A treinta años del fallecimiento de Mr. Leacock

A treinta años del fallecimiento de Mr. Leacock


Por Augusto Álamo Suárez, Ingeniero agrícola, y Sergio Aguiar Castellano, Archivero Municipal de Guía


Cuando el empresario agrícola, David J. Leacock, popularmente conocido como Mr. Leacock, fallece el 22 de abril de 1980, hace ahora treinta años, desaparece una de las figuras más destacadas y emblemáticas de la historia de la comarca norte de Gran Canaria en el siglo XX.

A treinta años del fallecimiento de Mr. Leacock


Por Augusto Álamo Suárez, Ingeniero agrícola, y Sergio Aguiar Castellano, Archivero Municipal de Guía


Cuando el empresario agrícola, David J. Leacock, popularmente conocido como Mr. Leacock, fallece el 22 de abril de 1980, hace ahora treinta años, desaparece una de las figuras más destacadas y emblemáticas de la historia de la comarca norte de Gran Canaria en el siglo XX. Tanto Mr. Leacock, como su padre, John Milberne Leacock, que llegó a Canarias en torno a 1890, año en que nacería precisamente su hijo David en Funchal (Madeira), fueron dos prototipos de grandes empresarios del sector agrícola, que jugaron un papel indispensable y vital para el resurgimiento económico del sector agrícola del norte de la isla.

Guía, Gáldar, Agaete y La Aldea, fueron aquellos municipios que se vieron beneficiados principalmente por la labor de David J. Leacock a partir de 1915 cuando al fallecimiento de su padre se hace cargo de sus propiedades, que no sólo conserva sino que aumenta considerablemente. Su formación universitaria, ingeniero agrícola por la Universidad de Cambridge, su tesón y su proverbial visión de futuro, hizo posible que aquella comarca depauperada de los años 20-30 del pasado siglo, fuera poco a poco adquiriendo mayores cotas de riqueza y de bienestar social.

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EL HEREDAMIENTO DE AGUAS DE LA VEGA MAYOR. Por Pedro González-Sosa

EL HEREDAMIENTO DE AGUAS DE LA VEGA MAYOR


Por Pedro González-Sosa

El llamado y harto conocido en la historiografía canaria  "Heredamiento de Gáldar" nació, con otros conocidos, como  consecuencia del repartimiento que se produce después de la  conquista que en algunos casos afectaba no sólo a las tierras sino  igualmente a las aguas, y entre sus herederos figuraban  personajes conocidos Alonso de Herrera, Arriete de Betancor,  Pedro de Arguello, Ginés de Becerril, Fernando Alonso de la García  y Antonio de Orduña, entre otros, todos los cuales se intitulaban  en los testimonios de la época "vecinos y herederos que somos del  agua de la villa de Gáldar".

EL HEREDAMIENTO DE AGUAS DE LA VEGA MAYOR


Por Pedro González-Sosa

El llamado y harto conocido en la historiografía canaria  "Heredamiento de Gáldar" nació, con otros conocidos, como  consecuencia del repartimiento que se produce después de la  conquista que en algunos casos afectaba no sólo a las tierras sino  igualmente a las aguas, y entre sus herederos figuraban  personajes conocidos Alonso de Herrera, Arriete de Betancor,  Pedro de Arguello, Ginés de Becerril, Fernando Alonso de la García  y Antonio de Orduña, entre otros, todos los cuales se intitulaban  en los testimonios de la época "vecinos y herederos que somos del  agua de la villa de Gáldar". Estos mismos herederos regalaron en  1520 al entonces recién construido convento de San Antonio el  agua suficiente "para el servicio de la casa y de la huerta",  consistente, señala documento textualmente, "en un hilo de agua  que sea como un cornado", expresión que en opinión que nos dio  en su día Joaquín Blanco Montesdeoca, el recordado director del  Archivo Histórico Provincial, pudiera interpretarse que sería  equivalente a la capacidad que pudiera pasar por el hueco de un  cuerno. De este heredamiento era en 1501 "alcalde de agua"  Sancho de Vargas, el fundador de su vecina Guía.

Entre los viejos papeles que pertenecieron a la familia Bethencourt  y Sánchez-Ochando y que "heredamos" de un personaje  inolvidable --Pancho Serío-- que nos los regaló a sabiendas que  estarían a buen recaudo, encontramos días pasados un pequeño  librito con la portada ya amarillenta por el paso de los años con el  título de "Ordenanzas Generales del Heredamiento de Aguas de la  Vega Mayor de Gáldar" que fueron aprobadas en agosto del ya  lejano año de 1875; texto recogido en 18 páginas que fue impreso  en la "Imprenta de la Viuda de Romero e Hijos" establecida en la  calle Terrero número 8, situación que nos parece coincide con  aquella otra imprenta que hasta hace relativamente pocos años  estaba funcionando en el mismo caserón y que respondía al  nombre de "Ávila". Como presidente de este Heredamiento,  firmando las Ordenanzas, aparece Rafael Almeida y como tesorero  Ramón de Aguilar.

