Santiago Betancort Brito

Santiago Betancort Brito
Periodista de raza, de los de antes, de los que eran
capaces de seguir una noticia a base de olfato y constancia, dedicándole horas y
horas, hasta morder en hueso. Hacía los sucesos como nadie; de todos, incluso de
los pequeños, sacaba siempre algo noticioso, algún matiz, alguna arista. Siempre
les daba un toque humano. Nos dejó el 17 de enero de 2006.
Santiago Betancort Brito

Periodista de raza, de los de antes, de los que eran
capaces de seguir una noticia a base de olfato y constancia, dedicándole horas y
horas, hasta morder en hueso. Hacía los sucesos como nadie; de todos, incluso de
los pequeños, sacaba siempre algo noticioso, algún matiz, alguna arista. Siempre
les daba un toque humano. Nos dejó el 17 de enero de 2006.

DOSSIER SOBRE SANTIAGO BETANCORT
BRITO


OBRA DE SANTIAGO BETANCORT
BRITO
Presentación del libro “LA VOZ DEL
NORTE”


Ayer (18.09.09) tuvo
lugar en la Casa de la Cultura de Guía el acto de presentación del libro “Voz
del Norte”, obra del añorado periodista guiense Santiago Betancort Brito.
Estamos ante una doble noticia: la tesina en sí de Betancort
Brito y la ecición de un CD con la totalidad de los números de LA VOZ DEL NORTE,
lo cual nos permitirá conocer con toda clase de detalle cómo era la vida en Guía
y en la comarca  noroeste en aquel periodo histórico.

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DOSSIER SOBRE SANTIAGO BETANCORT
BRITO



Juan José Caballero

Juan José
Caballero
,
de
artesano
a escultor

Juan José Caballero hace justamente lo primero. No se limita, con ser encomiable, a realizar objetos de uso doméstico imprimiéndoles su sello personal. Hace algo más, y ese plus es el que le da la categoría de escultor. Por eso, reivindicamos esta condición para quienes, como Juan José, tallan la madera y la moldean hasta obtener un objeto artístico sólido y tridimensional susceptible de ser usado como ornamento
Juan José
Caballero
,
de
artesano
a escultor
Un reportaje
de Antonio Aguiar.

24 de enero de
2007.

En esa esfera de la expresión humana que denominamos creación
artística, la actividad específica de la escultura es el proceso de
representación de una figura en tres dimensiones. El objeto escultórico es por
tanto sólido, tridimensional y ocupa un espacio.

El procedimiento para generar dicho objeto nos remite a las
variedades técnicas de la escultura. Según los tratadistas italianos del
Renacimiento (Alberti, Leonardo, Miguel Ángel), un escultor es aquel que quita
materia de un bloque hasta obtener una figura. Por consiguiente, esculpir o
tallar es quitar, y es escultor quien sabe quitar lo que sobra en un bloque, de
material sólido, que contiene un objeto escultórico en potencia. Así lo
manifestaban dichos escritores para poner de relieve el contraste entre
escultura y pintura, ya que esta última consiste, por el contrario, en añadir.
Por su parte, al artesano lo ha caracterizado siempre el realizar objetos de uso
doméstico imprimiéndoles un sello personal, labor absolutamente plausible.

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MÁS INFORMACIÓN



Manuel González Sosa

Manuel González Sosa

En
el año 1958, Manuel González Sosa fundó en Las Palmas una colección
poética que, aun teniendo en cuenta su vida efímera, ocupa un lugar
decisivo en la poesía de la última posguerra. Gracias a los Pliegos de
San Borondón -tal era su título- accedió a la vida pública un grupo de
jóvenes poetas que, andando el tiempo, se convierten en nexo
fundamental entre la poesía de posguerra propiamente dicha y las
jóvenes generaciones de poetas nacidos a partir de los años cuarenta.



