Personajes populares 20

PERSONAJES POPULARES DE GUÍA (20)


Eugenio Abreu, "Geño Abreu"

Por Juan Dávila-García

Hoy quiero recordar la triple vertiente de un emblemático hijo de Guía,
al cual le revistieron en su vida distintas facetas las cuales desarrollo
con extraordinaria elocuencia. Me refiero a Eugenio Abreu, conocido por
Geño Abreu, -valga la redundancia-. Carpintero-tallista, gran jugador de
fútbol –se dice que posiblemente el mejor y más completo que haya dado el
norte y noroeste de la isla, recordar que cuando Alfonso Silva se fue al
Atlético de Madrid, se incorporo al Real Club Victoria de Las Palmas (en
sustitución de este), que se sepa jamás, los seguidores de tan histórico
equipo echaron en falta al gran Silva-, y finalmente como Profesor del
Instituto Laboral en la materia de Formación Manual.

Ni que decir tiene que conocí bien a este extraordinario personaje por
las relaciones existentes entre nuestras familias, -mi abuelo Antonio y su
padre fueron grandes amigos y la comunicación reciproca de ambas con
relación a la gran amistad que les unía siempre destaco con elocuente
sinceridad-. Decir para que se sepa que Geño, jugaba de medio centro en el
mítico Tirma, junto a otros jugadores de catalogado talento futbolístico
en aquella época, me estoy refiriendo al primer quinquenio de los años 40
aproximadamente.

Geño Abreu, destaco desde muy joven en este denostado deporte –hoy-,
como fue el fútbol, dado que la idiosincrasia que siempre revistió al
mismo se ha visto embuida en una serie de detestables problemas y por las
absurdas polémicas, tan cacareadas por algunos periodistas ávidos de
poder, -y bien pagados por algunos clubes- en dar denominaciones
totalmente inconsecuentes a una serie de personas que son tan terrenales
como cualquiera de nosotros y no han arribado a los estadios procedentes
de otra galaxia. Geño hoy hubiera valido muchos millones de euros y a buen
seguro que jamás hubiera aceptado ser llamado galáctico, su preparación y
su clase no lo hubiera permitido.

Solía visitar el taller de carpintería que junto a su hermano Miguel,
-gran amigo de mi padre, al cual el mismo le llamaba el "gunga"-, tenían
en la calle Luís Suárez Galván muy cerca de San Roque. Un día de visita al
mismo estaba trabajando en un confesionario, creo que para la iglesia del
Colegio de las Hermanas Dominicas, lo recuerdo perfectamente pues debía
ser en el año 1948 y ya yo tenía 11, tal construcción constituía una
verdadera joya de la talla a mano, como ya he manifestado era un
extraordinario tallista. Geño, en su faceta de profesor del Instituto
ennobleció la enseñanza de la Formación Manual, en su rama, la carpintería
y me consta que sus enseñanzas dio opción a muchos jóvenes de Guía a
iniciarse en tan hermosa profesión, y que hoy destacan con elocuencia en
la misma.

Geño Abreu, fue un paradigma de constatada preparación, nunca fue
mediocre siempre sobresalió, por eso lo recuerdo con afecto y cariño.
Aprendí muchas cosas con el que todavía hoy suelo practicar. Cuando me
dispongo hacer algún trabajo utilizando la madera como materia prima,
-decir que soy muy torpón en este tipo de manualidades-, pero a veces los
intento y tal como el me indico lo primero que hago es bocetear la obra a
ejecutar personalmente o que voy a encargar a un profesional.

En Guía, conocí a sus hermanos, Domingo –enfermero del hospital de San
Roque y peluquero-, que vivía en la Atalaya, a Miguel ya citado, a sus
hermanas Juana y Pilar, -catedrática que fue de los siguientes centros
docentes, colegio Santa María e instituto de Guía, del Isabel de España,
Pérez Galdos y de la Escuela de Turismo de la Caja Insular de Ahorros en
Las Palmas de Gran Canaria. Creo que tenía otra hermana que residía fuera
de nuestro pueblo a la cual no conocí.

Mi buen amigo y recordado Geño Abreu, destaco siempre en cuantas cosas
hizo, pero con mayor incidencia en las tres facetas por mí citadas. En el
ejercicio de la docencia se comportaba más como un amigo que como un
profesor. Fue una excelente persona muy amante de su familia, su
fallecimiento me cogió fuera de la isla y sentí mucho no haber podido
asistir a su entierro. No obstante siempre lo recuerdo en alguna que otra
conversación que llevo a cabo con algún paisano, lo cito, como lo que fue
un personaje de elocuentes características de mi querido pueblo. No puedo
olvidar su actuación como entrenador de fútbol donde también sobresalió
por su gran honestidad y dignísima honradez.

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Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

Julio 2006.

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 12/12/2009.


Personajes populares 37

 

PERSONAJES POPULARES DE GUÍA (37)


Manuel Pérez Pérez, conocido por "el pochibío"

Por Juan Dávila-García


Hoy quiero recordar a un persona muy querida y estimada en Guía y que
se gano el agradecimiento de todos sus convecinos por su puntualidad en el
toque de las campanas de la iglesia anunciando, las diferentes oraciones
del día y así como sus toques y repiques en cuantas festividades se
celebraban en nuestro pueblo, me refiero a Manuel Pérez Pérez conocido por
"el pochibio". Nunca supe de donde le venia tan sonoro dichete que siempre
lució sin mortificarse porque la gente se lo dijera. Era hijo de maestro
Manuel Pérez, carpintero y músico y de su sobrina Lorenza Pérez, tenia dos
hermanas Chanita y Cirita.

Manuel Pérez, fue el campanero por excelencia de la iglesia de Guía,
sus toques eran muy armoniosos y tenían unas connotaciones de elocuente
dulzura y belleza, jamás se paso en un repique, su forma de interpretarlo
denotaban un finísimo y artístico oído quizás heredado del virtuosismo
musical de su padre. Manolo el pochibío como todos le conocíamos, -dentro
de sus limitaciones-, tenía una capacidad intelectual digna de mención, al
menos para ejercer como fiel tocador de las campanas, se sabía todos los
toques y los desarrollaba en las horas que correspondían sin pasarse ni un
minuto de la hora del toque correspondiente, ya fuera el ángelus, la
oración o cualquier otro repique que tuviera que llevar a efecto.

Cuando no estaba en la iglesia, te lo encontrabas en el taller de
carpintería de su padre, donde le ayudaba en lo que podía, ya que su
lucidez bastante limitada no le daba para hacer más. Vivía en la punta más
extrema de la calle de la cárcel casi lindando con la fonda de Forteza.
Con exactitud milimétrica le veía pasar todos los días muy temprano por mi
calle hacia la iglesia para desde allí deleitarnos con sus afinadísimos
toques de campana. Cuando automatizaron el funcionamiento de las mismas,
se sintió muy mal, ya que se vio privado de hacer lo que más me gustaba.

