Datos para una historia de Guía
EL COLEGIO DE LA INMACULADA
Fue fundado en 1925 por Dolores de Sosa Suárez como centro laico
En 1938 se hizo cargo las Dominicas, en cuya primera congregación estaba su
hermana Luisa
Pedro González-Sosa
(Cronista Oficial)
A Dolores Sosa Suárez –Lolita Sosa, como con todo respeto
y cariño se la conoció en Guía de Gran Canaria hasta su fallecimiento en
1949–, a su inestimable generosidad y piadosa iniciativa, debe la ciudad
norteña poder contar, todavía hoy, al menos con el edificio de un colegio de
enseñanza que ha sido, –aunque ya no lo sea– toda una institución en la
localidad: el conocido y llamado "Colegio de la Inmaculada", que si bien a
partir de 1938 inició una nueva andadura al hacerse cargo de su enseñanza y
regencia las monjas Dominicas de la Sagrada Familia, en la actualidad, aunque
la muy mermada congregación religiosa persista, tiene otra orientación, y se
ignora cual va a ser el futuro de este edificio.Mujer soltera, de arraigados sentimientos y convicciones
religiosas, Dolores de Sosa tuvo siempre en mente la idea de dotar a la
localidad de un centro docente comprometiéndose a que corriera a su cargo
todos los gastos que ocasionara.. De niños la conocimos sobre todo cuando por
las mañanas eran los tiempos en que las misas se oficiaban a esta hora y por
las tardes bajaba desde su casa en la calle del Agua, frente al colegio
publico, a la iglesia para participar en los actos parroquiales. Mujer
callada, sencilla, educada al máximo, nunca pregonó las muchas obras de
caridad que realizaba y cuyos desprendimientos alcanzaba, incluso, a la
dotación de obras y enseres en su parroquia, como fiel devota que fue de la
Patrona, la Virgen de Guía.En este contexto, a principios de 1920 fue madurando la
idea de crear o fundar un colegio de enseñanza. Pero sería en 1925 cuando se
decidió a ceder una casa de su propiedad de dos plantas en la calle Marqués
del Muni, antiguamente conocida como "de la Cruz", para hacer realidad su
sueño. Cedió no solo el edificio, sino que lo dotó de los muebles y adecuación
de las dependencias para que el colegio pudiera realizar su cometido.Efectivamente, el colegio primigenio empezó a funcionar
como simple centro docente en 1925, dirigido desde esa fecha hasta 1938 por su
amiga la maestra nacional María Jesús Ramírez. Porque como quiso siempre que
el colegio estuviera regido por una congregación religiosa, el 1 de octubre
del citado 1938 se produjo la inauguración del nuevo curso, ahora regentado
por las Dominicas de la Sarga Familia, congregación fundada por el obispo
Padre Cueto y que ya tenía centros no solo en Gran canaria sino en otras
islas. Las sencillas crónicas periodísticas de la época recogen, sin alharacas
pero de forma puntual, la llegada de las monjas a cuyo acontecimiento no faltó
la reconfortable presencia del obispo Antonio Pildain, quien tras la bendición
de las instalaciones dio la bienvenida a la nueva Comunidad religiosa. La
primera comunidad de dominicas de la enseñanza se hizo cargo del colegio en
1938 estaba formada por las madres Rosario del Santísimo Sacramento, Luisa
María de la Santísima Trinidad, hermana de la fundadora, Corazón del Niño
Jesús y Ascensión del Señor.A partir de 1938 y durante los trece años siguientes las
dominicas realizaron su labor educadora y de formación de los niños y jóvenes
del pueblo. Mas, como las dependencias se habían quedado pequeñas y la
comunidad aumentado, fue necesario hacer reformas que duraron desde 1951 hasta
1953. Reformas que alcanzaron en la época a una parte del colegio y su
capilla, el salón de actos y terrazas que le dieron al edificio mayor fondo y
aumentó de forma considerable su volumen. El 5 de octubre de 1954 regresan las
dominicas a Guía y en ese curso se reabren las aulas. La Comunidad estaba
formada por las madres Margarita Chacón de la Inmaculada, Josefa Socorro de
Santa Catalina, María Candelaria Pérez del Santísimo Sacramento. Presentación
de María Biurrúm, Purificación Ortega y María Rafaela del Niño Jesús.Desde la época de la fundación y hasta 1949 en que se
produce su fallecimiento, Lolita Sosa nunca descuidó los mimos y atenciones,
además de contribuciones económicas para con "su" colegio. Incluso en sus
frecuentes ausencias de Guía cuando era reclamada desde Cuba por su tío el
otro gran e inolvidable patriota Luis Suárez Galván para tratar asuntos
relacionados con intereses económicos. A propósito, el primer donativo que se
recibió en Guía en el año 1955 para contribuir a los gastos de construcción
del nuevo camarín de la Virgen a instancia del párroco Bruno Quintana Quintana
fue del hermano de la fundadora del Colegio Eugenio Sosa Suárez que envió
desde la Habana la cantidad de 8.200 pesetas de las de entonces. Los viajes
frecuentes a La Habana de Dolores de Sosa fueron como consecuencia, ya se ha
referido, de la estancia en la capital cubana con prósperos negocios de su tío
Luis Suárez Galván, aquel que sufragó los gastos para que las casas de Guía
tuvieran agua corriente, y de cuatro hermanos de sus hermanos. Porque del
matrimonio entre Julián de Sosa y Juana María Suárez Galván, sus padres,
nacieron, además de Lolita Sosa en 1871, Ana María (fallecida de niña o muy
joven), Aurora, Luis, Tomasa, que cuando ingresó como monja de las dominicas
se hizo llamar madre María Luisa, Eugenio y Teresa. Reclamados por sus tío
Luis Suárez Galván, se trasladaron muy jóvenes a Cuba Luis, Eugenio y Teresa
que fallecieron en aquellas tierras americanas. En Guía fallecerían la
fundadora del Colegio en 1949, Aurora y la madre María Luisa.De aquel colegio de las Dominicas fundado por Lolita Sosa
sólo queda en la actualidad su recuerdo, su nombre y ninguna monja. Y, por las
referencias que tenemos, a esta fundación y su edificio, puede ocurrirle,
desgraciadamente, lo mismo que al Colegio Salesiano fundado a costa de sus
propiedades por Eusebia de Armas quien en su testamento exigió que los niños
necesitados de la población tuvieran en aquel edificio y en aquellas aulas la
gratuidad para sus enseñanzas. Uno y otro no cumplen la función para el que
fueron creados y los beneficiarios de las respectivas fundaciones, Obispado y
Dominicas, han optado, al parecer, por desprenderse de las propiedades
poniéndolos a la venta en beneficio propio y no de la población.El colegio de las dominicas guiense está prácticamente,
igualmente como el de los Salesiano, cerrado. La comunidad dominica lo
alquiló, allá en la década de los 80 del pasado siglo, al ayuntamiento para
convertirlo en colegio publico mientras acababan las obras del "Miguel
Santiago", en Las Barreras. Una vez inaugurado éste, desde entonces solo queda
en pie el edificio, (que ha sido ofrecido en venta al ayuntamiento) y en el
recuerdo de las gentes de Guía la labor docente que realizó en muchas
generaciones durante una dilatada época. Y en ese mismo recuerdo, la memoria
de la gran y virtuosa dama que fue Dolores de Sosa Suárez, su fundadora.
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Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 22/07/2006.
