Los “leche espesa”

Los “leche espesa”, un sobrenombre con el que se conocía antaño a los guienses


Por ALEJANDRO C. MORENO y MARRERO.

En
esta ocasión, no sé si acertadamente o no, hemos considerado
interesante estudiar en profundidad el origen de la expresión “leche
espesa”, un sobrenombre con el que se conocía antaño a los naturales
del municipio de Santa María de Guía de Gran Canaria (ej: tú eres de
Guía, tú eres un leche espesa).
Los “leche espesa”, un sobrenombre con el que se conocía antaño a los guienses

 Por ALEJANDRO C. MORENO y MARRERO.

En esta ocasión, no sé si acertadamente o no, hemos considerado interesante estudiar en profundidad el origen de la expresión “leche espesa”, un sobrenombre con el que se conocía antaño a los naturales del municipio de Santa María de Guía de Gran Canaria (ej: tú eres de Guía, tú eres un leche espesa).

No obstante, antes de entrar en materia conviene aclarar que a pesar de la amplia bibliografía especializada y de los múltiples documentos históricos que hemos consultado exhaustivamente, encontramos muy poca cosa aprovechable para esta pequeña investigación que hoy nos ocupa. Por ello, nos hemos visto obligados a llevar a cabo un cierto trabajo de campo que nos ayudase a conocer el por qué de esta curiosa denominación. 

En la medida de lo posible, así lo hicimos. Fuimos en busca de testimonios autorizados y logramos recabar diversa información muy valiosa de manos de nuestros mayores (la historia viva del pueblo). Luego, cuando la jornada llegó a su fin y comenzamos a poner en orden las muchísimas notas que habíamos ido tomando a lo largo de la misma, nos percatamos de que prácticamente todos los entrevistados coincidían -poco más o menos- en dar una misma versión del asunto en cuestión, pues parece ser que todo se debe a que a finales del s.XIX la ciudad de Santa María de Guía se hizo muy popular en Canarias por la elaboración de la llamada “leche espesa”, un alimento de enormes propiedades salutíferas que se elaboraba casi de forma exclusiva en este municipio norteño.

Referente a la preparación de la “leche espesa”, la señora Dña. Juana María Jiménez Castellano, en un artículo gastronómico publicado en la Revista BienMesabe, dice textualmente: “Mis padres procedían de los altos de Guía y era habitual verlos preparar y tomar su escudilla de leche espesa con gofio. La preparaban a partir de leche cruda o fresca, que distribuían en varios recipientes y la dejaban reposar durante cuatro o cinco días sin más aditivo que la paciencia. Era importante, esencial, imprescindible, que el recipiente no se moviese durante ese tiempo, porque de lo contrario se estropeaba el proceso de fermentación y no había ni leche espesa ni leche cruda. Al cabo de ese tiempo la leche presentaba algunos grumos en superficie, signo inequívoco de que estaba lista; se le quitaba el agua que se había acumulado en la parte superior de la escudilla inclinándola ligeramente, quedando lista para ser degustada bien como desayuno o bien como postre casero. Era, por así decirlo, el yogur de aquellos tiempos. Mi madre me enseñó que el tiempo de cuatro o cinco días podía reducirse si, además de la leche cruda, al comienzo del proceso se añadía en cada escudilla un poco de leche espesa preparada con anterioridad, acelerando así el proceso de fermentación”.

Curiosamente, al hilo de lo que comentaba Dña. Juana María Jiménez, podemos añadir que la palabra “yogurt” significa “leche espesa” en su idioma originario. Se trata de un vocablo que procede del término turco “yogurt” (prononciado [j?'urt]), que a su vez deriva del verbo “yogurmak” (mezclar), en referencia al método de preparación del llamado néctar blanco. La letra g es sorda entre vocales posteriores en el turco moderno, pero antiguamente se pronunciaba como una [?] sonora velar fricativa.

Dicho lo cual, no debemos pasar por alto que en el municipio de Gáldar se da otra versión diferente acerca del posible origen del apelativo “leche espesa”, ya que diversos mayores del lugar nos informaban de que siempre habían escuchado a sus padres y abuelos que esta denominación se debía a que los guienses se han caracterizado por ser personas “pachorrientas”, es decir, personas que nunca tenían prisa para nada y se tomaban las cosas con mucha calma, como si de leche espesa se tratase.

Sea como fuere, una vez dejadas atrás las dos posibles teorías a las que hemos tenido acceso, el memorialista guiense Juan Dávila-García nos explicaba que este sobrenombre se escuchaba habitualmente en los históricos partidos de fútbol que tenían lugar entre el famoso Tirma F.C. (equipo de la ciudad de Guía) y el Galdense C.F. Allí, según palabras de Dávila, uno de los epítetos más recurridos por los aficionados del mítico club de Gáldar hacia los de Guía era, en efecto, el de “leche espesa” (seguramente, en tono despectivo).

Asimismo, yo recuerdo escuchar a mi querida abuela Emérita Miranda entonar una vieja coplilla popular que, al parecer, se hizo muy afamada por esta comarca hacia comienzos del pasado s.XX:

Los de Guía, leche espesa
Los de Gáldar, lagarteros
Los de Agaete, culetos
Y los de Moya, turroneros.

De otro lado, cuando ya casi me disponía a cerrar este estudio, encontré -muy de casualidad- esta misma coplilla popular  recogida por Alfonso O´shanahan (en diferente versión) en su magna obra sobre el habla canaria, unos versos que le facilitó y recopiló Chano Sosa, Cronista Oficial de la Villa de Agaete:

Los de Guía, leche espesa
Los de Gáldar, cebolleros
Los de Agaete y los del Valle,
Son gajitos de romero.

En la citada obra o´shanahaniana, su autor además dice claramente que la expresión “Leche Espesa” se utiliza en el Archipiélago para referirse a los guienses (personas naturales de la ciudad de Santa María de Guía de Gran Canaria).
 
En fin, tras haber aportado todos y cada uno de los datos de que disponemos hasta ahora, esperamos haber añadido algo de luz a este episodio intrahistórico tan interesante como poco estudiado. Y es que, como decíamos al inicio del artículo, dado que este apelativo con el que antiguamente se nos conoció a los guienses se encuentra -a día de hoy- en verdadero retroceso y desuso, hemos creído oportuno acercarnos a él, pues no quepa duda de que para poder convivir en el presente debemos antes conocer los vericuetos y entresijos de nuestro riquísimo pasado.     
               



Ricardo de la Cierva en Guía

Un ministro en las Fiestas de 1980

El 9 de agosto de 1980, el entonces Ministro de Cultura, Ricardo de la Cierva, presidió los Fuegos
Florales de Guía, celebrados ante un numeroso público en el
teatro municipal.
El ministro glosó en el pregón de estos Juegos Florales
cada uno de los cuarteles del blasón de
la Ciudad, adaptando cada símbolo a la realidad y a
los problemas de la ciudad, la isla y el Archipiélago.

El ministro fue "mantenedor" de las Fiestas de la Virgen de 1980

El 9 de agosto de 1980, el entonces Ministro de Cultura, don Ricardo de la Cierva, presidió los Fuegos
Florales de Guía, celebrados ante un numeroso público en el
teatro municipal.

El ministro glosó en el pregón de estos Juegos Florales
cada uno de los cuarteles del blasón de la Ciudad, adaptando cada símbolo a la realidad y a
los problemas de la ciudad, la isla y el Archipiélago.

A continuación insertamos el texto íntegro de la intervención del ministro gracias a la transcripción realizada por Miguel Gordillo, concejal de Cultura de Guía en aquella época, en la que ejercía de alcalde José Carlos González Ruiz, y los textos íntegros de los reportajes de prensa publicados en aquellas fechas.

icon Conferencia de Ricardo de la Cierva en Guía


icon Diario de Las Palmas del día 090880


icon La Provincia del día 090880


icon La Provincia del día 100880




Rafael Almeida. Erasmo Quintana

Rafael Almeida, en Guía, un desconocido



Por Erasmo Quintana

Ocupa
hoy nuestro interés la figura de un excepcional personaje guiense, cuyo
ciclo prolíficamente vital, discurrió en casi todo el siglo XIX y
primer tercio del XX.
RAFAEL ALMEIDA, EN GUÍA, UN DESCONOCIDO

Por Erasmo Quintana

Ocupa hoy nuestro interés la figura de un excepcional personaje guiense, cuyo ciclo prolíficamente vital, discurrió en casi todo el siglo XIX y primer tercio del XX. A simple vista, lo que llama la atención del observador en este hijo de Guía es que le hayan reconocido sus muchos méritos en Las Palmas de Gran Canaria, rotulándole una calle que confluye en la plaza de Farray, Guanarteme, y en Guía, lugar donde vio la luz primera y donde murió; donde desarrolló una intensa actividad política siendo alcalde, pasando por el comercio y la agricultura en los que su impronta se vería coronada por el éxito, todo en mejora y beneficio de su pequeño, pero importante solar, no tenga también rotulada una calle que diga perennemente a sus paisanos el gran hombre que fue.

Personaje temperamental, inteligente y de insobornable rectitud, llegaría a la alcaldía impelido por la necesidad de reconducir la nave Consistorial, pues tocaba fondo en los arrecifes de la mala administración. (El progreso o el estancamiento de los municipios a ella se debe en gran medida, indudablemente). Época aciaga en la que los comportamientos democráticos se reducían a la más grotesca de las caricaturas: Un alcalde –Agustín Aguilar- elegido por el procedimiento censitario, una vez nombrado, cambiaba su cargo con Salvador Martín Bento, juez en propiedad; y así, de la noche a la mañana quien era juez fue alcalde y quien alcalde, juez.

Hombre íntegro don Rafael Almeida Mateos y honesto a carta cabal, se vería obligado a dejar el cargo por la intriga al uso de la época: Don Antonio López Botas presentaba a don Fernando León y Castillo para diputado a Cortes por el distrito de Guía; don Pedro Acedo, sin la autorización de don Rafael Almeida comprometió a éste con su voto a sabiendas de su filiación republicana. Presentábase un monárquico y un republicano. El alcalde Almeida desautorizaría a su “representante” y dio el apoyo, como era de suponer, al republicano el doctor Miguel Rosas. Esto le granjeó la enemistad con los monárquicos ganadores y, hastiado de intrigas y maquinaciones del más bajo estilo, abandonaría la política para siempre.

Ello no hizo interrumpir sus grandes dotes de hombre de acción. A él se debe en buena cuota el muelle de El Refugio en Las Isletas, convenciendo a don Juan León y Castillo de la idoneidad de su ubicación –que a él se debe y no a su hermano don Fernando la idea del estudio de lo que sería el gran muelle de La Luz-. Hasta el punto, que el político llegó a pedir no lo relacionaran “con tan descabellado proyecto” al conocer el costo presupuestario inicial. La clarividencia de Almeida Mateos quedó pues de manifiesto, pues eran momentos en que se disponían nuevamente a reparar el viejo muelle de San Telmo, derrochando así capital y esfuerzo cada año, ya que el pequeño abrigo era víctima en cada estación invernal de los grandes temporales.

