Falleció Estévez
Falleció Estévez
El exjugador de la Unión Deportiva Las Palmas, AurelianoEstévez Tamayo, hijo de un guiense y una catalana, ha fallecido este miércoles (14.03.12) en la capital
grancanaria a la edad de 62 años. Estévez
era un jugador que salía en las estampas y que jugaba en el Insular al
lado de Germán, de Tonono o de Brindisi. Por tanto forma parte de la
mitología más venerada de mi infancia. Por Santiago Gil.
El exjugador de la Unión Deportiva Las Palmas, Aureliano
Estévez Tamayo, hijo de un guiense y una catalana, falleció este miércoles (14.03.12) en la capital
grancanaria a la edad de 62 años.
Por Santiago Gil
Estévez era un jugador que salía en las estampas y que jugaba en el Insular al lado de Germán, de Tonono o de Brindisi. Por tanto forma parte de la mitología más venerada de mi infancia. Nosotros solo soñábamos con ser como ellos. Pero al mismo tiempo era un mito más cercano que el resto porque tenía familia en Guía y porque uno de sus primos era nuestro entrenador de alevines en el equipo guiense. Este entrenador, que se llamaba José Luis y que forma parte de la historia futbolística del norte de Gran Canaria, nos prometía a principios de temporada que, si aprobábamos en el colegio y si entrenábamos con responsabilidad, conseguiría que Estévez viniera a hacernos una visita.
Y vino, y a nosotros nos parecía mentira tener delante a un jugador que salía en las estampas y en los periódicos. Por eso siempre seguí la evolución de Estévez dentro del campo de una forma especial, y cada fallo y cada acierto los veía casi como míos. Su padre también coincidía con nosotros en los alrededores del Insular porque era amigo de mi padre y, sobre todo, tío de Suárez -hermano de José Luis-, otro seguidor incondicional de los que nunca se perdían un partido de la Unión Deportiva.
Ayer, al enterarme de su muerte, me vino sobre la marcha el bullicio del Insular, el olor a puro, la trompeta del bandera, los anuncios de la megafonía, el marcador de la grada Sur y todas aquellas sensaciones que nos terminaron uniendo para siempre al equipo amarillo. El mejor homenaje que le podemos hacer a Estévez es, además de dedicarle un merecido minuto de silencio el próximo sábado, intentar que el estadio de Gran Canaria recupere parte de aquel ambiente y aquel encanto del Insular de los años setenta.
No es fácil, pero entre los consejos que recuerdo que nos transmitió Estévez cuando nos visitó en la caseta del equipo alevín del Guía estaba el de que jamás se puede renunciar a ningún objetivo que uno se marque en la vida. Con esa mentalidad, la Unión Deportiva logró mantenerse durante dicienueve años seguidos en Primera División – de hecho Estévez creo que solo jugó en Primera con el equipo amarillo-. Y con es misma convicción en la victoria debemos seguir encarando los partidos que nos quedan por jugar a partir de este momento. Se lo debemos a quienes nos hicieron grandes, a aquellos jugadores que lograron que el fútbol se terminara convirtiendo en algo más que un juego.
PERFIL BIOGRÁFICO
Aureliano Estévez (Sabadell, 27-08-49) llegó a la UD Las Palmas procedente del FC Barcelona juvenil. Debutó con el primer equipo amarillo, de la mano del técnico Rosendo Hernández, el 19 de abril de 1970 en la victoria amarilla ante el Sevilla FC (3-0). Era hijo de un guiense que se trasladó a Cataluña a raíz de la Guerra Civil, donde casó con una catalana.
Aquella temporada disputó con el primer equipo un partido más, siendo ambas sus dos únicas actuaciones con la UD Las Palmas en su primera campaña, la temporada de 1969-70. Sin embargo, a partir de entonces, Estévez completó una trayectoria continuada de trece temporadas más en Unión Deportiva hasta la 1982-83.
