Los marcadores de plátanos

Los marcadores de plátanos

En enero de 2007, Juan Dávila publicó el siguiente trabajo en esta revista digital: "Cuando en toda la zona norte de Gran Canaria –especialmente en la Vega de Guía y Gáldar-, teníamos aquellas extensísimas plantaciones de plataneras, se hacía necesario regular los cortes de su rico fruto el plátano cuya configuración tenia forma de racimo. Dado lo complicado que se hacía reconocer el estado del citado racimo en cuanto a sus condiciones optimas para cortarlo y llevarlo a los diferentes almacenes donde se llevaba a cabo el complicado ritual de prepararlos para su exportación."

Los marcadores de plátanos

En
enero de 2007, Juan Dávila publicó el siguiente trabajo en esta revista
digital: "Cuando en toda la zona norte de Gran Canaria –especialmente
en la Vega de Guía y Gáldar-, teníamos aquellas extensísimas
plantaciones de plataneras, se hacía necesario regular los cortes de su
rico fruto el plátano cuya configuración tenia forma de racimo. Dado lo
complicado que se hacía reconocer el estado del citado racimo en cuanto
a sus condiciones optimas para cortarlo y llevarlo a los diferentes
almacenes donde se llevaba a cabo el complicado ritual de prepararlos
para su exportación."

 

"Se hizo necesaria la creación de una serie de técnicos a los cuales se les denominó marcadores de plátanos. Estos técnicos o peritos, no tenían estudios especiales, eran simplemente peones de fincas a los cuales les adornaban unos conocimientos bastantes superiores al resto de sus colegas, sobre todo en lo relacionado con la constitución y formación del racimo después de haber sido desflorado o –desflorillado- como se solía decir en el argot agrícola referente la platanera. Esta labor la llevaban a cabo los desflorilladores verdaderos expertos en esta función también de connotaciones especiales dentro del cultivo de la platanera. Existían otros especialistas como eran los –deshijadores- cuya misión eran quitarles los hijos a la planta ya caduca que más posibilidades tuvieran de subsistir. Todo este conglomerado de acciones especiales le daban al cultivo de la platanera un virtuoso ritualismo cuyo fin era conseguir el mejor y más excelente fruto posible.


Volvamos a los marcadores, que yo recuerde existían en aquellos años tres especialistas en esta materia que brillaban por encima de los demás. Salvador Díaz conocido por Borito el de los Molinas por trabajar para esta empresa, Cayetano Mendoza conocido por Cayetanito el barranquera y Francisco García al cual le llamábamos Pancho el carnero que trabajaban con el Sindicato Verde y el Sindicato del Norte respectivamente. Estos citados técnicos recorrían las fincas periódicamente y observaban si el desarrollo del racimo se iba conformando de la manera correcta en lo que respectaba a su “llenado” y lustrosidad del producto.


La labor que desarrollaban estos personajes era bastante ardua, ya que aparte de la inmensidad de las fincas existentes, algunas de 30 o 35 fanegadas tenían que recorrer caminando gran cantidad de pagos, desde San Felipe hasta Anzofe, pasando por San Juan, el Mármol, Barranco Hondo, Llanos de Parra, Matasblancas, Santa Elena, La Atalaya, el Bardo, Barranco de las Garzas e inmediaciones de la presa del mismo nombre, Cuevas Fregenales, zona del Hospital, la Vega, etcétera. El cultivo del plátano tenía tres grandes zonas, las cuales incidían en la exquisitez y peso del producto, cuyas denominaciones, de primera –zona costera o cerca al mar-, segunda o zona media que abarcaba toda la comarca limítrofe con el casco de la ciudad, la parte alta de la Vega, la Cañada, el Prior, la Atalaya etcétera y la zona tercera o alta formada por San Juan, la Dehesa, Ingenio Blanco y aréas de su misma altitud. En los pesajes de los racimos se observaba que el producto de la zona primera era de mejor calidad y mayor peso que las restantes, era fácil que un racimo cultivado en la costa llegase a pesar entre los 80 y 100 kilos, mientras que según nos íbamos adentrando en la zona media y alta estos casos no se daban salvo raras excepciones.


El artilugio utilizado por los marcadores fig. D, consistía en un mango de madera del cual salía una barra de acero de unos 50 centímetros de longitud en cuyo extremo estaba adherida una placa de hierro fundido –perfectamente soldada- donde se introducía un cuadrado de hierro, figuras, A, B y C, en cuya cara delantera se apreciaba una serie de adherencias salientes –debidamente afiladas- que eran las que llevaban a efecto el marcado que se hacía en el tallo del racimo. El calibrado de las mismas iba de una a tres, según las condiciones en las que estuviera el racimo, cuando el marcado era de tres rayas (fig. C) aconsejaba que el corte había que hacerlo cuanto, ya que la evolución observada por los técnicos marcadores determinaban que sus condiciones eran optimas para ser llevado al almacén para su comercialización y exportación.


Era tal la preparación de los marcadores que no llevaban ningún control escrito donde se acreditara el desarrollo de su función. Por sistema se conocían palmo a palmo el contorno de las diferentes fincas donde intervenían y esos que eran muchas disgregadas por toda la comarca, pero su ojo clínico determinaba la sapiencia profesional de estos hombres admirados y apreciados por su forma imparcial de trabajar ya que la picaresca de algún que otro marcador podía acrecentar o limitar un corte ilógico dañando así la esencia del producto. Con los tres que aquí he tenido el placer de analizar jamás ocurrió tal cosa, les conocí bastante bien y me consta que fueron unos excelentes profesionales."



Un guiense en Las Cortes de Cádiz-1812

Un guiense en Las Cortes de Cádiz-1812

ImagePor primera vez en España, las Cortes de Cádiz de 1812 debatieron acerca de la posible abolición de la esclavitud.

El guiense Pedro Gordillo y Ramos presidía las Cortes Constituyentes.

Ante la invasión napoleónica, en cada provincia se creó una Junta, que desoyó toda conminación de otras autoridades españolas, a disolverse o a ponerse bajo sus ordenes. Soberanamente decidieron la elección y el envío de diputados a las Cortes de Cádiz.

Un guiense en Las Cortes de Cádiz-1812

ImagePor primera vez en España, las Cortes de Cádiz de 1812 debatieron acerca de la posible abolición de la esclavitud.

El guiense Pedro Gordillo y Ramos presidía las Cortes Constituyentes.

Ante
la invasión napoleónica, en cada provincia se creó una Junta, que
desoyó toda conminación de otras autoridades españolas, a disolverse o
a ponerse bajo sus ordenes. Soberanamente decidieron la elección y el
envío de diputados a las Cortes de Cádiz.

Estas asumieron el gobierno de España, la lucha contra Napoleón y la elaboración de la Constitución de 1812. Estuvieron presididas por el guiense José Gordillo Ramos, conocido como el canónigo Gordillo. Fueron disueltas por Fernando VII.

La creación de Juntas ciudadanas y provinciales, y su disolución por el poder central, fue un ejemplo que se repitió durante el siglo XIX en cuatro ocasiones, lo que explica que finalmente, quienes de forma más radical creían que la soberanía estaba en el pueblo, representado por estas Juntas, culminasen sus ideas durante la Primera República intentando poner en pie una constitución que consideraba que la nación española y su gobierno nacían del derecho de autodeterminación de los llamados estados (o según otros, cantones) en que estaba dividida la República Federal Española.

La Constitución de 1812 dice:

Artículo. 5.- Son españoles.

rimero.- Todos los hombres libres nacidos y avecinados en los dominios de las Españas; y los hijos de éstos

........

uarto.- Los libertos desde que adquieran la libertad en las Españas.

Pero en lo que atañe a estos últimos en el Capítulo IV, al definir quienes además de ser españoles son "ciudadanos españoles" (es decir, españoles con plenitud de derechos), se exigen varios requisitos, si se es de origen africano, entre ellos no ser liberto, es decir, ser hijo de padres libres ("ingenuos").

Artículo 22: A los españoles que por cualquiera línea son habidos y reputados por originarios del Africa, les queda abierta la puerta de la virtud y del merecimiento para ser ciudadanos: en su consecuencia las Cortes concederán carta de ciudadano a los que hicieren servicios calificados a la Patria, o a los que se distingan por su talento, aplicación y conducta, con la condición de que sean hijos de legítimo matrimonio de padres ingenuos; de que estén casados con mujer ingenua, y avecindados en los dominios de las Españas, y de que ejerzan alguna profesión, oficio o industria útil con un capital propio.

Merece la pena señalar también que según el Artículo. 25.3 el ejercicio de los derechos de ciudadano español se suspenden "Por el estado de sirviente doméstico", sin que intervenga el origen racial en este hecho.

A pesar de estos "resultados", en estas Cortes hubieron diputados abolicionistas como Isidoro de Antillón, José Miguel Guridi Alcocer y Agustín Argüelles.

El 2 de abril de 1811 hubo un gran debate en las Cortes sobre la esclavitud. Pocos días antes, el 26 de marzo de 1811, el diputado de Tlaxcala (Méjico) Jose Miguel Guridi Alcocer presentó una propuesta que incluía la abolición inmediata de la trata y un plan gradual de abolición de la esclavitud que preveía que los hijos de los esclavos fuesen libres y que suavizaba la condición del esclavo mediante el cobro de un salario con el que podían comprar su libertad. El proyecto fue envíado a la Comisión de la Constitución, sin ser tratado por el pleno.

En cambio si fue admitida a discusión, produciéndose un gran debate, las propuestas de abolición de la tortura y del tráfico de esclavos que presentó el 2 de abril el diputado Agustín Argüelles. A José Miguel Guridi Alcocer se le quiso aclarar porque no había sido tratada su proposición en el pleno, con las siguientes palabras del diputado Sr. Mejía: "Las proposiciones del Sr. Alcocer han pasado à esta comisión, porque encierran un caso distinto, cual es el abolir la esclavitud, negocio que requiere mucha meditación, pulso y tino".

