El traspatio. Javier Estévez

(relato e-real)

por Javier Estévez

Llevo varios días tumbado en la cama. Lo que no consiguieron los consejos de mi secretaria, quien a diario me advertía que suavizara el ritmo de trabajo y me tomase unos días de descanso, lo hizo una lumbalgia. Apenas puedo moverme y solo me incorporo para ir al baño y a la cocina, donde cada mañana mi madre deja varios tuppers con comida preparada.

Hasta hace tan solo un momento estaba inmerso en esos océanos de silencio, tumbado boca arriba, mirando el techo con las manos enlazadas tras la nuca y dejándome abrazar por el aire fresco que entra a través de las ventanas que había abierto hacia el traspatio.  Solo se oía mi respiración, profunda, cadenciosa, placentera. Así de relajado estaba cuando comencé a oír a alguien barriendo afuera.  No se oían voces.  Ni pasos. Solo el sonido característico que produce el roce intermitente de una escoba en el suelo.  Quien lo hacía barría con fruición y con empeño, a tenor de lo intensos que llegaban sus barridos a mis oídos. En ocasiones, se pausaba y se oía con gran nitidez cómo arrastraba las macetas por el suelo, como si estuviera cambiándolas de sitio. Luego se reiniciaba de nuevo la tarea que para mi sorpresa ocurría  en mi casa y sin que nadie me avisara previamente.

 Por un momento pensé que serían los vecinos limpiando su azotea. Pero no, no podía ser. Agucé todo lo que pude el oído hasta que me convencí plenamente de que quién coño fuese el que estuviera barriendo afuera, lo estaba haciendo en mi traspatio. No eran mis vecinos y no sucedía precisamente en su azotea.

 Evidentemente, me pudo tanto  la curiosidad como  la incipiente indignación que empezaba a notar dentro de mí. Sentí la necesidad de levantarme y comprobar de una vez quién y por qué habían entrado en mi casa sin aviso ni autorización siquiera. Me levanté con cuidado, muy lentamente, tratando de esquivar el dolor, pero de nada me sirvió pues una punzada terrible me volvió a sentar. Aún así, conseguí alzar mi cuerpo, no sin entornar los ojos por el dolor, meter los pies en las zapatillas y el resto del cuerpo en la bata, y ligeramente encorvado dirigí mis pasos a través del pasillo hacia la puerta del traspatio.

 Afuera, el  sonido no solo continuaba sino que era más nítido cuanto más me acercaba. Alcancé la puerta, agarré el pomo, giré la llave y abrí. En el traspatio no había nadie y no se escuchaba nada. Me sorprendí al ver lo sucio que estaba el suelo, lleno de flores muertas de las diplademias y de hojas secas de los melindros que el viento de la noche había amontonado junto a unas sillas plegadas que estaban apoyadas en la pared.

 Me volví a la cama con más dolor del que sentía cuando me levanté. Me acosté y traté de calmar la lumbalgia con el calor de la manta eléctrica. No llevaba ni un minuto tendido cuando el móvil comenzó a sonar en la mesilla de noche. Lo alcancé sin esfuerzo y miré en la pantalla para saber quién llamaba aunque mi intención era no contestar.  Al ver el nombre de mi tío no dudé un momento y contesté. Él conocía bien mi casa - hacía dos años que yo se la había comprado a él y él a su vez se la había comprado a sus hermanos tras la muerte de su padre, y quizás por esa razón le conté de sopetón la confusión que había tenido con los sonidos que procedían del traspatio. El silencio con el que respondió a lo que le acababa de contar no me gustó.  

- A ver si va a ser tu abuela – finalmente contestó

- ¿Cómo? – pregunté

- Tu abuela – repitió - Era un mujer especial –dijo separando de manera intencionada las palabras mujer y especial - Muchas veces comentaba que desde pequeña ya veía pasar delante de ella a la muerte. Normalmente no la miraba pero una vez entrecruzaron sus miradas y lo que vio en sus ojos le causó tanta impresión que su reacción fue ponerse a barrer el traspatio sin apartar la vista de las losetas. Pensaba que así no podría evitar su paso pero sí al menos su mirada.

- Ahí va – dije tratando de escrutar el grado de verdad que había en sus palabras.

