Miguel Ángel y Los Palmeños
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Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 06/03/2007.
Pedro González-Sosa
PEDRO GONZÁLEZ-SOSA
Es Cronista Oficial de Guía de
Gran Canaria desde el 30 de septiembre de 1980, siendo alcalde José Carlos González Ruiz, e Hijo
Predilecto de la misma desde 1986, cuando ejercía la alcaldía Oscar Bautista
Afonso.
El 13 de agosto de 2006, el Ayuntamiento y el Pueblo de
Guía le rindieron un merecidísimo homenaje, consistente en la inauguración de
una calle con su nombre, la hasta ahora Avenida de España, que pasó a denominarse
CALLE CRONISTA
PEDRO GONZÁLEZ-SOSA,
y un acto público en el Teatro Viejo
(Mas
información)
BiografíaARTÍCULOS -
CONFERENCIAS - RELATOS
Evocando la labor de dos párrocos: don José Martín Morales y don Bruno
Quintana Quintana
(2006)
Homenaje 2006
La habanera "La Perla" no es de
Néstor Álamo
(2006)
Estatuto del Cronista
Néstor Álamo
y Guía de Gran Canaria
(2006)Las andas, el sol y la media luna de plata de la
Virgen de Guía
Su pregón de 1971
El órgano que inauguró Saint-Säens
Libro "LA MÁQUINA"TEXTO DE LA PRESENTACIÓN del libro "Canónigo Gordillo: biografía de un
genio de la discordia" (2001)
Miguel Santiago, el hijo de
"maestro Sergio el relojero"
El Colegio de La Inmaculada
Guía de Gran Canaria: los
alcaldes reales desde 1526 hasta 1812 (2003)
El Albercón de la Virgen
(2003)
Por qué no hubo
"desaparecidos" en julio de 1936 en Guía de Gran Canaria
(2003)
El apellido Fernández del Campo de la
marquesa de Arucas procede de Guía
(2003)
Una
anécdota
sobre el trono de la Virgen de Guía
(1998)
Sobre la denominación del
Municipio
(Del libro "Guía de Gran
Canaria: primero Villa, después Ciudad". 1997)
Su pregón para las Fiestas de la Virgen de 1971
El piso de mármol que tiene su iglesia se colocó
entre 1885 y 1889
Infantes Florido: recuerdos de una entrevista en
Sevilla cuando fue preconizado obispo de Canarias en 1967
El palacete RODRÍGUEZ QUEGLES, un magnífico edificio
modernista
El Puente de Verdugo
En 1814 el obispo Verdugo propuso al rey a cinco
canarios para ocupar sedes episcopales en España o AméricaLIBROS PUBLICADOS
SOBRE GUÍA
Transcripción de la Relación Genealógica de Fray Juan
Suárez de Quintana. 2007. +La sede del Cicca en la capital
grancanaria fue el escenario escogido por el cronista oficial de Guía
de Gran Canaria para la presentación, el miércoles 17 de enero de 2007 a
las 20.00 horas, de su última entrega editorial . Se trata de la
transcripción de la Relación Genealógica de Fray Juan Suárez de Quintana,
trabajo editado por la Obra Social de La Caja de Canarias, y prologado por Juan Gómez-Pamo, presente mañana en el acto, junto al autor.
Éste ha logrado rescatar uno de los textos más apreciados por los
interesados en disciplinas como la aludida en este libro. +
"El escultor José Luján Pérez.
Noticias para una biografía del hombre". 2006. Segunda edición ampliada a
cargo de la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas del
Gobierno de Canarias al cumplirse en mayo el 250 aniversario del
nacimiento del escultor guiense con Prologo y Presentación a cargo,
respectivamente, de José Miguel Alzota y Jesús Hernández Perera.El libro, prologado por José Miguel
Alzola, aborda los estudios artísticos de Luján, sus relaciones amorosas,
los hijos naturales, la ascendencia del artista, etc. "Estamos, por tanto
-dice Alzola-, ante un trabajo en el que no se entra a inventariar y
valorar su abrumadora producción artística, sino a ahondar en la vida del
imaginero, del hombre excepcional que fue Luján. Creo que Pedro
González-Sosa ha alcanzado la meta que se señaló". LA PROVINCIA. 26.11.06
"Trascripción del libro primero
de bautizos de la iglesia de Guía. 1565-1636)". Editado por el Servicio
de Publicaciones del Cabildo de Gran Canaria, con Prólogo de Miguel
Rodríguez Díaz de Quintana.
