A propósito del cambio de nombre del municipio de GUÍA. Sergio Aguiar

Sergio Aguiar Castellano

 

Publicaba el Cronista Oficial del
municipio, D. Pedro González Sosa, el pasado día 17 de mazo de 2008 en el
periódico “La Provincia”,
un artículo bajo el título de “Recuperar
la denominación Guía de Gran Canaria
”, y en él aportaba una serie de datos
que justificaban su reivindicación, a la vez que invitaba a debatir y aportar
opiniones al respecto.

Hace ya tiempo hicimos una
recopilación de descripciones que de Guía de Gran Canaria se han hecho a lo
largo de la historia por parte de historiadores, religiosos, eruditos, viajeros,
militares, geógrafos, etc. Y podemos decir que en ni una sola de ellas se habla
de la villa, pueblo o ciudad de Santa María de Guía, todas ellas hablan de
Guía.

Entendemos por tanto que cuando el 28
de diciembre de 1962, el entonces alcalde Rafael Velásquez García hizo la
propuesta del cambio en base, decía en su intervención, a “ratificar el tradicional nombre del municipio”, lo hacía más,
supongo, por su devoción mariana, que por el rigor histórico.

Cuando el pleno del día 26 de abril de
1963 ratifica el acuerdo del cambio de denominación del municipio de Guía de
Gran Canaria por el de Santa María de Guía, una vez obtenida la aprobación del
Cabildo Insular de Gran Canaria, el cual en primera instancia se había negado,
en dicho acuerdo se vuelve a argumentar “las
razones históricas y de tradición que fundamentan y justifican dicha
alteración”
, pero nada más lejos de la verdad y la realidad, pues nunca fue
nuestro municipio así denominado.

Con Guía de Gran Canaria sucede un poco
como con la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, que al final se nos hace muy
largo, y simplemente decimos Guía o Las Palmas, por aquello de la economía del
lenguaje.

Para concluir, apoyo la propuesta de
nuestro Cronista Oficial, ya que con ella se consigue, en rigor, perpetuar el
nombre histórico de nuestro municipio GUÍA DE GRAN CANARIA. Independientemente
de nuestro cariño, admiración y devoción a la
VIRGEN DE GUÍA.

LEER TEXTO COMPLETO


Sergio Aguiar Castellano

Licenciado
en Filología Hispánica por la
Universidad de La
Laguna

Especialista
Universitario en Archivística por la
UNED

Archivero
Bibliotecario del Ayuntamiento de Guía


INFORMACIÓN RELACIONADA

Ver pasaje del libro de Pedro Gonzalez-Sosa "Guía de Gran Canaria:
primero Villa, después Ciudad". 1997.



Javier Acosta resultó ganador del IV Concurso de microrrelatos

17 de marzo de 2008

JAVIER ACOSTA SANTANA FUE EL GANADOR DEL PRIMER PREMIO DEL IV CONCURSO DE MICRORELATOS CIUDAD DE GUÍA

El segundo premio fue para Ana María Jiménez Miranda y el tercero para Josefina García Santana

Los ganadores del IV Concurso de Microrrelatos Ciudad de Guía convocado por el Ayuntamiento de Santa María de Guía  bajo el título Mirada de Mujer han sido  este año Javier Acosta Santana (Primer Premio) con el relato titulado “Los surcos de la vida”;  Ana María Jiménez Miranda (Segundo Premio)  con el trabajo “Volver” y Josefina García Santana (Tercer Premio) con “Persona mayor-mujer”.

Se trata de la cuarta edición de este certamen organizado dentro del programa que se celebra en el municipio con motivo del Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

Los premios fueron entregados el pasado viernes en un acto celebrado en la Casa de la Cultura de Guía por el primer teniente alcalde, Pedro Rodríguez Pérez; la concejala de la Mujer, Dunia Pérez, y la concejala de Servicios Sociales, Laura Bañolas. El acto se inició con un recital de poesía a cargo de los integrantes del Aula de Teatro de Santa María de Guía.

A continuación fueron entregados los premios a los tres ganadores de esta edición destacándose por parte del primer teniente alcalde la excelente calidad de los trabajos premiados y el agradecimiento a todos los que participaron en esta iniciativa.

PREMIADOS


1º PREMIO 2008:

Título: "Los surcos de la vida"

Autor: Fco. Javier Acosta Santana

icon Texto




2º PREMIO 2008:

Título: "Volver"

Autora: Ana María Jiménez Miranda

icon Texto





3º PREMIO 2008:

Título: "Persona mayor-mujer"

Autora: Josefina García Santana

icon Texto


 




AÑOS PRECEDENTES

GANADOR DEL CONCURSO 2007

Javier Estévez

icon "La Epístola"


GANADOR DEL CONCURSO 2006

Juan Manuel Moreno Armas

icon "Siempre fue así"


GANADORA DEL CONCURSO 2005

Ana Ramos Hernández

icon "Fernanda"




La asociación Bruno Quintana exige medidas para preservar la zona histórica

El colectivo cultural denuncia que en pocos meses han derribado seis casas en el casco histórico de Guía.

