Doscientos kilos de plata para el trono de La Virgen

LAS
MEMORIAS DE DON BRUNO QUINTANA QUINTANA

PÁRROCO
DE GUÍA (1943-1982)

 

DOSCIENTOS KILOS DE PLATA PARA EL TRONO DE LA VIRGEN

BRUNO QUINTANA QUINTANA

(Por la transcripción: B. DE V.)

Hacía mucho tiempo que los hijos de esta ciudad de Guía alimentaban
en su ánimo el anhelo de adquirir un artístico trono de plata para su Patrona, la
Santísima Virgen de Guía. Yo, en mi nada, me hice eco de ese anhelo. Y aprovechando la
coyuntura que me ofrecía un viaje a Roma con motivo del Año Santo de 1950, durante los
siete días que permanecimos en Barcelona -de regreso de la Ciudad Eterna- me entrevisté
en el mes de noviembre del citado año con el célebre artista y orfebre Ramón Sunyer
Clara, para orientarme sobre la posible adquisición de un trono de plata para nuestra
amada Patrona.

El citado artista me atendió muy amable y, después de cambiar
impresiones y de mostrarme las maravillosas obras de arte que en sus talleres se realizan
y se exponen, acordamos que yo, después de consultar y cambiar opiniones con mis
parroquianos más interesados y destacados por sus conocimientos artísticos, le enviase
la medida de la imagen de la Virgen, del trono actual, de la puerta de salida del templo y
que le indicásemos en qué estilo queríamos que fuese realizado. Así se hizo a mi
regreso a Guía y, con fecha 25 de enero de 1951, le enviamos los datos. En el mes de
julio del citado año recibimos el anteproyecto y, después de estudiarlo detenidamente y
recoger la opinión de los más entendidos, se lo remitimos con nuestras observaciones,
rogándole que una vez hechas las rectificaciones que le indicábamos, lo remitiese junto
con un cálculo aproximado del presupuesto del mismo. Oportunamente recibimos el
presupuesto y el proyecto del trono. Resultó tan elevado su coste que desistimos de
encargar dicho trono y esperar tiempos mejores.

Así se lo hicimos saber al orfebre catalán en atenta comunicación.

Más tarde, allá por el mes de septiembre de 1952, en un viaje que
efectuaba a Barcelona el general don José Samsó Henríquez, aceptando su ofrecimiento,
le rogué visitase al orfebre señor Sunyer Clara e inquiriese de él una última palabra
sobre el presupuesto y realización del trono. Así lo hizo don José, con todo interés y
bondad, y en consecuencia determinamos prescindir definitivamente de encargarlo al señor
Sunyer, porque no estaba al alcance de la parroquia adquirir el trono de plata a tan
elevado precio, ni con donativos ni suscripciones. Entre tanto decidimos viajar a La
Laguna de Tenerife donde, desde muy antiguo, han existido hábiles orfebres de depurado
arte, habiendo realizado a través de los tiempos valiosas obras de orfebrería en plata
que han enriquecido el tesoro artístico de las parroquias y de particulares. En efecto,
el 4 de julio de 1953 embarqué para Tenerife acompañando al estimado amigo don Fortunato
Estévez Galván, vecino de ésta, gran entusiasta y admirador de las obras de arte y, por
lo mismo, con ferviente deseo de buscar los medios para adquirir un artístico trono de
plata para su amada Patrona, Santa María de Guía. Al llegar a aquella isla nos dirigimos
a La Laguna y allí nos orientaron hacia la calle Viana, número 21, donde tenía su
taller de orfebrería don César F. Molina.

Allí lo encontramos y con él entablamos un cambio de impresiones,
exponiéndole nuestras pretensiones. Todo ello le interesó mucho y quedamos en que
enviaríamos las medidas pertinentes para realizar el anteproyecto. Así se hizo. Y
después del intercambio de correspondencia sobre el asunto del trono, nos hicieron saber
que dicho orfebre no estaba legalmente matriculado, trabajando, por lo tanto,
clandestinamente. Por esta razón, no podíamos pedir al Sindicato Nacional del Metal el
lote necesario de plata para tal obra, puesto que teníamos que indicar el taller y
orfebre que se encargaba de realizar el trono y necesariamente tenía que estar
matriculado. Por todo ello, con gran pesar nuestro, que deseábamos se realizase en La
Laguna por lo cerca, tuvimos que desistir del citado orfebre porque tampoco podíamos
conseguir, por donación de los fieles, la cantidad mínima de noventa y cinco kilos de
plata para dicha obra, como lo había propuesto el orfebre al no poder adquirirla del
Sindicato Nacional.

Descartados, pues, los orfebres de Barcelona y La Laguna, aprovechamos
la coyuntura de un viaje a Madrid de don José Samsó Henríquez para que inquiriese si en
la capital de la Nación había algún taller de orfebrería con quien pudiéramos
dialogar sobre nuestro proyecto de trono de plata. Y, efectivamente, fue recomendado a los
Talleres de Arte, ubicados en la calle Agustín Bethencourt número 15. Nuevo anteproyecto
y, concluido el mismo, fue examinado en Guía, agradándonos a todos, que lo aceptamos.
También su presupuesto, ya que Samsó Henríquez, en un rasgo de generosidad y de amor y
gratitud a la Virgen de Guía, bajo cuya protección maternal vió, por primera vez, la
luz del día, decidió sufragar todos los gastos que obra de tanta envergadura había de
ocasionar o, lo que es lo mismo, decidió donar el trono a la Parroquia.

Así se pudo adquirir el tan anhelado trono de plata para la Virgen de
Guía, pues de lo contrario, por mera suscripción entre los vecinos y devotos, tarde o
nunca se hubiese reunido la cantidad de más del millón de pesetas que habría de costar.
Por suscripción, durante un año, sólo se habían recaudado 25.000 pesetas, que luego
fueron destinadas para adquirir los laterales del trono y la tela de tisú de oro para los
faldones de los mismos.

