Carlos Aguiar. Por Santiago Gil


Santiago Gil
Hace veinticuatro horas que mi vida es un flashback constante. Aparecen recuerdos y vivencias de más de veinte años, desde aquellos interminables partidos de chapas en la plaza cuando salíamos del colegio hasta cada uno de los amores que nos inventábamos y escribíamos con tiza a todas horas por las calles. Fastidia saber que ya no dispondré del punto de vista de la única persona que vivió más de media vida junto a mí muchos de los momentos más mágicos y sublimes. En el fútbol, por ejemplo, Carlos también estaba tocado por los dioses, y si no llega a ser por el maldito asma que tanto refrenó su vida, yo estoy seguro que hubiera llegado donde le hubiera dado la gana. Algo parecido pasaba en los estudios: siempre era el empollón de la clase, aunque jamás ejercía como tal, o por lo menos nunca se chuleaba como lo hacían otros con un par de sobresalientes. Estuvimos juntos en clase, que se dice pronto, los ocho años de EGB y luego los dos últimos años de instituto, y también todas las horas de ocio entre medias, las mañanas de los sábados y los domingos, y posteriormente en las primeras parrandas, en las sonadas borracheras de cuando descubrimos el alcohol o en el acercamiento a los primeros amores. No tuvo suerte con las mujeres. Nunca entendí por qué, pero le hirieron más de una vez, y le costó mucho remontar el vuelo, y de hecho, por lo que me cuentan de sus últimos años, incluso le dejaron herido de muerte hace un tiempo.
Bueno, Carlos, cambio de caballo y de voz narrativa en pleno texto. Prefiero seguir hablando contigo y tenerte cerca, a lo mejor rememorando algún recuerdo, o cantando a voz en grito Querida o Penélope de Serrat, o algo del canalla Sabina que descubrimos recién salido aquel directo que tanto nos acompañó en las primeras farras de mediados de los ochenta. Es imposible hacerse a la idea de la desaparición para siempre de aquellas personas que piensas que van a estar al otro lado del teléfono toda la vida. Tú bien lo sabes porque lo viviste de cerca hace poco con tu padre, otro gran tipo, y con tu tía, y de hecho buena parte de tu tristeza reciente venía de esas pérdidas que tanto te dolieron. Podría ponerme de nuevo serratiano y cantar contigo la Elegía de Miguel Hernández. Lo hago en silencio como mismo lo hicimos los dos más de una vez entonando los versos que María Teresa Ojeda nos ponía en las clases de Literatura del instituto. Anoche, por cierto, también estuvo por el tanatorio María Teresa. Pues imagínate, destrozada: para ella éramos sus hijos, y siempre presumía de nosotros como de sus mejores alumnos: nos enseñó a amar la literatura y nosotros nos dejamos enamorar fácilmente por versos y argumentos sin los que no hubiéramos concebido la vida en los años siguientes. Ya digo que pasa siempre, que no somos capaces de asumir las ausencias definitivas que nombraba Benedetti. Tú bien lo sabes porque siempre viste más allá que todos nosotros, y posiblemente fuera por esa visión más panorámica y real del mundo que vivimos por lo que caíste primero que nadie en el desasosiego y la tristeza. “Un manotazo duro, un golpe helado, un hachazo invisible y homicida, un empujón brutal te ha derribado”. Lo escribo de memoria como lo cantaba Serrat. Así estoy ahora Carlos, “sintiendo más tu muerte que mi vida”. Igual me acerco dentro de un rato al cementerio a despedirte, o igual no tengo fuerzas y me quedo recordándote y recordándonos en cualquier banco de un parque o delante de un mar que hoy está más bravío y gris que otras veces: una vez más todo se ajusta a nuestro ánimo, y el mar, que en el fondo no deja de ser el espejo de nuestras propias almas, no podía nunca aparecer azul y radiante esta mañana. Siempre estarás detrás de cada renglón que escriba porque una y otra vez me preguntaré qué pensará Carlos Aguiar de todo lo que vaya escribiendo. Un placer haberte conocido, amigo. Por aquí andaremos cuidando tu memoria y los muchos buenos ratos que nos regalaste.
4 de enero de 2008.
Diseño gráfico de José Miguel Valdivia.