La asociación Bruno Quintana, creada para la defensa del patrimonio histórico, ha denunciado la demolición de unas seis viviendas dentro del conjunto histórico del casco de Guía en pocos meses y pide medidas para preservar el centro de la ciudad. El colectivo exige también que se retire la iluminación colocada en la iglesia sin consulta previa y que está provocando grietas en la bóveda por el exceso de calor que recibe.

"Se están derribando viviendas en el casco viejo y no se están tomando las medidas oportunas para su conservación". El presidente de la asociación, Javier Martín, reclama al Ayuntamiento de Guía que actúe de inmediato para impedir que la piqueta siga echando abajo algunas de las casas que consideran de interés en el conjunto histórico del municipio.

La asociación Bruno Quintana habla expresamente de casas demolidas en el plazo aproximado de dos meses en las calles José Samsó, Plaza de San Roque, Pérez Galdós y Poeta Bento. En este último caso, añade, se da la circunstancia de que se cometió un error técnico al no recoger este inmueble dentro del catálogo de protección, ya que se puso otro lindante al ponerse incorrectamente el número en el documento. Y, prosigue, a sabiendas de este error, "no se tomaron las medidas necesarias para corregirlo antes de que fuera demasiado tarde, como ahora ha sucedido". Además, continúa, durante la demolición se puede haber afectado a la estructura de la casa del Canónigo Gordillo.

Javier Martín considera que gran parte de estas propiedades debían haber conservado al menos su fachada por su emplazamiento. Por eso, piden que se pongan en marcha de inmediato medidas para evitar que se siga dañando el centro histórico de Guía. Y más aún cuando se pretende ampliar la superficie que abarca el conjunto monumental de la ciudad.

CATALOGADA. La ciudad histórica de Guía fue catalogada en 1982 Conjunto Histórico Artístico Nacional, al conjugar un trazado urbanístico original y un amplio patrimonio arquitectónico, tanto civil como religioso, según el propio Ayuntamiento. La originalidad de su estructura urbana reside en haber reproducido un esquema de asentamiento bastante original respecto al que se imponía en las ciudades de nueva fundación de finales del siglo XV. Sobre todo, en la urbe sobresale la sencilla arquitectura popular, donde la funcionalidad se antepone a la estética.

El colectivo cultural denuncia también la instalación de una potente iluminación en la iglesia del casco, que está provocando grietas en la bóveda, según han podido advertir. "No hay constancia de que se haya hecho un proyecto como marca la Ley", aseguran, y recalcan que la obra no fue consultada en la comisión mixta Iglesia-Estado, que autoriza este tipo de actuaciones. Por eso, reclaman su retirada antes de que cause un problema mayor en la estructura, debido al cúmulo de calor que causan los focos.

FUENTE: LA PROVINCIA. 020308. JAVIER BOLAÑOS - GUIA.

FOTO: Una de las viviendas derribadas en San
Roque. AUTOR: PACO LUIS MATEOS


POLÉMICA POR LA CONSTRUCCIÓN EN CALLEJÓN DE LEPANTO

Además de la citada información, ofrecida por LA PROVINCIA, la Redacción de GuiaDeGranCanaria.Org ha detectado un fuerte grado de malestar en la población guiense sobre le construcción que se está llevando a cabo en la esquina de la calle Pérez Galdós con el Callejón de Lepanto.

La opinión mas extendida es que dicha construcción, de tres plantas, contraviene absolutamente el actual planeamiento en vigor, que sólo permite dos plantas en dicha zona.

Es urgente que el Ayuntamiento adopte medidas sobre el caso, ya que un edificio de tres plantas en el mismo centro del Casco Histórico daría al traste con las expectativas que se habían generado por el propio Consistorio al programar diversas actividades, como mesas redondas y conferencias, acerca de la revitalización del Casco Histórico, proceso que pasa, necesariamente, por una previa conservación de lo existente o, en todo caso, por no permitir obras que alteren la tipología del Conjunto.





La rondas de la radio. Por Santiago Gil

LAS RONDAS DE LA RADIO
Música de Papagüevos II


Santiago Gil

Las radios de galena siempre retransmitían sueños. Yo crucé mi infancia con el eco de estas radios sonando en casa de mis dos abuelas. Recuerdo coplas, radionovelas o rosarios interminables. Sonaba como el Nodo, pero con el tiempo todas aquellas voces se terminaron volviendo mágicas, tan mágicas y tan milagrosas que soy capaz de rememorarlas con toda la intensidad y todo el misterio de entonces.

