Paquito Gordillo
PAQUITO GORDILLO
El altruismo en estado puro
Por Antonio Aguiar
Francisco Gordillo Moreno, Paquito Gordillo, nació en San Juan de Guía el 19
de octubre de 1936. En 1952 se inicia en las labores de ayuda al fútbol base en
su barrio natal, donde funda un equipo de fútbol. Recuerda que algunos niños
jugaban al fútbol descalzos, debido a las penurias de la época.
PAQUITO GORDILLO
El altruismo en estado puro
Por Antonio Aguiar
Francisco Gordillo Moreno, Paquito Gordillo, nació en San Juan de Guía el 19
de octubre de 1936. En 1952 se inicia en las labores de ayuda al fútbol base en
su barrio natal, donde funda un equipo de fútbol. Recuerda que algunos niños
jugaban al fútbol descalzos, debido a las penurias de la época.
En este sentido, señala que por entonces los niños se incorporaban con 14 años al trabajo, de ahí las dificultades añadidas para motivarles hacia el deporte. Tampoco tenían un campo en condiciones, jugaban en un terreno con dos palos como portería, cerca de la ermita de San Juan. En 1954 funda otro equipo en el Albercón de la Virgen. Por aquellos años, los suyos competían con otros equipos de Guía, como el San Roque, La Plaza, el Terry o el Callejón del Molino. Hace hincapié en los enfrentamientos entre el San Juan y el San Roque, resaltando las buenas maneras futbolísticas de los chiquillos de este último, de quienes dice “jugaban de maravilla”. Confiesa que le impresionaron y que pocos se ocupaban de ellos como merecían.
En agosto de 1966, con la inauguración de los bloques de viviendas sociales de San Roque, en las que resultó adjudicatario, traslada su residencia al casco de Guía, incorporándose inmediatamente al equipo de su barrio. Fundó el Infantil San Roque, que se afilió a la Federación de Fútbol en 1967 y subraya que a instancia de don Juan Santana, profesor de educación física del Instituto de Guía, extendió las actividades de su equipo a los niños del INSTITUTO, el segundo Instituto de Educación Secundaria que se implantó en Gran Canaria, inaugurado en 1951, siendo alcalde Juan García Mateos.
Con el Infantil San Roque ganó la liga del norte y jugó la final contra el Arenales en el estadio López Socas de Las Palmas de Gran Canaria en un partido memorable que este entrevistador presenció. La mala fortuna cara al gol, frente al acierto del rival en las escasas ocasiones de que disfrutó, dio la victoria por 1-0 al Arenales.
En 1968 contribuye a fundar el Juvenil San Roque, que se nutrió de los bravos y “jugones” del Infantil. Con aquel ganó la Copa Luís Molonny, trofeo que don Bruno, el párroco, se ofreció a colocar en el Camarín de la Virgen, donde aun puede verse. Posteriormente funda el equipo alevín, en el que este entrevistador jugó de lateral izquierdo a mediados de los sesenta. Llegó a tener 60 niños en una misma categoría, lo que obligó a repartirlos en varios subequipos: “A”, “B”, etc... En este punto, Paquito me dice que siempre inculcó a los jugadores el afán competitivo y el juego limpio, aspectos que recordaba con ahínco a sus jugadores en los enfrentamientos que se daban entre equipos del mismo club. En 1970 el San Roque se convierte en filial del U.D. GUÍA.
Y todo esto ocurría mientras Paquito Gordillo trabajaba -de sol a sol- para una empresa constructora de Las Palmas de Gran Canaria, lo que nos da la medida de su esfuerzo. Obviamente le quedaba poco tiempo para dedicar al fútbol-base, que se veía limitado a las noches. Recuerda que en el campo no había luz, “entrenábamos a oscuras”, salvo en aquellas ocasiones en que se congregaban varios coches de padres y colaboradores, quienes orientaban los faros de los vehículos al campo de juego.
