"Un hombre solo y sin sombra"

Santiago
Gil presenta en Cuasquías su último libro el lunes 23 de abril




Santiago
Gil sitúa a su última novela en un entorno urbano, malévolo y nocturno.

El próximo lunes, 23 de abril, a
partir de las 20.30, el espacio literario Matasombras de la sala Cuasquías se
suma a la celebración del Día del Libro con la presentación de Un hombre
solo y sin sombra
, el título más reciente de Santiago Gil (Guía de Gran Canaria,
1967).

 

El acto contará con la presencia del autor, acompañado por Alexis
Ravelo, uno de los coordinadores del espacio, quien hará algunos apuntes de
lectura de esta obra. 

 
 

Un hombre solo y sin sombra
cuenta la historia de un hombre obsesionado por la pérdida de esa prolongación
personal, y lo hace desde la ironía y con una cierta intención metafórica. La
obsesión diaria del protagonista le lleva a recorrer las calles de Las Palmas
de Gran Canaria en busca de su sombra, pero sobre todo se nos cuenta la
intrahistoria de un personaje maniático y obsesivo que convive con otros seres
no menos sorprendentes y contradictorios.

Ver extracto del libro

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 Santiago Gil


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Apelativos guienses (II)

Cuando no teníamos apellidos (2ª parte)

Siguiendo
la trayectoria que inicié hace unos días y a modo de segunda parte, hoy quiero
continuar con este tema tan sugerente como son los Apelativos Guienses,
partiendo siempre de la premisa del respeto y la consideración hacia todas esas
familias que han lucido estos apelativos con orgullo e hidalguía.
Por Juan Dávila.
Como ya dije
no es mi intención originar en estas familias sentimiento alguno de repulsa
hacia mi persona por expresar la denominación hasta cierto punto graciosa de
sus consabidos apelativos ya que al expresarlos mi respeto es total, y al
mencionarlos lo hago como algo propio de la historia de Guía. Así tenemos:

A los “meicos” y los “chicharos” de Anzo; los “mecos” y
“conejeros”, formados por los matrimonios de Juanito y Pepito Caballero con las
hermanas Rodríguez, Carmen y ¿, y sus hijos, Pepe y Lita, Bella, German, Juan José,
Carmen Rosa y Toni; los “pájaros”, una familia muy extensa mezclada con los
“panaderos” descendientes de Manuel Concepción, Lola, Niña, Rosita, Antoñita, Manolo,
Nieves, Juan, los descendientes de Antonio el pájaro, Lolina y su hermana,
Perico y otros; los “pavos” como se le conocían a los leones que habitaban
frente a la plaza chica, formados por Pablito León padre y sus hijos Santiago,
Pablo, Chano, Pepe, Manolo León y hermanas; los “pianistas” con Paquito
González y sus hijos, Chana, Paco, etcétera; los “cubanos” que estaban formados
por tres familias diferentes, la de Celestina la partera casada con Guillermo
Moreno y sus hijos, Santiago estimado luchador conocido por Cubano I, Ana Rosa,
Mimi, Sarito, Bebita y Felo ex guardia civil; los de María Luisa con sus hijos
Santiago insigne luchador de la lucha canaria conocido como Cubanito II, Felo y
algunos hermanos mas; los de Isidro Galván y sus hijos destacar entre estos a
Salustiano que estaba casado con Pura Alemán Martín cuya hija única esta a la
vez casada con Antonio Moreno Miranda conocido por Nono; los “respingos” que
vivieron en la calle Medico Estévez, familia esta que estaba formada por Juan
Suárez Mendoza casado con Isabel Díaz y sus hijos Lolita, Luís, Milagrosa y
Yaya; los “cascaras” parientes de los anteriores con Pepita cascara en primera
persona y sus hijas e hijos donde destacaban Pepita, Gloria, Pepe, Paco,
etcétera; las “ortegas” hermanas de mi bisabuela formadas Elena, Carlota y
María, que se decían eran muy alegantinas; los “herreros” formados por la
familia de mi abuelo materno Juan García Lorenzo y sus hijos, Juan, Cristóbal,
Pepe y Camilo, -hermanos de mi madre-; los “sordos”, destacaban en esta
familia, Pepe el sordo zapatero, y sus hermanos entre otros Antonio y Mercedes,
casado con Paca Dávila y sus hijos, Carmensa y Paco; los “ferrujes” cuya figura
principal la ostentaba Manuel Armas Santana, y sus hijos Manolo, Efrén y Purita;
los “gatos” una familia bastante numerosa, ya que los componentes de la misma
estaba diseminados especialmente por la Atalaya y Becerril, así teníamos a Julia la gata
y sus hijos e hijas y en Guía casco a Anita madre del que fue insigne alcalde
de nuestro pueblo Juan García Mateos; los “pepiyiyos” formados por los hermanos
Sosa Oliva, Pepe, Pedro, Manuel, Vicente, Isabel, Ines, Fefa, Escolastica,
etcétera; los “suárez” como eran conocidos maestro Pedro Suárez zapatero,
casado con Fefita Ossorio Ortega y sus hijos Manolo conocido por Yoyo, Pepe
llamado el culiche y Paca a la cual se la conocía por suarita; los
“sacristanes”, descendientes de un viejo sacristán (abuelo de Manolo Moreno
Miranda) y sus hijos, Guillermo, Dionisia, Manuel, Francisco ex guardia
municipal, y otros; los “papas”, así se denominaban a Bartolomé Sosa, casado
con Manuela Galván y sus hijos, Urbita, Adilia, Wilgis, Zunilda y Fulgencio;
los “meinas”, formados por la familia de Antonio Aguiar, casado
con Conchita Castellanos y su hijo Antonio muy dado a la electricidad y la
radiodifusión, los cuales también era chirgos, vivieron siempre por encina de
la carnicería vieja.

En estos
dos capítulos he intentado plasmar a todas las familias guíenses, que con más o
menos relevancia lucieron estos apelativos llamativos por su contexto, pero que
jamás significaron desde el punto de vista social menosprecio alguno, para el
conjunto de tantos ciudadanos de mi pueblo que siempre supieron estar a la
altura de las circunstancias revelándose siempre con una gran personalidad,
luchando con gran tesón para que Guía de Gran Canaria fuera un pueblo tenido en
cuenta en cuantos estamentos su nombre fuera invocado. Si este trabajo ha
dañado a alguien ruego mis más sentidas disculpas, nunca fue mi interés así
hacerlo teniendo como premisa fundamental mi mayor respeto a todos ellos.

jocdavila@yahoo.es


Apelativos
guienses (I)


Pancho el cartero

Francisco Ossorio Ortega
PANCHO EL CARTERO

Este personaje sobre el que quiero hablar hoy
destacó por las múltiples facetas que durante su vida desarrollo en Guía las
cuales les voy a comentar a continuación. Su nombre era Francisco Ossorio
Ortega, pero siempre fue conocido por maestro Pancho el cartero, ya que ejerció
como tal durante muchos años en nuestro pueblo siendo el administrador de la
oficina de Correos Juan Ayala. Por Juan Dávila.

