Personajes populares 29

PERSONAJES POPULARES DE GUÍA (29)


Don Francisco León Padrón

Por Juan Dávila-García

Hoy quiero recordar con elocuente entusiasmo a un personaje de nuestro
pueblo, al cual le revistieron con grandilocuencia, unas virtudes muy
difíciles de igualar, prócer, mecenas, caballero sin igual, en fin un
prohombre de esos que surgen de tarde en tarde, me refiero a Don Francisco
León Padrón, entre otras cosas Juez vitalicio del único Juzgado de Primera
Instancia que en aquellos años había en Guía. Siempre elegantemente
vestido todo de negro, donde relucía la hermosa cadena de oro donde pendía
un Roskoff Patente, reloj este que estaba conceptuado como lo mejor que
había en el mercado. Fue un hombre lleno de inquietudes y así lo demostró
haciendo cosas muy interesantes durante toda su vida, -como nota
aclaratoria para los vecinos de mi pueblo y con el fin de identificar
mejor a este personaje, decirles que era el abuelo materno de Paco Julio
el medico-.

Don Francisco fundó juntamente con Esteban Sosa Molina, aquel historico
club de luchas que marco un hito como tal en nuestro vernáculo deporte, el
Ajodar C.L., donde figuraron los grandes atletas de la época y que
constituyeron con su forma de competir un épico acontecer en el desarrollo
de tan noble deporte. Este club siempre estuvo entre los primeros de
ranking provincial y regional, cuando los luchadores existentes en el
archipiélago desarrollaron una labor de extraordinarias connotaciones e
incluso hicieron sus pinitos en otros deportes afines como fue la lucha
libre americana donde algunos destacaron ganando innumerables títulos.

También Don Francisco fundo la Guayarmina, -en su primera etapa-,
aproximadamente en el año 1941, rondalla esta que destaco por sus grandes
dotes interpretativas y por su conjunción instrumental, dirigida por Juan
Francisco Dávila Ossorio, contaba con los mejores interpretes existentes
en la zona. Teniendo en su haber también tres extraordinarias cantadoras
como eran Celita Sosa, Josefina Saavedra y Pura Moreno, muy versátiles las
tres a la hora de interpretar cualquier tipo de música o canción. Mientras
Don Francisco León fue presidente de tal Rondalla esta siempre estuvo
revestida de una extraordinaria armonía, cuando dejo de serlo la misma se
rompió dando lugar a otras más relevantes e importantes.

Como Juez destaco por su elocuente capacidad para juzgar
equitativamente cuantos casos pasaron por sus manos, la honestidad y
honradez de este gran paisano estaba por encima de todo y su honorabilidad
era incuestionable e indiscutible.

Por suerte o por desgracia, tuvo que ser el quien iniciara todo el
procedimiento relativo al asesinato del joven Luís Suárez Díaz, cuyos
asesinos fueron tres ciudadanos de nuestro pueblo bien conocidos y hasta
estimados por todos, dada sus virtudes, -engañosas-, con que atendían
cuantos favores se le solicitaban. Don Francisco León, llevo este caso
judicial harto complicado con toda competencia, demostrando una
profesionalidad fuera de la común, hasta que finalmente se inhibió en
favor de la Audiencia Provincial, donde estuvo poco tiempo, ya que a
instancias de un cuñado del asesinado, -militar de profesión y dándose la
circunstancia de que el muerto estaba medido para ir a la mili y con la
ayuda del insigne jurista de Las Palmas Don José Mesa, que observo, la
existencia de un posible acto de corrupción, en la misma, lo paso a un
tribunal Militar-.

Don Francisco León, destaco brillantemente en Guía y siempre fue
considerado una ciudadano de primer orden. Su ejemplar caballerosidad y
sus grandes dotes de mecenas, -ayudo a muchos jóvenes y menos jóvenes a
salir adelante- le imprimieron un sello de tal categoría que estimo lógico
manifestar, -ya que tuve el honor de conocerle bien-, que jamás ha sido
igualado en Guía. Lo que voy a manifestar ahora dado mi desconocimiento al
respecto, pudiera resultar una osadía, pero posiblemente no figure entre
los hijos predilectos de nuestro pueblo, nominación esta que se merece con
todos los honores por su trayectoria de personaje que lucho por su pueblo
al cual defendió siempre con nobleza e hidalguía, quizás algún día se
acuerden de el, o nos pidan a quien le conocimos manifestemos si tal
nombramiento es o no de justicia. En Guía todavía vive gente que puede
aseverar lo que aquí manifiesto de tan emblemático personaje. Don
Francisco León, fue sin lugar a dudas un ser privilegiado de los que
habitaron nuestro querido pueblo.

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Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

Agosto 2006.

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ares 46

OTG


OFICIOS TRADICIONALES DE GUÍA

 

Los sastres de la Ciudad de Guía
de Gran Canaria

Por Juan Dávila-García


Entre las profesiones que recuerdo existieron en Guía, la de los
sastres también ocuparon un puesto preponderante en nuestro pueblo.
Recuerdo oírle decir a mi padre la venida desde Las Palmas de un insigne
sastre llamado don Matías, -más tarde propietario de un conocido comercio
sastrería ubicado en la calle Triana llamado La Americana-, que tuvo una
delegación en Guía en la casa de Felipe Aguiar en el siete y que regentaba
un joven de Arucas llamado Pepe Pérez. Más tarde se instalo en el Callejón
de León, Pedro que era de Becerril casado con una hija de maestro Felipe
García y que durante muchos años fue el sastre de todos los guienses entre
los que me incluyo. Pedro tenía un depurado estilo en su forma de crear la
ropa y era muy exigente con sus empleadas, sin embargo las respetaba y les
tenía un gran afecto. Procedente de Moya arribo a Guía otro sastre de
nombre Hilario que ubico su sastrería al lado de la peluquería de Perico
el barbero, con el aprendieron la profesión algunos jóvenes del pueblo
pero al que más recuerdo es a Luís González Moreno hijo de José el lindo y
de Dionisia Moreno y que en la actualidad es funcionario del servicio de
Correos.

Estos sastres citados le dieron a esta elogiada profesión un
versatilidad de enormes quilates, ya que sabían y conocían perfectamente
lo que la gente les solicitaba, y el corte impecable de sus trajes eran
sobrios y elegantes, es indudable que marcaron un hito desde el punto de
vista de este oficio tan complicado dado que su objetivo primordial era
vestir con elegancia a todo un pueblo y nosotros los guienses éramos muy
exigentes en este orden de cosas.

