Personajes populares 52



Francisco Ossorio Ortega, conocido por maestro Pancho el cartero

Por Juan Dávila-García


Este personaje sobre el que quiero hablar hoy, destaco por las
múltiples facetas que durante su vida desarrollo en Guía las cuales les
voy a comentar a continuación. Su nombre era Francisco Ossorio Ortega,
pero siempre fue conocido por maestro Pancho el cartero, ya que ejerció
como tal durante muchos años en nuestro pueblo siendo el administrador de
la oficina de Correos Juan Ayala. Resaltar que era el único cartero
existente en Guía y por consiguiente su misión era repartir toda la
correspondencia que llegaba y que según las estadísticas por mi
consultadas referidas a la época era bastante voluminosa. Aparte de el
como cartero de carrera habían otros que hacían el reparto en las zonas
denominadas "rurales" y que tenían una categoría inferior.

Es interesante resaltar que Francisco Ossorio, fue en un principio jefe
de la prisión del termino judicial, cargo que desempeño algunos años
teniendo bajo sus ordenes a dos auxiliares o vigilantes. Su profesión de
toda la vida fue la de zapatero y una vez retirado del servicio postal se
dedico de lleno a la practica de la misma.

Siempre fue una persona muy querida y admirada en Guía, su innata
caballerosidad y el estricto cumplimiento de su deber hicieron que así
fuera. Maestro Pancho como zapatero tuvo también una trayectoria bastante
significativa y mucha gente preponderante de nuestro pueblo siempre
confiaron en el para la confección y reparación de sus calzados.

Casado con Antonia Calcines, tuvo tres hijos, Antonio conocido por
Pepene, Carmen y Consolín. Después de jubilado de Correos realizaba sin
beneficio algunas labores relacionadas con el mismo ya que mucha gente se
dirigían a el para que le hiciera los paquetes y le rellenara las
diferentes impresos propios del citado servicio, tales como hojas de
certificados, etiquetas, hojillas para la imposición de giros postales,
etc.

Fue el primer Presidente de una Sociedad Recreativa Cultural, creada
por el y otros amigos suyos a principios del siglo XX, que estaba situada
en la casa donde hoy tiene la peluquería Ñito. Maestro Pancho el cartero
fue un hombre importante en Guía dada la gran honorabilidad de la que
hacía gala y por las múltiples facetas que desempeño a lo largo de toda su
vida las cuales siempre llevo a cabo con una elocuente dedicación, de ahí
la merecida estima que hacía su persona le otorgaron sus conciudadanos.

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Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

Octubre 2006.

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Personajes populares 51



Mario Aguiar Moreno

Por Juan Dávila-García


Siguiendo con este itinerario de hablar de los personajes que como
tales le aportaron a Guía algo relacionado con su hacer cotidiano, citar a
Mario Aguiar Moreno, me produce una gran satisfacción. Este buen amigo y
pariente, destaco en la música como batería, formando parte en principio
de la orquesta Philips y posteriormente de la de Mejías. Le recuerdo en un
principio tocando la caja en la Banda Municipal que sabiamente dirigió
Juan Francisco Dávila posteriormente su hermano Alberto, Cristóbal García,
etc. En su estancia en la orquesta Philips compartió protagonismo con
Raimundo Díaz (trompeta), Juan Calcines (trombón), Salvador Bautista
(saxofón alto), Ignacio Álamo (saxofón tenor) y José Mendoza Ossorio
(piano). Mario Aguiar, fue un destacado interprete con la caja y la
batería y así lo demostró en su largo periplo musical. Formando parte ya
de la orquesta Mejías, al trío rítmico de la misma compuesto por Juan
Mejías (hijo) al piano, Juan Dávila (contrabajo) y el con la batería se le
nomino como el mejor de la provincia, en brava competencia con otros
existentes en Las Palmas.

Cuando Mario Aguiar arribo a la citada orquesta, componían la misma
Juan Mejías padre e hijo con la trompeta y el piano respectivamente, José
Oro con el saxofón alto, Isidro Medina saxofón tenor y Juan Dávila con el
contrabajo. Siempre he dicho que los cambios que la orquesta Mejías sufrió
con el paso del tiempo en lo referido a sus componentes jamás fue óbice
para que la categoría de la misma sufriera el más mínimo deterioro,
siempre brillo con el esplendor que la adorno en toda su singladura.

Cuando la orquesta interpretaba un –bugui-, llamado "Ibarriola", Mario
se lucía en el solo de batería que la citada pieza tenía y lo hacía con
elocuencia y maestría improvisando algunos golpes de caja, timbales y
platillos. Entre los hermanos de Mario destaco como músico Manolo, con el
saxofón tenor y el clarinete, formo parte de una Banda Militar de las
existentes en Madrid alcanzando el grado de brigada, más tarde se
incorporo a la Orquesta de la Radiotelevisión Española. También su hermano
Juan conocido por el "copar", fue un buen interprete con la caja y la
guitarra y con el conjunto Tirma tocaba la batería.

Mario Aguiar compagino su quehacer musical con su profesión de
carpintero, como tal destaco también por su exquisita forma de
confeccionar los diferentes muebles que hacía, destacar que como tal
desarrollaba el oficio de "barnizador", con brillantez ejecutaba el
"embarnizado a muñeca" especialidad esta bastante complicada, como tal fue
de los mejores que habían en aquellos tiempos en Guía.

Era hijo de maestro Manuel Aguiar conocido por el "cuetero" y de María
de Guía Moreno Ossorio, sus hermanos fueron Manolo, Ñico, Rita, Lola,
Chona, Roberto y Juan. Como interprete con la batería destaco entre los
mejores de la provincia y durante muchos años se mantuvo en el candelero,
indiscutiblemente ser miembro de la Orquesta de Mejías era una garantía y
el supo aprovechar tal circunstancia.

