El puente del Barranco de Las Garzas (1857-1866) . ALEJANDRO C. MORENO y MARRERO

La
aportación económica de la colonia guiense de La Habana para la
construcción del puente del Barranco de Las Garzas (1857-1866)


Por ALEJANDRO C. MORENO y MARRERO



El Puente del Barranco de las Garzas de Santa María de Guía fue
construido entre 1863 y 1866 por el afamado ingeniero grancanario Juan
de León y Castillo gracias a la aportación económica realizada por la
colonia guiense de La Habana (Cuba). Por este motivo, no nos resistimos
a expresar que -en nuestra opinión- todavía se está en deuda con todos
aquellos patriotas que mediante suscripción pública ayudaron a costear
la obra de su peculio particular y, especialmente, con la persona del
Dctor. Miguel Gordillo y Almeida, puesto que las autoridades de la
época en recompensa a su labor desarrollada como principal entusiasta y
promotor de esta difícil empresa acordaron de forma unánime colocar en
el puente una lápida en la que figurase su nombre, pero lo cierto es
que -por circunstancias que desconocemos- desafortunadamente nunca
llegó a cumplirse lo pactado.
La
aportación económica de la colonia guiense de La Habana para la
construcción del puente del Barranco de Las Garzas (1857-1866)


Por ALEJANDRO C. MORENO y MARRERO


El Puente del Barranco de las Garzas de Santa María de Guía fue construido entre 1863 y 1866 por el afamado ingeniero grancanario Juan de León y Castillo gracias a la aportación económica realizada por la colonia guiense de La Habana (Cuba). Por este motivo, no nos resistimos a expresar que -en nuestra opinión- todavía se está en deuda con todos aquellos patriotas que mediante suscripción pública ayudaron a costear la obra de su peculio particular y, especialmente, con la persona del Dctor. Miguel Gordillo y Almeida, puesto que las autoridades de la época en recompensa a su labor desarrollada como principal entusiasta y promotor de esta difícil empresa acordaron de forma unánime colocar en el puente una lápida en la que figurase su nombre, pero lo cierto es que -por circunstancias que desconocemos- desafortunadamente nunca llegó a cumplirse lo pactado.

La necesidad de construir un puente sobre el denominado Barranco de las Garzas -con el objetivo de facilitar la unión entre caminos- se planteó por primera vez en sesión plenaria del Ayuntamiento de Guía celebrada el 2 de septiembre de 1857; no obstante, pronto se cayó en la cuenta de que no existían los fondos económicos necesarios para llevar adelante semejante empresa, de modo que se sugiere recurrir a la socorrida fórmula de suscripción pública.

En un principio se había pensado en recaudar el dinero solo y exclusivamente de entre los vecinos de la villa de Guía, pero luego -dado que se era consciente de que ello no iba a ser suficiente para culminar debidamente dicho proyecto- se optó por ampliar la suscripción pública a la Isla de Cuba, lugar donde residía por entonces una importante colonia de guienses. Así, por decisión de la corporación municipal presidida por el Alcalde Constitucional Salvador Martín Bento, se solicitó ayuda a diversos paisanos establecidos en La Habana, formando una comisión para tal fin que estaría formada por el ya citado Miguel Gordillo, Blas Falcón, Francisco Rodríguez, Juan de la Cruz y Lorenzo Bento, quienes se ofrecieron de inmediato a colaborar activamente con la causa.

En este sentido, el Periódico El Ómnibus, en su edición del Sábado 30 de Octubre de 1862, publicaba una relación en la que figuraban todos y cada uno de los nombres que desde la Isla de Cuba se habían unido a la suscripción pública para la construcción del Puente del Barranco de las Garzas a invitación de los comisionados.

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Visiones de Ámerica a través de la correspondencia de emigrantes del norte de Gran Canaria con Pedro

A TRAVÉS DE LA CORRESPONDENCIA CON PEDRO BAUTISTA HERNÁNDEZ

Visiones de Ámerica en la correspondencia de emigrantes del norte de Gran Canaria


Sergio Aguiar Castellano

 

Planteaba John Elliot en su conferencia de apertura del XIV Coloquio de Historia Canario Americana en octubre de 2000, que “necesitamos muchos estudios locales y regionales (…) para apreciar la solidez de las migraciones y su importancia para la historia tanto de España como las Indias, en tanto que ambas se transforman conjuntamente en una comunidad atlántica entretejida por una red de relaciones e intereses familiares”.

Visiones de Ámerica a través de la correspondencia de emigrantes del norte de Gran Canaria con Pedro Bautista Hernández (1875-1904)


Sergio Aguiar Castellano

 

Planteaba John Elliot en su conferencia de apertura del XIV Coloquio de Historia Canario Americana en octubre de 2000, que “necesitamos muchos estudios locales y regionales (…) para apreciar la solidez de las migraciones y su importancia para la historia tanto de España como las Indias, en tanto que ambas se transforman conjuntamente en una comunidad atlántica entretejida por una red de relaciones e intereses familiares”.

Con el trabajo que a continuación exponemos, podemos ver claramente esas relaciones e intereses que se forman a través de la emigración canaria a América, en este caso por medio de la administración de los bienes que los emigrantes dejaron a cargo de un procurador de Guía de Gran Canaria, pues la documentación analizada sitúa la red aludida por el profesor Elliot, en el norte de Gran Canaria.

No hacemos un análisis socio-económico, como cabría esperar al hablar de administración de bienes, nos centramos en la visión que el emigrante nos da de la tierra donde vive, de su situación personal y familiar.

Hemos seleccionado cinco casos, cinco expedientes del Fondo Documental Pedro Bautista Hernández del Archivo Municipal de Guía de Gran Canaria, por medio de los que vemos las vicisitudes de cinco familias canarias en América, utilizando la correspondencia entre administrador y emigrante. Hilvanando todos los datos que aporta la documentación de los correspondientes expedientes, para dar a conocer cronológicamente, aquello que nos ayude a precisar nuestro objetivo.

EL PROCURADOR  PEDRO BAUTISTA HERNÁNDEZ

Pedro Bautista Hernández nació en Guía en el año 1836 y falleció el 25 de septiembre de 1910 a la edad de 74 años.    Ejerció de procurador de los tribunales, llegando a ser alcalde del municipio en diversas etapas de su vida. Fiel seguidor del Partido Liberal  apoyó en todo momento a Fernando León y Castillo, que no en vano fue durante muchas ocasiones, diputado a cortes por el distrito electoral de Guía de Gran Canaria.

Durante una larga etapa de su vida fue participe no sólo de la política local y comarcal, sino de la vida social y cultural de Guía, así, por ejemplo, en  1879 es secretario de la junta formada en la parroquia  de Santa María de Guía, para la colocación del piso de mármol que en la actualidad tiene la Iglesia, y en la que participaron económicamente emigrantes guienses. En  1892 como alcalde de Guía en la Exposición de las Flores de Las Palmas de Gran Canaria, donde Guía  presentó  lo mejor de su artesanía y productos del campo, obteniendo los tradicionales  cuchillos  las medallas de oro en reconocimiento al trabajo artesano; o en el año 1900   hospedando al Obispo “Padre Cueto” en su casa, con motivo de la visita que este realizó a Guía, con ocasión de la inauguración  del órgano de la Iglesia a cargo del compositor francés Camilo Saint Saëns. También lo podemos encontrar como  Presidente del Casino de Guía en varias ocasiones.

Nuestro personaje está muy bien relacionado con las elites sociales y políticas de Gran Canaria, no en vano era el representante legal en la comarca de los principales hacendados de la isla, Conde de la Vega Grande,  familia Manrique de Lara, etc. Por tanto se trata de un hombre con una buena posición social y económica, así como conocedor de los resortes del mundo político y económico del momento, que se encuentra inserto en el caciquismo leonino.

NOTA: Comunicación presentada por Sergio Aguiar Castellano el pasado viernes 17 de  octubre en el XVIII Coloquio de Historia Canario Americana celebrado en la Casa de Colón en Las Palmas de Gran Canaria.

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Sergio Aguiar Castellano

Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de La Laguna

Especialista Universitario en Archivística por la UNED

Archivero Bibliotecario del Ayuntamiento de Guía



El Colegio de la Inmaculada. Pedro González-Sosa

ARTÍCULO DE ARCHIVO
El Colegio de la Inmaculada


Fue fundado en 1925 por Dolores de Sosa Suárez como centro laico

Pedro González-Sosa

(Cronista Oficial)


A Dolores Sosa Suárez -Lolita Sosa, como con todo respeto y cariño se
la conoció en Guía de Gran Canaria hasta su fallecimiento en 1949-, a
su inestimable generosidad y piadosa iniciativa, debe la ciudad norteña
poder contar, todavía hoy, al menos con el edificio de un colegio de
enseñanza que ha sido, -aunque ya no lo sea- toda una institución en
la localidad: el conocido y llamado "Colegio de la Inmaculada", que si
bien a partir de 1938 inició una nueva andadura al hacerse cargo de su
enseñanza y regencia las monjas Dominicas de la Sagrada Familia, en la
actualidad, aunque la muy mermada congregación religiosa persista,
tiene otra orientación, y se ignora cual va a ser el futuro de este
edificio.
EL COLEGIO DE LA INMACULADA
Fue fundado en 1925 por Dolores de Sosa Suárez como centro laico

Pedro González-Sosa

(Cronista Oficial)

A Dolores Sosa Suárez --Lolita Sosa, como con todo respeto y cariño se la conoció en Guía de Gran Canaria hasta su fallecimiento en 1949--, a su inestimable generosidad y piadosa iniciativa, debe la ciudad norteña poder contar, todavía hoy, al menos con el edificio de un colegio de enseñanza que ha sido, --aunque ya no lo sea-- toda una institución en la localidad: el conocido y llamado "Colegio de la Inmaculada", que si bien a partir de 1938 inició una nueva andadura al hacerse cargo de su enseñanza y regencia las monjas Dominicas de la Sagrada Familia, en la actualidad, aunque la muy mermada congregación religiosa persista, tiene otra orientación, y se ignora cual va a ser el futuro de este edificio.

Mujer soltera, de arraigados sentimientos y convicciones religiosas, Dolores de Sosa tuvo siempre en mente la idea de dotar a la localidad de un centro docente comprometiéndose a que corriera a su cargo todos los gastos que ocasionara.. De niños la conocimos sobre todo cuando por las mañanas –eran los tiempos en que las misas se oficiaban a esta hora— y por las tardes bajaba desde su casa en la calle del Agua, frente al colegio publico, a la iglesia para participar en los actos parroquiales. Mujer callada, sencilla, educada al máximo, nunca pregonó las muchas obras de caridad que realizaba y cuyos desprendimientos alcanzaba, incluso, a la dotación de obras y enseres en su parroquia, como fiel devota que fue de la Patrona, la Virgen de Guía.