En su estadía en el club de Pío XII, Estévez jugó un total de 263 partidos con la camiseta de la Unión Deportiva: 207 de ellos en Liga, 47 en Copa del Rey y nueve concursos en competición europea, anotando un total de cinco goles, cuatro en Liga y uno en el trofeo copero.
Además, disfrutó de dos participaciones a nivel internacional: con la selección sub-23, ante la Unión Soviética (1-2), el 30 de mayo de 1971 y, posteriormente, con el combinado nacional aficionado, el 1 de noviembre de 1973, ante Grecia (3-0).
Entrevista con Santiago Gil en Diario de Avisos, a propósito de su nueva obra ‘Queridos Reyes Magos’

Queridos Reyes Magos, la última novela de Santiago Gil (Guía de Gran Canaria, 1967) es un oscuro relato de Navidad que pondría los pelos de punta al mismísimo Charles Dickens, de quien se cumple este mes el bicentenario de su natalicio.
Por Eduardo García Rojas

Queridos
Reyes Magos, la última novela de Santiago Gil (Guía de Gran Canaria,
1967) es un oscuro relato de Navidad que pondría los pelos de punta al
mismísimo Charles Dickens, de quien se cumple este mes el bicentenario
de su natalicio. Gil, también periodista, es autor de otros libros,
entre los que destaca el desarmante Las derrotas cotidianas, así como
Los Años Baldíos, Por si amanece y no me encuentras, Cómo ganarse la
vida con la literatura y Un Hombre solo y sin sombra. Por el volumen El
color del tiempo obtuvo el XVIII Premio Esperanza Spínola y es autor
además de Música de papagüevos, entre otras experiencias literarias que
lo acreditan como uno de los escritores más interesantes de ese fenómeno
literario denominado Generación 21: Narrativa Canaria Actual.
VER ENTREVISTA DEL DIARIO DE AVISOS
A SANTIAGO Y CEFERINO BETANCORT BRITO. 6º aniversario.
Por Gloria Betancort Brito
Este año no pensaba escribir en el aniversario de la muerte de mis
hermanos; pero hay algo interior que me empuja a expresar públicamente,
el recuerdo imborrable y el agradecimiento que han dejado en mi vida.
Este año no pensaba escribir en el aniversario de la muerte de mis hermanos; pero hay algo interior que me empuja a expresar públicamente, el recuerdo imborrable y el agradecimiento que han dejado en mi vida.
Sexto aniversario de Santiago y cuarto aniversario de Ceferino; el tiempo pasa volando y, posiblemente en muchos de los que los conocieron y reconocieron la dedicación total de Santiago al periodismo y de Ceferino a la escuela, la nube del olvido les ausentan de sus vidas. Por eso, de nuevo me atrevo a escribir y a expresar mis sentimientos y mis vivencias enraizadas en la fe y en la esperanza de la resurrección. Confieso que siguen habiendo lágrimas al recordarlos, confieso que la tristeza y la nostalgia aparecen con frecuencia en mi vida, sobre todo cuando se acercan estas fechas. Pero no quiero atarme a la pena y a la desesperanza; quiero seguir dando gracias a Dios por ellos, por mis padres y por mis hermanos Blas y Consuelo; quiero perderme en el recuerdo agradecido de lo que ellos me regalaron con sus vidas, con testimonios de honradez, de honestidad; quiero darle gracias a Dios por los años que vivimos juntos compartiendo las dificultades, los pesares y las alegrías propias del camino cotidiano; quiero dar gracias Dios porque cada día los siento con más fuerza acompañando el trajín, las luchas y las esperanza de mis andaduras peregrinas; siento que cuidan de toda la familia, de tantos amigos que cosecharon mientras vivían con nosotros; siento que caminan a nuestro lado.
Nunca les va a faltar mi recuerdo agradecido y cariñoso convertido cada vez más en canto de esperanza. Que descansen en el Señor.
“Aunque la barca se estremezca sacudida por el mar,
Aunque las olas oscuras se estrellen sin compasión.
