Los poetas ante el Atlántico. Por Juan Cruz
Por Juan Cruz
Anoche estuve en un recital de poesía en la Casa de Canarias de Madrid;
estaba el recinto llenísimo de gente; los dos poetas, Santiago Gil,
canario, y Santiago López Navia, madrileño. Uno periodista (y
novelista), y el otro profesor. Tengo la impresión de que el madrileño
es mayor y el canario más joven.
Por Juan Cruz
Anoche estuve en un recital de poesía en la Casa de Canarias de Madrid; estaba el recinto llenísimo de gente; los dos poetas, Santiago Gil, canario, y Santiago López Navia, madrileño. Uno periodista (y novelista), y el otro profesor. Tengo la impresión de que el madrileño es mayor y el canario más joven. El ciclo en el que intervenían se llama Atlántica Poética, y esta era la tercera lectura del ciclo. Comenzó el recital con poemas ajenos; Gil seleccionó a un poeta peninsular, José Manuel Caballero Bonald, y López Navia seleccionó a un poeta canario, Andrés Sánchez Robayna, el predilecto de cada uno entre los poetas de las orillas respectivas, la peninsular y la canaria. Y luego ellos leyeron de sus respectivos libros, que son abundantes. Son dos poética diferentes: Gil es un poeta de lo cotidiano, de la denuncia de las sombras que deja en el alma la actualidad, y López Navia mezcla esa percepción con una ambición de conocimiento espiritual que tiñe su poesía de una ambición religiosa que en Gil es mucho más civil, más desgarrada. Los dos leyeron algunos poemas (uno sobre las pateras, en el caso de Gil; otro en torno a una experiencia sobre la pobreza en Delhi) que se juntaron por esa aspiración civil que tiene la poesía contemporáneo, de intervenir en la desdicha con el testimonio que nos permiten las palabras y que proceden directamente de la rabia del alma, que es, por ejemplo, lo que hizo escribir a César Vallejo, por citar un poeta que evoqué escuchándoles. Tuve que irme antes del final, pero me fui con esa sensación con la que siempre me voy de la poesía: es el sonido de las palabras que uno jamás deja de escuchar, y que están dormidas hasta que alguien te las dice; ahí te están esperando las palabras, debes estar atento. La vida nos hace sordos, pero dentro de nosotros los poemas están esperando. Eso sentí caminando por la calle Jovellanos, junto a la oscuridad invernal del Parlamento, hacia las luces atosigantes de la Gran Vía, que celebraban que ya no hace frío en las calles. De lo que suceda en el alma, del calor o del frío que haya en el alma, que cada uno hable.
16 de enero de 2010.
La felicidad. Por Javier Estévez
La felicidad
Coincidimos en el encuentro de las calles de Enmedio y Canónigo Gordillo, allí donde la ferretería hace esquina. Siempre fue una mujer divertidísima, fumadora hasta el fin, admirable, risueña y simpática como pocas he conocido, a la que le entraba la risa en medio de una regañina –y entonces estaba perdida-. Cuando tuve cuatro años, fue ella quien me enseñó a leer y escribir. Tras un pequeño diálogo intrascendente, con sus maneras suaves y algo distraídas, con su expresión afable y hablar pausado, me preguntó: ¿Eres feliz?. Y no me mientas, que a los ancianos no hay quien nos engañe.
La felicidad, esa gran palabra, es un concepto equívoco. Y aunque la canción diga qué bonito nombre tiene, es una entelequia que puede causar daño y angustia. Si algo he aprendido con la edad es que en el terreno de la felicidad no existen ni fórmulas magistrales ni consejos infalibles. Cada cual ha de buscarse su felicidad como pueda.
No deja de ser sintomático que seres humanos que aún andan por el mundo desnudos y desposeídos de casi todo, como los pigmeos africanos o los yanomami amazónicos, no tengan en su vocabulario la palabra felicidad. No la necesitan. Mientras, en nuestra moderna sociedad, las enfermedades psicológicas, la ansiedad, la angustia o la depresión van en aumento. La obligación de ser felices nos convierte en infelices patológicos, a pesar de que hoy presumamos de tener muchas cosas que aparentemente nos deberían procurar la ansiada felicidad.
La conversación pronto finalizó. La esperaban en su casa y hacia ella se dirigió caminando por una acera tan estrecha que era tan ancha como ella. Dejé que se alejara unos metros y la observé marchar despacio hacia la calle del Agua, mientras el bastón en el que se apoyaba le imprimía una cadencia sonora y una serena dignidad a su vejez. Entonces, no sé aún bien porqué, pensé que quizás la felicidad no es un lugar al que llegar; es más bien una manera de andar.
Europa, presente y futuro. José Manuel Vega Pérez
Europa, presente y futuro
José Manuel Vega Pérez
Otra
legislatura se avecina para los casi 500 millones de ciudadanos
europeos que convivimos y compartimos diferentes lenguas, culturas,
ideas y proyectos.
Europa, presente y futuroJosé Manuel Vega Pérez Otra legislatura se avecina para los casi 500 millones de ciudadanos europeos que convivimos y compartimos diferentes lenguas, culturas, ideas y proyectos.
