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Apenas 33 años en 3 horas

 

Braulio llenó el Auditorio Alfredo Kraus
en un concierto
memorable de casi tres
horas ininterrumpidas.
Tere Robayna
GuiadeGranCanaria.Org


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30 de diciembre de 2006.

Impresionante
el concierto que Braulio ofreció anoche (29.12.06) en el Auditorio Alfredo
Kraus,
de casi tres horas de duración. Después de 33 años
de carrera profesional, las cualidades de su voz permanecen
intactas.


Braulio ofreció el
29 de diciembre de 2006 en el Auditorio Alfredo Kraus   (A
PENAS 33 AÑOS) el que podría llamarse "concierto culmen de su
carrera", demostrando que en directo suena mejor, si cabe, que
en sus propios discos.

El concierto
fue organizado por la Fundación Auditorio de Las Palmas de
Gran Canaria, para despedir 2006
.



Entrevista a Braulio



Artículo de Santiago Gil



Artículo de Juan Dávila





Reportaje gráfico de los años 70



Foto Grupo Amnesia





Web de Braulio


 

 
 


Con el talante afable y divertido, no exento de
socarronería, que caracteriza a este cantautor, el tiempo,
literalmente, voló. La sala sinfónica estaba llena y no es para
menos: es nuestro cantante de mayor proyección internacional, y el
número de seguidores y seguidoras sigue siendo elevadísimo en la
actualidad.

El
concierto comenzó con el tema “sobran las palabras”, con el que
concurrió a Eurovisión en el año 1976. A continuación, el cantautor guiense pasó
revista a los temas más representativos y emblemáticos de
distintas etapas, como Lolita Pluma, Tenerife, Distintos o Patria
Canaria.

Sus primeras andanzas musicales en las islas, su paso
posterior por Madrid y Estados Unidos y su regreso a Gran Canaria,
estuvieron presentes en el escenario a través de sus canciones.

En "Apenas treinta y tres años", Braulio
actuó acompañado por "viejos y no tan viejos
amigos" que se han reunido para la ocasión. Así, del primer grupo
en que participó, Los Mejías Junior´s, estuvo ante el piano
Pepe Mejías, y en representación de
Los Rayos
, otro de sus
grupos de juventud, Antonio Aguiar, al bajo, y Emilio Sosa, a la
batería. Los cuatro forman ahora el
grupo Amnesia y,
bajo ese nombre, interpretaron dos de los temas que tocaban en las verbenas de la época: Se Domani y el potpurrí de Maki Navaja.

Pero, además, con Braulio actuó también Tiempo de Canto, un
grupo de reciente creación, cuyos componentes son muy conocidos en el ambiente musical. Con ellos, abordó
temas del folkclore argentino, como "si se calla el cantor" o "la
zamba de Valderrama". Los miembros de esta nueva agrupación son
los hermanos Míchel y Pepe Montelongo; los también hermanos
Francis y Santi Curbelo y Manuel Estupiñán Verona; éste último,
que había asistido a los ensayos con entusiasmo, no pudo actuar
como consecuencia de una gripe. Los cuatro primeros formaron parte
del desaparecido Sangre de Cóndor. Manuel Estupiñan actuó
recientemente en el musical Querido Néstor II, representado en el
Teatro Cuyas entre el 2 y el 17 de diciembre de 2006, en el que
pudo demostrar sus excelentes cualidades.

La parte final del concierto la hizo Braulio acompañado de su
orquesta profesional, integrada por diez músicos procedentes de diversos lugares
del mundo, con los que él ha trabajado en algún momento de su
larga carrera y con quienes cantó temas como "La Cerillera",
"Crónica de un viejo amor", "En la cárcel de tu piel" o "Sobran
las Palabras". Sus miembros fueron Antonio Brito, canario
(director, pianista y electrovelo),

José Luis Torres, madrileño (piano y
teclados), René Luis Toledo, cubano (guitarra eléctrica y española), Ernesto
Rossger, canario (guitarra eléctrica y
acústica), Javier Quílez
(bajo), Héctor Salazar, cubano (batería),
Oriel
Ray, cubano (percusión),
y los coros de las jóvenes canarias Alexia Rodríguez y Cristina
Ramos.

No faltó tampoco el Braulio más íntimo. Acompañado sólo de su
guitarra interpretó temas como "Mi amigo el pastor", "Tomasín" o
"El Corredera".


Podemos afirmar que el
cantautor guiense logró el objetivo de
hacer un recorrido por esos 33 años dedicados a la música con
temas que, una vez más, y en la voz de su
compositor, emocionaron al público que abarrotaba el recinto,
hasta el punto de que hicieron falta cuatro bises para que se decidiera a abandonar la sala.

 

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 06/03/2007.


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PEDRO PERDOMO ACEDO Y SU
RELACIÓN CON GUÍA DE GRAN CANARIA

 

En mayo de 1899 Felipe Perdomo
Calderín, casado con María Acedo Valdés, adquieren en
Guía de Gran Canaria la vivienda de los "ratones", posteriormente
llamada de los Acedo. De este matrimonio nació Pedro Perdomo Acedo,
quien solía recordar que de niño había pasado largas estancias en esta
ciudad, concretamente en la casa que en la actualidad pertenece a
Norma Ayala Molina (ubicada frente al Bar de Encarnita).