Mario era muy extrovertido y conversar con el se hacía ameno y
agradable, tenía un comportamiento exquisito su seriedad era manifiesta
tanto en la música como en el cumplimiento de sus compromisos
carpinteriles. Es una pena que ya no abunden esta clase de personas. Si en
algo destacaban los profesionales de antaño era especialmente en esa pasta
que configuraba su forma de ser, serios, honestos y fieles cumplidores en
cuantos menesteres les atañía. Mario no fue una excepción, la impronta que
le marco toda su vida estuvo revestida siempre de una seriedad y
honestidad digna de los seres que en aquella época le dieron a Guía la
elocuente categoría de ser el pueblo con más caché de todo el norte y
noroeste de la isla.

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Juan Dávila-García

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Octubre 2006.

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Personajes populares 50



José Pérez Rodríguez, conocido por Pepe kiko

Por Juan Dávila-García


Metidos ya en la faena de hablar de cantantes melódicos, hoy me voy a
ocupar de uno que fue muy conocido por su indudable calidad, y al que se
comparo en aquellos años con Jorge Sepúlveda, Lorenzo Santamaría y José
Guardiola, me refiero a José Pérez Rodríguez, conocido por Pepe kiko
viviendo desde hace bastante tiempo en Gáldar. Es indudable que las
características de tan elocuente músico-cantante hizo que su fama rebasara
las fronteras de Canarias y que muchas orquestas quisieran tenerlo como
vocalista y como interprete del trombón de vara, -como tal llego a
considerársele como el mejor de la provincia de Las Palmas-. Formo parte
de la orquesta Mejías desde su fundación, juntamente con Cristóbal García
Ossorio, los hermanos José y Manolo Mendoza Ossorio, Nicolás Hernández
Cruz y Juan Mejías su fundador y director, aproximadamente en el 1954 una
grave enfermedad lo aparto definitivamente de la música y de la farándula.

Era hijo de Manolito el cabo, jefe que fue de la Policía Municipal de
Guía y de Lolita Rodríguez de la familia de Juana la liona, tenía los
siguientes hermanos, Manolo, -teniente o capitán del ejercito del aire-,
Ana, Dolores, Gustavo, Elio y Antonio, este último fue director de la
sucursal de la Caja Postal de Ahorros en la Plaza de la Victoria.

Pepe Pérez, dentro de la canción melódica fue en aquellos tiempos un
interprete de una extraordinaria valía convirtiéndose en el complemento
más representativo de la orquesta Mejías que tenía en el un baluarte que
hacía que la misma brillase a la altura que siempre lo hizo, le revestía
una forma de cantar imposible de igualar, de ahí que se le comparase como
ya he manifestado con los mejores cantantes españoles de la época.

Pepe kiko en los años cuarenta y cincuenta fue el precursor de una saga
de cantantes que luego le precedieron y que yo recuerde, ninguno se ha
acercado a su forma de interpretar con la única excepción de Miguel Ángel
Hernández Rodríguez. Este entrañable amigo tenía la tesitura de tenor, y
la limpieza en su forma de cantar era tal que llegaba a los agudos con una
nitidez de expresión jamás igualada. Su versatilidad era incuestionable.
Era fácil verle interpretar un bolero, fox, swing y hasta un pasodoble de
connotaciones folclóricas. Recuerdo que cuando a principio de los años
cincuenta se puso de moda La Plegaria, -emotiva canción por su melodía y
letra-, el kiko como le llamábamos cariñosamente los que habitábamos en su
entorno, hizo de la misma algo así como un himno bolerístico, ya que en
cuantos bailes amenizaba la Orquesta citada se la solicitaban en el
transcurso del mismo hasta cuatro y cinco veces. El énfasis que le daba
con su estilo tan peculiar a tan dignísima pieza hacía las delicias del
público que le escuchaba.

Pepe paseo su virtuosa forma de cantar por las sociedades de mayor
categoría que habían en la provincia de Las Palmas, desde el Gabinete
Literario y Club Náutico pasando por el Circulo Mercantil, Artesano,
Racing, Rehoyano, Ferreras, y en los casinos de Guía, Gáldar, Arucas,
Telde, Ingenio, Aguimes, Moya, Agaete y en clubes como la Atlantida de
Arucas, Tirma-Guíense y Princesa Guayarmina de Guía, Aldea de San Nicolás,
en Lanzarote actuó en infinitas ocasiones en el Casino Club Náutico,
Circulo Mercantil, Torrelavega y en pueblos como San Bartolomé, Haría,
Tinajo, Teguise, en Fuerteventura lo hizo en las sociedades de Puerto del
Rosario y Gran Tarajal y en Ifni en las Residencias de Oficiales y
Suboficiales y en alguno que otro club privado. Recordar que donde se
lucía con su elocuente versatilidad era en los incomparables bailes que se
llevaban a cabo en la Sociedad de la Montaña de Gáldar, donde realzaba con
infinita bondad sus interpretaciones dedicadas con especial cariño a los
asistentes de aquellos inolvidables bailes que allí se desarrollaban que
tenía un significado de tal calibre que de los mismos se hacían eco en
todos los pueblos limítrofes.

A Pepe siempre le revistió una gran humildad, y el haber sido nominado
como el mejor trombón de la isla no hizo en el ninguna mella. Hoy todavía,
ya mayor cuando lo veo en Gáldar y charlamos, le recuerdo aquellos años de
triunfo y con su fácil oratoria le quita importancia. Pepe Pérez, fue un
icono que marco un hito con su insuperable forma de cantar, que brillo con
luz propia formando parte de una de las mejores orquestas que ha habido en
Canarias como lo fue la de Mejías.