Se avecina otro estilo de vida para los ciudadanos que hemos creído y creemos en la Europa que aún seguimos construyendo, que aún espera respuestas de países vecinos para que se decidan a compartir un modelo político y social que les condiciona a renunciar a sus sistemas tradicionales de forma voluntaria para unirse al proyecto común.
La tarea sigue siendo delicada, pero irreversible. Los ayuntamientos, las empresas, las escuelas, las universidades…… todos hemos participado del proceso europeísta afianzando las actuaciones de los últimos años con fondos y normativas europeas.
Europa es mayor de edad, ya votan las generaciones que nacieron con nuestra incorporación a la UE y aún así, continúan las dificultades para afianzar y consolidar este gran país.
Faltan líderes, faltan decisiones sabias, pero especialmente, falta el espíritu europeísta que no se ha sabido enseñar y contagiar en las escuelas, en nuestras aulas, entre el profesorado……
Se ha visto Europa desde muchos sectores durante años como la fuente de distribución de subvenciones y de ayudas, pero nos hemos olvidado que han pasado los años, que llegan otros que están en nuestra situación de antaño (de la cual nos hemos olvidado rápidamente).
Europa nos necesita. Pero, egoístamente, necesitamos a Europa ahora más que nunca para que la crisis que padecemos, para que las decisiones internacionales que se tomen, tengan un frente común y una respuesta consensuada y respetable.
La Europa de hoy ya no es la del carbón y el acero. Sigue la idea de Jean Monet, pero con un Parlamento que decide, con una Comisión que ejecuta y con 27 países miembros que han decidido voluntariamente ceder parte de su soberanía para compartir un proyecto común.
Ahora, las decisiones sobre sanidad, derechos humanos, ciudadanía, medio ambiente, jurisprudencia, enseñanzas, inmigración, pesca, relaciones exteriores etc. no se toman en Madrid, París, Londres o Roma. Los temas de estado y las grandes decisiones son compartidas en el seno del Parlamento Europeo, en nuestro Parlamento Europeo.
Otra legislatura se avecina…..y otra vez más, pero ahora con más urgencia y necesidad, debemos no solamente ejercer nuestro derecho al voto para elegir a nuestros representantes, sino hacernos partícipes de las consignas europeístas y de las exigencias que como ciudadanos europeos debemos demandar a nuestros representantes.
Europa crece, y nosotros con ella. Puede ser fuerte si alimentamos bien el espíritu y tomamos el mejor combinado que existe: respeto, tolerancia y el esfuerzo de cada día.
José Manuel Vega Pérez
Presidente Sección Islas Canarias
Vicepresidente Europeo
ARCHIVO
AEDE CANARIAS, presidida por el guiense José Manuel Vega, obtiene el Premio al Ciudadano Europeo
Parlamento de la UE acaba de distinguir a 37 entidades con el "Premio
al Ciudadano Europeo". Entre los galardonados está la organización AEDE
Canarias, que integra a los docentes canarios, liderada por el profesor
José Manuel Vega, un europeísta entusiasta que durante décadas ha
priorizado profesionalmente una mayor comprensión mutua de los
ciudadanos de los Estados miembros de la Unión Europea, particularmente
de los canarios y los del continente, promocionando intercambios y
visitas educativas. Enhorabuena a AEDE Canarias y su presidente por
este justo galardón.
Canarias, 16 de mayo de 2009.
ARCHIVO. 01.04.08
El guiense José Manuel Vega, elegido Vicepresidente de la Asociación Europea de Enseñantes
El pasado fin de semana se ha celebrado en la localidad italiana de Ostuni, al sur del país, el XVI Congreso Europeo de la Asociación Europea de Enseñantes con participación de más de 150 delegados pertenecientes a 24 países.
En dicho congreso además de tratarse los temas internos de la Asociación y su situación, se han dedicado sesiones a analizar la estructura europea en materia educativativa, los proyectos transnacionales, la colaboración y desarrollo de acciones conjuntas ante las instituciones europeas y el apoyo a las nuevas secciones de la Europa del este.
Parte importante en las sesiones de trabajo lo ocupó el dedicado a la exposición de acciones y actividades por parte de las diferentes secciones nacionales oficiales entre las que la de Canarias ocupó un lugar destacado.
Resaltar que en la parte estatutaria y de elección del nuevo “Bureau”, máximo órgano europeo de la Aede, el profesor italiano Silvano Marseglia fué elegido Presidente Internacional y el profesor canario José Manuel Vega Pérez primer Vicepresidente Europeo. Las tres vicepresidencias europeas restantes correspondieron en el proceso electoral a Suiza (Janine Bezaguet), Hungría (Irina Goluveba) y Bélgica ( Sophie Malinowski).
El resto de los miembros del Bureau, Secretario General (Francia), Tesorero (Luxemburgo), y los miembros del Comité pertenecen a Italia, Malta, Rumanía, Francia y Bélgica.