Resaltar que era el único cartero existente en
Guía y por consiguiente su misión era repartir toda la correspondencia que
llegaba y que según las estadísticas por mí consultadas referidas a la época era
bastante voluminosa. Aparte de el como cartero de carrera habían otros que
hacían el reparto en las zonas denominadas "rurales" y que tenían una
categoría inferior.

Es interesante resaltar que Francisco Ossorio, fue
en un principio jefe de la prisión del termino judicial, cargo que desempeño
algunos años teniendo bajo sus ordenes a dos auxiliares o vigilantes. Su
profesión de toda la vida fue la de zapatero y una vez retirado del servicio
postal se dedico de lleno a la práctica de la misma.

Siempre fue una persona muy querida y admirada en
Guía, su innata caballerosidad y el estricto cumplimiento de su deber hicieron
que así fuera. Maestro Pancho como zapatero tuvo también una trayectoria
bastante significativa y mucha gente preponderante de nuestro pueblo siempre
confiaron en el para la confección y reparación de sus calzados.

Casado con Antonia Calcines, tuvo tres hijos,
Antonio conocido por Pepene, Carmen y Consolín. Después de jubilado de Correos
realizaba sin beneficio algunas labores relacionadas con el mismo ya que mucha
gente se dirigían a el para que le hiciera los paquetes y le rellenara las
diferentes impresos propios del citado servicio, tales como hojas de
certificados, etiquetas, hojillas para la imposición de giros postales, etc.

Fue el primer Presidente de una Sociedad Recreativa
Cultural, creada por el y otros amigos suyos a principios del siglo XX, que
estaba situada en la casa donde hoy tiene la peluquería Ñito. Maestro Pancho el
cartero fue un hombre importante en Guía dada la gran honorabilidad de la que
hacía gala y por las múltiples facetas que desempeño a lo largo de toda su vida
las cuales siempre llevo a cabo con una elocuente dedicación, de ahí la
merecida estima que hacía su persona le otorgaron sus conciudadanos.

Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

Octubre 2006.



Apelativos guienses (I)

Cuando no teníamos apellidos

Hubo una época en Guía donde muchos de sus vecinos eran
identificados más por sus apelativos que por su verdadero nombre y apellidos. Por Juan Dávila.

La acepción que cada uno tenía guardaba relación con algo o con alguien de su
familia que por los motivos que fueran pervivían así en la mente de sus
conciudadanos los cuales utilizaban el correspondiente apelativo sin ningún
sentido peyorativo todo lo contrario lo hacían con cariño y a veces hasta con
respecto. Eran muchos los que habían y por eso quiero dedicarles este trabajo
con todo el afecto que me merecen –sus descendientes-, que los habrán, aunque
muchos se han perdido con el paso del tiempo pues el devenir generacional y la
casi no utilización de tales apelativos hace que nadie los recuerde. Todos
tenían un punto de partida y solían guardar relación con los nombres de sus
antepasados en la mayoría de los casos incluso se derivaban de las zonas donde
habitaban, otros eran meros nombretes sin relación familiar y que obviamente se
le imponían a una persona determinada por su identificación con algo o con
alguien con el que más o menos tuviera un cierto parecido. Pero lo más
simpático del tema era que tales apelativos se hacían hereditarios y
sempiternos. Así y como ejemplo cuyo contenido ampliare, estaban los de
“erasmitas” apellidados del Pino que vivían en las inmediaciones de la ermita
de San Sebastián, de los que recuerdo a Pedro, Ignacio, Tomas, Antonio, Pepe y
a varias hembras, cuyo apodo les venía de su madre que se llamaba Erasma Roque.
Lo mismo pasaba con los “marinas” cuyo apelativo llevaban el marido y los hijos
de Marina González Álamo, hermana de mi abuela Petra, estos eran, Manuel
Rodríguez, Manuel, Antonio, María de Guía y Marcos Rodríguez González. Los
“vítorinos” cuyo renombre cayo en Manuel González Álamo hermano de mi abuela
también, -y padre de Manolo, Darias, María Teresa, Pepe, Laudelina y Pedro
González Sosa cronista oficial de Santa María de Guía- especialmente como
pseudonimo en sus tiempos de luchador, y que tenía su origen en el nombre de su
madre Vitorina Álamo. Los “blancos” de San Roque, abuelos y tíos de Sayo hoy
artista polifacético, de los que recuerdo a Juan, Adolfo, Camilo, Pino y otros.

Los “salustianós” o salustias, hijos de Salustiano Álamo
que tenía siete hijos, Néstor extraordinario intelectual y compositor de
insignes y emblemáticas obras entre ellas Sombras del Nublo, Fabio, Isidoro,
Conrado, Augusto, Leoncio y Alberto. Los “buenos” formados por Juan bueno y sus
hijos. Los “troyas” con Manuel González el troya y sus hijos, Paco, Cayetano,
Juan Manuel, Dalila y Mari Lola. Los “padrones”, una familia muy extensa, de
los que se decían ficticiamente que tenían su propio cementerio en la Montaña del Gallego,
destacar entre estos a Salvador Padrón Álamo, que fue durante muchos años
primer oficial del Registro de la
Propiedad de Guía, a Braulio Padrón que trabajo en Gáldar en
la farmacia de José María Hernández Otero y otros menos conocidos que residen
en la Atalaya
y San Juan. Los artiles, descendientes de Manolito y Anita Artiles fotógrafos
de Guía. Los “barrabas”, hijos de Blas Mendoza, Blas, José –conocido por Pepito
el de maestro Blas-, Antonio taxista, Manolo, Ignacio, Pino y Pilar. Los
“tigres” cuyo apelativo correspondía a dos familias que no tenían ningún
parentesco, los de Dominguito especialmente su sobrino Perico y los de Gabriel
conocidos por los “cuevas”. Los “porin”, formados por maestro Pedro Estévez
conocido por Pedro porin zapatero y sus hijos Pedro conocido por Perico el brisa,
Paco taxista, Nitin, que trabajo siempre en Gáldar para Federiquito Martín y
posteriormente para Pablo Martinón como chofer y jardinero. Los “barranqueras”,
formados por Cayetano Mendoza marcador de plátanos y sus hijos, Cayetano, Bartolo,
-casado con Nena hija de Francisco Miranda Santiago y Mercedes Ossorio Jiménez
de la finca de las Huertas-. Los “burros”, que estaban formados por dos
familias las cuales no tenían ningún vinculo familiar, los de Domingo conocido
por el burro negro casado con María de Guía Reina González y sus hijos Gaspar,
Domingo y Paca, casada esta con Pepito Molina el ciego y los de Gregorio
Miranda y sus hijos, Pancho, Gregorio, Emerita, Luz Marina y Mari Miranda
Santiago. Quizás de las familias existentes en Guía a las que más apelativos se
les conocían eran a los “chirgos”, “cueteros” y “canutos” todos arrogados casi
a una misma familia ya que algunos de sus miembros unieron sus destinos al
contraer matrimonio entre ellos, los Aguiar y los Vegas, que constituyeron unas
familias con una enorme descendencia, las cuales estaban encabezadas las
primeras por Manuel, Antonio, Ignacio Aguiar Suárez, etcétera, con un montón de
hijos, nietos y sobrinos, destacando entre estos Nicolas Aguiar Jiménez y sus
hermanas, Antonio, Juan Fernando y Ursula Aguiar, -esta ultima madre de los
Caleros-, Manolo, Ñico, Mario, Roberto, Juan Aguiar Moreno y sus hermanas hijos
de Manuel, Eduardo Aguiar y sus hijos destacando entre estos Blas conocido por
el macho insigne músico y sus hermanos, Antonio, Zoila, Ignacio Aguiar Vega
hijos de Ignacio y otros, los hijos de Antonio el chirgo, Paca, Mercedes, Pino,
Antonio y Juan Aguiar Ossorio. Los Vegas con Sebastián Vega conocido por
Chanito el canuto, sus hermanos, hijos, nietos y sobrinos entre los que
destacaban Paco y Manolo, este ultimo también conocido por Fatiga, Chano el
barbero y su hermano Antonio, que eran chirgos y canutos, -este ultimo padre de
nuestro director Antonio
Aguiar Díaz-, en Las Palmas especialmente ubicados en la
calle Tomas Millar recuerdo a Chana y a sus hermanos, en Tenerife a Carmen
casada con un tal Castillo de Gáldar. Hasta en la Habana existía un banco,
-conocido por la banca Vega- cuyo propietario era un canuto de Guía, mi padre
me comentaba que el citado banco brillo esplendorosamente en la época de la
danza de los millones siendo presidente de Cuba Gerardo Machado, en la banca
Vega todos los isleños hacían sus transferencias y operaciones financieras y
que la misma tuvo siempre hasta que llego la moratoria una gran importancia en
toda la isla caribeña.