La ruta del enyesque
GUÍA
GÁLDAR
|
Bar Casa Pepe |
928 880 682 |
Gáldar |
|
La Cueva |
928 880 236 |
Gáldar |
|
La Fragata |
928 883 296 |
Gáldar |
|
Restaurante Alcori |
928 883 674 |
Gáldar |
|
Restaurante Farallón |
928 897 220 |
Gáldar |
|
Restaurante Marisquería La Fragata |
928 883 296 |
Gáldar |
| Restaurante Los Paragüitas | 928 551 077 |
Gáldar |
AGAETE
|
Cápita |
928 554 142 |
Agaete |
|
Casa Romántica |
928 898 084 |
Agaete |
|
Restaurante El Cápita |
928 554 142 |
Agaete |
"Las islas de nuevo encontradas”. F. H. Guarch
"LAS ISLAS DE NUEVO ENCONTRADAS": otra visión de la colonización de Canarias
En
el libro “Las islas de nuevo encontradas”, Fernando Hernández Guarch realiza un recorrido cronológico por todo el periodo de la
conquista de Canarias. Fija
la posición de los contendientes, aborígenes y castellano, y de otros
actos de la conquista como la iglesia y los portugueses. Busca
realzar un relato ágil y documentado de cómo fueron los hechos
principales, sus protagonistas y las consecuencias que tuvo para los
naturales de las islas. Incorpora
al intento de conquista de una zona de la Berbería que a su juicio
formó parte del plan de los castellanos y que al no conseguirse dejó
incompleta la empresa de conquista.
Reseña sobre
LAS ISLAS DE NUEVO ENCONTRADAS
Por GORGONIO MARTÍN MUÑOZ
En la
primera página de Las islas de nuevo encontradas su autor, Fernando
Hernández Guarch, nos dice que es una sencilla narración. Esta
afirmación es fruto de la moderación característica del libro, pero su
verdadero valor reside en contar con sentido crítico lo que cronistas,
historiadores y estudiosos han ido vertiendo, en estudios parciales y a veces
subjetivos, sobre la ocupación de las Islas Canarias. La distancia de los siglos
y un mayor y mejor conocimiento de los verdaderos motivos que exploradores y
adelantados tuvieron para lanzarse a la conquista del archipiélago hacen que
esta obra ofrezca al lector, de forma cohesionada, la visión amena y ágil
de los hechos que llevaron al sometimiento de las Canarias a Castilla.
Un lenguaje
actual, resuelto y al tiempo riguroso; unas pocas ilustraciones, significativas
y cuidadosamente seleccionadas, y una edición manejable hacen de Las islas
de nuevo encontradas un texto de importancia para todo aquel que se interese
por nuestro archipiélago, bien porque habite aquí o porque como turista o
viajero se inicie en el conocimiento de este territorio.
Gorgonio
Martín Muñoz.
Elogio a Miguel Santiago. ALEJANDRO C. MORENO
ES UN INMENSO HONORY UNA ABSOLUTA ALEGRÍA
QUE HAYA NACIDO EN GUÍA
TAN GLORIOSO HISTORIADOR.
TAN LAUREADO ESCRITOR
ESTUDIOSO DE LA FILOLOGÍA
TORRENTE DE SABIDURÍA
Y EMINENTE INVESTIGADOR.
¡OH! ADMIRADO PAISANO
ILUSTRE E INMORTAL GUIENSE
DISTINGUIDO CIUDADANO
¡OH! INSIGNE CANARHIENSE
AMADO Y QUERIDO HERMANO
PARADIGMA HISPANENSE.
MAS INFORMACIÓN
El día de mañana. Por Santiago Gil

Santiago GilSupongo que el día de mañana ya ha llegado. Quedaba lejos cuando nos lo repetían a todas horas nuestras abuelas y los maestros que trataban de hacer de nosotros hombres y mujeres de provecho. Siempre te estaban preguntando que qué querías ser cuando fueras mayor. Quedaba bien elegir lo que a uno le daba la gana, y nunca había nadie que pusiera pegas a nuestras ilusiones más o menos improvisadas. A nosotros, la verdad, nos daba lo mismo ese día indefinido y lejano al que pensábamos que nunca acabaríamos llegando. Uno en la infancia piensa que va a estar en el reino de la felicidad y de la anarquía toda la santa vida. Luego llega, no sabemos cómo, ni a partir de cuándo, pero un buen día nos vemos tomando decisiones que marcan el futuro de nuestra existencia. Desde que nos decantábamos por Ciencias o Letras en el instituto ya estábamos escribiendo nuestro gran parte de nuestro porvenir, y por tanto de este futuro que cada cual lleva como buenamente puede.