Todo, pues, aprobado y concertado, se dio principio a la construcción
del trono en los Talleres de Arte de Madrid en los primeros días de noviembre de 1954.
Para adquirir la plata necesaria, hube de dirigir una instancia al delegado de Industria
de Las Palmas, para que informase al Sindicato Nacional del Metal sobre la veracidad de
esta obra y autorizase la petición de 97 kilos de plata de ley. Más tarde se llegó a la
conclusión de que se necesitaban 200 kilos del citado metal, petición que fue
autorizada. Se imprimió tal celeridad a la realización del trono, que en ocho meses
estuvo terminado y se cumplían los plazos para poder estrenarlo el 15 de agosto de 1955.
Así pues, el 14 de junio del citado año, salió de Madrid hacia Barcelona el trono de
plata, debidamente embalado, para ser embarcado, a bordo del "Ciudad de Cádiz",
con destino a Las Palmas de Gran Canaria.

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El obispo pildain y la marcha de los salesianos

LAS
MEMORIAS DE DON BRUNO QUINTANA QUINTANA

PÁRROCO
DE GUÍA (1943-1982)

 

EL OBISPO PILDAIN Y LA MARCHA DE LOS SALESIANOS

BRUNO QUINTANA QUINTANA

(Por la transcripción B. de V.)

Por la Comunidad salesiana de Guía desfilaron muchos miembros de la
Congregación que a ella vinieron destinados con propósitos bien "definidos". Y
en una de estas "regencias", ocurrió un caso insólito que ocasionó malestar
en todos los sectores sociales de esta ciudad y en el mismísimo seno de la Comunidad
Salesiana. Por el Gobierno de la Nación se decretó que en varias comarcas se creasen las
denominadas escuelas hogares, correspondiendo una a Guía. Las autoridades locales tenían
que procurar un edificio adecuado para sus fines. Y en la búsqueda de tal edificio,
comprendieron que ninguno mejor que el Colegio Salesianos.

Sin pensarlo mucho se pusieron en contacto con el director del mismo y
llegaron a un acuerdo, implantándose la Escuela Hogar en el edificio de la
"Fundación Eusebia Armas", que ya, por el fallecimiento de la aquella y en
virtud del testamento otorgado, pertenecía por entero al Obispado de Canarias. Todo esto
se efectuó sin contar, sin consultar nada en absoluto, con el señor Obispo, como era
lógico, lo legal o, por lo menos, por cortesía. Pildain y Zapiain se enteró por un
miembro de la Inspección de Primera Enseñanza de esta "ilegal" implantación y
pidió a la inspección copia de todos los trámites y decisiones llevadas a cabo con este
motivo, por lo que quedó enterado de todo lo que se había realizado "a
espaldas" suyas para establecer en dicho edificio la Escuela Hogar.

En una ocasión en que el Obispo tuvo que personarse en Guía para
firmar ante el notario las escrituras relativas a unas fincas legadas al Seminario en San
Nicolás de Tolentino, se encontró con una fiesta escolar de fin de curso, con la Plaza
del General Franco abarrotada de público. Al percatarse las autoridades que estaban en el
acto de que monseñor Pildain subía las escaleras del templo, se acercaron a saludarle,
entrando posteriormente en la iglesia, donde oró brevemente.

A la salida, se acercó a saludarle el director de los Salesianos.

Al verlo el señor obispo, estando yo presente, le dijo:

-¿Ustedes tienen establecida una Escuela Hogar en el edificio de la
Fundación de doña Eusebia?

A lo que el director contestó:

-No señor, no.

El obispo, visiblemente afectado por esta rotunda negativa, replicó:

-¿De modo que usted niega una cosa que sabe positivamente que es
cierta? Yo tengo en mi poder copia de todos los documentos que se han tramitado con motivo
de establecer allí la Escuela Hogar y usted me lo niega.

Este proceder del director en ocultar la verdad de los hechos
consumados y fehacientes, provocó tal reacción en el espíritu del señor Obispo que,
aprovechando la oportunidad de la fiesta escolar que se iba a celebrar; él, tan amante de
los niños, y la invitación del señor alcalde para que dirigiese su autorizada palabra
desde el estrado preparado para las autoridades, con su peculiar elocuencia y persuasión
pronunció un fogoso discurso poniendo en evidencia la verdad de la Fundación benéfica
llevada a cabo por la señora doña Eusebia Armas y la tergiversación de los fines de la
misma realizada por los encargados de dar cumplimiento a ellos, según las disposiciones
de la fundadora y el contrato firmado entre ambos. Terminó diciendo que si tales
encargados no cumplían con esas disposiciones concordadas, "estaban de más en
Guía".

Esto causó un poco de revuelo entre el público asistente, surgiendo
comentarios muy variados según el criterio y punto de vista de cada uno de los oyentes.

Vino la calma, las "aguas" volvieron a su cauce pero siguen
"remansadas" en esta Fundación, contentándose los encargados con la primera
enseñanza sin querer que se implante la enseñanza de artes y oficios como era la
intención y los deseos de la fundora Eusebia Armas Almeida, para promocionar a los hijos
de las familias modestas que no tenían medios económicos para estudios superiores.

Así siguen las cosas llevando una vida lánguida y de espera en dicho
colegio hasta este momento (18 de marzo de 1971) en que escribo...

Y sucedió lo que se preveía: por esa misma vida lánguida que
llevaban en dicho colegio los padres salesianos, vino el colapso y el colegio se
clausuró. Voluntariamente, los padres se marcharon, no sin antes renunciar al
"derecho de preferencia" que le concedía el testamento de la fundadora para
llevar a efecto los fines benéficos que con la fundación se proponía la misma y
disolver la comunidad que se organizó al hacerse cargo del citado colegio, extremos que
les exigió el señor Obispo por medio del administrador de la citada obra, don Antonio
Limiñana López, al dejar ellos -como hemos dicho voluntariamente- esta labor benéfica.
Así pues, los Salesianos se marcharon de Santa María de Guía el primero de agosto de
1971 en la persona del que fue último director, don Modesto Cabano.

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El testamento de doña eusebia y la llegada de los salesianos

LAS
MEMORIAS DE DON BRUNO QUINTANA QUINTANA

PÁRROCO
DE GUÍA (1943-1982)

 

EL TESTAMENTO DE DOÑA EUSEBIA Y LA LLEGADA DE
LOS SALESIANOS

BRUNO QUINTANA QUINTANA

(Por la transcripción: B. de V.)

