Eusebia de Armas

Eusebia de Armas Almeida

 Eusebia
de Armas, Hija Predilecta de Guía, manda a construir en 1947 el edificio
que posteriormente albergó el Colegio de los Salesianos, creando por
testamento una "fundación", legando la totalidad de sus bienes,
derechos, títulos y acciones a la Diócesis de Canarias, para que fueran
destinados al sostenimiento de un Colegio regido por los Salesianos o
en su defecto por cualquiera otra comunidad religiosa dirigida por
sacerdotes, con la obligación de atender económicamente a 20 alumnos
pobres en régimen de internado, así como al número de externos que las
circunstancias permitiera.

En el verano de 1955 comienzan su labor educativa los padres Salesianos en Guía, que se desarrollada hasta agosto de 1971, año en que abandonan Guía, por discrepancias con el Obispado, y la administración de los bienes de Eusebia de Armas Almeida.
 
Texto: Sergio Aguiar Castellano.



 
 


Personajes populares 5

PERSONAJES POPULARES DE GUÍA (5)

Cristóbal García Osorio

Por Juan Dávila-García

Nunca he sido proclive a escribir sobre los miembros de mi familia,
-estimo que no es ético-, que por alguna circunstancia o razón hayan
sobresalido o destacado en algún tipo de materia, ya sea artística,
musical o intelectual. Sin embargo hace algunos meses me ví impelido a
redactar un memorando destacando las virtudes de mi padre Juan Dávila
González y de mis primos Juan Francisco y Alberto Dávila Ossorio, dado
que existía un motivo más que justificado para así hacerlo, ya que se
ponía en tela de juicio su sapiencia en el arte de la música y el
folclore en favor de otro personaje de mi pueblo totalmente anodino en tales lides y que es
justo reconocer que levanto una serie de polémicas totalmente inadecuadas
en contra de lo por mi escrito. Pero nunca me amilane pues me limite a
decir la verdad más elocuente en la que sigo ratificándome.

Animado por un extraordinario amigo guíense, amante incondicional de
nuestro terruño, -al igual que yo-, con el cual hablo diariamente por
teléfono, me refiero a Manolo Moreno Miranda, hijo de un gran bandurrista
coetáneo de mi padre y gran amigo nuestro, Manuel Moreno conocido por
Manuel el sacristán. Voy a intentar con humildad hablar de mi tío
Cristóbal García Ossorio, y lo voy hacer obviando su faceta de gran
artesano cuchillero, -quizás el más importante que haya habido-, y de su
otra afición en la cual destaco con elocuencia, como fue la música. Solo
voy a enjuiciar sus atributos de intelectual, dibujante, pintor y de los
que revistieron siendo el Bibliotecario Municipal de Guía, cuando este
templo de la sabiduría estaba ubicado en la calle Medico Estévez y que
posiblemente las nuevas generaciones guíenses desconozcan.

Mi tío Cristóbal, fue un artista, y lo manifiesto con total rotundidad
y consciente de la transcendencia de tan significada palabra,
proponiéndome así acreditarlo. Me estimo en haber sido y ser un gran
lector, parte de esta afición que en mi perdura se la debo a mi querido
tío citado, ya que desde muy joven, me inicio en la lectura de algunos
clásicos, -especialmente autores franceses-. Dada su condición de
bibliotecario me abastecía de buenos y acreditados libros. Cuando tomo
posesión como tal, la situación de la Biblioteca Municipal, era caótica,
pero el con la paciencia que le revestía, le fue dando forma y manera,
consiguiendo que la misma adquiriera la categoría que siempre ha tenido,
como hoy en manos de mi buen amigo Sergio Aguiar Castellanos, aunque la
cantidad de volúmenes existentes en aquella época no era muy abundante.
Tenía un gran facilidad para redactar y su ortografía y caligrafía eran
muy refinada. Solía hacer carteles con dibujos y pinturas de constatado
valor, que servían para anunciar eventos y actos festeros correspondientes
a la festividad de la Virgen de Guía.

