Las Canastas


Música de Papagüevos

Por Santiago Gil

Uno siempre recuerda las estructuras de las que colgaban las canastas de baloncesto como unos estorbos que teníamos que estar todo el santo día moviendo de un lado para otro cuando queríamos jugar al fútbol. Nosotros no éramos como los niños de ahora que tienen tropecientas mil ofertas deportivas. 

Entonces sólo teníamos el fútbol, la lucha canaria, la natación y un poco de voleibol y balonmano. Pero como el deporte que practicábamos era improvisado, a menudo montando campos en pedregales o en fondos de maretas vacías, solía ser el fútbol lo más demandado y socorrido. También influía que en los periódicos, en la tele o en la radio no se hablaba de otra cosa. No hacían falta entrenamientos o estar federados para montar partidos de máxima rivalidad entre calles o barrios del pueblo. Poco a poco, sin embargo, se fueron sofisticando las infraestructuras y empezamos a utilizar las canchas que supuestamente se habían construido para jugar a balonmano, a voleibol o baloncesto como canchas de futbito, que era como entonces llamábamos todos a eso que ahora llaman fútbol sala – para nosotros hubiera sido algo hilarante meter en sala cualquier deporte, y mucho menos el futbito, aunque cuando íbamos a jugar los partidos interescolares al Vega Mateos de Gáldar casi nos veíamos jugando en el Bernabéu-. Estaba la cancha del albergue, que siempre conocimos como la cancha del barranco, la del Instituto y la del colegio. La preferida era sin duda la del barranco, el gran escenario de casi todos nuestros pequeños hitos deportivos. El problema de esta cancha es que era un poco multiusos, y si había gente jugando a baloncesto no se podía jugar al fútbol. Hasta que tuvimos doce o trece años siempre perdían los de baloncesto, que eran poco menos que unos bichos raros. Para jugar tenían que ir a las horas que sabían que no habría nadie con ganas de jugar al fútbol, después de almorzar o a primera hora de la mañana. Pero más tarde o más temprano aparecíamos quince o veinte fanáticos con el balón de fútbol y hacíamos valer nuestra prevalencia y nuestra mayoría absoluta y aplastante. Antes teníamos que estar rodando las estructuras de hierro de las que colgaban las canastas. Estaban equipadas con ruedas y a nosotros nos servían más para hacer el mono que para jugar al baloncesto.