"Dejada, pues, constancia del sentir y de la determinación de
doña Eusebia Armas acerca de la entidad jurídica a quien había de dejar sus bienes para
su benéfica fundación, continúo manifestando que aquella misma tarde del día en que su
médico le dijo que arreglase todos sus asuntos para que adquiriera salud, marchamos a Las
Palmas, a las quince horas, acompañados de don Juan Castellano Suarez, señor muy
entendido en estos menesteres de fincas y aguas -quien fue más tarde administrador de sus
bienes, nombrado por ella misma-, para acudir al despacho de don Antonio Limiñana López;
acompañándonos también el Doctoral de la Catedral de Canarias, don Tomás Ventura, gran
perito en Derecho Canónico y Civil. Fuimos recibidos por el letrado y, previos los
saludos y presentaciones de rigor, doña Eusebia empieza a exponer sus presentimientos
acerca del testamento que deseaba redactar, deseando que fuese el exponente de sus
auténticos deseos y de sus proyectos para el futuro.

El señor abogado le sacó de sus oscuros presentimientos,
manifestándole:

-Usted, señora, es y será siempre, mientras viva, dueña absoluta de
todos sus bienes. Y por la misma razón, puede hacer y deshacer, vender o comprar,
regalar, revocar o anular todo lo que usted quiera y en todo momento, a pesar del
testamento que usted otorgue en cualquier tiempo. Esta manifestación llenó de tanta paz
y satisfacción a la señora, que inmediatamente dispuso, ante todos los presentes, que
Limiñana se encargara de recoger sus deseos y redactase el testamento. Esta fue la razón
por la que doña Eusebia permaneció en Las Palmas por espacio de quince días, durante
los cuales se fue redactando el testamento tal cual ella lo deseaba.

Cuando todo estuvo expresado a plena satisfacción suya, se redactó
definitivamente y se llevaron a cabo todos los trámites legales ante notario, para darle
validez.

De esta forma, doña Eusebia Armas, que se hallaba en pleno y normal
uso de sus facultades mentales -como todos comprobamos- y con lúcida expresión de juicio
por medio de su fácil palabra, otorgó libremente un testamento que había de ser roca
inamovible de la Fundación Benéfica, que era su más cariciada ilusión.

Una de las cláusulas que más le satisfizo fue donde se determinaba
que para llevar a cabo la labor benéfica, se prefería a la Congregación Salesiana, por
ser constitucionalmente fundada para promocionar en artes y oficios a la juventud modesta.
Y si esta Congregación no aceptaba llevar a efecto esta labor, se invitase a otra, y así
hasta agotarlas todas. Y si, al final, ninguna aceptaba, el Obispo de Canarias podía
valerse de sacerdotes diocesanos para realizar esta obra.

Es más, si estos escaseaban, podría efectuarla por medio de peritos o
maestros seglares. La redacción de este testamento fue del agrado de todos, mereciendo
incluso la felicitación del Provincial de los Salesianos y del Obispo Pildain y Zapiain,
por la gran visión con que fue concebido.

Así las cosas, los Padres Salesianos aceptaron fundar o hacerse cargo
de esta obra mediante un contrato que suscribieron las dos partes, coincidiendo además
con la fundación de Teror por la misma Congregación, pues así lo exigió el obispo.

Vinieron los Salesianos a Guía el 24 de julio de 1955, domingo, siendo
recibidos con gran regocijo por el pueblo en masa ante el templo parroquial de Santa
María de Guía, a las diez de la mañana, estando también presentes las autoridades
municipales y judiciales. Entraron al templo entre repiques de campanas y a los acordes de
la trompetería del órgano, que interpretaba marchas triunfales. Con el amplio templo
abarrotado de fieles, a las once de la mañana empezó una solemnísima función, haciendo
de preste el que luego habría de ser primer director del colegio, el reverendo don
Guillermo Navarro, natural de Tejeda. Asistió también al acto el reverendo padre
Doblado, Provincial de dicha Congregación.

Terminada la función, desde la Iglesia salió en procesión la imagen
de San Juan Bosco, acompañada de la de María Auxiliadora, seguidos ambos tronos de las
autoridades y una gran multitud de fieles, que se dirigieron al grandioso edificio de tres
plantas erigido en la finca de la fundadora.

Al llegar al patio de la entrada principal del Colegio, dirigí a todos
los presentes una cución, diciendo, entre otras cosas: "El áureo libro de la
historia cultural de esta muy noble e hidalga ciudad de Guía, se abre hoy de nuevo para
escribir, con trazos firmes y rutilantes, una de sus páginas más bellas, más hermosas
que quedarán grabadas con caracteres indelebles en la generación actual con proyección
beneficiosa en las futuras, dejando una estela luminosa de sabor, de cultura, de progreso
que, a pesar de los avatares de la vida, de los tiempos, mantendrán a la ciudad en la
avanzada de los pueblos cultos".

Felicité al pueblo, día la bienvenida a los padres Salesianos y
agradecía la entrega de la benefactora. Y allí, en el nuevo colegio, quedó alojada una
pequeña comunidad salesiana, encargada de realizar entre la juventud de esta ciudad y de
la comarca la obra benéfica que se pretendía con la Fundación".

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Una entrevista con monseñor salgarminaga

LAS
MEMORIAS DE DON BRUNO QUINTANA QUINTANA

PÁRROCO
DE GUÍA (1943-1982)

 

UNA ENTREVISTA CON MONSEÑOR
SALGARMINAGA

Las dudas de la benefactora y el consejo de monseñor BRUNO QUINTANA
QUINTANA

(Por la transcripción: B. de V.)

"Pese a haber sido construido el nuevo edificio
que albergaría el Colegio Salesianos, doña Eusebia Armas no había dispuesto todos sus
asuntos en orden a la redacción del testamento de todos sus bienes y a la constitución
del Patronato que había de regir esta Fundación Benéfica, con gran peligro de que, dada
su avanzada edad (más de setenta años), muriese intestable, pues siempre se mostraba
reacia a admitir las sugerencias encaminadas -con limpia intención- a que pusiese en
regla todas sus cosas para evitar la posibilidad de que sus bienes cayesen en otras manos,
frustrando así los beneficios sociales que, de llevarse a cabo la institución, de su
gran obra se derivarían. Su resistencia a testar provenía de la equivocada idea que se
había forjado en su mente de que, desde el momento que lo hiciera, ya no podría disponer
libremente de sus bienes y podría verse, algún día, en la triste situación de vivir de
la caridad de los demás, como -decía- le había sucedido a una señora de Las Palmas, al
dejar sus bienes cuantiosos a una obra benéfico-religiosa.