La propuesta de Argüelles en cambio tuvo una mejor acogida, pues por un lado, en aquellos momentos el gran aliado de España, la Gran Bretaña, estaba proponiendo a todos los países que suscribiesen un acuerdo de prohibición de la trata de esclavos y por otro lado, se trataba de una prohibición que al no liberar a los actuales esclavos, no iba en contra del respeto a la propiedad privada. Esta importante matización volvió a quedar en evidencia durante el debate, cuando en respuesta al diputado García Herreros que pedía "que se declare que no sean esclavos los hijos de esclavos, porque de lo contrario se perpetúa la esclavitud aunque se prohiba este comercio". Le replicó de inmediato, el diputado Sr. Gallego diciendo: "Esto trae otros inconvenientes, porque al cabo es una propiedad agena, que está autorizada por las leyes".

Contra estas voces abolicionistas, el Ayuntamiento de la Habana hizo llegar el 10 de julio de 1811 un memorándum en el que se oponía a la abolición diciendo que los esclavos estaban en Cuba "no por nuestra culpa", sino por la del padre Bartolomé de las Casas que dos siglos antes, para proteger a los indios, había propuesto importar esclavos negros. Ahora, según el escrito, debía de aceptarse que la economía de Cuba se basaba en el trabajo esclavo.

El diputado de las Cortes Isidoro de Antillón ya había demostrado su abolicionismo unos años antes, cuando el 2 de abril de 1802, pronunció una conferencia en la Academia Matritense de Derecho Español y Público, en favor de la prohibición de la trata de esclavos y de la abolición gradual de la esclavitud. En 1811 le dió forma de publicación, con el título "Disertación sobre el origen de la esclavitud de los negros, motivos que la han perpetuado, ventajas que se le atribuyen y medios que podrían adoptarse para hacer prosperar sin ellos nuestras colonias". Además le añadió al final unas "Notas de 1811" en las que se reproduce y se da apoyo a la propuesta de abolición del comercio de esclavos presentada a las Cortes por el diputado Agustín de Argüelles, así como a la propuesta presentada en el mismo debate por el diputado García Herreros pidiendo la libertad para los hijos que tuviesen las esclavas.

Como señala Antillón, las ideas de prohibición de la trata y de abolición gradual de la esclavitud, cuando las expuso en 1802, eran una arriesgada novedad, pues como dice en el preámbulo de la transcripción de la citada conferencia: "en una corte donde reinaba el más absoluto y más incensado despotismo, en donde se premiaba el espionage y la delación como las acciones heroicas se premian en una república, en donde todas las corporaciones de más autoridad, todos los agentes del gobierno tenían declarada la guerra à la razón y proscrito al filósofo que osase invocarla, hubo ¿quien lo creyera? un congreso de jóvenes honrados, que arrostrando las cárceles, los destierros y toda la indignación del favorito y de los ministros discutían libremente cuestiones muy delicadas de moral y de política, raciocinaban sobre la libertad del ciudadano y sobre la constitución de las sociedades...". Prosigue Antillón: "No creía yo, ni esperaba cuando en el año 1802 leí en la Academia de Santa Bárbara mi discurso sobre la esclavitud de los negros, que en España nueve años después llegaría á reconocerse y proclamarse la soberanía del pueblo, origen fecundo de todos los derechos del hombre en sociedad...¿Que contraste entre los sublimes y patrióticos discursos pronunciados en las córtes..... y las hediondas arengas de prostitución y servilidad que formaban toda la elocuencia de los cortesanos de Cárlos IV!

El mes de agosto de 1813 fue muy dramático para Isidoro de Antillón. La expulsión de España de los ejércitos de Napoleón ya había empezado a dar esperanzas a los nostálgicos del absolutismo.

El 9 de Agosto, Antillón intervino eficazmente oponiéndose con un largo discurso a las propuestas en favor de un rápido traslado de las Cortes a Madrid o Sevilla, y el abandono de Cádiz en donde los partidarios de la Constitución eran fuertes. El día 13 aprovechó el debate de la petición de los procuradores y ciudadanos de Trujillo (Perú) en favor de "abolir por ley fundamental la que ordena la infamante pena de azotes y cárcel al indio que no asiste en su parroquia á la doctrina" para formalizar una proposición de sentido más amplio, en la que se pedía: "Que en el plan de instrucción pública que aprueben las Córtes, se tenga presente la necesidad de abolir el castigo de azotes en las enseñanzas públicas como indigno de los ciudadanos españoles, y por la misma razón la pena de azotes quede abolida en el Código criminal de la Monarquía". Una vez aprobada esta proposición por las Cortes, prosiguió el debate y Antillón se opuso a quienes proponían una anticipada disolución de las Cortes, dejando en su lugar a la Diputación General con el encargo de preparar una nueva elección de diputados.

A los pocos días Antillón fue agredido por tres asesinos en la calle, al salir de las Cortes, y dejado por muerto. A consecuencia de las heridas murió al año siguiente en su población natal (Santa Eulalia), cuando era conducido a Zaragoza para ser ejecutado, víctima de la represión que en 1814 desencadenó Fernando VII contra quienes se habían distinguido como liberales en las Juntas ciudadanas de defensa contra los invasores franceses y en las Cortes de Cádiz, cuya Constitución fue abolida el 4 de mayo de 1814.

Personalidades abolicionistas como Argüelles o el escritor José María Blanco White solo se salvaron exiliándose.

En 1820 el general Riego sublevó a las fuerzas que debían zarpar para reprimir a los independentistas americanos y dio un golpe de estado, que con el apoyo de las Juntas que se crearon en muchos puntos del país, restableció la Constitución de 1812.

Una de las iniciativas que aquellas restablecidas Cortes querían impulsar, era penalizar el incumplimiento del tratado de 1817 de prohibición de la trata de esclavos que Fernando VII firmó con Inglaterra, sin gran voluntad de cumplirlo, a cambio de 400.000 libras. Los tres diputados cubanos tenían instrucciones de oponerse a ello, pero uno de ellos, el diputado de Cuba Félix Varela, no respetó esta directriz y presentó un plan de prohibición inmediata de la trata y, con el persuasivo argumento de que con la esclavitud siempre existiría el peligro de que los esclavos se rebelasen, propuso un plan gradual de abolición de la esclavitud en un máximo de quince años. Felix Varela era un sacerdote y el historiador Hugh Tomas explica en su obra "La Trata de esclavos" que los esclavistas cubanos le quisieron oponer otro diputado y sacerdote cubano, fray Juan Bernardo O'Gaban, el cual escribió un opúsculo contra Varela titulado "Observaciones sobre la suerte de los negros", en el que se insistía que la trata suponía un medio de civilizar a los africanos, y que si entendían realmente el humanitarismo, los sabios legisladores obligarían a los africanos a trabajar y apoyarían su traslado hacia América, en lugar de oponerse a ello.

El debate de las propuestas de Varela no prosperó pues en 1823 España fue invadida por los Cien mil hijos de San Luis, enviados por la Santa Alianza para restablecer el absolutismo y dar inicio a la llamada "década ominosa" de sangrienta represión contra los liberales. Incluso en 1823 fuerzas realistas desenterraron y quemaron el cadáver de Isidoro de Antillón, aventando sus cenizas.

La represión no se atenuó hasta que el rey tuvo que combatir a un sector absolutista "ultra" alzado en armas: los llamados "descontentos", conglomerado que unía por un lado a quienes temían por sus privilegios o por una desamortización de sus tierras y bienes, como en el caso de la Iglesia, y que veían en cualquier medida modernizadora -como la de que España tuviese un Presupuesto- una amenaza al atentar o limitar en cierta forma el poder o capricho real. Por otro lado, se les sumaban campesinos empobrecidos en regiones como el interior de Cataluña, a quienes la propaganda de los primeros había convencido que el culpable de sus males era el gobierno absolutista moderado al que acusaban de liberal y de alejado de la Iglesia.

Esta amalgama "ultra" al morir Fernando VII, fue el origen del "Carlismo", partido defensor de las pretensiones de Don Carlos, hermano de Fernando VII. A lo largo del siglo XIX estuvo en la raíz de tres guerras civiles en España. El carácter secundario del problema dinástico lo corrobora el que este tipo de defensa del absolutismo "ultra" no fue exclusivo de España. También en Portugal tuvieron una guerra civil contra los Miguelistas, partidarios del pretendiente Miguel de Braganza que aglutinaba fuerzas parecidas.

FUENTE: http://www.cedt.org/perabol1.htm




Guía de Gran Canaria (1945): El crimen perturbador. Por Juan Dávila-García

 

Juan Dávila-García

Para un niño de 8 años, el asesinato de un vecino de 19 es elocuentemente perturbador, máxime cuando lo veías salir todos los días a primera hora de la mañana para ir a trabajar a la finca de su padre, unos días hacia Cañizares y otros hacia la Montaña de Guía. Este joven vilmente asesinado, era mi amigo, me acariciaba mi infantil melena y cuando venia de la finca, me regalaba alguna fruta. Su nombre el cual jamás olvidare así como su aspecto físico, con un rictus que denotaba gracia y simpatía y una hermosura de corazón del que emanaba un grandilocuente afecto y cariño hacia todas las personas que le conocíamos, era Luís Suárez Díaz.