El primer entrenador con el que colaboró fue Pepe Luís Estévez. De éste guardo recuerdos afectuosos de las innumerables tardes que compartí con él acompañando a los equipos Infantil y Juvenil como fan número 1. Pepe Luís era un auténtico padrazo y mejor técnico. Usando los modelos actuales, podríamos asimilarlo al estilo Irureta frente al de Capello. También tenemos mucho que agradecerle. En cuanto a los jugadores, me acuerdo de Paco Moreno con aquella forma vertiginosa de internarse por la izquierda: peligro seguro; Juan Francisco Castellano, interior derecho, técnica depurada y gran rematador de cabeza; Chanin Aguiar, mi primo, en el medio centro, estilo Darino, jugador técnico con gran visión de juego; KiKo Guerra en el centro de la defensa: o pasa el delantero o pasa la pelota, un seguro atrás. Y, sobre todo, Pepe Luis el de Juan Simon, grandísimo jugador, con regates mágicos y gran disparo a puerta, e Isaac el de Periquillo, centrocampista, organizador al estilo Valerón por el que pasaban trodos los balones.
Paquito también ejerció como asistente de Tomas Ramos, del que dice “le ayudó mucho”. De entre los directivos que conoció hace una especial mención a Juan Castellano (padre de Carlos Castellano, excelente centrocampista), quien fuera presidente durante muchos años y al que dedica los mayores elogios; también a Juan Eugenio del Toro y a Paquito Vega, “Paquito El Canuto”, que ponía su bar de San Roque a disposición del equipo pa´ lo que hiciera falta; a Teodoro Álamo, Teo, y a su hijo Juan Miguel, entre otros, me dice, que otro día nombrará. De "Paquito El Canuto" pueden ver una semblanza en el apartado personajes populares, obra del gran memorialista guiense Juan Dávila.
Todo esto me trae a la memoria imágenes de los domingos por la tarde, cuando la UD LAS PALMAS jugaba en el Estadio Insular. En la Plaza de San Roque se daban cita todos los aficionados del barrio. Los coches particulares de que se disponía -no todo el mundo tenía uno o varios como ahora- iban desfilando y llenándose de pasajeros. Y “pal` furbo”. Paquito el Canuto era el termómetro del sentir amarillo, condición que siempre compartió con René del Pino, “amarillo por dentro” según sus propias palabras. Rememorando estos hechos llego a la conclusión de que mi sentimiento por el quipo amarillo me fue inoculado de forma intravenosa entre Paquito y René. Mi padre, Antoñito El Canuto, se ocupaba del resto. La imagen de mi padre rematando a gol desde la grada la tengo grabada en ... mi tobillo.
Santiago Gil me ha recordado que él también formó parte de esa jauría de chiquillos con camisetas desteñidas, campos de tierra o barro, y mucho romanticismo futbolístico. Recuerda a Paquito improvisando alineaciones y dándonos las camisetas en el portal de su casa antes de salir para La Atalaya. No recuerda si fue de benjamín o de alevín, pero lo "pusieron" de extremo derecho y nadie le había explicado antes lo que era el fuera de juego; el pobre Paquito le hacía señas para que se viniera para atrás y él le decía que estaba de delantero y no miraba más que para la portería contraria.
Paquito Gordillo era y es un hombre sencillo entre los sencillos, querido y dulce en el trato, admirado y respetuoso, altruista y humilde, una especie en extinción. En los inicios del nuevo milenio se jubiló de todas sus ocupaciones, pero sigue escuchando “Carrusel” todos los domingos por la tarde frente a la Tienda de Violeta.
Todos los guienses que tenemos entre 15 y 90 años estamos en deuda con él. El resto también.
De mi conversación con Paquito
el 25
de marzo de 2007
en “Casa Violeta” (San Roque, Guía)
ANTONIO AGUIAR
Alberto Dávila
Alberto Dávila
Extraordinario músico, que formo parte durante muchos años de diferentesagrupaciones y orquestas, empezando por la Tirma que fundó don Teofilo
Morales y Martínez de Escobar, continuando con la Guayarmina,
Tirma-Guíense, Pulso y Púa del Real Club Victoria, Banda Municipal de Las
Palmas y finalmente como Director de la Banda Municipal de Guía. Como
interprete fue un excelente guitarrista y también un grandilocuente
clarinetista, como tal llego a ser el número uno y principal de la citada
banda Municipal de Las Palmas.
Por Juan Dávila.
