La pachorra de los caracoles (2007)

Mp


MÚSICA DE PAPAGÜEVOS

LA PACHORRA DE LOS CARACOLES



Santiago Gil













Ahora que todo parece que se ha acelerado y que se
acabaron los sosiegos y las saudades del pasado, quisiera recordar la
pachorra sabia y sempiterna de los caracoles de mi infancia. De vez en
cuando me los tropiezo en los campos y en los jardines justo después de la
lluvia. No sé si son los mismos porque no conozco la esperanza de vida de
un caracol ni si son capaces de desplazarse decenas de kilómetros con su
lenta velocidad constante. La sensación es que siguen siendo los mismos
que miraba de niños en los campos guienses. Me imagino que yendo tan
despacio y sin agobios la vida se les hará más larga, o al menos les
cundirá mucho más que a nosotros, eternos acelerados sin saber hacia dónde
nos dirigimos a esa velocidad cada día más vertiginosa e hilarante con la
que estamos desperdiciando la propia esencia de nuestra vida.

Pocas veces nos deteníamos de niño, pero cuando lo
hacíamos era porque realmente merecía la pena. Los caracoles nos paraban
en los caminos. No nos salía la sádica conducta infantil de ir destrozando
todo lo que uno se encuentra por delante. Con los caracoles teníamos
piedad y nos sentábamos en las piedras o en los riscos a esperar que
salieran de sus caparazones. Aparecían poco a poco los cuernos,
desconfiados, y luego salía todo el cuerpo de espuma que se desplazaba
como un buda relajado por la tierra mojada. Alguna vez he escrito
poemas sobre los caracoles y su sabia noción del tiempo. Ya digo que de
niños jamás se nos ocurrió pisarlos, y al que lo hacía le largábamos dos
tortazos o una buena reprimenda. Éramos sensibles y observadores. Nos
parábamos delante de los caracoles como mismo lo hacíamos mirando los
sapos de las maretas, las mariposas de abril o los contornos nevados del
Teide que se nos aparecía en mitad de la tarde según mirábamos al
horizonte. Uno no sabía entonces que estaba aprendiendo cosas de la vida
que no iba a olvidar nunca, y todavía hoy sigue sorprendiéndome aquella
saudade
mágica de los caracoles. Luego estaban los burgaos de las
costas, pero éstos eran más prosaicos y apenas se movían de las rocas. Los
nuestros, los chuchangos, podían ser enormes y extender sus cuerpos de
espuma por el barro llevando tras de sí esa casa que todos desearíamos
llevar siempre a cuestas cuando nos perdemos por el mundo. Hoy sigo
teniendo cuidado con mis pasos cuando camino sobre la tierra mojada. Me
pongo de mal humor cuando en un despiste siento el crujido de algún
caparazón hecho añicos y el dolor silente del caracol moribundo. Me gusta
observarlos y aprehender su noción del tiempo y sus ritmos cotidianos. Uno
quisiera sacarle la misma esencia que le sacan ellos a la vida. Ir
despacio es una forma de exprimir el tiempo y de no dejar que nos agote y
nos desespere con su paso veloz, vertiginoso e insensible. Ahora los
ritmos los marcan otros, y desde que nos despistamos nos perdemos lejos
del acontecer tranquilo y sabio de la naturaleza. Por eso nos cuesta tanto
encontrar el norte. En ese sentido escribir también es una manera de
detener o refrenar el tiempo. Cada paso que damos debería tener una gran
importancia; sin embargo andamos insensibles, dejándonos llevar, sin
enterarnos ni dónde pisamos ni por qué lo estamos haciendo. Vivimos
exactamente igual, y cuando nos empezamos a dar cuenta la mitad de nuestra
vida ya se nos ha escapado entre los dedos. Por eso hay que volver al
caparazón de nuestros propios recuerdos de vez en cuando, caminar con
ellos, valorarlos, y moverlos lentamente a medida que nos movemos
nosotros. Eso es lo que hacen los caracoles cuando arrastran sus
caparazones. Van despacio porque llevan toda su vida tras de sí, y la
mueven con esa pachorra que también estilaban nuestros antepasados para
sacarle más partido a su existencia. No debemos dejar de observarlos
cuando salen a los campos después de la lluvia. Su bendita lentitud nos
puede ayudar a salvarnos. Ellos también llegan a su destino, pero no se
mueren antes tratando de correr como locos por los campos. Han aprendido a
no suicidar ni un solo minuto de su tiempo.

Abril de 2007.




Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 17/01/2021.


Monaguillo Rojo (2007)