- No exagero un ápice – aseguró - Yo fui testigo directo de lo que  te estoy contando en dos ocasiones. La primera vez fue con mi hermano Juan José. Una tarde llegó a casa muy asustado porque había empezado a orinar sangre en el trabajo.  Lo único que dijo tu abuela fue un escueto, lo sabía, y en vez de llamar al médico me mandó rápido a buscar al cura a la sacristía. Tu abuelo, al oírla, se indignó de tal manera que advirtió que tan pronto el cura pusiera un pie en su casa,  él saldría por la misma puerta. Ella aceptó su voluntad, que era llamar al médico de inmediato, pero ya sabía que lo de mi hermano no tenía solución. Se pasó varios días barriendo y barriendo el traspatio, hasta que Juan José finalmente murió. Tenía una hemorragia interna… ¿Estás ahí? – me preguntó tras instalarse entre nosotros un incómodo silencio.

- Claro - respondí

- Como no dices nada.

- Porque te estoy escuchando – le espeté – Pero sigue, anda, que aún te queda la segunda vez.

- Tuvieron que pasar muchos años hasta que una mañana, al regresar yo del instituto, encontré de nuevo a mi madre en el traspatio barriendo con la misma escoba y con la misma obstinación que mostró cuando el episodio de Juan José. Sin embargo, esta vez no habló. No dijo nada. No soltó por su boca ni deseos ni malos augurios. Solo barría y barría y a pesar de que mis hermanas le preguntaban qué le ocurría, ella siempre les respondía de igual manera: nada. A la mañana siguiente amaneció muerta en el sofá. Murió con los ojos abiertos en exceso, como si hubiese muerto de un susto, y con el puño izquierdo tan apretado que nunca pudieron arrancarle el escapulario que guardaba. Entendieron que era un gesto de última voluntad y así la enterraron, con la mano izquierda cerrada y el escapulario aún en su interior.

 Luego hablamos de otras cosas, todas sin trascendencia, y todas siempre por iniciativa mía pues no me apetecía colgar. Cuando ya no pude dilatar más la  conversación,  se despidió. Al devolver el móvil a la mesilla de noche noté el sudor de mis manos. Estaba acojonado. De repente me puse nervioso. Traté de tranquilizarme. Abrí el libro por donde  estaba el separador de hojas pero volví a cerrarlo al instante al comprobar que no podría leer.  Estaba tan excitado que no lograría concentrarme. Recordé que el médico me había advertido que en mi situación  lo mejor era evitar el estrés y las inquietudes porque una tensión añadida perjudicaría aún más mi ya ajada espalda.

 Ahora mismo  estoy tumbado en la cama, rígido, más dolorido que nunca. Respiro entrecortado, oyendo mi propio estertor, mientras un ramalazo insoportable, un dolor incorregible me inmoviliza contra mi voluntad. El dolor es tan intenso que no me puedo mover.

 Aún así, puedo oír con increíble exactitud cómo alguien acaba de abrir la puerta del traspatio y cómo la ha cerrado con suavidad. Sus pasos avanzan por el pasillo. Sea quien sea, se acerca poco a poco a mi habitación.

San Roque, junio 2011

 


Pedro Rodríguez asumirá hoy sábado la alcaldía de Guía

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voto_pedro
Tras la victoria en las pasadas elecciones del 22 de mayo, en las que Coalición
Canaria obtuvo la mayoría absoluta en Guía al lograr el 55,
52 % de los votos emitidos, con lo que conserva los diez ediles logrados en el
2007, hoy sábado se celebra el Pleno en el que se reelegirá como Alcalde del municipio a su candidato, Pedro Rodríguez.

Coalición
Canaria  mantiene la mayoría absoluta en Santa María de Guía, al lograr el 55,
52 % de los votos emitidos, con lo que conserva los diez ediles logrados en el
2007, y la alcaldía para su candidato, Pedro Rodríguez.

El Partido Popular incrementa en
uno su número de concejales, pasando a cuatro ediles, y el Psoe pierde dos
ediles, quedándose con un concejal.

Nueva Canarias mantiene al
concejal obtenido en los comicios de 2007, y UPyD logra entrar en el Consistorio
guiense, con un concejal
.