Todo empezó a gestarse, cuando tres malhechores guienses, ya al menos con otro asesinato a sus espaldas el de Pico Viento (que se sepa), y su cabecilla Blasino que ya había hecho descarrilar el tranvía que iba de Santa Cruz hasta Tacoronte, antes de irse para Cuba. Juntamente con Marcial, y Dionisio el Peludo, se dedicaran asesinar y a robar en la zona Norte de nuestra isla con alevosía y premeditación. El inicio de este execrable crimen, lo instituyo Dionisio el Peludo mayordomo de las fincas del padre de Luís y casi un hijo y hermano para todos los miembros de la familia Suárez-Díaz. Como tal capataz la intimidad y confianza del citado Dionisio el Peludo en el seno familiar de la victima, era muy tenida en cuenta, dado su intachable comportamiento, de ahí que incluso tuviera acceso a los beneficios que generaban las exportaciones de plátanos, que esta familia hacia a través de los almacenes de los Roques, ubicados en el Albercón de la Virgen. En esa época el Eldorado a modo de la quimera del oro en los EE.UU, que muchos canarios alcanzaron, otros no como en el caso que nos ocupa, se llamaba Venezuela (como dice nuestro cantante Braulio García y también los Sabandeños, la octava isla), donde los bolivares moneda oficial circulaban a raudales, y que a muchos paisanos nuestros hicieron cuantitativamente millonarios.

El caso es que Luís, quería irse a Venezuela (a pesar de estar ya medido para hacer el servicio militar), y Dionisio el Peludo le brindo de manera falaz la oportunidad de así hacerlo, pero ya compinchado con Blasino y Marcial, para robarle el dinero, que este había adquirido en casa de los Roques a cuenta de una partida de plátanos. Una vez cobrado por Luís el importe de esa liquidación parcial del beneficio de los plátanos, en el almacén citado, se dirigieron juntamente, hacia la Playa de Quintanilla, termino municipal de Arucas, a esperar la supuesta lancha que los trasladaría al barco (inexistente), que supuestamente estaba fondeado o al pairo en altamar, para iniciar la ruta hacia Venezuela. Era ya de noche y se dio la circunstancia de que por la zona estaban “calamariando” algunas embarcaciones con hachones encendidos, de ahí que Dionisio el Peludo le dijera a Luís --esas luces que vemos, son del barco que no esta esperando--. Entonces Blasino y Marcial, que estaban escondidos, el primero pistola en mano y el segundo con un cuchillo, dispararon y acuchillaron al unísono y sin piedad al ingenuo joven, el cual murió en el acto, arrojando posteriormente su cuerpo al mar. Este terrible asesinato pasó a la historia de la delincuencia como el “Crimen de Quintanilla”.

El Ministerio de la Gobernación y la Dirección General del Cuerpo Superior de Policía, enviaron a Guía a dos inspectores (conocidos en aquella época por policías secretos) llamados Birgot y Ferrer, con el fin de que llevaran a cabo la investigación y esclarecimiento de tan tenebroso crimen. Estos dos policías se hospedaban en la Fonda de Forteza en Guía. Para que colaboraran y los orientaran, en las rondas que solían hacer sobre todo por las noches, por los barrios de Gáldar y Guía, especialmente, la Atalaya, Becerril, Rojas, la Montaña, el Barranquillo y otros lugares donde existían una serie de delincuentes de poca monta, ya que solo robaban para poder comer dada la hambruna existente que tenia como origen el aislamiento internacional al que estaba sometido España, como consecuencia de la Guerra Civil y también de la II Guerra Mundial, fueron elegidos tres excombatientes virtuosos seguidores del régimen franquista, José Forteza León, Maximiliano Domínguez García y Juan Dávila González, los cuales tenían la misión de apoyar a los citados inspectores. La Guardia Civil también estaba llevando a cabo una investigación paralela, recayendo la misma en el Sargento Jefe del Puesto de Gáldar, Berenguer Montesdeoca. La intervención de este miembro de la Benemérita fue trascendental, para el esclarecimiento del crimen, como se vera más adelante.

Los inspectores encargados de la investigación juntamente con sus tres colaboradores, se hartaron de recorrer las zonas citadas pertenecientes a los municipios citados de Guía y Gáldar, hablaban con la gente hasta altas horas de la madrugada, visitaban los burdeles existentes en la Atalaya, Becerril, Rojas y el Barranquillo, pero nadie sabía nada al respecto. Todo este ir y venir lo hacían caminando. Una madrugada viniendo hacia Guía, el inspector Birgot, les dijo a sus acompañantes (parados en la carretera general donde confluyen los dos pueblos), señalando con el dedo hacia Guía, la siguiente frase, con un carácter de elocuente contenido profético: “los asesinos de Luís Suárez, están de aquí hacia arriba, hacia abajo solo hay delincuentes de pequeña monta, carteristas y rateros pero no criminales”

Y no se equivoco, los asesinos eran naturales y vecinos de mi pueblo, personas normales, que hacían una vida familiar tranquila y jamás se saltaban las normas cívicas mas elementales, pero como dice el refrán –la procesión va por dentro-. Solo los más viejos del lugar sabían que Blasino, había sido lugarteniente de Fulgencio Batista, cuando este le dio el golpe de estado a Gerardo Machado en Cuba y que posteriormente estando haciendo el servicio militar en Artillería de costa en Santa Cruz de Tenerife, deserto y huyo nuevamente a la bella isla caribeña.

Habíamos quedado, que a Luís Suárez después de haberlo asesinado lo habían arrojado al mar en la zona de Quintanilla. Dada la situación geográfica y geomorfológica de esa costa llena de pequeños riscales y picudos acantilados y que el batimiento de mar es muy fuerte y bravo, cuando el cadáver broto del fondo hacia la superficie, estaba totalmente desfigurado, la ropa hecha girones y algo picado o mordido por algún pez de importantes dimensiones, por lo que fue imposible reconocerlo. Dada la alarma existente en la familia del joven asesinado, la cual había denunciado su inusual ausencia, se empezó a especular que el cuerpo aparecido en Quintanilla correspondiera a Luís. A tal efecto su cuñado Francisco Pisos Echave, teniente de infantería destinado en Mahon, hubo de desplazarse a Guía, con el fin de comprobar si efectivamente se trataba de el, reconociéndolo por los gemelos de su camisa que a pesar de sus desgarramientos tenia los puños intactos (hacer constar que el reconocimiento no fue muy difícil ya que los gemelos citados había sido un regalo de teniente Pisos a su cuñado asesinado). En aquella época el sofisticamiento criminalístico estaba poco desarrollado no existía la prueba del ADN, ni otras de connotaciones ultramodernas.

La primera pista que indujo a desentrañar y conocer por fin a los autores, de este terrible crimen, fue la obtenida por el Sargento Berenguer ya citado, que como invitado a una boda en la Montaña de Guía, casa la hermana de Dionisio el Peludo, el agente de la Benemérita bailaba con otra hermana del designado por Dionisio el Peludo, la cual tenia muy mala fama dada su vida libertina rayando la prostitución. Aparentemente la forma de bailar de esta con el agente no era muy ortodoxa, por la cual Dionisio el Peludo, le llamo “puta”, a lo que ella le replico de manera contundente, llamándole “asesino”. El Sargento Berenguer conocedor de la relación existente entre la familia Suárez Díaz y Dionisio el Peludo, se quedo con la copla y al día siguiente se lo puso en conocimiento a los inspectores, los cuales a su vez pusieron en antecedentes al Sr.  Juez de Primera Instancia, Don Francisco León Padrón, el cual ordeno a la Guardia Civil del Puesto de Guía, vigilaran al denominado Dionisio el Peludo, siempre bajo la supervisión de los inspectores Birgot y Ferrer, que eran los que dirigían la investigación.

La detención de un vecino originario de las medianías de Gáldar y Guía, cuyo apellido era Salas, marchante de ganado y agricultor, del cual al parecer se habían encontrado pruebas que le incriminaban con el asesinato del matrimonio de Pico Viento, fue determinante. Este hombre rudo, fuerte y honrado como después se acredito, solía visitar a este matrimonio, para cambiar y trapichear con ganado y productos de la tierra.

Tal circunstancia determino que los vecinos del lugar le vieran por las inmediaciones de Pico Viento, presentasen una denuncia en el Cuartel de la Guardia Civil de Gáldar, en su contra, siendo detenido e interrogado en el Juzgado de Guía, donde por desgracia para el, no tenia ninguna coartada que impugnase su visita a este lugar, al menos en las horas que ocurrió el vil asesinato (un matrimonio bastante mayor). Mientras tanto la policía y sus colaboradores seguían investigando, sin que los resultados fueran muy alentadores.   

A Blasino, le gustaba la cacería, tenía escopetas destinadas a tal fin, además de una pistola, perros, hurones y otros enseres propios para la práctica de la cinegética. Llevaba a cabo sus cacerías, en las zonas de medianías y cumbreras de los municipios de Gáldar y Guía, y se le solía ver por Pico Viento. En unas de estas salidas a cazar por estás latitudes acompañado de dos hombres, coincidió con el asesinato allí ocurrido, debido a lo cual alguien denuncio estas visitas a las autoridades, las cuales ordenaron un registro en su industria y posteriormente en su domicilio. Le hallaron pelucas de diferentes colores, pieles de conejos, cepos, etc, pero de momento ninguna –pistola--. Como no pudo explicar para que utilizaba todo aquel material requisado, fue detenido e internado en la cárcel del Partido Judicial de Guía. Compareció ante el Juez, que decreto un auto de privación de libertad preventiva hasta que se aclarara para que usaba las pelucas y los monos encontrados en su establecimiento, e incidiendo el Juez que le aclarase que hacían el y dos hombres más merodeando por Pico Viento el día de autos, especialmente bien entrada la noche ¡ determino su Señoría que cazando a esa hora no podían estar ¡. Todo fue en vano, el tal Blasino, nunca manifestó nada que aclarase, su estancia en el aquel lugar. Don Francisco León, Juez Vitalicio previa consulta con el fiscal y secretario del Juzgado de Guía dicto procesamiento, por lo que siguió internado en la citada prisión. A todo esto el citado Sala, continuaba detenido en la cárcel de Tenerife, y los mas grave para el, es que era considerado el sospechoso de los dos asesinatos, el de Pico Viento y el de Luís Suárez (nada mas lejos de la realidad, como se vera mas adelante).