Mp


MÚSICA DE PAPAGÜEVOS

MONAGUILLO ROJO



Santiago Gil















La infancia es una patria surrealista. Todo podía
pasar. Éramos crédulos y fantasiosos, bullangueros, y devotos de las
tradiciones cuando en éstas se cruzaban los disfraces, los protagonismos o
las devociones. Nuestro objetivo era llevar la camiseta del Guía en un
partido de alevines, meternos debajo de los papagüevos, improvisar
disfraces o salir a las calles vestidos de monaguillos. A mí lo de
monaguillo en la iglesia no me iba mucho. Alguna vez ejercí, pero me
aburría sobremanera, y no compensaba el toque de la campanilla cuando
llegaba el momento de las bendiciones los sermones interminables de don
Bruno. Lo de monaguillo era algo fetén cuando salías a la calle, sobre
todo cargando con el incensiario o con aquellas palmatorias que abrían las
procesiones. No era fácil conseguir ropa de monaguillo. Pasaba como con
los papagüevos, que al final eran los más galletones y los pelotas los que
imponían su ley (la infancia es como la vida: casi siempre ganan los más
fuertes o los petimetres que halagan y pelotean a quien haga falta para no
perder chance). A lo mejor te dejaban la ropa para una procesión menor
entre semana, pero no para el día de la Virgen, para Corpus o para el
Viernes Santo. La decepción y la impotencia me llevaron a pedirle a mi
madre que me comprara una ropa de monaguillo. No era lo mismo que
conseguirla en la iglesia, pero al menos no tendría que mirar la procesión
desde la acera. Me prepararon una ropa de monaguillo roja y blanca para
Corpus. Yo salí muy ufano pisando las alfombras junto a los monaguillos
oficiales. No llevaba nada pero estaba en el centro de la fiesta, y además
en Corpus, que tenía el plus añadido de pisar el serrín, las chiripitas y
los dibujos de sal primero que nadie. Don Bruno hacía la vista gorda a mi
apócrifa presencia. Se veía que no le gustaba mucho que yo viniera con el
uniforme desde mi casa, pero como éramos pocos claudicaba y nos dejaba
salir en procesión. Al Corpus supongo que le siguió el Corazón de Jesús,
la Virgen de Guía, San Roque, Santa Lucía y San Sebastián. Ya se habían
acostumbrado a mi presencia rojiblanca y me dejaban llevar parte del
atrezzo procesional, incluido el incensario que daba gloria bendita olerlo
de cerca. Todo fue bien hasta la primera Semana Santa. Me estaba
reservando para el día grande. No quise salir ni el martes con el Cristo
de la Columna ni el miércoles con la procesión del Encuentro. Yo tenía
todas las miras puestas en el Viernes Santo. Los jueves era otro cantar, y
la lucha por el protagonismo y por una moneda de diez duros se libraba en
el interior de la iglesia: había que estar desde las dos o las tres de la
tarde haciendo méritos para ser uno de los doce elegidos en el lavatorio
de pies: me tocó alguna vez, y de hecho creo que fue el primer trabajo
remunerado de mi vida, para que luego digan que la iglesia no alienta el
capitalismo y la mercadotecnia: nos daban diez duros a cada uno de los
doce apóstoles y salíamos escopeteados al quiosco a ponernos hasta arriba
de golosinas. Pero ya digo que el día grande era el Viernes Santo con
todas las imágenes de Luján Pérez en la calle. Yo tenía previsto colocarme
entre el Sepulcro y la Dolorosa, que eran las dos representaciones más
solemnes del paso procesional. Ya me veía con mi flamante ropa de
monaguillo encarnada en medio de la banda y las autoridades, serio pero
pendiente de las bromas de los amigos que se quedaran fuera de la fiesta
en las aceras. No le dije nada a nadie y me fui a mi casa sobre las cinco
de la tarde a ponerme la ropa. Ya cuando bajaba por la calle del Agua noté
algunas miradas irónicas y más de una sonrisa. Nadie me dijo nada.
Atravesé la entrada de la iglesia ya atestada de gente. Todos iban
enlutados, negros o grises, con compungidos gestos, y no había más color
que el cielo azul y mi radiante ropa festera de monaguillo encarnado. Aún
recuerdo la cara de don Bruno cuando me vio colocarme al lado de la
Dolorosa de Luján un par de minutos antes de que bajara las escalinatas de
la iglesia. No sé si me llegó a dar algún tirón de orejas, pero sí me
acuerdo de su iracundo cabreo por pensar que un chiquillo de siete u ocho
años se estaba burlando de la muerte de Cristo. Me mandó a mi casa con
cajas destempladas. Yo no entendí lo que pasó hasta muchos años después.
No sabía por qué no valía la misma ropa que había llevado ya en varias
procesiones ante la mirada pía de los feligreses y la aceptación del
sacerdocio oficial de mi pueblo. No recuerdo tarde tan triste como aquélla
en la que subía las cuestas camino de San Roque como un Adán recién
expulsado del paraíso; de hecho la famosa imagen de Adán y Eva que
aparecía en los libros de religión siempre me recordó a mí mismo aquella
tarde aciaga de primavera recorriendo las calles que en unos minutos
pisarían los santos y los monaguillos blanquinegros. Una vez me cambié de
ropa y salí a la calle a ver la procesión desde la acera todos me
preguntaban que cómo se me había ocurrido vestirme con colores alegres, y
encima de rojo, para asistir al entierro de Jesucristo. Puede que yo
dijera que no iba a ningún entierro sino a una procesión, aunque creo que
lo único que hacía era quedarme pasmado delante de los integristas que
recriminaban mis buenas intenciones piadosas. Desde ese día renuncié a mi
vocación de monaguillo y de paso a querer ser cura. Me quedé con la
parafernalia siempre colorista y festiva del fútbol o de los carnavales, y
con los juegos en la calle. La iglesia siempre fue sinónimo de obligación
y de solemnidades que quedaban fuera del conocimiento y de la bonhomía;
por eso desde que pude salí corriendo.

Abril

de 2007.




Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 17/01/2021.


Libro "Música de papagüevos"


Hoy sábado se presenta en el Teatro Viejo el último libro de Santiago Gil
"Las
calles olían siempre a potaje y a sotal. Cada casa proponía un viaje
gastronómico diferente, y cada vecina limpiaba su trozo de acera como
si fuera una parte más del pasillo o del corredor de su propia
vivienda. Siempre había alguien baldeando o mandándonos a la otra acera
para que no pisáramos lo mojado". Así comienza uno de los últimos capítulos del nuevo libro que ahora presentamos, obra del guiense Santiago Gil.

El libro será presentado el sábado 11 de agosto, a las 20:00, en el Teatro Viejo.

Se presenta el libro "Música de Papagüevos"

"Las
calles olían siempre a potaje y a sotal. Cada casa proponía un viaje
gastronómico diferente, y cada vecina limpiaba su trozo de acera como
si fuera una parte más del pasillo o del corredor de su propia
vivienda. Siempre había alguien baldeando o mandándonos a la otra acera
para que no pisáramos lo mojado". Así comienza uno de los últimos
capítulos del nuevo libro que ahora presentamos, obra del guiense
Santiago Gil.
 

Será el 11 de agosto, a las 20:00, en la Casa de la Cultura.

 
Como director de esta web no puedo tener mayor satisfacción que ver cómo se convierte al papel, fuente original sel saber, una obra que fue publicando aquí mismo Santiago Gil, sin mayores pretensiones, en entregas semanales desde el el verano de 2006 hasta llegar al número 50.