Uno sueña siempre con vivir el día a día y con no estar pendiente de un porvenir que ni controla ni sabe siquiera si va a transitar con el resto de los humanos que vayan sobreviviendo. De niño jamás pensábamos en el mañana. Decíamos que sí, que estudiábamos para ese día lejano, y hasta repetíamos de carrerilla que queríamos ser abogados, periodistas, médicos o delanteros de la Unión Deportiva Las Palmas. Pero era una forma de callar a los previsores y de seguir a los nuestro sin dar más explicaciones. Todo aquello era una entelequia que no tenía nada que ver con la improvisación de nuestros juegos y con el único objetivo que marcaba nuestras vidas: divertirnos y estar activos y contentos todo el santo día. Lo demás era el aburrimiento, el sopor de la escuela, las misas interminables o los días en cama cuando llegaba cualquier infección de garganta o andabas con un empacho de dulces, de nísperos todavía verdes o de higos cogidos furtivamente después de un día de solajero. Supongo que hubo un momento en que sin darnos cuenta nos alcanzó por fin ese día de mañana en el que ahora seguimos viviendo temerosos y siempre pendientes de la subida de las hipotecas, de la estabilidad laboral y de una salud cada día más delicada y vulnerable. No tiene nada que ver este trasiego diario que no nos deja tiempo para ser nosotros mismos con la intensidad de los días en los que sólo importaba el presente más palpitante e inmediato.
Sí es cierto que hay preguntas para las que es mejor no encontrar respuestas jamás. Aquel juego que estilábamos para quitarnos de encima a los más previsores se acabó convirtiendo en realidad. A lo mejor no somos todo lo que dijimos que queríamos ser cuando nos preguntaban por un futuro que nos importaba tres pitos, pero yo creo que en la mayoría de los casos lo que se decía se ha ido cumpliendo, y ahora te ves de periodista, de médico o de abogado y te preguntas qué diablos tiene que ver eso con tu vida. O te ves en el paro, o bien mirando de lejos tus sueños, y te respondes con argumentos todavía más descorazonadores, entre otras cosas porque nadie decía entonces que quería ser un pobre infeliz sin oficio ni beneficio, y al que repetía que no quería ser nada, que todo le daba igual, se ponían a buscarle salidas laborales sobre la marcha. Me imagino que para acallar tanto coñazo acabaría aceptando lo que le pronosticaran, aquello de tú tienes cara de maestro, de cura o de arquitecto. Nadie decía que teníamos cara de borrachos, de parados depresivos o de hombres con mucha mala suerte y peor vida. Pero ya digo que el día de mañana se presentó de improviso y puso a cada uno donde le dio la real gana. Ya no salimos a la calle henchidos de ilusiones y con la única intención de divertirnos y no desperdiciar un solo segundo de nuestra existencia. Si añoramos la infancia es precisamente por esa anarquía atrevida que no derrochaba nada de lo esencial y de lo que realmente valía la pena, y porque además era la época del descubrimiento constante y de la creencia en todos los sueños. Ahora no es que malvivamos, que cada cual seguro que tiene sus momentos de gloria y sus querencias, pero ya nadie nos pregunta por el día de mañana con la misma intención que en aquellos años. Ahora ya no te permiten cambiar y decir lo que te dé la gana para quitarte de encima a los inquisidores. Eres lo que eres y estás donde estás, y a veces lo mejor es no pensar en ese día de mañana. Piensas en él porque prácticamente vivimos demorando todos los planes y los sueños, y estamos más pendientes de los pagos que nos quedan que de las alegrías que podamos encontrar. También asusta pensar que al paso de otros veinte o treinta años el referido día de mañana nos convertirá en aquellos viejos que se sentaban a esperar a las parcas en los bancos de la plaza grande. Ya no podemos decir, por ejemplo, que queremos ser delanteros centro del Guía o de Las Palmas, y tendríamos que dar muchas explicaciones si siendo abogados o electricistas decimos que queremos ser fontaneros o médicos, o viceversa. Ya somos lo que somos, y no se espera mucho más de nosotros, o se espera