El curioso ejemplar aquí comentado tiene noticias que, a pesar que  se refieren a un tiempo del que nos separa 125 años, no dejan de  tener algún interés para los curiosos por conocer algo del pasado  de este heredamiento, en la actualidad sin la tanta abundancia del  líquido elemento que tuvo en otros tiempos. Por ejemplo,  conocemos que el heredamiento, en aquella época porque  desconocemos si coincide con los de la actualidad, estaba  formado por "todos los manantiales, fuentes y remanentes de los  barrancos y barranquillos nombrados allí como "Licencial, Rosas,  Lomito, Montaña Alta, Del Pino, Barranquillo, Colegial, Alguacilejo,  Hoya de Pineda, Terior, Prior y Boticarias, hasta unirse con las que  bajan por el llamado barranco de Cardoso, cuyo caudal  corresponde a la ciudad de Guía, y unidas todas en el barranco  que lleva el nombre de Gáldar, totaliza cinco mil cuatrocientas  quince pipas cada doce horas, equivalentes a 2.315.887 litros en  las referidas doce horas". Las mismas Ordenanzas recogen la  noticia referida "a la cuarta parte de una azada que corre sin  interrupción para el ex-convento de San Antonio y a la azada y  cuarta que corre también fija para Gáldar". Estas aguas regaban  treinta y tres fanegadas en el Lomo de Guillén y cuarenta  fanegadas en la llamada Ladera de San José, en la jurisdicción de  Guía y trescientas cuarenta y cinco fanegadas en la de Gáldar.

Además de las Ordenanzas aparecen aprobados igualmente los  Reglamentos para el Sindicado y el Jurado de dicho Heredamiento.  El primero estaba formado por el presidente, vicepresidente,  secretario, tesorero, interventor y ocho vocales "cuyos primeros  cargos y cuatro vocales, por lo menos, deberán ser siempre y  necesariamente herederos de los vecinos de Gáldar", cargos que  eran gratuitos, a excepción del Secretario. Respecto al reglamento  del Jurado resumiremos sus artículos señalando que las  atribuciones de éste se limitarían al inmediato cuidado de la  equitativa distribución de las aguas según los respectivos  derechos de cada regante, cuidando de que no se produjera  infracción alguna o abuso en el aprovechamiento de las aguas o la  obstrucción de las acequias.


PUBLICADO EN LAPROVINCIA.ES. 13.02.10



La emigración isleña y la lucha canaria en Cuba. Andrés Mateos

138º ANIVERSARIO DEL PRIMER REGLAMENTO ESCRITO DE LUCHA CANARIA
La emigración isleña y la lucha canaria en Cuba (y 3)

Andrés Mateos

Publicamos la tercera y última entrega del trabajo de Andrés Mateos sobre los posibles orígenes de la práctica de la Lucha Canaria en América y sobre las primeras referencias  que como “Normas escritas”, popularmente conocidas como “Reglamento” que de Lucha Canaria que se conocen, redactadas en Cuba para una luchada que se celebró en el “Palmar de Junco (provincia de Matanzas), el 2 de febrero de 1872, “Día de la Candelaria”.
 138º ANIVERSARIO DEL PRIMER REGLAMENTO ESCRITO DE LUCHA CANARIA
La emigración isleña y la lucha canaria en Cuba (y 2)


Andrés Mateos

Publicamos
la tercera y última entrega del trabajo de Andrés Mateos sobre los
posibles orígenes de la práctica de la Lucha Canaria en América y sobre
las primeras referencias  que como “Normas escritas”, popularmente
conocidas como “Reglamento” que de Lucha Canaria que se conocen,
redactadas en Cuba para una luchada que se celebró en el “Palmar de
Junco (provincia de Matanzas), el 2 de febrero de 1872, “Día de la
Candelaria”.


