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22 de julio de 2006 Documentación

NÉSTOR ÁLAMO, LA CANCIÓN CANARIA

Por José ORIVE

El próximo 27 de febrero se cumplirá el centenario del
nacimiento de Néstor Álamo Hernández (1906-1994), a quien se debe, en pleno
siglo XX, la aparición de una canción canaria de nuevo cuño, arraigada al
sentir popular. Y su gran mérito fue que lo consiguió desde el autodidactismo,
por su tremenda intuición creativa, al igual que en otros terrenos donde dejó
huella y con quien las islas mantienen una profunda deuda de agradecimiento. A
él se debe, entre otras cosas, la catalogación de los archivos de la
Inquisición en su etapa en el Museo Canario a finales de los años 20, así como
varios trabajos de investigación de índole histórica, y la puesta en marcha,
en los años 50, del proyecto de la Casa de Colón en Las Palmas, así como del
semanario informativo La Voz del Norte en su ciudad natal. Fue un hombre que
se entregó en cuerpo y alma a la isla de Gran Canaria, de la que fue cronista
oficial, y a quien los romeros que peregrinan anualmente a Teror, deben que
impulsara con música y bailes hace medio siglo un acto festivo tan singular
como la ofrenda del Pino. Lo hizo a partir de 1952 para renovar unas fiestas
que perdían fuelle a nivel popular y para las que compuso Ay Teror, que
lindo eres
, Caminito de Teror o P´al Pino. Entre otras
cosas, también dio a conocer la obra de la poetisa popular Agustina González
Romero "La Perejila" e incursionó el teatro con sus ensayos El demonio y la
Virgen
(1934) y Lola Guerra.

Néstor Álamo nació en Guía en un ámbito familiar
vinculado al negocio agrícola. Con catorce años tuvo la oportunidad de viajar
a Cuba acompañando a una tía suya que se había casado por poderes y contactó
con otro ambiente, vitalista y farandulero que le hizo mella en su actividad
posterior, especialmente la artística. Fueron apenas un par de años, pues su
padre lo reclamó para atender el negocio, aunque Néstor, esquivo, lo que hizo
fue trasladarse a Las Palmas a estudiar donde se relacionó con la Escuela
Luján Pérez. Por los años 30, la capital grancanaria despertaba de su letargo
cultural gracias a la aparición de la Sociedad de Amigos del Arte, núcleo que
promovía diversas actividades. Por medio de ella, y la visita de La
Argentinita de paso a América, entró Néstor Álamo en contacto con el trabajo
efectuado en España por Lorca con el cancionero popular. A partir de ahí puede
decirse que vislumbró una vía factible para sus ideas de regenerar la música
canaria. En esos años se cantaban isas, folías y malagueñas, junto a un amplio
repertorio sudamericano. Néstor decide hacer un nuevo tipo de canción, que
fuera popular pero sin caer en lo vulgar y monótono. Así salieron sus primeros
temas –Jacarandá, Santo Domingo y La Peregrina– partiendo
de la música tradicional de las islas. De esa época es Sombra del Nublo
(1936), aunque la idea rondara en su cabeza años antes tras quedarse extasiado
con la visión de dicho monolito proyectado sobre un mar de nubes durante una
excursión. Aquella impresión y las ideas que el Roque Nublo inspiraba a Fray
Lesco, culminaron la canción que se ha convertido en una especie de himno de
la isla. Dicha canción, armonizada por el violinista Agustín Conchs, alcanzó
notoria popularidad nada más interpretarla Josefina de la Torre en la Fiesta
Pascual organizada por su hermano en el Teatro Pérez Galdós. Inicialmente la
canción la firmó con el seudónimo de Fulken, lo que hizo despertar alguna
opinión de duda respecto a su paternidad. Néstor contaba que el no firmar con
su nombre era práctica habitual en la época, ya que él componía para un grupo
de amigos entre quienes se encontraba Paquita Mesa. Luego, al obtener
popularidad sus canciones, empezó a firmar ya con su nombre. Para varios de
sus estrenos contó con las voces de María Mérida, y en especial la de Mary
Sánchez, cuya voz ha estado vinculada mucho tiempo a sus canciones. Escribió
una treintena, la mayoría en la memoria colectiva de sus paisanos (Maspalomas
y tu
, Isla mía, Tamadaba -una de sus preferencias, aunque
también llegó a confesar su predilección por una titulada Balada de las
viejas putas de La Habana
, que a punto estuvo de interpretar Maria Dolores
Pradera-, El Zagalejo, Andrés repásate el motor, El Cuervo,
Mis bueyes, Balada de Sabanda, Noches de Arguineguín,
El Cambullonero
, Adiós Canarias querida, Cabra loca…)
interpretadas por numerosos cantantes y formaciones y presentes en cualquier
romería. También escribió una rapsodia sinfónica, orquestada por el maestro
Gabriel Rodó, Tiempo de Gran Canaria, convertida en ballet por Gelu
Barbu. A poco de su muerte, Mestisay estrenó un espectáculo de multitudinario
éxito dedicado a su figura con el título de Querido Néstor. Néstor
Álamo, hombre inquieto, independiente, visceral en defensa de su isla y de lo
canario en general –en sus últimos años mantuvo una huelga para que el
Ayuntamiento no talara unas palmeras en la plazuela- , que incluso se edificó
su propio mausoleo para dejar plasmado un elocuente epitafio, seguirá con sus
canciones en el recuerdo de su pueblo.

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NOTA.- Artículo remitido por el autor y publicado en CANARIAS7 el 16 de
febrero de 2006.

 

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 22/07/2006.


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