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Juan Dávila-García

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Octubre 2006.

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Personajes populares 48

OTG


OFICIOS TRADICIONALES DE GUÍA

 

Los mecánicos

Por Juan Dávila-García


En el contexto de los personajes populares de Guía, que he ido citando
unos con nombre propio y otros como miembros de las distintas profesiones
o gremios que ejercieron en nuestro pueblo, hoy quiero hablar de un
conjunto de personas que desarrollaron una gran labor acreditando una
preparación cualitativa de enorme relevancia, me refiero a los
"mecánicos". Ellos sin la tecnología que hoy reviste a esta profesión se
hicieron merecedores del reconocimiento de los moradores de Guía y de
muchos foráneos que se acercaban a sus talleres para resolver los
problemas que aquejaban a sus coches, motores de pozos y otros artilugios
que necesitaban una urgente reparación.

En un principio el taller más importante de los que habían en mi
pueblo, era el del Sindicato Agrícola del Norte, llamado también Sindicato
Amarillo, que estaba situado al lado del Instituto, cuyo mecánico Jefe era
maestro Jacinto González, una persona muy extrovertida y un excelente
profesional del ramo, juntamente con el trabajaban los maestros José –más
tarde Jefe de los talleres de mister Leacock en el Agujero- y Manolo Pérez
Herrera hermanos. Por los informes que tengo estos tres señores exhibieron
tal calidad en este oficio, que sus servicios eran demandados en toda la
comarca del norte noroeste. El Sindicato tenía un importante parque móvil
formado por varios camiones de diferentes tonelajes y marcas, los cuales
eran reparados y puestos a punto por los tres mecánicos citados
conjuntamente con los aprendices en calidad de ayudantes.

Años más tarde abrió su taller, primero en la calle 18 de julio y
posteriormente en el Albercon de la Virgen, Manuel Armas Santana conocido
por Manuel el ferruje, donde ejercía como mecánico Jefe un vecino de Guía
muy estimado y querido que vivía en la casa hasta donde hace poco tiempo
estuvo ubicada la óptica de Herrera Cerpa, conocido por Pepe Saturno. En
este taller también ejercía como experto en motores de pozos maestro
Felipe Ojeda –más tarde monto su propio taller en la Atalaya-, y su
hermano Paulino como técnico en mecánica en general.

Conocidos también fueron los talleres de Paulino Mújica conocido por el
mulato juntamente con su ahijado Paco Trujillo –que más tarde abrió uno en
Gáldar especializado en motos-, los de electricidad y electrónica de
Paulino casado con Berta –fallecida muy joven- hija de Conrado Álamo
hermano de Néstor y el de Ruperto Gil Pérez y los de pintura y chapa de
Lalo y de Roberto Santiago.

Mención aparte merece la citación de maestro Antonio González Pérez,
encargado general de los talleres del Sindicato, cuya singladura al frente
del mismo arranco allá por los años cincuenta y algo y que ejerció como
tal durante más de cuarenta años. Maestro Antonio era una verdadero
técnico, su cualificación era extraordinaria, lo que le permitía construir
motores de diferentes tipos y a diferentes escalas. Sus conocimientos de
la profesión tenían una constatación difícilmente igualable, aunque su
misión era la de dirigir los trabajos en el citado taller, reconocer que
jamás se inhibió cuando su participación en una difícil tarea de
reparación hacía que tuviera que intervenir en ella, cosa que hacía con
sumo gusto, explicándole a los aprendices detalladamente cuantas
operaciones llevaba a cabo para obtener en resultado optimo de la faena
que realizaba.

Muchos de los motores que hizo fueron utilizados en todo tipo de
vehículos con un resultado altamente positivo. Recuerdo que juntamente con
el trabajaban Pepe Roque el mundo y Pepe Pérez como pintores y rotulistas,
que le daban a los trabajos de estas características que realizaban una
elocuente belleza por la gran calidad que le imprimían. El personal del
taller del Sindicato reunía unas condiciones especiales y el entendimiento
entre ellos era perfecto, de ahí que hicieran los trabajos tan encomiables
que hacían.

En fin que recordar a los personajes que en Guía conformaron tan
significada profesión ha sido un verdadero placer, ya que los meritos
contraídos por ellos tuvieron desde el punto de vista de oficiantes un
elocuente valor científico, ya que aparte de lucir como grandes
reparadores de las averías mas significativas que se les presentaban eran
capaces de hacer y montar toda clase de artilugios relacionados con la
mecánica por complicados que fueran.

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Juan Dávila-García

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Septiembre 2006.

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Personajes populares 48

OTG


OFICIOS TRADICIONALES DE GUÍA

 

Los panaderos

Por Juan Dávila-García


PERSONAJES POPULARES DE GUÍA 48.-

Por Juan Dávila-García.-

Entre las profesiones existentes en Guía, unas eran más relevantes que
otras, la implicación en la sociedad guíense dependía especialmente del
contenido de las mismas, así por ejemplo la de los "panaderos" tenia unas
connotaciones de extraordinarias consecuencias ya que su función principal
era abastecer de un producto tan elemental en la alimentación como era el
pan. En aquellos años solo tres eran las panaderías que más destacaban en
nuestro pueblo la de Isidro Pérez en la calle Luís Suárez Galván, la de
los Pones en Pérez Galdos y la de Manuel Concepción en la misma calle pero
algo más arriba, esta ultima la dirigida por su esposa. En la Atalaya
habían dos la de Bonifacio y otra más. Estas panaderías no solo hacían pan
también confeccionaban ricos dulces, especialmente la de Isidro Pérez
donde Chonita su esposa tenía la virtud de ser una gran repostera, la
tradición no se ha perdido ya que Maruca Moreno esposa de Nando heredo de
su suegra las recetas y el virtuosismo de tan apetitoso quehacer, y sus
excelentes dulces son reconocidos en toda la isla.