Movido por las peticiones que me han hecho desde Guía, por teléfono y a
través del correo electrónico, muchos paisanos, algunos conocidos y otros
no, los cuales argumentan que fueron alumnos de Albertito, me he visto
impelido, y muy a pesar mío, hablar hoy de Alberto Dávila Ossorio,
extraordinario músico, que formo parte durante muchos años de diferentes
agrupaciones y orquestas, empezando por la Tirma que fundó don Teofilo
Morales y Martínez de Escobar, continuando con la Guayarmina,
Tirma-Guíense, Pulso y Púa del Real Club Victoria, Banda Municipal de Las
Palmas y finalmente como Director de la Banda Municipal de Guía. Como
interprete fue un excelente guitarrista y también un grandilocuente
clarinetista, como tal llego a ser el número uno y principal de la citada
banda Municipal de Las Palmas.
Alberto jamás se cohibió ante una partitura por muy difícil que fuese.
Como concertista-guitarra, interpreto grandes obras pero sentía una gran
predilección por la música de Francisco Tárrega (1852), -a quien se le
debe el prestigio actual de la guitarra, la cual recupero como instrumento
de concierto-. Oí Alberto "en petit comité" en infinidad de ocasiones,
interpretar de este gran músico-compositor, sus numerosas obras,
destacando entre estas: Lagrimas, Alborada, Capricho árabe, Danza mora,
Variaciones sobre el carnaval de Venecia, Pavanas y otras introducciones
de obras de Händel, Mozart, Chopín, Albéniz, etc. Este "petit….." que
cito tenía lugar en la sociedad de la Tirma-Guíense, pero el ya había
paseado su sapiencia por diferentes teatros de la provincia.
Para llegar a ser clarinete principal de la Banda Municipal de Las
Palmas, dirigida en aquellos tiempos (primera década de los años 40), por
Don Agustín Hernández, tuvo que intervenir en un concurso oposición, donde
intervinieron innumerables clarinetistas de toda la provincia, Alberto
actúo con el número 11, la obra a interpretar era una polca de doble
picado, -termino usado en el argot musical-, denominada Perita en dulce,
ni que decir tiene que después de su intervención el jurado seleccionador,
dio por terminada la prueba, manifestándole a los músicos que faltaban por
intervenir la elocuente y significativa frase, -"La prueba se da por
terminada ya hemos encontrado lo que queríamos"-, constituyéndose
Alberto desde aquel instante en clarinete principal de la citada banda.
Conocí a muchos directores al frente de la banda de Guía, y estando la
misma formada por grandes y preclaros músicos, jamás ninguno se atrevió a
poner en el atril las extraordinarias obras de Richard Wagner, Alberto en su ultima etapa
como máximo responsable de tan elocuente banda así lo hizo, recordar un
concierto que la misma dio en la Plaza Grande una víspera de la Virgen del
año 1966, entre las obras que ejecutaron, que creo recordar fueron cuatro,
dos al menos eran composiciones del insigne compositor teutón, -Tannhäuser
y el Holandés errante-, las otras dos fueron la Gran Vía y la marcha
militar Doble Águila ambas de autores españoles.
Aproximadamente en el año 1952, Alberto Dávila paso a formar parte de
la Orquesta de Pulso y Púa del Real Club Victoria de Las Palmas, su gran
exquisitez como guitarrista, le llevo junto con otros compañeros de Guía,
a constituirse como integrante de tan extraordinario conjunto, jamás
igualado en Canarias. Recordar que cuando la citada Orquesta debuto en el
teatro Pérez Galdós, estaba actuando en el mismo un grupo operístico
italiano de renombre internacional, cuando la formación del Club Victoria
finalizó su actuación, el director del citado grupo, reconociendo la valía
de tan insigne orquesta, hizo el siguiente comentario, -bravísimo, las
bandurrias y mandolinas parecen violines, los laúdes violoncelos y las
guitarras bajos-. Entre bambalinas fui testigo de excepción de tan
grandilocuente comentario, ya que mi padre me llevaba a todos los
conciertos que la orquesta victorista interpretaba en Las Palmas y otros
pueblos de la provincia.