Recuerdo que siendo yo bastante pequeño se empeño en construir un
artilugio para encuadernar, y lo consiguió, cuando se lo presento a sus
amigos estos quedaron maravillados ante tan elocuente trabajo, quiero
hacer constar que los libros que encuadernaba los rotulaba a fuego,
utilizando para ello una especie de gordos lapices de cobre que tenían las
letras grabadas en relieve en su parte anterior que calentaba y
posteriormente aplicaba al objeto encuadernado, la rotulación resultaba
brillante especialmente por la variedad de letras que tenia en esos
lapices citados. De esa misma manera grababa trofeos, de diferentes
índoles, cintas y hacía unos diplomas de relevantes connotaciones.

En aquellos tiempos la mayor parte de los libros que el confeccionó
procedían de las entregas semanales de fascículos y cuando completaba todo el texto
hacía la encuadernación. Sus autores preferidos entre otros, eran Xavier
de Montepin, los Dumas, Honorato de Balzac, Marlowé, Shekaspeare, Zane
Grey, solía leer algún clásico español, como Miguel de Cervantes, Lope de
Vega, Garcilaso, Jorge Manrique, Berceo, Quevedo, Pérez Galdos y algún que
otro más.

Cuando terminaba de trabajar en la herrería de mi abuelo, y llegaba a
la casa se acicalaba y se iba a la Biblioteca, que la tenía enfrente.
Algunas veces se llevaba su saxofón alto y aprovechando algún rato de
tranquilidad se dedicaba a repasar partituras musicales recién publicadas.

Según me comentaba mi madre siendo un niño, se desapareció y llegando
la hora de almorzar, no aparecía, cuando así lo hizo, -parece ser que
estaba debajo de su cama-, le enseño a sus padres y hermanos con gran
orgullo una baraja que había confeccionado, utilizando trozos del cartón
de las cajetillas de cigarros "Cumbre", que nada tenían que envidiar a las
confeccionadas de manera impresa.

Cristóbal, mi tío siempre se ha merecido el reconocimiento del pueblo
que lo vio nacer por las grandes virtudes que le revestían y que no eran
pocas. En tertulia alguna jamás ha salido a relucir su nombre, y estimo
con elocuente humildad, que su quehacer merece ser reconocido y difundido
a los cuatro vientos, su elocuente preparación intelectual así lo
demandan. Si algún día se me permite y en el foro adecuado para ello podía
hablar de todos estos personajes que le han dado ha Guía una fragancia y
elocuencia jamás igualada.

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Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

Julio 2006.

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 10/12/2009.


Juan, Cristóbal, Pepe y Camilo, herreros

 NUEVA EDICIÓN 2008




Una publicación de Juan Eugenio García del Pino. Edición 2008.

VER REPORTAJE COMPLETO



El Cuchillo de Guía



 

Por
Alejandro C. Moreno y Marrero


El Cuchillo Canario
de Flores, también denominado Cuchillo de Guía, es aquel modelo de cuchillo
caracterizado por los adornos florales o vegetales que tradicionalmente se ha
elaborado en la ciudad de Guía de Gran Canaria. La primera referencia que se
tiene acerca de esta variedad cuchillil nos lleva a la obra del prestigioso
cuchillero guiense José Batista y González, creador del Cuchillo de Flores hacia
1880. Así, el diario grancanario “El Liberal”, de fecha  9 de mayo de 1892,
informaba que José Batista fue galardonado con la Medalla de Oro al Mérito
Artístico en la "Exposición Fiesta de las Flores", celebrada en Las Palmas de
Gran Canaria entre los meses de abril y mayo del citado año por la realización
de un Cuchillo Canario de Flores.

Según puede leerse en una factura extraída del Archivo Municipal de Guía de Gran Canaria (sección de Fondos del procurador D. Pedro Bautista Hernández) donde se recogieron todos los objetos que desde esta ciudad se llevaron a tal exposición, “D. José Batista llevó tres cuchillos, de los cuales dos de ellos eran con la hoja del país y cabo de cuerno e incrustaciones en plata, y el tercero de ellos era con la hoja de la "Fábrica de Toledo", con incrustaciones en oro y plata. Con el transcurrir de los tiempos, aquella labor más artística que artesanal iniciada por el orfebre José Batista a finales del s.XIX sería continuada, enriquecida e incluso mejorada por su primogénito Vicente Batista y León (conocido popularmente como "Maestro Vicente Batista" y quien ha sido, sin lugar a dudas, el mejor cuchillero que han visto nacer nuestras islas) así como por su nieto (hijo homónimo del anteriormente mencionado) Vicente Batista López.