Aparte de los sastres citados habían otras costureras que también era
especialistas en confeccionar la ropa de hombres, acción esta que
realizaban con verdadera maestría, me produce una gran satisfacción
recordar a Luisa y Pilar Reina que residían en la calle Medico Estévez y a
las hermanas Gordillo en Luís Suárez Galván. En la calle Trasera había una
señora hermana de Gregorio conocido por el chubasco, -no recuerdo su
nombre-, que era toda una experta en la confección de pantalones de
caballeros, solo se dedicaba hacer este tipo de prenda a la cual le daba
una presentación impecable, a mi hizo más de uno.

La materia prima utilizada por estos profesionales de la aguja y el
dedal, eran especialmente las telas de tipo lana e hilo, las cuales tenían
una gran consistencia y eran muy difíciles de trabajar, no se conocía el
tergal ni los tejidos sintéticos, pero como eran unos verdaderos
especialistas las condiciones de los materiales no eran óbice para que
consiguieran hacer unos extraordinarios ternos, -trajes-, a la medida a
los cuales difícilmente se les podían observar anomalía alguna, la
dedicación de estos oficiantes era verdaderamente elocuente.

La llegada del –pret a porter-, hizo las que la mayor parte de las
sastrerías existentes en la isla perdieran la hegemonía que habían tenido
durante largos años y que muchas de ellas desaparecieran. Estos
profesionales hoy se dedican al diseño y es significativo reconocer la
fama internacional de muchos de ellos, los cuales exponen con verdadera
elocuencia en las mejores pasarelas del mundo, -Paris, Milán, Londres,
Nueva York, Madrid, etc.-

Siempre abogare por los trajes a la medida, reconociendo la gran labor
y dedicación de los sastres. Las deficiencias que se pudieran generar en
la confección de la prenda era perfectamente reparada ya que estos
profesionales hacían una serie de pruebas antes de finalizar el traje y
observaban con toda clase de detalles donde radicaban las mismas. Hoy la
cosa es diferente, a pesar de los diferentes parámetros de tallas
existentes siempre se observa alguna anomalía difícil de remediar. En los
grandes almacenes existen especialistas al respecto, pero no es lo mismo.
Los sastres de antaño fueron unos verdaderos expertos y estimo que su
trabajo merece el reconocimiento debido.

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Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

Septiembre 2006.

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Personajes populares 13

PERSONAJES POPULARES DE GUÍA (13)


Celia Sosa García, "Celita"

Por Juan Dávila-García

Siempre quise hablar de manera extensa de Doña Celia Sosa García, -Celíta-,
para los que teníamos relación directa con ella, me cupo ese honor y jamás
la he olvidado. Muchas veces la he citado el algún que otro articulo,
incluso en mi relato corto denominado "Guía de Gran Canaria, música y
esplendor", que participó fuera de concurso el año pasado en el celebrado
por la Mancomunidad de Noroeste, la cito, pero no con la extensión que
intento ahora. Celíta fue una intelectual de relevantes connotaciones,
Profesora o Maestra de Escuela como se las denominaban en aquella época, y
desde el punto de vista musical fue una gran cantante y una eminente
interprete con la mandolina. Llego a formar parte del grupo Tirma, que
dirigía Don Teofilo Morales y Martínez de Escobar, allá por los años 1929
o 1930 siendo muy joven, del que formaba parte su padre José Sosa Oliva,
conocido por Pepiyiyo con la bandurria entre otros preclaros músicos
guienses.

Estuvo casada con Pedro Domínguez García, eminente Profesor también, y
tuvo tres hijos maravillosos, Celia-María, -casada con mi buen amigo Geño
Pérez Hernández-, María-Agustina, que murió relativamente joven, casada
con Javier Estévez Molina recientemente fallecido y Pedro, insigne
Psiquiatra ejerciendo en Las Palmas. Según mis estimaciones debió nacer
sobre el 1915 o 1916, ya que se que debuto en la Orquesta de Pulso y Púa
llamada Tirma, -ya citada-, con 14 o 15 años. Los recuerdos que tengo de
Celíta tienen un rango de grandilocuentes connotaciones. Solía visitarla
en su casa juntamente con mi padre a quien ella quería y apreciaba mucho,
-no en vano fue el quien la enseño a tocar la mandolina-.

Siendo yo un niño, aproximadamente en los principios de los años 40, y
algunos posteriores, la oí y la vi en muchos conciertos, donde brillaba su
impecable maestría en la practica del "bell canto", lo mismo cantaba un
aria, que un fragmento de zarzuela. Era muy dada a cantar también música
popular canaria, la tesitura que tenía de tiple profunda, le daba una gran
elocuencia a la hora de interpretar cualquier tipo de música, llegando a
los agudos mas significativos con una nitidez propio de una "prima donna".

Simultáneamente interpretaba las diferentes partes de los Cantos
Canarios especialmente los de Teobaldo Power y los del maestro Tejera, era
extraordinariamente gratificante oírle la parte del arrorró por encima de
todo. De la obra más significada de Néstor, "Sombras del Nublo", hacía una
interpretación tan brillante que a pesar del paso de los años jamás he
oído a nadie hacerlo con tanta elocuencia y sentimiento. Una cantante debe
reunir una serie de premisas para poder brillar en los escenarios, aparte
de la voz, estimo que el sentimiento es lo más fundamental, cuando se
canta con el corazón se llega al publico con suma facilidad tocando al
mismo la fibra más sensible como es la emotividad que genera el buen hacer
del interprete, Celíta, ostentaba en su persona todo lo necesario, para
ser la magnifica cantante que fue, no solo en lo que respectaba a su dotes
interpretativos, su gran prestancia y su magnifica imagen hacía brotar los
más nobles sentimientos de cuantos la escuchábamos, recuerdo que cuando
hacía los maravillosos falsetes y variaciones de ritmos tan elocuentes en
su depurado estilo, a muchos de los que estábamos presenciando el evento
musical donde intervenía, sin poderlo remediar nos brotaba espontáneamente
las lógicas lagrimas de nuestros ojos.