En el año 1958, Manuel González Sosa fundó en Las Palmas una colección poética que, aun teniendo en cuenta su vida efímera, ocupa un lugar decisivo en la poesía de la última posguerra. Gracias a los Pliegos de San Borondón -tal era su título- accedió a la vida pública un grupo de jóvenes poetas que, andando el tiempo, se convierten en nexo fundamental entre la poesía de posguerra propiamente dicha y las jóvenes generaciones de poetas nacidos a partir de los años cuarenta. San Borondón dedicó sus entregas a Felipe Baeza, Arturo Maccanti y Manuel Padorno, escritores que con el propio González Sosa abandonarán la rigurosa dictadura de la poesía testimonial inmediatamente anterior (que, en cierto modo, también ellos cultivaron) y, sin abdicar del compromiso directo con la historia que aquélla había asumido, ni rechazar tampoco su característica expresividad (la urgencia, la solicitud, los interrogantes fundamentales de la existencia...), se esforzarán por imponer a su obra una mayor exigencia reflexiva, una mayor serenidad, y operar con el lenguaje desde una posición abiertamente experimental, si bien no todos lo hacen con la misma intensidad. En estos poetas debe destacarse, por encima de toda otra cosa, la superación de la contingencia inmediata de los temas y la voluntad metafísica que alienta en su escritura; la dimensión más profunda y abarcadora que encierran sus acercamientos a la realidad; el individualismo, en fin, del que todos parten para avanzar -en un proceso explícitamente conceptual- hacia una plenitud solidaria derivada de la cada vez más exigente exploración de su tiempo y de su lenguaje. Una poesía que acepta el reto de la historia, pero que no renuncia por ello -todo lo contrario- a una perfección estética cada vez más exigente. A esto se refiere Ventura Doreste cuando, al hablar de Manuel Padorno, diga que para contar -para desarrollar narrativamente su discurso poético- el poeta «acude a lo significativamente lírico y utiliza un procedimiento de eliminación y potenciación, con lo cual se acrece la intensidad emotiva». Para añadir inmediatamente que Padorno «no describe con fiel objetividad lo que ve, sino que elige intuíciones y palabras, construye un verso admirable». Procedimientos todos ellos, como se ve, que exigen una dejación de lo inmediato, de lo propiamente narrativo, para favorecer la dimensión poética, trascendente, de la palabra; que exigen igualmente un esfuerzo intelectual sobre el lenguaje y sobre el poema como unidad significativa y estructural. Eliminar, elegir, dar intensidad nueva a la palabra, dejarse poseer de las intuiciones; el poema como ámbito de expresión lingúística que resulta ser, de esa forma, un ámbito de exploración de la existencia. Poesía conceptual más que comunicativa, pero nunca insolidaria; poesía -como escribe Miguel Martinón- «como medio aventurado de indagación y conocimiento».

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Miguel Santiago

Miguel Santiago

1905 - 2005

El 28 de septiembre de
2005 se cumplió el centenario del nacimiento de otro preclaro hijo de
Guía de Gran Canaria.


En 1925, a los 20 años de edad, obtuvo el título de
Bachiller. Becado por el Cabildo Insular de Gran Canaria, se trasladó a la
Península para estudiar Filosofía y Letras, terminando la carrera en 1930
con el Premio Extraordinario en la Licenciatura. En el último año de la
carrera, y durante el Doctorado en Letras, se especializó en Estudios de
Fonética, al tiempo que daba clases en el Liceo Francés de Madrid.
Es deseable que las nuevas generaciones de
paisanos conozcan el importante papel que desempeñó no
solo en el mundo de la archivística, sino de la investigación histórica en
general, de forma especial en lo relativo a Canarias.

MIGUEL SANTIAGO, el hijo de
"maestro Sergio el relojero"

Una pequeña aportación a su homenaje

Pedro González-Sosa

Se cumple el próximo 28 de septiembre [de 2005] el
centenario del nacimiento de otro preclaro hijo de Guía de Gran Canaria: Miguel
Santiago Rodríguez, en honor del cual el ayuntamiento de su pueblo natal está
organizando unos actos para festejar la efemérides a la que queremos unirnos con
la redacción de estas breves notas sobre su biografía con la única intención de
que las nuevas generaciones de paisanos conozcan el importante papel que
desempeñó no solo en el mundo de la archivística sino de la investigación
histórica en general, de forma especial en lo relativo a Canarias.

