Una entrevista con monseñor salgarminaga

5 de diciembre de 2006 Documentación

LAS
MEMORIAS DE DON BRUNO QUINTANA QUINTANA

PÁRROCO
DE GUÍA (1943-1982)

 

UNA ENTREVISTA CON MONSEÑOR
SALGARMINAGA

Las dudas de la benefactora y el consejo de monseñor BRUNO QUINTANA
QUINTANA

(Por la transcripción: B. de V.)

"Pese a haber sido construido el nuevo edificio
que albergaría el Colegio Salesianos, doña Eusebia Armas no había dispuesto todos sus
asuntos en orden a la redacción del testamento de todos sus bienes y a la constitución
del Patronato que había de regir esta Fundación Benéfica, con gran peligro de que, dada
su avanzada edad (más de setenta años), muriese intestable, pues siempre se mostraba
reacia a admitir las sugerencias encaminadas -con limpia intención- a que pusiese en
regla todas sus cosas para evitar la posibilidad de que sus bienes cayesen en otras manos,
frustrando así los beneficios sociales que, de llevarse a cabo la institución, de su
gran obra se derivarían. Su resistencia a testar provenía de la equivocada idea que se
había forjado en su mente de que, desde el momento que lo hiciera, ya no podría disponer
libremente de sus bienes y podría verse, algún día, en la triste situación de vivir de
la caridad de los demás, como -decía- le había sucedido a una señora de Las Palmas, al
dejar sus bienes cuantiosos a una obra benéfico-religiosa.

Pero, un buen día, encontrándose enferma con muchas molestias
corporales, llamó inmediatamente a su médico de cabecera, don Ramón Jiménez
Domínguez, quien, al observar su enfermedad, notó que era más bien psíquica que
fisiológica, y entonces -me contó ella- diagnosticó:

-Usted no tiene enfermedad alguna, sino una grave preocupación que la
está matando. Usted, doña Eusebia, ¿ha arreglado el asunto de sus bienes dejándolos
todos legalizados y con el destino que usted quiera darles?

-¡Oh!, no, don Ramón -contestó ella-.

A lo que el médico replicó:

-Pues si usted quiere ponerse buena, arregle lo antes posible el futuro
de todas sus riquezas y se pondrá buena.

Ese mismo día, casi inmediatamente a la entrevista con su médico, se
presentó doña Eusebia en la Casa Parroquial, muy preocupada, contándome todo lo que le
había dicho don Ramón y explicándome que deseaba, cuanto antes, hacer su testamento y
arreglar todos sus asuntos en orden a la fundación benéfica. Pero como había muerto su
abogado, don Rafael Cabrera, para ella no había otro letrado que le inspirase confianza.
Dándome cuenta de la gran trascendencia del momento, pues de él dependía el que se
llevase a cabo la obra benéfica proyectada o que todo a su muerte pasase al Tesoro
Público del Estado por no tener herederos forzosos y morir intestada, rápidamente le
propuse: -¿Quiere usted ir esta tarde mismo a Las Palmas para que un abogado la oriente y
empiece a poner todo en regla?

Aunque haya muerto don Rafael Cabrera, hay en Las Palmas muy buenos,
sabios y honrados abogados, que saben interpretar y plasmar dentro de los cánones de un
testamento sus intenciones y proyectos.

Entre ellos tiene usted a don Antonio Limiñana López, muy católico,
inteligente y competente en asuntos eclesiásticos concordados, y que es, además, el
abogado del Obispado.

-Pues sí -contestó doña Eusebia-. Vamos esta tarde mismo al despacho
de ese abogado, para de una vez salir de este estado de ánimo en que me hallo y vivir
tranquila.

Pero antes tengo que hacer constar el propósito firme, inquebrantable,
que alimentaba en su mente la señora, de no entregar sus bienes, ni para fines
benéficos, a ninguna Congregación religiosa, por el pánico que sentía de verse
desatendida como, decía, le había sucedido a una señora de Las Palmas. Aunque yo le
decía que sólo era fantasía popular, alegatos de la gente y que nada de eso era cierto,
no le convencí y se mantuvo firme en su decisión. También abrigaba el temor de que la
Congregación religiosa a la que ella pudiera dejarle todos sus bienes para desarrollar en
esta parroquia y las vecinas su obra benéfica en favor de la juventud económicamente
humilde, enajenase los mismos para invertir en otras poblaciones, dejando a toda esta
comarca privada de tan grandes beneficios.

Por aquellos días había venido a Canarias Sor María del Camino,
general de la Congregación religiosa Misioneras Parroquiales, reciente fundación llevada
a cabo por el padre Rufino Aldabalde en San Sebastián, la cual, uniéndole gran amistad
con doña Eusebia -por haber compartido el inmenso dolor de perder a sus maridos
simultáneamente, fusilados por los enemigos de España en 1936 en dicha ciudad vasca-,
quiso pasarse ocho días en su compañía, coyuntura que aprovechó doña Eusebia para
cambiar impresiones y consultarle cómo había de llevar a cabo la fundación y a nombre
de quien habría de dejar todos sus bienes para su sostenimiento.

La citada general, después de retirarse a su habitación para invocar
al Espíritu Santo, contestó:

-Yo creo que tú debes hablar con monseñor Salgarminaga, que de
regreso de Buenos Aires pasará por Gando en esta semana. Nosotras tenemos que hablar con
él y … siendo muy versado en asuntos de fundaciones benéficas, él te puede orientar e
informar con gran precisión.

El día señalado fueron al aeropuerto y doña Eusebia tuvo una
entrevista muy cordial con monseñor. Le contó todos sus proyectos y Salgarminaga
contestó:

-Usted, señora, deje todos sus bienes en nuda propiedad al Obispado de
Canarias con la inherente obligación de llevar a cabo los fines benéficos que usted se
propone con la fundación que tiene proyectada, porque el Obispado es la única entidad
que permanece estable en medio de los vaivenes de las tempestades sociales o políticas, y
en las revoluciones de este estilo en las que suelen usurpar los bienes de la Iglesia.
Cuando las cosas vuelven a la normalidad, el Obispado reclama sus bienes usurpados y, por
lo general, se los devuelven, pudiendo seguir cumpliendo los fines benéficos para los que
fueron legados, cosa que no suele ocurrir con las comunidades religiosas…".

VOLVER AL
ÍNDICE DE LAS MEMORIAS


Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 27/09/2003.


Santa María de Guía

Dedicados a la preservación, estudios y divulgación del rico patrimonio histórico y cultural del municipio de Santa María de Guía de Gran Canaria. El Archivo Vivo de Historia y Tradición


© 2024 Santa María de Guía – Archivo Vivo de Historia y Tradición