Este trabajo ha sido realizado con todo el respeto que se
merecen los personajes citados, nunca desde la perspectiva de un sentimiento
peyorativo o despreciativo. Estas familias a las aquí cito son dignas de un
gran reconocimiento y mi afecto y cariño hacía ellas no tiene parangón, muchos
de ellos fueron grandes amigos de mi familia y los más jóvenes míos. Por todo
ello quiero aquí ahora, dejar bien claro mi elogio más sublime a toda esta
gente que como ciudadanos de mi pueblo dejaron una impronta de gran relevancia
en el desarrollo del mismo. He omitido algunas familias adornadas con unos
apelativos muy singulares tales como, los carneros, los pochibios, los pinas,
las ortegas, -que me tocan a mí de cerca pues eran hermanas de mi bisabuela-,
los herreros pseudónimo con que eran conocidos mis tíos, y otras con las cuales
intentare darle forma a una segunda parte de apelativos guíenses.

jocdavila@yahoo.es


Apelativos guienses (II)


Polo

Polo

En la Atalaya de Guía habito un personaje durante muchos
años llamado Hipolito, pero al que todos los vecinos de mi pueblo
llamaban cariñosamente "Polo".
Por Juan Dávila


Su complexión física era la de un ser normal, más bien bajo, regordeto y que siempre lucía una risita hasta cierto punto bastante "jodelona" ya que a pesar de sus limitaciones psíquicas solía tener muy mala leche. Era habitual observar en su indumentaria la boinilla que siempre llevaba encasquetada en la cabeza. Mis recuerdos de este ser se iniciaron en los años cuarenta y lo perdí de vista, cuando siendo muy joven me incorpore a mi destino en el Telégrafos del Estado en Las Palmas, allá por los años cincuenta y algo. Era notorio siempre verlo con su cachimba atravesada y jalando y jalando por ella para que no se le apagara.

Cuando se cabreaba por algo que le hicieran era muy mal hablado, una de las palabras mas comunes en su vocabulario, era el de llamar a cualquiera, -h….de…p-.

Cuando iba a darles las quejas a nuestros padres de alguna perrería que le hacíamos lo que solía ocurrir con relativa frecuencia, tocaba en la puerta correspondiente y a quien le abriera la misma fuera hombre o mujer niño o niña, le espetaba, -Vds., son todos unos h….de….p, su hijo me hizo tal cosa-, y posteriormente más calmado les decía que le dieran algo, dinero, comida, etc. Dentro de esa forma de proceder era una buena persona, su problema radicaba en las pocas luces que tenia. Polo represento un icono de enorme importancia entre nuestros personajes, no era brillante y como se podrá suponer nada inteligente todo lo contrario, pero tenia una forma de vivir muy original. Paco Rivero (qepd) lo acredito como modelo en las muchas fotografías que le hizo.

En los años gloriosos del fútbol norteño, donde teníamos en Guía dos extraordinarios equipos, el mítico Tirma en el casco y el Guíense en la Atalaya, la rivalidad era evidente, y cuando se enfrentaban ambos clubes, nuestro Polo se sentaba en la primera fila de las gradas del campo y de manera elocuente le daba ánimo, lo mismo a uno que a otro, su cortedad imaginativa no le permitían discernir a cual de los dos por lógica debía animar más, su cabeza se convertía en un impresionante galimatías al respecto. Cuando finalizaba la contienda se ponía, junto con muchas mujeres gentes, mujeres, -sobre todo-, a increpar a la gente de Guía –pueblo-, que nos habíamos acercado hasta la Atalaya a presenciar la misma, al le daba igual quien hubiese ganado, se limitaba hacer lo que oía y veía, y cuando pasaba el vehiculo donde iban los jugadores del Tirma, imitando a sus compañeras, los insultaba e incluso le arrojaba piedras, empleaba el sistema loristico de repetir cuando veía y oía.

El comportamiento de Polo no emanaba de los malos tratos o abandono que sus familiares tuvieran con el, me consta que sus hermanos y sobrinos todos lo atendían con afecto y cariño, prueba evidente de ello era que siempre estaba limpio y sus ropas en bastante buen estado y muy aseadas. Polo al igual que otras personas disminuidas psíquicamente, era así y nadie lo podía cambiar.

Mi tío Pepe el herrero lo agasajaba mucho, y como el pobre perdía sistemáticamente la noción del tiempo, solo se iba para la casa cuando anochecía, este –mi tío-, le ponía de comer y lo defendía de los abusos que algunos desaprensivos intentaban cometer con el. Recuerdo también que mi madre, sobre todo a horas de la mañana viéndolo pasar por delante de mi casa en la calle Médico Estévez, lo llamaba y le daba café con leche y galletas.

Polo era muy agradecido y jamás olvidaba a las personas que le hacían bien y las recordaba siempre con afecto, al igual que detestaba a los que le hacían daño o lo molestaban. Casi amanecía en el pueblo, y todo su afán era estar entre el bullicio de la gente, con el fin de observar socarronadamente las cosas que hacían para el posteriormente intentar, al menos, hacerlas igual. En su vida nunca hubo mayor protagonismo era sencillo y humilde, pero como personaje pintoresco de mi pueblo estimo debe figurar como tal en la historia del mismo.

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Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

Julio 2006.



