Acceso wifi en la Biblioteca

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5 de diciembre de 2006

La Biblioteca de Guía cuenta ya con un punto de acceso wifi para Internet.

Dentro de las diversas actuaciones que el Ayuntamiento de Guía viene realizando  para la mejora de las prestaciones  que se ofrecen en la biblioteca municipal a los usuarios se encuentra la instalación en días pasados de un Punto de Acceso Wifi para que los usuarios que posean equipos portátiles con conexión inalámbrica puedan acceder al servicio de Internet de manera más cómoda. De esta forma, la señal está visible en la planta superior de la biblioteca donde  se encuentran las diversas salas de estudio y de lectura de la misma.

Actualmente, se cuenta con 11 equipos de mesa (Pcs) con un servicio de conexión gratuita pero debido a la demanda de usuarios que por mayor comodidad traen sus propios equipos portátiles se ha procedido a instalar este servicio del que ya pueden hacer uso todas las personas que lo deseen.

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Artículo de

 

SOBRE LOS NO DESAPARECIDOS EN GUÍA

Por Alfonso M. Pozuelo González.

En primer lugar mi más enhorabuena por la pagina, y conociendo a quien
la coordina, Antonio Aguiar, me alegro enormemente por que se que lo hace
con cariño, entusiasmo y profesionalidad.

Soy nieto de D. Alfonso Pozuelo, fallecido hace ya bastantes
años, el cual solicito destino desde la península hacia las colonias
españolas en África, pero que al llegar a Gran Canaria, lo recibió un
amigo suyo, medico de Guía, y ya no salio de esta Isla.

Se instalo en Guía como practicante,
casado con Dña. Isabel García y con sus dos hijos,
Baldomero (mi padre) y Rafael Pozuelo, ambos fallecidos, y residieron en
la calle Luís Suárez Galván, mas conocida como Calle del Agua, en el nº 41
o 43, donde vivió también, años más tarde, la familia de un comerciante de
ultramarinos llamado D. Juan Ojeda.

Refiriéndome al asunto "No desaparecidos en Guía 1936-1939",
quiero manifestar que me parecen de lo más interesante, sobre todo por el
valor histórico y el recuerdo hacia las personas que intervinieron en el
mismo. En el articulo publicado en La Provincia (6.04.2003), por D. Pedro
Glez. Sosa, ya menciona a mi abuelo, el cual era Jefe Local de Falange en
Guía, como una de las personas que secundaron la decisión de D. Basilio
Ramírez. Pero es que anteriormente, D. Luís León Barreto, también publico
un amplio articulo en La Provincia, el domingo 21.08.1983, con el titulo
"Los puentes volados", en el cual hace mención también a mi abuelo,
diciendo: "El valle de Agaete vio el luto. En Guía no hubo un solo
muerto. Cuentan que el jefe local de Falange, Alfonso Pozuelo, un
practicante peninsular con fama de hombre valeroso, no permitió que de
allí saliera nadie que no fuera debidamente requerido por la autoridad.
Pozuelo pedía oficios escritos y sellados que aquella pandilla de
insurgentes vengativos casi nunca tuvo. <<Si no me traen los nombres con
explicación del destino, pongo a rebato las campanas y les echo el pueblo
encima>>, pudo decir en aquellas madrugadas inciertas"

Me imagino que si lo han nombrado en ambos artículos, y que ambos
periodistas habrán recibido la información a través de las personas
mayores del lugar, con veinte años de diferencia entre ambos reportajes,
mi abuelo, D. Alfonso Pozuelo Moreno, habrá tenido una participación
directa en la NO desaparición de personas en Guía durante la Guerra Civil
Española, por lo que considero que se merece un agradecimiento por parte
del Excmo. Aytmo. De Santa María de Guía.

No es mi intención polemizar quienes se merecen o no un agradecimiento
o distinción sobre el tema en cuestión. Creo que toda persona que intento
de alguna manera, del bando que fuera, salvar vidas humanas de amigos,
familiares o vecinos, por temas políticos y revanchismo, se merecen que
Guía los tenga en el recuerdo.

Junio de 2006.

Alfonso M. Pozuelo González.

alfonsopozuelo@hotmail.com

 

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 05/08/2020.


Artículo de

FÉLIX MARCELO, ARTÍFICE DE LA NO DESAPARICIÓN DE
VECINOS DE GUÍA EN EL 1936

Por Juan Dávila-García

Mirando en la página web, del Ayuntamiento de mi querido y entrañable
pueblo Guía de Gran Canaria, he leído con elocuente avidez, como suelo
hacer siempre diariamente, por si en la misma hubiera algo nuevo
relacionado, con su historia o sobre la vida cotidiana y placentera de mi
tan reverenciado terruño, aunque desde hace bastantes años que falto de
el, pero que siempre lo llevo en mi corazón. Y observó un trabajo o
crónica cuyo autor es mi pariente Pedro González-Sosa, Cronista Oficial de
la Ciudad, referido a la –no desaparición en el año 1936 de ciudadanos de
Guía-. Siento enormemente discrepar con el en algunos puntos de la citada
crónica, por estimar que, aunque su contenido es elocuente y se ajusta
sobremanera a la realidad, ignora la intervención trascendental del Jefe
de Milicias de Guía por aquellas fechas, el patriota guíense Félix
Marcelo.

La extraordinaria actuación de tan celebrado paisano, en evitación de
que ocurriera en nuestro pueblo, lo que si ocurrió en Gáldar y con mayor
virulencia en Agaete, especialmente en el Valle en un caserío conocido por
el Lugar de Enfrente. Es evidente que la intervención del Alcalde en
funciones por aquella época Basilio Ramírez, tuvo también es este aspecto
un papel importante, para que los genocidios cometidos en muchos pueblos
de la isla, como en lo ya citados no ocurrieran en Guía.

