Personajes populares 42

PERSONAJES POPULARES DE GUÍA (42)


Francisco Miranda Santiago, conocido como Pancho Serío

Por Juan Dávila-García


Cuando se habla de personajes populares de un determinado lugar, es de
bien nacidos recordar con verdadero afecto a los seres que por su
virtuosismo destacaron y que de forma autodidacta se hicieron así mismo.
Es el caso del que fue un gran amigo de mi familia y del que suscribe, muy
estimado y apreciado en Guía, me refiero a Francisco Miranda Santiago
conocido cariñosamente como Pancho Serío. Este hombre de honorable
comportamiento, se hizo así mismo, y en la rama de la floricultura llego a
poseer unos conocimientos teóricos-prácticos de tal calibre que lo
convirtieron en Profesor titular de tan complicada materia en el Instituto
de Guía, donde desarrollo una labor docente extraordinaria.

Francisco Miranda en un principio albañil, -creo-, se posiciono en la
finca de la Huerta, -propiedad del Condado de la Vega Grande-, de la cual
era arrendataria su suegra Marcelinita Jiménez, iniciando una verdadera
revolución en la ciencia floral de la cual llego a ser una verdadera
institución. En un principio se hizo con una extraordinaria biblioteca
referida a tan colorida materia y más tarde de manera generalizada la
constituyo en una de las más importantes de Guía y creo que de la
provincia. Los jardines que bordeaban la citada finca donde la mano de
Pancho se recreaba tenia unas connotaciones babilónicas y su colección de
crotos tenían la virtud de ser una de las más importantes de las
existentes en las islas canarias. Todos los años con motivo de la
festividad del Corpus, esta ingente exposición floral lucía de manera
brillante y elocuente en las graditas de las Iglesia y eran la admiración
de cuanta gente visitaba Guía con motivo de tan significada fiesta donde
el protagonismo lo tenían las bellas alfombras que los guienses solíamos
realizar.

Cuando Marcelinita se vio mayor le cedió a Pancho el arrendamiento de
tan importante finca a la cual este supo sacarle el máximo rendimiento
especialmente en el cultivo de las plataneras, pero su gran afición, la
floral, siguió imperando y su dedicación a ella era cada vez más elocuente
practicando toda clase de injertos de diferentes especies que le daban
como resultado unos ejemplares "híbridos" de delicada textura, tales como
claveles, rosas, flores del mundo, violetas, etc.

La vida de Pancho, por desgracia no fue siempre feliz, tuvo sus
problemas en el año 1936, fue torturado, apaleado y en más de una ocasión
le hicieron orinar sangre. Recuerdo oírle decir a mi madre que Mercedes
Ossorio su mujer, -parienta nuestra-, llegaba a mi casa muy tempranito y
le contaba todos los sufrimientos que Pancho había padecido durante la
noche en el patio de la heredad, donde se llevaban a efecto los maltratos,
más tarde fue llevado al campo de concentración en Gando. Parece ser que
el paso del tiempo cicatrizo aquellas heridas y los rencores de aquellos
años y Pancho que era un señor de los pies a la cabeza, reinicio su vida
con enorme sacrificio llegando a ser una persona muy querida y respetada
en Guía, los desvelos por ayudar a sus convecinos fue una premisa que
siempre le revistió.

A su manera Pancho fue un intelectual, sus constantes estudios y
experimentos con las flores y las plantas le dotaron de una alta
preparación, además era un lector empedernido de las obras literarias más
emblemáticas, su enorme biblioteca así lo acreditaba. No compraba libros
por lucirlos, lo hacía porque le encantaba la lectura, y en las muchas
ocasiones que fui a su casa ubicada en el callejón sin salida –frente al
cine Hespérides-, lo pude comprobar.

Francisco Miranda Santiago, el amigo, de caballeroso comportamiento,
estimo tiene también su hueco en esta galería que conforman los Personajes
Populares de Guía, por ello lo he citado con todo el afecto que siempre le
profese, fue un hombre de nobles sentimientos y de una impoluta honradez.
Reconocerle sus meritos implican el agradecimiento a quien siempre estuvo
dispuesto a colaborar en cuantos eventos se celebraron en Guía y que
requirieron de su participación. Sería lógico y natural que los guienses
le recordásemos con verdadero cariño por lo que significo para nuestro
pueblo, Pancho fue un verdadero patriota defensor a ultranza de todo lo
nuestro, y jamás tuvo temor de así manifestarlo.

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Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

Septiembre 2006.

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 10/12/2009.


Personajes populares 41

OTG


OFICIOS TRADICIONALES DE GUÍA

 

Los marchantes de la Ciudad de Guía
de Gran Canaria

Por Juan Dávila-García


Hoy quiero incidir sobre una profesión que ha desaparecido por la
influencia de los grandes supermercados y otros establecimientos dedicados
a la venta de los productos cárnicos frescos que en otros tiempos solo se
expendían en las llamadas carnicerías regidas y administradas por los
ayuntamientos, aunque los vendedores fueran personas ajenas a la
administración, me refiero a la "marchantería". Esta singular profesión la
ejercían una serie de personas algunos de los cuales se enriquecieron al
amparo de la misma. En Guía los marchantes mas conocidos fueron Antonio
Jiménez conocido por Antonio huertas, Francisco Mendoza conocido por Paco
el totí y su hijo Sendo, Antonio el kikere y su hijo Antonio, Andrés Lujan
y otros. Aunque lucrativa era una profesión muy sacrificada.

El desarrollo de la misma consistía en comprar ganado de todo tipo pero
especialmente el vacuno, para abastecer las necesidades culinarias de la
mayor parte de los ciudadanos de mi pueblo, -supongo que en otros lugares
sería igual-. Para ello los marchantes citados se desplazaban a las
medianías adquirir esta mercancía en vivo, la cual traían posteriormente
al matadero municipal, donde después de sacrificarlas cosa que hacía José
Sánchez conocido por Pepe el cortante, -funcionario municipal-, se
despiezaban, se clasificaban y eran llevadas a la carnicería que estaba
ubicada donde hoy vive la familia de maestro Paco Trujillo para su venta,
hacer constar que esta la llevaban a efecto los propios marchantes los
miércoles y los sábados.