Miguel Santiago nació en Guía, efectivamente, en
el barrio de Anzo el 28 de septiembre de 1905 y fue hijo de Sergio Santiago
Roque, a quien todo el mundo en Guía conocía cariñosamente –y llegamos a conocer
nosotros niños en los últimos años de su vida, ya octogenario-- como "maestro
Sergio, el relojero"
que tenia su taller en su propia y estrecha casa en la
calle Canónigo Gordillo, y de María Rodríguez Sosa. Las primeras letras
las aprendió del que fue también su primer maestro de la escuela pública de la
localidad, José Valenzuela Silva, que fue quien le inculcó desde niño la afición
por la Gramática y la Literatura.

Pese a la crisis económica que produjo también en
las islas la Primera Guerra Mundial se pudo trasladar a Las Palmas donde con la
protección de unos tíos estudió la carrera de Magisterio que inició a la edad de
16 años y concluyó a los 19, teniendo su primer destino en la localidad de
Tasarte, en la Aldea de San Nicolás donde estuvo escasos ocho meses. En 1925, a
los 20 años de edad, obtuvo el título de Bachiller. Becado por el Cabildo
Insular de Gran Canaria se trasladó a la Península para estudiar Filosofía y
Letras terminando la carrera en 1930 con el Premio Extraordinario en la
Licenciatura. En el último año de la carera y durante el Doctorado en Letras se
especializó en Estudios de Fonética, al tiempo que daba clases en el Liceo
Francés de Madrid.

En 1931 obtuvo plaza por oposición en el Cuerpo
Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos siendo destinado al
archivo de la Delegación de Hacienda de Zamora, el cual organizó y en cuya
capital creó el Archivo Histórico Provincial. Muchos fueron los destinos y
cargos que desempeño a partir de esta fecha hasta que fue nombrado director del
Archivo-Biblioteca del Ministerio de Asuntos Exteriores en 1966 al frente del
cual falleció. Su importante y bien nutrida biblioteca y archivo fueron
adquiridos por el Cabildo Insular de Gran Canaria.

A lo largo de su dilatada vida profesional como
archivero e historiador, Miguel Santiago publicó numerosos artículos en
periódicos y revistas especializadas no solo de Canarias sino de la Península
respecto a la organización, difusión y catalogación de bibliotecas,
especialmente de las populares y municipales. Pero queremos destacar su
importante aportación a la edición crítica que sobre la Historia de las Islas
Canarias de Pedro Agustín del Castillo, en cinco tomos y en la actualidad de
difícil posibilidad de adquisición porque está agotada, hizo allá por la década
de los años cincuenta del pasado siglo. En esta obra, Miguel Santiago vació
todos sus conocimientos adquiridos a lo largo de sus investigaciones personales
de tal forma que las notas de pie de página constituyen un monumental acopio de
datos y documentos que hacen que la obra de Del Castillo se haya enriquecido aún
mucho mas que el propio texto dejado por su autor.

Destaquemos asimismo la publicación que hizo en la
revista de El Museo Canario en 1935 de algunos documentos del Archivo General de
Simancas relativos a Canarias; documentos referentes a Canarias existentes en el
Archivo de la Audiencia territorial de Sevilla, publicado asimismo en "El Museo
Canario" en 1945 y, principalmente, la catalogación de las Bibliotecas del
Ministerio de Asuntos Exteriores (1941-42); catálogo de la biblioteca del
Hospital Central de la Cruz Roja (1947); catálogo de la biblioteca Cervantina de
don José María Asensio y Toledo (1948): la selección, ordenación y notas sobre
el tema "Gran Canaria en los textos de geógrafos, viajeros e historiadores",
publicado en "El Museo Canario" en 1953 y otros muchísimos trabajos, algunos
todavía inéditos, que omitimos para no hacer mas engorrosa esta breve
aportación.