Pero el verdadero adalid, -basado en su cargo- y en su forma de
proceder, algunas veces violentas, especialmente frente al execrable
comportamiento del responsable de tantas desapariciones, el Sargento
Comandante del Puesto de la Guardia Civil de Gáldar, conocido como el
Sargento Olegario (valga la redundancia) y también en su portentosa
corpulencia física (más de 1,90 de estatura y ciento y pico kilogramos de
peso), fue Félix Marcelo, que diariamente comparecía con las primeras
luces del día, en el cuartel de la Benemérita, situado en la calle Medico
Estévez numero 16, edificio donde hoy tiene o tenia el despacho Pepe
Carlos (desconozco si sigue ejerciendo la abogacía), con el fin de adverar
los roles o listas de los presos políticos guienses que a esa hora salían
camino del Campo de Concentración en Gando, hacinados e uno o varios
camiones. El admirado paisano, le exigía, de manera violenta en muchas
ocasiones al citado Sargento si se ponía chulo, e incluso llego a
amenazarlo de muerte, si al retorno de Gando no le entregaba las
relaciones debidamente selladas y firmadas por el Jefe del Campo, como
justificación de que todo el proceso de traslado y recepción de tales
presos, habían sido completamente correcto y sin ninguna irregularidad,
haciéndole hincapié, que la veracidad de las listas salidas de Guía se
correspondieran exactamente, con las traídas al regreso, punteando el
mismo nombre por nombre.

Félix Marcelo, no fue un hombre de retaguardia, hizo en Guía lo que
tuvo que hacer por que la imperiosa necesidad, así lo requería y gracias a
su extraordinaria energía, constatada fortaleza y a su bendita violencia
(en algunos casos), no permitió juntamente con Basilio Ramírez, que de los
presos políticos de Guía, que estuvieron en el campo de concentración,
ninguna mujer se sintiera viuda y ningún hijo huérfano. Félix Marcelo, en
estas comparecencias diarias que hacía al cuartel de la Guardia Civil, en
más de alguna ocasión la llevo a cabo con mas de 40º de fiebre.

Cuando leo las relaciones de los nombrados hijos predilectos de mi
pueblo, casi sin quererlo me río para mi adentro y recuerdo sin poderlo
remediar aquella premisa tan elocuente –de ni están todos los que son
ni son todos los que están
-. Recordemos la encomiable labor que estos
dos paisanos realizaron en unos momentos tan críticos y en otros ignorados
hijos de nuestro pueblo. Félix Marcelo, como ya decía no fue un hombre de
retaguardia, en su momento se incorporo a la contienda y llego a lucir con
orgullo elocuente en su pecho la estrella de Alférez de Complemento. Pido
disculpas por esta supuesta ingerencia, que solo ha tenido como objeto
impartir la justicia debida y el reconocimiento veraz a una paisano
grandilocuente, como así a quedado demostrado.

jocdavila@yahoo.es

Abril 2006.

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 05/08/2020.


Artículo de Pedro González Sosa

DOCUMENTOS
DE INTERÉS PARA 

GUÍA DE GRAN CANARIA


Por alusiones



POR QUÉ  NO  HUBO “DESAPARECIDOS” EN  JULIO 1936  EN GUÍA DE GRAN CANARIA


Por Pedro González-Sosa (*)

        
Hace unas noches, en un programa de una de las televisiones locales  -creo que
el Canal 8—un conocido galdense, Antonio Padrón Cabrera,  me “reprochó” en
tono cordial  por qué no me había ocupado en calidad de cronista oficial de
Guía de Gran Canaria en destacar el papel jugado por un político guiense de
entonces --curiosamente adepto al régimen establecido tras el 18 de julio--
para garantizar la supervivencia de algunos paisanos --los llamados “rojos”--
que se habían destacado en contra del “espiritu” que animó el levantamiento
militar que acabó con el gobierno del Frente Popular (coalición de
republicanos de izquierda, comunistas y socialistas) en 1936.


       La alusión  me animó a  investigar inmediatamente
en el archivo municipal y en la memoria de algunas personas octogenarias que
aún viven en Guía para obtener los datos precisos, habida cuenta de que cuando
ocurrieron los hechos  en 1936 apenas hacía un mes que yo había cumplido tres
años  de edad. Poco podía  conocer directamente de lo acontecido, pero los
viejos papeles y el recuerdo de los que todavía hoy nos acompañan con vida a
pesar de sus muchos años, han ayudado  a rememorar una aproximación  de lo
ocurrido.


         Efectivamente. Todavía hoy se recuerda en
Guía que fue la gestión catalogada, entonces y ahora en la localidad, como
valiente de un alcalde –o todavía, creo, teniente de alcalde cuando ocurrieron
los hechos—nombrado por el llamado “bando nacional”, es decir, afin a los
promotores del levantamiento, la que impidió que en nuestra localidad no se
registrara ningún “desaparecido” como ocurrió en la mayoría de los pueblos por
la intervención  personas que sacaban, dicen, de sus casas a los “contrarios”
para llevarlos a campos de concentraciones –los que tuvieron esa suerte—o a
lugares de donde nunca más salieron con vida, otros.


         Pero creo conveniente conocer,  inicialmente,
cual era la situación político-municipal de Guía en las semanas anteriores al
18 de Julio de 1936 y en los meses que siguieron después. El último pleno
celebrado por la corporación del Frente Popular tuvo lugar el 15 de julio y,
curiosamente, el acta aparece sin firmar por sus protagonistas porque es
práctica habitual hacerlo en la siguiente sesión una vez que redactada por el
secretario sea leída y aprobada. Y, lógicamente, esta corporación ya no tuvo
oportunidad de reunirse posteriormente porque el levantamiento militar
ocurrido tres días después  lo desalojó del
Ayuntamiento.                          


         La citada sesión del 15 de julio fue presidida
por el alcalde del Frente Popular Severino Rodríguez Alemán, y formaban parte
de la corporación Nicolás González Santana, Maximiano Osorio Ortega, Manuel
González Estevez, Vidal Arencibia García, José Alemán Godoy, José Moreno
Suárez, Luis Rivero Luzardo y Domingo Guerra Rodríguez. Actuó de secretario,
en calidad de interino, el que lo era de la corporación Mariano Atienza y Ruiz
quien, precisamente, presentó un escrito de dimisión no por causas políticas,
sino porque había obtenido la plaza con titularidad en el ayuntamiento de la
villa de Agaete.


         Entre los muchos asuntos tratados en la sesión
figura la adquisición, en un establecimiento de la calle León y Castillo de
Las Palmas, de “fotografías de prohombres y mártires de la República y el
Socialismo”, según recogió el fedatario oficial en el pleno ordinario: se
trataba de los retratos de Galán y García Hernández, Pablo Iglesias, Carlos
Marx (el secretario escribió “March”), Largo Caballero, Franchy y Roca,
Fernando de los Ríos y algunos más.