que seamos consecuentes con lo que elegimos en su día o con lo que nos ha tocado. Siempre se puede cambiar por completo el argumento de la historia y romper todo lo que parecía previsible, pero la mayoría deja que todo discurra como está, y se deja llevar, siempre nos dejamos llevar: por más que creamos que somos nosotros los que andamos, suele ser el azar el que marca las rutas. Ya digo que llegó ese día de mañana en el que todos nos querían ver como hombres provecho. Nadie nos dijo que el paso del tiempo acrecienta nuestra condición de mortales y nos vuelve más temerosos y previsores. Cada vez nos quedan menos alas para intentar volar. De niños incluso soñábamos con poder volar algún día, pero ahora sabemos que los golpes de la caída duelen y a veces se vuelven incurables. Andamos asegurando todo lo que tenemos, y hasta nuestros huesos están tasados con una cuota mensual que garantiza unos euros a quien nos sobreviva. No me imagino de niño pensando en esas previsiones. Nos preguntaban por ese futuro y contestábamos lo primero que nos venía a la mente. Era como un juego. Y además nunca pensábamos que llegaríamos a rendir cuentas por aquellas intenciones improvisadas, pero mira por donde aquellas preguntas tenían trampa. Y cuando lo descubres ya no tienes tiempo para soñarte distinto a lo que eres.
Enero de 2008.
Diseño gráfico de José Miguel Valdivia.
La tienda-bar de Quenque. Por Juan Dávila
Por Juan Dávila-García
En Guía de Gran Canaria, en el lugar conocido por el Callejón del Molino (continuación de la calle Luís Suárez Galván), está ubicada la tienda bar de Vicente Estévez, más conocido por Quenque. De su padre heredó el nombre, aunque a éste se le conociera como “Vicente cueva”. De sus hermanos solo recuerdo a Carmela, casada con Gabriel, más conocido por “Grabiel el tigre”, matrimonio éste que obtuvo un premio nacional de natalidad dada la gran cantidad de hijos que procrearon, entre ellos Juan, conocido por “albeador” también llamado “Juan el de Mausa” y Pedro, que era poco menos que el albeador oficial de Guía –valga la redundancia-.
La tienda-bar de Quenque fue inaugurada, según me han manifestado algunos vecinos, en el año 1933; sin embargo, otros sitúan su apertura en 1936. Sea como fuere, esta tienda sigue abierta para gozo y alegría de muchos guíenses. La vetustez de la misma es indiscutible, primero Quenque, que contrajo matrimonio con una Díaz, hermana del gran luchador Salvador, Díaz más conocido por el “Pollo de Anso”, y ahora sus hijos, le han dado al lugar un extraordinario significado, ya que visitar tan emblemático establecimiento nos transporta a otros tiempos no muy lejanos, donde el pisco de ron, el cacho de queso y el puñado de manises hacía muy felices a cuantos nos acercábamos al mismo. Desde hace algunos años el enyesque más preciado de esta tienda-bar es su exquisita “garbanzada”, la cual preparada con un gran mimo y dedicación, hace las delicias de cuantas personas se acercan hasta ella; está aderezada con jamón serrano, chorizo, bacón, cociéndose los garbanzos con abundante caldo de pollo, lo que hace que se convierta en un verdadero manjar. Al igual que otros establecimientos situados en Guía de estas características, algunos ya desaparecidos, visitar la tienda-bar de Quenque se hace más que obligatorio para todas las gentes que visitan nuestro pueblo, ya que la excelente garbanzada que allí se sirve no tiene parangón en ningún otro establecimiento de la zona por mucha categoría que tenga el mismo. El mismo Braulio en su canción “el rap de la polla”, la cita con la elocuencia que merece.
Quenque fue un trabajador infatigable, y mientras su mujer atendía la tiendita él trabajaba como albeador juntamente con sus hermanos citados. Recuerdo que en los años cincuenta de la pasada centuria nos acercábamos a Casa Quenque mis amigos y yo, y allí entre cantaretas y copeteos pasábamos unos ratos de los más divertidos y alegres; fuera la hora que fuera, jamás Quenque tenía prisa por cerrar, lo que hacía que todos nosotros después de un día de juerga terminásemos la misma en tan emblemático establecimiento.