A los niños de hoy en día les puede parecer cosa de lelos que uno preguntara todo el rato de dónde salían aquellas voces. Como eran radios grandes te podías imaginar a un hombre muy pequeño metido dentro del aparato. Yo siempre pensé que había alguien metido dentro de aquellas radios con nombres de ciudades lejanas en las pantallas iluminadas y unos botones que parecían los mandos de trenes o de los aviones que veíamos volar cerca de nosotros cuando levantábamos la cabeza hacia el cielo interminable y siempre azul que coronaba nuestra infancia.

El fútbol parecía algo mucho más épico cuando escuchabas el sonido ambiente de los estadios entre pitidos de interferencias y gritos apasionados de comentaristas que yo creo que sentían más las camisetas, por lo menos la camiseta amarilla de la Unión Deportiva, que los propios jugadores. También los presentadores declamaban de otra manera, y no digamos los actores y las actrices de las radionovelas. A lo mejor uno no se acuerda, pero igual llegamos a la magia de la literatura y la imaginación poniéndole imágenes a aquellas palabras que contaban desamores o rutinas cotidianas mientras nosotros andábamos con el Lego o haciendo rodar coches de hojalata. Nos vamos haciendo en muchas partes y con muchos sonidos, y la mayor parte de las veces ni siquiera recordamos lo que nos convirtió en lo que somos. Yo, sin la radio, jamás hubiera sido el mismo. Sus emisoras morunas, las canciones que aprendías de memoria, los anuncios, las cuestaciones de San Juan de Dios, qué se yo, Mara González, el Butanito, la música clásica que no sabíamos que era música clásica y que nos detenía en mitad de la tarde para descubrir un violín o un acorde de Mozart, las misas, los cánticos regionales, el ángelus, el mismo ángelus que teníamos que rezar en el colegio antes de volver a casa a las doce, la sintonía del parte de Radio Nacional de España, Nixon, el Watergate, Braulio sonando para toda España, las músicas militares cuando murió Carrero o Franco robándole el espacio a la alegría de las voces y de los sorteos de productos de limpieza o pastillas de Avecrem. Parece cosa de hace muchos siglos si lo acercamos al fuego de las nuevas tecnologías. A esos recuerdos les pasa un poco lo que a nosotros, que estamos y no estamos en estos nuevos tiempos. Aquellas radios de galena, y los transistores cutres de unos años más tarde, fueron nuestra escuela tecnológica y nuestra ventana a un mundo que parecía mucho más fantástico y lejano que lo que vemos ahora en el google earth o en cualquier viaje de un par de horas que nos lleva de una punta a otra del planeta. Somos de donde venimos. También de lo que fuimos escuchando.

Las noches de nuestra primera infancia también servían para soñar amores platónicos. Y lo hacíamos al ritmo de las canciones que nos iban poniendo en La Ronda, un programa de peticiones musicales que escuchábamos todos metidos en la cama, con el transistor debajo de la almohada y dejándonos acunar por los boleros y las canciones que elegían los enamorados para acercar las distancias o penar males de amores. Me llega el eco de La Ronda en la radio del coche cuando veníamos de Las Palmas o íbamos camino de Agaete, o cuando estaba jugando un parchís porque al día siguiente no había colegio y te podías acostar más tarde. La radio fue también nuestra escuela. De ella nos llegaron noticias y canciones que fueron cambiándonos la vida y la propia manera de entender el mundo. Más tarde, ya en la adolescencia, llegó El loco de la colina para rematar todos esos años de escuchas previas. Nos licenció en sensibilidades, versos, seducciones y canciones inolvidables. Desde entonces soy incapaz de dormir sin escuchar, aunque sea sólo unos minutos, lo que dice la radio. Ese hombre, que ahora debe ser todavía más viejo y más pequeño, sigue empeñado en contar historias que vienen de ninguna parte y se quedan debajo de la almohada confundiéndose muchas veces con mis propios sueños.

15 de marzo de 2008.

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Diseño gráfico de José Miguel Valdivia.




Concierto de la Familia Schafer en Gáldar

Concierto de la Familia Schäfer el 27 de marzo en Gáldar 

CASINO DE GÁLDAR

27 de marzo de 2008

20:30

Música Clásica en ambiente familiar.

El próximo jueves 27 de marzo, a las 20:30 horas, tendrá lugar, en el Casino de Gáldar, un concierto de música clásica interpretado por la familia Schäfer. Bajo la dirección de Marita Schäfer, pianista, y sus hijas, Ana Sofía, Johanna, Marta y Fraya tocarán música de cámara de autores como Vivaldi, Brahms, Mozart, Sainte-Saëns, Webber y Grieg, entre otros.

Muchos hemos podido disfrutar ya de la música de la familia Schäfer el pasado 27 de diciembre, imagen que recoge la fotografía. En un concierto, organizado y dirigido por Pepe Mejías, titulado “Gracias a la vida” y en el que participaron músicos de la comarca noroeste, Marita Schafer y cuatro de sus hijas pusieron el punto y final con dos piezas clásicas. Una entrañable estampa familiar con la que podremos volver a deleitarnos. La entrada será libre. Como para perdérselo…

CASINO DE GÁLDAR 2008

Jueves 27 de Marzo a las 20:30
horas.