         Iniciada la rebelión, precisamente en Las
Palmas por el general Franco el 18 de julio siguiente, y destituida la corporación de
izquierdas que gobernaba desde las elecciones de febrero del mismo 1936,  han
de pasar dos semanas para la constitución del nuevo Ayuntamiento nombrado por
los nuevos gobernantes. El 1 de agosto siguiente el Gobierno Civil  nombró
“alcalde-presidente de la Comisión gestora según escrito del 30 de julio” a
Nicolás Molina Martín y miembros (concejales) de la misma a Miguel León Jorge,
Basilio Ramírez García, Félix Marcelo Guerra y Juan Guerra Alemán.  El 9 de
agosto el Gobierno Civil, siempre según las atas municipales de Guía, designa
como “delegado gubernativo y alcalde-presidente de la Comisión gestora” al
capitán Faustino Pérez y Pérez, aumentando el número de concejales con  el
nombramiento de Cayetano Guerra Alemán, Juan Padrón Molina y Pablo Díaz
Castellano, actuando de secretario interino Prudencio Estévez Galván. El nuevo
mandatario municipal designa primer teniente de alcalde a Basilio Ramírez
García, segundo a Miguel León Jorge y tercero a Félix Marcelo Guerra.


               Faustino Pérez preside por última vez un
pleno el 18 de septiembre en que cesa en el cargo porque en su calidad de
militar es reclamado para incorporarse activamente al Ejército, y es nombrado
accidentalmente como presidente de la citada Comisión gestora municipal
Cayetano Guerra Alemán, que lo fue hasta el 6  de noviembre en que preside su
última sesión como tal.  En la sesión del 25 de noviembre aparece como alcalde
interino Basilio Ramírez que continúa con esa denominación hasta la sesión del
18 de junio de 1937, a partir de cuya fecha el secretario omite en las actas
la denominación “interino” para presentarlo simplemente como “alcalde”, y en
calidad de tal sigue ejerciendo sus funciones hasta el 15 de octubre 
siguiente. Finalmente, en la sesión del 3 de noviembre de 1937 se nombra “por
la autoridad competente” nuevo presidente-alcalde de la todavía denominada
Comisión gestora a Francisco Ayala Jiménez.



                                                            * *  *


        Expuesta con todo rigor y de acuerdo con los
datos aportados por las actas municipales la situación político-municipal 
poco antes y poco después del 18 de julio de 1936, vayamos entonces a intentar
conocer la razón por la que en Guía no hubo ninguna persona “desaparecida”,
contrariamente a lo ocurrido en otras localidades  donde sus poblaciones se
vieron, dicen los cronistas que han estudiado el tema, bastante diezmadas.


        En el tema de las personas detenidas  en razón de
sus ideales políticos de izquierda es preciso aclarar que hubo, me cuentan,
dos etapas en la isla de Gran Canaria. En la primera, que tiene lugar
inmediatamente después del 18 de julio,  ocurre que las también primeras
detenciones son, dicen algunas personas de avanzada edad,  confusas y hasta
sin control, razón por la que en la mayoría de las localidades grancanarias se
propicia que la suerte de los detenidos  sea muy variada y  que, en algunos
casos, --¿la mayoría?—se produzca su “desaparición”. En esta primera etapa de
confusión y “sin control” es cuando interviene en Guía la persona que evitó,
como luego se verá, que ninguno de sus paisanos corriera la mala fortuna de
estar entre los que desaparecieron.


        La segunda etapa se produce pocas semanas
después,  tres meses como máximo,  en la que el control se hace más efectivo
y, al menos con respecto a Guía,  poseemos fotocopia de oficios en que se
anuncia al Ayuntamiento el traslado de detenidos hacia Gando e, incluso, con
relación de los trasladados.


             En la primera de las etapas habríamos de
situar, entre otros detenidos, a Fabio Álamo Hernández que fue trasladado
inicialmente a La Isleta y posteriormente en Gando. En la segunda conocemos,
por fotocopia de un oficio que se nos ha facilitado de fecha  12 de noviembre
de 1936, los nombres de veinte personas de izquierda trasladados “al campo de
concentración” y entre los que figuran Francisco Miranda Santiago, (conocido
cariñosamente en Guía como “Pancho Serío”)  Gregorio Rodríguez Díaz, (también
conocido como “Goyo o “Goyito” y que años mas tarde sería chofer y hombre de
confianza del general Auditor guiense José Samsó Henríquez), Antonio García
Moreno,  Manuel González Estévez,  Agustín Arencibia Miranda y otros. 


      Aunque alguna vez se ha citado el nombre del
capitán Faustino Pérez

y Pérez como el protagonista de la valiente decisión de evitar las
“desapariciones” en los primeros momentos del alzamiento militar del 18 de
julio,  los relatos de algunos octogenarios guienses que gozan, --y ojalá lo
sea por muchos años—de excelente memoria, matizan que fue en la época de la
breve alcaldía del capitán Faustino cuando su primer teniente de alcalde
Basilio Ramírez García el que se enfrentó a los  que desde Las Palmas fueron a
Guía a detener a  destacados hombres de la izquierda que con anterioridad al
18 de julio y después de esa fecha, habían mantenido vivo su pensamiento
político sin renuncia de sus convicciones. Personas respetables que, con el
paso del tiempo después de abandonar los centros donde fueron internados en
los llamados “campos de concentración”, una vez libres se integraron en la
vida social y hasta económica de la localidad.


            Que fue Basilio Ramírez, persona de confianza del nuevo régimen
por lo que es muy significativa su postura,  el que se enfrentó a las personas
que habían ido para llevarse a los republicanos, socialistas y comunistas, lo
atestigua mucha gente  de la localidad. Incluso uno de los represaliados,
Fabio Álamo Hernández fallecido hace pocos años, aseguró en algunas ocasiones,
según nos recuerdan sus hijos, que fue la intervención de “maestro Basilio”,
como cariñosamente se le conocía en Guía, el que “exigió” en los momentos
iniciales a los que habían ido a retenerlos que firmaran las listas en las que
figuraban los nombres de las personas detenidas. Nos cuenta también uno de los
familiares directos de nuestro protagonista, por haberlo oído contar algunas
veces, que la primera vez que llegó el camión a Guía para trasladar a los
detenidos, cuando éstos incluso ya estaban en el carruaje, Ramírez se encaró a
los “enviados” y, plantándose delante de la camioneta, aseguró que del pueblo
no saldría nadie sin que le firmaran la lista de los trasladados. Y dicen que
fueron  estas firmas  las que garantizarían la integridad física de los
detenidos y aseguraba el respeto a sus vidas, porque era el aval de que habían
sido entregados a personas con nombres y apellidos.