La anécdota de Rafael Almeida, en nuestro parecer más curiosa, es que a él se debe, en parte, la producción a gran escala de la platanera, al menos en lo que a nuestra isla se refiere. Fue con ocasión de la visita que hizo al Archipiélago la inglesa viajera Olivia M. Stone; la que, cuando recaló por Guía, con intención de ver la cueva de la bella Andamana (Cueva pintada de Gáldar), traía carta de presentación a nombre de nuestro importante guiense. Como un buen caballero, éste dispuso todo lo necesario, e incluso acompañó a la inglesa más allá, hasta las tumbas aborígenes del Maipez, en Agaete.

Eran tiempos en que decaía el cultivo de la caña de azúcar; época en que la cochinilla estaba igualmente en franco retroceso –como hoy lo está el tomate, por ejemplo-, pues salía al mercado la anilina, tintura química que acabaría desplazándola. Miss Stone, observando un pequeño cercado de bananos contiguo a la Cueva, le dijo cómo no embarcaban esa fruta para Londres, pues era muy estimada allí. A esto le contestaría que la producción era escasa porque los buques venían de tarde en tarde. La viajera le replicó: “No es razón convincente, Sr. Almeida; produzcan ustedes muchas bananas y ya vendrán buques con bastante frecuencia a cargarla y distribuirla por Europa”. –“Tiene usted mucha razón” le contestó. Fue a partir de entonces cuando empezó su trabajo de mentalización, artículos en prensa incluidos, hasta que la idea fue tomando cuerpo y creciendo, creciendo, para llegar a lo que fue: Uno de los primeros productos de nuestra tierra.

Y a todas estas, qué desmemoriados, cicateros y poco agradecidos somos –entre los que  me incluyo- con los próceres que ha dado Guía de Gran Canaria. ¿Veremos algún día una calle con su nombre?

Erasmo Quintana.
Agosto de 2007.




La Constitución de 1812

Conozca lo más destacado de la primera constitución española, en la que participó el guiense Pedro Gordillo y Ramos

Edición original de la Constitución de 1812.El guiense Pedro Gordillo y Ramos, Canónigo Gordillo, presidió las Cortes de Cadiz que aprobaron la primera constitución española: la Constitución de 1812, también denominada La Pepa. Fue promulgada por las Cortes Generales de España el 19 de marzo de 1812, día de San José, y de ahí el sobrenombre de Pepa que le dieron los gaditanos. 

La Constitución española de 1812

Edición original de la Constitución de 1812.El
guiense Pedro Gordillo y Ramos, Canónigo Gordillo, presidió las Cortes
de Cadiz que aprobaron la primera constitución española: la
Constitución de 1812, también denominada La Pepa. Fue promulgada por
las Cortes Generales de España el 19 de marzo de 1812, día de San José,
y de ahí el sobrenombre de Pepa que le dieron los gaditanos.

La Constitución española de 1812, también denominada
La Pepa
, fue promulgada por las

Cortes Generales
de
España el
19 de
marzo
de 1812,
día de San
José
, y de ahí el sobrenombre de Pepa que le dieron los
gaditanos.

Oficialmente, estuvo en vigencia dos años, desde su
promulgación hasta el
24 de
marzo
de 1814,
con la vuelta a España de

Fernando VII
. Posterormente estuvo vigente durante el

Trienio Liberal
(1820-1823).
La constitución establecía el sufragio, la libertad de imprenta, abolía la
inquisición, acordaba el reparto de tierras y la libertad de industria, entre
otras cosas.

Tabla de contenidos

        * 1 Historia
        * 2 Contenido
              o 2.1 Características de la Constitución de 1812
              o 2.2 Principios inspiradores
              o 2.3 Derechos y deberes de los ciudadanos
              o 2.4 Instituciones políticas
                    + 2.4.1 Parlamento
                    + 2.4.2 Rey y Consejo de Estado
                    + 2.4.3 Secretarios de Estado y de Despacho
                    + 2.4.4 Organización territorial
        * 3 Bibliografía
        * 4 Véase también
        * 5 Enlaces externos

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Historia 

Tras el

alzamiento
del pueblo de

Madrid
contra los franceses, ocurrido el
2 de mayo
de 1808, se produjo
en numerosos territorios un fenómeno espontáneo de resistencia que se agrupó en
las llamadas Juntas. Estas comprendieron que su unión y agrupación produciría
una mayor eficacia.

Así el

25 de septiembre
del mismo año se constituyó la

Junta Suprema Central Gubernativa
con sede primero en

Aranjuez
y luego en

Sevilla
. Sus funciones fueron las de dirigir la guerra y la posterior
reconstrucción del Estado.

Se plantearon dos posibilidades sobre el futuro político
español. La primera de ellas, representada fundamentalmente por
Jovellanos,
consistía en la restauración de las normas previas a la

monarquía absoluta
, mientras que la segunda posibilidad suponía la
promulgación de una nueva

Constitución
.

Después de en Sevilla, las Cortes se trasladaron a

San Fernando
, entonces conocido como La Isla de León, efectuando su primera
reunión el 24 de septiembre de 1810 en el actual Teatro de las Cortes.

La Constitución de Cádiz no fue un acto revolucionario, ni una
ruptura con el pasado. Desde la legalidad del momento, quienes eran los
legítimos representantes, la acordaron. Comenzaron los actos del citado
24-09-1810, con procesión cívica, misa y la petición encarecida del Presidente
de la Regencia, el
Obispo
de
Orense
a los reunidos que cumplieran fiel y eficientemente sus cometidos.

Formaron aquellas Cortes, según Solis:

  • 90 eclesiásticos
  • 56 juristas
  • 30 militares
  • 14 nobles
  • 15 catedráticos
  • 49 altos funcionarios
  • 8 comerciantes
  • 20 sin profesión definida.

Ant el avance francés, volvieron a trasladarse a
Cádiz,
promulgándose la Constitución española de 1812 en el

Oratorio de San Felipe Neri
el día de San José (19 de marzo). Dicha fecha
hizo que se diera el sobrenombre de La Pepa a la nueva Constitución.

Contenido 

La marcha de Fernando VII y la presencia invasora francesa
provocó un vacío de poder en
1808. La
guerra había
empezado y las capitulaciones de los monarcas ante Napoleón acrecentaron la
sensación de vacuidad. Frente al derrumbamiento de la

Administración
, la resistencia se estructura a través de juntas provinciales
y locales que representan un auténtico poder paralelo, hecho que conllevaría a
que la legitimidad monárquica diera paso a la popular.

Frente a esta pluralidad de centros de poder, se crea la Junta
Central que procederá a la convocatoria de Cortes (no estamentales) que
devendrán constituyentes:

24 de septiembre
de
1810
se constituían las

Cortes de Cádiz
y el mismo día se aprueba un
Decreto en el
que aparecen los principios básicos del futuro texto constitucional: la
soberanía nacional y la

división de poderes
.

Estaban formadas por una amalgama de intereses, pese al
marcado sello
liberal
de las Cortes, existía presencia de corrientes

absolutistas
y reaccionarias junto a
diputados
reformistas o radicales. Incluso parte de los diputados conservadores, acabarían
promulgando un manifiesto en el que pedían a Fernando VII que suprimiera a su
retorno la Constitución (Manifiesto
de los Persas
). Aun así, la Constitución tendrá un carácter de compromiso
entre las opciones liberales y absolutistas.

Web temática sobre la Constitución de 1812:

http://www.cervantesvirtual.com/portal/1812/

 

Características de la Constitución
de 1812
 

La Constitución jugará un papel importante en cuanto
símbolo del constitucionalismo decimonónico: representa la bandera del
liberalismo español durante décadas frente a las posiciones absolutistas.

A pesar de su simbolismo, su vigencia fue muy reducida e
intermitente: estuvo en vigor solo seis años y en períodos distintos:
Adolece de tener una enorme extensión de artículos (384),
la más extensa del constitucionalismo. Además, regulaba determinados temas con
un carácter exhaustivo (como el caso del sistema electoral que constituye
prácticamente una ley electoral dentro de la Constitución). Es debido a que se
dudaba de las reacciones del monarca frente a un texto que limitaba su poder y
por otra parte, por el racionalismo imperante.

Esa desconfianza se mostraba en las cláusulas de reforma
que la convertían en una Constitución superrígida: tales eran las trabas que
se aproximaba a las cláusulas de intangibilidad, vg.: el 375 expresaba
que no podía realizarse la reforma hasta pasados ocho años de la práctica en
todas sus partes.
 

Respecto de las influencias, se inspiró en la tradición de
las antiguas leyes fundamentales del Reino (aunque sus dictados suponían una
ruptura frontal con los principios del

Antiguo Régimen
), de la

Constitución francesa de 1791
y la

estadounidense de 1787
.

 

 

Principios inspiradores 

  • La soberanía nacional es recogida en el artículo 3, al
    señalar que la soberanía reside esencialmente en la Nación y, por lo mismo,
    pertenece a ésta exclusivamente. Esta apelación ya se había concretado en el
    Decreto de 1810 al determinar que la identificación anterior entre Rey y
    Estado se vería literalmente rota al reconocer la Constitución la soberanía a
    un nuevo sujeto, como era la
    Nación.
  • La división de poderes, con una serie de peculiaridades, al
    mencionarse a los tres poderes clásicos, pero más que una división es una
    separación estricta. Apenas tenían canales de comunicación entre sí. En lo
    único que se advertía una tímida colaboración era en el ejercicio de la
    potestad legislativa entre las Cortes y el Rey.
  • La representatividad: ruptura con el viejo mandato
    imperativo, pues los diputados son representantes de la nación, excluyéndose
    las partes que lo eligieron.
 

Derechos y deberes de los
ciudadanos
 

La Constitución carece de un título específico, pero a lo
largo del texto se recogen de forma diseminada distintos derechos.

Por un lado, el artículo 12 (la religión de la nación
española es y será perpetuamente la Católica Apostólica Romana, y la nación la
protege por leyes sabias y justas y prohíbe el ejercicio de cualquier otra
)
es confesional y cerradamente confesional, al imponer una religión y prohíbir el
resto. Es pues, a sensu contrario, la negación de la libertad religiosa.

Los derechos reconocidos y diseminados por el texto
reproducían los derechos individuales burgueses importados de la Revolución
francesa, así, el artículo 4 habla de la
libertad
civil, la
propiedad
y los demás derechos legítimos (cláusula abierta).

La
igualdad
parece enunciada de forma menos enfática que en la

Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano
de
1789, se formulaba
la existencia de un solo fuero para toda clase de personas en causas civiles y
criminales y se reconocía el sufragio activo. Existía

libertad de expresión
(excepto a los escritos religiosos).

Se articulaban garantías en las detenciones y procesos
judiciales: prohibición del
tormento,
inviolabilidad personal y domiciliaria, el

habeas corpus
, a ser informado de las causas, entre otras. Se dedicaba
un título específico a la instrucción pública, dando importancia a la enseñanza
y reconociendo una instrucción pública para todos los ciudadanos.

Instituciones políticas 

Parlamento 

Era unicameral para evitar intermediaciones entre los
representantes de la soberanía y el Rey, evitando así una segunda cámara de

aristócratas
elegidos por el Rey. El proceso de elección se regulaba con
todo detalle, mediante
sufragio
indirecto en cuatro grados: la primera elección era casi universal (varones
mayores de edad) para luego ir restringiéndose conforme avanza hacia un sufragio
censitario pasivo.