Número total de concejales: 17

Resultados 100% escrutado

  CANDIDATURAS VOTOS CONCEJALES
Color CC-PNC-CCN CC-PNC-CCN 4.837 55,52% 10
Color PP PP 1.962 22,52% 4
Color NCa NCa 754 8,65% 1
Color UPyD UPyD 557 6,39% 1
Color P.S.O.E. P.S.O.E. 456 5,23% 1

FUENTE: INFONORTEDIGITAL.COM


La última sombra

por Javier Estévez















Antes de ser ficción, Macondo ya existía. Era el nombre de una finca de plátanos de la United Fruit que llamó la atención desde niño a García Márquez por su poética sonoridad. De igual modo sucede con Támara, que era como Néstor Álamo llamaba a su ciudad natal en sus primeros artículos publicados en los años veinte del siglo pasado. Támara no fue nunca ficción.  Fue producto de la intuición del joven escritor quien sospechó que el viejo topónimo de Tamaragaldar, relegado en la actualidad a un llano situado al poniente de la Dehesa, denominaba a un extenso y frondoso palmeral cuyo corazón palpitaba justo donde hoy se extiende la ciudad de Guía.

De hecho, no hay foto antigua de la ciudad en la que no aparezca la silueta de algún ejemplar aislado de palmera o algún pequeño rodal distinguiéndose sobre las torres de la iglesia, el torreón mirador y los tejados antiguos. Guía estuvo siempre rodeada de palmeras que testimoniaban con su presencia aquel bosque de palmas que fue relegado tras la conquista por casas de barro y piedra y extensos cultivos de caña. Y entre todas las palmeras históricas que se erguían junto a la ciudad siempre destacó el grupo que se alzaba a poniente, en la trasera de la antigua calle del Agua y cuya mejor panorámica se disfrutaba desde el final del Callejón del Molino.

Nadie supo jamás su edad, pero nadie tampoco dudó que esos ejemplares centenarios ya vivían cuando sucedió la plaga de langosta y la epidemia de fiebre amarilla hace ya doscientos años, o que estuvieron presentes cuando las primeras campanas repicaron repetidamente desde las torres y anunciaron, tras varios siglos de obras, el final de la fábrica de la iglesia parroquial; también bebieron de los riegos de aguas diáfanas que anegaron las primeras plataneras cultivadas en los albores del mil novecientos e incluso asistieron calladas al sonoro ralentí del primer coche que se atrevió a subir por las calles empedradas de la ciudad.

Juntas atravesaron un tiempo inmenso e inimaginable y juntas consiguieron llegar hasta las postrimerías del siglo veinte impertérritas, sanas, sin lesión ni menoscabo. Hoy, de aquellas altas palmeras que el compositor francés Saint-Saëns tuvo el privilegio de   contemplar mientras el alisio mecía sus copas suavemente cada atardecer, y que ninguna tormenta consiguió jamás derribar, solo queda un único ejemplar.

Macondo ya no existe en la realidad. Y en la ficción quedó destruido del todo aunque su final fuese tan mágico e insólito como lo fue su fundación. Támara, en cambio, persistirá mientras su única palmera proyecte como cada tarde su última sombra en la ciudad.

 San Roque, Junio 2011

 Foto: Guía desde el Callejón del Molino en torno a 1890. Autor: Carl Norman. Fuente: Fedac.

 


Fiesta del Queso 2011

El casco de Guía acogió la segunda parte de la Fiesta del Queso 2011


El casco de Santa María de Guía acogió este domingo la celebración de la segunda parte de la Fiesta del Queso, que se convirtió en un delicioso paseo por esta actividad artesanal.

Cerca de cinco mil personas disfrutaron del variado programa de actos, en el que destacó  la feria de gastronomía tradicional y de artesanía  con degustación de quesos y productos de la tierra.

Mientras en la plaza se disfrutaba de las actuaciones musicales de la Parranda Infantil de la Escuela de Música Ciudad de Guía, la agrupación folklórica Noroeste Guiense y Facaraca, en la casa de la Cultura, los alumnos del ciclo formativo de grado medio de Cocina y Gastronomía del IES  Santa María de Guía, trabajaban a destajo para servir un delicioso menú de desgustación,  compuesto de platos salados y dulces, con el queso como principal ingrediente.

La elección se hacía difícil, ya que las mini pizzas de queso de media flor y finas hierbas atraían, pero la boca también se hacía agua ante el vasito de crema de queso de flor con tomates cherry confitados con aceite de Temisas con almendras de Tejeda.

También se hacía muy difícil pasa de largo ante las tartaletas con espuma de queso y nueces con cebolla roja confitada, o el aromático arroz caldoso con verduras de la comarca, y fue casi imposible renunciar aprobar un Guiamisú de flor con miel,  una mousse de gofio escaldado y queso curado, o el chupito de crema de queso con fresas maceradas en vinagre.