           La decisión de Basilio Ramírez en aquel momento primer teniente de
alcalde, fue secundada, seguramente, por los alcaldes interinos o accidentales
Faustino Pérez y Cayetano Guerra y, desde luego, por otros falangistas  de la
época entre los que se encontraba el que, al parecer, era entonces Jefe de
Falange en Guía y practicante de la localidad Alfonso Pozuelo. También por
otras “fuerzas vivas”,  personas de respetadísima reputación y nada sospechosa
de los nuevos gobernantes, que le animaron a ello, muchos de cuyos nombres
conocemos.


                                                           * * *


    Y para quitarle dramatismo al tema habida cuenta de que han transcurrido
setenta años y la reconciliación ha llegado a los españoles, no nos resistimos
a referir una graciosa anécdota. Cuando era niño y vivíamos en Las Barreras de
Guía, nuestra madre –que formaba parte de una familia católico-practicante—nos
contaba que aquel año de 1936 las autoridades municipales de izquierda
prohibieron, o pretendieron prohibir, en junio la tradicional procesión del
Corazón de Jesús. Entonces, los fieles practicantes  adaptaron a la música de
un popular cántico religioso en honor del Sagrado Corazón los siguientes
versos:



                                                       Corazón Santo



                                                       tú no saldrás,



                                                       porque no quiere



                                                       maestro Vidal,



                                                       Pepito “meco”



                                                       maestro Nolasco,



                                                       Fabio, Ruperto



                                                       y el sacristán
.


             En los últimos años de su vida  --falleció hace pocos--  Fabio
Álamo solía sentarse diariamente en un banco de la calle de Triana en una
tertulia de gentes de Guía y de Las Palmas. Cuando pasábamos a su lado nos
llamaba para contarnos anécdotas, curiosidades y comentar cosas de nuestro
pueblo común. Yo solía recordarle, de vez en cuando, lo relatado por nuestra
madre y le recitaba el cántico que por “pegadizo” nos quedó en la memoria
desde niño. Y él, con una sonrisa bonachona, aceptaba la anécdota y se
sumergía en sus recuerdos. Nunca nos lo reprochó.  No era para menos porque
pasados más de sesenta años, él también recordaba como muy lejana ya aquella
época suya de juventud, aunque nunca renunció a sus ideales políticos.


                                                        * *
*                                                 


          Esta es, simple y asépticamente contada, --y según nos lo han
contado--  una parte de la Historia casi reciente de Guía. Dicho lo cual,
respondemos así al amigo galdense que se quejaba del silencio y de la
injusticia con que Guía ha pagado la determinación del entonces primer
teniente de alcalde, Basilio Ramírez García --escasos días después del 18 de
julio de 1936-- que propició que muchos guienses conservaran sus vidas. Por
ello el Ayuntamiento debe reconsiderar el silencio de tantos años y dedicar a
“maestro Basilio” una calle en alguna de las nuevas urbanizaciones que nacen
en la localidad  y en reconocimiento de la que ha sido considerada por la
mayoría como valiente decisión del protagonista de esta historia.



 
*
Pedro González-Sosa es cronista de Guía de Gran Canaria
 

 PUBLICADO
EN DIARIO LA PROVINCIA DEL 6 DE ABRIL DE 2003.

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Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 22/06/2003.


Debate sobre la guerra civil

Debate sobre los desaparecidos en la Guerra Civil
ImageAntonio Aguiar. 2006

El
año 2006 ha sido declarado por el Congreso de los Diputados como el año
de la Memoria Histórica. Sea pues esta sección una ayuda que facilite a
los guienses el acceso a los textos necesarios para conocer y recuperar
la historia de los diversos incidentes producidos en Guía a partir de
1931 y, particularmente, durante la Guerra Civil (1936-1939).
En
este orden, debemos resaltar que Guía constituyó una honrosa excepción
en cuanto a los desaparecidos en la Guerra Civil. Podría afirmarse que,
en nuestra patria chica, el afecto personal se superpuso al fanatismo
político. No obstante, se produjeron incidentes, especialmente algunas
detenciones, que, por honestidad intelectual, nadie debería obviar.  .

Guía constituyó una honrosa excepción en
cuanto a los desaparecidos en la Guerra Civil. En nuestra patria chica, el
afecto personal se superpuso al fanatismo político; por eso hablamos de NO
DESAPARECIDOS. Luís León Barreto, Pedro González-Sosa, Juan Dávila García y
Alfonso Pozuelo exponen su opinión sobre este interesante tema
(01.06.06)



Artículo de Pedro González Sosa



Artículo de
 Juan Dávila-García



Artículo de
 Alfonso Pozuelo



Artículo de

Luís León Barreto


MAS INFO ...




Mi despedida y deseo: que mis restos reposen bajo las bóvedas del santuario de La Virgen

LAS
MEMORIAS DE DON BRUNO QUINTANA QUINTANA

PÁRROCO
DE GUÍA (1943-1982)

 

Mi despedida y deseo: que mis restos reposen bajo las bóvedas del
santuario de la Virgen

Hoy, día primero de septiembre de 1.982, entro en el último mes
de mi larga permanencia como cura de esta amada parroquia de Santa María
de Guía, de la que me ausentaré por imperativo de la jubilación,
después de regentarla a plena satisfacción por la amable correspondencia
y eficaz y fructífera cooperación de los parroquianos durante treinta y
nueve años.

Fijaré mi residencia en la Urbanización Buenavista, en la ciudad de
Las Palmas de Gran Canaria. Allí, por lo pronto, pasaré los días que
nuestro Padre Dios me tenga señalados, preparándome más intensamente
para obtener una buena muerte en los brazos misericordiosos de nuestro
Divino Redentor Jesús y su santísima madre la Virgen María. Entre
tanto, estaré siempre a las órdenes del señor Obispo y cooperando con
los compañeros en el sacerdocio, si creen que en algo les puedo ser útil
en la pastoral diocesana o parroquial, siempre que mis fuerzas físicas me
lo permitan.