La dificultad que estos profesionales tenían en la mayoría de los
casos, que era muy sacrificada, consistía en desplazarse hasta las
medianías para adquirir las reses y traerlas hasta Guía haciendo ambos
recorridos caminando. Se imaginan traer un toro o una vaca desde Bascamao,
Tres Cruces, Palmital, Ingenio Blanco o de más arriba, con pesos de 400 o
500 kilos o quizás más hasta el matadero que estaba en la parte de abajo
del barranco, sin lugar a dudas era toda una epopeya digna de mención, sin
embargo estas personas lo hacían tres o cuatro veces a la semana y lo
llevaban a cabo con un dignísimo comportamiento y con una profesionalidad
extraordinaria.

Era necesario abastecer de carne fresca al municipio, y estos
personajes conscientes de tal necesidad desarrollaban su labor a sabiendas
de lo complejo y gravoso que resultaba dedicarse a la marchantería, pero
ejercer la misma tenía una parte positiva como era los beneficios
económicos que les dejaban la compraventa de los animales y posteriormente
la venta al detalle de la carne y de todos los órganos vitales de los
mismos algunos de los cuales se servían en los bares ricamente preparados.

En un principio el despiece de una res era como un ritual, se le
cortaba la cabeza una ve desollada y se tiraba al recipiente de los
desperdicios, lo mismo se hacía con otras partes del animal, pero la
llegada a Guía de muchos peninsulares destinados al batallón y otros
cargos oficiales, nos hicieron ver que todo era aprovechable y así la
gente de mi pueblo comenzó a degustar, los callos, las criadillas, los
sesos, los riñones, las asaduras y todo se aprovechaba. Recordar a un
veterinario cordobés que hubo en Guía allá por los años sesenta Rafael
Rivas Toledo, el cual nos animaba a que probáramos cada día algo nuevo de
los animales que se mataban y que el supervisaba e inspeccionaba fuera de
la especie que fuese.

Los marchantes fueron unos profesionales de primer orden, ganaron
dinero sin lugar a dudas, pero se desgastaron físicamente dada las enormes
caminatas que se daban, en pos de conseguir animales a mejor precio, igual
estaban en Montaña Alta y alguien les decía que en Juncalillo se estaba
vendiendo un animal cuyo valor era más bajo y sin pensárselo mucho se
lanzaban camino adelante con el fin de obtenerlo. Eran asiduos visitantes
de cuantas ferias de ganado se celebraban en la isla, con el fin de
sopesar precios y adquirir alguna pieza que se les pusiera a tiro. Hoy ya
no tienen razón de ser la mercantilización y comercialización de los
productos cárnicos en las grandes superficies nos han privado de tan
elocuente y distinguida profesión, eran unos verdaderos practicantes del
regateo, que buscaban con esta manera de comportarse los mejores precios a
la hora de adquirir un animal.

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Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

Septiembre 2006.

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Personajes populares 40

OTG


OFICIOS TRADICIONALES DE GUÍA

 

Los barberos de la Ciudad de Guía de Gran Canaria

Por Juan Dávila-García


Hoy quiero dedicarles esta pagina a los insignes barberos, -hoy
peluqueros-, que existieron en Guía, y que fueron unos verdaderos
estilistas. Estoy seguro que muchos ciudadanos de nuestro pueblo les
recordaran por las grandes cualidades que como artesanos encumbrados en
estos menesteres les revestía. Estimo interesante citar también aunque sea
de pasada los que hoy todavía siguen ejerciendo tan elegante profesión en
nuestro pueblo aunque por las referencias que tengo son bastante pocos.
Ser barbero al menos en aquellos tiempos implicaba una preparación fuera
de la común ya que eran innumerables los cortes de pelo que los clientes
demandaban. Los había de origen alemán, francés, americano y los netamente
españoles, cada uno tenía su propio estilo en cuanto a su desarrollo, y la
configuración de la cabeza presentaba diferentes formatos, que cuadraban
perfectamente con el pelado solicitado por el cliente.

Los barberos estilistas de aquella época eran muy dados a utilizar la
tijera y la navaja en la mayor parte de cortes que hacían, solo usaban la
maquinilla para limpiar el cuello, ya que todo el trabajo lo realizaban
con estos dos artilugios citados, denominándose esta forma de realizar el
corte, -a punta de tijera o navaja-. La realización requería unos
conocimientos especiales sobre el arte de la peluquería, es significativo
manifestar que todavía muchos profesionales lo hacen hoy aunque ya no con
tanta frecuencia. El uso de la maquinilla eléctrica se ha impuesto
totalmente en detrimento de la tijera y la navaja que solo se usan para
emparejar, hacer los recortes y en algunos casos aislados para la limpieza
del cuello. El desmonte del cuello y la forma tan bonita que se le daba al
mismo denominada disminución –donde la tijera realizaba una gran labor- ya
casi no se utiliza, salvo excepciones el peluquero de hoy lo basa todo en
la maquinilla con sus peines de diferentes calibres, desde el doble cero
hasta el dos. Un peluquero de antaño tardaba en hacer un corte entre
cincuenta minutos y una hora hoy el tiempo se ha reducido a quince o
veinte, los tiempos han variado en función de las herramientas, -antes las
maquinillas eran manuales-, incidiendo también la sencillez de los
diferentes cortes que hoy se hacen, aunque es lógico reconocer que los hay
bastante enjundiosos.

Los barberos de antaño, eran muy versátiles y llevaban a cabo labores
muy relacionadas con la salud más elemental, sacaban muelas, ponían
inyecciones, curaban heridas y hasta hacían sus pinitos en la cirugía más
elemental, como era la de curar forúnculos, tabardillos, juanetes etc. En
consonancia con esta praxis tan común de los barberos, recordar que en el
año 1957 aproximadamente, mi padre le abrió un forunculo que tenia en el
cuello maestro Benigno Rodríguez padre de Joaquín Rodríguez, haciéndole la
cura correspondiente tres veces en semana hasta que la herida cicatrizo y
quedo totalmente curado. Posiblemente como el, estuvo haciendo las
practicas para sacar el titulo de practicante, derechos que cedió a su
primo Bernardo, más necesitado en aquellos tiempos, siempre acredito una
innata facilidad para llevar adelante la practica de esta medicina
rudimentaria.