La emigración canaria hacia América, debido a las necesidades que en esa época se pasaba en nuestras islas, fue muy importante hacia Cuba, especialmente a La Habana y a otras provincias cercanas, donde los isleños eran muy apreciados para los trabajos agrícolas, especialmente para el cultivo del tabaco. Como ejemplo, podemos destacar que la ciudad de Matanzas fue fundada por 63 familias canarias. Como consecuencia de ello, la Lucha Canaria floreció en Cuba, especialmente en la segunda mitad del siglo XIX y en los inicios del XX. Como muestra, tenemos el hecho de la confección de la primera normativa escrita (“Reglamento”) para una Luchada, de la que, hasta ahora, se tiene constancia, fuera realizada en Cuba, concretamente para la iba a celebrar en el Palmar de Junco (Matanzas), con motivo del “Día de la Candelaria” en el año 1872, constituida por 13 artículos que, por su interés reproducimos.

icon TEXTO ÍNTEGRO CAPÍTULO III

icon TEXTO ÍNTEGRO CAPÍTULO II

icon TEXTO ÍNTEGRO CAPÍTULO I

Andrés Mateos, ciudadano "guialdense", es doctor en Ciencias de la Educación Física y el Deporte, profesor, investigador, autor de numerosas publicaciones, preparador físico, y especialista en Lucha Canaria.



TREMEARNE Y MISTER LEACOCK. Por Pedro Gonzáez-Sosa

TREMEARNE Y MISTER LEACOCK


Por Pedro Gonzáez-Sosa


Newman Ferrers Tremearne -que muchos años después, al convertirse al
catolicismo en Las Palmas, se llamó simplemente Vicente Tremearne- fue
un curioso personaje nacido en Gran Bretaña que se vinculó a la ciudad
y a la isla como consecuencia de la construcción a finales del siglo
XIX de la fábrica de azúcar que con el tiempo la voz popular bautizó
como "la máquina" levantada en el barrio norteño de Becerril, justo en
el límite de los términos municipales de Guía y Gáldar.
TREMEARNE Y MISTER LEACOCK


Por Pedro Gonzáez-Sosa

Newman Ferrers Tremearne -que muchos años después, al convertirse al catolicismo en Las Palmas, se llamó simplemente Vicente Tremearne- fue un curioso personaje nacido en Gran Bretaña que se vinculó a la ciudad y a la isla como consecuencia de la construcción a finales del siglo XIX de la fábrica de azúcar que con el tiempo la voz popular bautizó como "la máquina" levantada en el barrio norteño de Becerril, justo en el límite de los términos municipales de Guía y Gáldar. Llegó a Gran Canaria como apoderado de la empresa inglesa Lathhbury y Cía. que puso en marcha la que sería conocida entonces como Compañía Azucarera de Gran Canaria (que tenía su oficina en una casa de dos plantas de la calle de Triana esquina a la de Domingo J. Navarro, donde luego el Banco de Bilbao levantó su actual edificio), en virtud de la escritura constituida ante el notario Agustín Millares Cubas en 1889 y de la que también formaban parte algunos de los entonces conocidos empresarios canarios, entre otros, los hermanos Francisco y Federico Bethencour Montesdeoca, los también hermanos Juan de Dios y Eugenio Galván González, y Francisco Reyna Pérez. Después de varias vicisitudes, "la máquina" comenzó a moler caña dulce a mediados de 1892 pero funcionó durante un relativamente corto periodo de tiempo pues su actividad fue languideciendo consecuencia de una complicada actividad empresarial llena de conflictos económicos a pesar de los esfuerzos del que en un tiempo fue su administrador general Manuel González Martín que años más tarde llegó a la presidencia del Cabildo insular de Gran Canaria. En 1909 la azucarera fue adquirida por Juan M. Leacod, padre del conocido empresario agrícola David J. Leacod, que siguió moliendo caña hasta 1919 en que éste vende la maquinaria a un portugués residente en Madeira llamado Enrique Figueira da Silva a partir de cuyo momento ignoramos qué fue de aquellos artilugios.

Pero aquí no vamos a referirnos a "la máquina" ni a sus avatares empresariales, sino a Vicente Tremearne que fue uno de los que la pusieron en marcha y que en su ajetreada actividad se convirtió en protagonista de variadas experiencias empresariales, pues también conocemos que con anterioridad había puesto en marcha en la calle Quintana de Puerto de la Cruz, donde se había casado y tenido descendencia, un hotel que llevó su nombre y que fue muy popular en la época pues así aparece publicitado en periódicos y revistas británicos. Tremearne, cuyos actuales descendientes son bisnietos, hijos de su nieto Luis que casó con la agüimense Dominga Domínguez del Río, casó tres veces: la primera en Tenerife con la inglesa Inés Delia Turmbull de cuyo enlace nacieron cinco hijos; fallecida ésta matrimonió en Gáldar con la joven lanzaroteña Inés de Betancurt, en su lecho de muerte a consecuencia de parto, de cuya unión nació una hija, y finalmente en Las Palmas con María Martín Viera.