Además, a esta familia de constructores guienses no sólo se les atribuye el empleo por primera vez de los motivos florales o vegetales en el mango del Cuchillo Canario sino que también se les considera pioneros en la utilización en ellos el denominado jaqueado, damero o ajedrezado de marcada ascendencia hispanoárabe.  

El Cuchillo Canario de Flores o de Guía, dado el asombroso labrado del mango, generalmente se ha presentado para los maestros cuchilleros como el más complejo a la hora de su elaboración, con lo que se trata de los más costosos de su especie. De entre los maestros artesanos que han contribuido profundamente al desarrollo y engrandecimiento de este modelo de cuchillo de adornos florales que hoy nos ocupa, hay que destacar sobremanera a los afamados constructores Cristóbal García Ossorio, Rafael Torres Ossorio (Medalla de Oro al Mérito Artístico en 1969) y, finalmente, Francisco Torres Rodríguez (hijo del anterior), uno de los pocos cuchilleros en activo especializados en la elaboración del Cuchillo de flores.

Así pues, por todos es sabido que el municipio de Guía de Gran Canaria siempre ha destacado por la elaboración del tan llevado y traído Queso de Flor, no obstante, no debe hacerse caso omiso a la importancia histórica de la fabricación del Cuchillo de Flores, pues, como decíamos, estamos hablando de una variedad cuchillil originaria y desarrollada exclusivamente en esta localidad.

NOTA: Los Cuchillos Canarios del Flores o de Guía que ilustran el presente trabajo pertenecen a la colección particular del autor. El primero de ellos fue realizado por el maestro artesano Francisco Torres Rodríguez (año 2001), mientras que el segundo es obra del insigne cuchillero guiense Cristóbal García Ossorio hacia 1950. 

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Santa María de Guía, 01 de Diciembre de 2006.  

E-mail: alejandromorenomarrero@yahoo.es




Santiago García,


Santiago García,

"El Charlot de Las Palmas"



Por Santiago Gil




Santiago García Díaz, el Charlot de Las Palmas, fue
todo un personaje. Era hijo de Zenobio García Bautista y de Bárbara Díaz
Moreno, hermano de Tomasín, y amigo de muchos grancanarios que le
acompañaron en uno de los entierros más festivos, surrealistas y curiosos
que se hayan visto jamás en Gran Canaria. Cuando Santiago murió, justo un
par de días después de haber terminado los carnavales de 2001, se dieron
cita en el cementerio de San Lázaro de Las Palmas de Gran Canaria todas
las murgas, comparsas y carnavaleros de pro vestidos con sus trajes de
gala y con toda la parafernalia festiva, colorista y bullanguera que les
acompaña siempre. Lo había pedido mil veces: "quiero que me entierren
vestido de Charlot y que mi entierro sea una fiesta llena de carnavaleros
con ganas a divertirse". Así fue, y las numerosas personas que acudieron
la tarde de aquel domingo de marzo en que lo enterramos pueden dar fe de
ello.

Podría decir que era un hombre polifacético y
sorprendente. Fue practicante, cirujano callista y enfermero, estudió en
Madrid, pero desde que pudo se escapó del frío y se vino a ejercer a Gran
Canaria, en donde estuvo en diferentes destinos, sobre todo en Tamaraceite,
en el antiguo Hospital del Pino y en Prudencio Guzmán, además de mantener
siempre su consulta particular de callista (nunca nadie pudo convencerlo
para que pusiera podólogo en la placa, que es como se les llama hoy en
día). Tuvo 8 hijos. Era el animador de todas las fiestas, y su humor
certero, socarrón y atinado le convertía en el gran protagonista de
cualquier encuentro de amigos.