Gracias a la colaboración de muchas personas, aparte del propio autor, entre las que he de citar a Javier Estévez y un grupo de personas -a las que luego nos referiremos-, que se ocuparon de la parte gráfica, y a Juan Felix, editor, el día 11 podremos presentar una obra que nos hará recordar momentos dulces y agridulces de nuestra infancia, la de todos los guienses.

Antonio Aguiar.

Para quienes no puedan hacerse con uno de los ejemplares que se pondrán a disposición de los guienses, y deseen acceder a su contenido, aquí tienen la obra en su formato digital, tal y como se publicó en GuiadeGranCanaria.Org:

Mp  

MÚSICA DE PAPAGÜEVOS

 

   




El guá de la plaza chica

(2006)




Los papagüevos

(2006)




El Circo Bruselas

(2006)




Los escaparates de los sueños
 (2006)




Barcos de papel (2006)




Días de fútbol (2006)




En la casa de Saulo
(2006)




Vísperas de fiesta (2006)




Lecciones de vida (2006)




La parafernalia de los
entierros
 (2006)




Fenómenos paranormales (2006)




Polos proustianos (2006)




Los colores del ayer (2006)




Luces de domingo (2006)




Tenis en Barranco Hondo
(2006)




Los olvidos (2006)




Los charcos del recuerdo
(2006)




Las bicicletas (2006)




Los vietnamitas (2006)




Cuestionario imprescindible
(2006)




El inevitable azar (2006)




Dulces variados (2006)




Los nispereros (2006)




El Rubio y las telefonistas
(2006)




Las alas del recuerdo
(2006)




Corazones de Tiza (2006)




El niño que volaba (2007)




Las chapas futboleras
(2007)




Los celajes (2007)




Puertas abiertas (2007)




Los primeros pitillos
(2007)




El chirote (2007)




Máscaras y cenizas (2007)




El pan como milagro (2007)




Las leyes de la física
(2007)




Las canastas (2007)




Los trenes (2007)




Los sellos luminosos (2007)




La camiseta Puma (2007)




Monaguillo Rojo (2007)




La pachorra de los caracoles
(2007)




Scala en Hi Fi (2007)




La presa y la manigua
(2007)




Las reglas del juego (2007)




Geografías (2007)




Los perros vagabundos
(2007)




La saudade de los geranios
(2007)




Las primeras luces (2007)




Los traumas animados (2007)




Erotismo con olor a sotal y
naftalina
(2007)

 


Estos son y ésto han dicho los colaboradores:


Santiago Gil

  


IR A LA WEB DE SANTIAGO GIL





La saudade de los geranios


Música de Papagüevos

Por Santiago Gil

Las
calles olían siempre a potaje y a sotal. Cada casa proponía un viaje
gastronómico diferente, y cada vecina limpiaba su trozo de acera como
si fuera una parte más del pasillo o del corredor de su propia
vivienda. Siempre había alguien baldeando o mandándonos a la otra acera
para que no pisáramos lo mojado.
  

La saudade de los geranios

Música de Papagüevos



Santiago Gil
            

 Supongo que uno también se va quedando en todo lo que mira. Cada vez que posamos nuestros ojos en cualquier persona o cualquier objeto estamos dejando algo de nosotros. Nunca se puede mirar en vano, ni siquiera cuando perdemos la vista en un programa cutre de televisión o en un soporífero partido de fútbol. Nos nutrimos de lo que vemos, de lo que escuchamos y de lo que amamos. Incluso los ciegos imaginan lo que están mirando para hacerse una idea del mundo y para permanecer en lo que perciben. Yo me he quedado siempre en todos los geranios que he ido mirando, pero sobre todo en los geranios del jardín de la casa de mi abuela. Y cuando digo los geranios también estoy diciendo los rosales, los nispereros o las flores de mayo. Los geranios, quizá por su esplendor sin estridencias, son las flores que más me han recordado siempre a la infancia. Lo mismo que la tierra mojada cuando regábamos el jardín con la manguera o el almíbar de los nísperos que comíamos encaramados en el séptimo cielo de cualquier nisperero. Uno crece con sus flores, sus plantas y sus árboles. Y nuestros recuerdos se nutren de sus colores, de sus olores y del aprendizaje que desde niño nos brindaron con sus ciclos y sus ritmos naturales, con aquél ir y venir de lo marchito a lo esplendoroso, de la muerte a la vida, y viceversa. Por eso creemos siempre en los milagros, porque vimos brotar la vida muchas veces donde ya no había más que hojarasca y mala hierba.

