Luís Suárez Galván

DOCUMENTOS
DE INTERÉS PARA 

GUÍA DE GRAN CANARIA

LUIS SUÁREZ
GALVÁN (Biografía)

Por Sergio Aguiar Castellano

Nació
en Guía de Gran Canaria el día 14 de diciembre de 1851,  hijo de Matías
Suárez  Rodríguez y  Tomasa Galván Pagán, que vivían en la calle del Agua,
calle que hoy lleva su nombre.

A la
edad de 15 años emigra a Cuba donde se instala trabajando en un comercio
propiedad de su tío José Antonio Galván Pagán, responsabilizándose del mismo a
partir de 1872 en que su  tío regresa a Canarias.


Regresa a Guía en 1874, para ver a su familia y convence a su hermano Eugenio
para que finalice el bachillerato, para así poder continuar estudios en
Madrid, donde  concluyó la carrera de Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos.


Posteriormente crea un sociedad mercantil dedicada al comercio de todo tipo de
mercancías en la calle de los Oficios, nº 74 de La Habana.

En la
primavera de 1879 realiza su primer viaje a los Estados Unidos, y en la ciudad
de New York establece importantes y destacados negocios.

Ese
mismo año y con motivo de unas reformas del piso de la Iglesia Parroquial de
Santa María de Guía, se creó una Junta en Guía para tal fin, creándose dos
juntas auxiliares, una en Las Palmas y otra en Cuba, a esta última perteneció
Luís Suárez Galván, que también aportó un donativo para el nuevo piso de la
iglesia, que es el actual de mármol blanco y negro.
                    

En
1883 crea la empresa “Galbán, Río y Compañía”, al asociarse con Cándido del
Río, instalándose en 1884 en la calle San Ignacio,36.


Posteriormente y al fallecimiento de su socio, constituye en  Estados Unidos
una nueva sociedad anónima que denomina “Galban Co. Inc.”, con un capital de 1
millón de dólares. Asume la presidencia y junto a él se encuentran Juan del
Río, Manuel Inclán y Eugenio Galbán Ramírez, iniciando entonces destacados
negocios de exportación de azúcar, con la adquisición y control de numerosas
fincas azucareras por toda Cuba.


Obligados a adquirir suplementos de todas clases para las fincas azucareras,
Luís Suárez Galván propone la creación de un departamento de maquinaria,
cobrando tal magnitud, que se hace necesario convertirlo en sociedad por
separado, pero bajo el control de la Casa matriz.

El
movimiento comercial de la compañía es tan grande que se crea un Departamento
de Vapores, siendo consignatarios de las líneas de New Orleans, Galveston, y
Larriga y Cía. de Liverpool. Además de ser representante de  la más imprtante
Compañía de seguros contra incendios del momento la alemana Aachen&Munich.

En el
año 1904 es nombrado presidente de la Cámara de Comercio de Cuba,
permaneciendo como tal hasta 1908 en que fue  nombrado Presidente de Honor de
la misma.

Al
comienzo de la primera intervención americana en Cuba, fue miembro del “Board
of Directors” del Banco “Nothr American Trust Company, institución bancaria de
New York cuya sucursal en La Habana era depositaria del dinero del Gobierno
cubano.

Por
encargo de  esa institución Luís Suárez Galván organiza y funda en 1901  el
BANCO NACIONAL DE CUBA, que presidió durante varios años.

En el
año 1910 procedente de Cuba llega a Gran Canaria Luís Suárez Galván,
encargando a su hermano Eugenio, por entonces ingeniero de Obras del Puerto,
la confección de un proyecto para el suministro de agua de abasto para Guía.

Cuando
el proyecto es finalizado el Ayuntamiento de Guía conjuntamente con el Casino
de Instrucción y Recreo acuerdan en enero de 1916, hacer un homenaje a  los
dos hermanos, por la traída del agua a la ciudad. Nombrándolos socios de honor
del Casino de Guía.

Se da
la circunstancia que el Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma nombra  Hijo
Adoptivo al ingeniero Eugenio Suárez Galván, el 15 de enero de 1915, por la
labor desarrollada en el puerto de aquella isla.

Es de
destacar que Eugenio Suárez Galván , fue el ingeniero que proyecto la obra del
Faro de Sardina, puesto en funcionamiento en 1891.

En las
postrimerías del año 1916 promueve una nueva empresa que denominó “Galbán y
Lobo Company”, al asociarse con  Heriberto Lobo, de origen venezolano.

Luis
Suárez Galván murió en La Habana el 28 de septiembre de 1917, era tal la
estima y consideración que le tenían, que el Gobierno Cubano ordenó que las
banderas hondearan a media asta.

Por
tal motivo el Ayuntamiento de Guía celebró junto al Casino   unos funerales el
24 de octubre de ese año en la Iglesia Parroquial de Santa María de Guía.

En el
Directorio telefónico de La Habana de 1937 aparece un anuncio de la “Galbán
Lobo y Compañía”, importadores y exportadores desde 1864, con departamentos de
azúcar, droguería, productos químicos, lubricantes y gomas, ferretería,
víveres, mieles, ceras y vegetales; seguros contra incendios; automóviles y
transportes marítimos.

En
julio de 1952, el presidente del Banco Nacional de Cuba, recibe una
comunicación donde se solicitaba autorización para la apertura del “Banco de
La Habana”, este banco tendría su primera sucursal en el poblado Niquero,
término municipal de la provincia de Oriente, la persona interesada en la
apertura del banco era Julio Lobo Olavarría, accionista y director de las
empresas dueñas de los ingenios azucareros “Tinguaro”, “Escambray”, “Niquero”,
“Cape Cruz”, “Caracas”, y otros; así como director de la entidad
comercializadora de carácter internacional “GALBÁN TRADING COMPANY S.A.”, y un
número de empresas afines. De inmediato se reordena el proyecto, y el Banco
pasa a denominarse “Banco Financiero,S.A.”

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Nota:
Mientras que en Canarias el apellido Galván se escribe con v, en Cuba aparece
con b, de ahí que las compañías creadas se denominen GALBAN.

 Guía de Gran Canaria, octubre de 2003.


Sergio Aguiar Castellano

Lcdo.
en Filología Hispánica por la Universidad de La Laguna


Especialista Universitario en Archivística por la UNED

 

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 27/01/2004.


Maestro Vicente Batista y León, y su Contribución al Mundo de la Cuchillería en Canarias

DOCUMENTOS
DE INTERÉS PARA 

GUÍA DE GRAN CANARIA

 


MAESTRO VICENTE BATISTA Y LEÓN
,


y su Contribución al Mundo de la Cuchillería
en Canarias


Por ALEJANDRO C. MORENO Y MARRERO


Estudiante de Derecho, U.L.P.G.C.


Santa María de Guía, a 1 de Octubre de 2003 

    
La primera referencia que tenemos acerca de Don Vicente Batista y León, máximo
exponente y/o figura por antonomasia de la cuchillería en Canarias, la
encontramos en el Libro de Nacimientos del Registro Civil del Juzgado
Municipal de Guía de Gran Canaria del año 1879.

    
Según esta primera fuente documental: En la Ciudad de Guía, a las diez de
la mañana del día veinte y cuatro de Junio de dicho año, ante el Sr. Don Ramón
de Aguilar (Juez municipal) y de mi, Don Manuel Cabrera (Secretario),
compareciendo
Don José Batista y
González, casado, platero de profesión, mayor de edad, natural y vecino de
esta Ciudad, domiciliado en la Calle del Agua, presentando para su inscripción
en el Registro Civil a un niño, y al efecto como padre del mismo. Que dicho
niño nació en su propia casa el veinte y dos del corriente a las seis de la
mañana. Que es hijo legítimo del declarante y de su mujer, Doña María del
Carmen León y Quintana, mayor de edad, ocupada en los quehaceres de su casa,
natural y vecina de esta Ciudad, domiciliada con su marido. Que es nieto por
línea paterna de Don Vicente Batista y Miranda y Doña Ana González y Gordillo,
naturales y vecinos que fueron de esta Ciudad, difuntos. Y por la materna de
Don José Antonio de León y Rivero y de Doña Basilia Quintana y Silva,
naturales y vecinos de esta Ciudad, domiciliados en la Plaza de San Roque. Y
que dicho niño se inscribe con el nombre de Fermín Vicente Paulino. Fueron
testigos de esta inscripción Don Francisco Ossorio y Reyes y Don Pedro
Domínguez y García, vecinos de esta Ciudad y mayores de edad. Leída y sellada
la presente acta y hallándose conforme, la firman los señores testigos y el
declarante.

    
Posteriormente, un segundo documento, el Padrón Municipal de Habitantes
del Ayto. de Guía de Gran Canaria del año 1881, nos confirma todo lo que
acabamos de indicar, así como, nos aporta varios nuevos datos de interés a
nuestro estudio.