En este contexto, a principios de 1920 fue madurando la idea de crear o fundar un colegio de enseñanza. Pero sería en 1925 cuando se decidió a ceder una casa de su propiedad de dos plantas en la calle Marqués del Muni, antiguamente conocida como "de la Cruz", para hacer realidad su sueño. Cedió no solo el edificio, sino que lo dotó de los muebles y adecuación de las dependencias para que el colegio pudiera realizar su cometido.

Efectivamente, el colegio primigenio empezó a funcionar como simple centro docente en 1925, dirigido desde esa fecha hasta 1938 por su amiga la maestra nacional María Jesús Ramírez. Porque como quiso siempre que el colegio estuviera regido por una congregación religiosa, el 1 de octubre del citado 1938 se produjo la inauguración del nuevo curso, ahora regentado por las Dominicas de la Sarga Familia, congregación fundada por el obispo Padre Cueto y que ya tenía centros no solo en Gran canaria sino en otras islas. Las sencillas crónicas periodísticas de la época recogen, sin alharacas pero de forma puntual, la llegada de las monjas a cuyo acontecimiento no faltó la reconfortable presencia del obispo Antonio Pildain, quien tras la bendición de las instalaciones dio la bienvenida a la nueva Comunidad religiosa. La primera comunidad de dominicas de la enseñanza se hizo cargo del colegio en 1938 estaba formada por las madres Rosario del Santísimo Sacramento, Luisa María de la Santísima Trinidad, hermana de la fundadora, Corazón del Niño Jesús y Ascensión del Señor.

A partir de 1938 y durante los trece años siguientes las dominicas realizaron su labor educadora y de formación de los niños y jóvenes del pueblo. Mas, como las dependencias se habían quedado pequeñas y la comunidad aumentado, fue necesario hacer reformas que duraron desde 1951 hasta 1953. Reformas que alcanzaron en la época a una parte del colegio y su capilla, el salón de actos y terrazas que le dieron al edificio mayor fondo y aumentó de forma considerable su volumen. El 5 de octubre de 1954 regresan las dominicas a Guía y en ese curso se reabren las aulas. La Comunidad estaba formada por las madres Margarita Chacón de la Inmaculada, Josefa Socorro de Santa Catalina, María Candelaria Pérez del Santísimo Sacramento. Presentación de María Biurrúm, Purificación Ortega y María Rafaela del Niño Jesús.

Desde la época de la fundación y hasta 1949 en que se produce su fallecimiento, Lolita Sosa nunca descuidó los mimos y atenciones, además de contribuciones económicas para con "su" colegio. Incluso en sus frecuentes ausencias de Guía cuando era reclamada desde Cuba por su tío el otro gran e inolvidable patriota Luis Suárez Galván para tratar asuntos relacionados con intereses económicos. A propósito, el primer donativo que se recibió en Guía en el año 1955 para contribuir a los gastos de construcción del nuevo camarín de la Virgen a instancia del párroco Bruno Quintana Quintana fue del hermano de la fundadora del Colegio Eugenio Sosa Suárez que envió desde la Habana la cantidad de 8.200 pesetas de las de entonces. Los viajes frecuentes a La Habana de Dolores de Sosa fueron como consecuencia, ya se ha referido, de la estancia en la capital cubana con prósperos negocios de su tío Luis Suárez Galván, aquel que sufragó los gastos para que las casas de Guía tuvieran agua corriente, y de cuatro hermanos de sus hermanos. Porque del matrimonio entre Julián de Sosa y Juana María Suárez Galván, sus padres, nacieron, además de Lolita Sosa en 1871, Ana María (fallecida de niña o muy joven), Aurora, Luis, Tomasa, que cuando ingresó como monja de las dominicas se hizo llamar madre María Luisa, Eugenio y Teresa. Reclamados por sus tío Luis Suárez Galván, se trasladaron muy jóvenes a Cuba Luis, Eugenio y Teresa que fallecieron en aquellas tierras americanas. En Guía fallecerían la fundadora del Colegio en 1949, Aurora y la madre María Luisa.

De aquel colegio de las Dominicas fundado por Lolita Sosa sólo queda en la actualidad su recuerdo, su nombre y ninguna monja. Y, por las referencias que tenemos, a esta fundación y su edificio, puede ocurrirle, desgraciadamente, lo mismo que al Colegio Salesiano fundado a costa de sus propiedades por Eusebia de Armas quien en su testamento exigió que los niños necesitados de la población tuvieran en aquel edificio y en aquellas aulas la gratuidad para sus enseñanzas. Uno y otro no cumplen la función para el que fueron creados y los beneficiarios de las respectivas fundaciones, Obispado y Dominicas, han optado, al parecer, por desprenderse de las propiedades poniéndolos a la venta en beneficio propio y no de la población.

El colegio de las dominicas guiense está prácticamente, igualmente como el de los Salesiano, cerrado. La comunidad dominica lo alquiló, allá en la década de los 80 del pasado siglo, al ayuntamiento para convertirlo en colegio publico mientras acababan las obras del "Miguel Santiago", en Las Barreras. Una vez inaugurado éste, desde entonces solo queda en pie el edificio, (que ha sido ofrecido en venta al ayuntamiento) y en el recuerdo de las gentes de Guía la labor docente que realizó en muchas generaciones durante una dilatada época. Y en ese mismo recuerdo, la memoria de la gran y virtuosa dama que fue Dolores de Sosa Suárez, su fundadora.



El Antiguo Baile de la Caña en Guía de Gran Canaria

El Antiguo Baile de la Caña en Guía de Gran Canaria

Según
dice la vieja tradición festivo-popular guiense, antaño -en la
madrugada del 15 de Agosto, es decir, del Día Grande de las Fiestas en
Honor a la Virgen de Guía- en este municipio se celebraba una
pintoresca diana que se caracterizaba esencialmente porque todas las
gentes concurrentes a ella la bailaban con una caña en sus manos que
previamente habían cortado en el Barranco de las Garzas.
Alejandro C. Moreno y Marrero.
El Antiguo Baile de la Caña en Guía de Gran Canaria

Alejandro C. Moreno y Marrero.


Según dice la vieja tradición festivo-popular guiense, antaño -en la madrugada del 15 de Agosto, es decir, del Día Grande de las Fiestas en Honor a la Virgen de Guía- en este municipio se celebraba una pintoresca diana que se caracterizaba esencialmente porque todas las gentes concurrentes a ella la bailaban con una caña en sus manos que previamente habían cortado en el Barranco de las Garzas.


Parece ser que el origen de esta manifestación etnofolklórica se remonta a finales del s.XIX; no obstante, para que no haya equívocos ni otro tipo de errores tipológico-conceptuales, conviene aclarar que su aparición no está para nada vinculada a promesas religiosas, rogativas a la Virgen de Guía y demás aspectos de estas características, sino que -muy al contrario- simplemente responde a una acción espontánea de alguien que cuando se disponía a bailar la diana decidió coger una caña del barranco y, luego, cuando la colectividad se percató de ello, optaron por imitarle. Y así, sin más bullangas y estridencias, surge -hasta lo que nosotros sabemos- el denominado Baile de la Caña de Guia de Gran Canaria.

No cabe duda de que se trata de una festividad de peculiares connotaciones que hogaño sigue celebrándose, pero que desafortunadamente no conserva aquellos elementos definitorios que poseía en otros tiempos, ya que -como su propio nombre indica- el aspecto más destacable y que le aportaba cierto colorido a dicha danza simbólica era la presencia de las cañas. En este sentido, se cuenta que antiguamente, cada año y por las fechas señaladas, una enorme afluencia de gentes debidamente acompañadas de la banda de música y de los papahuevos, se daban cita en el lugar para bailar caña en mano por las calles del municipio, cual la Rama de Las Marías de Guía se tratase (por supuesto, salvando las distancias entre una y otra celebración). Y es que, según diversos testimonios de tipo oral, entonces el Baile de la Caña se configuraba como los prolegómenos o el prefacio a la Fiesta de la Rama de Las Marías, manifestación ritualizada que -obviamente- ha sido siempre la festividad principal y en torno a la cual ha girado toda la devoción religiosa y etnofestiva de nuestra ciudad de Guía.

Por otro lado, curiosamente, sabemos con total y absoluta certeza que en los años setenta del pasado siglo, entre los jóvenes del municipio que habían oído hablar de la existencia de esta antigua tradición guiense, hubo un firme intento de volver a “institucionalizarla”, intento que -por unas u otras circunstancias- finalmente resultó frustrado, puesto que tan solo se celebraron dos ediciones consecutivas de este atractivo acto fiestero. Así, como suele ocurrir en estos casos, todo indica que aquel impulso inicial de nuestros convecinos por rescatar del olvido el referido Baile de la Caña fue cesando paulatinamente hasta que dejaron de verse las cañas en la fiesta y, consiguientemente, se retornó de nuevo a la diana tal y como la conocemos en la actualidad.

Sobre este tipo de celebraciones existen noticias etnohistóricas de otros múltiples ejemplos de similar naturaleza repartidos por toda nuestra geografía insular. Este sería el caso, solo por citar algunos, de las afamadas Fiestas de La Rama que se celebran anualmente en numerosas ciudades, pueblos y villas de la Isla de Gran Canaria (y, aunque con distintos nombres, también en Tenerife) o, incluso, del Baile de Los Buches, que tiene lugar en el Puerto de Arrecife (Lanzarote). Naturalmente, estaríamos hablando de manifestaciones de desigual origen, desarrollo y finalidad festivo-ritual, pero que -sin embargo- poseen muy diversos elementos y características simbólicamente comunes.

En fin, sea como fuere, tras haber trazado estas burdas pinceladas acerca del Antiguo Baile de la Caña del municipio de Santa María de Guía, ahora -en nuestra opinión- solo nos queda continuar investigando para tratar de conocer en profundidad los pormenores de este apasionante asunto sobre el que nunca se había escrito hasta ahora. Quizá algún día entre todos/as logremos recuperar esta antiquísima festividad guiense y trasmitírsela con el esplendor de antaño a nuestros descendientes.
------------------------


NOTA DEL AUTOR: La información contenida en este artículo ha sido fielmente contrastada antes de ser publicada, por lo que consideramos que se ajusta a la más estricta realidad; sin embargo, por si no fuese así y hubiera algún dato erróneo, rogamos que sepan disculparnos, ya que todos sabemos de las imprecisiones y desvirtualizaciones que -en ciertas ocasiones- ofrece la tradición popular, es decir, las fuentes de tipo oral.

DIBUJO: Fondo José Antonio Pérez Cruz (Archivo de Fotografía Histórica de la Fundación para el Estudio y Desarrollo de la Artesanía Canaria).
 

alejandromorenomarrero@yahoo.es



Aproximación histórica a los papahuevos de la Ciudad de Guía

Aproximación histórica a los papahuevos de la Ciudad de Guía

Programa de las Fiestas de la Virgen 2008. Entra aquí para ver los actos programados.