Alberto, ha sido un icono digno a tener en cuenta en nuestra querida
ciudad, en su faceta de virtuoso músico, y estimo debía constituir un
ejemplo a seguir por muchos jóvenes que intentan abrirse camino en este
incuestionable arte. Sus alumnos le llamaban Albertito, nunca le gusto ser
tratado de otra manera, era su humilde forma de comportarse. Todavía en
Guía existen algunos jóvenes que fueron alumnos suyos, los cuales más de
una vez me han comentado, la forma tan especial que tenía de enseñar. No
era propenso a violentarse o enfadarse si alguno fallaba en sus tareas,
muy al contrario les animaba a seguir adelante. Sus hijos nunca fueron
proclives a seguir los pasos de su padre, ninguno se hizo músico, aunque
me he enterado que tiene al menos dos nietos que son unos virtuosos
instrumentistas, -sin poderlo afirmar con la exactitud que quisiera-, pero
alguien me ha comentado que forman parte de la gran banda Municipal de
Música que hoy tiene Gáldar.

Juan Dávila-García
Agosto 2006.
Lorenza Dávila
Lorenza Dávila González
Por Juan Dávila-García
sus inigualables virtudes humanitarias, acreditadas en innumerables ocasiones,
me refiero a Lorenza Dávila González, conocida por "Chencha". Toda su vida
ejerció como enfermera en el Hospital de San Roque, juntamente con Antonio
Suárez, Domingo Abreu, Yoyito, Amparito González Álamo y como médicos citar a
José Blanco, Cayetano Guerra Alemán, Enrique Blanco Hernández y como
practicante a Bernardo Dávila Ossorio. Formaban un equipo competente y
eficiente.
En aquellos tiempos el Hospital de San Roque constituía el epicentro hospitalario de todo el noroeste de la isla, a él acudían gentes de la Aldea, Agaete, Gáldar, del propio Guía y de toda la zona cumbrera de la comarca. Lorenza estableció relaciones con gran cantidad de personas que estuvieron ingresadas en el mismo, muchas de las cuales todavía la recuerdan con verdadero afecto y cariño.
Lo vocación de este ser tan afectuoso era la de ser monja de la Caridad y atender a los enfermos, pero desconozco el motivo que la llevo a no profesar. Por eso se hizo enfermera para estar siempre junto a los desvalidos enfermos a quienes les dedico toda su vida. En más de una ocasión le oí decir a Cayetano Guerra, que Lorenza dentro del quirófano era su mano derecha, me consta que en todas las intervenciones quirúrgicas que el citado medico realizaba, ella actuaba como una de sus ayudantes.
Lorenza en Guía, pero preferentemente en San Roque hizo muchas obras de caridad. Ponía inyecciones, hacía curas y en muchas ocasiones velaba a enfermos sin pedir jamás nada a cambio, en este aspecto era un ser extraordinario. Cuando alguien se quejaba de tener algún problema, ella de manera diligente trataba de resolvérselo y así sucedió en infinidad de ocasiones. Recuerdo que unas vendedoras de pescado del vecino pueblo de Gáldar, conocidas por las capitanas, querían mucho a Lorenza. Al parecer una de ellas llamada Milagros estuvo ingresada, -o algún familiar muy cercano a ella-, en el hospital, y Chencha como siempre hacía, se desvelo por atenderla, cuando la persona sano y salio del centro, siempre que venía a Guía a vender le traía la mejor pieza del pescado que cupia en la "bañadera" y se lo regalaba. Era reticente a recibir regalos pero vista la buena voluntad de las personas que se los hacían los aceptaba de buen gusto y lo agradecía, pero siempre daba algo a cambio.
Una chica de San Roque que murió muy joven llamada Reyes Díaz, hija de Juan Díaz Sánchez, conocido por "Juan el Grande", sentía verdadera pasión por Lorenza; cuando llegó el momento fatídico, el personaje central de este trabajo se instalo junto a su cama y hasta que no falleció no se aparto un instante de su lado. La familia Díaz, muy conocida y estimada en Guía, todavía la recuerda agradeciéndole cuanto hizo por Reyes y por toda ella, ya que Lorenza las visitaba con mucha frecuencia. Hoy de esta familia queda poca gente, algún hermano y bastantes sobrinos, algunos de los cuales conocí y de verdad que siempre les he tenido un gran afecto y cariño, aunque hace muchos años que nos lo veo y especialmente a uno que aunque cambiamos impresiones por teléfono y por correo electrónico, no conozco y que de verdad me encantaría conocer.