Según
recogiera tal documento, Don Fermín Vicente Paulino Batista y León, conocido
popular y profesionalmente como "Maestro Vicente Batista", nace en Guía de
Gran Canaria (Junio de 1879) en el seno de una familia de artesanos. Era el
hijo mayor de Don José Batista y González y Doña María del Carmen León y
Quintana, y fueron hermanos suyos José, Luís, Carmen y Emilio Batista y León.

     Aquella
primera fuente documental (Libro de Nacimientos del Registro Civil del año
1879) y, luego, el Censo Electoral del Ayto. de Guía de Gran Canaria del año
1894, nos dice que la profesión oficial de su padre, Don José Batista y
González, era la de platero. No obstante, tenemos constancia de que también se
dedicó a la realización de Cuchillos Canarios, pues, una de las páginas
publicadas en el Diario Político y de Interés General de Las Palmas de Gran
Canaria "EL LIBERAL", que así se llamaba, de fecha 9 de mayo de 1892, nos
informa que Don José Batista gana en dicho año la Medalla de Oro al Mérito
Artístico
en la, por aquel entonces, denominada "Exposición Fiesta de las
Flores", presidida por Don Amaranto Martínez de Escobar, y lugar donde, desde
el 23 de abril al 1 de mayo del mencionado año, se dieron cita los más
destacados artesanos de la época. Después de lo dicho, obviamente, todo cabe
indicar que, se trataba del mejor cuchillero (realmente orfebre) de la isla,
en la época que le tocó vivir. Antes de concluir con la anteriormente citada,
Fiesta de las Flores, es preciso comentar que, también nos hemos encontrado
una factura extraída del Archivo Municipal de los Fondos del procurador
guiense Don Pedro Bautista Hernández, donde, curiosamente, aparecen recogidos
todos los objetos que, desde esta noble ciudad norteña (Guía de Gran Canaria),
se llevaron a la tal exposición. Así las cosas, siguiendo

ad litteram

lo plasmado en aquella factura, Don José llevó tres cuchillos, de los
cuales dos de ellos eran con hoja  del país y cabo de cuerno e incrustaciones
en plata, y el tercero de ellos, con hoja de la "Fábrica de Toledo" con
incrustaciones en oro y plata.

  
  Dicho lo cual, ustedes se preguntarán el
¿por qué de un Cuchillo Canario con una hoja de la Fábrica de Toledo? Pues
bien, con respecto a ello, nos habla a finales del s.XIX, el ilustre médico e
historiador catalán, así como, cofundador y primer Conservador del Museo
Canario, Don Víctor Grau-Bassas en su obra "Usos y Costumbres de la Población
Campesina de Gran Canaria (1885-88)". El Dr. Grau-Bassas, nos
dice que "dada la poca calidad de las hojas aquí fabricadas, ya que éstas
carecen de ese fino pulimento y ese pavón que en otros lugares se le da al
hierro más insignificante, se ha tenido que recurrir a la importación de las
hojas toledanas".

    
Maestro Vicente Batista y León,
personaje que hoy nos ocupa, aparece registrado por primera vez de forma
oficial bajo el rótulo de cuchillero, en el Padrón de Habitantes del Ayto. de
Guía de Gran Canaria del año 1930, así como, posteriormente, en el Anuario
Industrial y Artístico de España del año 1931, donde figura junto a los
prestigiosos cuchilleros José Marrero Mújica y Manuel Marrero Roque (hijos
respectivos de los hermanos, y también afamados cuchilleros avecindados en la
Costa de San Felipe desde 1872, aunque, oriundos de Santa Lucía de Tirajana,
Bartolomé, conocido popularmente como "Maestro Bartolo", y Laureano Marrero
Rodríguez). Dicho esto,

memorandum,

no contamos con datos acerca del oficio de cuchillero, anteriores a 1921,
fecha en la que, en la Matrícula General de la Contribución Industrial y de
Comercio correspondiente al Año Económico de 1921-22 del Ayto. de Guía de Gran
Canaria, nos encontramos los primeros nombres oficialmente amparados por esta
profesión. Así las cosas, y dado que la figura del cuchillero aún no estaba
legalmente reconocida en las islas, hay que reseñar que fueron los herreros,
plateros ... los encargados de la elaboración de aquellos primeros y/o
primitivos Cuchillos Canarios, herramienta imprescindible tanto para el
agricultor como para el ganadero grancanario, pues, según palabras del prof.
Sosa Álamo,"era ideal para el corte de racimos, rolos y el picado para los
animales"
.

     Como
nos decía la Licenciada Macarena Murcia Suárez,

"el trabajo de la cuchillería siempre ha
estado íntimamente relacionado al de la herrería".

Referente a ello, hemos de decir que,
no hay excepción alguna en el caso de su familia, es decir, de la familia y/o
estirpe de nuestro biografiado de hoy: Maestro Vicente Batista y León, pues,
casi de manera un tanto milagrosa, han llegado hasta nosotros varios
documentos, también procedentes del Archivo Municipal de los Fondos del
procurador guiense Don Pedro Bautista Hernández, donde se nos informa que
muchos de sus ascendientes se dedicaban a la herrería. Concretamente, este es
el caso de José Antonio de León y Rivero (abuelo materno y herrero de
profesión), Máximo de León y Rivero (hermano del anterior y, por lo tanto,
tío-abuelo materno y herrero de profesión) y, finalmente, Cayetano León y
Quintana (tío materno y herrero de profesión). No obstante, Macarena Murcia
Suárez, también nos comentaba que, "aunque todos los cuchilleros eran
herreros, no todos los herreros eran cuchilleros, pues, muchos de estos
artesanos no eran capaces de realizar buenos cabos de piezas, por lo que
solamente realizaban cuchillos para ser enastados con cabo de madera"
.

     Según
recogía aquel Padrón de Habitantes del Ayto. de Guía de Gran Canaria del año
1930, la vivienda donde reside Maestro Vicente Batista y León se encuentra
ubicada en la Calle Plaza de San Roque nº8.

     Como es
sabido, el Cuchillo Canario o de Canarias, tomando "prestadas" las, siempre
coherentes palabras del anteriormente citado Dr. Grau-Bassas, "es un
producto de fábrica del país"
. Ahora bien, éste se encuentra repleto, casi
en su totalidad, de diferentes influencias, como consecuencia, claro está, de
la infinidad de culturas que a lo largo de la historia, e incluso, nos
atreveríamos a decir que, de la prehistoria (Canarias Prehispánicas) y
protohistoria, han pasado por las islas. Con este panorama, seguramente se
cuestionarán que ¿a dónde pretendemos llegar esta información? Pues bien, el
caso es que, una de esas tantas influencias, quizá la más importante, tanto
cualitativa como cuantitativamente hablando, es la de ascendencia morisca y/o
hispano-árabe. Una vez dicho esto, es preciso señalar que, no tenemos
referencia alguna acerca de Cuchillos Canarios de cabo de flores (tipo de
cuchillo con estas influencias), como así los denominara el prof. Sosa Álamo,
anteriores a la labor desempeñada en Guía de Gran Canaria, por Don José
Batista y González (segunda mitad del s.XIX), a quien se le considera,
verdadero creador de esta variedad cuchillil en Canarias. Llegados a este
punto, debemos comentar que, tal labor o tradición artesanal sería continuada,
enriquecida, e incluso, mejorada, décadas después, por varios de sus
descendientes, destacando, como no, de entre todos ellos, a su primogénito, y
según muchos, el mejor cuchillero que jamás halla dado las islas, Maestro
Vicente Batista (personaje que hoy tratamos de estudiar), así como a su hija,
y hermana del anterior, Doña Carmen Batista y León.

     En este
instante, creemos que no se deben pasar por alto, las palabras que tiempo
atrás, nos dijera Don José García Ossorio, ya fallecido, y conocido
popularmente como "Maestro Pepe el Herrero", acerca de las facultades
artísticas de esta Carmen Batista y León. Según sus palabras, "Él siempre
había oído comentar en su casa que Doña Carmen, la hermana de

Maestro Vicente Batista, al igual que su
padre, y por supuesto, su hermano, también se dedicaba a la elaboración de
piezas de orfebrería cuchillil canaria".

Maestro Pepe, también nos decía que, "dada
la íntima relación que los Canarios, desde mediados del s.XIX, hemos mantenido
con la isla de Cuba, la labor de Doña Carmen, en aquellos tiempos de
emigración, fue la de acomodar el cabo, mango o empuñadura del Cuchillo
Canario a las asas de las bandejas de plata de que desde aquí se enviaban a
aquella hermana isla"
.