Por la proximidad a mi casa la panadería que más solía visitar era la
de Isidro Pérez, muy temprano iba todos los días a comprar el pan, y
recuerdo ver a Isidrito y a sus hijos Tino y Nando, -ya nombrado-, en
plena faena. No existían los hornos eléctricos, la materia prima más
utilizada para que estos alcanzaran las temperaturas optimas para la
cocción de la tan elemental producto era la leña obtenida de diferentes
tipos de árboles lo que hacía que el sabor del pan y su calidad fueran
excelentes.

La de Joaquín Pons, en la cual trabajaba el y su hijo Agustín, también
destacaba por los grandes amasijos que hacía y por el gustoso y agradable
sabor que le imprimía a sus productos, al igual que la citada
anteriormente la utilización de la leña era primordial para el
calentamiento del horno. Era un trabajo muy sacrificado ya que aparte de
soportar el calor que desprendía toda la maquinaria utilizada, se
incorporaban a las faenas propias del oficio al caer la tarde y estaban
trabajando y confeccionando pan hasta bien entrada la mañana sin dormir.

Era como un ritual llevar adelante las distintas facetas que
desarrollaban, primero disolvían la levadura que posteriormente añadían a
la masa, teniendo que esperar varias horas para que la fermentación de la
citada levadura hiciera su función y así dar volumen a las piezas del
futuro pan moldeado a mano, una vez consumado este fenómeno venía la
introducción en el horno en varias camadas de las piezas a cocer las
cuales había que vigilar constantemente para que no se pasaran de fuego y
posteriormente el sacado de las mismas, -calentitas y crujientes-, que
iban a parar a unas cestas acomodadas al efecto y de ahí ya a la venta.
Que yo recuerde los tipos de pan que se confeccionaban en aquellos años
eran mínimos, posiblemente el pan común, el blanco y el de matalahúga o
matalahúva. A estas industrias se le solían encargar la confección de
queques, pan de limón etc., que se utilizaban en las fiestas caseras
inclusos algunas asaban patas de cerdo especialmente por navidades y año
nuevo. El sabor del pan cocido a leña jamás ha sido igualado, todavía en
los campos donde por suerte siguen existiendo hornos artesanos se sigue
confeccionando tan exquisito manjar, muy solicitado por la gente cuando
visitan esas zonas.

La panadería de Manuel Concepción, también tenía su importancia en la
producción de tan necesario elemento, en ella trabaja su esposa y algunas
de sus hijas, que solían hacer exquisitos dulces de diferentes sabores y
que vendían por las casas de Guía. Posiblemente de las tres industrias
panaderas existentes en nuestro pueblo quizás esta fuera la menos
importante, aunque es justo reconocer que dado el trato agradable de todos
los miembros de esta familia llevaban a cabo muy buenas ventas en San
Roque y áreas aledañas.

Hoy el monopolio de este tipo de industrias lo tiene Pepe Juan Padrón,
con expendedurías en Guía y en la Atalaya. Reconocer la loable labor que
estos profesionales desarrollaron en su momento es sin lugar a dudas el
agradecimiento de un pueblo a unos seres que de manera silenciosa y
sacrificada dignificaron el elocuente oficio de panaderos.

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Juan Dávila-García

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Personajes populares 47

OTG


OFICIOS TRADICIONALES DE GUÍA

 

Los latoneros de la Ciudad de Guía
de Gran Canaria

Por Juan Dávila-García


Los grupos gremiales en Guía, siempre fueron muy prolíferos, a los yo
citados, herreros, carpinteros, marchantes, barberos, etc., hoy quiero
dedicarle este trabajo a los "latoneros", los cuales también tuvieron un
desarrollo preponderante en nuestro pueblo. Desde los Jiménez, los
Candelarias hasta hoy han sido muchos los que han destacado en tan
estimulante profesión, que en un principio tenía ciertas acotaciones pero
que en la actualidad son muchos los cometidos en que se ven implicados.

De las primeras reparaciones que hacían a las cocinillas de petróleo,
la construcción de calderos, sartenes y otros utensilios, hoy destaca la
labor que hacen como instaladores de conducciones de aguas, desatascos de
cañerías, y todo el entramado que conlleva las instalaciones que en estas
materías llevan a cabo en todo tipo de edificaciones, de ahí que su
primitivo nombre de latoneros haya cambiado a la de fontaneros cuya
especificación nominal abarca labores más enjundiosas y técnicas.

Es evidente la desaparición de aquellos artilugios cuya competencia en
lo referido a su reparación era patrimonio de los latoneros, especialmente
la pequeña cocinilla sostén en el quehacer diario de nuestros antepasados
en la practica de las artes culinarias cuyo eje principal era el quemador
que con tanta sapiencia estos profesionales soldaban y destupían y que
generaron muchos accidentes por su facilidad para incendiarse. Hoy priman
las de gas y las de vitroceramicá. De estas todavía los fontaneros siguen
llevando a cabo sus reparaciones sobre todo a las que tienen como fuente
de energía al gas, pero las segundas requieren la participación de los
técnicos electricistas dado que es la electricidad quien las alimenta.
Recuerdo ver a Manolo García latonero ubicado en la calle Marques del Muni
soldando un quemador utilizando para ella una técnica bastante depurada,
como era la anillar la rotura del mismo con un trozo de metal fungible
sostenida por un verguilla circunvalándola y aplicándole el fuego del
soplete conseguía una soldadura perfecta lo que hacia que la utilización
del citado quemador tuviera una duración indefinida.