La legislatura era de
dos
años y regía el
principio de automaticidad de la convocatoria, ya que no dependía de la voluntad
real, se reunían cada año durante
tres
meses y se preveían
sesiones extraordinarias. Además, había una

Diputación Permanente
que velaba por los poderes de la Cámara cuando ésta no
estaba reunida.

Las sesiones, salvo que dispusieran lo contrario, eran
públicas. Tenían potestad para crear su
Reglamento
de
organización
y funcionamiento interno, y se establecía la inviolabilidad de
los diputados en sus
opiniones y
en el ejercicio de sus funciones, y la
inmunidad
en causas criminales contra ellos que debían ser juzgadas por un Tribunal de las
Cortes.

Ejercía la potestad legislativa junto con el Rey, ya que la
iniciativa se atribuía a éste y al diputado individual. También tenía una
potestad financiera en cuanto fijaba los gastos de la Administración y aprobaba
el reparto de las contribuciones.

 

Rey y Consejo de Estado 

La figura del Rey se regulaba como un órgano constitucional
que tenía poderes limitados (poder constituido) en la medida que compartía el
poder político con otras instituciones (sobre todo, las Cortes). El art.172 pone
de relieve un amplio
número de
materias en las que no podía intervenir. De sus funciones, cabe destacar la
legislativa a través de 2 instrumentos: 1) iniciativa legislativa y 2) la
sanción y promulgación de las leyes, así como la posibilidad de interponer un
veto suspensivo de carácter temporal en determinadas condiciones.

El poder ejecutivo recae en el Rey, al tener la competencia
sobre la dirección de la política interior y exterior, ejercicio de la función
ejecutiva y potestad reglamentaria (en lo no atribuido a las Cortes) y la
defensa. En esencia, parecidas a las ejercidas hoy en día por el
Gobierno.
La figura del Rey era inviolable y no sujeta a responsabilidad, articulándose en
el texto constitucional la figura del refrendo.

Se preveía la existencia de un Consejo de Estado cuyos
miembros eran nombrados por el Rey a propuesta de las Cortes, que asesoraban al
Rey y no tenían función jurisdiccional (diferencia del Estatuto de Bayona). Sus
dictámenes no eran vinculantes.

Secretarios de Estado y de Despacho 

Nombrados y separados por el Rey, estableciéndose un cargo
incompatible con el de diputado (separación rígida de poderes). La Constitución
no contemplaba al Gobierno como órgano colegiado. No obstante, la práctica
condujo a la existencia del órgano de Gobierno (reunión de los Secretarios)
presidido por el Rey y, mediante Decreto de
1824, por el
Presidente del

Consejo de Ministros
en ausencia de éste. Se configuraba este Presidente
como un primus inter pares que dirigía las sesiones cuando no estuviera presente
la figura del Rey.

Organización territorial 

Se reconocía la integración del Estado en
comarcas y
provincias
con cierta

descentralización
incipiente de carácter administrativo. El gobierno se
articulaba a través de

Diputaciones
y

Ayuntamientos
y se preveía la figura del Jefe Superior, nombrado por el Rey,
al que se le confería el gobierno político de las provincias y presidencia de
los Ayuntamientos (donde hubiere). Es una excepción al principio electivo,
interferencia del poder central en las instituciones locales y un precedente de
la institución del Gobernador civil.

Bibliografía 

 


Alegoría de la Constitución de 1812, Francisco de Goya, Museo de Estocolmo
 

Alegoría de la Constitución de 1812,

Francisco de Goya
, Museo de Estocolmo

 
 

Véase también 

 

Enlaces externos 



Wikisource


Semana Santa en Guía, la ciudad de Luján

Semana Santa en Guía, la ciudad de Luján

El arte se mezcla con la fe y religión y hacen un auténtico espectáculo que recorre las calles históricas de la ciudad de Guía de Gran Canaria. Santa María de Guía es, sin duda alguna, una de los lugares más importantes, en cuanto a nivel cultural y artístico, de Canarias. Por Nathanael Díaz Armas

Célebres personajes conforman el panorama artístico de esta ciudad. Bento y Travieso, Néstor Álamo etc. Pero sobre todo el mayor imaginero de Canarias, aquel que llenó las iglesias y ermitas con su arte, que sobre todo plasmó en la imagen de la Dolorosa, que en total, según Sebastián Padrón Acosta, hizo dieciséis que repartió por todo el archipiélago. La Semana Santa de Guía merece una mención especial por ser ésta, la cuna del inmortal escultor, Luján Pérez, que todos los años refleja su vivencia en esta semana por toda Canarias.

Luján Pérez nació en la cuidad de Guía de Gran Canaria el 9 de mayo de 1756 y murió en la misma, el 15 de diciembre de 1815. Durante sus 59 años de vida, Luján combinó perfectamente el arte escultórico, aunque también hizo sus pinitos en la arquitectura, con la religiosidad de las imágenes. Su relación con su hermosa parroquia de Guía fue importante, hasta el punto que en su testamento donó mil pesos para la adquisición de un reloj. En cuanto a las imágenes realizadas por Luján caben destacar La Dolorosa de la Catedral de Canarias, Virgen de La Gloria en la Iglesia de San Juan de La Orotava, el cristo atado a la columna en la parroquia de Guía y en la basílica del Pino en Teror, y una de sus más admiradas, la imagen de Las Mercedes situada también en su parroquia natal. Pero nos vamos a centrar en las que cada año recorren las calles del casco histórico guiense.

Son de este insigne imaginero la Dolorosa de la parroquia mariana de Santa Mª de Guía. Esta escultura la hizo en el año 1795 para la iglesia de Telde, pero viendo el artista que el pago de ésta se retrasaba, ‹‹una noche, acompañado de algunos paisanos, se trasladó a la población sureña, las rescató e hizo que fueran llevadas a su pueblo de nacimiento››. La Dolorosa recorre las calles de Guía bajo un silencio de dolor que se refleja también en los que la acompañan. Otra imagen que por motivos de conservación ya no realiza la procesión del viernes santo es el “Cristo atado a la columna”. Éste, que Luján talló para la iglesia de Guía, es junto con el de Teror, el más importante. Este Cristo fue tallado, en unión de la Dolorosa guiense, en torno a 1795. También el Cristo Crucificado, obra que realizó en 1811 y que primeramente se había tallado para presidir el segundo cuerpo del retablo mayor. Su coste ascendió a 1350 reales. Es probable que el maestro lo esculpiese en su villa natal y usase como taller improvisado la tribuna de la antigua iglesia de Hospicio. Además para contemplar el conjunto realizó en 1813 un tabernáculo que se colocó en el centro del retablo, siendo más tarde pintado por José de Ossavarry, aunque a mediados del s. XIX fue desmontado. Luján también plasmó en sus esculturas la escena del Señor del Huerto de Los Olivos a la que se le da más importancia la que se encuentra en nuestra parroquia, la cual fue donación del artista y a la cual también se le ha querido añadir una leyenda, porque según cuenta, ‹‹durante una de sus estancias guienses, le llevaron sus paisanos, la talla del Cristo de La Oración, fechada en 1695 a la cual Luján partió en dos de un hachazo.

Sorprendidos, y seguramente alarmados ante semejante estropicio, los comisionados hicieron ver al estatuario que la Semana Santa era inminente y que la estatua debía salir en procesión. Luján los tranquilizó y les dijo que para entonces les hará otra mejor››. Pero no sólo son de Luján las que dan esplendor al recorrido procesional de la Semana Santa guiense. Dña. Eusebia de Armas, ante la pena de que la parroquia del mayor imaginero canario no poseyese un sepulcro o urna para un cristo yacente, mandó a encargar un sepulcro de madera a su pariente y escultor agaetense José de Armas Medina, el que también realizó el cristo que en su interior yace. D. José de Armas empezó a trabajar en él en un taller de Las Palmas aunque luego se lo llevó a la Capital de España para en sus ratos libres trabajar en la obra de arte que luego acabó en Las Palmas entregado por 50.000 ptas. El día 7 de abril de 1946, después de haber sido expuesta en un edificio de la Calle Triana, donde causó gran impresión ante los que lo admiraban, fue traída a Guía y, a las diez y media de la mañana en el Colegio Santa María, fue bendecida por el párroco de la Iglesia de Guía D. Bruno Quintana Quintana, en presencia de la Virgen de los Dolores de Luján que, en su trono y acompañada de una ingente multitud, fue llevada a este emotivo acto. Ese viernes santo salió el tan esperado sepulcro ante la admiración de todos por ser, según los entendidos y técnicos en anatomía, el mejor de Canarias. La consideraban una maravillosa obra de arte que no tiene igual en las islas.

Otras son las esculturas que salen en procesión en Semana Santa por las calles de Guía, como el Cristo con la cruz a cuesta obra de un imaginero tinerfeño, y el San Juan Evangelista del palmero Arsenio de las Casas nacido en 1843. Como anécdota de Luján, quiero contar una, recogida en una memoria de don Bartolomé Martínez: “Sus relaciones estrechas con la casa de los señores Montesdeoca, dignidad del tesorero en la Santa Iglesia Catedral, don Lorenzo, Presbítero don Gaspar, y don José, le llevaron en una Semana Santa a su villa de Guía, de la cual todos eran naturales; y, movida entre aquéllos plantean a Luján Pérez la cuestión comparativa de los monumentos de aquella parroquia en el miércoles santo, con la de Santa Cruz, La Laguna o La Orotava en Tenerife; cuando el jueves santo siguiente le esperaban a la mesa y no se presentó, le buscan, no le hallan y pudieron descubrir que en la tarde anterior se había embarcado para aquella isla por el puerto cercano, sin preparativo alguno y con el pretexto de pescar, y llegó tan oportunamente el jueves santo que, infatigable, pudo copiar los monumentos de Santa Cruz, Laguna y Orotava, adonde viajaba a pie no obstante las distancias, y presentarse con sus diseños en Guía en el viernes santo, con sorpresa de los Montesdeoca” Para concluir con este artículo, quisiera dejar constancia la importante labor que realizó Luján, no solo en Guía, sino en toda Canarias. Es por eso que este año, concretamente el 9 de Mayo, se celebra el 250 aniversario del nacimiento del mayor imaginero canario de todos los tiempos. Una efeméride importante para el mundo artístico y para la historia en general de Canarias que espero que sea, la cuidad de Guía, la que haga de sí, un acontecimiento importante e inolvidable para los amantes de la cultura y del arte en nuestro archipiélago, así como animo a todos aquellos que no han tenido la oportunidad de ver ese bonito espectáculo, que se acerquen a esta cuidad en Semana Santa, y contemplen este recorrido procesional, donde los tronos cargados avanzan al paso procesional y al acompañamiento musical que se mezcla con el arte que también refleja el antiguo casco histórico de Guía.

Nathanael Díaz Armas
Santa María de Guía
Semana Santa 2006

VER ORIGINAL EN PDF PUBLICADO POR INFONORTEDIGITAL.COM



Documento histórico - Luján 1932

Noticia del busto de Luján publicada en 1932

El extinto periodico EL DEFENSOR DE CANARIAS publicó en 1932 una noticia firmada por su corresponsal, fechada en 17 de diciembre del mismo año, en la que daba cuenta del "solemne acto de la inauguración
de un monumento al gran imaginero canario Luján Pérez, orgullo de la ciudad de
Guía que le vio nacer". 