     Así las
cosas, hay que decir que Doña Carmen Batista, no se dedicó, sólo y
exclusivamente, al acomodo de los cabos de Cuchillos Canarios en las asas de
las bandejas de plata que, como decíamos en palabras anteriores, se mandaban
hacia la isla de Cuba, sino que, ésta, si utilizásemos una expresión
típicamente musical, "tenía un amplio y variado repertorio", es decir, que su
labor iba desde la elaboración de cuchillos y plegaderas, hasta la realización
de miniaturas de Cuchillo Canario (broches, gemelos, colgantes  ...), objetos
bastante demandados, en aquel entonces, por las gentes de más alto abolengo
y/o pertenecientes a la clase noble-adinerada de las islas.

     Según
recogiera el Libro de Matrimonios del Archivo Parroquial de Guía de Gran
Canaria del año 1911, Maestro Vicente Batista y León casó en la Iglesia de
Guía, el 7 de enero del citado año, con Doña Lucía López Arencibia, también
natural y vecina de esta Ciudad. Décadas más tarde, el Padrón de Habitantes
del Ayto. de Guía de Gran Canaria del año 1930, nos informa que la
descendencia de este matrimonio fue bastante amplia: Vicente (1911), Carmen
(1913), Rosa (1915), Juan (1917), Salvadora (1918) y, finalmente, Amalia
Batista López (1921). Ahora bien, el verdadero continuador de la tradición
familiar que iniciara su abuelo en el siglo anterior (s.XIX) sería Don Vicente
Batista López, hijo mayor de Maestro Vicente Batista y León y de su esposa,
Doña Lucía López Arencibia.

     La
primera noticia que tenemos acerca de su persona, la encontramos en el Censo
de Habitantes del Ayto. de Guía de Gran Canaria del año 1930. Este documento
nos especifica que Don Vicente Batista López nace en esta Ciudad el 20 de mayo
de 1911. Dicho lo cual, hay que comentar que auque Don Vicente Batista López
naciera en Guía de Gran Canaria, "tierra de cuchilleros por antonomasia", la
mayor parte de su labor cuchillil sería desarrollada en la Capital Gran
Canaria, lugar donde, al igual que su padre, se instalara una vez acabada la
Guerra Civil Española (1939); pues, según nos dijera su hijo, el también
cuchillero, así como, platero, Don Mario Batista Díaz,"su padre aprendió el
oficio en Guía de Gran Canaria, su pueblo natal, sin embargo, lo desarrolló,
mayoritariamente, en la Ciudad de Las Palmas de Gran Canaria
.

     Con
respecto a la importancia que, como indicáramos anteriormente, ha tenido la
Ciudad de Guía de Gran Canaria a lo largo de la corta pero apasionante
historia del Cuchillo en las islas, nos hablaba el periodista Don José Rial
(segunda década del s.XX, 1928):"Por ser visita de cumplido, el cuchillo es
de lujo, con mango primoroso de Guía, embutido en plata, de labores finas"
.

     Don
Vicente Batista López, siguió, "al pié de la letra", las magistrales
enseñanzas de su padre, Maestro Vicente Batista y León, en definitiva de su
abuelo, Don José Batista y González, pues, obviamente, éste había sido quien
enseñara a su padre.

     Según
palabras de la Licenciada Macarena Murcia Suárez

"la elaboración de Cuchillos Canarios es una
actividad practicada en exclusividad por hombres, transmitiéndose los
conocimientos de generación en generación. Los cuchilleros aprenden el oficio,
ayudando a sus padres, abuelos y tíos en las distintas tareas llevadas a cabo
en las tradicionales herrerías"
.

     En sus
inicios como cuchillero, se podía observar claramente, la influencia en cada
uno de sus trabajos, tanto de su padre como de su abuelo, sin embargo, también
debemos reseñar que, ulteriormente, Don Vicente Batista López, logró
desarrollar un estilo muy peculiar y/o particular de trabajar el cabo, mango o
empuñadura de los Cuchillos Canarios. Se trataba de cabos inmensamente
recargados de complejas figuras decorativas de carácter preciosista (motivos
florales) que, dotando de un sumamente perfecto e impecable acabado final a
cada uno de aquellos ejemplares de Cuchillo Canario, los acercaba bastante a
lo que en

sentu strictus
se ha entendido históricamente por "obra de arte", pues, como escribiera el
prof. Sosa Álamo, "los artesanos han cobrado un prestigio rayano en
artista"
.

    
Regresando de nuevo a la figura de Maestro Vicente Batista y León, y como dato
de interés para todos aquellos amantes de la extraordinaria riqueza de nuestra
historia local, hemos de decir que, estaba emparentado con el ilustre
personaje dieciochista, Don Pedro José Gordillo y Ramos, pues, como recogiera
en su obra "Canónigo Gordillo: un genio de la discordia" el cronista de
Guía de Gran Canaria Don Pedro González-Sosa, su abuela paterna, Doña Ana
González Gordillo era sobrina de este Pedro José Gordillo y Ramos.

     Con
este panorama, trataremos de explicar, muy

grosso modo
,
y lo más gráficamente como nos sea posible, el vínculo por consanguinidad o
parentesco existente entre ambos personajes.

     Pedro
José Gordillo y Ramos, que fuera cura del Sagrario de Las Palmas y Diputado en
las Cortes Constituyentes de Cádiz de 1812 de las que fue presidente, muere en
la Habana (1844) cuando era Arcediano de su catedral. Así las cosas, la rama
Gordillo de esta familia continuó en Guía de Gran Canaria gracias a los
matrimonios celebrados igualmente en dicha localidad por dos hermanas del
Canónigo, sin embargo, sólo nos ocuparemos, claro está, de uno de ellos,
obviamente, de aquel del cual procede, Maestro Vicente Batista y León, a
quien, como es sabido, hoy tratamos de estudiar. Dicho lo cual, María José
Gordillo y Ramos (hermana del Canónigo y bisabuela paterna de Maestro Vicente
Batista y León) casó con José González Torres (bisabuelo paterno de Maestro
Vicente Batista y León). Su descendencia fue bastante amplia, siendo su quinta
hija, Doña Ana González Gordillo (sobrina del Canónigo y abuela paterna de
Maestro Vicente Batista y León). Ésta casó con su primo Vicente Batista y
Miranda (abuelo paterno de Maestro Vicente Batista y León). También bastante
amplia fue la descendencia de este matrimonio, del cual procede, Don José
Batista y González (padre de Maestro Vicente Batista y León). Éste, como
decíamos al inicio de este estudio, casó con Doña María del Carmen León y
Quintana (progenitores de Maestro Vicente Batista y León). Finalmente,
primogénito del matrimonio formado por José Batista y González y esta María
del Carmen León y Quintana fue, Maestro Vicente Batista y León, cuchillero y,
según palabras del anteriormente citado, Don Pedro González-Sosa, "gran
aficionado a tocar la guitarra"
, quien casara con Doña Lucía López
Arencibia.

     Con
respecto a tales inquietudes y/o aptitudes musicales, nos hablaba su nieto,
Don Mario Batista Díaz, quien nos decía que

"su abuelo paterno, Maestro Vicente Batista y
León, tocaba , en aquel entonces, la guitarra por partitura"
,
dato bastante interesante, o cuanto menos, curioso, pues, no debemos olvidar
que, estaríamos hablando de unos cien años atrás, y como todos sabemos, lo que
ello supone. Ahora bien, llegados a este punto, es preciso comentar que,
Maestro Vicente Batista y León, ya contaba algún antecedente en su familia
íntimamente relacionado con la música. Este es el caso de Don Juan Batista
Palenzuela, quien, como escribiera González-Sosa, en su obra "Guía de Gran
Canaria: primero villa, después ciudad (y otras noticias históricas)"
,
aparece como organista de la parroquial Iglesia de Guía de Gran Canaria en el
año 1902. Este ilustrado personaje casó con su prima hermana Doña Josefa
Batista y González (tía paterna de Maestro Vicente Batista y León), con lo
que, mientras por un lado, era tío político de Maestro Vicente Batista y León,
por el otro, era primo hermano de su padre, Don José Batista y González.

     Nos
gustaría cerrar nuestro modesto estudio, con las siempre comedidas, así como,
sapientes, palabras del prof. Sosa Álamo:

"el Cuchillo Canario, con el transcurso del
tiempo, ha pasado de ser aquel instrumento, típicamente, de trabajo a ser una
pieza de coleccionismo y regalo, un motivo de orgullo para sus poseedores, un
recuerdo insigne de tradición familiar, e incluso, un gesto de preferencia con
el hijo al que se le regala".

     Así las
cosas, debemos comentar que, gran parte de ello, es decir, la importancia que
progresivamente ha ido adquiriendo este símbolo de nuestra identidad canaria,
se le debe, sin duda alguna, a la prestigiosa estirpe de constructores
guienses que hoy nos ha ocupado (familia Batista). Acerca de esta conocida
saga de cuchilleros, nos habla el poeta y dramaturgo grancanario, así como,
excelente cultivador de la música y la pintura, Don Víctor Doreste Grande, en
su "Romance de Pancho Marrero", donde plasma a la perfección una curiosa
escena de infidelidades cargada de canariedad acaecida en las inmediaciones de
la famosa "Casa de los Picos":

Hacia
los Riscos subía

en copas Pancho Marrero

tan mal puesta la cachorra

que mal parecía un sombrero.