Yo pondré hoy toda mi confianza en el Señor”
GLORIA BETANCORT BRITO
Nos podemos unir a la oración por ellos:
EN LA MISA DEL SEXTO ANIVERSARIO DE SANTIAGO, ESTE MARTES, 17 DE ENERO, A LAS SIETE DE LA TARDE EN LA PARROQUIA DE SANTA MARÍA DE GUÍA.
EN LA MISA DEL CUARTO ANIVERSARIO DE CEFERINO, EL MARTES 14 DE FEBRERO, A LAS SIETE DE LA TARDE EN LA PARROQUIA DE SANTA MARÍA DE GUÍA
GLORIA BETANCORT BRITO
NOS PODEMOS UNIR A LA ORACIÓN POR ELLOS:
EL PRÓXIMO MARTES 17 DE ENERO, EN LA MISA DEL SEXTO ANIVERSARIO DE SANTIAGO, A LAS SIETE DE LA TARDE EN LA PARROQUIA DE SANTA MARÍA DE GUÍA.
Memoria de Manuel González Sosa. Por Miguel Martinón
Memoria de Manuel González Sosa: mi primer recuerdo y el último. Lo
conocí en los primeros años de la década de 1980. Ya en nuestro primer
encuentro tuve pruebas de su desprendimiento, esa virtud que Juan
Marichal señala como característica del intelectual. Iniciaba yo
entonces un estudio sobre los poetas canarios del mediosiglo, y me fue
de un valor inestimable la generosa ayuda que González Sosa me prestó.
Miguel Martinón

Memoria de Manuel González Sosa: mi primer recuerdo y el último. Lo conocí en los primeros años de la década de 1980. Ya en nuestro primer encuentro tuve pruebas de su desprendimiento, esa virtud que Juan Marichal señala como característica del intelectual. Iniciaba yo entonces un estudio sobre los poetas canarios del mediosiglo, y me fue de un valor inestimable la generosa ayuda que González Sosa me prestó. «Ser generoso: Dedicar un día a nuestra obra y una semana a la de los demás, que no es obra ajena», proponía Ángel Crespo en memorable aforismo, que fácilmente podía haber sido suscrito por González Sosa. La última vez que hablé con él fue este mismo verano de 2011, en su vivienda del Puerto de la Luz. Mantenía su incansable dedicación a diversas tareas literarias. Cuando a finales de septiembre acudí a la clínica en que había sido internado, ya no pude comunicarme con él. Pocas semanas después, el día 25 de octubre se apagó definitivamente su vida, cuando faltaba poco para que cumpliera los noventa años. En estos casi treinta que ha durado nuestra amistad, he podido disfrutar de la amabilidad de su trato, del brillo de su inteligencia, de su vitalidad y buen humor, de sus muchos conocimientos y del ejemplo vivo de su figura intelectual. En 1998 algunos de sus amigos publicamos el volumen colectivo titulado Presencia de Manuel González Sosa, que recogía estudios sobre su obra literaria y diversos testimonios de estima y respeto a su persona. Coincidían estos testimonios en destacar su cordialidad, su integridad moral y su coherencia ideológica, y sobre todo su generosidad sin límites.
Memoria de Manuel González Sosa: su memoria histórica. Su reconocida generosidad se materializó en la atención a la obra de otros escritores, ya fueran anteriores, coetáneos o más jóvenes. Esa atención significaba una aguda conciencia de la tradición cultural de Canarias, tradición que veía enmarcada en el mundo hispánico. Su amor a la obra de Domingo Rivero, Tomás Morales, Alonso Quesada y Saulo Torón se concretó en estudios y trabajos editoriales que expresaban un esfuerzo colectivo contra el olvido. En Lancelot, 28º-7º había dicho Agustín Espinosa que «una tierra sin tradición fuerte, sin atmósfera poética, sufre la amenaza de un difumino total». La actividad literaria de González Sosa estaba animada por la necesidad de reforzar y continuar una tradición compartida, para evitar, así, el desvanecimiento de la comunidad insular en los mares uniformadores de la historia contemporánea. Escribió un poema dedicado a Pedro García Cabrera, que expresaba la admiración al poeta y la comprensión de las penosas circunstancias que este había padecido bajo el franquismo. Tuvo relación personal frecuente con Pedro Perdomo Acedo, cuando este dirigió Diario de Las Palmas, lo que le permitió en 1963 crear dentro de ese periódico la legendaria página Cartel de las Letras y las Artes, la más clara concreción de aquella necesaria memoria del pasado.