Sabido es que hablar de los papahuevos del
municipio de Santa María de Guía es -junto a los de la vecina villa de Agaete-
hablar de los papahuevos más importantes y afamados que actualmente se bailan
en las Islas Canarias; sin embargo, no cabe duda de que tradicionalmente entre
los estudiosos y especialistas en la materia han sido frecuentes las
controversias y disputas por demostrar la mayor antigüedad, belleza,
originalidad y demás excelencias de los papahuevos de sus respectivas tierras
natales. Dicho lo cual, nos gustaría dejar claro que no es el objeto de este trabajo
el entrar en semejante discusión, ya que sencillamente consideramos que se
trata de un fenómeno festivo común a toda Europa (y parte del mundo) que posee
una serie de peculiaridades regionales e influencias mutuas muy difíciles de
determinar.
Alejandro C. Moreno y Marrero.

APROXIMACIÓN
HISTÓRICA A LOS PAPAHUEVOS DEL

MUNICIPIO
DE SANTA MARÍA DE GUÍA



Programa de las Fiestas de la Virgen 2008. Entra aquí para ver los actos programados.Por
ALEJANDRO C. MORENO y MARRERO
*

Sabido es que hablar de los papahuevos del
municipio de Santa María de Guía es -junto a los de la vecina villa de Agaete-
hablar de los papahuevos más importantes y afamados que actualmente se bailan
en las Islas Canarias; sin embargo, no cabe duda de que tradicionalmente entre
los estudiosos y especialistas en la materia han sido frecuentes las
controversias y disputas por demostrar la mayor antigüedad, belleza,
originalidad y demás excelencias de los papahuevos de sus respectivas tierras
natales. Dicho lo cual, nos gustaría dejar claro que no es el objeto de este trabajo
el entrar en semejante discusión, ya que sencillamente consideramos que se
trata de un fenómeno festivo común a toda Europa (y parte del mundo) que posee
una serie de peculiaridades regionales e influencias mutuas muy difíciles de
determinar.

Cuenta la tradición popular que -desde tiempo
inmemorial- la ciudad de Santa María de Guía gozó de una reconocida comparsa de
papahuevos que recorría las calles del municipio en acompañamiento a la Banda del Regimiento Militar
que se había establecido en esta localidad desde comienzos del s.XVIII. No
obstante, las primeras noticias fiables que tenemos acerca de la presencia de
papahuevos en la antigua villa de Guía datan del día 4 de Octubre de 1808,
fecha en la que -según un documento firmado por el Beneficiado D. Pedro Acosta
y Ponce, trascrito por el Prof. Sebastián Monzón en su trabajo sobre la Bajada de Santiago de
Gáldar a la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria con motivo de los Sucesos de la Guerra de la Independencia- doce
turcos costosamente vestidos (entiéndase, papahuevos) bailaron una contradanza
delante del Santo, ante la Iglesia Parroquial de Santa María de Guía y -por
la noche- en la Plaza
del pueblo, la cual estaba bien
iluminada con faroletas y fuegos de artificio. 

Más adelante, a comienzos del s.XX, una fotografía
tomada en La Fiesta
de Las Marías (publicada recientemente por el Archivero Sergio Aguiar
Castellano en su estudio histórico sobre esta festividad), nos muestra con
cierta nitidez dos gigantescos papahuevos ataviados con ropajes propios de la
moda de la época. Asimismo, de otro lado, en el periódico La Provincia, en su edición
del Viernes 11 de agosto de 1911, puede leerse textualmente: “Día 15 de Agosto,
a las seis de la mañana, diana floreada por la Banda Municipal con
acompañamiento de Gigantes y Cabezudos…”. Por esta época (y décadas sucesivas)
parece ser que existían solamente cuatro papahuevos en el pueblo, figurones que
-como ocurría entonces en las principales ciudades, pueblos y villas españolas-
representaban a una pareja de Reyes Moros y otra pareja de Reyes Cristianos.
Así, referente a este asunto, hemos encontrado otro interesante documento
gráfico, tomado durante la celebración de La Fiesta de Las Marías del año 1926 (procedente del
Archivo Fotográfico de Paco Rivero), donde un Rey Moro quedó perfectamente
retratado entre las gentes que se dieron cita en el lugar. Curiosamente,
diversos testimonios de tipo oral nos informan de que antaño cada Mayordomo de La Fiesta de Las Marías de
Guía tenía asignado un papahuevo que debía engalanar y bailar todos los años en
el día de la celebración de dicha festividad.

Sea como fuere, según datos extraídos del
"Expediente de las Fiestas de la
Virgen de Guía del año 1950" (custodiado en el Archivo
Municipal de Guía de Gran Canaria), conocemos que fue precisamente ese año
cuando se estrenaron parte de los actuales papahuevos de la localidad de Santa
María de Guía. Fueron encargados por la Corporación Municipal
de entonces -presidida por el Alcalde D. Juan García Mateos- a la Fábrica barcelonesa
"El Ingenio", taller papahuevero fundado en el año 1838 por la
prestigiosa familia de escultores Escalé y que luego, en 1920, sería traspasado
al Sr. Delfi Homs, quien siguiendo la tradición continuó con la producción de
figuras de cartón piedra.

De este modo y manera, en pocos años se había
pasado de los cuatro papahuevos primitivos a una enorme comparsa que
sobrepasaba ampliamente la veintena, naturalmente, con la incorporación de los
21 ejemplares traídos desde Cataluña. Acerca de ello, el
historiador José Fernando Moreno Molina nos dice que la popularidad de aquellos
papahuevos alcanzó una dimensión insular, siendo un verdadero espectáculo
visual y sonoro verlos danzar por las calles del municipio. Estaban
inspirados
en personajes famosos del cine del momento, tales como Silvana Pampanini, Carmen Miranda, los tres Hermanos Marx, El Gordo
y El Flaco, El Abuelo, El Cocinero, El Turco, La Niña, El Negro, La Gitana, El Campesino, etc.
Además -por si todo esto fuera poco- no debemos olvidar la presencia de los
denominados “cochinitos”, aquellos cabezudos que eran bailados con gracejo por
los niños del lugar.

Pero -como indicábamos anteriomente- en las últimas
décadas del pasado siglo varios de los papahuevos desaparecieron en extrañas
circunstancias, otros se rompieron…, con lo que se tuvo que trabajar raudo y
veloz para tratar de paliar tales pérdidas y devolver la ilusión a los niños.
Es entonces cuando, en el año 1977, la Corporación Municipal
de Santa María de Guía encarga dos cabezas al artesano Gonzalo Rodríguez
Delgado (El Guardia y El Árbitro, éste último reconvertido en “El Hippy”),
algunas décadas más tarde, La
Canaria (año 1993) y, por último, en el año 1994, los seis
papahuevos traídos desde Zaragoza (La
Bruja, El Diablo, La
Vieja, El Baturro, Popeye y El Payaso).

En fin, esperamos que este modesto y humilde estudio
historiofolklórico sobre los papahuevos del municipio de Santa María de Guía haya
sido del interés y agrado del lector. El propósito que nos marcamos cuando
comenzamos esta investigación fue simplemente tratar de profundizar en una
temática acerca de la que nunca se había escrito nada antes. No sabemos si verdaderamente
lo hemos conseguido o no, pero -en cualquier caso- les podemos asegurar que con
tan solo haber logrado aproximarnos a ello, nos sentiríamos inmensamente contentados.

Llegados a este punto, si se nos permite,
sencillamente quisiéramos agradecer y felicitar a la
Sra. Dña. Dunia Pérez Batista, Concejal de
Fiestas del Excmo. Ayuntamiento de Santa María de Guía, por el protagonismo que
le ha concedido en las Fiestas de la
Virgen de Guía de este año 2008 (tanto en el programa de las
fiestas como en la decoración del escenario, etc) a los papahuevos de nuestra
localidad, pues nos consta sobremanera que es una enorme entusiasta y defensora
de estos antiquísimos figurones guienes. Gracias, de veras. Muchísimas
felicitaciones. Enhorabuena.

NOTA:
Alejandro C. Moreno y Marrero, autor de este trabajo, es Delegado en las Islas
Canarias del Círculo Internacional de Amigos de los Gigantes y Cabezudos.

 


  BIBLIOGRAFÍA EMPLEADA:

AGUIAR CATELLANO, Sergio: “Fiesta de la Rama o de Las Marías en Guía
de Gran Canaria”. Santa María de Guía, 2007. 
AMADES,
Joan: “Gigantes de Barcelona”. Barcelona, 1983. BALEZTENA, Ignacio: “Comparsas
de Gigantes y Cabezudos”. Pamplona, 1963. BERMÚDEZ, Felipe: “Fiesta Canaria,
una Interpretación Teológica”. Las Palmas de Gran Canaria, 2001. CORRALES
ZUMBADO, Cristóbal: “Tesoro Lexicográfico del Español de Canarias”. La Laguna, 1996. CORRALES
ZUMBADO, Cristóbal y CORBELLA DÍAZ, Dolores: “Diccionario Histórico del Español
de Canarias”. La Laguna,
2001. GALVÁN TUDELA, Alberto: “Las Fiestas Populares Canarias”. Santa Cruz de Tenerife,
1987. GARCÍA RAMOS, Orlando: “Voces y Frases de las Islas Canarias”. Santa
Brígida, 1991. GONZÁLEZ, Luis Antonio y MARTÍNEZ, Ignacio: “Historia de la Comparsa de Gigantes y
Cabezudos de Zaragoza”. Zaragoza, 1989. GUERRA NAVARRO, Pancho: “Memorias de
Pepe Monagas”. Madrid, 1958. ITÚRBIDE, Javier: “Pequeña Historia de los
Gigantes de Estella”. Pamplona, 1995. MONZÓN SUÁREZ, Sebastián: “Las Bajadas de
Santiago de Gáldar a Las Palmas de Gran Canaria con motivo de los Sucesos de la Guerra de la Independencia. Gáldar,
2003. MORENO y MARRERO, Alejandro: “Apuntes Históricos sobre los Papahuevos de la Villa de Agaete”. Barcelona,
2007. MORENO y MARRERO, Alejandro: “Historia de los Papahuevos del Municipio de
Santa María de Guía (Islas Canarias)”. Barcelona, 2007. MORENO MOLINA, José
Fernando: Epílogo del libro de Santiago Gil “Música de Papahuevos”. Islas
Canarias, 2007. MORERA, Marcial: “Diccionario Histórico-Etimológico del Habla
Canaria”. La Laguna,
2001. O´SHANAHAN, Alfonso: “Gran Diccionario del Habla Canaria”. Las Palmas de
Gran Canaria, 1995. SANTA JUBELLS, Germán: “Fiesta y Modernidad, Análisis del
Sistema Festivo de Gran Canaria a finales del s.XX”. Las Palmas de Gran Canaria,
2000. SOSA ÁLAMO, Sebastián: “Efemérides sin Fecha”. Las Palmas de Gran
Canaria, 1996.