 
Música de cámara:

▪ Vivaldi

▪ Brahms

▪ Mozart

▪ Sainte-Saëns

▪ Webber

▪ Grieg y otros

 

INTÉRPRETES: LA FAMILIA SCHÄFER

 
Bajo la dirección de Marita Schäfer

ENTRADA LIBRE


EL CONCIERTO DE DICIEMBRE

Un grupo de músicos, unos profesionales y otros menos, ofrecieron en el Casino de Gáldar un concierto suigéneris.

Bajo la dirección musical de Pepe Mejías, el Casino de Gáldar nos
ofreció ayer día 27 de diciembre una velada musical especial, con la
participación de numerosos músicos y cantantes que interpretaron varios
géneros (
bolero, tango, vals, cha-cha-cha, baladas, swing y clásica). Se dio la feliz circunstancia de que concurrían músicos y cantantes de los tres municipios del noroeste grancanario. Bonita experiencia. 

Casino de Gáldar
27 de diciembre de 2007. Pepa Díaz

La iniciativa de realizar este concierto suigéneris nació el pasado julio, cuando Pepe Mejías y Mary Nati Saavedra realizaron en este mismo local un encuentro de boleros.

En esa ocasión se sugirió la idea de repetir actos de este tipo. Pepe Mejías recogió el guante y, esta vez, además, acompañado por músicos y cantantes no sólo de Gáldar, sino de Guía y Agaete.

En esta noche, inmersa en estas fechas tan mágicas como son las navideñas, pudimos escuchar no sólo boleros, sino otros géneros como son tangos, baladas, y música clásica, intentando con ello hacernos volver la vista atrás, recordar y dar gracias a la vida por todo lo que nos ha dado. Porque “gracias a la vida” fue el título del concierto.

PARTICIPANTES

Mari Nati Saavedra: una mujer que ha dedicado su vida a la música y cuya voz emociona.

Mery Ojeda: toda delicadeza y ternura en sus canciones, con una voz tan dulce que nos traspasa.

Carmen Estévez: temperamento, voz y un don especial para conectar con el público.

Pedro Forteza: apasionado de todos los estilos musicales, con una voz profunda y fuerza en su expresión.

Yone Rodríguez: joven timplista, cuya madurez musical deja  atrás la promesa que fue. También tocó el banyo.

José Carlos Cubas: percusionista, acompañó en todos los boleros y en el chachacha interpretado por el grupo Amnesia.

“Los Muchachos”: José luis, Sergio, Miguelo, Jesús, Dani y  Saúl.

Tras catorce años de existencia forman un perfecto ensamblaje de voces e instrumentos.

Marita Schafer y cuatro de sus hijas, Ana Sofía, Johanna, Marta y Fraya,  quienes pusieron punto y final con dos piezas clásicas.

Y el Grupo Amnesia, compuesto por Pepe Mejías, director, al piano y voz, Antonio Aguiar, en el bajo, y Emilio Sosa a la batería, y además de organizando y dirigiendo musicalmente esta velada.

Este grupo actuó hace un año en el Aauditorio Alfredo Kraus, con motivo del 33 aniversario de Braulio en el mundo de la música.
Son sobre todo un grupo de amigos que se reúnen para tocar y pasarlo bien; si también consiguen recordar, no parece que el recuerdo se traduzca necesariamente en melancolía.

Pepa Díaz Mendoza

GALERÍA DE IMÁGENES


Gracias a la vida…y también a Mejías
Redacción de GuiaDeGranCanaria.Org

El pasado 27 de diciembre disfrutamos de un cálido ambiente musical en el Casino de Gáldar en el que un grupo de músicos, aficionados y profesionales, nos ofrecieron un variado repertorio que llegó a la música clásica pasando por el bolero, el cha-cha-cha, la balada, el swing y el tango. La iniciativa de Pepe Mejías al organizar, de manera absolutamente desinteresada, un evento de estas características constituye, en nuestra opinión, el mayor logro de la velada. Esto y la participación de las 20 personas que se sumaron a dicha iniciativa.

Pepa Díaz, ejerciendo de presentadora, nos guió, durante algo más de dos horas, a lo largo de la velada con profunda conexión con el público. Pero que no todo fue música, sino también nos deleitamos con humor “de lujo”. Y es que Mejías “pilló” a Pedro Forteza por sorpresa y, gracias a esa “encerrona”, disfrutamos del humor costumbrista, con el que nos identificamos todos, y que llenó la sala de auténtico sabor canario. Con la excelente habilidad de comunicar que lo caracteriza, el salón en su totalidad se divirtió con la anécdota con la que nos obsequió Forteza.