Pero, un buen día, encontrándose enferma con muchas molestias
corporales, llamó inmediatamente a su médico de cabecera, don Ramón Jiménez
Domínguez, quien, al observar su enfermedad, notó que era más bien psíquica que
fisiológica, y entonces -me contó ella- diagnosticó:

-Usted no tiene enfermedad alguna, sino una grave preocupación que la
está matando. Usted, doña Eusebia, ¿ha arreglado el asunto de sus bienes dejándolos
todos legalizados y con el destino que usted quiera darles?

-¡Oh!, no, don Ramón -contestó ella-.

A lo que el médico replicó:

-Pues si usted quiere ponerse buena, arregle lo antes posible el futuro
de todas sus riquezas y se pondrá buena.

Ese mismo día, casi inmediatamente a la entrevista con su médico, se
presentó doña Eusebia en la Casa Parroquial, muy preocupada, contándome todo lo que le
había dicho don Ramón y explicándome que deseaba, cuanto antes, hacer su testamento y
arreglar todos sus asuntos en orden a la fundación benéfica. Pero como había muerto su
abogado, don Rafael Cabrera, para ella no había otro letrado que le inspirase confianza.
Dándome cuenta de la gran trascendencia del momento, pues de él dependía el que se
llevase a cabo la obra benéfica proyectada o que todo a su muerte pasase al Tesoro
Público del Estado por no tener herederos forzosos y morir intestada, rápidamente le
propuse: -¿Quiere usted ir esta tarde mismo a Las Palmas para que un abogado la oriente y
empiece a poner todo en regla?

Aunque haya muerto don Rafael Cabrera, hay en Las Palmas muy buenos,
sabios y honrados abogados, que saben interpretar y plasmar dentro de los cánones de un
testamento sus intenciones y proyectos.

Entre ellos tiene usted a don Antonio Limiñana López, muy católico,
inteligente y competente en asuntos eclesiásticos concordados, y que es, además, el
abogado del Obispado.

-Pues sí -contestó doña Eusebia-. Vamos esta tarde mismo al despacho
de ese abogado, para de una vez salir de este estado de ánimo en que me hallo y vivir
tranquila.

Pero antes tengo que hacer constar el propósito firme, inquebrantable,
que alimentaba en su mente la señora, de no entregar sus bienes, ni para fines
benéficos, a ninguna Congregación religiosa, por el pánico que sentía de verse
desatendida como, decía, le había sucedido a una señora de Las Palmas. Aunque yo le
decía que sólo era fantasía popular, alegatos de la gente y que nada de eso era cierto,
no le convencí y se mantuvo firme en su decisión. También abrigaba el temor de que la
Congregación religiosa a la que ella pudiera dejarle todos sus bienes para desarrollar en
esta parroquia y las vecinas su obra benéfica en favor de la juventud económicamente
humilde, enajenase los mismos para invertir en otras poblaciones, dejando a toda esta
comarca privada de tan grandes beneficios.

Por aquellos días había venido a Canarias Sor María del Camino,
general de la Congregación religiosa Misioneras Parroquiales, reciente fundación llevada
a cabo por el padre Rufino Aldabalde en San Sebastián, la cual, uniéndole gran amistad
con doña Eusebia -por haber compartido el inmenso dolor de perder a sus maridos
simultáneamente, fusilados por los enemigos de España en 1936 en dicha ciudad vasca-,
quiso pasarse ocho días en su compañía, coyuntura que aprovechó doña Eusebia para
cambiar impresiones y consultarle cómo había de llevar a cabo la fundación y a nombre
de quien habría de dejar todos sus bienes para su sostenimiento.

La citada general, después de retirarse a su habitación para invocar
al Espíritu Santo, contestó:

-Yo creo que tú debes hablar con monseñor Salgarminaga, que de
regreso de Buenos Aires pasará por Gando en esta semana. Nosotras tenemos que hablar con
él y ... siendo muy versado en asuntos de fundaciones benéficas, él te puede orientar e
informar con gran precisión.

El día señalado fueron al aeropuerto y doña Eusebia tuvo una
entrevista muy cordial con monseñor. Le contó todos sus proyectos y Salgarminaga
contestó:

-Usted, señora, deje todos sus bienes en nuda propiedad al Obispado de
Canarias con la inherente obligación de llevar a cabo los fines benéficos que usted se
propone con la fundación que tiene proyectada, porque el Obispado es la única entidad
que permanece estable en medio de los vaivenes de las tempestades sociales o políticas, y
en las revoluciones de este estilo en las que suelen usurpar los bienes de la Iglesia.
Cuando las cosas vuelven a la normalidad, el Obispado reclama sus bienes usurpados y, por
lo general, se los devuelven, pudiendo seguir cumpliendo los fines benéficos para los que
fueron legados, cosa que no suele ocurrir con las comunidades religiosas...".

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Nace la fundación "eusebia armas"

LAS
MEMORIAS DE DON BRUNO QUINTANA QUINTANA

PÁRROCO
DE GUÍA (1943-1982)

 

NACE LA FUNDACIÓN "EUSEBIA ARMAS"

BRUNO QUINTANA QUINTANA

(Por la transcripción: B. de V.)

Otro de los hechos que merece ser relatado para perpetua memoria y para
que, quedando todo esclarecido, brille siempre la verdad y sólo la verdad sobre la
realización del mismo y del destino que desde un principio se le dio, fue la
determinación decidida y enérgica de doña Eusebia Armas Almeida, viuda del general de
la Guardia Civil, don Ignacio López de Ogayar, de destinar todos sus bienes para llevar a
cabo la fundación de una "obra benéfica" para atender, instruir y promocionar
a los niños pobres de esta ciudad de Guía y de toda la comarca. Enterado don Eduardo
Benítez Inglot, señor de gran reciedumbre canaria, de que el obispo doctor Pildain y
Zapiain me había nombrado cura de Guía, se apresuró a encontrarse conmigo para
felicitarme por ser nombrado responsable de una parroquia que era considerada de gran
categoría en los círculos sociales y clericales de la Diócesis, y también para
entregarme una tarjeta de presentación para la ilustre dama, de doña Eusebia, a quien le
unía gran amistad y que podría ayudarme mucho para el culpo e innovaciones que pudiera
llevar a cabo en la parroquia. Así las cosas, a los pocos días de tomar posesión le
envié la tarjeta a dicha señora, pidiéndole, al mismo tiempo, audiencia para saludarla.
Ella puso en juego todos los cánones de la cortesía y finura que le distinguían y la
entrevista se llevó a cabo.