En Guía desde principios de los tiempos siempre hubieron bastantes
barberías, pero no quiero remontarme a algo tan lejano por eso voy a citar
en un principio la de maestro Pancho Dávila, de finales del siglo XIX,
donde ya en pleno siglo XX ejercieron como tales sus hijos Juan Francisco,
Bernardo y Alberto, mi padre y mi tío Antonio, la misma estaba situada al
lado de la plaza en la casa de Salvador Galván, donde estuvo ubicado hasta
no hace mucho tiempo el banco de Bilbao. Más tarde esta peluquería fue
adquirida por mi padre, trabajando en la misma, mi tío Antonio, -ya
citado-, Fernando Calero y Francisco Estévez conocido por Paco mano. Con
el paso del tiempo fueron apareciendo otras, que conformaron un numeroso
elenco barberistico en Guía, así por ejemplo los hermanos Sosa
Oliva conocido por los pepillillos, que ya habían tenido un gran centro de
estas características en la Habana (Cuba) creo que llamado la Rosa, donde
trabajaban José, Pedro, Vicente, Manuel y mi padre. Al regreso de la isla
caribeña, José y Manuel abrieron sendas barberías en Guía, el primero en
la calle Canónigo Gordillo y el segundo en la plaza de San Roque, Juan
Fernando Aguiar inauguro la suya en Pérez Galdos y su primo Chano en la
misma calle casi limitando con San Roque, frente a la casa donde vivieron
los Corti, Raimundo Díaz en Canónigo Gordillo, mi padre inicio su
singladura en la casa de Salvador Galván, -ya citada-, pasando luego a
Medico Estévez, primero donde esta hoy situada la farmacia de Fernando
Guerra, más tarde en la casa de Pedro Castellanos y finalmente en la casa
de mis tías y en la misma calle más hacia siete la tenia Francisco Mamea,
bastantes años más tarde Carmelo Suárez instalo la suya en la calle
Marques del Muni, frente a la casa de los López, hoy todavía existe pero
convertida en unisex que dirige su hijo José Ramón.

Los barberos de Guía tuvieron por su forma de practicar la profesión
una reconocida y constatada fama, se de la circunstancia de que muchos
personajes que residían en Las Palmas se desplazaban hasta mi pueblo para
cortarse el pelo ya que donde se basaba lo artístico de esta profesión
radicaba esencialmente en esta labor ya que el afeitado era menos
importante. Recuerdo entre los clientes de mi padre que al menos cada
quince días hacían uso de su peluquería viniendo para ello expresamente de
la capital, a Agustín Manrique de Lara y Bravo de Laguna, a los hermanos
Molina Vega, Salvador Díaz, Cayetano Guerra de Aguilar etc. Por aquel
entonces habían en Guía ocho barberías hoy parece ser solo hay dos.

Ya he tenido el placer de citar a los afamados barberos de la época,
ahora estimo oportuno citar a muchos de los aprendices que estos tuvieron,
los cuales se convirtieron en grandes profesionales y con el paso del
tiempo instalaron sus propias peluquerías. Así, tenemos a los Caleros
Fernando y Raúl, Paco mano, Claudio Bautista, Juan Aguiar Moreno, Perico
el barbero, José Vega, José González Sosa, Facundo Santiago, Manolo Román,
Agustín Martín conocido por Tinito, Isaías González Moreno y muchos más.

Si se me permite quiero recordar de manera especial a Paco Montesdeoca
residiendo hoy en Maspalomas donde tiene tres o cuatro peluquerías, dado
su extraordinario palmares, consistentes en los grandes y numerosos
premios obtenidos en cuantos concursos ha participado de índole regional,
nacional e internacional donde siempre ha obtenido la tijera de oro máximo
galardón otorgado a un peluquero en su trayectoria profesional además de
muchos más trofeos, consistentes en copas, estatuillas de oro y plata con
alegorías a la profesión, etc.

Se han hecho muchos trabajos de personajes de Guía, que destacaron por
sus insignes profesiones, herreros, carpinteros, intelectuales,
futbolistas, luchadores, comerciantes, etc., pero jamás se había hecho
nada sobre los barberos o peluqueros, hoy he querido así hacerlo inducido
de manera objetiva por mi buen y entrañable amigo guíense Manolo Moreno
Miranda. Estimo que estos profesionales tan relevantes se lo merecían.

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Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

Septiembre 2006.

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Personajes populares 39

 

OTG


OFICIOS TRADICIONALES DE GUÍA

 

Los cueteros de Guía de Gran Canaria

Por Juan Dávila-García


Hoy quiero recordar a los cueteros –pirotécnicos- de Guía, que
encabezados por maestro Manuel Aguíar y su hijo Roberto, desarrollaron
esta hermosa y peligrosa profesión con estimulantes resultados en nuestro
pueblo. Durante muchos años fueron los encargados de la confección y el
mantenimiento de todas las demostraciones pirotécnicas que se
desarrollaban en Guía, colaboraba con ellos un pariente conocido por
Antonio "el papi". En aquellos tiempos nuestro pueblo por medio de estos
personajes tenían la relevante exclusiva de confeccionar todos los
"fueguillos", cohetes, -de distinto calibre-, bombas, morteros, etc.,
utilizados en todos los eventos festeros que se llevaban a cabo en toda la
comarca. La alta cualificación de estos seres en crear verdaderas
maravillas dentro de la cuetería, -como se le llamaba entonces-, tenían
unas connotaciones de extraordinaria belleza, recibiendo siempre efusivas
felicitaciones al termino de cualquier exhibición de estas características
así como la correspondiente salva de aplausos promovida por todos los
asistentes a la finalización de la misma.

Tenían el taller en la trasera de su casa en la calle Real,
confeccionando allí toda clase de encargos que recibían de los
innumerables pueblos de la isla. Como artesanos cueteros no tenían nada
que envidiarle a los –zaragozanos-, que se pusieron de moda más tarde y
que hizo que se cerrara este negocio familiar que tan lucrosos beneficios
les habían dejado mientras fueron los pirotécnicos más destacados de la
isla. Hoy se han impuesto con una clara efervescencia las cueterias de
Teror y Valsequillo, que abastecen a todas las fiestas de las islas. Estas
ultimas cuentan con unas infraestructuras tecnológicas que por aquellos
años no existían, los cueteros de Guía hacían todos sus trabajos a mano,
hasta la pólvora que escaseaba la fabricaban ellos mismos, creo recordar y
según me comentaba maestro Manuel, amasando azufre, alcohol y polvo de
carbón piedra, la pasta que generaba tal amasijo la ponían a secar y
posteriormente ya totalmente desmenuzada la pasaban por un tamiz y así
obtenían la tan necesaria materia prima para la confección de cuanto
hacían relacionado con su profesión. Un día en el colegio por curiosidad
le pedí información a un profesor de química al respecto, manifestándole
la forma que tenían los citados cueteros de obtener la pólvora, el cual me
indico que tanto el azufre como el alcohol eran altamente inflamables y
que mezclados bien empaquetados y fuertemente comprimidos podían
constituir en

un explosivo de grandes proporciones, variando su acción en función de
la cantidad de los elementos utilizados.

