Un Belén para Luján Pérez

Un Belén para Luján Pérez
nacimiento en la ermita de San Antonio en Guía como homenaje al escultor
tras su bicentenario.
por Diego R. Moreno
Guirnaldas, estrellas, luces, velas... Poco a poco la Navidad está llegando a todos los hogares y rincones de la isla y, con ello, uno de los símbolos más emblemáticos de estas fechas, los portales de Belén. Este año se puede admirar uno en Guía que rememorará el bicentenario de la muerte del escultor barroco José Miguel Luján Pérez.

Un Belén para Luján Pérez
nacimiento en la ermita de San Antonio en Guía como homenaje al escultor
tras su bicentenario
por Diego R. Moreno
estrellas, luces, velas... Poco a poco la Navidad está llegando a todos
los hogares y rincones de la isla y, con ello, uno de los símbolos más
emblemáticos de estas fechas, los portales de Belén. Este año se puede
admirar uno en Guía que rememorará el bicentenario de la
muerte del escultor barroco José Miguel Luján Pérez.
Artículo publicado en La Provincia el día 19/12/2015
En la muerte de Lujan
En los dos siglos de la muerte de Luján
por Javier Estévez
En los dos siglos de la muerte de Luján
por Javier Estévez
hace doscientos años que murió Luján. El imaginero guiense, que nació
el mismo año que Mozart, en 1756, fue enterrado en una fosa común. Como
Mozart. Al menos eso me aseguró hace unos días Pedro González- Sosa,
probablemente la persona viva que más se ha acercado a la vida y obra
del artista canario. La diferencia entre ambos genios reside en que mientras el compositor austriaco murió pobre y endeudado, Luján, no. A Mozart, en un
entierro de tercera categoría, lo sepultaron en una tumba comunitaria
simple en el cementerio de St. Marx en Viena. Los restos de Luján,
sorprendentemente, nadie sabe dónde están.
Luján Pérez murió en Guía la tarde del 15 de diciembre de 1815. El funeral transcurrió según había dictado a sus allegados. Sin encomendación alguna, su cuerpo fue amortajado con el hábito franciscano y enterrado al día siguiente. Pero, ¿dónde dieron sepultura a Luján? Aquí comienza el misterio que dura ya dos siglos. Su amigo, y entonces párroco guiense Juan Suárez Aguilar, no escribe en el acta de defunción del imaginero el lugar donde fue enterrado. Quienes han consultado estos certificados parroquiales coinciden en subrayar la brevedad del legajo ya que todas las anteriores y posteriores actas firmadas por el mismo personaje expresan siempre el lugar del enterramiento. Todas dicen: fue sepultado en La Atalaya, fue sepultado en el cementerio de esta villa o en esta villa, simplemente. Pero con Luján se limita a decir escuetamente que fue sepultado, sin precisar el lugar. ¿Por qué? ¿Se trata de un despiste o es la forma de esconder intencionadamente una ignota voluntad del fallecido? Si fuera esta última posibilidad, - ¿alguien cree que estamos ante un inofensivo despiste o error?- , es inevitable preguntarse porqué.
Tradicionalmente se ha escrito y denunciado que la población guiense olvidó el lugar concreto donde estuvo la huesa del artista. Pero yo creo que no. Yo opino que los guienses no olvidaron sino que nunca supieron dónde se enterró. Es evidente e innegable la correlación que existe entre la parquedad del acta firmada por el párroco y el olvido secular.