Cantar, pero cantar con el alma al desnudo y enseñando todo el sentimiento, es lo que inventó Carmen Estévez, quien sorprendió, al menos a quienes no habíamos tenido el placer de escucharla, con un “chorro de voz” que nos puso la piel de gallina.

De la elegancia en el bolero de Mari Nati Saavedra ya fuimos testigos el pasado mes de julio,  y en esa noche ha vuelto a demostrar que le sobran sentimientos “para cantarlos”.
El ingrediente dulce de éste cocktail musical lo añadió Meri Ojeda con su cálida y tímida voz.

“Empastaditos”, como dicen los músicos de verdad, y con solvencia profesional, sonaron “Los Muchachos”, brillando el sonido de la percusión tan intensamente que “cegaba”.
Si a todo lo anterior, añadimos un timple en las manos de Yone Rodríguez, virtuoso músico de este instrumento, resulta un espectáculo de lo más original.

Como colofón, y como si de otro acontecimiento diferente se tratase, una entrañable estampa familiar de Marita Schafer y sus hijas Ana Sofía, Johanna, Marta y Fraya, quienes interpretaron dos piezas de música clásica con tal naturalidad que parecía que nos encontrábamos en el salón de su casa.

Esta variada y original mezcla de sentimientos provocó el reconocimiento del público que se plasmó a través de un colosal y duradero aplauso en una sala absolutamente sonriente.

Una vez terminado parece fácil, pero ¿cuándo repetimos, señor director?

Redacción de GuiaDeGranCanaria.Org


INFO DEL CONCIERTO DEL PASADO VERANO


 


El Cabildo de Gran Canaria incluirá las Cuevas de Fregenal en su Carta Arqueológica

Los técnicos destacan los abundantes silos en las rocas y su cerramiento.

El Cabildo grancanario reconoce el "indudable valor histórico-etnográfico" del granero aborigen localizado en Guía. El servicio de Patrimonio Histórico y Cultural pretende incluir las Cuevas de Fregenal, como se denominan, en la Carta Arqueológica, como solicitó el colectivo Decapa tras su descubrimiento.

Unas puertas mantienen sellado ya el acceso a las cuevas situadas en Guía, mientras el Cabildo y el Ayuntamiento trabajan en su protección legal. El granero aborigen ofrece un nuevo atractivo científico para un municipio que tiene en el Cenobio de Valerón uno de sus principales reclamos.

El informe de Patrimonio realizado tras la visita al lugar constata que el enclave está integrado por distintas cavidades" de probable filiación prehispánica". El granero colectivo sufre, a pesar de todo, alteraciones como consecuencia de las extracciones de picón llevadas a cabo en su interior.

"Pese a ello, aún es posible reconocer abundantes evidencias del fondo de las estructuras de almacenamiento excavadas en el soporte rocoso (silos), conservándose algunas todavía indemnes (se reconoce incluso la ranura de crecimiento en la boca del silo)", según el documento de la Consejería del Cabildo.

El Cabildo resalta que el conjunto de Cuevas del Fregenal, como ha sido denominado, está integrado por más cuevas artificiales, que han sido reutilizadas hasta fechas recientes, como suele ocurrir en estos casos por desconocimiento de sus propietarios. De ahí que hablen de que, además de su valor arqueológico, el granero posee interés etnográfico.

El informe realizado tras la visita al lugar a instancias de la asociación Decapa recoge que al conjunto de cuevas se asocia una "interesante construcción histórica (casa) y a ésta un lagar y una era, así como abundante material mueble en superficie (cerámica popular, etc). De ahí que se reconozca que el conjunto, que fue propiedad de la Marquesa de Arucas, presenta "un indudable valor histórico-etnográfico".

El Cabildo asegura que estos elementos estaban incluidos en el inventario de bienes etnográficos confeccionado por la Fundación Etnográfico para el Desarrollo de la Artesanía Canaria (Fedac). En cualquier caso, en estos momentos se está redactando la ficha de yacimientos arqueológicos que posee la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico para estas Cuevas de Fregenal, para incluirlas en la Carta Arqueológica, además de dar conocimiento al Ayuntamiento de Guía.

FOTO: Jesús Cantero, de la Asociación Decapa, observando algunos de los silos de las cuevas de Guía.  Autor: PACO LUIS MATEOS. LA PROVINCIA.

FUENTE: LA PROVINCIA (040308). AUTOR: JAVIER BOLAÑOS.




UD GUIA celebra su 50 aniversario

El Unión Deportiva GUÍA celebra su 50 aniversario

Durante esta semana y la próxima, el UD GUÍA conmemora su 50 aniversario con diversas charlas y conferencias.

Las actividades tendrán lugar en el Casino de Guía, donde tiene instalada ahora su sede el club, merced a un convenio entre la Sociedad "Casino de Guía", la Asociación PEÑA DEL QUESO DE FLOR y el propio club deportivo.