Pero queremos destacar que Vicente Tremearne fue un hombre de gran imaginación empresarial y emprendedor que planeó negocios antes y después de ejercer su cargo en la azucarera hasta el mismo momento de su fallecimiento, ocurrido en 30 de enero de 1900, en cuya época subsistía dando clases de inglés en el Círculo Mercantil. Negocios referidos a la agricultura unos y otros hasta entonces inéditos en la isla. Por ejemplo, según nos refirió José Miguel Alzola (a quien se lo contó su amigo Jesús Quintana Miranda, que a su vez lo oyó en 1965 por boca de Antonio Tremearne Turmbull, hijo de nuestro personaje), Vicente montó (¿premonitorio de los que luego serían los "coches de hora"?), un negocio de diligencias tiradas por caballos y provistas de asientos, con derecho a desayuno a mitad del camino desde Las Palmas hasta Agaete, negocio que ya había explotado en Puerto de la Cruz, y que por lo visto terminó en bancarrota.

TREMEARNE Y EL PRIMER    COCHE FÚNEBRE

O el que puso en marcha en 1892 sorprendiendo a la ciudad con otra de sus genialidades, pues "inventó" el que se considera primer coche fúnebre de Las Palmas que montado el artilugio a modo de diligencia en la trasera de lo que pudo ser una tartana o quitrín y que tenía forma de gran ataúd, cuya práctica y uso continuó posteriormente, desde luego con otros coches y decoración más moderna, hasta finales de la década de los años cincuenta del pasado siglo y que a diario veíamos desfilar por nuestras calles hasta la plazoletilla de los Reyes donde, como era costumbre, se despedía el duelo, a cuyo invento del inglés no corresponde, porque no existe, la fotografía ilustrativa, que se ha tomado al azar de una vieja publicación.

Pedro Gonzáez-Sosa es Cronista Oficial de Guía de Gran Canaria

FUENTE: PUBLICADO EN  LAPROVINCIA.ES


INFORMACIÓN RELACIONADA
LIBRO "LA MAQUINA",
Pedro Gonzáez-Sosa





ESCUDO HERÁLDICO ATRIBUIDO AL DE GUANARTEME. Por Pedro González-Sosa

ESCUDO HERÁLDICO ATRIBUIDO AL DE GUANARTEME

Por Pedro González-Sosa

En el frontis de la desaparecida vieja casona conocida
en Guía hasta 1963 como "Ayuntamiento viejo", que se derribó para
ampliar la llamada "Plaza chica" y dar vistosidad a la nueva y actual
sede de la municipalidad levantada en solar cercano, estuvo un escudo
heráldico sobre el que, particularmente, no creemos existe localizada
ninguna noticia respecto a la época y quién lo colocó.
ESCUDO HERÁLDICO ATRIBUIDO AL DE GUANARTEME


Por Pedro González-Sosa

En el frontis de la desaparecida vieja casona conocida en Guía hasta 1963 como "Ayuntamiento viejo", que se derribó para ampliar la llamada "Plaza chica" y dar vistosidad a la nueva y actual sede de la municipalidad levantada en solar cercano, estuvo un escudo heráldico sobre el que, particularmente, no creemos existe localizada ninguna noticia respecto a la época y quién lo colocó. El blasón se tuvo siempre como propio del de Fernando Guanarteme y así lo expresa Claudio de la Torre en su libro Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote, quien nos señaló hace ya bastantes años, en una de sus visitas a la ciudad, que recibió la información de Néstor Álamo.

Domingo de Quintana y González-Corvo en una breve historia del apellido Quintana cuyo original se guarda mecanografiado en El Museo Canario señala que la casa de referencia perteneció a Mateo Quintana Carvajal incluyendo una foto del blasón. En la cronología de la propiedad de la vivienda en cuyo frontispicio estuvo colocado el escudo de referencia aquí comentado, sobre la que daremos un breve apunte, no localizamos a Mateo de Quintana, fallecido a finales del siglo XVII, como propietario o inquilino de la vivienda aunque sí se puede constatar que todavía en 1759 era propiedad de las hermanas solteras del franciscano fray Juan Suárez de Quintana (autor de la famosa Relación Genealógica cuyo original se conserva igualmente en El Museo y de la que se ha publicado una transcripción editada por la Caja de Canarias) y que fue heredada por aquellas de su padre Cristóbal Suárez de Quintana que la había adquirido en 1698. González-Corvo se confunde en su información porque la que sí pertenecía a la familia de Mateo de Quintana era la todavía hoy popular-mente conocida como "Casa de los Quintana", cuyo frontis tiene, efectivamente, las ar- mas del apellido del Guanarteme de Gáldar.