Realizaban trabajos cuya importancia pirotécnica ya coloreada tenía una
gran repercusión en cuantas fiestas participaban. Sus grandes obras
cueteras, se exhibían en todos los pueblos y pagos del norte y noroeste de
la isla tales como en Guía, Agaete, Moya, Bañaderos, Caideros, Juncalillo,
Fontanales, Montaña Alta, Valle de Agaete, Firgas, etc. Tanto maestro
Manuel como su hijo compartían la profesión de la cuetería con la de
herreros, ya que también eran profesionales de esta especialidad y como
tales desarrollaban su labor en la herrería de Juan Pina en la calle Pérez
Galdós en un gran solar ubicado frente a la casa de Florencio Galván, muy
cerca de San Roque. Durante muchos años mantuvieron la hegemonía de tan
hermosa profesión, -como me decía el viejo-, en toda la zona, la llegada
de los fuegos zaragozanos les resto gran cantidad de trabajo, lo que
genero la desaparición de la pequeña industria familiar.

Es interesante resaltar que la pirotecnia zaragozana, -al menos en
Guía- y en sus primeros momentos ocasiono más de un grave accidente, así
recordar que en los fuegos de San Roque del año 1953, una señora de
nuestro pueblo llamada Carmelina, se vio envuelta en llamas por el fallo
en cadena de una serie de explosivos, la cual no sufrió por suerte heridas
graves pero si quedo aquejada de una fuerte depresión que tardo algunos
años en curarse. En las exhibiciones pirotécnicas que pude ver en mi
juventud referidas a las zaragozanas, -luego se perfeccionaron hasta hoy-,
solían haber muchos fallos especialmente al final de la misma donde los
voladores surgían de los cajones correspondientes de una manera bastante
desordenada generando carreras y desbandadas entre el publico asistentes
al evento.

Los cueteros de Guía a partir de la llegada de la pirotecnia
zaragozana, desaparecieron después de un largo periplo de muchos años en
la practica de la misma, hoy esta profesión esta muy arraigada en los
municipios de Teror y Valsequillo donde existen grandes y modernas
industrias con unas supertecnologías que hacen que se mantengan en primera
línea entre las más punteras de España. Que yo sepa jamás Guía ha tenido
un recuerdo cariñoso para los cueteros que tanta fama le dieron a nuestro
pueblo.

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Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

Septiembre 2006.

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Personajes populares 38

PERSONAJES POPULARES DE GUÍA (38)


Francisco Alonso Álamo y a Gregorio Miranda Santiago ("Paco tle" y
"Gregorio el burro")

Por Juan Dávila-García


En esta ocasión quiero relatar la existencia en Guía de dos personajes
populares, -digo bien dos-, por haber destacado de manera significada en
un mismo cometido, y que jamás nadie ha tenido la gentileza de recordarlos
o citarlos, por los grandes meritos que contrajeron en el desarrollo de
las fiestas de la Virgen de Guía durante muchos años y especialmente y
sobre todo siendo alcaldes Juan García Mateos y Rafael Velázquez García.
Me refiero a Francisco Alonso Álamo y a Gregorio Miranda Santiago,
conocidos ambos en nuestro pueblo por los pseudónimos de cariñoso
contenido, como "Paco tle" y "Gregorio el burro". Ambos trabajaron siempre
a la sombra de los verdaderos responsables de la celebración de la
festividad de nuestra patrona, pero la labor que realizaban tenían unas
connotaciones de extraordinario contenido, dada su dedicación y el buen
hacer en la consecución de las mismas.

Paco Alonso, era el encargado de conseguir el mayor número de regalos
posibles, para agraciar a las señoritas asistentes a la carrera de cintas.
Al efecto y como funcionario municipal que era, lo desplazaban a Las
Palmas dos o tres meses antes de las fiestas con el fin de que obtuviera
de manera graciable regalos y presentes de los comercios más importantes
de la capital para destinarlos al fin citado. Nuestro amigo Paco con la
labia que tenía en ese corto plazo de tiempo que tenía conseguía traerse
para Guía varios camiones con los consabidos regalos, y que el día 15 de
agosto después de la batalla de flores eran entregados públicamente desde
la caseta de la megafonía a las diferentes cintas premiadas. En este
aspecto reconocer la habilidad de este personaje, es hacer justicia por
tan elocuente trabajo realizado durante muchos años. Paco Alonso ya era
perfectamente conocido por los comerciantes e industriales que anualmente
visitaba, con el fin de recabar algún regalo y todos les trataban con
amabilidad y a todos siempre le sacaba más de un presente, dada la gran
simpatía que le revestía y la correcta forma de comportarse ante ellos.
Era el perfecto colaborador en estas lides y siempre se acredito como tal.
Aparte de esta misión, tenía otros cometidos dentro del organigrama
festero, apoyaba con total desinterés a la comisión de fiestas en cuantos
actos se celebraban y siempre estaba dispuesto a desarrollar cuantos
cometidos les fueran encomendados, indiscutiblemente fue un artífice muy
significado en las grandes fiestas de la Virgen que se celebraron en Guía
y que jamás han sido igualadas.

Por su parte Gregorio Miranda, era el todo terreno dentro del contexto
de aquellas inolvidables festividades, su labor brillaba como coordinador
de la carrera de cintas y la batalla de flores. No paraba un solo segundo
mientras se estaban celebrando los eventos citados, calle arriba y abajo
se le veía muy metido en su papel, todo sudoroso no daba por concluida su
actuación hasta la finalización de tan brillantes actos, los cuales han
definido a las fiestas de Guía al menos en este aspecto como las más
entretenidas y brillantes de cuantas se celebran en tierras canarias.
Gregorio comenzaba a planificar todo su acontecer en los cargos que le
otorgaba la comisión bastantes meses antes de la celebración de las
mismas, y lo hacia con un "tino" inconmensurable, era el típico patriota,
que lo anteponía todo por su amor a la tierra que lo vio nacer. Gregorio
Miranda, siempre fue consciente que muchas de las cosas que se llevaban a
cabo en las fiestas eran de su competencia, por ello se implicaba en las
mismas sin poner objeción alguna. En los momentos más críticos dada la
importancia de los eventos, el nunca tenía un momento de descanso.
Mientras las gentes se divertían, el velaba por el orden y la buena marcha
de los mismos.