En el cinto, su cuchillo,

a la derecha, su perro.

Pegaba tanto el levante

que se fumaba el sendero

y los charcos se bebía.

Iba todo él de negro

no porque tuviera luto,

era cosa de familia.

Subía Pancho Marrero

por San Nicolás arriba

con su perro majorero

que le hacía compañía.

De la "Casa de los Picos"

las alabardas se hundían,

en las carnes de la noche

besando la amanecida.

La luna estaba cuajada

por el levante que hacía.

El perro no la ladraba

que era perro que mordía.

Subía Pancho Marrero

y ya estaba casi arriba,

la luna sudaba lirios

por el levante que hacía.

 

 

Seis voces dio un campanario

y se alumbró el nuevo día.

Sacó Marrero un cuchillo

de abolengo tan canario

que sangre no conocía,


todo un cuchillo labrado


por los Batistas de Guía.

De la "Casa de los Picos",

los tres cuchillos herían

la piel de la madrugada

que poros de luz tenía.

Pasó el dedo por el filo

del cuchillo y dijo: atisba,

que hoy vas a probar la sangre,

que hoy en día te desvirgan.

Salió de la casa un hombre

¡estate quieto, bardino!

le dice Marrero al perro.

Ella con él me engañó,

mañana habrá dos intierros.

Cuando te hunda en sus carnes

verás el primer amago

manar un chorro de sangre

roja como la del drago.

Lontando un gallo cantó,

las calles estaban solas,

la luna ya en su agonía

sudando estaba amapolas

por el levante que hacía.

 

En una casa terrera

se ve asomar a una vieja,

ladra el perro majorero

con la cola haciendo fiestas.

Es la madre de Marrero,

que al verla tan menudita

tan triste y tan poca cosa

se dice Marrero ¡no!,

no habrá sangre en buena hora

ni desconchabos ni intierros.

y mientras tú vivas, madre,

jamás hundiré esta hoja

engáñeme quien me engañe,

que esas son cosas del cuerpo,

que la tierra ha de tragarse.

Acarició el duro acero,

y en la vaina de su cinto

lo volvió a su manso encierro.

Más de mil gallos hervían

el aire con sus cantatas,

mientras la vieja a Marrero

esperaba hasta las tantas.

Huelga de estrellas había

y en lo más alto de cielo

un gran lucero esquirol

sus platinos derretía

albeando los senderos.

La luna besó en la frente

a la madre de Marrero.

      En
este momento, es preciso decir que, se considera que ha habido un antes y
un después
a la figura de Maestro Vicente Batista y León en el mundo de la
cuchillería en Canarias. Dicho lo cual, es

conditio sine
qua nom
,

el hablar de un estilo y unos maestros cuchilleros pre-Vicentistas y/o post-Vicentistas,
tanto, a la hora del estudio y clasificación de un ejemplar de Cuchillo
Canario, como, para citar o hacer referencia a algún constructor anterior o
posterior a su obra. Maestro Vicente Batista y León, finalmente, muere en la
Ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, donde es enterrado, después de una larga
e intensa actividad cuchillil. Realmente no es cierto, la cronología miente,
pues, como escribiera el Dr. Hernández García refiriéndose al prestigioso
investigador francés René Verneau, gracias a la elaboración de este trabajo,
Maestro Vicente Batista y León, está más vivo que nunca.

    
Simplemente me queda agradecer, y por supuesto, también, felicitar a la
Fundación para la Etnografía y el Desarrollo de la Artesanía Canaria (FEDAC)
,
por haber dado al Cuchillo Canario, nuestro Cuchillo Canario, una segunda
Época de Oro, así como, por la constante ayuda prestada a los artesanos para
que se continúe y/o nunca desaparezca de nuestra cultura popular canaria esta
tan arraigada tradición.

 

 

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 06/10/2003.


Pregón de Néstor Álamo a San Pedro Mártir 1954

DOCUMENTOS
DE INTERÉS PARA 

GUÍA DE GRAN CANARIA

NÉSTOR ÁLAMO

MI PREGÓN DE SAN
PEDRO MARTIR

29 DE ABRIL DE
1954

 

 

No debiéramos iniciar
estas palabras, este Pregón de las Fiestas de San Pedro Mártir de 1954,
sino con la ritual excusa por nuestra osadía al enfrentarnos con el tema.
La justificación, que aceptaríamos en lo que toca a nuestra falta de
auténticas facultades para resolver la empresa, la rechazamos ante la
sospecha implícita de una falta de amor y devoción hacia nuestra tierra;
hacia su pasado, hacia sus glorias y sus tristezas; hacia la sombra y el
sol de su vivir de ayer, de hoy y de siempre. En ésto, en querer tanto
como el primero a nuestra isla, en sentir su dolor y su alegría más que si
en la propia carne y en la esencia de nuestro espíritu se asentaran, a
nadie cedemos el más arriesgado lugar de la vanguardia; y por ello
aceptamos la responsabilidad de que en el 471° aniversario de la
hispanización de Gran Canaria, se alce nuestra voz registrando el hecho,
glorioso y eterno.

 

Gran Canaria fue
uncida oficialmente al cortejo de esplendorosos títulos que esmaltaban la
Corona de los Católicos, en 1483. Pero desde el 24 de junio de 1478 había
desembarcado en la Isla el gran soldado de Castilla que fue Juan Rejón; en
ese propio, memorable día, fue fundada la Noble Villa del Real de Las
Palmas; dos años antes de finalizar la Conquista, es decir, en 1481, se
funda el Hospital de San Martín, de renombre imperecedero.

 

Desde aquellos mismos
instantes, lo que hoy es nuestra ciudad no ha hecho más que crecer,
estirarse con ímpetu sin contenciones; un ímpetu que ha llegado en los
últimos cien años a lo asombroso y casi absurdo.

 

A Rejón, como Capitán
de Conquista, suceden dos Pedros: en 1479, Algaba —el degollado-, y Vera,
en 1480.

 

Es Pedro de Vera, de
siniestra memoria en nuestras islas, quien corona la rendición de Gran
Canaria. Esta rendición, por raro que parezca, se efectúa dos veces; es
decir, Gran Canaria se rinde dos veces a las armas castellanas y las dos
veces el día de San Pedro Mártir. La explicación a este curioso problema
histórico, en el que nadie hasta nosotros había caído, pudiera ser la de
que en ese primer 29 de abril -acaso de 1482— se realizara la rendición de
hecho y que el 29 de abril siguiente, es decir, en el de 1483, se
efectuara la rendición de derecho, la entrega oficial, llena de los
protocolarios resplandores que la época permitiera.

 

Tal dualidad de
fechas, esta ambivalencia curiosa que la Gran Historia no registra, la
filaba documento tan fehaciente y auténtico como un acta -hoy
desaparecida-, del glorioso Cabildo Catedral de Canarias; la que
correspondía a la sesión celebérrima de 1.° de diciembre de 1590 y de la
cual existen referencias absolutamente auténticas. (1)

 

Pero antes, hagamos un
poco de alegre historia de lo que a esta ceremonia del Pendón de San Pedro
Mártir se refiere.

 

El Pendón Real de Gran
Canaria fue, según parece, el que trajo el Santo Obispo Don Juan de Frías.
Era —y debe ser lo que queda— de tafetán blanco, con dos puntas en forma
de «rabo de gallo» en la parte opuesta al asta y debió ser por delegación
del Obispo Frías por lo que el Alférez Mayor de la Conquista, Alonso
Jaimez de Sotomayor, dio los gritos de ritual, tanteen las altas cumbres
de la isla en los instantes de la rendición efectiva, como el 29 de abril
de 1483, al efectuarse la simbólica entrega, en la Villa del Real, de
Guayarmina, la heredera de los Reyes y Señores de la Isla, a quien
acompañaban sus leales, ceremonia en la cual, forzosamente, habrían de
alzarse pendones por los Reyes gloriosos de Castilla.

En aquellos instantes,
el cargo de Alférez Mayor no era hereditario; el Cabildo o Ayuntamiento de
la isla nombraba cada año para llenarlo a un regidor, procurando señalar
con ello a elementos de nobleza y categoría. Las prerrogativas oficiales
del cargo eran llevar el Pendón Real en las guerras y batallas así como en
las ocasiones de jura de Reyes Nuevos o en otras señaladas. Además, en
tiempos de guerra se consideraba al Alférez Mayor como segundo del General
Jefe del Ejército; y éste es el exactísimo papel que entre nosotros
representó, con muy serena fortuna, el prudente hombre de armas que fue el
primer Alférez Mayor de Gran Canaria, Alonso Jaimez de Sotomayor.