Volver a la infancia es recuperar los árboles y las flores que teníamos siempre al alcance cuando mirábamos hacia arriba o hacia los horizontes. Me reconozco con la mirada perdida en los grandes laureles de indias de la Plaza Grande y de San Roque, y pocas cosas recuerdo tan impactantes como cuando los podaban y perdían frondosidad y presencia. Entonces ganaba el cielo azul, pero no era el mismo cielo que nosotros aprendimos a mirar entre las hojas y los troncos de los árboles. Nos sentíamos arropados por los laureles, seguros bajo sus sombras y el trinar de miles de pájaros que encontraban refugio en aquella pequeña selva guiense. Un buen día, sin embargo, nos fuimos a recorrer mundo y empezamos a quedamos a la intemperie. Han podido pasar casi treinta años sin que nos volvamos a acostar en los bancos de madera de la plaza con los ojos puestos en la impresionante arboleda que filtraba los rayos solares y nos regalaba una sombra impagable en las tardes de verano. Supongo que esos árboles habrán seguido creciendo, y que los habrán ido podando cada cierto tiempo. Los que no resistieron el paso del tiempo y la llegada del cemento fueron muchas de las flores y de los árboles que se aliaban con nuestras aventuras en los alrededores del pueblo. Lo mismo que tampoco aguantaron las selvas de plataneras y los frutales de la Vega, del Callejón del Molino o de Las Barreras. Por eso cuando vuelvo evito ciertos lugares. Siempre que miro sólo veo las flores sepultadas y los árboles en los que nos subíamos a emular a Tom Sawyer y a Huckleberry Finn. Uno quisiera hoy acercarse a los viejos árboles y a las flores para filosofar con ellos sobre el paso del tiempo, y sobre lo que ese tiempo ha ido haciendo con cada uno de nosotros. Cada hoja de un árbol, y cada pétalo de una flor, posiblemente tenga más mérito que todos nosotros. Los miramos con desdén, pero detrás de cada verde y cada lila o rojo que vemos hay todo un proceso de aprendizaje y subsistencia ante el que tendríamos que quitarnos el sombrero todo el rato. Pero el hombre se ha vuelto un prepotente de cuidado, y no se da cuenta que cuando regresa los árboles, si han logrado mantenerse en pie, siguen siendo más grandes e imponentes que él. Por eso no los miramos nunca, o lo hacemos con ese aire de suficiencia que estilamos cuando nos creemos lo más fetén de la creación. Cierro los ojos y recuerdo cada uno de los geranios rojos que circundaban el pequeño jardín de la casa de mi abuela en Las Barreras. Me veo sentado en unas piedras lizas debajo del nisperero escuchando a mi abuela desgranar mil historias, siempre sorprendentes, siempre distintas aun siendo las mismas muchas veces, y de fondo recuerdo el agua corriendo por el riego que se llevaba nuestros barquitos de papel y, sin que lo supiéramos entonces, muchos de nuestros más bellos y sublimes momentos. La existencia tiene esas cosas, que nos descubre los instantes más intensos de nuestra vida cuando ya han pasado delante de nosotros. Por eso hay que estar atentos todo el rato. No es un tópico lo del carpe diem de Horacio. Si no andamos con tiento disfrutando cada momento que tenemos de vida nos estamos jugando nuestros gozos y nuestra razón de ser. De niño no teníamos tan distorsionados los sentidos, y el simple correr del agua del riego valía para volver inolvidable una tarde. Y también contábamos con la ayuda y la saudade de nuestras abuelas. No era pachorra, era sabiduría. Lo que siempre se nos ha achacado a los canarios, el bendito aplatanamiento, era una defensa contra la voracidad del tiempo. Lo hacían todo quedamente, y ese ritmo se transmitía luego a su cotidianeidad. Estábamos más cerca de las plantas y de los animales, y también de la brisa que en la tarde aún nos sigue acariciando las sienes sin que nos demos cuenta. Volvamos a casa cuanto antes: al brillo intenso de los geranios, a la quietud de las tardes, al silencio. Apaguemos un rato las teles y los ordenadores y levantemos la vista hacia los árboles y hacia los horizontes. No dejemos que un ritmo que no nos pertenece nos acabemos suicidando cada uno de nuestros días de existencia.

Mayo de 2007.


IR A LA WEB DE SANTIAGO GIL



"Estación en curva"

En un entrañable acto, el escritor guiense presentó ayer (29.06.07) su obra "Estación en curva", en el Gabinete Literario de Las Palmas. Antonio Aguiar.

"Estación en curva"

Jonás Vega presenta su segunda novela

En un acto entrañable, Jonás Vega (Guía, 1976) presentó su segunda novela en el Gabinete Literario de Las Palmas (29 de junio de 2007)

El acto estuvo presidido por Coca de Armas Fariña, en representación del Gabinete Literario, y presentado por el escritor Santiago Gil, también guiense.

El salón de actos del Gabinete estaba casi lleno, siendo mayoritaria la gente de Guía. Además de la familia del autor, estaban, entre otros, Geño Pérez, Celia Dominguez, Santiago Gil padre (Chago el Bodeguero), María Teresa Ojeda, y Alexis Ravelo, escritor coetáneo de Las Palmas.

En su alocución, Santiago Gil hizo mención a las coincidencias que la vida le había regalado con Jonás Vega, pese a los casi diez años de edad que les separan. Gil recordó que nacieron en la misma ciudad, estudiaron en el mismo instituto (en Guía) y en la misma facultad de periodismo (Madrid) y que ambos pertenecen a una generación de guienses con más de una novela cada uno, y felizmente influidos por la misma profesora, María Teresa Ojeda, presente entre el público. De ella, dijo, heredaron su fijación en las palabras y la conciencia de su potencialidad para representar la vida. En esta generación incluyó, entre otros, a Javier Estévez, también presente en la sala.

Por su parte, Jonás Vega comentó que el libro se compone de varias historias que se pueden leer sin seguir el orden del libro y que responden a hechos reales. A la hora de explicar la genésis del libro, Jonás hizo mención a la locución que se escucha reiteradamente en determinado punto del metro de Madrid en la que se avisa del riesgo de caer por el hueco del andén, que es curvo, por lo que insta a que se tome la máxima precaución, mensaje que considera conveniente extrapolarlo a los demás aspectos de la vida.

icon VER TEXTO ÍNTEGRO DE LA PRESENTACIÓN DE SANTIAGO GIL

VER GALERÍA DE FOTOS

 asdfsdfasdf
asdfsdfasdf


"ESTACIÓN EN CURVA"

Jonás Vega

Es su segunda novela, un conjunto de historias entrelazadas en
las que el autor nos convence, a través de saltos en el tiempo y personajes
desarraigados, de la credibilidad de sus historias. Y donde muestra el conjunto
de obsesiones que rondan a los protagonistas de su nueva novela. Sus víctimas en
este libro.

La novela se divide en tres grandes bloques: "La mala muerte en
Marruecos", "Las Pasadoras" y "Bonus Track", una pequeña recopilación de relatos
que deja como regalos para sus seguidores. Temas como la inmigración, el éxito o
la soledad están presentes en la novela, hilvanados de una forma tan estudiada
que en conjunto forman una tela de araña, donde el lector es la pobre víctima
que cae atrapada y donde no podrá escapar facilmente. EL autor, maestro en
dominar los saltos en el tiempo, te invita a enfrentarte a tus peores demonios
convertidos en tus mejores amigos.