Santiago había nacido en Guía de Gran Canaria en 1928 y
el destino quiso que muchos años después, cuando salía de una entrevista
en Radio Mirador, en el edificio donde en su día estuvo el Banco Hispano
Americano, también fuera en su pueblo natal donde encontrara la muerte una
malhadada tarde del mes de marzo de 2001. Siempre fue un carnavalero
incorregible. Incluso en los años del franquismo en que estuvieron
prohibidas las carnestolendas se las arreglaba para disfrazarse y para
escaparse a las pocas fiestas que había en La Isleta, en Agüimes o en
Agaete.

Lo de Charlot le vino por la pasión que sentía por el
personaje que interpretara magistralmente Charles Chaplin. Santiago se
identificaba con la ternura, la ironía y la humanidad del personaje. Por
eso, según se permitió la celebración de los primeros carnavales en los
albores de la democracia, dedicó varias horas al día a visionar las
películas de su alter ego y a caminar por las calles de Las Palmas, una
vez salía de su consulta en González Roca, imitando los andares y los
movimientos de Charlot. Santiago, sin embargo, le puso su sello
particular, la ternura que él sabía sacar de sí mismo para ponerla en la
mirada y en los gestos del personaje. Se sentía Charlot, y hubiera querido
vivir toda su vida en la piel de su inocencia y su bonhomía.

Su espíritu festero también le convertía en un
personaje habitual de la Romería de Las Marías de Guía, una cita a la que
no faltaba así estuviera con cuarenta de fiebre o tuviera que recuperar
horas durante varios meses en sus trabajos. En el cuarto de los trastos de
la casa de su madre en Las Barreras, a buen recaudo bajo la vigilancia de
Tomasín, Santiago guardaba una guitarra ajada y media desconchada cuyas
cuerdas eran liñas de las que se usan para tender la ropa. Con esa
guitarra y convenientemente ataviado de canario se perdía por las calles
de Guía acompañando las interpretaciones de timple y las folías,
seguidillas y saltonas que iba improvisando un eufórico Tomasín al que
Santiago sabía sacarle lo mejor de sí mismo. Sabía ponerse al nivel de su
inocencia, de su ternura y de su forma de entender el mundo y a sus
gentes.
Con Tomasín ya había sido
Charlot antes de empezar a encarnar al personaje, y claro, lo de Tomás con
él era auténtico locura, y casi me atrevería a afirmar que su hermano
Santiago era la persona que más quería y con la que más a gusto se
encontraba. Había una complicidad de miradas y de gestos como pocas veces
he vuelto a encontrar entre dos seres humanos. A los dos los encontramos
ahora inmortalizados en sus respectivos monumentos por las calles de Guía,
uno en la plaza de San Roque, siendo como era, y el otro llegando a la
casa de su madre en Las Barreras, siendo como siempre quiso haber sido, de
Charlot.


Los homenajes a Santiago han sido múltiples, no sólo por los
carnavaleros. Fue un hombre que dejó una huella imborrable entre
quienes tuvieron la suerte de tratarlo y de compartir con él buenos
momentos de parranda y diversión o conversaciones salpicadas de
genialidades permanentes. Nos queda el recuerdo y las miles de
anécdotas e instantáneas que aparecen apenas cerramos los ojos. Creo
que los guienses sentimos un orgullo muy especial por haber tenido a
Santiago tan cerca y por haber podido disfrutar de su forma de
entender la vida.


La gente de su generación te para y te cuenta las muchas historias
que protagonizó el bueno de Santiago García Díaz durante su vida. En
Guía era conocido como Santiago el de Zenobito, y por mucha fama que
le diera lo de Charlot los de su pueblo nunca le dejaron de llamar
como le habían conocido desde que siendo niño ya se le veía venir
toda la fiesta y toda la ternura que llevaba encima. Un placer
haberte conocido, Santiago. El Charlot que todos llevamos dentro
sigue compartiendo contigo buenos e inolvidables momentos.

CARTEL DEL CARNAVAL 2007

 


Santiago Gil
 


Noviembre de 2006.

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 21/06/2009.


Santiago García, Charlot

Por Santiago Gil

Santiago García Díaz, el Charlot de Las Palmas, fue todo un personaje. Era hijo
de Zenobio García Bautista y de Bárbara Díaz Moreno, hermano de Tomasín, y amigo
de muchos grancanarios que le acompañaron en uno de los entierros más festivos,
surrealistas y curiosos que se hayan visto jamás en Gran Canaria.