Periodista y poeta que a causa de su evidente
singularidad suele ser de muy difícil ubicación. Formado en el periodo de
las vanguardias históricas su producción literaria se da a conocer
parcialmente después de la Guerra Civil española.

Nace en Las Palmas de Gran Canaria el 16 de mayo de
1897. A los pocos años se traslada con su familia a Guía (Gran Canaria),
donde realiza los estudios primarios.

De regreso a Las Palmas, entre 1907 y 1915, continúa
sus estudios en la Escuela Normal del Magisterio.

En 1912 inicia su actividad periodística colaborando en
periódicos locales. Al año siguiente entra a trabajar como redactor del
periódico La Provincia y ese mismo año pasa a formar parte de la redacción
de la recién creada revista Florilegio.

Participa como miembro del grupo fundacional de la
Escuela Luján Pérez (1917) y forma parte de la redacción de Ecos durante
la dirección de Alonso Quesada.

Para cursar estudios superiores de Magisterio se
traslada en 1918 a Madrid. En la capital entabla amistad con Ortega y
Gasset, se relaciona con el ambiente cultural de la época y colabora en
las revistas madrileñas La Lectura, Revista de Occidente, España y, con
posterioridad, en el Suplemento Literario de La Verdad, de Murcia.

En 1919 inicia su actividad lírica, aunque dará a
conocer su obra en libro durante el periodo de posguerra.

Regresa a Gran Canaria en 1927 y edita la colección
literaria Biblioteca de las Islas que, entre otros proyectos, prepara la
edición de la obra poética de Domingo Rivero. Colabora en la Rosa de los
Vientos (Tenerife) y es uno de los firmantes del primer manifiesto
vanguardista de dicha revista. Al año siguiente funda y dirige hasta su
desaparición en 1933 el periódico El País.

Vive de nuevo en Madrid en 1935. Trabaja como profesor
en la Escuela Nacional de Ciegos y como redactor del periódico El Sol. La
decisión de establecerse definitivamente en la Península se ve truncada
por la Guerra Civil española que le obliga a retornar a Las Palmas.

En 1943 publica su primera entrega poética que inicia
la Colección para treinta bibliófilos editada en Las Palmas por Juan
Manuel Trujillo.

El 29 de abril de 1953 reaparece (de la mano de Matías
Vega y tras catorce años de silencio gubernativo), el periódico Diario de
Las Palmas. Perdomo Acedo será su Director hasta su jubilación, en 1964. A
partir de entonces inicia un periodo de mayor dedicación poética, no sólo
por la elaboración de materiales nuevos sino por la incansable ordenación
de todo aquel material poético elaborado durante más de 35 años.

Fallece el 29 de mayo de 1977 en Las Palmas. Poco antes
había publicado su último libro con motivo de la muerte de su esposa.

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Más información en

MEMORIA INSULAR

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 25/05/2007.


Personajes populares 5

PERSONAJES POPULARES DE GUÍA (5)

Cristóbal García Osorio

Por Juan Dávila-García

Nunca he sido proclive a escribir sobre los miembros de mi familia,
-estimo que no es ético-, que por alguna circunstancia o razón hayan
sobresalido o destacado en algún tipo de materia, ya sea artística,
musical o intelectual. Sin embargo hace algunos meses me ví impelido a
redactar un memorando destacando las virtudes de mi padre Juan Dávila
González y de mis primos Juan Francisco y Alberto Dávila Ossorio, dado
que existía un motivo más que justificado para así hacerlo, ya que se
ponía en tela de juicio su sapiencia en el arte de la música y el
folclore en favor de otro personaje de mi pueblo totalmente anodino en tales lides y que es
justo reconocer que levanto una serie de polémicas totalmente inadecuadas
en contra de lo por mi escrito. Pero nunca me amilane pues me limite a
decir la verdad más elocuente en la que sigo ratificándome.

Animado por un extraordinario amigo guíense, amante incondicional de
nuestro terruño, -al igual que yo-, con el cual hablo diariamente por
teléfono, me refiero a Manolo Moreno Miranda, hijo de un gran bandurrista
coetáneo de mi padre y gran amigo nuestro, Manuel Moreno conocido por
Manuel el sacristán. Voy a intentar con humildad hablar de mi tío
Cristóbal García Ossorio, y lo voy hacer obviando su faceta de gran
artesano cuchillero, -quizás el más importante que haya habido-, y de su
otra afición en la cual destaco con elocuencia, como fue la música. Solo
voy a enjuiciar sus atributos de intelectual, dibujante, pintor y de los
que revistieron siendo el Bibliotecario Municipal de Guía, cuando este
templo de la sabiduría estaba ubicado en la calle Medico Estévez y que
posiblemente las nuevas generaciones guíenses desconozcan.

