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MaloBueno 
martes, 07 de agosto de 2007
"La memoria de una presencia llena de energía"
 
Por Santiago Gil García

Los homenajes, como la vida, son siempre azarosos. A veces llegan a tiempo y se disfrutan, otras veces no llegan nunca y de vez en cuando llegan cuando parec√≠a que estaba todo perdido. No creo que nadie vaya por la vida so√Īando un homenaje, y el que lo hace lo m√°s probable es que sea un engre√≠do y un vanidoso que acabar√° como un petimetre y un pisaverde. 

 A la vida se viene a vivir y a hacer lo que nos dejan para tratar de ser felices, y en la medida de lo posible, para irradiar esa felicidad a quienes nos rodean. Mi abuelo Santiago (Santiago Gil Cabrera, Santiaguito el de la bodega) vivi√≥ la vida tratando de hacer en todo momento lo que le gustaba. Y ahora, treinta a√Īos despu√©s de su muerte, nos hemos congregado en la Plaza Grande para recordarlo y  homenajearlo. De entrada, hay que dar las gracias a la Corporaci√≥n que preside Fernando Ba√Īolas, y a la concejala de Cultura, Mary Carmen Mendoza, por propiciar estos milagros. Y sobre todo por abrir los actos del pueblo a la gente del pueblo, a todos aquellos que trabajaron duramente por sacar adelante a los suyos y por ayudar a engrandecer el lugar que habitaban.

Mi abuelo no descubri√≥ ninguna f√≥rmula qu√≠mica, ni escribi√≥ libros laureados, ni pas√≥ por la universidad. Sin embargo, dej√≥ huella y a√ļn anda en la memoria de quienes le conocieron, o es una referencia para quienes nacieron muchos a√Īos despu√©s y ya s√≥lo escucharon su nombre como parte del anecdotario guiense. Yo s√≠ le conoc√≠, a lo mejor pocos a√Īos, pero los suficientes como para que su presencia siempre se haya quedado presidiendo muchos de mis recuerdos de la infancia. Yo de ni√Īo lo ve√≠a como un hombre grandull√≥n que impon√≠a por su seriedad y su presencia. Pero luego aquel hombre se transformaba en mi c√≥mplice de juegos improvisados, me elevaba a los aires fingiendo que me echaba a volar, o me acercaba a las jaulas para contarme la vida de cada uno de sus p√°jaros cantores.

Ya digo que mi abuelo, en apariencia, no era de los que hicieran prever  homenajes, ditirambos o reconocimientos futuros. Sin embargo estamos aqu√≠ esta noche para recordar su vida y para devolverle parte de lo que √©l nos dio a nosotros. Qued√≥ en el tiempo, sin duda el gran juez inexorable que pone las cosas en su sitio, y dej√≥ mil recuerdos y vivencias que le han ido sobreviviendo todos estos a√Īos. Raro es el mes en que al pronunciar mi nombre no d√© con alguien del Norte que me relacione con √©l. Sobre todo entre la gente ya entrada en a√Īos. Sobre la marcha aparecen el olor de la carne mechada que tantos guienses han guardado para siempre en sus pituitarias, los sonidos de su timple, las palomas mensajeras que tra√≠an los resultados del Tirma, el Aj√≥dar o la incipiente Uni√≥n Deportiva Las Palmas, los cientos de p√°jaros, los gallos de pelea y aquel mundo que qued√≥ guardado en la penumbra de una bodega que, quiz√° cuando ha cerrado, es cuando m√°s se ha valorado por los miles de guienses que vieron pasar sus d√≠as entre tertulias y tocatas inolvidables. Y luego, claro, est√° el queso de Gu√≠a.