Canónigo Gordillo: biografía de un genio de la discordia, editado
por el Cabildo de Gran Canaria en 2001, con prólogo del Historiador de La
Habana Eusebio Leal.
Contribución para una historia de Guía de Gran Canaria. Edición del Ayuntamiento de Guía, 1985.
Guía de
Gran Canaria: Primero Villa, después Ciudad (y otras noticias históricas). Edición
del Cabildo Insular de Gran Canaria y del Ayuntamiento de Guía, 1997.
Fundación
de las Ermitas Capillas y Altares de la Parroquia de Guía.
Ediciones del Cabildo Insular de Gran Canaria, 1994.
Guía de
Gran Canaria: Historia del Ayuntamiento y de los edificios que fueron sede
institucional. Edita: Ayuntamiento de Santa María de Guía y Cabildo
Insular de Gran Canaria. Año 2001
Guía
de Gran Canaria: la casa donde murió Luján Pérez (allí vivió de
niño y de joven y pasó sus estancias guienses). Edita: Excmo. Ayto. de
Santa María de Guía. Año:1999
Extractos
del Libro Primero de Matrimonios de la Iglesia de Guía (Gran Canaria)
1565-1636. Edita: Excmo Cabildo Insular de G.C. Año: 1985
El
Imaginero José Luján Pérez. Noticias para una biografía del hombre.
Edita: La Caja de Canarias. Año: 1990
Extracto de la Infancia de Luján en Guía
Extracto de la obra de Luján referente
a Guía
El Órgano
de la Iglesia de Santa María de Guía. Edita: Ayuntamiento de Santa
María de Guía. Año: 2003
Guía de Gran Canaria: historia de la Máquina y el cultivo de la caña
Edita: Ayuntamiento de Santa
dulce en el siglo XIX.
María de Guía. Año: 2004.OTROS LIBROS PUBLICADOS
Contribución al estudio sobre la emigración canaria en el siglo XIX.
VI Coloquio de Historia Canario- Americana (1984).Tomo I -1ª Parte
Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 02/03/2007.
2 al 12 diciembre 2006
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Paco Torres
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Joaquín R. también escribe sobre nuestro olvidado Poeta Bento +
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El Pleito Insular,
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El futuro del casco histórico
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La Agrupació
NÉSTOR ÁLAMO, LA CANCIÓN CANARIA
Por José ORIVE
El próximo 27 de febrero se cumplirá el centenario del
nacimiento de Néstor Álamo Hernández (1906-1994), a quien se debe, en pleno
siglo XX, la aparición de una canción canaria de nuevo cuño, arraigada al
sentir popular. Y su gran mérito fue que lo consiguió desde el autodidactismo,
por su tremenda intuición creativa, al igual que en otros terrenos donde dejó
huella y con quien las islas mantienen una profunda deuda de agradecimiento. A
él se debe, entre otras cosas, la catalogación de los archivos de la
Inquisición en su etapa en el Museo Canario a finales de los años 20, así como
varios trabajos de investigación de índole histórica, y la puesta en marcha,
en los años 50, del proyecto de la Casa de Colón en Las Palmas, así como del
semanario informativo La Voz del Norte en su ciudad natal. Fue un hombre que
se entregó en cuerpo y alma a la isla de Gran Canaria, de la que fue cronista
oficial, y a quien los romeros que peregrinan anualmente a Teror, deben que
impulsara con música y bailes hace medio siglo un acto festivo tan singular
como la ofrenda del Pino. Lo hizo a partir de 1952 para renovar unas fiestas
que perdían fuelle a nivel popular y para las que compuso Ay Teror, que
lindo eres, Caminito de Teror o P´al Pino. Entre otras
cosas, también dio a conocer la obra de la poetisa popular Agustina González
Romero "La Perejila" e incursionó el teatro con sus ensayos El demonio y la
Virgen (1934) y Lola Guerra.Néstor Álamo nació en Guía en un ámbito familiar