La primera noticia localizada sobre esta casona de dos plantas en la que nació el famoso franciscano, lamentablemente derribada por el alcalde Rafael Velázquez en 1963, se remonta a 1614, en la que Miguel de Trejo y Aguilar manifiesta en su testamento que aportó a su boda con María Castrillo, entre otras cosas, "un solar en la plaza de Guía que compré a Juan Rodríguez de Orihuela". Pasó luego a Marcos Verde de Aguilar, quien la incluye en un vínculo, y posteriormente aparece como propietario Diego Sarmiento, natural de Tejeda, quien en 1698 la vende al escribano Cristóbal Suárez de Quintana, padre del genealogista. A principios de 1800 pertenecía a Juan Gregorio Jaques de Mesa y Estebana Merino su mujer, que en la partición de sus bienes correspondió a su hijo Juan Bautista Jaques de Mesa y Merino, a quien le fue intervenida judicialmente y rematada en 1864 al Ayuntamiento de aquella ciudad donde quedaron ubicadas sus dependencias hasta 1911.

Respecto al famoso escudo heráldico atribuido a Guanarteme que tuvo el frontis de esta casa, según nuestra particular opinión, fue colocado en época imprecisa por algún miembro de la familia Suárez de Quintana a quien perteneció. Y se aclara que, por supuesto, no es íntegramente el blasón del propio don Fernando, aunque en uno de sus cuarteles incluye las armas del rey canario. Aparece cortado en horizontal y medio partido: en el primero de los cuarteles, el superior, están las armas del Guanarteme; en el segundo, las del apellido Quintana y en el tercero una cruz con significado incompresible. Cuando se derribó la casona con buen criterio del arquitecto José Luis Jiménez el escudo fue incrustado y conservado en la fachada de las nuevas Casas Consistoriales de cuyo proyecto arquitectónico era autor, donde se encuentra en la actualidad, al que pertenece la fotografía que ilustra esta croniquilla, junto a otra de la casona natal de fray Juan Suárez de Quintana.
 
Pedro González-Sosa es Cronista Oficial de Guía


FUENTE: PUBLICADO EN LAPROVINCIA.ES



EL CAPITAN QUESADA Y GUÍA. Por Pedro González-Sosa

EL CAPITAN QUESADA Y GUÍA

Por Pedro González-Sosa

Rescatada
por aquel ayuntamiento, la ciudad de Gáldar ha restaurado y puesto al
servicio de la Cultura de la localidad la vivienda en la que moró don
Esteban Ruiz de Quesada, popularmente conocido como el capitán Quesada
que rotula con su nombre la calle principal del
pueblo y que con anterioridad se la llamó calle Larga.
EL CAPITAN QUESADA Y GUÍA


Por Pedro González-Sosa

Rescatada por aquel ayuntamiento, la ciudad de Gáldar ha restaurado y puesto al servicio de la Cultura de la localidad la vivienda en la que moró don Esteban Ruiz de Quesada, popularmente conocido como el capitán Quesada que rotula con su nombre la calle principal del pueblo y que con anterioridad se la llamó calle Larga. Este conocido personaje vinculado a la historia de la ciudad de los Guanarteme destacó en vida no solo por su profesión militar sino por su importante contribución para la construcción del nuevo templo de Santiago de los Caballeros así como en las reformas urbanísticas y arquitectónicas del lugar a finales del siglo XVIII. A partir de ahora la localidad contará con un importante foco cultural pues, leemos en la reseña periodística que da cuenta de la inauguración, que será destinado a museo de su historia cuyo papel es innegable desde mucho antes de la conquista de la isla y, por supuesto, después de aquella.

Como complemento del magnifico estudio biográfico-genealógico escrito por el que fue archivero municipal de Gáldar y destacado investigador de aquella ciudad, Sebastián Monzón Suárez, sirvan estas líneas para ampliar unos datos sobre la vida del famoso personaje. Por ello no nos resistimos a resumir la siguiente noticia que se refiere a una faceta concreta y tal vez desconocida de la ajetreada biografía de don Esteban Ruiz de Quesada que mucho tiene que ver con la entonces todavía villa de Guía a la que se vinculó en 1769 por su matrimonio en aquella iglesia parroquial con su vecina Catalina de Vitoria y de Medina Luján, hija del capitán Juan Andrés de Vitoria y de su mujer Ana de Medina Luján, y nieta del también capitán don Juan de Vitoria y Vélez y Guevara, que fue alcalde de Guía y fundador de la ermita de San Juan de La Montañeta, y de su mujer María del Pino Acosta y Luján.