En la trayectoria del presidente de la sección de Canarias, José Manuel Vega, destacar que ya fue vicepresidente europeo en dos ocasiones y miembro del comité en otras dos, dándose la circunstancia de que en esta última ocasión ha sido elegido vicepresidente Primero en su ausencia por motivo de vuelos de regreso y con el apoyo de más del 90% de los asistentes.
De esta forma, Canarias, una vez más, está en primera línea de la única Asociación oficial europea de esta amplitud que se pone una vez más al servicio de toda la sociedad canaria y europea.
PARA CONTACTAR CON EL PRESIDENTE EN CASO DE QUERER AMPLIAR INFORMACIÓN, LE ROGAMOS LLAME AL Nº 629 25 52 82
ASOCIACIÓN EUROPEA DE ENSEÑANTES SECCIÓN CANARIAS
CIF – G35301472
Apartado de Correos - 3590
Las Palmas de Gran Canaria. España
http:www.gobiernodecanarias.org/educación/usr/aede
E-mail: aede@gobiernodecanarias.org
Sobre mi paisaje. Por Javier Estévez
Sobre mi paisaje
Dicen que el mejor viaje siempre es el de vuelta a casa. A mí me duele
volver. Fundamentalmente porque desde el aeropuerto hasta mi casa debo
atravesar uno de los paisajes más horribles que pueda un ser humano
contemplar.
Sobre mi paisaje
Javier Estévez
Dicen que el mejor viaje siempre es el de vuelta a casa. A mí me duele volver. Fundamentalmente porque desde el aeropuerto hasta mi casa debo atravesar uno de los paisajes más horribles que pueda un ser humano contemplar. Es un infierno visual, un paisaje enfermo de viruela, salpicado vergonzosamente por urbanizaciones, naves industriales, desmontes, solares poblados por escombros, vertidos, tendidos eléctricos que rayan el paisaje, carreteras que atan ciudades entre sí y caminos que desean llegar a todas partes pero que no se entienden ni desde la lógica de la propia gravedad.
Transitar a través de nuestra geografía, por nuestras comarcas costeras, por los intersticios rurales que resisten entre las grandes áreas metropolitanas, nos conduce a reflexionar sobre ese sentimiento de amor y odio que se proyecta sobre nuestro territorio.
El paisaje nos habla fielmente de los individuos que lo habitan, de los hombres y mujeres que forman una comunidad, de su manera de vivir, de comer, de trabajar, de sus ilusiones y hasta de sus creencias y anhelos. El ser humano es capaz no sólo de transformar la naturaleza en paisaje por su acción. Lo es, incluso, por su mirada ya que para que exista el paisaje es necesario que exista el ser humano. El paisaje es, por lo tanto, un producto del espíritu humano vertido sobre una realidad natural concreta.
Ante esta realidad, ante este escenario desolador, ante este paisaje malherido por un proceso de transformación acelerado, incontrolado e irreflexivo que le ha hecho perder la escala e incluso el sentido de ser, no puedo dejar de preguntarme el por qué esta ignorancia, el por qué este abandono de nuestros mejores espacios rurales, periurbanos y litorales, arruinados la mayoría o destrozados por intervenciones que más que construir o conservar, los han destruido sistemáticamente, siendo pocos los espacios restaurados o rehabilitados. ¿Qué pensarán de nosotros quienes nos visiten?
No pretendo exponer ninguna fórmula para la puesta en valor del paisaje, para su conservación, para su recuperación, pues no la tengo y no creo que exista sólo una solución. Creo que deben ser un conjunto de ellas, pero todas ellas apoyadas por un esfuerzo imaginativo que esté a la altura de las circunstancias. Recuperar nuestro paisaje deteriorado no es una cuestión de fe. Es una responsabilidad y un reto apasionante.
En este contexto, pues, es duro regresar. Quizás porque escuece hondamente saber que tu existencia está condenada a desarrollarse sobre un escenario donde hay una ausencia hiriente de espacios abiertos, de espacios profundos sin elementos que distorsionen o rompan la escala, el ritmo, por no hablar de las texturas, de los colores y hasta de las formas.
Menos mal que en este cuadro que les acabo de pintar, aún resiste el mar.
HIMNO DE GRAN CANARIA. José Antonio Luján
HIMNO DE GRAN CANARIA
José Antonio Luján
contertulios llegan a Cairasco con cierto grado de satisfacción porque
el Cabildo ha convertido Sombras del Nublo en himno de la Isla. Y antes
de que se empiece a abordar cualquier otro tema, Pepe Roque, en un
santiamén, transcribe la letra que se sabe de memoria desde hace casi
cincuenta años y la ha entonado en mil ocasiones, cuando el vino de
media tarde afina los gaznates de la parranda, o en los ya lejanos
tiempos laguneros cuando la seducción juvenil ponía a tiro a una
chicharrera en flor en las estribaciones de Tacoronte.