Desde Guía

Inauguración de un
monumento a Luján Pérez

EL DEFENSOR DE
CANARIAS. 17 DE DICIEMBRE DE 1932

El jueves a la tarde [15.12.1932], según se
habrá anunciado, tuvo lugar en esta ciudad el solemne acto de la inauguración
de un monumento al gran imaginero canario Luján Pérez, orgullo de la ciudad de
Guía que le vio nacer. 

Este monumento, que perpetuará
la memoria de tan esclarecido hijo, está emplazado en la plazoleta que lleva su
nombre, siendo obra del director de
la Escuela “Luján
Pérez”, el notable escultor don Gregorio López Martín.

Desde mucho antes de la hora
anunciad, y a pesar de lo desapacible del tiempo, notábase mucha animación,
invadiendo la plaza mucha gente ansiosa de presenciar tan patriótico acto.
Mientras tanto, la banda municipal ejecutaba un selecto programa.... 

A las cuatro y media llegó el
gobernador civil de la provincia acompañado de su secretario particular don
Domingo Cárdenes y del secretario del Gobierno don Eduardo Carqué, siendo
recibidos por las autoridades de esta ciudad.

Momento de la inauguración 

Al descubrir el busto el
alcalde de Guía don Francisco Jiménez, la banda municipal ejecutó el Himno de
Riego, dando lectura a continuación el señor Ayala a unas hermosas cuartillas
elogiando la inconmensurable labor de Luján Pérez, a quien –dijo- la ciudad de
Guía satisfacía la deuda con él contraída, a los ciento diez y siete años de su
fallecimiento.

Refiriéndose a la labor
realizada por Luján Pérez –siguió diciendo el orador- que para ejecutar más de
doscientas maravillas de la escultura el insigne canario trabajó durante toda
su vida en perfeccionarse, logrando, en una época en que Canarias era nula en
materia de bellas artes, crear obras que sobrepujaron a las realizadas por
otros escultores célebres. 

Termina su discurso el señor Ayala
dándole las gracias en nombre de
la Corporación
municipal, al escultor don Gregorio López, sin cuyo concurso, colaboración y
patriótico desprendimiento, Guía no hubiese podido rendir este tributo a la
memoria del gran imaginero sin hacer para ello un enorme sacrificio. Asimismo
dio las gracias a las autoridades y representaciones asistieron al acto, siendo
muy aplaudido.

A continuación, y por enfermedad
repentina de don Domingo Doreste hace uso de la palabra don Juan Rodríguez
Doreste, que en un lido de labor del gran Luján Pérez, que puso –dice- todo su
arte al servicio de su religión, mostrándose orgullosa la ciudad de Guía al
erigirle un monumento para perpetuar su memoria. Las últimas palabras del señor
Rodríguez fueron subrayadas con aplausos. 

Terminado este simpático acto
los asistentes se trasladaron al Ayuntamiento en donde fueron espléndidamente
obsequiados con pastos, licores y tabacos.

Entre los numerosos invitados
encontrábase el señor juez de Instrucción, don Julián Santos Cantero, Vble, Párroco,
don José Martín Morales, Registrador, don Francisco Aponte, notario don José
Cma Frades, don Fernando Máximo Guerra, don Juan P. Guerra, don Antonio
Sarmiento, don Luís Pérez Silva, don Santiago S. León, don Blas Saavedra, don
Salustiano Estévez, don Juan Ramírez, don Juan Arencibia, maestras y maestros
nacionales, doctor don José Blanco Hernández, don Manuel Rodríguez Hernández,
don Federico Martín, los alcaldes de Arúcas, Agaete y Gáldar, los concejales
del Ayuntamiento de Guía y otras personas cuyos nombres lamentamos no poder
recordar 

EL CORRESPONSAL.

Guía, 17-12-1932.


NOTA: TRANSCRIPCIÓN DEL
PERIÓDICO HECHA POR ANTONIO AGUIAR. NUESTRO AGRADECIMIENTO A SERGIO AGUIAR POR APORTAR EL ORIGINAL.

VER ORGINAL DEL PERIODICO EN
PDF



El fatídico accidente de 1898

El fatídico accidente de 1898
De cuando un hombre cayó desde la torre de la Iglesia de Guía




Por Alejandro C. Moreno y Marrero.




Desde tiempo inmemorial, entre los vecinos de la ciudad de Santa María
de Guía, se ha transmitido de forma oral la noticia de un terrible
suceso que conmovió hacia finales del s.XIX a todo el pueblo guiense.


Se trataba de una antigua historia que siempre había escuchado comentar a mi abuela acerca de un señor que cayó en extrañas circunstancias desde una de las torres de la iglesia de Santa María de Guía. Sin embargo, dado que nunca se encontró documento alguno que atestiguara lo ocurrido, se desconocía si se trataba de una página negra de nuestra historia chica (historia de nuestro pueblo y sus gentes) o, por el contrario, simplemente respondía al argumento de una leyenda popular (narración de sucesos fabulosos que se transmiten oralmente como si fuesen históricos).   

Por desgracia, hoy, tras un arduo trabajo de investigación, estoy en disposición de afirmar -con total y absoluta seguridad- que mi querida abuela estaba en lo cierto, pues, según he podido averiguar, el Domingo 20 de marzo del año 1898 D. Rufino Bautista Aguiar caía al vacío desde la torre del Templo Parroquial de la ciudad de Guía de Gran Canaria encontrando la muerte en el acto.

Así, el Diario de Las Palmas del lunes 21 marzo de 1898 expresaba:
 
“En la mañana de ayer ocurrió en la ciudad de Guía una sensible desgracia que hemos sentido vivamente. Después que oyó la misa en la parroquia nuestro infortunado amigo D. Rufino Bautista Aguiar subió a la torre de la iglesia y se asomó a un de las ventanas del segundo cuerpo con objeto de ver una finca que cultivaba, pero habiéndose inclinado más de lo natural, le faltó el apoyo de una de las tablas en la cual se sujetaba con una mano y cayó a la calle desde aquella altura, quedando muerto en el acto. A su angustiada familia en la cual tantas amistades tenemos, y en particular a su hermano político nuestro querido amigo facultativo D. Salvador Monagas, acompañamos en su profundo dolor. D.E.P”.

Ante lo expuesto, poco más habría que añadir. Este fue, sin duda alguna, uno de los sucesos más conmovedores que tuvieron lugar en el municipio de Guía de Gran Canaria. Se dice que “cualquier realidad supera a la mayor de las ficciones” y esta, muy a mi pesar, desafortunadamente se configura como un claro ejemplo de ello. 


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30 años de la Fiesta del Queso

30 años de la Fiesta del Queso



Sergio Aguiar

La Fiesta del Queso cumple su XXX aniversario el mismo año que se obtiene la Denominación de Origen del Queso de Flor de Guía. En el año 1976, concretamente en el mes de marzo, el entonces alcalde
de Guía de Gran Canaria, José Carlos González Ruiz, fue el pregonero de
las Fiestas de San José de la Montaña, en el barrio de Montaña Alta
.

30 años de la Fiesta del Queso



Sergio Aguiar

La Fiesta del Queso cumple su XXX aniversario el mismo año que se obtiene la Denominación de Origen del Queso de Flor de Guía. En el año 1976, concretamente en el mes de marzo, el entonces alcalde
de Guía de Gran Canaria, José Carlos González Ruiz, fue el pregonero de
las Fiestas de San José de la Montaña, en el barrio de Montaña Al


Con una “brillante exposición” según el periódico La Provincia (19-03-1976), el alcalde se refirió a la necesidad de devolver a las gentes el sentido de apego a la tierra que antaño existía, “para que, en una simbiosis perfecta de hombre-naturaleza, podamos todavía en tiempos tan constructivos, llevar una vida de verdaderos hombres, eliminando los aspectos negativos que el progreso comporta”.

    Objetivo que para José Carlos González Ruiz se conseguiría: “Para ello es preciso remodelar nuestra agricultura y nuestra ganadería haciendo la vida del campo cómoda y rentable, poniendo al alcance de todos la posibilidad de un existencia digna y decorosa. Pero ello no esperamos que nos venga hecho desde arriba. Es preciso que nosotros empecemos por unirnos para defender nuestros intereses”

    Y a continuación el pregonero decía:

          “Hay un producto que tiene fama nacional, que es nuestro Queso de Guía. Todavía no se ha promocionado lo suficiente y creemos que puede ser el comienzo de un despegue económico e inclusive turístico, para lo que esta zona reúne inmejorables condiciones. El crear una fiesta  para todas las medianías que podría denominarse “Fiesta del Queso”, a base de un gran mercado con atracciones folclóricas, ventorrillos, labores de artesanía, etc, que polarizara la atención de la isla sobre nuestros productos, es una idea que lanzo desde aquí en la seguridad de que puede llevarse a la práctica. Esa puede ser la primera labor de una junta de vecinos que se forme para mover a las gentes en ese sentido, con la seguridad de encontrar apoyo a nivel local y provincial”.

    Añadía el alcalde que: “Ya en estado más avanzado se podría crear una cooperativa de producción y distribución que obtendría parea nuestros productos agrícolas y ganaderos los precios adecuados a su calidad”.

 
    Y de esta manera con la propuesta hecha en el pregón de San José de la Montaña, los vecinos de Montaña Alta en 1977, tomando el testigo dado por José Carlos González Ruiz constituyen una comisión con el objetivo de celebrar la primera Fiesta del Queso, que se celebró el domingo 27 de marzo de 1977


    La primera fiesta del Queso fue una exaltación plena de la canariedad, los grupos folclóricos que participaron fueron los “Chicharrones” de Teror, que cantaron una misa canaria, y un grupo de la Escuela de Magisterio. A todos aquellos que visitaron Montaña Alta la comisión les obsequió con platos canarios, como potaje, acompañado del pan artesano de la zona, y por supuesto el queso de flor de Guía.

    Pero si singular ya era de por sí la nueva Fiesta del Queso, aquél mismo día, y por la tarde, la Parroquia de San José de la Montaña fue protagonista de una “boda canaria”.Los contrayentes acudieron en una carreta con la vestimenta típica de la zona, así como un nutrido grupo de invitados, al finalizar esta boda los padrinos de los novios ofrecían a los invitados trozos de pan y queso de Guía, volviendo el nuevo matrimonio a marcharse en la carreta que los había conducido a la iglesia.

 
    La primera comisión de la Fiesta del Queso estuvo formada por vecinos de Montaña Alta y en la misma participó de forma muy activa el cura párroco Santiago Suárez. Pero la Fiesta del Queso que nació con grandes posibilidades y gran entusiasmo, fue poco a poco languideciendo, especialmente por problemas económicos.
 

     Apenas tres ediciones se celebraron de esta fiesta, la comisión de la misma, según parece, debido a que cada vez era mayor el número de personas que la visitaban, y por tanto era preciso una mayor cantidad de productos de la tierra para degustar, así como mejores grupos folclóricos y actividades paralelas, especialmente artesanas, con lo que ello supone de inversión para traslado de grupos y artesanos. Ante ello llegó el momento en que se vieron desbordados económicamente, sin recibir las esperadas y prometidas ayudas oficiales, teniendo por tanto que desistir de su organización, por lo que a comienzos de los años 80 del siglo XX dejó de celebrarse.