Mas pregones

Textos íntegros de los pregones de las Fiestas de La Virgen


Pregón de 2006
   

Pregón de 1997

Luís A. González Mendoza
   
Felipe González Miranda


Pregón de 2005
   

Pregón de 1991

Amado Moreno
   
Santiago Betancort Brito


Pregón de 2004
   

Pregón de 1989

Gloria Betancort Brito
   
José Gordillo Moreno


Pregón de 2003
   

Pregón de 1986

Antonio Aguiar Díaz
   
Juan Izquier Hernández


Pregón de 2002
   

Pregón de 1976

Marcelino Carreto Carretero
   
Manuel González Sosa


Pregón de 2001
   

Pregón de 1971

Eugenio Suárez-Galbán Guerra
   
Pedro González Sosa


Pregón de 1999
     

Marino Alduán Azurza
     
       

Pregón de 1975

Texto íntegro del Pregón de las Fiestas de la Virgen de 1975 a cargo de don Federico Díaz Bertrana.

PREGÓN DE LAS FIESTAS DE SANTA MARÍA DE GUÍA
(1975)

FEDERICO
DÍAZ BERTRANA

Hace años que Don Ignacio
Arencibia me viene pidiendo
el que yo
hiciera el Pregón de vuestras Fiestas, mejor dicho, el Pregón de vuestra Gran
Fiesta.

Hoy, al fin, voy a tratar de cumplir
a mi manera, con tan difícil cometido. Gracias pues, a la Corporación Municipal
por este encargo que tanto honra y que con la singu
lar ayuda de nuestra Señora voy, sin mas antesala, a dar comienzo.

¡Canarios
de la Atalaya!

¡Guanches de las Altas Montañas!

¡Habitantes todos de Santa María de Guía!

Escuchad en las alturas del cielo;
oíd en el fondo de
los
Barrancos, el mensaje espiritual de convocatoria y de amor, que llena de
mística aroma vuestros hogares, al penetrar en ellos la equilibrada armonía del
repique de San Cayetano.

El pueblo todo se prepara ya
para conmemorar con toda
dignidad y
alegría, la fiesta de nuestra señora. Todos juntos, en apiñada unión se unen en torno a Ella, que lo es todo; lo es
Cielo y lo es Tierra; lo es Madre y lo es Mujer; lo es belleza y lo es amor; lo
es " guía " y lo es " estrella " de vuestro municipio.

Con esplendor se decoran las
calles y las Plazas y en
todos los
hogares, el día de vuestra Fiesta, se parte el mejor pan.

Desde la época de Sancho de
Vargas y Machuca hasta nues
tros días, e
incluso antes de aquellos todos los años, en estas
mismas fechas, el Pueblo todo, se convertía en Fies
ta. Existe una
especial transfiguración, de tal forma, que todo es bello; todas las luces
iluminan con más ardor; to­das las mujeres lucen más hermosas; todos los
corazones desean ver a Dios.

La Virgen despliega con
dulzura infinita su majestuosa
personalidad
maternal y a todos, sin excepción, bajo los pliegues celestes de su Eterno
manto cubre con la Teológica mirada de su pupila, que es reflejo de la misma
pupila de nuestro mismo Dios.

Así vuestras fiestas, así es la
Gran fiesta de -
nuestra
Señora, la Virgen de Guía.

Un pregón es un canto, una loa; es enaltecer las
esencias naturales de un Pueblo y poner de relieve todo lo bello de dichas
esencias. El pregonero debe invitar a todos a go­zar del regocijo de los demás.

En toda nuestra tierra y en
medio de los pliegues de las arrugas de su geografía, palpita fulminante una
sensa
ción de apacible seguridad.

Las vidas humanas que han puesto
las letras de la his
toria de
nuestra tierra, oyeron también la llamada de las campanas, que ponían música y
vida espiritual a esa misma historia forjada a base de sudor y de trabajo.

Guía es un remanso al Noroeste
de nuestra tierra, con
zonas de
cumbre, de medianía y de costa.

La Cumbre

Todos los isleños sentimos una intima predilección y
un atractivo especial por todo aquello que nos hable de la cumbre. Su aroma, la perfumada aroma de la retama
amarilla,
o el perfume sutil y penetrante del heliotropo, e incluso -la
misma flor del cardo, embriagan al aire con tal embelezo y dulzura, que hace
que los pastos de la zona produzcan el fruto más exquisito de toda nuestra
tierra.

La cumbre es fuerte, es bravía, es dura.

Allá arriba en lo alto de
Galeote, o en el vértice del
Cortijo
Pavón, o en los Moriscos, junto a la suave pendiente del Salvial, se oye
también la llamada, el día de la fiesta.

La cumbre es símbolo de
pureza. Se siente en ella un
más íntimo
contacto con el cielo. Toda vuestra cumbre esta ungida de paz; la cumbre es
fecunda y es brava y en ella la luz brilla con mayor intensidad.

Todos sus escasos habitantes,
el día de la gran fiesta,
no faltan a
la cita con su Virgen.

Es gente extremadamente
humilde y ungidos con la misma
sencillez
natural que el bellísimo paisaje en medio del cual habitan.

Trabajan con la limpia alegría
de las alturas; rezan, -
clavando en
el Cielo la mirada y mueren limpio su corazón de impurezas.

Guía, en lo alto de las cumbres de los municipios vecinos y aprovechando sus barrancos, ha
construido,
con su solo esfuerzo, el
más espectacular complejo hi
dráulico de toda nuestra geografía.

Su Comunidad de Regantes, con
tesón indesmallable
y con la aportación económica de sus comuneros y algu­na escasísima
ayuda administrativa ha hecho posible,
obtener una capacidad de depósitos, superior a los cuatro millones de metros cúbicos.

Los habitantes de Guía han perforado más de veinte kilómetros de pozos; construidos mas de
quinientos kilómetros
de tuberías; mas de ochocientos estanques y doscientos
charcos con una capacidad superior al millón y medio de m3 y todo ello para
poder regar unos cuatrocientos hectáreas de plataneras y doscientas hectáreas
de otros cultivos, cu­yos caudales son insuficientes a pesar de las aportaciones importantes de Juncalillo de Gáldar y
Fontanales de Moya.

He ahí una muestra importante
del esfuerzo, del trabajo,
de la unión
de los hombres que han forjado la historia de este Municipio.

Desde que el Gobernador Don
Martín Fernández Cerón en
el año 1.526
dotó al pueblo de Guía con una alcaldía real, como estaba ordenado en el
"Fuero de Privilegios" de la is­la y otorgándole además vara de
justicia, hasta el día de hoy, sus hombres han hecho honor a aquella autonomía,
otorgada hace ya más de cuatro siglos.

La Medianía

Los habitantes de Guía tienen
al sereno señorío de la
cumbre y
junto a esa cumbre de nubes blancas y pastos ver des, y bajo ese mismo cielo de
nítida belleza, surgen los tesos de la medianía y el singular paisaje del
Barranco del Pinar; Bascamao y Montaña Alta, el Palmital y la sin ­par Santa
Cristina.

Las zonas de nuestras
medianías ubérrimas y fecundas;
fértiles
y sanas; productores de los alimentos que diaria mente, en todo hogar isleño no
deben faltar.

Esa amplia zona de medianía de vuestro término
municipal, es el más hermoso remanso de paz
de todo el municipio.
Es el lugar donde por las noches se escucha el
silencio y jamás se oye el ruido insano de la técnica.

La física atmosférica purifica ex ambiente de tal manera que hasta el cantar dulce y armonioso de
los pá
jaros,
penetra en nuestro espíritu con la pureza de
las más bellas melodías.