VER PROGRAMA COMPLETO


SEDE

C/ Marques del Muni, 9 ( Casino de Guía)

Código Postal 35450

Santa María de Guía

Tlfs: 636-99-80-25 / 636-77-17-23

E-mail: udguia@hotmail.com

WEB DEL CLUB: www.udguia.com





Detrás de las ventanas. Por Santiago Gil

Música de Papagüevos II


Santiago Gil

 

Las calles de nuestra infancia también estaban pobladas de sombras. Uno a veces tenía la sensación de estar pisando los mismos pasos de otros que nunca conocimos, antepasados que también subirían y bajarían esas mismas cuestas con el ánimo ciclotímico de cada momento. Ni siquiera a última hora de la noche, con el pueblo vacío y silencioso, te llegabas a sentir solo en el mundo. A veces tengo la sensación de que hay ciertas corrientes de aire que mantienen habitadas cada una de las esquinas del casco histórico guiense, y lo más probable es que hasta nosotros mismos formemos parte de esas presencias abstractas y algo fantasmales que casi siempre se acaban confundiendo con los recuerdos.

También estaban todas aquellas mujeres que miraban desde las ventanas. Algunas jamás salían a la calle, o lo hacían sólo para ir a misa y cumplir con los mandatos de la iglesia. No hacía falta que levantaras la vista para saber que te estaban mirando, a veces ocultas detrás de visillos o postigos, y otras directamente apoyadas en el cristal, pálidas y casi siempre tristes. Supongo que muchas de ellas estarían penando males de amores, depresiones mal curadas o viudedades que entonces suponían poco menos que una condena o casi un entierro en vida. Las menos escondidas nos saludaban tímidamente con la mano, pero a nosotros nos daban miedo sus ojos cavernosos y sus gestos sombríos. No nos dejaban ver nunca a los muertos, pero siempre supusimos que serían como aquellos espectros que nos miraban desde las casas en penumbra. Alguna vez nos contaban la historia de la encerrada o el encerrado, falsas leyendas y mitos que se iban llenando de mentiras increíbles y de toda clase de exageraciones. Me imagino que casi todos aquellos espectros de mi niñez ya habrán muerto, o igual ya estaban muertas entonces y siguen asomadas a los mismos ventanales entornados de la calle del Medio o la calle del Agua.

En esas muchas idas y venidas entre San Roque y La Plaza siempre nos encontrábamos con Delfi asomada a su ventana, con un cojín para apoyar sus brazos, y con otro sobre la silla que la elevaba y la hacía sobresalir desde que uno venía a la altura del callejón de León, en caso de que subiéramos, o desde la panadería o el bar de Pepe Flores cuando bajábamos camino de la Plaza. Delfi no se escondía. Supongo que su vida fue un eterno desconsuelo por los amores que no podía tener y por los viajes que jamás se atrevió a realizar. Su joroba y sus torpes andares, sin embargo, la acercaban más a los sueños. A los niños nos encantaba pararnos debajo de su ventana, apenas a un metro de la acera, para escuchar sus aventuras inventadas o las muchas referencias familiares de nuestros ancestros que iba rememorando. Su figura desgarbada y contrahecha forma parte del paisaje diario de nuestra infancia. A ella le gustaba estar siempre elegante, supongo que por si aparecía el amor de su vida: no hay vida que resista si no conserva, aun en lo más remoto de su deseo, el deseo de la aparición de una mirada, un perfume o un gesto que le dé sentido a nuestra existencia.

Con los años compartí con Delfi la afición a coleccionar sellos y a soñar que cada una de aquellas estampas mataselladas había llevado noticias que, en muchos casos, seguro que cambiaron el curso de la vida de sus destinatarios. Incluso me regaló uno de mis más preciados tesoros: numerosos sellos matasellados y luminosos de principios de siglo y de la Segunda República. Esa afición también la compartía con nosotros Sergio Aguiar Castellano, quien desde niño ya mostraba las mismas querencias por todo lo que oliera a pasado y a memoria de otros tiempos. Yo dejé de coleccionar sellos a los dieciséis o diecisiete, supongo que por desear descubrir cuanto antes ese mundo que soñaba como lo hacía Delfi cada vez que dirigía la lupa sobre una efigie de Brasil, de Venezuela o de Francia. Me imagino que en los setenta o principios de los ochenta ella debía andar ya por encima de los sesenta años. Luego yo me fui de Guía y con los años me enteré de su muerte, mucho tiempo después de que sucediera. Esa es una de las cosas que peor se llevan en la distancia: las noticias diferidas y los ritos que uno querría haber cumplido por lealtad a la persona que un día formó parte de nuestra vida diaria. Me ha pasado hace poco algo parecido con Luis Castellano, con quien junto a Carlos Aguiar y al ya citado Sergio me acerqué a la literatura a mediados de los ochenta. Luis escribía de maravilla, y sobre todo era un tipo culto y tremendamente humano. El jodido cáncer también se lo ha llevado por delante sin respetar edades o proyectos. Me quedan sus pausadas palabras de tantas noches hablando de Rayuela de Cortázar, del Rojo y Negro de Stendhal o de alguna novedad editorial más o menos de moda. Hacía muchos años que no hablábamos: es lo de siempre, que pensamos que vamos a tener todo el tiempo del mundo para recuperar viejas amistades y cuando menos te lo esperas aparecen las parcas y se lo llevan todo por delante.