Lorenza Dávila, solía tener guardias de noche, cuando regresaba a su casa, a veces sin descansar, y era reclamada por algún vecino, para que le pusiera alguna inyección o le hiciera una cura; rápida acudía al domicilio del solicitante, llevando en sus manos los pertrechos necesarios para cumplir la misión precisa. Jamás se arrugo ni alegó cansancio. Siempre estaba dispuesta para atender la solicitud que le habían hecho. Hace algunos años que no suelo parar por San Roque, pero en vida de esta entrañable mujer recuerdo que en todos los sitios que visitaba de tan querido lugar por mi, siempre alguien comentaba el buen quehacer de Lorenza. Estimo que mucha gente de mi pueblo con muchos menos meritos que ella son elocuentemente reconocidos y alabados en muchos círculos y foros que tienen lugar en Guía. De ella, todo devoción y amor al prójimo, premisa esta que siempre demostró, casi nadie se acuerda, y digo casi porque de no hacerlo así mentiría, mi estimado paisano Antonio Aguiar Díaz, la recordó y nombró en el pregón de las fiestas de Guía de 2003. Al menos alguien se acordó de lo que había significado, al menos para la juventud del barrio. Lorenza o Chencha, como gusten llamarla, creo se merece un econocimiento, no fue una enfermera normal, siempre se excedió en el ejercicio de su profesión, quizás motivada por el pálpito o reminiscencia de haber querido ser monja y no lo pudo ser y por ese inmenso cariño que sentía por todos los enfermos que les toco atender. Como tal profesional fue un elocuente icono digno de imitar.
Juan Dávila-García
jocdavila@yahoo.es
Agosto 2006.
Bernardo Dávila
Por Juan Dávila-García
Bernardo Dávila Ossorio, conocido por todos como "Bernardito el
practicante", tuvo para Guía un comportamiento ejemplar. Su
profesionalidad y su caballerosa forma de comportarse hizo que siempre
fuera admirado y estimado por todos los guienses.
A Bernardo Dávila, le adornaron otras facetas durante su vida además de la practicante, -ATS, DUE, como se le denomina hoy a esta carrera-, fue un insigne músico, y un elogiado peluquero, como tal destaco brillantemente en su tierra natal, Guía.
Formo parte de la banda Municipal, destacando en la misma como un buen interprete con la trompeta, fliscornio, etc., pero donde lucio con elocuente relevancia fue con el cornetín, instrumento este, de la tesitura de la "trompeta", pero más pequeño y con un sonido mucho más agudo, con los cuales hacía unos solos de la diferentes obras que la banda interpretaba. Me comentaba mi padre que con motivo de las fiestas de la Virgen, arribo a Guía la extraordinaria banda Militar del Regimiento de Infantería 50 de Las Palmas, aproximadamente en el año 1926, para dar un concierto juntamente con la de mi pueblo, que estaba formada en esa época por una grandilocuente pléyade de insignes músicos. De manera alternativa fueron actuando pero le toco cerrar el ciclo de conciertos a la de Guía, que interpretando el "Sitio de Zaragoza", hizo que Bernardo con su cornetín surgiera desde lo alto de viejo edificio del casino, haciendo el solo del toque de la "genérala", con una brillantez extraordinaria, lo que motivo que los "bigotudos" componentes de la militar, lo mantearan y lo pasearan a hombros por toda la plaza, en olor de multitudes.
Bernardo, también fue un buen tocador de la guitarra, y formo en varias parrandas juntamente con sus hermanos Juan Francisco, Alberto, su primo Juan Dávila, Juan Jiménez, Eduardo Aguiar y otros. Una vez dedicado a su profesión de practicante obvio totalmente la faceta musical que le había adornado, jamás le oí tocar instrumento alguno, no se que pasaría por su mente, pero ni en sus ratos de ocio tomo una guitarra o el cornetín aunque fuera solo para distraerse, dio la sensación como si algo traumatizante le hubiera ocurrido al respecto borrando de su mente su afición y prestigio musical.