Cuando
Santiago murió, justo un par de días después de haber terminado los carnavales
de 2001, se dieron cita en el cementerio de San Lázaro de Las Palmas de Gran
Canaria todas las murgas, comparsas y carnavaleros de pro vestidos con sus
trajes de gala y con toda la parafernalia festiva, colorista y bullanguera que
les acompaña siempre. Lo había pedido mil veces: "quiero que me entierren
vestido de Charlot y que mi entierro sea una fiesta llena de carnavaleros con
ganas a divertirse".

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Mas Información

 

RAFAEL BENTO Y TRAVIESO

Guía de Gran Canaria, 1782 - Las Palmas de Gran Canaria, 1831

 BIOGRAFÍA


En su pueblo natal estudia las primeras letras. En 1797 su padre solicita el
ingreso de su hijo en el Seminario, ingresando en el mismo en diciembre del
citado año. En 1803 regresa a Guía, al año siguiente se casa, y en 1805
entra de cadete en el Regimiento Provincial de Guía. Sus obligaciones
militares no le impiden desarrollar su vocación poética. En 1806 tiene sus
primeros roces con la Inquisición, desde entonces y hasta 1819 su nombre
está presente en varias causas emprendidas contra él por el Santo Oficio, a
causa de su talante liberal, sus ideas vanguardistas y su educación
ilustrada. De 1816 a 1818 andará por tierras peninsulares, Sevilla,
Barcelona, Madrid, son ciudades que visita. Los últimos años de su vida
transcurren en su ciudad natal, desempeñando durante un tiempo el cargo de
secretario del Ayuntamiento de Gáldar. A través de su obra denuncia la tala
del bosque de Doramas, exalta la figura del General Tomás Morales a su
regreso de América, elogia la labor de los milicianos de Guía y satiriza a
determinados personajes militares, civiles y eclesiásticos, principalmente
de Guía y Gáldar.

 OBRAS




Los himnos, responsorios y festividad del SS. Corpus Christi (1806),
poesía

Con
motivo de lo acaecido en la ciudad de Cádiz
(1809), poesía
Zaragoza rendida (1809), poesía

El
sueño de La Laguna
(1811), poesía

La
recompensa del amor
(1817), comedia

Los
triunfos de Sarnópolis
(1820), poesía


Epístola a la Universidad
(1820), poesía


Narciso o el amante de sí mismo
(1825), comedia

La
destrucción de Doramas
(1825), poesía



Oda con motivo de la tempestad acaecida en Gran Canaria

(1825), poesía

El
descubrimiento feliz
(1831), comedia



Sátira, donde se trata de la nobleza
(1831), comedia



Soneto sobre Guía y Gáldar

 VALORACIONES

"[...] Rafael Bento, con matices neoclásicos y prerrománticos en su obra, y
siempre situado por los estudiosos de la literatura canaria entre los poetas
de corte prerromántico, es [...] sobre todo un poeta ilustrado". José Évora
Molina, en El poeta Rafael Bento y Travieso (1782 - 1831), 1987.

 TEXTOS
PUBLICADOS EN LETRAS CANARIAS





"Oda con motivo de la tempestad acaecida en la isla de Gran Canaria en la
noche del 19 al 20 de octubre de 1825" (1825)




"Al ver la tumba del Sr. Viera"(1814)

 OTROS
ESCRIBEN SOBRE BENTO




"Rafael Bento y Travieso, el poeta olvidado",

por Joaquín Rodríguez Ramos



Rafael Bento, perseguido por la Inquisición,
p
or Fernando Paetow

 ENLACES





Semblanza en la página del Ayuntamiento de Santa María de Guía




"La
ambición, que todo acaba", en 'El Guanche'

 

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 06/06/2008.


Poeta Bento

Rafael Bento y Travieso

 Posiblemente
sea Rafael Bento y Travieso (ilustrado nacido en Guía) el iniciador del
romanticismo en Canarias desde el punto de vista histórico. 
Hombre
liberal, enciclopedista, defensor de la Constitución y amante de la
libertad, fue vigilado y perseguido por la Inquisición que no aceptaba
la libre (y a veces jocosa) exteriorización de su pensamiento
progresista.