Pero estábamos hablando de Delfi. Y me acordaba de ella por la ternura y la complicidad de su presencia diaria, tan distinta a las tétricas siluetas que nunca salían de las cárceles de sus casonas blasonadas. Uno recrea esas idas y venidas por las calles del pueblo y le parece que anda recordando una de aquellas películas que nos ponían los domingos en la matiné del Hespérides, o un libro leído hace muchos años. No parece cosa de la realidad, sobre todo cuando lo pasamos por el tamiz de estos tiempos tan tecnificados y ultramodernos. Añoramos esos ritmos y esas presencias, incluso las más sombrías. La realidad parecía mucho más literaria, y de hecho a veces pienso que si escribo es por la propia inercia de esos años, que lo hago para no dejar morir aquella convivencia con las sombras y las leyendas a la que me acostumbré de niño. Incluso más de una vez, cuando recreo un diálogo, me recuerdo como mismo hablaba con mis abuelas o con Delfi durante horas. No eran como esos mentecatos o esas cursis que se empeñan en hablar con los niños como si fueran idiotas. Ellas lo hacían de tú a tú, valorando nuestra imaginación y contándonos sucesos que nos mantenían con los ojos en vilo hasta que terminaban de aclararse. Seguramente de ahí viene todo lo que escribo. De aquellas voces. De aquellos ecos no olvidados. De tantas tardes escuchando a mi abuela Bárbara inventándose el mundo sentada debajo de un nisperero.

3 de marzo de 2008.

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Tres poemas de Domingo Rivero


Sección dedicada a la poesía escrita por guienses


Estamos ante un poeta de tanta honestidad como modestia, y  todo sabe en él a veraz. Se despierta en el lector entonces un natural y cálido acercamiento. Y eso es lo que todo poeta auténtico desearía que le pudiera suceder.

FRANCISCO BRINES

EN EL MONTE

Sobre estos campos que abrasó el aliento
del volcán, ha pasado la serena
paz de los siglos que el ambiente llena;
y donde el fuego se ensañó violento,

tiende la vid las varas del sarmiento
y cría el fruto de la piel morena
y de sus verdes hojas, en la arena
pone la sombra que estremece el viento

Y mientras pienso en el pecho humano
así flota la sombra bienhechora
y crece el fruto del dolor lejano,

de mi vejez en la apacible calma
evoco, en el silencio de esta hora,
tristezas que se mecen en el alma.

MIS PIES

Pies que alzábais ayer- cuando yo era
ferviente soñador- polvo que ardía,
de mi sol juvenil bajo la hoguera,
como una nube al despuntar el día,

y tal vez misteriosa cabellera
en la senda a lo lejos parecía...
¡Aquel amanecer de la quimera
es noche triste en mi vez sombría!

Y hoy, pobres pies cansados, que a mi puerta
la muerte ya con impaciencia llama,
y camináis hacia la tumba abierta,

de la senda de ayer, ahora desierta,
polvo arrastráis con que mullir la cama
en que no se despierta.

DE LA ERMITA PERDIDA

De la ermita perdida
en la falda del monte solitario,
imagen de mi vida,
entre ruinas se eleva el campanario.
Mi vida fracasó:desvanecidos
contemplé mis anhelos; y mis hombros
siento que ya vacilan doloridos
de sostener escombros.

Pero en mi pecho se conserva sana
como en mi fuerte juventud lejana,
la recóndita fibra,
donde, cual entre ruinas la campana,
el ideal aún vibra.


Cómo ganarse la vida con la literatura de Santiago Gil

Por Federico J. Silva

 

Obra tras obra, sin denuedo, Santiago Gil sigue empeñado en
demostrarnos que se puede vivir para la Literatura sin traicionarla, sin
traicionarse y sin traicionar a los selectos lectores que aún aman la buena
escritura. Diez obras avalan a nuestro autor y ninguna de mis palabras podrán
mejorarlas.

Hoy comentamos el último de los libros salidos de la factoría
Gil: un supuesto manual [1]para
vivir de la literatura, mas como toda persona bien informada debe saber, el yo
de un poema o de cualquier obra literaria no coincide necesariamente con el del
autor.

Digámoslo ya, quien escribe este vademecum para chulear la
literatura, para trampear con las palabras y recurrir una y otra vez, a
los mismos trucos y chanchullos, y al autoplagio ad nauseam, no es Santiago Gil.
“Este libro –leemos- ayudará a los que quieran ganarse la vida con la
literatura. (p. 15). No obstante, previamente se nos había advertido que “Esto,
al fin y al cabo, es literatura, otra literatura, pero literatura” (p. 14).