Habiéndose desplazado con el resto de su familia a Las Palmas, encontró
cobijo en la iglesia del Pino y allí con la aquiescencia de su párroco Don
Agustín Álamo se convirtió rápidamente en el campanero oficial de la
citada iglesia.

Manolo el pochibío, tenía un don especial, el cual le hacía ser el
mejor campanero que he conocido, cuando estaba enfermo y alguien le
sustituía en los repiques y en los diferentes toques de las armoniosas
campanas de la iglesia, todos lo notábamos, la forma de interpretar los
mismos no tenían la limpieza y pulcritud que Manolo le imprimía. Fue un
genio como campanero, su cortedad mental no le impidió desarrollar esa
gran labor que durante tantos años llevo a cabo en Guía.

Manolo Pérez, alias el pochibío, es merecedor de entrar a formar parte
de los personajes populares de mi pueblo, su gran habilidad con las
campanas de la iglesia, durante los años que las estuvo manejando han
dejado su impronta de la manera más elocuente y llamativa por la
extraordinaria labor que desarrollo durante todos esos años en el manejo
de las mismas.

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Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

Septiembre 2006.

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 10/12/2009.


Personajes populares 53



José Mendoza Ossorio, conocido por Pepe el de maestro Blas o de Tana

Por Juan Dávila-García


Es indiscutible la supremacía guiense en el arte de la música, al menos
en aquellos tiempos, hoy desconozco la realidad de este arte tan elocuente
en Guía. Solo en nuestro pueblo contábamos con las siguientes orquestas:
la Philips, Iberia y la de Mejías que aunque su director y fundador era de
Galdar más de 90-% de sus componentes eran de Guía. La extraordinaria
Banda de Música, la orquesta pulso y púa Tirma, las afamadas Rondallas
Princesa Guayarmina y Tirma-Guíense, tan agasajadas y laureadas en cuantos
eventos participaban fuera al nivel que fuera y otros grupos de índole
zarzuelera que también brillaron espléndidamente.

Es interesante resaltar que casi de manera exclusiva existían dos
apellidos, (por encima de todos), que estaban implicados en este devenir
de tan elocuentes manifestaciones, -las musicales-, estas eran los Dávila
y los Ossorio, familiarmente muy enraizados entre ellos, por las uniones
matrimoniales entre si, que generaron una verdadera pléyade de insignes
músicos.

El personaje del que hoy quiero ocuparme era José Mendoza Ossorio,
conocido por Pepe el de maestro Blas o de Tana. Hijo por tanto de Blas
Mendoza y de Tana Ossorio, sus hermanos fueron, Blas de triste recuerdo,
Pino, Pilar, Antonio conocido por el barrabas, Ignacio y Manolo. Fue un
músico de reconocido prestigio como interprete de los siguientes
instrumentos, caja, batería, piano. Formo parte de la Banda Municipal, y
de las orquestas de Mejías, Philips e Iberia.

En la primera, a la cual perteneció desde su fundación, tocaba la
batería y en las posteriores el piano. Siendo miembro director de la
Iberia, le toco participar en el concurso de orquestas celebrado en Guía
en los albores de los años cincuenta, donde también intervinieron la
Casablanca (ganadora del certamen) y la California de Las Palmas, los
Falcones de Telde, Mejías y la citada Iberia. Pepito el de maestro Blas
como era conocido cariñosamente, se implico de tal manera en el asunto que
quiso preparar a su orquesta para ganar el concurso de ahí que los ensayos
previos a la contienda fueran titánicos, la pieza obligada era el
pasodoble "Suspiros de España", -obra altamente difícil de interpretar
especialmente en la parte de su introducción-, y lo consiguió, recordar
que la misma sonaba bien e ilusionaba a sus componentes, pero la noche del
concurso después de una interpretación magistral, ya casi al final un
lapsus de su trompetista José Cabrera hizo que todo se fuera al traste.
Sin lugar a dudas fue la mejor interpretación, -la de la Iberia-, de todas
las asistentes pero ese despiste involuntario del citado trompetista la
llevo al fracaso más estrepitoso. José Mendoza se vio muy afectado por el
desgraciado desenlace y tardo muchos años en olvidarlo.

Además de un virtuoso músico, era un comerciante de ilustre pedigrí y
durante muchos años regento la tienda que tenía en la calle Luís Suárez
Galván, cuyos inicios eran de librería y papelería, pero con el paso de
los años expendio, calzados, juguetes, objetos de regalo,
electrodomésticos, coches, instrumentos musicales, etc.

Pepe Mendoza, desarrollo una gran labor docente y enseño a muchos
jóvenes a tocar el piano y a leer las partituras musicales. En fin su
actuación en estos menesteres fue digna de encomio, por todo ello se
merece el reconocimiento y el agradecimiento de sus conciudadanos, de los
que le conocieron y de los más jóvenes que aunque haya sido por referencia
tengan conocimiento de su importante singladura musical.

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Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

Octubre 2006.

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 15/12/2009.


Prólogo de Alejandro C. Moreno y Marrero

PERSONAJES POPULARES DE GUÍA

Por  Juan Dávila-García

PRÓLOGO DE ALEJANDRO C. MORENO Y MARRERO

Históricamente, los personajes populares han sido
estudiados dentro de lo se ha denominado folklore (conjunto de
tradiciones, usos, costumbres, creencias, leyendas, cuentos y canciones

de un pueblo).

La expresión folklore (saber popular) fue acuñada en
1864 por el inglés William Thoms. Todos sabemos la imprecisión que
encierra este término (considero infinitamente más exacto el vocablo
alemán "volklehre"); sin embargo, según Francisco Carreras y Candí, parece
claro que se trata de algo que existe desde mucho antes de la aparición
del citado anglicismo.

En los últimos tiempos se han propuesto las palabras
demotecnografía
(técnica de descripción del pueblo), demopsicología
(psicología del pueblo), demobiografía (biografía del pueblo o
personajes populares), demosofía (sabiduría del pueblo) e incluso
demopedia (instrucción o enseñanza del pueblo) para hacer
referencia a estos aspectos del folklore.