 

Tras él vemos que
ejerce el cargo su yerno, Juan Melián, quien como tal Alférez Mayor de
nuestra Isla y enarbolando el Pendón de ella —el glorioso Pendón de Gran
Canaria—, asistió con las tropas de la Corona a la Conquista y
Cristianización de Tenerife. Más tarde, en 1520, ejerce estas funciones de
Alférez Mayor aquel magnífico personaje, espléndido, guerrero e
incontrolable que fue Bernardino de Lezcano, el Grande, pero como las
ambiciones se habían despertado y todo el mundo quería para sí y sus
descendientes los pues-tos más altos de la sociedad, vemos que hacia 1550
el honrosísimo cargo se convierte en hereditario; fue Don Alonso Pacheco
quien obtuvo Pragmática Real concediéndole a él y a sus herederos el cargo
de Alférez Mayor Hereditario de Gran Canaria, pero apenas si pudo lucirlo,
ya que a los nueve años, es decir, en 1559, lo adquiere Juan de Civerio
Muxica, de la gran Casa de Civerio, Muxica y Lezcano, que todo fue uno y
lo mismo en tierras de Gran Canaria. Muerto Miguel de Muxica sin heredero
varón, pasa el Alferazgo a su primogénita, Dª Ana del Castillo,
Xaraquemada y Muxica, que casó con Don Agustín del Castillo y León a
comienzos del siglo XVII. Desde entonces, y hasta su extinción a comienzos
del pasado siglo como tal empleo de honra, el oficio de Alférez Mayor
queda vinculado a la familia del Castillo, que incluso tenía una casa
destinada a vivienda del poseedor del cargo en la esquina izquierda de la
Plaza de Santa Ana, frente al Palacio Episcopal y que llamaban «la Casa de
los Alféreces Mayores».

 

Era un caserón enorme
y destartalado, con grandes balcones al estilo del país. A mediados del
pasado siglo lo habitaba una anciana solterona de esta familia, muy suya y
muy llena de manías. La casa tenía una «pila» —la clásica destiladera de
nuestras infancias lejanas— que daba a la calle del Reloj, y se contaba
que la excéntrica señora hacía tirar el agua de la piedra y bernegal cada
vez que pasaba un entierro, por si se hubiera contaminado...

 

Pero hablemos de la
procesión de San Pedro Mártir. Cuanto se ha venido repitiendo sobre su
origen no son más que bellas conjeturas; carece todo ello de realidad
histórica, con perdón de cuantos se han ocupado hasta ahora del tema. Lo
poco que sobre este asunto tiene raíces en auténticas fuentes indubitables
lo vais a escuchar ahora.

 

Existe una verdad
limpia y señera: la ceremonia, desde el propio día 29 de Abril de 1482 o
1483, es patrimonio único y exclusivo del glorioso Ayuntamiento de esta
Muy Leal y Muy Noble Ciudad del Real de Las Palmas. El Ayuntamiento, a
raíz de la conquista. no hacía procesión: y no la hacía porque a ello se
opuso siempre celoso nuestro no menos glorioso Cabildo Catedral, que con
ello creía ver aminorados sus prestigios. Hasta bien entrado el siglo XVI.
la ceremonia conmemorativa se limitaba a que después de la función
religiosa el Alférez Mayor tomara el pendón en sus manos, lo sacara hasta
las gradas de la vieja y primitiva Catedral y en ellas lo tremolara dando
los gritos tradicionales. Luego, solemnemente, volvía la enseña al lugar
de su custodia: a esto se llamaba «alzar el Pendón».

 

Al progresar Gran
Canaria en riqueza y dignidades civiles y castrenses, el Cabildo de la
isla intentó hacer procesión el día de San Pedro Mártir con el estandarte
que luciera en la Conquista. El Ayuntamiento quiso seguir el mismo
itinerario que en su fiesta suntuosa recorría el Santísimo Corpus Christi,
pero a ello, como decimos, se opusieron denodadamente el Deán y Cabildo de
Santa Ana, que con el Gremio de Mareantes eran patronos absolutos de ella.
Al fin venció el Ayuntamiento, aunque no sabemos si con el itinerario de
la procesión del Corpus o con otro, pero es lo cierto que a través de casi
todo el resto del siglo XVI, la procesión de San Pedro Mártir, bajo el
patrocinio del Cabildo de la Isla discurrió por las calles de la vieja
Vegueta sin variantes sensibles.

 

Fue en 1590, es decir,
a fines del propio siglo, cuando se trató por vez primera de llevar esta
procesión, la de más altura y prestigio después de la del Corpus, y por
tanto, la más representativa de todo el archipiélago, a la iglesia del
convento de Santo Domingo. La idea nació del Provincial de la Orden
Dominica, a quien apoyaban los Inquisidores Don Francisco de Magdaleno y
el Fiscal del Santo Oficio, Josepe de Armas, Canónigos a la vez de Santa
Ana, quienes se veían encendidamente secundados por un grupo de
capitulares.

Pero este pretendido
itinerario de la procesión del Pendón de la Conquista a Santo Domingo, no
tenía raíz histórica alguna; obedecía al solo deseo de dominicos e
inquisidores —que así lo dejaron escrito-de que ella fuese a rendir homenaje
a un templo y monasterio de su Orden y Tribunal, templo y monasterio que
aquí en la Ciudad llevaban el nombre del famoso Santo Inquisidor Pedro de
Verona. Así acrecentaban entre nosotros el brillo y prestigio de ambos
institutos; de paso, el Cabildo Catedral no tendría más remedio que
inclinarse ante la importancia de los dominicos al tener que ir a
visitarlos, por obligación y corporativamente, en forma más o menos directa
y reconocer lo que siempre odió: la supremacía inquisitorial.

 A esto se opuso tenaz
nuestra Santa Iglesia Catedral —tan defensora siempre de sus glorias y
prestigios, que han sido y son las glorias y prestigios del país— por
estimarlo innovación irritante. Al frente de la oposición iba el Prior del
Cabildo, el canónigo Don Luis Ruíz de Salazar. Pero trabajados los elementos
catedralicios —que en parte temían las represalias sin reservas del Santo
Oficio—, tras votación enconadísima vemos que es derrotada la Catedral, y a
partir de 1591, con el pleno triunfo de los partidarios de Inquisición y
dominicos, se establece que la procesión del Pendón de la Conquista hiciera
el recorrido desde la Catedral a la iglesia de Santo Domingo, con el
consiguiente regreso.

 Pero escuchad el
argumento, tremendo y sibilino, que el Inquisidor Don Francisco de Magdaleno
esgrimió en la sesión histórica que celebrara el Cabildo Catedral de
Canarias el 1.° de diciembre de 1590, para decidir si dicha procesión iría o
no a la iglesia y monasterio de Predicadores. El Señor Inquisidor habló así:

«Vueseñorías sepan que
voto aquesto por ser cosa justa y ra-zonable. Esta isla tiene por Patrón
al gloriosísimo San Pedro Mártir «y lo tiene por Patrón el monasterio de
Predicadores y es en ella «muy público que en tal día se ganó dos veces a
los infieles y por haber sido Inquisidor el gloriosísimo Santo,
Vueseñorías recibirán particularmente merced yendo allá el Cabildo en
procesión»...

Estas manifestaciones
se hicieron en la famosa junta capitular que narramos en nuestra tradición
«La Peregrina y su misterio». (2) La clarísima y tajante manifestación del
Inquisidor Presidente y Canónigo de la Santa Iglesia Catedral de Canarias,
Don Francisco de Magdaleno, es de tremenda importancia puesto que fija de
manera meridiana, sin dejar puerta ni postigos a distingos ni
interpretaciones, que la isla fue tomada a sus hijos naturales dos veces,
y las dos en el día de San Pedro Mártir, 29 de abril.

 Para afincamos por
nuestra parte en la seguridad absoluta de esta aseveración tenemos en
cuenta, primero, la casi infalibilidad celestial que el cargo de
Inquisidor confería en tiempos de Felipe II a quien tuviese la gloria de
desempeñarlo, y que para documentarse sobre el tema —de enorme importancia
para ellos— el señor Inquisidor Magdaleno debió echar mano sin oposiciones
a cuanto papel o pergamino le diera gana, ya que por su citado cargo nada
ni nadie podía negárselo, y finalmente que le escuchaban hijos y nietos de
conquista-dores -—entre ellos el propio Cayrasco de Figueroa— ante los
cuales su autoridad altísima —ya que era en su aspecto mucho más temido
que el propio Obispo, a quien se amaba, pero no se temía por su autoridad
-, no podía errar, salvo que quisiera correr el peligro del ridículo, cosa
que sabemos perfectamente no entró jamás en la absoluta gravedad de sus
cálculos de hombre de leyes, sotana y bonete.

