Personajes populares 19

PERSONAJES POPULARES DE GUÍA (19)


Doña Eusebia de Armas

Por Juan Dávila-García

El personaje que ahora toca, cuenta con todos mis respetos y el
elocuente reconocimiento de todo el pueblo de Guía. Me refiero a Excma.
Sra. Doña Eusebia de Armas, fiel y amante esposa de un insigne General de
la Guardia Civil. Recordar que en algunas visitas que hice a su casa,
observe entre asombrado y perplejo el recuerdo perenne que esta ilustre
dama tenía de su esposo, ya que en una habitación de amplia dimensiones
tenia expuesto todos los atributos que a este le revistieron como miembro
de la Benemérita. Trajes, condecoraciones, sables, fotos y muchas cosas
más que denotaban el reverenciamiento que la dama sentía por su amado y
querido esposo.

Doña Eusebia fue la paradigmática mecenas y protectora de nuestro
pueblo por excelencia, aunque hubieron otros pero estimo que en menor
medida. Gracias a su benefactor quehacer, construyo ese hermoso y
elocuente edificio que se encuentra ubicado en el camino que va hacía la
Atalaya, y que en un principio se constituyo en Colegio de los Salesianos,
hoy el mismo presenta un destartalado aspecto motivado por la desidia de
no se quien, pero la evidente realidad esta ahí, y este edificio de
grandilocuentes connotaciones por su significado se derrumbara si las
autoridades de mi pueblo, el Cabildo o el Gobierno Autónomo no hacen algo
pronto para remediarlo. Me dicen que la iglesia construida en su mismo
cuerpo sigue guardando la belleza y la hermosura de antaño, desconozco si
es así. Soy de los que pienso que ya que la sepultura de tan distinguida
señora se encuentra en la cripta de la misma, se debía preservar el
entorno de tal templo, haciendo que el mismo nunca pierda su verdadera
identidad.

Doña Eusebia de Armas, excelentísima señora, tiene tal atributo por ser
esposa de un general, no obstante las autoridades de Guía debían instar
ante quien fuera, (Consejo de Ministros, Cortes Generales e incluso ante
el Rey), para que a tenor de tan privilegiado comportamiento, se le
concediera un titulo nobiliario, -aunque ese reconocimiento fuera a titulo
póstumo-, posiblemente se lo merezca más que nadie.

Estando ya el edificio citado en fase casi de terminación, la insigne
señora se fue a vivir al colegio, a un piso especialmente construido para
ella dentro del mismo, por lo que su enorme casona quedo deshabitada. A
partir de ahí empezaron a ocurrir unos fenómenos que tenían aparentemente
connotaciones paranormales, y que se desarrollaban en la azotea de tal
inmueble. Parece ser que durante las noches, decía la gente, se veía en la
misma la figura del esposo de la señora paseando, perfectamente uniformado
con todos los atributos de su cargo, condecoraciones, sables, etc. En un
principio la gente de mi pueblo y especialmente los que habitábamos cerca
de la casa nos sentíamos incómodos ante la supuesta aparición espectral,
pero gracias a la intervención de la Guardia Civil, se descubrió, que todo
era propiciado por un preso –conocido por el Torito delincuente de guante
blanco natural de Agaete-, que estando en la cárcel de Guía, se metía en
la casa de Doña Eusebia, y propiciaba tan absurdo fenómeno. Estos
acontecimientos ocurrieron aproximadamente entre los años 1949/50.

Doña Eusebia fue una persona enormemente caritativa, ayudaba mucho a
los pobres y a los desvalidos. De hecho, su Colegio tenía en un principio
la intención de que fuera solamente para niños pobres y de baja progresión
económica. Nunca supe si funciono así. Solo lo visitaba en las
festividades de San Juan Bosco y la de Santo Domingo Savio, como
participante en los eventos deportivos que celebrábamos en su gran patio,
o como componente del grupo rítmico Tirma que solíamos amenizar con
nuestra música tales fiestas, los citados acontecimientos ocurrieron
aproximadamente en el año 1955.

Su entierro tuvo connotaciones de grandilocuente acto, el pueblo de
Guía en peso se dio cita en su óbito y la despidió como se merecía, la
gran señora había descansado en paz y seguro que el sumo Hacedor la acogió
en su seno por la grandilocuencia con que vivió su vida terrenal llena de
afecto y cariño hacía los demás y por sus constantes obras de caridad.
Mucha gente toco en su puerta y con los brazos abiertos las recibió,
resolviéndole siempre los problemas que le exponían, fueran del índole que
fueran, era todo un dechado de virtudes.

Esto que voy a exponer lo hago en forma de pregunta a las autoridades
de mi pueblo,

¿Quién es el propietario a estas alturas de tan emblemático edificio,
Guía o el Obispado?. Creo recordar que un abogado de Las Palmas, llamado
Antonio Limiñana, litigó contra mi pueblo en representación de la diócesis
canariense con el fin de obtener el total de las propiedades de Doña
Eusebia, ¿Quién es hoy el titular de la misma?. Estimo interesante la
respuesta obligada de quien lo sepa, para mi tranquilidad y para muchos
habitantes de Guía que desconocen los gatuperios que se llevaron adelante
para quitarle a mi amado pueblo tal propiedad. Seria interesante se
supiera toda la verdad al respecto de tan engorroso contubernio.

Doña Eusebia descansa ya hace algunos años en paz, mis votos más
sublimes, afectivos y mis oraciones siempre tuvieron la finalidad para que
así fuera, merecimientos más que acreditados tuvo para que así haya sido.
La elocuente clase y categoría de tan relevante señora, se merecen el
respeto y la consideración de todos los guienses.

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Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

Julio 2006.

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 10/12/2009.


Personajes populares 18

PERSONAJES POPULARES DE GUÍA (18)


Vivencias de unos jóvenes de Guía

Por Juan Dávila-García

Dentro de la normalidad de un pueblo, posiblemente la armonía y la
tranquilidad del mismo, se pueda romper de manera determinante, cuando un
grupo de jóvenes ciudadanos, se reúnen con el fin de llevar adelante
cuestiones jamás pensables. Eso sucedió, a partir de los años 45 y
pervivió hasta bien entrada la década de los 50. Éramos unos jóvenes
ansiosos de romper los esquemas que regulaban la supervivencia tranquila
de Guía, en cierto modo constituíamos un grupo que discrepábamos de la
forma de proceder de las autoridades de nuestro pueblo y nos dedicábamos
hacer cosas graciosas y simpáticas, aunque en algunos casos fueran
proscritas, especialmente por la Policía Municipal. Jamás cometimos actos
delictivos analizando esta palabra en su sentido más estricto.