Finalmente fue el autor de un valioso tomo,
creemos que todavía sin publicar, que recoge una amplísima selección y
ordenación, precisando sus significados, de lo que constituye un "Vocabulario
Popular Grancanario" empleado por Pancho Guerra en sus obras constumbristas. El
propio Santiago dice que para él es"una obra muy querida" pues tomó parte
marginal de forma intensa y devota porque completó lo que el prematuramente
fallecido autor de los famosos Cuentos de Pepe Monagas dejo sin
concluir.

El Ayuntamiento de Guía, para honrar el trabajo
realizado en vida por Miguel Santiago personalidad cultural que también dio
lustre a la ciudad y que constituye un orgullo para sus paisanos, tuvo la feliz
iniciativa de nominar con su nombre la Biblioteca Pública que ha instalado en la
nueva casa de la Cultura recientemente inaugurada en la calle Canónigo
Gordillo.

Al sentirnos orgullosos del paisanaje de este
guiense no podemos olvidar que su vida y su obra fue fruto del tesón, de la
inteligencia y de la profesionalidad de aquel muchacho de procedencia humilde
nacido en el barrio de Anzo, hijo de aquel bonachón de hombre que fue
"maestro Sergio el relojero", para quien su hijo tuvo siempre un recuerdo
y un entrañable respeto,

Pedro González-Sosa. 2005.

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MAS INFORMACIÓN SOBRE MIGUEL SANTIAGO

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BIOGRAFÍA DE MIGUEL SANTIAGO




Amado Moreno

Amado Moreno


Amado Moreno es periodista. Pero lo que creo no conocen tanto es que desde muy temprano tuvo claro que su vocación era la periodística, una vez frustrada la otra que mantuvo siempre en secreto, la de futbolista; no en vano sus compañeros de colegio en la infancia y posterior adolescencia, con los que compartía balón además de estudios, le auguraban un espléndido porvenir deportivo, abortado prematuramente por una incipiente miopía.



   
 
 

AMADO MORENO



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FUTBOLISTAS CANARIOS

 






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Amado Moreno es periodista. Pero lo que creo no conocen tanto es
que desde muy temprano tuvo claro que su
vocación era la periodística, una vez frustrada
la otra que mantuvo siempre en secreto, la de
futbolista; no en vano sus compañeros de colegio
en la infancia y posterior adolescencia, con los
que compartía balón además de estudios, le
auguraban un espléndido porvenir deportivo,
abortado prematuramente por una incipiente
miopía.

Su primera incursión en el mundo
del periodismo la hizo como colaborador habitual
de Diario de Las Palmas, dando cuenta puntual en
sus crónicas del acontecer de la comarca
Noroeste, en especial de lo que sucedía en Guía
y Gáldar. Curiosamente su primer artículo en
Diario de Las Palmas, tras un efímero paso por
el desaparecido Eco de Canarias, denunciaba los
problemas de infraestructuras del barrio de La
Atalaya, en aquellos tiempos carente de
alcantarillado y asfaltado en sus calles.
+

 
     

      Fue
pregonero de las Fiestas de la Virgen 2005
 

 Erasmo
Quintana

 


 

 



Pregonero y
alcalde

 

     



La plaza Grande de Santa María de Guía,
acogió el jueves 28 de julio de 2005 por la noche, la
lectura del Pregón anunciador de las fiestas
patronales del municipio.

El
edil de Cultura del Consistorio guiense, Erasmo
Quintana, fue el encargado de presentar al
pregonero de este año, Amado Moreno, periodista
y subdirector del periódico La Provincia/ Diario
Las Palmas.

Amado
Moreno inició el pregón recordando las vivencias
de una época infantil y estudiantil que marcaron
a toda una generación de guienses, ya que aunque
nacido en Gáldar, el pregonero siempre ha
mantenido una estrecha vinculación con el
municipio de Guía.

En el
pregón, Amado Moreno recordó también el pasado
más lejano de la ciudad, con menciones a
destacados personajes como Luján Pérez, el
Canónigo Gordillo y Néstor Álamo.