El impacto mas perturbador, que sin lugar a dudas sufrí, fue la llegada del féretro del que en vida había sido mi amigo, Luís Suárez, a su casa después de haberle hecho la autopsia con el fin de instalar la capilla ardiente. Este lacerante dolor, dada mi corta edad me causaron alteraciones psicológicas, que supere gracias al gran cariño y los consejos que mi buena madre me dio. Era tal la camaradería de los inspectores Birgot y Ferrer, hacia sus colaboradores, que algunas mañanas venían a mi casa a tomar café. Recuerdo un día que así haciéndolo, el agente Birgot le dijo a mi padre: “si te estuvieras afeitando y tu mujer te dijera, ahí fuera hay dos señores desconocidos preguntando por ti, y tuvieras tu conciencia tranquila, se te caería de las manos la navaja, rompiéndose como esta” mi padre le contesto, que no, el agente insistió: “pues esto es lo que ocurrido casa de Marcial, esta mañana”, mostrándole la navaja, cuya hoja estaba partida en dos.

La investigación del Crimen de Quintanilla, fue ardua y complicada, los inspectores encargados del asesinato nunca creyeron en la culpabilidad de Salas. Y seguían investigando. Pero Blasino preso en la prisión judicial de Guía no soltaba prenda, su arrogancia y prepotencia ante los agentes que le tomaban declaración casi a diario era de tal magnitud, que empezaron a pensar ¡ será inocente ¡, de lo que le acusamos, que en principio no tenia relación con el crimen perpetrado en la costa aruquense y si con otras irregularidades, donde entraban las pelucas, las pieles de los conejos y otras cosas que le encontraron en su establecimiento de trabajo.

Mi padre fue de siempre amigo de Blasino, ya que existían lazos familiares que así lo determinaban, por consiguiente solía visitarlo en la cárcel. Un día después de mucho tiempo Blasino, le dijo a mi padre “Juan hoy lo voy a contar todo” y así fue en su comparecencia ante el Juez de ese día, Blasino, soltó por su boca, la autoría de los dos asesinatos el de Pico Viento y el de Luís, inculpo como compañeros de correrías a Marcial, y Dionisio el Peludo, los cuales fueron detenidos inmediatamente. Dos días después en un careo llevado a cabo en la sala de audiencia del Juzgado de Guía, Dionisio el Peludo, se allano y reconoció todo los que había pasado, por el contrario Marcial, negó tal vinculación, entonces Blasino,  muy indignado le solicito al Juez, lo siguiente, utilizando estos términos: “Señoría ordénele a Marcial, que se levante la camisa, y observe una herida de bala que tiene en el costado derecho (una cicatriz), la cual se la hice yo cuando quiso huir de un escenario donde estábamos cometiendo un robo, y le dispare por cobarde”

Efectivamente se comprobó tal indicación observándose que era cierto, a Marcial no le quedo mas remedio que aceptar que había intervenido con Blasino, y Dionisio el Peludo, en todas las fechorías declaradas. Dada las características y el alcance de los delitos manifestados por estos tres facinerosos, el Juzgado de Guía se inhibió a favor de la Audiencia Provincial, la cual siguió con todo el proceso, que se dilato en el tiempo, como consecuencia de una serie de circunstancias que revelare a continuación.

Una vez terminada las actuaciones, de los Magistrados, Fiscales y personal de la Audiencia, se observo una inclinación hacia Blasino, quitándole yerro a su actuación criminal, incluso la prensa local publico que lo iban a poner en libertad. Ante tal disyuntiva la esposa del citado Salas, se refugio en los aledaños de la prisión provincial provista de una pistola, que le intervino la Guardia Civil, preguntándole esta, a la señora que para que la quería, ella contesto: “Estoy esperando que salga Blasino, para dispararle, dado que mi marido lleva algunos años en la prisión de Tenerife, por unos delitos de los cuales no es culpable, siendo el único responsable este señor que dicen va ha salir en libertad”.

Parece ser que quien intervino favoreciendo a Blasino, fue Matías Vega Guerra, que tenia en su bufete, a un cuñado y a un sobrino de este. Enterado el teniente Pisos (cuñado como ya he manifestado de Luís Suárez), solicito los servicios del insigne abogado criminalista José Mesa, el cual requirió a la Audiencia para que le dejase ver toda la documentación relativa al procedimiento, observando que en el enorme tocho, de casi 50 mil paginas, faltaba muchos documentos tales como declaraciones de culpabilidad, autos, providencias, etc, lo que le llevo a presentarse en la Sala de Audiencia constituida en pleno, manifestando con valentía y sin ningún temor, aquella frase que fue portada de los periódicos La Falange y La Provincia, cuyo contenido fue el siguiente: “Esta Audiencia esta corrompida”.

Ante la inminente puesta en libertad de Blasino, José Mesa y el teniente Pisos Echave, intentaron buscar la solución para que se hiciera justicia. Entonces recordaron que Luís Suárez estaba “enquistado” y después de una serie peripecias jurídicas lograron llevar el tema a la Jurisdicción Penal Militar.

El Tribunal de Justicia Militar, se constituye rápidamente, y solicitándole los datos  existentes a la Audiencia Provincial, inician un juicio rápido, que determina la pena de muerte para Blasino, y cadena perpetua para Marcial, y Dionisio el Peludo. Tal sentencia fue ratificada y firmada por el Capitán General de Canarias, el Excmo. Sr. Don José García Escamez e Iniesta. Poco tiempo después, un día que amaneció oscuro y sombrío, Blasino, fue fusilado en el Regimiento de Infantería 50 en la Isleta, por un piquete integrado por Tiradores de Ifni, figurando en el mismo un guíense insigne luchador de Lucha Canaria, Salvador Díaz, conocido en el argot luchístico por el “Pollo de Anzo”. Los otros ingresaron en la Prisión del Puerto de Santa Maria. Marcial, murió en la cárcel, Dionisio el Peludo, regreso a Guía hace mas de 30 años, donde falleció años después de muerte, natural. Esta sentencia produjo un gran malestar en mi pueblo, ya que se produjo una sindéresis. El pueblo de Guía con sus autoridades al frente manifestaron que los tres merecían la pena capital. Salas fue totalmente exonerado y se les pidieron las disculpas pertinentes y murió bastantes años después, debidamente confortado por su familia y por el pueblo en general que nunca dudo de su inocencia.

Este relato queramos o no los guienses forma parte de la historia de nuestro pueblo y como tal hay que aceptarlo. Hace muchísimos años que no se hablaba de este execrable asesinato, que como ya dije al principio se denomino y así figura en los anales de la historia de la delincuencia en Canarias como el “Crimen de Quintanilla”.

Juan Davila-Garcia.

DNI. 43.268.091-P

Maspalomas. 2006.

NOTA DEL AUTOR: Con el fin de no herir susceptibilidades, pues todavía viven muchos familiares de estos tres asesinos, los cito con nombres ficticios, aunque hay unas claras connotaciones en lo que se refiere a su verdadera denominación como son las tres iniciales de B, M, DeP. El resto de los personajes citados se corresponden todos con sus nombres reales.

CERTIFICO.- Que el contenido de este Relato Corto, se ajusta a la más estricta realidad. Y que en el mismo se han dejado de enunciar algún dato por no estimarse de interés. Que no he consultado ningún expediente judicial, ni tan siquiera algún texto relacionado con el mismo (pues no existe nada al respecto). Solo cuento aquí lo que viví y lo que oí a la mayoría de los personajes citados, entre ellos mi padre Juan Dávila-González, colaborador de apoyo, que fue de los Inspectores de Policía Sres. Birgot y Ferrer, y al cual conjuntamente con José Forteza León y Maximiliano Domínguez García (los otros colaboradores), se les reconocieron los meritos contraídos.

NOMENCLATURA:

Blasino = Blas Mendoza Ossorio (a) el Barrabas.

Marcial = Matías el Mosco.

Dionisio el Peludo = Domingo el Palillo.

Fdo. y otorgado – Juan Dávila-Gárcia – NIF. 43.268.091-P.

c/José Carreras num. 1-A, Bellavista – tfno., 928-761427 -

35100-Maspalomas.-

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Las Memorias de don Bruno

Las Memorias de don Bruno

ImageDurante los meses de septiembre y octubre de 1998 el extinto DIARIO DE LAS PALMAS publicó una parte de las manuscritas MEMORIAS DE DON BRUNO, reproducidas en esta web a finales del mismo año, "documento de singular importancia para Santa María de Guía", en palabras de su transcriptor, nuestro querido y añorado SANTIAGO BETANCORT BRITO, tristemente fallecido, entonces director del citado Diario. La conversión de los textos a lenguaje digital y publicación en Internet es obra de Antonio Aguiar.

 Las Memorias de don Bruno

ImageDurante los meses de septiembre y octubre de 1998 el extinto DIARIO DE LAS PALMAS publicó una parte de las manuscritas MEMORIAS DE DON BRUNO,
reproducidas en esta web a finales del mismo año, "documento de
singular importancia para Santa María de Guía", en palabras de su
transcriptor, nuestro querido y añorado
SANTIAGO BETANCORT BRITO, tristemente fallecido, entonces director del citado Diario. La conversión de los textos a lenguaje digital y publicación en Internet es obra de Antonio Aguiar.