Mi tío Cristóbal, fue un artista, y lo manifiesto con total rotundidad
y consciente de la transcendencia de tan significada palabra,
proponiéndome así acreditarlo. Me estimo en haber sido y ser un gran
lector, parte de esta afición que en mi perdura se la debo a mi querido
tío citado, ya que desde muy joven, me inicio en la lectura de algunos
clásicos, -especialmente autores franceses-. Dada su condición de
bibliotecario me abastecía de buenos y acreditados libros. Cuando tomo
posesión como tal, la situación de la Biblioteca Municipal, era caótica,
pero el con la paciencia que le revestía, le fue dando forma y manera,
consiguiendo que la misma adquiriera la categoría que siempre ha tenido,
como hoy en manos de mi buen amigo Sergio Aguiar Castellanos, aunque la
cantidad de volúmenes existentes en aquella época no era muy abundante.
Tenía un gran facilidad para redactar y su ortografía y caligrafía eran
muy refinada. Solía hacer carteles con dibujos y pinturas de constatado
valor, que servían para anunciar eventos y actos festeros correspondientes
a la festividad de la Virgen de Guía.

Recuerdo que siendo yo bastante pequeño se empeño en construir un
artilugio para encuadernar, y lo consiguió, cuando se lo presento a sus
amigos estos quedaron maravillados ante tan elocuente trabajo, quiero
hacer constar que los libros que encuadernaba los rotulaba a fuego,
utilizando para ello una especie de gordos lapices de cobre que tenían las
letras grabadas en relieve en su parte anterior que calentaba y
posteriormente aplicaba al objeto encuadernado, la rotulación resultaba
brillante especialmente por la variedad de letras que tenia en esos
lapices citados. De esa misma manera grababa trofeos, de diferentes
índoles, cintas y hacía unos diplomas de relevantes connotaciones.

En aquellos tiempos la mayor parte de los libros que el confeccionó
procedían de las entregas semanales de fascículos y cuando completaba todo el texto
hacía la encuadernación. Sus autores preferidos entre otros, eran Xavier
de Montepin, los Dumas, Honorato de Balzac, Marlowé, Shekaspeare, Zane
Grey, solía leer algún clásico español, como Miguel de Cervantes, Lope de
Vega, Garcilaso, Jorge Manrique, Berceo, Quevedo, Pérez Galdos y algún que
otro más.

Cuando terminaba de trabajar en la herrería de mi abuelo, y llegaba a
la casa se acicalaba y se iba a la Biblioteca, que la tenía enfrente.
Algunas veces se llevaba su saxofón alto y aprovechando algún rato de
tranquilidad se dedicaba a repasar partituras musicales recién publicadas.

Según me comentaba mi madre siendo un niño, se desapareció y llegando
la hora de almorzar, no aparecía, cuando así lo hizo, -parece ser que
estaba debajo de su cama-, le enseño a sus padres y hermanos con gran
orgullo una baraja que había confeccionado, utilizando trozos del cartón
de las cajetillas de cigarros "Cumbre", que nada tenían que envidiar a las
confeccionadas de manera impresa.

Cristóbal, mi tío siempre se ha merecido el reconocimiento del pueblo
que lo vio nacer por las grandes virtudes que le revestían y que no eran
pocas. En tertulia alguna jamás ha salido a relucir su nombre, y estimo
con elocuente humildad, que su quehacer merece ser reconocido y difundido
a los cuatro vientos, su elocuente preparación intelectual así lo
demandan. Si algún día se me permite y en el foro adecuado para ello podía
hablar de todos estos personajes que le han dado ha Guía una fragancia y
elocuencia jamás igualada.

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Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

Julio 2006.

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 10/12/2009.


Santiago García,


Santiago García,

"El Charlot de Las Palmas"



Por Santiago Gil




Santiago García Díaz, el Charlot de Las Palmas, fue
todo un personaje. Era hijo de Zenobio García Bautista y de Bárbara Díaz
Moreno, hermano de Tomasín, y amigo de muchos grancanarios que le
acompañaron en uno de los entierros más festivos, surrealistas y curiosos
que se hayan visto jamás en Gran Canaria. Cuando Santiago murió, justo un
par de días después de haber terminado los carnavales de 2001, se dieron
cita en el cementerio de San Lázaro de Las Palmas de Gran Canaria todas
las murgas, comparsas y carnavaleros de pro vestidos con sus trajes de
gala y con toda la parafernalia festiva, colorista y bullanguera que les
acompaña siempre. Lo había pedido mil veces: "quiero que me entierren
vestido de Charlot y que mi entierro sea una fiesta llena de carnavaleros
con ganas a divertirse". Así fue, y las numerosas personas que acudieron
la tarde de aquel domingo de marzo en que lo enterramos pueden dar fe de
ello.

Podría decir que era un hombre polifacético y
sorprendente. Fue practicante, cirujano callista y enfermero, estudió en
Madrid, pero desde que pudo se escapó del frío y se vino a ejercer a Gran
Canaria, en donde estuvo en diferentes destinos, sobre todo en Tamaraceite,
en el antiguo Hospital del Pino y en Prudencio Guzmán, además de mantener
siempre su consulta particular de callista (nunca nadie pudo convencerlo
para que pusiera podólogo en la placa, que es como se les llama hoy en
día). Tuvo 8 hijos. Era el animador de todas las fiestas, y su humor
certero, socarrón y atinado le convertía en el gran protagonista de
cualquier encuentro de amigos.