La bodega, que espero que gracias a la iniciativa que comandan guienses de pro como Antonio Aguiar D√≠az, Javier Est√©vez Dom√≠nguez o Sergio Aguiar Castellano pueda volver a abrir sus puertas, fue durante a√Īos uno de los lugares donde m√°s y mejor se comercializ√≥ y se promocion√≥ nuestro producto gastron√≥mico por excelencia. Fue el esfuerzo de mi abuelo, y luego de mi padre y mi hermano, junto con el de otros empresarios de la zona como Arturo, Pineda o Augusto √Ālamo, el que mantuvo vivo y rentable un producto que por suerte est√° a punto de tener una garant√≠a futura a trav√©s de la denominaci√≥n de origen.

Pero Santiago Gil Cabrera tambi√©n tom√≥ partido en la vida pol√≠tica guiense como concejal junto al inolvidable y destacado impulsor de nuestro pueblo, el alcalde Juan Garc√≠a Mateos. Y no digamos nada de su devoci√≥n por el deporte, por la lucha canaria y el f√ļtbol, por las peleas de gallos, y por todo lo relacionado con el mundo de las aves, especialmente con los p√°jaros canarios, lo capirotes o los pintos. Se tiraba horas y horas tocando el timple delante de los p√°jaros, y no s√© qui√©n influy√≥ m√°s en qui√©n, porque si unos cantaban sinf√≥nicos y virtuosos, el otro no le iba a la zaga haci√©ndonos tocar el s√©ptimo cielo con sus acordes. Y como ya he repetido, tampoco podemos obviar sus dotes culinarias, ni su bonhom√≠a, ni el car√°cter que le asemejaba a aquellos canariones de antes que cada vez abundan menos por esta isla. Un gran tipo,  un personaje de los que perduran. Un buen hombre que supo ganarse el respeto y el cari√Īo de la gente. Y no es que lo diga yo porque sea su nieto: me lo repiten todos los que le conocieron. Pocas veces he hallado tanta unanimidad a la hora de hablar de alguien. Uno siente un orgullo especial sabiendo que lleva genes tan queridos y tan admirados, sobre todo porque son genes de gente del pueblo, sencilla y trabajadora, de aqu√©llos que empujaron el carro con denuedo y sacrificio para que hoy nosotros pudi√©ramos vivir un poco mejor.

Al homenajear a mi abuelo se est√° homenajeando a varias generaciones de canarios con un jeito y una forma muy especial de afrontar los tres d√≠as que estamos sobre la tierra. Creo que esa condici√≥n temporal la ten√≠an bastante asumida, y por eso supieron tomarse las cosas con humor, casi siempre socarr√≥n y cargado de iron√≠a, y al mismo tiempo con una pachorra que frenara la velocidad de los d√≠as y de los a√Īos; y por supuesto tambi√©n con palabras y acordes musicales que ayudaran a volver m√°gicos e inolvidables cada uno de los segundos que fueron viviendo. Mi abuelo proced√≠a de la zona de San Lorenzo, aunque su primera biograf√≠a se escribe sobre todo en Arucas. As√≠ como por parte materna mi condici√≥n de guiense se pierde en la noche de los tiempos, en la paterna jug√≥ mucho el azar, el amor y el esp√≠ritu emprendedor de mi abuelo. De San Lorenzo pas√≥ a Arucas a trabajar con su hermano Juan Miguel Gil, que regentaba un negocio parecido al que luego abrir√≠a mi abuelo en Gu√≠a. All√≠ conoci√≥ a mi abuela, Cristina Romero Betancort. Hablaba antes del amor porque entre ambos, entre Santiago y Cristina, hubo una apuesta decidida por compartir destino por encima de frenos familiares o distancias sociales. Llegaron a Gu√≠a y mi abuelo abri√≥ el primer negocio casi enfrente de la posterior bodega, en donde estuvo la horchater√≠a, en la misma calle Marqu√©s del Muni. Ya en 1936, azarosamente el mismo d√≠a que empez√≥ la malhadada Guerra Civil, el 18 de julio, abri√≥ la actual bodega con el formato de tienda y bar tan propio de muchos negocios de aquellos a√Īos en los entornos rurales de Gran Canaria. Durante 70 a√Īos all√≠ se fue escribiendo buena parte de la historia de nuestro municipio. Se celebraban alegr√≠as y se lloraban penas.

