Pedro González-Sosa
Cronista Oficial de Guía
Es
Cronista Oficial de Guía de Gran Canaria desde el 30 de septiembre de 1980,
siendo alcalde José Carlos González Ruiz, e Hijo Predilecto de la misma desde
1986, cuando ejercía la alcaldía Oscar Bautista Afonso.
PEDRO GONZÁLEZ-SOSA
Es
Cronista Oficial de Guía de Gran Canaria desde el 30 de septiembre de 1980,
siendo alcalde José Carlos González Ruiz, e Hijo Predilecto de la misma desde
1986, cuando ejercía la alcaldía Oscar Bautista Afonso.
El 13 de agosto de 2006, el Ayuntamiento y el Pueblo de Guía le rindieron un merecidísimo homenaje, consistente en la inauguración de una calle con su nombre, la hasta ahora Avenida de España, que pasará a denominarse CALLE CRONISTA PEDRO GONZÁLEZ-SOSA, y un acto público en el Teatro Viejo (Mas información)
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La Asociación Bruno Quintana responde al Concejal de Cultura
Javier Martín y García, presidente de la Asociación Párroco D. Bruno Quintana Quintana, creada sin ánimo de lucro y que lleva desde el año 99 trabajando por la recuperación del patrimonio histórico artístico de nuestra bella ciudad, trabajando casi sin medios y que ha conseguido ya bastantes cosas para nuestro pueblo, está viendo como por parte de quienes tienen el deber de apoyar y ayudar a estos grupos altruistas ubicados en el municipio que representan, en los últimos años ven que lejos de ser éste apoyo dado, a lo que se dedican es a poner toda clase de trabas y a verter toda clase de mentiras para desprestigiar.
COMUNICADO DE LA ASOCIACIÓN BRUNO QUINTANA EN RELACIÓN AL COMENTARIO PUBLICADO POR ERASMO QUINTANA SOBRE LA REFORMA DEL ALTAR MAYOR DE LA IGLESIA
17 de noviembre de 2006
D. Javier Martín y García, NATURAL DE GUÍA, en calidad de presidente de la Asociación Párroco D. Bruno Quintana Quintana, creada sin ánimo de lucro y que lleva desde el año 99 trabajando por la recuperación del patrimonio histórico artístico de nuestra bella ciudad, trabajando casi sin medios y que ha conseguido ya bastantes cosas para nuestro pueblo, está viendo como por parte de quienes tienen el deber de apoyar y ayudar a estos grupos altruistas ubicados en el municipio que representan, en los últimos años ven que lejos de ser éste apoyo dado, a lo que se dedican es a poner toda clase de trabas y a verter toda clase de mentiras para desprestigiar.
Lo estamos sufriendo directamente pero que no crea nadie que se va a lograr nada de ello porque ya estamos mas que prevenidos de estas lamentables conductas. Ahora se trata de quien se ha autoproclamado concejal de cultura de Guía Erasmo Quintana, Debe darle verguenza a este personaje salir en la prensa a decir mentira tras mentira sobre una asociación que lucha constantemente por su municipio, que no es el suyo, que no lo siente. En su artículo lleno por cierto de grandes incoherencias dice elogiar el trabajo y la puesta en público de la restauración de cierta Catedral de la Diputación foral de Álava escudándose en el desarrollo de su contenido termina metiéndose con la Asociación que dignamente presido para decir que somos un grupo de cuatroAMIGOS que pretendemos cambiar por completo el Altar Mayor del Templo Parroquial de Guía. FALSO TOTALMENTE.
1º Los autores del proyecto son el Excmo. ayuntamiento de Guía, que a instancias del anterior párroco D. Florentino Díez puso en marcha el mismo hace ya varios años. Dicho proyecto se estancó en el Obispado y no pasó la comisión mixta.
2º Uno de los objetivos de la asociación cuando se fundó fue recuperarlo y hacer que el mismo se llevara a la comisión mixta Iglesia-estado, órgano competente para decidir si el mismo se ajusta o no a lo legalmente establecido.
3º Recuperado el mismo por la asociación, se logró llevarlo a la Comisión que emitió informe FAVORABLE que guarda el actual párroco.
4º El siguiente paso era que el ayuntamiento lo enviara a la Comisión de patrimonio del Cabildo insular y se estaba trabajando en ello, hasta que Erasmo por decisión propia lo paralizó sin consultar nada del mismo ni tampoco a nadie. El desconoce completamente el proyecto y actuó por ataque de ira pues en esos momentos ya no tenía dedicación exclusiva en el ayuntamiento y algunas cosas se le escapaban.
5º Al parecer y para justificar esta paralización del proyecto, se escudaron en que el mismo chocaba con un PEPRI del cual se saca una lectura de lo más que partidista en el artículo 9º. Plan que por la importancia del mismo SI QUE DEBIÓ CONSULTARSE CON EL PUEBLO cosa que no hicieron y por eso ahora dicho plan está haciendo AGUAS. Además debieron haber consultado a la Iglesia antes de su elaboración y seguramente habrían sido advertidos de que se debían hacer dichos cambios en el Templo o al menos contemplarlos.
6º La Asociación ha conseguido muchísimo mas en el poco tiempo que lleva de andadura que lo que ellos han invertido en él del presupuestos municipal, nosotros vamos por los 32 millones de las antiguas pesetas y ellos apenas han invertido en una pintura QUE ES GRATIS y algo más y encima se proclaman grandes defensores del patrimonio. Ja ja ja.
7º Alega Erasmo que le impacta el horroroso ascensor del Castillo de la Luz, pero cuando se le habla de la horrible viga de hierro que soporta la techumbre del hospicio de Guía que afea la fachada, mira para otro lado e incluso su interior cargándose el estilo del edificio y no reconstruyendo el Claustro del mismo. jajaja. Así mismo la cantidad de aluminio y carteles ilegales que encontramos en el conjunto histórico de Guía.
8º A mas inrri este señor pisa muy de vez en cuando en templo parroquial y no sabe de polillas humedades cucarachas ni nada del MONUMENTO NACIONAL QUE TANTO PARECE DEFENDER. jajajaQue podemos esperar en Guía de Gran Canaria de quien dice o compara a Nestor Alamo con la genialidad de Hitler o Nitche filósofo alemán ¿como puede decir esto un Concejal de Cultura? jajaja lamentable de verdad. Y si tanto alava la opinión de D. Juan Ignacio Lasagabaster, lo correcto hubiese sido que fuera este Señor quien diera su opinión y no Erasmo el que pretenda hablar de su boca. TODO ME PARECE MUY DE LAMENTAR.