 Tenemos pues que la
procesión del Pendón de la Conquista a Santo Domingo no obedece a razón
histórica alguna, sino a principios protocolares y de representación; por
ello, solo a partir de 1591 inició el recorrido a dicha iglesia y
monasterio, con el único objeto de rendir pleitesía al Santo Oficio de la
Inquisición y a la Orden poderosa de Santo Domingo.

 A partir de entonces,
la procesión de San Pedro Mártir no hizo más que ganar en barrocos
esplendores y enrevesadas etiquetas y el Cabildo Catedral no tuvo más
remedio que arriar sus banderas. Pero contagiados por los capitulares de
Santa Ana y con el apoyo de la Real Audiencia, el Corregidor y Regidores
de la Isla hacen suyo —años después— el punto de vista de los canónigos
que se oponían a la ida al monasterio y en 28 de abril de 1614 deciden no
volver a Santo Domingo con la procesión de San Pedro Mártir; y pudieron
lograr sus deseos.

 El Concejo hizo un
requerimiento a los Señores Deán y Cabildo —que lo acataron— y durante
unos años, pocos, la procesión recobró su vieja forma; es decir, dejó de
ir a hacer la visita improcedente al monasterio dominico. Escuchad lo que
decía el acta —también desaparecida— de nuestro Ayuntamiento que recogió
aquella actitud inhibitoria de 1614:

 «Se acordó se haga un
requerimiento a los Señores Deán y «Cabildo haciéndoles saber la costumbre
antigua de que ha tanto «tiempo usa la Ciudad —aquí la palabra «Ciudad»
equivale a Ayuntamiento—, que es que el Pendón se entregue después de
dicha la «misa en la Catedral al Capitán Miguel de Moxica, que por orden y
«mandato de la Ciudad acostumbra llevar el Pendón, y que salga la
«procesión con él y se anden las calles principales, y se vuelva a «la
dicha iglesia donde se entregará en el depósito acostumbrado...» 

Pero a la larga, vuelven
a ganar los dominicos; no obstante, aquel descontento que animara antaño al
Cabildo Catedral queda la-tente ahora en el Ayuntamiento, quien por unas
causas o por otras entabló diferentes cuestiones, todas relativas al
protocolo y forma procesionales del acto y en defensa siempre de lo que
estimaba su propia dignidad corporativa. 

La procesión salía de
Santa Ana con toda pompa. Los dos Cabildos en pleno; el de la Isla, con
sus Reyes de Armas, mazas al hombro. El Catedral, con su cohorte
innumerable de señores Dignidades, Canónigos, Racioneros, Sacristanes y
mozos de Coro. Al centro el Alférez Mayor con la enseña, muy asistido de
elementos oficiales y, a veces, hasta de sus particulares servidores
—pajes y lacayos-, con sus armas y librea.

 En la plaza de Santo
Domingo esperaba a la comitiva la plena comunidad de la Orden de
Predicadores con cruz alzada, abierta en dos alas y con su Prior al
frente. Entraban todos los señores en el templo, se rezaban las preces
rituales en honor de San Pedro Mártir, cuyo día se celebraba, y luego,
coordinada la comitiva iniciaban el regreso a Santa Ana con parejas pompa
y ceremonia.

 A mitad del agónico
XVII español, la procesión de San Pedro Mártir se llenó de sofisticaciones
y distingos, a tono con la España de los Austrias postreros. Así tenemos
que se hizo obligatorio que una diputación del Ayuntamiento fuese a buscar
a su casa al Alférez Mayor, lo acompañara a las Casas del Concejo y luego
de asistir con éste a las ceremonias, lo devolviera desde el Ayuntamiento
a su casa. A esto hubo oposición incluso de la Audiencia, quien en 1649
obliga al municipio a regresar a las viejas costumbres. Pero triunfaron
los partidarios de las nuevas formas, aunque la cosa no se decidió hasta
1690 en que el Alférez Mayor, Don Agustín del Castillo, padre del
historiador famoso D. Pedro Agustín, obtiene clara ejecutoria de todos sus
honores y derechos. En 1702, el Ayuntamiento quiere de nuevo sacudirse la
molesta servidumbre de que fuera su pleno, con el Corregidor al frente, a
buscar y devolver a su casa al Alférez Mayor, pero la Audiencia le obligó
a acatar lo ordenado por el Consejo de Castilla.

 En el siglo XVIII, la
procesión de San Pedro Mártir llegó a su climax. Sin saber cómo la vemos
convertida en procesión doble; es decir, una, menor, la víspera, y la otra
el propio día. La víspera iba el Ayuntamiento a buscar al Alférez Mayor a
su casa. Luego, en corporación - creemos que de media gala— iban a la
Catedral a buscar la enseña, que era llevada a las Casas del Concejo,
donde quedaba hasta el siguiente día 29. En esta fecha y con mayor
solemnidad, tras ir a buscar otra vez el pleno del Ayuntamiento, con el
Corregidor al frente, al Alférez a su domicilio, se llevaba el Pendón
desde el edificio municipal de Santa Ana a la Catedral, para celebrar la
ceremonia magna. Una vez terminada ésta se entregaba el trofeo a los
señores Capitulares para su custodia, hasta el año venidero.

 A nuestro entender,
esta doble procesión no tenía más significado que el de hacer constar la
propiedad que el Ayuntamiento tenía sobre la enseña y el carácter de
custodio que respecto a ella ejercía el Capítulo de Santa Ana.

 Así, el Pendón, como
propiedad del Ayuntamiento que era, salía del propio solar del Concejo y
no de la Catedral, donde sólo se hallaba en depósito y a la que en calidad
de tal se entregaba una vez terminados los regios actos conmemorativos.
Esto que es hoy detalle nimio, en aquella época, hervida de distingos y
menudencias protocolares, debió tener vital interés.

 Pero el cargo de
Alférez Mayor tenía también sus quiebras, y era la más sonada la del gran
refresco que por obligación había de ofrecer el titular en su domicilio y
a propia costa, a cuantas personalidades asistieran a las ceremonias.

 En el pasado siglo,
abolidos los antiguos privilegios, desapareció con ellos la efectividad
del vistoso cargo de Alférez Mayor de Gran Canaria y nuestro Ayuntamiento
volvió a las costumbres enraizadas en los primeros momentos de la
hispanización de la isla: es decir, cada año nombraba un elemento de su
seno para enarbolar la enseña por Castilla y su dominio.

 Todo cuanto aquí se
ha dicho tenía comprobantes legales en el tesoro documental existente en
el maravilloso archivo del Cabildo —Ayuntamiento—, de Gran Canaria,
desaparecido en el incendio que manos criminales (3) provocaran el año
triste de 1842. Nuestra isla —el archipiélago todo— no llorará bastante
esta pérdida que anegó en la nada los más valiosos testigos de nuestra
historia regional, desde los tiempos de los Reyes Católicos a la etapa
primera del reinado de Isabel II. Por eso, la historia del Ayuntamiento de
esta Muy Noble y Muy Leal Ciudad del Real de Las Palmas de Gran Canaria,
la de la isla e incluso la del archipiélago, difícilmente podrán ser
escritas con sujección a la más rigurosa verdad.

 Hará diez o quince
años llegó a nuestras manos por milagro verdadero un testimonio de las
diligencias incoadas en 1795, a instancias del Conde de la Vega Grande de
Guadalupe, Don Francisco Xavier del Castillo, sobre los honores que a su
persona, como Alférez Mayor de Gran Canaria, correspondían. Acto seguido
hicimos llegar el valiosísimo texto a Don Alejandro del Castillo y del
Castillo —titular hoy de aquel Condado— a fin de que obtuviera copia de él
por tocar dichos particulares, directísimamente, a su persona y familia.
(4)

Don Alejandro obtuvo
sólo copia de un documento —que damos en apéndice— de los muchos que
conformaban aquel hito monumental de nuestra historia, sin hacerlo con el
resto de ellos, acaso en su interés por devolver unos papeles que no eran
de su propiedad. Por nuestra parte dejamos aquella documentación en la
gaveta principal de la mesa de trabajo que por entonces ocupábamos en la
Biblioteca de El Museo Canario, pero al dejar de asistir a nuestras
funciones de bibliotecario en dicho centro, esta gaveta fue descerrajada
por quienes nos sucedieron, sin que hasta la fecha se nos haya dado cuenta
de lo que allí teníamos de nuestra particular propiedad, una de cuyas más
valiosas piezas era el testimonio a que nos referimos. A base de aquel
texto compusimos entonces una tradición titulada «La Isla y su Alferazgo
Mayor», publicada en el diario «Falange» de Las Palmas, el 29 de abril de
1942 y que por ello se convierte en el más completo comprobante de cuanto
llevamos dicho.