Me comentaron que como practicante que fue durante toda su vida del Hospital de San Roque, compartía faenas sanitarias con el médico Cayetano Guerra Alemán. Estando ambos en el casino un día jugando al domino o a la baraja, el conserje del mismo, creo recordar que se llamaba maestro Vidal y que tenía como ayudante a su hijo Juan, este hubo de llamarlos para que asistieran una urgencia en el citado hospital, a uno le llamo don Cayetano y al otro Bernardito, esto le valió a Juanillo, -como le llamaban todos en la institución-, una somanta de palos que le propino el padre, el cual le indico "que dentro del recinto del casino todos tenían el tratamiento de don, fuera cual fuera la condición social que revistiera al personaje en cuestión".
A Bernardo Dávila, siempre le tuve un gran respeto y una gran estima, pero siempre le critiqué que cuando las elecciones de 1945 se arrimara a los caciques del pueblo en contra de la candidatura de Juan García Mateos, siendo como habían sido siempre amigos; esta forma de proceder se la criticaron muchos ciudadanos de Guía, recuerdo que mi padre lo comentaba en mi casa con verdadero pesar y tristeza.
Le cupo el honor de ser uno de los primeros que trajeron a Guía, su propio coche, un Fiat, creo recordar, con unas líneas modernas, que nada tenían que ver con los antiguos taxis y piratas existentes, además de otros con unas estructuras muy antiguas, era un vehiculo de cuatro puertas, cómodo y muy versátil, hacer constar que le ayudo mucho en el ejercicio de su profesión, pues diariamente se tenía que recorrer todo el pueblo, mañana y tarde para llevarla adelante.
Bernardo Dávila, o Bernardito el practicante como le llamaban cariñosamente la gente de mi pueblo, siempre se manifestó como un personaje caritativo, siendo muy proclive ayudar a sus convecinos, y esto le valió el reconocimiento y el cariño que la gente de Guía siempre le tuvo, su entierro constituyo un acto multitudinario, muchas personas les despidieron con lagrimas en los ojos, se había hecho merecedor de ello.
Llego a ser Presidente del Colegio Oficial de Practicantes y ATS de la provincia de Las Palmas.
Juan Dávila-García
jocdavila@yahoo.es
Agosto 2006.
Paquito
Francisco Hernández, PAQUITO

Por Erasmo Quintana
Como jefe de
Protocolo y Adjunto en el Ayuntamiento de Las Palmas de G.C., ha estado
al frente de la festividad de San Pedro Mártir; Semana Santa; visita de
los Reyes de España y el presidente de México; visitas de los
presidentes del Gobierno de España, de países extranjeros y
embajadores. Actos oficiales, civiles y militares al lado de la 152
Comandancia de la Guardia Civil de Las Palmas.
PROPUESTA DEL CONCEJAL ERASMO QUINTANA AL PLENO DEL AYUNTAMIENTO DE GUÍA, DE 29 DE ENERO DE 2007, PARA LA TRIBUTACIÓN DE UN HOMENAJE A D. FRANCISCO HERNANDEZ AFONSO POR LOS SERVICIOS DE PROTOCOLO DESINTERESADAMENTE PRESTADOS DURANTE VEINTE AÑOS.
Sr. Alcalde y Sres. Miembros de este Ayuntamiento Pleno:
La cortesía, el respeto, estar discretamente en el sitio adecuado, la corrección, el gesto atento, la palabra justa como respuesta cuando ha sido interrogado, la bonhomía, el atuendo siempre impecable... Todo esto tiene un nombre: Don Francisco Hernández Afonso, cariñosamente para todos sus amigos, Paquito. Tal vez ello es posible por su condición de “hombre de Protocolo”, actividad que ha venido desempeñando a lo largo de un montón de años.
D. Francisco Hernández Afonso nace en Las Palmas de Gran Canaria un 29 de junio de 1930, con residencia desde hace muchos años en Farailaga, término de nuestro municipio. Funcionario de la Administración Local en el Excmo. Ayuntamiento de Las Palmas de G.C. con cargo de Secretario Particular, desempeñando en diferentes alcaldías y departamentos de Asuntos Sociales. Ha participado como adjunto de Protocolo y en la organización de la Ofrenda a la Virgen Ntra. Sra. Del Pino durante más de 30 años, teniendo el honor de recibir a los representantes de S.M. el Rey.