"Una obsesión nace así, apenas sin hacer ruido, como una nota
discordante en mitad de un concierto. La obsesión no hace daño la primera vez,
pero se va reproduciendo día a día, aliento tras aliento, sin que nos demos
cuenta. Lentamente, cogiendo nuestro terreno, nuestra capacidad para
enfrentarnos a ella, se adueña, va formando parte de nosotros, de nuestros actos
cotidianos."

VISITAR LA WEB DE JONÁS VEGA




Ciclo de cine

Del 23 al 26 de julio
  
Desde el día 23, a partir de las 21.30 horas, tiene lugar en la Plaza Grande de
Guía el ciclo de Cine de una isla de verano, que se celebrará hasta este jueves 26.
LA PLAZA GRANDE DE GUÍA ACOGE DESDE EL LUNES 23 Y HASTA EL JUEVES 26 EL CICLO DE ‘CINE DE UNA ISLA DE VERANO’ CON LA  PROYECCIÓN DE CUATRO LARGOMETRAJES

● Las películas seleccionadas para este ocasión han sido AzulOscuroCasiNegro, Scoop, Pequeña Miss sunshine y Azur y Asmar

● Todos las cintas se proyectarán a partir de las 21.30 horas

El día 23, a partir de las 21.30 horas, se inicia en la Plaza Grande de Guía el ciclo de Cine de una isla de verano que se celebrará en esta Ciudad hasta este jueves, 26 de agosto.

El ciclo de cine comienza con la proyección de la película española AzulOscuroCasiNegro, una cinta dirigida por Daniel Sánchez Arévalo. Se trata de un drama de coproducción europea protagonizado por Quim Gutiérrez, Marta Atura y Héctor Colomé.

Hoy martes los amantes del buen cine podrán disfrutar con la proyección del largometraje Scoop, una comedia policial llena de fina ironía y agudo sentido firmada por Woody Allen.

El miércoles tocará el turno a la película Pequeña Miss Sunshine, de los directores Jonathan Dayton y Valeri Faris, ganadora de dos oscar el pasado año,   una deliciosa lección sin pretensiones moralizantes sobre la muerte, el éxito y la esperanza.

El ciclo concluirá este jueves con Azur y Asmar, la última película de animación del director francés Michel Ocelot,  una fábula sobre la tolerancia.

FUENTE: GABINETE DE PRENSA DEL AYUNTAMIENTO.




Semana Cultural en Gáldar

Del 1 al 5 de julio en el Casino de Gáldar

El Casino de Gáldar organiza una SEMANA CULTURAL entre el 1 y el 5 de julio. EL CLUB DOMINÓ EL 7, de Guía, participará el 1 de julio por la mañana. Otros dos guienses, uno de nacimiento y otro de adopción, Pepe Mejías y Antonio Aguiar, participan con un concierto el primero, el día 5, junto a Mari Nati Saavedra. Se trata de reunir a los amantes del bolero, tanto del clásico como del menos conocido, en torno a una exquisita selección y en un formato intimista. Hora: 20:30. El día 4 a la misma hora, Antonio Aguiar ofrecerá una charla sobre un tema muy socorrido en las polémicas que rodean al deporte: "el llamado rearbitraje de los partidos en los despachos"
icon VER PROGRAMA COMPLETO

CASINO DE GÁLDAR: SEMANA CULTURAL (del 1 al 5 de julio de 2007)

EL CLUB DE DOMINÓ EL 7 de Guía, participa el 1 de julio por la mañana en la 10ª edición del torneo
"Memorial Salvador Padrón Álamo".

Pepe Mejías y Antonio Aguiar participan los días 4 y 5 de julio.
 
DIA 4 DE JULIO (20:30):

CONFERENCIA: "EL LLAMADO REARBITRAJE DE LOS PARTIDOS EN LOS DESPACHOS". Por Antonio Aguiar. Secretario del Comité Canario de Disciplina Deportiva.



 
DIA 5 DE JULIO (20:30):
UN SENCILLO ENCUENTRO CON EL BOLERO

Pepe Mejías, al piano y voz, y Mari Nati Saavedra, voz que llega, pretenden reunir a los amantes del bolero, tanto del clásico como del menos conocido, en torno a una esquisita selección y en un formato intimista. Todo alrededor del éspléndido piano de cola del Casino de Gáldar.


icon VER PROGRAMA COMPLETO


ESTUDIO HISTÓRICO SOBRE EL CASINO DE GÁLDAR

La Constitución de 1812

Edición original de la Constitución de 1812.

La Constitución española de 1812

Edición original de la Constitución de 1812.El
guiense Pedro Gordillo y Ramos, Canónigo Gordillo, presidió las Cortes
de Cadiz que aprobaron la primera constitución española: la
Constitución de 1812, también denominada La Pepa. Fue promulgada por
las Cortes Generales de España el 19 de marzo de 1812, día de San José,
y de ahí el sobrenombre de Pepa que le dieron los gaditanos.

La Constitución española de 1812, también denominada
La Pepa
, fue promulgada por las

Cortes Generales
de
España el
19 de
marzo
de 1812,
día de San
José
, y de ahí el sobrenombre de Pepa que le dieron los
gaditanos.

Oficialmente, estuvo en vigencia dos años, desde su
promulgación hasta el
24 de
marzo
de 1814,
con la vuelta a España de

Fernando VII
. Posterormente estuvo vigente durante el

Trienio Liberal
(1820-1823).
La constitución establecía el sufragio, la libertad de imprenta, abolía la
inquisición, acordaba el reparto de tierras y la libertad de industria, entre
otras cosas.