La vista a la exposición “Los sabores de una Isla”, una exposición temática en papelería de gran formato de productos artesanos agroalimentarios de Gran Canaria, puso punto y final a este paseo inolvidable por la tradición quesera artesanal de Santa María de Guía.

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FUENTE: INFONORTEDIGITAL.COM



Los médicos que atendieron a Luján Pérez en su enfermedad. Por Pedro González-Sosa

UNA HISTORIA CURIOSA

Pedro González-Sosa

Luján vio la luz en la entonces villa de Guía en 1756, lugar donde también falleció en 1815 por expreso deseo como sucedió con otros ilustres hombres del tiempo pasado y del presente. Resquebrajada su salud a causa de la enfermedad que padecía, pidió a sus allegados la voluntad de trasladarse a su pueblo natal a donde llegó acompañado de su hija Francisca y de su primo Juan González alojándose en la casa que había sido de sus padres en la calle de Enmedio, donde residían, pues le sobrevivieron, sus hermanos María José y Carlos.

Allí convalece de sus achaques pulmonares que cada vez son más frecuentes hasta que en la tarde del 15 de diciembre entrega su alma al Creador, siendo amortajado con el hábito de San Francisco, capítulo de su biografía harto conocido pero que ha sido necesario recordar como complemento de los datos que se ofrecen respecto al conocimiento por curiosidad de quienes le atendieron en su enfermedad para aliviar sus males.

Y conocemos los nombres de aquellos profesionales porque, fallecido el escultor, se inicia un proceso judicial promovido por los médicos que le atendieron y los farmacéuticos que facilitaron las medicinas para remedio de sus dolencias, procedimiento iniciado en noviembre de 1816 cuando los médicos Nicolás Negrín, José López y Antonio Riog, y los boticarios Manuel Sigles y Manuel López firman un poder (cuyo final del testimonio se reproduce para ilustrar estas notas) ante el escribano Pedro Tomás Aríñez a favor de los procuradores Rafael Martín y Tomás Socorro para que les represente en las diligencias que han promovido en el Juzgado del Alcalde Mayor "sobre el cobro de mrs. (sic) que les adeudaba don José Luxán y Pérez, vecino que fue de esta referida ciudad por la asistencia en sus dilatadas enfermedades, les ayuden y defiendan en las propias diligencias activando su pronto despacho y haciendo cualesquiera pedimentos y recursos hasta realizar el cobro". El procedimiento fue algo largo en el tiempo pero al fin pudieron cobrar su deuda según se desprende de las anotaciones recogidas en los documentos que sobre el escultor y su familia guardan los herederos del biznieto del escultor, Teófilo Naranjo y Martínez de Escobar.

Los médicos que entablaron el procedimiento, según se ha dicho, fueron Nicolás Negrín, que ejerció en el Hospital de San Martín entre 1797 y 1838; Antonio Roig ejerciendo en el mismo centro entre 1811 y 1855, que según Juan Bosch Millares "fue el que introdujo en Gran Canaria la medicina experimental y fisiológica"; y Antonio López Rodríguez, que también lo fue en el mismo centro entre 1804 y 1842. En 1815 había en Las Palmas tres boticas o farmacias: la de Luis Vernetta en la calle Remedios, la de Manuel Fernando López en Villavicencio y la de Manuel Sigles en la calle Muro esquina a Fuente, frente a la Plazuela.



Presentación del nuevo libro de Santiago Gil

El próximo jueves, 28 de abril, se presentará en el salón de actos de la Casa de la Cultura de Arucas el libro El Motín de Arucas, incluido dentro de la colección de Episodios Insulares que edita Cam PDS. En la presentación, el autor estará acompañado por el ex alcalde de Arucas, Froilán Rodríguez, el historiador Ramón Díaz, el editor, Plácido Checa y el alcalde del municipio norteño, Juan Francisco Padrón.
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El Señor de la Burrita y el cura Eladio Suárez Estévez. Por Pedro González-Sosa



Pedro González-Sosa

Ignoro las razones que tenía mi abuelo, José Sosa Suárez, para afirmar de forma reiterada, conocida seguramente porque fueron contemporáneos (versión que se transmitió en la familia hasta nuestros días), que la imagen del Señor de la Burrita que se procesiona cada Domingo de Ramos saliendo desde la iglesia de San Bernardo o San Telmo había sido un obsequio de un primo suyo, sacerdote, llamado Eladio Suárez Estévez, aunque nada escrito quedó, al parecer, en aquel archivo. Por averiguaciones de comunes de amigos dedicados igualmente a la investigación de la historia de la ciudad y de la isla, conocemos que la imagen ya estaba en aquella iglesia en 1897 porque Diario de Las Palmas publica en aquel abril su primera salida procesional. Respecto a la procedencia quedó la versión de que vino de Valencia y respecto a su autoría se opina que Mariano Benlliuri, emparentado con la familia Lleó Mira, que vivía en la zona trianera, pudo aconsejar el encargo a cualquiera de los escultores levantinos de la época, sobre cuya autoría se cita como posibles a Juan Dorado y Domingo Pastor.

