GUÍA DE GRAN CANARIA Y LA GUÍA DEL
PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO DE GRAN CANARIA: CRÓNICA DE UN DESENCUENTROPor
Sergio Aguiar Castellano y Javier Estévez Domínguez*Decía el filósofo y escritor francés Jean Paul Sartre que
incluso el pasado puede modificarse; los historiadores no paran de
demostrarlo. Esta introducción viene a colación por el paupérrimo y
lamentable capítulo escrito sobre el Conjunto Histórico de Guía de Gran
Canaria en la recientemente publicada por el Cabildo Guía del Patrimonio
Arquitectónico de Gran Canaria. El calificativo de lamentable no es gratuito
ni arbitrario. Es triste (y asombroso) que Doctores en Historia del Arte, con
tesis escritas sobre centros históricos y arquitectos que proyectan sus
conocimientos en nuestra universidad cometan en una publicación errores e
inexactitudes tan garrafales y vergonzosos, más propios de estudiantes de
bachiller que de la categoría intelectual y académica de la que presumen.El sentido de esta misiva no es otro que el de exponer a la luz pública, y
gracias a este medio, todos los deslices cometidos por el equipo redactor de
la Guía de Patrimonio Arquitectónico de Gran Canaria en el apartado dedicado a
Guía de Gran Canaria. No es agradable para nosotros someter a escarnio público
este trabajo, pero dado las grandes posibilidades de divulgación que presenta
la obra, hemos estimado oportuno publicar nosotros estas inexactitudes para
que valoren ustedes, lectores, la verdadera dimensión de estas atrocidades
cometidas para con nuestra historia y patrimonio.Hay una máxima para la investigación histórica (y para todas las ciencias, en
general y válida para la vida misma) que obliga en las pesquisas y su
posterior publicación a la referencia continua de las fuentes consultadas y a
la objetividad de los datos expuestos. Pues bien, este axioma científico
universal se lo pasa por el ignominioso arco del triunfo el equipo redactor.Hay graves errores de ubicación de nuestros bienes inmuebles. Por ejemplo, la
Casa de los Quintana la sitúan en el frente principal de la Plaza Grande,
cuando este bellísimo ejemplo de arquitectura señorial se encuentra fuera de
este recinto. Colocan bajo la advocación de San Francisco la ermita de Santa
Catalina de Siena (hoy Teatro Viejo), confundiendo advocación con la labor
educativa e instructiva que llevaron a cabo los franciscanos en el antiguo
hospicio (hoy Casa de la Cultura). Continúa este despropósito con la
nominación de inmuebles tan conocidos, con nombres que nadie conoce, como por
ejemplo la referida en la publicación como Casa de las Artesanías,
denominando así a la original ermita y vivienda de San Antonio. ¿De dónde
demonios sacaron tal designación?; ¿cómo se pueden cometer estos errores de
bulto por investigadores que se les supone tan grande prestigio?El paroxismo de esta desafortunada publicación se alcanza cuando se afirma
categóricamente que en el siglo XIX, en 1821 se crea el Partido
Judicial de Gáldar con demarcación en la mitad occidental de la isla.
Sinceramente, creemos que ya está bien de marear la perdiz. ¡Cuánto se ha
hablado y escrito sobre la ubicación primigenia del primer Partido Judicial
que tuvo la comarca! Y algunos, ciegos y sordos ante los hechos históricos
irrefutables, parecen no querer ni aprender ni asumirlos. Ahora mismo tenemos
ante nosotros, ¡oh casualidad!, una fotocopia compulsada procedente del Libro
de Registro de Órdenes del Archivo del Congreso de los Diputados en la que se
puede leer como el Real Decreto de 26 de marzo de 1821 donde se crean los
Partidos Judiciales de la provincia de Canarias, dice lo siguiente: …en
la isla de la Gran Canaria, la ciudad de Las Palmas, la ciudad de Telde en
cuyo partido quedan comprendidos los cortijos de Ginamar, las Goteras y Hoya
de Niebla y el pueblo de Guía, a cuyo Juzgado de 1ª instancia se agrega el
pueblo de Moya…. Quien quiera corroborar o leer esta Real Orden, se
encuentra a su disposición en la biblioteca pública de Santa María de Guía.