Santiago había nacido en Guía de Gran Canaria en 1928 y
el destino quiso que muchos años después, cuando salía de una entrevista
en Radio Mirador, en el edificio donde en su día estuvo el Banco Hispano
Americano, también fuera en su pueblo natal donde encontrara la muerte una
malhadada tarde del mes de marzo de 2001. Siempre fue un carnavalero
incorregible. Incluso en los años del franquismo en que estuvieron
prohibidas las carnestolendas se las arreglaba para disfrazarse y para
escaparse a las pocas fiestas que había en La Isleta, en Agüimes o en
Agaete.

Lo de Charlot le vino por la pasión que sentía por el
personaje que interpretara magistralmente Charles Chaplin. Santiago se
identificaba con la ternura, la ironía y la humanidad del personaje. Por
eso, según se permitió la celebración de los primeros carnavales en los
albores de la democracia, dedicó varias horas al día a visionar las
películas de su alter ego y a caminar por las calles de Las Palmas, una
vez salía de su consulta en González Roca, imitando los andares y los
movimientos de Charlot. Santiago, sin embargo, le puso su sello
particular, la ternura que él sabía sacar de sí mismo para ponerla en la
mirada y en los gestos del personaje. Se sentía Charlot, y hubiera querido
vivir toda su vida en la piel de su inocencia y su bonhomía.

Su espíritu festero también le convertía en un
personaje habitual de la Romería de Las Marías de Guía, una cita a la que
no faltaba así estuviera con cuarenta de fiebre o tuviera que recuperar
horas durante varios meses en sus trabajos. En el cuarto de los trastos de
la casa de su madre en Las Barreras, a buen recaudo bajo la vigilancia de
Tomasín, Santiago guardaba una guitarra ajada y media desconchada cuyas
cuerdas eran liñas de las que se usan para tender la ropa. Con esa
guitarra y convenientemente ataviado de canario se perdía por las calles
de Guía acompañando las interpretaciones de timple y las folías,
seguidillas y saltonas que iba improvisando un eufórico Tomasín al que
Santiago sabía sacarle lo mejor de sí mismo. Sabía ponerse al nivel de su
inocencia, de su ternura y de su forma de entender el mundo y a sus
gentes.
Con Tomasín ya había sido
Charlot antes de empezar a encarnar al personaje, y claro, lo de Tomás con
él era auténtico locura, y casi me atrevería a afirmar que su hermano
Santiago era la persona que más quería y con la que más a gusto se
encontraba. Había una complicidad de miradas y de gestos como pocas veces
he vuelto a encontrar entre dos seres humanos. A los dos los encontramos
ahora inmortalizados en sus respectivos monumentos por las calles de Guía,
uno en la plaza de San Roque, siendo como era, y el otro llegando a la
casa de su madre en Las Barreras, siendo como siempre quiso haber sido, de
Charlot.


Los homenajes a Santiago han sido múltiples, no sólo por los
carnavaleros. Fue un hombre que dejó una huella imborrable entre
quienes tuvieron la suerte de tratarlo y de compartir con él buenos
momentos de parranda y diversión o conversaciones salpicadas de
genialidades permanentes. Nos queda el recuerdo y las miles de
anécdotas e instantáneas que aparecen apenas cerramos los ojos. Creo
que los guienses sentimos un orgullo muy especial por haber tenido a
Santiago tan cerca y por haber podido disfrutar de su forma de
entender la vida.


La gente de su generación te para y te cuenta las muchas historias
que protagonizó el bueno de Santiago García Díaz durante su vida. En
Guía era conocido como Santiago el de Zenobito, y por mucha fama que
le diera lo de Charlot los de su pueblo nunca le dejaron de llamar
como le habían conocido desde que siendo niño ya se le veía venir
toda la fiesta y toda la ternura que llevaba encima. Un placer
haberte conocido, Santiago. El Charlot que todos llevamos dentro
sigue compartiendo contigo buenos e inolvidables momentos.

CARTEL DEL CARNAVAL 2007

 


Santiago Gil
 


Noviembre de 2006.

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 21/06/2009.


Mas Información

 

RAFAEL BENTO Y TRAVIESO

Guía de Gran Canaria, 1782 - Las Palmas de Gran Canaria, 1831

 BIOGRAFÍA


En su pueblo natal estudia las primeras letras. En 1797 su padre solicita el
ingreso de su hijo en el Seminario, ingresando en el mismo en diciembre del
citado año. En 1803 regresa a Guía, al año siguiente se casa, y en 1805
entra de cadete en el Regimiento Provincial de Guía. Sus obligaciones
militares no le impiden desarrollar su vocación poética. En 1806 tiene sus
primeros roces con la Inquisición, desde entonces y hasta 1819 su nombre
está presente en varias causas emprendidas contra él por el Santo Oficio, a
causa de su talante liberal, sus ideas vanguardistas y su educación
ilustrada. De 1816 a 1818 andará por tierras peninsulares, Sevilla,
Barcelona, Madrid, son ciudades que visita. Los últimos años de su vida
transcurren en su ciudad natal, desempeñando durante un tiempo el cargo de
secretario del Ayuntamiento de Gáldar. A través de su obra denuncia la tala
del bosque de Doramas, exalta la figura del General Tomás Morales a su
regreso de América, elogia la labor de los milicianos de Guía y satiriza a
determinados personajes militares, civiles y eclesiásticos, principalmente
de Guía y Gáldar.