La tesis del cronista es que el cuerpo amortajado de Luján fue enterrado en la fosa común del cementerio que entonces se localizaba en los llanos de La Atalaya, donde actualmente se encuentran el colegio y el campo de fútbol. Este camposanto, que no era más que una cerca circular de madera con una cruz en el centro, se improvisó en las lejanas faldas de la montaña para acoger a los cientos de muertos que causó en 1811, en Guía, la epidemia de fiebre amarilla. Pero es una hipótesis personal del periodista. Y se limita a suposición porque nada, absolutamente nada, ni documento ni resto alguno, puede demostrar fehacientemente que así ocurrió.
Entonces, ¿dónde fue realmente enterrado Luján? A mí me sorprende que una de las figuras más relevantes de la cultura canaria de principios del ochocientos, un artista que gozaba de una preeminencia incomparable entre la sociedad de entonces en la ciudad de Las Palmas y de prebendas envidiables entre el clero y la alta jerarquía eclesiástica– tuvo dos hijos con dos mujeres distintas sin estar nunca casado- , recibiera semejante sepultura en un lugar entonces tan desconocido y lejano.
La tumba de Luján debería de estar en la Catedral, el elemento arquitectónico más relevante entonces del archipiélago, con el que mantuvo una relación profesional -como arquitecto y escultor- y afectiva. Allí enterró Luján a su padre cuando este falleció en 1807. Y allí tendría que haber sido enterrado Luján si no hubiese alcanzado las islas la fiebre amarilla. La epidemia obligó al rey Fernando VII a prohibir los sepelios en las iglesias. Fuese quien fuese. Así se explica que el propio Luján asistiera en 1813 al sepelio de Viera y Clavijo en el cementerio de la ciudad, cuya portada él mismo diseñó. Quizás fue allí, en ese entierro, donde comprendió por primera vez la magnitud de la prohibición real al comprobar desolado como la figura más ilustrada de Canarias descansaba en una tumba vulgar, impropia de su categoría y lejos del lugar donde merecía descansar y figurar para la eternidad: la Catedral. Quizás, repito.
El misterio en torno a la muerte y sepelio de Luján tiene un ingrediente más. Aquejado por la enfermedad, dicta un primer testamento en agosto de 1814. Un año después, complementa sus voluntades con un codicilo firmado por él mismo. Pues bien, tanto el testamento como el documento posterior desaparecieron misteriosamente junto con otros papeles de 1815 – el año de su muerte- del Archivo Histórico Provincial. Nada se sabe aún de su paradero. Ni tan siquiera hace un siglo, cuando en 1915 se celebró el primer centenario de su muerte.
Por qué decide Luján morir en Guía en vez de hacerlo en Las Palmas, su lugar de residencia, el de su hija y el de sus amigos así como el mejor lugar de la isla para recibir las atenciones sanitarias que exigía su estado, es toda una incógnita. Pedro González-Sosa y otros autores sospechan que ante la inminencia de su muerte, el artista actuó guiado por ese universal anhelo que asiste a los hombres y mujeres de cerrar definitivamente los ojos en el mismo lugar que les vio nacer, crecer y amar. Pero entonces, ¿por qué este misterio en torno a su tumba? ¿Por qué nunca se ha sabido el lugar concreto donde yacen los restos del artista? ¿Por qué no se ha podido honrar la memoria del genio en una tumba o mausoleo que atestigüe por los siglos su indiscutible relevancia? ¿Renunció voluntariamente Luján a tal consideración?
Quizás, más allá de dónde esté su tumba, que materializa para muchos el viejo sueño de la inmortalidad, Luján sabía, como Mozart, que la trascendencia sobre el tiempo, la única formal de ser inmortal, es a través de su propia obra, de su magna creación, y no de vulgares veleidades que, aún talladas en piedra o en mármol, están condenadas a convertirse en cenizas que arrastrará siempre lejos el indómito viento del olvido.
Sigfrido, descansa en la paz del Señor