Eladio Suárez Estévez había nacido en Guía en 1861 como hijo de Santiago Suárez y Petra Estévez, siguiendo los estudios eclesiásticos en el seminario diocesano, y fue hermano de Maximiano, funcionario del Juzgado de Primera Instancia de aquel pueblo y fallecido en Las Palmas "en la calle de Triana" donde vivía la familia, según una nota necrológica aparecida en la prensa de aquel tiempo, y de José, fallecido igualmente en esta ciudad en 1902 cuando viviendo en la calle Toledo de Santo Domingo sobre cuya muerte el periódico de Tenerife Unión Conservadora, en un obituario, lo hizo "farmacéutico" cuando en realidad fue solo empleado de farmacia.

Nuestro Eladio fue coadjutor de la parroquia de San Bernardo cuando la regía como ecónomo Miguel Domínguez Suárez, que por su otras responsabilidades en el Seminario y en el Obispado descargó las parroquiales en su ayudante razón, por la que el cura guiense se ganó el aprecio y simpatía de sus feligreses y en este tiempo se produjo el encargo de la imagen.

En una de las remodelaciones parroquiales el obispo Padre Cueto (que lo fue de 1891 a 1908) lo envió a la de Santo Domingo, donde permaneció cuatro años hasta que nuevamente fue trasladado a San Gregorio de Telde donde falleció en 1908 de cuyo paso por aquella parroquia las crónicas de entonces lo recuerdan como "un hombre de gran carácter", motivo por el que mantuvo enfrentamientos con su feligresía y algunas autoridades, incluido el alcalde.

No obstante, contó siempre con el aprecio y apoyo del prelado para quien, eso también lo recordaba nuestro abuelo, llegó a actuar de secretario -o "paje", como se decía hasta hace poco- en algunas visitas pastorales del obispo y concretamente en la realizada en 1898 a Fuerteventura, en la que formó parte de su comitiva episcopal.

Entre los viejos papeles conservados en nuestro archivo figura un amarillento cuaderno original, llegado a la familia seguramente entre los que dejó Eladio a su muerte donde puede leerse en su carátula: "Pertenece a Eladio Suárez por regalo que le hizo el señor capitán de estas Milicias don Felipe Valdez y Merino, hoy 3 de febrero de 1878" y tiene su firma, según se podrá observar en la ilustración. Contiene además en la primera hoja una anotación que dice: "El título del señor beneficiado don José Valdez [hermano del capitán] del tiempo que sirve esta parroquia. Su fecha 24 de junio de 1825" y recoge la relación de imposiciones pagadas al Beneficio que de forma particular llevaba el mencionado párroco que lo fue desde 1821 hasta 1843 en que cesó, falleciendo en 1845.



"La U. D. L'Avalancha en el Roque Nublo". Por Hermógenes Gordillo Díaz



Por Hermógenes Gordillo Díaz


La U. D. L'Avalancha ha escrito una nueva página, esta con letras de oro, en su corta pero intensa singladura deportiva. Uno de los principales objetivos deportivos del Fútbol Base es unir, aglutinar, aunar, a madres y a padres en torno a jugadores, para formar una verdadera familia deportiva, saliéndose si fuera necesario de los límites que circundan el recinto deportivo.
 
La U. D. L' Avalancha, consciente de la vital importancia que tiene el punto anteriormente expuesto y aprovechando el parón liguero organizó para todos este pasado sábado, una subida al Roque Nublo.

Desde muy temprano en los aledaños de nuestro campo de fútbol y como cada sábado, nos reuníamos no esta vez para disputar un partido cualquiera; hoy disputaríamos un partido fuera de lo común. Todos, jugadores, madres, padres, familiares y afición subiríamos caminando al Roque Nublo; caminata inédita para la mayoría.

Alborozados y satisfechos veíanse los rostros de nuestro Equipo al pie de la Lírica Piedra Lunar, viendo recompensado el esfuerzo de hasta allí llegar, con tan linda algarabía.