Memoria de Manuel González Sosa: su conciencia de la continuidad histórica. La dedicación de González Sosa al conocimiento, estudio y difusión de las letras insulares fue permanente. En los duros decenios de la posguerra sintió la urgencia de rescatar y dar densidad a la poesía canaria moderna. Pero también llevó a cabo iniciativas que estimularan la creación de los más jóvenes. Así, en los años 1958 a 1960 editó los seis «Pliegos graciosos de poesía» San Borondón. Además de poemas del propio editor, aparecieron en estos «pliegos» sendas muestras antológicas de los jóvenes Felipe Baeza, Arturo Maccanti, Fernando García-Ramos y Manuel Padorno. En 1962 fundó (en colaboración con Arturo Maccanti y Antonio García Ysábal) la colección poética «La fuente que mana y corre», en la que se editaron Los caminos perdidos, de Pino Betancor; El corazón en el tiempo, de Arturo Maccanti; y El funeral, de Luis Feria. Estos espacios editoriales contribuyeron, sin duda, a definir una promoción de poetas insulares que, según palabras de González Sosa, «siguió a la que de manera expeditiva se puede llamar de la Antología cercada». Esa nueva generación, en efecto, era ya la siguiente a la suya de posguerra, esto es, la que llamamos del mediosiglo, y estaba integrada por Luis Feria, Pino Betancor, Pilar Lojendio, Fernando Garciarramos, Manuel Padorno, Felipe Baeza, Arturo Maccanti…
Memoria de Manuel González Sosa: su memoria individual, explorada en sus poemas. Su primer libro: Sonetos andariegos, está dominado por el sentimiento del tiempo, y como modalidad de ese sentimiento pueden verse los poemas en que González Sosa indaga en la memoria de la niñez. Ya en el primer poema de aquel libro, titulado «Aquí», el autor se refiere al paisaje nativo de Guía, extendido frente al mar: «Aquí viví los siglos de la infancia./ Esta luz me coció, y el rojo monte / que en el pretil azul sueña distancias / prendió en mí un desvelo de horizonte». Es el mismo paisaje de otro poema de aquel libro, titulado «El poeta contempla un lejano sueño suyo»: «La hoguera del silencio arde en el huerto./ Arrebatada luz el día ordeña./ Cerca de un palpitante libro abierto,/ bajo el durazno en flor, un niño sueña». En su regreso al pasado el poeta descubre los efectos producidos por el poder devastador del tiempo: aquel pasado es inencontrable. Pero la memoria tiene el don de preservar el espacio de la niñez no solo vívido sino liberado de los cambios y contingencias del mundo real: «Árboles, piedras, vuelos, cuantas cosas / faltan de este paisaje están, cabales,/ vivas, en mi recuerdo. Y más hermosas». El recuerdo de la infancia va íntimamente asociado al sentimiento de pertenencia al país natal, cuyo paisaje aparece una y otra vez en los poemas: «Huele a hornos precoces / la tarde de la aldea./. Hosco cielo rezuma / luz de líquida cera / sobre una higuera seca, arrodillada / junto al muro de piedra».