Hace algunos años, hable con Quelita García, la esposa de Don Manuel
Jiménez el maestro, para pedirle el número del teléfono de su hijo
Fernando, que desde hace bastantes años reside en Almería como Médico
Psiquiatra, la cual me comento con sentidas palabras, -cuanto nos echaba
de menos por la vida que le dábamos al pueblo aunque fuera haciendo
perrerías y por la nobleza que empleábamos en la consecución de las
mismas-, se alegro mucho de verme. Estimo que este grupo tan bien avenido
que formábamos, podría constituir desde mi punto de vista, estimados
personajes populares, ya que nuestra actuación en aquellos años estaban
revestidos de unos elocuentes signos de intelectualidad, y que yo sepa
jamás se han vuelto a dar Guía.

Este insigne conjunto de amigos inseparables, estaba formado entre
otros, por: José María Estévez Pérez de Salcedo, Federico Pérez Afonso y
su hermano Juan Ramón, Miguel Roque Santiago, Antonio Galván Hernández,
Segundo García Jiménez (qepd), Manuel Barea Guerra, Fernando Guerra
Aguiar, Jesús Mendoza Bolaños (qepd), Fernando Guerra Ayala, Jesús Miranda
Sosa (qepd), Ceferino Betancor Brito y su hermano Blas (qepd), José
Olivares, Manuel Naranjo Sosa, Joaquín Guerra Molina, Efrén Dávila Galván
y el que suscribe.

Nos dedicábamos poco menos que hacerle la vida imposible, -como ya dije
anteriormente-, a los policías municipales, entre estos a los más
antipáticos desde nuestro punto de vista, como eran, Juan Martínez
conocido por el "Malacara", Juan Marques, Hilario Rivero y su jefe Manuel
Ferreira, al resto de la plantilla les teníamos una gran estima
especialmente a Manuel Pérez conocido por Manolito el Cabo.

Recordar cuando empezamos con la perrería llamada "bombas retardadas".
Federico la cabeza pensante del grupo se invento este sistema, el cual
consistía, en hacer explotar las bombas de los voladores de manera
retardada matemáticamente calculada. Federico una vez adquiridos los
petardos, tomaba un par de cordones de zapatos, -que hacían de mecha-, los
cortaba en trozos todos iguales y quemando un pedazo de los mismos
calculaba el tiempo –reloj en mano-, que tardaba en agotarse. Tomaba las
bombas les ponía tan singular mecha, y en espacios de dos o tres minutos,
les prendía fuego una a una, dándole el tiempo suficiente para que las
repartiéramos por los jardines de la plaza o el que estaba al lado de la
iglesia en la calle San José. Aproximadamente cada cuatro minutos iban
haciendo explosión simultáneamente y nosotros sentados en la plaza, ya que
nos daba tiempo para así hacerlo y por tanto evitar fuéramos señalados
como los autores de tamaña gamberrada. Jamás les hicimos daño a nadie pues
las situábamos tan bien escondidas, que la posibilidad de herir a alguna
persona era totalmente negativa. Cuando se iniciaban las explosiones, -que
procedían de diferentes lugares-, el caos entre los policías de servicio
en la plaza se hacía incontenible, corriendo de un lado para otro de la
plaza como verdaderas marionetas.

Otras veces utilizábamos las bombas "fétidas", que como bien indica la
palabra desprendía un olor pestilente y provocativo. Federico y yo, una
tarde-noche nos colamos en el cine, con los bolsillos llenos de las
citadas bombas, que estaban formadas por una fina capsula de vidrio y en
su interior se almacenaba un liquido viscoso que era el que producía tan
maloliente olor, nos fuimos al gallinero o parte alta del mismo, recuerdo
que se proyectaba la película realizada sobre los Campeonatos Mundiales de
Fútbol de 1950, -en la cual quedo campeona la selección de Uruguay-.
Cuando la proyección llevaba casi 40 minutos de duración, nos inclinamos
hacía adelante con mucha cautela y empezamos a dejar caer sobre el patio
de butacas unas cuantas de las ya citadas bombas, y corriendo nos fuimos a
esperar el resultado de la acción en la puerta del cine. En poco más de
tres o cuatro minutos dentro de la sala no quedaba nadie, el nauseabundo
olor salía incluso por la puerta, nadie nos acuso y todo quedo en lo que
fue una perrería. Otras veces nos dirigíamos con gran disimulo hacía las
parejas de acaramelados novios que estaban sentadas en la plaza, y sin que
se dieran cuenta, lanzábamos en las inmediaciones de las mismas alguna que
otra bombita, cuando esta hacía el efecto deseado, era todo un poema ver
las miradas que se dirigían entre ellos, pensando quizás que fuera otra la
causa lo que produjera el mal olor. Pienso que sabrán entender a lo que me
refiero.

Era tal los formulismos que empleábamos para hacernos notar, que un
buen día, celebrándose en el antiguo Ayuntamiento de la calle Pérez
Galdós, un pleno, con la Corporación en pleno, bajamos la palanca que daba
acceso al fluido eléctrico y dejamos el mismo a oscuras, ni que decir
tiene que se nos echaron encima todos los miembros de la plantilla de la
policía municipal, que nos buscaron infructuosamente ya que nos metimos en
mi casa por la puerta que daba a la calle de la cárcel y estuvimos allí
escondidos hasta que la cosa de calmo. Solíamos ir a jugar al cementerio
de la Atalaya, una vez dentro del mismo, Pedro el sepulturero, nos
perseguía a través de los pasillos del mismo. Nosotros corríamos y
saltando la cancela no salíamos del mismo, pero un día, tuvimos la mala
suerte que mi primo Efrén Dávila, no pudo saltar, y entonces el
sepulturero se hizo con el y lo denunció, manifestándole al Jefe de la
Policía, -Manuel Ferreira- que éramos por lo menos diez o quince. Nuestro
grupo estaba tan identificado y tan unido que cogiendo a uno de nosotros,
-en este caso a mi primo Efrén-, nos identificaban a todos los demás, y
así fue. Nos tomaron declaración en el cuartelillo y nos impusieron una
multa a cada uno de 15 pesetas por violación del campo santo. Nuestros
padres tomaron carta en el asunto y cada uno a su manera nos sacaron de
nuestra piel con una soberana paliza el importe de la multa pagada.

Según la época del año hacíamos "cochafiscos" de millo y castañas, en
la finca del padre de Federico y Juan Ramón Pérez en San Juan, a la misma
llevábamos dos garrafones de vino abocado de 15 litros cada uno, los
cuales caían uno tras otro. Solíamos pasar el túnel-galería de la presa de
los Molinas, por lo menos dos o tres veces al año, en el centro del mismo
había un gran charco de agua donde nos bañábamos. Este túnel citado tenía
una longitud de más de 5 kilómetros, nacía encima de la presa en Barranco
Hondo y terminaba en la parte alta del Hormiguero. Para llevar adelante
tal travesía usábamos trozos de tea encendidos y alguna que otra linterna.
Otra de nuestras excursiones preferidas y que la solíamos hacer con
frecuencia era la subida al pico de la Atalaya o montaña de Ajodar, nos
metíamos en una cueva llamada de las "palomas", y de los nidos le
quitábamos los huevos allí depositados por estas aves silvestres o
salvajes, y haciendo una hoguera los cocíamos e un trozo de casparro y nos
los comíamos.