La medianía es toda ella una zona rústica y como tal debe siempre ser tratada. Debe cuidarse en
extremo
su paisaje y mimar con celo y con amor la armonía na­tural de su
geográfica condición.

Allí también se escucha la
llamada de las campanas
de la Plaza
del insigne imaginero.

La zona de la medianía es la
productora de los más
ricas y exquisitos extraordinarios productos. Verduras y hortalizas de
todas las clases, con un sabor diferen
te a aquellos que se puedan producir en la costa.

Frutos de todas las
variedades, con un gasto mínimo de agua, ya que de septiembre e Abril,
normalmente no
se riega.

La humedad en esa época está siempre sobre los se­tenta y la temperatura ni sube de los veinte
grados, ni
baja de los siete.

Las técnicas modernas han ido
poco a poco penetran­do en la mentalidad rutinaria de nuestros labradores,
faltando aun mucho que hacer por parte de los
organis­mos de la Administración pública, que por Ley viene obligado a ello.

Es asombroso el pensar que en
nuestra Provincia so­
lo el pasado año, se importó fruta fresca por importe superior a los
mil millones de pesetas y cuando la nues
tra acude al mercado, este está invadido por
otras de procedencia nacional y extranjera, e incluso para mayor desgracia
nuestra, algunas vienen con subvención de ti­
po fiscal.

De hortalizas y verduras
congeladas se han importado
por valor de
más de trescientos millones de pesetas y de frutos secos y en conservas la
cifra ya es macro-económica.

Bien se yo que el marco de un pregón no es el más adecuado para plantear estos problemas, pero
si quiero, porque he oído la llamada de vuestras campanas, cooperar y ayudar al máximo para la extinción de los males
estruc
turales de nuestras medianías.

Promesas hay mil; disposiciones legales que la gente
del campo no entiende, hay aun más, pero
Organismo Oficial que se ocupe seriamente del tema, desde luego no -
hay
ninguno.

Pero a pesar de todo sigue
incólume la belleza rural
de nuestras
medianías, que aunque aun se alumbran en muchos
sectores bajo el pábilo de la vieja palmatoria, sus habitantes disfrutan de la
pureza de la sinceridad; de la honestidad en el trabajo y de la Fe profunda en
-
nuestra Virgen de Guía.

Todos ellos van a venir a la
fiesta; vendrán a pagar
su promesa, con la misma sencillez que el apacible movimiento de los eucaliptos.

Pero también las campanas se
escuchan en la costa, junto a las brisas saladas de nuestro sonoro Atlántico.

Aquí en el Pueblo, a la sombra
del verde manto de las
plataneras,
junto al cultivo de las flores y al lado de las
fresas, todo se convierte ya en Fiesta.

En lo alto de la Montaña, en la
popular barriada hu
milde de la Atalaya, en la misma orilla del mar, se descubre el
esplendor y la belleza de un Pueblo con autono
mía y con vara de
Justicia.

Todos ansían ya la coronación de la Virgen, no
porque a Ella le haga falta esa Corona, que
la tiene desde la
misma Eternidad, sino porque el alma del Pueblo
entera, empujada por una fuerza misteriosa
del espíritu, desea
ver en esta tierra, coronada a su Señora.

Venid todos, Guía os
está esperando; sus hogares es
tán
abiertos de par en par, por todos sitios abunda la alegría, el entusiasmo y el
amor.

La gente de Guía, es cordial,
abierta, sincera. Tiene autonomía y tiene unión y ellos serán capaces, solos o
en forma mancomunada, de construir un Noroeste de
futuro con más sólidos cimientos.

Los cascos de los caballos del
General Morales, volverán a pisar a aquel que se oponga a vuestro progreso.

La espada del Capitán Grimón está alerta y os
ayudará en vuestras justísimas aspiraciones, pero para todo ello hace falta
trabajar todos unidos, pidiendo con insistencia, aquello que por legítimo
derecho os pertenece.

Ayudemos todos a Guía y junto
a ellos disfrutemos de su hospitalidad y de su hidalguía en el día solemne de
su gran fiesta.

Los Pueblos se enaltecen con
el amor y sin el amor l
a vida carece
de sentido. Hay que amar para conocer y no se puede conocer sin antes haber
amado.

Guía "estrella" de todas nuestra Gran
Canaria, Faro vigilante de nuestro
Noroeste, todos vendremos el día de tu fiesta, para purificar nuestros
pensamientos a los
 pies de la Señora, y gozar de la policromía de
vuestra batalla de flores.

Guía, tierra de hidalgos caballeros que han creado un Pueblo que sabe amar, que trabaja y lucha, con
la ele
gancia espiritual de un estilo singular, a todos os con­voca
nuevamente, que no dejen de venir, si quieren recibir amor.

Canarios todos, con el corazón
abierto y las entretelas
del alma
palpitante, vivamos con Guía su misma vida y goce­mos a su lado del esplendor,
de la belleza y del amor, de sus solemnes fiestas patronales.


Pregón de 1973

Texto íntegro del Pregón de las Fiestas de la Virgen de 1973 a cargo de don Ervigio Díaz Bertrana.

PREGÓN DE LAS FIESTAS DE LA VIRGEN DE 1973
Por Ervigio DÍAZ BERTRANA (1973)

Primero lo llamó Guía. Luego Guía de Gran Canaria.
Más tarde, su denominación oficial es: Santa María de Guía de Gran Canaria.

Guía proviene de guiar. Su significado exacto es, la
persona que orienta, dirige conduce y enseña a otras, el camino que debe
seguirse.

El 29 de Abril de 1.483, se verificó en el lugar de
Ansite, ubicado en la Caldera de Las
Tirajanas, la incorporación de la Gran Canaria a la Corona de Castilla.

Fue un pacto, un convenio colectivo histórico, donde
jamás se pronunció la dramática frase de Breno: “Vae Vixtis”; es decir: ¡Ay de
los vencidos!

En Ansite, no hubo ni vencedores ni vencidos.

Hubo integración, de dos pueblos. Incorporación de
dos almas, “castellanos”
y “aborí
genes”, que han permanecido fieles a aquel pacto sagrado; por
encima del tiempo, del espacio, y de las malquerencias de los hombres.

Ansite es un acontecimiento histórico de gran
relieve y singular importancia. De contenido trascendente. Mucho más allá, de
pleitos fronterizos, entre municipios limítrofes. Allí estaban todos los isleños,
de toda nuestra isla, sin distinciones de vecindad. Esta es su auténtica
validez jurídica e histórica; porque, si hubiese faltado, alguna de las partes,
sería nulo, de pleno derecho.

¡Ansite es el origen y
pervivencia histórica de la Gran Canaria! El sitio exacto de
nuestra vinculación a Castilla y a la Cristiandad.
Esto no hay que olvidarlo. Los pactos con sangre son eternos.

Tres años antes del pacto de Ansite, en 4 de febrero
de 1480, los Reyes Católicos en una Real
Cédula, ordenan al Gobernador de Canarias, el repartimiento de sus tierras y
de
sus aguas; “entre caballeros e escuderos e marineros e otras personas que en
dicha isla están”, conforme nos dice el investigador Alfredo Almeida.

Pedro de Vera era el Gobernador en aquellas remotas
calendas.