    Pasarían unos cuatro años aproximadamente, para que la Fiesta del Queso volviera a celebrarse, esta vez organizada por un grupo de personas de Guía casco, que en el mes de junio de 1985 la celebran en la Plaza Grande. Esta comisión la estuvo organizando durante siete años, pues en el año 1993 deja de hacerlo, al igual que la comisión de Montaña Alta, por problemas económicos. Pero en esta ocasión, dado el arraigo que la Fiesta del Queso ya tenía, el Ayuntamiento de Guía decide organizarlas.

    Y de esta forma, desde el año 1993 es el Ayuntamiento de Guía es el encargado de su organización, pero con una particularidad, que la fiesta se celebra dos días, uno en el casco histórico de la ciudad y el otro en Piedras de Molino.

Por tanto la Fiesta del Queso después de las vicisitudes que hemos visto desde su origen allá por el mes de marzo de 1977, está plenamente consolidada, cumpliéndose en este 2007 los treinta años de la celebración de su primera edición.

 
Denominación de origen

    Este año 2007 la Fiesta del Queso está de enhorabuena por partida doble, por un lado como queda dicho por sus treinta años de haberse celebrado su primera edición en Montaña Alta en 1977, y por otro por que el Queso de Flor de Guía ha conseguido, por fin, y después de muchos años de trabajo, por parte de un grupo de técnicos del Ayuntamiento de Guía la calificación de Denominación de Origen Protegida: Queso de Flor de Guía y Queso de Guía (BOC del día 26 de marzo de 2007). Para ver el BOC:
http://www.gobcan.es/boc/2007/061/007.html)

    Según lo aprobado estas son las características:

La Denominación de Origen Protegida "Queso de Flor de Guía y Queso de Guía" ampara los siguientes tipos de quesos:

QUESO DE FLOR DE GUÍA: graso o semigraso. Es elaborado fundamentalmente con leche de oveja canaria admitiéndose, no obstante, la mezcla de leche de oveja con la de otras especies, siempre que se respeten las siguientes proporciones:
- La leche de oveja canaria estará presente siempre al menos en un 60%.
- El porcentaje máximo a utilizar de leche de vaca canaria y sus cruces será de un 40%.
- La proporción máxima a usar de leche de cabra de cualquiera de las razas canarias se establece en un 10%.
Su principal característica radica en que la coagulación de la leche se realizará exclusivamente con cuajo vegetal obtenido de los capítulos florales secos de las variedades de cardo Cynara cardunculus var. Ferocísima y Cynara scolymus.
 
 
QUESO DE MEDIA FLOR DE GUÍA: graso o semigraso. Es elaborado fundamentalmente con leche de oveja canaria admitiéndose, no obstante, la mezcla de leche de oveja con la de otras especies, siempre que se respeten las siguientes proporciones:
- La leche de oveja canaria estará presente siempre al menos en un 60%.
- El porcentaje máximo a utilizar de leche de vaca canaria y sus cruces será de un 40%.
- La proporción máxima a usar de leche de cabra de cualquiera de las razas canarias se establece en un 10%.
Se caracteriza este tipo de queso porque la coagulación de la leche se realizará con cuajo vegetal obtenido de los capítulos florales secos de las variedades de cardo Cynara cardunculus var. Ferocísima y Cynara scolymus en un porcentaje siempre superior al 50%.
 
QUESO DE GUÍA: graso o semigraso. Es elaborado fundamentalmente con leche de oveja canaria admitiéndose, no obstante, la mezcla de leche de oveja con la de otras especies, siempre que se respeten las siguientes proporciones:
- La leche de oveja canaria estará presente siempre al menos en un 60%.
- El porcentaje máximo a utilizar de leche de vaca canaria y sus cruces será de un 40%.
- La proporción máxima a usar de leche de cabra de cualquiera de las razas canarias se establece en un 10%.
En este tipo de queso la coagulación de la leche se realizará con cuajo animal y/o vegetal (Cynara cardunculus var. ferocissima, Cynara scolymus) y/o otros fermentos autorizados.
 
 
Los quesos amparados según el grado de maduración, se clasifican en:
-"Semicurado", si el proceso de maduración está comprendido entre 15 y 60 días.
- "Curado", si el proceso de maduración es superior a 60 días.
Para los quesos amparados que hayan sido elaborados con leche cruda procedente de ganado del propio elaborador, se podrá hacer constar esta circunstancia en el etiquetado con la mención "artesano".

B.1.2.- Estacionalidad.
El queso que se produce en los municipios de Gáldar, Moya y Santa María de Guía presenta una estacionalidad muy marcada y altamente arraigada con el sistema tradicional de producción. Esta característica es fundamental y marca el período de producción. Por tanto, para que los quesos puedan ser amparados deberán ser producidos en el período comprendido entre los meses de enero a julio.
 
B.2.- CARACTERÍSTICAS FÍSICAS Y ORGANOLÉPTICAS DEL QUESO:
Al término de su maduración, los quesos amparados presentarán las siguientes características físicas y organolépticas:

Para el QUESO DE FLOR DE GUÍA:
- Forma: cilíndrica.
- Altura: de 4 a 6 cm.
- Diámetro: entre 22 y 30 cm.
- Peso: entre 2 y 5 kg.
- Corteza: en los quesos de corta maduración, la corteza exterior es bastante fina, elástica y blanda, de color blanco-marfil apagado y formas con tendencia a torta. En los quesos de mayor maduración, la corteza es más dura, bien definida y de color marrón oscuro. En ambos casos la corteza presenta las impresiones de la quesera en la cara de la base con las marcas del paño bien definidas y los bordes lisos.
- Pasta: en los quesos semicurados la masa es de color crema, de consistencia muy blanda, cerrada al corte, de textura muy cremosa y de sabor ácido y amargo, muy aromático, mientras que en los curados es de color amarillo-parduzco, de consistencia dura, que al partirse produce un agradable olor, sabor amargo y sensación picante.
- Olor. Intensidad media, familia láctica, vegetal (cardo y frutos secos) y animal (cuajo).
- Aromas. Intensidad media alta, con los mismos identificadores que el olor.
- Sabores elementales. Sabor amargo, salados y ácidos.
- Sensaciones trigeminales. Ligeramente ardientes y astringentes.
- Regusto. Persistencia media.
- Persistencia aromática. Media.
- Textura. Quesos cerrados, compactos y pastosos.
 
Para el QUESO DE MEDIA FLOR DE GUÍA:
- Forma: cilíndrica.
- Altura: de 4 a 8 cm.
- Diámetro: entre 22 y 30 cm.
- Peso: entre 2 y 5 kg.
- Corteza: el color y el grosor varía según el tiempo de maduración. Así, en el caso de los quesos de corta maduración, la corteza es fina y de color marfil, mientras que los más curados tienen la corteza más gruesa con coloración marrón. La corteza presenta los bordes lisos con las impresiones de la quesera en la cara de la base.
- Pasta: la masa es de color blanco marfil a amarillo según maduración, compacta al corte, de textura cremosa a consistencia muy dura según maduración, y de sabor acídulo y sensación ligeramente picante.
- Olor. Intensidad media, familia láctica, vegetal (cardo y frutos secos), animal (cuajo) y en ocasiones floral o torrefacto.
- Aromas. Intensidad media alta, con los mismos identificadores que el olor, presencia de aromas de fermentos.
- Sabores elementales. Sabor amargo y salado, ligeramente ácido.
- Sensaciones trigeminales. Ligeramente ardientes, picantes y astringentes.
- Regusto. Persistencia media baja.
- Persistencia aromática. Media baja
- Textura. Quesos cerrados, compactos y en ocasiones gomosos o cremosos.
 
 
 
Ordeño de ovejas. Cortijo de Lomo Gordo
Para el QUESO DE GUÍA
- Forma: cilíndrica.
- Altura: de 4 a 8 cm.
- Diámetro: entre 20 y 30 cm.
- Peso: entre 2 y 5 kg.
- Corteza: tanto en el grosor como en el color presentan variación dependiendo del tiempo de maduración, de tal forma que nos encontramos con la corteza exterior bastante fina y de color marfil para quesos semicurados y cortezas gruesas de color marrón oscuro en los más curados, pasando por toda la gama de amarillos. Presentan las impresiones de la quesera en la cara de la base, pudiendo aparecer o no una flor simétrica.
- Pasta: el color de la masa va del blanco-marfil al amarillo, la consistencia oscila entre la muy blanda y la dura, aunque por lo general son compactos al corte y cerrados. Predominan los sabores salados y ácidos y en ocasiones presenta tintes amargos y sensación picante.
- Olor. Intensidad media, con predominancia de la familia láctica, seguido de la animal.
- Aromas. Intensidad media, con los mismos identificadores que el olor, sobre todo recalcando la familia láctica.
- Sabores elementales. Sabor salado y ácido sobre todo, detectándose en algunos un ligero sabor amargo.
- Sensaciones trigeminales. Sobre todo sensación de astringencia, seguido del ardiente, pero ambos con valores medios a bajos.
- Regusto. Persistencia media.
- Persistencia aromática. Media baja a baja.
- Textura. Quesos cerrados, compactos y en ocasiones cremosos.
 
B.3.- CARACTERÍSTICAS QUÍMICAS DE LA LECHE Y DEL QUESO.
Los parámetros mínimos de composición de la leche serán:
Oveja:
- Proteínas: mínimo 3,90% (peso/peso).
- Materias grasas: mínimo 6,50% (peso/peso).
- Extracto seco total: mínimo 15,15%.
Vaca:
- Proteínas: mínimo 3,20% (peso/peso).
- Materias grasas: mínimo 3,20% (peso/peso).
- Extracto seco total: mínimo 13,00%.
 

Cabra:
- Proteínas: mínimo 3,40% (peso/peso).
- Materias grasas: mínimo 4,30% (peso/peso).
- Extracto seco total: mínimo 14,00%.
Las características químicas serán variables, según el grado de maduración, presentando los siguientes valores mínimos:
Para el QUESO DE FLOR DE GUÍA:
- Proteína: 22,50% (sobre extracto seco).
- Grasa: 29,50% (sobre extracto seco).
- Extracto seco: 56,50%.

Para el QUESO DE MEDIA FLOR DE GUÍA:
- Proteína: 23,50% (sobre extracto seco).
- Grasa: 27,50% (sobre extractor seco).
- Extracto seco: 55,50%.
Para el QUESO DE GUÍA:
- Proteína: 24,10% (sobre extracto seco).
- Grasa: 27,50% (sobre extracto seco).
- Extracto seco: 57,00%.

ZONA GEOGRÁFICA: La zona de producción de la leche apta para los productos amparados por esta denominación de origen coincide con la zona de elaboración y maduración y se circunscribe a tres municipios de la Comarca noroeste de Gran Canaria, que son:

Gáldar: Con sus 67,6 km2, es el municipio más extenso de la comarca norte de Gran Canaria. El perímetro de esta demarcación se parece a un triángulo muy irregular, con afilado vértice en el interior de la isla, por encima de los 1.500 m de altitud, en las proximidades de los Moriscos. El borde septentrional es la orilla del mar, en tanto que el poniente limita con Guía y Moya y por el oeste con Agaete.
 