Y siguieron una serie de visitas, en las que doña Eusebia me hizo
confidente de todos sus planes y proyectos benéficos en los que habría de invertir todos
sus bienes y haberes, puesto que no tenía herederos forzosos de ninguna clase.

Me contó que su difunta madre, doña Eusebia Almeida González, había
tenido mucho interés en fundar una guardería infantil -como las había visto en sus
viajes realizados por la Península y Europa- y que ella quería realizar el pensamiento
de su madre. Después de algunas consideraciones, pude disuadirla, convenciéndola de que
esas fundaciones eran más bien propias para las poblaciones de grandes centros
industriales, donde se hacían imprescindibles las guarderías para albergar a los hijos
pequeños mientras sus madres trabajaban en talleres u otras industrias, pero que en una
ciudad y comarca eminentemente agrícolas y relativamente de poca población, no era
necesaria tal institución.

Doña Eusebia lo comprendió y desistió de su inicial propósito.

Luego quiso construir un colegio para niñas pobres regentado por las
Hijas de la Caridad, a lo que objeté que habiendo sido fundado por doña Dolores de Sosa
Suarez un colegio por las Madres Dominicas para atender no sólo a las hijas de las
familias pudientes, sino también a las hijas de las familias modestas, y que desde hace
años estaba desarrollando una labor docente, no era conveniente ni procedente crear otro
centro en la misma línea de enseñanza, porque dada la poca población escolar femenina
no podía vivir los dos. En cambio, los varones, una vez terminado el periodo escolar,
quedaban a la deriva, desasistidos, sin un centro de postgrado que le marcase una ruta y
les señalizara una meta para abrirse paso en la vida.

Así lo comprendió la bondadosa señora y desistió de su proyecto.
Inmediatamente después, con verdadero entusiasmo, se entregó a la tarea de programar la
fundación de un centro docente de artes y oficios, donde la juventud habría de forjar un
porvenir halagüeño, prometedor en la escala de valores, lo que redundaría en beneficio
de todos. Y para regentar tal centro, nadie mejor -le manifesté- que la Congregación de
Padres Salesianos, que para esta tarea tan humanitaria la había fundado Don Bosco.

Doña Eusebia Armas, persona de preclara inteligencia, de recto y firme
criterio, se había percatado bien del gran alcance de mi modesta sugerencia y la aceptó
íntegramente, pero me manifestó que tal obra fundacional habría de realizarse después
de su fallecimiento. Para ello habría de crearse un Patronato -integrado por las personas
más significadas, por su honorabilidad y cargos, de esta ciudad y del Obispado- que
llevase a efecto sus mandas testamentarias; a lo que yo, respetuosamente, le repliqué
que, por amor a Dios y a los niños, no lo determinase así, porque la historia -en esta
línea- está llena de mandas testamentarias que no se cumplieron después de la muerte
del testador, porque la flaqueza humana, revestida de malicia y ambición, no lo
permitió. Que por amor a Dios realizase esa gran obra benéfica en vida y que la viese
funcionando antes de morir; lo que para ella sería una gran alegría y moriría con gran
gozo y paz, dejando su gran obra caritativa en plena actividad y haciendo realidad los
fines benéficos que ella se había propuesto. A esto accedió también con mucho agrado,
porque comprendió el alcance de mi observación y réplica.

Y para conseguirlo, se propuso encargar inmediatamente a un arquitecto
que, asesorándose con la Congregación Salesiana, proyectara los planos del edificio que,
ubicado en terrenos de su finca, junto a la carretera de La Atalaya, habría de
construirse para llevar a efecto en él sus propósitos benéficos para la juventud de
Guía y de la zona Noroeste.

La ilustre dama eligió para ello al arquitecto de
Las Palmas don Fermín Suarez Valido, quien tomó de inmediato las medidas del terreno.
Además, en uno de sus viajes a Barcelona, visitó el Colegio Salesiano de Sarriá para
informarse de la disposición y distribución de las aulas de acuerdo con los métodos
didácticos y fines que persigue la citada Congregación.

Tardó el arquitecto tres años en concluir los
planos, aunque, una vez entregados, las obras fueron adjudicadas a la empresa constructora
de don Miguel Fernández de la Torre, que en un tiempo breve construyó un hermoso y
elegante edificio, con gran complacencia y contento de doña Eusebia, que veía convertido
en realidad lo que poco antes era una bella ilusión.

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El sepulcro, de armas y 50.000 pesetas

LAS
MEMORIAS DE DON BRUNO QUINTANA QUINTANA

PÁRROCO
DE GUÍA (1943-1982)

 

EL SEPULCRO, DE ARMAS Y 50.000 PESETAS

El Sepulcro, una maravilla que costó 50.000 pesetas

"Doña Eusebia de Armas Almeida, hija de esta parroquia, captando
un lamento mío, hecho público en misa, de que esta Parroquia no poseyese para la Semana
Santa un Sepulcro, o urna, y un Cristo Yacente digno de la patria del mejor imaginero
canario de todos los tiempos, José Luján Pérez, donó el actual, valioso y artístico
Sepulcro, tallado en madera por el artista e imaginero -natural de Agaete y pariente de la
donante-, don José de Armas Medina, que grabó en el mismo doce escenas de la Pasión de
Cristo, rematadas por los doce apóstoles y culminando el mismo con los cuatro personajes
del Calvario y, en el centro, el ángel del dolor sosteniendo la Cruz. Es del mismo
artista el maravilloso y bellísimo Cristo Yacente. He de decir que la obra la empezó en
un taller de Las Palmas, ubicado en la calle Travieso, aunque luego, al ser contratado
para trabajar en Madrid -en el Monumento del Valle de los Caídos-, se la llevó con él
para, en los ratos libres, continuar tallándola en la capital de España. Más tarde
regresó a Gran Canaria, donde la terminó de tallar y policromar el Cristo, entregándolo
todo por cincuenta mil pesetas, cantidad en que la había contratado con la señora
donante.