ÍNDICE DE LAS MEMORIAS

Bolaroja.gif (334 bytes) PRESENTACIÓN A CARGO DE SANTIAGO BETANCORT BRITO

Bolaroja.gif (334 bytes) INTRODUCCIÓN
Bolaroja.gif (334 bytes) CRUCE DE CARTAS TRAS LA RETIRADA DE NÉSTOR ÁLAMO DEL CAMARÍN
Bolaroja.gif (334 bytes) EL SEPULCRO, DE ARMAS Y 50.000 PESETAS
Bolaroja.gif (334 bytes) NACE LA FUNDACIÓN "EUSEBIA ARMAS"
Bolaroja.gif (334 bytes) UNA ENTREVISTA CON MONSEÑOR SALGARMINAGA
Bolaroja.gif (334 bytes) EL TESTAMENTO DE DOÑA EUSEBIA Y LA LLEGADA DE LOS SALESIANOS
Bolaroja.gif (334 bytes) EL RUMOR SOBRE LA NULIDAD DEL TESTAMENTO DE DOÑA EUSEBIA
Bolaroja.gif (334 bytes) EL OBISPO PILDAIN Y LA MARCHA DE LOS SALESIANOS
Bolaroja.gif (334 bytes) DOSCIENTOS KILOS DE PLATA PARA EL TRONO DE LA VIRGEN
Bolaroja.gif (334 bytes) AQUEL ESPECTÁCULO DEL 15 DE AGOSTO DE 1955
Bolaroja.gif (334 bytes) Y SURGIÓ LA IDEA DEL ARTÍSTICO CAMARÍN
Bolaroja.gif (334 bytes) UNA OBRA SALIDA DE LA GENEROSIDAD DEL PUEBLO
Bolaroja.gif (334 bytes) EL ARZOBISPO DE SEVILLA PRESIDIÓ LA INAUGURACIÓN DEL CAMARÍN
Bolaroja.gif (334 bytes) UN RECUERDO PARA LAS MISIONES POPULARES
Bolaroja.gif (334 bytes) LA VIRGEN DE FÁTIMA EN LA "Cuevita del Brezal"
Bolaroja.gif (334 bytes) FUEGO EN EL CAMARÍN, UN MISTERIO SIN ACLARAR
Bolaroja.gif (334 bytes) UN RASGO GENEROSO QUE AGRADEZCO A LA CIUDAD
Bolaroja.gif (334 bytes) EL RAÍDO MANTO AZUL DE LA PATRONA Y LAS DOS DALMÁTICAS
Bolaroja.gif (334 bytes) UN NUEVO MANTO VERDE PARA LA VIRGEN DE LAS MARÍAS
Bolaroja.gif (334 bytes) LA EXTRAÑA DESAPARICIÓN DE SANTIAGO EL MAYOR DEL SEPULCRO 
Bolaroja.gif (334 bytes) EL CRISTO DE LA CENTENARIA CRUZ DEL "CALVARIO" 
Bolaroja.gif (334 bytes) LA PATRONA DE LA CIUDAD, ALCALDESA MAYOR PERPETUA
Bolaroja.gif (334 bytes) UN RETRATO AL ÓLEO DEL DOCTOR DON JOSÉ BLANCO
Bolaroja.gif (334 bytes) MI DESPEDIDA Y DESEO: QUE MIS RESTOS REPOSEN BAJO LAS BÓVEDAS DEL SANTUARIO DE LA VIRGEN

Cartas entre Néstor Álamo y don Bruno

LAS CARTAS ENTRE DON BRUNO Y NÉSTOR ÁLAMO
Image"Libremente,
sin que expusiese las causas, se retiró de la dirección artística de
las obras del Camarín de Guía el eximio cronista oficial de Gran 
Canaria y agudo crítico de arte y director don Néstor Álamo Hernández,
que había pasado a integrar parte de la comisión de la obra por
invitación del alcalde de la ciudad, don Rafael Velázquez García. Jamás
expuso las causas que le impulsaron a tomar tal decisión, aunque meses
después de su marcha, con motivo de una visita que él mismo efectuó en
compañía de una distinguida dama de Las Palmas de Gran Canaria al
propio Camarín, me  envió una carta en la que -malhumorado y con
ciertos atisbos  de resabio- me exponía su parecer sobre cómo vio y
encontró los trabajos que se habían realizado después de su ausencia -o
"retirada"- como director artístico del mismo".
Texto extraído de las Memorias de don Bruno Quintana (Por la transcipción de B. de V.)
LAS CARTAS ENTRE DON BRUNO Y NÉSTOR ÁLAMO
Bruno Quintana (Por la transcipción de B. de V.)

ImageLibremente,
sin que expusiese las causas, se retiró de la dirección artística de
las obras del Camarín de Guía el eximio cronista oficial de Gran 
Canaria y agudo crítico de arte y director don Néstor Álamo Hernández,
que había pasado a integrar parte de la comisión de la obra por
invitación del alcalde de la ciudad, don Rafael Velázquez García. Jamás
expuso las causas que le impulsaron a tomar tal decisión, aunque meses
después de su marcha, con motivo de una visita que él mismo efectuó en
compañía de una distinguida dama de Las Palmas de Gran Canaria al
propio Camarín, me  envió una carta en la que -malhumorado y con
ciertos atisbos  de resabio- me exponía su parecer sobre cómo vio y
encontró los trabajos que se habían realizado después de su ausencia -o
"retirada"- como director artístico del mismo.

Dicha carta la transcribo íntegramente para que se comprenda mejor la réplica que se le envió oportunamente, certificada y que transcribo también "al pie de la letra" para el esclarecimiento de los "hechos", para "perpetua memoria" y para la "reducida" historia parroquial.

Dice así la carta que me envió don Néstor Álamo: "Respetable don Bruno: Aunque el otro día me hubiese gustado que nos acompañase, no por mí sino por la alta categoría de mi acompañante, doña Sebastiana Manrique de Lara, comprendo que sus obligaciones, de más inmediata perentoriedad, debieron impedírselo; siempre ha pasado así. Pero como las prendas jamás me han dolido, es de mi absolutísima obligación felicitarle por el éxito inmenso, absoluto, que significa el haber regresado a sus valores prístinos el bellísimo retablo barroco de San José; a la señora que me acompañaba le entusiasmó y esto me obliga a felicitarle -lo haré desde el periódico y con fotos- por esa decisión suya, digna de aliento y el encomio. Siento en cambio infinito expresarle mi repulsa por lo que han hecho en el Camarín: lo han convertido en un bazar barato de la calle La Pelota. Sobre esto también hablaré en la prensa, con mi nombre y apellido. Y nada más. Con todos los respetos de Néstor Álamo" (27-IX-70)

A continuación, copiamos la réplica, o contestación:

"Estimado don Néstor: Hace poco recibí una cortés carta en la que, después de un atento saludo, me inyecta una buena dosis de anestesia laudatoria, para luego manipular hábilmente el bisturí de la crítica sobre las obras del Camarín de la Virgen de Guía, que, según dijera un conocido cronista de la prensa insular, es el mejor del Archipiélago. Con su venia, desearía aclarar los conceptos que usted vierte en su carta respecto a mi proceder en su inesperada y grata visita a este templo parroquial de mi cargo, con unas ilustres damas que le acompañaban. 1º) A su reconocido y exquisito trato social se le olvidó presentar, como era lo procedente, al párroco de Guía (en este caso, un servidor de usted) a las ilustres damas mencionadas. 2º) Siendo usted hijo de esta parroquia y gran conocedor de su templo -y de sus obras de arte-, en mi pequeñez no creí acompañarles, porque pudiera no serles grata -y mucho menos necesaria- mi presencia y compañía. Otra cosa hubiese sido si usted, con su peculiar deferencia, me hubiese invitado a que les acompañase, como así lo esperaba, pero me equivoqué; en este caso, yo hubiese sacrificado unos instantes la visita a un enfermo que me esperaba. 3º) Si usted hubiese sido una persona extraña a esta parroquia que, al pasar por Guía, deseaba ver el interior del templo y el tan jaleado Camarín de la Virgen, la más elemental educación y cortesía me hubiese obligado -con mucho agrado por mi parte- a hacerle compañía y a mostrarle las obras de arte y objetos de gran valor que contiene, y sobre todo las propias obras del Camarín, que tanta admiración han causado y tantos elogios han merecido de las personas de todos los estratos sociales y culturales de Guía y de fuera de la ciudad que, a lo largo del año, han desfilado por él y, con rara unanimidad, han proclamado que es una maravillosa obra de arte que sólo la fe de un pueblo puede realizar en estos tiempos en que predomina un refinado materialismo y egoísmo. 4º) No tiene usted que felicitarme por restituir a su estado prístino el bellísimo retablo barroco de la capilla de San José, colocando los dos óleos que en ella había en el sitio que en el mismo les correspondía, porque yo no hice otra cosa sino disponer que se realizase su inteligente sugerencia de que así se hiciere. Por lo tanto, para usted el honor, para mí... la satisfacción de verlo realizado. 5º) Usted nos da a entender que los bazares de la calle La Pelota son de gran valor artístico, porque aunque usted se haya constituido, voluntariamente, en el gran ausente de la peña a Amigos del Camarín, en los trabajos que se han continuado realizando en él se han seguido las sugerencias que usted sugería. Sepa que su espíritu artístico ha estado siempre entre nosotros en la continuación de las obras y así lo hice constar, en su día, con mi puño y letra, sin injerencias de nadie en "El Eco de Canarias", diciendo la verdad y sólo la verdad, pues como usted bien dice: no le duelen las prendas, tampoco a nosotros nos duelen. 6º) No crea que nosotros, en las obras que se han seguido realizando durante su ausencia, hemos inventado algo, sino que, sin olvidar sus normas y atinadas sugerencias, hemos querido conformarlas visitando también los pocos templos de la isla donde se conservan buenos ejemplos del arte clásico, como son San Telmo, Santo Domingo, San Antonio Abad, San Francisco y San Juan de Telde. ¡Hasta visitamos la novísima iglesia de Tara en la citada ciudad! 7º) En cuanto a su repulsa a lo que se ha hecho, amenazando con publicarlo en la prensa, con todo mi respeto me permito manifestarle:

A) Le repito que siempre hemos tenido en cuenta sus directrices en las obras que quedaban por hacer en el Camarín y a ellas se han ajustado los operadores de las tallas y pinturas. Por tanto, su repulsa, pública o privada, sería como tirar piedras sobre el propio tejado.