No sé cuando se viraron las tornas, aunque el fútbol nunca dejó de ser lo más importante. Me imagino que los primeros acercamientos al baloncesto coincidieron con el Madrid de nuestro paisano Carmelo Cabrera, y que luego se fueron concretando con la llegada de aquella generación de grandes jugadores que tuvo su corolario con la medalla de plata de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles. A los doce o trece años nos entró el gusanillo de la canasta. De repente descubrimos que nos divertíamos más con la intensidad, la participación y la velocidad de basket que con las patadas y el alejamiento cada vez mayor del romanticismo futbolero. Yo hubiera querido ser un gran jugador de fútbol, pero pronto descubrí que era un poco patán con las piernas. En el baloncesto, sin embargo, me defendía mucho mejor y además podías progresar una barbaridad practicando por mi cuenta los tiros a canasta, el dominio del balón en carrera o las fintas o movimientos más o menos espectaculares. Por entonces empezamos a ver los primeros partidos de la NBA en televisión, los famosos Lakers contra los Celtics. Como pasaba como el Real Madrid y el Barcelona en los terrenos futbolísticos y baloncestísticos, nuestra generación se fue decantando por la seguridad y la efectividad de Larry Bird o por los arabescos de Magic Johnson. Yo opté sobre la marcha por los Lakers y por intentar jugar con el espíritu de Magic. Pero junto a esas referencias que entonces nos parecían poco menos que de ciencia ficción estaban aquellos partidos de infarto de la selección española con los Corbalán, Epi, Fernando Martín y compañía. De repente las estructuras que servían para sostener y elevar los aros de baloncesto le fueron ganando la partida a las porterías futboleras. Cada canasta era un camino a la gloria, y las tardes se nos iban improvisando partidos de tres contra tres en un solo aro o formando equipos que nos permitían organizar pequeñas liguillas. Habíamos dejado de ser aquellos gárrulos que nos reíamos de Feluco, Ferrer, Sosa, Paco y tantos otros pioneros que cuando nadie sabía siquiera lo que eran tres segundos en la zona se tiraban la tarde botando el balón y tirando a canasta, casi siempre solos, y generalmente siendo víctimas de las malévolas bromas de los que sólo imitábamos a los que salían en las estampas o en el Don Balón. Poco a poco se fueron mejorando las canchas, los materiales los aros, los equipajes y por supuesto las playeras. Entonces, cuando nos empezó a entrar el gusanillo del baloncesto a finales de los setenta, no había ni redes en las canastas, y lo normal era que jugáramos durante meses tratando de encestar en un aro medio desconchado y desclavado del tablero. Al igual que en el futbito y en el resto de los deportes que practicábamos con una espontánea determinación jamás había árbitro. Nos entendíamos entre nosotros, y quizá en esa práctica deportiva fue donde empezamos a descubrir que, al igual que en la vida, los hay nobles e innobles, tramposos y honrados, creativos e imitadores, y también compañeros o egoístas: toda la vida se estaba recreando en la cancha, aunque nosotros entonces no éramos conscientes de ello. También descubrimos el valor del esfuerzo y la constancia, y por supuesto la importancia de la suerte. Ahora hace años que no tiro a canasta y que no pruebo a lanzar un penalti o a practicar una contrapardelera, pero sí reconozco que aprendí mucho en las canchas de deporte de mi infancia. Con los años todos aquellos jugadores han ido creciendo y comportándose más o menos como lo hacían en el deporte. No sé qué ha sido de muchos de ellos pero seguro que el tramposo sigue dedicado a las trampas y que el voluntarioso sigue luchando a brazo partido por ganar los partidos de la vida diaria. Creo que casi todos éramos nobles y buenos deportistas, por eso podíamos jugar casi siempre sin árbitro. Pero siempre había alguno que venía a enturbiarlo todo con sus malas formas y sus abusos. Eran pocos, pero como descubrimos cuando crecemos y nos movemos en otros ámbitos de la realidad, también entonces se hacían notar y nos terminaban jodiendo los partidos.

Marzo de 2007.

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Edición 5 enero 2007

Guía de Gran Canaria

5 de enero de 2007

Luján Pérez

En 2006 se cumplen 250 años del nacimiento del escultor guiense José Luján Pérez; sin duda, el artista guiense de mayor proyección.

La habanera "La Perla" no es de Néstor Álamo

De forma machacona, a pesar de que me dicen él mismo aclaró en algún sitio que no es el autor de la música ni de la letra, se sigue atribuyendo a Néstor Álamo la autoría de la bonita habanera “la Perla”. La reiterada atribución puede llegar a confundir a la gente y es justo que se aclare de una vez la cuestión.

Néstor Álamo

2006, centenario Con motivo del centenario de su nacimiento se han organizado diversos actos de homenaje

Juan J.

Caballero: Una vida dedicada a la artesanía

Tomasín, personaje

popular donde los haya El 5 de enero de 2000 falleció el personaje más popular de Guía, y lo hacía en el mismo momento en que la Cabalgata de los Reyes Magos pasaba debajo de la habitación 334 que ocupaba en la clínica Santa Catalina. + Ver reportaje

Agenda 21

El Ayuntamiento de Guía trabaja actualmente en la denominada Agenda Local 21 cuyo objetivo es desarrollar un Plan de Acción Municipal basado en un desarrollo sostenible y que integra las políticas ambientales, económicas y sociales del municipio con la participación de todos los agentes sociales del mismo. + Participa en la encuesta

Audio MP3

Pedro Forteza contando una anécdota del Alcalde Juan García Mateos, cuando en los años cincuenta invitó a un "comistraje" a lo mejor de cada casa

Alejandro C. Moreno y Marrero

coordina la sección sobre los oficios tradicionales de Guía, en la que Juan Dávila hace una aportación importante .

Pepe

Mejías, "la hiedra" “La Hiedra”, un espacio radiofónico dedicado al bolero, dirigido y presentado por José Mejías Ruiz.