  OTRAS FUENTES CONSULTADAS:

• Archivo Municipal del Ayto. Santa María de Guía.
• Archivo particular Alejandro C. Moreno y Marrero (autor de este trabajo).
• Archivo y Hemeroteca del Museo Canario.
• Diversos testimonios de tipo oral. 


alejandromorenomarrero@yahoo.es



Recordando al Unión Tirma. José Rivero Gómez

FUNDADO EN 1930
Recordando al Unión Tirma  




Como se sabe, Guía de Gran Canaria alcanzó gran notoriedad deportiva en
tiempos pretéritos. De hecho, cierto es que  muchas cosas se han
escrito al respecto. Ahora bien, otros pormenores de esas mismas
historias quedaron relegados –como siempre ocurre en innumerables
casos- en los entresijos del pasado. Tal se podría decir, y sin ir mas
lejos, en el capitulo del fútbol, donde nos encontramos con equipos,
jugadores, entrenadores y directivos, la mayoría de cuyos nombres están
olvidados.
José Rivero Gómez.

FUNDADO EN 1930
Recordando al Unión Tirma 

José Rivero Gómez

Como se sabe, Guía de Gran Canaria alcanzó gran notoriedad deportiva en tiempos pretéritos. De hecho, cierto es que  muchas cosas se han escrito al respecto. Ahora bien, otros pormenores de esas mismas historias quedaron relegados –como siempre ocurre en innumerables casos- en los entresijos del pasado. Tal se podría decir, y sin ir mas lejos, en el capitulo del fútbol, donde nos encontramos con equipos, jugadores, entrenadores y directivos, la mayoría de cuyos nombres están olvidados.

Viene esto a colación porque  hace ya muchos años cayó en mis manos un libro donde se recogía un texto – con dos fotografías incluidas- acerca de la fundación y posterior devenir del Unión Tirma, cuadro la localidad norteña constituido  el 30 de enero de 1930. Y de ahí que por esa misma razón de aquel hallazgo, y porque la pagina www.guiadegrancanaria.com, constituye un magnifico vehiculo de información, he entendido del máximo interés publicar este relato. Eso si,  lo doy a conocer con la esperanza de que cada cual saque sus propias conclusiones y si es posible, sirva para desvelar, a partir del mismo, toda la trayectoria oculta del club y el papel desempeñado por las personas que se citan- y a quienes  no se citan, por lo que fuere- en el texto que a continuación traslado:

UNION TIRMA

Marque del Muni, 21. Guía de Gran Canaria
Campo de juego La Atalaya. Dimensiones 93 por 61 metros. Cabida de espectadores sentados: 800. De pie 1500. Total 2.300.

Presidente: Don José Martín Aguiar. Pérez Galdós, 21 Guía de Gran Canaria.
El 30 de enero de 1930 fue fundado este Club por los señores Pérez, Ramos, Suárez, Osorio, Miranda, Caballero, González y Vega, formando su primera Directiva los mismos señores ya mencionados, bajo la presidencia del señor Pérez.
Su primer encuentro terminó con un resultado de cinco a uno, sobre el Racing. Ha tomado parte en los encuentros amistosos,  torneos y campeonatos regionales de Tercera, Segunda y Primera Categoría. Entre los trofeos que tiene figuran la Copa Catequesis, Copa Tulipán, trofeos Campeonatos del Norte y campeón absoluto de Segunda Categoría.
Es propietario del campo que usan para sus entrenamientos.
Su bandera es encarnada y negra en mitad, con corte angular, siendo camisa blanca y negra a rayas y calzón negro los colores que viste el equipo. El escudo es de forma triangular, dos bordes arqueados con barras transversales en sus tres cuartas partes, con los colores grana y negro y unas montañas conocidas con el nombre de <>, que significa en canario antiguo <>.
Su época más brillante ha sido las temporadas de 1948-49 y 1949-50.
Cuenta en la actualidad con los jugadores siguientes: Armas, Caballero, Herrera, Abreu, Hernández, Álamo Sosa, Linches, Ezequiel, Nando, Suso, Félix, Reyes, Chirivella, Caballero, José Luís, Brisson, Paquillo, Cruz, Navarro, Afafo y Calero (este último está a prueba con el Hércules de Alicante). Su entrenador es el señor Betancor.
Cuenta con treinta y ocho socios protectores y setenta y seis de número.
Su actual Junta Directiva está integrada por los señores Martín, presidente; Forteza, vicepresidente: Castro, secretario; Arencibia, tesorero, y en calidad de vocales, los señores Quintana, Santiago, Osorio y Vega.   





La capitulación de Los Tres Juanes. Francisco Morales Padrón

TAL DÍA COMO HOY
La capitulación de Los Tres Juanes

"La expedición debió zarpar a finales de mayo de 1478, arribando a la rada de las Isletas el 24 de junio, fecha en que quedó fundado el real de Las Palmas -luego de las tres palmas-, célula de la futura ciudad. Casi al mes de esta fundación, concretamente el 27 de julio, y cuando ya los canarios habían mostrado su repulsa a la presencia de los cristianos, compareció una armada lusitana que, aliada a los indígenas, quiso sorprender y expulsar a los castellanos, siendo ellos -con ayuda del mal estado de la mar- los expulsados y sorprendidos". Un texto de Francisco Morales Padrón.
TAL DÍA COMO HOY
La capitulación de Los Tres Juanes

Un texto de Francisco Morales Padrón

El cronista Alonso de Palencia conjuntamente
con el Asistente
de Sevilla Diego de
Merlo, fueron los comisionados reales encargados

de organizar la conquista de Gran Canaria.
Por su parte, el
obispo Juan de Frías figura
como responsable de la empresa, según

se desprende de una aclaración que el 20 de
abril de 1478 Palencia
dio a petición de Frías.
En ella el cronista transcribe y glosa la

capitulación o concordia establecida, deduciéndose
de su texto que
los Reyes ordenaban enviar una
armada para someter la isla de
Gran Canaria,
yendo como capitanes Juan de Frias, obispo
del
Rubicón, Juan Bermúdez, deán del Rubicón
y Juan Rejón, su criado.

Al obispo se le reservaba el monopolio de la orchilla canaria
mientras durase la empresa con el fin de compensarle los gastos

que aquella le ocasionara. La Corona se comprometía a contribuir
con 20 lanzas de la Santa Hermandad, y exigía la construcción
de
una iglesia catedral y el poblamiento de la isla con
cristianos, cuya
seguridad se garantizaría fortaleciendo
los puertos isleños, para lo
cual se llevarían pertrechos y herramientas.

El obispo Frías tuvo que pedir dinero prestado para
organizar
la empresa, saliendo Bermúdez fiador. Los Reyes
deseaban concretarse a las islas realengas, y al igual

que pronto dirán a Colón respecto a la jurisdicción portuguesa, le
hacen saber a Frías y a Rejón (R. P. 13-V-78) que no intervengan
en Lanzarote, Fuerteventura y Gomera, islas reservadas a Diego
García de Herrera, a quien no agradaba las intenciones reales con
respecto a Gran Canaria, como vamos a ver seguidamente. El mismo
13 de mayo citado, se reconoció el acuerdo habido entre Palencia
y Frías, al que se denomina concordia o capitulación, y se
indicaba que había de ser confirmado y aprobado por los Reyes.
Dos días después, Esteban Pérez de Cabitos es nombrado Alcalde
Mayor de Gran Canaria, cargo en el que se le confirmará el 17 de
mayo del año siguiente. Los soberanos, preocupados por las intenciones
de los portugueses, vetaron el 26 de mayo a Diego García
de Herrera, a Juan de Frías y a Juan Rejón tener trato con ellos,
al tiempo que les conminan lo impidan a otros, así como el desplazamiento
a Portugal.. . La guerra sucesora entre ambos países
explican estas medidas.

La crónica Matritense señala que el 13 de mayo los 600 peones y
hombres de a caballo que formaban la expedición (1.300 en total fija
Palencia) «se vinieron a embarcar al Puerto de Santa María». No
parece que hayan zarpado tal día (hubieran tardado cuarenta y dos
días en fondear en Gran Canaria), pues Palencia aclara muy bien
que la armada se preparó en Sanlúcar de Barrameda junto con
otra que iba a «las minas de oro» (Etiopía). De Sanlúcar marcharon
a Cádiz donde, mientras adobaban los barcos, se produjo altercados
entre los mílites, bien por la desunión y desidia de los dos
jefes (Rejón y Bermúdez), bien por las intrigas de Inés Peraza,
mujer de Diego García de Herrera. Este matrimonio pretendía entorpecer
los planes estatales de anexión alegando que a su familia
pertenecía el señorío de las siete islas.

La expedición debió zarpar a finales de mayo de 1478, arribando
a la rada de las Isletas el 24 de junio, fecha en que quedó fundado
el real de Las Palmas -luego de las tres palmas-, célula de la
futura ciudad. Casi al mes de esta fundación, concretamente el
27 de julio, y cuando ya los canarios habían mostrado su repulsa a
la presencia de los cristianos, compareció una armada lusitana que,
aliada a los indígenas, quiso sorprender y expulsar a los castellanos,
siendo ellos -con ayuda del mal estado de la mar- los expulsados
y sorprendidos.

Como réplica a la actitud de rebeldía de los canarios, Rejón,
a finales del verano de 1478, quemó las sementeras (panes e higuerales),
comenzando ya el proceso de desforestación insular acentuado
en los próximos años con el uso que se hará de la madera
en la industria de la caña. Las dificultades derivadas de la oposición
indíqena se agravaron por las disidencias intestinas de los
expedicionarios. Los dos jefes, Rejón y Bermúdez, comenzaron a
distanciarse y a aglutinar en torno suyo a sendos bandos. La crónica
primigenia (Ovetense) señala como causa de este enfrentamiento
las intrigas de los amigos del deán que lo incitaban contra
Rejón y lo sacaban de sus casillas, así como las inhibiciones de
aquellos en las operaciones que llevaba a cabo Rejón. Lo dejaban
sólo frente a los canarios, reprochándole el querer atribuirse toda
la honra de la empresa. Tales tensiones y diferencias trascendieron
a la corte, y la Corona decide remitir a Pedro del Algaba como
«gobernador de la ysla de Canaria.. . para los mantubiese en paz y
justicia».

Llegó Algaba, quizá, en noviembre de 1478, y, muy pronto, expulsa
a Rejón de la isla acusándole de no aceptar al deán, negarse
a dar cuenta de sus acciones, pretender gobernar él sólo, afirmando
con frecuencia que él era el todo en la isla e, incluso, usurpando la
autoridad espiritual. Las crónicas reconocen que Rejón, enviado a
Lanzarote por Algaba en demanda de bastimentos (estaban muy
mal en el real), al verse rechazado por García de Herrera en
Arre
cife, se enfrentó a este y retornó alegando que castigaría a Herrera.
Llamado al orden por Algaba y el deán, Rejón no sólo no depuso
su actitud amenazadora, sino que sostuvo que él era el hombre
clave de la empresa. Esto le ocasionó el destierro en unión,
suponemos, de un proceso. Palencia, que llama a Pedro del Algaba
«turbulento comisario», nada apropiado para lo que se pretendía y
hacedor de todo lo contrario a lo que se debiera, detalla el enfrentamiento
Rejón-Herrera en Lanzarote y cuenta, con anécdotas, la
prisión de Rejón. Este, encarcelado, fue llevado a Sanlúcar v de
aquí, en una chalupa, a Sevilla.