vinculado al negocio agrícola. Con catorce años tuvo la oportunidad de viajar
a Cuba acompañando a una tía suya que se había casado por poderes y contactó
con otro ambiente, vitalista y farandulero que le hizo mella en su actividad
posterior, especialmente la artística. Fueron apenas un par de años, pues su
padre lo reclamó para atender el negocio, aunque Néstor, esquivo, lo que hizo
fue trasladarse a Las Palmas a estudiar donde se relacionó con la Escuela
Luján Pérez. Por los años 30, la capital grancanaria despertaba de su letargo
cultural gracias a la aparición de la Sociedad de Amigos del Arte, núcleo que
promovía diversas actividades. Por medio de ella, y la visita de La
Argentinita de paso a América, entró Néstor Álamo en contacto con el trabajo
efectuado en España por Lorca con el cancionero popular. A partir de ahí puede
decirse que vislumbró una vía factible para sus ideas de regenerar la música
canaria. En esos años se cantaban isas, folías y malagueñas, junto a un amplio
repertorio sudamericano. Néstor decide hacer un nuevo tipo de canción, que
fuera popular pero sin caer en lo vulgar y monótono. Así salieron sus primeros
temas Jacarandá, Santo Domingo y La Peregrina- partiendo
de la música tradicional de las islas. De esa época es Sombra del Nublo
(1936), aunque la idea rondara en su cabeza años antes tras quedarse extasiado
con la visión de dicho monolito proyectado sobre un mar de nubes durante una
excursión. Aquella impresión y las ideas que el Roque Nublo inspiraba a Fray
Lesco, culminaron la canción que se ha convertido en una especie de himno de
la isla. Dicha canción, armonizada por el violinista Agustín Conchs, alcanzó
notoria popularidad nada más interpretarla Josefina de la Torre en la Fiesta
Pascual organizada por su hermano en el Teatro Pérez Galdós. Inicialmente la
canción la firmó con el seudónimo de Fulken, lo que hizo despertar alguna
opinión de duda respecto a su paternidad. Néstor contaba que el no firmar con
su nombre era práctica habitual en la época, ya que él componía para un grupo
de amigos entre quienes se encontraba Paquita Mesa. Luego, al obtener
popularidad sus canciones, empezó a firmar ya con su nombre. Para varios de
sus estrenos contó con las voces de María Mérida, y en especial la de Mary
Sánchez, cuya voz ha estado vinculada mucho tiempo a sus canciones. Escribió
una treintena, la mayoría en la memoria colectiva de sus paisanos (Maspalomas
y tu, Isla mía, Tamadaba -una de sus preferencias, aunque
también llegó a confesar su predilección por una titulada Balada de las
viejas putas de La Habana, que a punto estuvo de interpretar Maria Dolores
Pradera-, El Zagalejo, Andrés repásate el motor, El Cuervo,
Mis bueyes, Balada de Sabanda, Noches de Arguineguín,
El Cambullonero, Adiós Canarias querida, Cabra loca )
interpretadas por numerosos cantantes y formaciones y presentes en cualquier
romería. También escribió una rapsodia sinfónica, orquestada por el maestro
Gabriel Rodó, Tiempo de Gran Canaria, convertida en ballet por Gelu
Barbu. A poco de su muerte, Mestisay estrenó un espectáculo de multitudinario
éxito dedicado a su figura con el título de Querido Néstor. Néstor
Álamo, hombre inquieto, independiente, visceral en defensa de su isla y de lo
canario en general en sus últimos años mantuvo una huelga para que el
Ayuntamiento no talara unas palmeras en la plazuela- , que incluso se edificó
su propio mausoleo para dejar plasmado un elocuente epitafio, seguirá con sus
canciones en el recuerdo de su pueblo.-----------------
NOTA.- Artículo remitido por el autor y publicado en CANARIAS7 el 16 de
febrero de 2006.
Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 22/07/2006.
