Condición humana, …» +

13 de enero de 2007 Documentación

 

Francis
Naranjo

La condición humana




Nathalie Hénon, Jean-François Rettig

Vemos unas herramientas quirúrgicas, vemos unas
pantallas, vemos unas fotografías, unas imágenes, nos quedamos en
silencio ante ellas; imágenes de nosotros mismos en directo o la imagen
de otro en diferido, en movimiento o congelado en el instante, "otro" en
silencio; vemos y sin embargo parece que no vemos verdaderamente nada, o
más bien no vemos nada directamente; siempre hay una parte que nos es
ausente, una parte que escapa a nuestra mirada y percepción, una parte
de la que nos desposee el otro, ese "otro" que percibe justamente lo que
se nos escapa: nuestra propia imagen.

Francis Naranjo ubica directamente su campo de
investigación al nivel analítico. Unas herramientas quirúrgicas, el
mobiliario de una habitación de hospital, las referencias clínicas,
médicas, funcionan como metáfora de un enfoque científico que, de entrada,
sitúan el campo de investigación al nivel analítico y colocan al
visitante-observador en la posición de un paciente. Entonces lo que actúa
es el dispositivo; y es nuestra mirada aquello que se ha de operar, sobre
lo que se trata de actuar.

Las herramientas quirúrgicas adquieren un significado
doble y paradójico. La de significar el análisis y la de señalar lo
analizado. La función de la herramienta señala su objeto, las herramientas
quirúrgicas vuelven a introducir una dimensión corporal ahí donde parecía
haber sido apartada.

Desde la primera sala de exposición, con la obra
"Custodia", se trata de un celador, a la vez guardaespaldas y celador de
exposición. Una imagen-receptáculo, la imagen de un cuerpo custodiando los
objetos-herramientas para la disección del cuerpo. Una imagen silenciosa,
una imagen que custodia en silencio.

Este celador vigila los objetos expuestos, impide tocar,
mover. Él es una imagen. Sólo está presente como imagen pues también está
ausente. Hay dos sillas vacías situadas frente a los objetos médicos
colocados en el suelo. De la vigilancia del celador quedan las fotografías,
huellas de su trabajo mudo. Él es una imagen y por ello señala algo más que
a él mismo, "cobra imagen", subraya la distancia entre dos niveles de
realidad inconexos en el tiempo, se convierte en metáfora de la mirada
ambivalente que a la vez prohíbe y preserva, una invitación a sentarnos en
su sitio vacante y hacer la labor de vigilancia o la de mirar.

* * * * * * * * * * *

Espacio del museo, espacio médico y espacio
penitenciario, tres lugares aparentemente distintos que tienen en común un
tipo de mirada necesaria; tres sistemas en circuito cerrado que examinan,
multiplican y amplifican lo que ocurre en su seno.

En el espacio del museo, la vigilancia estructura el
espacio y la relación con las obras, plantea una dicotomía entre visible y
tangible, una frontera lícita entre el acto de ver y el acto de tocar: están
vigiladas las obras y los que las miran. De ese modo, los celadores son los
interlocutores mudos de las obras, y nosotros mismos interiorizamos esta
frontera ambivalente en nuestra relación con las obras.

En el universo médico el ojo vigila, segmenta y el acto
quirúrgico supone descomponer el cuerpo, los tejidos orgánicos. El ojo es
condición y extensión de ese acto. Ambos entran en correlación directa y las
herramientas son las mediadoras de la relación entre ellos. Lo que se
observa está bajo control y así puede ser medido, analizado. Las cámaras,
los monitores, que advierten y previenen, son intermediarios de este ojo
médico marcado por la objetividad.

Finalmente, en el universo penitenciario las cámaras de
vigilancia multiplican la mirada del vigilante, omnipresencia y omnipotencia
del guarda. Las cámaras y los monitores ofrecen el espejismo de la
ubicuidad, le dan una forma moderna al proyecto panóptico que Michel
Foucault designaba como forma fundamental de los dispositivos de vigilancia.