 OBRAS




Los himnos, responsorios y festividad del SS. Corpus Christi (1806),
poesía

Con
motivo de lo acaecido en la ciudad de Cádiz
(1809), poesía
Zaragoza rendida (1809), poesía

El
sueño de La Laguna
(1811), poesía

La
recompensa del amor
(1817), comedia

Los
triunfos de Sarnópolis
(1820), poesía


Epístola a la Universidad
(1820), poesía


Narciso o el amante de sí mismo
(1825), comedia

La
destrucción de Doramas
(1825), poesía



Oda con motivo de la tempestad acaecida en Gran Canaria

(1825), poesía

El
descubrimiento feliz
(1831), comedia



Sátira, donde se trata de la nobleza
(1831), comedia



Soneto sobre Guía y Gáldar

 VALORACIONES

"[...] Rafael Bento, con matices neoclásicos y prerrománticos en su obra, y
siempre situado por los estudiosos de la literatura canaria entre los poetas
de corte prerromántico, es [...] sobre todo un poeta ilustrado". José Évora
Molina, en El poeta Rafael Bento y Travieso (1782 - 1831), 1987.

 TEXTOS
PUBLICADOS EN LETRAS CANARIAS





"Oda con motivo de la tempestad acaecida en la isla de Gran Canaria en la
noche del 19 al 20 de octubre de 1825" (1825)




"Al ver la tumba del Sr. Viera"(1814)

 OTROS
ESCRIBEN SOBRE BENTO




"Rafael Bento y Travieso, el poeta olvidado",

por Joaquín Rodríguez Ramos



Rafael Bento, perseguido por la Inquisición,
p
or Fernando Paetow

 ENLACES





Semblanza en la página del Ayuntamiento de Santa María de Guía




"La
ambición, que todo acaba", en 'El Guanche'

 

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 06/06/2008.


Mas Anécdotas

 

Ag
 ANECDOTARIO GUIENSE

 
Coordina:
Alejandro C. Moreno y Marrero

        Pedro
Forteza
 EN
AUDIO
   
     

1. El pescado de Meína (Audio de
Pedro Forteza)

 
 

2. M'astro Agustín Alemán (Audio de
Pedro Forteza)

     

3. Mi tía Rosario en el balcón (Audio de
Pedro Forteza)

 
 

4. Don Francisco el estelero
(Audio de
Pedro Forteza)
     


5. Don Manuel "el moro"
(Audio de
Pedro Forteza)
 
 

6. Mi madre fue al médico
(Audio de
Pedro Forteza)
     


7. Cuando el Alcalde Juan García Mateos organizó
un "comistraje"
(Audio de
Pedro Forteza)
 
 

8. Pacolín
(Audio de
Pedro Forteza)
     


9. Paco Tlé
(Audio de
Pedro Forteza)
 
 

10. Mi tía en Carnavales
(Audio de
Pedro Forteza)
     
 EN
TEXTO
   
 





1.- Cuando mi padre le pegó al Sargento
Navarro, mutilado de guerra

   

2. De cuando
Gregorio Miranda se clavó una tacha

 

3. De cuando
el racimo de plátano maduró antes de tiempo

   

4. De
una extraña variedad de ave

     

5.-

De cuando Cenobito se tomó un aperitivo en la
tienda de Isidro Pérez

 
 

6.- De los "rifi rafes" de Vidal con los mayordomos
y el párroco, a  cuenta del Sagrado Corazón

     


7.-

De cuando Maestro Benito Álamo se dio un golpe
en la cabeza

 
 

8.-

De la batata gigante de Antonio Meína

     


9.-

De un hombre de cutis fino

 
 


10.-

De la afinación de Maestro Vicente Batista

     



11.- De
unos huevos fritos con sabor a chocolate
   

12.-

De una precipitada despedida

     


13.-

Del engrudo de maestro Agustín Alemán

   



14.- Cuando el Teniente Ojeda tocó "generala" en
Guía
     




15.- Cuando mi padre le pegó al sargento Navarro
   



16.- Cuando el barranco se llevó el puente
     
     



ENVIAR COMENTARIOS Y ANÉCDOTAS A:

alejandromorenomarrero@yahoo.es



IR A LA PÁGINA PERSONAL DE ALEJANDRO C. MORENO Y
MARRERO

 

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 04/03/2007.


Paco Rivero

     


PACO RIVERO


Comienza la digitalización de su ingente material gráfico (2006)



Pachi Rivero suscribió en julio de 2006 un convenio con FILMOTECA CANARIA en
virtud del cual se depositan para su digitalización las películas realizadas
por su padre (13). El resto de su

material gráfico comenzará a digitalizarse en los próximos
meses.


Relación de sus películas





Relación de
sus películas
     

 

       


Homenaje brindado por Guía el 9 de agosto de 2004

       

Despedida de Antonio Aguiar

       


Despedida de Braulio

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 31/10/2006.


Juan García Mateos

 

JUAN GARCÍA MATEOS

Biografía política

 
Juan García Mateos aparece por primera vez en los libros de actas del Ayuntamiento de
Guía en el acta del pleno celebrado el 21 de abril de 1939 como miembro
de la gestora municipal.