Abierto por obras (a propósito de la anunciada reforma del Altar Mayor). Por Erasmo Quintana Ruiz
Por Erasmo Quintana Ruiz
Mi ciudad tampoco se ve libre de este fundamentalismo de la reforma. Un grupo de cuatro amigos pertenecientes a una asociación, sin llevar al conocimiento de sus conciudadanos el proyecto, que posibilite el razonable y consiguiente debate público, pretenden unilateralmente transformar el altar mayor en su totalidad, quitando el mármol de su piso para poner, a mayor altura, la piedra de Arucas o similar. Lo justifican porque, al parecer, la Liturgia aconseja que el oficiante esté por encima de los feligreses. Si dentro de otros cincuenta años cambian –porque los nuevos tiempos lo aconsejan-, y hay que poner al celebrante a la altura de los participantes de la misa, ¿se tendrá que romper nuevamente, para estar a tono con dicha Liturgia?
TEXTO ÍNTEGRO
Acaba de celebrarse en Guía dos jornadas de formación para técnicos (agentes culturales) muy recientemente; una intitulada “La diversificación en la oferta y gestión de la cultura local” y la otra “Violencia cultural y Cultura participativa”. Ambas contaron con un cualificado elenco de Catedráticos, Profesores universitarios, Técnicos del Cabildo y Licenciados, así como el Consejero de Educación, Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias, Isaac Godoy Ramos y el Director General de Cooperación y Patrimonio Cultural, Moisés Plasencia Martín, confiriendo gran altura a los temas desarrollados. Las Jornadas fueron auspiciadas por Pronorte y el Ayuntamiento de Guía, valiéndose de los programas Interreg-III B y Recla, con fondos Feder.
Todo sobrevoló a gran altura, insistimos, pero en esta ocasión preferimos comentar únicamente lo que tiene que ver con el presente título, feliz ocurrencia del Doctor Arquitecto y Jefe del Servicio de Patrimonio Histórico-Arquitectónico de la Diputación Foral de Álava, Juan Ignacio Lasagabaster Gómez. Su ponencia giró en torno a la restauración de la catedral de Santa María de Vitoria-Gasteiz, o lo que es lo mismo, la recuperación integral de su monumento. Tuvimos la oportunidad de seguir en amena disertación los avatares de tan importante trabajo de restauración de un monumento de iglesia fortaleza del S.XII inserta en su casco medieval. Con las ideas claras, inspiradas en el máximo respeto a un templo de estilo gótico, se procedió por el equipo técnico a poner en práctica una metodología de trabajo para su recuperación integral afrontando numerosas actuaciones parciales de consolidación y reparación frente a actuaciones acometidas a lo largo de cientos de años en una casi dramática lucha contra la gravedad (la gran estructura del edificio, torcida ya, se caía, con la aparición de fisuras y grietas y desprendimiento de cascotes de alguna de sus bóvedas), devolviendo su hermosa imagen gótica junto a los arcos codales del S.XIV. Lasagabaster hizo un Plan Director regulador de las intervenciones, y ante la gran expectación que despertó en los vecinos dichos trabajos, pensó en una apertura controlada a la Catedral mediante visitas guiadas en grupos de quince personas, las cuales, mediante pago de una módica cantidad, asisten a los trabajos y pueden contemplar una exposición con los contenidos de las investigaciones realizadas. De ahí la feliz idea que tuvo: en vez de poner a la entrada “cerrado por obras” puso “abierto por obras”. Teniendo en cuenta que los trabajos comenzaron alrededor de 1992, cientos de miles de personas venidas de todos los lugares de la geografía hispana han contribuido en no poca medida a contrapesar los gastos nada despreciables para las arcas de aquella bella ciudad cargada de historia que es Vitoria-Gasteiz, capital de la legendaria Álava.
Con ser tan importante todo lo que escuchamos al excelente restaurador vasco, quiero hacer hincapié en la, a mi juicio, mejor enseñanza que se desprende de toda su disertación: el amor y el venerable respeto al vestigio histórico, interviniendo no para modificar o añadir elementos que no son suyos, con estrafalarios aditamentos que no son ni de su uso ni de su época, sino para volverlo a su estado original que el paso funesto del tiempo se ha ido encargando en deteriorar. Inevitablemente me viene a las mientes nuestro desafortunado Castillo de La Luz, que siendo acometido de una transformación, en vez de restauración, lo vemos a punto de ser inaugurado con un horroroso adminículo a la manera de inútil sombrero metálico que se enseñorea en las almenas de la fortaleza.
Ya la visión de su conjunto no será la misma que han disfrutado miles de generaciones porteñas e isleteras, que lo consideran tan suyo, laspalmeños en general y en definitiva los grancanarios. Después de oir la restauración de la Catedral de Santa María de Vitoria me pregunto qué técnico, penetrado de la gaya ciencia, se le ocurrió semejante atentado a un edificio militar de más de medio milenio. Lo he visitado en varias ocasiones por motivo de exposiciones, actos culturales o para escuchar ilustres pregoneros, y temo en verdad volver para no presenciar con sobresalto los destrozos que habrán sido necesarios al objeto del endiablado ascensor, sin contar la nada despreciable contaminación visual y de conjunto de la que debe estar afectado. Esperamos, con los dedos cruzados a la manera de un buen nigromante, que no le pongan otro artilugio de nuestra época al Castillo de Mata.
Mi ciudad tampoco se ve libre de este fundamentalismo de la reforma. Un grupo de cuatro amigos pertenecientes a una asociación, sin llevar al conocimiento de sus conciudadanos el proyecto, que posibilite el razonable y consiguiente debate público, pretenden unilateralmente transformar el altar mayor en su totalidad, quitando el mármol de su piso para poner, a mayor altura, la piedra de Arucas o similar. Lo justifican porque, al parecer, la Liturgia aconseja que el oficiante esté por encima de los feligreses. Si dentro de otros cincuenta años cambian –porque los nuevos tiempos lo aconsejan-, y hay que poner al celebrante a la altura de los participantes de la misa, ¿se tendrá que romper nuevamente, para estar a tono con dicha Liturgia?
Nos parece el mandamiento litúrgico de lo más conveniente, racional y respetable y que, en efecto, se tenga siempre en cuenta en la construcción de nuevas iglesias, pero las que ya tienen siglos construidas, como es el caso de la Iglesia de Santa María de Guía, declarada Monumento Histórico de Interés Nacional y catalogada con la máxima protección; de frontis neoclásico, flanqueado por dos elegantes torres y rematado su centro en cornisa ondulada; con un bello interior perfectamente proporcionado y dispuesto en tres calles que forman dos hileras de columnas, configurando un todo con su techumbre de madera noble en elegante y perfecta armonía arquitectónica, salvo que se esté deteriorando en alguna parte su actual belleza, no la debemos tocar.