Sea como fuere, escasos han sido los tratados
folklóricos que han abordado en España el estudio de los personajes
populares. La primera referencia bibliográfica de esta naturaleza que se
conoce nos lleva a la obra de Cristóbal Suárez de Figueroa titulada
"Plaza universal de todas ciencias y artes",
publicada en Cataluña en
el año 1615 y donde se dedica numerosos artículos a la descripción y
análisis de los llamados personajes populares y de oficios (alcahuetes,
bailarines, buhoneros, cazadores, casamenteros, ciegos, danzantes, rameras,
soplones, alarifes, algodoneros, barberos, cuchilleros, carpinteros y
otros varios) de la España de la época.

Varios siglos tuvieron que pasar hasta volver a
encontrar en nuestra literatura folklórica nuevos trabajos acerca del
estudio de estos personajes entrañables. Esto se produciría hacia 1831
merced a una serie de artículos del estudioso malagueño Serafín Estévanez
Calderón en los cuales gentes populares como "Manolito Gázquez "el
Sevillano"
aparecen perfectamente retratados.

Inferior en cuanto a viveza y colorido a Serafín
Estébanez, aunque no por ello menos importante, sería la figura del
folklorista madrileño Ramón Mesonero Romanos, quien, entre 1832 y 1836
respectivamente, publica en la capital española los dos tomos de las
"Escenas matritenses".

Muchos especialistas han considerado que la diferencia
existente entre ambos autores estriba en que mientras Estébanez se limitó
a recoger en sus artículos episodios brillantes del pueblo andaluz,
Mesonero Romanos rescató también aquello que, sin bullangas, sin
estridencias, sin relieve, frío e incoloro, cotidianamente ocurría en el
Madrid de sus tiempos.

A primera vista, parece que las escenas matritenses de
Mesonero Romanos son artículos sin más trascendencia que la de entretener,
sin embargo, cuando se profundiza en ellos, se puede apreciar la sutileza
de un observador que dedicó su vida a mirar a sus conciudadanos de toda
clase y condición social para conservar sus memorias.



"el hombre en el fondo siempre es el mismo, aunque
con distintos disfraces en la forma: el palaciego que antes adulaba a
los reyes, sirve hoy y adula a la plebe bajo el nombre de tribuno; el
devoto se ha convertido en humanitario; el vago y calavera en
facciosos y patriota; el historiador en hombre de historia; el
mayorazgo en pretendiente; el chispero y la manola en ciudadanos
libres y pueblo soberano. Andarán los tiempos, mudáranse las horas, y
todos estos tipos, pasarán, como los otros, a ser añejos y
retrógrados, y nuestros nietos nos pagarán con sendas carcajadas las
pullas y chanzonetas que hoy regalamos a nuestros abuelos. ¿Quién
reirá el último?"
(Fragmento del prólogo de las Escenas
Matritenses de Ramón Mesonero Romanos).



El editor madrileño Ignacio Boix, siguiendo esta misma
línea, concibió la idea de realizar una colección dedicada a los
personajes populares. Desde un primer momento, deseó que la obra fuese
colectiva, y así surge en 1843 "Los españoles pintados por sí mismos",
una colección en la que el Sr. Boix recurrió a los principales
folkloristas españoles de la época, entre los cuales, obviamente se
encontraban los dos personajes antes citados así como Manuel Bretón de los
Herreros, Juan Eugenio Hartzenbusch, Vicente de la Fuente, José María
Tenorio, Fermín Caballero, Juan Martínez Villegas, Jacinto de Salas y
Quiroga, y otros muchos que decidieron encubrirse con el anónimo.

Años más tarde, concretamente en 1848, vería la luz la
primera edición de la obra "Doce españoles de brocha gorda" del
escritor Antonio Flores, quien ya había colaborado en la colección
anterior, pero que, esta vez, penetrando más en la vida popular y
analizando minuciosamente las características diferenciales de los
individuos, logró hallar personajes que no habían sido estudiados hasta
ese momento.

Es algunas décadas después, cuando el Romanticismo
literario español enlaza con lo que sería denominado "Costumbrismo
canario", un movimiento que, como su propio nombre indica, presta especial
atención a las costumbres típicas (entiéndase también los personajes
populares) de nuestras islas. Asimismo, conviene aclarar que en Canarias
no existen formas concretas de costumbrismo, sino sutiles derivaciones de
un interés por los "tipos y personajes populares" que, mezcladas con otras
formas literarias, van desde la aproximación folklórica hasta la crónica
periodística.

Dejando a un lado el antecedente que supone la prosa
lírica que representa el lanzaroteño José Clavijo y Fajardo al preocuparse
por algunas gentes populares propias de cierto periodismo ilustrado
tardío, es sólo a partir de finales del s.XIX cuando, en efecto, se pueden
identificar en el Archipiélago algunas huellas folklórico-costumbristas.

El interés por personas, casos y comportamientos
típicos de la región canaria (o tipificados por el escritor), comienza a
observase con claridad en la obra de los hermanos Millares; sin embargo,
ni el uno ni el otro pueden ser denominados costumbristas, pues, los
comportamientos y los diferentes tipos populares verdaderamente
aparecerían descritos hacia 1926 en el libro "Canariadas de antaño".

En este contexto, otros prosistas y dramaturgos del
llamado regionalismo finisecular también deben ser citados: desde Benito
Pérez Armas hasta Ángel Guerra, pasando por Diego Crossa. No obstante, se
considera que fue el ¿modernista? Alonso Quesada en cuya obra "Crónicas
de la ciudad y de la noche"
(1919) se pueden vislumbrar ciertas formas
costumbristas, pero inmensamente fundidas con la crónica periodística tan
demandada entonces en Canarias e Hispanoamérica.

Algunos autores posteriores quisieron regresar de nuevo
al costumbrismo decimonónico a través de personajes entrañables a los que
se les atribuye la observación social así como la descripción de sus
comportamientos. Este sería el caso, obviamente, de Francisco Guerra
Navarro, quien a través de Pepe Monagas representa al personaje popular
por antonomasia, aunque profundamente retocado por la voluntad
humorística.

En 1963, el folklorista Néstor Álamo publicaba la
primera edición de su estudio sobre Dña. Agustina González y Romero
(cariñosamente conocida como "La Perejila"), donde nos acerca a unos de
los personajes más populares de la Vegueta de finales del XIX.

Relativamente recientes son, solo por citar algunos,
los trabajos del prof. Antonio Bethencourt y Massieu acerca de su homónimo
y comerciante de la calle de la Peregrina D. Antonio Bethencourt, la obra
de José Miguel Alzola sobre "D. Chano Corvo: crónicas de un jardinero y
su jardín"
; o, incluso, el ensayo de José Luís López Pedrol dedicado a
la tan recordada Lolita Pluma.

Dicho lo cual, en nuestra ciudad de Guía de Gran
Canaria tampoco han faltado quienes se hayan interesado por los personajes
populares.