En el acta del 29 de mayo de 1940 es alcalde accidental. En agosto es
alcalde accidental Luis Pérez Silva, y a partir del acta de 30 de agosto
de 1940 el alcalde accidental volverá a serlo Juan Garcia Mateos
hasta septiembre de 1942, que es sustituido por Basilio Ramirez y Luis
Pérez Silva, para luego serlo otra vez desde el 20 de octubre de 1942
hasta marzo de 1943.

El 23 de marzo de 1943 es nombrado alcalde Odón Máximo Guerra,
encontrándose Juan García Mateos en la lista de gestores municipales.

Odón Máximo Guerra fue alcalde de marzo de 1943 a 1945, siendo
sustituido por Manuel Fernández-Oliva Hernández que a veces es
sustituido por Juan Aguiar Galván, el capitán Fernández-Oliva permanece
hasta mayo de 1947, en octubre es alcalde accidental nuevamente Juan
aguiar Galván, hasta que el 12 de noviembre de 1947 es nombrado alcalde
por el delegado del Gobernador Civil de la provincia, Luis Calvo Llorca.
 
Juan García Mateos permaneció como alcalde de Guía hasta el 9 de agosto
de 1957 en que fue relevado por el Gobernador Civil y nombrado Rafael
Velázquez García.

Sergio
Aguiar Castellano.

2006.

 

 

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 12/11/2009.


El primer encuentro entre don Bruno y el Alcalde Juan García Mateos

 

El primer encuentro entre don Bruno y
el Alcalde Juan García Mateos

Por Bruno Quintana Quintana*

        
 
M
is
primeras actuaciones parroquiales y pastorales coinciden, como queda dicho,
con el primer domingo de Cuaresma, por lo tanto, tenía que estar muy alerta
porque era una mala costumbre, en algunos pueblos, de continuar celebrando
bailes carnavalescos, profanando este santo tiempo de penitencia y
reconciliación con Nuestro Padre, y pudiera ser que en mi nueva parroquia
también los celebrasen en este Santo Tiempo. Y dicho y hecho. En un amplio
salón que llamaban "Teatro Viejo", ubicado en la calle "Canónigo Gordillo"
nº 20, el cual fue, en tiempos lejanos, templo o capilla del convento
llamado el Hospicio y en la actualidad propiedad del Ayuntamiento de Guía,
se estaban, con autorización de éste, celebrando bailes de "taifa" los
sábados y domingos durante el año y por lo tanto, en la Santa Cuaresma.

       
Enterado de ello y habiéndolo constatado, me veía obligado, cumpliendo con
mi deber, a ponerlo en conocimiento del Sr. Obispo participándole que en un
local que fue en un tiempo, templo de un convento de monjas, se estaban
celebrando bailes en esta Cuaresma. El Sr. Obispo recibió el oficio que le
envié con este motivo, dándole, por lo tanto, cuenta de lo que estaba
ocurriendo en la Parroquia con las  diversiones,  nada coherentes con el
Santo Tiempo de penitencia  en  que ya estábamos inmersos; y, después de
enterarse de su contenido, adjuntándolo  con  un  oficio  suyo,  lo  envió 
al Sr. Gobernador Civil de Las Palmas, participándole la anómala práctica de
diversiones en la Parroquia de Santa María de Guía, autorizadas por el
Ayuntamiento, durante la santa Cuaresma, que en nada favorecen a las buenas
costumbres de un pueblo eminentemente católico, suplicándole hiciese valer
su superior autoridad para que esas diversiones, con aires paganos, no
hiriesen los hondos sentimientos cristianos a los fieles de aquella
Parroquia durante dicho santo tiempo, por lo menos.

        La
resultante de este oficio fue fulminante, según pude enterarme más tarde,
puesto que el Sr. Alcalde de Guía recibió una comunicación del Sr.
Gobernador prohibiéndole autorizar bailes durante la Cuaresma, y menos en un
local que, por sus características arquitectónicas, fue templo en el que se
celebraba el culto divino, en tiempos pasados.

        Yo
creí sinceramente, cumplir con mi deber participando al Sr. Obispo esta
ofensas a la moral cristiana y esta profanación al templo penitencial de la
Santa Iglesia, y, puedo decir, que me olvidé, en absoluto, de esta
comunicación, por lo que no me había enterado de la resultante de la misma,
hasta que, un cierto día, sanamente, sin prevención ni malicia alguna, me
dirigí al ayuntamiento de esta ciudad de Guía para saludar y ofrecer mis
modestos servicios personales y parroquiales al señor Alcalde, a la razón,
D. Juan García Mateo, y al Secretario del mismo que era D. Prudencio Estévez
Galván, con motivo de haberme hecho cargo, como Cura, de la Parroquia de
Santa María de Guía y de San Pedro Apóstol de la Atalaya y de San Francisco
de Asís de Tres Palmas. Fui recibido muy cortés y atentamente por los
mismos, y después de cambiar impresiones sobre varios temas, el Secretario,
con una sutileza gatuna, insinuó un plan de relaciones entre la Iglesia y
las Autoridades locales para la mejor convivencia entre ambos, procurando
proceder, teniendo "un ten con ten", en "ciertos y concretos asuntos" para
la mejor comprensión y cordiales relaciones entre las dos entidades y el
pueblo, en general. Rápidamente, gracias a Dios, me di cuenta que pretendía
"echarme" un lazo, "una red" para "atraparme" y poder, así, "manipular" mi
acción pastoral en la Parroquia, frenando mi posible labor de intransigencia
con la inmoralidad, en toda su variada y diabólica gama, que pudiera
resultar de las diversiones que, por su índole mundana, conculcasen los
mandamientos de la Ley de Dios y los de la Santa Iglesia.