Vicente Estévez, alias Quenque, fue una excelente persona y se hizo merecedor del respeto y la admiración de todos sus vecinos. Su padre, que yo recuerde, se casó al menos en cuatro ocasiones, por lo que su descendencia fue muy numerosa, Quenque siempre estuvo muy unido al resto de sus numerosos hermanos. Algunas veces nos acompañaba a pescar a la Baja y Pasopalo, donde siendo un niño iba con mi padre y su tío Paco mano.
La tienda-bar de Quenque, debido a su excelente gastronomía y a su tipismo se ha constituido en todo un icono en este tipo de establecimientos; un solo plato, la garbanzada, ha hecho que su nombre haya rebasado la frontera de nuestro pueblo y que su existencia sea conocida en toda la isla. Indiscutiblemente, hablar del casco antiguo de Guía sin nombrar la Casa de Quenque es algo así como obviar la gran calidad de nuestro queso de flor, que también en esta tienda-bar se sirve con bastante generosidad.
La bodega ha dejado de existir, la tienda de Arturo parece peligrar, esperemos que la Tienda de Quenque nunca desaparezca, por el bien de cuantos hacemos uso de ella, y que la misma siga siendo santo y seña de nuestra añeja historia, tan brillante en algunos casos y tan denostada en otros. Guía, al igual que La Laguna, siempre presumió de estos típicos bares, allí se le llaman “guachinches”, y no es cuestión que la desidia prive a nuestro pueblo de algo tan emblemático, no nos merecemos que esto ocurra.
Nota: “Grabiel el tigre” vale, ya que así se le llamaba en Guía.
E-mail: jocdavila@yahoo.es
El médico guiense Miguel Gordillo y Almeida (2)
Incluye nueva información remitida desde La Habana.
Por ALEJANDRO C. MORENO y MARREROEn este caprichoso afán de continuar profundizando en la vida y obra de diversos personajes guienses ilustres que -por unas u otras circunstancias- hoy se presentan como completos desconocidos en su pueblo natal, esta vez trataremos de acercarnos a la figura del médico, periodista, poeta, escritor y geógrafo Miguel Gordillo y Almeida, uno de los máximos referentes de la literatura nacional cubana del s.XIX.
Miguel Gordillo y Almeida, hijo de Pedro Gordillo y Dña. Josefa Almeida, nace en la ciudad de Guía de Gran Canaria el 6 de Marzo de 1824, siendo bautizado dos días más tarde en la Iglesia Parroquial de la entonces villa. En el Seminario Conciliar de Las Palmas de Gran Canaria cursó la enseñanza básica y, más tarde, inicia la carrera de Filosofía y Artes, estudios que concluye en 1843 -con nota de sobresaliente- en la Universidad de La Habana. Poco después, en este mismo centro universitario, se licenciaría (también con notas de sobresaliente) en Ciencias Naturales.
Pero no acabaría ahí su laudable expediente académico, pues en el año 1850 obtiene en la Universidad habanera (y con idénticas notas de sobresaliente) la Licenciatura en Medicina y Cirugía. De este modo, según información que hace unos días se nos ha remitido desde Cuba, el Dctor. Miguel Gordillo y Almeida figura como miembro fundador de la Sociedad de Estudios Clínicos de La Habana (1879), primera de su clase fundada en el país. Además, conocemos también que publicó diversos artículos científicos en la Revista de Estudios Clínicos de La Habana entre los que destacan “Benéfica influencia de los vejigatorios aplicados a la región renal durante el primer período de la fiebre amarilla” (1883), “Casos de abscesos hepáticos observados en mi práctica” (1886), “Naturaleza y tratamiento del tétanos” (1890), etc.
Por otro lado, el periodista José Antonio Pérez Carrión, en su obra dedicada a los canarios en América (publicada en La Habana, 1897), escribía que Miguel Gordillo había sido uno de los más ardientes y decididos defensores del periódico “El Mencey”, un diario que -como explica Gregorio Cabrera Déniz- fue fundado en La Habana en 1864 para defender los intereses de los isleños establecidos en Cuba. Asimismo, Eliseo Izquierdo, en su trabajo sobre los periodistas de las Islas Canarias, recoge que Miguel Gordillo y Almeida no sólo fue habitual colaborador de “El Mencey” sino que también llegó a ser redactor del referido periódico.
