la manera de llegar a fin de mes.

También eres otro en la memoria de tus compañeros de párvulos o de colegio. Para los que no te han vuelto a encontrar en todos estos años seguirás siendo el niño gordito, el que metió el gol en aquella final tan importante entre los alumnos de tercero y de cuarto, el que un día llegó diciendo que había un circo a las puertas de su casa, o el que lloró desesperado cuando la muerte atacó demasiado cerca. Tampoco habrás cambiado en el recuerdo de aquella primera novia que sólo te reconoce como eras durante aquel verano luminoso de los dieciséis años. Da lo mismo que hoy te vuelvas a tropezar con ella por la calle. Ninguno de los dos se reconocerá, y si lo hacen jamás cambiarán aquella imagen por la del hombre canoso y entrado en carnes, o por la de la mujer que anda pendiente de que los niños salgan del colegio para correr con ellos camino del conservatorio. Cada uno preferirá mantenerse a salvo en la memoria luminosa y enamorada del otro.

También te has ido quedando en todas las ciudades que has visitado, en los amigos que han pasado por tu vida y en el reflejo de las aguas que tanto saben de ti y de tus misantropías. Unos te recordarán pusilánime y otros heroico y osado. Alguno mantendrá viva la grotesca imagen de una borrachera adolescente en la que ridiculizaste hasta tu propia sombra, y otro te verá recibiendo sobresalientes en la universidad. Unos creerán que habrás llegado lejos y otros te supondrán varado en algún arrabal del fracaso y de la frustración más descorazonadora. Incluso, cuando mueras, los que ya no te han vuelto a ver seguirán recordándote vivo, como si estuvieras en aquel paritorio, en aquel colegio o en aquel pueblo de verano en el que descubriste el amor. Somos milagrosamente ubicuos y andamos por muchas partes sin movernos de donde estamos. Da lo mismo el tiempo y hasta el azar que a veces nos lleva por los caminos más inverosímiles. Todos nuestros rostros quedan retratados para siempre en la mirada del otro.

CICLOTIMIAS

Desde niños aprendimos en el patio del colegio que los pelotazos que más duelen son los que no esperas.



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