Cuando Don Francisco León Padrón, fundo en el año 1941, la agrupación
folclórica Guayarmina, apoyándose para ello en la sapiencia de los primos
Dávila, (Juan Francisco, Alberto y mi padre), Celíta paso a formar parte
de la misma, en las vertientes de mandolinista y cantante especialmente
como interprete de la música clásica que tan significada agrupación
interpretaba en su abundante repertorio, amen de la canaria, tanto de
índole tradicional como popular. Recordar que aproximadamente en el 1944,
la citada agrupación hizo una actuación en el cine viejo de Arucas la cual
tuvo un grandilocuente reconocimiento de los aruquenses por la constatada
calidad de sus interpretaciones, pero quien fue la triunfadora de verdad
en tan celebrado concierto fue Celita Sosa, que interpretando un aria del
Rigoletto de Verdi, cerro el evento haciendo una vez más gala de su
indiscutible categoría interpretando "Sombras del Nublo" de nuestro
paisano Néstor Álamo, lo que causo dentro del recinto totalmente
abarrotado una pasión y una estridente ovación con el publico puesto en
pie, solicitándole otra, a lo cual ella accedió interpretando en esta
ocasión el Arrorro de los Cantos Canarios de Teobaldo Power. Ni que decir
tiene que el calor encendido en aquel ferviente publico totalmente volcado
con ella, reedito aun con mayor fuerza y gritos de brava la ovación
aplaudística más duradera de cuantos he visto en los innumerables
conciertos a los cuales he asistido en mi dilatada vida.

Celíta, siguió actuando hasta su muerte, -la cual le sobrevino siendo
bastante joven-, en diferentes teatros y siempre acompañada por la
agrupación folclórica citada. Sus actuaciones de carácter benéfico en el
Cine Hespérides de Guía, en pos de alguna buena causa, siempre le
brindaron la oportunidad de lucir su esplendorosa voz y su elocuente
clase. Celíta fue, ya lo he manifestado anteriormente una –prima donna-, y
como tal brillo esplendorosamente en el difícil arte de la música. Nunca
se atrevió a interpretar aires, de folias, isas y malagueñas, al menos en
publico, aunque en reuniones de carácter privado si lo hizo y el resultado
fue muy halagüeño, pero siempre se negó hacerlo en conciertos y
espectáculos.

Aunque su carácter era afable, ya que era una persona muy cariñosa y
afectiva, a veces cambiando impresiones sobre una partitura a ejecutar,
solía imponerse con total rotundidad esgrimiendo unos razonamientos
lógicos y totalmente comprensibles, que eran aceptados por sus compañeros
con total humildad.

Esta elocuente mujer desconocida para la mayor parte de los habitantes
de Guía especialmente para las nuevas generaciones, fue un icono que se
debía tener muy en cuenta ahora que esta tan de moda la axiomática
revelación de grandes féminas como cantantes en todo el ámbito del
archipiélago canario, y ponerla como ejemplo indiscutible en los anales
musicales y folclóricos de nuestro terruño. Celíta jamás ha sido igualada,
sus cualidades nunca han sido superadas al menos en lo que respecta al
entorno de Guía y zonas periféricas, y creo que nunca lo será.
Posiblemente el noroeste haya dado cantantes de significada elocuencia,
pero ninguna ha tenido la clase y el empaque señorial de esta gran mujer.
Tal vez resulte grotesco por la comparación pero si Doña Concha Piquer,
marco una época en la canción española, nosotros los guienses podemos
presumir que Doña Celia Sosa García, -Celíta-, con su relumbrante palmares
ha sido nuestro emblema más grandilocuente y el blasón incólume del pueblo
que nos vio nacer y que debía tener muy a gala reconocerle a esta gran
señora, su gran valor artístico y porque no también el docente, pues como
Maestra siempre estuvo a la altura de las circunstancias.

Guía siempre ha sido muy proclive a premiar y agasajar, a personajes
oscuros naturales de la tierra o foráneos, pero nunca se ha parado a
pensar y a reconocer los meritos de tantos paisanos, obviados totalmente y
de forma miserable, motivado por los intereses creados de un grupito de
amigachos que rigen en este aspecto los designios de mi amado pueblo y por
los muchos gatuperios que al respecto se emplean. Ya es hora que Guía
premie a quien se lo merece, que mire hacía atrás y le conceda a muchos
seres que le dieron honor y gloria, -con elocuente realidad-, y desoiga a
los arribistas y a los medradores, (leer a Maurice Joly) que al amparo de
este pueblo tan desagradecido con sus hijos más preclaros, homenajean a
quien no se lo merece.

Celita Sosa, desde el cielo agradecería un reconocimiento aunque tarde
pues estimo que falleció entre los años 1948/1950 del pasado siglo XX. Y a
mi solo me resta pedirla que me perdone por airear tan elocuente
semblanza, que en su momento constituyo con su forma de ser de artista y
señora una referencia jamás igualada. Espero que Guía ante esta exposición
que he hecho de ella haga algo al respecto.

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Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

Julio 2006.

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Personajes populares 30

 

PERSONAJES POPULARES DE GUÍA (30)


Bernardo Dávila, "Bernardito el practicante"

Por Juan Dávila-García


Bernardo Dávila Ossorio, conocido por todos como –Bernardito el
practicante-, tuvo para Guía un comportamiento ejemplar, su
profesionalidad y su caballerosa forma de comportarse hizo que siempre
fuera admirado y estimado por todos los guienses. Hijo del maestro Pancho
Dávila Suárez y de Lele Ossorio, desde muy joven comenzó a trabajar en la
barbería que su padre tenía en la casa de Salvador Galván, donde más tarde
residió el Banco de Bilbao; junto con él trabajaban en la misma sus
hermanos, Juan Francisco, Alberto y los primos Juan –mi padre- y mi tío
Antonio. A mi padre siempre le "molo" lo de ser practicante, y a tal
efecto curso la documentación pertinente para así serlo, debiendo hacer
las practicas en el Hospital de San Roque. Un día visitaron la peluquería
los doctores Don Salustiano Estévez y don José Blanco, para comunicarle a
mi padre que había sido aceptado para iniciar las practicas. Mi padre
viendo el gran interés que su primo Bernardo sentía por tal profesión,
gustosamente le cedió todos los beneficios que les habían sido otorgados
al respecto, renunciando así a la ilusión de su vida. Estimo que Bernardo
se lo agradecería, asegurarlo sería mentir, pues nunca tuve constancia de
ello, pero siempre se llevaron más como hermanos que como primos.

A Bernardo Dávila, le adornaron otras facetas durante su vida además de
la practicante, -ATS, DUE, como se le denomina hoy a esta carrera-, fue un
insigne músico, y un elogiado peluquero, como tal destaco brillantemente
en su tierra natal, Guía.