Así, el periodista Sigfrido Calero, en un magnífico
artículo publicado en La Provincia el 4 de Abril de 1987, escribía:



"Es muy posible que al relacionar estos apodos
cariñosos que tuvieron muchos guienses, nuestra mente nos lleve a la
nostalgia de otras épocas… A la historia de nuestro municipio, la de
las gentes y sus apodos. Les recuerdan algo los dichetes de Lala,
Sasito, El Brimba, Matías, El Canuto, La Caja, Pochivio, Tomasín, El
Tranquilo, El Vinagre, Cubanito, El Pollo de Anzo, El Mudo, El Chilgo,
Paeo, El Cuetero, Copá, Sendito, El Herrero, Cigarro Puro, Lugino,
Santito, El del Drago, Pilarito Fox, El Tisnao, El Menú, El Largo,
Manolete, El Rubio, El Bambi, Blasón, El Sepulturero, El Molinero, El
Tigre, El Pelú, El Claca, El Barato, El Papona, El Dentista, El
Recadero, El Málaga, El Pájaro, El Bodeguero, Serío, Colasa, La de los
Chochos, La de los Siete Machos, Meina, Pan de a Perra, El Papa, El
Cáscara, El Gago, El de la Luz, Jirió, Tarzán, El Peo, Peo Pica,
Cepillillo, Los Humildes, El de la Viela, Yoyo, Las Cubanas, Maestro
Blas, Los Churros, Los Salustie, La Sorda, El Lechero, Los Burros, El
Sacristán, Caganío, El Campanera, El Malacara, El Empenao, Polo,
Flores, El Sardina, Basilisco, El Cachimba, El Fatiga, El Plegaria, El
Pianista, El Mortadela, El Mole, El Bandurrín, El Liberato, El
Estiércol, El Galleta, El Malena, Bartolito, El Grullo, Los Pavos, Los
Blancos, Los Meicos, El Zurdo, El Mula, El de la Botica, Los Moscos,
El Justicia, Los Virgilios, EL Gato y El Chico".



Y, por supuesto, el prolífero Memorialista guiense Juan
Dávila García, quien con su colección de personajes populares ha rescatado
del olvido una buena parte de nuestra historia chica que, de no haber sido
por la publicación de tan entrañables artículos, seguramente se hubiera
perdido.

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Julio de 2006

E-mail:

alejandromorenomarrero@yahoo.es

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Personajes populares 21

PERSONAJES POPULARES DE GUÍA (21)


Rogelio Calero Aguiar

Por Juan Dávila-García

Estoy observando desde hace algunos días, -y que conste que no lo digo
por ganas de criticar cada cual puede hacer lo que le parezca, pero
observo una cierta cognación, en las publicaciones de las semblanzas que
esta llevando a cabo Infonorte, donde se puede observar un cierto grado de
ignominioso plagió de mis personajes populares de Guía, ya que tales
publicaciones se están haciendo con posterioridad a las por mí realizadas
en la pagina web del ayuntamiento de mí pueblo. Quiero hacer la siguiente
reflexión al respecto, solo se salva de este comentario mío Alejandro
Moreno Marrero, por la cierta y real conformación que hace de la su
bisabuelo maestro Agustín, honorable e intachable personaje que destaco
con verdadera relevancia y caballerosidad toda su vida, y que el joven
Alejandro retrata con una evidente claridad, todo lo demás tiene unas
connotaciones de enorme dubitabilidad. Solo es una aclaración puntual sin
ganas de entrar en polémicas-.

Hoy voy a tratar de repasar la elocuente trayectoria futbolística de un
gran amigo, y no menos extraordinario practicante de tan relevante deporte
al menos en aquella época. Dada las connotaciones que le revistieron,
estimo debe figurar por derecho propio entre los personajes populares de
Guía. Se trata de Rogelio Calero Aguiar.

Comenzó muy joven a practicar diferentes deportes, fútbol, baloncesto,
balonmano, etc., y rápidamente comenzó a destacar en todos ellos, sin
embargo su inclinación hacia los temas futboleros le hicieron que
solamente con 17 o 18 años ya fuera un "crack" indiscutible en tan
elocuente deporte. Debuto en el Tirma C.F., plagado por aquellos tiempos
de grandes figuras de balompié. Su velocidad y su facilidad regateadora
hizo temblar a grandes defensas, como los de Galdense, José y Miguel
Delgado conocidos por los "milleros".

Un 18 de julio -posiblemente del año 1948- se enfrentaron en el campo
de la Atalaya, los equipos citados, la parafernalia que suscito tan
enconado encuentro rebaso todos los limites, relacionados con la
publicidad y los enfrentamientos callejeros de las dos aficiones. Llegado
el momento de la celebración del mismo, el campo lucía un lleno hasta la
bandera, incluso se habilitaron unas gradas supletorias aparte de las
tradicionales, con el fin de dar más aforo a tan histórico estadio. Según
se inicio la contienda, Rogelio empezó hacer verdaderas diabluras por la
banda izquierda, driblando y rebasando a su marcador por velocidad y
técnica. Hace algunos años José Delgado ya citado que era el defensa
derecho que tenia que tapar las incursiones de Rogelio, me comentaba
–nunca me explique como pudo irse este chiquillo de mi marcaje, y cuando
mire hacia atrás vi recogiendo a Juan Antonio, -tradicional guardameta del
equipo de Gáldar-, la pelota que Rogelio con suma facilidad había
introducido en su portería-. Observe en José después de haber pasado
tantos años cierto resquemor y desilusión por aquella aciaga jugada, desde
su punto de vista, que tuvo como protagonista al inconmensurable Rogelio y
a el como el defenestrado defensor. Esta conversación que mantuve con mi
buen amigo José Delgado ocurrió posiblemente en el año 1988, o sea 40
después de haberse celebrado tan insigne partido y sin embargo la
recordaba con total nitidez. El citado encuentro termino con el empate de
1 a 1.

Rogelio Calero, fue posteriormente fichado por el Gran Canaria de Las
Palmas, equipo puntero de la primera regional -donde ya figuraba otro
ilustre jugador guíense como fue Pepe Caballero-, y que juntamente con el
Victoria, Marino, Atletic, Arenas y Unión Marina, jugaban todos los años
la liguilla interregional con los de la isla de Tenerife.

Desde siempre conocí a sus hermanos, Alberto, Fernando, Suso, -gran
jugador también-, Azucena, Raúl, Sigfrido, -extraordinario atleta, quizás
el más completo de cuantos hayan existido en el archipiélago-, Cesar y
Rubén, y por supuesto a sus padres Rogelio Calero Vidal –funcionario del
Ayuntamiento- y a Ursula Aguiar.