 Este es solo un
incidente de los muchos que han tenido por escenario el Archivo y
Biblioteca de aquella Sociedad, a la que acertada y galdosianamente
pudiéramos llamar «la de los tristes destinos».

 No obstante, y como
al parecer soplan en el Museo vientos regeneradores, confiamos en que
algún día volverá a aparecer aquel resumen documental que tan
maravillosamente situaba los hitos principales de la historia de la
procesión de San Pedro Mártir de la vieja Ciudad de Canaria.

ASI SEA

 

 

Néstor Álamo

Cronista Oficial de
Gran Canaria

Académico
Correspondiente de la Real de la Historia

  

 

NOTAS:

(1) Vid.
W. de Gray Birch.—«Catalogue of a collectíon of original manuscripts...to
the Holy Office... in the Canary Islánds».—

Tomo 1.°.—Londres
1903.

(2) Vid. W. de Gray
Birch, obra citada y N. A. "Thenesoya Vidina y otras Tradiciones "Las
Palmas, 1945, pp. 118 y sigtes.

(3) Las del Secretario
Capitular Don Carlos Grandy y sus secuaces.

 (4) Estimamos que al
entrar en posesión del Título de Vega Grande y de los fondos documentales
de dicha casa será fácil al actual Conde hallar en su archivo de familia
los originales de estos autos, para nosotros, de incalculable valor
histórico.

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 20/09/2003.


Rondalla con pedigrí

DOCUMENTOS
DE INTERÉS PARA 

GUÍA DE GRAN CANARIA

RONDALLA CON PEDIGREE

Por Juan Dávila García

Hace ya bastantes años, Canarias poseía un abanico de grandes rondallas,
orgullo y gloria de los pueblos que las albergaba, agrupaciones éstas que rendían
unas actuaciones extraordinarias y que tenían en su haber premios de todos los
niveles, así por ejemplo en La Laguna estaba la del Real Hespérides, dirigida
por Juan Martín Rojas, en Las Palmas la Guanarteme y la Roque Nublo, en San
Bartolomé de Lanzarote la Ajei, de José María Gil, en Ingenio sus Coros y
Danzas, y en Santa María de Guía la Tirma Guiense y la Princesa Guayarmina,
dirgidas por los primos Dávila (Juan y Alberto) y Sebastián Godoy (conocido
por Chanito el practicante) respectivamente.

Estas rondallas conformaban sin
lugar a dudas un variopinto arquetipo perfectamente instrumentado donde brillaba
la originalidad de sus vestimentas, fantasía clasicista del otrora traje típico
canario, donde se notaba en su diseño la mano sabia de Néstor Martín,
imaginero que le dio a las rondallas de Gran Canaria, un toque de belleza cromática
donde brillaban los colores y los enseres cotidianos que utilizaban nuestros
antepasados.

Las exhibiciones que hacían
estas agrupaciones tenían la impronta de lo canario por excelencia, aunque en
el caso de la Tirma Guiense y dado que su conjunto de cuerda era excelente como
así quedó acreditado en la Plaza del Cristo en la Laguna, con motivo de sus
fiestas patronales hace ya algunos años, desarrollaban conciertos de música clásica,
que en la opinión de los grandes músicos de la época radicados en Las Palmas,
tales como Luis Prieto compositor y subdirector de la Filarmónica en la época
dorada de Gabriel Rodó al frente de la misma, Agustín Hernández director de
la Banda Municipal y José Moya, comandante director de la Banda Militar del
Regimiento de Infantería Canarias 50, eran extraordinarios. Recordad que cuatro
de sus componentes formaron parte de la orquesta de Pulso y Púa del Real Club
Victoria, dirigida por el Sr. Prieto y auspiciada por Virgilio Suárez Almeida,
Luis Suárez y Domingo Campos, presidente y directivos de la citada entidad,
estos eran Juan Dávila González, Laúd; José González Moreno (Pepe el
Rubio), Bandurria; y Alberto Dávila Ossorio y Pablo González (conocido por el
Chorro), guitarras, a estos se les unía José Sánchez Rivero, de Gáldar, con
la mandolina.

En la Princesa Guayarmina, al
contrario, que en la citada anteriormente, brillaba su vestimenta, con
pintaderas bordadas en sus ropajes, regatones y mantas, que le daban a su
conjunto de baile una brillantez inusual, pero su formación musical era
bastante deficiente, aunque se mantuvo en el candelero por “mor” del
apadrinamiento de Sebastián Jiménez Sánchez, delegado provincial del
Patrimonio Arqueológico y que fue durante muchos años presidente del jurado
del concurso de San Pedro Mártir, donde éste en connivencia con Antonio
Herrera, director de la Banda Municipal de Arucas y miembro del jurado, a la
hora de repartir los premios hacían su santa voluntad, sin tener para nada en
cuenta la liturgia del evento y los méritos contraídos por cada participante.

Estas agrupaciones conformaron la época más brillante
del folclore canario y en su devenir fueron agraciadas y laureadas en múltiples
ocasiones y en los lugares más recónditos de la geografía española, premios
provinciales, regionales, nacionales e internacionales engrosaron sus vitrinas y
en ellas se reconoció la grandeza noble de la danza y la música canaria. Estas
agrupaciones eran homogéneas, desde el músico a los danzantes pasando por los
cantadores, eran un compendio de virtuosismo, sin fisuras con un afanamiento y
sincronismo casi perfectos, lo que denotaba una preparación espartana forjada
en el ensayo diario y en las correcciones de aquellos directores, que hacían de
las mismas sinónimos de honor y gloria.

Recordad en este artículo que
aunque el folclore que interpretaban era del mas alto nivel (cantos canarios,
etc.) a la Pulso y Púa del Real Club Victoria que a modo de gran sinfónica
paseó arrogante,  con sus
interpretaciones el nombre de Las Palmas y el de Gran Canaria, dando a conocer
la música canaria, entre otras de nuestros paisanos, Néstor Álamo, Tejera,
Hernández Cruz, etc.

---------

Remitido por el autor el 24
noviembre 2002. 

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 22/06/2003.


Dossier sobre la variante de Bañaderos

DOCUMENTOS
DE INTERÉS PARA 

GUÍA DE GRAN CANARIA

ESPECIAL VARIANTE DE
BAÑADEROS

INFORMACIÓN

OPINIÓN


La
Comisión de Ordenación del Territorio y Medio Ambiente del Gobierno de
Canarias, decidió esta semana, informar desfavorablemente sobre el trazado
del tramo de la carretera San


Andrés- Guía, uno de los flecos que faltan por ejecutar del proyecto de la
autovía del norte (INFONORTEDIGITAL.COM. 24.02.03))

PASOS
ATRÁS

Por Andrés Ruiz
Delgado (2001)



Los promotores de la denuncia que ha paralizado durante años la carretera
del Norte advierten de que el nuevo trazado de carretera que ha aprobado
la comisión técnica de Política Territorial también será


denunciado en los tribunales porque “es un fraude” que afecta a las mismas
fincas que el proyecto actualmente suspendido por los tribunales (LA
PROVINCIA 21.02.03)
 
Manifestación
de mayo de 2002
 
 
Sentencia
del Supremo sobre la variante de Bañaderos

(05.03.2002)
 
Resolución
de 22 de noviembre de 1999, por la que se hace público el Acuerdo de la
Comisión de Ordenación del Territorio y Medio Ambiente de Canarias de
5 de octubre de 1999, de Declaración de Impacto Ecológico
 
DECRETO
191/2000, de 20 de septiembre, por el que se declara la urgente ocupación
de los bienes y derechos afectados por la expropiación forzosa derivada
de la ejecución del proyecto "Duplicación y variante de la
carretera C-810. Tramo: enlace de Arucas-Pagador por la variante de Bañaderos"
 
Mas
documentos publicados en el BOC
 
Inicio
del proyecto en 1999
 

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 29/05/2003.


El caso de la pretendida instalación de un Centro Penitenciario en Guía a comienzos del milenio ha puesto de manifiesto

DOCUMENTOS
DE INTERÉS PARA 

GUÍA DE GRAN CANARIA


LA OLVIDADA COMARCA


Por Antonio
Aguiar Díaz

 

Todo
apunta a que pronto se va acometer una nueva descentralización
administrativa en España: el traspaso de determinadas funciones que
vienen ejerciendo las diputaciones provinciales, los concejos insulares
y los cabildos insulares, en favor de los municipios, con el fin de
avanzar en el acercamiento de la Administración al ciudadano. Por lo que
respecta a Canarias, sería deseable que la nueva descentralización logre
por fin articular de forma satisfactoria la distribución de competencias
entre la Administración de la

 Comunidad Autónoma y las propias de los
cabildos y municipios canarios, objetivo que no consiguieron las dos leyes
canarias aprobadas hasta la fecha en esta materia (1986 y 1990) Para ello
habría que afrontar el reto con valentía y realismo, sin descartar nada a
priori. En este sentido, convendría plantear si algunas funciones, por su
naturaleza o por el ámbito territorial al que se dirigen, debieran ser
traspasadas, al contrario de lo inicialmente pensado, desde los ayuntamientos
a alguna instancia superior. Aquí surge la idea de potenciar la comarca.