Seguir hablando de nuestra pandilla haría este tratado o trabajo
interminable, solo he citado lo más sigfinicativo y elocuente de nuestras
ocurrencias o vivencias. Tal vez en aquella época alguien nos tildara de
gamberros, pero nuestra forma de comportarnos no tenía estas
connotaciones, en el sentido etimológico de la palabra, éramos mataperros,
pero nuestros sentimientos eran nobles y jamás nadie se pudo quejar de
nuestro comportamiento como, maleducados, groseros o desatentos con
nuestros mayores y con las señoras, solo nos perturbaba los chismes
malidicentes que hacían de nosotros algunas mujeres que se estimaban
pertenecer a la inexistente aristocracia de Guía y que las hacían en una
tienda muy cerca de la plaza y que regentaba Victorita Beceiro.

Estimo que contar estas vivencias lógicas de una juventud sana, sin
vicios, sin drogas y que se pasaba el tiempo haciendo lo que le gustaba
sin dañar a nadie, merezca ser reconocida al menos como un pedazo de
historia de nuestro amado pueblo y sus componentes ser reconocidos como
personajes populares de Guía, por lo que significaron en una época de su
grandilocuente historia.

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Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

Julio 2006.

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 13/12/2009.


Personajes populares 17

PERSONAJES POPULARES DE GUÍA (17)


Polo

Por Juan Dávila-García

En la Atalaya de Guía habito un personaje durante muchos años llamado
Hipolito, pero al que todos los vecinos de mi pueblo llamaban
cariñosamente "Polo". Su complexión física era la de un ser normal, más
bien bajo, regordeto y que siempre lucía una risita hasta cierto punto
bastante "jodelona" ya que a pesar de sus limitaciones psíquicas solía
tener muy mala leche. Era habitual observar en su indumentaria la boinilla
que siempre llevaba encasquetada en la cabeza. Mis recuerdos de este ser
se iniciaron en los años cuarenta y lo perdí de vista, cuando siendo muy
joven me incorpore a mi destino en el Telégrafos del Estado en Las Palmas,
allá por los años cincuenta y algo. Era notorio siempre verlo con su
cachimba atravesada y jalando y jalando por ella para que no se le
apagara.

Cuando se cabreaba por algo que le hicieran era muy mal hablado, una de
las palabras mas comunes en su vocabulario, era el de llamar a cualquiera,
-h….de…p-.

Cuando iba a darles las quejas a nuestros padres de alguna perrería que
le hacíamos lo que solía ocurrir con relativa frecuencia, tocaba en la
puerta correspondiente y a quien le abriera la misma fuera hombre o mujer
niño o niña, le espetaba, -Vds., son todos unos h….de….p, su hijo me hizo
tal cosa-, y posteriormente más calmado les decía que le dieran algo,
dinero, comida, etc. Dentro de esa forma de proceder era una buena
persona, su problema radicaba en las pocas luces que tenia. Polo
represento un icono de enorme importancia entre nuestros personajes, no
era brillante y como se podrá suponer nada inteligente todo lo contrario,
pero tenia una forma de vivir muy original. Paco Rivero (qepd) lo acredito
como modelo en las muchas fotografías que le hizo.

En los años gloriosos del fútbol norteño, donde teníamos en Guía dos
extraordinarios equipos, el mítico Tirma en el casco y el Guíense en la
Atalaya, la rivalidad era evidente, y cuando se enfrentaban ambos clubes,
nuestro Polo se sentaba en la primera fila de las gradas del campo y de
manera elocuente le daba ánimo, lo mismo a uno que a otro, su cortedad
imaginativa no le permitían discernir a cual de los dos por lógica debía
animar más, su cabeza se convertía en un impresionante galimatías al
respecto. Cuando finalizaba la contienda se ponía, junto con muchas
mujeres gentes, mujeres, -sobre todo-, a increpar a la gente de Guía
–pueblo-, que nos habíamos acercado hasta la Atalaya a presenciar la
misma, al le daba igual quien hubiese ganado, se limitaba hacer lo que oía
y veía, y cuando pasaba el vehiculo donde iban los jugadores del Tirma,
imitando a sus compañeras, los insultaba e incluso le arrojaba piedras,
empleaba el sistema loristico de repetir cuando veía y oía.

El comportamiento de Polo no emanaba de los malos tratos o abandono que
sus familiares tuvieran con el, me consta que sus hermanos y sobrinos
todos lo atendían con afecto y cariño, prueba evidente de ello era que
siempre estaba limpio y sus ropas en bastante buen estado y muy aseadas.
Polo al igual que otras personas disminuidas psíquicamente, era así y
nadie lo podía cambiar.

Mi tío Pepe el herrero lo agasajaba mucho, y como el pobre perdía
sistemáticamente la noción del tiempo, solo se iba para la casa cuando
anochecía, este –mi tío-, le ponía de comer y lo defendía de los abusos
que algunos desaprensivos intentaban cometer con el. Recuerdo también que
mi madre, sobre todo a horas de la mañana viéndolo pasar por delante de mi
casa en la calle Médico Estévez, lo llamaba y le daba café con leche y
galletas.

Polo era muy agradecido y jamás olvidaba a las personas que le hacían
bien y las recordaba siempre con afecto, al igual que detestaba a los que
le hacían daño o lo molestaban. Casi amanecía en el pueblo, y todo su afán
era estar entre el bullicio de la gente, con el fin de observar
socarronadamente las cosas que hacían para el posteriormente intentar, al
menos, hacerlas igual. En su vida nunca hubo mayor protagonismo era
sencillo y humilde, pero como personaje pintoresco de mi pueblo estimo
debe figurar como tal en la historia del mismo.

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Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

Julio 2006.

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 10/12/2009.


Personajes populares 16

PERSONAJES POPULARES DE GUÍA (16)


Francisco Bautista Pérez, "Paco el del Parralillo"

Por Juan Dávila-García

Continuando con la singladura por mi tomada, de relatar la elocuencia
de los personajes populares de Guía. Hoy voy a citar uno que tuvo una vida
llena de peripecias de enorme trascendencia que se inicio en la guerra
civil española y que finalizo no hace muchos años en su ciudad natal. Me
refiero a Francisco Bautista Pérez, conocido por Paco el del Parralillo.
Tan elocuente personaje fue famoso principalmente por su condición de
haber sido unos de los mejores luchadores de lucha libre americana de
España en aquellos tiempos, estoy hablando quizás de finales de los años
cuarenta hasta bien entrados los cincuenta cuando se retiro de la
competición pero siguió enseñando a muchos jóvenes guíenses la practica de
tan significativo deporte, donde muchos españoles de la época ostentaban
títulos mundiales en los diferentes pesos.

Lo de Paco del Parralillo, le viene posiblemente por haber habitado
siempre en esa zona de nuestro pueblo, donde tenía una finquita y una
buena casa, -en esta tenia instalado un pequeño gimnasio donde enseñaba a
sus alumnos a acreditarse como insignes luchadores-, y en honor a la
verdad algunos lo fueron.

