Inicio arrow Prosa arrow Reflexiones arrow Cuchillos canarios. Por Nicolás Guerra Aguiar Ciudad de Guía, 18 de noviembre de 2017

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miércoles, 06 de diciembre de 2006
Cuchillos canarios

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Por Nicolás Guerra Aguiar

Que un riguroso planteamiento sobre el origen y denominación del cuchillo canario actual me haya obligado a reflexionar detenidamente y, al menos, a poner en duda su ascendencia inglesa resulta, como poco, harto interesante para quien siente la curiosidad de conocer lo relacionado con su historia y con la lengua. En efecto: desde hace mucho tiempo he apoyado la teoría de una procedencia británica que, en resumen, relaciona el anglicismo "knife" (cuchillo de labranza introducido en Canarias por los ingleses) con el que aquí se utiliza, naife.

O lo que es lo mismo, los canarios adoptaron la pronunciación extranjera del vocablo lo mismo que pasó, por ejemplo, con la palabra "kake" (nuestro queque). Por analogía, supuse, nos encontramos en la misma situación de adaptaciones fonéticas. Pero, en este momento, ya no estoy tan seguro de que el término se refiera a lo que, en rigor, llamamos cuchillo canario, o lo que es lo mismo, ¿es el naife el cuchillo canario tal como lo conocemos hoy?

Hace unas semanas, Infonortedigital y arretranco.com (dos periódicos digitales de mi pueblo, Gáldar), me remitieron a una página en la que se hablaba de ellos. Llevado por la curiosidad, descubro que no sólo hay muy interesantes fotografías de algunos mangos (colección particular del autor), sino que -y es lo que tanto agradezco dado mi desconocimiento del tema- se completa con una rigurosa información, seria, documentada y basada en fuentes bibliográficas que van desde los estudios lingüísticos (Corominas, mi admirado profesor Morera) o literarios (citas de autores canarios que hablan en su obra sobre el cuchillo) hasta los que se refieren a usos y costumbres de canarios (Grau-Bassas, Pérez Cruz, Lobo Cabrera). Se completa con bibliografía sobre cuchillería, armas blancas, navajas, etc. (Martínez del Peral y otros).

Tras la amplísima información sobre el particular, le escribí a su autor (don Alejandro Moreno y Marrero), felicitándolo por su trabajo y por haberlo dado a conocer. Supuse, obviamente, que se trataba de algún señor ya maduro y del interior de alguna isla. Grande -y satisfactoria- fue mi sorpresa: Alejandro Moreno es un joven universitario de veinte pocos años y, además, paisano cebollero, de La Montaña. Pronto estuve en su casa (acompañado de mi mujer) y, de verdad, nos quedamos admirados no sólo por el exquisito mimo con que cuida y atiende las casi setenta bellísimas piezas de distintos tamaños sino porque conoce, al detalle, la historia de cada una (algunas, de doscientos años), la escuela del cuchillero del que procede cada unidad, los elementos usados para su confección, las características de las incrustaciones (es capaz de localizar al autor por las mismas)...

Cuando, cuchillo en mano, empezó a explicamos su teoría de la procedencia morisco-cristiana (Toledo y Albacete, fundamentalmente), me detuve en sus argumentos técnicos y recordé que, en efecto, los moriscos (musulmanes que se quedaron en tierras peninsulares tras las conquistas de los cristianos) habían sido excelentes artesanos y dominaban el labrado y tratamiento de los metales. Sin duda alguna, a pesar de las diferencias en la estructura externa (lo que le hace suponer que hubo adaptación a las necesidades del canario), la minuciosidad en la ornamentación retrotrae a la actividad artística morisca, recreadora de mínimos elementos decorativos que, en conjunto, crean armónica belleza y matemática conjunción. No se trata, en efecto, de la desordenada acumulación de simples elementos embellecedores, colocados al azar o en desorden. No: muy al contrario, la rigurosa simetría y adecuada proporción de las partes crean, en la sencillez de su relación, serena hermosura, relajante impacto visual que traduce, incluso, una manera de sentir la vida tal como la define la filosofía árabe.

Y todo eso, y mucho más, aprendí en la visita que le hice a mi paisano. Por eso apunté más arriba que mantengo la procedencia fonética del término relacionado, estrictamente, con un cuchillo canario: no pongo en duda la identificación "knife" / naife, pero sí tengo ya mis reservas sobre si a lo que en Canarias llamamos como tal (naife) se refiere escrupulosamente al cuchillo canario que hoy se maneja. Puede ser -y entro ya en la pura especulación- que, en efecto, hubiera algún tipo de cuchillo en Canarias (naife) parecido al que introdujeron los ingleses. Pero que el actual, el que hoy se define como tal, parece mucho más próximo a los confeccionados por los mozárabes es algo de lo que no tengo la menor duda. Conclusión a la que he llegado, por supuesto, después de las explicaciones de Alejandro Moreno.

La página que Alejandro tiene en Internet con su tío don Norberto Marrero (médico, profesor en la facultad de Medicina de la Universidad de La Laguna) ha recibido en poco tiempo cinco mil visitas, lo cual traduce no sólo el gran interés de nuestros paisanos por lo que a sus tradiciones se refiere, sino, y sobre todo, la seriedad investigadora que ofrece a los interesados porque no se basa en especulaciones gratuitas, sino en el exhaustivo rigor que ha de marcar las investigaciones.

Alegra, en fin, saber que nuestros jóvenes se interesan por elementos definidores de nuestra cultura, de nuestro acervo histórico. Y satisface más, si cabe, tenerlos como paisanos cebolleros. Al menos, a mí.

NOTA: Este artículo ha sido publicado en el periódico La Provincia el jueves 15 de Septiembre de 2005.



Modificado el ( domingo, 04 de noviembre de 2007 )
 
 
 



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