Como jefe de Protocolo y Adjunto en el Ayuntamiento de Las Palmas de G.C., ha estado al frente de la festividad de San Pedro Mártir; Semana Santa; visita de los Reyes de España y el presidente de México; visitas de los presidentes del Gobierno de España, de países extranjeros y embajadores. Actos oficiales, civiles y militares al lado de la 152 Comandancia de la Guardia Civil de Las Palmas. Estuvo en la reunión-debate de Jefes de Protocolo de los ayuntamientos capitalinos del Archipiélago canario y de las FFAA de los ejércitos de Tierra, Mar y Aire, realizado en Tenerife. Ha sido jefe de Protocolo del Ayuntamiento de Guía bajo la presidencia de distintos alcaldes, durante mucho tiempo. Asimismo, desempeñó a lo largo de un dilatado número de años, los cargos de jefe de Protocolo, Vice-Secretario y Vocal del Colegio de Funcionarios de la Administración Local. Fue adjunto de Protocolo de la Ciudad de Las Palmas de G.C. en la recepción oficial ofrecida al Comité Olímpico Internacional, con motivo de la presentación de “Las Olimpiadas Barcelona-92”. Igualmente se le hizo responsable de Protocolo en la inauguración de la nueva sede de la Policía Local de Santa María de Guía.
El pundonoroso ejercicio de esta difícil profesión fue la constante en su dilatada vida profesional. Un oficio siempre delicado, pues se trata de poner o colocar en un cato oficial, a cada persona en el lugar que por la representación que ostenta le corresponde, tratando de no herir sensibilidades, todo desde el punto de vista del protocolo. La delicadez y el exquisito trato que se hacen necesarios en situaciones en que no es comprendida la prevalencia protocolaria, ponen ciertamente a prueba el buen oficio que ha venido desempeñando con tanta eficacia nuestro entrañable homenajeado, Paquito.
Su excelente hoja de servicios y su vena polifacética se reflejan en sus cuatro años de carrera de Perito Mercantil; la obtención, en el año 1953, del Certificado de prácticas de Cirugía Menor en el Hospital Militar impartidas por los Tenientes Coroneles Médicos, López Tomaseti, Corominas y Oliveros. En su título de Profesor de Bailes Regionales en Educación y Descanso, y el Real Club Victoria.
Subcampeón provincial de armas largas (fusil) y Campeón provincial de 2ª categoría con armas cortas del Tiro Olímpico de Las Palmas, con obtención de Diploma (1967).
Participante en los Festivales Folklóricos de Coros y Danzas Internacionales en La Feria del Campo (Madrid) y en la ciudad de Bari (Italia), obteniendo medallas en cada uno de ellos.
Obtiene en 1962 el Certificado del Instituto Internacional de Cultura Física de Madrid. Es cinturón Amarillo y Naranja de Judo en el Gimnasio de Las Palmas.
Fue colaborador especial de la Federación de Boxeo, y tesorero de la Federación de Lucha Canaria de Las Palmas. Secretario y Vocal de la Federación de Ciclismo durante varios años en Las Palmas, recibiendo por todo ello diferentes trofeos y medallas de esos organismos oficiales.
Obtuvo premio por el Gobernador Civil y Jefe Provincial del Movimiento, Antonio Avendaño Porrúa, por los servicios prestados en la organización de un importante evento oficial, con estancia en la residencia de la Guardia de Franco, en Solórzano (Santander).
Participó en la evacuación de heridos en la explosión del polvorín militar en Cádiz.
Tiene la medalla del Mérito al Trabajo aprobado por el Excmo. Ayuntamiento de Las Palmas de G.C. en el pleno del día 25 de octubre de 1995.
Ha estado en activo de jefe de Protocolo en los ayuntamientos de Arucas durante 3 años; en Ingenio, Agüimes, Moya, Valleseco, Gáldar y Agaete durante varios años y en distintas épocas; en Teror durante 55 años, y en Santa María de Guía de Gran Canaria, durante 20 años.