Entonces, ante este hecho incuestionable, ¿cómo es posible que afirmen
categóricamente en la publicación, y por dos veces y sin el menor atisbo de
dudas, que en 1821 se creó el Partido Judicial de Gáldar?. ¿Será Gáldar una
errata de Guía?, ¿será una confusión de fechas?, pues por muchos es sabido que
el Partido Judicial sólo estuvo en la entonces villa galdense de 1834 a 1843.
Estamos entonces, o bien ante un claro ejemplo de lo que no se debe de hacer
en la investigación histórica, esto es, afirmar categóricamente algo sin haber
consultado y cotejado las fuentes antes, o bien ante el empecinamiento de
alguien que no se atreve a aceptar hechos objetivos de la historia, algo que
entonces, es inasumible e inaceptable en este tipo de publicaciones. ¿Se
imaginan ustedes que aprovechando una publicación del Ministerio de Cultura,
alguien afirmara categóricamente algo así como que el 12 de octubre de 1492
Colón arribó a las costas de África?. En 1821 se creó el Partido Judicial de
Guía y sanseacabó. Dejemos de una vez a la perdiz en paz.Es evidente que nadie está libre en esta vida de decir estupideces. Lo malo,
es decirlas con énfasis, y lo peor, es aprovechar plataformas que generan
tanta expectación como esta tan esperada Guía de nuestro Patrimonio
Arquitectónico. No sabemos por qué pero se nos viene a la cabeza aquella
célebre frase que dijo una vez Albert Einstein: Hay dos cosas infinitas:
el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro.Todos somos conscientes de que en este tipo de publicaciones no se puede
narrar todo lo que se debería. Es por esto que se debe realizar un gran
esfuerzo para resumir e introducir al lector, en unas líneas, en aquellos
aspectos históricos que expliquen objetivamente las características del
patrimonio arquitectónico y urbanístico que a continuación se presentará. Bajo
esta premisa, ¿por qué introducir el episodio nada trascendente en la historia
de Guía, y menos aún para explicar su patrimonio arquitectónico, del
apresamiento del lusitano Diego da Silva y la posterior intervención del
guanarteme gracias a la cual fue conocido por "el Bueno"?. Es como si
nosotros, para explicar El Partenón nos refiriésemos al contubernio que
mantuvieron Cleopatra y Julio César. ¿Por qué mezclar churras con merinas? No
se menciona para nada la perfecta adaptación del nuevo asentamiento a la
adversa topografía previa, originando con ello un núcleo urbano bastante
singular. No se cita, por ejemplo, la coexistencia de una poderosa burguesía
agraria y militar (Guía fue sede de un Regimiento militar desde el siglo XVI
hasta el XX) que dejó un legado arquitectónico insólito y numeroso. Su
configuración como centro económico comarcal, en un principio, y
administrativo con posterioridad, influyó notablemente en su realidad
arquitectónica, en sus inmuebles, tipologías, ubicación, etcétera. Nada de
nada. ¿Por qué?, ¿por qué?. Silencio por respuesta.¿Sabían ustedes que en esta publicación nace un nueva denominación de quesos?.
Ahora, a nuestro rico patrimonio gastronómico, al Queso de Flor de Guía, hay
que añadir el denominado Queso de los Altos de Guía, que miren ustedes por
donde, tiene gran similitud con unos quesos producidos en un área
geográficamente cercana. Freud tenía tanta razón: nuestro díscolo
subconsciente no para de jugárnosla.Los abajo firmantes ya hemos contactado con el Departamento de Patrimonio
Histórico del Cabildo Insular en aras de corregir estos errores y con el fin
de que cuando salga una segunda edición de esta Guía, lo haga con rigor y
justicia histórica. No pedimos más. Con este escrito no buscamos alimentar un
viejo pleito comarcal, el cual no lo sentimos pero que tenemos serias dudas de
padecerlo. El norte debe superar estas desavenencias históricas. Se lo merece.La única duda razonable que nos queda es la de si estos errores de bulto se
producen también en otros municipios.28 de Enero de
2006*Sergio Aguiar Castellano es Licenciado en Filología Hispánica,
Especialista Universitario en Archivística y Archivero Bibliotecario de Santa
María de Guía.*Javier Estévez Domínguez es Licenciado en Geografía y Técnico de la
Agencia de Desarrollo Local
Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 26/05/2006.