Mi vida ha estado siempre jalonada, guiada, por la protección especial
de Nuestra Divina Madre, tanto de estudiante como de sacerdote y, en
especial, durante mi larga regencia en la Parroquia, en la que siempre me
movía y actuaba bajo su mirada, llena de bondad, pues si durante toda mi
vida no me ha dejado ni a sol ni a sombra, es mi ferviente deseo, si no
hay inconveniente o imposibilidad, de que, al fallecer, mis restos
mortales reposen bajo las bóvedas de este suntuoso santuario mariano y
así estén siempre, tanto en vida como en muerte, bajo la dulce mirada de
tan buena madre, la Santísima Virgen de Guía.

Yo, por mi parte, pido a su Divino Hijo Jesús, que en virtud del
encendido amor de Ella para todos los pecadores, me perdone a mí,
pecador, todas mis negligencias, aquellos pecados que haya podido cometer
a lo largo de tantos años con los fieles, escandalizándoles,
ofendiéndoles por mis deseos de proceder rectamente en mi ejercicio
ministerial y por las exigencias pastorales en cumplimiento estricto de
las órdenes emanadas de mis superiores jerárquicos; y por lo mismo, yo,
con mi corazón hondamente contrito, pido perdón a todos aquellos que, de
algún modo, se han considerado ofendidos por mí, por las razones ya
dichas.

Y también, por mi parte, no tengo que perdonar a nadie, gracias a
Dios, porque nunca me he considerado ofendido por otros, aunque lo hayan
pretendido con su proceder con mi persona, con sus alegaciones, con sus
comentarios... ; porque siempre procuré obrar rectamente según las leyes
y las normas de nuestro Dios y de su Santa Iglesia, y que los párrocos,
sobre todo, aunque a muchos no les agrade, queriendo lo contrario, tienen
el grave y sagrado deber de cumplir, pase lo que pase.

Y, por fin, pido con toda mi alma a Nuestro Divino Redentor y su
Santísima Madre la Virgen de Guía, nos perdone a todos y nos guíe por
la recta vía de santidad hacia la vida eterna, abrasados en el fuego de
su Divino Amor. El que fue vuestro párroco"

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ÍNDICE DE LAS MEMORIAS

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Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 29/09/2003.


Un retrato al óleo del doctor don josé blanco

LAS
MEMORIAS DE DON BRUNO QUINTANA QUINTANA

PÁRROCO
DE GUÍA (1943-1982)

 

Un retrato al óleo del doctor don José Blanco

Bien conocidas y admiradas han sido siempre por todos los hijos de
Guía la personalidad social y el prestigio profesional, como doctor en
medicina y cirujano, de don José Blanco Hernández. Su cultura
irradiaba por casi todas las esferas del saber, al igual que su fama como
médico, que aleteaba por todos los pueblos del Archipiélago canario y
por muchos de la Península. Su admiración por las Bellas Artes esa
grande, sobre todo por la pintura, a la que dedicaba gran parte de sus
ratos de ocio.

Pero mi recuerdo para él va hacia algo cercano a la Parroquia de
Guía. Don José, sintiéndose muy complacido por las obras de
restauración y embellecimiento del Camarín de la Virgen de Guía que
llevaba a efecto un grupo de personas entusiastas por la renovación del
templo parroquial y sus estancias –el grupo "Amigos del
Camarín"- y los jóvenes artista naturales de esta Parroquia que
realizaban verdaderas obras de arte, quiso rendir un sencillo homenaje de
admiración y recuerdo a todos los que cooperaron a que fuese una realidad
la maravillosa renovación y enriquecimiento artístico de esta zona donde
permanece la Virgen. Y para ello determinó, por su cuenta y riesgo,
realizar un retrato al óleo de este párroco. Lo pintó en su domicilio
de la calle León y Castillo-Marqués del Muni y se complacía mucho,
cuando alguien acudía a su despacho de galeno, en preguntarle a quién se
parecía el personaje diseñado y plasmado en el lienzo. Cuando el
visitante acertaba, se llenaba de íntima satisfacción, adivinada por sus
gestos y el elocuente rictus de su semblante.

Ya terminado el retrato, su autor grabó en el reverso del mismo la
siguiente leyenda, que copio a la letra: Reverendo señor don Bruno
Quintana y Quintana. Párroco de Santa María de Guía. Durante su mandato
desde 1.943: Trono del Sepulcro y Cristo Yaciente, talla en madera de don José
de Armas Medina
, donativo de la Excma. Sra. Doña Eusebia de Armas
Almeida
. Trono de la Virgen y Baldaquino de plata repujada, donativo
del Excmo. Sr. Don José Samsó Henríquez. Camarín de la Virgen y
obras complementarias ejecutadas con donativos populares, inspiradas y
dirigidas por Don Néstor Álamo Hernández. Colaboraron: Señorita
Juana López Moreno, pintora; don Fortunato Estévez Galván, don Francisco
Miranda Santiago
y don Juan Serrano Moreno, tallista.
Todos de esta ciudad de Santa María de Guía. Hecho y donado –el
cuadro- a la parroquia por don José Blanco Hernández, doctor en Medicina
y Cirugía. Noviembre de 1.967".

Luego me lo envió acompañado de una carta autógrafa en la que
expresa sus deseos acerca del mismo, por lo que, para conocimiento de
todos, la transcribo literalmente:

"20 de septiembre de 1.969. Reverendo señor don Bruno Quintana.
Mi respetable y muy querido amigo: Mi salud precaria me ha impedido ir a
ésa como eran mis deseos. Como no sé cuál será mi porvenir, me permito
con estas letras acepte el modesto trabajo que hice don la pretensión de
hacer un retrato al óleo de usted. De haber sido una obra de arte hubiese
elevado mis pretensiones al máximum de mis deseos. De que fuese colocado
en el Camarín de la Virgen, cuyas obras usted tanto ayuda. Caso que
hubiese dificultades recíbalo usted –y con ello me honraría mucho-
como un modesto obsequio".

Esta fue la carta, impregnada de bondad y cortesía, del famoso doctor
y también pintor don José Blanco, con la que me manifestó su última
voluntad respecto del retrato al óleo de este modesto párroco, realizado
a impulsos de su entusiasta admiración por la obra, que él califica de
maravillosa, llevada a término en el Camarín. Nosotros, por gratitud y
por satisfacer sus deseos –y porque los expertos y entendidos en pintura
artística la han considerado una obra bien lograda, con viva expresión y
correcto trato de paños-, determinamos colocar el cuadro en el espacio
que existe sobre la puerta de la entrada a la "Sala de prendas de la
Virgen" y, junto al retrato de referencia, la carta autógrafa –en
un sencillo marco- como documento fehaciente de la última voluntad del
ilustre doctor.