Tabla de contenidos

        * 1 Historia
        * 2 Contenido
              o 2.1 Características de la Constitución de 1812
              o 2.2 Principios inspiradores
              o 2.3 Derechos y deberes de los ciudadanos
              o 2.4 Instituciones políticas
                    + 2.4.1 Parlamento
                    + 2.4.2 Rey y Consejo de Estado
                    + 2.4.3 Secretarios de Estado y de Despacho
                    + 2.4.4 Organización territorial
        * 3 Bibliografía
        * 4 Véase también
        * 5 Enlaces externos

//<![CDATA[
if (window.showTocToggle) { var tocShowText = "mostrar"; var tocHideText = "ocultar"; showTocToggle(); }
//]]>

Historia 

Tras el

alzamiento
del pueblo de

Madrid
contra los franceses, ocurrido el
2 de mayo
de 1808, se produjo
en numerosos territorios un fenómeno espontáneo de resistencia que se agrupó en
las llamadas Juntas. Estas comprendieron que su unión y agrupación produciría
una mayor eficacia.

Así el

25 de septiembre
del mismo año se constituyó la

Junta Suprema Central Gubernativa
con sede primero en

Aranjuez
y luego en

Sevilla
. Sus funciones fueron las de dirigir la guerra y la posterior
reconstrucción del Estado.

Se plantearon dos posibilidades sobre el futuro político
español. La primera de ellas, representada fundamentalmente por
Jovellanos,
consistía en la restauración de las normas previas a la

monarquía absoluta
, mientras que la segunda posibilidad suponía la
promulgación de una nueva

Constitución
.

Después de en Sevilla, las Cortes se trasladaron a

San Fernando
, entonces conocido como La Isla de León, efectuando su primera
reunión el 24 de septiembre de 1810 en el actual Teatro de las Cortes.

La Constitución de Cádiz no fue un acto revolucionario, ni una
ruptura con el pasado. Desde la legalidad del momento, quienes eran los
legítimos representantes, la acordaron. Comenzaron los actos del citado
24-09-1810, con procesión cívica, misa y la petición encarecida del Presidente
de la Regencia, el
Obispo
de
Orense
a los reunidos que cumplieran fiel y eficientemente sus cometidos.

Formaron aquellas Cortes, según Solis:

  • 90 eclesiásticos
  • 56 juristas
  • 30 militares
  • 14 nobles
  • 15 catedráticos
  • 49 altos funcionarios
  • 8 comerciantes
  • 20 sin profesión definida.

Ant el avance francés, volvieron a trasladarse a
Cádiz,
promulgándose la Constitución española de 1812 en el

Oratorio de San Felipe Neri
el día de San José (19 de marzo). Dicha fecha
hizo que se diera el sobrenombre de La Pepa a la nueva Constitución.

Contenido 

La marcha de Fernando VII y la presencia invasora francesa
provocó un vacío de poder en
1808. La
guerra había
empezado y las capitulaciones de los monarcas ante Napoleón acrecentaron la
sensación de vacuidad. Frente al derrumbamiento de la

Administración
, la resistencia se estructura a través de juntas provinciales
y locales que representan un auténtico poder paralelo, hecho que conllevaría a
que la legitimidad monárquica diera paso a la popular.

Frente a esta pluralidad de centros de poder, se crea la Junta
Central que procederá a la convocatoria de Cortes (no estamentales) que
devendrán constituyentes:

24 de septiembre
de
1810
se constituían las

Cortes de Cádiz
y el mismo día se aprueba un
Decreto en el
que aparecen los principios básicos del futuro texto constitucional: la
soberanía nacional y la

división de poderes
.

Estaban formadas por una amalgama de intereses, pese al
marcado sello
liberal
de las Cortes, existía presencia de corrientes

absolutistas
y reaccionarias junto a
diputados
reformistas o radicales. Incluso parte de los diputados conservadores, acabarían
promulgando un manifiesto en el que pedían a Fernando VII que suprimiera a su
retorno la Constitución (Manifiesto
de los Persas
). Aun así, la Constitución tendrá un carácter de compromiso
entre las opciones liberales y absolutistas.

Web temática sobre la Constitución de 1812:

http://www.cervantesvirtual.com/portal/1812/

 

Características de la Constitución
de 1812
 

La Constitución jugará un papel importante en cuanto
símbolo del constitucionalismo decimonónico: representa la bandera del
liberalismo español durante décadas frente a las posiciones absolutistas.

A pesar de su simbolismo, su vigencia fue muy reducida e
intermitente: estuvo en vigor solo seis años y en períodos distintos:
Adolece de tener una enorme extensión de artículos (384),
la más extensa del constitucionalismo. Además, regulaba determinados temas con
un carácter exhaustivo (como el caso del sistema electoral que constituye
prácticamente una ley electoral dentro de la Constitución). Es debido a que se
dudaba de las reacciones del monarca frente a un texto que limitaba su poder y
por otra parte, por el racionalismo imperante.

Esa desconfianza se mostraba en las cláusulas de reforma
que la convertían en una Constitución superrígida: tales eran las trabas que
se aproximaba a las cláusulas de intangibilidad, vg.: el 375 expresaba
que no podía realizarse la reforma hasta pasados ocho años de la práctica en
todas sus partes.
 

Respecto de las influencias, se inspiró en la tradición de
las antiguas leyes fundamentales del Reino (aunque sus dictados suponían una
ruptura frontal con los principios del

Antiguo Régimen
), de la

Constitución francesa de 1791
y la

estadounidense de 1787
.

 

 

Principios inspiradores 

  • La soberanía nacional es recogida en el artículo 3, al
    señalar que la soberanía reside esencialmente en la Nación y, por lo mismo,
    pertenece a ésta exclusivamente. Esta apelación ya se había concretado en el
    Decreto de 1810 al determinar que la identificación anterior entre Rey y
    Estado se vería literalmente rota al reconocer la Constitución la soberanía a
    un nuevo sujeto, como era la
    Nación.
  • La división de poderes, con una serie de peculiaridades, al
    mencionarse a los tres poderes clásicos, pero más que una división es una
    separación estricta. Apenas tenían canales de comunicación entre sí. En lo
    único que se advertía una tímida colaboración era en el ejercicio de la
    potestad legislativa entre las Cortes y el Rey.
  • La representatividad: ruptura con el viejo mandato
    imperativo, pues los diputados son representantes de la nación, excluyéndose
    las partes que lo eligieron.
 