José Antonio LujánLos contertulios llegan a Cairasco con cierto grado de satisfacción porque el Cabildo ha convertido Sombras del Nublo en himno de la Isla. Y antes de que se empiece a abordar cualquier otro tema, Pepe Roque, en un santiamén, transcribe la letra que se sabe de memoria desde hace casi cincuenta años y la ha entonado en mil ocasiones, cuando el vino de media tarde afina los gaznates de la parranda, o en los ya lejanos tiempos laguneros cuando la seducción juvenil ponía a tiro a una chicharrera en flor en las estribaciones de Tacoronte. Marcial Pulido le echa un vistazo y, sin ton ni son, rocía el papel con posos de café y unas gotas de libación espirituosa para que el comentario pareciera romántico y bohemio. Dice que ‘sombras’ no hace referencia a lo oscuro ni a lo opaco, sino que su sentido es de cobijo y calidez hogareña. El texto, puro regionalismo, ofrece dos partes simétricas con idéntico verso inicial. La primera describe el paisaje de las cumbres (‘riscales’, ‘cadenas’, ‘montañas’) salpicado con sensaciones de nuestra elemental gastronomía (‘queso’, ‘vino’, ‘gofio’), prolongado en el amor sensual (‘besos de mujer canaria’) y en la estampa de la mujer laboriosa en el ámbito doméstico (‘mi amor en el telar’). Como trasfondo, el agua cantarina del barranco, la alegría colectiva del canario. Es la naturaleza y la pasión como máxima aspiración del isleño (‘¿qué más puedo desear?’). En la segunda parte, Néstor Álamo, su autor, nos presenta el Nublo como un altar, piedra divina en una tierra nimbada de magia, donde la naturaleza cumbrera se sigue expresando en contrastes de dualidades grandilocuentes (‘nieve y sol’, ‘fuego y lava’), trascendida en una hermosa expresión (‘piedra lunar’) que sintetiza la existencia del hombre en su doble dimensión de realidad y sueño. El texto culmina con una invocación a la piedra/tierra como ámbito de asiento solariego, identificación del yo lírico por razones de nacimiento, y con vivos deseos de seguir viviendo y amando en el cobijo de su sombra, que es la Isla toda, mecida por el mar. Un mar que connota libertad y apertura al mundo. El Nublo y su sombra, alma y canción eterna de la Isla.
José Antonio Luján Henríquez es Cronista Oficial de Artenara y Secretario de la Junta de Cronistas Oficiales de Canarias
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El hambre no sabe de leyes. Por Gloria Betancort Brito
El hambre no sabe de leyes
frecuencia a mi mente y a mi corazón llega la melodía y la letra de una
sentida canción que en el colegio con mis alumnos tantas veces canté y
desmenucé. La canción repite con certeza y con fuerza el estribillo que
dice así: “Embarcan bajo la luna queriendo buscar fortuna; son pocos
los que la encuentran, son muchos los que la buscan. Dice el comisario
que no están en regla; el hambre no sabe ni entiende de leyes.,,”
El hambre no sabe de leyes
Por
Gloria Betancort Brito
En estos días, otra vez, un cayuco a la deriva, 14 muertos y otros destrozados. No sé, sigo de majadera pensando, buscando cuál será la solución y no la encuentro desde el pensamiento y el razonamiento de nuestro querido Primer Mundo. Ya ni tan siquiera quiero mencionar y repetir la emigración de los canarios a tierras americanas o africanas; no, esto me está sobrando porque todos tenemos derechos a contemplar el sol y a sentir en nuestros rostros la caricia del aire desde cualquier rincón de nuestra Tierra.
Escribo estas líneas y pienso en todos ellos, en los sueños apretados de aquellos padres de familia que desesperados ven como las vidas de sus hijos se les escapa por no contar con un pedazo de pan, por un puñado de arroz, por una porción de mandioca; pienso en tantos jóvenes que sin porvenir no quieren repetir esta estampa cruel de la vida y dejar que el hambre y la miseria sean sus compañeras inseparables hasta que la muerte termine con sus sueños, ilusiones y esperanza en esta vida, porque en la otra, estoy segura que tienen los primeros puestos.
Escribo estas líneas y el dolor y la rabia, la impotencia se apodera de mí; en un mundo posible paraíso para todos, cuando la cultura avanza más y más, ¿por qué tienen que prevalecer el poderío de unos pocos, lo material frente a la persona, los argumentos políticos frente la angustia de los que no tienen voz, de los que permanecen callados, de los pobres de nuestro planeta, de aquellos explotados por un colonialismo afrentoso y deshumano?... ¿por qué?
En nombre de ellos quiero proclamar los derechos humanos a los cuatro vientos, aunque no se cumplan, quiero repetir que la Tierra es de nosotros y no del que tiene más, quiero pedir corazones abiertos a la acogida, a la fraternidad universal, a un mundo sin divisiones; pensarás que es pura utopía, mañana podrá ser hermosa realidad.
“EMBARCAN BAJO LA LUNA QUERIENDO BUSCAR FORTUNA…
Dios quiera que llegue un día en que a la gente del norte el corazón se le ensanche más amplio que el horizonte”. Que las hipotermias no terminen con la vida de aquellos que jugándoselo todo se lanzan a desconocidos sueños y esperanzas, que el Atlántico no sea el océano de la guadaña cruel de la muerte, que sea el mar de la prosperidad y de la concordia, que sea la ruta de valientes navegantes que unen fronteras.