En su faceta de geógrafo, sabemos que Miguel Gordillo fue autor de numerosas publicaciones bibliográficas tales como “Compendio de Geografía de España” (1878), “Compendio de la Geografía Física de la Isla de Cuba” (1879), “Compendio de la Geografía de la Isla de Cuba” (1882), etc. En este sentido, según palabras de la estudiosa Paloma Jiménez del Campo, esta última obra suya -editada en verso- obtuvo un enorme éxito, ya que se agotaron dos ediciones y se hizo una tercera considerablemente aumentada que contenía una primera parte sobre nociones generales de geografía y una segunda en la que se define la distribución político-administrativa de la isla incorporando la nueva división en provincias establecida después de la Paz de Zanjón.
Aparte de todo ello, Miguel Gordillo también fue Catedrático de Literatura y de Ciencias Físicas de la Universidad de La Habana, así como un reconocido verseador y poeta, pues dejó escrita muchísima poesía que fue publicada en diversos periódicos de la época.
Sea como fuere, no hay duda alguna de que aunque el Dctor. Miguel Gordillo y Almeida estaba muy lejos de Canarias, siempre mantuvo una estrechísima vinculación con su tierra de origen, ya que hacia el año 1862 -siendo Alcalde de la villa de Guía de Gran Canaria Salvador Martín Bento- nuestro paisano encabezó desde La Habana una iniciativa con el fin de recaudar fondos económicos para la realización de un puente sobre el llamado Barranco de Las Garzas.
Acerca de este asunto, la historiadora Ana María Quesada Acosta nos dice que debido a que en un principio era imposible llevar a cabo la realización de la referida obra de ingeniería únicamente con las donaciones de los ciudadanos residentes en Guía, la Corporación Municipal de entones optó por ampliar la suscripción pública a la Isla de Cuba, lugar donde residía una importante colonia de guienses. De esta manera, la comisión cubana estuvo constituida por el Miguel Gordillo, Francisco Rodríguez, Juan Cruz, Blas Falcón y Lorenzo Bento (médico, hijo del insigne poeta guiense Rafael Bento y Travieso), quienes aportaron desde La Habana un total de 14000 reales. En definitiva, como escribía Quesada Acosta, el puente del Barranco de las Garzas (al igual que el llamado Embarcadero de la Playa de Rio, en las inmediaciones de Llano de Parras) fue realizado por el ingeniero Juan León y Castillo, concluyéndose las obras en el año 1866. Así las cosas, en el periódico “El Ómnibus” se publicó que tanto las autoridades como los suscriptores decidieron que debía ser colocada una lápida en él con los nombres de las personas que habían contribuido económicamente; sin embargo, parece ser que esta idea no llegó a cristalizarse, pues a pesar de que el puente es una absoluta realidad, la placa no está donde debiera.
Miguel Gordillo -según expresa Cristóbal García del Rosario- fue Miembro de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Las Palmas desde 1866. Además, Eliseo Izquierdo indica que Gordillo también figura como uno de los fundadores de la Asociación Canaria de La Habana, de la Asociación de la Beneficencia y de la Asociación de la Protección Agrícola de Cuba, siendo miembro de su Directiva durante muchos años.
El periódico canario-cubano “La Voz de Canarias”, de fecha 2 de Noviembre de 1884, informaba a sus lectores que el Dctor. Miguel Gordillo había abierto en la ciudad de La Habana varios establecimientos de hidroterapia, concretamente en las calles Galvano, San José y Barcelona.
Por último, el Prof. Cioranescu, nos dice que el ilustre médico y escritor guiense Miguel Gordillo y Almeida muere en La Habana (Cuba) el 22 de Febrero del año 1898. No obstante, nosotros estamos completamente convencidos de que este pequeño trabajo de investigación sobre su persona ha hecho que -al menos por unos minutos- nuestro querido y admirado paisano esté más vivo que nunca. Para él vaya nuestro recuerdo, nuestro reconocimiento, nuestro modesto homenaje.
AGRADECIMIMENTOS: A D. Luís Regueira Benítez, Archivero del Museo Canario, por su colaboración e impagable ayuda en esta investigación; a D. Antonio Aguiar Díaz (Director de este periódico) por las fructíferas gestiones realizadas con la Isla de Cuba y que sirvieron para cerrar definitivamente el presente trabajo, así como también al Dctor. D. Gregorio Delgado García por la valiosa información remitida desde La Habana. Muchísimas gracias.