       
Ante tal "plan" caí en la cuenta, al instante, que era un "plan" trazado,
concebido, como consecuencia de mi oficio  al Sr. Obispo sobre los bailes de
"taifas" que se estaban celebrando en el pueblo los sábados y domingos de
Cuaresma, y, seguramente   de   alguna   disposición  u  orden,  recibida 
del Sr. Gobernador Civil sobre los mismos. Entonces reaccioné enérgicamente
y, con toda cortesía, les dije:

-
"señores,  yo  he  venido  como  Cura  de  esta Parroquia
de Santa María  de  Guía,  nombrado  y  enviado  por  mi  superior, el Sr.
Obispo, no "pedido ni traído" por nadie, para atender, religiosa y
pastoralmente, a sus fieles hijos y velar por la moralidad cristiana, de sus
costumbres y diversiones. Y si yo por corregir las inmoralidades, y llamar
la atención sobre las diversiones pecaminosa, etc., tuviese que salir de
esta parroquia, sería para mi una victoria, y, con santo orgullo, por los
pueblos a los que fuese destinado, iría tremolando la bandera de mi triunfo
en la que se leyera: por corregir las inmoralidades y por procurar que las
diversiones no fuesen escandalosas, salí, o me echaron de Guía.


         
Ellos
al ver mi actitud de firma decisión en cumplir con mi deber como Cura de
esta Parroquia, sin dejarme "sobornar" por "diplomáticas palabras", ni
intimidar por nada, ni por nadie, callaron respetuosamente, y después de
algunos comentarios sobre diversos asuntos, sin la menor trascendencia, con
toda amabilidad y cortesía, y mutuamente deseándonos las mejores venturas,
nos despedimos; y nuestras relaciones, en adelante, fueron siempre muy
cordiales, sin que me molestasen en lo más mínimo. Bien es verdad que la
situación política y social, en aquellos tiempos, en España, favorecía
grandemente, las buenas relaciones entre la Iglesia y las autoridades
civiles; pero, por lo tanto esta actitud mía, en mis primeros momentos en
Guía, resultó para mi labor parroquial y social, de un efecto decisivo y
eficaz durante los treinta y nueve años en que la regenté con plena libertad
en mi acción pastoral en todos los niveles y también porque no me dejé
"subyugar" por un sutil "reto caciquil", de ambos sexos, que todavía
pervivían en la culta e hidalga Ciudad de Guía de Gran Canaria...


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*NOTA.- Texto extraído
de las
MEMORIAS DE DON BRUNO
QUINTANA QUINTANA, párroco que fue de Guía entre 1942 y 1982.

 

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 12/11/2009.


Personajes populares 26

PERSONAJES POPULARES DE GUÍA (26)


Alcalde Juan García Mateos

Por Juan Dávila-García


Por lo que significó para Guía en su etapa de eminente Alcalde, a
principios de los cincuenta del siglo XX,  hoy quiero recordar a Juan
García Mateos, con todos mis respetos y consideración. Juan García Mateos ha sido,
sin lugar, a dudas el mejor Alcalde que ha tenido nuestro querido pueblo en
los últimos años; su fama y categoría como tal rebasaron los limites
provinciales y regionales, y sus méritos fueron reconocidos a nivel
nacional. Obtuvo del Gobierno de Madrid grandes beneficios para Guía, que
han quedado patente y demostrados en la historia del municipio guiense.


Además de Alcalde, era Consejero de Cabildo -cuando lo presidía Matías
Vega Guerra-, Consejero también provincial del Movimiento, y en esas
instituciones tuvo cargos de gran relevancia.



Juan García Mateos en 1951

 

Como máximo responsable del consistorio guiense dotó  a todos los
pagos del municipio de fluido eléctrico y agua, consiguiendo una gran
mejora vial en las comunicaciones entre el casco y el resto de los
barrios; casi el total de las carreteras construidas durante su mandato
enlazaran con las principales vías que recorrían el resto de la isla.
Potenció la beneficencia y las ayudas económicas a los más desvalidos.

Cuando el Ministerio del Trabajo creó los Institutos Laborales,
aproximadamente en el año 1949, se desplazó a Madrid y después de mucho
luchar y bregar con las autoridades del citado departamento consiguió para
Guía uno de los dos que le fueron asignados a Canarias, el otro le fue
concedido al Puerto de la Cruz. Esto ocurrió en el año 1950, año en el que ambos
empezaron a funcionar. El ubicado en la municipalidad guiense adoptó la
especialidad Agraria, mientras que el que se inauguro posteriormente en
Telde optó por la Técnica y la Mecánica. El de Guía siguió funcionando
reconvertido en Instituto de Bachillerato, el segundo de la isla, hoy
Instituto de Enseñanza Secundaria.