Que este reguero de muertes se acabe de una vez, que se acaben esos centros de retención de inmigrantes que “escachan” la dignidad y son inconstitucionales, que se les busque solución aquí o en sus países de origen. Que un día las futuras generaciones puedan gritar con fuerza que la vida para todos es preciosa.
Porque… NO HABRÁ RAZAS NI COLORES, SÓLO HABRÁ TRIGO Y MUCHO AMOR Y EL MISMO SOL ARROPARÁ Y CALENTARÁ CADA CORAZÓN, VENGA DE DONDE VENGA. Y EL SUEÑO DE LA ALDEA GLOBAL SE PALPARÁ EN CUALQUIER RINCÓN DE NUESTRO QUERIDO PLANETA.
GLORIA BETANCORT BRITO
Septiembre de 2008
La Escuela que soñamos. Por Gloria Betancort Brito
La Escuela que soñamos
en el último tramo del curso escolar, cuando mayo y junio comienzan su
carrera en esta alocada vida que llevamos, en el pueblo se vive toda
clase de espectáculos,( padres buscando el “Cole” que presente mejores
ofertas, hijos queriendo permanecer con sus colegas de siempre,
profesores totalmente entregado a las evaluaciones, notas y la
promoción o no promoción). Todos esperando al fin, las vacaciones
soñadas, las fiestas del verano, los proyectos para el descanso… Por
otro lado los grandes almacenes y las agencias de viajes ofertando
consumo al por mayor y el paraíso para unos días en los que hay que
gastar, consumir, pasear porque así está en el programa, mientras más
lejos, mejor, aunque al final termines agotado.
LA ESCUELA QUE SOÑAMOS
Yo me pregunto, al ver, al sentir, al palpar que no se vive “a pleno pulmón”, si no nos estaremos equivocando, si estaremos dando a la vida su justo valor, si realmente gozamos y nos encontramos con el descanso, si los viajes abren nuestras fronteras y nuestra cultura, si nos ayudan a descubrir nuestro querido planeta y su gente, si nuestro corazón se va llenando de amigos, de hermanos, si este descanso nos ayuda a descubrir lo importante que somos, si nos hace querernos más. Vacaciones, las carreras y el agobio del curso escolar han terminado, dormimos un poco más, los mayores nos reunimos con los viejos amigos, a los pequeños y jóvenes se les da más libertad, se les organiza el tiempo libre, se les deja gozar de las fiestas, pero…¿ se aprovecha este tiempo para hablar, para compartir la aventura que llevamos en nuestro interior, para hacer proyectos de “vuelos altos”, para expresar nuestro cariño, para comprobar los objetivos alcanzados durante el curso en el proyecto educacional, para ponernos el termómetro de los valores y ver en que nivel estamos?
Ahora, después de estos pensamientos que salen de mi inquietud, de ese mirar la realidad que me deja desconcertada, no quiero dejar sin sentido el título que encabeza esta comunicación, quiero decir lo que siento y si me equivoco, perdonen y paciencia.
Hace unos días observé en un canal de televisión de nuestra zona la angustia que unos padres tenían porque a sus hijos los habían mandado para un instituto de Guía, al que por lo visto se le ha hecho mala prensa, (que si niveles, que si disciplina, que si profesores, que si idiomas…); rabia no, pero asombro si sentí. Desde luego, los padres están en su derecho de elegir el centro educativo para sus hijos, siempre que se pueda; lo que no estoy de acuerdo es en desprestigiar la labor de profesores que ponen alma vida y corazón en su vocación, me consta y por eso lo defiendo. Creo que el centro no es lo más importante, siempre que haya respuestas educativas. Lo importante es que todos: padres, educadores, vecinos… nos empeñemos en crear entre todos una escuela que sea motor de la justicia, la libertad, la democracia, la solidaridad; una escuela que mire hacia el futuro y no a unas notas frías y pasajeras; una escuela que logre el milagro de permitir que también el alumno con mayor dificultad llegue a tener el saber necesario para el ejercicio de la libertad y de la solidaridad. Creo que los contenidos educativos es necesarios y muy importantes si el fin último, la meta final es lograr que la educación alcance toda la hondura que la persona tiene que llegar a ser. De lo contrario engendraremos cerebros por serie y en distintos escalafones por un lado los alfas, por otro los omegas, por otro los sin rostro… y seguiremos abriendo la gran brecha de la desigualdad que reina en nuestro mundo, el gran abismo del individualismo y la indiferencia que nos va aniquilando poco a poco a todos.