El día 7 de abril de 1946, después de haber sido expuesta en el
edificio de la Caja Insular de Ahorros de la calle Triana -donde causó al público gran
admiración - fue traída a Guía y, a las diez y media de la mañana -en el Colegio Santa
María, situado en el edificio que fue del Sindicato Agrícola del Norte-, fue bendecida
por el párroco que esto escribe, en presencia de la Virgen de los Dolores de Luján que,
en su trono y acompañada de una ingente multitud, fue llevada a este emotivo acto.

Posteriormente fueron llevados los tronos al templo parroquial,
abarrotado de fieles, donde se celebró una función religiosa y predicó elocuentemente
el famoso orador salesiano reverendo padre Juan.

Ese mismo año ya salió el Santo Sepulcro el Viernes Santo, ante la
admiración de todos por ser, según los entendidos y técnicos en anatomía, el mejor de
Canarias. La consideraban una maravillosa obra de arte que no tiene igual en las islas.

Finalizados los cultos de Semana Santa, fue colocado en la capilla que
se halla junto al bautisterio, que debió ser acondicionada, ya que antes estaba dedicada
a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, con un retablo de ningún valor artístico en el
que estaba colocado un cuadro de dicha Virgen, pintado por la señorita Magdalena Aguiar
Pérez, hija de esta parroquia.

En los lados del citado retablo estaban un cuadro de San Alfonso María
Ligorio y otro de San Gabriel de la Dolorosa, realizados por la misma pintora. Estos
últimos, de poco artístico, fueron colocados en una dependencia de la Sacristía".

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Las memorias de don bruno quintana quintana

LAS
MEMORIAS DE DON BRUNO QUINTANA QUINTANA

PÁRROCO
DE GUÍA (1943-1982)

 

INTRODUCCIÓN

"Yo, Bruno Quintana y Quintana, presbítero, siendo cura ecónomo
de la Parroquia de Santa Teresa del Niño Jesús, en la barriada de Arenales de la ciudad
de Las Palmas de Gran Canaria, desde el año 1940 fui nombrado por el Obispo Antonio
Pildain y Zapiain cura ecónomo de la Parroquia de Santa María de Guía, de la que me
hice cargo al mes de la designación, el doce de marzo de 1943, sustituyendo al anterior
cura, don Enrique Báez Ruiz, el cual ya había dejado la misma, estando a cargo de ella
el coadjutor don José Rodríguez Rodríguez.

Al llegar a la parroquia sólo me recibió, a las cuatro de la tarde
del día citado, en la Iglesia, el solchantre-sacristán don Manuel Díaz Rivero, que me
entregó las llaves correspondientes a las diversas dependencias del complejo parroquial.
Más tarde fui visitado por el coadjutor antes citado, muy amable y cortés. Durante el
largo tiempo que he regentado esta parroquia acontecieron muchos hechos que, a mi
criterio, merece la pena que sean historiados para perpetua memoria y que pudieran
interesar en años venideros, haciendo resplandecer en estos escritos la verdad de los
mismos, en evitación de equivocadas interpretaciones y tergiversaciones interesadas,
desvirtuando la veracidad de los mismos.

Al hacerme cargo de la Parroquia encontré el templo en buen estado de
conservación; pero, luego, por efecto de mis detenidas observaciones, noté que había
muchas cosas que arreglar para adecentar más y más la casa del Señor. En mayo de aquel
mismo año (1943) empecé por el adecentamiento de las tres puertas del frontis y las dos
laterales del norte y sur del templo, las cuales, siendo de tea, estaban cubiertas por una
densa capa de pintura, adquirida en el transcurso de los años en que, para las fiestas
patronales, eran pintadas.

Encargué al carpintero de esta localidad, don Antonio Aguiar Pérez,
que sucesivamente fuese desmontando los tableros de las mismas y, desponjándolos de la
pintura, los dejase del color natural de la tea.

Los clavos de metal amarillo de la puerta central, que estaban
cubiertos por una buena capa de pintura, fueron también limpios, quedando con un brillo
natural que deslumbraban.

Colocados los tableros de nuevo, presentaban las puertas un aspecto
bellísimo y deslumbrante, pues dándoles el sol causaban admiración e impacto gratísimo
a todos los que las contemplaban. Incluso, vecinos de Gáldar que al pasar por la plaza se
daban cuenta de la belleza de las puertas, se presentaron ante el señor cura de aquella
ciudad, el reverendo don Francisco Hernández Benítez -que me lo contó -, diciéndole:
"Las puertas de la Iglesia de Guía están limpias de pintura y quedaron muy bonitas
de color tea. Y les pusieron clavos de oro. Haga usted lo mismo en las puertas de la
Iglesia de Gáldar".

Y él les contestó que no podía ser porque las puertas del templo
galdense no eran de tableros, sino ensambladas, y no los necesita, ni técnica ni
estéticamente.

Ellos insistieron ofreciéndose a sufragar los gastos de adquirir los
calvos de metal y colocarlos en las puertas, a lo que el cura tuvo que acceder, contra su
voluntad, en bien de la paz con sus feligreses.

He de decir que, cuando llegué a la parroquia, en la cubierta del
templo de Guía, en sus tres naves, pusieron cielorraso (falso techo), que seguramente fue
para evitar la caída de tierra y polvo de los techos que sostenían el tejado. Se me
ocurrió hacer una cata en la Capilla de las Mercedes y comprobé que tenía un buen
artesonado, aunque mutilado en sus componentes para colocar el cielorraso. Por eso
determiné eliminar éste descubriendo todo el artesonado de aquella capilla y de la de
Nuestra Señora del Carmen, encargando al carpintero que hiciese y colocase los tableros
que habían de sustituir a los que estaban deteriorados por la polilla y la humedad. Y las
piezas que faltaban, como eran las piñas talladas y los cordones franciscanos adornados
con puntas de diamante, enmarcaron todo el artesonado, que fue limpiado con aceite de
linaza. Ambas capillas quedaron en muy buenas condiciones y como dos obras de artesanía
que enriquecían el templo. Las piezas de tea que se adquirieron para completar dichos
artesonados fueron donadas por los herederos del poeta Tomás Morales, de sus propiedades
en el pinar de Tirma, cerca de Tamadaba.

El carpintero encargado de estas obras fue el maestro Antonio Aguiar
Pérez".