En pleno apogeo de su vida futbolística, Zacarías entrenador a la sazón
del Tirma, y que había sido portero del Hércules de Alicante, se lo llevo
hasta aquellas tierras para que probara suerte en el citado equipo, la
cosa no cuajo, debido a una serie de circunstancias que me reservo citar.
Más tarde se intereso por el la U.D. Las Palmas, y fue probado en el
estadio de Barrial compitiendo con el Melilla en el que figuraba Pepillo,
-joven y extraordinario jugador-, que posteriormente seria jugador del
Real Madrid y más tarde triunfador en el fútbol argentino. Rogelio hizo
una primera parte muy brillante pero en la segunda se desfondo y nunca
llego a ser jugador del primer equipo por historia de Canarias y por
consiguiente nunca llego a debutar en la primera división del fútbol
nacional.

Contrajo matrimonio con una gran cantante de la época, Margot Sánchez,
y creo que tuvieron varios hijos.

Rogelio pudo haber tocado la gloria de la fama como futbolista pero
posiblemente y debido a las circunstancias de haber triunfado tan joven,
hizo de él una persona algo libertina, que no se ajustaba a las reglas del
juego, de ahí, -aunque triunfando en categorías insulares y regionales-,
no alcanzara la meta de ser lo que todos esperamos que hubiera sido, un
"crack" a nivel nacional e internacional. Era muy agradable estar con él,
simpático, dicharachero y gran amigo de sus amigos. La última vez que
estuvimos juntos fue en un amanecer del 15 de agosto de 1970, día de la
Virgen de Guía, que después de una noche de gran juerga nos cogió en la
calle las primeras luces de tan brillante mañana. Rogelio fue sin lugar a
dudas un ilustre personaje que debe figurar como tal en los anales de la
historia guiense.

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Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

Julio 2006.

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 16/12/2009.


Personajes populares 38

PERSONAJES POPULARES DE GUÍA (38)


Francisco Alonso Álamo y a Gregorio Miranda Santiago ("Paco tle" y
"Gregorio el burro")

Por Juan Dávila-García


En esta ocasión quiero relatar la existencia en Guía de dos personajes
populares, -digo bien dos-, por haber destacado de manera significada en
un mismo cometido, y que jamás nadie ha tenido la gentileza de recordarlos
o citarlos, por los grandes meritos que contrajeron en el desarrollo de
las fiestas de la Virgen de Guía durante muchos años y especialmente y
sobre todo siendo alcaldes Juan García Mateos y Rafael Velázquez García.
Me refiero a Francisco Alonso Álamo y a Gregorio Miranda Santiago,
conocidos ambos en nuestro pueblo por los pseudónimos de cariñoso
contenido, como "Paco tle" y "Gregorio el burro". Ambos trabajaron siempre
a la sombra de los verdaderos responsables de la celebración de la
festividad de nuestra patrona, pero la labor que realizaban tenían unas
connotaciones de extraordinario contenido, dada su dedicación y el buen
hacer en la consecución de las mismas.

Paco Alonso, era el encargado de conseguir el mayor número de regalos
posibles, para agraciar a las señoritas asistentes a la carrera de cintas.
Al efecto y como funcionario municipal que era, lo desplazaban a Las
Palmas dos o tres meses antes de las fiestas con el fin de que obtuviera
de manera graciable regalos y presentes de los comercios más importantes
de la capital para destinarlos al fin citado. Nuestro amigo Paco con la
labia que tenía en ese corto plazo de tiempo que tenía conseguía traerse
para Guía varios camiones con los consabidos regalos, y que el día 15 de
agosto después de la batalla de flores eran entregados públicamente desde
la caseta de la megafonía a las diferentes cintas premiadas. En este
aspecto reconocer la habilidad de este personaje, es hacer justicia por
tan elocuente trabajo realizado durante muchos años. Paco Alonso ya era
perfectamente conocido por los comerciantes e industriales que anualmente
visitaba, con el fin de recabar algún regalo y todos les trataban con
amabilidad y a todos siempre le sacaba más de un presente, dada la gran
simpatía que le revestía y la correcta forma de comportarse ante ellos.
Era el perfecto colaborador en estas lides y siempre se acredito como tal.
Aparte de esta misión, tenía otros cometidos dentro del organigrama
festero, apoyaba con total desinterés a la comisión de fiestas en cuantos
actos se celebraban y siempre estaba dispuesto a desarrollar cuantos
cometidos les fueran encomendados, indiscutiblemente fue un artífice muy
significado en las grandes fiestas de la Virgen que se celebraron en Guía
y que jamás han sido igualadas.

Por su parte Gregorio Miranda, era el todo terreno dentro del contexto
de aquellas inolvidables festividades, su labor brillaba como coordinador
de la carrera de cintas y la batalla de flores. No paraba un solo segundo
mientras se estaban celebrando los eventos citados, calle arriba y abajo
se le veía muy metido en su papel, todo sudoroso no daba por concluida su
actuación hasta la finalización de tan brillantes actos, los cuales han
definido a las fiestas de Guía al menos en este aspecto como las más
entretenidas y brillantes de cuantas se celebran en tierras canarias.
Gregorio comenzaba a planificar todo su acontecer en los cargos que le
otorgaba la comisión bastantes meses antes de la celebración de las
mismas, y lo hacia con un "tino" inconmensurable, era el típico patriota,
que lo anteponía todo por su amor a la tierra que lo vio nacer. Gregorio
Miranda, siempre fue consciente que muchas de las cosas que se llevaban a
cabo en las fiestas eran de su competencia, por ello se implicaba en las
mismas sin poner objeción alguna. En los momentos más críticos dada la
importancia de los eventos, el nunca tenía un momento de descanso.
Mientras las gentes se divertían, el velaba por el orden y la buena marcha
de los mismos.

Ya lo decía al principio, nunca nadie ha tenido para estos dos
personajes un recuerdo, ni nadie jamás ha mencionado el importante y
agotador trabajo de estos dos seres que dedicaron muchos años de su vida,
a darle a las fiestas de la Virgen de Guía un empaque y una categoría de
grandilocuentes connotaciones. Quizás el olvidadizo pueblo, cuna de
grandes y encumbrados personajes, no estime que también fuera de la
intelectualidad existen otras personas que no reuniendo esas condiciones,
se merecen el respeto y la consideración de sus conciudadanos por su
extraordinario quehacer en beneficio de la historia de su querido pueblo.
Paco Alonso y Gregorio Miranda, son merecedores de un reconocimiento por
simple que sea. Recordarlos solamente implica el agradecimiento de la
sociedad guíense a estos dos personajes que sin ser grandes "relumbrones"
le sirvieron a Guía con una enorme dedicación aunque esta fuera simple y
llanamente la de ser ejecutores juntamente con otros vecinos estimados
también, para que el conocimiento festero de nuestro pueblo rebasara
fronteras y fuera conocido en todo el ámbito regional y nacional, y que
desde su constatada humildad es indudable que lo consiguieron.