Por todo esto, desde esta querida y familiar página, animo a los padres, primeros y principales actores de la educación de sus hijos, a hacer de la familia la principal escuela para la vida. En un mundo donde todo se compra y se vende, donde todo está sujeto a las leyes de competencia, la familia es el espacio de la gratuidad. No convirtamos nuestros hogares en celdas individuales donde cada uno hace lo que le da la gana sin pensar en los demás, donde el “altar” de la televisión preside los cuartos de estar como un sagrario preside una iglesia, un altar que invade todos los espacios desde la cocina hasta los dormitorios. De cara a la educación de los hijos esta cuestión será siempre fundamental. Los datos del propio Ministerio de Educación confirman que la horas de TV-Internet de los niños y adolescentes son muchas más que la horas lectivas que tiene un año. Muchísimas más que las horas de conversación con los padres, que las horas de encuentro con sus amigos, que las horas colaborando con el pueblo, que las horas brindando solidaridad, que las horas profundizando en el vivir y convivir, que las horas aprendiendo a ser tolerantes y a brindar ternura. De ustedes, principalmente depende. Pensemos para nuestros niños el centro que nos parece mejor, es en derecho y un deber; pero más que nada soñemos comprometidos en el acompañamiento que necesitan estas bellas semillas para que se convierta en buenos frutos para toda la humanidad.
La realidad de nuestro querido mundo nos tiene que interpelar; dejemos de asombrarnos teóricamente por los contrastes tan grande que aparecen en las noticias y caigamos en la cuenta que todos los habitantes de este planeta son dignos de felicidad, de un bienestar. Estos son datos que nos revelan que todavía la educación para la justicia está en pañales, que lo individual prima sobre lo comunitario, que la solidaridad brilla por su ausencia:
- El gasto de los hogares españoles en consolas para videojuegos se duplicó en 2007, vendiéndose 2,2 millones por valor de 488,2 millones de euros, según datos del Anuario Nielsen 2008.
- En Etiopía los niños son vendidos por un euro, en Iberoamérica el 20% de los niños son esclavos, en Afganistán más de 2300 niños trabajan de 8 a 12 horas diarias para fabricar nuestro consumo, en tantos lugares de la Tierra los niños trabajan, no reciben educación, no juegan, se mueren de hambre.
- El 33% de la población infantil de Canarias viven por debajo del umbral de la pobreza.
- Los menores inmigrantes no acompañados continúan almacenados en los centros de emergencias de Canarias.
- Los debates sobre el cambio climático están suponiendo un buen negocio para unos cuantos, los riesgos asociados al calentamiento del planeta se convierten en una oportunidad para invertir y, por supuesto “forrarse” y ser galardonados
Cantidades de realidades que comentamos fríamente cuando vemos los desastres del mundo por la tele, la prensa, la radio; cantidades de realidades amargas a las que nos vamos acostumbramos e incluso culpando a las mismas víctimas.
La verdadera educación sólo se logra cuando ayuda, empuja a al alumnado a comprometerse de lleno con su entorno, en las realidades y situaciones de la vida. Nuestro ejemplo y cariño serán los primeros instrumentos. Y, volviendo a los institutos de Guía, me atrevo a afirmar con pleno conocimiento que los dos ( el I.E.S Guía y el I.E.S. Santa María de Guía) tienen profesores totalmente dedicados a la educación, profesores que intentan construir una escuela “cálida”, una escuela de vanguardia en cuanto a contenidos, metodología y contenidos; una escuela en la que son ingredientes prioritarios: el amor, la ternura y la acogida; una escuela en la que los padres, las instituciones y los vecinos son imprescindibles. Sólo uniéndonos todos podremos lograr un futuro en el que lo comunitario esté por encima de este individualismo que nos va aniquilando poco a poco.
No olvides que dependiendo de lo que sembremos recogeremos.
“LA GENTE MÁS FELIZ NO ES NECESARIAMENTE LA QUE TIENE LO MEJOR; SINO AQUELLOS QUE SIMPLEMENTE APRECIAN LO QUE ENCUENTRAN EN EL CAMINO; LOS QUE BUSCAN, LOS QUE SE COMPROMETEN, LOS QUE AMAN. PORQUE SÓLO ELLOS CONOCEN EL VALOR DE LAS COSAS QUE DEJAN IMPRESIONES DURADERAS EN SUS VIDAS.”
ENSEÑEMOS A CAMINAR FELICES Y REALIZADOS POR LA VIDA.
GLORIA BETANCORT BRITO
Firmemos la paz con la naturaleza. Por Javier Estévez
Firmemos la paz con la naturaleza
Javier Estévez
pensarían ustedes si yo afirmara categóricamente que hoy es el día
mundial de la miseria pobreza? Pues seguramente rumiarían lo siguiente:
o éste está tan despistado como un indio en una película de romanos o
es tonto de remate al decir lo mismo de manera consecutiva con
diferentes palabras de igual significado. Y lo les pregunto ¿no sucede
lo mismo cuando hablamos de medio ambiente? Por ejemplo, ¿qué
diferencia hay entre estas dos afirmaciones? asistimos impasibles a la
degradación del medio, y asistimos impasibles a la degradación del
ambiente. ¿No estoy diciendo lo mismo? ¿No son sinónimos medio y
ambiente? Pues bien, hoy toca ser reiterativos porque es el día mundial
del Medio Ambiente, o sea, del medio medio o del ambiente ambiente,
como a ustedes guste.