BIBLIOGRAFÍA:
ÁLAMO HERNÁNDEZ, Néstor: “Para la historia de Guía de Gran Canaria, del Juzgado y de otros asuntos”. Santa María de Guía, 1931. ARTILES, Joaquín y QUINTANA MARRERO, Ignacio: “Historia de la literatura canaria”. Las Palmas de Gran Canaria, 1978. CABRERA DÉNIZ, Gregorio: “Canarios en Cuba, un capítulo de la historia del archipiélago”. Las Palmas de Gran Canaria, 1996. CIORANESCU, Alejandro: “Diccionario biográfico de canarios-americanos”. Santa Cruz de Tenerife, 1992. GARCÍA DEL ROSARIO, Cristóbal: “Historia de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Las Palmas”. Las Palmas de Gran Canaria, 1981. GONZÁLEZ-SOSA, Pedro: “Canónigo Gordillo, un genio de la discordia”. Las Palmas de Gran Canaria, 2001. GONZÁLEZ-SOSA, Pedro: “Guía de Gran Canaria, primero villa después ciudad”. Santa María de Guía, 1997. IZQUIERDO PÉREZ, Eliseo: “Periodistas canarios, siglos XVIII al XX”. Islas Canarias, 2005. JIMÉNEZ DEL CAMPO: Paloma: “Escritores canario en Cuba, literatura de emigración”. Las Palmas de Gran Canaria, 2003. PÉREZ CARRIÓN, José Antonio: “Los canarios en América”. La Habana, 1897. QUESADA ACOSTA, Ana María: “Artífices de la arquitectura del ochocientos en el Ayuntamiento de Santa María de Guía” (Boletín Millares Carló). Las Palmas de Gran Canaria, 1996. RODRÍGUEZ PADRÓN, Jorge: “Primer ensayo para un diccionario de la literatura en Canarias”. Islas Canarias, 1992.
OTRAS FUENTES CONSULTADAS:
- Archivo y Hemeroteca del Museo Canario.
REFERENCIAS MÉDICAS EMPLEADAS EN ESTE TRABAJO (facilitadas desde La Habana por el Dctor. D. Gregorio Delgado García):
• Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Est. Antiguo No 5967.
• Delgado García G. Historia de la enseñanza superior de la medicina en Cuba. 1726-1900. Ed. Cien. Med. La Habana. 1990.
• Memorias de las tareas que han ocupado a la Sociedad de Estudios Clínicos de La Habana. Imp. Militar de Roges y Pérez. La Habana. 1907:55.
• Trelles Govín CM. Biblioteca Científica Cubana. Ciencias Médicas. Ingeniería. Tomo II. Imp. Juan F. Oliver. Matanzas. 1919:418.
"Gracias a la vida": una velada musical variada y concurrida
Un grupo de músicos, unos profesionales y otros menos, ofrecieron en el Casino de Gáldar un concierto suigéneris.
Bajo la dirección musical de Pepe Mejías, el Casino de Gáldar nos
ofreció ayer día 27 de diciembre una velada musical especial, con la
participación de numerosos músicos y cantantes que interpretaron varios
géneros (bolero, tango, vals, cha-cha-cha, baladas, swing y clásica). Se dio la feliz circunstancia de que concurrían músicos y cantantes de los tres municipios del noroeste grancanario. Bonita experiencia.
27 de diciembre de 2007. Pepa Díaz
La iniciativa de realizar este concierto suigéneris nació el pasado julio, cuando Pepe Mejías y Mary Nati Saavedra realizaron en este mismo local un encuentro de boleros.En esa ocasión se sugirió la idea de repetir actos de este tipo. Pepe Mejías recogió el guante y, esta vez, además, acompañado por músicos y cantantes no sólo de Gáldar, sino de Guía y Agaete.
En esta noche, inmersa en estas fechas tan mágicas como son las navideñas, pudimos escuchar no sólo boleros, sino otros géneros como son tangos, baladas, y música clásica, intentando con ello hacernos volver la vista atrás, recordar y dar gracias a la vida por todo lo que nos ha dado. Porque “gracias a la vida” fue el título del concierto.