B) Al darnos cuenta de cómo usted ha reaccionado después de su última visita, reconociendo sinceramente su gran mérito y apreciando en todo su valor, sus preciosos conocimientos artísticos adquiridos con gran tesón -estudiando, viajando, visitando y escudriñando todos los secretos del arte con un claro sentido de captación, de catador y revalorizador del mismo en todas su facetas; adquiriendo con ello una gran personalidad en la escala de valores humanos, digna de una alta calificación académica (meritíssimus cum laude) que nosotros, con gran complacencia, le otorgaríamos si de nosotros dependiera- deducimos, con pena, que usted se considera tan elevada autoridad en asuntos artísticos que la opinión de los demás, en esa línea, sean quienes fueren, no cuenta si no va avalada por usted. Esa actitud suya me hace venir a la memoria, si no me es infiel, la sentencia de Don Quijote a Sancho: "Llaneza, Sancho, que toda afectación es mala". Bien sabe usted que, en esta ciudad, cuna del más famoso imaginero de Canarias en todos los tiempos -José Luján Pérez-, esa gloriosa veta de artistas no se ha cegado todavía, que aquí hay ciudadanos de refinado gusto artístico, con estudios universitarios y con títulos académicos en la amplia gama del arte, cuyas opiniones pesan mucho y son dignas de tenerse en cuenta a la hora de la verdad.

C) Ruégole tenga presente que esa repulsa o crítica que nos anuncia, no nos asusta, porque esperamos de su clarividencia sea positiva, constructiva. Pero si fuese negativa, demoledora, será usted también víctima de ella, por las razones expuestas.

D) Y, por último, tenga la seguridad que en estas obras del Camarín se le recuerda mucho y bien, teniéndose en cuenta sus sugerencias y consejos. Sepa también que en nuestras reuniones,  que ahora son más frecuentes, parodiando el grito ritual de la Falange en memoria de la Falange, nos dan ganas de  gritar: ¡Néstor Álamo! ¡Presente! Mande siempre al que es  suyo en Cristo y amigo. Bruno Quintana y Quintana".

FUENTE: TEXTO EXTRAIDO DE LAS MEMORIAS DE DON BRUNO

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Sobre la persecución del poeta Bento por parte de la Inquisición. Por Fernando Paetow

Sobre la persecución del poeta Bento por parte de la Inquisición



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 Por Fernando Paetow

Otro de los perseguidos por el "Santo Tribunal" fue el poeta de Guía de Gran Canaria Rafael Bento Travieso, tanto por sus poemas como por su vida azarosa.

El inquisidor Borbujo decía en una denuncia del año 1814 a la Suprema: «Y como el reo, según noticias extrajudiciales, hace más de un año que se halla en Sevilla nos ha parecido, para los efectos que puedan convenir indicar a V.A. sus señas personales que son: altura más que regular, color moreno, edad de 38 a 40 años, con asistencia diaria a la casa de la condesa viuda de Tilli».

 Sobre la persecución del poeta Bento por parte de la Inquisición

Image
 Por Fernando Paetow

Otro
de los perseguidos por el "Santo Tribunal" fue el poeta de Guía de Gran
Canaria Rafael Bento Travieso, tanto por sus poemas como por su vida
azarosa.

El
inquisidor Borbujo decía en una denuncia del año 1814 a la Suprema: «Y
como el reo, según noticias extrajudiciales, hace más de un año que se
halla en Sevilla nos ha parecido, para los efectos que puedan convenir
indicar a V.A. sus señas personales que son: altura más que regular,
color moreno, edad de 38 a 40 años, con asistencia diaria a la casa de
la condesa viuda de Tilli».

Al abolirse la Inquisición en 1820, Bento le dedicó este poema:

No bien sus infernales llamaradas
tornó a encender la Inquisición terrible,
cuando el brazo de Dios irresistible
en nuestra España las dejó apagadas.
Que vuelvan los infames Torquemadas
a atizar su piadoso combustible,
hogueras hallarán y muerte horrible
en todas las naciones ilustradas.
Potros, garruchas, viles instrumentos
con que afligieron al linaje humano,
tigres de sangre y lágrimas sedientos,
pues que ya no os consiente el suelo hispano,
volved a los inmundos aposentos
del que os extrajo una piadosa mano.

--------------
NOTA: TEXTO EXTRAÍDO DEL LIBRO "LA INQUISICIÓN EN LA ISLA DE GRAN CANARIA (1493-1820)", de Fernando Paetow, editado por el PATRONATO DE TURISMO DEL EXCMO. CABILDO INSULAR DE GRAN CANARIA





El primer encuentro entre don Bruno y el Alcalde Juan García Mateos. Por Bruno Quintana Quintana

Mi primer encuentro con el Alcalde Juan García Mateos

Por Bruno Quintana Quintana*

Mis primeras actuaciones parroquiales y pastorales coinciden, como queda dicho, con el primer domingo de Cuaresma, por lo tanto, tenía que estar muy alerta porque era una mala costumbre, en algunos pueblos, de continuar celebrando bailes carnavalescos, profanando este santo tiempo de penitencia y reconciliación con Nuestro Padre, y pudiera ser que en mi nueva parroquia también los celebrasen en este Santo Tiempo. Y dicho y hecho. En un amplio salón que llamaban "Teatro Viejo", ubicado en la calle "Canónigo Gordillo" nº 20, el cual fue, en tiempos lejanos, templo o capilla del convento llamado el Hospicio y en la actualidad propiedad del Ayuntamiento de Guía, se estaban, con autorización de éste, celebrando bailes de "taifa" los sábados y domingos durante el año y por lo tanto, en la Santa Cuaresma.

 

Mi primer encuentro el Alcalde Juan García Mateos

Por Bruno Quintana Quintana*

Mis
primeras actuaciones parroquiales y pastorales coinciden, como queda
dicho, con el primer domingo de Cuaresma, por lo tanto, tenía que estar
muy alerta porque era una mala costumbre, en algunos pueblos, de
continuar celebrando bailes carnavalescos, profanando este santo tiempo
de penitencia y reconciliación con Nuestro Padre, y pudiera ser que en
mi nueva parroquia también los celebrasen en este Santo Tiempo. Y dicho
y hecho. En un amplio salón que llamaban "Teatro Viejo", ubicado en la
calle "Canónigo Gordillo" nº 20, el cual fue, en tiempos lejanos,
templo o capilla del convento llamado el Hospicio y en la actualidad
propiedad del Ayuntamiento de Guía, se estaban, con autorización de
éste, celebrando bailes de "taifa" los sábados y domingos durante el
año y por lo tanto, en la Santa Cuaresma.

Enterado de ello y habiéndolo constatado, me veía obligado, cumpliendo con mi deber, a ponerlo en conocimiento del Sr. Obispo participándole que en un local que fue en un tiempo, templo de un convento de monjas, se estaban celebrando bailes en esta Cuaresma. El Sr. Obispo recibió el oficio que le envié con este motivo, dándole, por lo tanto, cuenta de lo que estaba ocurriendo en la Parroquia con las diversiones, nada coherentes con el Santo Tiempo de penitencia en que ya estábamos inmersos; y, después de enterarse de su contenido, adjuntándolo con un oficio suyo, lo envió al Sr. Gobernador Civil de Las Palmas, participándole la anómala práctica de diversiones en la Parroquia de Santa María de Guía, autorizadas por el Ayuntamiento, durante la santa Cuaresma, que en nada favorecen a las buenas costumbres de un pueblo eminentemente católico, suplicándole hiciese valer su superior autoridad para que esas diversiones, con aires paganos, no hiriesen los hondos sentimientos cristianos a los fieles de aquella Parroquia durante dicho santo tiempo, por lo menos.

La resultante de este oficio fue fulminante, según pude enterarme más tarde, puesto que el Sr. Alcalde de Guía recibió una comunicación del Sr. Gobernador prohibiéndole autorizar bailes durante la Cuaresma, y menos en un local que, por sus características arquitectónicas, fue templo en el que se celebraba el culto divino, en tiempos pasados. Yo creí sinceramente, cumplir con mi deber participando al Sr. Obispo esta ofensas a la moral cristiana y esta profanación al templo penitencial de la Santa Iglesia, y, puedo decir, que me olvidé, en absoluto, de esta comunicación, por lo que no me había enterado de la resultante de la misma, hasta que, un cierto día, sanamente, sin prevención ni malicia alguna, me dirigí al ayuntamiento de esta ciudad de Guía para saludar y ofrecer mis modestos servicios personales y parroquiales al señor Alcalde, a la razón, D. Juan García Mateo, y al Secretario del mismo que era D. Prudencio Estévez Galván, con motivo de haberme hecho cargo, como Cura, de la Parroquia de Santa María de Guía y de San Pedro Apóstol de la Atalaya y de San Francisco de Asís de Tres Palmas.

Fui recibido muy cortés y atentamente por los mismos, y después de cambiar impresiones sobre varios temas, el Secretario, con una sutileza gatuna, insinuó un plan de relaciones entre la Iglesia y las Autoridades locales para la mejor convivencia entre ambos, procurando proceder, teniendo "un ten con ten", en "ciertos y concretos asuntos" para la mejor comprensión y cordiales relaciones entre las dos entidades y el pueblo, en general. Rápidamente, gracias a Dios, me di cuenta que pretendía "echarme" un lazo, "una red" para "atraparme" y poder, así, "manipular" mi acción pastoral en la Parroquia, frenando mi posible labor de intransigencia con la inmoralidad, en toda su variada y diabólica gama, que pudiera resultar de las diversiones que, por su índole mundana, conculcasen los mandamientos de la Ley de Dios y los de la Santa Iglesia.