Formo parte de la banda Municipal, destacando en la misma como un buen
interprete con la trompeta, fliscornio, etc., pero donde lucio con
elocuente relevancia fue con el cornetín, instrumento este, de la tesitura
de la "trompeta", pero más pequeño y con un sonido mucho más agudo, con
los cuales hacía unos solos de la diferentes obras que la banda
interpretaba. Me comentaba mi padre que con motivo de las fiestas de la
Virgen, arribo a Guía la extraordinaria banda Militar del Regimiento de
Infantería 50 de Las Palmas, aproximadamente en el año 1926, para dar un
concierto juntamente con la de mi pueblo, que estaba formada en esa época
por una grandilocuente pléyade de insignes músicos. De manera alternativa
fueron actuando pero le toco cerrar el ciclo de conciertos a la de Guía,
que interpretando el "Sitio de Zaragoza", hizo que Bernardo con su
cornetín surgiera desde lo alto de viejo edificio del casino, haciendo el
solo del toque de la "genérala", con una brillantez extraordinaria, lo que
motivo que los "bigotudos" componentes de la militar, lo mantearan y lo
pasearan a hombros por toda la plaza, en olor de multitudes.

Bernardo, también fue un buen tocador de la guitarra, y formo en varias
parrandas juntamente con sus hermanos Juan Francisco, Alberto, su primo
Juan Dávila, Juan Jiménez, Eduardo Aguiar y otros. Una vez dedicado a su
profesión de practicante obvio totalmente la faceta musical que le había
adornado, jamás le oí tocar instrumento alguno, no se que pasaría por su
mente, pero ni en sus ratos de ocio tomo una guitarra o el cornetín aunque
fuera solo para distraerse, dio la sensación como si algo traumatizante le
hubiera ocurrido al respecto borrando de su mente su afición y prestigio
musical.

Me comentaron que como practicante que fue durante toda su vida del
Hospital de San Roque, compartía faenas sanitarias con el médico Cayetano
Guerra Alemán. Estando ambos en el casino un día jugando al domino o a la
baraja, el conserje del mismo, creo recordar que se llamaba maestro Vidal
y que tenía como ayudante a su hijo Juan, este hubo de llamarlos para que
asistieran una urgencia en el citado hospital, a uno le llamo don Cayetano
y al otro Bernardito, esto le valió a Juanillo, -como le llamaban todos en
la institución-, una somanta de palos que le propino el padre, el cual le
indico "que dentro del recinto del casino todos tenían el tratamiento de
don, fuera cual fuera la condición social que revistiera al personaje en
cuestión".

A Bernardo Dávila, siempre le tuve un gran respeto y una gran estima,
pero siempre le critiqué que cuando las elecciones de 1945 se arrimara a
los caciques del pueblo en contra de la candidatura de Juan García Mateos,
siendo como habían sido siempre amigos; esta forma de proceder se la
criticaron muchos ciudadanos de Guía, recuerdo que mi padre lo comentaba
en mi casa con verdadero pesar y tristeza.

Le cupo el honor de ser uno de los primeros que trajeron a Guía, su
propio coche, un Fiat, creo recordar, con unas líneas modernas, que nada
tenían que ver con los antiguos taxis y piratas existentes, además de
otros con unas estructuras muy antiguas, era un vehiculo de cuatro
puertas, cómodo y muy versátil, hacer constar que le ayudo mucho en el
ejercicio de su profesión, pues diariamente se tenía que recorrer todo el
pueblo, mañana y tarde para llevarla adelante.

Bernardo Dávila, o Bernardito el practicante como le llamaban
cariñosamente la gente de mi pueblo, siempre se manifestó como un
personaje caritativo, siendo muy proclive ayudar a sus convecinos, y esto
le valió el reconocimiento y el cariño que la gente de Guía siempre le
tuvo, su entierro constituyo un acto multitudinario, muchas personas les
despidieron con lagrimas en los ojos, se había hecho merecedor de ello.

Llego a ser Presidente del Colegio Oficial de Practicantes y ATS de la
provincia de Las Palmas.

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Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

Agosto 2006.

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Personajes populares 47

OTG


OFICIOS TRADICIONALES DE GUÍA

 

Los latoneros de la Ciudad de Guía
de Gran Canaria

Por Juan Dávila-García


Los grupos gremiales en Guía, siempre fueron muy prolíferos, a los yo
citados, herreros, carpinteros, marchantes, barberos, etc., hoy quiero
dedicarle este trabajo a los "latoneros", los cuales también tuvieron un
desarrollo preponderante en nuestro pueblo. Desde los Jiménez, los
Candelarias hasta hoy han sido muchos los que han destacado en tan
estimulante profesión, que en un principio tenía ciertas acotaciones pero
que en la actualidad son muchos los cometidos en que se ven implicados.

De las primeras reparaciones que hacían a las cocinillas de petróleo,
la construcción de calderos, sartenes y otros utensilios, hoy destaca la
labor que hacen como instaladores de conducciones de aguas, desatascos de
cañerías, y todo el entramado que conlleva las instalaciones que en estas
materías llevan a cabo en todo tipo de edificaciones, de ahí que su
primitivo nombre de latoneros haya cambiado a la de fontaneros cuya
especificación nominal abarca labores más enjundiosas y técnicas.

Es evidente la desaparición de aquellos artilugios cuya competencia en
lo referido a su reparación era patrimonio de los latoneros, especialmente
la pequeña cocinilla sostén en el quehacer diario de nuestros antepasados
en la practica de las artes culinarias cuyo eje principal era el quemador
que con tanta sapiencia estos profesionales soldaban y destupían y que
generaron muchos accidentes por su facilidad para incendiarse. Hoy priman
las de gas y las de vitroceramicá. De estas todavía los fontaneros siguen
llevando a cabo sus reparaciones sobre todo a las que tienen como fuente
de energía al gas, pero las segundas requieren la participación de los
técnicos electricistas dado que es la electricidad quien las alimenta.
Recuerdo ver a Manolo García latonero ubicado en la calle Marques del Muni
soldando un quemador utilizando para ella una técnica bastante depurada,
como era la anillar la rotura del mismo con un trozo de metal fungible
sostenida por un verguilla circunvalándola y aplicándole el fuego del
soplete conseguía una soldadura perfecta lo que hacia que la utilización
del citado quemador tuviera una duración indefinida.