Crónicas del ayer

Sección interactiva en la que se insertan crónicas y noticias del pasado guiense .

Homenaje

a Gloria Betancort Más de un centenar de personas asistieron el viernes 20 de octubre de 2006 al homenaje que el Instituto de Enseñanza Secundaria Guía rindió a la profesora y monja dominica, Gloria Betancort Brito, con motivo de su jubilación como docente tras 40 años dedicada a la enseñanza

El Pleito Insular,

según Néstor Álamo Del libro "EL GABINETE LITERARIO, CRÓNICA DE UN SIGLO", de Néstor Álamo, hemos entresacado estos párrafos sobre nuestro eterno Pleito Insular

Cruce de cartas

Entre Néstor Álamo y el párroco don Bruno Quintana, tras la retirada de aquél de la dirección del Camarín de la Virgen

El niño que

volaba Homenaje a Tomasín Yo de niño volaba. Con los años he ido perdiendo las alas, poco a poco, casi sin que me diera cuenta. Realmente no sé cuándo dejé de volar. Ya algo mayor podía hacerlo de vez en cuando al lado de la persona que me enseñó a creer que todo lo que uno imagina se puede llegar a conseguir. Él fue fiel a los sueños hasta el último de sus días.

Sergio Aguiar, filólogo e historiador

En el campo de la investigación histórica, Sergio Aguiar ha desarrollado un amplio trabajo con respecto a la historia de Guía de Gran canaria y de la Comarca Norte de la isla.

Pedro González-Sosa recibió el justo homenaje

El 13 de agosto de 2006 tuvo lugar en el Teatro Viejo el homenaje a nuestro Cronista Oficial. Minutos antes se inauguró la placa de la calle que levará su nombre. CALLE CRONISTA PEDRO GONZÁLEZ-SOSA

Toño,

pregonero 2006 El Pregón de las Fiestas de la Virgen 2006 corrió a cargo del hijo de este municipio Luís Antonio González Mendoza, Medalla de Oro de esta Ciudad

Restaurante La Parra

Restaurante de comida mediterránea, con un toque de tradición familiar, para disfrutar y comer bien

Más en esta edición

Portada reconstruida a partir de la copia del Wayback Machine de 06/03/2007 de la edición original.


Recordando a Tomasín

 

 

Por Santiago Gil

 

Si le hacemos caso al cantante grancanario Braulio, el pasado día 5 de enero de 2000 murió el personaje más importante de Guía, y lo hacía en el mismo momento en que la Cabalgata de los Reyes Magos pasaba debajo de la habitación 334 que ocupaba en la clínica Santa Catalina. Corrosivo, tierno, "permanentemente enamorado" y catador de una cara de la vida sólo reservada para inocentes, de Tomasín nos queda cuerda para rato en anécdotas y recuerdos que jalonan una biografía casi tan mitificada como la de la mayor parte de los prohombres de todas las historias.

 

El fallecimiento de Tomasín ha producido en la isla de Gran Canaria una especie de conato o brote extraño de una enfermedad que nada tiene que ver con la muerte. La noticia de su desaparición llegó a todas partes como un reguero de pólvora en cuestión de horas, pero las reacciones a la misma llegaron a mosquear a los mismísimos dioses. De las lágrimas y los dolores iniciales se pasaba, casi de inmediato, a la risa y al recorrido de un anecdotario que para sí lo quisieran los más grandes cómicos de la historia.

Tomasín, como dicen por Guía, fue mucho Tomasín, y a lo largo de su existencia dio sobradas muestras del porqué de esta coletilla que te espetan según lo nombras por el noroeste grancanario. Una vez lo llamaron de la Caja de Reclutas y armó una carajera de la que sólo se libró por padecer el síndrome de Down, pero eso no quita para que fuera el primer gran insumiso de la isla. Cuando le preguntabas que qué había sucedido en la calle Reyes Católicos, él, antes de echarse a reír como un descosido, te decía que había ido "con Ramón Pérez, Manolo el zapatero y con un bobo del campo", que por supuesto no era él. Pero no contaba lo otro, lo de cómo le quitó la gorra a un comandante de los entonces y la que se armó con su presencia de minutos entre los de caqui.

