LA VIRGEN DE FÁTIMA EN LA «Cuevita del Brezal»

5 de diciembre de 2006 Documentación

LAS
MEMORIAS DE DON BRUNO QUINTANA QUINTANA

PÁRROCO
DE GUÍA (1943-1982)

La Virgen de Fátima en la
"Cuevita del Brezal"

Las memorias de don Bruno, en su apartado
dedicado al recorrido de la Virgen de Fátima por los distintos núcleos
de Guía, se detiene en el 23 de diciembre de 1951, cuando la imagen
peregrina hacía su recorrido entre Casas de Aguilar y El Palmital. Un
segundo hecho noticiosa se produjo entonces, que el párroco guiense
recoge con todo detalle…

(Por la transcripción: B. DE V.)

"Aquella jornada se convocó a todos los fieles, a
las cuatro de la tarde, para despedir a la Virgen en su marcha hacia Moya.
Sobre las cuatro de la tarde, con el rezo del Rosario y cánticos
marianos, emprendimos la subida hacia Casas de Aguilar.

Se había hecho notar en todos esos días, a pesar de
estar en invierno, un tiempo realmente apacible, con temperaturas
agradables y con un sol claro y tibio. Pero en esta despedida, el cielo
encapotó y a la hora de salir empezó a lloviznar tiernamente durante el
trayecto hacia Barranquillo Frío, pero después de cruzarlo la lluvia
arreció de tal manera que nos vimos obligados a refugiarnos con el trono
de la Virgen en una gruta existente a la derecha de la carretera del
Brezal a Moya. Como quiera que, en algunos instantes, la lluvia era
torrencial, permanecimos allí durante un cuarto de hora, prosiguiendo la
marcha cuando amainó y se quedó en otra ligera llovizna. En El Palmital,
los padres misioneros dirigieron a los vecinos una fervorosa plática,
acto que se desarrolló en el salón-capilla existente en el lugar,
prestado por don José Vega Castellano. Posteriormente, la
peregrinación continuó hacia Moya, acompañada de multitud de fieles
atraídos por los encantos de la Virgen y emocionados por el "milagro
de las palomas", que continuaban en el trono ajenas a los ruidos y
estampidos que, de ordinario, las hacen marcharse en rápido vuelo.

Luego, comentando lo sucedido y reflexionando sobre el
episodio de la lluvia que nos cayó en el trayecto hacia El Palmital, y
que precisamente cuando la imagen llegó a la gruta -y no antes ni
después- el agua arreciase de manera tan espectacular que nos obligó a
refugiarnos, nos vino a la mente la posible voluntad de la Virgen de que
se colocase y diese culto en el lugar a una pequeña imagen suya. Movidos
por un resorte misterioso, adquirimos de inmediato una pequeña figura de
Fátima en la Librería Santa María de Guía, para colocarla en aquella
gruta a la veneración de los fieles. Y al buscar un lugar adecuado para
su ubicación, grande fue nuestra sorpresa al encontrar en el fondo y en
lo alto de la gruta una piedra lisa, adosada a la roca de siempre, de unos
25 por 15 centímetros, muy apta para colocar en ella la imagen y con la
base suficiente.

Para la entronización de esta imagen en la gruta se
celebró un solemne tridúo en el salón-capilla de El Palmital, predicado
por don Juan Nuez González. Bendecida la misma, se llevó
procesionalmente hasta la gruta, donde fue colocada en medio de vivas y
cánticos en su honor.

Allí permanece desde diciembre de 1951, vinculada al
barrio de El Palmital y visitada y venerada por vecinos y transeúntes que
la conocían o se sorprendían al pasar por aquella gruta siempre llena de
flores. Todos los años, el día 13 de mayo, se congregan en aquel lugar
tan bello del Brezal de Guía numerosas personas, muchas de ellas haciendo
largas caminatas. Incluso las escuelas nacionales de estos contornos,
autorizadas por sus superiores, acuden con sus maestros a la Gruta del
Brezal para venerar a la Virgencita de Fátima y pasar luego el día
alegre y sanamente bajo la fronda de los árboles autóctonos que componen
el pequeño y atractivo bosque.

La devoción a la Virgen de Fátima en la Gruta del
Brezal aumentó de año en año de tal forma, que la función religiosa se
ha tenido que celebrar en un bello "anfiteatro", una hondonada
que existe en Barranquillo Frío a poca distancia de la Gruta, donde el
altar es montado en un altozano, en el patio de la casa de la familia de
don Pedro García Díaz.

La nota característica de la Virgen de Fátima
peregrina ha sido siempre el que las palomas se posen en su trono y
permanezcan en él. Pues bien, en lo alto del interior de la gruta, a
pesar de estar al mismo borde de la carretera, varias palomas fueron a
anidar y permanecen allí, ante el asombro de la gente, que jamás había
visto anidar estas aves en la zona. Este hecho insólito lo estimo como
exponente claro de que la Virgen quiso y quiere que en aquel bello
escenario se le tribute veneración y sea para siempre lugar de
peregrinaje".

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Página recuperada del sitio original de guiadegrancanaria.org a partir de la copia del Wayback Machine de 29/09/2003.


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