Sigfrido, descansa en la paz del Señor
por Gloria Betancor

Sigfrido, descansa en la paz del Señor
por Gloria Betancor
seis meses de la partida de mi hermana Marisol, el dolor se empeña en
visitarnos, el trago amargo de la separación sigue llegando a nosotros,
esta vez, de forma sorprendente, de repente. Duro golpe que, otra vez,
la fe nos pide encajar, asumir… tras la muerte de mi cuñado Sigfrido,
un verdadero hermano. En este Adviento del 2015, Sigfrido ha salido al
encuentro del Señor con la lámpara encendida de su buen corazón.
SANTA MARÍA DE GUÍA, 1 DE DICIEMBRE DE 2015
Charla Sergio Aguiar "Luján Pérez"

Charla de Sergio Aguiar
Guía a Luján Pérez

Guía, a Luján Pérez
por Juan José Laforet, Cronista Oficial de Gran Canaria

Guía, a Luján Pérez
por Juan José Laforet, Cronista Oficial de Gran Canaria
más de cerca contemplo y admiro la obra de Luján, como me ha ocurrido
en la magnífica y recoleta exposición que Guía le dedica en su bellísimo
templo parroquial en los prolegómenos del 200 aniversario de su
fallecimiento, que se cumplirá el próximo 15 de diciembre y se
conmemorará con una misa funeral oficiada por el señor Obispo de la
Diócesis de Canarias tras clausurarse la muestra ahora inaugurada, mas
me convenzo de la trascendencia y la universalidad de este eximio
artista grancanario que tanto incidió el sino del devenir artístico en
Canarias.
Mucho se ha hecho ya por difundir y asentar el conocimiento de Luján y su obra entre los canarios, y mucho aún habrá que hacer, pero ha llegado ya la hora de ir mucho más allá, en la línea de lo que este año ha propuesto la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria, y con ella ASO CLUB Gran Canaria en su conjunto, para que por el Gobierno de Canarias y el Cabildo de Gran Canaria se hagan los esfuerzos necesarios y pertinentes para difundir y asentar a nivel estatal la obra y la figura de José Luján Pérez como uno de los grandes escultores de la historia del arte español. Para ello se planteaba una oportuna y efectiva sugerencia sobre la organización de una moderna, didáctica y atractiva exposición de su obra al menos en tres puntos significativos: Madrid, Valladolid y Sevilla. En todas estas poblaciones existen activos Hogares Canarios que se podrían implicar con las autoridades e instituciones isleñas en la organización, dinamización y difusión de esta actividad y de su fin último, la consagración a nivel nacional de la figura de este ineludible escultor grancanario para el arte de toda España.
Luján Pérez ya recibió aquí importantes homenajes y efectivas muestras de su obra en el pasado, como la exposición que se organizó en 1915 en la Catedral de Canarias, seguida deuna procesión magna con una buena parte de su imaginería procesional, en las que se implicaron directamente con sus comentarios y opiniones personalidades como Luis Doreste Silva, José Batllori y Lorenzo ó Domingo Doreste Fray Lesco, que no dudó en señalar también como Luján “…contaba con una exposición permanente, en la penumbra de los templos, y periódicamente en la calle, a pleno sol; y con un público: la muchedumbre”. Y cuando el artista guíense ya tenía puesta una calle en Las Palmas, con la que el Barrio de la Isleta homenajeaba al autor de su espléndida talla de “Nuestra Señora de La Luz”, cuando la Escuela Luján Pérez ya asentada celebraba no sólo clases artísticas magistrales, sino que organizaba sugerentes veladas literarias, como la de aquel sábado 19 de febrero de 1922 cuando Rafael Romero leyó y comentó obras de Gabriel Miró, o cuando ese mismo año la sociedad grancanaria reclamaba ya una difusión que llevara su nombre y su arte más allá de las fronteras insulares y la prensa local no dudaba en denunciar claramente como “…somos demasiado olvidadizos con nuestras glorias, bien escasas, por cierto, y por lo mismo debiéramos rendirles más culto…” o subrayaba que “…entre los olvidados se encuentra Lujan Pérez, el escultor canario que con orgullo podemos presentar a la admiración de propios y extraños…”, el periódico ABC de Madrid no sólo daba cuenta, junto a otras de las más reconocidas procesiones de toda España, del procesionar de la obra de Luján en la Semana Santa isleña, sino que en su edición del 28 de abril de 1922 destacaba como el “…mejor homenaje sería lograr que España conociera a Luján Pérez…” y ya se planteaba la necesidad y los problemas a resolver para celebrar en Madrid una magna exposición con la obra de este genio de la imaginería oriundo de Canarias.
Ahora Guía no ha querido escatimar un homenaje emotivísimo, hermoso, en el orbe de su iglesia que estrena una magnífica y moderna iluminación, adecuada técnicamente al patrimonio artístico que atesora y conserva, y no sólo ofrece una exposición que no podemos perdernos, pues es reencontrarnos con Luján Pérez en sus orígenes, sino que ha editado una bella carpeta con las obras que expone y que es además una buena guía didáctica para acercarnos a un conocimiento adecuado de este trascendente artista del que Fray Lesco no dudó en decir que, con su amplia, diversa y elocuente obra, “…es todos los años el primer predicador de la Semana Santa”.
Artículo publicado en la columna "Tribuna Libre" de Canarias7 el 18 de noviembre de 2015
Conferencia de Celsa Picó Lorenzo