El capitán Quesada contrajo a lo largo de los 96 años de su existencia -vino al mundo en 1698 y falleció en 1794- tres matrimonios: el primero en 1732 con Ana Verde de Aguilar Quintana; el segundo en 1752 con Francisca Isabel de Quintana Aguilar y el último cuando contaba con 71 años con la guiense Catalina de Vitoria (treinta años más joven que él, pues había nacido en 1738) a consecuencia de cuyo enlace se produjo la vinculación social y económica del ilustre galdense con la villa fundada por Sancho de Vargas porque se convirtió en patrono de la ermita de La Montañeta erigida por el abuelo de su esposa y heredada por ésta, en calidad de lo cual recibió, en 1793, acaso por los achaques propios de sus 95 años, una reprimenda del obispo Antonio Tavira por el impago de sus obligaciones económicas, razón por la que en uno de sus mandatos en la visita pastoral ordena que se oficien en la parroquia y no en la ermita las misas impuestas por los fundadores quienes en la escritura fundacional de 1687 manda que "en cada año, el día de la Degollación del Santo se diga en dicha ermita una misa por nuestra intención, y otras dos misas rezadas, una el día de San José y la otra el día de Nuestra Señora". Para el pago de aquellas ofrendas el fundador señala de limosna "al beneficiado treinta reales en cada un año, de los cuales el beneficiado ha de satisfacer de limosna y trabajo de los diáconos, sacristán mayor y menor y monaguillos y lo demás será para el dicho beneficiado".

Desconocemos en qué quedarían, además de la reprimenda del obispo, las consecuencias del mandado episcopal porque nada sabemos al respecto y si don Esteban se pondría al corriente del pago de las limosnas impuestas por el fundador de la pequeña ermita. Lo que sí sabemos es que todavía en 1793, un año antes de su fallecimiento, la pequeña iglesia seguía perteneciendo a su tercera esposa, Catalina de Vitoria. También conocemos que en 1829 era patrono de la misma Juan Gregorio Jaques de Mesa, marido de Estebana Merino Ruiz de Quesada, nieta de don Esteban y de su tercera esposa, aquella mujer que por su gran carácter era conocida en la zona como la coronela. A partir de aquí la ermita y los terrenos que la circundaban tuvieron otros propietarios que no es el caso referirnos en esta ocasión. La foto que ilustra esta croniquilla corresponde al cuadro, fechado en 1793 y atribuido según Monzón Suárez a Cristóbal Afonso, que estaba en la capilla de San Miguel donde fue sepultado (hoy en su Museo Sacro parroquial), en el que en junto a la Virgen del Pino aparecen don Esteban y su última esposa, Catalina.
 
Pedro González-Sosa es Cronista Oficial de Guía


FUENTE: PUBLICADO EN LAPROVINCIA.ES (19.12.09)



EL FOLKLORE EN EL MUNICIPIO DE GUÍA. Alejandro C. Moreno y Marrero y Juan Dávila-García


EL FOLKLORE EN EL MUNICIPIO DE GUÍA

Alejandro C. Moreno y Marrero y Juan Dávila-García


Dejando a un lado el antecedente que pueda suponer la presencia en esta ciudad de diversas estudiantinas que emergen con fuerza desde finales del s.XIX, las primeras noticias que tenemos acerca del folklore en el municipio de Guía nos llevan a la llamada “Rondalla de Los Morenos”, agrupación musical fundada en 1921 por D. Antonio Moreno Santiago junto a otros miembros de su extensa familia.

EL FOLKLORE EN EL MUNICIPIO DE GUÍA

Alejandro C. Moreno y Marrero y Juan Dávila-García

Dejando a un lado el antecedente que pueda suponer la presencia en esta ciudad de diversas estudiantinas que emergen con fuerza desde finales del s.XIX, las primeras noticias que tenemos acerca del folklore en el municipio de Guía nos llevan a la llamada “Rondalla de Los Morenos”, agrupación musical fundada en 1921 por D. Antonio Moreno Santiago junto a otros miembros de su extensa familia. Años más tarde, concretamente en 1928, aparece la “Orquesta de Pulso y Púa Tirma”, fundada por D. Teófilo Morales y Martínez de Escobar y que curiosamente, según hemos logrado averiguar, también figura en ciertas crónicas e informaciones de la época con los nombres de “Rondalla La Guiense” e, incluso, “Rondalla Tirma Guiense”.