Guía, 2 de noviembre de 2006.
Erasmo Quintana Ruiz
Concejal de Cultura y Patrimonio Histórico de Guía
Sobre los sueldos de los monitores de las piscinas de Guía. Por Maria Montesdeoca Gonzalez
Maria Montesdeoca Gonzalez
Tengo compañeros que en 8 y 9 años le han subido el sueldo en 100e, perdonen pero me tuve que reír. yo me dirijo a esos políticos, saben que algún DIA estos monitores deportivos pueden estar a cargo de el deporte de muchos de sus hijos, nietos, solo eso ahí queda para el que quiera cogerlo que lo coja. Ah!. y que viva santa Maria de guía. Saludos y gracias por perder un poco de su tiempo leyendo estas letrillas.
SOBRE LOS SUELDOS DE LOS MONITORES EN LAS PISCINAS DE GUÍA
29.09.06
Maria Montesdeoca Gonzalez
marules22@hotmail.com
Por la refundación de la Mancomunidad del Noroeste. Por Antonio Aguiar Díaz.
Por la refundación de la Mancomunidad del Noroeste
Por Antonio Aguiar Díaz Por razones históricas, culturales, geográficas y económicas, nos parece necesario retomar la Mancomunidad del Noroeste, que agruparía a los municipios de Gáldar, Guía y Agaete (quizá también Moya), segregándola de la actual Mancomunidad del Norte, sin perjuicio de las oportunas convergencias con dicha mancomunidad en aquellos asuntos que nos afecten a todos.
Por la refundación de la Mancomunidad del Noroeste
Por Antonio Aguiar DíazPara ello habría que afrontar el reto con valentía y realismo, sin descartar nada a priori. En este sentido, convendría plantear si algunas funciones, por su naturaleza o por el ámbito territorial al que se dirigen, debieran ser traspasadas, al contrario de lo inicialmente pensado, desde los ayuntamientos a alguna instancia superior. Aquí surge la idea de potenciar la comarca.
El caso de la pretendida instalación de un Centro Penitenciario en Guía (Gran Canaria), a principios del milenio, puso de manifiesto que hay asuntos que, si bien legalmente pueden ser resueltos en exclusiva por parte de un solo municipio, inciden grave e irremisiblemente en los pueblos limítrofes. Resulta evidente, por tanto, que este tipo de decisiones deba ser asumida por un ente que agrupe a todos los municipios afectados.
Por otro lado, es patente que en muchos aspectos, los intereses de los municipios del noroeste grancanario respecto a los del centro-norte no sólo son diferentes, sino a veces contradictorios, como. Así se ha comprobado, por ejemplo, con el nunca iniciado proyecto de desdoblamiento de la nueva carretera del norte, asunto en el que otros municipios han puesto todas las objeciones posibles, retrasando su ejecución indefinidamente, con los perjuicios que todos conocemos para los habitantes del noroeste.
Lo expuesto aconseja replantear los linderos de la Mancomunidad del Norte de forma que, manteniendo el mismo nivel de prestación de los servicios públicos, la toma de decisiones responda al mismo concepto de “comarca natural”.
Siguiendo el modelo catalán, la organización comarcal que en su día existió y ahora proponemos se refunde, cumple los siguientes criterios: a) sus ámbitos territoriales coinciden con los espacios geográficos en que se estructuran las relaciones básicas de la actividad económica, ya que los municipios poseen características sociales e históricas comunes. Y b), su ámbitos territorial es el más adecuado para hacer efectivos los principios de eficacia, descentralización y participación en la prestación de servicios públicos.
Por razones históricas, culturales, geográficas y económicas, nos parece necesario retomar la Mancomunidad del Noroeste, que agruparía a los municipios de Gáldar, Guía y Agaete (quizá también Moya), segregándola de la actual Mancomunidad del Norte, sin perjuicio de las oportunas convergencias con dicha mancomunidad en aquellos asuntos que nos afecten a todos.
Ello redundaría en una mejor gestión de los recursos públicos, en el marco de una planificación comarcal que tuviera como premisa la complementariedad entre los municipios integrantes, en los aspectos residencial, comercial, industrial y turístico. Lógicamente, la nueva mancomunidad debería abrirse a la sociedad, para que su acción sea transparente y eficaz.
Director de www.guiadegrancanaria.org
Septiembre de 2006.
Sobre la persecución del poeta Bento por parte de la Inquisición. Por Fernando Paetow

Por Fernando Paetow
Otro de los perseguidos por el "Santo Tribunal" fue el poeta de Guía de Gran Canaria Rafael Bento Travieso, tanto por sus poemas como por su vida azarosa.
El inquisidor Borbujo decía en una denuncia del año 1814 a la Suprema: «Y como el reo, según noticias extrajudiciales, hace más de un año que se halla en Sevilla nos ha parecido, para los efectos que puedan convenir indicar a V.A. sus señas personales que son: altura más que regular, color moreno, edad de 38 a 40 años, con asistencia diaria a la casa de la condesa viuda de Tilli».
Sobre la persecución del poeta Bento por parte de la Inquisición

Por Fernando Paetow
Otro
de los perseguidos por el "Santo Tribunal" fue el poeta de Guía de Gran
Canaria Rafael Bento Travieso, tanto por sus poemas como por su vida
azarosa.
El
inquisidor Borbujo decía en una denuncia del año 1814 a la Suprema: «Y
como el reo, según noticias extrajudiciales, hace más de un año que se
halla en Sevilla nos ha parecido, para los efectos que puedan convenir
indicar a V.A. sus señas personales que son: altura más que regular,
color moreno, edad de 38 a 40 años, con asistencia diaria a la casa de
la condesa viuda de Tilli».
Al abolirse la Inquisición en 1820, Bento le dedicó este poema:
No bien sus infernales llamaradas
tornó a encender la Inquisición terrible,
cuando el brazo de Dios irresistible
en nuestra España las dejó apagadas.
Que vuelvan los infames Torquemadas
a atizar su piadoso combustible,
hogueras hallarán y muerte horrible
en todas las naciones ilustradas.
Potros, garruchas, viles instrumentos
con que afligieron al linaje humano,
tigres de sangre y lágrimas sedientos,
pues que ya no os consiente el suelo hispano,
volved a los inmundos aposentos
del que os extrajo una piadosa mano.