Hablaba al principio de dos familias, -los Jiménez y los Candelarias-,
de las cuales surgieron grandes y prestigiosos latoneros que marcaron una
época. Así de la primera recordar a Manuel y Juan Jiménez Ossorio y a los
hijos del primero Francisco conocido por Paco el latonero y Manolo, -que
fue durante muchos años el latonero oficial del ayuntamiento de Guía, cuya
misión principal era supervisar y realizar las conducciones de agua y la
reparación de las mismas, así como de los contadores. Cuando llegaban las
fiestas de la Virgen era el quien montaba e instalaba los palcos en las
calles Medico Estévez y Marques del Muni-, y el primo de estos ya citado
Manuel García Jiménez conocido por el peninsular. De los Candelarias citar
en primer lugar a los hermanos Juan, conocido por Juan sardina y
Francisco, que tuvieron sus respectivas latonerías en la calle Luís Suárez
Galván y a Lalo hijo del primero dedicado posteriormente a otros
menesteres, citar también a Cristóbal hijo de maestro Daniel y a Luís el
de Cristina, etc.

Al igual que otros profesionales especialistas en otras materias los
latoneros de Guía siempre supieron estar a la altura de las
circunstancias, sus servicios a la sociedad guíense marcaron un antes y un
después en el ejercicio de la misma, nunca obviaron la relevancia de su
oficio y por consiguiente rodeados de los utensilios más insospechados en
la actualidad, realizaron una labor altamente positiva ya que la función
que ejercieron tuvo siempre la finalidad de acrecentar el bienestar de sus
convecinos, ya que motivaban en algunos casos la reparación de elementos
tan necesarios para el buen desarrollo de la vida cotidiana, sin ellos era
imposible llevar adelante la practica de cocinar especialmente, en la
mayor parte de las casas de nuestro pueblo, motivo este por el que se
merecen nuestro reconocimiento.

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Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

Septiembre 2006.

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Personajes populares 14

PERSONAJES POPULARES DE GUÍA (14)


José Roque Santana, "Pepe el mudo"

Por Juan Dávila-García

Hoy me toca citar a una persona a la cual tuve el placer de conocer muy
de cerca, José Roque Santana, conocido por Pepe el mudo, que toda la vida
trabajo en el Sindicato del Norte, pero no como mecánico como mucha gente
piensa, su profesión en los talleres del citado sindicato era de pintor y
rotulista. Como tal rotulaba todos los anagramas que ostentaban los
camiones, e incluso grababa las matriculas de los mismos y los símbolos
que identificaban la marca de la institución. He sabido por un sobrino
suyo que en su casa ubicada en el callejón sin salida frente al cine
Hespérides, al lado de la Francisco Miranda Santiago, no hace muchos años
aparecieron cuadros pintados por el cuyo valor artístico tenían unos
elocuentes significados por la simpática tipología de los mismos.

Era hijo de José Antonio Roque, uno de los primeros conductores de la
compañía AICASA, conocida por los coches de Melián. En un principio
conducía coches tirados por caballos que hacían el recorrido hacía Las
Palmas y cuya primera posta estaba situada en el Hormiguero, a lo largo
del camino habían muchas más. Sus hermanos eran Jacobíto, Juan, Antonio,
Prudencio conocido por Neito, y entre sus hermanas a las que recuerdo,
estaba la mujer de mi primo Alberto, la de Forito, Beatriz y otra casada
en Las Palmas con un funcionario del Banco de Bilbao.

Recuerdo perfectamente, en la década de los años cincuenta, cuando
íbamos temprano al Colegio, verlo en cuclillas rotulando matriculas, o
subido en una escalera poniendo los anagramas del sindicato en los
costados de los camiones, -que por cierto eran todos amarillos-. Tenía una
forma de trabajar que lo identificaban como un verdadero artista,
confeccionaba las plantillas en cartón y posteriormente superponiéndola en
la superficie donde iba a realizar el trabajo desarrollaba este con
verdadera elocuencia siendo el resultado bastante significativo. Sus
rotulaciones en nada desmerecían a las que se podían hacer de forma
impresa o estandarizadas, me atrevería afirmar, -y lo digo desde mi punto
de vista que posiblemente tuvieran más valor las que Pepe el mudo hacía ya
que lo llevaba a cabo de manera totalmente artesanal-, ya que no habían
aparatos con la precisión tan exacta como los utilizados hoy, para llevar
adelante tan milimétrico y preciso trabajo.

Era un buen amigo de mi tío Cristóbal y cuando este era bibliotecario
municipal en la década de los cuarenta, visitaba frecuentemente la
Biblioteca para recoger libros que leía con elocuente y sabio interés.
Dentro de su minusvalía de –mudo-, se hacía entender perfectamente por
cuantos intentábamos comunicarnos con el. Tenia una ortografía y una
caligrafía muy buena, producto su gran pasión de lector y de rotulista.

En cierta ocasión incluso le cupo el honor de reparar los papagüevos de
nuestra ilustre ciudad, dándoles a los mismos unos coloridos de exuberante
belleza. Pepe el mudo, fue en su profesión un ilustrado y en la empresa
donde trabajaba le tenían una gran estima, el desarrollo impecable de su
trabajo lo hacían merecedor de reconocidos elogios por parte de toda la
junta directiva del citado Sindicato del Norte.

Era un fumador empedernido, y cuando estaba realizando alguna faena
propia de su cometido, se le veía siempre el cigarrillo implantado en la
comisura de sus labios. Era una persona honorable, afectiva y muy
agradecido. Siempre y debido a su gran preparación profesional, realizo
trabajos de elogiable envergadura que no pasaban desapercibidos para sus
conciudadanos. Pepe el mudo juntamente con su compañero de trabajo Pepe
Pérez, siempre contó con el beneplácito más entusiasta de cuanto le
conocimos, era un dechado de virtudes, su único defecto radicaba en la
gran dificultad que su mudez le producía, aunque esto no era óbice para
que se entendiera con todas las personas que habitaban en su entorno tanto
profesional como personal, fue un personaje más de mi pueblo querido y
estimado por todos.

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Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

Julio 2006.