Sirvan como ejemplo los títulos de dos cartas que remite desde Gáldar a D. José de Matos en marzo de 1821 ("Sobre las ventajas y delicias de la libertad política en los Estados" y "Sobre las ventajas de un gobierno representativo y de una monarquía templada") de una de las cuales entresaco el siguiente texto: "Yo no entiendo esto, pero estoy por creer en el Misterio de la Encarnación del Hijo de Dios, al ver que una Señora -Doña Estebana Merino- que no yoga con su marido -Don Juan Gregorio Jaques-, resulta preñada. Bien que el tal marido debió llamarse San José. [...] El sacristán come y bebe; la sacristana jode à sus anchuras y todo se queda como estaba. [...] Cuando los apóstoles salieron del Cenáculo el día que recibieron el Espíritu Santo dijeron los judíos que estaban perdidos de vino porque decían verdades a su modo..."

En 1821 (y tras estancias en Tenerife, Madrid y Barcelona) regresa a la Isla y es nombrado secretario del Ayuntamiento de Gáldar, donde tiene, nada más llegar, problemas con el "Alcalde segundo". Éste le acusa de "poco diligente" y de abandonar las tareas propias del cargo por su dedicación a la poesía. Él alega que necesita un ayudante y exige que no se le encarguen tareas que no corresponden a su categoría administrativa.

El mismo "Alcalde segundo" pide a la Corporación que el poeta "no viva en el Ayuntamiento, pues pocos días hace que se había ido una mujer que tenía arrimada, y dijo el Secretario General que pudo haberse llevado algunos documentos". Al poco tiempo lo acusa de "incuria" (´poco cuidado´). Pero no sólo sale libre ante la comisión de investigación nombrada a tal efecto sino que es aplaudido por la misma por su improvisado recital poético con el que terminó su defensa.

Durante el tiempo que permanece en el Ayuntamiento galdense, su producción en verso es importante. Escribe, por ejemplo, un soneto (Llegaste ya: tu compasivo pecho / descubre al hombre honrado...) "Al Sr. D. Juan Raymond González, en su llegada al pueblo de Galdar (sic), de cuya Parroquia es Pastor y Venerable Beneficiado". Exalta también "Al Presbítero Don Diego Pineda, protector de la fabrica (sic) del nuevo templo de Galdar" en otra composición (¡Gloria al patriota que emulando el celo / del gran Quesada cuya fama brilla...). Igualmente, canta al capitán general Morales en 1926 ("La Villa de Galdar a Morales": Ha nacido en nuestras islas / el más hábil General...). O el largo poema octosilábico "Al nacimiento de la Iglesia de Galdar", en la cual se construyó un pesebre para "la ignota inteligencia" y que termina así: Vuelve, Galdar, a tu antiguo /orden, los portales deja / y en tu verdadero Risco, / que es Amagro, el grano siembra. / El papelón se corroe, / al cabo la ilusión cesa, / y en prueba de tu ignorancia / los monifatos te quedan.

Su inteligente ironía y exquisita formación clásica pronto se manifiestan durante las epidemias que ayudó a combatir con grave peligro para sí mismo. Pero a pesar de las tragedias, queda tiempo para el ingenioso sarcasmo y la necesaria diferenciación
de los municipios vecinos: "Desde que hay Doctor en Galdar hay tétano: Bueno sería que el Doctor Martinez tomase las de Villa Diego supuesto que no puede curar una herida ó una fractura.

El Doctor de tibi-quoque: Según cierta relación / come y bebe con Raymond / para formarse sine utroque. / De que es un alcornoque / no me queda duda alguna, / pues viene a correr la tuna / por placer ó por manía; / mas debe saber que en Guía / no encontrará su fortuna. P.D.: Adiós, mi coronel: venga V. Si le da la gana y si no quédese en su amado galdar (sic) eternamente".