Sr. Alcalde, Sres. Miembros del Ayuntamiento Pleno: Este es a grandes rasgos el personaje objeto y propuesto hoy para nuestro reconocimiento público de gratitud. Mientras tuvo arrestos y fuerza, cada vez que se le solicitó sus buenos oficios por parte de este Ayuntamiento, él estuvo ahí sin la menor reserva, dispuesto a colaborar en todo lo que estuviera en su mano, con discreción, profesionalidad y unos modales de corrección elegantemente educados, que son inseparables del D. Francisco Hernández Afonso, Paquito, que todos conocemos
Por todo lo expuesto, y por los grandes méritos contraídos en esta institución municipal, se acuerda por UNANIMIDAD de la Corporación en Pleno su gratitud a quien ha venido siendo en los últimos veinte años su Jefe de Protocolo, quedando así reflejado en los anales de este Excmo. Ayuntamiento de Santa María de Guía de Gran Canaria.
En Santa María de Guía, a 29 de enero de 2007
Erasmo Quintana Ruiz – Concejal de Cultura y Patrimonio Histórico
Sasito
Sasito
Por Juan Dávila
Saso García, conocido por Sasito, fue una persona que mantuvo una gran amistad con todos los jóvenes de mi generación, especialmente por la relación que nos unía por ser todos miembros de Acción Católica. Sasito era hijo de Faustinito García del Pino, que tenía un molino en el Lomo al lado de lo que hoy es la tienda de Arturo Díaz, además de el estaban sus hermanos Tino y Mercedes, esposa ésta que fue del General ciego Luís Lodos.
Este entrañable personaje tenia una mentalidad algo retrograda, no es que fuera retrasado ni mucho menos solo que sus reacciones solían ser bastantes infantiles. Sus facultades psicomotrices estaban algo afectadas especialmente en sus extremidades inferiores que le producía una cierta dificultad para caminar, cosa que hacía con las puntas de los pies.
Santiago García, Charlot
Santiago García Díaz, el Charlot de Las Palmas, fue todo un personaje. Era hijo
de Zenobio García Bautista y de Bárbara Díaz Moreno, hermano de Tomasín, y amigo
de muchos grancanarios que le acompañaron en uno de los entierros más festivos,
surrealistas y curiosos que se hayan visto jamás en Gran Canaria.
Cuando
Santiago murió, justo un par de días después de haber terminado los carnavales
de 2001, se dieron cita en el cementerio de San Lázaro de Las Palmas de Gran
Canaria todas las murgas, comparsas y carnavaleros de pro vestidos con sus
trajes de gala y con toda la parafernalia festiva, colorista y bullanguera que
les acompaña siempre. Lo había pedido mil veces: "quiero que me entierren
vestido de Charlot y que mi entierro sea una fiesta llena de carnavaleros con
ganas a divertirse".
Pedro Forteza

Haciendo gala de sus capacidades interpretativas, Pedro Forteza representa a diversos personajes populares con anécdotas realmente graciosas.
En vídeo y audio ...
Juan Mejías
Juan Mejías
Hoy quiero recordar y analizar la singladura de una de las
mejores orquestas que ha habido en Canarias; me refiero a la "Orquesta Mejías".
Surgió aproximadamente al inicio de los años cuarenta del pasado siglo. En un
principio estaba formada por Juan Mejías Suárez, su fundador y trompeta,
Cristóbal García Ossorio, con el saxofón alto, Pepe Pérez, José Pérez Rodríguez
(conocido por Pepe Kiko), trombón y vocalista, los hermanos José y Manuel
Mendoza Ossorio, a la batería y saxo tenor, respectivamente, y Nicolás Hernández
Cruz al piano. Juan Dávila.
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Miguel Angel Hernandez
Tuve la inmensa fortuna de conocer a Miguel Ángel Hernández a mediados de los sesenta, con motivo de sus actuaciones al frente de la magnífica orquesta LOS PALMEÑOS, en la plaza grande de Guía. La voz aterciopelada de Miguel Ángel y el estilo armonioso de la orquesta, unido a un repertorio bien escogido, influyeron notablemente en mi desarrollo musical, por lo que le estaré eternamente agradecido. De esa época son también los grupos musicales "Stu and Drak" -de Moya-, "Los X" -de Guía-, "Los Genios" -de Gáldar-, "Los Stay" -de La Atalaya-, "Los Rangers" - de Arucas-, la orquesta "Los Covina" -de Tamaraceite, y, por supuesto, la Orquesta Mejías, de todos los cuales guardo un fresco y grato recuerdo. Antonio Aguiar.












