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miércoles, 28 de octubre de 2009
La agonía de Los Tilos      REPORTAJE DE LAPROVINCIA.ES
La agonía de Los Tilos

En los cinco años del plan rector de la reserva natural sólo se han invertido 30.000 euros, según el Ayuntamiento de Moya.

Unos 30.000 euros. Ésa es la inversión que ha recibido en los últimos cinco años la Reserva Natural Especial de los Tilos de Moya..." Nicolás Ojeda González, concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Moya hace el recuento de esta cantidad a ojo, y a pesar de la escuálida partida que ha recibido la que se considera como una de las joyas medioambientales no sólo de Canarias, sino de Macaronesia, aún cree que ni siquiera se acerca a esa cifra.

En Los Tilos de Moya, un área de más de 90 hectáreas que sobre el papel dispone de las mayores protecciones establecidas tanto por la Unión Europea como por España y Canarias, existen hoy 35 especies amenazadas que, sin embargo, y como recuerda Ojeda no han recibido una atención proporcional a su importancia. "A pesar de disponer de un plan rector de uso y gestión desde hace cinco años sólo se ha ejecutado un 10 por ciento de lo previsto para 2010, es decir que sufre un retraso de cinco años, que son los mismos en los que este plan está vigente". Ayer, a la una y diez minutos de la tarde su centro de interpretación, en el que sólo figuran una serie de fotografías y esquemas, "a pesar de los modernos soportes didácticos que existen hoy en día", subraya el concejal, ya estaba cerrado.


Como cerrada permanece la reserva a la asistencia de personas que quieran conocer el paraje en profundidad, "ya que no está en condiciones de recibir grandes afluencias". El pequeño cauce plastificado al que se colocó una bomba de agua para hacer circular un arroyo ficticio, instalado en el pasado mandato por el Cabildo de Gran Canaria y que en el lugar se conoce como portal de Belén, se activa cuando recibe alguna excursión: "O cómo practicar el absurdo en el medio natural", sentencia Ojeda.

Lo que sí se lleva a cabo en el paraje, que atesora el barbuzano, el palo blanco, el viñátigo, el laurel, el madroño, el sao y el sanguino es la recolección de semillas que son germinadas en la finca insular de Osorio para luego ser replantadas en su lugar original. También se acondicionó un sendero de unos 100 metros, y desde hace unos días se está terminando otro pequeño camino que bordea una de las laderas del barranco. Las escuelas taller limpian el espacio. Pero poco más. Ojeda resume lo ejecutado: un catálogo de "grandes dosis de chapucería e improvisación".


FUENTE: Un reportaje de JUANJO JIMÉNEZ para LAPROVINCIA.ES


Modificado el ( jueves, 10 de diciembre de 2009 )