Era hijo de Dominguito Bautista y de su esposa, que era hermana de los
maestros Lorenzo, Manuel Pérez etc. Sus hermanos eran Domingo, Rufino,
Carlos, Ceíta. Quica, Pepita, -la madre de Braulio-, Carmencito y de otras
que no recuerdo por no residir en Guía en aquella época.

Una vez terminada la contienda nacional, ingreso en la Policía Armada,
-hoy policía nacional-, siendo destinado a Barcelona, se distinguió en
varias acciones llevadas a cabo por este Cuerpo de la Seguridad de Estado
en la ciudad condal y zonas periféricas, cuando la situación en todo el
país pasaba por una situación muy complicada. La existencia de los maquis
refugiados en las montañas y la cantidad de delincuentes existentes de
toda índole hacía muy complicada la labor de tan distinguido Cuerpo.

Sin embargo Paco Bautista supo estar a la altura de las circunstancias
y destaco elocuentemente dentro del mismo.

Por esas fechas se dedico a la practica de la lucha libre, dentro de la
cual hizo una carrera meteórica dada las grandes cualidades físicas que
poseía para desarrollar con elocuencia el ejercicio de la misma.
Residiendo en la península se llego a enfrentar con los mejores luchadores
existentes en esos momentos, -entre estos algunos campeones del mundo-,
con un resultado altamente positivo. La mayor parte de las peleas que
realizó en Barcelona y Madrid, en esta ultima en el recordado circo Price,
derrotó en buena lid por ko, a excelentes luchadores de orden
internacional, americanos, argentinos, mejicanos, canadienses, etc.

Residiendo nuevamente en Guía hizo muchos combates en la gallera del
cine Cuyas, en Las Palmas allí se enfrento a los más "granado" de los
gladiadores combatientes, que se paseaban por los rings del mundo,
combatió, con Oses, Saludes, los hermanos Chandón, que eran campeones del
mundo, el mejicano Rivero, varios argentinos que eran extraordinarios
luchadores, entre los que destacaba en enmascarado de Plata y muchos más,
ni que decir tiene que a casi todos los derrotó haciendo otros combates
nulos.

En su gimnasio del Parralillo, enseño a luchar a José Álamo conocido
por Seito, que compaginaba la lucha libre con la canaria, posiblemente el
mejor alumno que tuvo como quedo demostrado en las muchas peleas que gano,
Jacinto Quesada, Pepe el Viera y otros. Con motivo de las fiestas de la
Virgen hacía exhibiciones, donde intervenía el y sus alumnos más
aventajados.

Años más tarde retirado ya de todos estos aconteceres, monto una
fabrica de lejía, y se dedico a venderla como mayorista por los comercios
de la toda la comarca. Tuve el placer de conocerle bastante bien pues como
era un gran amigo de mi tío Pepe el herrero, solía visitar la casa de mis
tías. Como tal también asistía a los grandes festines que mi tío citado,
hacia en la herrería donde mataban cabras, gallinas, conejos, etc., y
donde la asistencia de féminas de dudoso comportamiento asistían también
con mucha frecuencia.

Paco el del Parralillo, fue un caballero en toda la extensión de la
palabra, educado, servicial, atento, en fin que fue una persona
maravillosa. Cuando le visitábamos en su casa, nos servía de todo, pero a
mi lo que más me gustaba era la leche recién ordeñada con buen gofio de
millo. Paco dado su estimado y elocuente currículum debe figurar con
letras de oro entre los personajes populares de mi pueblo.

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Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

Julio 2006.

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Personajes populares 14

PERSONAJES POPULARES DE GUÍA (14)


José Roque Santana, "Pepe el mudo"

Por Juan Dávila-García

Hoy me toca citar a una persona a la cual tuve el placer de conocer muy
de cerca, José Roque Santana, conocido por Pepe el mudo, que toda la vida
trabajo en el Sindicato del Norte, pero no como mecánico como mucha gente
piensa, su profesión en los talleres del citado sindicato era de pintor y
rotulista. Como tal rotulaba todos los anagramas que ostentaban los
camiones, e incluso grababa las matriculas de los mismos y los símbolos
que identificaban la marca de la institución. He sabido por un sobrino
suyo que en su casa ubicada en el callejón sin salida frente al cine
Hespérides, al lado de la Francisco Miranda Santiago, no hace muchos años
aparecieron cuadros pintados por el cuyo valor artístico tenían unos
elocuentes significados por la simpática tipología de los mismos.

Era hijo de José Antonio Roque, uno de los primeros conductores de la
compañía AICASA, conocida por los coches de Melián. En un principio
conducía coches tirados por caballos que hacían el recorrido hacía Las
Palmas y cuya primera posta estaba situada en el Hormiguero, a lo largo
del camino habían muchas más. Sus hermanos eran Jacobíto, Juan, Antonio,
Prudencio conocido por Neito, y entre sus hermanas a las que recuerdo,
estaba la mujer de mi primo Alberto, la de Forito, Beatriz y otra casada
en Las Palmas con un funcionario del Banco de Bilbao.

Recuerdo perfectamente, en la década de los años cincuenta, cuando
íbamos temprano al Colegio, verlo en cuclillas rotulando matriculas, o
subido en una escalera poniendo los anagramas del sindicato en los
costados de los camiones, -que por cierto eran todos amarillos-. Tenía una
forma de trabajar que lo identificaban como un verdadero artista,
confeccionaba las plantillas en cartón y posteriormente superponiéndola en
la superficie donde iba a realizar el trabajo desarrollaba este con
verdadera elocuencia siendo el resultado bastante significativo. Sus
rotulaciones en nada desmerecían a las que se podían hacer de forma
impresa o estandarizadas, me atrevería afirmar, -y lo digo desde mi punto
de vista que posiblemente tuvieran más valor las que Pepe el mudo hacía ya
que lo llevaba a cabo de manera totalmente artesanal-, ya que no habían
aparatos con la precisión tan exacta como los utilizados hoy, para llevar
adelante tan milimétrico y preciso trabajo.

Era un buen amigo de mi tío Cristóbal y cuando este era bibliotecario
municipal en la década de los cuarenta, visitaba frecuentemente la
Biblioteca para recoger libros que leía con elocuente y sabio interés.
Dentro de su minusvalía de –mudo-, se hacía entender perfectamente por
cuantos intentábamos comunicarnos con el. Tenia una ortografía y una
caligrafía muy buena, producto su gran pasión de lector y de rotulista.

En cierta ocasión incluso le cupo el honor de reparar los papagüevos de
nuestra ilustre ciudad, dándoles a los mismos unos coloridos de exuberante
belleza. Pepe el mudo, fue en su profesión un ilustrado y en la empresa
donde trabajaba le tenían una gran estima, el desarrollo impecable de su
trabajo lo hacían merecedor de reconocidos elogios por parte de toda la
junta directiva del citado Sindicato del Norte.