A Sancho de Vargas y Machuca le
correspondió en aquel repartimiento de “tierras e
aguas” “la loma de la montaña de Caraballo y las ricas tierras
circundantes, entre dos barrancos, por donde
corría el agua plácidamente y alejadas de la corte aborigen.

Esto que acabamos de relatar es la historia "legal", de
vuestros orígenes, cuya docu
mentación histórica, se remonta al "Fuero de Privilegios de la
isla de Gran Canaria",
dictado por los Reyes Católicos y a la Real Cédula promulgada por el
Emperador Carlos
VI en 1494 y 1553 respectivamente.

PROTAGONISTA: EL HOMBRE

Hay que distinguir, entre historia "legal", e historia
"real". El actor, el autor
y el representante de la historia
"real", es ex pueblo
soberano; vuestros gloriosos ante
pasados.

En última instancia; los hombres directamente vinculados a Guía; con
su zozobra y
esperanza,
fueron, en rigor, los forjadores de vuestra actual pujanza.

Insoslayable es citar en primer término a Luján Pérez,
imaginero sobresaliente, de
quien, el eximio posta Cipriano Acosta, nuestro gran cantor de
antepasadas glorias, lí­
ricamente ha
dicho:

Por eso vivirás, mientras palpite

la euritmia de tus manos; mientras perdure, intacta,

como o una impronta de tu sombra inquieta,

la huella que dejaste sobre el tiempo...

Al canónigo Gordillo, de audaces y avanzadas ideas acordes con el
tiempo histórico
que le
correspondió vivir»

Los hermanos Suárez Galván, que con la traída de aguas, remediaron en
gran medida,
la sed que
sufríais por entonces. El doctor Blanco, pionero formidable de la medicina y
cirugía rural»
 

Don Salustiano Estévez, médico caritativo, competente y bueno; que no
solo visitaba;
sino que con
los ungüentos del "buen samaritano", también curaba a los enfermos.

A don Fernando Máximo y don José Sansó Henríquez, siempre inquietados,
angustiosos
y angustiados, por mejorar, a todos los niveles, el progreso y sentar
las bases del desa­
rrollo socio-económico de esta singular comarca. Crearon la
Cooperativa y con su fe, se
construyeron
las presas de La Comunidad de Regantes: Los Pérez, Lugarejo, Las Hoyas

El cura, don José Martín Morales, de grata y espiritual recordación.

El "artesano" maestro Vicente Batista, artífice de
"mangos" de cuchillos no
para
que se despedazasen
los hombres, sino para ayudar a las duras faenas del campo endurece
do, por los rudos temperos.

Don Francisco Ayala Jiménez, que quitó muchos adoquines y asfaltó
vuestras principal les calles. A la benefactora doña Eusebia, generosa y
caritativa»
 

El gran poeta Bento, cantor encendido de vuestra amada tierra, que
amasaba en sus
versos con ternura profunda.

Y a Luis Cortí, el último de vuestros muertos, que con su constante
magisterio, pu­
rificó, aquí
en Guía, sus orígenes primeros en campos contrarios.

Dedicó a esta Corporación, una obra, titulada» "Un municipio -
Tipo del Norte de
Gran Canaria" - "Estudio geoeconómico de Guía de Gran
Canaria", que como póstumo homenaje,
sugiero que se publique.

La dedicatoria es bien simple y expresiva» "Al Ilustre Ayuntamiento
de esta Ciudad
con todo cariño".

"30-03-65. Profesor: Luis Cortí Vilás".

En su introducción textualmente se consigna» "Se emplea el nombre
tradicional de
Guía de Gran
Canaria aun cuando por acuerdo del Consejo de Ministros de 23 de Julio de
l963, su denominación oficial
es Santa María de Guía de Gran Canaria"•

EL REPIQUE DE SAN CAYETANO

Estos insignes hombres que he mencionado, a mi modo de ver, y sin
carácter exhaustivo
sino, enunciativo, constituyen la quinta esencia del pasado.

Aquí lucharon. Aquí mordieron el polvo del cotidiano quehacer. Aquí
permanece,
 en el ambiente, la impronta de aquellas recias
personalidades.

Yo os lo he recordado como un anuncio. Igual que si fuese el repique
de San Cayetano
que pone en vilo a las gentes ocho días antes de la festividad de la Virgen de Guía,
ve
nerada grandemente en esta Isla.

Otros anduvieron de paso y al paso. El General Morales —héroe hispanoamericano—, y

Camilo Sent-Saens, músico universal.

Recordaron, uno el prestigio que da la historia; otro, con
"Sansón y Dalila", "El
Canariote" y "Las Campanas de La
Catedral", que repicaban armónicamente a nivel europeo

Esta Ciudad, sus campos fecundos, la bondad de sus vecinos, inspiraron
a estos dos
grandes de la historia.

El General, junto a los copudos y refrescantes pinos dé Santa
Cristina»

Al músico, en el recoleto aposento de la Villa Melpómene.

El rescate de estos dos singulares parajes se impone por sí mismo. Es
tarea vuestra
y a ustedes
en exclusividad compete, el revivir, con verdad, estos maravillosos, casi
legendarios lugares, que forman
parte de vuestra íntima historia, que debe ser comunica
a terceros» La Casa de Lujan
Pérez y La Ermita de San Juan, 3in duda, deben seguir
igual suerte.

La casa del General Morales; Villa Melpómene; La Casa de Luján Pérez;
la Ermita de
San Juan y el
Camarín de la Virgen, deben ser vuestro circuito cultural-turístico; para
ofrecer a propios y a
extraños, la grandeza gloriosa del pasado.

Todo ello, se me ocurre, que como punto final del recorrido, podía
ofrecerse la fan
tástica panorámica que se contempla desde el Pico de La Atalaya.

Os alerto y toco a rebato, con este repique de San Cayetano, para que
os avive el
espíritu, inquiete el alma y agite
el corazón.

EL PUEBLO

Ni la historia "legal". Ni la historia "real". Ni
los singulares hombres citados. Ni los repiques de las campanas; en sí mismo
son nada; sino tienen como destinatario al pueblo. Ese conjunto de valores
humanos que constituyen el municipio, el caserío, la
parroquia, la heredad o la casa de labranza solariega.

Es la tierra, la vinculación a ella, la que nos hace retozar de
regocijo, como un c
orderillo de
Las Medianías»

Dice el poeta: 

¡Que la sangre nos brinque entre
las venas
 

cuando la llame tu sagrado nombre!

Ustedes son cabeza, guía, de los barrios limítrofes. Allí, en ellos,
se viven las
más limpias, puras, esencias de la
tierra.

Trece
pagos constituyen el municipio. Todos distintos» Cada uno con propia, autóno­ma,
especial personalidad.

Barranco
del Pinar, pues los pinos, son su nota dominante, atrapados en el camino de la
Prensa, camino de Hoya Pineda y barranco de la Junta.

Montaña
Alta, que se destaca por su esbeltez de tierras rojizas, lindando con el camino
Cuesta del Hornillo.

Bascamao,
limitado al norte por el camino de Tres Cruces.

Junquillo
y Verdejo, acotado por el camino cuesta de las Burras.

Palmital,
lleno de "laurisilva", ceñido por el camino de Casa de Aguilar.