Ya lo decía al principio, nunca nadie ha tenido para estos dos
personajes un recuerdo, ni nadie jamás ha mencionado el importante y
agotador trabajo de estos dos seres que dedicaron muchos años de su vida,
a darle a las fiestas de la Virgen de Guía un empaque y una categoría de
grandilocuentes connotaciones. Quizás el olvidadizo pueblo, cuna de
grandes y encumbrados personajes, no estime que también fuera de la
intelectualidad existen otras personas que no reuniendo esas condiciones,
se merecen el respeto y la consideración de sus conciudadanos por su
extraordinario quehacer en beneficio de la historia de su querido pueblo.
Paco Alonso y Gregorio Miranda, son merecedores de un reconocimiento por
simple que sea. Recordarlos solamente implica el agradecimiento de la
sociedad guíense a estos dos personajes que sin ser grandes "relumbrones"
le sirvieron a Guía con una enorme dedicación aunque esta fuera simple y
llanamente la de ser ejecutores juntamente con otros vecinos estimados
también, para que el conocimiento festero de nuestro pueblo rebasara
fronteras y fuera conocido en todo el ámbito regional y nacional, y que
desde su constatada humildad es indudable que lo consiguieron.

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Juan Dávila-García

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Personajes populares 37

 

PERSONAJES POPULARES DE GUÍA (37)


Manuel Pérez Pérez, conocido por "el pochibío"

Por Juan Dávila-García


Hoy quiero recordar a un persona muy querida y estimada en Guía y que
se gano el agradecimiento de todos sus convecinos por su puntualidad en el
toque de las campanas de la iglesia anunciando, las diferentes oraciones
del día y así como sus toques y repiques en cuantas festividades se
celebraban en nuestro pueblo, me refiero a Manuel Pérez Pérez conocido por
"el pochibio". Nunca supe de donde le venia tan sonoro dichete que siempre
lució sin mortificarse porque la gente se lo dijera. Era hijo de maestro
Manuel Pérez, carpintero y músico y de su sobrina Lorenza Pérez, tenia dos
hermanas Chanita y Cirita.

Manuel Pérez, fue el campanero por excelencia de la iglesia de Guía,
sus toques eran muy armoniosos y tenían unas connotaciones de elocuente
dulzura y belleza, jamás se paso en un repique, su forma de interpretarlo
denotaban un finísimo y artístico oído quizás heredado del virtuosismo
musical de su padre. Manolo el pochibío como todos le conocíamos, -dentro
de sus limitaciones-, tenía una capacidad intelectual digna de mención, al
menos para ejercer como fiel tocador de las campanas, se sabía todos los
toques y los desarrollaba en las horas que correspondían sin pasarse ni un
minuto de la hora del toque correspondiente, ya fuera el ángelus, la
oración o cualquier otro repique que tuviera que llevar a efecto.

Cuando no estaba en la iglesia, te lo encontrabas en el taller de
carpintería de su padre, donde le ayudaba en lo que podía, ya que su
lucidez bastante limitada no le daba para hacer más. Vivía en la punta más
extrema de la calle de la cárcel casi lindando con la fonda de Forteza.
Con exactitud milimétrica le veía pasar todos los días muy temprano por mi
calle hacia la iglesia para desde allí deleitarnos con sus afinadísimos
toques de campana. Cuando automatizaron el funcionamiento de las mismas,
se sintió muy mal, ya que se vio privado de hacer lo que más me gustaba.

Habiéndose desplazado con el resto de su familia a Las Palmas, encontró
cobijo en la iglesia del Pino y allí con la aquiescencia de su párroco Don
Agustín Álamo se convirtió rápidamente en el campanero oficial de la
citada iglesia.

Manolo el pochibío, tenía un don especial, el cual le hacía ser el
mejor campanero que he conocido, cuando estaba enfermo y alguien le
sustituía en los repiques y en los diferentes toques de las armoniosas
campanas de la iglesia, todos lo notábamos, la forma de interpretar los
mismos no tenían la limpieza y pulcritud que Manolo le imprimía. Fue un
genio como campanero, su cortedad mental no le impidió desarrollar esa
gran labor que durante tantos años llevo a cabo en Guía.

Manolo Pérez, alias el pochibío, es merecedor de entrar a formar parte
de los personajes populares de mi pueblo, su gran habilidad con las
campanas de la iglesia, durante los años que las estuvo manejando han
dejado su impronta de la manera más elocuente y llamativa por la
extraordinaria labor que desarrollo durante todos esos años en el manejo
de las mismas.

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Juan Dávila-García

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Septiembre 2006.

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Personajes populares 36

 

PERSONAJES POPULARES DE GUÍA (36)


José Julio García Estévez, conocido por Pepe Julio

Por Juan Dávila-García


Este personaje que hoy quiero analizar, pudo haber producido en Guía
una de las catástrofes más terribles de las que nos podamos imaginar.
Siempre fue y es una persona pacifica y trabajadora pero tenia y tiene
cierto retraso mental. De buena y estimada familia, siempre vivió en el
Callejón del Molino y cuando voy a Guía me lo suelo tropezar en el siete,
haciendo alguna de sus tonterías, algo sordo le gusta mucho fumar lo cual
hace con enorme placer, me refiero a José Julio García Estévez, ya
jubilado y casado con hijos, ahora vive justamente a la finalización de la
carretera que une Guía con Montaña Alta y que nace en el Hospital de San
Roque, en el entronque de esta nueva con la primitiva que va a Piedras de
Molino, en el lugar llamado El Cañón donde Doña Ramona García madre del
malogrado alcalde Rafael Velázquez tenía un pozo de igual denominación y
que abasteció durante muchos años de agua al municipio guíense.