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La patrona de la ciudad, alcaldesa mayor perpetua

LAS
MEMORIAS DE DON BRUNO QUINTANA QUINTANA

PÁRROCO
DE GUÍA (1943-1982)

 

La Patrona de la ciudad, alcaldesa mayor perpetua

En el transcurso de estos últimos cuarenta años, los elocuentes
panegiristas de las glorias de la Santísima Virgen de Guía, en sus
fiestas patronales del quince de agosto, hacían hincapié en un hecho
trascendental que recogió Marín y Cubas en uno de los capítulos
de su libro sobre la historia de Canarias, revelando que la primera misa
celebrada en La Isleta por el Deán Bermúdez, acompañando a Juan
Rejón
y demás expedicionarios que venían a conquistar la isla, fue
en honor a Nuestra Señora de Guía. Dijo el historiador en el libro
citado: ".....Llegaron a la Gran Canaria, a dar fondo, de madrugada a
el salir la luna, con silencio, al puerto de Las Isletas, el día 24 de
junio de el señor San Juan Bautista", "...Dixo el Deán la
Primª misa de la luz a nuestra Sª de Guía en la playa de la Ysleta,
después de dixeron otras".

Entre los elocuentes oradores a los que me refería al principio, uno
fue don José Rodríguez Rodríguez, vicario, coadjutor que
fue de esta parroquia desde el año 1.938 a 1.943, y a quien tanto le debe
Guía por el enorme impulso que imprimió a la cultura en todas las clases
sociales de esta comarca, erigiendo, con gran esfuerzo y entusiasmo -en
colaboración con el licenciado farmacéutico don Juan Izquier Monagas
y don Vicente Barea Mota, teniente del ejército- el colegio de
Segunda Enseñanza "Santa María", de cuyas aulas salió una
pléyade de jóvenes que emprendieron, con grandes conocimientos básicos,
sus carreras académicas y universitarias, y que hoy, ocupando elevados
puestos en la sociedad, son honra de su ciudad.

Pero volviendo a los oradores, el 15 de agosto de 1.976, fue el
reverendo don Nicolás Godoy Herrera el que, en su documentadísimo
y elocuente panegírico, glosó esta gloriosa efeméride de la primera
misa del Deán Bermúdez.

Todos aceptábamos muy complacidos y satisfechos estos datos
históricos que nos exponían –sin darles mayor trascendencia en el
devenir de los días de esta Parroquia y Ciudad, que fueron
"bautizados" con el glorioso nombre de Santa María de Guía-,
hasta que llegaron a cumplirse los quinientos años de la fundación de
Las Palmas de Gran Canaria, efectuada, precisamente, por Juan Rejón al
fondear y desembarcar en La Isleta, estableciendo al dirigirse hacia el
sur su Real de Las Palmas, en la margen derecha del riachuelo Guiniguada,
concretamente el 24 de junio de 1.478.

Al ser aireada y celebrada esta gloriosa efeméride por el Ayuntamiento
de la capital de la provincia, hice caer en la cuenta a las autoridades de
Guía que también se cumplía medio milenio de la celebración de la
primera misa en honor de Nuestra Señora de Guía. Por tal motivo, el
Ayuntamiento de esta ciudad, a cuyo frente estaba el alcalde José
Carlos González Ruiz
, se percató de la importancia de esta fecha
histórica y, en sesión celebrada el día 27 de julio de 1.978, acordó
por unanimidad lo siguiente, según copia de dicho acuerdo que solicité y
que transcribo literalmente en esta crónica para perpetua memoria:

"Don Francisco Bethencourt Toribio, secretario del
Ayuntamiento de Santa María de Guía de Gran Canaria, certifica: Que el
pleno de este Ayuntamiento, en sesión celebrada el día 27 de julio del
presente año, acordó por unanimidad: Asuntos de la presidencia. Moción
del señor alcalde sobre nombramiento de la Virgen de Guía como Alcaldesa
Mayor Perpetua. Se dio lectura a la moción sobre la posibilidad de
acordar el nombramiento de la Santísima Virgen Santa María de Guía como
Alcaldesa Mayor Perpetua de la ciudad, dado que en este año se cumplen
los quinientos años de la fundación de la ciudad de Las Palmas de Gran
Canaria y dado que también, hace quinientos años, según fuentes
históricas, se celebró la primera misa en La Isleta ante una imagen de
Santa María de Guía. Por unanimidad se acordó aceptar la moción y
nombrar Alcaldesa Mayor Perpetua de la Ciudad a la Santísima Virgen de
Guía, facultándose al alcalde para organizar los actos y para que se le
haga el nombramiento el próximo día 15 de agosto, día de la
Patrona".

Bien informado, pues, de este acuerdo municipal tan grato y de tanta
trascendencia histórica para esta Parroquia, me puse en comunicación
casi de inmediato con el señor alcalde para tratar de este interesante
asunto y programar los actos y los pormenores que habían de efectuarse
para, de una manera solemne y pública, declarar oficialmente Alcaldesa
Mayor Perpetua a nuestra Patrona, y al mismo tiempo hacerle entrega del
bastón de mando, símbolo de esta alta dignidad y cargo. Después de un
amplio cambio de impresiones, acordamos llevar a cabo el acto en las
fiestas patronales. El día quince de agosto de 1.978, a las doce horas,
con asistencia en pleno de la Corporación Municipal, y con la grata
presencia del alcalde de Santa Lucía de Tirajana, don Manuel Sánchez
Araña
; el alcalde de Gáldar, don Antonio Cambres Jiménez; el
alcalde de Agaete, don José Antonio García Álamo; y el alcalde
de San Nicolás de Tolentino, don Celestino Suárez Espino, dio
comienzo la solemnísima función religiosa concelebrada, presidida por el
párroco que esto escribe y los presbíteros don Andrés de la Nuez
Rodríguez
, párroco de Ingenio; don Francisco Rodríguez y Rodríguez,
párroco de Guanarteme; don José Rodríguez y Rodríguez, delegado
diocesano de Cáritas; don Teodoro Rodríguez y Rodríguez,
párroco de San Juan Bautista de Telde; don Agustín Chil Estévez,
párroco de Gáldar; don Santiago Godoy Herrera, párroco de
San Isidro de Gáldar; don Higinio Guerra Arencibia, párroco de La
Atalaya de Guía; don Manuel Déniz Déniz, párroco de Agaete; don
Leonilo Molina Ruiz, párroco de San Nicolás de Tolentino;
don Pedro Monzón Suárez, párroco de la Montaña de Gáldar; don Santiago
Suárez León
, párroco de Montaña Alta de Guía; don Fernando
Quintana Quintana
, capellán del Hospital de San Roque (Guía) y
hermano de este cronista; don Rafael Izquier Hernández,
vicario-coadjutor de esta parroquia; don Manuel Reyes Brito,
formador del Seminario Menor; Don Nicolás Godoy Herrera, párroco
de San Antonio y San Lorenzo de Las Palmas; don Jorge Cabrera,
coadjutor de San Agustín de Las Palmas; y don Antonio Hernández
Rivero
, beneficiado y notario eclesiástico. Fue precisamente este
último quien tuvo a su cargo el panegírico, glosando la efeméride. Y,
en el Ofertorio, el alcalde, don José Carlos González Ruiz,
hizo la ofrenda solemne del nombramiento de la Virgen como Alcaldesa.

