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martes, 15 de diciembre de 2015
En los dos siglos de la muerte de Luj√°n

por Javier Estévez

Hoy hace doscientos a√Īos que muri√≥ Luj√°n. El imaginero guiense, que naci√≥ el mismo a√Īo que Mozart, en 1756, fue enterrado en una fosa com√ļn. Como Mozart. Al menos eso me asegur√≥ hace unos d√≠as Pedro Gonz√°lez- Sosa, probablemente la persona viva que m√°s se ha acercado a la vida y obra del artista canario. La diferencia entre ambos genios reside en que mientras el compositor austriaco muri√≥ pobre y endeudado, Luj√°n, no. A Mozart, en un entierro de tercera categor√≠a, lo sepultaron en una tumba comunitaria simple en el cementerio de St. Marx en Viena. Los restos de Luj√°n, sorprendentemente, nadie sabe d√≥nde est√°n.

Luj√°n P√©rez muri√≥ en Gu√≠a la tarde del 15 de diciembre de 1815. El funeral transcurri√≥ seg√ļn hab√≠a dictado a sus allegados. Sin encomendaci√≥n alguna, su cuerpo fue amortajado con el h√°bito franciscano y enterrado al d√≠a siguiente. Pero, ¬Ņd√≥nde dieron sepultura a Luj√°n? Aqu√≠ comienza el misterio que dura ya dos siglos. Su amigo, y entonces p√°rroco guiense Juan Su√°rez Aguilar, no escribe en el acta de defunci√≥n del imaginero el lugar donde fue enterrado. Quienes han consultado estos certificados parroquiales coinciden en subrayar la brevedad del legajo ya que todas las anteriores y posteriores actas firmadas por el mismo personaje expresan siempre el lugar del enterramiento. Todas dicen: fue sepultado en La Atalaya, fue sepultado en el cementerio de esta villa o en esta villa, simplemente. Pero con Luj√°n se limita a decir escuetamente que fue sepultado, sin precisar el lugar. ¬ŅPor qu√©? ¬ŅSe trata de un despiste o es la forma de esconder intencionadamente una ignota voluntad del fallecido? Si fuera esta √ļltima posibilidad, - ¬Ņalguien cree que estamos ante un inofensivo despiste o error?- , es inevitable preguntarse porqu√©.

Tradicionalmente se ha escrito y denunciado que la población guiense olvidó el lugar concreto donde estuvo la huesa del artista. Pero yo creo que no. Yo opino que los guienses no olvidaron sino que nunca supieron dónde se enterró. Es evidente e innegable la correlación que existe entre la parquedad del acta firmada por el párroco y el olvido secular.

La tesis del cronista es que el cuerpo amortajado de Luj√°n fue enterrado en la fosa com√ļn del cementerio que entonces se localizaba en los llanos de La Atalaya, donde actualmente se encuentran el colegio y el campo de f√ļtbol. Este camposanto, que no era m√°s que una cerca circular de madera con una cruz en el centro, se improvis√≥ en las lejanas faldas de la monta√Īa para acoger a los cientos de muertos que caus√≥ en 1811, en Gu√≠a, la epidemia de fiebre amarilla. Pero es una hip√≥tesis personal del periodista. Y se limita a suposici√≥n porque nada, absolutamente nada, ni documento ni resto alguno, puede demostrar fehacientemente que as√≠ ocurri√≥.

Entonces, ¬Ņd√≥nde fue realmente enterrado Luj√°n? A m√≠ me sorprende que una de las figuras m√°s relevantes de la cultura canaria de principios del ochocientos, un artista que gozaba de una preeminencia incomparable entre la sociedad de entonces en la ciudad de Las Palmas y de prebendas envidiables entre el clero y la alta jerarqu√≠a eclesi√°stica‚Äď tuvo dos hijos con dos mujeres distintas sin estar nunca casado- , recibiera semejante sepultura en un lugar entonces tan desconocido y lejano.

La tumba de Luj√°n deber√≠a de estar en la Catedral, el elemento arquitect√≥nico m√°s relevante entonces del archipi√©lago, con el que mantuvo una relaci√≥n profesional -como arquitecto y escultor- y afectiva. All√≠ enterr√≥ Luj√°n a su padre cuando este falleci√≥ en 1807. Y all√≠ tendr√≠a que haber sido enterrado Luj√°n si no hubiese alcanzado las islas la fiebre amarilla. La epidemia oblig√≥ al rey Fernando VII a prohibir los sepelios en las iglesias. Fuese quien fuese. As√≠ se explica que el propio Luj√°n asistiera en 1813 al sepelio de Viera y Clavijo en el cementerio de la ciudad, cuya portada √©l mismo dise√Ī√≥. Quiz√°s fue all√≠, en ese entierro, donde comprendi√≥ por primera vez la magnitud de la prohibici√≥n real al comprobar desolado como la figura m√°s ilustrada de Canarias descansaba en una tumba vulgar, impropia de su categor√≠a y lejos del lugar donde merec√≠a descansar y figurar para la eternidad: la Catedral. Quiz√°s, repito.

El misterio en torno a la muerte y sepelio de Luj√°n tiene un ingrediente m√°s. Aquejado por la enfermedad, dicta un primer testamento en agosto de 1814. Un a√Īo despu√©s, complementa sus voluntades con un codicilo firmado por √©l mismo. Pues bien, tanto el testamento como el documento posterior desaparecieron misteriosamente junto con otros papeles de 1815 ‚Äď el a√Īo de su muerte- del Archivo Hist√≥rico Provincial. Nada se sabe a√ļn de su paradero. Ni tan siquiera hace un siglo, cuando en 1915 se celebr√≥ el primer centenario de su muerte.

Por qu√© decide Luj√°n morir en Gu√≠a en vez de hacerlo en Las Palmas, su lugar de residencia, el de su hija y el de sus amigos as√≠ como el mejor lugar de la isla para recibir las atenciones sanitarias que exig√≠a su estado, es toda una inc√≥gnita. Pedro Gonz√°lez-Sosa y otros autores sospechan que ante la inminencia de su muerte, el artista actu√≥ guiado por ese universal anhelo que asiste a los hombres y mujeres de cerrar definitivamente los ojos en el mismo lugar que les vio nacer, crecer y amar. Pero entonces, ¬Ņpor qu√© este misterio en torno a su tumba? ¬ŅPor qu√© nunca se ha sabido el lugar concreto donde yacen los restos del artista? ¬ŅPor qu√© no se ha podido honrar la memoria del genio en una tumba o mausoleo que atestigüe por los siglos su indiscutible relevancia? ¬ŅRenunci√≥ voluntariamente Luj√°n a tal consideraci√≥n?

Quiz√°s, m√°s all√° de d√≥nde est√© su tumba, que materializa para muchos el viejo sue√Īo de la inmortalidad, Luj√°n sab√≠a, como Mozart, que la trascendencia sobre el tiempo, la √ļnica formal de ser inmortal, es a trav√©s de su propia obra, de su magna creaci√≥n, y no de vulgares veleidades que, a√ļn talladas en piedra o en m√°rmol, est√°n condenadas a convertirse en cenizas que arrastrar√° siempre lejos el ind√≥mito viento del olvido.

Modificado el ( miťrcoles, 16 de diciembre de 2015 )