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Personajes populares 31

 

PERSONAJES POPULARES DE GUÍA (31)


Don José Pérez, sacerdote, conocido por el "cura macho"

Por Juan Dávila-García


Hoy voy a ocuparme de una persona, que se constituyo en toda una reseña
para el pueblo de Guía, me refiero a Don José Pérez, sacerdote, conocido
por el "cura macho". Hombre sabio e intelectual de muchos quilates, que
quizás viviera algo adelantado como practicante de su ministerio para los
tiempos que le toco ejercer el mismo. Recuerdo que todos los días sobre
las 7 de la mañana llegaba a la barbería de mi padre para afeitarse, era
como un rito, ya que nunca llegaba antes ni después de la hora citada, le
revestía una puntualidad que rayaba en lo absurdo, igual era para decir su
misa diaria, pero su forma de proceder y según se comentaba no eran
jaquecas de persona mayor, siempre fue así. Vivía en la calle Luís Suárez
Galván entrando ya casi en el callejón del Molino. Procedía de la familia
de los Pérez Milian de la finca del Calvario, cuyos miembros eran todos
unos personajes relevantes de la cultura y de la vida social, -recordar a
Juan y Manolo Pérez, el primero un alto funcionario del Cabildo y el
segundo un verdadero intelectual en toda la extensión de la palabra-.
Residían en Las Palmas pero venían a Guía con mucha frecuencia donde
pasaban largas temporadas especialmente para las fiestas.

Don José Pérez, fue un extraordinario músico, como tal era un virtuoso
pianista, organista y un gran tocador del clarinete. Hizo también sus
pinitos como compositor, escribiendo algo de música sacra especialmente
cosas cortas como motetes y otras alegorías sacramentales, que creo no
hayan perdurado en el tiempo. Era algo genioso y a más de uno le soltó un
buen bastonazo. Cuando se estaba afeitando, me encantaba oír sus
conversaciones, y aunque yo era muy pequeño siempre recordare mucho de sus
comentarios que revestían una lógica de elocuente significado, aunque
quizás no vigentes para la época que vivíamos, pero que hoy al recordarlas
les doy una vigencia total.

El siempre decía, que estudiar era bueno, pero que había un error craso
en la culturabilidad de la gentes, basada exclusivamente en el estudio de
las humanidades ya que había muchas formas de adquirir cultura, como era
leer, viajar, visitar museos, etc. Recordare siempre de sus doctas
palabras especialmente unas que tenían que ver con la música, -el sostenía
que el músico profesional, lector y ejecutor de las partituras y de los
libretos de las grandes obras que desarrollaban, poseían una cultura
extraordinaria y que en ese aspecto no tenían nada que envidiarle a los
más sabios del lugar-, siempre recordare esta elocuente manifestación,
digna de tal personaje.

Que yo recuerde Don José, siempre celebro su misa diaria en la capilla
de la Virgen de las Mercedes, -insigne obra del escultor guíense Lujan
Pérez-, y nosotros los jóvenes siempre procurábamos asistir a la misma por
la gran rapidez con que la decía, solo tardaba siete u ocho minutos en
desarrollar su celebración.

El Don José Pérez, que yo conocí era ya un hombre de 65 o 70 años, pero
regía perfectamente. Le gustaba mucho las tertulias, y en los diferentes
bares donde solía almorzar, hacía una sobremesa muy interesante con algún
contertulio, que más o menos estuviera a su nivel, ya que sus
conocimientos eran tan elevados que no departía con cualquiera, aunque era
humilde y nunca presumió de su sapiencia, era exigente a la hora de
compartir un debate, pero era fácil encontrar al personaje adecuado ya que
muchos profesores del colegio de Santa María solían comer a la misma hora
que el y en el mismo bar. Este relato que aquí expreso debió haber
ocurrido en la década de los años 40 aproximadamente.

Posiblemente ya en Guía quede poca gente que recuerde a Don José Pérez,
pero estimo resaltar que el mismo marco un hito en la historia de nuestro
pueblo, sus conocimientos y su extraordinaria cultura, fue un símbolo y un
ejemplo a seguir especialmente por los que tuvimos el privilegio de
conocerlo.

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Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

Agosto 2006.

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 16/12/2009.


Personajes populares 48

OTG


OFICIOS TRADICIONALES DE GUÍA

 

Los panaderos

Por Juan Dávila-García


PERSONAJES POPULARES DE GUÍA 48.-

Por Juan Dávila-García.-

Entre las profesiones existentes en Guía, unas eran más relevantes que
otras, la implicación en la sociedad guíense dependía especialmente del
contenido de las mismas, así por ejemplo la de los "panaderos" tenia unas
connotaciones de extraordinarias consecuencias ya que su función principal
era abastecer de un producto tan elemental en la alimentación como era el
pan. En aquellos años solo tres eran las panaderías que más destacaban en
nuestro pueblo la de Isidro Pérez en la calle Luís Suárez Galván, la de
los Pones en Pérez Galdos y la de Manuel Concepción en la misma calle pero
algo más arriba, esta ultima la dirigida por su esposa. En la Atalaya
habían dos la de Bonifacio y otra más. Estas panaderías no solo hacían pan
también confeccionaban ricos dulces, especialmente la de Isidro Pérez
donde Chonita su esposa tenía la virtud de ser una gran repostera, la
tradición no se ha perdido ya que Maruca Moreno esposa de Nando heredo de
su suegra las recetas y el virtuosismo de tan apetitoso quehacer, y sus
excelentes dulces son reconocidos en toda la isla.

Por la proximidad a mi casa la panadería que más solía visitar era la
de Isidro Pérez, muy temprano iba todos los días a comprar el pan, y
recuerdo ver a Isidrito y a sus hijos Tino y Nando, -ya nombrado-, en
plena faena. No existían los hornos eléctricos, la materia prima más
utilizada para que estos alcanzaran las temperaturas optimas para la
cocción de la tan elemental producto era la leña obtenida de diferentes
tipos de árboles lo que hacía que el sabor del pan y su calidad fueran
excelentes.

La de Joaquín Pons, en la cual trabajaba el y su hijo Agustín, también
destacaba por los grandes amasijos que hacía y por el gustoso y agradable
sabor que le imprimía a sus productos, al igual que la citada
anteriormente la utilización de la leña era primordial para el
calentamiento del horno. Era un trabajo muy sacrificado ya que aparte de
soportar el calor que desprendía toda la maquinaria utilizada, se
incorporaban a las faenas propias del oficio al caer la tarde y estaban
trabajando y confeccionando pan hasta bien entrada la mañana sin dormir.