Una vez que aceptamos esta convención literaria, podremos
comprobar que estamos ante un novela, torrencial, nerviosa, intensa, de
ineludible lectura, especialmente en la segunda parte, una vez que el personaje,
porque se trata de un personaje (y no de Santiago Gil), toma conciencia de su
devenir final.

¿No les recuerda esta novela a su Por si amanece y no me
encuentras[2]?

¿Qué es Cómo ganarse la vida con la literatura sino un

monólogo interior ininterrumpido
para retratar a un personaje a través de
los
propios mecanismos de su pensamiento? ¿No aparece ante nuestros ojos el
protagonista de Los años baldíos[3],
 cuando el personaje narra sus inicios románticos en la literatura,
trabajando de guía turístico, en lo que califica de “oficio de mierda” y
“aguantando (la) incultura, la mala educación” de los turistas, “sólo para poder
escribir” (p.36) porque “(lo) salvaba la literatura que pensaba escribir cuando
llegara al apartamento”? (pp 31-32).

Claro que el autor, con suma maestría, va deslizando pequeñas
advertencias para el lector atento: “A veces ponen en mi boca declaraciones que
yo no hubiera dicho ni borracho ni traicionando todavía más todos mis principios
éticos (p. 70). Igualmente, más adelante podemos leer un irónico guiño: “El
mejor ejercicio práctico para no olvidar las consignas de este libro es la
lectura de la obra completa de quien lo escribió” (p. 77).

    Una breve relectura de los nueve
libros publicados anteriormente por Santiago Gil echa por tierra la afirmación
capital del personaje de esta novela (“Hace tiempo que no escribo una sola línea
sin pensar en su rentabilidad económica”), que por fortuna no se corresponde con
la praxis literaria y vital de Santiago Gil

Por más que el protagonista asegure -en lo que es un muestrario
de contradicciones, que lo configuran acertadamente como un personaje redondo,
con una complejidad psicológica que va evolucionando a lo largo de la novela-
que “no vale la pena el esfuerzo” (p.13), también afirma que “lo mejor es
escribir muy de mañana” (p. 18). ¿No es un canto al serio trabajo creativo
cuando asegura que “si lo hemos entrenado correctamente, el propio cerebro se
encargará de sacar los cinco o seis folios diarios adelante” (p. 20) o cuando
sentencia que “hay que documentarse, saber de qué se quiere escribir y pergeñar
una historia con interés para el lector. Después hay que trabajar y echarle
horas al asunto” (p. 37).

El mismo personaje, un bluff a sueldo de sí mismo, pese a ser
presentado por el autor como la caricatura de lo más cínico y ególatra que
existe en la república corrupta de las letras, capaz de creerse envidiado por
los que no celebran sus trapicheos, expresa ideas que sólo las suscribiría la
conciencia literaria autentica de Gil.

Cuando la vida pone al personaje en una tesitura decisiva, éste
comienza a dar sanos contraconsejos a los jóvenes autores que quieren vivir de
la literatura. “Lo importante no es llegar sino no traicionarse. (p. 142); “lo
que sí que no deben hacer nunca es pactar con la mediocridad. El artista que lo
hace está perdido para siempre. La mediocridad es todo aquello que no tiene que
ver con la literatura (...) Cuando se escribe por obligación o por dinero todo
nace muerto. (p. 157).

    Concluimos: Queda claro que Santiago Gil no ha escrito un manual
para vivir del cuento, un manual para tahúres de la literatura. En todo caso, ha
escrito, con “la necesaria voz propia”, un manual que podría titularse “Cómo
vivir para la literatura”. Hace unos meses escribí: “Nueve libros después, con
una trayectoria firme, con las cosas claras, sin trampas ni apaños, Santiago Gil
sigue apostando por la literatura, por la palabra bien dicha, por la historia
bien contada, por la dignidad, convencido de que éste no es el único mundo
posible”[4].
Ahora añado que Gil también está convencido de que la literatura de usar y
tirar, de que la literatura basura, sea prosa o verso, no es la única posible
para que dentro de cuarenta o cincuenta años haya alguien que lea. Gracias
también a que hay un editor que comparte esa convicción.



[1]
Santiago Gil, Cómo ganarse la vida con la literatura, Las Palmas de
Gran Canaria, Anroart Ediciones, 2008.

[2]
Santiago Gil, Por si amanece y no me encuentras, Las Palmas de Gran
Canaria, Anroart Ediciones, 2005.

[3]
Santiago Gil, Los años baldíos, Las Palmas de Gran Canaria, Anroart
Ediciones, 2005.

[4]
Federico J. Silva, “Un huracán llamado Santiago Gill” en Revista
Contemporánea
nº 6, Las Palmas de Gran Canaria, Cabildo de Gran Canaria,
2007.