Pepe Julio se hizo famoso, precisamente en el mes de julio del año
1951, cuando de manera involuntaria incendio el local donde hoy tiene
ubicado el taller de carpintería Raúl Santiago conocido por Lule. Todo
ocurrió cuando nuestro personaje se disponía a echarle gasolina a un
mechero de martillo tan común en aquellos tiempos, y del mismo salto una
chispa que prendió rápidamente en los barriles que habían dentro del
local, era impresionante ver como salían despedidos y totalmente
incendiados los barriles hacia arriba explotando en el aire, daba la
sensación que estábamos presenciando una exhibición pirotécnica más que un
incendio de grandilocuentes proporciones. Pepe Julio ante tan descomunal
accidente desapareció del lugar y creo que hasta de Guía, y estuvimos
algún tiempo sin verlo por sitio alguno.

Es justo reconocer que por su parte no hubo voluntariedad de ocasionar
tan impresionante desastre, que los viejos del lugar lo comparaban a otro
que había ocurrido en los alpendres de la finca del Drago muchos años
atrás que también alcanzo enormes proporciones. Fue algo tan impresionante
que recordarlo me produce escalofríos, el tañir de las campanas de la
iglesia tocando a fuego, el correr de la gentes, las sirenas de los
camiones de los bomberos, las detonaciones producidas por las explosiones
de los barriles llenos de combustible, fue un verdadero caos el que
invadió al pueblo de Guía, cuyos moradores mirábamos hacia donde se estaba
produciendo el incendio con verdadero pavor. Creo que fue uno de los días
más aciagos de cuantos hemos vividos en nuestro pueblo.

La destrucción del inmueble donde ocurrió tan luctuoso incidente fue
casi total, solo quedo en pie las cuatro paredes exteriores, hasta que
José Álamo conocido por José Girior, lo reformo y puso allí una tienda de
comestibles donde además se despachaban copas e incluso solían visitarlas
mujeres de vida alegre que hacían allí sus trapicheos y concertaban sus
citas y negocios.

Pepe Julio García, era hijo de un matrimonio normal, sus padres eran
unos honrados trabajadores y tenia varios hermanos, uno de ellos es hoy un
alto ejecutivo del cuerpo de Correos en Las Palmas. No era un retrasado
mental profundo, solo tenia una deficiencia ligera, lo que hacia que la
gente lo calificara, con esa expresión tal vulgar de que "le faltaba una
luna" o "un hervor" hay muchas formas de expresarlo. Pepe Julio hoy esta
debidamente casado y con hijos, y por lo que me han comentado alguno de
sus hermanos lleva una vida placentera y tranquila. Alrededor de su casa
tienes unos trozos de tierra que el mismo cultiva y diferentes animales
domésticos y estimo que será un hombre feliz en unión de su familia y que
habrá olvidado ya aquel nefasto día del mes de julio de 1951.

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Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

Septiembre 2006.

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 26/08/2009.


Personajes populares 35

 

PERSONAJES POPULARES DE GUÍA (35)


Santiago Castellanos Pérez, conocido por Dick Turpín

Por Juan Dávila-García


Hoy quiero citar a un personaje de nuestro pueblo, que quizás haya sido
el más aventurero y trotamundo de cuantos seres hayan nacido en Guía, me
refiero a Santiago Castellanos Pérez, conocido por Dick Turpín, este
apelativo le fue impuesto por la gran afición que nuestro personaje
demostró siempre por este bandolero, del cual leyó todas las obras
dedicadas al mismo. Era hermano de Modesto, Domingo y Pancho Castellanos y
de las viudas de Marcelino Almeida, conocido por el Artillero y de
Francisco Bautista Pérez, llamado Paco el del Parralillo. Desde muy joven
lector empedernido, sintió la nostalgia de la aventura, y como estaba de
moda se empapo todo cuanto había en el mercado sobre este aventurero
citado, cuya tesitura de bandolero tenía las mismas formas de actuar de
Robín Hood, Pimpinela Escarlata, etc., como era la de robar a los ricos
para ayudar a los pobres.

Santiago emigró a Santo Domingo, juntamente con Pablo León, Pepe
Aguiar, Pepe Díaz, conocido por Pepe el "kilo" hijo de Juan Díaz,
industrial carpintero al que todos conocíamos por Juan "el grande",
Demetrio Rodríguez y otros, amparados en un acuerdo bilateral entre aquel
país y España, que posibilitaba la emigración legal a esta nación de la
América Central. Pero Santiago apenas cumplió el protocolo que regulaba la
ida y estancia, -durante algún tiempo-, en Santo Domingo, y rápidamente se
lanzo a conocer y visitar otros países limítrofes, tales como, EE.UU.,
Venezuela, Argentina, etc., ilusionado sobre todo y especialmente por las
ganas que tenía de aprender y conocer todas las formas de expresarse y
comportarse de sus habitantes. Se hizo políglota, y más tarde ya en Europa
siguió visitando países, aprendiendo sus respectivos idiomas y la
idiosincrasia de cada uno, su apetencia de saber y conocer no tenía
límites.

Santiago siempre fue un "gentleman", recuerdo verlo bailando en el
Teatro Viejo, en los bailes que se celebraban con motivo de las fiestas de
la Virgen, con una joven de Gáldar, muy elegante y esbelta que se decía
era su novia. Creo recordar que se llamaba Lolita Trujillo, más que bailar
lo que hacían era una exhibición dado el buen quehacer que ambos poseían
en tan complicada materia, los asistentes al evento solían admirar las
aptitudes que exhibían al son de cualquier ritmo. Santiago por su forma de
ser fue un adelantado para su tiempo, vivió con una gran amplitud y como
aventurero conoció infinidad de países y convivió en buena armonía con los
habitantes de los mismos, era un ser extraordinario, y creo lo siga siendo
pues desconozco si a muerto.

Cuando se estreno en Guía la película "Niagara", protagonizada por
Marilyn Monroe, se dio la circunstancia que Santiago se encontraba de
vacaciones, y estando ya todos dentro del cine Hespérides nos
arremolinamos a su alrededor, con el fin de que nos fuera explicando todo
lo relacionado con las famosas cataratas, según fueran apareciendo en la
pantalla, ni que decir tiene que gozamos como enanos ante las fluidas e
interesantes explicaciones del amigo Santiago.

El paso de tiempo y sus innumerables viajes hizo que nuestro personaje,
adquiriera una gran cultura, la cual manifestaba de manera puntual, ya que
no le gustaba exhibirse dada su constatada humildad. Hablaba unos cuantos
idiomas y esto hizo que terminara por meterse en el mundo de la
hostelería, ocupando el puesto de director en hoteles de gran renombre de
los muchos existentes en las diferentes islas del archipiélago.