Era un fumador empedernido, y cuando estaba realizando alguna faena
propia de su cometido, se le veía siempre el cigarrillo implantado en la
comisura de sus labios. Era una persona honorable, afectiva y muy
agradecido. Siempre y debido a su gran preparación profesional, realizo
trabajos de elogiable envergadura que no pasaban desapercibidos para sus
conciudadanos. Pepe el mudo juntamente con su compañero de trabajo Pepe
Pérez, siempre contó con el beneplácito más entusiasta de cuanto le
conocimos, era un dechado de virtudes, su único defecto radicaba en la
gran dificultad que su mudez le producía, aunque esto no era óbice para
que se entendiera con todas las personas que habitaban en su entorno tanto
profesional como personal, fue un personaje más de mi pueblo querido y
estimado por todos.

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Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

Julio 2006.

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 19/12/2009.


Personajes populares 13

PERSONAJES POPULARES DE GUÍA (13)


Celia Sosa García, "Celita"

Por Juan Dávila-García

Siempre quise hablar de manera extensa de Doña Celia Sosa García, -Celíta-,
para los que teníamos relación directa con ella, me cupo ese honor y jamás
la he olvidado. Muchas veces la he citado el algún que otro articulo,
incluso en mi relato corto denominado "Guía de Gran Canaria, música y
esplendor", que participó fuera de concurso el año pasado en el celebrado
por la Mancomunidad de Noroeste, la cito, pero no con la extensión que
intento ahora. Celíta fue una intelectual de relevantes connotaciones,
Profesora o Maestra de Escuela como se las denominaban en aquella época, y
desde el punto de vista musical fue una gran cantante y una eminente
interprete con la mandolina. Llego a formar parte del grupo Tirma, que
dirigía Don Teofilo Morales y Martínez de Escobar, allá por los años 1929
o 1930 siendo muy joven, del que formaba parte su padre José Sosa Oliva,
conocido por Pepiyiyo con la bandurria entre otros preclaros músicos
guienses.

Estuvo casada con Pedro Domínguez García, eminente Profesor también, y
tuvo tres hijos maravillosos, Celia-María, -casada con mi buen amigo Geño
Pérez Hernández-, María-Agustina, que murió relativamente joven, casada
con Javier Estévez Molina recientemente fallecido y Pedro, insigne
Psiquiatra ejerciendo en Las Palmas. Según mis estimaciones debió nacer
sobre el 1915 o 1916, ya que se que debuto en la Orquesta de Pulso y Púa
llamada Tirma, -ya citada-, con 14 o 15 años. Los recuerdos que tengo de
Celíta tienen un rango de grandilocuentes connotaciones. Solía visitarla
en su casa juntamente con mi padre a quien ella quería y apreciaba mucho,
-no en vano fue el quien la enseño a tocar la mandolina-.

Siendo yo un niño, aproximadamente en los principios de los años 40, y
algunos posteriores, la oí y la vi en muchos conciertos, donde brillaba su
impecable maestría en la practica del "bell canto", lo mismo cantaba un
aria, que un fragmento de zarzuela. Era muy dada a cantar también música
popular canaria, la tesitura que tenía de tiple profunda, le daba una gran
elocuencia a la hora de interpretar cualquier tipo de música, llegando a
los agudos mas significativos con una nitidez propio de una "prima donna".

Simultáneamente interpretaba las diferentes partes de los Cantos
Canarios especialmente los de Teobaldo Power y los del maestro Tejera, era
extraordinariamente gratificante oírle la parte del arrorró por encima de
todo. De la obra más significada de Néstor, "Sombras del Nublo", hacía una
interpretación tan brillante que a pesar del paso de los años jamás he
oído a nadie hacerlo con tanta elocuencia y sentimiento. Una cantante debe
reunir una serie de premisas para poder brillar en los escenarios, aparte
de la voz, estimo que el sentimiento es lo más fundamental, cuando se
canta con el corazón se llega al publico con suma facilidad tocando al
mismo la fibra más sensible como es la emotividad que genera el buen hacer
del interprete, Celíta, ostentaba en su persona todo lo necesario, para
ser la magnifica cantante que fue, no solo en lo que respectaba a su dotes
interpretativos, su gran prestancia y su magnifica imagen hacía brotar los
más nobles sentimientos de cuantos la escuchábamos, recuerdo que cuando
hacía los maravillosos falsetes y variaciones de ritmos tan elocuentes en
su depurado estilo, a muchos de los que estábamos presenciando el evento
musical donde intervenía, sin poderlo remediar nos brotaba espontáneamente
las lógicas lagrimas de nuestros ojos.

Cuando Don Francisco León Padrón, fundo en el año 1941, la agrupación
folclórica Guayarmina, apoyándose para ello en la sapiencia de los primos
Dávila, (Juan Francisco, Alberto y mi padre), Celíta paso a formar parte
de la misma, en las vertientes de mandolinista y cantante especialmente
como interprete de la música clásica que tan significada agrupación
interpretaba en su abundante repertorio, amen de la canaria, tanto de
índole tradicional como popular. Recordar que aproximadamente en el 1944,
la citada agrupación hizo una actuación en el cine viejo de Arucas la cual
tuvo un grandilocuente reconocimiento de los aruquenses por la constatada
calidad de sus interpretaciones, pero quien fue la triunfadora de verdad
en tan celebrado concierto fue Celita Sosa, que interpretando un aria del
Rigoletto de Verdi, cerro el evento haciendo una vez más gala de su
indiscutible categoría interpretando "Sombras del Nublo" de nuestro
paisano Néstor Álamo, lo que causo dentro del recinto totalmente
abarrotado una pasión y una estridente ovación con el publico puesto en
pie, solicitándole otra, a lo cual ella accedió interpretando en esta
ocasión el Arrorro de los Cantos Canarios de Teobaldo Power. Ni que decir
tiene que el calor encendido en aquel ferviente publico totalmente volcado
con ella, reedito aun con mayor fuerza y gritos de brava la ovación
aplaudística más duradera de cuantos he visto en los innumerables
conciertos a los cuales he asistido en mi dilatada vida.

Celíta, siguió actuando hasta su muerte, -la cual le sobrevino siendo
bastante joven-, en diferentes teatros y siempre acompañada por la
agrupación folclórica citada. Sus actuaciones de carácter benéfico en el
Cine Hespérides de Guía, en pos de alguna buena causa, siempre le
brindaron la oportunidad de lucir su esplendorosa voz y su elocuente
clase. Celíta fue, ya lo he manifestado anteriormente una –prima donna-, y
como tal brillo esplendorosamente en el difícil arte de la música. Nunca
se atrevió a interpretar aires, de folias, isas y malagueñas, al menos en
publico, aunque en reuniones de carácter privado si lo hizo y el resultado
fue muy halagüeño, pero siempre se negó hacerlo en conciertos y
espectáculos.