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Presentación a cargo de santiago betancort brito

 



LAS MEMORIAS DE DON BRUNO QUINTANA QUINTANA

PÁRROCO
DE GUÍA (1943-1982)

 

PRESENTACIÓN

Parte de la historia de la ciudad norteña -entre los años 43 y 82-
está en las "Crónicas de hechos y acontecimientos" redactadas por don
Bruno Quintana Quintana, fallecido recientemente, hijo adoptivo de la localidad y que fue
párroco en la misma durante cuarenta años.

Respetando escrupulosamente el manuscrito, día a día aparecerán en
nuestras páginas hechos curiosos -¿sabía usted que parte del Sepulcro de la Iglesia
guiense se realizó en el Valle de los Caídos?-, polémicos -el caso del colegio de doña
Eusebia- e, incluso, hechos entrañables -la adquisición del trono de la Virgen de Guía
o sus mantos-.

Un documento que iniciamos con el primer capítulo, que debe ser
rescatado por el pueblo de Guía para su historia.

Firmado: B. de V. (DIARIO DE LAS PALMAS).

DIARIO DE LAS PALMASDIARIO DE LAS PALMASDIARIO DE LAS PALMAS 

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Santiago Betancort Brito

IN MEMORIAM HOMENAJE A UN HISTÓRICO DEL
PERIODISMO CANARIO:

Falleció Santiago Betancort Brito

A. T. P.
LA PROVINCIA. 18 ENERO 2006

Ayer murió un periodista: Santiago
Betancort Brito, de 58 años de edad, cayó con las botas puestas
derrotado por un mortal cáncer de pulmón. Su cuerpo será hoy conducido a
las 16.00 desde el tanatorio San Miguel, en Las Palmas de Gran Canaria,
hasta el cementerio de San Lázaro, donde se le dará sepultura.

En las últimas semanas permaneció ingresado
en el Hospital Insular, a donde llegó casi directamente de su puesto de
trabajo como director de informativos de Canal 9.

Era un periodista de raza, de los de antes, de los que eran capaces de seguir
una noticia a base de olfato y constancia, dedicándole horas y horas, hasta
morder en hueso. Hacía los sucesos como nadie; de todos, incluso de los
pequeños, sacaba siempre algo noticioso, algún matiz, alguna arista. Siempre
les daba un toque humano. Miguel Barrera recuerda muchas noches, porque en una
época casi todo solía ocurrir de noche, en que llegaban informaciones de
última hora, como cuando se estaba a punto de producir una detención tras un
crimen muy sonado en Telde. "Santiago, vamos a Telde". "Si vamos a Telde
-advirtió Santiago- nos acostamos a las tantas, que está fulanito y
zutanito...". "Santiago, vamos a Telde". "Pues vamos a Telde". Había que hacer
una buena crónica para el día siguiente, el Diario de Las Palmas era
vespertino, salía a primera hora de la tarde, y como estaba previsto,
regresaron por la mañana. Santiago se echó unos minutos en la cama, se duchó,
y a las seis y media de la madrugada ya estaba llamando a Barrera, mientras
trabajaba con su ritmo: con la primera puesta para subir las cuestas.

Trabajó intensamente, con una tremenda pasión que se le desbordaba por los
poros. Betancort Brito era pura iniciativa.

Nació en Santa María de Guía hace 58 años, hijo de un matrimonio de maestros
nacionales majoreros. Casado y con dos hijos, hizo los estudios de
bachillerato en su ciudad natal y en Gáldar, cursando luego la carrera de
Magisterio en Las Palmas de Gran Canaria. En esas fechas se encendió el amor
por el periodismo: colaboró, primero, con El Eco de Canarias, en donde empezó
escribiendo de lucha canaria, aunque su destino se selló en 1969 cuando entra
en LA PROVINCIA para encargarse de la información del interior de Gran
Canaria, pero sin dejar de ejercer como maestro. Titulado por la Escuela
Oficial de Periodismo, accedió al puesto de redactor. En los inicios de la
Transición ocupó la jefatura de prensa del Gobierno Civil durante el mandato
de Juan José Barco Jiménez, persona con la que mantuvo una firme amistad.
Permaneció hasta 1982 en este periódico como reportero polivalente, si bien se
especializó en el área de sucesos.

Ese año fue nombrado redactor jefe de Diario de Las Palmas, y dos años
después, subdirector. El 21 de octubre de 1986 Editorial Prensa Canaria lo
nombra director. Estando en ´el Diario´ logra la exclusiva de la detención de
Ángel Cabrera, El Rubio. Desde el mismo día del secuestro de Eufemiano
Fuentes, cuando cubría esta información para LA PROVINCIA, Santiago siguió
cada minuto de este histórico episodio. Otra primicia fue su sonada entrevista
con un delincuente que había estafado a su banco, y que estaba siendo buscado
por la Policía. Betancort logró eludir el cerco policial y hablar con él antes
de ser detenido.

Al frente de Diario de Las Palmas permanece hasta el 2000, en que esta
cabecera se fusiona con LA PROVINCIA.

Como director, Chago realizó una notable labor, presidida siempre por la
intuición y el esfuerzo personal. Tenía reloj, pero no lo utilizaba. En su
despacho se sentía como pez en el agua, aunque no era un hombre de estar
encerrado entre cuatro paredes. Salía cada dos por tres a la redacción, le
encantaba el ambiente, se sentía a gusto cuando estallaban las noticias
importantes. Celoso de su trabajo, amaba las exclusivas. Cuando conseguía una
notable lo expresaba con grandes aspavientos, con ese gesto suyo tan
característico que parecía un paso de baile mientras apretaba los puños a la
altura del pecho en señal de victoria. Iba de aquí para allá, cuidando de que
todo estuviese preparado, cuidando, también, a su gente. Muchos de sus
compañeros, con el dibujo de la nostalgia en la cara, dicen que fue "un
profesor, pues a pesar de su carácter, de sus famosos prontos, que se le iban
igual que le venían, supo sacar lo mejor de cada uno de nosotros". Eso sí, el
mundo se paraba cuando jugaba el Barcelona de sus devociones.

Conjugaba la acción directa del reporterismo con la columna de opinión que
reflexionaba sobre el acontecer inmediato. Lo siguió haciendo hasta su muerte:
en Canal 9 escribía unos Apuntes de la actualidad que él mismo leía en off.