En la Península la Corona, en febrero de 1479, se hace eco del
intento de los portugueses aliados a los canarios y confiesa haber
remitido al contino Fernando de Santillán camino de Sevilla para
que cobrase los dineros aue se debían a las indulgencias de Canarias
-que no se pagaban- vitales para la conauista. Urnía este
refuerzo económico poraue se era consciente del intento lusitano
para situarse en el Archipiélago. Rejón, mientras, con todo su pliego
de cargos se sometía al dictamen de los soberanos, saliendo no
sólo indemne, sino reforzado en su posición. Porque los reves le
consideraron un fiel servidor, dicrno de mayores empleos, v le ordenaron
que regresara a Gran Canaria a concluir su anexión. Palencia
y Merlo corrieron con el cometido de preparar la nueva armada,
en 10 que se tardó siete meses por faIta de dinero. El cronista
Palencia, que no recata su desprecio hacia los frailes a los que
los militares consideraban como «mensajeros de todo lo neor» y
los marineros como tipos de mal agüero, se ensaña con el obis~o
Frías al que llama «hombre imbécil y nada relirrioso~,v anidoso y
de vida irregular. Ipnoramos las razones que avalan este duro juicio
(imanías de anciano?). Palencia confiesa que los Reves Ir, encargaron
a él y a Merlo aprestar la expedición y estudiar !a manera
como Rejón fuera restituido en su primitivo cargo, pasando por
alto lo aue Algaba había hecho con él, con el fin de no dar cal traste
con el asunto de Canarias». Se explica así la decisión real, un
tanto extraña, de mantener a Rejón mientras que Algaba seguía
siendo gobernador. Juan Rejón regresaba para llevar adelante las
operaciones militares de la conquista, y a su lado iba el obispo
Frías a quien Merlo -por la vejez de Palencia y Ia intervención
de algunos- confió el mando supremo de todo.
El 1 de agosto de 1479 partió la expedición Frías-Rejón, con el
capitán Pedro Fernández Cabrón y 400 soldados. Arribaron el 8 de
agosto, siend-o alegremente recibidos por el pueblo, no así por el
deán Rermúdez y el gobernador Algaba, que no olvidaban como
habían traicionado y apresado a Rejón. No obstante, mientras sondeaban
al obispo Frías, Bermúdez y Algaba optaron por mostrarse
conciliadores. Hubo diferencias y discusiones, quedando la desunión
y enemistad relegadas momentáneamente a causa de una
entrada llevada a cabo hacia Tirajana. Una columna de 500 soldados
y 400 jinetes, al mando del obispo, el deán y Hernán Peraza
(que había venido con Frias y Rejón) se proyectó el 9 de agosto
sobre Tirajana, siendo la hueste castellana derrotada y casi diezmada
al iniciar el retorno. Ante el rechazo en este rumbo, Frías sugirió
establecer un segundo frente o campamento en Gáldar; tarea
que se le encomienda a Juan Rejón, el cual fracasa. Del texto de
Palencia parece deducirse que entre los cristianos reinaba la desavenencia,
llegando, incluso, a vetarse el ingreso en el Real de los
soldados arribados en la última expedición. También parece deducirse
que no se habían repartido los víveres traídos y que Rejón
no había desembarcado, lográndose finalmente que lo hiciera a
base de encargarle la citada ocupación de Gáldar. Ocupación que
no fue posible por carecer de iniciativa, faltarle el agua a los soldados
y otras inconvenientes.

Resulta claro que el ambiente era turbio y de desacuerdo. Frías,
Bermúdez y Algaba decidieron que Rejón retornara a España con
Pedro Fernández Cabrón, para de este modo poder repartir los
víveres llegados a su antojo. Algaba remitió por delante a su hermano,
Fernando Cabrera, con informes negativos sobre Rejón que
no surtirán efectos porque muchos soIdados que determinaron
abandonar Gran Canaria depusieron en favor de su capitán.
Se firmaba por entonces entre Castilla y Portugal el Tratado de
Alcácovas. La reina católica entraba en Toledo en octubre de 1479,
siendo notificada de los sucesos de Canarias por el «viejo de mala
índole» Fernando Cabrera, según Palencia, que hace gala de furibundas
fobias. Rejón, llegado a Toledo, demostró una vez más y
mediante testigos su .inocencia y «como entre otros crímenes de
Pedro del Algaba estaba el de haber permitido traspasar en venta
la isla de Canaria a manos del enemigo lusitano.. .B. No sólo manifestó
esto, sino que subrayó las tiranías de Algaba.
El rey, que había oído a Cabrera y a Rejón, confió a una junta
de juristas la solución del problema. Comprobado que las quejas
y denuncias de Rejón estaban respaldadas y refrendadas por testimonios
de peso, volvió a comisionarse a Palencia para que en Andalucía
encontrase un individuo experto en el arte de la guerra capaz
de concluir con el embrollo o estancamiento canario y, como dice
Pzlencia, acabar con la «astucia» de Algaba y la «pervesidad» de
Frias. El viejo cronista se fijó en e1 «nada apocado» caballero jerezano
Pedro de Vera, muy amigo de Fernández Cabrón. El fue el
señalado, y él el designado por los reyes. Todo esto, que podemos
llamar el «plan de Toledon, fue desbaratado por un tal Juan de
Eugo, primo de Alonso Fernández de Lugo. Rejón y sus seguidores
deseaban un rápido avitualIamiento y zarpar cuanto antes. Pero
el tal Lugo aconsejó a Vera que se enemistase con Rejh y evitara
su vuelta a Canarias, retardando los preparativos de la expedición.
Rejón que ya tenía en Cádiz a 24 compañeros, víveres para S00 soldados
y un caballo, decidió partir solo y secretamente en un bergantín,
al ver que le iban a estorbar el retorno. Zarpa el 23 de abril
y desembarca el 2 de mayo de 1480, dejando atrás una carta dirigida
al rey llena de quejas por lo sucedido y de «excusas por los
acontecimientos futuros». ¿Cuáles fueron éstos?: Prisión de Algaba;
prisión del deán y destierro; expulsión de sus partidarios;
ejecucih de Algaba ... El cronista AIonso de Palencia semeja ser
un testigo presencial -no lo fue- al narrar todo esto. Abunda en
detalles. Alguien que vivió todo debió de contárselo.
Juan Rejón no se va a limitar a reincorporarse al Real de Las
Palmas como si nada hubiem ocurrido. Tan pronto desembarca le
abre un proceso al gobernador Algaba, que dura diecisiete días, y
que le cuesta la vida. Hubo intentos, por parte de Alonso Fernández
de Lugo, de evitar la prisión de Algaba, sin éxito. Los seguidores
y la. misma viuda de Algaba se vieron expulsados y el gobernador,
antes de ser degollado, fue culpado de intentar vender la isla
al rey de Portugal, de sostener correspondencia con él y de recibir
regalos. En una palabra, fue tachado de traidor. Para nosotros resulta
difícil encajar todo esto en un normal proceso jurídico, porque,
¿cómo Rejón, simple capitán de la conquista, enjuicia al Gobernador?
¿Por qué los Reyes mantuvieron esta duplicidad de poderes
sabedores de lo que venía aconteciendo? ¿Qué poderes respaldaban
a Rejón en la R. P. que exhibió y que algunos sospecharon que era falsa? Nuestro cronista primitivo dice bien claro que el título de su oficio «no se estendia a proseder contra el gobernador».

Y el mismo cronista ovetense reconoce que aunque hubiese extendido
su jurisdicción, los reyes tuvieron por buena la justicia .
que había hecho en Algaba. Inexplicable. O aceptamos que Algaba
era verdaderamente un traidor, confabulado con los portugueses.
Cosa que no tiene visos de verosimilitud.
Pedro de Vera, nombrado el 4 de febrero de 1480, entraba en
Las PaImas poco después del proceso a Algaba. Hacía su arI'ibo
como «segundo gobernador con su probisión real mandando a el
capitán Rejón y a los demás caballeros ventureros conquistadores,
capitanes, oficiales y gente de guerra que lo resibiesen por gobernadcr
y capitán general». Vera, pues, se aposentaba en Las Palmas
con el ánimo alertado contra Rejón, segiín dijimos y, confiesa
Poiencia, como Corregidor, Gobernador, Capitán General y Alcalde
de la isla de la Gran Canaria. Se abría la segunda fase de la etapa
realenga de la conquista (1480-91).

Con idéntica fecha del nombramiento de Vera (4-11) Los Reyes
habían extendido reales provisiones concediendo al designado facultad
para hacer repartimientos de tierras y aguas, e instando a
enviar ballesteros de montes sevillanos, pues se deseaba concluir
rápidamente la empresa entorpecida por la negativa política observada
con los indígenas y debilitada por las luchas internas entre
los cristianos. Con el contador Alonso de Quintanilla y con el
mentado Fernández Cabrón se llegó a un acuerdo (24-11) para que
ellos aportasen los fondos necesarios, al igual que Vera, el cual facilitaría
la misma cantidad que e1 ÚItimo. A cambio, se le concedía en
Grzn Canaria, TeneriFe y otras islas por conquistar, y por diez años,
el monopolio del quinto de esclavos, cueros, sebos, armazón, przsas,
rescates y otras ventajas, que se confirmaron el 6 de marzo.
En abril era remitido como contino a Gran Canaria, Miguel de Moxica
o Mujica.