A continuación y tras la bajada, se celebró un almuerzo de confraternización en Los Llanos de la Pez, permaneciendo allí hasta bien entrada la tarde.

Es posible que dentro de algunos años no nos acordemos en qué lugar de la tabla clasificatoria quedamos en la temporada 10-11, pero estoy seguro de que en la mente de todos sí quedara, que fue la temporada en que ascendimos caminando, como nuestros ancestros, a nuestro querido Roque Nublo.

Desde aquí quiero felicitar a todos, a  jugadores, madres, padres, familiares y afición por el magnífico partido que hemos jugado.



Santiago Gil, premiado en la IV Edición de los Premios Orobal

El presidente del Colegio de Médicos, Pedro Cabrera, acompañado por miembros de su Junta Directiva, entregó en la mañana del día 6 los galardones de la IV Edición de los Premios Orobal. Se trata de una distinción que pretende reconocer a los mejores trabajos realizados a lo largo del pasado año por haber puesto de relieve tanto la labor de los médicos como el valor de la profesión. En la edición de este año la participación ha superado la veintena de trabajos y, como novedad, se ha incluido una nueva categoría llamada Tomas Morales, pensada para reconocer la valía de artículos de opinión. Al Acto de la entrega de premios asistieron una treintena de representantes de medios de comunicación.
 
Los resultados de los orobales 2010 han sido, Ángeles Reverón del periódico Canarias 7 por un reportaje titulado “La lucha de Celeste por vencer la obesidad”; Ana del Puerto, responsable de  Radio Nacional de España en Las Palmas, por un reportaje sobre “Cuidados Paliativos”; Lorena Díaz y Ángel Hernandez, se alzaron con la categoría de televisión con un trabajo titulado “En busca de la razón”; por último, en la categoría Tomas Morales de artículo de opinión, ganó el periodista, escritor y colaborador de Canarias 7, Santiago Gil. Todos ellos serán nombrados Colegiados de Plata de la Institución, una figura creada por la Institución, para reconocer la especial relación que mantendrá a partir de ahora con estos profesionales de la información. Además, también podrán disfrutar de algunos de los derechos que tienen los profesionales médicos. 
 
El jurado de los Premios Orobal, que está integrado por personas ajenas por completo al Colegio de Médicos, este año ha sido formado por Ana Rodríguez Concepción, presidenta de la Asociación de Parapléjicos y grandes discapacitados físicos de Canarias (ASPAYM Canarias),  Miguel Ángel Díez Alcalde, Médico-Periodista es Anestesista y Rafael López, representante de la Asociación Española de Responsables de Comunidades OnLine.



El Cronista oficial de Guía cede al municipio su biblioteca y archivo documental

El  Alcalde de Guía, Pedro Rodríguez Pérez, y el Cronista Oficial del municipio, Pedro González Sosa, firmaron este martes, un convenio para la cesión al Ayuntamiento de Santa María de Guía de la Biblioteca y el Archivo Documental propiedad del Cronista. En el acto, celebrado en las Casas Consistoriales estuvo presente también la concejala de Cultura, María del Carmen Mendoza.

El Alcalde destacó durante la celebración del acto  la importancia de este convenio que permitirá al municipio conservar una parte muy importante de su legado cultural y subrayó, sobre todo, “la enorme generosidad de nuestro Cronista al ofrecer a nuestra Ciudad el resultado de tantos años de trabajo  e investigación”.

Pedro González Sosa posee una nutrida biblioteca con un rico y variado fondo documental y bibliográfico relacionado principalmente con la Historia de Canarias y, en especial, con la de este municipio, fruto de su labor investigadora a lo largo de varias décadas.

El fondo documental está formado por cerca de setenta carpetas con documentación original y copias de documentos de notable valor histórico referido principalmente a la historia de Santa María de Guía  donde destaca toda la documentación obrante en los archivos Nacional, del Arzobispado, de la Catedral y de la Económica de Amigos del País de La Habana referida al Canónigo Pedro Gordillo Ramos (Santa María de Guía 1773-La Habana 1844), elegido diputado en 1810 y presidente de las Cortes de Cádiz en 1813.

La biblioteca cuenta con numerosos ejemplares, algunos de ellos únicos, referidos a la geografía y la historia de Canarias, donde destacan los relativos a Gran Canaria y a Santa María de Guía así como la colección completa del Anuario de Canarias y  los Boletines de la Real Academia de Historia.

FUENTE: INFONORTEDIGITAL.COM