Donde posan su sombra las estrellas: La Lírica de Manuel González Sosa
DONDE POSAN SU SOMBRA LAS
ESTRELLAS: LA LÍRICA DE MANUEL GONZÁLEZ SOSAPor Eugenio
Suárez-Galbán GuerraHoy luchan en mí una mezcla de
emociones: alegría, ante todo, por estar entre vosotros que siempre me habéis
acogido como un hijo más de Guía y de toda Canaria; honra por haber pensado en
mí para hablar de nuestro poeta; pero también miedo, incluso temor, por no
poder hacer justicia a la persona y obra de Manuel González Sosa. Por eso, no
vacilo en excusarme y escudarme detrás de Cervantes, y más específicamente, de
su Prólogo a la primera parte del Quijote.También como en ese prólogo, quisiera
yo poder dar esta charla monda y desnuda, y también como en ese prólogo me ha
resultado sumamente difícil escribir esto. Y es que, al igual una vez más que
ese prólogo, también la poesía de González Sosa se esfuma y desvanece frente a
nuestros ojos cuando intentamos captar el milagro y el misterio de su
creación. No me refiero ahora tan simplemente a la inevitable injusticia o
frustración que supone todo comentario sobre una poesía verdadera que, como
tal, escapa cualquier intento de apresarla: más allá de esta inevitable
limitación, me preocupa no poder alcanzar siquiera un resumen elemental de la
obra de quien considero un poeta ejemplar, cuya poesía no ha dejado de
brillar, aunque como estrella solitaria muchas veces, desde sus comienzos hace
ya más de sesenta años.No oculto mi alivio por la ausencia
esta noche de Manolo entre nosotros: sé lo incómodo que le harían sentir mis
palabras ante su extraordinaria modestia, que es precisamente lo que le ha
impedido venir esta noche. Y sé también que esa enorme modestia convertiría
en incrédulas para él mis palabras, palabras que no pretenden alabar, sino
simplemente intentar explicar lo que irremediablemente tiene que terminar en
admiración por una obra y su autor.Tampoco oculto la presencia indudable
del peligro que supone glosar la poesía de quien considero amigo y maestro,
cuyos versos, además, a medida que me iban llegando libro tras libro, iban
nutriendo en mí una nostalgia por esta tierra y estas islas que no ha dejado
de acompañarme desde que primero me trajeron aquí de niño. ¿Cómo no sentirla
ante un poema como Pico de la Atalaya?, el cual no me dejaron escalar con
mis hermanos por ser demasiado pequeño. Recibía, pues, los libros de Manolo
como decía Lezama Lima se recibían los libros de la editorial y revista
Orígenes en La Habana: como pan recién horneado para una fiesta de todo
el barrio. Ha sido la nuestra una amistad ciertamente rara, pues ha sido
mayormente epistolar (aunque salpicada de visitas a Canarias), y todos sabemos
que el don epistolar no es precisamente uno muy hispano. Comenzó con una
carta que aún conservo y que me entregó José Luis Cano, editor de una revista
en la que yo colaboraba entonces. Me encargaba de la literatura canaria y
caribeña en dicha revista, así supuse que la carta sería de algún lector
comentando, o incluso quejándose de, alguna reseña o trabajo. Encontré en vez
una carta, típicamente pulcra y redactada con una sencilla elegancia, valga la
redundancia que puede aplicarse también a las publicaciones de Manolo, de
portada, papel y tipografía a la vez exquisitos y sencillos, como corresponde
a quien ha tenido una intensa actividad como editor. Me preguntaba la carta
si yo estaba emparentado con . . . En fin, era prácticamente una genealogía
de mi familia y de Guía entera. Ahí empezó todo.No es fácil encontrar en Madrid
literatura canaria. Creo que fue el propio José Luis quien me consiguió unos
versos de Manolo, describiéndolo como un fino poeta canario, cuya obra,
lamentablemente, no se conocía en la Península como se merecía. Y a pesar de
lo dicho, la inaccesibilidad de la literatura isleña se encontraba en aquellos
días algo disminuida debido a la labor editorial de Josefina Bethancourt y
Manolo Padorno con sus Talleres JB. Creo recordar que también ellos me
hablaron de la poesía de Manolo González Sosa, junto con Baltasar Espinosa. Y
otro canario, de cuyo nombre no quiero acordarme, siempre bromeaba de que Guía
pudiera tener un gran poeta (no era una broma cruel, y, por supuesto, iba
dirigida contra mí por mi relación con la patria chica de Manolo, y no contra
él, cuya poesía en más de una ocasión elogió con total convicción y