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Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

Septiembre 2006.

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 10/12/2009.


Personajes populares 54



Maestro Manuel Pérez

Por Juan Dávila-García


PERSONAJES POPULARES DE GUÍA 54.-

Por Juan Dávila-García.-

Posiblemente la música haya sido el medio en el que muchos guienses
hayan destacado por encima de otras artes, al amparo de la gran afición
con que los mismos practicaron, esta forma tan versátil de manifestar los
sentimientos más nobles enraizados en tan elocuente forma de ser. Maestro
Manuel Pérez, fue todo un símbolo y sus interpretaciones con el bombardino
marcaron una época gloriosa en el devenir musical de nuestro pueblo. Toda
su vida fue miembro de la Banda Municipal de Guía en sus diferentes
estadios y más tarde componente de una "charanga" o grupo que solía
participar en todas las fiestas patronales de la comarca desde Firgas
hasta Agaete, pasando por Fontanales, Caideros, Juncalillo, Montaña Alta,
Artenara y en la propia Guía.

En los años cuarenta y cinco, la Banda Municipal de nuestro pueblo era
un dechado de virtudes y muchas gentes arribaban procedentes de todos los
lugares de la isla para oírla, especialmente en Semana Santa, las fiestas
de la Virgen y los conciertos que daban en la festividad de Santa Lucía.
Desde su uniforme azul marino, con las insignias correspondientes, la
gorra de plato y otros aditamentos que le daban una sobriedad marcial,
hasta la elocuente categoría de sus componentes expertos todos ellos en
desgranar con sus instrumentos correspondientes las más bellas melodías,
hacían de nuestra banda el paradigma más significativo a imitar por
nuestros convecinos más próximos. Y de entre todos estos figurantes
destacaba la ingente sapiencia de Manuel Pérez hombre muy versado en estas
lides instrumentalmente hablando.

Se caso con una sobrina, Lorenza Pérez y tuvo tres hijos, Sebastiana
conocida por Chanita, Cirita y Manolo conocido por el "pochibio". Durante
mi vida muy relacionada con insignes músicos de diferentes lugares jamás
he conocido un interprete con el bombardino de la calidad de Manuel Pérez.
Además de músico era carpintero y tenía su taller en la calle Médico
Estévez, en la casa de Luís Pérez. Allí hacía toda clase de trabajos
relacionados con esta profesión.

Si había un día grande para Manuel Pérez, este era el Viernes Santo,
que al inicio de la procesión del Santo Entierro y según asomaba al
pórtico de la iglesia el Sepulcro, la banda iniciaba la marcha fúnebre
conocida como la "Pasión" donde la introducción consistía en un solo de
bombardino que maestro Manuel interpretaba con extraordinaria

maestría. Mucha gente arribaba a Guía tan significativo día solo por
oír a la banda y especialmente para tener en placer de escuchar tan
maravillosa interpretación realizada por el personaje que hoy estoy
analizando.

Ya mayor se marcho con toda su familia para Las Palmas, nunca más se
oyó con la elocuencia a que estábamos acostumbrados el maravilloso
desarrollo de la marcha citada, aunque se intento que lo hiciera con el
trombón algún especialista del citado instrumento, que sin hacerlo mal,
jamás igualo la forma de llevarlo a cabo por Manuel Pérez.

Maestro Manuel fue un virtuoso instrumentista con el bombardino, que no
solo destacó en la magnifica interpretación de la "Pasión", en su
condición de gran músico se lucía en cualquier obra fuera de la índole que
fuera, así también era muy reconocida la gran labor que manifestaba en la
introducción del pasodoble, "Suspiros de España" y en las correspondientes
a Richard Wagner, -de fuerte sonoridad-, tales como Tannhauser, las
Valkirias, Parsifal, Tristan e Isolda y de todo cuanto compuso este
insigne músico teutón, piezas tan dadas a interpretar por la Banda de
Guía. Contar en cualquier grupo con interpretes de esta categoría era todo
un privilegio y maestro Manuel así siempre lo acredito.

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Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

Octubre 2006.

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 13/12/2009.


Personajes populares 1

PERSONAJES POPULARES DE GUÍA (1)

Por Juan Dávila-García

Por antonomasia o por excelencia, si se quiere, es muy común en los
pueblos canarios, la existencia de personajes populares, que le han dado
al entorno un gran significado a la gracia y simpatía que a los mismos en
ciertos y determinados momentos les reviste, y que es como una impronta de
alto valor, cuyas connotaciones a veces grandilocuentes definen de manera
sistemática el carisma y arropamiento que sus conciudadanos les otorgamos.
Guía, no podía dejar de ser ajena a tan elocuente realidad de este iconismo de tal virtual transcendencia. Dado que la mayoría de
estos personajes estaban aquejados de una cierta disfunción orgánica, -y
quiero dejar bien patente que estas manifestaciones no encierran por mi
parte ningún sentimiento peyorativo, todo lo contrario, siento hacia ellos
un gran cariño y afecto, y me enorgullezco de haber tratado con amistad a
todos cuanto aquí voy a nombrar y en especial, al personaje central de
este trabajo-. Así por ejemplo recordar a Tito y Manolo Artiles, Lala la
barrendera, Polo, Pedro el de maestro Nolasco al cual le llamábamos Mister
Churchill y por supuesto al gran Tomasín, al cual Braulio le ha dedicado
una canción de elocuente valor artístico, con una melodía y una letra de
magnifico contenido.

Pero el personaje que quiero enjuiciar, era una ser normal y muy
capacitado, pero que padecía un síndrome muy característico en aquellos
tiempos, su gran amor a la pesca, y dentro de esta ciencia ictiológica,
era una elocuente pescador de morenas, posiblemente el mejor que yo haya
conocido en toda mi existencia.

Me refiero a Francisco Estévez, conocido por Paco mano. Trabajaba con
mi padre, y todos los lunes muy tempranito, siendo yo un niño nos íbamos a
pasar el día a la Baja y Pasopalos. En la Atalaya, a la entrada de la
misma en la tienda de Alvarito, que era algo sordo comprábamos latas de
sardinas, pan, fruta, una botella de ron y algunas cosas más. Una vez
abajo "Paco mano" preparaba sus pertrechos pesqueros e iniciaba su faena,
en pos de conseguir la mayor cantidad de esta especie anguiliforme de rico
sabor.

