Pedro González-Sosa evoca a los párrocos don José Martín Morales y don Bruno Quintana Quintana +

6 de marzo de 2007 Documentación

 


Evocando la labor de dos párrocos : José Martín Morales y Bruno
Quintana Quintana

Pedro González-Sosa

Para el domingo 22 de octubre próximo se
anuncia la celebración de un entrañable acto cultural-religioso en Guía de
Gran Canaria, consistente en el depósito definitivo en el templo guiense
de los restos mortales de dos de los más destacados párrocos que ha tenido
aquella iglesia y cuyas labores pastorales totalizaron en el pasado siglo
XX nada menos que 62 años de los cien que forman la centuria: José Martín
Morales, que estuvo a cargo de la parroquia 23 años y Bruno Quintana
Quintana que fue rector de dicho templo nada menos que 39, convirtiéndose
en el tercero en toda la historia parroquial en el tiempo de permanencia,
después de Baltasar José Rodríguez Déniz y Quintana que lo fue durante 55
años y Constantino Acedo Peloz que estuvo 47.

El acto consistirá en el traslado, desde
el cementerio guiense de La Atalaya hasta una sepultura abierta
expresamente en el altar mayor de dicho templo, de los restos mortales de
tan celosos párrocos el segundo de los cuales dejó escritas sus memorias
en las que deseaba expresamente ser enterrado delante de la imagen de la
Patrona la Virgen de Guía por el gran amor que sentía por dicha advocación
mariana y a la que sirvió durante casi cincuenta años. El acto ha sido
organizado la Asociación Cultural y Patrimonio Histórico "Párroco Bruno
Quintana Quintana",

Don José Martín Morales nacido en la
localidad majorera de La Antigua en 1877 estudio de niño y joven en los
claretianos de Las Palmas de donde pasó al Seminario para seguir la
carrera eclesiástica. Fue ordenado en 1901 y al año siguiente nombrado
capellán del Asilo de Ancianos en la calle Pérez Galdós donde estuvo once
años. Por Real Orden de Alfonso XII fue nombrado su predicador y al año
siguiente recibió el título de doctor en Teología.

El 28 de diciembre de 1912 el obispo
Adolfo Pérez Muñoz le nombra cura ecónomo de la Parroquia de Guía cargo
del que se posesionó el primero enero del siguiente año de 1913 y ese
mismo día ofició las honras fúnebres y el entierro de Ramón de Aguilar de
Páez, fallecido el día anterior a la edad de 79 años. Permaneció como
ecónomo hasta que, mediante oposición, obtuvo el cargo en propiedad el año
1918.

El carácter afable y bonachón de don
José Martín Morales le hizo granjear desde su llegada el respeto y el
cariño de sus feligreses, dedicando a su labor pastoral toda la atención y
tiempo que precisaba aquella. Dotó a la iglesia de nuevas campanas que se
inauguraron en agosto de 1913; hizo colocar las bellas vidrieras de color,
destacando las que reproducen las imágenes de la Virgen de las Mercedes y
de la Virgen de Guía. Decoró el techo de la nave central con pinturas que
realizó el artista italiano Reinaldi y dotó al templo de los bancos que
tiene en la actualidad. Durante sus 23 años al frente de la iglesia
guiense tuvo dos coadjutores: Enrique Báez, que luego le sustituiría y
Bernardo Domínguez que, según nos decía, nunca pudo olvidar a este
compañero en el sacerdocio por las grandes virtudes que tenía. A sus
gestiones se debió la consagración del templo que ofició el obispo Angel
Marquina el 15 de agosto de 1920. Además hizo colocar en 1934 un motor
para el alumbrado autónomo del templo, instalación que le costó la muerte
pues fue denunciado por un vecino colindante con la casa parroquial, y el
disgusto afectó a su padecimiento de azúcar cuyos trastornos no pudo
superar.