Memoria de Manuel González Sosa: la memoria suya individual, recreada en las prosas de su libro Entonces, allí. En este delgado volumen, editado en 2009 en su colección «Breviloquios», González Sosa seleccionó una docena de cuadros evocativos, que complementan y ensanchan su poesía de la memoria. Con elocución a la vez ligera y precisa, y siempre desde la perspectiva de quien rememora desde la edad adulta, el autor presenta en cada texto un hecho vivido en sus primeras edades. Desde el aquí y el ahora de la narración el poeta reconstruye un allí y un entonces: vivencias diversas del niño y el adolescente transcurridas en el ámbito nativo de Guía. Son hechos lejanos que por su intensidad y repetición han quedado salvados en el recuerdo. La escritura trata de dar plasticidad y densidad temporal, densidad de vida, a experiencias caracterizadas por haber ejercido sobre el narrador el deslumbramiento de lo prodigioso (en «La revelación», «Los álamos blancos»,, «Desde el tragaluz», «Ecos adentro», «El más allá») o la atracción de lo misterioso o lo prohibido (en «El secreto de la alacena», «Aquel patio», «El cuchillo», «Las tres cajas»).
Memoria de Manuel González Sosa: la imagen que hemos tenido y la que va a perdurar de su obra poética. Aunque González Sosa había dado muestras de su actividad desde 1946, solo en 1967 llegó a publicar su primer libro: Sonetos andariegos, en el que recogió poemas aparecidos hasta entonces de forma dispersa. En 1977 publicó A pesar de los vientos, al que siguió en 1988 Contraluz italiana. Desde 1992 decidió ordenar su obra poética, bajo el título general «A pesar de los vientos», en distintas entregas de su colección Las Garzas. Cuidadosamente editados por Andrés Sánchez Robayna, han aparecido en esta colección cinco títulos de los seis previstos: Tránsito a ciegas, Sonetos andariegos, Cuaderno americano, Contraluz italiana y Paréntesis. Aunque estos libros fueron publicados como ediciones no venales, el hecho es que quedó realizado el proyecto del poeta de ordenar y editar según su personal criterio el conjunto de su producción. El siguiente paso que ahora demanda esa obra es ser reunida en un solo volumen bajo aquel título general «A pesar de los vientos» y en el modo decidido por el autor.
FUENTE: Diario de Avisos | Santa Cruz de Tenerife | 11 noviembre 2011
Recuerdo emocionado de Manuel González Sosa. Carlos Murciano
Recuerdo emocionado de Manuel González Sosa
por CARLOS MURCIANO
Al cabo de un largo vivir, y el mío ya lo es, uno pasa las hojas del libro de la amistad -ese libro invisible que anida en el corazón- y comprueba, con nostalgia más que con dolor, que hay en él nombres escritos con tinta indeleble. No aludo necesariamente a quienes nos dejaran, sino a quienes -idos o no- permanecen.
Recuerdo emocionado de Manuel González Sosa
por CARLOS MURCIANO
Al
cabo de un largo vivir, y el mío ya lo es, uno pasa las hojas del libro
de la amistad -ese libro invisible que anida en el corazón- y
comprueba, con nostalgia más que con dolor, que hay en él nombres
escritos con tinta indeleble. No aludo necesariamente a quienes nos
dejaran, sino a quienes -idos o no- permanecen.
Había en él una especie de pudor, de intimidad celada, que le hacían ajeno a homenajes y celebraciones, por justos que fueran. Su verso fluía con limpieza extrema, y sus claros endecasílabos encajaban en sus sonetos con perfección artesana: “Aquí viví los siglos de la infancia./ Esa luz me coció…”. La luz de su Guía natal le coció, sí, y al par le guió siempre por el camino del buen hacer.
Él hubiera firmado con gusto la “Oración de la obra bien hecha”, que un día escribiera Eugenio D´Ors, para ser dicha por los creyentes en los ángeles. Nunca hablé con él de estos celestes seres alados, pero creo que cuando se entregaba a su poesía debía de tener a uno de ellos -no hablo de religión, sino de arte-, gobernando el ritmo de su pluma. Mas de una vez he pensado que el día en que hilvanó su breve poema “Las garzas” -sólo cuatro versos-, pudo haberlo titulado “Los ángeles”. “Nunca las vi. Siempre quise/ horadar vuestro nombre y contemplaros/ cuando, bajabais, lentas, hacia/ uno de mis recuerdos no vividos”.