La nueva hueste, que se preparaba desde antes de febrero de
1480, abandonó el Puerto de Santa María o Cádiz en fecha dudosa,
y apareció por Gran Canaria el 18 de agosto. Se cita como día de
la partida el 1 de julio, el 7 de julio, el 8 de julio y el 7 de agosto.
Para unes, pues, zarpó en julio y llegó en julio o en agosto; pero
esta íiltinia recalada es inadmisible, pues no iban a estar un mes navegando,
aunque la crónica Matritense nos dice que Rejón, la
primera vez, tardó cuarenta y dos días. Hay quienes suponen que
se rinde viaje en Cádiz en julio, pero no se abandona la Península
hasta agosto, fondeando en la rada de las Isletas el 18 del mismo
mes. Palencia afirma claramente que se partió el 8 de julio.
Aun reconociendo que Vera apareció en Las Palmas el 18 de
julio, en lugar del 18 de agosto, se torna muy difícil encajar en el
término de un mes tres hechos importantes que van a darse enseguida:
prisión de Rejón y envío a la Península, perjuro de Vera y
destierro de 200 indígenas, y avance sobre Arucas con muerte ie
Doramas. La crónica Ovetense manifiesta aue Vera esperó cuatro
meses a que aportase una carabela en la que venían sus hijos Hernando
y Rodrigo; por su parte, el cronista Valera consigna que
Doramas fue muerto el 20 de agosto de 1480. Admitiendo ambas
afirmaciones, hay que reconstruir los hechos de esta forma: aparición
de Vera e inmediata campaña (al mes si desembarca en
julio; a los dos días si llegó en agosto) contra los indígenas de Arucas
que concluye con la muerte de Doramas; expulsión de Rejón a
los cuatro meses; y destierro de los canarios. Pero se torna difícil
imaginar a un Vera metido en campaña de inmediato, sin previamente
resolver dos problemas que constituían un obstáculo para
su acción: el destino de Juan Rejón y la presencia de los canarios
descontentos dentro del Real. No cabe pensar, repetimos, que Vera
pospusiera estos dilemas y, enseguida, por propia iniciativa arremetiese
contra 10s canarios. Nuestra perplejidad puede despejarse
aceptando -hay quienes lo afirman- que Doramas murió en 1481
y no en 1480. En este caso no hay dificultad para pensar que tan
pronto Vera estuvo en la isla en julio o agosto de 1480 puso su
atención en Juan Rejón, al que elimina pasado cuatro meses, cuando
habían recalado sus hijos con la carabela; después decidió la
suerte de los canarios, ya en 1481; y, en ese mismo año, con los refuerzos
recibidos preparó la campaña de Arucas, coronada con la
muerte del caudillo Doramas, que desinfló la resistencia indígena
y abrió las puertas a las campañas del Norte.

A partir de enero de 1481 se concretó aún más el envío de aprestos
a Gran Canaria. El contino Pedro de Arévalo fue elegido para llevar
las cuentas de este apoyo, y gracias a ellas sabemos que - entre enero
y mayo zarpó un primer refuerzo, y entre octubre de
1481 y marzo de 1482 se remitió a Las Palmas una postrera ayuda.
Trigo, cebada, aceite, vino, vinagre, armas y gente marcharon en
los distintos navíos que navegaron en tales meses. Antes de mayo
de 1481 algunas facciones indígenas se acogieron al Real y pactaron
la sumisión a los cristianos, los cuales se comprometieron a tratrrrles
como a iguales. Se da también un pacto con un guanarteme
desconocido, que viaja a la Península en este año de 1481 y acata
la soberanía castellana en Calatayud por el mes de mayo. El 31 de
este mes los canarios fueron autorizados a moverse libremente por
todo el territorio nacional. Por entonces, Juan Rejón sucumbía en
la Gomera. Había retornado una vez más libre de castigo y con e1
encargo de someter a la isla de La Palma. Siguiendo los consejos
de su cuñado Jaimes de Sotomayor, no desembarcó en Gran Canaria
y, desde ella, se encaminó a su destino pasando por la Goméra,
donde encontró la muerte torpemente a manos de los indígenas
instigados por Hernán Peraza. Este no había olvidado la fricción
de su padre con Rejón cuando aquél fue a Lanzarote en busca de
bastimentos.

En junio de 1481 puede situarse lo que se considera perjuro de
Vera o promesa ante una hostia no consagrada de enviar a los
canarios a la conquista de Tenerife, aunque su secreta intención
era sacarlos de Gran Canaria. La crónica Ovetense se limita a decirnos
que Vera remitió a los canarios a la conquista de Tenerife
porque no eran útiles en sus cabalgadas y porque los canarios estaban
deseosos de ganar honra luchando, pero no con sus coterráneos
de Gran Canaria. Vera, sin tener en cuenta el mal tiempo,
los embarcó en dos navíos que, en doce horas, pudieron arribar a
Tenerife, pero entorpecidos en su navegar por la marejada demoraron
más de lo habitual y los indígenas, recelosos, se alzaron y
exigieron dirigirse a la isla más cercana. Esta era Lanzarote, donde
las tripulaciones dejaron abandonados a los canarios.
Enseguida se originó una reacción; primero en los indígenas
ya bautizados, que abandonaron el Real y se fueron con los suyos
insumisos; luego, en estos últimos, que se vieron incitados por aquéllos.
La viuda de Rejón, de paso por Las Palmas en junio, comparecía
en la corte por el mes de julio. En agosto tenía lugar la batalla
del Llano de las Cruces en la que sucumbe Doramas; en septiembre
aparece una postrera carabela, parte de la segunda ayuda
iniciada en abril, que Vera usa para construir la torre de Agaete.

A finales de septiembre Alonso Fernández de Lugo ha concluido taI
cometido y la carabela retorna. La muerte de Doramas es el factor
que parece explicar la campaña de Agaete en septiembre-octubre,
pues el camino hacia dicha localidad ha quedado expedito.
A finales de noviembre, y tras remolonear algo, aparecía por la
Gomera el pesquisidor despachado para informar sobre la muerte
de Rejón. A consecuencia de sus gestiones, Hernán Peraza, apresado,
salió para la corte en diciembre de 1481. Regresará pronto con
la obligación de servir en la conquista de Gran Canaria.
Las dudas sobre la cronología alcanza su cima exactamente
cuando el proceso conquistador también lo alcanza. Todavía no ha
quedado documentalmente aclarada la verdadera fecha de la postrera
rendición grancanana y los enigmas cronológicos han aumentado
con el hallazgos de las cuentas de la conquista. Tal vez porque
hubo más de una rendición. Se dice y acepta la del 28 de abril de
1483; pero esta data depende de otras, como vamos a comprobar.
Las noticias insertas en las cuentas han multiplicado las dudas.

Hasta el momento la documentación, las crónicas, las conjeturas e
hipótesis autorizaban a trazar un cuadro del trienio 1481-83, tal
como lo dibujamos seguidamente:

En 1480 u 81 muere Doramas, se verifica una pacificación parcial
de los canarios mediante un pacto con un guanarteme anónimo;
viaja a Calatayud uno de estos caudillos. ¿Quién? Se ignora,
pero consta que viajó.

En 1482 Hernán Peraza desembarca con sus gomeros y se sitúa
en Agaete al lado de A. Fernández de Lugo. Fruto de sus operaciones
es la captura de Thenesor Semidan (futuro Fernando Guanarteme),
quien viaja a Castilla en marzo-abril, se entrevista con
los Reyes, es bautizado y retorna en octubre de 1482 acompañado
de M. Mujica y J. Mayor, que lo han llevado.

En 1483 el sometido Fernando Guanarteme colabora con los
castellanos; los indígenas, refugiados en Bentayga y Ajódar, donde
son atacados, huyen más tarde hacia Ansite para rendirse en abril.
Las cuentas de la conquista obligan a cambiar este escueto cuadro,
porque en ellas consta que a mediados de 1482 fue capturada
una reina canaria esposa del guanarteme, la cual permaneció en la Península hasta agosto de 1483 en que es entregada a su marido para regresar junto con una hijita que ha parido en septiembre de
1482. Tenemos, pues, al guanarteme en la metrópoli en 1483, y después
del mes de abril. ¿No ha estado en la rendición final según
siempre se ha hecho constar?

¿Ocurrió esta en 1484?

Las cuentas evidencian claramente que
la rendición había tenido lugar en 1483 y así lo pregonan también
Andrés Bernáldez y la crónica Ovetense. El enigma únicamente podernos
solventarlo considerando la posibilidad de:

1. En marzo-abril de 1482 Fernando Guanarteme viaja a la
Península con su esposa en cintas, que permanece allí. Don
Fernando regresó en octubre, no así la reina porque acababa
de dar a luz y constituía un rehén.

2. En 1483, tras la rendición de abril, Fernando Guanarteme
viajó nuevamente a la Península y recibió en agosto a su
mujer e hija para retornar a Gran Canaria.

Si las cuentas nos aportan esta alternativa a costa de la «reyna
de Canaria» y su hijita amparadas por el obispo Frías durante el
año de 1483 en que son entregadas a su señor, también las cuentas
nos dicen que en enero de 1484 la sumisión final se había dado,
pues se abonaban sueldos a mílites que estaban en Gran Canaria
peleando desde 1478, 1479, 1480, 1482 y 1483. También las
cuentas reconocen que en agosto de 1484, Miguel de Mujica era
«finado». Sabemos que cayó en el ataque a Ajódar. l a s cuentas,
pues, respaldan la gran rendición de 1483, prolongada tal vez en
la actividad de algunos focos dispersos de indígenas, cuya rebeldía
fue apagada lentamente.

Como decíamos, en enero de 1484 el receptor Arévalo liquida
sueldos a tropas que han intervenido en la conquista de Gran Canaria.
El 24 de ese mes los Reyes solicitan de Roma el traslado del
obispado del Rubicón a la isla citada, expresando su deseo por el
establecimiento de la sede canariense, y alegando que «se acabó de
conquistar la isla de Gran Canaria». Pedro de Vera, por estas fechas,
se encuentra libre de preocupaciones en su isla, pues le es
posible trasladarse a la Gomera a castigar a unos gomeros sublevados
(volverá de nuevo a la Gomera en 1488 para hacer escarmiento
en los indígenas que han asesinado a Hernán Peraza). En abril de
1484, Vera se encuentra bien lejos de Canarias, haciendo cabalgadas
por tierras malagueñas. En agosto el receptor Arévalo prosigue abonando
soldadas, según dijimos. El 22 de ese mes los Reyes conceden a Vera el
disfrute de la mitad del quinto real en presas logradas
en cabalgadas llevadas a cabo en Gran Canaria, Tenerife y Berberia.
¿Qué nos está diciendo todo esto? Nos dice que 1484 fue un
año exento de cuidados en Gran Canaria, de donde Vera se ha alejado.
Casi, casi, nos empuja esta conclusión a admitir la fecha tradicional
de 1483 como la de la rendición definitiva.

En 1485 Pedro de Vera, que ha vuelto a Gran Canaria, expulsa
a una serie de gomeros en el mes de enero. Tal vez estos indígenas .
hubiesen mostrado síntomas de rebeldía o descontento, afectados
por lo que se hizo el año anterior con sus coterráneos. Podemos
aventurar que Vera consideraba a la facción gomera como algo peligrosa
en una gobernación donde se daban brotes de inconformidad
o insumisión. De abril a mayo se ejecutan una serie de cabalgadas
y se hacen presas en algunos reductos de canarios alzados. En Tafira
cayeron asesinados dos frailes, y don Fernando de Guanarteme
tuvo que volver a salir para pacificar a los iíltimos rebeldes. EI
obispo Frías, que había protestado por la política seguida con los
gomeros, permanecía en la Península donde fallece en noviembre.
Las quejas del obispo y de otras personas, como el mismo Fernando
Guanarteme disgustado por el trato que recibe una parcialidad
de su raza, determina que los reyes llamen a Vera en ese año
de 1485. Alejado nuevamente de su gobernación, Vera participa
en el año de 1486 en las campañas de Granada, tomando parte en
el sitio de Loja. Don Fernando Guanarteme realiza un nuevo viaje
a la Corte (1486-87) y el puesto de Frías es ocupado por Fray Miguel
López de la Serna. En 1487 Vera continúa aún en las carnpañas
granadinas, actuando en los cercos de Vélez-Málaga y Málaga,
hasta que retorna a Gran Canaria en 1488 para, nuevamente, castigar
a los gomeros que han asesinado a su señor Hernán Peraza.
Vera, que en ese año ha casado por segunda vez con Catalina de
Zurita, se traslada a la Gomera y aplica un duro escarmiento a los
indígenas. Es su destino.