Es hasta cierto punto gracioso hacer constar, el artilugio que este
entrañable amigo utilizaba para la captura de las morenas y machos
morenas, -valga la redundancia-, que consistía "en un trozo de caña de un
metro aproximado de longitud totalmente hueca, dentro de la misma en forma
de lazo introducía un cordel que formaba una onda en el termino de la
misma, -la parte que se metía en el agua del charco-, con un pequeño
alfiler curvado le ataba un "un burgáo o trozo de lapa" a modo de carnada
y cuando el pez intentando comerse lo que estimaba un festín y pasaba la
cabeza por la onda, Paco tiraba fuertemente del cordel y la dejaba
enganchada", -como ahorcada-, y machacándole la cabeza la tiraba a la zona
seca que tenia detrás. El amigo Paco para llevar adelante tan elocuente
faena, utilizaba una liturgia, decía el de connotaciones ancestrales, como
era el "canto de la morena", muy usado en aquella época y que creo por lo
que me han comentado algunos pescadores siguen utilizándolo hoy. Era una
verdadera epopeya verlo en cuclillas en la orilla del charco rocoso,
sacando incesantemente morena tras morena a veces hasta diez y quince
ejemplares.

Cuando llegaba la hora de comer, cogía la morena más pequeña, y
haciéndola rodajitas, las asaba en un fuego que hacíamos con las cañas que
cogíamos por el camino del exterior de la finca de los Molinas. Son
momento de mi infancia que recuerdo con verdadera emoción, Paco mano, era
una personaje singular y por desgracia para el relativamente joven y por
problemas en la vista no pudo seguir ejerciendo, la gran pasión de su vida
"la pesca de la morena".

Posiblemente hoy en Guía no se le recuerde, falleció no hace muchos
años. Pero sus hijos, nietos y biznietos, -Inmaculada, Antonio Afonso "su
yerno" y demás miembros de su estimada familia si que siempre lo
recordaran-, fue un hombre honrado, trabajador y dada esa peculiaridad tan
verosímil de hombre del mar, -olfateaba las diferentes mareas y a veces
pescando en algún punto de la costa guíense, veía venir los tiempos tan
típicos de la zona, el norte o el noreste con sus grandes olas y la enorme
virulencia de sus vientos, y así se lo advertía a los que estaban pescando
a su alrededor, para que tuvieran cuidado-.

No era un intelectual, -entendiéndose la palabra como tal-, pero estaba
en posesión de una gran sabiduría, la cual le venia de sus largas estancia
en la orilla del mar la cual conocía como nadie, y a más de algún
aficionado pescador salvo de graves apuros, haciéndole ver la dificultad
que ejercer esa función mitad arte y mitad deporte les podía acarrear.

Paco mano, fue un hombre popular y por eso le dedico, recordándole con
afecto este reconocimiento que estimo se merece, por las grandes
cualidades que le revestían. Los pueblos como decía al principio tienen a
sus personajes populares con más o menos relevancia, Paco Estévez merece
figurar en la galería de estos seres que la constituyen y que le dan a
Guía la importancia y la grandeza que tiene.

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Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

Junio 2006.

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 15/12/2009.


Personajes populares 22

PERSONAJES POPULARES DE GUÍA (22)


Salvador Díaz, Boro "el Pollo de Anzo"

Por Juan Dávila-García

Recordar a los personajes que marcaron un hito histórico en los
aconteceres de Guía, es para mi todo un honor, y para ello debo rebuscar
en mi mente y esforzarme, para intentar recordar fechas, –aproximadas-, y
en muchos casos enjuiciar, en que consistió fundamentalmente la
especialidad o el lógico comportamiento del personaje a analizar.

He hablado de seres cuyas peculiaridades han sido motivo de mofa, que
por su constatada incapacidad han desarrollado episodios de elocuente
gracia y simpatía, otros por su destacada labor deportiva, intelectual, o
meramente por haberle donado a Guía favores que jamás le han sido
reconocidos.

Salvador Díaz, conocido por Boro simplemente, y en el argot luchístico
por el Pollo de Anzo, escribió una etapa gloriosa en nuestro deporte
vernáculo, destacando con extraordinaria elocuencia en el mismo desde muy
temprana edad, en el Ajodar de Guía formaba el tandem perfecto con el
Guajiro, ya que les unía fuera y dentro del terrero una amistad
grandilocuente. Aparte de ser un gran ejecutante, era el típico estudioso
que tumbado en la arena antes de entrar en el terrero de brega, observaba
a sus posibles contrincantes, para conocer sus mañas y así poder
determinar la forma de atacarle.

Recuerdo una luchada que se celebro contra un equipo de Las Palmas,
creo que llamado Tumbador, en el teatro Viejo, con motivo de las fiestas
de la Virgen de Guía, donde el actúo como uno de los puntales del equipo
de Guía, posiblemente en el año 1946, donde se erigió como el triunfador
de la tarde derrotando a seis contrarios y dando por consiguiente el
triunfo al Ajodar. Era también un buen saxofonista y formaba parte de la
Banda Municipal de Guía, dirigida en aquellos tiempos por Don Virgilio
Hernández (hijo). Una vez terminada la luchada exhibió sus conocimientos
musicales desde el tabladillo en el concierto que la misma ejecutó. Era
una tarde-noche del 15 de agosto de año citado.

Algunos años más tarde y por motivos profesionales, -era
tornero-fresador-, hubo de trasladarse a Las Palmas a trabajar en los
talleres de la fabrica de cigarrillos Rumbo, pasando a formar parte del
gran equipo de luchas que la citada fabrica tenía. En el mismo siguió
destacando como el extraordinario atleta que era. Sus agarradas con otro
insigne luchador de la época, llamado Abel Cardenes fueron épicas y
marcaron un antes y un después en este noble deporte que tenía el
elocuente significado de ser en su esencia más de artistitíco que
deportivo. Las mañas utilizadas por tan emblemáticos gladiadores tenían
unas connotaciones de enorme belleza donde la fuerza, -aun siendo
determinante-, no implicaba mayor transcedencía y como dice la canción "el
chico gano el grande perdió como ganaron Verdellá, Angelito, Palmero y
Camurria frente a rivales de peso mayor…….".

Boro, era un luchador muy versátil, entre sus mañas, destacaban, la
burra, la pardelera, el desvió, la levantada, el traspiés, el toque por
dentro y otras más.

En su época gloriosa como eminente luchador dio en tierra con lo más
"más granado" que había en el archipiélago canario en tal especialidad
deportiva. Ante el sucumbieron, luchadores de la talla del ya citado Abel
Cardenes, Hermenegildo Ramírez, Candido Matoso, Heraclío Niz –Pollo de
Arrecife-, Marón, Inocencio de la Rosa, Ramallo, Capitanito, Felipe del
Castillo, Camurria, José Araña, Manolín y Lito Suárez, Orlando Sanchez –el
Estudiante-, El Palmero y tantos otros.