Tres
Palmas, seguras por los perros bardinos que las custodian, que ladran cuando la
gente pasa por el camino de la Hoya Pedro.

Hoya
del Guanche, de histórica recordación, lindando con la cuesta de Caraballo,
pertenencia originaria de Sancho de Vargas.

Calabozo
y Paso, cercano al camino de las Veguillas.

Ingenio
Blanco, que data de la época esplendorosa de la caña de azúcar, próximo al camino
de San Juan.

San
Juan y Gallego, cerca de las "harimaguadas", asentadas en espera de
siglos, en el Cenobio troglodita de Valerón.

San
Felipe, casi adentrado en el "tenebroso atlántico", lindero con el
barranco de Moya y del Salado. Guía, guarecida por el barranco de Las Garzas.

Atalaya
- Llano de Parras, que los limita el mar y El Pico; con una vista, que des­borda
la más fantástica fantasía.

Todos
estos barrios están habitados por hombres apegados a la madre tierra. Con su
ingente esfuerzo la han hecho fecunda, rica en producciones variadas.

Aunque
en cierta medida se ha producido el "éxodo", hacia zonas
industrializadas; tarde o pronto; volverán a la tierra y extraerán los frutos,
para saciar el hambre de los hombres. ¡Sin el campo no se puede vivir!

La Virgen de Guía, que protegió en la
guerra a los heroicos Alféreces, con especial cuidado, para que aquí volviesen,
sanos y alegres; no dejará en la estacada a los agri­cultores, a los hombres
del campo, que extirparán de nuevo las zarzas estériles. No ha­brá soledad en
tus campos.

José
Antonio dijo: “que a los pueblos solo los mueven los poetas, -pero ¡ay!-, del
que no sepa levantar, frente a la poesía que destruye, la poesía que promete”.

Oigamos
pues, la voz del poeta. De Cipriano Acosta, que es un profeta constructivo y
transido de profundo lirismo, como lo fuera Gabriel y Galán:

-“Madre tierra, fecunda madre: mira

que ya los hijos a alejarse empiezan

y en tu regazo el tiempo va dejando

huellas de soledad y de tristeza.

Pero han de retornar al viejo abrazo

de tu caricia material: espera,

espera, porque el hijo vuelve siempre.

Prepara vino y pan sobre la mesa”-

EPÍLOGO 

Henri Berr, el director de la monumental obra, “La
Evolución de la Humanidad”, en el pórtico de la misma, ha escrito: Conocer la Historia de la Humanidad es, lógica y naturalmente, una de
las aspiraciones legítimas del
hombre. Nada puede haber de más interés para él, nada más apasionante.

Yo he querido ser mucho más sencillo y modesto.
Penetrar con gran afecto en vuestro glorioso pasado; hacer un perfil humano y geográfico de
éste pujante municipio. Pero aquí no debe terminar el pregonero. Entiendo, que
donde yo termino; vosotros empezáis el
futuro, no hay que perderlo de vista.

A las generaciones
nuevas hay que darles tarea, encomendarles jornadas, promover las audaces inquietudes, hacerlas partícipes del estudio del
pasado y sobre todo, de la tenaz proyección, hacia el futuro.

Este entronque de generaciones es fundamental, para
un más armónico y progresivo desarrollo; a todos los niveles, donde los valores
culturales, deben tener principal atendimiento.

Guía y muchos otros pueblos de la isla, requieren
“equipos” de hombres; que ordenen y planteen adecuadamente, los asuntos
públicos, en el seno de
las instituciones y de sus órganos colegiados.

Ese es vuestro campo de lucha, respetando las
humanas diferencias, que nunca deben distanciar a los talentos.

¡Que no seréis capaces de conseguir marchando en
bloque!

Espero confiadamente que los “tesos” de Las
Medianías; con su placidez virgiliana, os hagan reflexionar sobre estas
cuestiones.

A mi juicio, de esta forma) -y no de otra-; daréis
público y cumplido testimonio; e vuestro limpio, claro, origen toponímico.

¡Desde “la loma de la montaña de Caraballo”, Sancho
de Vargas, vuestro fundador, e sentirá complacido!
 

Guía, “es la persona que orienta, dirige, conduce y
enseña
a otras, el camino que debe
seguirse”. 

Ervigio
Díaz Bertrana
 

El fatídico accidente de 1898

El fatídico accidente de 1898
De cuando un hombre cayó desde la torre de la Iglesia de Guía




Por Alejandro C. Moreno y Marrero.




Desde tiempo inmemorial, entre los vecinos de la ciudad de Santa María
de Guía, se ha transmitido de forma oral la noticia de un terrible
suceso que conmovió hacia finales del s.XIX a todo el pueblo guiense.


Se trataba de una antigua historia que siempre había escuchado comentar a mi abuela acerca de un señor que cayó en extrañas circunstancias desde una de las torres de la iglesia de Santa María de Guía. Sin embargo, dado que nunca se encontró documento alguno que atestiguara lo ocurrido, se desconocía si se trataba de una página negra de nuestra historia chica (historia de nuestro pueblo y sus gentes) o, por el contrario, simplemente respondía al argumento de una leyenda popular (narración de sucesos fabulosos que se transmiten oralmente como si fuesen históricos).   

Por desgracia, hoy, tras un arduo trabajo de investigación, estoy en disposición de afirmar -con total y absoluta seguridad- que mi querida abuela estaba en lo cierto, pues, según he podido averiguar, el Domingo 20 de marzo del año 1898 D. Rufino Bautista Aguiar caía al vacío desde la torre del Templo Parroquial de la ciudad de Guía de Gran Canaria encontrando la muerte en el acto.

Así, el Diario de Las Palmas del lunes 21 marzo de 1898 expresaba:
 
“En la mañana de ayer ocurrió en la ciudad de Guía una sensible desgracia que hemos sentido vivamente. Después que oyó la misa en la parroquia nuestro infortunado amigo D. Rufino Bautista Aguiar subió a la torre de la iglesia y se asomó a un de las ventanas del segundo cuerpo con objeto de ver una finca que cultivaba, pero habiéndose inclinado más de lo natural, le faltó el apoyo de una de las tablas en la cual se sujetaba con una mano y cayó a la calle desde aquella altura, quedando muerto en el acto. A su angustiada familia en la cual tantas amistades tenemos, y en particular a su hermano político nuestro querido amigo facultativo D. Salvador Monagas, acompañamos en su profundo dolor. D.E.P”.

Ante lo expuesto, poco más habría que añadir. Este fue, sin duda alguna, uno de los sucesos más conmovedores que tuvieron lugar en el municipio de Guía de Gran Canaria. Se dice que “cualquier realidad supera a la mayor de las ficciones” y esta, muy a mi pesar, desafortunadamente se configura como un claro ejemplo de ello. 


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Paquito Gordillo

PAQUITO GORDILLO
El altruismo en estado puro

Por Antonio Aguiar

Francisco Gordillo Moreno, Paquito Gordillo, nació en San Juan de Guía el 19
de octubre de 1936. En 1952 se inicia en las labores de ayuda al fútbol base en
su barrio natal, donde funda un equipo de fútbol. Recuerda que algunos niños
jugaban al fútbol descalzos, debido a las penurias de la época. 