Ante la protesta aireada del obispo de la Serna, Vera tiene que
regresar a la Península y depositar 500.000 maravedíes para devolver
los dineros pagados por los gomeros vendidos como esclavos
y que había que libertar. El favor real no lo pierde ya que parece
intervenir como prestamista de los mismos reyes, y en 1489
quizá participe en el sitio de Baza como proveedor de las armadas
reales. Los 500.000 maravedíes exigidos en 1488 los deposita
en 1490, año en que su hijo Hernando se refugia en Portugal tras componer
unos versos en los que critica a los soberanos y al corregidor
de Jerez. Su padre no muere de pena y lepra, según recogen algunas
crónicas. De 1490 a 1491 inspecciona las costas malagueñas, debiendo
regresar a Canarias, concretamente a Tenerife, donde se alía
a los bandos de Güimar, Abona y Adeje. Pactos de amistad que se
rompen a raíz del desembarco castellano. Ese año, al fin, la justicia
le incoa proceso por la deportación y ventas de esclavos, aunque
parece que logra una amnistía a cambio de intervenir en las campañas
granadinas de 1491. En marzo ha concluido ya el período de
su gobierno grancanario; el contino Francisco de Maldonado ha
sido comisionado para visitar la isla y comprobar la gestión de
Vera. Este comisionado o pesquisidor que debe residenciar a Vera,
considerado ya en junio de 1491 como «Gobernador que fue de
Gran Canaria», prosigue igualmente las cabalgadas sobre Tenerife
(1491-92). Logra Maldonado el apoyo del bando de Anaga, último
en confederarse con los castellanos.

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NOTA: Texto extraído del libro de FRANCISCO MORALES PADRON
"CANARIAS: CRONICAS DE SU CONQUISTA"

Edición de EL MUSEO CANARIO, con la colaboración del
Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria,
conmemorativa del 500 aniversario
de la fundación de la ciudad de Las Palmas
por el capitán Juan Rejón (1478-1978).

© EL MUSEO CANARIO

©

FRANCISCO MORALES PADRON



Futbolistas de Primera. Amado Moreno

BODAS DE ORO DEL UD GUIA
Futbolistas de Primera

Amado Moreno



Jugaban
en categoría regional, pero en sus filas había figuras que practicaban
un fútbol de Primera División. La UD Guía que entrenaba el malogrado
Pablo Cabrera en los comienzos de la década de los 60 era una máquina
de fútbol espectáculo que abarrotaba los estadios de la época.
BODAS DE ORO DEL UD GUIA
Futbolistas de Primera

Amado Moreno


Jugaban en categoría regional, pero en sus filas había figuras que practicaban un fútbol de Primera División. La UD Guía que entrenaba el malogrado Pablo Cabrera en los comienzos de la década de los 60 era una máquina de fútbol espectáculo que abarrotaba los estadios de la época. No en vano, la directiva de aquel tiempo, con el procurador de los tribunales Manuel Hernández en la gerencia del club, a golpe de talonario había logrado hacerse con los mejores futbolistas de la Isla -excepto los comprometidos con  la UD Las Palmas- y armar un potente equipo, que no sólo jugaba de cine, sino que, además, llegó a conquistar un título. Chano, Sacaluga, Hermenegildo, Borito, Gonzalito, Juan Manuel, Goyo, Miguel Mateo, Juan José y Sigfrido (campeón regional anteriormente en atletismo) pertenecieron al plantel de esa etapa inolvidable del equipo rojo, por el que desfilaron años después otras figuras relevantes como Juan Díaz, que pasó por el Betis; Forteza, probado por el Mallorca, y el internacional Manuel Pablo, que recalaría más tarde en la UD Las Palmas y en el Depor. Los 50 años de supervivencia que ahora cumple la UD Guía derivan en una efeméride infrecuente, digna de conmemorar con el realce institucional que merece una entidad entregada desde su nacimiento al fomento del deporte y a la defensa orgullosa de un escudo y unos colores con los que ha vibrado siempre su masa social. El primer reconocimiento y homenaje público debe llegar del propio Ayuntamiento de la ciudad norteña, en elmarco de un acto solemne -no clandestino- que permita convocar a los que contribuyeron a hacer grande a la UD Guía, y fueron grandes también jugando con este club.

VER REPORTAJE PUBLICADO EN EL DIARIO LA PROVINCIA / DLP


AMADO MORENO

FUENTE: LA PROVINCIA / DLP

FOTO: Convocatoria de la UD Guía que conquistó la Copa de Las Palmas el 6 de Mayo de 1962. FOTO: LA PROVINCIA / DLP


Guía de Gran Canaria a través del semanario La Voz del Norte. 1931-1932

Guía de Gran Canaria a través del semanario "Voz del Norte"



Por Javier Estévez


Por sentido común, siempre me he sentido republicano. He llegado a
entender las derivadas, las  integrales, la tabla periódica de los
elementos  y hasta ciertos problemas de física cotidiana. Sin embargo,
a la monarquía, por mucho que me esfuerce, no la entenderé jamás.
Cuando cursé  el bachiller, uno de los pocos episodios de la historia
nacional que más llamaron mi atención fue, sin duda, la II República.
Guía de Gran Canaria a través del semanario La Voz del Norte. 1931-1932

Por Javier Estévez

Por sentido común, siempre me he sentido republicano. He llegado a entender las derivadas, las  integrales, la tabla periódica de los elementos  y hasta ciertos problemas de física cotidiana. Sin embargo, a la monarquía, por mucho que me esfuerce, no la entenderé jamás. Cuando cursé  el bachiller, uno de los pocos episodios de la historia nacional que más llamaron mi atención fue, sin duda, la II República.  No tengo dudas de que el 14 de abril de 1931, el nacimiento de la España republicana, fue un acontecimiento histórico irrepetible. La proclamación de la II República Española encarnó el sueño de un país capaz de ser mejor que sí mismo, y reunió en un solo esfuerzo a todos los españoles que aspiraban a un porvenir de democracia y de modernidad, de libertad y de justicia, de educación y de progreso, de igualdad y de derechos universales para todos sus conciudadanos.


Pese a la brevedad de su vida, la II República desarrolló en múltiples campos de la vida pública una labor ingente, que asombró al mundo y situó a España en la vanguardia social y cultural. Entre sus inquietudes, bastaría citar la reforma agraria, el sufragio femenino, los avances en materia legislativa de toda índole, la separación efectiva de poderes, las constantes y modernísimas iniciativas destinadas a difundir la cultura hasta en las comarcas más remotas, el decidido impulso de la investigación científica o el florecimiento ejemplar no sólo de la educación, sino también de la asistencia sanitaria pública; aquel bello propósito generó insospechadas realidades, que habrían sido capaces de cambiar la vida de un pueblo condenado a la pobreza, la sumisión y la ignorancia por los mismos poderes -los grandes propietarios, la facción más reaccionaria del Ejército y la jerarquía de la Iglesia Católica- que se apresuraron a mutilarlo de toda esperanza.

Los intelectuales tuvieron un protagonismo especial durante la Segunda República. La  gran mayoría apoyó sin fisuras la política reformista del gobierno de Azaña y colaboró en la acción de extensión cultural del Gobierno republicano. Algunas compañías teatrales, integradas por actores profesionales y estudiantes, visitaron pueblos apartados del país llevando las principales obras del repertorio teatral español. La más conocida de ellas fue La Barraca, un proyecto personal del poeta García Lorca.

Las Misiones Pedagógicas, germen de las actuales Universidades Populares, tuvieron un objetivo similar: la difusión de la cultura entre una población mayoritariamente analfabeta: bibliotecas ambulantes, conferencias, charlas, recitales de poesía, proyecciones de películas, exposiciones con reproducciones de obras del Museo del Prado, y un afortunado etcétera.

La generación del 27 pasó al primer plano durante el periodo republicano. El grupo de poetas fue excepcional. Basta simplemente con mencionar a sus integrantes: Dámaso Alonso, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, Rafael Alberti, Pedro Salinas, Jorge Guillén, Gerardo Diego, Miguel Hernández y García Lorca. A veces siento que sus letras alimentan mucho más que el pan.

Siempre me he preguntado si mi pueblo, Guía de Gran Canaria, fue impermeable a esos anhelos de cambio y de prosperidad, a esa deflagración cultural sin precedentes que se extendía por toda la geografía nacional.

Afortunadamente, la publicación del semanario guiense La Voz del Norte, entre enero de 1931 y octubre de 1932 permite acercarse y fotografiar la realidad municipal y comarcal durante el nacimiento y los primeros pasos de este periodo republicano.

Gracias a la labor impagable de Sergio Aguiar Castellano y María del Carmen Mendoza Hernández, hemos podido reunir, seleccionar y exponer muchas páginas de este semanario. De este modo, la exposición “Guía de Gran Canaria  a través del semanario La Voz del Norte: 1931-1932”, que se inaugura el próximo lunes 15 de octubre a las 19:30 en la Casa de la Cultura, trata de ilustrar las inquietudes culturales, políticas, sociales de muchos guienses, encabezados por los próceres Juan García Mateos, Néstor Álamo y Miguel Santiago, que lejos de mostrarse impenetrables a las nuevas expectativas que se abrían en el horizonte político, cultural, social y económico, extendieron e ilustraron sus inquietudes a través de esta publicación.

Temas tan actuales como las necesarias reformas educativa y agraria, el papel de la mujer en política y en la sociedad, la perenne crisis del plátano o los hábitos alimenticios de la población, colmaban, hace setenta y seis años, los editoriales y muchas columnas de esta  publicación. También se hacían hueco entre las portadas y artículos expuestos en páginas interiores, reflexiones sobre políticas forestales, la preocupación por el estado de las arboledas y cavilaciones en torno a la evolución urbanística de la entonces Guía republicana. Todo aderezado con apasionados poemas, sugerentes anuncios publicitarios e interesantes curiosidades de la vida cotidiana municipal, que muestran , a través de las letras, las quimeras y las legítimas aspiraciones de un pueblo que, como otros muchos, una noche se acostó monárquico y despertó, con la alborada, republicano y soñador.