“Tránsito a tientas” tituló uno de sus libros, aparecido en 2002. Sé que ahora, en este tránsito definitivo, no hubiera tenido necesidad de hacerlo a tientas, porque una de esas criaturas le habría conducido, con su esplendorosa luz, a su Lugar de Para Siempre.
Carlos MURCIANO
Carlos Murciano (Arcos de la Frontera, 1931) es un reconocido poeta y prosista español, destacado también como musicólogo, crítico de arte y crítico literario. Entre sus numerosos galardones cabe destacar tal vez el Premio Nacional de Poesía de 1970 por Este claro silencio y el Premio Nacional de literatura infantil y juvenil de 1982 por El mar sigue esperando ......
UN HOMBRE QUE VIVÍA SOLO PARA LA POESÍA. Santiago Gil
UN HOMBRE QUE VIVÍA SOLO PARA LA POESÍA
Santiago Gil
Es cierto que cuando muere un poeta no se para el mundo. Ya lo advertía
Brodsky cuando escribía que nunca vendrá el gran diluvio detrás de la
ausencia de ninguno de nosotros. Pero cuando se muere un poeta, sobre
todo en este mundo tan necesitado de miradas limpias y de palabras que
no parezcan huecas, sí es verdad que se abre una herida que escuece por
todo lo que ya no podrá seguir escribiendo.
Santiago Gil
Es cierto que cuando muere un poeta no se para el mundo. Ya lo advertía Brodsky cuando escribía que nunca vendrá el gran diluvio detrás de la ausencia de ninguno de nosotros. Pero cuando se muere un poeta, sobre todo en este mundo tan necesitado de miradas limpias y de palabras que no parezcan huecas, sí es verdad que se abre una herida que escuece por todo lo que ya no podrá seguir escribiendo.
Manuel González Sosa fue un poeta para la inmensa minoría que cantara Juan Ramón Jiménez, alguien que vivía la poesía casi tan intensamente como la escribía, un gran lector, un alejado del mundo y de esos ruidos que tantas veces enturbian la mirada de lo más sencillo y de lo que más emociona.
El poeta guiense fue una especie de Bartleby que me consta que iba rechazando reconocimientos, homenajes y todas esas alharacas en las que a veces se pierden tantos escritores. Aprendió a mirar el mundo en aquel paisaje bucólico de Las Barreras, asombrándose entre nispereros y geranios de lo milagrosa que es la vida en lo más cercano y en la mágica sencillez de las palabras. Nos quedan sus versos. Son ellos los que siempre sobreviven cuando se aleja el cuerpo del poeta. Manuel González Sosa quedó escrito y se seguirá escribiendo cada vez que alguien se acerque a cualquiera de sus poemas.
DESDE LA INSIGNE ALDEA HASTA SIEMPRE DON MANUEL. Por Sergio Aguiar Castellano
A MANUEL GONZALEZ SOSA
Por Sergio Aguiar Castellano
En agosto de 2001 conocí a don Manuel González Sosa, al ser presentado
por su hermano Pedro, Cronista Oficial de nuestra Ciudad, al desplazarse
a Guía con motivo del homenaje tributado al poeta guíense Domingo
Rivero, autor sobre el que don Manuel fue un destacado y consumado
crítico literario (Domingo Rivero. Enfoques laterales, 2000).
Por Sergio Aguiar Castellano
En agosto de 2001 conocí a don Manuel González Sosa, al ser presentado por su hermano Pedro, Cronista Oficial de nuestra Ciudad, al desplazarse a Guía con motivo del homenaje tributado al poeta guíense Domingo Rivero, autor sobre el que don Manuel fue un destacado y consumado crítico literario (Domingo Rivero. Enfoques laterales, 2000).
Desde entonces tuve un contacto muy fluido con él, de tal manera que durante los diez años que han pasado, bien por teléfono, carta o personalmente en su casa, tuve la oportunidad de conocer como diría Antonio Machado, un hombre en el mejor sentido de la palabra, “un hombre bueno".