Desde entonces, la Virgen ha salido a las calles de la ciudad con su
bastón de mando, de rica madera y mango de oro, que fue donado por don Luis
Fernando Estévez Guerra
, y sus hermanas, que lo poseían sus padres,
ya difuntos, por su herencia de su pariente don Francisco Martín Bento
–procurador de tribunales y pariente del Poeta Bento-, que lo
donó al abuelo paterno del señor Estévez Guerra, don Salustiano
Estévez Martín
, médico que fue por muchos años de este municipio.
Este valioso bastón está expuesto en la vitrina de prendas de la Virgen,
en el Camarín, y solo se coloca en el trono en las fiestas patronales del
quince de agosto. La Patrona, junto a su imagen, permanentemente tiene
colocado otro bastón de buena madera y mango de plata, que donaron don José
Molina Martín
y su esposa doña Francisca González Reina.

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El cristo de la centenaria cruz del "calvario"

LAS
MEMORIAS DE DON BRUNO QUINTANA QUINTANA

PÁRROCO
DE GUÍA (1943-1982)

 

El Cristo de la centenaria Cruz del "Calvario"

En la pág. 158 de las memorias de don Bruno Quintana Quintana, dedica
especial atención a la historia profesional del escultor Cayetano
Guerra Aguiar, donde destaca todos los pasos desde que empezó
los estudios en el Colegio de las Dominicas hasta que, terminado el
Bachillerato, pasó por universidades de Madrid, Barcelona y Zaragoza,
donde estudió Ciencias Exactas, y, nuevamente en Gran Canaria, obtuvo la
licenciatura en Bellas Artes y empezó a dedicarse a la docencia. Dos
obras narra don Bruno en sus impresiones, rodeadas de curiosidad y
emotividad...

Una de las primeras obras escultóricas que don Cayetano Guerra
Aguiar
ejecutó fue un pequeño busto, de singular belleza, de su hijo
Cayetano, de 4 años, para ser colocado en la hornacina de la Virgen de
Guía, frente a su sagrada imagen y a la derecha de la misma. Y, en
efecto, allí está colocado, en la base de la jamba.

La segunda obra que ha realizado, que nosotros sepamos hasta el
momento, de mayor envergadura, ha sido un Cristo Crucificado, de regular
tamaño –1,50 metros-, de línea clásica y perfecta armonía, que
esculpió en el año 1.982 en caoba, que luego no policromó sino que
trató con una substancia especial y secreta, inspirada por su depurada
técnica, que le imprime una tonalidad uniforme de original belleza mucho
a los observadores, sobre todo a los entendidos en arte.

La Cruz en que fijó o "clavó" el Cristo es de tea muy
curtida por la acción del sol, humedad, viento, etc. Tiene más de un
siglo y estaba colocada en el "Calvario" o poyo existente en
Berbería, lugar cercano al Albercón de la Virgen, a la vera de la
carretera general primitiva donde antiguamente los vecinos de San Felipe,
El Hormiguero, Gallego y otros barrios de Guía colocaban los féretros de
los fallecidos en los mismos, mientras la comitiva fúnebre descansaba la
larga caminata. De la citada Cruz, por la acción de los elementos, se
desprendieron los brazos, y habiéndose percatado de tal deterioro el
vecino de Guía y propietario, don Guillermo Domínguez Padrón,
retiró el pie vertical y los brazos de la citada cruz, conservándola
con gran veneración en la casa solariega que poseía muy cerca, en
Barranco Hondo. Con gran diligencia, digna de encomio, adquirió una nueva
cruz de tea que colocó en el lugar, donde aún permanece, y luego
bendije.

Al enterarse este señor de que don Cayetano Guerra estaba esculpiendo
un Cristo Crucificado, le visitó y, entusiasmado por la obra de arte que
ejecutaba, generosamente l e ofreció la Cruz que conservaba en su casa,
pues comprobó que dado el tamaño de la imagen ésta encajaba
perfectamente en ella. Y dadas las huellas que los elementos habían
dejado grabadas en la misma, imprimía al conjunto un matiz de antigüedad
y de sobriedad. El escultor, muy complacido, aceptó tan valioso don.

Terminado el Cristo y reconstruida la Cruz, sigilosamente fueron
llevados por los señores don José Benítez Rodríguez y don Carmelo
García García
al templo parroquial, para en su momento oportuno y
colocados en su sitio, dar la sorpresa al público. La Cruz con el Cristo
fue subida a la Sala de Luján, ubicada en el Camarín, y en la testera de
la misma lo colocaron, enmarcado por dos piezas de morera, bellamente
talladas por el fino ebanista don Juan Serrano Moreno.

El día de julio de 1.982, terminada la misa de las siete y media de la
tarde, invité a todos los fieles a que asistiesen a la bendición del
Cristo Crucificado, obra maravillosa del escultor don Cayetano Guerra,
quien me lo regaló como cura de esta parroquia y que yo, con profunda
gratitud, lo dono a la parroquia que he regentado durante 39 años.
Bendije el Cristo, siendo los padrinos los tres hijos del escultor:
Cayetano, de 12 años; María de Guía, de 8, y Marta de 6. Asistió
también la esposa del artista, doña Aurora Artal Fernández,
aunque no lo hizo el escultor por cuestión temperamental o modestia...