Mi abuelo Santiago tambi√©n ayud√≥ en todo lo que pudo a los m√°s humildes durante la √©poca del racionamiento, y lleg√≥ a tener el surtidor de gasolina en el que se abastec√≠a la mayor parte de los veh√≠culos que se mov√≠an entre La Aldea y la capital. No se hizo millonario. Nunca fue una persona ambiciosa. Se conformaba con ser feliz y con hacer felices a los dem√°s. Por eso no lo hemos olvidado. Dej√≥ la huella m√°s indeleble que puede dejar uno sobre la tierra: la memoria de una presencia llena de energ√≠a y de fuerza vital. En su hija Mar√≠a Cristina (a la que, junto a mi abuela, tambi√©n quiero sumar a este homenaje), en To√Īi, en Mar√≠a Eugenia, y por supuesto en su hijo Chago (que es quien ha sabido mantener la memoria de mi abuelo, de hecho creo que sin su mediaci√≥n a lo mejor su recuerdo no hubiera perdurado como lo ha hecho),  se mantuvieron algunos de sus m√°s recordados gestos y la mayor parte de sus valores. Unos valores que de alguna manera tambi√©n nos han transmitido luego a los nietos para ayudarnos a ser mejores personas.

Como dec√≠a al principio, esta noche no s√≥lo se homenajea a mi abuelo. Junto a √©l est√°n representados en este acto todos aquellos comerciantes del pueblo que tuvieron negocio en nuestras calles entre los a√Īos treinta y los a√Īos ochenta. Eran unas tiendas con otro encanto, en buena medida por la peculiaridad y la presencia de quienes las regentaban. Espero que la bodega pueda volver a abrirse como museo y lugar de referencia para los guienses, y tambi√©n para los que nos visitan desde todas partes del mundo buscando el reclamo de un sitio que entre mi padre, mi abuelo y mi hermano supieron hacer emblem√°tico y tremendamente unido a la propia personalidad y a la imagen de nuestro casco hist√≥rico. M√°s de treinta a√Īos despu√©s de su muerte seguimos hablando de Santiago Gil Cabrera, de ‚ÄúSantiaguito el de la bodega‚ÄĚ, como si estuviera sentado en esta plaza por la que a√ļn resuenan sus pasos c√≥mplices y cercanos, sin duda eternos. Parafraseando a Jorge Manrique continuamos hablando ‚Äúde aquel que aunque la vida perdi√≥, dex√≥nos harto consuelo su memoria‚ÄĚ.  Para seguir record√°ndolo yo creo que no hay nada mejor que la m√ļsica. Dicen los que saben del cerebro humano, y yo creo que es algo que podr√≠a corroborar cualquiera de nosotros, que los olores y la m√ļsica es lo que m√°s raudamente nos coloca en el camino de los recuerdos. Si cerramos los ojos y recordamos aquellos olores que sal√≠an desde la cocina del Siete y se colaban por todo el pueblo ver√≠amos sobre la marcha la sonrisa bonachona de Santiago Gil Cabrera. Tambi√©n lo podemos encontrar cada vez que suena un timple llevando acordes de nuestro folclore. Hoy ese honor de llevarnos al ayer le corresponde al grupo Ayres. Les dejo con su m√ļsica, la misma m√ļsica que, habiendo vibrado en el coraz√≥n de nuestros abuelos, se sigue prodigando milagrosa cada vez que se adue√Īa del espacio y del tiempo de cada uno de nosotros. Muchas gracias.

NOTA: Texto íntegro del discurso pronunciado con motivo del homenaje póstuno a su abuelo "Santiaguito el de la Bodega"

VER CR√ďNICA DEL HOMENAJE (Joaqu√≠n Rodr√≠guez)

VER GALER√ćA DE FOTOS DEL HOMENAJE (Pachi Rivero)

VER ARCHIVO DE FOTOS (cedidas por Sergio Aguiar)

MAS INFORMACI√ďN

Modificado el ( martes, 07 de agosto de 2007 )