Moya: El municipio de Moya, enclavado en la parte central del Norte de Gran Canaria, cuenta con una superficie de 36,3 km2. Recibe esta denominación del antiguo marquesado, que allí tenía ubicados sus predios. Por la parte septentrional da hacia el mar, por el levante limita con Arucas, Firgas y Valleseco, por el lado sur linda con los municipios de Artenara y Tejeda, así como una diminuta porción de los altos de Gáldar, y por poniente bordea únicamente con el término de Santa María de Guía.

Santa María de Guía: El término municipal limita con Moya por el levante y con Gáldar por el sur y oeste. Por el lado septentrional linda con el océano. Cuenta con una extensión de 37,72 km2 y tiene forma de triángulo irregular con vértice principal en el interior de la isla (exactamente en la isohipsa de los 1.500 m), declinado gradualmente hacia la costa en acusada pendiente de más de 11,5%.

 
Mapa de situación de algunos cortijos productores del Queso de Flor de Guía
Santa María de Guía: El término municipal limita con Moya por el levante y con Gáldar por el sur y oeste. Por el lado septentrional linda con el océano. Cuenta con una extensión de 37,72 km2 y tiene forma de triángulo irregular con vértice principal en el interior de la isla (exactamente en la isohipsa de los 1.500 m), declinado gradualmente hacia la costa en acusada pendiente de más de 11,5%.


Autor: Sergio Aguiar Castellano
Lcdo. en Filología Hispánica
Especialista Universitario en Archivística
Archivero-Bibliotecario del Ayuntamiento de Guía de Gran Canaria


FUENTES MANUSCRITAS:

Museo Canario.
Periódico “La Provincia”
Revista Aguayro. www.bienmesabe.org

(BOC del día 26 de marzo de 2007). Para ver el BOC:
http://www.gobcan.es/boc/2007/061/007.html


FOTOGRAFÍAS

Paco Rivero; Javier Estévez Domínguez; programas de la Fiesta del Queso; Sergio Aguiar Castellano; Elías Gil; Carta Etnográfica de Santa María de Guía, y Luis Cortí Vilás

CARTOGRAFÍA
Javier Estévez Domínguez


BIBLIOGRAFÍA:

AGUIAR CASTELLANO, Sergio (2004): “El queso de flor de Guía: un exponente de la producción ganadera en el noreste de Gran Canaria”, en El Pajar Cuaderno de Etnografía Canaria, nº 19, pp. 25-38. La Orotava

BANDINI, Juan Bautista (1816): Lecciones Elementales de Agricultura. Tomo I. Laguna de Tenerife. En la imprenta de Bazzanti.

Carta Etnográfica de Guía. FEDAC. Cabildo de Gran Canaria. cartaetnografica@fedac.org
 
ESTEVEZ DOMINGUEZ: Javier (2004): “Paisaje y patrimonio etnográfico en Guía de Gran Canaria. Escenario y vestigios de la actividad ganadera” en  El Pajar Cuadernos de Etnografía Canaria, nº 19, pp. 11-17. La Orotava

MACÍAS HERNÁNDEZ, Antonio (2003): “La Economía del Noroeste de Gran Canaria en el contexto regional, 1480-1800”. En 475 Aniversario de la Fundación de Santa María de Guía de Gran Canaria 1526 - 2001. Retazos de su Historia págs.193-248. Edita Ayuntamiento de Guía.

MADOZ; Pascual (1986): “Diccionario Geográfico – Estadístico - Histórico de Canarias 1.845-1.850.Salamanca.
 
MELIÁN AGUIAR, Manuel Julián (2004): “Las “mudás” de los ganados del noroeste de Gran Canaria”, en El Pajar Cuadernos de Etnografía Canaria nº 19, pp. 54-60. La Orotava

MORENO, Martín (1987): “Siesta de Memorias”. Periódico La Provincia. Domingo 28 de junio de 1987.

SANTANA SANTANA, Antonio (2001): Evolución del paisaje de Gran Canaria (siglos XV-XIX). Ediciones del Cabildo Insular de Gran Canaria.

SUÁREZ MORENO F. y SUÁREZ PÉREZ A. (2205): Guía del Patrimonio Etnográfico de Gran Canaria, Cabildo de Gran Canaria, pp. 218-220. Las Palmas de Gran Canaria.


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Guía: de origen comercial-agrario

Guía de Gran Canaria: un municipio de origen comercial-agrario



Por Sergio Aguiar

Es Guía de Gran Canaria una población
eminentemente comercial desde su nacimiento, ya que entonces, comenzando el
siglo XVI, en sus tierras y aguas, tras
los repartimientos, se asientan ricos e influyentes comerciantes genoveses que
invierten cuantiosas sumas de dinero para poner en marcha la industria
azucarera del momento. 

Guía de Gran Canaria: un municipio de origen comercial-agrario



Por Sergio Aguiar

Es Guía de Gran Canaria una población
eminentemente comercial desde su nacimiento, ya que entonces, comenzando el
siglo XVI, en sus tierras y aguas, tras
los repartimientos, se asientan ricos e influyentes comerciantes genoveses que
invierten cuantiosas sumas de dinero para poner en marcha la industria
azucarera del momento.

La importancia industrial-comercial que
adquiere Guía con el asentamiento en sus tierras de los genoveses, junto a
destacadas familias de conquistadores, y sus posteriores relaciones vía
matrimoniales, hace que Guía, pese a la protesta de Gáldar se independice en
1526, produciéndose así el origen de una terratenencia o sacarocracia, cuyo
poder económico iba en aumento, ocupando los puestos más importantes de la
administración civil y militar.

No obstante la población asentada en
las Islas tenía un carácter esencialmente agrario, por lo que las prácticas
comerciales se reducían a intercambios a pequeña escala, por lo que el vacío
existente fue cubierto por mercaderes llegados de otros países, lo que
posibilitó que Canarias entrara en los circuitos internacionales del comercio
mundial de la época.

La economía azucarera necesitó
diversificar una parte del territorio agrícola para atender a la demanda de
autoconsumo de la población, por lo que en zonas de regadío se cultivaban
también viñas, frutales y hortalizas, mientras que las tierras marginales
dedicaban a cereales menudos. Los baldíos y dehesas de los Altos de Guía que
resultaron de las talas y quema del bosque de laurisilva, conformaron una zona
de ricos pastizales para una ganadería extensiva, cuya industria quesera, el
queso de flor, alcanzaría renombre en los mercados europeos. Estamos ante un
modelo productivo perfectamente adaptado al escalonamiento ecológico de la
jurisdicción guiense: unas zonas bajas de regadío para cereales menudos, millo
y frutales; y unas medianías subhúmedas destinadas a la producción de papas,
millo y productos pecuarios.

Las tiendas en este siglo estaban
situadas en los grandes núcleos de población, Las Palmas de Gran Canaria, Telde
y Guía. En el caso de las tiendas de Guía estas controlan las de Gáldar y
Agaete.

Cuando a principios del siglo XVIII las
parras comenzaron a dejar de ser cultivos especulativos de exportación por la
perdida de los mercados europeos del vino, es cuando se afianza aún más el
modelo de producción de autoconsumo. Esta producción se basaba fundamentalmente
en el millo, los cereales menudos, las papas – cuya producción se consolida en
la medianía subhúmeda- y en la ganadería con sus carnes, leche y el ya afamado
queso de flor. Después de 1740 la producción agropecuaria se consolida aún más
en Gran Canaria y en especial en la comarca del Noroeste, con la facilidad de
las comunicaciones marítimas con Santa Cruz de Tenerife. A finales del siglo
XVIII la Villa de Guía se había consolidado como centro artesanal y comercial
de la comarca con los hornos de loza de Hoya de Pineda, treinta telares, cinco
molinos de gofio hidráulicos, medio centenar de artesanos de todos los gremios,
cuyo foco comercial estaba en el centro urbano, en la calle de Las Lonjas o del
Hospicio y los alrededores de la Iglesia Parroquial, que albergaba tiendas de
telas, sombreros y productos suntuarios, además de vendedores ambulantes, con
una febril actividad comercial los días de mercado. Además marcaba un
preponderante papel en el orden social y militar con su escribanía, hospicio de
frailes franciscanos con funciones educativas y escuelas de primeras letras
fundada por un patronato lego, en 1788. En el seno de la sociedad guiense se
habían formado personajes distinguidos como el artista imaginero José Luján
Pérez (1756-1815) o el diputado y canónigo Gordillo (1773-1844). El Tercio de
Guía se había transformado en el Regimiento de Milicias de Guía, organizado
hacia 1779, en 10 compañías repartidas entre los pueblos de la jurisdicción.

La larga transición del Antiguo Régimen
al liberalismo, en la primera mitad del siglo XIX, también está marcada en esta
comarca por convulsiones sociales y políticas aparte su latente crisis
económica, epidemias y hambrunas. La gente sin tierras de los Altos aprovecha
la coyuntura para ocupar la Montaña de Doramas y protestar contra los injustos
repartos de tierras realizados; mientras, el canónigo Pedro Gordillo destaca
como un afanoso defensor de los intereses insulares y será elegido diputado
para las Cortes de Cádiz, institución que determina con sus disposiciones el
fin del Antiguo Régimen y el comienzo del régimen constitucional de 1812. En
1813 la Junta Provincial de Canarias elige a Guía como cabeza del Partido
Judicial del norte de Gran Canaria, creándose el primer Juzgado de 1ª Instancia
de la comarca.

En la segunda mitad del siglo XIX Guía se consolida como capital administrativa
y judicial de la mitad occidental de la isla, con una población a un buen ritmo
de crecimiento que, a pesar de la sangría emigratoria hacia América, pasa de
los 3855 habitantes de 1857 a los 5159 de 1877. Destaca la creación progresiva
de nuevas escuelas y la fundación de una Sociedad de Teatro (1854). Su Escribanía se convierte en Notaría del
Partido Judicial (1862) y se crea el Registro de la Propiedad (1866).

Con
el desarrollo portuario, el librecomercio del puerto franco y los adelantos de
la revolución industrial, el tiempo histórico estaba cambiando. A principios
del siglo XX, por iniciativa de las casas comerciales británicas comenzaron a
extenderse por las zonas bajas de Guía y Gáldar las primeras plantaciones de
plataneras, que se convirtieron en la principal alternativa a la decadente caña
de azúcar, hasta la crisis de la primera Guerra Mundial en que se paralizaron
las exportaciones. Después de 1920, los cultivos de exportación se reprodujeron
con fuerza por toda la Vega Mayor, Llano de Parras y San Felipe hasta alcanzar
en 1938-1940 unas 300 ha. Para el empaquetado y comercialización del Plátano
aparecieron nuevas empresas locales como el Sindicato Agrícola del Norte de
Gran Canaria o Sindicato Amarillo, fundado en 1922. Y destaca el papel
empresarial e innovador en materia agrícola del inglés David J. Leacok.