Han pasado ya algunos años, desde la ultima vez que estuve con
Santiago, en esta ocasión estaba de director en un hotel de cinco
estrellas en la zona de Tenbel las Galletas en Tenerife, nos invito, y
pasamos un buen día con el, yo estaba destinado en la Villa de Arico, y me
desplace hasta allí juntamente con mi familia al enterarme que residía por
esa costa, mi padre gran amigo de el, se alegro mucho cuando lo vio, hacía
bastantes años que no le veíamos. Ni que decir tiene que Santiago se porto
de manera admirable, siempre fue su forma de ser.

Este elocuente personaje guíense fue siempre un defensor a ultranza de
su pueblo y si emigro fue por las circunstancias que en aquellos tiempos
revestían a nuestro país. La emigración fue para los canarios un símbolo
de consabidas connotaciones, primero Cuba y más tarde Venezuela fueron
destinos muy apetecidos por nuestros paisanos, que veían al estos países
algo así como un "eldorado", muchos hicieron fortuna y otros no tanto,
pero todos regresaron sustancialmente con algo que les ayudo a situarse
con una mejor calidad de vida o simplemente para ayudarles a desarrollar
algún tipo de negocio que desde jóvenes tenían "in mente" y que nunca
hubieran podido llevar a cabo de no haber sido por el dinero que con tanto
esfuerzo consiguieron en esos países a donde emigraron. Es muy posible que
de Santiago Castellanos más conocido por Dick Turpin, en Guía, nadie se
acuerde, tal vez los mayores, pero ha sido para mi un enorme placer
haberle recordado por lo que siempre fue y creo que sea donde quiera que
se encuentre. Personajes como el hacen patria.

NOTA.- Este personaje enjuiciado tiene una gran relevancia como
habrás podido observar. Los jóvenes de la época quisimos imitarlo, por ese
grandilocuente talante de aventurero. Creo recordar, -pero no lo he
manifestado-, en el trabajo, que quien le dejo toda la obra referida a
Dick Turpin, fue mi padre, ya que la tenía y siempre la guardo como oro en
paño. No estoy en disposición de asegurarlo pero creo que así fue. Me
haces unas sugerencias, que como veras ya he cumplido, hablar de don Luís
Corti y de Paquito el canuto, pero sinceramente creo que de Manolito el
Reina, estimo que no hay nada interesante que contar fue un ciudadano de
nuestro pueblo de lo más normal, y nunca destaco como personaje popular de
Guía, lo siento. Un abrazo.

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Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

Agosto 2006.

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 12/12/2009.


Personajes populares 32

 

PERSONAJES POPULARES DE GUÍA (32)


Salvador Vega Díaz

Por Juan Dávila-García


Voy a poner todo mi empeño en hacer de este personaje algo mío, dado el
gran afecto y cariño que le profese, y por haber convivido con el muchos
años posiblemente los mejores de mi vida. Me refiero a Salvador Vega Díaz,
-el telegrafista de Guía por excelencia-. Fueron muchos los lustros que
este extraordinario personajes dedico a las comunicaciones en Guía, quizás
más de 40 años al frente de una de las oficinas de telégrafos más
emblemáticas de las existentes de la provincia de Las Palmas. Recordar a
este querido y estimado compañero es para mi todo un honor. Si algo fui en
las comunicaciones telegráficas a el se lo debo, me enseño cuanto sabía al
respecto, que estimo fue bastante, su sabiduría en esta materia no tenía
limites, sus conocimientos de la telegrafía era como un pozo sinfín. El
morse era para el una asignatura de grandilocuente significado,
-posiblemente haya sido con diferencia el mejor morsista de cuantos he
conocido que han sido muchos-, leía los puntos y las rayas en el
miliamperímetro aunque la señal fuera débil casi imperceptible, con la
misma facilidad que cualquier persona normal lee un libro o un periódico.

Como profesor tenía unas cualidades inigualables. Aprender con el era
sumamente fácil y además divertido. No tenia una forma o sistema de
enseñanza definido, te iba orientando con una facilidad digna de encomio,
y en poco tiempo te convertía en un verdadero experto. Al menos conmigo
siempre fue como un hermano mayor. Cuando nos poníamos hacer problemas
sacados de un texto denominado –Soluciones Analíticas- los hacíamos
juntos, era un gran aficionado a resolver cuanto exponía tan afamado y
competente manual, relacionado con la aritmética, matemáticas, geometría,
algebra y trigonometría.

Tenía una facilidad innata para enseñar la práctica del morse,
-transmisión, recepción en cinta y a oído-, sus cualidades de insigne
morsista así hacía que fuera. Nunca tenía prisa y trabajaba con nosotros,
-refierome a su yerno Florencio, recientemente fallecido y a mí-, cuantas
horas fueran precisas y nunca daba por terminada una clase sin sacar las
conclusiones pertinentes de todo lo practicado.

Como funcionario de la Subdirección General Jefatura Principal de
Telecomunicación, le revistieron siempre unas características de
extraordinario contenido, lo que valió ser felicitado en innumerables
ocasiones por sus jefes. Ejerciendo sus funciones de telegrafista era muy
metódico, conocía a la perfección cuantos aparatos configuraban la
estación telegráfica, desde el rudimentario manipulador hasta el receptor
morse de cuerda, donde quedaban imprimidas la señales que constituían los
mensajes. Cuando llovía las líneas se derivaban, este fenómeno era
observado con toda nitidez en el miliamperímetro, -este era un aparato que
medía la señales electromagnéticas, que se enviaban o se recibían en una
estación telegráfica-. Dada la derivación citada las comunicaciones
telegráficas se interrumpían hasta que los cables conductores se secasen,
no obstante Salvador Vega, aprovechaba cualquier aumento de la señal para
enviar mensajes, cosa esta que hacía con verdadera maestría, guiado
solamente por la amplitud que se reflejaba en el aparato de medida.