 El reciente caso
de la pretendida instalación de un Centro Penitenciario en Guía (Gran
Canaria), ha puesto de manifiesto que hay asuntos que, pudiendo ser resueltos
en exclusiva por parte de un solo municipio, inciden grave e irremisiblemente
en los pueblos limítrofes. Resulta evidente, por tanto, que este tipo de
decisiones deba ser asumida por un ente que agrupe a todos los municipios
afectados. Seguramente movidos por esta evidencia, aunque sea con carácter
testimonial al carecer de competencias ejecutivas en esta materia, los
ayuntamientos integrantes de la Mancomunidad del Norte de Gran Canaria,
conscientes de que un centro de estas características afectaba al desarrollo
de toda la comarca, acordó, una vez Guía abandonó el proyecto, mostrar en el
pleno de dicha mancomunidad su unánime oposición a que se instale un centro
penitenciario en los límites de su comarca.

Siguiendo el
modelo catalán, la organización comarcal debería regirse por los siguientes
criterios: a) sus ámbitos territoriales deberán coincidir con los espacios
geográficos en que se estructuran las relaciones básicas de la actividad
económica debiendo agrupar municipios con características sociales e
históricas comunes. Y b), s
us ámbitos
territoriales deberán ser los más adecuados para hacer efectivos los
principios de eficacia, descentralización y participación en la prestación de
servicios públicos.

A la
vista de cómo están agrupados los municipios en Canarias, procedería revisar
los linderos de las mancomunidades de municipios preexistentes y, en otro
gesto de valentía y realismo, analizarse la posible fusión de ayuntamientos,
de forma que, manteniendo el mismo nivel de prestación de los servicios
públicos, la toma de decisiones responda al mismo concepto de “comarca
natural”, si bien extrapolado al ámbito municipal, con lo que hablaríamos de
“municipio natural” Es un secreto a voces que en Canarias sobran algunos
ayuntamientos; la fusión abundaría en la necesaria racionalidad que debe
presidir la acción pública.

 En
concordancia con lo anterior, debería revisarse el traspaso de competencias de
la Comunidad Autónoma a los cabildos insulares realizado en los últimos años.
Tal como están las cosas, es previsible que en pocos años no exista instancia
que represente con capacidad de decisión al conjunto de los canarios, con los
riesgos de insolidaridad y desarrollo desigual que ya conocemos. En el otro
lado, hace tiempo que se habla de “Gobierno Insular”, refiriéndose a los
cabildos, sin que al mismo tiempo se haya afrontado con realismo la
problemática que generan unas corporaciones originariamente “locales” en las
que se entremezclan usos del pasado con formas organizativas obsoletas y
nuevas competencias. Podría decirse que las corporaciones insulares padecen
una especie de esquizofrenia: según el Estatuto de Autonomía, los Cabildos
son, al tiempo, corporaciones locales e instituciones de la Comunidad Autónoma
(art. 8.3) Esta ambigüedad tropieza frontalmente con una gestión racional de
los recursos públicos y trae de cabeza a los políticos y técnicos de ambas
administraciones, que pierden tiempo y energías en disputas absurdas que a la
postre inciden negativamente en nuestro desarrollo.


 Obviamente, no hemos pretendido abordar todas las cuestiones que suscita la
reorganización administrativa de Canarias, pero si nos parecía éste un momento
oportuno para esbozar algunas ideas que, por otro lado, están en la mente de
muchos.


Por
Antonio Aguiar Díaz


Licenciado en Derecho


Funcionario del Cuerpo Superior de la
Comunidad Autónoma de Canarias


www.aguiardiaz.com


Las Palmas de Gran Canaria, agosto de 2002

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 15/04/2003.


Hijos Predilectos y Adoptivos

DOCUMENTOS
DE INTERÉS PARA 

GUÍA DE GRAN CANARIA

RELACIÓN
DE HIJOS PREDILECTOS Y ADOPTIVOS

Datos
recopilados por:



Sergio Aguiar Castellano

Licenciado en
Filología Hispánica Universidad de La Laguna

Especialista
Universitario en Archivística

NOTA:
Faltan datos por completar. Si alguien puede aportarlos
,
por
favor comuníquenoslo al correo 

documentacion@guiadegrancanaria.org 

HIJOS
PREDILECTOS


Año
1916:

Luís
Suárez Galván y Eugenio Suárez Galván

 

Año
1929:

Dolores
Sosa Suárez

 

Año
1930:

Manuel
González Martín

 
Año
1931

Salustiano
Estévez Martín

Año
1937:

Luis
Lodos Sainz de Urturi

 

Año  


Miguel
Santiago Rodríguez

 

Año

1961

Eusebia
de Armas Almeida

 

Año
1986

Pedro
González Sosa

 

Año
2001:

Santiago
Betancort Brito

María
del Pino González González (Mara González)

Braulio
García Bautista

 

HIJOS
ADOPTIVOS DE GUÍA


 

Año
1928: Nombrados Hijos adoptivos a la vez que alcaldes honorarios,
coincidiendo con la división provincial.

Miguel
Primo de Rivera

Severino
Martínez Anido

 


Año 1936:

Francisco Franco Bahamonde

 


Año 1982
Bruno
Quintana Quintana
 

Año 1991
Eugenia del Consuelo Brito Morales
 

Año
2001:


Félix
Santiago Melián
 

Miguel
Gordillo Díaz


ESCUDO
DE ORO 
DE LA CIUDAD

 

Año
2001:

Mayordomos
de “Las Marías”

José
Carlos González Ruíz

Luís
Antonio 
González Mendoza

Juan
Serrano Moreno

Javier
Ulises Lodos García

Francisco
Santiago Castellano

Juan
Manuel García Falcón

Carmelo
Artiles Bolaños

Muebles
Atlántico Norte, S.L.

Saneamientos
Noroeste, S.L.

Muebles
Pepe Juan

B.Navarro
Construcciones

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 15/04/2003.


Los pregones de las Fiestas

DOCUMENTOS
DE INTERÉS PARA 

GUÍA DE GRAN CANARIA

PREGONES DE LAS FIESTAS DE LA
VIRGEN

Pregón
de 1976

Por
Manuel González Sosa

Pregón
de 1986

Por
Juan Izquier Hernández

Pregón
de 1989

Por
José Gordillo Moreno

Pregón
de 1991

Por
Santiago Betancort Brito

 

[Ir a la página
principal] 
               
[Ir a la Web Oficial
del Municipio]

 

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 13/02/2003.


Pregoneros de Las Fiestas

DOCUMENTOS
DE INTERÉS PARA 

GUÍA DE GRAN CANARIA

 PREGONEROS DE LAS FIESTAS
DE LA VIRGEN DE GUIA

Datos
recopilados por:



Sergio Aguiar Castellano

Licenciado en
Filología Hispánica Universidad de La Laguna

Especialista
Universitario en Archivística

NOTA:
Faltan los pregoneros de 1972 y 1977. Si alguien conoce el 
dato,
por favor comuníquenoslo al correo 

documentacion@guiadegrancanaria.org 

1971.-
Pedro González Sosa

1972.-


1973.-
Ervigio Díaz Bertrana

1974.-
Manuel Padrón Quevedo

1975.-
Federico Díaz Bertrana

1976.-
Manuel González Sosa

1977.-

1978.-
Lorenzo Olarte Cullen

1979.-
José Carlos González Ruíz

1980.-
Vicente González Miranda

1981.-
Miguel Gordillo Díaz

1982.-
Bruno Quintana Quintana

1983.- 
Juan Rodríguez Doreste

1984.-
José Rodríguez Rodríguez

1985.-
Cayetano Guerra Aguiar

1986.-
Juan F. Izquier Hernández

1987.-
Miguel Rodríguez Díaz de Quintana

1988.-
José Rosario Castillo Lara

1989.-
José Gordillo Moreno

1990.-
José de Armas Medina

1991.-
Santiago Betancort Brito

1992.-
Carmelo Artiles Bolaños

1993.-
Marino Alduán Guerra

1994.-
Antonio Moreno Moreno

1995.-
Francisco Kraus Trujillo

1996.-
Jesús Pérez González

1997.-
Felipe González  Miranda

1998.-
Antonio Jiménez García

1999.-
Marino Alduán Azurza

2000.-
Braulio García Bautista

2001.-
Eugenio Suárez Galván

2002.-
Marcelino Carreto Carretero



 

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 13/02/2003.


Santa María de Guía

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