En cuanto al importante mercado el
Cronista Oficial de Gran Canaria y de Gáldar, Martín Moreno, señala al
respecto: “El mercado de Guía era colosal para su época, y brillante en su
sencillez…se extendía el típico mercado guiense por las escalinatas más bajas
del templo de Santa María de Guía y en gran parte de la bien empedrada
extensión habida entre la bonita iglesia y la plaza…además de todo eso tenían
abiertas a la par sus puertas comercios numerosos bien surtidos…Será suficiente
todo ello para asegurar que tal empuje comercial y el que daba el hecho de ser
cabeza de Partido, fue Guía la ciudad importante…Es absolutamente cierto que
mucha gente de nuestro pueblo(Gáldar) compraba los domingos en Guía para la
semana…Es innegable y justo resulta reconocerlo, que el mercado de Guía era
bastante mayor y encima mejor servido …”(Siesta de Memorias-La Provincia).

En
los años difíciles de la posguerra se orientó la economía insular hacia la
tradicional actividad agropecuaria de autoconsumo, pero acabada la Segunda
Guerra Mundial se volvió a los mercados europeos del plátano y tomate por las
divisas que reportaban. De esta forma, después de 1946 comienza el nuevo boom
de las plataneras, cultivos rápidos e intensivos, con grandes rendimientos,
donde invirtieron capitales los grandes y medianos propietarios; de las 318 ha
plantadas en 1940 se pasó a 525 ha. en 1970, para comenzar el descenso en 1975
con 425 ha. Desde un primer momento la gran demanda de agua, primero de la caña
dulce y luego de los plátanos y tomates, había agotado los afloramientos
naturales de agua de la comarca, por lo que, sobre todo a partir de 1920, se
invirtieron fuertes sumas de dinero para captarla en el subsuelo a través de
pozos, sobreexplotados y cada vez más profundos. También destacan las obras
para recoger las aguas pluviales; además de las correspondientes
canalizaciones, tanques y maretas reguladoras; todo ello por una iniciativa
privada que terminó por controlar todo el mercado del agua en la comarca
trasvasándola incluso de otros municipios, como lo hizo la Comunidad de
Regantes del Norte.

Esta
reconversión agraria originó el definitivo derrumbe de la agricultura de
subsistencia y de abastecimiento del mercado interior, dejando por un lado a la
Isla en una completa dependencia económica canaria del exterior y por otro en
ruina a las familias campesinas de las medianías, que en masa emigraron a la
costa de la comarca y a las plantaciones de tomates de La Aldea y Sur de Gran
Canaria, lo que explica el freno demográfico habido entre 1950 con 11851 hab. y
1970 con 11435.

A
partir de 1975 se acentúa la crisis de la agricultura de exportación en
Canarias, con la quiebra de manera absoluta de las familias ricas y las
empresas agrícolas más importantes con la desmembración de su patrimonio. Frente
a esto, en cambio, aparecen nuevos empresarios de la industria y el comercio y
construcción como Saneamientos Noroeste,
o el más significativo la empresa de Félix Santiago Melián que apuesta por la
diversificación: construcción y agricultura.

Las
infraestructuras agrarias que sobreviven se modernizan con mejores
rendimientos, las plataneras seden terreno a cultivos de flores o al cemento
urbano y el problema del agua se soluciona con la instalación de plantas
desaladoras.

El
nuevo modelo económico del sector servicios y comercio junto a la mejora de las
comunicaciones generan en el Noroeste un movimiento de ida y vuelta de
trabajadores hacia la capital de la Isla o hacia la zona turística del Sur.

A
principios del siglo XXI el municipio de Guía tiende a recuperarse
economicamente con un ligero aumento de población, al pasar de los 11653
habitantes censados en 1975, a 13539 en 1996 y a 14.407 en el 2001.

PUBLICADO EN "LA PROVINCIA" EL 21 DE ABRIL DE 2007.


1811, un año clave en Guía

1811, año de grandes coincidencias en Guía

En 1811 regía el pueblo, en calidad de Alcalde Real, don José Almeida Domínguez y destacaban como figuras preeminentes nacidas en Guía tres nombres propios que han pasado a la historia de Canarias: el escultor José Lujan Pérez, el canónigo y diputado, Pedro José Gordillo y el militar y poeta, Rafael Bento y Travieso. Por otro lado, de todas las epidemias que azotaron las islas Canarias en el siglo XIX dos fueron las más cruentas, las que tuvieron gran virulencia, las de mayor incidencia en la población. Las que ausaron mayores estragos: la de fiebre amarilla, de 1811 y la del cólera morbo de 1851. Y, por si fuera poco, en pleno padecimiento de los efectos de la epidemia apareció una nueva plaga, la de langosta que arrasó, materialmente, todo lo que estaba plantado y que hizo protagonizar a los vecinos de las medianías guienses aquella famosa promesa que si les libraba el Cielo de la plaga, cada año sacarían a la Virgen de Guía en procesión. Cumplióse el ruego, llovió tanto en la comarca que las aguas acabaron con la cigarra y desde entonces en Guía se celebra cada septiembre la votiva y popular fiesta de "Las Marías". Por Pedro Gonzalez-Sosa.

ESTRAGOS DE LA EPIDEMIA DE FIEBRE AMARILLA DE 1811

Pedro González-Sosa*

De todas las epidemias que azotaron las islas Canarias en el siglo XIX dos fueron las más cruentas, las que tuvieron gran virulencia, las de mayor incidencia en la población. Las que causaron mayores estragos: la de fiebre amarilla, de 1811 y la del cólera morbo de 1851. Al menos ocurrió así en la entonces villa de Guía, donde fue muy elevado el número de víctimas mortales. Si bien otras epidemias de fiebre amarilla y de cólera que se presentaron también en el pasado siglo, su huella se dejó sentir la desolación, aunque en menor proporción, e hizo mella entre los vecinos.


En la epidemia de 1811 murieron en la villa de Guía, o, al menos sospechosos de ella, 267 personas, entre hombres y mujeres, mayores y niños, según se ha podido determinar, estudiar y recopilar de los Libros Sacramentales de la iglesia parroquial de Guía, cuya relación está en uno de los apéndices. En la del cólera morbo de 1851, hubo que lamentar por lo menos 164 víctimas mortales, según una estadística que llevó el Ayuntamiento, numérica y sin nombres, pues fue tal el pánico y los efectos causados por la epidemia que, muerto el Beneficiado de Guía, don Francisco Almeida a consecuencia de ella, dejó de llevarse el Libro de Defunciones que se reinició acabados los estragos.


Sólo la inquieta preocupación de un Colector de la parroquia guíense, don Francisco Quintana Amara!, personaje curioso sobre el que podría escribirse un libro no sólo por el devenir de su ajetreada vida, sino por lo ocurrente de su : carácter, hizo posible que en esta ocasión, se pueda contar con el inicio de una relación de los primeros que murieron de la epidemia de fiebre amarilla o sospechosos de ella, que se ha podido completar —al caer el afectado de la enfermedad, aunque no sucumbió a ella— con el Libro de Defunciones.


Lo que pretendemos aquí es aportar nuevos datos sobre las epidemias que hicieron acto de presencia en la isla, y más concretamente la de 1811, contribuyendo así al conocimiento de esta parcela de la historia médica de Gran Canaria que con tanto acierto hizo el Dr. Don Juan Bosch Millares.


El lector, sobre todo de Guía, verá en esta relación antepasados suyos. Antepasados muy recientes, pues se trata de los padres de nuestros bisabuelos y en algunos casos, incluso, de algunos bisabuelos de quienes aún viven o recién murieron.


Se trata, en definitiva, de saber cuáles fueron los estragos de esta enfermedad. Conocer los protagonistas. Descubrir hechos, acontecimientos y nombres propios cuya vinculación a la historia guíense es patente.


SITUACIÓN POLÍTICA Y SOCIAL


La aparición de la epidemia de fiebre amarilla en Canarias vino a distraer un poco —o mucho— a los habitantes de las islas de aquellas otras preocupaciones políticas y sociales en que estaba inmerso el Archipiélago en aquel momento: porque las islas no fueron ajenas a la alegría que supuso para el país, en 24 de septiembre de 1810, la instalación de las Cortes en la nación que habían sido prometidas desde hacia un año 49.

Las islas se vieron, igualmente, inmersas en un ajetreo político que hasta entonces le había sido vetado. Y se dispuso a elegir a sus representantes en las futuras Cortes. Fueron nombrados, por Tenerife, don Santiago Key y don Fernando de Llarena; por la isla de Gran Canaria el canónigo guíense, don Pedro José Gordillo y Ramos y por las demás islas, don José Antonio Ruíz Padrón, un fraile secularizado, gomero él, que había sido anteriormente abad franciscano de San Martín de Valdeorras, en Astorga.


Dejemos descansar los avalares y enfrentamientos políticos que estos acontecimientos supusieron para las siempre complicadas relaciones entre las dos "islas mayores" del Archipiélago queriendo cada cual la hegemonía de Canarias. Mientras que los políticos estaban de lleno metidos en estos acontecimientos, los vecinos de las islas tenían otras preocupaciones más graves: cómo se iban muriendo miembros de sus familias que, en algunos casos, llegó a elevarse a siete el número de una misma.


En esta situación política también estaba la villa de Guía. En lo económico, la aparición de la epidemia hizo notar su repercusión. La falta de cuidados de los cultivos y, en general, de la agricultura propició la pérdida de cosechas enteras de los más variados productos de la tierra. Y, por si fuera poco, en pleno padecimiento de los efectos de la epidemia apareció una nueva plaga, la de langosta que arrasó, materialmente, todo lo que estaba plantado y que hizo protagonizar a los vecinos de las medianías guienses aquella famosa promesa que si les libraba el Cielo de la plaga, cada año sacarían a la Virgen de Guía en procesión. Cumplióse el ruego, llovió tanto en la comarca que las aguas acabaron con la cigarra y desde entonces en Guía se celebra cada septiembre la votiva y popular fiesta de "Las Marías".


Es una lástima que en el Archivo Municipal de Guía estén traspapelados —suponemos— toda la documentación de esta época, pues de momento sólo pueden ser consultadas las actas a partir de 1840. En el traslado de las oficinas municipales del viejo caserón de la calle de Enmedio al nuevo edificio de la Plaza, en tiempos de la alcaldía de Rafael Velázquez García, debió traspapelarse esta documentación, pues recuerda el cronista haberla consultado más de una vez a finales de la década de los cincuenta e, incluso, a principios de los sesenta.


Pero esta situación, en Guía, no era distinta de las de los otros pueblos de Gran Canaria. Eminentemente agrícola, con algunos incipientes negocios —fabricantes de sombreros, herrerías, etc.— la vida transcurría entre la monotonía propia de un pueblo con un censo de alguna importancia. Sólo, de vez en cuando, el vecindario altera su monotonía con las noticias que en orden político llegaban de la Ciudad.


JOSÉ LUJAN PÉREZ, PEDRO JOSÉ GORDILLO Y RAFAEL BENTO Y TRAVIESO


En este año de 1811 regía el pueblo, en calidad de Alcalde Real, don José Almeida Domínguez y destacaban como figuras preeminentes nacidas en Guía tres nombres propios que han pasado a la historia de Canarias: el escultor José Lujan Pérez, el canónigo y diputado, Pedro José Gordillo y el militar y poeta, Rafael Bento y Travieso.