Salvador Vega, además de un insigne telegrafista, fue un caballero en
toda la extensión de la palabra, como tal era estimado y querido en Guía,
fue también un gran esposo y un extraordinario padre. Su esposa Manuelita
a quien le deseo lo mejor, sus hijos Inmaculada, Esther Gloria, Mary, Boro
y la más pequeña, a quien conocí poco, son ejemplos elocuentes del
virtuoso paternalismo de mi entrañable amigo, compañero y profesor.
Salvador Vega ya había destacado como eminente telegrafista durante su
estancia en Tam Tam –Marruecos- durante la guerra civil, donde estuvo
destacado como miembro de una compañía de transmisiones del cuerpo de
ingenieros. Más tarde licenciado volvió a Telégrafos, y después de una
pequeña estancia en Las Palmas, retorno a Guía, donde siempre destaco por
su eficiente labor en todo lo relacionado con la telegrafía y las
comunicaciones. Por sus manos pasamos muchos aspirantes a telegrafistas,
unos con más suerte y otros con menos, recordar a los que siendo sus
alumnos terminamos perteneciendo al grandilocuente cuerpo de Telégrafos
hoy desaparecido, motivado por los gatuperios y las envidias de unos seres
que siempre despreciaron a tan noble y gloriosa institución: Graciliano
Aguiar Abreu, Florencio Mendoza Moreno, -fallecidos- y el que suscribe.

Salvador Vega, fue un telegrafista de concurso, aunque nunca participo
en ninguno de los celebrados en el entorno de la Dirección General.
Posiblemente muchos participantes que si lo hicieron, no tuvieran la
preparación y los conocimientos de nuestro personaje, pero la indolencia
de los mandos correspondientes evitaron que así fuera.

Este reconocimiento popular que hago de este personaje, al cual como ya
he dicho tuve en gran estima quiero dedicárselo al pueblo de Guía, por lo
que represento para el mismo, pero especialmente quiero hacerlo llegar a
su esposa e hijos y a su yerno gran amigo de la infancia y de toda la vida
Ceferino Betancor Brito.

Salvador Vega Díaz, fue un hombre intachable, con una honorabilidad
fuera de lo común, una de las premisas que le revestían era la de siempre
atender al prójimo, y desde su prominente puesto de Jefe de Telégrafos así
siempre lo acredito, ayudando a muchas gentes que se acercaban hacer uso
de tal servicio, siempre con una sonrisa y una amabilidad impecable. Tiene
el merito suficiente para constituirse en personaje popular de Guía, dado
su talante y gran personalidad. Mi recuerdo más emocionado para tan noble
persona.

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Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

Agosto 2006.

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 17/12/2009.


Personajes populares 31

 

PERSONAJES POPULARES DE GUÍA (31)


Don José Pérez, sacerdote, conocido por el "cura macho"

Por Juan Dávila-García


Hoy voy a ocuparme de una persona, que se constituyo en toda una reseña
para el pueblo de Guía, me refiero a Don José Pérez, sacerdote, conocido
por el "cura macho". Hombre sabio e intelectual de muchos quilates, que
quizás viviera algo adelantado como practicante de su ministerio para los
tiempos que le toco ejercer el mismo. Recuerdo que todos los días sobre
las 7 de la mañana llegaba a la barbería de mi padre para afeitarse, era
como un rito, ya que nunca llegaba antes ni después de la hora citada, le
revestía una puntualidad que rayaba en lo absurdo, igual era para decir su
misa diaria, pero su forma de proceder y según se comentaba no eran
jaquecas de persona mayor, siempre fue así. Vivía en la calle Luís Suárez
Galván entrando ya casi en el callejón del Molino. Procedía de la familia
de los Pérez Milian de la finca del Calvario, cuyos miembros eran todos
unos personajes relevantes de la cultura y de la vida social, -recordar a
Juan y Manolo Pérez, el primero un alto funcionario del Cabildo y el
segundo un verdadero intelectual en toda la extensión de la palabra-.
Residían en Las Palmas pero venían a Guía con mucha frecuencia donde
pasaban largas temporadas especialmente para las fiestas.

Don José Pérez, fue un extraordinario músico, como tal era un virtuoso
pianista, organista y un gran tocador del clarinete. Hizo también sus
pinitos como compositor, escribiendo algo de música sacra especialmente
cosas cortas como motetes y otras alegorías sacramentales, que creo no
hayan perdurado en el tiempo. Era algo genioso y a más de uno le soltó un
buen bastonazo. Cuando se estaba afeitando, me encantaba oír sus
conversaciones, y aunque yo era muy pequeño siempre recordare mucho de sus
comentarios que revestían una lógica de elocuente significado, aunque
quizás no vigentes para la época que vivíamos, pero que hoy al recordarlas
les doy una vigencia total.

El siempre decía, que estudiar era bueno, pero que había un error craso
en la culturabilidad de la gentes, basada exclusivamente en el estudio de
las humanidades ya que había muchas formas de adquirir cultura, como era
leer, viajar, visitar museos, etc. Recordare siempre de sus doctas
palabras especialmente unas que tenían que ver con la música, -el sostenía
que el músico profesional, lector y ejecutor de las partituras y de los
libretos de las grandes obras que desarrollaban, poseían una cultura
extraordinaria y que en ese aspecto no tenían nada que envidiarle a los
más sabios del lugar-, siempre recordare esta elocuente manifestación,
digna de tal personaje.

Que yo recuerde Don José, siempre celebro su misa diaria en la capilla
de la Virgen de las Mercedes, -insigne obra del escultor guíense Lujan
Pérez-, y nosotros los jóvenes siempre procurábamos asistir a la misma por
la gran rapidez con que la decía, solo tardaba siete u ocho minutos en
desarrollar su celebración.

El Don José Pérez, que yo conocí era ya un hombre de 65 o 70 años, pero
regía perfectamente. Le gustaba mucho las tertulias, y en los diferentes
bares donde solía almorzar, hacía una sobremesa muy interesante con algún
contertulio, que más o menos estuviera a su nivel, ya que sus
conocimientos eran tan elevados que no departía con cualquiera, aunque era
humilde y nunca presumió de su sapiencia, era exigente a la hora de
compartir un debate, pero era fácil encontrar al personaje adecuado ya que
muchos profesores del colegio de Santa María solían comer a la misma hora
que el y en el mismo bar. Este relato que aquí expreso debió haber
ocurrido en la década de los años 40 aproximadamente.

Posiblemente ya en Guía quede poca gente que recuerde a Don José Pérez,
pero estimo resaltar que el mismo marco un hito en la historia de nuestro
pueblo, sus conocimientos y su extraordinaria cultura, fue un símbolo y un
ejemplo a seguir especialmente por los que tuvimos el privilegio de
conocerlo.

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Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

Agosto 2006.

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 16/12/2009.


Santa María de Guía

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