Aunque su carácter era afable, ya que era una persona muy cariñosa y
afectiva, a veces cambiando impresiones sobre una partitura a ejecutar,
solía imponerse con total rotundidad esgrimiendo unos razonamientos
lógicos y totalmente comprensibles, que eran aceptados por sus compañeros
con total humildad.

Esta elocuente mujer desconocida para la mayor parte de los habitantes
de Guía especialmente para las nuevas generaciones, fue un icono que se
debía tener muy en cuenta ahora que esta tan de moda la axiomática
revelación de grandes féminas como cantantes en todo el ámbito del
archipiélago canario, y ponerla como ejemplo indiscutible en los anales
musicales y folclóricos de nuestro terruño. Celíta jamás ha sido igualada,
sus cualidades nunca han sido superadas al menos en lo que respecta al
entorno de Guía y zonas periféricas, y creo que nunca lo será.
Posiblemente el noroeste haya dado cantantes de significada elocuencia,
pero ninguna ha tenido la clase y el empaque señorial de esta gran mujer.
Tal vez resulte grotesco por la comparación pero si Doña Concha Piquer,
marco una época en la canción española, nosotros los guienses podemos
presumir que Doña Celia Sosa García, -Celíta-, con su relumbrante palmares
ha sido nuestro emblema más grandilocuente y el blasón incólume del pueblo
que nos vio nacer y que debía tener muy a gala reconocerle a esta gran
señora, su gran valor artístico y porque no también el docente, pues como
Maestra siempre estuvo a la altura de las circunstancias.

Guía siempre ha sido muy proclive a premiar y agasajar, a personajes
oscuros naturales de la tierra o foráneos, pero nunca se ha parado a
pensar y a reconocer los meritos de tantos paisanos, obviados totalmente y
de forma miserable, motivado por los intereses creados de un grupito de
amigachos que rigen en este aspecto los designios de mi amado pueblo y por
los muchos gatuperios que al respecto se emplean. Ya es hora que Guía
premie a quien se lo merece, que mire hacía atrás y le conceda a muchos
seres que le dieron honor y gloria, -con elocuente realidad-, y desoiga a
los arribistas y a los medradores, (leer a Maurice Joly) que al amparo de
este pueblo tan desagradecido con sus hijos más preclaros, homenajean a
quien no se lo merece.

Celita Sosa, desde el cielo agradecería un reconocimiento aunque tarde
pues estimo que falleció entre los años 1948/1950 del pasado siglo XX. Y a
mi solo me resta pedirla que me perdone por airear tan elocuente
semblanza, que en su momento constituyo con su forma de ser de artista y
señora una referencia jamás igualada. Espero que Guía ante esta exposición
que he hecho de ella haga algo al respecto.

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Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

Julio 2006.

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 14/12/2009.


Personajes populares 9

PERSONAJES POPULARES DE GUÍA (9)

Por Juan Dávila-García

De este personaje del que me voy a ocupar, se sabe bien poco ya que fue
un ser anodino, al que conocí ya con bastante años. No obstante fue un
personaje popular de mi pueblo. Se trata de Pedro Suárez, conocido por el
pseudónimo de maestro Pedro Churchill, era hijo de maestro Nolasco Suárez
hermano de Carmela la mujer de Fabio Álamo y por consiguiente tío de
Paulino –Procurador de los Tribunales- y Salustiano, -Joyero- Álamo
Suárez. Se decía de el que había sido un hombre muy inteligente y que
posiblemente la paranoia que sufrió ya mayor fue como consecuencia de lo
mucho que había leído. Hablar con el resultaba harto complicado pues era
muy huidizo y algo introvertido, quizás influenciado por el complejo de
inferioridad que le revestía producido por su destartalada vida de bohemio
y de empedernido bebedor.

Habitaba en la casa mortuoria del cementerio de San Roque, un
habitáculo muy pequeño sin los servicios más elementales para hacer una
vida medianamente normal.

Como la puerta de tan improvisado domicilio estaba siempre abierta o
mal cerrada, los que componíamos mi pandilla solíamos meterle dentro gran
cantidad de gatos de todos los tamaños, cosa que le irritaba sobremanera,
y cuando nos veía nos dirigía unas palabras muy mal sonantes, pues en
algunas ocasiones especialmente cuando estaba borracho era muy mal
hablado. Nos conocía y sabía perfectamente quienes éramos los que le
hacíamos todo tipo de mataperrerias. En más de una ocasión mi padre me dio
alguna que otra paliza por culpa de las quejas que maestro Pedro Churchill
le hacía referente a mi comportamiento hacía su persona. Lo mismo solía
suceder con mis amigos tan recordados y añorados.

Recuerdo ver a este personaje bajar y subir por mi calle. La forma de
hacerlo tenía dos tesituras bastantes diferenciadas, cuando bajaba lo
hacía lozano y fresco y cuando subía lo hacía cargado de ron o coñac. A la
hora de ingerir algún tipo de licor era bastante selectivo, no tomaba vino
peleón tan común en aquellos tiempos, no, si había alguien en el bar que
le tocaba visitar y lo invitaba a un trago solía tomar brebajes de más o
menos categoría.

Posiblemente maestro Pedro Suárez alias Churchill, no sea un icono de
relevante trascendencia entre los personajes populares de Guía, pero allí
estuvo en su momento y estimo que algo tuvo de representatividad, aunque
no destacara como miembro de la sociedad guíense dado su carácter. No fue
un hombre simpático, no existen anécdotas que contar del mismo, ni tan
siquiera se manifestó en hacer algo que fuera recordado aún con el paso
del tiempo. Como la mayor parte de los borrachos empedernidos era muy
violento a veces y dado a insultar a los viandantes que se cruzaban en su
camino. En fin que como personaje popular, contemplando el significado de
tales palabras, quizás no tenga la relevancia de otros ya citados, pero
sin embargo estimo que fue un ciudadano singular dentro de la sociedad de
nuestro querido pueblo, aunque fuera más por sus defectos que por sus
virtudes, pero recordarlo me transporta a mi añorada juventud. Los que le
conocieron que enjuicien su calidad y sus cualidades como persona, es
posible que entre la gente mayor que todavía residen en Guía haya quien lo
recuerde y me agradezcan que lo haya citado, pues estimo que sin ser una
personaje carismático, tal vez deba figurar entre los personajes populares
de mi querido y amado pueblo, por haber vivido en una época floreciente en
todos los aspectos que hizo de Guía y con orgullo lo digo, la estrella y
el norte de la isla de Gran Canaria.

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Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

Julio 2006.

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Personajes populares 7

PERSONAJES POPULARES DE GUÍA (7)


Maestro Pedro Estévez, conocido por "maestro Pedro Porín"

Por Juan Dávila-García

Guía de Gran Canaria ha tenido siempre el testimonio más singular en lo
referido a sus personajes populares, todos los que conocí tenían una
cierta particularidad, pero especialmente al que voy a referirme ahora
zapatero de profesión, era Maestro Pedro Estévez, conocido por "maestro
Pedro Porín", extrovertido, gracioso y hasta cierto punto hombre del
pueblo. Con su estatura de 1,45 m., aproximadamente, cuando se
emborrachaba, se transformaba de tal manera que parecía más un "ciclón",
que un ser humano, daba unos pantocazos a izquierda y derecha de su corta
humanidad que en más de una ocasión le pudo haber generado algún problema
grave. Era hermano de Francisco Estévez del que ya he hablado y como a
este también le gustaba la pesca.