Pero, ¿qué hacían estos ilustres personajes guienses entre finales de 1810 y 1811?


José Lujan Pérez recibía el encargo del Cabildo Catedral para hacer una nueva imagen de la Virgen de la Antigua que sustituyera aquella otra que se veneraba gracias a la fundación del Deán don Zoilo Ramírez, y contemplaba cómo se colocaban las doce estatuas de los apóstoles en el Cimborrio de la Catedral en septiembre de 1810; o seguía trabajando en las obras del frontis del primer templo catedralicio.


Gordillo y Ramos estaba en Cádiz pues había sido elegido Diputado en Abril de 1810. Gordillo, ya se sabe, "había sido un miembro destacado de la conspiración de los primeros días de mayo de este año, en los que el Cabildo Catedral actuaba contra la Audiencia, para el establecimiento de un gobierno autónomo".


Y Rafael Bento y Travieso, seguía viviendo en Guía por su calidad de militar, teniente de capitán y juez militar y civil en el pueblo, y hubo de padecer directamente los efectos de la epidemia, porque su mujer, doña Fermina Fernández, murió de la fiebre amarilla, marchando luego el poeta a Sevilla y durante cuya ausencia se le instruyó por la Inquisición un proceso, con las denuncias de ciertos personajes religiosos guienses de la época, "por las blasfemias que hizo contra Dios y la religión".


Ante este panorama y en esta situación llega el contagio de la fiebre amarilla a Guía por culpa del viaje que desde Las Palmas realizó al pueblo una mujer, vecina de allí, que murió casi sin que nadie se diera cuenta que había fallecido contaminada y que al contagiar a su familia propagó el virus, primero en su casa y desde allí a todo el pueblo. Esto ocurría, exactamente, el 26 de agosto de 1811.


APARICIÓN DE LA EPIDEMIA EN LAS ISLAS


La epidemia de fiebre amarilla de 1811 dejó sentir sus efectos inicialmente en la vecina isla de Tenerife, a principios de 1810 a donde llegó el virus procedente del Puerto de Cádiz por transmisión a cargo de algún pasajero de cualquiera de los navíos que transitaban entre Canarias y la Península.


Los estragos en la vecina isla fueron notorios, lo que hizo que, debido al tráfico de barcos entre Tenerife y Gran Canaria se tomaran las debidas precauciones por parte de las autoridades de la isla en colaboración con los responsables sanitarios. En algunos casos, las medidas fueron concretas, como la vigilancia de las costas para evitar la entrada clandestina y sin control de pasajeros que pudieran transmitir el mal. Notorio fue un bando hecho público por la Junta de Sanidad de Gran Canaria en el que se ordenaba poner vigilancia a los barcos con sus tripulaciones que habían arribado procedente de cualquier punto de Tenerife al Puerto de la Luz, después de hacer su tráfico comercial con Gáldar y Santa Cruz.


Los efectos de la fiebre fueron en aumento en Tenerife con tal magnitud que ante la visita de un emisario de Gran Canaria al Capitán General, éste confirmó la existencia y se apresuró a pedir ayudas, sobre todo "víveres, por lo que se embarcó por el Puerto de Sardina de Gáldar 27 reses vacunas y 200 carneros al mando de un hombre".


Pero las preocupaciones fueron inútiles. No se pudo evitar que de Tenerife saliera algún que otro navío para Gran Canaria portando el virus, en los momentos en que la epidemia hacía más estragos allí. Así que llegó a Gran Canaria la fiebre amarilla a principios del mes de octubre: gentes de Tenerife queriendo salvarse de los efectos y estragos de la enfermedad embarcaron en algunos navíos sin orden ni control. Y sin orden ni control — una vez desembarcados por el Puerto de Sardina de Gáldar—56 empezaron a desperdigarse por la isla. A los dos o tres días de su arribada, se tuvo el primer aviso o síntoma en la Cuesta de Silva, de la jurisdicción de Guía —proximidades del lugar donde está el Cenobio de Valerón— había enfermado uno de aquellos pasajeros y murió a los cinco días de su arribada.


Fue así cómo la epidemia enraizó entre las gentes de Gran-Canaria y sus efectos fueron de tal magnitud que los médicos de la época —doctores Antonio Roig, Bautista Bandini, Francisco Paño y Nicolás Negrín— no daban abasto para sus intervenciones entre los afectados. Pese a las precauciones y toda clase de medidas tomadas, fue imposible que la fiebre se propagara por toda la isla. Y la villa de Guía tampoco se libró de sus virulentos efectos.


LA EPIDEMIA EN GUÍA


La epidemia llegó a Guía portada por una mujer, María Guadalupe Benítez Gramas, soltera, que había salido de Las Palmas con pasaporte; esto es, con un permiso especial para poder romper el cordón establecido en la Ciudad una vez que, después de tantas vicisitudes, fue declarada la epidemia.


En realidad, la muerte de María Guadalupe Benítez Oramas se creyó en el pueblo que había sido por causa natural. De ahí que su cadáver fuera enterrado en la iglesia parroquial, práctica habitual desde siempre y hasta unos días después en que, por mor de esta epidemia, se abrió el que sería el primer cementerio de Guía, como luego veremos.


Nadie imaginó que esta mujer fuera portadora del virus. Pero había invadido su casa y contagiado a su familia. De esta forma comienza a cebarse la muerte de otros miembros de la familia, lo que dio pie para que las autoridades del pueblo, junto con las sanitarias, tomasen cartas en el asunto.


María Guadalupe murió el 26 de agosto. Cuatro días después, el 30, su abuela materna, Lorenza Fernández, viuda de Antonio Gramas; el día 16 de septiembre, su abuela paterna, María Isabel Ramos; el día 19, su padre, Blas Benítez Ramos y al día siguiente, 20 de septiembre, su madre, Bernarda Gramas Hernández.


A partir de aquí la epidemia campea a sus anchas por el pueblo y los fallecimientos se irán sucediendo —algunos días hasta nueve y en ocasiones, siete u ocho miembros de una misma familia— hasta el 8 de enero de 1812. En total, según la estadística realizada a base de los Libros Sacramentales y otros documentos, por lo menos 267 persona murieron en el casco, pues no están registradas ni contabilizadas las posibles muertes en los pagos o barrios de las medianías, aunque rara vez se bajó al pueblo algún que otro cadáver para ser sepultado en La Atalaya.


En este período se producen, mensualmente, los siguientes fallecimientos: 1, en agosto; 3, en septiembre; 91, en octubre; 106, en noviembre 60, en diciembre y seis en enero siguiente. Son varones, 122, y 145 hembra. De los hombres, solteros fueron 51 (de los que tres sacerdotes, entre ellos el beneficiado), 45 casados, 12 viudos y 14 niños. De las mujeres, 62 solteras, 33 casadas, 37 viudas y 13 niñas.


La enfermedad se da por propagada en la localidad, alarmado el pueblo y sus autoridades y pese a la guardia que en los primeros días se puso en la casa de la familia que sufrió las primeras bajas, "pasados diez días volvieron a presentarse otros casos, sin diagnóstico, con una mortalidad de cinco, porque en Guía —como en Las Palmas— se seguía negando la existencia de la fiebre amarilla".


No ha sido posible seguir al detalle la evolución o desarrollo de la enfermedad, ni cuales fueron las actuaciones y decisiones de las autoridades políticas y sanitarias. La falta de documentación en el Archivo Municipal al respecto -al menos conocida por nosotros y mucho menos localizada- privan de este conocimiento fundamental. Pero baste seguir la evolución, en su conjunto, en la isla, para saber que la epidemia causó muchos estragos, que se hizo imposible pararla, que debió cundir el pánico al tiempo que la improvisación y que las condiciones sociales de la época hacían posible y más fácil el contagio entre los vecinos que no podían salir del pueblo para refugiarse en los barrios de las medianías, en sus propiedades o en casa de amigos o familiares.


El cura no daba abasto para administrar los Sacramentos; la mayoría moría sin recibirlos o, en último extremo, sólo los Santos Óleos y también casi todos morían sin testar: muy pocos por no darle tiempo y la mayoría por carecer de nada o casi nada que dejar en la testamentaría.


El contagio —como luego veremos— llegó incluso al Beneficiado, don Francisco Almeida, que moriría de la enfermedad el 28 de octubre. Y también murieron los sacerdotes, don Francisco Posadas Gordillo y don Manuel Rodríguez.


ESTUDIO DE LA EVOLUCIÓN DE LA ENFERMEDAD

La estadística que hemos realizado permite conocer cuál fue la evolución de la epidemia y sus estragos, a través del número de fallecimientos que se producía cada día. La epidemia, en Guía, tuvo altibajos, con jornadas en que las muertes se elevaron hasta 9 y otras en que sólo se producía una o dos. Incluso, siempre a juzgar por los asientos del Libro de Defunciones de la Parroquia, hubo días en que, aparentemente, no se registraron.


Pero está claro que, después de octubre en que se contabilizaron 91 fallecimientos (con jornadas en que hubo ocho, siete y seis), fue noviembre el que registra un mayor número de bajas, con 106. Aquí hubo un día, concretamente el 20 en que fueron nueve, cifra que también registró el 2 de diciembre, mes en que las muertes bajaron a 60, pues se advierte una disminución de los efectos y estragos de la epidemia. En enero de 1812, entre el 3 y el 8 en que prácticamente se dio por finalizada la enfermedad, murieron 6 personas.


A partir del 8 de enero, comienza a firmar las partidas de defunción el cura don Juan Suárez Aguilar y la epidemia se presiente remitida, pues los fallecimientos son más espaciadas.


Por ejemplo, después del asiento de una defunción, fechado el citado 8 de enero de 1812, le sigue el de 9 de marzo. De todas formas es de notar un recrudecimiento en el mes de mayo, a juzgar por el elevado número de personas que mueren entre el día 8 y el 10: cinco. Demasiadas si se piensa en lo muy diezmada que quedó la población y en que, en época normal, las defunciones no se producen con tanta frecuencia.


Además, a partir del 8 de enero ya no se escribe en el Libro de Defunciones, "En el cementerio de la Atalaya" que era donde se sepultaba a los que morían de la epidemia o sospechoso de ella, sino que se generaliza y se especifica, "en el cementerio de esta villa", pues como tal cementerio quedó después de la plaga, al quedar expresamente prohibido durante y después de ella que ya nadie se sepultase en las iglesias. Y esto también se llevó a cumplimiento en Guía.


Como simple dato complementario, veamos el número de fallecimientos que se producen en los meses siguientes al de mayo de 1812: en junio, 8 personas; en julio, 5; en agosto, 3; en septiembre, 8; en octubre, 6; en noviembre, 15, concretamente entre los días 4 y 16 de dicho mes. Debió recrudecerse la epidemia, aunque no con tanta virulencia y, desde luego, ya controlada sin miedo de propagación, pues el pueblo se sometió a las lógicas medidas sanitarias para su fumigación.

NOTA: TEXTO EXTRAÍDO DEL LIBRO DE PEDRO GONZÁLEZ-SOSA “GUÍA DE GRAN CANARIA: PRIMERO VILLA Y DESPUÉS VCIUDAD” (Publicación con motivo de la conmemoración del 125 aniversario de la concesión del título de Ciudad)

Transcripción: Antonio Aguiar Díaz



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