Firmemos la paz con la naturaleza
Javier Estévez
Por lo general, me dan urticaria los días mundiales, sean de lo que sean. Me parecen una tremenda estupidez, qué quieren qué les diga, aunque venga el listo de turno a asegurarnos que son una buena excusa para concienciar a la población sobre el tema en ciernes. Dejémonos de una vez de gilipolleces. El ser humano solamente toma concienza de algo por dos rutas: una es la vía del padecimiento, que desgraciadamente es lo habitual; la otra es la vía sensitiva que, o bien es congénita o bien se inocula vía educativa. Y sanseacabó.
Hoy en día, hablar de medioambiente es guay, suena chachi y más si eres voluntario y luces camisetas con eslóganes de salvar hasta la madre que te parió, si hace falta. Y no te digo si estás en la onda algoriana, ese desvergonzado, con antecedentes de poco menos que presidente, que se forra a costa de toda una desgracia.
Porque la degradación de nuestro entorno, del planeta, es la mayor de las desgracias que puede sufrir en la actualidad el género humano. Ahora bien, en esta contaminada sinergia quien pierde únicamente somos nosotros. Si desaparecemos de la faz de la tierra, por nuestra estulticia y sinsentido, que no les quepa la menor duda de que la vida en el planeta continuará. La historia del planeta registra peores cataclismos que el que actualmente nos autoinfligimos y ya ven como la vida se empeña en emigrar de nuevo a los continentes, a las islas y a los océanos.
El nivel de deterioro ha llegado a tal extremo que ya no valen medias tintas. Ahora sí que nos la jugamos. ¿De qué vale tener un crecimiento anual del 10%, pleno empleo, superávits y que Di Stéfano vuelva a golear en el Bernabeu si no se puede vivir sobre este planeta de tanta mierda que nos ahoga? Si es que respiramos veneno, comemos veneno y cagamos veneno. El ciclo de la vida está intoxicado, emponzoñado. Somos el muladar del sistema solar.
Los avances, las conquistas en el campo de la convivencia y el bienestar resultan innegables, que duda cabe, pero en el balance nunca se ha querido incluir lo que quedó masacrado en el camino. Se debe tener presente que las cuentas están muy mal hechas y que el modelo no puede seguir justificándose por un crecimiento económico tan insostenible como irrelevante, al menos cuando se adjuntan al balance de la contabilidad los costes ambientales.
Debemos firmar la paz con la Naturaleza. Queda mucho camino por recorrer. Debemos llegar hasta donde seamos capaces de entender que los procesos de continua renovación, es decir la archimencionada como desconocida sostenibilidad, son los que permiten perdurar a los vivos. Al respirar transparencia, el aire purificado por la vegetación fecunda la vida en todos los rincones. Al beber limpidez, el agua funda paraísos allí donde le dejamos. Al multiplicarse la multiplicidad juega a ser eterna, a burlar las leyes más constantes del Universo que son precisamente las del desgaste continuo.
Lo escrito anteriormente me ha traído a la memoria el verso explosivo de Pessoa: El verde de los árboles es parte de mi sangre. Lo dicho: debemos firmar la paz con la naturaleza. Vayan pensándolo.
Viento. Por Javier Estévez
Viento
Javier Estévez
Aristóteles, bebiendo de la teoría de las cuatro raíces de Empédocles, redujo la realidad a tan sólo cuatro elementos: el agua, el fuego, la tierra y el aire. De estos cuatro elementos, solamente el aire permanece indomable a las ansias de dominación humana. El resto, hace siglos que fueron sometidos. El viento es la única forma que tiene el aire de manifestar su albedrío; por eso el viento es el elemento que mejor representa la libertad.
Viento
Javier Estévez
Aristóteles,
bebiendo de la teoría de las cuatro raíces de Empédocles, redujo la
realidad a tan sólo cuatro elementos: el agua, el fuego, la tierra y el
aire. De estos cuatro elementos, solamente el aire permanece indomable a las ansias de dominación humana. El resto, hace siglos que fueron sometidos. El
viento es la única forma que tiene el aire de manifestar su albedrío;
por eso el viento es el elemento que mejor representa la libertad.
Dejemos hablar al viento, Onetti, con su peculiar lenguaje. El viento en las ventanas gime, insiste, empuja, ulula. Emite un sonido bronco y profundo. El paisaje muestra una coreografía que desata el miedo en los humanos: el mar pespunteado, los árboles desdoblados, la hojarasca improvisada que se mueve sobre los adoquines como las olas avanzan y retroceden sobre la orilla. Las nubes desfilan en el cielo abierto al igual que los pensamientos cruzan nuestra cabeza. El viento bien nos libera bien nos atemoriza, como los dioses.
Mientras que muchos religiosos históricamente amedrentaron a los hombres citándoles al demonio a través de sus variadas denominaciones, la razón de muchos de ellos les liberó de las tinieblas a través de los miles de apelativos que tiene el viento: alisios, tramontano, mistral, cierzo, galerna, lebeche, poniente, siroco, simún. El viento es más conocido que el demontre. Yo imagino a Eolo como un dios celoso y traicionero. Su celo atacó a otros dioses que vegetaban sobre el garoé herreño, en el pino extático de Teror o en el drago inverosímil del jardín de Franchy. De igual manera segó el dedo de un dios basáltico que los humanos habían idolatrado a pesar de su manifestada y presumida condición pagana.