Hablaba al principio de dos familias, -los Jiménez y los Candelarias-,
de las cuales surgieron grandes y prestigiosos latoneros que marcaron una
época. Así de la primera recordar a Manuel y Juan Jiménez Ossorio y a los
hijos del primero Francisco conocido por Paco el latonero y Manolo, -que
fue durante muchos años el latonero oficial del ayuntamiento de Guía, cuya
misión principal era supervisar y realizar las conducciones de agua y la
reparación de las mismas, así como de los contadores. Cuando llegaban las
fiestas de la Virgen era el quien montaba e instalaba los palcos en las
calles Medico Estévez y Marques del Muni-, y el primo de estos ya citado
Manuel García Jiménez conocido por el peninsular. De los Candelarias citar
en primer lugar a los hermanos Juan, conocido por Juan sardina y
Francisco, que tuvieron sus respectivas latonerías en la calle Luís Suárez
Galván y a Lalo hijo del primero dedicado posteriormente a otros
menesteres, citar también a Cristóbal hijo de maestro Daniel y a Luís el
de Cristina, etc.

Al igual que otros profesionales especialistas en otras materias los
latoneros de Guía siempre supieron estar a la altura de las
circunstancias, sus servicios a la sociedad guíense marcaron un antes y un
después en el ejercicio de la misma, nunca obviaron la relevancia de su
oficio y por consiguiente rodeados de los utensilios más insospechados en
la actualidad, realizaron una labor altamente positiva ya que la función
que ejercieron tuvo siempre la finalidad de acrecentar el bienestar de sus
convecinos, ya que motivaban en algunos casos la reparación de elementos
tan necesarios para el buen desarrollo de la vida cotidiana, sin ellos era
imposible llevar adelante la practica de cocinar especialmente, en la
mayor parte de las casas de nuestro pueblo, motivo este por el que se
merecen nuestro reconocimiento.

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Juan Dávila-García

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ares 46

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OFICIOS TRADICIONALES DE GUÍA

 

Los sastres de la Ciudad de Guía
de Gran Canaria

Por Juan Dávila-García


Entre las profesiones que recuerdo existieron en Guía, la de los
sastres también ocuparon un puesto preponderante en nuestro pueblo.
Recuerdo oírle decir a mi padre la venida desde Las Palmas de un insigne
sastre llamado don Matías, -más tarde propietario de un conocido comercio
sastrería ubicado en la calle Triana llamado La Americana-, que tuvo una
delegación en Guía en la casa de Felipe Aguiar en el siete y que regentaba
un joven de Arucas llamado Pepe Pérez. Más tarde se instalo en el Callejón
de León, Pedro que era de Becerril casado con una hija de maestro Felipe
García y que durante muchos años fue el sastre de todos los guienses entre
los que me incluyo. Pedro tenía un depurado estilo en su forma de crear la
ropa y era muy exigente con sus empleadas, sin embargo las respetaba y les
tenía un gran afecto. Procedente de Moya arribo a Guía otro sastre de
nombre Hilario que ubico su sastrería al lado de la peluquería de Perico
el barbero, con el aprendieron la profesión algunos jóvenes del pueblo
pero al que más recuerdo es a Luís González Moreno hijo de José el lindo y
de Dionisia Moreno y que en la actualidad es funcionario del servicio de
Correos.

Estos sastres citados le dieron a esta elogiada profesión un
versatilidad de enormes quilates, ya que sabían y conocían perfectamente
lo que la gente les solicitaba, y el corte impecable de sus trajes eran
sobrios y elegantes, es indudable que marcaron un hito desde el punto de
vista de este oficio tan complicado dado que su objetivo primordial era
vestir con elegancia a todo un pueblo y nosotros los guienses éramos muy
exigentes en este orden de cosas.

Aparte de los sastres citados habían otras costureras que también era
especialistas en confeccionar la ropa de hombres, acción esta que
realizaban con verdadera maestría, me produce una gran satisfacción
recordar a Luisa y Pilar Reina que residían en la calle Medico Estévez y a
las hermanas Gordillo en Luís Suárez Galván. En la calle Trasera había una
señora hermana de Gregorio conocido por el chubasco, -no recuerdo su
nombre-, que era toda una experta en la confección de pantalones de
caballeros, solo se dedicaba hacer este tipo de prenda a la cual le daba
una presentación impecable, a mi hizo más de uno.

La materia prima utilizada por estos profesionales de la aguja y el
dedal, eran especialmente las telas de tipo lana e hilo, las cuales tenían
una gran consistencia y eran muy difíciles de trabajar, no se conocía el
tergal ni los tejidos sintéticos, pero como eran unos verdaderos
especialistas las condiciones de los materiales no eran óbice para que
consiguieran hacer unos extraordinarios ternos, -trajes-, a la medida a
los cuales difícilmente se les podían observar anomalía alguna, la
dedicación de estos oficiantes era verdaderamente elocuente.