PARTICIPANTES
Mari Nati Saavedra: una mujer que ha dedicado su vida a la música y cuya voz emociona.Mery Ojeda: toda delicadeza y ternura en sus canciones, con una voz tan dulce que nos traspasa.
Carmen Estévez: temperamento, voz y un don especial para conectar con el público.
Pedro Forteza: apasionado de todos los estilos musicales, con una voz profunda y fuerza en su expresión.
Yone Rodríguez: joven timplista, cuya madurez musical deja atrás la promesa que fue. También tocó el banyo.José Carlos Cubas: percusionista, acompañó en todos los boleros y en el chachacha interpretado por el grupo Amnesia.
“Los Muchachos”: José luis, Sergio, Miguelo, Jesús, Dani y Saúl.Tras catorce años de existencia forman un perfecto ensamblaje de voces e instrumentos.
Marita Schafer y cuatro de sus hijas, Ana Sofía, Johanna, Marta y Fraya, quienes pusieron punto y final con dos piezas clásicas.
Y el Grupo Amnesia, compuesto por Pepe Mejías, director, al piano y voz, Antonio Aguiar, en el bajo, y Emilio Sosa a la batería, y además de organizando y dirigiendo musicalmente esta velada.Este grupo actuó hace un año en el Aauditorio Alfredo Kraus, con motivo del 33 aniversario de Braulio en el mundo de la música.
Son sobre todo un grupo de amigos que se reúnen para tocar y pasarlo bien; si también consiguen recordar, no parece que el recuerdo se traduzca necesariamente en melancolía.
Pepa Díaz Mendoza
Gracias a la vida…y también a Mejías
Redacción de GuiaDeGranCanaria.Org
El pasado 27 de diciembre disfrutamos de un cálido ambiente musical en el Casino de Gáldar en el que un grupo de músicos, aficionados y profesionales, nos ofrecieron un variado repertorio que llegó a la música clásica pasando por el bolero, el cha-cha-cha, la balada, el swing y el tango. La iniciativa de Pepe Mejías al organizar, de manera absolutamente desinteresada, un evento de estas características constituye, en nuestra opinión, el mayor logro de la velada. Esto y la participación de las 20 personas que se sumaron a dicha iniciativa.
Pepa Díaz, ejerciendo de presentadora, nos guió, durante algo más de dos horas, a lo largo de la velada con profunda conexión con el público. Pero que no todo fue música, sino también nos deleitamos con humor “de lujo”. Y es que Mejías “pilló” a Pedro Forteza por sorpresa y, gracias a esa “encerrona”, disfrutamos del humor costumbrista, con el que nos identificamos todos, y que llenó la sala de auténtico sabor canario. Con la excelente habilidad de comunicar que lo caracteriza, el salón en su totalidad se divirtió con la anécdota con la que nos obsequió Forteza.
Cantar, pero cantar con el alma al desnudo y enseñando todo el sentimiento, es lo que inventó Carmen Estévez, quien sorprendió, al menos a quienes no habíamos tenido el placer de escucharla, con un “chorro de voz” que nos puso la piel de gallina.
De la elegancia en el bolero de Mari Nati Saavedra ya fuimos testigos el pasado mes de julio, y en esa noche ha vuelto a demostrar que le sobran sentimientos “para cantarlos”.
El ingrediente dulce de éste cocktail musical lo añadió Meri Ojeda con su cálida y tímida voz.
“Empastaditos”, como dicen los músicos de verdad, y con solvencia profesional, sonaron “Los Muchachos”, brillando el sonido de la percusión tan intensamente que “cegaba”.
Si a todo lo anterior, añadimos un timple en las manos de Yone Rodríguez, virtuoso músico de este instrumento, resulta un espectáculo de lo más original.
Como colofón, y como si de otro acontecimiento diferente se tratase, una entrañable estampa familiar de Marita Schafer y sus hijas Ana Sofía, Johanna, Marta y Fraya, quienes interpretaron dos piezas de música clásica con tal naturalidad que parecía que nos encontrábamos en el salón de su casa.
Esta variada y original mezcla de sentimientos provocó el reconocimiento del público que se plasmó a través de un colosal y duradero aplauso en una sala absolutamente sonriente.
Una vez terminado parece fácil, pero ¿cuándo repetimos, señor director?
Redacción de GuiaDeGranCanaria.Org
INFO DEL CONCIERTO DEL PASADO VERANO