--------------
NOTA: TEXTO EXTRAÍDO DEL LIBRO "LA INQUISICIÓN EN LA ISLA DE GRAN CANARIA (1493-1820)", de Fernando Paetow, editado por el PATRONATO DE TURISMO DEL EXCMO. CABILDO INSULAR DE GRAN CANARIA
La batalla de los quesos. Por García de la Torre
La batalla de los quesos
Leyenda que recoge García de la Torre, en un libro titulado “Nuevas Leyendas Guanches”, publicado en Barcelona en 1969
Nos cuentan las crónicas, que después de la primera batalla de Tirajana, las huestes de Pedro de Vera intentaron acorralar de nuevo al ejército guanche, que acaudillado por Doramas y Taxarte, había cobrado nuevos bríos con aquella primera victoria. Fue tan intensa y tan duradera la ofensiva, que las piedras comenzaban a menudear y los hombres de Vera, protegiéndose tras sus escudos y rodelas, gateando peligrosamente iban progresando vertiente arriba, pegados al terreno cual si de él formaran parte. Alguien dio la orden de utilizar los grandes y endurecidos quesos que se guardaban en las profundas cuevas del cenobio, para lanzarlos contra los agresores.
- Esta famosa batalla que se dio realmente, ha sido y continúa siendo objeto de empecinada controversia no por lo que a su existencia se refiere, que como decimos es aceptada por la mayoría de los especializados en estas cuestiones, sino por su ubicación, ya que es imposible llegar a un acuerdo en cuanto al tiempo en que dicha batalla debió celebrarse con exactitud y el lugar concreto donde pudo haber tenido lugar.
- En si, la batalla como tal y el hecho de ser apellidada “de los quesos”, nada tiene de particular ni ofrece motivo alguno para que pueda ser puesta en tela de juicio. En realidad lo que en ella sucedió, no fue ni más ni menos que lo que puede ocurrir en un caso semejante en cualquier hueco de la historia bélica del hombre.
Nos cuentan las crónicas, que en esto de chismografía siempre parecen estar muy adelantadas y no sabemos como, pero bien informadas, que después de la primera batalla de Tirajana, las huestes de Pedro de Vera intentaron acorralar de nuevo al ejército guanche, que acaudillado por Doramas y Taxarte, había cobrado nuevos bríos con aquella primera victoria. Tampoco en esto están de acuerdo los historiadores.
- Es curioso observar estas discrepancias ante hechos que tuvieron que sucederse inexorablemente, discrepancia que nos habla de la profunda debilidad del juicio crítico del hombre como historiador. Si la Historia fuera escrita por mujeres, de nada podríamos extrañarnos si llegáramos a sorprender tal cual inexactitud, en la seguridad de que ello siempre se debería a una participación apasionada del inalienable sentimentalismo femenino, que como es lógico, tiene que deformar a través del prisma caleidoscópico del sentimiento, la fría escueta realidad objetiva.
Mas en este caso de la batalla de los quesos la confusión resulta completa.
- Hay quienes la achacan al caudillo guanche Ventagay, al que ya conocemos como intérprete de otros interesante pasajes dela epopeya canaria y un estratega brillante de su pueblo. Sin embargo, por razones físicas y metafísicas, preferimos la primera versión y seguimos a las huestes de ambos ejércitos jugando a la guerra por las cumbres isleñas, en donde vemos a Pedro de Vera empeñado en cortar la retirada de los guanches, para impedirles su acceso a Tejeda.
Parece ser que para la época de esta batalla, ya el rey de Gáldar, Egonayga Semidan, se había convertido al catolicismo y a la causa hispana, con el nombre de Fernando Guanarteme y era utilizado por Pedro de Vera, Gobernador a la sazón de Gran Canaria para intermediar con los indómitos nativos que no querían aceptar la definitiva sumisión a la nueva Corona. En uno de estos riscos, rodeados de profundos valles y cañadas, se atrincheraron los canarios, seguidos muy de cerca por las tropas de Vera, quien antes de dar batalla, puso en práctica su método disuasivo utilizando para ello los servicios de don Fernando.
Los canarios se hicieron fuertes en torno a unas cuevas y construcciones de pastores, próximas a un retirado Cenobio que albergaba un número que la historia no precisa, de “magadas” dedicadas al culto y a la meditación. Al requerir Don Fernando a los rebeldes y exhortarles a la pacífica entrega de sus armas, deponiendo para siempre de su hostil actitud hacia la causa invasora, aprovechan los historiadores tal coyuntura, para poner en boca de Doramas una de las más hermosas y floridas piezas de la oratorio dramática de la epopeya guanche.
- Afeo en efecto Doramas al Guanarteme su carácter de sometido intermediario, con estas palabras:
- -Mucho me afrenta y avergüenza que un hombre de tu estirpe, apellidado hermano de raza y mi pariente, a quien un día he servido como fiel vasallo, haya traicionado nuestra causa, claudicando cobardemente ante el invasor. “Vuélvete con tus aliados si de verdad quieres ponerte de nuevo al frente de los tuyos, ya que estamos dispuestos a luchar hasta la muerte. “¡Que lejana tu conducta y tu imagen de mi abuelo y gran Rey Artemis Semidan, que cayó luchando por su tierra y por los suyos! ¡Imposible me resulta creer que seas hijo de tan grande hombre!
Pero todo fue en vano y la batalla dio comienzo. La lucha fue desesperada y cada hueco del terreno, cada piedra, servía para ocultarse y defenderse tenazmente de los bien preparados y aguerridos atacantes, secundados además por un nutrido de nativos muy conocedores de aquellos parajes. La pelea se alargaba porque Pedro de Vera con objeto de evitar un mayor derramamiento de sangre, influido por los ruegos de Don Fernando, pretendía sitiar por hambre al ejército canario , en la seguridad de que en un corto plazo tendrían que deponer necesariamente sus armas, al carecer de alimentos.
- Y aquí es donde entra en juego la tan señalada importancia de estos cenobios o monasterios en los que las personas encargadas del culto, generalmente sacerdotisas acompañadas por mujeres ancianas de la familia que las ayudaban en sus menesteres, iban acumulando objetos y alimentos que en épocas adversas y de malas cosechas, se repartían entre l población vecina, y a su vez contribuía de algún modo, al mantenimiento de dichos cenobios. En esta oportunidad la circunstancia de tal almacenamiento no solo sirvió par prolongar la resistencia de la gente canaria, sino que, como vamos a ver, parte de estos recursos fueron utilizados como verdaderas armas contra los soldados españoles.