Murió con 59 años, una edad que entre quienes padecen su enfermedad equivale casi a los cien años de los llamados "normales". En vida recibió siempre todo el cariño de su familia y de sus vecinos, e incluso el municipio guiense, por mediación de la Asociación de la Fiesta del Queso, le levantó un busto de bronce en la Plaza de San Roque. ¡Y la que se armaba si allí meaba un niño o cagaba una paloma! Para Tomás García Díaz el que estaba en la estatua –Tomasín- era como Dios, y cuando él pasaba delante de sí mismo se detenía, se santiguaba y si venía al caso le pedía algún milagro o algún favorcillo más terrenal y posible; si le cagaban las palomas no dudaba en bajar con un paño y un bote de Pronto que le diera brillo y lustre a su inmortalizado.

Era, como dice Braulio en su canción, el primero en todos los entierros, bodas y bautizos, y tanto ejercía de guardia municipal, como de cantante, de cura o de puntal de lucha canaria. De último ejerció de médico del seguro, para lo que dicen los que le conocieron que tenía mano de santo. Cuando era puntal del equipo de lucha de Guía siempre lo echaban al terrero contra uno de Gáldar más fuerte que él ante el que perdía todas las agarradas, pero eso en el terrero, porque fuera de él se las ganaba todas con picardía y listeza. Mientras el triunfador se quedaba en la arena recibiendo las ovaciones, Tomás, tan cuico como siempre, se subía a las gradas a pedirles el dinero a unos sorprendidos espectadores que rompiendo la tradición de nuestro deporte vernáculo se veían entregándole los duros al derrotado.

Tras la muerte de su madre, Bárbara Díaz Moreno, Tomasín llevaba cuatro años montando su despacho de médico en la casa de cada una de las hermanas y hermanos que se hicieron cargo de él. Por eso no fue de extrañar que junto a la corona del ayuntamiento de Guía, aparecieran las de Agaete y las de otros puntos de la isla tan distantes del lugar de sus andanzas más sonadas. Precisamente el alcalde de su pueblo, Fernando Bañolas Bolaños, fue de los primeros que se movieron para que su "ciudadano más popular" fuera velado y tratado con honores de prohombre en su ciudad natal.

Fue enterrado, como no podía ser menos, el día de Reyes, el más mágico y más inocente de todo el año, y su muerte, al paso de las tristezas iniciales, sólo ha dejado recuerdos, sonrisas y un anecdotario de coñas con el que se podrían escribir hasta tesis doctorales, pero lo bueno de Tomasín es que las anécdotas las dejó todas escritas en las víctimas de sus sanas maldades y, sobre todo, en los afortunados receptores de sus ternuras y sus cariños mas sinceros.

 

Una canción para el recuerdo.

Braulio no faltó al entierro de Tomasín. Desde primera hora de la mañana hasta el momento del adiós definitivo en el cementerio, el cantante guiense estuvo junto a su amigo como en los buenos tiempos, cuando Tomás, espoleado por el gracejo y la picardía del artista, no dejaba títere con cabeza.

Braulio repetía una y otra vez que el entierro de Tomasín tenía que haber sido el más multitudinario y participativo de la historia de su pueblo, y aunque se le justificaba la falta de algunos por la gran tromba de agua que estaba cayendo, el cantante, defendiendo siempre la integridad de su amigo, repetía que eran miles las visitas que le debían en Guía a quien durante décadas abría el cortejo de todos los entierros sin distingo alguno, que en eso de las clases sociales y las distinciones más o menos oficiales fue Tomasín muy suyo, y lo mismo le daba un alcalde que un pobre paria tirado en la calle.