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La instancia de don Juan García Mateos para fundar VOZ DEL NORTE

La instancia de don Juan García Mateos para fundar VOZ DEL NORTE


Gracias al fantástico archivo de nuestro cronista oficial,
Pedro González-Sosa, podemos ofrecerle la instancia que firmó en 1930 don Juan García Mateos, en la que comunicaba al "Alcalde constitucional" la inminente aparición del semanario "VOZ DEL NORTE"

La instancia de don Juan García Mateos para fundar VOZ DEL NORTE


Gracias al fantástico archivo de nuestro cronista oficial,
Pedro González-Sosa, podemos ofrecerle la instancia que firmó en 1930 don Juan García Mateos, en la que comunicaba al "Alcalde constitucional" la inminente aparición del semanario "VOZ DEL NORTE"


El incendio del Casino de Guía del año 1895. Alejandro C. Moreno y Marrero.

El incendio del Casino de Guía del año 1895


Alejandro C. Moreno y Marrero.

Escasamente
historiado ha sido, sin duda, aquel desafortunado episodio acaecido en
el año 1895 en el que ardió por completo el inmueble del Casino de la
ciudad de Guía de Gran Canaria. Por este motivo, dado su enorme interés
y, si se nos permite, aprovechando la información inédita que poseemos
sobre el tema, hemos estimado oportuno acercarnos a tal suceso lo más
fielmente como nos sea posible.


El incendio del Casino de Guía del año 1895


Alejandro C. Moreno y Marrero.

Escasamente historiado ha sido, sin duda, aquel desafortunado episodio acaecido en el año 1895 en el que ardió por completo el inmueble del Casino de la ciudad de Guía de Gran Canaria. Por este motivo, dado su enorme interés y, si se nos permite, aprovechando la información inédita que poseemos sobre el tema, hemos estimado oportuno acercarnos a tal suceso lo más fielmente como nos sea posible.

La primera noticia que tenemos sobre lo ocurrido nos la ofrece el periódico “Diario de Las Palmas”, pues en su edición del jueves 9 de mayo de 1895 expresaba lo siguiente: “Acabamos de recibir un telegrama de la ciudad de Guía, en que se nos dice estar ardiendo el edificio donde se ha instalado el Casino de aquella localidad frente a la Alameda, y que es propiedad de nuestro querido amigo D. Pedro Bautista. El edificio se halla asegurado, según hemos averiguado. Sentimos de todas veras el siniestro y deseamos no ocurran desgracias personales de ninguna especie”. En la edición del día siguiente, el mismo periódico ampliaba información de lo sucedido, ya que recogía textualmente: “Noticias recibidas de la vecina ciudad de Guía dicen que el fuego que destruyó por completo el edificio donde se hallaba instalado el Casino se inició en un pequeño establecimiento de comestibles en una accesoria del citado edificio. No fue posible salvar ningún objeto perteneciente a la sociedad, por cuanto en menos de hora y media ya la casa era solo un montón de escombros. Estaba asegurada en 3.000 pesos, pero su valor ascendía a unos 10.000. En Guía ha causado profundo disgusto este accidente, que nosotros también hemos sentido verdaderamente”.

Meses después de lo ocurrido, concretamente el martes 16 de julio de 1895, D. Pedro Bautista publicaba una carta en el “Diario de Las Palmas”, mediante la cual deseaba agradecer públicamente a la compañía de seguros “The Manchester” y a sus representantes los Sres. Miller, el magnífico trato recibido, puesto que desde el propio día 31 de mayo se le había autorizado el cobro de la totalidad del dinero del seguro sin descuento ni gasto alguno.

Y dicho lo cual, fiel y amable lector, quizá poco más habría que añadir. Esto es todo y cuanto sabemos acerca de aquel viejo episodio guiense que hasta ahora, en cierta medida, había pasado desapercibido para una parte de la historiografía local, pero no para nosotros.
 

alejandromorenomarrero@yahoo.es




PERIODICOS ANTERIORES A ´VOZ DEL NORTE´. Pedro González-Sosa

Periódicos anteriores a ´VOZ DEL NORTE´


Pedro González-Sosa



Hace unas semanas se presentó en Guía -acto del que, por cierto, nos
enteramos de su celebración por la prensa- el libro del texto de la
tesina periodística del inolvidable compañero que fue Santiago Betancor
Brito y que versaba sobre la efímera trayectoria, escasos dos años, de
aquel semanario publicado en aquella ciudad con la cabecera Voz del
Norte. Por cierto, fue fundado exclusivamente por aquel otro
inolvidable guiense Juan García Mateo pues así consta en la instancia
que él mismo presentó en el Ayuntamiento el 27 de diciembre de 1930.
PERIÓDICOS ANTERIORES A ´VOZ DEL NORTE´