Olivia Stone en Guía


La visita de Olivia Stone a la ciudad de Guía
 

Por Alejandro C. Moreno y Marrero

La escritora británica Olivia
Stone, acompañada de su marido, llegó a Canarias el 5 de septiembre de 1883 con
la idea de contar sus experiencias y observaciones en un libro.

LA VISITA DE OLIVIA STONE A LA CIUDAD DE GUÍA

Por ALEJANDRO C. MORENO y MARRERO

La escritora británica Olivia
Stone, acompañada de su marido, llegó a Canarias el 5 de septiembre de 1883 con
la idea de contar sus experiencias y observaciones en un libro. Esta obra fue
editada en el año 1887 con el desafortunado titulo de “Tenerife y sus seis
satélites”; sin embargo, debido a su amenidad narrativa, el encanto de la
prosa, la incesante curiosidad de su autora y, sobre todo, la inmensa cantidad
de información que acumula en sus dos volúmenes de alrededor de mil páginas, ocupa
un lugar privilegiado dentro de la riquísima literatura de viajes que existe
sobre el Archipiélago.

Según palabras del prof. Jonathan Allen, Olivia Stone
preparó admirablemente bien su viaje a las islas durante largas consultas que
la llevaron a la biblioteca del Museo Británico, donde manejó toda la bibliografía
disponible sobre Canarias. Estos estudios preeliminares le permitieron incluso
formarse opiniones sobre determinados aspectos antropológicos y arqueológicos
de los aborígenes y contrastar distinta información. Asimismo, expresa el prof.
Allen que una vez en las Islas Canarias, contactos claves en Las Palmas de Gran
Canaria, La Laguna,
Santa Cruz de Tenerife y de La
Palma, le brindan a la escritora valiosas cartas de
presentación dirigidas a los próceres de las islas menores y diversas personalidades
de las mayores, lo que constituye una red vital que impulsa los trayectos y
abre la puerta a impresiones y visiones difícilmente accesibles al viajero o
turista normal.

Sea como fuere, lo que a nosotros hoy verdaderamente
interesa es la visita que el miércoles 7 de noviembre de 1883 la señora Stone
hizo a la ciudad de Guía. Por este motivo, gracias a la magnífica traducción de
Juan Bedford, hemos considerado conveniente transcribir íntegramente de forma
literal su percepción de la misma:

Hay una fonda bastante buena en
Guía, a la que llegamos a las 4: 30 p.m. La hora en Guía, sin embargo, tiene
siempre un adelanto de treinta y cinco minutos sobre la de Las Palmas, aunque
nadie nos pudo explicar la razón. La cena resultó buena y después salimos y
llevamos a cabo algunas visitas para entregar nuestras cartas de presentación.
D. Francisco Martín Bento nos acogió en su despacho. La mayoría de las
viviendas tienen un cuarto en el piso bajo, cerca de la puerta de entrada que
ocupa el cabeza de familia y que es su despacho o biblioteca (o ambas cosas a
la vez). Para mí es la habitación más alegre de la casa, quizá por la presencia
de los libros que le dan una aire de comodidad y de habitado que nos
proporcionan las flores de cera, los paños de ganchillo y los cuadros de
santos. Tras una corta conversación, D. Francisco nos llevó hasta su esposa y
amablemente nos agasajaron con vino y galletas. Queríamos obtener información
sobre lo que podía verse en los alrededores y especialmente sobre la Cueva de Gáldar, tan
importante históricamente. Sin embargo, cuando D. Francisco se enteró de que
teníamos una carta de presentación para D. Rafael Almeida Mateos, nos dijo: “D.
Rafael les dará toda clase de información y ayuda”. Por lo tanto fuimos a ver a
D. Rafael, que afortunadamente para nosotros se encontraba en casa. Nos dijo
que sería imposible ver la cueva porque estaba cubierta de tierra y desechos.
Viendo lo decepcionados que estábamos, pensó un momento y dijo que enviaría un
mensaje a su hermano y que intentasen limpiarla. Si podríamos esperar un día o
dos se podría hacer fácilmente. Esto, sin embargo, era imposible ya que nos
quedaba mucho camino que recorrer y mucho que ver. A la mañana siguiente
descubrimos lo que habían trabajado durante toda la noche D. Rafael y sus
amigos para satisfacer nuestros deseos. Un incidente gracioso ocurrió en la
casa de D. Rafael. Nos quejamos de que nuestros caballos no eran muy buenos, de
que casi era imposible hacer que cabalgasen, y mencionamos que nos gustaría
conseguir mejores animales si era posible. D. Rafael dio unas palmadas -una
costumbre muy extendida y que suena muy oriental y de “Cuentos de mil y una noches”-
y se presentó un criado a quien le pidió que trajese a un arriero, el mejor que
hubiese. Después de unos minutos apareció un hombre en la puerta ¡que resultó
ser nuestro arriero! Rápidamente le comenté a D. Rafael en voz baja lo que
ocurría y él encontró la situación tan divertida como nosotros. Le preguntó al
hombre sobre sus animales, pero no había esperanza de cambiarlos si era verdad
que ya teníamos los mejores de la zona. Los caballos de montar son
tremendamente escasos y malos, excepto por supuesto los de la gente bien, pero
lo de alquiler son los peores del Archipiélago. Creo que más tarde descubrimos
la razón. Nos despedimos de D. Rafael, concertando una cita para el día
siguiente. De camino a la fonda tuvimos que entrar en una tienda para preguntar
cómo se llegaba a ella, y nos lo señalaron amablemente; el tendero, que estaba
cenando un plato de puchero, inmediatamente nos ofreció un poco. Es costumbre
invitar a los presentes, o a los que llegan durante una comida, a compartirla.
Aunque tal invitación no suele aceptarse, del mismo modo que no se espera que
alguien se apropie de la casa de un hombre, de sus muebles, de sus libros o de
sus caballos, cuando se indican que están “a disposición de usted”. Es simple
cortesía. El campesino irlandés también le ofrecerá que comparta lo que hay en
su casa, aunque sólo sean papas, pero su ofrecimiento es genuino y se siente
ofendido si usted rehúsa. Muchos consideran estas costumbres de los isleños
como una señal de hipocresía y, por ello, hacen comentarios muy duros olvidando
que una fórmula de cortesía no significa nada. No creo que queramos realmente
saber, harto preocupados, cuál es el estado de salud de todo aquel con que nos
encontramos, cuando les preguntamos “¿cómo está usted?”.

De estas breves líneas que Olivia Stone dedica en el libro
de viajes a su paso por la ciudad de Guía, nos ha parecido ciertamente destacable
el hecho de que -por entonces- la hora de este pueblo tuviera alrededor de treinta
y cinco minutos de diferencia con respecto a la de Las Palmas de Gran Canaria y
que, como ella misma escribía, nadie fuera capaz de darle una explicación a
semejante fenomenología, pues recordemos que no se entrevistó con personas ignorantes
sino todo lo contrario.

En este sentido, por lo que hemos podido averiguar, todo
apunta a que el Francisco Martín Bento del que habla la señora Stone en su
relato era un afamado Procurador de los Tribunales hermano de D. Salvador
Martín Bento, quien figura como Alcalde de Guía cuando se le concede a este
municipio el título de ciudad, en el año 1871. Dicho lo cual, sobra comentar que
ambos personajes eran parientes de nuestro admirado Poeta Bento, aquel guiense
ilustre cuya vida y obra ha sido ampliamente estudiada por el ingente investigador
Joaquín Rodríguez Ramos.

Por otro lado, Olivia Stone cita también al señor D.
Rafael Almeida Mateos, una de las figuras más relevantes e influyentes de la sociedad
de la época. De esta manera, el historiador Pedro González-Sosa, utilizando
como fuente de información una pequeña reseña biográfica que realizaron sus
nietos, nos dice que Rafael Almeida fue un hombre incansable en política, agricultura
y todo aquello que significase mejora para Gran Canaria y, de forma especial,
para su pueblo natal, Guía, del que llegó a ser Alcalde. Además, nuestro
cronista dice igualmente que Almeida era un viajero infatigable que fomentó el
cultivo de la caña de azúcar y cooperó en los primeros cultivos de la
platanera, ya avanzado el siglo XX.

El estudioso Marcos Hormiga considera que los escritores
de viajes, sin excepción de nacionalidades, opinan cuando comparan, ya que
opinan a través de la propia comparación y sus juicios están mediatizados por
la cultura o por el modo de vivir del que provienen. Sostiene Hormiga que independientemente
de las opiniones recogidas de autores anteriores, los escritores de viajes son
fieles referentes de una época y de una forma de pensar; no obstante, dice
también que la señora Olivia Stone, una mujer del siglo XIX de la que suponemos
que al igual que sus coetáneas sería una frágil, sumisa y timorata figura
femenina al servicio de su esposo, fue capaz de viajar en condiciones
infrahumanas y recoger observaciones bajo un prisma puramente victoriano, mejor
dicho, femeninamente victoriano.

En fin, el propósito de este trabajo nunca ha sido otra
cosa que no fuera ofrecerles una visión diferente pero, en nuestra opinión, muy
interesante y necesaria del transcurrir de la vida en esta municipalidad de
Guía a fines del s.XIX. Así, no quepa duda de que con tan sólo haber logrado acercarnos
a ello, nos sentiríamos enormemente contentados.

BIBLIOGRAFÍA Y OTRAS FUENTES CONSULTADAS:

EDWARDS, Charles: “Excursiones
y estudios en las Islas Canarias”.
Las Palmas de Gran Canarias, 1998. GONZÁLEZ
CRUZ, María Isabel: “La convivencia
anglocanaria: Estudio sociocultural y lingüístico (1880-1914)”.
Las Palmas
de Gran Canaria, 1995. GONZÁLEZ LEMUS, Nicolás: “Viajeros victorianos en Canarias”. Las Palmas de Gran Canaria,
1998. GONZÁLEZ-SOSA, Pedro: “Guía de Gran
Canaria: Historia de la máquina y el cultivo de la caña dulce en el siglo XIX”.

Las Palmas de Gran Canaria, 2004. GONZÁLEZ-SOSA, Pedro: “Guía de Gran Canaria: Historia del Ayuntamiento y de los edificios que
fueron sede institucional”.
Las Palmas de Gran Canaria, 2002. GONZÁLEZ-SOSA,
Pedro: “Guía de Gran Canaria: Primero
villa, después ciudad. Y otras noticias históricas”.
Las Palmas de Gran
Canaria, 1997. HORMIGA, Marcos: “La
visión anglosajona sobre las Islas Canarias”.
La Orotava, 2005. LATIMER,
Frances: “Los ingleses en las Islas Canarias”.
Las Palmas de Gran Canaria, 2005. LUJÁN GARCÍA, Carmen: “La lengua inglesa en Canarias: Usos y
actitudes”.
Las Palmas de Gran Canaria, 2003. STONE, Olivia: “Tenerife y sus seis satélites” (traducido
y anotado por Juan A. Bedford). Las
Palmas de Gran Canarias, 1995.


 

Santa María de Guía

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