Braulio, junto a parte de su "tropa barranquera" de la infancia, una tropa en la que Tomasín actuaba de general o de gran maestro de ceremonias, contaba entre la lágrima y la sonrisa las andanzas de un amigo que ayer le dejó un poco más huérfano de cachondeos y bondades. La canción que él le dedicara hace tiempo, y que presentó en las piscinas municipales de Guía a principios de los setenta con Tomasín a su lado, queda como el mejor y más sincero testimonio de alguien que pasó por estos pagos sólo para hacer feliz a la gente: "Tomasín, personaje popular donde los haya, general que nada sabe de batallas, orador que a todo el pueblo hace reír…"

Guía, a 9 de enero de 2000

MAS INFORMACIÓN


Visita oficial del Almirante-Jefe del Mando Naval

26 de diciembre de 2006
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El pasado lunes día 11 de diciembre de 2006, el Excmo. Sr. D. Emilio José Nieto Manso, Almirante Jefe del Mando Naval de Canarias, giró una visita oficial al municipio de Sta. María de Guía, invitado por el Iltmo. Sr. Alcalde, D. Fernando Bañolas Bolaños.

Junto a su esposa y séquito, fue recibido en el frontis del ayuntamiento, por el Sr. Alcalde, corporación e Invitados, pasando a continuación al Salón de Plenos donde se celebró el Acto Oficial con discurso por ambas partes, firma en el Libro de Oro e intercambio de obsequios. Al finalizar el Almirante Nieto ofreció una Rueda de Prensa.

Terminado este acto, se trasladaron al Templo Parroquial, donde S. E. y séquito tuvieron oportunidad de escuchar nuestro órgano parroquial, con 2 piezas interpretadas por D. Pedro, Cura párroco de Santa María de Guía.

Al mismo tiempo, con las explicaciones del Cronista Oficial, D. Pedro González Sosa, pudo admirar el arte del imaginero Luján Pérez, así como recorrer el artístico Camarín de la Virgen, ante cuya imagen, el Almirante y su esposa realizaron una ofrenda floral. S. E. y acompañantes, tuvieron gestos y palabras de admiración para con los tesoros artísticos que admiraban, así como para la obra civil del templo, en sí mismo.

Tras este recorrido, efectuaron un paseo por las calles del casco histórico, para conocer el estilo arquitectónico tan propio y tan singular de esta ciudad, ampliándolo al horno donde se confeccionan los afamados dulces de Guía, o al taller del artesano Juan José Caballero. Con el recorrido por la Biblioteca Municipal y Casa de la Cultura, terminó la parte Oficial de la Visita.

Luego compartieron un almuerzo, donde no faltó el exquisito queso de Guía, el potaje de Berros, o como postre los típicos “dulces de Guía”. Tras la sobremesa, se trasladaron yacimiento arqueológico del Cenobio de Valerón, que recorrieron con atención, admirando además el  vistoso y admirable paisaje circundante que forman los barrancos frente al mismo. 

No querríamos terminar esta crónica, sin hacer un resumen de la Rueda de Prensa, que ofreció S. E. a los medios informativos presentes. Empezó comentando que la visita se enmarcaba no sólo en su deseo de conocer la tierra que le acoge, donde quiere ser un canario más  (ha recorrido ya todas las islas y muchas de sus localidades), sino también para que los ciudadanos tengamos la oportunidad de conocer quienes son y que hacen nuestros Ejércitos, en especial La Armada. También para tener la oportunidad de agradecer al Ayuntamiento y a su Alcalde, las facilidades dadas en sus campañas de dar a conocer a nuestra juventud las particularidades de la profesión militar. Reasaltó también la contribución de La Armada en el control de la inmigración ilegal, dando cuenta de que la misma, es al menos, el quíntuple de lo que suman las aportaciones de otros organismos, detalle éste que no se traslada a la información pública. 

Por último, decir que las autoridades e invitados presentes en esta visita, quedaron gratamente sorprendidos, no sólo por el alto nivel profesional del Vicealmirante D. Emilio José Nieto Manso, sino por su agradable y sencillo trato, no exento de una excelente formación humanística junto a un natural impulso de conocer la tierra, la gente y cuanto ofrecen nuestras islas. No en vano S. E. es gallego, ferrolano por más señas.  

Un acto importante y memorable, en la apacible pero muy viva actividad de la Estrella y Guía de Gran Canaria.

Joaquín Rodríguez

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Los Estay´s

En la zona norte de la isla,
concretamente en el núcleo urbano Guía-Gáldar, se había fundado, en julio del
67, el conjunto, como se llamaba en aquella época, Los Estay´s. Sus
primeros integrantes fueron Cristino Arencibia, guitarra solista; Antonio Sosa,
guitarra rítmica; Santiago Molina, bajo; e Isaac Oropez, a la batería.