Pedro González-Sosa

Hace unas semanas se presentó en Guía -acto del que, por cierto, nos enteramos de su celebración por la prensa- el libro del texto de la tesina periodística del inolvidable compañero que fue Santiago Betancor Brito y que versaba sobre la efímera trayectoria, escasos dos años, de aquel semanario publicado en aquella ciudad con la cabecera Voz del Norte. Por cierto, fue fundado exclusivamente por aquel otro inolvidable guiense Juan García Mateo pues así consta en la instancia que él mismo presentó en el Ayuntamiento el 27 de diciembre de 1930, una instancia en la que manifiesta que "tiene el decidido propósito de fundar un periódico titulado Voz del Norte del que seré su director" y del que se convirtieron en colaboradores habituales otros inquietos jóvenes de la localidad, entre otros Néstor Álamo y Miguel Santiago.

En uno de los textos de la introducción a modo de biografía del periodista fallecido dice que Santiago "hizo una primera aproximación y estudio del primer periódico editado en su Guía natal", afirmación nada más lejos de la realidad porque antes de la Voz del Norte (1931-1932) se editaron en aquella localidad otros semanarios, el primero de los cuales y de los que tenemos constancia documental está fechado muy al principios del siglo XX. Se trata del semanario titulado El Norte cuando el 8 de noviembre de 1904 José Suárez Osorio comunica al Ayuntamiento que a partir del día 12 siguiente "piensa publicar un periódico literario y de intereses generales, que se publicará los sábados y se imprimirá en la imprenta de Diario de Las Palmas", sobre el que nada sabemos de su supervivencia. Años más tarde, el 25 de abril de 1909 un señor avecindado en Guía por alguna circunstancia llamado Carlos Luzán Cornil, tenedor de libros y que vivía en la calle del Agua 44, solicita al Ayuntamiento permiso para "publicar un periódico semanal, independiente, de asuntos y noticias locales titulado El Eco del Norte, del que sería director y que sería impreso en la imprenta de Juan Santana Padilla de Las Palmas. Pero el 16 de agosto siguiente comunica que al tenerse que ausentar por algún tiempo deja encargado de la dirección a don Juan Batista López, "de oficio amanuense" quien en otro escrito dirigido a la municipalidad acepta el encargo.

Ignoramos el tiempo de vigencia que tuvo este periódico, porque seis meses más tarde, el 2 de febrero de 1910 el mismo Luzán (presumiblemente había regresado al pueblo) presenta incomprensible nueva instancia de autorización para la edición de un periódico con el mismo título de El Eco del Norte, que repartirá, señala, entre sus suscriptores los domingos, con su redacción en la calle Marqués del Muni, 17 y que se propone imprimir en la imprenta de don Juan Batista Santana, establecida en la calle San Justo, 4, de la Capital, pero un mes después, el 5 de marzo, comunica que a partir de ese momento se imprimirá "en la de la imprenta de la señora viuda de Romero". El mismo inquieto ciudadano en marzo de 1911 solicita un nuevo permiso al Ayuntamiento para editar otro periódico, ahora titulado Patria declarando que estará "dedicado a la defensa de los intereses de los pueblos del norte de Gran Canaria" imprimiéndose ahora en los referidos talleres tipográficos de Juan Bautista Santana y añadiendo que la redacción se encuentra en la calle Canónigo Gordillo, 17, de la ciudad norteña, uno de cuyos números de fecha 23 de marzo de 1911 se conserva en el archivo que fue de Cenobio García Bautista cuyos hijos nos han cedido una fotocopia como ilustración. Debió abandonar su actividad en Guía porque en junio de 1911 comunica que "cede la propiedad de Patria a don Francisco Aguiar Pérez, que continuará con la publicación del mismo" y años más tarde se le localiza en La Habana. El 15 julio de 1911 don Blas Saavedra Medina solicita al Ayuntamiento permiso para publicar el periódico independiente titulado La Patria, dedicado a la defensa de los intereses de los pueblos del norte de esta isla, "para repartir los domingos a excepción del primer número que será el jueves de la próxima semana", imprimirá en la imprenta de Bautista Santana en San Justo, aunque dos meses después comunica que a partir de ese momento se hará en la establecida en Guía en la calle del Agua, 27, propiedad de Gervasio Quintanilla. Finalmente vendría Voz del Norte fundado por García Mateo que se imprimía en la Tipografía El Norte de Gáldar inaugurada en octubre de 1929 por Miguel Quesada Saavedra y que sus primeras máquinas eran a pedal hasta que dos años después el cura de aquella localidad José Hernández Romero bendijo un motor eléctrico.


PUBLICADO EN LA PROVINCIA EL 31.10.09




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