Guía, en aquellos tiempos tenia en su haber bastantes zapaterías, donde
se hacían reparaciones del calzado en general, pero algunos de estos
profesionales altamente cualificados confeccionaban de manera artesanal
diferentes tipos de zapatos, que con un formato que podríamos denominar
como del tipo unisex, -palabra de connotaciones anglosajona tan utilizada
hoy como exit u otras que en su momento nos complicaron mucho la
vida-Maestro Pedro Porin o Porin-Pompero, era un oficiante virtuoso de tan
significada profesión y por encargo hacía del zapaterismo un elocuente
arte construyendo diferentes tipos de calzados a todo tipo de gentes,
-desde la famosa bota herrada muy usada en el campo, hasta finísimos
prototipos, de diferentes materiales, charol, cueros, pieles de animales,
etc.-. Los lunes era su día libre, día que utilizaba comúnmente para coger
unas borracheras impresionantes. Cuando estaba en ese estado casi cata
tónico, gesticulaba y se contorsionaba de una manera que rayaba en la
ridiculez, los que nos producía una gran hilaridad a los que le
conocíamos, pero en más de alguna ocasión estando en Guía algún visitante
o grupo de gentes que visitaban nuestro pueblo por constituir en aquellos
tiempos el epicentro comercial y administrativo de la comarca, y el pobre
de Porin se ponía delante de ellos haciéndoles las carantoñas citadas,
estos inadecuados personajes que lo desconocían, estimaban que les estaba
tomando el pelo y en más de una ocasión intentaron agredirle, cosa que
evitábamos sus conciudadanos con muy buenas intenciones y por el respeto
que le teníamos.

Tenía varios hijos que destacaron algunos de ellos en el tan denostado
deporte –hoy- conocido por "futbol" dada su total mercantilización. Así
Paco, Nitin y Lelo, fueron reconocidos futbolistas, que formaron en
equipos míticos como el Tirma, Galdense y Guíense de la Atalaya. Paco
además fue durante muchos años taxista en Guía, también tenía varias hijas
pero solo recuerdo a Carmen, que se caso creo que con un guardia civil y
se fue a vivir a la península. Maestro Pedro Porin a esta hija le llamaba
Carmencita, y cuando estaba borracho, hacía alusión a la misma ya que era
muy guapa con la siguiente expresión:

"Mi hija Carmencita es bonita y la vida es macha".

Esta forma tan simpática de elogiar la incuestionable belleza de su
hija, causaba en Guía un torrente de simpatía hacía tan estimado
personaje. Cuando estaba sobrio era un gran profesional, serio y muy
cumplidor con su trabajo. Tenía la zapatería en la parte alta de los
Risquetes, frente a la casa y la tienda de Salustiano Álamo. Procedía de
una familia artesana dado que todos sus hermanos tenían sus oficios,
desarrollando en nuestro pueblo una labor bastante positiva. En su faceta
de pescador se le veía con frecuencia en Barranquillo Moreno, Roque
Prieto, el Becerro, la Baja, Pasopalo y en el Río. Solía obtener buenas
capturas, y como era un hombre muy humanitario la mayor parte de las
capturas que solía hacer las repartía entre sus vecinos. Dentro de sus
limitados conocimientos era una persona que sabía discernir con bastante
objetividad, de ahí su elocuente categoría como reparador y constructor de
calzados. Su muerte fue muy sentida en Guía, donde la gente mayor siempre
le recuerda por su original comportamiento. Mi querido pueblo versátil de
verdad contó y cuenta con estos seres a veces anónimos pero que han
importado en su elocuente y estimulante desarrollo especialmente en el de
connotaciones historicas que le han dado ese cariz de gran ciudad al menos
desde el punto de vista social.

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Juan Dávila-García

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Julio 2006.

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Personajes populares 6

PERSONAJES POPULARES DE GUÍA (6)

Por Juan Dávila-García

Hoy voy a referirme a una señora ¡porque no¡, algo retrasada
psíquicamente, y que ejerció toda su vida como barrendera municipal junto
con otras dos, Pepita a la que le decían "la de los ojos malos", pues toda
su vida tuvo problemas en este órgano de vital importancia y la otra
Lolita, de la Atalaya, a la cual se la conocía por "la cojita". Me refiero
a Candelaria García conocida por "Lala". Mi madre muchas veces cuando
hacia limpieza general en nuestra casa la solía llamar para que realizara
tal función, pero la pobre mujer al no ser completa, no realizaba la tarea
que se le encomendaba todo lo bien deseado, no obstante mi madre por pena
siempre la seguía llamando. Le daba el desayuno y le pagaba una cantidad
de dinero por el trabajo realizado, cosa que la infeliz agradecía
infinitamente.

Cuando empezaba a romper el día ya se oía en la calle el trasteo de las
barrenderas. Posiblemente el simple hecho de adecentar las calles de mi
pueblo no tuviera mayor transcendencia, a la hora de molestar a los
vecinos que pudieran estar descansando, pero era evidente que las
discusiones y las peleas entre ellas si. La retahíla de palabras mal
sonantes empleadas por las ínclitas, -obviamente por su falta de educación
cívica al menos-, y la estridencia de sus voces producían un gran malestar
a esas horas tan interspectívas, en estas peleas de connotaciones
barriobajeras destacaba por encima la voz chillona y estridente de Lala,
que hablando casi a media lengua, hacia prevalecer su mayor constitución
física, su juventud y la violencia derivada de sus pocas luces.

Lala fue una madre muy fecunda, no recuerdo exactamente cuanto hijos
tuvo, pero si puedo decir que fueron muchos, y posiblemente todos de
diferentes padres. Muchos personajes de Guía, aprovechándose de sus
necesidades económicas y de su tara psíquica, la embarazaron muchas veces,
por cuatro cuartos, aunque había que tener mucho estomago para así
hacerlo, pero la vida en aquellos tiempos era muy dura y los elementos
citados carecían de escrúpulos al respecto, y siendo ella muy joven la
hicieron una desgraciada. No era una mala mujer desde el punto de vista de
la semántica que se emplea para definir a estas personas, era solo una
incipiente subnormal de lo cual muchos hombres sacaron provecho sin
comprometerse a nada.