sinceridad. No, ¡no era de Gáldar!, y si no quiero recordar ahora su nombre,
será porque temo que su broma se saque del contexto amistoso en que la
pronunciaba).Bien: basta de preámbulos y entremos
en a lo que hemos venido: la poesía, y la poesía de Manuel González Sosa. En
cuanto a lo primero, es sin duda paradójico lo que estamos haciendo aquí esta
noche. Venimos a homenajear a un poeta en un mundo cada vez menos interesado
en la poesía. Tan así que cualquier docente puede atestiguar que motivar al
alumnado a leer, estudiar y disfrutar de la poesía hoy equivale a arrancar
muelas a gallinas, si se me permite y perdona tan prosaica comparación. Y,
sin embargo, se sigue escribiendo, leyendo y recitando poesía. Se hace dentro
de un círculo eminentemente minoritario, pero igual de eminentemente fiel. Y,
sin embargo, los regímenes totalitarios siguen persiguiendo a poetas y
prohibiendo poesías. No creo que baste con razonar que en un mundo
antipoético la poesía se hace lo suficientemente necesaria como para engendrar
estas minorías perdidas dentro del marasmo del mundo actual. Algo de razón
habrá en ello, pero creo que la antropología y la sociología de la literatura,
así como la filosofía, podrían proveer argumentos más convincentes: el ser
humano lo es por la palabra. A partir de la llamada crisis de la razón a
fines del XIX, la creatividad artística como definitoria de la condición
humana va cobrando cada vez más una mayor consideración (piénsese en Nietzsche,
por ejemplo), y con ella, la poesía, con su remite a una dimensión religiosa (George
Santayana), y el lenguaje, cuando cuaja en estética (Wittgenstein). Volvemos
a lo mismo: si la ciencia ejemplifica lo rápido que cambia la historia y el
progreso, las artes revelan que el ser humano Vaso/sólo es de preguntas
desaladas (sin título, de Sonetos andariegos) Y ese vaso lo llena la
poesía. De suerte que, consciente o inconscientemente, seguimos buscando en
el poeta al mago, al poseedor del don divino. Porque en el principio era el
Verbo. Y así estamos aquí hoy porque nos demos o no cuenta de ello
reconocemos en Manolo el juglar de nuestro sueño colectivo.La idea de que un verso salva un poema
y un poema a un poeta, puede resultar tan atractiva como apologética. En todo
caso, y ciertamente en el de Manuel González Sosa, hay poemas y poetas que se
salvan de cualquier apología precisamente porque no les sobra nada (caso
también, sin ir más lejos, del "Príncipe de los poetas españoles", San Juan de
la Cruz, a quien el poeta de Guía dedica un bello soneto, por cierto). Es así
cómo se explica lo compacto de la obra poética de González Sosa: como el
resultado de una vocación y dedicación poéticas tales, que sólo lo que soporta
una rigurosa y constante criba llega a la página impresa. Esta conocida manía
revisionista del poeta termina cuajando en una obra que crece más en hondura
que en extensión, pero que a la vez se extiende a lo largo de un tiempo
prolongado, debido justamente a la lentitud y el cuidado con que la mima el
poeta. Ya señalaba Sebastían de la Nuez, en su "Introducción" a Poesía
canaria, 1940-1984, que se trata de una poesía "en continua gestación y
perfeccionamiento", lo que dificulta su inserción dentro de una generación
determinada. Por lo demás, consabido es que, a diferencia de otros géneros,
la poesía por naturaleza sigue precisamente una orientación vertical opuesta a
otra horizontal. Si Goethe explicaba la ley de la épica, o narrativa, como la
de un lento detenimiento que implica una acumulación de palabras y frases, no
habrá que recordar que la poesía aspira a exactamente lo contrario: una
concentración de palabras que a su vez concentren al máximo el fondo a través
de la forma. Y si lo hace con un verso que vibra de emoción, tanto mejor. De
ahí, el uso del término lírica en nuestro título y en forma de sustantivo.
Porque adjetivarlo, hablar de la poesía lírica de Manuel González Sosa, podría
dar a entender que sólo una parte de ella lo es. Pero raro sería hallar entre
sus poemas alguno que no tiemble de un vivo sentimiento, ya bien sea el de un
dolorido sentir, ya bien el de alguna vaga esperanza perdida paradójicamente
entre la resignación, o ya bien el de algún consuelo que la propia poesía
logra arrebatar por su mera belleza de cualquier contenido triste. Algo así
como la luz de las estrellas combatiendo su sombra.