Los vecinos de Anzo y la Montaña de Guía le deben mucho a Juan García
Mateos,
ya que fue quien promovió la ejecución y puesta en funcionamiento del
puente de dos ojos existente en el barranco, que unió a estos pagos con el
casco del municipio. Antes de instalarse el mencionado puente, los
moradores de los barrios citados, cuando llovía -y en aquellos tiempos lo
hacia con bastante virulencia-, para poder pasar lo hacían metiéndose en
la acequia que atravesaba el barranco, que podía tener una anchura de 70 u
80 cm, y su distancia hasta el suelo de no menos de 4 metros, que venia
muy cargada de agua -con el consiguiente peligro de ser arrastrados-. Este
trasvase de la gente de un lado a otro solía ocurrir casi siempre de
noche, después de una verbena, o en plenas fiestas, lo que hacía todavía
más peligroso el traslado. Juan García Mateos les palió tal inconveniente,
haciéndoles el puente, que fue inaugurado un 18 de julio, posiblemente en
los finales de los años 40 o principios de los 50, por el Gobernador Civil
y el Presidente del Cabildo  José García Hernández y Matías Vega
Guerra, respectivamente.


Los primeros comicios de los que yo tengo conocimiento, se celebraron en
Guía en el primer quinquenio del año 1940; a los mismos concurrieron, por
un lado, Juan García Mateos, como líder de una candidatura donde estaban
integrados algunos miembros de la sociedad guiense, tales como Antonio
Sueiro de la Fuente, conocido por "el Gallego", Luís Pérez -el abuelo de
Pacheco-, Luisito Padrón, Crispiniano Rivero, Dominguito Almeida y otros,
y la otra, la lideraban los hijos del insigne médico don Salustiano Estévez
-Prudencio, Fortunato, Tomas y Mario- y algún que otro ciudadano de
profesión abogado. Las votaciones tuvieron lugar un domingo, llevándose a
cabo en todo el territorio municipal desde el Barranco del Pinar hasta San
Felipe. Ni que decir tiene que la campaña electoral fue de los mas cruenta
-en el buen sentido de la palabra-. Juan García Mateos fue sometido a críticas, más de orden personal que político.


Celebrado el escrutinio, el triunfo fue para la candidatura de Juan
García Mateos con abrumadora mayoría. Recuerdo que esa noche del domingo de referencia
el jolgorio en Guía fue muy sonado, la gente se arremolinó en la Plaza y
en los alrededores, y la emisora la Voz del Norte de Antonio Aguiar,
conocido como Antonio "Meina", no dejó de funcionar en toda la




Juan G. Mateos, a mediados de los 40

 

noche y
parte de la madrugada. Se había hecho justicia: el pueblo guiense quería a
Juan García Mateos como Alcalde y sin lugar a dudas salió triunfante.

Recuerdo que un taxista
de Guía, conocido por Sinforiano, al cual sus compañeros de parada -entre
estos a los que más les gustaba el cachondeo eran Antonio Mendoza, Juan
Perera y Manuel Padrón al cual le decían el Empenado-, le llamaban el
peninsular de la Aldea, por su forma "apeninsulada" de expresarse sin
haber estado en la península, -posiblemente en la guerra, pero nada más-,
subiendo por la calle Luján Pérez, hoy precisamente de "Médico Estévez", con su taxi, un Willys de la época,
el sábado antes de las elecciones, llevando en su interior algunos
candidatos oponentes a Juan García Mateos, haciendo la maniobra pertinente para
atropellarlo adrede, mató un gato de mi propiedad, al cual le tenía un
gran cariño, manifestando la gracia que había hecho a voz en grito,
diciendo "hemos matado al gato". Como comprenderán, iba con segundas, era un
execrable adulón. Mi padre, que estaba en su barbería, al verme llorando
me pregunto si me pasaba algo, le conté lo ocurrido y dejando al cliente que
estaba atendiendo se fue a la parada de taxis y cogiendo al tal Sinforiano
cogió
por la solapa le dijo de todo menos bonito e incluso le soltó algún que
otro mamporro. Decir al respecto que mi padre siempre fue un gran amigo de Juan
García Mateos, lo eran desde niños.

Este entrañable personaje guiense fue un defensor a ultranza de todo lo
relacionado con nuestro pueblo, y en su labor como primer edil desarrolló
un trabajo encomiable, aunque criticado -por sus enemigos de siempre, que
precisamente no era el pueblo llano-, pero supo capear el temporal
y comportarse de una manera impecable.

Siendo Alcalde, tuvo lugar la celebración de las Fiestas de la Virgen
del año 1950, posiblemente la más brillante de cuantas se hayan celebrado
con anterioridad y posterioridad -al menos desde mi punto de vista-, en
nuestro venerado pueblo. Precisamente, de esas Fiestas de 1950 existe una
película filmada por su cuñado, don
Luis Cortí, que se ha
conservado gracias al malogrado Paco Rivero; esta película se proyectó en
público en las Fiestas de 2001, en el antiguo Cine Hespérides, hoy Teatro
Municipal (en obras). Este testimonio gráfico corrobora cuanto hemos
expuesto.

Juan García Mateos se merece la consideración y el reconocimiento de todos los
guienses, por la trascendencia de su labor como Alcalde y el ecuánime comportamiento como persona
.

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Juan Dávila-García

jocdavila@yahoo.es

Agosto 2006.

 MAS
INFORMACIÓN

- Ir a la Sección de Juan García Mateos

 
 

 

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 31/10/2006.


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