PAQUITO GORDILLO
El altruismo en estado puro

Por Antonio Aguiar

Francisco Gordillo Moreno, Paquito Gordillo, nació en San Juan de Guía el 19
de octubre de 1936. En 1952 se inicia en las labores de ayuda al fútbol base en
su barrio natal, donde funda un equipo de fútbol. Recuerda que algunos niños
jugaban al fútbol descalzos, debido a las penurias de la época.

En este sentido, señala que por entonces los niños se incorporaban con 14 años al trabajo, de ahí las dificultades añadidas para motivarles hacia el deporte. Tampoco tenían un campo en condiciones, jugaban en un terreno con dos palos como portería, cerca de la ermita de San Juan. En 1954 funda otro equipo en el Albercón de la Virgen. Por aquellos años, los suyos competían con otros equipos de Guía, como el San Roque, La Plaza, el Terry o el Callejón del Molino. Hace hincapié en los enfrentamientos entre el San Juan y el San Roque, resaltando las buenas maneras futbolísticas de los chiquillos de este último, de quienes dice “jugaban de maravilla”. Confiesa que le impresionaron y que pocos se ocupaban de ellos como merecían.

En agosto de 1966, con la inauguración de los bloques de viviendas sociales de San Roque, en las que resultó adjudicatario, traslada su residencia al casco de Guía, incorporándose inmediatamente al equipo de su barrio. Fundó el Infantil San Roque, que se afilió a la Federación de Fútbol en 1967 y subraya que a instancia de don Juan Santana, profesor de educación física del Instituto de Guía, extendió las actividades de su equipo a los niños del INSTITUTO, el segundo Instituto de Educación Secundaria  que se implantó en Gran Canaria, inaugurado en 1951, siendo alcalde Juan García Mateos.

Con el Infantil San Roque ganó la liga del norte y jugó la final contra el Arenales en el estadio López Socas de Las Palmas de Gran Canaria en un partido memorable que este entrevistador presenció. La mala fortuna cara al gol, frente al acierto del rival en las escasas ocasiones de que disfrutó, dio la victoria por 1-0 al Arenales.

En 1968 contribuye a fundar el Juvenil San Roque, que se nutrió de los bravos y “jugones” del Infantil. Con aquel ganó la Copa Luís Molonny, trofeo que don Bruno, el párroco, se ofreció a colocar en el Camarín de la Virgen, donde aun puede verse. Posteriormente funda el equipo alevín, en el que  este entrevistador jugó de lateral izquierdo a mediados de los sesenta. Llegó a tener 60 niños en una misma categoría, lo que obligó a repartirlos en varios subequipos: “A”, “B”, etc... En este punto, Paquito me dice que siempre inculcó a los jugadores el afán competitivo y el juego limpio, aspectos que recordaba con ahínco a sus jugadores en los enfrentamientos que se daban entre equipos del mismo club. En 1970 el San Roque se convierte en filial del U.D. GUÍA.

Y todo esto ocurría mientras Paquito Gordillo trabajaba -de sol a sol- para una empresa constructora de Las Palmas de Gran Canaria, lo que nos da la medida de su esfuerzo. Obviamente le quedaba poco tiempo para dedicar al fútbol-base, que se veía limitado a las noches. Recuerda que en el campo no había luz, “entrenábamos a oscuras”, salvo en aquellas ocasiones en que se congregaban varios coches de padres y colaboradores, quienes orientaban los faros de los vehículos al campo de juego.

El primer entrenador con el que colaboró fue Pepe Luís Estévez. De éste guardo recuerdos afectuosos de las innumerables tardes que compartí con él acompañando a los equipos Infantil y Juvenil como fan número 1. Pepe Luís era un auténtico padrazo y mejor técnico. Usando los modelos actuales, podríamos asimilarlo al estilo Irureta frente al de Capello. También tenemos mucho que agradecerle. En cuanto a los jugadores, me acuerdo de Paco Moreno con aquella forma vertiginosa de internarse por la izquierda: peligro seguro; Juan Francisco Castellano, interior derecho, técnica depurada y gran rematador de cabeza; Chanin Aguiar, mi primo, en el medio centro, estilo Darino, jugador técnico con gran visión de juego; KiKo Guerra en el centro de la defensa: o pasa el delantero o pasa la pelota, un seguro atrás. Y, sobre todo, Pepe Luis el de Juan Simon, grandísimo jugador, con regates mágicos y gran disparo a puerta, e Isaac el de Periquillo, centrocampista, organizador al estilo Valerón por el que pasaban trodos los balones.

Paquito también ejerció como asistente de Tomas Ramos, del que dice “le ayudó mucho”. De entre los directivos que conoció hace una especial mención a Juan Castellano (padre de Carlos Castellano, excelente centrocampista), quien fuera presidente durante muchos años y al que dedica los mayores elogios; también a Juan Eugenio del Toro y a Paquito Vega, “Paquito El Canuto”, que ponía su bar de San Roque a disposición del equipo pa´ lo que hiciera falta; a Teodoro Álamo, Teo, y a su hijo Juan Miguel, entre otros, me dice, que otro día nombrará. De "Paquito El Canuto" pueden ver una semblanza en el apartado personajes populares, obra del gran memorialista guiense Juan Dávila.

Todo esto me trae a la memoria imágenes de los domingos por la tarde, cuando la UD LAS PALMAS jugaba en el Estadio Insular. En la Plaza de San Roque se daban cita todos los aficionados del barrio. Los coches particulares de que se disponía -no todo el mundo tenía uno o varios como ahora- iban desfilando y llenándose de pasajeros. Y “pal` furbo”. Paquito el Canuto era el termómetro del sentir amarillo, condición que siempre compartió con René del Pino, “amarillo por dentro” según sus propias palabras. Rememorando estos hechos llego a la conclusión de que mi sentimiento por el quipo amarillo me fue inoculado de forma intravenosa entre Paquito y René. Mi padre, Antoñito El Canuto, se ocupaba del resto. La imagen de mi padre rematando a gol desde la grada la tengo grabada en ... mi tobillo.

Santiago Gil me ha recordado que él también formó parte de esa jauría de chiquillos con camisetas desteñidas, campos de tierra o barro, y mucho romanticismo futbolístico. Recuerda a Paquito improvisando alineaciones y dándonos las camisetas en el portal de su casa antes de salir para La Atalaya. No recuerda si fue de benjamín o de alevín, pero lo "pusieron" de extremo derecho y nadie le había explicado antes lo que era el fuera de juego; el pobre Paquito le hacía señas para que se viniera para atrás y él le decía que estaba de delantero y no miraba más que para la portería contraria.

Paquito Gordillo era y es un hombre sencillo entre los sencillos, querido y dulce en el trato, admirado y respetuoso, altruista y humilde, una especie en extinción. En los inicios del nuevo milenio se jubiló de todas sus ocupaciones, pero sigue escuchando “Carrusel” todos los domingos por la tarde frente a la Tienda de Violeta.

Todos los guienses que tenemos entre 15 y 90 años estamos en deuda con él. El resto también.


De mi conversación con Paquito

el 25
de marzo de 2007

en “Casa Violeta” (San Roque, Guía)

ANTONIO AGUIAR


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