Era como un ritual llevar adelante las distintas facetas que
desarrollaban, primero disolvían la levadura que posteriormente añadían a
la masa, teniendo que esperar varias horas para que la fermentación de la
citada levadura hiciera su función y así dar volumen a las piezas del
futuro pan moldeado a mano, una vez consumado este fenómeno venía la
introducción en el horno en varias camadas de las piezas a cocer las
cuales había que vigilar constantemente para que no se pasaran de fuego y
posteriormente el sacado de las mismas, -calentitas y crujientes-, que
iban a parar a unas cestas acomodadas al efecto y de ahí ya a la venta.
Que yo recuerde los tipos de pan que se confeccionaban en aquellos años
eran mínimos, posiblemente el pan común, el blanco y el de matalahúga o
matalahúva. A estas industrias se le solían encargar la confección de
queques, pan de limón etc., que se utilizaban en las fiestas caseras
inclusos algunas asaban patas de cerdo especialmente por navidades y año
nuevo. El sabor del pan cocido a leña jamás ha sido igualado, todavía en
los campos donde por suerte siguen existiendo hornos artesanos se sigue
confeccionando tan exquisito manjar, muy solicitado por la gente cuando
visitan esas zonas.

La panadería de Manuel Concepción, también tenía su importancia en la
producción de tan necesario elemento, en ella trabaja su esposa y algunas
de sus hijas, que solían hacer exquisitos dulces de diferentes sabores y
que vendían por las casas de Guía. Posiblemente de las tres industrias
panaderas existentes en nuestro pueblo quizás esta fuera la menos
importante, aunque es justo reconocer que dado el trato agradable de todos
los miembros de esta familia llevaban a cabo muy buenas ventas en San
Roque y áreas aledañas.

Hoy el monopolio de este tipo de industrias lo tiene Pepe Juan Padrón,
con expendedurías en Guía y en la Atalaya. Reconocer la loable labor que
estos profesionales desarrollaron en su momento es sin lugar a dudas el
agradecimiento de un pueblo a unos seres que de manera silenciosa y
sacrificada dignificaron el elocuente oficio de panaderos.

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Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

Septiembre 2006.

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 16/12/2009.


Personajes populares 16

PERSONAJES POPULARES DE GUÍA (16)


Francisco Bautista Pérez, "Paco el del Parralillo"

Por Juan Dávila-García

Continuando con la singladura por mi tomada, de relatar la elocuencia
de los personajes populares de Guía. Hoy voy a citar uno que tuvo una vida
llena de peripecias de enorme trascendencia que se inicio en la guerra
civil española y que finalizo no hace muchos años en su ciudad natal. Me
refiero a Francisco Bautista Pérez, conocido por Paco el del Parralillo.
Tan elocuente personaje fue famoso principalmente por su condición de
haber sido unos de los mejores luchadores de lucha libre americana de
España en aquellos tiempos, estoy hablando quizás de finales de los años
cuarenta hasta bien entrados los cincuenta cuando se retiro de la
competición pero siguió enseñando a muchos jóvenes guíenses la practica de
tan significativo deporte, donde muchos españoles de la época ostentaban
títulos mundiales en los diferentes pesos.

Lo de Paco del Parralillo, le viene posiblemente por haber habitado
siempre en esa zona de nuestro pueblo, donde tenía una finquita y una
buena casa, -en esta tenia instalado un pequeño gimnasio donde enseñaba a
sus alumnos a acreditarse como insignes luchadores-, y en honor a la
verdad algunos lo fueron.

Era hijo de Dominguito Bautista y de su esposa, que era hermana de los
maestros Lorenzo, Manuel Pérez etc. Sus hermanos eran Domingo, Rufino,
Carlos, Ceíta. Quica, Pepita, -la madre de Braulio-, Carmencito y de otras
que no recuerdo por no residir en Guía en aquella época.

Una vez terminada la contienda nacional, ingreso en la Policía Armada,
-hoy policía nacional-, siendo destinado a Barcelona, se distinguió en
varias acciones llevadas a cabo por este Cuerpo de la Seguridad de Estado
en la ciudad condal y zonas periféricas, cuando la situación en todo el
país pasaba por una situación muy complicada. La existencia de los maquis
refugiados en las montañas y la cantidad de delincuentes existentes de
toda índole hacía muy complicada la labor de tan distinguido Cuerpo.

Sin embargo Paco Bautista supo estar a la altura de las circunstancias
y destaco elocuentemente dentro del mismo.

Por esas fechas se dedico a la practica de la lucha libre, dentro de la
cual hizo una carrera meteórica dada las grandes cualidades físicas que
poseía para desarrollar con elocuencia el ejercicio de la misma.
Residiendo en la península se llego a enfrentar con los mejores luchadores
existentes en esos momentos, -entre estos algunos campeones del mundo-,
con un resultado altamente positivo. La mayor parte de las peleas que
realizó en Barcelona y Madrid, en esta ultima en el recordado circo Price,
derrotó en buena lid por ko, a excelentes luchadores de orden
internacional, americanos, argentinos, mejicanos, canadienses, etc.

Residiendo nuevamente en Guía hizo muchos combates en la gallera del
cine Cuyas, en Las Palmas allí se enfrento a los más "granado" de los
gladiadores combatientes, que se paseaban por los rings del mundo,
combatió, con Oses, Saludes, los hermanos Chandón, que eran campeones del
mundo, el mejicano Rivero, varios argentinos que eran extraordinarios
luchadores, entre los que destacaba en enmascarado de Plata y muchos más,
ni que decir tiene que a casi todos los derrotó haciendo otros combates
nulos.

En su gimnasio del Parralillo, enseño a luchar a José Álamo conocido
por Seito, que compaginaba la lucha libre con la canaria, posiblemente el
mejor alumno que tuvo como quedo demostrado en las muchas peleas que gano,
Jacinto Quesada, Pepe el Viera y otros. Con motivo de las fiestas de la
Virgen hacía exhibiciones, donde intervenía el y sus alumnos más
aventajados.

Años más tarde retirado ya de todos estos aconteceres, monto una
fabrica de lejía, y se dedico a venderla como mayorista por los comercios
de la toda la comarca. Tuve el placer de conocerle bastante bien pues como
era un gran amigo de mi tío Pepe el herrero, solía visitar la casa de mis
tías. Como tal también asistía a los grandes festines que mi tío citado,
hacia en la herrería donde mataban cabras, gallinas, conejos, etc., y
donde la asistencia de féminas de dudoso comportamiento asistían también
con mucha frecuencia.