Cuando acariciaba mayores ilusiones en
provecho de su parroquia le sorprendió la muerte en la tarde del Jueves
Santo de 1935 siendo sepultado en la tarde del siguiente día, Viernes
Santo, suspendiéndose las procesiones y acompañados sus restos hasta la
sepultura en La Atalaya por todo el vecindario.

* * *

Don Bruno Quintana Quintana, nacido en
Santa Lucía de Tirajana, una vez que concluyó sus estudios en el seminario
diocesano fue nombrado en 1940 párroco de Santa Teresita de Las Palmas en
la entonces conocida como "zona de los Arenales", y el 12 de marzo de 1943
el obispo Pildain lo designó cura ecónomo de la iglesia de Guía de donde
acababa de ser trasladado el anterior párroco don Enrique Báez y hasta su
llegada estaba al frente de la iglesia el coadjutor don José Rodríguez y
Rodríguez. Debemos recordar asimismo que su hermano también sacerdote don
Fernando fue desde 1944 hasta su fallecimiento, creemos que en la década
de los 90, capellán del Hospital de San Roque a donde llegó en aquel
tiempo para recuperar su fallida salud y también profesor del "Colegio
Santa María" y posterior Instituto.

Resulta difícil resumir la intensa y
extensa labor que don Bruno realizó durante 39 años regentando la
parroquia de Guía, pero se intentará sintetizar las obras más importantes
que realizó. Nada mas llegar hizo limpiar los tachones de metal dorados
que tienen las puertas centrales del frontis que estaban pintados, así
como descubrir los artesonados de las capillas situadas en el inicio de
las naves laterales, entonces conocidas como las de Las Mercedes y del
Carmen. A él se debe el tallado que hizo el escultor Pepe de Armas del
cristo Yacente bendecido en 1946 y que sufragó doña Eusebia de Armas.
Durante su mandato la propia doña Eusebia construyó el colegio del que se
hicieron cargo los salesianos realizando una gran labor docente, pero que
tuvieron que abandonar obligados por la discordia entre el Obispado y la
Comunidad.

En 1955 la Virgen de Guía estrenó el
suntuoso trono de plata que fue una realidad merced a las gestiones que
don Bruno hizo acerca del donante, don José Sansó Henríquez. Pero tal vez
la obra más importante de su gestión pastoral fue el adecentamiento y
construcción del nuevo camarín de la Virgen y Museo Parroquial, en el que
colaboraron no solo maestros y aficionados artesanales sino otras personas
que formaron una comisión a tal efecto y que fue inaugurado en mayo de
9172, acto que se vio realzado con la presencia del cardenal-arzobispo de
Sevilla Bueno Monreal y al que asistió, igualmente, el obispo Pildain.

Fue ingente la labor de don Bruno como
regidor de la parroquia de Guía, y aunque no se puede sintetizar su
magnifica obra pastoral y material debemos recordar que a él se le debe,
entre otras cosas: la construcción de las ermitas en el Barrio de Anzofé y
Las Tres Palmas; el cambio del topónimo del barrio conocido como "El
Gallinero" por el de San Blas; el nombramiento de la Virgen-Patrona como
Alcaldesa Mayor; su gestión para la adquisición de dalmáticas y un nuevo
manto para la Virgen y, como colofón, fue también pregonero de las Fiestas
de Guía en 1982, año en que, precisamente, cesó como párroco después de 39
años al frente de la dicha iglesia.

En síntesis: los restos mortales de
estos dos grandes párrocos que tuvo Guía en el siglo XX descansaran a
partir del 22 de octubre próximo en el altar mayor de dicho templo mariano
bajo la mirada maternal de la imagen a la que amaron e hicieron amar a sus
fieles y a cuyo templo, durante sus respectivos mandatos, dedicaron todo
su saber, entender y entusiasmo para "cuidar de sus ovejas" y dotarlo de
bienes materiales que enriquecieron su interior.

Octubre de 2006

* Pedro González-Sosa es Cronista Oficial de Guía

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NOTA: REMITIDO POR EL AUTOR

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 06/03/2007.


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