Reconocemos que nuestro mundo y época ha sido y sigue siendo uno en el que
los géneros tradicionales han ido perdiendo su vocación original. Desde que
la rebeldía romántica rechazó el mismo concepto de género literario, y
Benedetto Croce aupó a comienzos del siglo pasado ese rechazo a un consenso
considerable entre críticos, la poesía ha ido perdiendo cada vez más en
determinados círculos su fuerza original como canalizadora de emociones
profundas, a diferencia de la narrativa que insiste sobre todo en contar
historias y el drama que propone acción y conflicto como su dimensión
fundamental. Desde luego que la contaminación entre géneros es inevitable. El
poema que provee la cita de nuestro título (en realidad, parte de dos versos,
repletos de recursos poéticos), titulado El cuerpo entero (de Cuaderno
americano), alcanza una altura épica, claramente rematada por su final,
pero no por ello deja de latir de lirismo. Esa misma cita relativa a la
astronomía introduce una sensación de ternura humana que toma al lector por
sorpresa y le deja impactado de emoción. No es éste el sitio adecuado para un
minucioso análisis, pero tampoco queremos desperdiciar la oportunidad de
aprovechar siquiera de paso un magnífico ejemplo de maestría poética:
quizá un astrónomo pueda explicar u objetar a la imagen literal detrás de
la poética, pero a nosotros nos incumbe intentar (otra cosa no permite la
poesía en su mejor sentido) explicar esa reacción lírica de sorpresa:
antítesis (luz de estrella-sombra), aliteración interna (posan-sombra,
y también la o de Donde), personificación, al menos implícita (estrellas
que posan) y un hipérbaton, o transposición de la sintaxis, que, por leve
que sea, destaca estrellas. ¿Hace falta volver a destacar ahora la
capacidad de concentración poética de González Sosa?Este mismo
poema, de comienzo claramente - o mejor dicho, oscuramente gongorino,
suscita otra reflexión: la variedad de versos que maneja el poeta de Guía.
No se crea que atenerse a la dimensión más tradicional del género implica
estancarse en una lírica pasada de moda. Al contrario, por su poesía ha
pasado más bien - y perdónese otra redundancia - el pasado remoto y reciente
de la poesía, tanto nacional como universal. Si Góngora puede surgir en un
poema (No de roca desnuda,/ de arena los descalzos/ pies que mojan las
olas), en otro aparecerá Quevedo (Cuando se venga a tierra/mi esqueleto,/ de
cal será y ceniza,/ pero también de polvo/ de fiel maíz [ "Maíz", de
Cuaderno americano]); si la angustia interrogativa de Unamuno late en "Teide
incierto" (¿Estás allí? ¿Se figura/mi fe que sí eres no siendo?, de
Paréntesis), "El poeta contempla un lejano sueño suyo" (Sonetos
andariegos) suscita la honda melancolía de Antonio Machado (Es el atrio
de abril y la violeta/desolación del monte lacerado.). De repente, el verso
libre libera a un soneto de la rima clásica de Sonetos andariegos.
La prosa de El mirador o de "Entrevisiones" (de Paréntesis)
reivindica plenamente el arriesgado experimento de Baudelaire. Y si los
poemas en prosa de González Sosa lo son, esquivando el peligro de que lo
narrativo ahogue lo poético, también su verso puede incorporar una escritura
afín a la prosa sin perder el temblor de la poesía, como en el magistral "El
cruzado" (Paréntesis). Luego, a la originalidad formal con que el
poeta dota una intertextualidad múltiple, habría que añadir la personalísima
perspectiva canaria de un fondo que trasciende las típicas alusiones al
paisaje y el folklore. Ya hemos visto cómo el monumental Teide, abandonando
la larga tradición paisajista, se convierte en su poesía en un motivo
metafísico existencialista. Más aún, algo tan aparentemente poco poético como
el gofio se eleva a la categoría quevedesca del polvo humano en el mismo poema
ya mencionado (Maíz), donde, además, la histórica unión entre canarios y
diferentes pueblos americanos queda asimismo plasmada por el maíz. Poesía
también es eso: elevar lo cotidiano, o lo considerado insignificante a una
altura relevante (caso también de "Juan, grumete de la Santa María" de
Paréntesis). Porque esa elevación sólo la puede lograr un lenguaje
potenciado a su máxima expresividad.Como toda
poesía que perdura, un misterio late al lado del milagro en la poesía de
González Sosa: el significado se pluraliza y la vida entra en el verso con
toda su complejidad y ambigüedad. Entra el lector en la región religiosa. Se
escribe como se ora, decía Kafka. Esa misma actitud sagrada ante el verbo es
la del poeta de Guía.Feliz
coincidencia entre su lugar natal y su poesía: ella nos guía por la oscura
pradera que convida.