El que vigila sabe que vigila, los vigilados ignoran si
están en el punto de mira actual de la vigilancia; nos encontramos pues ante
el ejercicio del poder mediante el control interiorizado y ante la
imposibilidad del intercambio. Michel Foucault define la vigilancia como
"función social compleja" que revela el cuerpo como una realidad biopolítica
y constituye a los individuos según su anuencia tácita a las normas difusas
que le imponen "formas de vida" y maneras de comportarse.

* * * * * * * * * * *

En la instalación "Obsesión", los cuatro cables de
alimentación yaciendo por el suelo están privados de su finalidad: alimentar
de energía y permitir que funcionen cuatro aparatos. Su desconexión cobra
significado como tal e instruye sobre una nueva distancia entre dos niveles
de representación: el de la percepción directa marcada por una ausencia y el
de la percepción intermediada, que da acceso a lo visible desprovisto de
realidad. El elemento fotográfico de la instalación muestra una pantalla de
control en la que vemos a un personaje girado hacia una mesa con unas
herramientas quirúrgicas, y tras ella se encuentran cuatro pantallas de
control en circuito cerrado.

Esta instalación, en estrecha relación con las otras dos
obras presentadas en este espacio: "Acto reflejo" y "Off", cuestiona de
forma asombrosa una aporía de la representación. Actualiza diferentes
instancias que actúan en la representación de lo visible. Una especie de
"máquina deseosa" desenchufada, máquina-para-ver aislada de su conjunto de
significado y utilidad, cuyo flujo cortado invade otro nivel de
representación y produce una imagen totalizadora e inaccesible.

Encender/apagar marcan el principio y el fin de la
cinta de video de "Acto reflejo", dejándole al visitante-observador
interpretar este "acto reflejo", abrir o cerrar el flujo de información y
de control. La persona bajo control, en este caso el artista auto
filmándose, abre y cierra ella misma este flujo. Lo que vemos en pantalla
no es la imagen directa de la cámara encendida/apagada, sino una imagen de
esta pantalla. Una representación encajada en sí-misma, la imagen de una
imagen análoga aislada entre dos subjetividades.

El dispositivo de la instalación "Off" nos ubica de
nuevo en la situación de pacientes. Cuatro alcobas separadas por un velo
blanco, como si de celdas de espera se tratase, con una fotografía colgada
en cada alcoba y en cada fotografía una vista de un mismo cuarto donde se
encuentran pantallas de control apagadas. El título "Off" resuena de forma
múltiple. En su laconismo, este título es sinónimo de cierre, de detención
de la circulación de los flujos. Al igual que ese tiempo de la espera, sin
utilidad propia, ese tiempo "desenchufado" del flujo de los intercambios.
Al igual que las pantallas apagadas. Mientras que "Obession" propone una
nueva imagen para suplir a las maquinas desenchufadas, aquí no se propone
ninguna imagen, abriendo así un espacio libre y paradójico de proyección y
síntesis.

Las pantallas están en posición off, y tan sólo hay
indicios. Ahora es el paciente-visitante el que ha de operar la síntesis. De
una obra a otra se multiplican las analogías formales y los deslizamientos
semánticos, desarrollando la exposición como un proceso de puesta en abismo
o un enorme fractal.

* * * * * * * * * * *

Circulamos entre dispositivos que articulan nuestro deseo
de ver con la omnipresencia de "otra" mirada que complete nuestra mirada. El
contraste entre el enfoque analítico distanciado y el dispositivo paranoico
del vigilante, subraya una reciprocidad que existe entre el modo de control
de la mirada intermediada y la manera en la que las identidades se mezclan.

Francis Naranjo realiza un análisis de la mirada del
paciente-visitante y de los procesos de identificación, en resonancia con
los mediadores contemporáneos de la mirada. La video vigilancia y las
tecnologías aferentes son medios de comunicación auto-reflexivos análogos al
control de la conciencia sobre uno mismo: medios de comunicación para el
control en lo que Deleuze califica de sociedad de control.