Como pasaron los días y Pedro de Vera no viera señales de debilidad en el bando contrario, encontró la explicación al problema, por lo cual ordenó concentrar los esfuerzos de sus hombres hacia el agreste lugar en donde estaba enclavado el cenobio.
El paraje no podía ser más escabroso.
- Construido en una pequeña plataforma que quedaba libre sobre el saliente de un farallón, el cenobio resultaba casi inexpugnable y los hombres que lo defendían, tenían suficiente tarea con echar a rodar ladera abajo gruesas piedras que hacían verdaderos estragos entre la tropa atacante.
Pero fue tan intensa y tan duradera la ofensiva, que las piedras comenzaban a menudear y los hombres de Vera, protegiéndose tras sus escudos y rodelas, gateando peligrosamente iban progresando vertiente arriba, pegados al terreno cual si de él formaran parte. Detrás los arqueros con sus venablos trataban de proteger este avance de la infantería, con buenos resultados.
Por parte de los guanches, todo el mundo tomaba parte en la batalla. Grandes y chicos. Hombres y mujeres. Jóvenes y ancianos. Pero la desazón y el cansancio si iban apoderando de la gente. Todo comenzaba a escasear y los heridos mezclaban sus lamentos con los gritos de los combatientes y el fragor de piedras y venablos chocando estrepitosamente.
Alguien dio la orden de utilizar los grandes y endurecidos quesos que se guardaban en las profundas cuevas del cenobio, para lanzarlos contra los agresores. Por un momento, trabajando con ahínco mujeres, niños y ancianos,, los defensores pudieron disponer de nuevo material arrojadizo que utilizaban con verdadera maestría.
- Los quesos, en forma de grandes bolas, eran echados a rodar por la pendiente, alcanzando directamente a los que con tanta tenacidad trataban de cercarse. ¿Cuál fue el resultado de tan singular operación? En principio los cosas parecían marchar satisfactoriamente. Sin embargo, como dice el refrán, “en el pecado se llevó la penitencia”, porque los quesos al deshacerse, llamaron l atención de los atacantes, uno de los cuales por pura curiosidad, se llevo a la boca un trozo de aquella materia blancuzca, observando con sorpresa, no exenta de satisfacción, que se trataba de balas comestibles.
Y esta fue la perdición de los canarios, ya que sin pretenderlo contribuyeron a alimentar generosamente sus adversarios.- Ya se habrá imaginado el lector que este queso para los sitiados ofrecía pocas posibilidades de ayuda alimenticia ya que faltos de agua, su ingestión mas bien les producía molestias que beneficio, convirtiéndose así este alimento en el tan conocido “ahoga-gatos”, que muchos lectores habrán conocido en sus respectivas regiones. Sin embargo, los atacantes, con mas libertad de movimientos y mejor pertrechados, encontraron en estos quesos la providencialidad de un nuevo maná.
Como era de esperar la batalla terminó con la rendición de la gente canaria que probablemente con tan infausto motivo y ante tan adversos resultados obtenidos con el queso de marras, se formaría el propósito de permanecer sin probar este alimento durante una buena temporada.
La batalla de los quesos
Leyenda que recoge García de la Torre, en un libro titulado “Nuevas Leyendas Guanches”, publicado en Barcelona en 1969
Nos
cuentan las crónicas, que después de la primera batalla de Tirajana,
las huestes de Pedro de Vera intentaron acorralar de nuevo al ejército
guanche, que acaudillado por Doramas y Taxarte, había cobrado nuevos
bríos con aquella primera victoria. Fue
tan intensa y tan duradera la ofensiva, que las piedras comenzaban a
menudear y los hombres de Vera, protegiéndose tras sus escudos y
rodelas, gateando peligrosamente iban progresando vertiente arriba,
pegados al terreno cual si de él formaran parte. Alguien
dio la orden de utilizar los grandes y endurecidos quesos que se
guardaban en las profundas cuevas del cenobio, para lanzarlos contra
los agresores.
El primer encuentro entre don Bruno y el Alcalde Juan García Mateos. Por Bruno Quintana Quintana
Mi primer encuentro con el Alcalde Juan García Mateos
Por Bruno Quintana Quintana*
Mis primeras actuaciones parroquiales y pastorales coinciden, como queda dicho, con el primer domingo de Cuaresma, por lo tanto, tenía que estar muy alerta porque era una mala costumbre, en algunos pueblos, de continuar celebrando bailes carnavalescos, profanando este santo tiempo de penitencia y reconciliación con Nuestro Padre, y pudiera ser que en mi nueva parroquia también los celebrasen en este Santo Tiempo. Y dicho y hecho. En un amplio salón que llamaban "Teatro Viejo", ubicado en la calle "Canónigo Gordillo" nº 20, el cual fue, en tiempos lejanos, templo o capilla del convento llamado el Hospicio y en la actualidad propiedad del Ayuntamiento de Guía, se estaban, con autorización de éste, celebrando bailes de "taifa" los sábados y domingos durante el año y por lo tanto, en la Santa Cuaresma.
Mi primer encuentro el Alcalde Juan García Mateos
Por Bruno Quintana Quintana*

Mis
primeras actuaciones parroquiales y pastorales coinciden, como queda
dicho, con el primer domingo de Cuaresma, por lo tanto, tenía que estar
muy alerta porque era una mala costumbre, en algunos pueblos, de
continuar celebrando bailes carnavalescos, profanando este santo tiempo
de penitencia y reconciliación con Nuestro Padre, y pudiera ser que en
mi nueva parroquia también los celebrasen en este Santo Tiempo. Y dicho
y hecho. En un amplio salón que llamaban "Teatro Viejo", ubicado en la
calle "Canónigo Gordillo" nº 20, el cual fue, en tiempos lejanos,
templo o capilla del convento llamado el Hospicio y en la actualidad
propiedad del Ayuntamiento de Guía, se estaban, con autorización de
éste, celebrando bailes de "taifa" los sábados y domingos durante el
año y por lo tanto, en la Santa Cuaresma.