Ante tal "plan" caí en la cuenta, al instante, que era un "plan" trazado, concebido, como consecuencia de mi oficio al Sr. Obispo sobre los bailes de "taifas" que se estaban celebrando en el pueblo los sábados y domingos de Cuaresma, y, seguramente de alguna disposición u orden, recibida del Sr. Gobernador Civil sobre los mismos. Entonces reaccioné enérgicamente y, con toda cortesía, les dije:

- "señores, yo he venido como Cura de esta Parroquia de Santa María de Guía, nombrado y enviado por mi superior, el Sr. Obispo, no "pedido ni traído" por nadie, para atender, religiosa y pastoralmente, a sus fieles hijos y velar por la moralidad cristiana, de sus costumbres y diversiones. Y si yo por corregir las inmoralidades, y llamar la atención sobre las diversiones pecaminosa, etc., tuviese que salir de esta parroquia, sería para mi una victoria, y, con santo orgullo, por los pueblos a los que fuese destinado, iría tremolando la bandera de mi triunfo en la que se leyera: por corregir las inmoralidades y por procurar que las diversiones no fuesen escandalosas, salí, o me echaron de Guía.


Ellos al ver mi actitud de firma decisión en cumplir con mi deber como Cura de esta Parroquia, sin dejarme "sobornar" por "diplomáticas palabras", ni intimidar por nada, ni por nadie, callaron respetuosamente, y después de algunos comentarios sobre diversos asuntos, sin la menor trascendencia, con toda amabilidad y cortesía, y mutuamente deseándonos las mejores venturas, nos despedimos; y nuestras relaciones, en adelante, fueron siempre muy cordiales, sin que me molestasen en lo más mínimo. Bien es verdad que la situación política y social, en aquellos tiempos, en España, favorecía grandemente, las buenas relaciones entre la Iglesia y las autoridades civiles; pero, por lo tanto esta actitud mía, en mis primeros momentos en Guía, resultó para mi labor parroquial y social, de un efecto decisivo y eficaz durante los treinta y nueve años en que la regenté con plena libertad en mi acción pastoral en todos los niveles y también porque no me dejé "subyugar" por un sutil "reto caciquil", de ambos sexos, que todavía pervivían en la culta e hidalga Ciudad de Guía de Gran Canaria...
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*NOTA.- Texto extraído de las MEMORIAS DE DON BRUNO QUINTANA QUINTANA, párroco que fue de Guía entre 1943 y 1982.


Gáldar multa a don José Samsó

De cuando el Ayuntamiento de Gáldar tuvo la "osadía" de multar a don José Samsó

"A los pocos días D. José Samsó recibió, enviada por la Alcaldía de Gáldar, la notificación de una multa de cien pesetas por realizar obras clandestinas, sin la autorización previa, por lo tanto, del Ayuntamiento de Gáldar. D. José al leer tal notificación se indignó, no por la cuantía de la multa, como es de comprender, sino por la desconsideración de la Alcaldía a la que tanto bien había hecho y prometía hacer a Gáldar, como también a otros municipios del Noroeste grancanario". Por Bruno Quintana (Párroco de Guía 1943-1982)
De cuando el Ayuntamiento de Gáldar tuvo la "osadía" de multar a don José Samsó
Por Bruno Quintana (Párroco de Guía 1943-1982)

"A
los pocos días D. José Samsó recibió, enviada por la Alcaldía de
Gáldar, la notificación de una multa de cien pesetas por realizar obras
clandestinas, sin la autorización previa, por lo tanto, del
Ayuntamiento de Gáldar. D. José al leer tal notificación se indignó, no
por la cuantía de la multa, como es de comprender, sino por la
desconsideración de la Alcaldía a la que tanto bien había hecho y
prometía hacer a Gáldar, como también a otros municipios del Noroeste
grancanario".

La "cooperación" decidida y "hermanada", repleta de torpedeos solapados y de "sonrisas" de "escaparate" de nuestros "amables" vecinos, queda evidenciada en la labor callada, de zapa, realizada por ellos para que no se llevase a efecto la construcción de la Ermita en la solar elegido y donado por unos vecinos de Guía y de Gáldar.

El Excmo. Sr. D. José Sansó Henriquez, General Auditor, hijo predilecto de Guía, fue uno de los señores pudientes decididos a contribuir a dicha construcción en bien del barrio, en el cual poseía grandes intereses agrícolas; pero como también tenía grandes fincas en la Vega de Gáldar, incluso en una de las fincas, cercana a la jurisdicción municipal de Guía, existía una Ermita dedicada a San José y que era de su propiedad, pero que, estaba ya destechada, porque el artesonado artístico que tenía, lo levantó y lo llevó a Tenerife para colocarlo en su nueva mansión que construyó en aquella isla a instancia de su esposa, nuestros "ilustres amigos" de Gáldar, conocedores de esta Ermita, visitaron, sigilosamente, al citado señor para suplicarle que restaurase dicha Ermita de San José para ponerla al culto religioso en favor de los vecinos todos de aquella comarca. Como D. José era muy comprensivo y bondadoso, no captó la "maligna intención" que bullía en el fondo de tal propuesta ni el mal que iba a causar a los vecinos de ambos barrios que deseaban tener su Ermita más centrada, en medio de los mismos, y no en medio de una finca donde no se podía tener una amplia plaza ni celebrar fiestas con gran concurrencia, pero a D. José le pareció muy buena la idea y decidió, y les prometió, llevar a feliz término la propuesta lo más pronto que pudiera.

Pero uno de los obreros de las fincas de D. José Sansó se enteró de ese proyecto de erigir, o restaurar, la Ermita en honor de San José, en "La Pacheca", y cómo era uno de los pioneros de la construcción de la Ermita de Santa Rita, llamado D. Nicasio García Sosa, se dio cuenta de que, entonces, no tenía razón la creación de la de Santa Rita, o por lo menos que el apoyo del ilustre General a la Ermita en Anzofé, iba a ser disminuido o anulado; y este obrero, sencillo, pero con la diplomacia que le caracterizaba y con todo respeto, por noticias que había recibido de personas serias, le informó que el fin que se proponían sus "buenos" vecinos y muy "altos" señores, era "torpedear" impedir, la construcción de la Ermita en honor de Santa Rita en el sitio elegido y donado por su dueño, para que se erigiese en "La Pacheca", la antigua Ermita que allí existía en honor de San José. D. José Sansó, honradamente aceptó la observación de su obrero; luego lo recapacitó, procurando confirmar, o rechazar tal noticia informándose por otros medios. Una causal, o providencial, incidencia vino a favorecer la información del buen obrero D. Nicasio. Todos los Ayuntamientos tiene sus ordenanzas municipales que regulan las construcciones de viviendas, cercas o murallas, de fincas o caminos vecinales, etc., y para realizar estas obras, o similares, los interesados está obligados a solicitar el permiso a la alcaldía, o de la comisión para estos menesteres, existente en los Municipios la cual, después de ser informada por el técnico municipal, lo concede o lo niega.

Pues bien, D. José Sansó había dispuesto a sus obreros mamposteros que levantasen una pared o muralla, en su propiedad al margen del barranco de Anzo, para resguardar su finca de plataneras en aquel sector. En una de las rondas efectuadas por los agentes de vigilancia del Municipio de Gáldar para comprobar si se cumplían, o no, las ordenanzas municipales relativas a las construcciones, u otras obras similares, llegó uno de ellos al lugar donde estaban construyendo la pared, y como es lógico, el agente les preguntó si tenían la autorización del Ayuntamiento de Gáldar para tal trabajo, y ellos, como es natural, le contestaron que allí no tenían documento alguno, sólo lo hacían por mandato y autorización del diseño S. José Sansó. el agente nada dijo, y sólo se concretó en tomar nota de la obra que se estaba realizando y el nombre del dueño de la finca. Luego, al llegar a Gáldar, entregó tal nota al Negociado competente del Ayuntamiento de dicha Ciudad. A los pocos días D. José Sansó recibió, enviada por la Alcaldía de Gáldar, la notificación de una multa de cien pesetas por realizar obras clandestinas, sin la autorización previa, por lo tanto, del Ayuntamiento de Gáldar.

D. José al leer tal notificación se indignó, no por la cuantía de la multa, como es de comprender, sino por la desconsideración de la Alcaldía a la que tanto bien había hecho y prometía hacer a Gáldar, como también a otros municipios del Noroeste grancanario. Entonces tomó la determinación de romper con los señores de la "élite" de dicha ciudad de los "caballeros", que le habían pedido la restauración de la Ermita de San José, en "La Pacheca"; y, en cambio, se volcó en ayudar a la edificación de la Ermita de Santa Rita en favor de los buenos y sencillos vecinos de Anzofé y montaña de Guía, propinando, con ello, un fuerte trastazo a la "ínclita comisión" de Gáldar, y dando también al traste sus "inconfesables pretensiones" de apabullar la construcción de la Ermita en honor de Santa Rita en los dichos barrios, retirando la ayuda y apoyo que les había prometido, creyendo en su buena intención, de levantar, reconstruyéndola, la Ermita de San José que hubiera quedado ubicada en medio de su finca, bastante alejada de toda vecindad e incómoda para la misma si querían cumplir sus deberes religiosos.

Toda esta "sigilosa labor" de zapa que se venía desarrollando por los "buenos" vecinos respecto de la Ermita de Santa Rita, concuerda mucho y tiene íntima relación con la idea falsa e injuriante que esa misma "élite" galdense, se había gratuitamente forjado respecto de la actividad, o labor pastoral, del Párroco de Guía, porque las circunstancias, del momento, le eran favorables y muy propicias, empezó a desarrollar desde el año de 1.944 en adelante, en pro del progreso de la parroquia y ciudad de Guía en distintos niveles de la pastoral, de la cultura, del arte, etc. Esto dio motivo a que un "señor" de la mencionada "élite" tuviera la "suma delicadeza" (por no decir la osadía) de acercarse al Cura y "expectorarle" la infamia de que en Gáldar se comentaba que el Cura que está en Guía había venido a dicha parroquia para "desenterrar" y hacer "revivir" el antagonismo ancestral que existía entre Gáldar y Guía. Esta malhadada embajada, me hizo reflexionar y ahondar en mi conciencia para averiguar en que se fundaba tan hiriente aseveración. Y, claro, de mis reflexiones deduje, fundado en un hecho concreto, que toda innovación, arreglo, o adquisición para la iglesia y, en general, para toda la parroquia de Guía, redundara según todos los indicios captados en menoscabo de la parroquia y ciudad vecina, o era un ofensa, un insulto, a la "dignidad y grandeza" de las mismas, dada su especial modo de ver las cosas, o según su "clarividente" criterios ¡...!