El mismo viento que impulsó a veleros y fragatas, el que ataca los nervios, trae y lleva indistintamente alegrías y tristezas. Las palabras ascienden con el viento y con las hojas que secuestra a los árboles taciturnos y caducos. Si hoy arriban a nuestros oídos voces sugerentes e inesperadas, probablemente no fueron pronunciadas teniéndonos a nosotros como destino. Hablar con este viento es como soltar una botella al mar con un mensaje desesperado en su interior: no sabremos nunca que orilla la recibirá. Y mientras el viento desnortado despeina un fragmento del planeta, los astros permanecen en el firmamento ajenos a toda esta bulla terrenal. Una última curiosidad: mientras finalizaba estas letras ha sonado en el dial la célebre canción de Dylan: blowing in the wind, y es que la última palabra, en estos casos, siempre la lleva el viento.
Primavera
Primavera
por Javier Estévez
A veces siento que llego tarde a todo. Y este año he prolongado ese sentimiento con la primavera. Sucede que durante este invierno, yo he dudado de la primavera. La hemos ninguneado tanto que cualquier diccionario de la lengua española tendría que incluir la siguiente acepción: estación de tránsito entre el invierno y el verano. Sala de espera del estío.
Primavera
por Javier Estévez
A
veces siento que llego tarde a todo. Y este año he prolongado ese
sentimiento con la primavera. Sucede que durante este invierno, yo he
dudado de la primavera. La hemos ninguneado tanto que cualquier diccionario
de la lengua española tendría que incluir la siguiente acepción:
estación de tránsito entre el invierno y el verano. Sala de espera del
estío.
Sin embargo, entre mis dudas, florece la siguiente pregunta: ¿hay mayor manifestación de la vida que la primavera? No deja de ser significativo y hasta sintomático que el dios de los cristianos muriera y resucitara durante la primavera. El triunfo definitivo de la vida sobre la muerte tenía que ocurrir durante esta estación; los dioses sólo renacen en la primavera.
Con la primavera se inicia el tiempo de la recolección. Es un regreso involuntario a nuestra condición primaria y salvaje. ¡Cuánto placer hay en el primitivo acto de subirnos a un árbol, escudriñarlo, escoger una de las piezas que nos ofrece y consumirla inmediatamente! Lo mismo se siente cuando comemos con las manos. En ese momento aparcamos nuestros nombres particulares para sacar a flote el Homo sapiens colectivo y feroz que aún portan nuestros genes. Es el instinto animal que, sorprendentemente, aún nos sobrevive. Y así nos vemos devorando fresas, nísperos, guayabos, ciruelas o los plátanos mayeros paridos en cualquier finca que sobreviva a este tiempo de incrédulos.
No estoy seguro, pero yo creo que el pasado 16 de febrero a las seis y cuarto de la mañana el canto bohemio y enigmático de un túrdido anunció la llegada de la primavera. La primavera es algo más que una estación. Es el tiempo que sucede cuando algo está en su mayor vigor y hermosura. Las aves son las principales beneficiadas de la explosión que supone la nueva estación. Toda su actividad sexual se concentra en este periodo. El canto arrebatado de un capirote, de un linacero, o de un canario de monte transporta serotoninas que mejoran el estado de ánimo y la líbido de la hembra. El incremento de horas de luz aumenta a su vez el apetito sexual. Las tórtolas hacen de tortolitos y se cortejan en los pretiles de las azoteas y en las ramas quebradas de los laureles. El otro día leí una iniciativa para eliminar las tórtolas de nuestros parques. Seguro que el que la concibió hace tiempo que ni copula ni cree en el amor. Malos tiempos para la pasión.
La resurrección no es patrimonio exclusivo de los dioses. Las abejas salen de la colmena para realizar los llamados vuelos de purificación, durante los cuales expulsan los excrementos acumulados en el interior de su cuerpo durante todo el invierno, se desperezan y resurgen para inspeccionar los campos y pecorear. Son las mamporreras de las flores. La libación no deja de ser una felación en toda regla del reino animal al reino vegetal. La manifestación sexual de las plantas reside en la floración. Sin flores no hay paraíso. Ni primavera, evidentemente.
Es difícil percibir la primavera. El otoño llega con sus lluvias. El invierno acuchilla con sus fríos. El verano se dilata con sus ardores. Pero ¿y la primavera? ¿Dónde está el azahar prometido de los naranjos, la flor quimérica que exhiben las madreselvas, o los arroyos que se precipitan desde las montañas ahogados en su propio caudal? La primavera se ha convertido en un acto de fe. Da la sensación que sólo habita en los termómetros. Las praderas se pueblan de grúas ciclópeas que apuntan a los cielos en vez de catervas de amapolas que ensangrienten el paisaje.
La ciudadanía se manifiesta en aras del progreso, de la civilización. Queremos más derechos pero menos deberes. En este exigente escenario, nadie protesta por la degradación de la primavera. Esta civilización no cree en la primavera. No la necesita. Sin embargo, una minoría silenciosa aún recita el credo del poeta: nos podrán quitar las flores, pero no la primavera.