La llegada del –pret a porter-, hizo las que la mayor parte de las
sastrerías existentes en la isla perdieran la hegemonía que habían tenido
durante largos años y que muchas de ellas desaparecieran. Estos
profesionales hoy se dedican al diseño y es significativo reconocer la
fama internacional de muchos de ellos, los cuales exponen con verdadera
elocuencia en las mejores pasarelas del mundo, -Paris, Milán, Londres,
Nueva York, Madrid, etc.-

Siempre abogare por los trajes a la medida, reconociendo la gran labor
y dedicación de los sastres. Las deficiencias que se pudieran generar en
la confección de la prenda era perfectamente reparada ya que estos
profesionales hacían una serie de pruebas antes de finalizar el traje y
observaban con toda clase de detalles donde radicaban las mismas. Hoy la
cosa es diferente, a pesar de los diferentes parámetros de tallas
existentes siempre se observa alguna anomalía difícil de remediar. En los
grandes almacenes existen especialistas al respecto, pero no es lo mismo.
Los sastres de antaño fueron unos verdaderos expertos y estimo que su
trabajo merece el reconocimiento debido.

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Juan Dávila-García

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Personajes populares 45

OTG


OFICIOS TRADICIONALES DE GUÍA

 

Los molineros de la Ciudad de Guía
de Gran Canaria

Por Juan Dávila-García


Otra profesión que en Guía tuvo una esplendorosa actuación fue las de
los "molineros", en tiempos pasados llegamos a tener en nuestro pueblo
cinco molinos, dispersados por toda la geografía guíense, así teníamos al
final del Callejón del Molino casi lindando con las Boticarias el conocido
como el de Luisito, a la subida de la cuesta donde se inicia el camino
hacía Anzofe, los de Paco Roque y Lola Tovar y en pleno Lomo Guillen los
de Orihuela y Faustino García del Pino donde trabajaban su hijo Tino, su
hermano Antonio García, -padre de Braulio-, y Paco Trujillo. Los primeros
tenían como fuerza motriz el agua, y eran conocidos por "molinos de agua"
y el último llamado "molino de fuego" basaba su funcionamiento en la
electricidad.

Estos molinos le generaban a sus propietarios una alta rentabilidad ya
que el pago por convertir los granos en gofio o harina denominado
"maquila" constituían una buena entrada de dinero en las arcas de tales
industrias. A raíz de la terminación de la Guerra Civil y posteriormente
de la Mundial, la hambruna hizo su aparición en nuestro país el
aislamiento internacional al que fuimos sometidos hizo que las
importaciones de todo tipo de productos fuera nula, pero tuvo especial
relevancia la no llegada de productos alimenticios. En Guía pueblo
agrícola por excelencia tuvimos la suerte de poder pasar las penurias de
la "hambruna" gracias a los cultivos ordinarios que generaban sus tierras,
entre estos destacar al millo y el trigo que eran las materias primas de
donde salía el gofio, que ayudo mucho a las gentes junto con el queso, la
leche y otros tipos de productos a pasar sin mayores problemas tan aciaga
época.

Solo la Argentina de Juan Domingo Perón vino en nuestro auxilio,
enviándonos grandes cantidades de millo, que dada su estructura alargada
se le conocía como el "millo paletudo", con el cual la gente con menos
poder adquisitivo, una vez tostado y convertido en gofio suplieron sus
necesidades, de ahí la importancia de las industrias molineras existentes
en nuestro pueblo. Los molinos denominados de agua, movían toda su
maquinaria con la caída desde una altura considerable de este líquido
elemento que impactando en unas aspas de acero transmitían los movimientos
a las piedras circulares, -dos superpuestas-, mediante una correa de
transmisión para que comprimiendo el grano lo convirtiera en gofio. Estas
piedras que para poder moler tenían que disponer de unas rugosidades, -las
cuales se hacían con picaretas al menos dos veces al mes denominándose
este trabajo como picado-, constituían en esencia el centro neurálgico del
molino, como se podía regular su grado de compresión o aplastamiento con
más o menos intensidad, dada la aplicación de este trabajo se conseguía un
gofio mas fino o más basto a gusto del consumidor que era quien
determinaba la forma del mismo. Existía una forma de moler cuya aplicación
de la fuerza de las piedras era menor obteniéndose así unos granos menos
finos y que se usaban para hacer el "frangollo". El gofio trabajado en los
molinos de agua tenían un color más pálido con respecto al producido en
los molinos de fuego, pero la naturalidad de su molienda le daba un sabor
más agradable.

Por el contrario los molinos de fuego, tenían en su haber una
infraestructura completamente diferente, y como ya he manifestado su
fuerza motriz era generada por el fluido eléctrico, -el sabor del producto
obtenido tenía un gusto relativamente más quemado-, pero en esencia
constituía en su degustación un alimento de sabrosa relevancia. Muchos
amigos residentes en Maspalomas a los cuales les suelo traer gofio
especialmente de Gáldar manifiestan que sabe a galletas y de verdad que no
es una apreciación equivocada. Con leche, el escaldón e incluso con café y
chocolate el depurado sabor de este producto es inigualable, la pella y el
escaldado en los sancochos y caldos de pescados es indispensable y le da
al mismo un elogioso contenido. Hablaba de la infraestructura que
diferenciaba a los molinos de agua de los de fuego, estos estaban
conformados por unos recipientes de grandes dimensiones que tenían la
forma geométrica de conos invertidos llamados "torbas", donde se echaba el
millo tostado que luego pasaban a las trituradoras y desde allí a los
recipientes donde se expendían o se conservaban. Estas trituradoras tenía
la elocuente virtud de ser graduadas con mayor o menor presión lo que
generaba al igual que en los molinos de agua una textura del producto más
fino o más grueso. También se podía regular la obtención del sabor del
gofio en lo relativo a que su gusto fuera más o menos quemado lo cual se
manifestaba en el color del mismo. Decir que Paco Roque cuando se fue con
su familia para Las Palmas le vendió el molino a Pedro Jiménez conocido
por el de los "andenes", padre de Bonifacio ya fallecido y Pepe marido de
Gracia María.