Santiago tenía una enorme vocación cívica, que canalizaba a través del
periodismo, pero no solamente a través de él. En este plano fue alcalde de
Guía durante un breve mandato, presidente del APA del Colegio Sagrada Familia
durante todos los años que estudió su hija en el centro, y presidente de la
Asamblea Provincial de Jóvenes.

A lo largo de su carrera profesional obtuvo numerosos galardones y
reconocimientos: Medalla al Mérito Policial, que le fue impuesta en 1998; Hijo
Predilecto de Guía, además de numerosos premios y menciones.

Tras la desaparición del Diario de Las Palmas, Santiago inicia una nueva etapa
de su vida profesional como director adjunto del periódico La Opinión de
Málaga, en donde permanece tres años. Vuelve a Gran Canaria en 2003 como
Director de Informativos de Canal 9. Demostró que era un periodista
todoterreno al entrar en un medio que no era el suyo, la televisión, pero como
entraría Pedro por su casa. Pronto se hizo con todos los secretos y le
imprimió a los informativos a su cargo una frescura e inmediatez que los ha
hecho destacar en el mundo de la televisión local y regional.

Un mal día, hace semanas, se sintió mal. Le dolía el pecho al respirar. Gran
fumador, pensó, dicen, lo peor, mientras sus colegas y amigos creían que se
trataba de una aprensión. Pero Santiago tuvo olfato hasta para su propio
final. Desde que entró en el Hospital Insular, el 24 de diciembre, por
Urgencias, supo que algo no marchaba bien, aunque mantuvo la entereza en todo
momento.

Se nos ha ido un compañero, un amigo, un maestro, en los dos mejores sentidos
de la palabra.

-----------------------



Portada
del diario LA PROVINCIA
del 18 de enero
de 2006


El último adiós
.
Información de LA PROVINCIA del 19 de enero de 2006

El último APUNTE

de Santiago para CANAL 9 TELEVISIÓN

La despedida de algunos de sus mejores amigos

El pregón de Santiago Betancort en las Fiestas de la Virgen 1991

 

VER  EL SUPLEMENTO PUBLICADO POR




LOS DÍAS
18, 19 Y 20 DE ENERO DE 2006

 

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 26/05/2006.


Las Memorias de don Bruno

 

ImageDurante los meses de septiembre y octubre de 1998 el extinto DIARIO DE LAS PALMAS publicó una parte de las manuscritas MEMORIAS DE DON BRUNO,
reproducidas en esta web a finales del mismo año, "documento de
singular importancia para Santa María de Guía", en palabras de su
transcriptor, nuestro querido y añorado
SANTIAGO BETANCORT BRITO, tristemente fallecido, entonces director del citado Diario. La conversión de los textos a lenguaje digital y publicación en Internet es obra de Antonio Aguiar.



ÍNDICE DE LAS MEMORIAS

Bolaroja.gif (334 bytes) PRESENTACIÓN A CARGO DE SANTIAGO BETANCORT BRITO

Bolaroja.gif (334 bytes) INTRODUCCIÓN
Bolaroja.gif (334 bytes) CRUCE DE CARTAS TRAS LA RETIRADA DE NÉSTOR ÁLAMO DEL CAMARÍN
Bolaroja.gif (334 bytes) EL SEPULCRO, DE ARMAS Y 50.000 PESETAS
Bolaroja.gif (334 bytes) NACE LA FUNDACIÓN "EUSEBIA ARMAS"
Bolaroja.gif (334 bytes) UNA ENTREVISTA CON MONSEÑOR SALGARMINAGA
Bolaroja.gif (334 bytes) EL TESTAMENTO DE DOÑA EUSEBIA Y LA LLEGADA DE LOS SALESIANOS
Bolaroja.gif (334 bytes) EL RUMOR SOBRE LA NULIDAD DEL TESTAMENTO DE DOÑA EUSEBIA
Bolaroja.gif (334 bytes) EL OBISPO PILDAIN Y LA MARCHA DE LOS SALESIANOS
Bolaroja.gif (334 bytes) DOSCIENTOS KILOS DE PLATA PARA EL TRONO DE LA VIRGEN
Bolaroja.gif (334 bytes) AQUEL ESPECTÁCULO DEL 15 DE AGOSTO DE 1955
Bolaroja.gif (334 bytes) Y SURGIÓ LA IDEA DEL ARTÍSTICO CAMARÍN
Bolaroja.gif (334 bytes) UNA OBRA SALIDA DE LA GENEROSIDAD DEL PUEBLO
Bolaroja.gif (334 bytes) EL ARZOBISPO DE SEVILLA PRESIDIÓ LA INAUGURACIÓN DEL CAMARÍN
Bolaroja.gif (334 bytes) UN RECUERDO PARA LAS MISIONES POPULARES
Bolaroja.gif (334 bytes) LA VIRGEN DE FÁTIMA EN LA "Cuevita del Brezal"
Bolaroja.gif (334 bytes) FUEGO EN EL CAMARÍN, UN MISTERIO SIN ACLARAR
Bolaroja.gif (334 bytes) UN RASGO GENEROSO QUE AGRADEZCO A LA CIUDAD
Bolaroja.gif (334 bytes) EL RAÍDO MANTO AZUL DE LA PATRONA Y LAS DOS DALMÁTICAS
Bolaroja.gif (334 bytes) UN NUEVO MANTO VERDE PARA LA VIRGEN DE LAS MARÍAS
Bolaroja.gif (334 bytes) LA EXTRAÑA DESAPARICIÓN DE SANTIAGO EL MAYOR DEL SEPULCRO 
Bolaroja.gif (334 bytes) EL CRISTO DE LA CENTENARIA CRUZ DEL "CALVARIO" 
Bolaroja.gif (334 bytes) LA PATRONA DE LA CIUDAD, ALCALDESA MAYOR PERPETUA
Bolaroja.gif (334 bytes) UN RETRATO AL ÓLEO DEL DOCTOR DON JOSÉ BLANCO
Bolaroja.gif (334 bytes) MI DESPEDIDA Y DESEO: QUE MIS RESTOS REPOSEN BAJO LAS BÓVEDAS DEL SANTUARIO DE LA VIRGEN

Santa María de Guía

Dedicados a la preservación, estudios y divulgación del rico patrimonio histórico y cultural del municipio de Santa María de Guía de Gran Canaria. El Archivo Vivo de Historia y Tradición


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