Derechos y deberes de los
ciudadanos
 

La Constitución carece de un título específico, pero a lo
largo del texto se recogen de forma diseminada distintos derechos.

Por un lado, el artículo 12 (la religión de la nación
española es y será perpetuamente la Católica Apostólica Romana, y la nación la
protege por leyes sabias y justas y prohíbe el ejercicio de cualquier otra
)
es confesional y cerradamente confesional, al imponer una religión y prohíbir el
resto. Es pues, a sensu contrario, la negación de la libertad religiosa.

Los derechos reconocidos y diseminados por el texto
reproducían los derechos individuales burgueses importados de la Revolución
francesa, así, el artículo 4 habla de la
libertad
civil, la
propiedad
y los demás derechos legítimos (cláusula abierta).

La
igualdad
parece enunciada de forma menos enfática que en la

Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano
de
1789, se formulaba
la existencia de un solo fuero para toda clase de personas en causas civiles y
criminales y se reconocía el sufragio activo. Existía

libertad de expresión
(excepto a los escritos religiosos).

Se articulaban garantías en las detenciones y procesos
judiciales: prohibición del
tormento,
inviolabilidad personal y domiciliaria, el

habeas corpus
, a ser informado de las causas, entre otras. Se dedicaba
un título específico a la instrucción pública, dando importancia a la enseñanza
y reconociendo una instrucción pública para todos los ciudadanos.

Instituciones políticas 

Parlamento 

Era unicameral para evitar intermediaciones entre los
representantes de la soberanía y el Rey, evitando así una segunda cámara de

aristócratas
elegidos por el Rey. El proceso de elección se regulaba con
todo detalle, mediante
sufragio
indirecto en cuatro grados: la primera elección era casi universal (varones
mayores de edad) para luego ir restringiéndose conforme avanza hacia un sufragio
censitario pasivo.

La legislatura era de
dos
años y regía el
principio de automaticidad de la convocatoria, ya que no dependía de la voluntad
real, se reunían cada año durante
tres
meses y se preveían
sesiones extraordinarias. Además, había una

Diputación Permanente
que velaba por los poderes de la Cámara cuando ésta no
estaba reunida.

Las sesiones, salvo que dispusieran lo contrario, eran
públicas. Tenían potestad para crear su
Reglamento
de
organización
y funcionamiento interno, y se establecía la inviolabilidad de
los diputados en sus
opiniones y
en el ejercicio de sus funciones, y la
inmunidad
en causas criminales contra ellos que debían ser juzgadas por un Tribunal de las
Cortes.

Ejercía la potestad legislativa junto con el Rey, ya que la
iniciativa se atribuía a éste y al diputado individual. También tenía una
potestad financiera en cuanto fijaba los gastos de la Administración y aprobaba
el reparto de las contribuciones.

 

Rey y Consejo de Estado 

La figura del Rey se regulaba como un órgano constitucional
que tenía poderes limitados (poder constituido) en la medida que compartía el
poder político con otras instituciones (sobre todo, las Cortes). El art.172 pone
de relieve un amplio
número de
materias en las que no podía intervenir. De sus funciones, cabe destacar la
legislativa a través de 2 instrumentos: 1) iniciativa legislativa y 2) la
sanción y promulgación de las leyes, así como la posibilidad de interponer un
veto suspensivo de carácter temporal en determinadas condiciones.

El poder ejecutivo recae en el Rey, al tener la competencia
sobre la dirección de la política interior y exterior, ejercicio de la función
ejecutiva y potestad reglamentaria (en lo no atribuido a las Cortes) y la
defensa. En esencia, parecidas a las ejercidas hoy en día por el
Gobierno.
La figura del Rey era inviolable y no sujeta a responsabilidad, articulándose en
el texto constitucional la figura del refrendo.

Se preveía la existencia de un Consejo de Estado cuyos
miembros eran nombrados por el Rey a propuesta de las Cortes, que asesoraban al
Rey y no tenían función jurisdiccional (diferencia del Estatuto de Bayona). Sus
dictámenes no eran vinculantes.

Secretarios de Estado y de Despacho 

Nombrados y separados por el Rey, estableciéndose un cargo
incompatible con el de diputado (separación rígida de poderes). La Constitución
no contemplaba al Gobierno como órgano colegiado. No obstante, la práctica
condujo a la existencia del órgano de Gobierno (reunión de los Secretarios)
presidido por el Rey y, mediante Decreto de
1824, por el
Presidente del

Consejo de Ministros
en ausencia de éste. Se configuraba este Presidente
como un primus inter pares que dirigía las sesiones cuando no estuviera presente
la figura del Rey.

Organización territorial 

Se reconocía la integración del Estado en
comarcas y
provincias
con cierta

descentralización
incipiente de carácter administrativo. El gobierno se
articulaba a través de

Diputaciones
y

Ayuntamientos
y se preveía la figura del Jefe Superior, nombrado por el Rey,
al que se le confería el gobierno político de las provincias y presidencia de
los Ayuntamientos (donde hubiere). Es una excepción al principio electivo,
interferencia del poder central en las instituciones locales y un precedente de
la institución del Gobernador civil.

Bibliografía 

 


Alegoría de la Constitución de 1812, Francisco de Goya, Museo de Estocolmo
 

Alegoría de la Constitución de 1812,

Francisco de Goya
, Museo de Estocolmo

 
 

Véase también 

 

Enlaces externos 



Wikisource


"El Río"

Por Javier Estévez

Toda
geografía tiene su Finis terrae, su non plus ultra, y para la cartografía
mental guiense siempre lo fue El Río.
Más allá nunca hubo nada. La rada de El Río es el paisaje absoluto, donde todos
sus elementos se muestran en su máxima potencia: la horizontalidad del mar se
radicaliza ante la vertical y basáltica mirada de los acantilados. Hay dos
escenarios que siempre me han minimizado irremediablemente: el inabarcable
telón de una noche estrellada y los soberbios acantilados de El Río, que
encuadran la ensenada homónima.