La frase que se recoge en El español en Canarias ("Llevarse como Guía y Gáldar") parece que tiene su razón de ser. Si Bento y Travieso intentó subestimar o menospreciar aparentemente a los vecinos galdenses en sus escritos hay documentos que, sin obnubilaciones por mi parte, apuntan directamente a esa posibilidad. Por suerte, son comportamientos ya superados, pero que dejaron huella en el sentir popular: "Tiene Galdar plaza para cien yugadas de bueyes y un templo más grande que el de Júpiter". "Los galardones los reparte el Rey según su voluntad, por cuya razón este Regimiento se llama de Guía y no de Galdar". "El Regimiento desfiló por la derecha para ir a maniobrar al campo de instrucción de la Nueva Atalaya, esto es, á la plaza de Galdar". "Querrán salir ahora con la antigüedad de la plaza ó corral de Cabras". "Galdar fue Corte o guarida de un Guanarteme degenerado"...

Hombre liberal, sin duda, pero algo coñón.

Nicolás Guerra Aguiar

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PUBLICADO EN: La Voz de Gran Canaria



MAS INFORMACIÓN




D. Bruno Quintana

Párroco Bruno Quintana

 Parte de la historia de la ciudad norteña
-entre los años 43 y 82- está en las "Crónicas de hechos y
acontecimientos
" redactadas por don Bruno Quintana Quintana, fallecido
recientemente, hijo adoptivo de la localidad y que fue párroco en la misma
durante cuarenta años.

 

Respetando escrupulosamente el manuscrito, día
a día aparecerán en nuestras páginas hechos curiosos -¿sabía usted que parte del
Sepulcro de la Iglesia guiense se realizó en el Valle de los Caídos?-, polémicos
-el caso del colegio de doña Eusebia- e, incluso, hechos entrañables -la
adquisición del trono de la Virgen de Guía o sus mantos-.
Santiago Betancort Brito (1998).


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Mas Anécdotas

 

Ag
 ANECDOTARIO GUIENSE

 
Coordina:
Alejandro C. Moreno y Marrero

        Pedro
Forteza
 EN
AUDIO
   
     

1. El pescado de Meína (Audio de
Pedro Forteza)

 
 

2. M'astro Agustín Alemán (Audio de
Pedro Forteza)

     

3. Mi tía Rosario en el balcón (Audio de
Pedro Forteza)

 
 

4. Don Francisco el estelero
(Audio de
Pedro Forteza)
     


5. Don Manuel "el moro"
(Audio de
Pedro Forteza)
 
 

6. Mi madre fue al médico
(Audio de
Pedro Forteza)
     


7. Cuando el Alcalde Juan García Mateos organizó
un "comistraje"
(Audio de
Pedro Forteza)
 
 

8. Pacolín
(Audio de
Pedro Forteza)
     


9. Paco Tlé
(Audio de
Pedro Forteza)
 
 

10. Mi tía en Carnavales
(Audio de
Pedro Forteza)
     
 EN
TEXTO
   
 





1.- Cuando mi padre le pegó al Sargento
Navarro, mutilado de guerra

   

2. De cuando
Gregorio Miranda se clavó una tacha

 

3. De cuando
el racimo de plátano maduró antes de tiempo

   

4. De
una extraña variedad de ave

     

5.-

De cuando Cenobito se tomó un aperitivo en la
tienda de Isidro Pérez

 
 

6.- De los "rifi rafes" de Vidal con los mayordomos
y el párroco, a  cuenta del Sagrado Corazón

     


7.-

De cuando Maestro Benito Álamo se dio un golpe
en la cabeza

 
 

8.-

De la batata gigante de Antonio Meína

     


9.-

De un hombre de cutis fino

 
 


10.-

De la afinación de Maestro Vicente Batista

     



11.- De
unos huevos fritos con sabor a chocolate
   

12.-

De una precipitada despedida

     


13.-

Del engrudo de maestro Agustín Alemán

   



14.- Cuando el Teniente Ojeda tocó "generala" en
Guía
     




15.- Cuando mi padre le pegó al sargento Navarro
   



16.- Cuando el barranco se llevó el puente
     
     



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MARRERO

 

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 04/03/2007.


Santa María de Guía

Dedicados a la preservación, estudios y divulgación del rico patrimonio histórico y cultural del municipio de Santa María de Guía de Gran Canaria. El Archivo Vivo de Historia y Tradición


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