Enterado de ello y habiéndolo constatado, me veía obligado, cumpliendo con mi deber, a ponerlo en conocimiento del Sr. Obispo participándole que en un local que fue en un tiempo, templo de un convento de monjas, se estaban celebrando bailes en esta Cuaresma. El Sr. Obispo recibió el oficio que le envié con este motivo, dándole, por lo tanto, cuenta de lo que estaba ocurriendo en la Parroquia con las diversiones, nada coherentes con el Santo Tiempo de penitencia en que ya estábamos inmersos; y, después de enterarse de su contenido, adjuntándolo con un oficio suyo, lo envió al Sr. Gobernador Civil de Las Palmas, participándole la anómala práctica de diversiones en la Parroquia de Santa María de Guía, autorizadas por el Ayuntamiento, durante la santa Cuaresma, que en nada favorecen a las buenas costumbres de un pueblo eminentemente católico, suplicándole hiciese valer su superior autoridad para que esas diversiones, con aires paganos, no hiriesen los hondos sentimientos cristianos a los fieles de aquella Parroquia durante dicho santo tiempo, por lo menos.
La resultante de este oficio fue fulminante, según pude enterarme más tarde, puesto que el Sr. Alcalde de Guía recibió una comunicación del Sr. Gobernador prohibiéndole autorizar bailes durante la Cuaresma, y menos en un local que, por sus características arquitectónicas, fue templo en el que se celebraba el culto divino, en tiempos pasados. Yo creí sinceramente, cumplir con mi deber participando al Sr. Obispo esta ofensas a la moral cristiana y esta profanación al templo penitencial de la Santa Iglesia, y, puedo decir, que me olvidé, en absoluto, de esta comunicación, por lo que no me había enterado de la resultante de la misma, hasta que, un cierto día, sanamente, sin prevención ni malicia alguna, me dirigí al ayuntamiento de esta ciudad de Guía para saludar y ofrecer mis modestos servicios personales y parroquiales al señor Alcalde, a la razón, D. Juan García Mateo, y al Secretario del mismo que era D. Prudencio Estévez Galván, con motivo de haberme hecho cargo, como Cura, de la Parroquia de Santa María de Guía y de San Pedro Apóstol de la Atalaya y de San Francisco de Asís de Tres Palmas.
Fui recibido muy cortés y atentamente por los mismos, y después de cambiar impresiones sobre varios temas, el Secretario, con una sutileza gatuna, insinuó un plan de relaciones entre la Iglesia y las Autoridades locales para la mejor convivencia entre ambos, procurando proceder, teniendo "un ten con ten", en "ciertos y concretos asuntos" para la mejor comprensión y cordiales relaciones entre las dos entidades y el pueblo, en general. Rápidamente, gracias a Dios, me di cuenta que pretendía "echarme" un lazo, "una red" para "atraparme" y poder, así, "manipular" mi acción pastoral en la Parroquia, frenando mi posible labor de intransigencia con la inmoralidad, en toda su variada y diabólica gama, que pudiera resultar de las diversiones que, por su índole mundana, conculcasen los mandamientos de la Ley de Dios y los de la Santa Iglesia.
Ante tal "plan" caí en la cuenta, al instante, que era un "plan" trazado, concebido, como consecuencia de mi oficio al Sr. Obispo sobre los bailes de "taifas" que se estaban celebrando en el pueblo los sábados y domingos de Cuaresma, y, seguramente de alguna disposición u orden, recibida del Sr. Gobernador Civil sobre los mismos. Entonces reaccioné enérgicamente y, con toda cortesía, les dije:
- "señores, yo he venido como Cura de esta Parroquia de Santa María de Guía, nombrado y enviado por mi superior, el Sr. Obispo, no "pedido ni traído" por nadie, para atender, religiosa y pastoralmente, a sus fieles hijos y velar por la moralidad cristiana, de sus costumbres y diversiones. Y si yo por corregir las inmoralidades, y llamar la atención sobre las diversiones pecaminosa, etc., tuviese que salir de esta parroquia, sería para mi una victoria, y, con santo orgullo, por los pueblos a los que fuese destinado, iría tremolando la bandera de mi triunfo en la que se leyera: por corregir las inmoralidades y por procurar que las diversiones no fuesen escandalosas, salí, o me echaron de Guía.
Ellos al ver mi actitud de firma decisión en cumplir con mi deber como Cura de esta Parroquia, sin dejarme "sobornar" por "diplomáticas palabras", ni intimidar por nada, ni por nadie, callaron respetuosamente, y después de algunos comentarios sobre diversos asuntos, sin la menor trascendencia, con toda amabilidad y cortesía, y mutuamente deseándonos las mejores venturas, nos despedimos; y nuestras relaciones, en adelante, fueron siempre muy cordiales, sin que me molestasen en lo más mínimo. Bien es verdad que la situación política y social, en aquellos tiempos, en España, favorecía grandemente, las buenas relaciones entre la Iglesia y las autoridades civiles; pero, por lo tanto esta actitud mía, en mis primeros momentos en Guía, resultó para mi labor parroquial y social, de un efecto decisivo y eficaz durante los treinta y nueve años en que la regenté con plena libertad en mi acción pastoral en todos los niveles y también porque no me dejé "subyugar" por un sutil "reto caciquil", de ambos sexos, que todavía pervivían en la culta e hidalga Ciudad de Guía de Gran Canaria...
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*NOTA.- Texto extraído de las MEMORIAS DE DON BRUNO QUINTANA QUINTANA, párroco que fue de Guía entre 1943 y 1982.
Gáldar multa a don José Samsó
"A los pocos días D. José Samsó recibió, enviada por la Alcaldía de Gáldar, la notificación de una multa de cien pesetas por realizar obras clandestinas, sin la autorización previa, por lo tanto, del Ayuntamiento de Gáldar. D. José al leer tal notificación se indignó, no por la cuantía de la multa, como es de comprender, sino por la desconsideración de la Alcaldía a la que tanto bien había hecho y prometía hacer a Gáldar, como también a otros municipios del Noroeste grancanario". Por Bruno Quintana (Párroco de Guía 1943-1982)
Por Bruno Quintana (Párroco de Guía 1943-1982)
"A
los pocos días D. José Samsó recibió, enviada por la Alcaldía de
Gáldar, la notificación de una multa de cien pesetas por realizar obras
clandestinas, sin la autorización previa, por lo tanto, del
Ayuntamiento de Gáldar. D. José al leer tal notificación se indignó, no
por la cuantía de la multa, como es de comprender, sino por la
desconsideración de la Alcaldía a la que tanto bien había hecho y
prometía hacer a Gáldar, como también a otros municipios del Noroeste
grancanario". La "cooperación" decidida y "hermanada", repleta de torpedeos solapados y de "sonrisas" de "escaparate" de nuestros "amables" vecinos, queda evidenciada en la labor callada, de zapa, realizada por ellos para que no se llevase a efecto la construcción de la Ermita en la solar elegido y donado por unos vecinos de Guía y de Gáldar.