Cuando para las fiestas se habilitan los servicios que estaban en el
cuartel de Falange que lindaba con la plaza Chica o de Lujan Pérez, el
ayuntamiento la ponían a ella al cuidado de los mismos, y allí me consta,
muchos vecinos de mi pueblo con una moral desvirtuada y aberrante
aprovechaban la coyuntura, para hacerle un chiquillo más. Lala fue una
victima de la época, como tantas otras mujeres de la comarca, pero con la
única diferencia de que estas ultimas aprovecharon la circunstancia para
constituirse en amantes bien pagadas y lujosamente engalanadas, de algún
que otro ricachón de mi pueblo, mientras que la pobre Lala nunca paso de
ser una barrendera mal pagada, ya que sus pocas luces le impidieron
acceder a la opulencia de las otras. Procedía de una buena familia, sus
hermanos y hermanas tenían una situación cómoda, como honrados
trabajadores que eran y muy estimados en Guía, ella debió ser la excepción
posiblemente sin quererlo ya que su atrofiada mente le impidió ser de otra
manera.

Conocí a casi la totalidad de sus hijos, pero sobre todo al mayor, este
fue un dechado de virtudes y siempre estuvo muy relacionado con algunas
personas de mi pueblo que tenían cargos relevantes relacionados con
empresas agrarias y de regantes. Juntos solían salir al campo los domingos
a coger pájaros pintos, verderones y linaceros, además era el encargado de
una suntuosa finca ubicada en Santa Elena, propiedad de un terrateniente
de la época que le tenía una gran estima y afecto por su constatada
honradez. Además fue un extraordinario portero de fútbol que jugo en el
Guíense de la Atalaya, en una época que este barrio de Guía contó con un
gran equipo y con destacados futbolistas.

En fin que recordar a Candelaria García "Lala" para mi ha sido un
placer, pues me ha transportado a mi infancia y juventud, de las cuales
tan buenos recuerdos tengo. Posiblemente mi pandilla y yo le hiciéramos
alguna perrería, pero como todas las nuestras tenían unos sentimientos
nobles y nunca de connotaciones dañinas. Lala fue dentro de los personajes
populares de Guía, un icono, quizás no estuviera revestida por la
grandilocuencia de otros, pero su forma de hablar y su poco raciocinio la
hacían a veces decir cosas simpáticas, menos cuando estaba "enfurruñada",
en este ultimo caso se convertía en un ser violento y capaz de arremeter
contra cualquiera que se le pusiera por delante. Tal vez las nuevas
generaciones de mi pueblo no la conocieron pero existió y marco un hito,
-tal vez intranscendental-, pero vivió y murió en Guía.

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Juan Dávila-García

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Julio 2006.

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Personajes populares 4

PERSONAJES POPULARES DE GUÍA (4)

Por Juan Dávila-García

 

Al enterarme hoy del fallecimiento de Oscar Bautista, ex alcalde de mi
pueblo y gran amigo, -aprovecho este momento para hacerles patente a su
mujer e hijos mi mas afectiva y cariñosa condolencia-, me vino a la
memoria el entrañable recuerdo de su padre Antoñito Bautista, conocido por
Antoñito el de la Botica, personaje muy popular y querido por su sapiencia
en tratados de química orgánica y que trabajo toda la vida en la farmacia
de Augusto Hernández, -posteriormente de su yerno Pepe Bolaños, más tarde
y en la actualidad de Isabel Luaces-. Antoñito, fue un experto tratadista
de las formulas magistrales, muchas de las cuales hacia por su propia
cuenta y otras recetadas por algún que otro medico local o provincial.
Incluso tenia en la trasbotica un laboratorio de un alto valor, por el
contenido del mismo, -matraces, pipetas, probetas, todo tipo de
recipientes, morteros, basculas de precisión y gran cantidad de productos
químicos y medicinales-, que utilizaba para llevar adelante su elocuente
faceta de sanador, -no era medico y tampoco farmacéutico-, la experiencia
y sus estudios le hicieron manifestarse como un extraordinario curador de
gran cantidad de patologías.

Le recuerdo muy bien pues solía visitar con mucha frecuencia la citada
farmacia, con el fin de adquirir medicamentos para mi madre aquejada desde
muy joven de un asma intrínseca, flores de buenas noches, papelillos del
Dr. Andréu etc.

Antoñito, sanaba infinidad de enfermedades de más o menos calado, desde
una exacerbada alopecia, pasando por tabardillos, callos, forúnculos,
catarros, gripes, bronquitis, gota, pequeñas quemaduras, heridas,
hemorroides, fiebre, fístulas, gonorreas leves etc. El sistema empleado
por tan elocuente "científico", era hacer jarabes, pócimas, cremas,
ungüentos, aguas químicamente tratadas para lavarse y muchas cosas más. En
la enorme mesa central del citado laboratorio, tenia siempre a mano unos
voluminosos libros manuscritos por el, donde constaba de manera detallada
sus recetas y la relación de los productos a emplear en cada patología que
se le presentaba o que algún cliente de la farmacia le solicitaba, el
beneplácito del titular farmacéutico hacia sus experimentos y confección
de medicamentos era total.

Antoñito Bautista, además de esta elocuente virtud, era todo un
caballero, serio, honesto y honrado a carta cabal, no obstante de vez en
cuando hacía reír a los que solicitábamos sus servicios con anécdotas
cuyos contenidos eran jocosos y hasta divertidos.

Hoy donde la existencia de ingente cantidad de sanadores, santeras,
babalaos, que utilizando medios bastante rudimentarios como son hierbas y
otros afines, o practicando la cartomancia, la quiromancia, etc., -para
ellos mi elocuente reconocimiento por el bien que hacen-, estimo
interesante resaltar que la forma de sanar de Antoñito, tenían un alto
valor y rigor científico, ya que los productos que utilizaba en la
confección de sus formulas, procedían de los mas significados laboratorios
farmacéuticos, tales como Abelló, Pfizer, Bayer, Roche, Admiral, Boringer,
todos ellos de reconocida fama mundial.

Recordarlo me produce una cierta emoción, máxime por la gran amistad
que me unió a sus hijos especialmente a Fernando y Oscar, (ambos
fallecidos). El trato exquisito que el citado personaje le daba a los
clientes de la farmacia, hacían que esta al menos en aquellos tiempos
fuera la que más vendiera. El tandem que formaban D. Augusto y Antoñito,
funcionaba a la perfección y el entendimiento entre ambos, -respetando las
distancias-, era perfecto.

Las personas se deben enjuiciar por sus actos y no por la riqueza, la
cultura o los títulos. La labor social que Antoñito Bautista desarrollo en
Guía fue grandilocuente, y en la exposición que aquí hago de una de sus
facetas más brillantes, además como la de padre, hijo, etc., estimo lo
hacen merecedor del reconocimiento de mis paisanos, a los cuales les digo
que miren hacia el municipio limítrofe, y observen como con una incidencia
menor en lo referido a personajes ilustres y populares, saben reconocerles
a estos sus meritos y valores, sin cortapisas y alardeando de ello. Seamos
consecuentes.

Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

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Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

Julio 2006.

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Santa María de Guía

Dedicados a la preservación, estudios y divulgación del rico patrimonio histórico y cultural del municipio de Santa María de Guía de Gran Canaria. El Archivo Vivo de Historia y Tradición


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