Paco el del Parralillo, fue un caballero en toda la extensión de la
palabra, educado, servicial, atento, en fin que fue una persona
maravillosa. Cuando le visitábamos en su casa, nos servía de todo, pero a
mi lo que más me gustaba era la leche recién ordeñada con buen gofio de
millo. Paco dado su estimado y elocuente currículum debe figurar con
letras de oro entre los personajes populares de mi pueblo.

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Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

Julio 2006.

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 15/12/2009.


Personajes populares 32

 

PERSONAJES POPULARES DE GUÍA (32)


Salvador Vega Díaz

Por Juan Dávila-García


Voy a poner todo mi empeño en hacer de este personaje algo mío, dado el
gran afecto y cariño que le profese, y por haber convivido con el muchos
años posiblemente los mejores de mi vida. Me refiero a Salvador Vega Díaz,
-el telegrafista de Guía por excelencia-. Fueron muchos los lustros que
este extraordinario personajes dedico a las comunicaciones en Guía, quizás
más de 40 años al frente de una de las oficinas de telégrafos más
emblemáticas de las existentes de la provincia de Las Palmas. Recordar a
este querido y estimado compañero es para mi todo un honor. Si algo fui en
las comunicaciones telegráficas a el se lo debo, me enseño cuanto sabía al
respecto, que estimo fue bastante, su sabiduría en esta materia no tenía
limites, sus conocimientos de la telegrafía era como un pozo sinfín. El
morse era para el una asignatura de grandilocuente significado,
-posiblemente haya sido con diferencia el mejor morsista de cuantos he
conocido que han sido muchos-, leía los puntos y las rayas en el
miliamperímetro aunque la señal fuera débil casi imperceptible, con la
misma facilidad que cualquier persona normal lee un libro o un periódico.

Como profesor tenía unas cualidades inigualables. Aprender con el era
sumamente fácil y además divertido. No tenia una forma o sistema de
enseñanza definido, te iba orientando con una facilidad digna de encomio,
y en poco tiempo te convertía en un verdadero experto. Al menos conmigo
siempre fue como un hermano mayor. Cuando nos poníamos hacer problemas
sacados de un texto denominado –Soluciones Analíticas- los hacíamos
juntos, era un gran aficionado a resolver cuanto exponía tan afamado y
competente manual, relacionado con la aritmética, matemáticas, geometría,
algebra y trigonometría.

Tenía una facilidad innata para enseñar la práctica del morse,
-transmisión, recepción en cinta y a oído-, sus cualidades de insigne
morsista así hacía que fuera. Nunca tenía prisa y trabajaba con nosotros,
-refierome a su yerno Florencio, recientemente fallecido y a mí-, cuantas
horas fueran precisas y nunca daba por terminada una clase sin sacar las
conclusiones pertinentes de todo lo practicado.

Como funcionario de la Subdirección General Jefatura Principal de
Telecomunicación, le revistieron siempre unas características de
extraordinario contenido, lo que valió ser felicitado en innumerables
ocasiones por sus jefes. Ejerciendo sus funciones de telegrafista era muy
metódico, conocía a la perfección cuantos aparatos configuraban la
estación telegráfica, desde el rudimentario manipulador hasta el receptor
morse de cuerda, donde quedaban imprimidas la señales que constituían los
mensajes. Cuando llovía las líneas se derivaban, este fenómeno era
observado con toda nitidez en el miliamperímetro, -este era un aparato que
medía la señales electromagnéticas, que se enviaban o se recibían en una
estación telegráfica-. Dada la derivación citada las comunicaciones
telegráficas se interrumpían hasta que los cables conductores se secasen,
no obstante Salvador Vega, aprovechaba cualquier aumento de la señal para
enviar mensajes, cosa esta que hacía con verdadera maestría, guiado
solamente por la amplitud que se reflejaba en el aparato de medida.

Salvador Vega, además de un insigne telegrafista, fue un caballero en
toda la extensión de la palabra, como tal era estimado y querido en Guía,
fue también un gran esposo y un extraordinario padre. Su esposa Manuelita
a quien le deseo lo mejor, sus hijos Inmaculada, Esther Gloria, Mary, Boro
y la más pequeña, a quien conocí poco, son ejemplos elocuentes del
virtuoso paternalismo de mi entrañable amigo, compañero y profesor.
Salvador Vega ya había destacado como eminente telegrafista durante su
estancia en Tam Tam –Marruecos- durante la guerra civil, donde estuvo
destacado como miembro de una compañía de transmisiones del cuerpo de
ingenieros. Más tarde licenciado volvió a Telégrafos, y después de una
pequeña estancia en Las Palmas, retorno a Guía, donde siempre destaco por
su eficiente labor en todo lo relacionado con la telegrafía y las
comunicaciones. Por sus manos pasamos muchos aspirantes a telegrafistas,
unos con más suerte y otros con menos, recordar a los que siendo sus
alumnos terminamos perteneciendo al grandilocuente cuerpo de Telégrafos
hoy desaparecido, motivado por los gatuperios y las envidias de unos seres
que siempre despreciaron a tan noble y gloriosa institución: Graciliano
Aguiar Abreu, Florencio Mendoza Moreno, -fallecidos- y el que suscribe.

Salvador Vega, fue un telegrafista de concurso, aunque nunca participo
en ninguno de los celebrados en el entorno de la Dirección General.
Posiblemente muchos participantes que si lo hicieron, no tuvieran la
preparación y los conocimientos de nuestro personaje, pero la indolencia
de los mandos correspondientes evitaron que así fuera.

Este reconocimiento popular que hago de este personaje, al cual como ya
he dicho tuve en gran estima quiero dedicárselo al pueblo de Guía, por lo
que represento para el mismo, pero especialmente quiero hacerlo llegar a
su esposa e hijos y a su yerno gran amigo de la infancia y de toda la vida
Ceferino Betancor Brito.

Salvador Vega Díaz, fue un hombre intachable, con una honorabilidad
fuera de lo común, una de las premisas que le revestían era la de siempre
atender al prójimo, y desde su prominente puesto de Jefe de Telégrafos así
siempre lo acredito, ayudando a muchas gentes que se acercaban hacer uso
de tal servicio, siempre con una sonrisa y una amabilidad impecable. Tiene
el merito suficiente para constituirse en personaje popular de Guía, dado
su talante y gran personalidad. Mi recuerdo más emocionado para tan noble
persona.

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Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

Agosto 2006.

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 17/12/2009.


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