El Excmo. Sr. D. José Sansó Henriquez, General Auditor, hijo predilecto de Guía, fue uno de los señores pudientes decididos a contribuir a dicha construcción en bien del barrio, en el cual poseía grandes intereses agrícolas; pero como también tenía grandes fincas en la Vega de Gáldar, incluso en una de las fincas, cercana a la jurisdicción municipal de Guía, existía una Ermita dedicada a San José y que era de su propiedad, pero que, estaba ya destechada, porque el artesonado artístico que tenía, lo levantó y lo llevó a Tenerife para colocarlo en su nueva mansión que construyó en aquella isla a instancia de su esposa, nuestros "ilustres amigos" de Gáldar, conocedores de esta Ermita, visitaron, sigilosamente, al citado señor para suplicarle que restaurase dicha Ermita de San José para ponerla al culto religioso en favor de los vecinos todos de aquella comarca. Como D. José era muy comprensivo y bondadoso, no captó la "maligna intención" que bullía en el fondo de tal propuesta ni el mal que iba a causar a los vecinos de ambos barrios que deseaban tener su Ermita más centrada, en medio de los mismos, y no en medio de una finca donde no se podía tener una amplia plaza ni celebrar fiestas con gran concurrencia, pero a D. José le pareció muy buena la idea y decidió, y les prometió, llevar a feliz término la propuesta lo más pronto que pudiera.
D. José al leer tal notificación se indignó, no por la cuantía de la multa, como es de comprender, sino por la desconsideración de la Alcaldía a la que tanto bien había hecho y prometía hacer a Gáldar, como también a otros municipios del Noroeste grancanario. Entonces tomó la determinación de romper con los señores de la "élite" de dicha ciudad de los "caballeros", que le habían pedido la restauración de la Ermita de San José, en "La Pacheca"; y, en cambio, se volcó en ayudar a la edificación de la Ermita de Santa Rita en favor de los buenos y sencillos vecinos de Anzofé y montaña de Guía, propinando, con ello, un fuerte trastazo a la "ínclita comisión" de Gáldar, y dando también al traste sus "inconfesables pretensiones" de apabullar la construcción de la Ermita en honor de Santa Rita en los dichos barrios, retirando la ayuda y apoyo que les había prometido, creyendo en su buena intención, de levantar, reconstruyéndola, la Ermita de San José que hubiera quedado ubicada en medio de su finca, bastante alejada de toda vecindad e incómoda para la misma si querían cumplir sus deberes religiosos.
Toda esta "sigilosa labor" de zapa que se venía desarrollando por los "buenos" vecinos respecto de la Ermita de Santa Rita, concuerda mucho y tiene íntima relación con la idea falsa e injuriante que esa misma "élite" galdense, se había gratuitamente forjado respecto de la actividad, o labor pastoral, del Párroco de Guía, porque las circunstancias, del momento, le eran favorables y muy propicias, empezó a desarrollar desde el año de 1.944 en adelante, en pro del progreso de la parroquia y ciudad de Guía en distintos niveles de la pastoral, de la cultura, del arte, etc. Esto dio motivo a que un "señor" de la mencionada "élite" tuviera la "suma delicadeza" (por no decir la osadía) de acercarse al Cura y "expectorarle" la infamia de que en Gáldar se comentaba que el Cura que está en Guía había venido a dicha parroquia para "desenterrar" y hacer "revivir" el antagonismo ancestral que existía entre Gáldar y Guía. Esta malhadada embajada, me hizo reflexionar y ahondar en mi conciencia para averiguar en que se fundaba tan hiriente aseveración. Y, claro, de mis reflexiones deduje, fundado en un hecho concreto, que toda innovación, arreglo, o adquisición para la iglesia y, en general, para toda la parroquia de Guía, redundara según todos los indicios captados en menoscabo de la parroquia y ciudad vecina, o era un ofensa, un insulto, a la "dignidad y grandeza" de las mismas, dada su especial modo de ver las cosas, o según su "clarividente" criterios ¡...!
En consecuencia deduje que, para ellos, toda la labor que emprendiese el Cura de Guía debía pensarlo bien y averiguar si para sus "amables" vecinos tal obra, arreglo, o adquisición de algo para Guía, era de agrado, o por el contrario, les servía de agravio a su "grandeza", u ofensa a su dignidad e historia "caballaresca"; o sería que ellos no podían consentir que Guía tuviese, o adquiriese algo, en cualquier nivel: religioso, civil, etc. que Gáldar no tuviese, o adquiriese antes.
Quiero probar estos asertos, o sospechas bien fundadas, con los siguientes hechos: Lo primero que emprendí en el templo de Santa María de Guía, como arreglos, fue limpiar las puertas del frontis y laterales, que son de tea, que tenían un aspecto deplorable por las muchas manos de pintura que habían recibido, al través de los años, ya agrietadas, que daban una visión de pobreza, o abandono; y, como todos sabemos, la primera impresión que recibimos al contemplar un templo, o cualquier otra mansión en su estructura externa, es la que domina al contemplar el interior. Si el frontis, incluyendo las puertas y entrada, están limpios, como la estética manda, nos da la certeza de que el interior está igual de limpio, aunque, de hecho no lo esté; y nos sucederá lo contrario si vemos que el frontis esta deplorable, repelente, aunque el interior este brillante de limpieza. Por eso emprendí la limpieza de las puertas, y al terminar tal labor por un maestro artesano de Guía, era tal la belleza de la tea que impresionaba y deslumbraba a todo el que las contemplara causándoles gratísima visión , impresión.
Resultó que alguien de la vecina ciudad pasó ante la iglesia una tarde y al ver la belleza deslumbrante de las puertas, resaltada por el gran número de clavos dorados que resplandecían como pequeños soles, y eran necesarios para sostener los tableros y fijarlos en los travesaños, al llegar a Gáldar, se dirigió al Sr. Cura de la misma que, a la razón, era D. Francisco Hernández Benítez (q.e.d.), como el mismo me lo contó, diciéndole que las puertas de la iglesia de Guía estaban limpias y maravillosas y tenían clavos de oro para sostener los tableros, y por lo tanto le pedía que él hiciera lo mismo con las puertas del templo de Gáldar y que pusiera clavos dorados a todas ellas, pues, las de Guía sólo tenían esos clavos la puerta central y las laterales eran clavos de hierro pintados de negro; y, aunque el Sr. Cura le hacía comprender que las puertas las limpiaba, pero que no podía ponerles clavos de ninguna clase porque los tableros de las mismas estaban ensamblados y no necesitaban clavos para sostenerlos, él, y otros, tanto insistieron con el Sr. Cura comprometiéndose ellos a procurar el dinero para comprar los clavos de metal dorado y sufragar los demás gastos ocasionados con la limpieza de las puertas y colocación de los clavos; y entonces el Sr. Cura se "vio obligado", por razones pastorales y contra toda estética, a poner los clavos por contentarlos y acallarlos...