Y es probable también que sea de los espacios de nuestro
municipio que albergue más magia y misterio: cuentan que en su pequeño
embarcadero los ingleses cargaban los mejores caldos que se producían en los
terruños llanoparreros; lejos de la leyenda, y cercanos pues al solar de la
realidad, son los episodios de estraperlo que se vivieron en nuestra geografía
en los cada vez más lejanos tiempos de escasez material e ideológica. O el
misterioso túnel excavado por la rumorología y ansias de fantasía del
populacho, que conectaba secretamente el casco de Guía con este escenario, eso
sí pasando por la sacristía de nuestro templo parroquial para que la huida
contase al menos con las necesarias bendiciones de nuestra patrona.

Gracias a que Gloria Betancort sigue con su impagable
empeño de no entregar nuestras vidas a la pereza totalizadora que se apodera
actualmente de la juventud, volví el pasado sábado a El Río, junto a trece
infantes y jóvenes, tras muchos años de ausencias evitables. Cada día que pasa,
me convenzo más de que esta mujer es la versión contemporánea del Quijote.

Como bien cantó Machado, el camino y el andar son las
mejores metáforas del tránsito humano por la vida, que no es otra cosa que la
existencia. Hoy en día, muchos galenos invitan y aconsejan a sus pacientes
caminar para así evitar dolencias auspiciadas por el tenaz y terco
sedentarismo que nos inmoviliza. Pero
caminar no es sólo un grato ejercicio físico, sino que contiene muchos ingredientes
de incontestable proyección vital.

De este modo, durante el itinerario que va desde Guía
hasta el Río, los jóvenes e impúberes que nos acompañaron no sólo descubrieron
valores históricos, etnográficos o naturales que salían a nuestro encuentro,
sino que durante el camino pudieron ejercitar y pertrecharse de ciertos valores
humanos que les serán muy útiles y
necesarios en el incierto transcurrir de su existencia: la toma de decisiones o
la resolución de la disyuntiva que se genera a la hora de escoger el itinerario
correcto que les conduzca satisfactoriamente a su destino final; la humildad que se destila al
solicitar el auxilio de otro compañero
de viaje cuando son incapaces por ellos mismos de superar un obstáculo
imprevisto que impida su progreso; de igual modo, la humanidad que se
desprende al socorrer a ese necesitado compañero; la soledad que les acompaña
durante el camino; el descubrimiento de sus límites y verdaderas posibilidades o la aceptación de
la condición de uno mismo.

Hay un viejo proverbio oriental que apunta lo siguiente:
cuando tengas que elegir entre dos caminos, pregúntate cuál de ellos tiene
corazón. Quien elige el camino del corazón, no se equivoca nunca.

Para nosotros, el pasado sábado, la excursión a El Río nos
mostró no sólo un paisaje imperioso e íntimo de nuestra geografía cotidiana,
sino que nos enseñó, en sus numerosas vueltas que zigzaguean por sus
laderas, a escuchar y dialogar un
poquito más con nuestro ajado corazón.

VER GALERÍA DE IMÁGENES



El alcalde distribuye las áreas

El
Alcalde de Guía, Fernando Bañolas, distribuye las áreas entre los miembros que conforman su nuevo equipo de gobierno.
EL ALCALDE, FERNANDO BAÑOLAS,  REPARTE LAS ÁREAS DEL NUEVO GOBIERNO MUNICIPAL DE SANTA MARÍA DE GUÍA

El Alcalde de Guía, Fernando Bañolas, ha realizado ya la delegación de áreas entre los miembros que conforman su nuevo equipo de gobierno.  El Alcalde se reserva el área de Urbanismo y  Pedro Rodríguez, designado también  Primer Teniente de Alcalde, asume Hacienda, Personal, Presidencia, Patrimonio Municipal, Seguridad y Emergencias, Protección Civil, Policía Local, Tráfico y Transportes, Nuevas Tecnologías, Relaciones con los medios de comunicación, Discapacitados y Centro Ocupacional y Coordinación de las Áreas.

La concejala María del Carmen Mendoza, nombrada Segunda Teniente de Alcalde, llevará las concejalías de Cultura, Patrimonio Histórico (Fundación Luján Pérez, Consejo de Patrimonio Histórico y Patronato de Néstor), Turismo, Artesanía, Archivos y Bibliotecas y Escuela Municipal de Música.

Las áreas de Desarrollo Local, Agricultura, Ganadería, Empleo y Aguas pasarán a manos de José Reyes Perera, Tercer Teniente de Alcalde. Por su parte, Laura Bañolas, Cuarta Teniente de Alcalde, se hará cargo de  Servicios Sociales, Sanidad y Consumo, Solidaridad, Menor y Familia e Igualdad de Oportunidades. El edil Juan Jiménez, Quinto Teniente de Alcalde, asumirá Vías, Obras, Saneamiento, Cementerios, Alumbrado, Talleres Municipales, Compras, Parque Móvil y Rehabilitación y mantenimiento de viviendas.

Yéssica Jiménez Mendoza llevará las áreas de Educación, Juventud, Escuela de Idiomas y Universidad a Distancia y Dunia Pérez Batista se hará cargo de Festejos, Mujer y Universidad Popular.

La Concejalía de Deportes estará en manos de Guillermo Melián Sánchez y Darío Jiménez asumirá las de Parques y Jardines, Limpieza Viaria, Tratamiento de Residuos, Playas y Medio Ambiente.
  
FUENTE: GABINETE DE PRENSA DEL AYUNTAMIENTO

VER IMÁGENES AMPLIADAS





Santa María de Guía

Dedicados a la preservación, estudios y divulgación del rico patrimonio histórico y cultural del municipio de Santa María de Guía de Gran Canaria. El Archivo Vivo de Historia y Tradición


© 2024 Santa María de Guía – Archivo Vivo de Historia y Tradición