Hicieron su debut el 25 de julio, en el Festival de Conjuntos en Gáldar, donde
también participaron Los Stu and Crack (grupo de Moya) y Los Sterlings. Al mes
siguiente, el 15 de agosto, actuaron en el ya célebre Festival de Guía,
compartiendo gala con Los tipos, Los Randas y Los Leones. También tocaron en
varios lugares de Arucas y en La
Aldea de San Nicolás. En enero de 1968, una segunda versión
de este conjunto, que se4 denominó Los
Estay,s-Sub2
, incorporaba al bajo a Pablo Sosa en lugar de Santiago Molina,
aunque, a su vez, a los pocos meses fue sustituido por Carmelo Alemán, “el
Gordo”, y el estilo del grupo entró en una línea mas anglosajona. Así, tocaron
en el Festival de San Juan de Arucas y en el Festivas del Conjuntos de La Atalaya de Guía, junto a
Los Genios y el grupo guiense Los Rayos.

NOTA: Texto extraído del Libro "Historia de las Bandas de Rock en Gran Canaria. 1961-1971". Autor: Benjamin Domínguez.


Ver reportaje gráfico sobre
grupos musicales del noroeste grancanario en los años sesenta y setenta
del siglo XX:

 VER GALERÍA DE IMÁGENES



Los Genios

Los Genios
fue un conjunto musical de Gáldar destacado de los años 60 y 70. Participó en numerosos festivales y eventos
desarrollados en la zona norte de la Isla de Gran Canaria y estaba formado por Antonio Molina,
guitarra rítmica; Jesús Moreno, guitarra solista; Víctor Saavedra, bajo; y
francisco Javier Molina, “Fran”, batería. Habían surgido como consecuencia de
la separación de otro grupo galdense denominado Los Pickermans, de los cuales
adquirieron sus instrumentos.

En Las Palmas
tocaron en el Gabinete Literario, en el Círculo Mercantil y en el Club Natación
Metropole, entre otros muchos lugares. Fuera de la isla, actuaron en Lanzarote
y en Las Palmas. Su repertorio estaba basado en las piezas con voces,
especialmente de The Beatles. Tenían, también, algunas composiciones propias y
acompañaban, de forma habitual, al cantante guiense Braulio, en los comienzos
de su carrera. Puntualmente, le acompañaron en uno de los primeros Festivales
de Guía. Una vez, actuando en el Teatro Municipal de Gáldar, que conservaba aún
el piso de madera, una enorme rata salió al escenario en medio de una canción.
El grupo siguió tocando y las chicas se oyeron gritar desde la plaza. Algunos
llegarían a pensar que se trataba del momento sublime de la actuación…

NOTA: Texto extraído del Libro "Historia de las Bandas de Rock en Gran Canaria. 1961-1971". Autor: Benjamin Domínguez.

Reportaje gráfico sobre Los Stu and Drak, Los Genios, Los X, Los Rayos y otros
grupos musicales del noroeste grancanario en los años sesenta y setenta
del siglo XX:

 VER GALERÍA DE IMÁGENES



Los " X "


Conjunto musical de los años 60.

Reportaje sobre Los Stu and Drak, Los Genios, Los X, Los Rayos y otros grupos musicales del noroeste grancanario de los años sesenta y setenta del siglo XX:


STU AND DRAK +

LOS GENIOS

LOS "X"

 

LOS RAYOS

VER REPORTAJE SOBRE LOS STU AND DARK

 VER GALERÍA DE IMÁGENES




Los Rayos

Reportaje
sobre los
grupos musicales del noroeste grancanario de los años sesenta y setenta

LOS RAYOS

Reportaje
sobre  musicales del noroeste grancanario de los años sesenta y setenta
del siglo XX

 

LOS RAYOS

Con distintas incorporaciones en el área vocal, como los cantantes Corujo, Carmelo el C. o Tony Cliny, la formación base estaba integrada por Pago González (bajo), Juan Martín (guitarra), Antonio Aguiar (teclados) y Emilio Sosa (batería).

icon VER REPORTAJE PUBLICADO EN LA REVISTA AGUAYRO EN AGOSTO DE 1971

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III Jornadas de Patrimonio y Folclore Ciudad de Guía

“El Sustento de nuestra gente”

 

26, 27 y 28 de diciembre de 2006.