También sospecho que pretenderían que la Excma. Señora Eusebia Armas Almeida, viuda del Teniente Coronel de la Guardia Civil, López de Ogayar, les consultasen si veían bien o no, que ella donase a Guía un artístico y bellísimo sepulcro y una maravillosa escultura de Cristo Yacente, de tamaño natural, esculpida por el eximio artista D. José de Armas Medina; o si también no iba en menoscabo del "prestigio" de la "caballerosa" Gáldar, el que la misma Excma. Sra. Dña. Eusebia destinase sus bienes crematísticos para erigir un grandioso edificio en un amplio solar de su propiedad, en su finca "El Trapiche", en Guía, dedicado a una institución benéfica a favor de los niños pobres de esta parroquia y de toda esta comarca, bajo la sabia dirección de los Padres Paules Salesianos, con el fin de que les instruyesen, especialmente en artes y oficios...
También yo, para que no "resurgiese" el antagonismo, las intrigas, (que no han muerto), entre las dos ciudades vecinas, hubiera tenido que consultar con ellos si no era "humillante" para tal ciudad, el que yo aceptase el valiosísimo donativo de un trono de plata de ley, con su baldaquino del mismo precioso metal y de gran belleza artística, para la Patrona la Santísima Virgen de Guía, generoso regalo del citado Excmo. Sr. D. José Sansó Henríquez, General Auditor, cuyo trono fue efectuado en seis meses en los "Talleres de Arte", anteriormente "Granda", y esternado con inusitada alegría y festejos el año de 1.955.
Otrosi, yo para que no "surgieran" viejas, putrefactas, rencillas, hubiera tenido que averiguar si era del agrado, o no, para ellos, el que el pueblo guiense, en pleno, contribuyese generosamente a restaurar y enriquecer con bellas obras de arte el que ya es el grandioso y bellísimo Camarín de la Santísima Virgen de Guía, orgullo para los guienses y admiración religiosa para los extraños, el cual fue tallado por el famoso artista-tallista, hijo de Guía, D. Juan Serrano Moreno y otros artistas y amigos del arte que dejé mencionados en mis "Crónicas parroquiales". Cada uno hace aquello que más enaltece a su pueblo...
Y siguiendo la racha de adquisiciones y donativos para el templo de Santa María de Guía, también hubiera tenido que "tantear" la opinión de los "amables" vecinos, para evitar "los gestos", sus "malos humores", si admitía, o no admitía, el regalo de un trono de madera tallada bellamente, con su baldaquino de terciopelo negro, sostenido por seis varales de metal blanco para la Virgen de los Dolores en Semana Santa, donado por D. Francisco León Mauricio (q.e.d.) con toda generosidad. O también tendría, para evitar los "resabios" de ciertas personas de la "élite" galdense, que solicitar el "luminoso" parecer de ellas, si pedíamos, o no pedíamos, al Ministro de Cultura que, considerando la antigüedad y el valor histórico y artístico del templo de Santa María de Guía, lo declarase Monumento Histórico Artístico de carácter nacional, como así sucedió; y en virtud de esa declaración oficial del estado, se está consolidando su estructura y remozando todos sus elementos arquitectónicos y artísticos, etc.etc.
En fin, no terminaría nunca de relatar mil incidencias de esta índole sucedidas por estos contornos. Por lo pronto me llena de gran satisfacción el saber que nada se hizo en la Parroquia de Santa María de Guía con el maligno motivo de molestar, de provocar, a nuestros vecinos, o para "resucitar" viejos antagonismos, o revivir "atávicas rencillas", siempre odiosas y molestas, entre estas dos vecinas parroquias, que deben estar bien hermanadas...
Pero también me llena de alegría cristiana el comprobar que lo que se realizaba en Guía para mejorar, o enriquecer el acervo artístico de su templo, y el esplendor y brillantez del culto divino, servía de estímulo a nuestros vecinos para realizar allí también mejoras en su templo y aumentar el acervo artístico del mismo. Por ejemplo: mandé limpiar las puertas de la iglesia, ellos, como dejé dicho arriba, inmediatamente limpiaron las suyas; que adquirí, como donativo, un artístico sepulcro y Cristo Yacente, ellos también adquirieron una nueva urna sepulcral y Cristo Yacente; que donaron a la parroquia de Guía un trono con cenefas talladas y palio para la Virgen de los Dolores, ellos, al instante adquirieron otro para su Virgen de los Dolores; que se empezó a airear la renovación del Camarín de la Virgen de Guía, enriqueciéndolo artísticamente, ellos también empezaron a "airear" la construcción de un "Camarín" para el Apóstol Santiago (con este motivo alguna persona chistosa comentaba: "querían hacer una "cuadra" para el caballo de Santiago"); que regalaron a la parroquia de Guía un grandioso trono de plata de ley para el Excelsa patrona, también ellos, al poco tiempo, procuraron adquirir cenefas de plata para colocarlas en el trono de la Virgen de los Dolores; que en Guía se instaló una Comunidad de Padres Paules Salesianos para instruir a la juventud necesitada, en escuelas de artes y oficios, también ellos procuraron que las Religiosas que, muchos años antes, fundaron en Gáldar y tuvieron que marcharse a Buenos Aires, volviesen a fundar en Gáldar para la educación e instrucción, de la juventud femenina, etc. etc.
De todos estos casos he querido dejar constancia para que se vea y comprenda, que en los vecinos no ha habido envidia sino "estímulo santo", y esa actitud es laudable puesto que, si sucediera lo contrario, nos "anquilosamos" en nuestras "poltronas", viviendo de las "rentas" de nuestros antepasados, y, en consecuencia todo iría desapareciendo por la inercia de los hombres; y, para evitar todo esto, hay que renovarse constantemente, aunque seamos estimulados por otros...
Por todo esto doy gracias a Dios y a la Santísima Virgen de Guía tan amada de mi corazón.
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NOTA:
Texto extraído de Las Memorias de don Bruno Quintana (Párroco de Guía 1943-1982). EL TITULO DE ESTE CAPITULO HA SIDO PUESTO POR EL TRANSCRIPTOR. EL TITULO ORIGINAL ES “MAS INCIDENCIAS ANÉCDOTICAS”-------------
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