Fotografía, grabación de video, video en circuito
cerrado. La dinámica de representación de la realidad en cada uno de los
regímenes visuales a los que recurre Francis Naranjo, comunica cada uno de
los niveles de representación con los otros. Bajo el operar de la mirada los
niveles "se subjetivan", sus cuestionamientos se combinan, señalando en su
revés nuestra propia condición: un ser incompleto para sí mismo, marcado por
lo incompleto de la mirada, prisionero en la mirada ambigua de otro, entre
la alienación de una mirada superior y la posibilidad de alcanzar una
plenitud en la alteridad.

Nuestra mirada se encuentra encerrada en un proceso
continuo de proyección e identificación, a través de separaciones,
confrontaciones y reapropiaciones de nuestra imagen, como si fuera la de
"otro". Nuestra mirada intenta "reconocerse", de la misma manera que
intentamos aprender algo a través de estas representaciones.

De cierta manera, nuestra mirada es "habitada" por el
substrato de lo real, la mirada del otro.

Por ello, la instalación "Vigilia" que retoma su título
del poema de Arthur Rimbaud "Veillées" es significativa.

Una cristalización del vértigo. Algo se escapa sin cesar
y cuando creemos captar una mirada, la imposibilidad de esta captura se
revela, semejante al punto de vista fractal. A veces, en un ascensor o
delante de un pequeño mueble de espejos, captamos nuestro perfil, vemos
reflejarse en el espejo nuestro reflejo bajo un ángulo imprevisto. Entonces,
nos sorprendemos por ese "nosotros-mismos", esa faceta de nuestro semblante
a la que no estamos acostumbrados. Con "Vigilia", Francis Naranjo nos
propone un dispositivo semejante bajo la forma de un altar profano,
subrayando la imposibilidad que existe de verse como sujeto que mira. Soy el
sujeto y el objeto de la vigilancia, soy el que eventualmente celebra esta
ausencia-presencia del sujeto. Me vigilo, me escudriño en un dispositivo tan
complejo y problemático como la mirada panóptica o la forma fractal.

Detrás de este espacio de mirada rojo, hay un vigilante
ciego y mudo, la huella grabada de su mirada captada en la oscuridad.

El trabajo de Francis Naranjo propone una introspección
analítica de los dispositivos y de las estrategias de la mirada; se
desarrolla como un vasto dispositivo crítico, de puesta en crisis de las
estrategias de vigilancia y de control y, más allá, interroga las
condiciones de nuestra percepción y relación respecto al otro.

En efecto, no puede limitarse la lectura de las obras de
esta exposición a la mera crítica de las estrategias de vigilancia de
nuestra sociedad moderna, ya sea desde la habitación de hospital hasta el
universo penitenciario, ya sea desde el espacio de exposición hasta los
espacios públicos seguros; ni tampoco a señalar las estrategias de
auto-control con sus reglas interiorizadas y sus dispositivos paranoicos.

La labor de Francis Naranjo se constituye como un enfoque
antropológico de la mirada en nuestra época contemporánea y desde ahí ahonda
en un cuestionamiento social, un cuestionamiento psicológico y un
cuestionamiento sobre la percepción y la representación.

Este pensamiento antropológico propone a un hombre
encerrado en dispositivos mediáticos, y significa una distancia en el propio
seno de nuestra percepción; una distancia en la que el otro, ausente o en
silencio, se instala, colmándola temporalmente. Estoy actuado por este otro,
del mismo modo que mi mirada instruye la relación y la actúa.

Los dispositivos mediáticos se utilizan no para
interrogar únicamente el medio de comunicación como tal, sino para
interrogar la percepción y las múltiples relaciones creadas por el acto de
mirar entre los diferentes medios de comunicación. Objetos en el espacio,
imágenes fotográficas, imágenes de video grabadas, imágenes de video en
tiempo real, todos designan este "otro" silencioso que me está mirando. El
otro = el medio de comunicación.

 

Nathalie Hénon, Jean-François Rettig

París, diciembre del 2006.

Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 03/12/2023.


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