Mientras que la existencia de agua fue abundante en la comarca los
molinos de agua funcionaron a tope, una vez desaparecida esta de las
acequias estas industrias de elocuente significado desaparecieron. En
Lanzarote y Fuerteventura y también en la zona de la Mancha peninsular,
-especialmente-, existieron y existen los molinos de viento cuya fuerza
motriz tenían y tienen connotaciones eólicas.

La singladura de los molineros en Guía siempre estuvo revestida de esa
enorme significación que tenía la de producir un producto de
extraordinario sabor que todavía es básico en muchas casas por sus
elocuentes valores culinarios y alimenticios.

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Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

Septiembre 2006.

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 12/12/2009.


Personajes populares 44

OTG


OFICIOS TRADICIONALES DE GUÍA

 

Los maestros mayores de obras

Por Juan Dávila-García


El arte de la construcción en Guía, siempre estuvo bien servida desde
años inmemoríables, -hoy el aglutinamiento de constructores se ha
disparado y su existencia en todo el norte y noroeste tiene una gran
relevancia-. En aquellos tiempos se llamaban Maestros Mayores de Obras, y
los trabajos que realizaban no tenían esas connotaciones de "reality show"
que hoy detentan, donde destacan edificaciones de enormes bloques de
viviendas con una masificación de cemento y hierro sin el respeto adecuado
al medio ambiente y donde brilla de manera ostensible la especulación.

Es mi intención recordar a los más importantes profesionales que en
aquellos tiempos residían en Guía y que verificaban todo tipo de obras
desde las más rudimentarias hasta las más excelsas y complicadas, así los
Maestros Manuel Rodríguez conocido por todos como Manuel Marina,
-nominación esta que le venia de su esposa Marina González Álamo-, que
tuvo los siguientes hijos Manuel, gran albañil y posteriormente residiendo
en Las Palmas afamado constructor, Antonio, aparejador y alto jefe militar
del Cuerpo de Artillería, y que tuvo el privilegio de ser el primer
Gerente de la empresa de Ramón Beamonte del Río en Canarias, bajo cuyo
auspicios se construyeron la fabrica de cemento y el muelle industrial de
Arguineguín, Marcos todo un experto en radiotecnia y posiblemente el
primero que en Guía llevo a cabo la construcción de un receptor de radio y
María de Guía conocida como Mariaguia, Maestro José Bolaños cuya hija
Nenusa se caso con Santiago Bañolas Reina, padres del actual alcalde
Fernando Bañolas y Maestro Salvador Castellanos conocido por maestro Boro,
que tuvo los siguientes hijos, Salvador, Paulino, Pepe, Carmela, Lolina,
Ramón, Tino y la mujer de Alonso de la cual no recuerdo su nombre.

Es interesante hacer constar que estos constructores no contaban con
los adelantos existentes hoy, por lo cual los desmontes de los terrenos,
cimientos, sótanos, etc., se tenían que hacer a golpe de pico y pala.
Incluso dentro de la obra el transporte de los materiales se hacían en
carretillas o a hombros. La argamasa o mezcla del cemento con la grava,
picón, arena etc., se hacía a mano con sachos y palas y eran servidos por
los peones a los albañiles en unos recipientes que tenían formas de baldes
que eran de plástico y goma. En el gremio de la construcción que yo
recuerde no solían haber accidentes laborales, tan frecuentes hoy, los
trabajadores eran muy respetuosos con las medidas de seguridad estipuladas
en aquellos momentos, que por cierto no eran muchas pero los maestros
mayores le exigían al personal las cumplieran a rajatabla.

Todavía en Guía existen muchos edificios, que fueron construidos por
estos maestros. Hay uno que reviste una gran infraestructura por el rico
contenido que se observa en su construcción, a pesar de los años pasados,
me refiero a la casa de Fernando Máximo Guerra ubicado en la calle Medico
Estévez, y que fue edificado por maestro Manuel Marina y sus hijos Manuel
y Antonio como albañiles. Estos maestros mayores de obras citados tenían
la virtud, de saber acondicionar en cualquier momento cualquier
eventualidad que surgiera en la obra que estaban realizando, con total
exactitud interpretaban los planos, trazaban escaleras, ubicaban las
diferentes piezas utilizadas encajándolas perfectamente en los lugares
adecuados, y todo esto lo hacían con unas técnicas bastantes rudimentarias
pero altamente positivas.

Durante muchos años los maestros mayores de obras citados exhibieron su
sabiduría, sus construcciones tenían una sobriedad extraordinaria y en sus
interiores brillaban el buen quehacer sobre todo y especialmente en la
conformación de los pisos donde a modo de "puzzles" iban ensamblando pieza
a pieza los diferentes ladrillos o placas que le daban al mismo una
exuberante belleza, otra labor destacada eran los estucados que hacían que
solían ser coloreados o simplemente blancos, entre los cuales destacaban
la rugosidad de las paredes tan bien conseguidas y lo mas relevante de
este trabajo era que lo hacían a mano hoy se utilizan unas maquinas
especiales para llevarlos a cabo. El picado de la cantería, hecho también
a mano con la picareta revestía al edificio en su parte exterior de un
color grisáceo, que le daba al mismo el elocuente punto de acabado tan
añorado por sus propietarios que veían así finalizadas las obras del
inmueble de sus sueños.

En fin que el trabajo de estos personajes y de sus trabajadores
requerían una preparación manual de gran transcendencia y veces incluso de
una fortaleza física fuera de lo común ya que no habían tractores,
martillos eléctricos, amasadoras y otros artilugios que hacen hoy tan
fácil el derrumbamiento y la construcción de un edificio y que debido a
esta modernización se suelen finalizar en poco tiempo, cosa imposible en
aquella época. Mi recuerdo para ellos, pioneros posiblemente de la nueva
era de la construcción.