El
pregonero se refirió también al futuro del
municipio destacando los ambiciosos proyectos
que el Ayuntamiento tiene previsto poner en
marcha.





VER PRESENTACIÓN
A CARGO DEL CONCEJAL DE CULTURA, ERASMO QUINTANA





TEXTO ÍNTEGRO DEL PREGÓN
DE AMADO MORENO

 

 

 
           

Camilo Saint-Saëns

Camilo Saint-Saëns

 Famoso compositor francés de finales del S.XIX y principios del XX. Si hay un hueco en la historia del municipio norteño para un nombre extranjero, éste está sin duda reservado al músico francés. El compositor de tan célebres obras como Les marins de Kermox, Sansón y Dalila o Brunehilda pasó varios periodos de sus largas temporadas en Gran Canaria en una fina del Municipio norteño. Dichas estancias se deben en gran parte a otro francés, Juan Ledeveze y Redonnet, un comerciante afincado en la Isla, que tenía allí una finca, villa Melpómene, en la que ofreció hospitalidad a su ilustre compatriota.

Camilo Saint-Saëns

 Famoso
compositor francés de finales del S.XIX y principios del XX. Si hay un
hueco en la historia del municipio norteño para un nombre extranjero,
éste está sin duda reservado al músico francés. El compositor de tan
célebres obras como Les marins de Kermox, Sansón y Dalila o Brunehilda
pasó varios periodos de sus largas temporadas en Gran Canaria en una
fina del Municipio norteño. Dichas estancias se deben en gran parte a
otro francés, Juan Ledeveze y Redonnet, un comerciante afincado en la
Isla, que tenía allí una finca, villa Melpómene, en la que ofreció
hospitalidad a su ilustre compatriota.
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Santiago Gil

Santiago Gil

Escritor y periodista

Santiago Gil nació el 10 de abril de 1967 en Guía de Gran Canaria.
Estudió en el Colegio Nicolás Aguiar y seguidamente en el Instituto de Guía.
Reconoce que buena parte de su formación literaria se la debe a los profesores
que tuvo en ambos centros guienses.

Santiago Gil

Escritor y periodista

Santiago Gil nació el 10 de abril de 1967 en Guía de Gran Canaria.
Estudió en el Colegio Nicolás Aguiar y seguidamente en el Instituto de Guía.
Reconoce que buena parte de su formación literaria se la debe a los profesores
que tuvo en ambos centros guienses. Entre otros, destaca a Nicolás Aguiar,
Chano Gordillo, Eduardo Perdomo, y sobre todo a la catedrática de Literatura
María Teresa Ojeda, a quien Santiago considera como una de sus grandes
influencias a la hora de adentrarse y amar el mundo de la literatura.
Seguidamente comienza estudios de Derecho. Llega hasta tercer curso, pero se da
cuenta de que la ley no es lo suyo y pone mar de por medio marchándose a Londres,
y posteriormente a Dublín. Seguidamente viaja a Madrid, en donde cursa los
cinco años de la Licenciatura de Periodismo en la Universidad Complutense. En
Madrid frecuenta los ambientes literarios y forma parte de distintos proyectos
creativos. En 1995 regresa a Gran Canaria para trabajar en Diario de Las Palmas.
Desde el año 2000 colabora en varios medios locales, regionales y nacionales,
sobre todo con artículos de opinión, entrevistas y críticas literarias.
Igualmente ha trabajado en distintos gabinetes de Comunicación.