Antes de bendecir el Cristo, dirigiéndome a los asistentes, leí el
siguiente escrito, que quedará como documento fehaciente para la historia
parroquial: "Yo Bruno Quintana Quintana, cura de Santa María de
Guía, he recibido del eximio escultor don Cayetano Guerra Aguiar,
licenciado en Bellas Artes y catedrático de Dibujo en el Instituto de
Guía, natural y vecino de esta ciudad, un Cristo Crucificado de 1,50
metros de tamaño, sin policromar, esculpido en caoba, como obsequio a mi
persona. Yo, profundamente agradecido, en plena conformidad con el
escultor, lo dono a la Parroquia para que sea colocado permanentemente en
el Camarín de la Virgen, enmarcado por dos grandes piezas de morera
tallada por el fino ebanista, muy apreciado, don Juan Serrano Moreno. Se
fijó el simbólico precio de cinco pesetas por esta valiosa entrega,
significativas de las cinco principales llagas de Jesucristo, manantiales
inagotables de gracia y vida para todos los humanos de buena
voluntad".

El escultor, actualmente está terminando una imagen de San Francisco
de Asís, casi de un metro, con un maravilloso y clásico tratado de
paños. Fue un encargo que le hizo, hace tiempo, el ingeniero de Montes
don Manuel Díaz Cruz. También esculpió un bello busto de su
padre, don Juan Guerra Galván, que regaló a su madre doña Reyes
Aguiar Guerra
. Posee una buena colección de figuras pequeñas, de
línea clásica, que realizaba como estudios escultóricos; p.e., un
discóbolo, una dolorosa, niños, etc.

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La extraña desaparición de santiago el mayor del sepulcro

LAS
MEMORIAS DE DON BRUNO QUINTANA QUINTANA

PÁRROCO
DE GUÍA (1943-1982)

 

La extraña desaparición de Santiago el Mayor del Sepulcro

El artístico y valioso sepulcro del Cristo Yaciente, obra maestra y
maravillosa ejecutada para esta parroquia por el eximio escultor canario
don José de Armas Medina, se halla rematado por doce bellísimas
imágenes con aire barroco representativas de todos los apóstoles. Cada
una de veintidós centímetros de alto, al igual que los cuatro personajes
del Calvario.

Como dicha imágenes estaban colocadas solamente sostenidas por un taco
de madera, todos los años con motivo de la Semana Santa, se retiraban del
mismo días antes para someterlas a una limpieza a fondo, liberándolas
así del polvo que se incrustaba en los pliegues de los paños de las
mismas. Allá por el año 1.973, con el fin de llevar a cabo dicha tarea,
empezamos a retirar las imágenes y notamos que faltaba precisamente la de
Santiago el Mayor...

Nos quedamos perplejos, apenados, pero acordamos guardar absoluto
silencio, no dando publicidad al hecho, para evitar el escándalo que de
ello se sigue, averiguando si fue robado o desaparecido.

Y si alguien, admirando el conjunto artístico de la obra, se daba
cuenta de que faltaba una de las imágenes de los apóstoles y preguntaba
por ella, para no darle cariz de alarma se le contestaba, sencillamente,
humorísticamente, que era muy natural que faltase una imagen, pues ya
saben ustedes que Judas Iscariote se marchó a concertar con los fariseos
la entrega de Jesús y el precio de la misma, y por lo tanto está vacío
su sitio. Con esta explicación humorística se reían y la cosa no pasaba
adelante averiguando si fue robada o no.

Pero el hecho tenía que comentarlo con alguien por si encontraba
alguna solución o pista de su desaparición. Y en cierta ocasión le dije
a don Miguel García Lorenzo y a su distinguida esposa,
doña María Teresa Saavedra Galván, que pasaban una temporada en
la Playa de las Nieves de Agaete. Ellos, lamentando también el hecho de
que sustrajeran la imagen de Santiago el Mayor del Sepulcro, dejando
mutilada la gran obra de arte, me prometieron habla con el autor de la
misma, don José de Armas, que pasaba también temporadas en dicha playa,
por si quería tallar otra imagen del apóstol citado y llenar así aquel
vacío que no había dejado Judas, sino algún aprovechado.

En efecto, Don José de Armas, al enterarse de tal desafuero, tomó
mucho interés en deshacer el entuerto y vino a Guía para tomar medidas y
así tallar una nueva imagen, porque, según dijo, antes de morir quería
dejar completa su obra, que tanto quería y visitaba con frecuencia.
Tallón la imagen de Santiago del mismo tamaño que las otras, aunque más
estilizada y con aire de estilo bizantino.

En poco tiempo la realizó y él mismo, acompañado de su distinguida
señora, vino a Guía a entregarla y colocarla en el sepulcro con claras
muestras de regocijo y alegría, compartida con nosotros, al ver su mejor
obra artística completada de nuevo.

Fue un obsequio generoso, pues don José de Armas no quiso cobrar nada
y sólo aceptó el insignificante obsequio de dos botellas de licor. Los
fieles, al enterarse de este "nuevo" Santiago el Mayor para el
Sepulcro del Cristo yaciente, desfilaban ante él para admirar la bella
obra.

Luego, para evitar que en adelante no siguiesen expoliando el conjunto,
orgullo de la Parroquia de Santa María de Guía, se determinó que las
pequeñas imágenes –tanto de los apóstoles como los cuatro ángeles
colocados en las esquinas y las otras cinco imágenes, que rematan el
Sepulcro-, se fijasen al mismo bien atornilladas, de modo que resultase
difícil apoderarse de ellas. Y hasta ese día, ocho de junio de mil
novecientos ochenta y uno, se halla esta grandiosa obra completa y en
perfecto estado de conservación en la capilla, primera de la derecha al
entrar al templo parroquial.

Que Dios conserve para siempre esta obra de arte, exponente claro del
talento de su autor, don José de Armas Medina, y del gesto espléndido y
gracioso de doña Eusebia de Armas Almeida, viuda del
general de la Guardia Civil, don Ignacio López de Ogayar, a
la parroquia de sus amores, Santa María de Guía.

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Santa María de Guía

Dedicados a la preservación, estudios y divulgación del rico patrimonio histórico y cultural del municipio de Santa María de Guía de Gran Canaria. El Archivo Vivo de Historia y Tradición


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