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Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

Septiembre 2006.

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 12/12/2009.


Personajes populares 43

OTG


OFICIOS TRADICIONALES DE GUÍA

 

Los zapateros de la Ciudad de Guía
de Gran Canaria

Por Juan Dávila-García


Desde tiempos remotos los diferentes gremios integrados por los
artesanos especializados en diferentes oficios, tuvieron un preponderante
papel en la economía de una comarca, de una ciudad, pueblo o simplemente
de una villa. Eran muchas las profesiones que conformaban estos distintos
grupos e incluso existían calles donde radicaban exclusivamente los
prototipos de una determinada profesión y que eran conocidas más por el
nombre de estas que por el propio patronímico de las mismas.

Guía no fue una excepción, y en la misma abundaron grandes
profesionales especializados en múltiples materias, que tuvieron una gran
resonancia a nivel insular y regional y en algunos casos como el de la
"cuchillería" y "quesería", su fama ha tenido repercusiones de índole
internacional. Hoy quiero dedicarle este nuevo trabajo al gremio de los
zapateros, que en un momento determinado fue muy prolifero en nuestro
pueblo. Existiendo entre estos, grandes y extraordinarios realizadores y
constructores de todo tipo de calzado, quien destaco de manera elocuente y
que marco una época de ilustre catalogación en tan complicado menester.
Estos expertos artesanos iniciaban su trabajo partiendo de la demanda del
cliente, el cual le exponía, la forma y el material a utilizar en la
confección de lo que demandaban, el profesional tomaba las medidas
oportunas utilizando las plantillas y las hormas que estaban debidamente
homologadas con respecto a las medidas de cada pie fuera femenino o
masculino. Una vez terminada esta primera e indispensable fase, se
iniciaba la segunda que consistía en confeccionar el calzado demandado
usando para ello todas las herramientas precisas para que el acabado fuera
lo más perfecto posible.

Una de las facetas más importantes a llevar a cabo era la maceración de
las suelas para que cogiera mayor flexibilidad y consistencia, y que se
hacia utilizando una plantilla triangular de hierro plana en su anverso
donde el zapatero después de mojar adecuadamente con agua la suela la
golpeaba durante un buen periodo de tiempo con un martillo de cabeza
circular amplia conocido como "martilla". Otro ritual era el cosido de la
pieza, -los zapateros guienses tenían la virtud de confeccionar el calzado
cosido a mano-, solo utilizaban el tachéado en la botas que hacían cuyo
uso primordial tenían que ver con las faenas del campo. La liturgia para
llevar adelante el citado cosido era muy compleja, ya que la iniciación al
mismo se hacía preparando el hilo, el cual enredaban con la mano
utilizando como base parte de la pierna en el espacio comprendido entre la
rodilla y el muslo, una vez que el mismo adquiría la consistencia debida
lo enceraban con una cera especial e iniciaban el cosido a dos manos,
presionando con bastante fuerza para que el amarre fuera persistente. Todo
ello lo hacían con el material utilizado para la confección del zapato
dentro de la horma. Los materiales utilizados variaban según la petición
del cliente, así como el color, los más usados era el cuero en general, el
charol, las pieles de diferentes animales, que le daban un aspecto de
elocuente belleza al objeto fabricado. Muchos vecinos de mi pueblo se
hacían los zapatos por encargo, que solían tener unos precios elevados, ya
que los formatos pedidos requerían una dedicación por parte del
profesional bastante más comprometida y delicada.

Guía llego a tener de manera simultanea hasta diez o quince zapaterías,
donde además de la confección de los diferentes tipos de calzados se
hacían también las reparaciones de los mismos, -o remiendos-, consistente
en poner punteras, palas, tacones, tapas y tapillas y otras de menor
importancia.

Antes de finalizar este trabajo y a modo de reconocimiento quiero citar
algunos de estos profesionales, que le dieron a Guía una gran importancia
dada su dedicación y el gusto que empleaban para llevar adelante tan
brillante profesión. Muchos de los personajes que voy a citar quizás ya no
sean conocidos por la gente de mi pueblo, pero es de bien nacidos
reconocer su virtuosa labor, que de alguna forma engrandeció el devenir de
nuestro terruño. Voy a intentar hacerlo por orden de antigüedad en el
ejercicio de la profesión aunque la mayor parte de ellos fueron coetáneos.
Todos tienen la nominación de maestros por eso voy a obviar repetir esta
palabra cada vez que los vaya citando. Así tenemos a:

Mariano Calcines y su hijo Mariano, Pancho –padre del joyero Pantaleón
Suárez-, y Pedro Suárez, -padre de Yoyo y Pepe Suárez Ossorio platero y
joyero respectivamente este ultimo residente en Tenerife-, Pancho
–conocido por maestro Pancho el cartero- y Antonio Ossorio, Antonio Dávila
–mi abuelo paterno-, Pedro Estévez conocido por Porin, Pancho Castellanos,
José Vega conocido por Pepe el sordo, Faustino Suárez conocido por el
carro y su hijo Juan, Domingo en la calle Trasera, Salvador Bautista
conocido por el tunera, Bartolo Oliva, Marcelino Mendoza, Sebastián Martín
conocido por Chano el reinosá, Lito, los lecheros Pepe y Santiago, Manolo
Roque, Antonio Bautista y posiblemente muchos más.

A todos ellos mi reconocimiento más sincero y mi afectuoso saludo para
los que todavía viven.

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Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

Septiembre 2006.

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Santa María de Guía

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