Conferencia de Celsa Picó Lorenzo

Conferencia de Celsa Picó Lorenzo
Magistrada del Tribunal Supremo, Celsa Picó Lorenzo, ofrecerá este
sábado, 28 de noviembre, en la Casa de la Cultura de Guía, la
conferencia “Las edificaciones en las zonas marítimo terrestre”. El acto
tendrá lugar a las 18:00 horas.
Celsa Picó Lorenzo, jueza desde el año 1979, es la segunda mujer en llegar al Tribunal Supremo y pertenece a la asociación progresista Jueces para la Democracia.
Su primer destino fue el de Juez de Primera Instancia e Instrucción en Santa María de Guía alcanzando la categoría de magistrada tras su incorporación al Juzgado de Instrucción número dos de Palma de Mallorca.
Encuentro de archiveros en La Palma

Sergio Aguiar participa en las VI jornadas de Archiveros en La Palma
El pasado fin de semana se celebró en el municipio palmero de los Llanos de Aridane, el VI encuentro de Archiveros de Canarias, donde la Asociación de Archiveros de Canarias (ASARCA) celebraba sus 10 años de creación, y donde bajo el título de “Una mirada a la archivística canaria”, los participantes realizaron un análisis de la situación actual de los archivos canarios.

Sergio Aguiar participa en las VI jornadas de Archiveros en La Palma
pasado fin de semana se celebró en el municipio palmero de los Llanos
de Aridane, el VI encuentro de Archiveros de Canarias, donde la
Asociación de Archiveros de Canarias (ASARCA) celebraba sus 10 años de
creación, y donde bajo el título de “Una mirada a la archivística
canaria”, los participantes realizaron un análisis de la situación
actual de los archivos canarios.
En el encuentro participaron además dos ponentes de primera línea especialistas en archivística y en derecho administrativo, Rosana de Andrés Díaz Presidenta de Archiveros Españoles de la Función Pública (AEFP) que habló sobre el papel de los archivos en la transparencia administrativa y el Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad de Cádiz, Severiano Fernández Sánchez, que disertó sobre los retos actuales de la legislación autonómica sobre archivos.
En el transcurso de estas jornadas, se dieron a conocer diversas comunicaciones y ponencias, entre ellas las del único representante de un archivo del norte de Gran Canaria, en este caso Sergio Aguiar Castellano del municipio de Guía, que presentó una comunicación dando a conocer el trabajo que se ha venido realizando en torno al Archivo fotográfico de Paco Rivero, por parte de del Ayuntamiento de Guía, la Fundación Canaria Néstor Álamo y el Centro de Mayores de La Atalaya.
Las instituciones implicadas en dar a conocer el legado de Paco Rivero, llevan desde hace varios años trabajando para difundir el trabajo de 40 años de profesión del fotógrafo guiense. Por medio de proyecciones de sus fotos en varios barrios de Guía , y especialmente en el Centro de Mayores de La Atalaya, con gran éxito de participación, y en donde después de varios años, se sigue celebrando una sesión semanal, los miércoles de 10 a 12 horas.
En la comunicación Sergio Aguiar destacó la figura de Paco Rivero como fotógrafo de todo el Archipiélago, pues en su archivo se conservan fotos de todas las islas canarias, además de realizar un trabajo dinamizador social y cultural en la comarca norte, donde fue participe de festivales de cine, de la canción, fotográficos, etc.