Fue don Manuel un intelectual con una vasta cultura, conocedor como pocos de los entresijos de la literatura y cultura hecha en Canarias desde 1950, y en lo que respecta a Guía, siempre que hablábamos o me escribía, lo primero que hacía era interesarse por su “insigne aldea”, de la que tanto sabía y por la que tanto hizo de manera silenciosa y casi anónima.
En estos diez años de amistad, conocí a un hombre comprometido con la cultura canaria, pero desde la más absoluta discreción intelectual, pues a pesar de sus facetas de poeta, animador literario, crítico y articulista, siempre quiso pasar desapercibido. Esa actitud de pasar de puntillas por cuantos proyectos ejecutaba o con los que colaboraba, lo han situado en “la periferia de la periferia”, como ha señalado el crítico y profesor Eugenio Suárez-Galbán Guerra, que añade que “en su caso lo periférico parece una vocación más que una condición impuesta por la geografía” (Cuadernos del Matemático nº 37).
Estimado don Manuel, fue un privilegio contar con su amistad. Hasta siempre.
“Aquí viví los siglos de la infancia./ Esta luz me coció, y el rojo monte/ que el pretil azul sueña distancias/prendió en mi su desvelo de horizonte.// Me fui, pero me acerco a fieles saltos/hora a hora aunque avance hacia otro suelo./ Sabes que hasta los pájaros más altos/ rumbo a su sombra anclada van de vuelo.// Ellos de cualquier legua de un camino/recogerán la mía, y con su carga/ vendrán para dejarla sobre el huerto// donde sólo se siembra. Aquí el destino/ tendrá por fuerza que enterrar la amarga/ simiente vana de mi cuerpo muerto”. (Poema de Manuel González Sosa).
Poeta Manuel González Sosa
HERMANO DE NUESTRO CRONISTA OFICIAL
Poeta Manuel
González Sosa
El poeta guiense Manuel González Sosa (1921), fallecido el 24 de octubre de 2011 a los 90 años de edad, fue autor de obras como 'Sonetos andariegos', 'A pesar de los vientos' o'Contraluz italiana'; fue también el creador de los pliegos poéticos
'San Borondón', que salieron a la luz en 1958 y en 1960. En 1963 fundó
'Cartel de las letras y las artes', página literaria de 'Diario de Las
Palmas', que llegaría a ser uno de los suplementos de mayor duración
publicados en las Islas.
HERMANO DE NUESTRO CRONISTA OFICIAL
Manuel
González Sosa, poeta
Elpoeta guiense Manuel González Sosa (1921), fallecido el 24 de octubre
de 2011 a los 90 años de edad, fue autor de obras como 'Sonetos
andariegos', 'A pesar de los vientos' o
'Contraluz italiana'; fue también el creador de los pliegos poéticos 'San Borondón', que salieron a la luz en 1958 y en 1960. En 1963 fundó 'Cartel de las letras y las artes', página literaria de 'Diario de Las Palmas', que llegaría a ser uno de los suplementos de mayor duración publicados en las Islas.
A partir de 1980 fueron frecuentes las estancias del poeta en Italia, circunstancia que queda recogida en su libro 'Contraluz italiana'. En 1983 creó la colección 'Piélago', de breves entregas poéticas. Fue incluido por Sebastián de La nuez en 1986 en la antología 'Poesía canaria' (1940-1984) y en 1993 en la antología 'Literatura canaria contemporánea'
Biografía
En el año 1958,
Manuel González Sosa fundó en Las Palmas una colección poética que, aun teniendo
en cuenta su vida efímera, ocupa un lugar decisivo en la poesía de la última
posguerra. Gracias a los Pliegos de San Borondón -tal era su título- accedió a
la vida pública un grupo de jóvenes poetas que, andando el tiempo, se convierten
en nexo fundamental entre la poesía de posguerra propiamente dicha y las jóvenes
generaciones de poetas nacidos a partir de los años
cuarenta.