Desde el punto de vista literario, Santiago Gil ha
publicado un total de 10 libros hasta el momento. Su obra está compuesta por
las novelas Los Años Baldíos, Por si amanece y no me encuentras, Cómo
ganarse la vida con la literatura
y Un
Hombre solo y sin sombra
; por el libro de relatos El Parque, por los libros de aforismos y microrelatos, Tierra de nadie y Equipaje de mano, por los libros de poemas Tiempos de Caleila, premiado con el accésit del XIII Premio Internacional de Poesía Ciudad de
Las Palmas de Gran Canaria, 2005, y El
color del tiempo
ganador del XVIII Premio Esperanza Spínola, y por el libro
de memorias infantiles guienses, Música
de papagüevos
. Igualmente, su obra también se encuentra en distintas
antologías literarias y suplementos culturales.
+

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Domingo Rivero

Domingo Rivero

Por Luis Antonio de Villena

BABELIA - 23-09-2006

La portada de este sorpresivo librito nos muestra la foto de un decimonónico joven barbado, no mal parecido. Es el abogado y poeta canario Domingo Rivero (1852-1929), que en ese momento (1872), con levita y aire tardorromántico, está en Londres y tiene 20 años.

Los poemas que leeremos a continuación, de este español insular del que yo ignoraba todo (y que Brines introduce en un prólogo cálido y lírico), nada tienen que ver, en principio, con el joven de la portada, pues Rivero -de modesta vocación tardía- empezó a escribir hacia 1900 y sólo publicó poemas en revistas dispersas, antes de su muerte -con 77 años- en 1929, y nunca un libro en vida. Lo que ahora se nos ofrece como un descubrimiento fuera de Canarias (donde sí estaba editada su obra, como En el dolor humano) es una antología bajo el título de su más célebre soneto Yo, a mi cuerpo. La obra de un hombre que se siente pobre y viejo ("y pobre y solo espero el sueño de la muerte") escrita, sobre todo, en la década de 1910 y comienzos de la siguiente... En los 36 poemas que se nos ofrecen -siempre con rima consonante, muchos sonetos- vemos a un hombre solitario, doliente y muy melancólico, que pareciendo no esperar nada de la vida ("en esta lucha estéril por la vida") posee, sin embargo, el raro vitalismo de los vencidos.

Su tono mezcla un vago fondo de tardío romanticismo (un Bécquer menos alado) con un modernismo atenuado, poco esteticista, y finalmente ese amor a lo sencillo, a las cosas gastadas ("Humildes muebles míos, gastados por el uso"), a la melancolía como compañera que nos recuerda siempre el ideal no alcanzado o perdido, los hijos muertos, las ilusiones derrotadas, la prosa de lo rutinario, que son características básicas de lo que se ha dado en llamar posmodernismo, y que tuvo en la obra del francés Francis Jammes un claro referente. No, Domingo Rivero, aunque solitario, no estuvo literariamente solo. La poesía de Alonso Quesada, en las islas, y la peninsular de Andrés González-Blanco, Fernando Fortún o Ángel María Pascual, entre tantos, como los argentinos Evaristo Carriego o Francisco López Merino, le son muy próximas, lo que no quiere decir que las conociera.

Sí sabemos que leyó a Unamuno (le dedica un sobrio camafeo de idea parnasiana en su destierro en Fuerteventura) y desde luego al mucho más lujoso Tomás Morales, que fue su amigo, y sobre el que escribe tres poemas al menos. Además traduce bien un célebre soneto ('The soldier') del inglés Rupert Brooke, imagen del bello mártir joven en la I Guerra Mundial, un soneto intimista y patriótico. Porque -aunque algo al bies- en la poesía del viejo Rivero también aparece la preocupación española, un claro desdén por la dictadura de Primo de Rivera y por ese tiempo para él (que fue romántico) sin energías.

Por ello recuerda -en otro camafeo sobrio- haber conocido en París al libertario Fermín Salvochea (tan mentado por Baroja) y evocando su imagen de "apóstol y soldado", la contrapone a "esta España sumisa y soñolienta". Sin fe, con escasa esperanza, modesto, pobre, amante de las cosas usadas y sencillas, la humanísima, cálida y clara poesía de Domingo Rivero nos descubre nada menos que un corazón fraterno, un hombre a la altura del hombre, y desde luego a un notable poeta posmodernista -todos se querían sencillos y menores- al que será ya imprescindible recordar en las antologías. Feliz encuentro.

© El País S.L. Prisacom S.A.



Santa María de Guía

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