---------------------NOTA:
Conferencia pronunciada en la Real Sociedad Económica de Amigos del
País el día 30 de enero de 2003.
Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 26/05/2006.
Pedro González-Sosa
PEDRO GONZÁLEZ-SOSA
Es Cronista Oficial de Guía de
Gran Canaria desde el 30 de septiembre de 1980, siendo alcalde José Carlos González Ruiz, e Hijo
Predilecto de la misma desde 1986, cuando ejercía la alcaldía Oscar Bautista
Afonso.ARTÍCULOS -
CONFERENCIAS - RELATOS
Biografía
Néstor Álamo
y Guía de Gran Canaria
(2006)Las andas, el sol y la media luna de plata de la
Virgen de Guía
Su pregón de 1971
El órgano que inauguró Saint-Säens
Libro "LA MÁQUINA"TEXTO DE LA PRESENTACIÓN del libro "Canónigo Gordillo: biografía de un
genio de la discordia" (2001)
Estatuto del Cronista
Miguel Santiago, el hijo de
"maestro Sergio el relojero"
El Colegio de La Inmaculada
Guía de Gran Canaria: los
alcaldes reales desde 1526 hasta 1812 (2003)
El Albercón de la Virgen
(2003)
Por qué no hubo
"desaparecidos" en julio de 1936 en Guía de Gran Canaria
(2003)
El apellido Fernández del Campo de la
marquesa de Arucas procede de Guía
(2003)
Una
anécdota
sobre el trono de la Virgen de Guía
(1998)
Sobre la denominación del
Municipio
(Del libro "Guía de Gran
Canaria: primero Villa, después Ciudad". 1997)
Su pregón para las Fiestas de la Virgen de 1971
El piso de mármol que tiene su iglesia se colocó
entre 1885 y 1889
Infantes Florido: recuerdos de una entrevista en
Sevilla cuando fue preconizado obispo de Canarias en 1967
El palacete RODRÍGUEZ QUEGLES, un magnífico edificio
modernista
El Puente de Verdugo
En 1814 el obispo Verdugo propuso al rey a cinco
canarios para ocupar sedes episcopales en España o AméricaLIBROS PUBLICADOS
SOBRE GUÍA
Canónigo Gordillo: biografía de un genio de la discordia, editado
por el Cabildo de Gran Canaria en 2001, con prólogo del Historiador de La
Habana Eusebio Leal.
Contribución para una historia de Guía de Gran Canaria. Edición del Ayuntamiento de Guía, 1985.
Guía de
Gran Canaria: Primero Villa, después Ciudad (y otras noticias históricas). Edición
del Cabildo Insular de Gran Canaria y del Ayuntamiento de Guía, 1997.
Fundación
de las Ermitas Capillas y Altares de la Parroquia de Guía.
Ediciones del Cabildo Insular de Gran Canaria, 1994.
Guía de
Gran Canaria: Historia del Ayuntamiento y de los edificios que fueron sede
institucional. Edita: Ayuntamiento de Santa María de Guía y Cabildo
Insular de Gran Canaria. Año 2001
Guía
de Gran Canaria: la casa donde murió Luján Pérez (allí vivió de
niño y de joven y pasó sus estancias guienses). Edita: Excmo. Ayto. de
Santa María de Guía. Año:1999
Extractos
del Libro Primero de Matrimonios de la Iglesia de Guía (Gran Canaria)
1565-1636. Edita: Excmo Cabildo Insular de G.C. Año: 1985
El
Imaginero José Luján Pérez. Noticias para una biografía del hombre.
Edita: La Caja de Canarias. Año: 1990
El Órgano
de la Iglesia de Santa María de Guía. Edita: Ayuntamiento de Santa
María de Guía. Año: 2003
Guía de Gran Canaria: historia de la Máquina y el cultivo de la caña
Edita: Ayuntamiento de Santa
dulce en el siglo XIX.
María de Guía. Año: 2004.OTROS LIBROS PUBLICADOS
Contribución al estudio sobre la emigración canaria en el siglo XIX.
VI Coloquio de Historia Canario- Americana (1984).Tomo I -1ª Parte
Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 26/05/2006.


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