Boro se retiro de la competición relativamente joven y poco después
falleció repentinamente aquejado al parecer de una repentina insuficiencia
cardiaca. Posiblemente el esfuerzo que durante su vida de luchador llevo a
cabo incidiera en esa aparición espontánea de tan señalada patología que
termino con su vida.

Boro Díaz, fue todo un caballero dentro y fuera del terrero, era una
persona que revelaba un comportamiento intachable, su humildad era muy
significativa y como tal la vivió. Su prestancia le hacia ser mirado con
admiración por las mujeres, aunque siempre fue fiel en su comportamiento a
la que fue toda la vida su novia y esposa. Boro siempre te recordare y
estimo que al igual que yo Guía debería reconocerte los meritos por ti
contraidos con tu pueblo, que me consta al que siempre quisiste y
admiraste. Estimo que el debito de nuestro terruño hacía ti debía ser
demostrado, aunque fuera citando tu extraordinario comportamiento como
persona y luchador en los terreros de nuestra ciudad.

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Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

Julio 2006.

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 16/12/2009.


Personajes populares 39

 

OTG


OFICIOS TRADICIONALES DE GUÍA

 

Los cueteros de Guía de Gran Canaria

Por Juan Dávila-García


Hoy quiero recordar a los cueteros –pirotécnicos- de Guía, que
encabezados por maestro Manuel Aguíar y su hijo Roberto, desarrollaron
esta hermosa y peligrosa profesión con estimulantes resultados en nuestro
pueblo. Durante muchos años fueron los encargados de la confección y el
mantenimiento de todas las demostraciones pirotécnicas que se
desarrollaban en Guía, colaboraba con ellos un pariente conocido por
Antonio "el papi". En aquellos tiempos nuestro pueblo por medio de estos
personajes tenían la relevante exclusiva de confeccionar todos los
"fueguillos", cohetes, -de distinto calibre-, bombas, morteros, etc.,
utilizados en todos los eventos festeros que se llevaban a cabo en toda la
comarca. La alta cualificación de estos seres en crear verdaderas
maravillas dentro de la cuetería, -como se le llamaba entonces-, tenían
unas connotaciones de extraordinaria belleza, recibiendo siempre efusivas
felicitaciones al termino de cualquier exhibición de estas características
así como la correspondiente salva de aplausos promovida por todos los
asistentes a la finalización de la misma.

Tenían el taller en la trasera de su casa en la calle Real,
confeccionando allí toda clase de encargos que recibían de los
innumerables pueblos de la isla. Como artesanos cueteros no tenían nada
que envidiarle a los –zaragozanos-, que se pusieron de moda más tarde y
que hizo que se cerrara este negocio familiar que tan lucrosos beneficios
les habían dejado mientras fueron los pirotécnicos más destacados de la
isla. Hoy se han impuesto con una clara efervescencia las cueterias de
Teror y Valsequillo, que abastecen a todas las fiestas de las islas. Estas
ultimas cuentan con unas infraestructuras tecnológicas que por aquellos
años no existían, los cueteros de Guía hacían todos sus trabajos a mano,
hasta la pólvora que escaseaba la fabricaban ellos mismos, creo recordar y
según me comentaba maestro Manuel, amasando azufre, alcohol y polvo de
carbón piedra, la pasta que generaba tal amasijo la ponían a secar y
posteriormente ya totalmente desmenuzada la pasaban por un tamiz y así
obtenían la tan necesaria materia prima para la confección de cuanto
hacían relacionado con su profesión. Un día en el colegio por curiosidad
le pedí información a un profesor de química al respecto, manifestándole
la forma que tenían los citados cueteros de obtener la pólvora, el cual me
indico que tanto el azufre como el alcohol eran altamente inflamables y
que mezclados bien empaquetados y fuertemente comprimidos podían
constituir en

un explosivo de grandes proporciones, variando su acción en función de
la cantidad de los elementos utilizados.

Realizaban trabajos cuya importancia pirotécnica ya coloreada tenía una
gran repercusión en cuantas fiestas participaban. Sus grandes obras
cueteras, se exhibían en todos los pueblos y pagos del norte y noroeste de
la isla tales como en Guía, Agaete, Moya, Bañaderos, Caideros, Juncalillo,
Fontanales, Montaña Alta, Valle de Agaete, Firgas, etc. Tanto maestro
Manuel como su hijo compartían la profesión de la cuetería con la de
herreros, ya que también eran profesionales de esta especialidad y como
tales desarrollaban su labor en la herrería de Juan Pina en la calle Pérez
Galdós en un gran solar ubicado frente a la casa de Florencio Galván, muy
cerca de San Roque. Durante muchos años mantuvieron la hegemonía de tan
hermosa profesión, -como me decía el viejo-, en toda la zona, la llegada
de los fuegos zaragozanos les resto gran cantidad de trabajo, lo que
genero la desaparición de la pequeña industria familiar.

Es interesante resaltar que la pirotecnia zaragozana, -al menos en
Guía- y en sus primeros momentos ocasiono más de un grave accidente, así
recordar que en los fuegos de San Roque del año 1953, una señora de
nuestro pueblo llamada Carmelina, se vio envuelta en llamas por el fallo
en cadena de una serie de explosivos, la cual no sufrió por suerte heridas
graves pero si quedo aquejada de una fuerte depresión que tardo algunos
años en curarse. En las exhibiciones pirotécnicas que pude ver en mi
juventud referidas a las zaragozanas, -luego se perfeccionaron hasta hoy-,
solían haber muchos fallos especialmente al final de la misma donde los
voladores surgían de los cajones correspondientes de una manera bastante
desordenada generando carreras y desbandadas entre el publico asistentes
al evento.

Los cueteros de Guía a partir de la llegada de la pirotecnia
zaragozana, desaparecieron después de un largo periplo de muchos años en
la practica de la misma, hoy esta profesión esta muy arraigada en los
municipios de Teror y Valsequillo donde existen grandes y modernas
industrias con unas supertecnologías que hacen que se mantengan en primera
línea entre las más punteras de España. Que yo sepa jamás Guía ha tenido
un recuerdo cariñoso para los cueteros que tanta fama le dieron a nuestro
pueblo.

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Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

Septiembre 2006.

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 11/12/2009.


Santa María de Guía

Dedicados a la preservación, estudios y divulgación del rico patrimonio histórico y cultural del municipio de Santa María de Guía de Gran Canaria. El Archivo Vivo de Historia y Tradición


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