Manuel González Sosa fundó en Las Palmas una colección poética que, aun teniendo
en cuenta su vida efímera, ocupa un lugar decisivo en la poesía de la última
posguerra. Gracias a los Pliegos de San Borondón -tal era su título- accedió a
la vida pública un grupo de jóvenes poetas que, andando el tiempo, se convierten
en nexo fundamental entre la poesía de posguerra propiamente dicha y las jóvenes
generaciones de poetas nacidos a partir de los años cuarenta. San Borondón
dedicó sus entregas a Felipe Baeza, Arturo Maccanti y Manuel Padorno, escritores
que con el propio González Sosa abandonarán la rigurosa dictadura de la poesía
testimonial inmediatamente anterior (que, en cierto modo, también ellos
cultivaron) y, sin abdicar del compromiso directo con la historia que aquélla
había asumido, ni rechazar tampoco su característica expresividad (la urgencia,
la solicitud, los interrogantes fundamentales de la existencia...), se
esforzarán por imponer a su obra una mayor exigencia reflexiva, una mayor
serenidad, y operar con el lenguaje desde una posición abiertamente
experimental, si bien no todos lo hacen con la misma intensidad. En estos poetas
debe destacarse, por encima de toda otra cosa, la superación de la contingencia
inmediata de los temas y la voluntad metafísica que alienta en su escritura; la
dimensión más profunda y abarcadora que encierran sus acercamientos a la
realidad; el individualismo, en fin, del que todos parten para avanzar -en un
proceso explícitamente conceptual- hacia una plenitud solidaria derivada de la
cada vez más exigente exploración de su tiempo y de su lenguaje. Una poesía que
acepta el reto de la historia, pero que no renuncia por ello -todo lo contrario-
a una perfección estética cada vez más exigente.
VER REPORTAJE DE LA PROVINCIA
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Recuerdo
Carlos Murciano
Al cabo de un |
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Es cierto que cuando muere un poeta no se para el |
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Eugenio Aguiar
Eugenio Aguiar
Por Sergio Aguiar
Ayer falleció el conocido empresario agrícola Eugenio Aguiar Pérez, persona muy querida y apreciada en el municipio, especialmente en San Roque lugar donde vivía. Nacido en el año 1926, fue un hombre muy vinculado a la agricultura del noroeste de la isla, ocupando en diversas ocasiones cargos directivos en instituciones agrícolas como el Sindicato Agrícola del Norte de Gran Canaria y de la Comunidad de Regantes del Norte, en esta última llegó ocupar la presidencia.
Fue alcalde de Guía en 1963
Falleció Eugenio Aguiar
por Sergio Aguiar
Ayer falleció el conocido empresario agrícola Eugenio Aguiar Pérez, persona muy querida y apreciada en el municipio, especialmente en San Roque lugar donde vivía.
Nacido en el año 1926, fue un hombre muy vinculado a la agricultura del noroeste de la isla, ocupando en diversas ocasiones cargos directivos en instituciones agrícolas como el Sindicato Agrícola del Norte de Gran Canaria y de la Comunidad de Regantes del Norte, en esta última llegó ocupar la presidencia.
Eugenio Aguiar Pérez participó durante algunos años activamente en la vida política municipal, comenzó siendo concejal en febrero de 1958, ostentando el puesto de 2º teniente de alcalde y miembro de las comisiones de obras públicas y hacienda. Posteriormente y a comienzos de la década de los años 60 del pasado siglo fue primer teniente de alcalde desde 1961 a junio de 1963, mes en que al fallecer el que por entonces era alcalde, Rafael Velásquez, pasa a ocupar la alcaldía de Guía hasta el día 30 de septiembre del mismo año en que toma posesión como alcalde José Bolaños Suárez, pasando a ocupar de nuevo la primera tenencia de la alcaldía, hasta que cesó definitivamente como concejal en el mes de febrero de 1964.