En consecuencia deduje que, para ellos, toda la labor que emprendiese el Cura de Guía debía pensarlo bien y averiguar si para sus "amables" vecinos tal obra, arreglo, o adquisición de algo para Guía, era de agrado, o por el contrario, les servía de agravio a su "grandeza", u ofensa a su dignidad e historia "caballaresca"; o sería que ellos no podían consentir que Guía tuviese, o adquiriese algo, en cualquier nivel: religioso, civil, etc. que Gáldar no tuviese, o adquiriese antes.

Quiero probar estos asertos, o sospechas bien fundadas, con los siguientes hechos: Lo primero que emprendí en el templo de Santa María de Guía, como arreglos, fue limpiar las puertas del frontis y laterales, que son de tea, que tenían un aspecto deplorable por las muchas manos de pintura que habían recibido, al través de los años, ya agrietadas, que daban una visión de pobreza, o abandono; y, como todos sabemos, la primera impresión que recibimos al contemplar un templo, o cualquier otra mansión en su estructura externa, es la que domina al contemplar el interior. Si el frontis, incluyendo las puertas y entrada, están limpios, como la estética manda, nos da la certeza de que el interior está igual de limpio, aunque, de hecho no lo esté; y nos sucederá lo contrario si vemos que el frontis esta deplorable, repelente, aunque el interior este brillante de limpieza. Por eso emprendí la limpieza de las puertas, y al terminar tal labor por un maestro artesano de Guía, era tal la belleza de la tea que impresionaba y deslumbraba a todo el que las contemplara causándoles gratísima visión , impresión.

Resultó que alguien de la vecina ciudad pasó ante la iglesia una tarde y al ver la belleza deslumbrante de las puertas, resaltada por el gran número de clavos dorados que resplandecían como pequeños soles, y eran necesarios para sostener los tableros y fijarlos en los travesaños, al llegar a Gáldar, se dirigió al Sr. Cura de la misma que, a la razón, era D. Francisco Hernández Benítez (q.e.d.), como el mismo me lo contó, diciéndole que las puertas de la iglesia de Guía estaban limpias y maravillosas y tenían clavos de oro para sostener los tableros, y por lo tanto le pedía que él hiciera lo mismo con las puertas del templo de Gáldar y que pusiera clavos dorados a todas ellas, pues, las de Guía sólo tenían esos clavos la puerta central y las laterales eran clavos de hierro pintados de negro; y, aunque el Sr. Cura le hacía comprender que las puertas las limpiaba, pero que no podía ponerles clavos de ninguna clase porque los tableros de las mismas estaban ensamblados y no necesitaban clavos para sostenerlos, él, y otros, tanto insistieron con el Sr. Cura comprometiéndose ellos a procurar el dinero para comprar los clavos de metal dorado y sufragar los demás gastos ocasionados con la limpieza de las puertas y colocación de los clavos; y entonces el Sr. Cura se "vio obligado", por razones pastorales y contra toda estética, a poner los clavos por contentarlos y acallarlos...

También sospecho que pretenderían que la Excma. Señora Eusebia Armas Almeida, viuda del Teniente Coronel de la Guardia Civil, López de Ogayar, les consultasen si veían bien o no, que ella donase a Guía un artístico y bellísimo sepulcro y una maravillosa escultura de Cristo Yacente, de tamaño natural, esculpida por el eximio artista D. José de Armas Medina; o si también no iba en menoscabo del "prestigio" de la "caballerosa" Gáldar, el que la misma Excma. Sra. Dña. Eusebia destinase sus bienes crematísticos para erigir un grandioso edificio en un amplio solar de su propiedad, en su finca "El Trapiche", en Guía, dedicado a una institución benéfica a favor de los niños pobres de esta parroquia y de toda esta comarca, bajo la sabia dirección de los Padres Paules Salesianos, con el fin de que les instruyesen, especialmente en artes y oficios...

También yo, para que no "resurgiese" el antagonismo, las intrigas, (que no han muerto), entre las dos ciudades vecinas, hubiera tenido que consultar con ellos si no era "humillante" para tal ciudad, el que yo aceptase el valiosísimo donativo de un trono de plata de ley, con su baldaquino del mismo precioso metal y de gran belleza artística, para la Patrona la Santísima Virgen de Guía, generoso regalo del citado Excmo. Sr. D. José Sansó Henríquez, General Auditor, cuyo trono fue efectuado en seis meses en los "Talleres de Arte", anteriormente "Granda", y esternado con inusitada alegría y festejos el año de 1.955.

Otrosi, yo para que no "surgieran" viejas, putrefactas, rencillas, hubiera tenido que averiguar si era del agrado, o no, para ellos, el que el pueblo guiense, en pleno, contribuyese generosamente a restaurar y enriquecer con bellas obras de arte el que ya es el grandioso y bellísimo Camarín de la Santísima Virgen de Guía, orgullo para los guienses y admiración religiosa para los extraños, el cual fue tallado por el famoso artista-tallista, hijo de Guía, D. Juan Serrano Moreno y otros artistas y amigos del arte que dejé mencionados en mis "Crónicas parroquiales". Cada uno hace aquello que más enaltece a su pueblo...

Y siguiendo la racha de adquisiciones y donativos para el templo de Santa María de Guía, también hubiera tenido que "tantear" la opinión de los "amables" vecinos, para evitar "los gestos", sus "malos humores", si admitía, o no admitía, el regalo de un trono de madera tallada bellamente, con su baldaquino de terciopelo negro, sostenido por seis varales de metal blanco para la Virgen de los Dolores en Semana Santa, donado por D. Francisco León Mauricio (q.e.d.) con toda generosidad. O también tendría, para evitar los "resabios" de ciertas personas de la "élite" galdense, que solicitar el "luminoso" parecer de ellas, si pedíamos, o no pedíamos, al Ministro de Cultura que, considerando la antigüedad y el valor histórico y artístico del templo de Santa María de Guía, lo declarase Monumento Histórico Artístico de carácter nacional, como así sucedió; y en virtud de esa declaración oficial del estado, se está consolidando su estructura y remozando todos sus elementos arquitectónicos y artísticos, etc.etc.

En fin, no terminaría nunca de relatar mil incidencias de esta índole sucedidas por estos contornos. Por lo pronto me llena de gran satisfacción el saber que nada se hizo en la Parroquia de Santa María de Guía con el maligno motivo de molestar, de provocar, a nuestros vecinos, o para "resucitar" viejos antagonismos, o revivir "atávicas rencillas", siempre odiosas y molestas, entre estas dos vecinas parroquias, que deben estar bien hermanadas...

Pero también me llena de alegría cristiana el comprobar que lo que se realizaba en Guía para mejorar, o enriquecer el acervo artístico de su templo, y el esplendor y brillantez del culto divino, servía de estímulo a nuestros vecinos para realizar allí también mejoras en su templo y aumentar el acervo artístico del mismo. Por ejemplo: mandé limpiar las puertas de la iglesia, ellos, como dejé dicho arriba, inmediatamente limpiaron las suyas; que adquirí, como donativo, un artístico sepulcro y Cristo Yacente, ellos también adquirieron una nueva urna sepulcral y Cristo Yacente; que donaron a la parroquia de Guía un trono con cenefas talladas y palio para la Virgen de los Dolores, ellos, al instante adquirieron otro para su Virgen de los Dolores; que se empezó a airear la renovación del Camarín de la Virgen de Guía, enriqueciéndolo artísticamente, ellos también empezaron a "airear" la construcción de un "Camarín" para el Apóstol Santiago (con este motivo alguna persona chistosa comentaba: "querían hacer una "cuadra" para el caballo de Santiago"); que regalaron a la parroquia de Guía un grandioso trono de plata de ley para el Excelsa patrona, también ellos, al poco tiempo, procuraron adquirir cenefas de plata para colocarlas en el trono de la Virgen de los Dolores; que en Guía se instaló una Comunidad de Padres Paules Salesianos para instruir a la juventud necesitada, en escuelas de artes y oficios, también ellos procuraron que las Religiosas que, muchos años antes, fundaron en Gáldar y tuvieron que marcharse a Buenos Aires, volviesen a fundar en Gáldar para la educación e instrucción, de la juventud femenina, etc. etc.

De todos estos casos he querido dejar constancia para que se vea y comprenda, que en los vecinos no ha habido envidia sino "estímulo santo", y esa actitud es laudable puesto que, si sucediera lo contrario, nos "anquilosamos" en nuestras "poltronas", viviendo de las "rentas" de nuestros antepasados, y, en consecuencia todo iría desapareciendo por la inercia de los hombres; y, para evitar todo esto, hay que renovarse constantemente, aunque seamos estimulados por otros...

Por todo esto doy gracias a Dios y a la Santísima Virgen de Guía tan amada de mi corazón.

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NOTA: Texto extraído de Las Memorias de don Bruno Quintana (Párroco de Guía 1943-1982). EL TITULO DE ESTE CAPITULO HA SIDO PUESTO POR EL TRANSCRIPTOR. EL TITULO ORIGINAL ES “MAS INCIDENCIAS ANÉCDOTICAS”
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MAS INFORMACIÓN: MEMORIAS DE DON BRUNO


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