Lugar: CASA DE LA CULTURA DE GUÍA 

Martes 26 de diciembre  18:00 a 19:30 horas
 §         Dácil Oliva Pérez. Licenciada en Geografía por la ULPGC “El vino Canario canario: de la parra a la mesa” §         Javier Gil Licenciado en Geografía por la ULPGC “El queso un producto lleno de orgullo y vida” 

Parranda de púas

  

Miércoles 27 de diciembre 19:30 a 21:00 horas

 §         Jacob Morales Mateo. Doctor en Historia por la U.L.P.G.C.

“Productos de molienda en la Historia reciente de Gran Canaria” 

§         Mario Molina.  Molinero“Acercamiento a la familia de un molinero”  

Presentación de trabajo de las Agrupaciones Folclóricas del municipio: Cantares de sustento.   

Jueves 28 de diciembre 20:00 a 22:00 horas

 

§         Francisco Suárez Moreno. Maestro

“La Venta al Detalle en Gran Canaria, de finales del siglo XIX  a mediados del XX”

Actuación del  Parranda de púas                       

INFORMACIÓN:  

Casa de la Cultura de Guía.

928 88 36 72

 


Los tejeros

Por Juan Dávila-García

Los tejeros realizaban en su quehacer diario la construcción de las tejas, pieza de barro cocido y de forma acanalada que sirve para cubrir los tejados de las casas y dejar escurrir el agua de la lluvia. Los tejeros hoy han ampliado su función y además de las consabidas tejas construyen ladrillos y otro tipo de piezas especialmente utilizados en la construcción.

La casa típica canaria es muy proclive a realzar su belleza mediante el uso de las tejas, las cuales colocan aparte de en sus tejados, en balcones, volados y otro tipo de elementos con que adornan de manera brillante tan elegante construcción. El color predominante de este elemento, -rojizo anaranjado-, conocido también por color teja, le dan a las construcciones que hoy se llevan a cabo un colorido y un tipismo de incalculable valor.

Los tejeros más conocidos en el territorio guíense fueron los Felipe y los Deniz del Palmital. Desde siempre fueron los abastecedores de estas piezas a la mayor parte de los maestros de obras existentes en nuestro municipio y zonas limítrofes. Las hacían a mano usando como materia prima la arcilla, dándole la forma acanalada que de manera elocuente las distingue y una vez secadas al sol las introducían en el horno con el fin de darle el punto de cocción preciso para que tuviera la textura y el vigor necesario para que no se rompieran con facilidad. Los hornos utilizados eran de piedra y como combustible utilizaban leña que recogían en el monte, procedente de diferentes tipos de árboles y matorral. Posiblemente hoy dado lo avanzado de las ciencias se utilicen hornos eléctricos y la construcción de la teja ya no se haga a mano sino de forma estandarizada en maquinas especialmente diseñadas para ello.

Las tejas, que de entre sus principales funciones destacaba hacer de escurridera del agua procedente de la lluvia, ya que se solían colocar a faz con la parte exterior del techo, hoy tiene un uso más de decoración y su colocación es más proclive a ubicarse en los dinteles de las puertas, ventanas y en los volados ya citados. Las tejas, dada su estructura acanalada son muy fáciles de ensamblar lo que le da a la edificación donde se ubican una belleza y hermosura difícil de igualar.

En la actualidad la utilización de la teja tiene especial relevancia en las zonas residenciales donde los edificios que se construyen tienen la tipología de chalets asemejándose mucho a las antiguas construcciones manchegas, castellanas y canarias, donde los tejados o tejares se hacían imprescindibles ya que su uso estaba totalmente arraigado a la idiosincrasia de los moradores de estas comarcas. Las tejas, han perdurado en el tiempo y estimo que jamás desaparecerán como utensilio decorativo en la construcción.

jocdavila@yahoo.es

Diciembre de 2006

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